Contratos 2
Contratos 2
1 ¿Qué es un contrato?
2 Tipos de contrato
3 Partes de un contrato
1. ¿Qué es un contrato?
Se denomina contrato a un documento legal que expresa un acuerdo común entre dos o más
personajes capacitadas para ello (conocidas como las partes del contrato), que se obligan en virtud de
este documento hacia una determinada finalidad o cosa, cuyo cumplimiento debe darse de manera
siempre bilateral, o de otro modo el contrato se dará por roto e inválido. En otras palabras,
un contrato es un pacto de obligaciones y derechos entre dos personas (jurídicas y/o naturales)
que se comprometen a respetar los términos acordados por escrito, y se someten a las leyes del país
para resolver cualquier disputa surgida en torno a los términos del acuerdo. En cada país o región del
mundo hay distintos requisitos para la elaboración de un contrato, pero su esencia es siempre más o
menos la misma. Los contratos son una herencia del sistema jurídico del Imperio Romano, en cuyo
derecho se contemplaba la conventio (acuerdo), que comprendía dos formas de manifestarse:
el pactum cuando no había nombre ni causa, y el contratus cuando sí los había. Estos últimos estaban
tipificados y nominados en el Derecho Romano y son los antecesores de nuestros documentos
actuales.
2. Tipos de contrato
Los contratos nominados o típicos son aquellos previstos y regulados por la ley.
Unilaterales y bilaterales. Los contratos serán unilaterales cuando una sola de las partes
involucrada sea la que adquiera las obligaciones, mientras que en los bilaterales ambas partes
adquieren obligaciones de recíproco cumplimiento.
Onerosos y gratuitos. Los contratos onerosos son aquellos en los que hay gravámenes y
beneficios recíprocos entre las partes, y a la vez ambos emprenden una cierta cuota de
sacrificio, como en el caso de las compra-ventas. Los gratuitos, en cambio, brindan el beneficio
para una sola de las partes, dejando a la otra las obligaciones, como en los contratos de
comodato.
Conmutativos y aleatorios. Esta clasificación aplica sólo a los contratos bilaterales, ya que los
conmutativos son aquellos en que las prestaciones comprometidas por las partes son ciertas
desde que se celebra el acto jurídico, como en la venta de un inmueble. En los aleatorios, en
cambio, la prestación dependerá de algún evento futuro o fortuito, como los testamentos.
Principales y accesorios. Los contratos principales son piezas autónomas de jurisprudencia,
no dependen de nadie, mientras que los contratos accesorios son suplementarios a un contrato
principal del que dependen.
Instantáneos y de tracto sucesivo. Los contratos instantáneos o de tracto único son los que se
cumplen al instante mismo de celebrarse, mientras que los sucesivos se cumplen en un período
determinado y que puede o no ser periódico, con interrupciones o intermitentes, según mutuo
acuerdo de las partes.
Consensuales y reales. Los contratos consensuales son aquellos en los que el acuerdo
manifiesto de las partes basta y sobra para establecer el acuerdo; mientras que los contratos
reales concluyen cuando una parte entregue a la otra la cosa sobre la que verse el acuerdo.
Privados y públicos. Esta clasificación depende de si se trata de si las personas que lo
suscriben son entidades privadas (terceros), o si se trata de una contratación con el Estado,
respectivamente.
Formales, solemnes o no solemnes e informales. Los contratos son formales cuando la ley
ordena que el consentimiento entre las partes se manifieste por un determinado medio para
validar el acuerdo, y serán informales cuando ello no fuere necesario. Al mismo tiempo, los
contratos formales serán solemnes cuando requiere además de ciertos ritos para cobrar vigencia
(como el matrimonio) y no solemne cuando no lo requiera.
Nominados y atípicos. Los contratos nominados o típicos son aquellos previstos y regulados
por la ley, mientras que los innominados o atípicos pueden ser híbridos entre varios contratos o
acaso formas novedosos del mismo, aún no contempladas en algún código legal respectivo.
3. Partes de un contrato
Los contratos comúnmente presentan mucha libertad formal, siempre y cuando se incluya en ellos toda
la información pertinente y necesaria. Sin embargo, suelen contar con secciones como las siguientes:
Los convenios son acuerdos mutuos establecidos por las personas sin
intervención de la ley.
En principio, todos los contratos son convenios, pero no todos los convenios son contratos. Esto
se debe a que los convenios son acuerdos mutuos establecidos por las personas y que los obligan a
cumplir con el compromiso, pero sin la intervención de la ley. Por ello suelen ser orales y dependen del
compromiso y del talante ético y moral de los involucrados. Los contratos, en cambio, se hacen frente a
la ley y por ende están amparados por las instituciones jurídicas del Estado. Por esa razón se hacen
escritos y registrados debidamente.
Un contrato es un acuerdo jurídico de voluntades por el que se exige el cumplimiento de una cosa
determinada. Se trata de un acto privado entre dos o más partes destinado a crear obligaciones y
generar derechos.
El contrato se perfecciona con el mero consentimiento de las partes y se rige por el principio
de autonomía de la voluntad (artículo 1258 del Código Civil).
Efectos: Genera obligaciones y derechos para las partes intervinientes.
Forma del contrato: Puede ser oral o escrito.
Contenido: El contrato contendrá las reglas o pactos de conducta privadas que tendrán que
cumplir las partes del contrato (artículo 1255 del Código Civil).
Responsabilidad contractual: El acreedor (sujeto activo) podrá exigir la satisfacción de las
deudas o el cumplimiento forzoso de las obligaciones al deudor (sujeto pasivo) en función de lo
pactado en dicho contrato, o bien la correspondiente indemnización por daños y perjuicios.
Además, para la existencia de un contrato deben concurrir unos requisitos que veremos a continuación:
objeto, causa y consentimiento.
Capacidad
La capacidad para contratar constituye el primero de los elementos esenciales de todo contrato. Solo
pueden contratar aquellos a quienes la ley estima con aptitud para hacerlo. En el artículo 1263 del
Código Civil se excluyen a los menores no emancipados y a los que tienen su capacidad modificada
judicialmente, como los pródigos o los concursados.
Consentimiento
El consentimiento se refiere a la voluntad de las partes para querer celebrar el contrato. Según el
artículo 1262 del Código Civil, es "el concurso de la oferta y de la aceptación sobre la cosa y la causa
que han de constituir el contrato". Para que sea válido, el consentimiento ha de ser prestado con
libertad por personas capaces y "será nulo el prestado por error, violencia, intimidación o dolo" (
Objeto
El objeto del contrato ha de ser posible, lícito y determinado, sin necesidad de un nuevo acuerdo
entre partes. En este apartado se aúnan los servicios, o condiciones, que deben seguir alguna de las
partes o ambas según lo firmado.
Causa
Mientras que el objeto responde a qué es lo que se debe, la causa es el hecho que explica por qué se
debe. Es decir, justifica la creación de una obligación por la voluntad de las partes. No se debe
confundir la causa con los motivos que tuvieron los contratantes para celebrar el contrato. Pues la
causa es siempre la misma, mientras que los motivos son variables. La causa ha de ser existente,
verdadera y lícita.
1. Si genera obligaciones para uno o ambas partes pueden ser unilaterales o bilaterales.
2. Si se encuentran regulados en la ley o no, serán típicos o atípicos.
3. Los contratos serán principales o accesorios (o de garantía) según dependan o no de otros
contratos.
4. En función de si el cumplimiento del contrato se lleva a cabo en un solo momento determinado o
bien en un período, serán instantáneos o de tracto sucesivo.