COMÃ N 7 - Franco, V. - Tesis Doctoral
COMÃ N 7 - Franco, V. - Tesis Doctoral
Tesis doctoral
Doctorado en Arquitectura
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo
Universidad de Buenos Aires
La Ciudad Común
Espacialidades para la cohabitación
Una nueva mirada para la vivienda colectiva desde lo común
a partir del estudio de casos en Buenos Aires y Rosario
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A las chicas del Gondo, en especial en memoria de Zoe López García,
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Capítulo 5: Dimensión material que da forma a lo cotidiano_283
Introducción_9 5.1. Articulaciones de componentes_285
5.2. Escenarios de microsituaciones_301
Problematización_11 5.3. Mediaciones de límites_317
Preguntas, hipótesis y objetivos_14
Metodología_17 Tercera parte: descomposición de espacios comunes_333
Estructura de la tesis_37
Capítulo 6: Componentes circulatorios: las escaleras_341
6.1. Características morfo-tipológicas_344
Primera parte: poner lo común en el centro del debate_41 6.2. Límites_360
6.3. Agrupamientos_364
Capítulo 1: Lo común como paradigma filosófico-político_43
1.1. Del sentido común al sentido de lo común_45 Capítulo 7: Componentes distributivos: los pasillos_369
1.2. Lo común como potencia para la cohabitación_53 7.1. Características morfo-tipológicas_372
1.3. Antecedentes de lo común en la vivienda colectiva_69 7.2. Límites_396
7.3. Microsituaciones_402
Capítulo 2: La vivienda colectiva como laboratorio de lo común_83
2.1. Presentación de los casos de estudio de vivienda colectiva_85 Capítulo 8: Componentes concentradores: los patios_407
2.2. Revisión contextual de las morfo-tipologías domésticas_115 8.1. Características morfo-tipológicas_410
8.2. Límites_434
8.3. Microsituaciones_441
Segunda parte: lo común en los casos de estudio_167
Cuarta parte: recomendaciones para comunizar el espacio doméstico_447
Capítulo 3: Dimensión gradual que supera lo binario_179
3.1. Infiltraciones más allá de lo público y lo privado_181 Capítulo 9: Evaluación de casos según sus lógicas proyectuales_449
3.2. Transiciones más allá de lo urbano y lo doméstico_193
3.3. Niveles de convivencia más allá de lo colectivo y lo individual_211 Capítulo 10: Estrategias proyectuales y herramientas de diseño a partir de lo común_487
Anexos_579
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INTRODUCCIÓN
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Problematización
El surgimiento de este concepto se da a finales del siglo XX, pero sobre todo durante la pri-
mera década del siglo XXI en Europa, cristalizando principalmente con el estallido de la crisis
española de 2008 y el posterior movimiento ciudadano fruto del 15M, en 2011, como punto de
inflexión.
Desde entonces, no han parado de crecer las publicaciones respecto a lo común en todas las lati-
tudes, especialmente en América Latina, donde este concepto se viene arraigando con fuerza por
estar vinculado a cosmovisiones más ligadas a los pueblos originarios sobre el “buen vivir” o
los bienes comunes (Gutiérrez Aguilar, 2017). También, durante los últimos años, ha sido toma-
do por los movimientos ecofeministas como potencia para el cambio de sentido que se pretende
trazar, frente a un sistema cada vez más opresor y desigual (Herrero, 2017; Gago, 2018; Gago;
Sztulwark, 2019).
En este contexto, y tras el surgimiento del colectivo de activistas feministas Ni Una Menos en
Argentina en 2015 y la posterior denominada “marea verde” que viene cuestionando profun-
damente las relaciones de poder que constituyen nuestras relaciones sociales, decido trazar el
camino de la tesis doctoral con el objetivo de aplicar el paradigma de lo común a la arquitectura,
especialmente en la vivienda colectiva como representación simbólica de las relaciones de poder
en la esfera doméstica.
En ese sentido, y siendo docente de materias proyectuales -tanto de Proyecto Urbano y Pro-
yecto Arquitectónico en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad
de Buenos Aires y de Proyecto Final de Carrera en la Facultad de Arquitectura, Planeamiento
y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario- donde el tema principal de experimentación
es la vivienda colectiva, puedo evidenciar que existe poca instrumentalización por parte de
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estudiantes, pero también de docentes, para deconstruir la manera tradicional de proyectar la
vivienda colectiva, dando paso a nuevas expresiones y conjuntos capaces de albergar los debates En ese sentido, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires particularmente el debate de los últi-
contemporáneos sobre el espacio. mos años pasó por la reforma del Código Urbano, que permitió viviendas cada vez más mínimas
de hasta 18m2 sin garantizar cómo compensar las necesidades de espacios alternativos para
Este hecho evidencia la dificultad que tenemos para repensar la vivienda colectiva más allá de desplegar todas las necesidades de la vida doméstica.
los términos binarios tradicionales entre lo público y lo privado o lo individual y lo colectivo,
marcando un límite abrupto entre ambas dimensiones, sin matices ni transiciones, que nos per- Este tipo de propuestas por parte de los y las profesionales de la Arquitectura, respondiendo sin
miten mayor riqueza espacial y relacional. demasiado cuestionamiento a las lógicas especulativas del mercado inmobiliario, para el que la
ganancia es lo único que cuenta, puesto que entienden a la vivienda como una mercancía y no
Por un lado, el espacio doméstico está enfrascado, aislado, relegado a la dimensión de lo priva- como un derecho, tienen a los monoambientes como su representación simbólica de la vivienda
do, fuera de los ojos de lo público; o, como dice Rita Segato (2016), está despolitizado. Esto im- contemporánea. Es decir, viviendas colectivas diseñadas a partir del individualismo como piezas
plica múltiples violencias y desigualdades, especialmente para mujeres y disidencias a quienes aisladas, cada vez más pequeñas, donde no hay posibilidad de encuentro y convivencia más
la estructura social hegemónica ha vinculado con la esfera doméstica. No se entiende el carácter allá de la unidad. Y cuando se diseñan ciertos espacios comunes, las denominadas “amenities”,
colectivo inherente al hábitat, sino que se lo reduce a un tema personal, individual y privado. usualmente salones de usos múltiples, estos no son espacios para el uso y disfrute en términos
comunitarios, sino que suelen ser espacios a los que se puede acceder mediante reglamentos de
Por otro lado, el espacio público también está siendo cercenado cada día más y se vuelve un convivencia usualmente gestionados por empresas privadas de administración y que suelen ser-
lugar hostil y peligroso, al mismo tiempo que se tiende a su privatización. vir para la realización de ciertos eventos con reserva previa por unidad y no suelen ser lugares
que puedan ser usados por las personas que habitan el lugar de manera simultánea.
Además, el concepto de familia para el que se viene tradicionalmente diseñando la vivienda
colectiva ya no responde a la totalidad de las estructuras de convivencia de la sociedad con- En este contexto, durante el 2020, las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio
temporánea. Incluso, ese modelo de familia tipo ideal, que, de alguna manera, venía siendo el experimentadas a nivel mundial por el COVID-19 han tenido un impacto visible en las ciudades.
soporte para los cuidados colectivos, se desvanece frente a las nuevas dinámicas sociales y de Por un lado, los espacios domésticos se transformaron en lugares de confinamiento desde donde
convivencia actuales más abiertas y cambiantes. mediar con el mundo exterior. Por el otro, los espacios públicos quedaron vacíos, ofreciendo un
panorama hostil con un paisaje urbano deshabitado.
En cambio, la vivienda colectiva no ha sufrido demasiadas transformaciones en las últimas
décadas, especialmente a partir del Movimiento Moderno. En realidad, el debate actual, guia- La pandemia puso en evidencia que, para promover una vida doméstica sana, resulta necesario
do por la lógica del mercado del suelo y de la vivienda, viene siendo el de hacer cada vez más pensar espacios domésticos diversos y adaptables, capaces de hacer frente a las necesidades de
pequeñas las unidades habitacionales, siempre pensándolas en clave tipológica y de carácter todas las personas y de albergar múltiples estructuras de convivencia y programas habitativos,
individual. El proyecto de vivienda colectiva se resume mayoritariamente a una sumatoria de promoviendo la escala de proximidad y la vida cotidiana. Para ello se deben poner de manera
tipologías unidas entre sí por unos espacios comunes anodinos, usualmente no diseñados o con urgente los cuidados en el centro, haciendo foco en las tareas reproductivas y la transescalaridad
poca calidad, restringiéndolos a lo mínimo indispensable siguiendo las normativas y reglamen- entre los espacios domésticos más íntimos y las redes barriales de contención comunitaria.
tos, de modo residual. En esa dirección, nuevas narrativas con el objetivo de ensayar escenarios que ayuden a repensar
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posibilidades y a reinventar la propia idea de domesticidad entraron en escena. Así, el paradig- Hipótesis
ma de lo común, que, aunque se plantea desde hace un tiempo como alternativa para transformar
las lógicas relacionales y organizativas, se presenta hoy más que nunca como posible respuesta En respuesta a estos desafíos, la hipótesis principal es que el paradigma filosófico-político de lo
a la crisis sanitaria. común puede permitirnos pensar la vivienda colectiva desde una nueva perspectiva, rompiendo
la lógica binaria -entre público y privado, Estado y mercado o individuo y sociedad- con la que
Por tanto, hoy más que nunca se hace evidente la importancia de los espacios comunes para el entendemos el espacio, a partir de la cual se pueden repensar las formas del hábitat contemporá-
desarrollo de una vida más saludable en los conjuntos de vivienda colectiva, siendo clave la neo.
puesta en valor de las experiencias anteriores y la posibilidad de contemporaneizar esas prácti-
cas instaladas a modo de germen de lo común. Se plantea que los espacios comunes, como espacios intermedios y vinculares, serían aquellos
capaces de poner en relación la escala de lo íntimo con la de lo comunitario y lo colectivo, per-
En este sentido, el interés de esta tesis reside principalmente en poder aportar una nueva mirada mitiendo diferentes gradientes de transición y convivencia.
sobre la vivienda colectiva que permita escapar de los términos binarios -entre público y privado
o individuo y sociedad- con los que proyectamos el espacio y que sirva para diseñar espacios Por tanto, el diseño de los espacios comunes en la vivienda colectiva tendría un papel funda-
domésticos con mayor cualidad para posibilitar una vida cotidiana más saludable y repolitizar el mental en la relación entre formas urbano-habitacionales y vida cotidiana, puesto que estos
espacio doméstico en la esfera de la proximidad. Se podría decir que esta tesis cobra una espe- son el soporte para las relaciones de vecindad, que representan la primera escala de relaciones
cial relevancia en este contexto. sociales más allá de lo íntimo. Esto permitiría indagar acerca de nuestras identidades personales
y colectivas y el espacio donde se desarrollan y vinculan, poniendo en el centro la vida comuni-
taria y los cuidados colectivos.
Preguntas
En definitiva, el proyecto de vivienda colectiva a partir de lo común podría permitir la repoliti-
En este sentido, se plantean algunas preguntas disparadoras: zación del espacio doméstico y su adaptación a los desafíos contemporáneos, posibilitando con-
figuraciones habitativas capaces de albergar estructuras de convivencia diversas y una variedad
¿Puede el paradigma filosófico-político de lo común permitirnos una nueva mirada sobre el de encuentros, situaciones y actividades colectivas de calidad, hacia una cohabitación y una vida
espacio doméstico que nos ayude a pensar nuevas lógicas de diseño para la vivienda colectiva? cotidiana más justa y saludable.
¿Cómo son y qué características presentan los espacios comunes en la vivienda colectiva ya
construida?
¿Cuáles pueden ser algunas claves de diseño para la vivienda colectiva que posibiliten espacios
comunes para el encuentro y la convivencia?
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Objetivos Metodología
Para ello, el objetivo principal es aplicar el paradigma filosófico-político emergente de lo común Para llevar adelante estos objetivos planteados se propone una metodología basada en la inves-
a la vivienda colectiva. tigación proyectual, puesto que si, como dice Inés Moisset (2018), el proyecto representa un
instrumento de conocimiento de la realidad que contiene información sobre la arquitectura y
La investigación se centra en proporcionar una mirada sobre lo común en vivienda colectiva, las relaciones sociales, la investigación proyectual sirve para crear herramientas de base para
que permita tanto analizar casos como prefigurar nuevos proyectos. revisar tanto las cuestiones teóricas de la arquitectura como las bases culturales aplicadas al
proyecto.
En ese sentido, un objetivo clave es proponer herramientas de diseño para proyectar vivienda
colectiva a partir de los espacios comunes, que puedan tener un impacto positivo sobre la vida Por tanto, la investigación tiene como objeto de estudio proyectos de casos de vivienda colectiva
cotidiana de las personas. diversos. Se plantea explorar los soportes de lo común -los denominados espacios comunes- en
vivienda colectiva, tanto para revisar el patrimonio construido y poner en valor el conocimiento
Junto a éste se plantean otros más específicos, tales como: aprendido a partir del estudio de casos como para proponer herramientas de diseño para nuevos
proyectos de vivienda colectiva a partir de la mirada de lo común aplicada al espacio doméstico.
-Comprender la genealogía de lo común en la vivienda colectiva de Buenos Aires y Rosario
entre 1880 y 2020.
La Ciudad Común: un taller-laboratorio de investigación sobre lo común en vivienda colectiva
-Detectar y poner en relación las principales dimensiones analíticas de lo común en la vivienda
colectiva. En 2017, a raíz de la inscripción e inicio en 2016 al Doctorado en Arquitectura en la FA-
DU-UBA, se inicia un taller-laboratorio de investigación proyectual sobre lo común en vivienda
-Detectar y poner en relación los componentes de los espacios comunes en la vivienda colectiva. colectiva. Este espacio se construye a partir de la investigación doctoral, cuyo resultado final
es la presente Tesis, en la FADU-UBA, junto al proyecto de investigación “La Ciudad Común”
-Traducir lógicas subyacentes a lineamientos proyectuales y ponerlas en relación. en la FADU-UBA, el proyecto de investigación con financiamiento “Lo(s) común(es) como
alternativa para la cohabitación” y la materia optativa “Común-tecturas para la cohabitación.
-Proponer herramientas de diseño para pensar proyectos de vivienda colectiva a partir de lo Experimentaciones proyectuales en vivienda colectiva” en la FAPyD-UNR.
común.
Esta articulación de espacios de investigación y docencia que dirijo confluyen, desde el año
2020, a raíz de la crisis sanitaria global del Covid-19, en un laboratorio virtual que trabaja con
sede en Buenos Aires y Rosario, analizando casos de vivienda colectiva en ambas ciudades y el
resto del mundo. Hasta el momento, se estudiaron 52 casos desde 1880 hasta 2020, poniendo en
relieve la construcción de lo común en vivienda colectiva, ofreciendo un crisol de posibilidades.
