Saltillo, Coahuila; a 13 de junio de 2025
Asunto: Queja por conductas inapropiadas y vulneración de derechos
de alumna en Colegio Anglo Español
C. Autoridad competente de la Secretaría de Educación Pública
Presente
Por medio de la presente, me permito presentar formalmente una queja en
contra del actuar de personal docente y directivo del Colegio Anglo Español,
institución en la cual estudia actualmente mi hija Mía Lilith Fernanda García
Martínez, quien cursa el segundo grado de secundaria.
Durante el presente ciclo escolar, mi hija ha presentado diversas ausencias
debido a problemas de salud, mismos que en todo momento fueron
debidamente justificados ante la institución mediante los documentos médicos
correspondientes (recetas, justificantes y comprobantes de atención médica). A
pesar de ello, mi hija ha mostrado compromiso, responsabilidad y esfuerzo al
cumplir con las tareas, trabajos y requisitos académicos solicitados.
No obstante, he tenido conocimiento de diversas situaciones preocupantes que
afectan el bienestar emocional, físico y académico de mi hija:
1. Una de sus compañeras de clase le informó que la profesora Mariela
Valles Chaparro, directora del nivel secundaria, ha realizado comentarios
ante otros alumnos en relación a las faltas de asistencia de mi hija,
incluso afirmando que sería reprobada. Esta conducta resulta altamente
inapropiada, además de una falta de confidencialidad sobre información
sensible de un estudiante.
2. Tras conocer lo anterior, me dirigí a la profesora Valles Chaparro
solicitándole, mediante un mensaje de audio, que cualquier asunto
referente a mi hija fuera tratado directamente conmigo como madre,
evitando exponer dichos temas ante el alumnado.
3. Mi hija ha manifestado que no es la primera vez que la profesora Mariela
Valles realiza comentarios desatinados, como cuando le expresó que a
mí “no me importaba” el bienestar de mi hija, lo cual afecta
directamente su estado emocional.
4. En otra ocasión, después de presentar una herida en la mano (causada
por un mesquino), la profesora Dinorah Góngora Ibarra tomó a mi hija
del brazo de manera brusca para revisar la lesión, acción que fue
percibida como invasiva e incómoda.
5. Posteriormente, después de haber acudido previamente a presentar mi
inconformidad directamente con la profesora María Guadalupe Fuentes
Arango, directora general del plantel —quien en su momento manifestó
que revisaría la situación—, al día siguiente y sin previo aviso ni
consentimiento de mi parte, mi hija fue citada a la oficina de secundaria.
Ahí fue interrogada directamente por la directora general respecto a los
motivos de mi queja, involucrándola además en un careo frente a la
profesora Mariela Valles Chaparro, lo cual considero una acción poco
profesional, ya que no fui notificada ni consentí dicha reunión, siendo yo
la responsable de mi hija y debiendo estar presente en un acto de tal
relevancia.
Después de este primer encuentro, la profesora Mariela Valles volvió a llamar a
mi hija a la oficina de dirección, esta vez estando a solas con ella, realizando
nuevamente cuestionamientos sobre mi actuar como madre y emitiendo
comentarios que podrían considerarse como intentos de manipulación
emocional e intimidación, aprovechando la vulnerabilidad de mi hija como
menor de edad. Ante esta situación, solicité que se revisaran las grabaciones
de videovigilancia correspondientes para esclarecer lo ocurrido pero no obtuve
respuesta por parte de los directivos de la institución.
6. Finalmente, en días recientes, mi hija sorprendió a la profesora Dinorah
Góngora revisando el contenido de su mochila sin justificación ni
autorización, vulnerando su privacidad.
7. La profesora Mariela Valles Chaparro ha negado en múltiples ocasiones
haber realizado dichos comentarios o conductas; incluso, me fue
presentado un oficio que me solicitaron firmar, en donde de manera sutil
se deslinda de toda responsabilidad, sin reconocer los hechos ni aceptar
su participación en lo sucedido.
8. Además, la profesora Mariela mantiene una conducta invasiva hacia los
alumnos, intentando obtener información de carácter personal tanto de
ellos como de sus familias, lo que constituye una intromisión indebida en
la vida privada de los estudiantes y genera un ambiente incómodo y de
desconfianza.
9. De forma adicional, tengo conocimiento que tanto la profesora Mariela
Valles Chaparro como la profesora Dinorah Góngora Ibarra no cuentan
con preparación profesional en Educación Secundaria, ya que sus
licenciaturas corresponden a otras áreas. Incluso, ambas han compartido
esta información directamente con los alumnos, lo que podría influir en
su desempeño y manejo adecuado en el ámbito educativo.
[Link], considero importante señalar que dentro del plantel existen
diversas situaciones e irregularidades en la operación diaria, que
ameritan ser revisadas y supervisadas por la autoridad educativa
correspondiente, a fin de garantizar que el desarrollo académico,
emocional y formativo de los estudiantes se lleve a cabo bajo los
estándares de profesionalismo, ética y respeto que la comunidad
educativa merece.
Todos estos hechos constituyen, una serie de conductas inapropiadas,
invasivas, poco profesionales y contrarias al deber ético y pedagógico que
debe regir la labor docente y directiva, además de vulnerar los derechos
fundamentales de los alumnos a recibir un trato digno, respetuoso, libre de
violencia física, emocional y psicológica.
Por lo anterior, solicito atentamente a la Secretaría de Educación Pública:
Se realice una investigación exhaustiva de los hechos descritos.
Se revise el actuar del personal docente y directivo señalado.
Se verifique el cumplimiento de los protocolos de actuación, atención y
protección de los derechos de los alumnos.
Se tomen las medidas correctivas y preventivas correspondientes para
salvaguardar el bienestar de los estudiantes de dicho plantel.
Agradezco de antemano la atención que se sirvan prestar al presente escrito,
quedando en espera de la respuesta y seguimiento a la situación expuesta.
Sin otro particular, me despido.
Atentamente,
Sra. María del Socorro Martínez Portillo
Madre de familia de Mía Lilith Fernanda García Martínez