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El laboratorio, además, es un puente entre la Arquitectura y la Psicología social y comunitaria, Se propone un “taller-laboratorio”, como método de aprendizaje colectivo y colaborativo,
incluyendo a investigadores y estudiantes de ambas disciplinas. puesto que “se trata de una forma de enseñar, sobre todo de aprender, mediante la realización de
“algo”, que se lleva a cabo conjuntamente” (Ander-Egg, 1991: 10), como una manera de apren-
A continuación, sigue un esquema ilustrativo del funcionamiento articulado del taller-laborato- der haciendo en grupo, característica sustancial de un taller. Además, el taller, en tanto grupa-
rio “La Ciudad Común”. lidad, es una posibilidad, una potencialidad de todo encuentro humano (Souto, 1993: 6) permi-
tiendo cambiar las relaciones, funciones y roles que se establecen entre docentes y estudiantes.
Entendemos que los contenidos que se pretenden aplicar la vivienda colectiva a partir del para-
digma de lo común tienen, en sintonía con el tema que se investiga, como puesta en práctica, un
conjunto de estrategias pedagógicas de carácter colectivo, cosa que hace posible la conjunción
de enseñanza y aprendizaje en los y las propias estudiantes (Litwin, 2008: 108).
Por otro lado, el enfoque creativo y experimental que se pretende para el desarrollo de la inte-
ligencia espacial (Gardner, 2001) a partir de lo común tiene al taller como marco posibilitador
al significar una metodología participativa que permite crear las condiciones para desarrollar la
creatividad y la capacidad de investigación (Ander-Egg, 1991: 3). Así, la idea que se sostiene
es que esto puede representar la apertura a la imaginación colectiva y a nuevas posibilidades
proyectuales dentro de la vivienda colectiva.
A partir del trabajo en modalidad virtual que se viene llevando adelante desde 2020, a raíz de la
crisis sanitaria global del Covid-19, que nos exigió el trabajo en línea como posibilidad para la
continuidad educativa, la investigación se desarrolló utilizando recursos digitales, como lienzos
virtuales, que funcionaron como espacio de interacción colectiva y de plataforma de produc-
ción de conocimiento. Dichos recursos permiten compartir las ideas surgidas colectivamente de
manera comunicable, ya que “el pensar no es demostrable, sólo admite ser mostrado” (Romano,
2015: 48), convirtiéndose en el material mediante el cual los y las estudiantes consiguen plas-
mar sus ideas y a través del cual se pudieron hacer comentarios, críticas y sugerencias.
Además, otro tema importante que se tuvo en cuenta es el hecho de que los y las estudiantes
desarrollaron por sí mismas y a su propia manera la investigación a partir de mi supervisión en
todo momento, interpretando las consignas y poniendo en relación los métodos empleados y los
resultados conseguidos (Schön, 1992: 14). Por otro lado, mi labor docente también fue la de es-
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timular, asesorar y dar asistencia, siendo más bien “un animador que incita, suscita, excita, mo-
tiva e interesa, para que el educando desarrolle sus capacidades y potencialidades” (Ander-Egg, Este taller-laboratorio que dirijo cuenta actualmente con 10 integrantes, entre docentes investi-
1991: 46), así como debe ser su responsabilidad “supervisar las actividades para reorientar los gadores/as formades y en formación y estudiantes, donde investigamos acerca de lo común en
procesos cuando son erróneos, alentar a los estudiantes para su realización frente a las inseguri- vivienda colectiva. Por La Ciudad Común pasaron más de 200 estudiantes durante estos años,
dades y favorecer la concreción de mejores resoluciones en todos los casos” (Litwin, 2008: 93). siendo un lugar de múltiples reflexiones y aprendizajes colectivos.
Otro tema relevante que se puso en práctica durante el proceso de trabajo fue la herramienta Esto representa una apuesta por el estudio de lo común en Arquitectura y su éxito y crecimiento
pedagógica del diálogo, como otro de los elementos sustanciales por excelencia de la pedagogía evidencia el interés que tienen estos temas para las nuevas generaciones, que ven en lo colectivo
del taller, puesto que permite la comunicación horizontal entre iguales, excluyendo las relacio- una salida a la manera tradicional con la que se ha venido concibiendo la vivienda colectiva.
nes verticales, las jerarquías y los autoritarismos. Para trabajar en equipo hace falta tener una
“escucha activa” (Ander-Egg, 1991: 65); es decir, escuchar las opiniones de los demás, desde Se prevé el crecimiento y ampliación del equipo de trabajo, con el objetivo de seguir sumando
sus perspectivas y sus marcos referenciales -a partir de sus vivencias y experiencias-, además casos de estudio a la investigación en curso y la proliferación de nuevas investigaciones a partir
de saber expresar y argumentar los propios puntos de vista (Ander-Egg, 1991: 84). En caso de la tesis doctoral y las exploraciones realizadas dentro del laboratorio.
contrario, sin diálogo, se supone fallido el sistema de enseñanza/aprendizaje. Por este motivo,
es importante iniciar la cohesión del grupo a partir del fomento del diálogo que permita también También estamos trabajando en una publicación, la creación de una plataforma de la red social
conocerse, intercambiar puntos de vista y estrechar lazos humanos. Instagram y una página web, que servirá como plataforma de acceso abierto con el objetivo de
compartir todo el material que se viene produciendo para que sirva como un repositorio de pro-
Cabe mencionar, que durante todo el proceso de investigación se utilizó la herramienta de la yectos de vivienda colectiva interesantes desde sus espacios comunes y una caja de herramien-
pregunta como parte de la pedagogía del propio laboratorio, “en donde el conocimiento se pro- tas proyectuales para el proyecto de vivienda colectiva a partir de lo común.
duce fundamentalmente y casi exclusivamente en respuesta a preguntas” (Ander-Egg, 1991: 14).
En realidad, las preguntas son útiles para iniciar procesos de conversación, debate y problema-
tización colectiva a partir de ellas, convirtiéndose en “verdaderos desafíos cognitivos, invitacio-
nes para que se cuestionen y se desplieguen los interrogantes más atrevidos o más provocativos”
(Litwin, 2008: 80).
En definitiva, “La Ciudad Común” se caracteriza por el hecho de “aprender haciendo” (An-
der-Egg, 1991: 28); es decir, una práctica pedagógica que se realiza a través de la concreción de
una premisa concreta, mediante una relación directa entre reflexión y acción. De este modo, “los
saberes, capacidades y habilidades de cada uno son tenidos en cuenta como un elemento funda-
mental de la dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje” (Ander-Egg, 1991: 57), en el que
los conocimientos que cada uno lleva se funden en un trabajo colectivo y una propuesta consen-
suada entre todos los miembros del equipo de trabajo.
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Proceso metodológico 1. Selección de casos
El estudio de casos se realiza a partir de una metodología cuantitativa y cualitativa basada en En una primera instancia, se seleccionan casos de vivienda colectiva variados, para iniciar con
una secuencia de instancias. Este proceso metodológico se realizó de manera experimental; es la investigación. Se elige una muestra amplia de casos para poder investigar una diversidad de
decir, que se iban tomando las decisiones a medida que se iban probando tentativamente hasta proyectos, con el objetivo de entender mejor cómo se fueron dando las lógicas de los espacios
que quedaron definidas. comunes en proyectos diversos entre sí.
Esto fue especialmente intenso en algunas de las fases, donde se fueron definiendo, a través de Los casos se van eligiendo en base a, por un lado, aquellos que pude ir conociendo a través de
varios ensayos previos, los modos de análisis y los soportes gráficos adecuados para ello, con la experiencia y el arraigo en ambas ciudades (actualmente resido en Buenos Aires y trabajo
la definición de categorías de análisis, variables comparativas y protocolos gráficos y concep- en ambas ciudades, pero anteriormente había vivido en Rosario; por tanto, pude ir conociendo
tuales. Esto generó un ida y vuelta en la toma de decisiones, que se realizó de manera colectiva empíricamente muchos de los proyectos).
entre quienes participaban del proceso de investigación.
Por otro lado, muchos de ellos, especialmente los casos de Buenos Aires, los pude conocer gra-
Al mismo tiempo, mientras se avanzaba metodológicamente, se iban detectando errores o se cias a las clases teóricas sobre casos de vivienda colectiva en América Latina del Dr. Arq. Javier
iban planteando contradicciones o dudas acerca de los casos, que nos obligaban a volver a rede- Fernández Castro, que dictaba en el taller donde daba clases y que hoy en día se pueden ver
finir algunas decisiones que se habían tomado previamente, para después trasladarlas de nuevo a compilados en la publicación de su Tesis Doctoral (Fernández Castro, 2021). Sobre los casos de
los 30 casos y volver a comprobar si funcionaban para todos los casos. Rosario, muchos de los que se fueron seleccionando fueron sugeridos por los equipos docentes
El hecho de estudiar de manera comparada una disparidad de casos tan abundante hizo que las del taller donde doy clases.
decisiones tomadas pudieran servir para estudiar y comparar todos los casos entre sí.
Para esta selección, también se revisaron libros de historia, catálogos de casos históricos, revis-
Cabe destacar que algunos casos se desestimaron por no ser tan relevantes desde el estudio de tas de arquitectura y urbanismo -como Summa y Plot- y páginas web -como La Teja u Open-
sus espacios comunes. Del total de 57 casos estudiados durante estos años, tanto de Buenos house, entre otras-. La disponibilidad de alguna mínima información base sobre los proyectos
Aires y Rosario, como de otros lugares del mundo, de los que finalmente se seleccionan 30, arquitectónicos fue crucial para su selección.
hemos podido determinar una metodología de análisis capaz de servir a una diversidad enorme
de casos, como para poder determinar su validez como herramienta de análisis de casos. Cabe mencionar que el caso de Talcahuano fue seleccionado debido a la posibilidad de hacer un
relevamiento in situ del caso, conocer a sus habitantes y entender mejor cómo son las lógicas
Así, las fases de la metodología propuesta son las siguientes: selección de datos, recolección de de sus espacios comunes, puesto que dirigí un Proyecto de Desarrollo Estratégico entre 2020 y
información, documentación de casos, análisis de casos, procesamiento de datos, interpretación 2023, que tenía como objeto de estudio este caso de vivienda colectiva. Esto representaba una
de lógicas proyectuales, descomposición tipológica, comparación y evaluación, construcción de oportunidad para incluirlo en la investigación.
herramientas proyectuales y aplicación de herramientas proyectuales.
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La selección de los casos responde a los siguientes criterios: -Modo de producción y gestión:
Así, el análisis de casos comprende desde 1880 hasta 2020, poniendo en relieve la construcción
de lo común a través de 140 años de historia. El corte temporal intenta ser lo más abarcativo -Morfo-tipología:
posible, con el objetivo de mostrar una gran variedad en la producción de vivienda colectiva y
sus formas urbano-arquitectónicas características de las diferentes épocas. El último de los criterios de selección de casos es por su morfo-tipología. Se presentan casos
diversos en cuanto a su configuración urbano-arquitectónica, mostrando una multiplicidad de
Cabe destacar que todos los conjuntos habitacionales seleccionados son habitados en la actuali- respuestas tipológicas de vivienda colectiva desde finales del siglo XIX hasta principios del
dad, algunos de los cuales, especialmente los más antiguos, han ido sufriendo modificaciones a siglo XXI.
su proyecto original. Para la presente investigación se analizarán a partir de cómo se habitan hoy
en día e incluyendo las modificaciones realizadas, según su estado en 2020, año de corte históri- De entre las diversas formas que presentó la vivienda colectiva en los 140 años de estudio, se
co de la selección de los casos. eligen casos que siguen las siguientes lógicas tipológicas: conventillos, departamentos de pa-
sillo, pasajes, casas de renta, casas colectivas, monoblocks, placas, torres, conjuntos habitacio-
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nales, hiperconjuntos, viviendas agrupadas y reconversión de patrimonio. Cada uno de ellos se investigación, puesto que el estudio de los espacios comunes se plantea a modo de potencialidad
explica de manera contextualizada a partir de los 30 casos de estudio seleccionados. espacial. Además, en algunos casos fue suplida por fuentes secundarias.
A pesar de esto, se realizaron dos entrevistas en profundidad en los dos casos que mejor resul-
Finalmente, de todos los casos preseleccionados para su estudio, se decidió presentar una com- tado obtuvieron de la evaluación comparativa de los 30 casos estudiados: la Casa Colectiva Los
pilación de 30 casos (15 en Buenos Aires y 15 en Rosario), que responden de manera diversa Andes y la Cooperativa de Viviendas La Fábrica. Esto permitió ver si la hipótesis de la investi-
a los criterios anteriormente mencionados. Esto asegura el análisis de diferentes respuestas gación se cumplía de alguna manera, puesto que las entrevistas permitieron poner en relación la
posibles para el proyecto de vivienda colectiva. Esta amplia muestra de casos supone una base calidad de la vida cotidiana y el diseño urbano-arquitectónico de ambos proyectos.
suficientemente variada y múltiple de estudio sobre las respuestas urbano-arquitectónicas posi-
bles para los espacios comunes en el proyecto de vivienda colectiva. Sigue un listado de las fuentes utilizadas:
-Bibliografía sobre la temática
La presentación de los casos de estudio en profundidad se realiza en el capítulo 2 de la Tesis, -Revistas, como la Summa o la Plot.
donde se explican con mayor detalle estos criterios de selección y se muestran los casos a partir -Catálogos de vivienda colectiva.
de ellos. -Webs especializadas, como La Teja u Openhouse.
-Material de cátedras, como del Taller Forma y Proyecto y de cátedra Lombardi en la FA-
DU-UBA y del Taller en Contexto (ex Cátedra Bagnasco) y de la cátedra Brarda en la FAPyD-
2. Recolección de información UNR.
-Planos catastrales
Una vez seleccionados los casos se recolecta toda la información disponible al respecto, tanto -Planos extraídos de los infomapas disponibles de Buenos Aires y Rosario.
con el rastreo de publicaciones de todo tipo donde aparezca -tanto en papel como digitales-, la -Relevamientos in situ
búsqueda de planos catastrales, las visitas al lugar y las encuestas a habitantes realizadas. Cabe -Visitas a los conjuntos
destacar que muchos de los casos elegidos no fueron nunca publicados previamente y de algu- -Fotografías propias a los conjuntos
nos es difícil conseguir información o la que hay disponible y publicada es muy reducida. Por -Encuestas a habitantes
tanto, el aporte de la investigación en el levantamiento de los casos y la compilación ofrecida es -Entrevistas en profundidad a habitantes
un aporte en sí mismo a la historia de la vivienda colectiva en Buenos Aires y Rosario. -Redes sociales de las comunidades (páginas de Facebook), como las de la Casa Colectiva Va-
lentín Alsina o la Cooperativa de Viviendas La Fábrica.
Por otro lado, también es importante mencionar que, debido a la crisis sanitaria del Covid-19 en
2020, que imposibilitó el trabajo de campo durante aproximadamente dos años, no fue posi-
ble realizar las encuestas previstas en todos los casos de estudio. Por tanto, esta información, 3. Documentación de casos
cuando estuvo, aunque valiosa para entender mejor los casos y sus modos de habitarlos, no pudo
ser sistematizada y no se comparten finalmente los resultados parciales que se obtuvieron con -Documentación gráfica:
esa información. En cualquier caso, esta información resulta complementaria y no central de la Con toda la información recolectada, se realiza la documentación de los casos. Para ello, se
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producen las bases de dibujo, tanto en 2d -con el redibujo del caso en AutoCAD- y en 3d -con el 4. Análisis de casos
levantamiento volumétrico del caso en SketchUp.
Para el análisis de casos se plantean nueve categorías: infiltraciones, transiciones, niveles de
-Fichas de casos: convivencia, actividades, proporciones, vínculos, articulaciones, escenarios y mediaciones. Es-
Posteriormente, a partir del material obtenido en la fase anterior y las bases de dibujo completas, tas categorías permiten estudiar los espacios comunes a partir de diversas dimensiones.
se construyen unas fichas de datos básicos de los casos -nombre del caso, estudio de arquitectu-
ra, desarrolladora, año de construcción, lugar, superficies, indicadores urbanos, cantidad de ha- -Soportes gráficos:
bitantes e información sobre las unidades y los espacios comunes-. Esta información es volcada Cada una de las categorías se representa con un tipo de soporte gráfico y escala, en relación a
a una tabla para poder sistematizar estos datos base, con los que después se cruzan los obtenidos aquello que se indaga.
de los análisis, que se irán mostrando en la segunda parte de la tesis.
-Códigos gráficos:
A continuación, sigue una imagen ilustrativa del proceso de documentación de casos, a partir del Debido a la cantidad de categorías que se proponen para el análisis y con la intención de sis-
ejemplo del barrio Los Perales: tematizar gráficamente la investigación se propone una serie de códigos gráficos que permitan
hacer más sencilla la lectura de los casos y las comparaciones entre ellos.
A continuación, se presenta en la página siguiente un cuadro resumen de los soportes y los códi-
gos gráficos utilizados para cada categoría de análisis:
30 31
Soporte Gráfico Categoría Código Gráfico Siguen todos los protocolos por categoría utilizados para el análisis de casos:
REFERENCIAS
Individual
#FFFFFF R255 G255 B255
Axonometría cortada a 1m. + plantas Niveles de Piso 14 (Planta tipo 14 a 22, viviendas)
REFERENCIAS
convivencia
REFERENCIAS
Piso 13 (Viviendas; Azotea) REFERENCIAS Personas en espacios urbanos
Planta baja Planta entrepiso Planta 1° piso Planta 2° piso al 6° - 13° piso #808080 R128 G128 B128
Servicios/Urbanos
Propio
#808080 R128 G128 B128
#DADADA R218 G218 B218
Perfil urbano-habitacional
Piso 5 (Planta tipo 5 a 12, viviendas) #12476D R018 G071 B109
Productivos Común doméstico
#970081 R151 G000 B129 #5F2A75 R095 G042 B117
Umbrales
#499BD7 R073 G1558 B215
Intercambiadores Piso 3 (Planta 3 y 4, locales comerciales; viviendas) Común urbano
#EE009C R238 G000 B156 #937FB2 R147 G127 B178
Plantas Proporciones
Visuales (directas)
#133749 R019 G055 B073
Visuales (indirectas)
Planta baja (Locales comerciales; talleres; oficinas)
Planta 12° piso Planta 14° piso Planta terraza #133749 R019 G055 B073
dimensión relacional
dimensión relacional
dimensión relacional
ESCENARIOS
Corte perspectivado Vínculos
de microsituaciones
¿Qué tipos de escenarios fomentan microsituaciones domésticas saludables y de calidad?
REFERENCIAS
REFERENCIAS
Soportes donde se da la situación destacada
#FFEC9F R255 G236 B159
Circulatorios REFERENCIAS
#FF4D03 R255 G077 B003
Elementos potenciadores de situaciones
Escenarios
Fijo
dimensión material
dimensión material
dimensión material
A partir del análisis de casos siguen tres etapas que, en realidad, se fueron produciendo en pa-
Como decíamos, las categorías se fueron definiendo mientras se avanzaba en la investigación ralelo y que se proponen así metodológicamente. Hacerlas paralelamente enriquece el proceso.
y se iba probando su buen funcionamiento, hasta que fueron definidas las mencionadas. Para Pero su orden no es lo más importante; es decir, que las 3 fases se pueden dar secuencialmente o
ello, se generaron unos protocolos de dibujo y análisis por categoría, que nos permitió seguir el en paralelo. Estas fases son el procesamiento de datos, la interpretación de lógicas proyectuales
mismo criterio de análisis para todos los casos y así facilitar su comparación. y la descomposición tipológica, que se explican a continuación.
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Los diagramas, aunque se intentó que tuvieran una misma lógica gráfica para su mejor lectura
5. Procesamiento de datos en conjunto, se definieron de manera específica para cada categoría
Una vez se realiza el análisis gráfico de los casos a partir de las categorías de análisis descritas, El proceso para realizar estos diagramas llevó varias experimentaciones previas hasta llegar a
se procede, por un lado, a una fase donde esa información se procesa de manera cuantitativa, los definidos, realizándose también unos protocolos de dibujo que permiten interpretar las dife-
permitiendo la obtención de datos cuantificables a partir del proyecto de arquitectura. rentes lógicas proyectuales que presentan casos tan diversos. La posibilidad de su lectura y fácil
comparación muestran la validez de las decisiones tomadas en cuanto a la metodología aplicada.
-Sistematización en tablas:
A partir del análisis de los casos se sistematiza la información relevada en tablas, con el objetivo
de construir nuevos datos. Estos datos sirven para interpretar de manera más rigurosa los casos 7. Descomposición tipológica
estudiados, facilitar su lectura y permitir la comparación a múltiples niveles.
A partir del análisis de casos, también se realiza un estudio particular de descomposición tipo-
-Gráficos comparativos: lógica de los espacios comunes y algunas de sus características relevadas en los casos. Particu-
Por otro lado, y también a partir de la información obtenida de las tablas, se realizan una serie larmente se eligen los tipos considerados más destacados para hacer un estudio más pormenori-
de gráficos, que permiten entender mejor y comparar los casos entre sí. Al mismo tiempo, estos zado de los mismos. Estos son las escaleras, los pasillos y los patios. La definición de variables
gráficos ofrecen nuevos datos acerca de los espacios comunes en los casos de estudio. y protocolos de dibujo, como en las fases anteriores, también han representado un proceso de
búsqueda y ajustes hasta llegar al resultado presentado. Siguen los protocolos para cada caso:
Como en la fase anterior, también existió un ida y vuelta en relación a las variables que se pro-
cesaban en las tablas, en relación al tipo de preguntas que nos iban pareciendo más interesantes
de hacer a los casos entre sí. Cabe destacar, que todavía se podrían extraer más datos a partir de
la información obtenida del análisis. En esta investigación se resaltaron los que resultaron más
relevantes.
Con los resultados obtenidos a través del análisis, y con apoyo también de los datos que se ob-
tienen de las tablas realizadas, se elaboran una serie de diagramas como interpretaciones de los
proyectos, que sintetizan gráficamente las lógicas proyectuales de los casos de estudio según las
categorías estudiadas. Esto permite fácilmente la comparación entre los casos y la reinterpreta-
ción de sus lógicas a nuevos proyectos de vivienda colectiva.
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3. Realizar una axonometría del componente aislado, mostrando su entorno inmediato, su envolvente y diferenciar si
Articulaciones posee suelo absorbente.
4. Realizar preguntas a la nueva pieza gráfica, marcando con el color correspondiente según su variable.
Espacios concentradores 5. Realizar el ícono resultante de la interpretación de la pieza gráfica en relación a las preguntas del paso 4.
Partiendo de la pieza gráfica de articulaciones, se aislan solo los espacios concentradores de ocio y se eligen los patios
como componente principal de análisis debido a que es el elemento que más aparece en la mayoria de los casos de
estudio.
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Esto permite realizar un análisis de los mismos partiendo de aislarlos de la pieza gráfica y realizarle preguntas que nos Analizar que relacion de proximidad y filtro, encontramos del patio con respecto a DIRECTA
la calle.
permitan interpretar las diferentes variables que los conforman. Logrando como resultado final, iconos, entendiendolos
como interpretaciones de cada patio para luego poder compararlos entre sí con la totalidad de los casos estudiados.
Proceso ͎ƵĂůĞƐĞů&/>dZKĚĞŵĞĚŝĂĐŝŽŶĚĞůƉĂƟŽĐŽŶƌĞƐƉĞĐƚŽĂůĂĐĂůůĞ͍
Analizar que tipos de filtros y opacidades tienen los mismos, segun en cada caso.
1. Identificar la pieza gráfica de articulaciones del caso elegido. 75%
2. Aislar los espacios concentradores de ocio (componente patio). FILTRO: REJA
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Analizar de que manera se apropian esos espacios. Pueden denominarse
COLECTIVOS O COMUNITARIOS.
PATIO COMUNITARIO
Conjunto de personas que
viven juntas bajo ciertas reglas
o que tienen los mismos
intereses
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ŚĂďŝƚĂĐŝŽŶĂů͍
Analizar cual es el espacio comun de acceso en continuidad con la unidad habitacional PASAJE
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Analizar cual es el espacio comun de acceso en continuidad con la calle
GALERIA
PASO 1 PASO 2
Cooperativa La Fabrica (Bs.As.-2017) 6. A partir del análisis del componente patio en la totalidad de los casos, clasificar cada uno en relación a la
interpretación que le corresponda según sus características particulares y transpasar estos datos a la tabla de excel de
Descomposición Tipológica en la pestaña “Patios”.
Esto sirve para poder comparar todos los casos a partir de las mismas variables y realizar gráficos que permitan una
mejor comprensión de los datos estudiados.
8. Comparación y evaluación
Posteriormente, utilizando toda la información recopilada a partir del análisis de casos, el proce-
samiento de datos, la interpretación de lógicas proyectuales y la descomposición tipológica, se
realiza un estudio comparativo con el que se pueden clasificar y evaluar los casos.
Los criterios de evaluación se toman a partir de la comparación de los tipos que aparecen por
categoría. La evaluación no es absolutamente determinante, ni el objetivo final de esta Tesis,
pero el posicionamiento a partir de todo lo aprendido durante estos años de investigación de
múltiples casos de estudio, permitió establecer lógicas criteriosas a la hora de determinar mejo-
res resoluciones arquitectónicas en relación a la clasificación realizada.
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Esto permite hacer varias reflexiones acerca de los datos obtenidos y confirmar la hipótesis, Estructura de la tesis
poniendo en relación los casos que obtienen la mejor valoración con las voces de quienes habi-
tan en ellos. Para ello se realizaron dos entrevistas en profundidad: una a Lucía, una habitante La tesis se estructura en cuatro partes: poner lo común en el centro del debate, lo común en los
de Los Andes, y Sonia, una de La Fábrica, puesto que, en este orden, fueron los dos casos que casos de estudio, descomposición de espacios comunes y recomendaciones para comunizar el
sobresalieron del resto en cuanto al puntaje obtenido en esta etapa del proceso metodológico. espacio doméstico. A continuación, sigue un esquema que permite entender sintéticamente la
estructura de la tesis.
Por último, se reflexiona a partir de todos los resultados obtenidos, cosa que permite plantear
una serie de estrategias proyectuales de lo común para la vivienda colectiva.
Al mismo tiempo, en relación a cada una de las estrategias planteadas, se proponen una serie de
herramientas proyectuales específicas para el proyecto de vivienda colectiva desde la mirada de
lo común. Esto permitiría su aplicación proyectual en nuevos proyectos de vivienda colectiva.
Finalmente, la investigación realizada y los resultados obtenidos, así como la propuesta meto-
dológica aplicable a nuevos y diversos casos de estudio, será más interesante todavía si logra ser
capaz de aportar posibilidades para la imaginación de nuevos y mejores proyectos de vivienda
colectiva, capaces de poner el foco en las personas y su vida cotidiana, dándole valor a lo próxi-
mo, que puedan ser diseñados a partir de lo común.
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Cada una de las partes se divide, a su vez, en capítulos. En total son diez capítulos, dos capítulos
la primera y la cuarta parte y tres capítulos la segunda y la tercera. En ellos se ofrece un reco-
rrido por la reflexión y aplicación de lo común en la vivienda colectiva a partir del estudio de
casos.
En la segunda parte se realiza una revisión del espacio doméstico a través de la aplicación de
una matriz de análisis del espacio a partir lo común en los casos de estudio, donde se piensa el
espacio desde tres dimensiones: gradual, relacional y material, y tres escalas: barrial, de conjun-
to y del tejido urbano-habitacional.
En la tercera parte se realiza una descomposición tipológica de los espacios comunes, presen-
tando algunas de sus características más relevantes. Para ello, se eligen los componentes más
característicos, como son las escaleras, los pasillos y los patios.
Finalmente, la cuarta parte está dedicada a una serie de reflexiones a partir del estudio compa-
rado de casos en relación a las lógicas proyectuales. Se evalúan los casos, resaltando los casos
más relevantes, y también se plantean unas recomendaciones para comunizar el espacio do-
méstico a través de una serie de estrategias proyectuales y herramientas de diseño a partir de lo
común.
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PARTE 1: Poner lo común en el centro del debate
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CAPÍTULO 1: Lo común como paradigma filosófico-político
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1.1. Del sentido común al sentido de lo común
Si queremos generar nuevas propuestas que pongan en el centro la vida y los cuidados debe-
mos construir a partir de nuevas bases que permitan romper con el pensamiento patriarcal que
organiza nuestra forma de entender el mundo y lo estructura en términos binarios (Pascual;
Herrero, 2010). Resulta entonces importante desenmascarar esta supuesta neutralidad con la que
son diseñadas las ciudades, que “trata de convencernos que la ideología neoliberal es “sentido
común”, simple y natural gestión de bienes materiales, cuando en realidad constituye toda una
biopolítica -política de la vida- negativa” (Manrique, 2020: 21).
Así, redefinir aquello que denominamos sentido común se convierte en algo clave, puesto que
representa “el más poderoso imperio de la cultura del capital sobre los sentidos” (Torres, 2018:
9). El sentido común, basado en las relaciones de poder hegemónicas que generan injusticias
estructurales, ha logrado instalarse de manera profunda. Constituye aquello que nos identifica en
nuestras relaciones sociales, valores, costumbres, modos de ver y pensar el mundo.
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sociedad individualista. De ahí que, como sugiere Raquel Gutiérrez Aguilar (2017: 75): “resulte la esfera de lo próximo es el ámbito especialmente propicio para identificar, poner en valor e
pertinente indagar en la producción de lo común […] como cuestión fundamental de horizontes impulsar experiencias, reflexiones y acciones en relación a lo común (Subirats, 2016; Caporossi,
políticos alternativos”. 2020). Para ello, promover una vida doméstica sana a partir de lógicas de cooperación y crea-
ción colectiva es un tema necesario para intentar dar respuesta a las crisis sistémicas contempo-
En este sentido, el paradigma de lo común permite romper con la dicotomía público-privado ráneas, donde los espacios comunes de la vivienda colectiva son el escenario más representativo
o Estado-mercado (Laval; Dardot, 2014), haciendo que el espacio no pueda conformarse bajo como la escala relacional de mayor proximidad (Franco López, 2019).
lógicas binarias. Esto presenta una posibilidad frente a la idea de que no hay alternativa para
transformar nuestras lógicas relacionales y organizativas y “nos empuja a ir más allá de lo que Por tanto, como postulan Verónica Gago y Diego Sztulwark (2019: 14): “hacer de lo común un
conocemos o, más bien, de lo que nos habían enseñado” (Gutiérrez Aguilar, 2018: 12). Lo archivo de experiencias, pero también el desafío práctico de situaciones concretas, implica la
común se presenta como “una teoría del cambio […], donde lo comunitario aparece nombrando búsqueda de nuevos modos de vivir y organizar la praxis colectiva”.
y provocando desplazamientos” (Gago, 2018: 75-76). Esta perspectiva crítica, ecofeminista,
comunitaria y popular centrada en lo común, viene aceleradamente trabajando por poner en el
centro la sostenibilidad y mantenimiento cotidiano de la vida en su conjunto. El espacio doméstico como escenario de lo político
Con el objetivo de contribuir a materializar estos procesos de transformación social y política En el marco de la crisis sanitaria global de Covid-19 los espacios domésticos se han convertido
contemporáneos, se plantea la construcción de una ciudad relacional a partir de la nostredad en unidades de confinamiento, constituyéndose como uno de los escenarios fundamentales para
como una nueva subjetividad que despierta a una conciencia social y nos permite la empatía poder establecer una mediación con el virus. Esto ha puesto en evidencia, entre otras cosas,
mutua (Wayar, 2018). Estaría tejida mediante capas de afectos y lazos intersubjetivos, cosa que la poca capacidad de adaptación de los espacios domésticos y la falta de espacios abiertos, de
podría permitir formas de interacción y regulación basadas en el encuentro, la relación de vecin- espacios verdes y de asoleamiento.
dad y el diálogo.
Pero, en realidad, la pandemia ha venido a potenciar aquello que ya estaba en crisis previa-
De esta manera, la apropiación del espacio se debe a los pactos que se alcancen entre las per- mente, develando las injusticias que estructuran los territorios y los cuerpos que los habitan.
sonas, la arquitectura de soporte y la posible comunidad formada entre ellas (García Triviño, El espacio doméstico, establecido fuera del dominio público desde una mirada androcéntrica y
2015). Este nuevo ecosistema de bienes, relaciones y reciprocidades inter y ecodependientes heteronormativa, uniformiza a todas las personas como sujetos universales bajo una falsa idea
tiene a la vivienda colectiva como su representación simbólica como el espacio de escala de de neutralidad. Como dice Linda McDowell (1999: 15): “los espacios surgen de las relaciones
mayor proximidad. En este sentido, la primera conexión con lo público, más allá de lo íntimo, de poder, las relaciones de poder establecen las normas, las normas definen los límites tanto
como primera escala de relaciones sociales, es aquella que se da en las viviendas colectivas, sociales como espaciales, determinan quien pertenece a un lugar, quién queda excluido, y donde
convirtiendo a sus espacios comunes en aquellos donde se ejerce la micropolítica, hacedora de se determina cierta experiencia”.
ciudad y ciudadanía (Franco López, 2019).
Por tanto, es necesario volver a pensar la manera en que se conciben y estructuran esas relacio-
Así, si entendemos que la vida cotidiana es una manifestación del orden social y el escenario de nes de poder, no sólo en la esfera pública, sino también en el ámbito de lo privado, abriendo el
nuestras necesidades personales y comunitarias (Quiroga; Racedo, 1999), se puede afirmar que debate sobre la manera en que se configuran las luchas y el reclamo de nuevos derechos. Para
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ello, el feminismo viene haciendo grandes aportes al respecto, revisando conceptualmente el
espacio de lo doméstico y planteando nuevos escenarios desde una perspectiva política de la En definitiva, se evidencia la importancia de revisar el espacio doméstico, puesto que es el
espacialidad. reflejo de la subjetividad y la representación simbólica de las desigualdades y violencias estruc-
turales en las ciudades; es decir, de la desigualdad en el acceso a la vivienda y sus condiciones,
Por su carácter revolucionario, el feminismo “se define por la manera que obliga a volver a así como de las violencias ejercidas sobre los cuerpos -en Argentina, la mayoría de femicidios
pensar la manera en que se estructuran las relaciones sociales primarias, corriendo a su vez el suceden dentro del hogar de la víctima, por ejemplo-. Por tanto, se hace necesario y urgente la
límite sobre la propia concepción de género, abriendo otros matices y definiciones, dando voz y construcción de propuestas radicales capaces de transformar el entorno doméstico hacia una
sentido a muchos colectivos sociales que la división binaria no contempla” (Caporossi, 2020: 1). sociedad más justa.
En este sentido, desde hace años se viene revelando el espacio doméstico como un espacio de
políticas del cuerpo, destacando la importancia de entender a la vivienda como campo de batalla
política de primer orden, atravesada por luchas y controversias sociales y ecológicas, urgentes Poner la vida en el centro
de ser atendidas.
Las tareas reproductivas representan la posibilidad del desarrollo de la vida. A pesar de eso, es
Lo doméstico se define, así, como un universo que afecta e interactúa con muchísimas capas de un tema invisibilizado y precarizado todavía en nuestra sociedad contemporánea, aunque supo-
la vida, modelando las rutinas y afectando al bienestar. Además, es el marco para la gestión de nen un 20% del PIB en América Latina y el Caribe (CEPAL, 2016).
los afectos. Por tanto, entendiendo a los hogares como una expresión de los modos de vida, se
plantea que los espacios domésticos son espacios que participan de manera determinante en la Pero, debido a que la crisis sanitaria global del Covid-19 ha puesto de manifiesto la importancia
construcción de subjetividad. En este sentido, “el espacio doméstico será político en tanto que del trabajo reproductivo para el desarrollo y el bienestar de la sociedad, sin caer en una visión
sea un espacio donde se puedan alterar las subjetividades y los repartos de lo sensible, en tanto ingenua, esto podría suponer una oportunidad para construir una sociedad más democrática liga-
que permita ensayar otras identidades, otros modos de habitar, otras formas de percibir” (Fogué; da al paradigma del cuidado (Svampa, 2020); es decir, poner la vida en el centro, reconociendo
Gil; Palacios, 2015: 163). la dependencia de las personas, tanto con su medio como con el resto de la sociedad.
Para ello, se propone entender a la vivienda como una interfaz con vocación política capaz de Además, si, como dice Ana Falú (2020: 2), “cuidarnos es comenzar por cuidar nuestros prime-
permitir la experimentación personal, fomentar nuevas cosmovisiones y albergar biodiversidad. ros territorios: nuestros cuerpos”, esto implica el reconocimiento de los cuerpos e identidades en
Debe, al mismo tiempo, poner en relación múltiples escalas, desde lo más íntimo hasta lo más sus múltiples diferencias y diversidades (Paredes, 2010), más allá del estereotipo hegemónico
colectivo, y promover el equilibrio ecosistémico. de varón blanco, adulto joven, heterosexual, de clase media y sano. Por tanto, es urgente abordar
las violencias contra los cuerpos no hegemónicos, especialmente mujeres y disidencias, con el
Además, en respuesta a la mencionada crisis sanitaria del Covid-19, no se trata de hacer pe- objetivo de promover políticas públicas y proyectos que tengan en cuenta el valor de los cuida-
queños ajustes a los hogares, sino que los desafíos implican repensar la organización social y dos en el diseño urbano-arquitectónico.
el modo en el que entendemos lo común de manera profunda. Lo doméstico debe dejar de ser
entendido como un espacio aislado separado de lo público, por cuya dimensión está constante- Así, con el objetivo de introducir el paradigma del cuidado en el diseño, se propone la mirada
mente atravesado. del ecofeminismo, que nos ayuda a comprender mejor el funcionamiento, el sostenimiento y el
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mantenimiento de la vida (Herrero, 2017). El ecofeminismo engloba a los ecologismos y a los de bienes y espacios no mercantilizables son un tema muy actual y necesario por intentar dar
feminismos, como dos grandes movimientos históricos de lucha en defensa de la vida. Por un respuesta a las crisis sistémicas contemporáneas.
lado, los feminismos nos hacen conscientes de la interdependencia; es decir, del hecho que no
podemos sobrevivir de manera individual, sino que dependemos de otras personas para ello. La propuesta de las “infraestructuras para la vida cotidiana” de Inés Sánchez de Madariaga
Por otro lado, con los ecologismos aprendemos sobre la ecodependencia; es decir, que tampoco (2004), como un nivel intermediario, podría representar un camino a seguir, puesto que se centra
podemos sobrevivir sin la naturaleza y nuestra necesaria interrelación con ella. en cómo las personas desarrollan sus rutinas cotidianas y tiene como objetivo la construcción de
estructuras materiales y socioculturales de soporte para la vida. Esto demanda una adecuación
En este sentido, se hace indispensable y oportuno el debate sobre un nuevo pacto socio-espa- en la manera que entendemos la arquitectura doméstica para que sea capaz de ofrecer elementos
cial, basado en el reconocimiento de las diferencias, la solidaridad y la dependencia como lazos y espacios para compartir tareas reproductivas y de cuidados y de contener espacios y progra-
sociales y espaciales capaces de abordar conjuntamente la justicia social y ambiental. Entonces, mas para la interacción comunitaria.
si el sostenimiento de la vida es una cuestión de corresponsabilidad entre comunidades, institu-
ciones y personas, el cuidado en lo comunitario podría resultar un recurso para romper el aisla-
miento, generar apoyos y actuar políticamente (Vega; Martínez Buján; Paredes, 2018). Desde
esta perspectiva, introducir la dinámica de los cuidados comunitarios al diseño urbano-arquitec-
tónico podría ser capaz de permitirnos disolver la concepción binaria y las fronteras normali-
zadas entre el espacio doméstico y el espacio público o entre el lugar de trabajo y el espacio de
recreación o intimidad (Gago, 2018).
Por otro lado, no debemos olvidar el reclamo por el derecho al espacio y a niveles de habita-
bilidad mínimos que puedan promover una vida doméstica sana. Para ello, es necesario pensar
espacios domésticos diversos, adaptables y saludables, capaces de hacer frente a las necesidades
de sus habitantes y de albergar múltiples estructuras de convivencia y programas habitacionales
promoviendo la escala de proximidad y la vida cotidiana. Si entendemos que el bienestar es
una demanda personal y comunitaria articulada alrededor de la vida cotidiana y los espacios de
proximidad (Subirats; Montaner, 2012), vecindad y proximidad serían dos conceptos relaciona-
dos a ese primer umbral que establece lo doméstico. La vinculación entre casa, barrio y ciudad
permitiría la creación de múltiples gradientes capaces de poner en relación la vida cotidiana, el
tejido asociativo primario y la construcción de comunidad.
Por tanto, se puede afirmar que la esfera de lo próximo es el ámbito especialmente propicio para
identificar, poner en valor e impulsar experiencias, reflexiones y acciones ligadas a lo común
(Subirats, 2016), donde las lógicas de cooperación, de creación colectiva de valor y la defensa
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1.2. Lo común como potencia para la cohabitación
Dicho surgimiento de lo común o los comunes, como algo particularmente revolucionario en las
últimas décadas, aparece gracias a las investigaciones de Elinor Ostrom (1990) al demostrar los
beneficios de la distribución del poder y de garantías de inclusión social a través de experien-
cias de gestión sostenible arraigadas en unos principios culturales y políticos en relación a la
organización colectiva y el cuidado del territorio. Esto permitió poner en valor y vislumbrar la
posibilidad de construir economías vinculadas al territorio, a la democratización desde abajo y a
la satisfacción de las necesidades humanas.
En este sentido, lo común permite abrir una tercera vía de abordaje situada en la línea posdesa-
rrollista a favor de transiciones civilizatorias más “humanas”, que apuntan a revertir las crecien-
tes desconexiones entre política y economía, entre necesidades y territorios, entre individuos y
nuevas instituciones (Calle; Suriñach; Piñeiro, 2017). Al mismo tiempo, representa un potente
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cuestionamiento al binomio público-privado o Estado-mercado, pero no como “el resurgimiento la agroecología y la ecología política, modos de aprendizaje comunitario y popular, mecanis-
de una idea comunista eterna, sino la emergencia de una forma nueva de oponerse al capitalis- mos de convivencia como cooperativas de vivienda y activación de espacios degradados y/o en
mo, incluso de considerar su superación. Se trata igualmente de un modo de volver la espalda desuso, sistemas de cuidados como grupos de crianza o mutualidades, y lo relacionado con los
definitivamente al comunismo estatal” (Laval; Dardot, 2014: 21). En definitiva, como sugiere bienes digitales o medios de interacción a partir de las nuevas tecnologías –de forma que sean
Raquel Gutiérrez Aguilar, podríamos decir que lo común: accesibles y no se mercantilicen (software libre, creative commons, cultura libre, copyleft, códi-
“[…] deja de ser objeto o cosa bajo dominio de algunos, para entenderse como ac- go abierto…)- (Comunaria, 2017; Calle; Suriñach; Piñeiro, 2017).
ción colectiva de producción, apropiación y reapropiación de lo que hay y de lo que
es hecho, de lo que existe y de lo que es creado […]. De ahí que resulte pertinente Como veíamos, los comunales tradicionales y los nuevos comunes tienen mucho en común, a
indagar en la producción de lo común, de sus lógicas asociativas y sus dinámicas inter- pesar de la distancia histórica, física y ambiental, puesto que son fruto de la sedimentación de
nas como cuestión fundamental de horizontes políticos no centrados en lo estatal” prácticas que llevan asociadas una serie de valores, tales como la reciprocidad, la deliberación,
(Gutiérrez, 2017: 75). la participación, la sustentabilidad o el cuidado. La revisión de estas iniciativas nos invita a ha-
cerle frente a las derivas neoliberales actuales y a seguir construyendo nuevas prácticas basadas
Pero, aunque está en auge, lo común no es nada nuevo. Inscrito en tradiciones políticas como el en un mayor protagonismo social y una más armoniosa habitabilidad ecosistémica en el planeta.
anarcosindicalismo, el mutualismo o el cooperativismo (Fernández; Martínez, 2017), lo común En la búsqueda de un lenguaje común y reivindicando el derecho a la diferencia, las ciudades
es una realidad diseminada a lo largo del planeta y a lo largo de la historia, puesto que diferentes “por el bien común” se delinean como posibles articuladores de cuatro entornos que definen a lo
sociedades tradicionales actuales como comunidades campesinas e indígenas tienen mecanis- común, como son el derecho al cuerpo (liderado por el feminismo), el derecho al medio ambien-
mos políticos y económicos de carácter comunal (Subirats; Rendueles, 2016). Todo este univer- te (liderado por el ecologismo), el derecho a lo digital (liderado por los hackers) y el derecho
so de lo común permite poner en relieve experiencias de propiedad colectiva y gestión comuni- a la ciudad (liderado por los urbanistas). Este nuevo paradigma emergente se sitúa como parte
taria de ciertos bienes, recursos naturales y medios de producción fabriles, que denominaremos de un proyecto más amplio de democracia directa y podría crear, al mismo tiempo, relaciones
comunales tradicionales. Se trata de “formas resilientes de gestionar, de manera sostenible y humanas fuertes basadas en la solidaridad y la participación.
democrática, bienes naturales que resultaban esenciales para la reproducción de las comunida-
des” (Comunaria, 2017: 7). Estos comunes tradicionales, que tienen tanto vigencia como, en Además, la “economía compartida”, en combinación con este mecanismo político común, per-
parte, necesidad de reinvención para adaptar y potenciar su funcionamiento a los ecosistemas de mitiría esbozar el conjunto de normas sobre las cuales regular la utilización de estos comunes y
las economías de escala planetaria, son lamentablemente islas en un océano de mercantilización serviría de avanzadilla para su gestión directa. En este sentido, lo común supera las dicotomías
y de enfoques estado-céntricos, capaces de reproducirse a contracorriente y de servir de inspira- anteriores entre público y privado, entre capitalismo y socialismo, y se relaciona ahora con lo
ción para nuevas prácticas emergentes que denominamos nuevos comunes. privado, lo público, lo comunitario y lo libertario al mismo tiempo. De esta manera, el valor de
la democratización y la creatividad social se convierten en insignia a través del ecosistema del
Los nuevos comunes serían aquellas iniciativas innovadoras ancladas a un sustrato de coope- procomún con el objetivo de hacer frente a los tres modelos urbanos de la ciudad neoliberal de
ración social y que surgen de procesos vivos y abiertos, poniendo el acento en la democratiza- la última década: la Smart City del control tecnológico, la Ciudad Creativa del capitalismo cog-
ción de las relaciones económicas, dentro y fuera de las propias experiencias. Se incluyen las nitivo y la Ciudad-Marca de la metrópolis-empresa (Fernández de Rota, 2015).
diferentes formas de producir dentro de la tradición del cooperativismo, la economía solidaria
y el comercio y consumo justos, las propuestas de transiciones hacia la sustentabilidad desde En este sentido, el portal virtual Decide Madrid de código abierto, que viene aplicándose ya
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rápidamente a cada vez más ciudades o los debates e investigaciones propiciados por MediaLab En este sentido, cabe destacar que durante las últimas décadas, pero sobre todo de forma más
Prado sobre la ciudad de código abierto, la democracia colaborativa y las herramientas del pro- acelerada en los últimos años, la incidencia cada vez mayor de los postulados de Jan Gehl
común son ejemplos bien representativos de este proceso de cambio hacia la política de la era (2014) y su equipo sobre la escala humana poniendo el foco de las decisiones en las personas
digital. En otras latitudes encontramos el caso de Nossas Cidades en Brasil como una platafor- y no desde una mesa técnica ajena a la realidad o la apuesta por ciudades más amables que
ma para presentar propuestas de ley por parte de los ciudadanos, sirviendo como “barómetro” al fomenten la cohesión social, la protección comunitaria y los cuidados (Gutiérrez Valdivia, 2016)
ser votadas por la gente, está teniendo mucho éxito y ya se está difundiendo por América Latina, van potenciando la mirada hacia tipologías habitacionales y espacios urbanos capaces de dar
especialmente en Chile, donde se quiere implementar. Esta propuesta se inició en 2011 en Rio respuesta a una relación más estrecha entre espacio físico y vida social; es decir, entre tejido
de Janeiro con la iniciativa “Meu Rio” y pronto se difundió por todo el país. urbano-habitacional y estructura organizacional.
Lo comunitario, dentro del paradigma de “lo común”, tiene mucho que ver con esta relación de
Los espacios comunes y la colectivización de la vida urbana la que se habla, donde el estudio de los espacios comunes parecería podernos dar ciertas claves
del camino a seguir. Estos espacios comunes, como espacios intermedios o espacios “entre”,
La primera conexión con lo público, más allá de lo íntimo, como primera escala de relaciones serían aquellos capaces de poner en relación la escala de lo íntimo con la de lo comunitario y lo
sociales, es aquella que se da en las viviendas colectivas, convirtiendo a sus espacios comunes urbano, entre el mundo interior y la vida exterior, permitiendo diferentes gradientes de transi-
como los espacios donde se ejerce la micropolítica, hacedora de ciudad y ciudadanía. Estos es- ción. Estos pueden ser de carácter exclusivamente privado hasta los más públicos, pasando por
pacios como bienes relacionales se producen a través de las interacciones entre los miembros de posibilidades intermedias de semipúblicos o semiprivados. Además, pueden permitir diferentes
la comunidad que los use, donde “el espacio es un producto social. Tanto el espacio, digamos, usos comunitarios, áreas de reunión, de esparcimiento, etc. fomentando el encuentro, la puesta
material, como el espacio implícito en nuestros discursos e imaginaciones. Y, si es un produc- en común y las decisiones colectivas; en definitiva, potenciando la micropolítica, como ese esla-
to social, entonces ha de ser también una responsabilidad política. Si es algo que producimos bón primero de involucración político-social, mostrando la superación de la voluntad individual
entonces importa cómo lo producimos” (Massey, 2012: 9). frente al consenso en las divergencias. Así, como nos sugiere James Corner (2009), estos espa-
cios representan los recipientes de la memoria y del deseo colectivos, además de la imaginación
Si entendemos entonces que el espacio se construye a través de relaciones sociales, podemos re- social y geográfica que invita a nuestras relaciones y escenarios de posibilidades. Esta primera
conocer la construcción relacional de nuestras identidades personales. Se vuelve imprescindible instancia más íntima y de escala reducida es, sin duda, un caldo de cultivo para la politización
el encuentro con otros sujetos, puesto que somos, esencialmente, seres sociales en permanente de la sociedad hacia la construcción de las denominadas “ciudades comunes”.
interacción. Como plantea Ignaci de Solà-Morales (2009), el ser urbano, más allá de poder estar
desolado por la velocidad con la que el mundo se transforma a nuestro alrededor, está necesita- Ciertamente, analizar estos espacios comunes como superficies entendidas como infraestructura
do de convivir con los otros, con el otro. Estos espacios de intimidad representan la dimensión urbana podría sembrar “la semilla de la posibilidad futura, preparando el terreno tanto para la
de lo múltiple de la vida cotidiana, al mismo tiempo que influyen en nuestros imaginarios y incertidumbre como para la esperanza; esta preparación de la superficie para una futura asigna-
nuestras actitudes políticas. Por este motivo, el estudio de estos “espacios comunes” parece ción difiere del interés puramente formal en la simple construcción de superficie; se trata de algo
significativo desde el punto de vista de la escala de proximidad, donde se gesta lo personal y lo mucho más estratégico, que prima en los medios sobre los fines y la lógica de funcionamiento
comunitario. sobre el diseño de composición” (Corner, 2009: 143).
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En definitiva, estos espacios comunes pueden servir como estructuradores de un tejido urba- sociedad actual”.
no-habitacional de escala más humana, posibilitando “hacer añadidos a la estructura sin una
transformación morfológica sustancial” (Allen 2009: 153) y, al mismo tiempo, favoreciendo Para transformar el cambio social y político que perseguimos para nuestras ciudades es necesa-
“sentimientos de pertenencia e identidad de la población, aportan una mayor calidad y cualidad rio enfrentarse a la hegemonía ideológica del neoliberalismo con una nueva imaginación política
espacial, favorecen la relación entre la arquitectura y la ciudad, proponen formas de agregación que la cuestione. Se hace urgente “transformar el terreno de lo político, rechazar la reducción
de la vivienda más eficientes y ofrecen una forma gradual de ocupación del espacio urbano. de lo económico a un asunto técnico, reivindicar que lo económico es absolutamente político y
Son espacios flexibles que acaban asumiendo funciones no planificadas y que aseguran mejo- que en lo político hay siempre alternativas y esperanzas” (Massey, 2012: 12). La idea es poder
res condiciones de reproducción social” (Sáez; García; Roch, 2010: 109). Así pues, el estudio interpretar el estado procesual de la construcción de ciudad mediante modos alternativos de evo-
de tipologías donde estos espacios intermedios ya vienen funcionando como base del sistema lución siempre dimensionando la existencia del “otro” en el espacio. El respeto y la tolerancia
relacional entre unidades habitacionales podría ser de gran ayuda a la hora de repensar el hábitat parecen ser los retos que plantea esta dimensión espacial con sentido político y económico que
contemporáneo, revelándose como una interesante herramienta operativa a incorporar para el debe primar en nuestras ciudades como forma de convivencia.
proyecto de barrio y de ciudad.
Para ello, por un lado, una economía basada en valores éticos que puedan hacer frente al egoís-
mo financiero debe ser la clave en busca de justicia espacial, a través de la cooperación y la so-
Comunidades, redes cooperativas y economías colaborativas lidaridad de las comunidades. Y, por otro lado, entender la imbricación entre el entorno cultural,
social, político y económico al mundo “natural” nos podría llevar al desarrollo de “una ecología
Acorde con la gran complejidad que representan las ciudades, un urbanismo emergente más espacio-temporal que trata con la totalidad de fuerzas y agentes que actúan en el ámbito urbano
flexible parece que viene ofreciendo alternativas a los rígidos mecanismos de planificación cen- y que las considera redes permanentes de interrelaciones” (Corner, 2009: 141).
tralista, donde los temas de organización, interacción dinámica, ecología y técnica pasarían a ser
centrales (Corner, 2009). Estas comunidades o redes, que representan a un grupo de personas que comparten recursos co-
munes de tipo tangible, intangible, privados, comunes, públicos, abiertos o cerrados, se caracte-
Durante los últimos años, con la instauración del derecho a la ciudad en los debates y accio- rizan por “hacer más con menos”. De la combinación de recursos y de la capacidad para rein-
nes colectivas, se experimenta una relación completamente nueva con lo político. Para ello, la ventarlos y combinarlos entre sí va a depender la estructura de la red, así como sus posibilidades
creación de una cultura democrática local, pero sobre todo la movilización y el empoderamiento de crecer y evolucionar en el tiempo. Así, ciertos desafíos en la creación y gestión de un sistema
ciudadano, son necesarios para dicho cambio. El barrio o los círculos más próximos de convi- colaborativo de tipo comunal residen en identificar estos recursos, gestionar correctamente tanto
vencia parecerían ser los espacios más apropiados para la participación ciudadana y la construc- su creación y combinación como su uso y cuidado colectivo (Tamayo, 2016).
ción del sentimiento de pertenencia que empieza a gestar la idea de ciudadanía. Este modelo
de ciudad resultante de estos procesos de empoderamiento ciudadano estaría garantizando un Para la conformación y el correcto funcionamiento de estas comunidades cabe destacar la
derecho que como pobladores urbanos estamos construyendo y donde el hábitat se coloca en el importancia de los “bienes relacionales”, cuyo universo cede el espacio a lo colaborativo. Es-
centro del debate. En este sentido, como dice el arquitecto peruano Sharif S. Kahatt (2013): “si tos bienes intangibles como la confianza, la reciprocidad o la amistad, “son co-consumidos y
la arquitectura aspira a recobrar un rol importante en el desarrollo de las ciudades y el paisaje co-producidos al mismo tiempo por los sujetos involucrados en ellos” (Gutiérrez, 2016b) y están
construido, tiene que desarrollar la capacidad de operar en las redes económicas y políticas de la profundamente relacionados a los espacios compartidos. Este modelo de “ciudad relacional”
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estaría tejido mediante capas de afectos y lazos intersubjetivos, cosa que podría permitir formas fomentando el encuentro, la puesta en común y las decisiones colectivas.
de seguridad y control basadas en el encuentro, la relación de vecindad y el diálogo, con la idea
de sentar las bases de un “urbanismo que anticipa el cambio, la flexibilidad de soluciones y la En este sentido, los espacios comunes nos ayudan a responder a criterios de flexibilidad de las
negociación” (Corner, 2009: 144). Además, como sugiere Stan Allen (2009), la aceptación de lo unidades habitacionales y de los conjuntos, en relación a la versatilidad de usos y variación en
real en todo su desorden e incertidumbre podría implicar para los arquitectos y arquitectas desa- el tiempo. Sirven también para ofrecer reflexiones acerca de las necesidades habitacionales con-
rrollar herramientas y proyectos capaces de considerar las restricciones como una oportunidad, temporáneas en busca de mayor diversidad y multiplicidad tipológica y habitacional, adaptándo-
con el objetivo de registrar la complejidad e improvisar en el lugar y en tiempo real. se a las nuevas estructuras familiares y de convivencia. Así, parece significativo que el desplaza-
miento de los cuidados hacia lo común “puede contribuir a superar los límites de los repartos de
Este nuevo ecosistema de bienes, relaciones y reciprocidades interdependientes tiene al “com- las responsabilidades hacia el cuidado a escalas meramente familiares y de instalar el cuidado y
partir” como su ADN y a la vivienda colectiva como su representación simbólica como el la reproducción como actividades asumidas por amplios sectores de las comunidades” (Ezque-
espacio de escala de mayor proximidad. La acción de compartir se presenta con potencial rra; Rivera; Álvarez, 2017: 76). Además, lo común permite explorar propuestas que tienden a
para generar nuevas oportunidades económicas capaces de hacerle frente al modelo capitalista la autosuficiencia, a la adaptación y a la accesibilidad, introduciendo espacios complementarios
imperante recuperando conceptos como confianza o vecindad, bajo nuevos paradigmas como comunitarios asociados a la vivienda, como huertos, cocinas, restaurantes y comedores colecti-
la “economía compartida”, la “economía por el bien común” o el “procomún colaborativo” que vos, talleres, ágoras, guarderías, etc.
vienen transformando las relaciones urbanas.
Por otro lado, a partir de los espacios comunes podemos pensar estrategias de cambios de patro-
Frente a los grandes cambios sociales que venimos experimentando, las reiteradas crisis eco- nes urbanos. Teniendo en cuenta las variables de la ocupación del suelo, la altura, la densidad
nómicas, financieras y políticas, es necesario transformar las políticas públicas en general y y la compacidad podemos plantear modificaciones al tejido existente; es decir, en casos de baja
las locales en particular. En este sentido, “podemos afirmar que el bienestar hoy va pasando de altura podemos ampliar o densificar el tejido y en casos de mucha altura podemos adaptar el
ser una reivindicación global para convertirse cada vez más en una demanda personal y comu- conjunto para disminuir su densidad. Todo ello a partir de los espacios comunes como articula-
nitaria, articulada alrededor de la vida cotidiana y en los espacios de proximidad” (Subirats; dores.
Montaner, 2012), donde la vivienda colectiva y, en especial, el hábitat popular y sus espacios
comunes podrían tener un papel fundamental a la hora de repensar el habitar contemporáneo y Al mismo tiempo, pensar la función a partir de lo común es imaginar escenarios y cosmovi-
sus relaciones políticas y económicas. siones habitacionales alternativas necesarias y deseadas por los habitantes de dicha comunidad
de manera colectiva (González; Bellver, 2017). A veces, la simple transformación funcional de
ciertos espacios puede cambiar las dinámicas de cotidianidad establecidas en el conjunto, cosa
Espacialidades de lo común como catalizadoras para la cohabitación que conlleva una mejora en la calidad de vida. Por ejemplo, espacios para el cuidado, el encuen-
tro, la ayuda mutua y el diálogo, así como espacios para la recreación o el deporte, son aquellos
Entendiendo al hábitat como el campo vital para que el cuerpo se desarrolle donde la vida se donde se construyen las redes que permiten la resiliencia necesaria en momentos de máxima
mueve y se promueve potenciando las diferencias y abrazando las diversidades (Paredes, 2013), dificultad (Herrero, 2017) y pueden servir para regenerar una pieza o un conjunto urbano.
éste debería trascender a sus funciones residenciales para ser capaz de generar en su configura-
ción espacios comunitarios y de albergar otro tipo de actividad que la meramente habitacional, La mirada desde lo común también sugiere la posibilidad de activar ciertos espacios con el
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objetivo de colectivizar las actividades que allí se puedan realizar; es decir, pasar un espacio de
uso privado a uso comunitario, ya sea a través de una cesión de uso, una restricción al dominio o Para conseguir un coste moderado, las viviendas, aun contando normalmente con equipamiento
un reglamento específico en el consorcio, puede potenciar la convivencia y los lazos de conten- completo, suelen reducir su superficie habitual para dedicarla a los espacios comunes. Pero cabe
ción colectiva. Al mismo tiempo, serviría para poner en valor y fomentar modelos de vivienda destacar que la covivienda no es una mera suma de espacios individuales unidos a unas zonas
colectiva alternativos tipo cohousing mediante sistemas cooperativos, que todavía están muy compartidas y servicios comunes, puesto que en realidad solo con la arquitectura no es suficien-
poco explotados como mecanismos de producción y gestión de vivienda de manera comunitaria te, sino que se trata también, y básicamente, de crear comunidad y generar relaciones interperso-
y colaborativa, cosa que permitiría el fomento del empleo de emprendedores pequeños y medios nales.
y la auto-organización de la población, estableciendo procesos de imaginación y co-diseño a
través de las espacialidades de lo común como herramientas articuladoras y posibilitadoras del En este sentido, las personas residentes pueden definir su propio modelo de convivencia para
hábitat. compartir algunas o muchas de las actividades vitales, desde las más básicas como la gestión de
la comunidad, la limpieza o el ocio, hasta la cocina, el cuidado de les niñes, la jardinería, etc.
Los servicios comunes, con un marcado carácter socio-cultural, pueden incluir cocina, comedor,
La covivienda como alternativa habitacional desde lo común lavandería, jardín maternal, enfermería, bibliotecas, salas de estudio y de trabajo, talleres, salas
polivalentes, habitaciones temporales o para visitas, salas de juegos y deportes, huerta, inverna-
Si “habitar un espacio implica, necesariamente, participar de un proceso de comunicación para dero, guardado general, estacionamiento para bicicletas, etc.
interactuar con otros: cuerpos, superficies, materiales, envolventes, fenómenos, cosas, compo-
nentes, tiempos, imaginarios, emociones, ficciones, ideologías, miedos, habitantes, olores […], Por otro lado, la covivienda, además de facilitar la convivencia y la cooperación entre resi-
etc., que, de manera conjunta, (se) tejen (en) los espacios” (Fogué; Gil; Palacios, 2015: 155), la dentes, también se suele plantear con criterios de sostenibilidad para buscar soluciones con el
mirada desde lo común serviría para poner en valor y fomentar modelos de vivienda colectiva menor impacto ambiental, como la elección de materiales de construcción, la centralización de
alternativos a partir de la cohabitación. Estas coviviendas, como arquitecturas de lo común, equipamientos y servicios o la incorporación de espacios verdes y de cultivo, aportando benefi-
facilitarían los procesos de mediación técnico-afectiva capaces de conformar los protocolos de cios sociales, económicos y medioambientales.
cohabitación a partir de encuentros e interacciones.
Así pues, la covivienda puede servir para pasar de una ciudad fragmentada a una ciudad común,
Además, este tipo de producción del hábitat permitiría un cambio de paradigma en la manera de entornos donde la comunidad cobra protagonismo para construir ciudades más habitables y
entender el diseño y la producción de vivienda, puesto que prevería adecuaciones y variaciones amables, donde las personas son el centro. Pero, para ello, se necesita abordar las tres dimensio-
en el tiempo mediante procesos de participación y gestión comunitaria. nes de la crisis ecosocial en la que vivimos: la ecológica, la social y la económica, por igual.
Además, este modelo permite y fomenta formas relacionales basadas en redes de apoyo, cada
Se puede decir que la covivienda suele ser un tipo de vivienda colectiva formada por unidades vez más extendidas y reclamadas, evidenciando que es posible sostener una vida en comunidad
de carácter más íntimo y una dotación importante de espacios y servicios comunes, diferencián- en las ciudades e invita a una reflexión sobre el modelo dominante de familia.
dose de cualquier otro edificio de viviendas en “su apuesta por construir una comunidad y tejer
otro tipo de relaciones entre las personas, replanteando la relación entre lo privado y lo común” En definitiva, el modelo de covivienda representa una alternativa basada en la multi-co-perte-
(Alonso, 2020). nencia con un nuevo sentido arquitectónico-tecnológico-social, que trabaja en esta dirección. Es
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una modalidad de vivienda que construye una nueva visión de ciudad, diseñada para adaptarse
a la vida de las personas que la habitan, que promueve la diversidad, la autonomía, la autoges- Para conseguir un coste moderado, las viviendas, aun contando normalmente con equipamiento
tión y la generación de nuevos vínculos colectivos y comunitarios. Es decir, una vivienda que completo, suelen reducir su superficie habitual para dedicarla a los espacios comunes. Pero cabe
nos presenta una nueva forma de estar en el mundo como “una condición de alternatividad que destacar que la covivienda no es una mera suma de espacios individuales unidos a unas pocas
permita generar futuros e imprevisibles nuevos desenlaces” (García Triviño, 2015: 206). zonas compartidas y servicios comunes, puesto que en realidad solo con la arquitectura no es su-
ficiente, sino que se trata también y básicamente de crear comunidad y regenerar las relaciones
Por otro lado, la covivienda puede surgir directamente como iniciativa de un grupo de personas interpersonales.
en torno a un deseo compartido de vivir en comunidad, de acuerdo con unos valores y princi-
pios. Esta comunidad emprende colectivamente el proceso de autogestión, desde la definición En este sentido, les residentes pueden definir su propio modelo de convivencia para compartir
del proyecto arquitectónico, mediante procesos de codiseño, hasta la búsqueda de suelo y algunas o muchas de las actividades vitales, desde las más básicas como la gestión de la comu-
financiación. Al estar planteada y gestionada por sus residentes, según el modelo que deciden, nidad, la limpieza o el ocio, hasta la cocina, el cuidado de les niñes, la jardinería, etc. Los servi-
les permite definir el proyecto según sus necesidades específicas reales y establecer procesos de cios comunes, con un marcado carácter socio-cultural, pueden incluir cocina, comedor, lavande-
imaginación y codiseño a través de las espacialidades de lo común como elementos articulado- ría, jardín maternal, enfermería, bibliotecas, salas de estudio o de coworking, talleres, salas de
res y posibilitantes del hábitat colectivo y de su vivencia en común. usos múltiples, habitaciones de invitades y viajeres, salas de juegos, gimnasio, computadoras y
multimedia, spa, huerta, invernadero, guardado general, estacionamiento para bicis, etc.
El concepto moderno de la covivienda nace en Dinamarca en los años 60-70, pasando poste-
riormente a otros países del norte de Europa y a Estados Unidos, donde se formaliza el nombre Por otro lado, la covivienda, además de facilitar la convivencia y la cooperación entre les resi-
genérico de cohousing para definir esta forma de organización de la vivienda colectiva y sus dentes, también se suele plantear con criterios de sostenibilidad para buscar soluciones con el
modos de habitarla. menor impacto ambiental, como la elección de materiales de construcción, la centralización de
equipamientos y servicios o la incorporación de espacios verdes y de cultivo, aportando benefi-
Se puede decir que el cohousing o covivienda es un tipo de vivienda colectiva formada por cios sociales, económicos y medioambientales.
unidades de carácter más íntimo y una dotación importante de espacios y servicios comunes,
diferenciándose de cualquier otro edificio de viviendas en “su apuesta por construir una comuni- Así pues, la covivienda puede servir para pasar de una ciudad fragmentada a una “ciudad co-
dad y tejer otro tipo de relaciones entre las personas, replanteando la relación entre lo privado y mún”, entornos donde la comunidad cobra protagonismo para construir ciudades más habitables
lo común” (Alonso, 2020). y amables, donde las personas son el centro. Pero, para ello, se necesita abordar las tres dimen-
siones de la crisis ecosocial en la que vivimos: la ecológica, la social y la económica, por igual.
Además, la covivienda surge como iniciativa de un grupo de personas en torno a un deseo com- Además, este modelo permite y fomenta formas relacionales basadas en redes de apoyo, cada
partido de vivir en comunidad, en consonancia con unos valores y principios. Esta comunidad vez más extendidas y reclamadas, evidenciando que es posible sostener una vida en comunidad
emprende colectivamente el proceso de autogestión, desde la definición del proyecto arquitectó- en las ciudades e invita a una reflexión sobre el modelo dominante de familia.
nico mediante procesos de codiseño hasta la búsqueda de suelo y financiación. Al estar plan-
teada y gestionada por sus residentes, según el modelo que elles mismes deciden, les permite En definitiva, vemos en el modelo de covivienda una herramienta que construye en esta direc-
definir el proyecto según sus necesidades específicas reales. ción, siendo ya hoy una alternativa real y viable desde la que enfrentar los problemas de acceso
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a la vivienda de sistemas privados, enmendar los fallos del sistema de producción de vivienda En Argentina, y específicamente en Buenos Aires y Rosario, varios colectivos vienen recla-
público y diseñar una modalidad de vivienda que construye una nueva visión de ciudad, diseña- mando el derecho a la vivienda y el derecho a la ciudad, asesorando, resistiendo y proponiendo
da para adaptarse a la vida que la habita, que promueve la diversidad, la autonomía, la autoges- nuevos modelos de cohabitación posibles, necesarios y urgentes. En este sentido, el MOI (Mo-
tión y la generación de nuevos vínculos colectivos y comunitarios. Es decir, una vivienda que vimiento de Ocupantes e Inquilinos) es un movimiento de avanzada en el territorio argentino,
nos presenta una nueva forma de estar en el mundo. promoviendo la posibilidad de otros modelos. El caso de la cooperativa de viviendas La Fábrica,
finalizado en 2017, es uno de esos casos posibilitado con la ley 341 en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, en formato cooperativo, donde la propiedad también es colectiva y donde la
La vivienda como bien de uso vivienda se entiende como un bien de uso y no un bien de cambio.
La dimensión económica tiene su principal reto en la accesibilidad de la vivienda; es decir, lo A pesar de que éste es un caso bien parecido al que describimos anteriormente de Barcelona,
prohibitivo de su precio para la mayoría de la población. Un precio que obedece a un mercado tanto en su planteo, en la construcción de comunidad, en el proceso de codiseño, en la inclusión
especulativo que concibe la vivienda como un objeto comercial deseado y se basa en la propie- de espacios y servicios comunes, en el formato cooperativo y en la propiedad colectiva, en La
dad individual como forma principal de acceder a ella. En este sentido, se plantea la reflexión en Fábrica no se utilizó la figura de la cesión de uso; por lo tanto, la propiedad del suelo es de la
torno al derecho de uso, que ya funciona en otros lugares como Dinamarca, Uruguay, España o cooperativa.
Austria.
Pero, en Argentina, pareciera que también podría ser posible el uso de esta figura de gestión del
En el derecho de uso, la vivienda nunca se tiene en propiedad, sino que es, o bien realizada a suelo, puesto que, según la jurisprudencia nacional, en lugar de hablar de la figura de la “ce-
través del Estado o mediante autogestión cooperativa sin división horizontal de la propiedad. sión de uso” podemos hablar de la figura del “comodato social”, que ya sentó precedentes en la
Por lo que la propiedad pasaría a ser, de alguna manera, de esa “ciudad común”. Al no poder justicia porteña. Este hecho podría permitir acabar de desarrollar en el país el tipo de viviendas
especular, el precio varía menos, y una vez amortizado el precio de la construcción del edificio, colaborativas o coviviendas en formato cooperativo con cesión de uso.
la cuota a pagar cada mes se fija a partir del costo de mantenimiento de éste, cosa que provoca-
ría una transformación muy grande del modelo de vivienda. Otro tema relevante a destacar es el hecho que este tipo de emprendimientos pone en valor y
abre el camino para el auge de la figura del o la facilitadora, siendo ésta una persona que pro-
En el modelo de covivienda hay distintas formas de plantear la propiedad, pero la más usual es mueve los procesos comunes, gestiona y resuelve conflictos, además de ofrecer respuestas más
justamente la cooperativa con cesión de uso no especulativa y sin fin de lucro, en la que la coo- técnicas y creativas en relación al diseño y la arquitectura. Esto podría permitir el surgimiento
perativa es la propietaria y las personas tienen derecho de uso indefinido, sin ser propietarias. Es de un nuevo perfil profesional, que desarrollaría actividades disciplinares técnicas con mayores
un derecho que se puede transmitir por herencia y se puede vender a través de la cooperativa. capacidades empáticas para ofrecer respuestas más colaborativas, abiertas y horizontales, frente
Esto facilita la posibilidad de cambio de una covivienda a otra en función de las necesidades al paradigma hegemónico del ejercicio profesional tradicional: una nueva versión de la partici-
vitales en cada época de la vida. Además, gracias a este modelo, les usuaries y socies de la pación en la arquitectura.
cooperativa tienen un mayor grado de autogestión basado en la organización democrática de las
cooperativas. En definitiva, otros modos de habitar son posibles y otros mecanismos de diseño pueden ser
desarrollados con estos planteos que nos ofrece la covivienda como nuevos escenarios posi-
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bles hacia la ciudad del futuro, puesto que, como postula Pascual Pérez, podemos entender a la 1.3. Antecedentes de lo común en vivienda colectiva
covivienda como “un elemento urbanizador con la capacidad de relacionarse y dialogar con los
malestares que albergan actualmente nuestras ciudades, enunciando la ciudad que viene. Con
la capacidad práctica de resolver problemas de nuestras ciudades hoy, al tiempo que presenta y
produce un discurso sólido para la ciudad del mañana” (Pérez, 2020).
De entre las diversas conceptualizaciones, propuestas y obras realizadas que han mostrado es-
pecial preocupación por lo que en esta investigación denominamos “lo común”, o los “espacios
comunes” en la vivienda colectiva, se rescatarán algunas de ellas que han servido de inspiración
para este trabajo. Esta presentación de antecedentes no pretende hacer una revisión exhaustiva
de la historia de los espacios comunes en la vivienda colectiva, sino más bien poner en valor
algunas experiencias valiosas que es importante no dejar de mencionar.
De entre ellas, destacamos, en primera instancia, a lo que Dolores Hayden (2023) denominó
como la “gran revolución doméstica”, puesto que en la segunda mitad del siglo XIX un grupo
de mujeres promovieron en EE.UU. la construcción de unos conjuntos de viviendas que incluían
espacios comunes para el uso compartido de las tareas domésticas, siendo parte de lo que se
denomina “feminismo materialista”. Es especialmente interesante el aporte crítico de Melusina
Fay Peirce, Charlotte Perkins Gilman y Henrietta Rodman, identificando el trabajo doméstico
como opresión y fundamento de desigualdad.
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En base a estas ideas planteadas por las feministas materialistas, unos años más tarde, Raymond
Unwin plantea viviendas colectivas que promovían el trabajo doméstico cooperativo a través de También durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX se construyeron en
equipamientos comunes (cocinas, lavanderías y guarderías) en ciudades jardín de Inglaterra, en- EE.UU. una serie de edificios de departamentos, que, como bien estudió Anna Puigjaner en su
tendiendo que estas transformaciones espaciales alentaban y permitían la asunción colectiva de tesis doctoral (Puigjaner, 2014), incluían servicios domésticos comunes para quienes habitaban,
esas tareas. En estos proyectos desaparecía la necesidad de disponer de una cocina por unidad, minimizando los espacios para esas tareas dentro de las unidades y maximizando los espacios
siendo sustituidas por espacios comunes cada una cierta cantidad de viviendas que albergaban comunes. Sigue una imagen de la tesis poniendo en relación varias plantas de estos edificios:
las tareas domésticas realizadas de manera colectiva.
A continuación se muestran las plantas de algunos casos de esta época, puestos en relación:
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La investigación de Puigjaner, a partir del caso del Hotel Astoria en Nueva York, abre un cues- Posteriormente, entre los años ’30 y ‘60 del siglo XX se dio el denominado “Movimiento Mo-
tionamiento interesante, que forma parte de la mirada que aporta la arquitecta en sus interesantes derno”, una corriente de pensamiento que marcó cambios importantes en la disciplina y su for-
obras de vivienda colectiva dentro del estudio MAIO, junto a Maria Charneco, Alfredo Lérida ma de concebir la vivienda y la ciudad. De corte higienista, las propuestas de vivienda colectiva
y Guillermo López. Plantea la posibilidad de vivir sin cocina; es decir, pensar la posibilidad de de la “Unité d’Habitation” de Le Corbusier, edificios en altura donde se proponían la planta baja
cocinar con otras personas, pensando espacios para ello, evidenciando el carácter político que libre, recorridos como experiencia o las azoteas con servicios, inspiraron a una gran parte de
tiene la cocina, especialmente pensando desde “lo común”. la producción habitacional a nivel internacional, especialmente gracias a los CIAM (Congreso
Internacional de Arquitectura Moderna).
Por otro lado, las ideas sobre los “falansterios” en la segunda mitad del siglo XIX, especial-
mente con el Familisterio de Guise, permitieron el desarrollo de algunos casos inspirados en Sigue una imagen de la azotea de la situada en la ciudad de Marsella, Francia:
ellos. Los casos de los “hof” vieneses de los años ’20 del siglo XX, que, como veremos, tam-
bién inspirarán a los proyectos de la “casas colectivas” construidos en esa época en Argentina,
son herencias de este pensamiento de construcción de comunidades con servicios vinculadas a
través de patios centrales. También son interesantes los aportes de las “siedlungen” alemanas,
que, como también veremos, tienen su versión local llamada “monoblock”, o los proyectos de
vivienda colectiva de los constructivistas rusos, de principios del siglo XX.
De entre estos últimos se destaca el caso de vivienda colectiva “Narkomfin”, proyectado por
los arquitectos Guinzburg y Milinis y el ingeniero Prójorov, inaugurado en 1930 en Moscú.
Éste es un caso paradigmático de la producción de vivienda de esa época, donde se incluyeron
equipamientos colectivos, maximizando los espacios comunes, en detrimento de los privados, y
ofreciendo servicios de uso común. Al ofrecer servicios comunales, como cocinas, guarderías,
lavanderías y comedores compartidos como parte del edificio, se alentó a los habitantes a un
modo de vida más comunitario.
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Pero las ideas del Movimiento Moderno, a pesar de la gran influencia que han tenido y siguen
teniendo en el pensamiento contemporáneo de la disciplina, también tuvieron sus críticas por
ser demasiado universalistas y homogeneizadoras. Interesa especialmente destacar al Team X,
un grupo de arquitectos y arquitectas formado a finales de los años ’50 del siglo XX. Este grupo
promovía poner a las personas en el centro del debate y pensar con mayor profundidad aquellas
espacialidades que fomentan la convivencia, la espontaneidad y su apropiación libre. Así, las re-
flexiones del Team X “describen un interés renovado por espacios de la arquitectura que habían
ocupado un lugar marginal en los debates anteriores y que […] presentaban la oportunidad de
establecer nuevos vínculos entre los usuarios y la disciplina” (Juárez; Rodríguez, 2014: 6).
Dentro de este grupo, hubo varias maneras de nombrar al espacio común y de ponerlo en el
centro de las reflexiones sobre la vivienda y la ciudad. Cabe destacar que, previamente, Bruno
Taut ya lo había nombrado como “espacio exterior habitable”, siendo uno de los primeros en
otorgarle un nuevo significado a este tipo de espacios, mostrando “la importancia de ofrecer lu-
gares más allá del interior de las viviendas donde poder “habitar” y desarrollar una vida común”
(Marín Durán, 2018: 12). Pero, en realidad, son los y las arquitectas de los años ’60 y ’70 del
siglo XX quienes reflexionarán con mayor profundidad sobre los espacios comunes a partir de
diversos conceptos.
Por un lado, Alison y Peter Smithson lo denominaron “espacio intermedio”. Con su famosa pre-
gunta “¿dónde juegan los niños?”, destacaron la necesidad de pensar espacios no programados,
entre lo público y lo privado, capaces de dar respuesta a lo indeterminado (Juárez; Rodríguez,
2014), como un valor a incluir en los proyectos urbano-habitacionales. De entre sus propues-
tas destacamos el concurso para el barrio residencial Golden Lane, de 1952, y la Urbanización Por otro lado, Aldo van Eyck lo llamó “umbral”, aportando una reflexión tal vez más profunda
Robin Hood Gardens, inaugurada en Londres en 1972. sobre estos espacios, puesto que entendía las categorías opuestas de espacio público y espacio
privado como un único fenómeno doble, y no como dos polos contrapuestos. Según él, estas dos
En la página siguiente se muestrsa una imagen de este último caso: categorías no podían separarse la única de la otra, ya que representaban dos caras de una misma
moneda, sin oponerse y complementando su sentido entre sí (Gil, 2016). Pensaba que la arqui-
tectura debía romper esas barreras de sentido entre categorías opuestas, configurándose como
los lugares intercambiadores. Esta “filosofía del umbral” de van Eyck se convirtió en el objetivo
central de su arquitectura, junto a Hannie van Eyck, siendo el Orfanato Municipal, inaugurado
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en 1960, y la Casa Hubertus, en 1978, ambas en Ámsterdam, sus obras más destacadas. mento para desarrollarlo” (Gil, 2016: 43).
Sigue una imagen de este último caso: Más tarde, en los años ’70 y ’80 del siglo XX podemos destacar los aportes de Christopher
Alexander a la reflexión sobre los espacios comunes. Según él, la diferenciación tradicional
bipolar entre espacio público y privado no podían explicar las formas contemporáneas del
funcionamiento del territorio (Scheerlinck, 2012), llegando a nombrar, en su libro Lenguaje de
patrones, junto a Sara Ishikawa y Murray Silverstein, a los espacios comunes como “terrenos
comunes”:
“[…], es preciso suministrar deliberadamente terrenos comunes, pues esto llega a
ser una necesidad social tan vital como las propias calles. El terreno común tiene dos
funciones sociales específicas. En primer lugar, hace posible que la gente se sienta
cómoda fuera de sus casas y de sus territorios privados y, por tanto, permite que ten-
gan conciencia de su conexión a un sistema social de mayor alcance, aunque no nece-
sariamente a un barrio concreto. Y el segundo lugar actúa como lugar de reunión”
(Alexander; Ishikawa; Silverstein, 1980: 313).
A principios del siglo XXI, la arquitecta Inés Sánchez de Madariaga retoma el concepto de “in-
fraestructuras para la vida cotidiana”, acuñado en el contexto escandinavo en los años ’80, que
nos permite “acercarnos al problema de los servicios y los equipamientos urbanos, y por tanto a
las cuestiones de la calidad de vida y de la sostenibilidad, con una mirada renovada, más acorde
con las necesidades contemporáneas de la población” (Sánchez de Madariaga, 2004: 102). Este
concepto, centrado en cómo las mujeres llevan adelante sus actividades cotidianas, tiene como
objetivo la construcción de soportes materiales y socio-culturales de apoyo. En su nivel más
simple, “esta visión puede significar la integración de elementos actualmente separados en un
todo temporal y espacial al nivel del barrio. Esto podría incluir guarderías de barrio o tareas
compartidas en agrupaciones de edificios. El proceso de aprender a compartir algunos elementos
Jaap Bakema, por su parte, lo denominó “núcleo”, describiéndolo como el elemento que con- de la vida cotidiana puede ser reforzado por una arquitectura adecuada que contenga espacios
vierte a una comunidad en algo más que una simple sumatoria de personas. Según Bakema, “el para la interacción” (Gilroy; Booth, 1999: 309).
sentido comunitario, la interdependencia de los individuos es mayor cuanto menor es el orga-
nismo. Muy fuerte en la familia, todavía importante en un pueblo o una agrupación de vivien- Estos soportes de apoyo para residentes se proponen como un “nivel intermediario”, capaz de
da pequeña, y reducido en el barrio, el distrito y la ciudad, aunque se mantiene incluso en la reorganizar las tareas fundamentales de la vida cotidiana en los barrios de manera colectiva en
metrópolis. En cada una de estas etapas se requiere la creación de un entorno físico especial, de espacios que las puedan albergar (Sánchez de Madariaga, 2004). Estos espacios comunes po-
un escenario que sea expresión formal de este sentido comunitario, y a la vez sirva como instru- drían estar situados en las viviendas colectivas, como un primer nivel, generando redes de apoyo
78 79
mutuo intervecinales.
Este modelo de vivienda colectiva se diseminó por todo el mundo, reivindicando la producción
De los casos donde se puede reconocer la aplicación de estas ideas podemos destacar los “co- de vivienda cooperativa. Los casos basados en las características de este modelo comunitario
housing”, modelos de vivienda colectiva basados en principios de autogestión, que cuestionan son especialmente relevantes de ser estudiados, puesto que muestran “una voluntad de cues-
las relaciones sociales establecidas, mostrando otras maneras de habitar en común. El primero tionar los valores y prácticas preestablecidas a los que la arquitectura debería dar respuesta”
de este tipo es el Cohousing Stacken, que se construyó en 1979 en las afueras de la ciudad de (Revista Plot, 2019: 42). De entre ellos, se destaca el caso de la “Cooperativa La Borda”, inau-
Goteburgo, en Suecia. gurado en 2012 en Barcelona, como un caso paradigmático. Incluye espacios comunes de gran
calidad para el encuentro y la realización de actividades compartidas. La creación de comunidad
En este proyecto es de crucial importancia el concepto de “nivel intermediario”, lo que supone a través de la participación de quienes iban a habitar durante todo el proceso de diseño y obra,
una transferencia de actividades cotidianas desde los ámbitos privado, público y doméstico, y su fue clave para el buen funcionamiento de los espacios comunes y el desarrollo de una vida en
puesta en común por un colectivo de 100 personas. Sigue una imagen de la cocina comunitaria común. Sigue una imagen de los espacios comunes de este caso:
de este proyecto:
80 81
Se destacan también los aportes de la arquitecta Zaida Muxí y el arquitecto Josep Maria Mon- En síntesis, todas estas formas de conceptualizar el espacio común muestran la importancia de
taner en el campo de los espacios comunes en la vivienda colectiva. A través de la coordinación este tema para el proyecto de vivienda colectiva. En general, esta diversidad de enfoques conflu-
del Máster en Arquitectura para el siglo XXI, impartido desde el 2004 durante una década en la ye en pensar los espacios para el encuentro, el intercambio y las actividades compartidas como
Escola Tècnica d’Arquitectura de Barcelona de la Universitat Politècnica de Catalunya, pudie- foco central de la arquitectura y el urbanismo. Al mismo tiempo, como decíamos, es un tema
ron estudiar múltiples casos de vivienda y desarrollar muchas ideas que resultan claves para poco estudiado en profundidad, representando las investigaciones sobre los espacios comunes
pensar los proyectos de vivienda colectiva en la actualidad. un aporte necesario para la disciplina. Esta Tesis intenta sumar, de alguna manera, en este senti-
do.
En su libro, junto a David H. Falagán, Herramientas para pensar el presente. La vivienda del
siglo XXI, incluyen a los espacios comunes como una de las variables a partir de las cuales ana-
lizan los casos de estudios de manera comparada. En este sentido, dicen:
“Las viviendas serán mejores cuanto mejor se adapten a su localización en la ciudad y a
las características de la morfología urbana, y destacarán aquellas que introduzcan apor-
taciones al entorno por su estructura espacial, calidad arquitectónica y cesión de espa-
cios comunes. La valoración de la calidad arquitectónica de la vivienda contemporánea
se hace desde la óptica de su relación con el funcionamiento de la ciudad y el uso de la
colectividad” (Montaner; Muxí; Falagan, 2011: 39).
Además, Muxí y Montaner también proponen herramientas específicas para el diseño de es-
pacios comunes, a modo de recomendaciones (Montaner; Muxí, 2010), cosa que es de suma
inspiración para esta Tesis.
Finalmente, cabe mencionar la investigación reciente que realiza la arquitecta Elisa Rocca en su
tesis doctoral defendida en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad
de Buenos Aires en 2020, en la que conceptualiza el espacio común como “co-lugar”. Según
Rocca, esta nueva categoría permite “la manifestación espacial de lo común, clasificado por su
utilización y por las formas de interacción llevadas a cabo por los usuarios y usuarias que lo
habitan” (Rocca, 2020: 20). Esto representa un antecedente inmediato que muestra el interés y la
necesidad de aplicar el paradigma filosófico-político de “lo común” en el proyecto de vivienda
colectiva, además de las múltiples posibilidades que tienen los espacios comunes de ser investi-
gados.
82 83
CAPÍTULO 2: La vivienda colectiva como laboratorio de lo común
84 85
2.1. Presentanción de los casos de estudio de vivienda colectiva
Focalizar la mirada en la ciudad existente con el objetivo de encontrar claves propias capaces
de evolucionar en el tiempo es algo que el ser humano siempre hizo a la hora de transformar
sus propios hábitats. Recuperar el papel político de la vivienda en la ciudad puede proporcionar
nuevos enfoques en la reflexión acerca de un urbanismo más sustentable, puesto que la vivienda
popular, como ejemplo de producción social del hábitat, “nos permite evaluar la relación entre
las formas de habitar y la sociedad contemporánea, así como estudiar nuevas formas de eficien-
cia económica, ambiental y social” (Sáez; García; Roch, 2010).
En este sentido, por un lado, tomando el concepto de sostenibilidad fuerte (Naredo, 1996), ésta
presupone la equidad entre los miembros de la especie y, en consecuencia, no sólo asegura la
viabilidad ecológica y física, sino que también sienta las bases, al menos las necesarias, para una
convivencia pacífica y justa con nuestros semejantes. Por otro lado, otro de los conceptos que
nos sirven de guía es el de terra fluxus (Corner, 2009), que da cuenta de los procesos cambian-
tes inherentes a lo urbano. Este abordaje plantea que la ciudad es un ámbito vivo de procesos
e intercambios a lo largo del tiempo, que deben analizarse en su conjunto, permitiendo nuevas
fuerzas y relaciones que puedan ser capaces de proponer nuevas actividades y modelos de ocu-
pación.
Sin duda, lo que se viene imponiendo es la idea de transformación radical de nuestras insoste-
nibles ciudades modernas y nuestras formas de vivirlas. Parecería que una de las claves de los
enfoques territoriales acerca de la construcción de una ciudad sustentable sería la del reciclaje
de las mismas ciudades, sin necesidad de construir otras nuevas o, por lo menos, el análisis y
reinterpretación del tejido urbano existente en ellas. Pero, más allá de una interpretación pura-
mente formal, en estas proyecciones de nuevas posibilidades para futuros urbanismos, se hace
86 87
imprescindible entender tanto los principios de organización de las partes y sus relaciones entre económica, ambiental y social” (Sáez; García; Roch, 2010).
ellas (Allen, 2009) como el funcionamiento de las cosas en el espacio y en el tiempo (Corner,
2009).
En búsqueda de una especie regional de vivienda colectiva
Así, las reflexiones de Alan Berger (2006) sobre el paisaje urbano como un sistema abierto,
donde se entienden a las ciudades no como objetos estáticos, sino más bien como espacios de Frente a esta crisis urbana global, la revalorización de las arquitecturas populares como una
continuos flujos de energía y transformaciones, abordan a los paisajes, edificios y otras partes fuente de inspiración y de enseñanza se hace realmente importante y debería introducirse de
duras urbanas ya no como estructuras permanentes, sino precisamente como manifestaciones manera urgente en el aprendizaje formal de las facultades de arquitectura. Se hace referencia
transicionales. El concepto de condición de campo de Stan Allen también apunta en este sentido, aquí a un tipo de hacer arquitectura que se propone en minúscula y plural, que abarca aquellas
implicando una arquitectura que, más allá de entenderse como una configuración formal, “ad- arquitecturas cotidianas y tradicionales, donde gracias a la experiencia y observación históricas
mite el cambio, el accidente y la improvisación; no es una arquitectura investida de permanen- se puede dar respuesta a la complejidad intrínseca al hecho de construir en el aquí y el ahora sin
cia, estabilidad y certeza, sino una arquitectura que deja espacio a la incertidumbre de lo real” dejar de lado la riqueza cultural de un territorio y sociedad determinado.
(Allen, 2009: 168).
Con la instauración de la hegemonía económico-política de los países del “norte”, y como
Para ello, se propone poner el foco en las prácticas creativas de la ecología y la arquitectura del efecto de la globalización que lo acompaña y expande, se ha estandarizado la arquitectura hasta
paisaje, como sugiere James Corner, puesto que permitirían “formas alternativas de relación e constituir una especie de modelo a seguir. La instauración del denominado “pensamiento único”
hibridación entre la gente, el lugar, el material y la Tierra” (Corner, 2014: 279). En base a los en todas las latitudes, que lo que hace “no es plantear soluciones para problemas (o mejor dicho,
principios evolutivos, estas estrategias podrían servir como agentes potenciales de procesos situaciones) existentes, sino plantear problemas a los que hay que buscarle solución” (Asensio,
activos y habilitadores de redes emergentes. 2007), se ha conseguido universalizar la doctrina de forma vertical y unidireccional desde la
prepotencia de Europa y Estados Unidos como proveedores del saber. Este hecho ha provocado
También es importante destacar los estudios sobre “el espacio entre” o “umbrales” de Alison y la pérdida de la sabiduría tradicional de la mayoría del planeta, la incorporación de estándares
Peter Smithson y el “Reino de lo Intermedio” de Aldo van Eyck, quienes hicieron un gran apor- descontextualizados y la dependencia de los países dominantes.
te con su crítica al Movimiento Moderno, poniendo en relieve los espacios relacionales, espon-
táneos e inestables que permiten la apropiación de las personas y otras maneras de concebir la El territorio latinoamericano no quedó afuera de estos caducos y atrofiados paradigmas urbanos
ciudad y la vivienda. internacionales resultantes del proceso de mundialización y “menos aún encontramos esfuerzos
de adaptación, apropiación o siquiera ejemplificación en nuestros territorios, relegados a la con-
Hoy más que nunca, debido a la crisis sanitaria global que atravesamos, que nos obliga a re- dición de objetos expectantes de alcanzar las complejidades centrales en una suerte de renovada
flexionar sobre las formas habitacionales que estructuran nuestros territorios urbanos y condi- confianza en el mito del progreso lineal e indefectible.” (Fernández Castro, 2007). Así, en contra
cionan nuestra vida en sociedad, seguir la lógica de lo común y recuperar el papel político de la de la transformación de la ciudad que plantea el modelo económico neoliberal en las ciudades,
vivienda en la ciudad podría proporcionar nuevos enfoques en la reflexión acerca de un urba- como son la verticalización y la suburbanización como formas del habitar contemporáneo en
nismo más saludable, puesto que la vivienda colectiva “nos permite evaluar la relación entre las América Latina, cabe preguntarse cuáles son las tipologías capaces de responder a la demanda
formas de habitar y la sociedad contemporánea, así como estudiar nuevas formas de eficiencia de una ciudad sostenible, que facilite el desarrollo de lazos sociales, que permitan la implanta-
88 89
ción de una actividad económica más horizontal y equitativa y que, a la vez, definan un marco el relato dominante quiso mostrarlas como motores de desarrollo pobladas de emprendedores
de vida de calidad. individuales en busca de su destino dentro del mercado capitalista.
Frente la incapacidad del urbanismo convencional de dar respuestas en este sentido, se hacen Estos ejemplos del patrimonio popular, a pesar de ser lamentablemente islas en un océano de
necesarios nuevos abordajes, instrumentos conceptuales renovados y posturas metodológicas mercantilización, nos pueden servir de inspiración para nuevas prácticas emergentes, puesto que
capaces de hacer frente a las nuevas y complejas realidades en constitución (Fernández Castro, son fruto de la sedimentación de prácticas que llevan asociadas una serie de valores, tales como
2007). Para ello, se propone la revalorización de las arquitecturas tradicionales y de las inteli- la reciprocidad, la ayuda mutua, la sustentabilidad o los cuidados. La revisión de los escenarios
gencias colectivas ya instaladas en los territorios. A modo de síntesis genérica al respecto, se urbano-habitacionales a partir de lo común, su puesta en valor y su potencialización, nos per-
utilizará el adjetivo “popular” para denominar a este tipo de arquitecturas, puesto que responde, mite encontrar conexiones significativas entre tradicionales y nuevas formas de cooperación y
tal como explica Priscilla Connolly, a un constructo latinoamericano que interesa poner en valor creación colectiva, así como problematizar mejor acerca de nuestro complejo mundo contempo-
y que encierra una complejidad muy propia de la región (Connolly, 2012). Y siguiendo a la ráneo y sus procesos de mercantilización, esbozar alternativas posibles y abrir nuevos caminos
misma autora, cabe destacar que “a pesar de que los aportes teóricos latinoamericanos relativos para transformarlo.
al fenómenos del hábitat popular han sido trascendentales, […] han quedado un tanto “margi-
nalizados” por los debates al nivel internacional en los últimos tiempos” (Connolly, 2012: 31),
cosa que hace más valiosos todavía aportes en este sentido que evidencien, valoricen y difundan Catálogo de casos: una muestra diversa y multidimensional
teorías propias de la región latinoamericana partiendo desde sus propios hábitats populares.
La presente investigación se centra en el estudio de casos de vivienda colectiva en Buenos Aires
y Rosario entre 1880 y 2020. La elaboración de un catálogo amplio de casos paradigmáticos de
Revisar el pasado para repensar el futuro buenas prácticas en ambas ciudades pretende generar un estudio de múltiples tipos de proyec-
tos y una comparación a partir de diversas variables, con el objetivo de producir conocimiento
Pensar el espacio urbano-habitacional a partir de lo común se constituye como alternativa a los académico a partir de generar un repositorio de casos y extraer herramientas proyectuales que
patrones establecidos puestos en crisis (Franco López, 2016). Para ello, revisar el pasado para nos permitan construir una serie de estrategias urbano-habitacionales para pensar proyectos de
repensar el futuro es importante a la hora de tomar iniciativas que puedan servir de fuente de vivienda colectiva a partir de lo común.
inspiración, con el objetivo de recuperar casos relevantes, que suponen un germen de lo común
en la vivienda colectiva local. Todo este universo de lo común pone en relieve experiencias de La elección de los casos responde de manera diversa a los siguientes criterios: ciudad (Bue-
construcción de patrimonio popular, permitiendo trazar una genealogía mayormente invisibiliza- nos Aires y Rosario), año (1880 a 2020), modo de producción y gestión (pública, cooperativa,
da de la historia de las ciudades (Franco López; Furst; Martí; Romo; Rosende, 2020). asociativa y privada), tamaño (XS, S, M, L, XL y XXL) y morfo-tipología, que se desarrolla en
profundidad en el siguiente apartado.
Pero, aunque en auge, lo común no es nada nuevo, sino que es una realidad diseminada a lo
largo del planeta y a lo largo de la historia. Todo este universo de lo común permite poner en A continuación se presenta la compilación de los 30 casos seleccionados con una ficha de cada
relieve experiencias de construcción de patrimonio popular, permitiendo trazar una genealogía uno con datos básicos, en orden histórico por su fecha de inauguración. Los datos de estas fichas
mayormente invisibilizada de la historia de los territorios, especialmente en las ciudades, donde sirven de base para presentar los casos y dar respuesta a los criterios mencionados.
90 91
92 93
94 95
96 97
2 ciudades
98 99
140 años de historia En la siguiente páginas se muestra una tabla de los casos seleccionados en relación a su año de
inauguración.
El análisis de casos comprende desde 1880 hasta 2020, poniendo en relieve la construcción de
lo común a través de 140 años de historia. El corte temporal intenta ser lo más abarcativo posi-
ble, con el objetivo de mostrar una gran variedad en la producción de vivienda colectiva y sus 012345ÿ78925 9457984
formas urbano-arquitectónicas características de las diferentes épocas.
ÿÿ 7 ÿÿ 7
El recorrido se inicia en 1880, puesto que hacia esa época el problema de la vivienda colectiva ÿ ÿÿ1ÿ!"# $%
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para sectores populares empieza a ser un tema de debate, especialmente en Buenos Aires (Ra- % ÿ #/,ÿ0#1ÿ7# $$ % ÿ0 $)%
mos, 1998). Por otro lado, se decide cerrar la línea histórica en 2020, porque esto permite una ) ÿ!#ÿ $&2 ) ÿÿ9ÿ%$ $2%
cronología exacta de 140 años, pero también porque se intentó llegar hasta la época más actual 2 ÿ #/,ÿ ÿ7 $& 2! #3ÿ4 $2)
posible antes del inicio del desarrollo profundo de la tesis, que se da ese año. 50ÿ ÿ# $)$ 526ÿ7ÿ 8/,ÿ9 $2
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Desde el punto de vista histórico se plantea la Ley de Propiedad Horizontal, sancionada el año $ # ÿ5 $52 $ ÿ2#ÿ#" $*
1949, como un punto de inflexión clave, a partir del cual se estructura la línea histórica y que su- ÿ9 $*% 26ÿ 8 $*5
pone un cambio en la producción de vivienda colectiva en Argentina. Resultó interesante ofrecer .ÿ8ÿ+ÿ88 $*% 2"8# ÿÿ " $*5
un equilibrio de casos de todas las épocas, con especial relevancia aquellos previos a dicha ley. &! #3 ÿ;3 $) &26ÿ0, ÿ;3 $*5
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Además, se tienen en cuenta otras leyes, planes o programas de vivienda, aplicables a nivel 20##ÿ4#3"8ÿ7> && 2--7ÿ0.ÿ0047 &5
local o nacional, que marcan hitos destacables. Así, se eligen casos representativos construidos
a partir de la Ley Nacional de Casas Baratas, de 1915, del Plan Eva Perón, de 1946, del Fondo
Nacional de la Vivienda (Fo.Na.Vi), creado en 1972, de la Ley 341, del año 2000 en CABA y
del Programa de Crédito Argentino del Bicenenario (Pro.Cre.Ar), creado en 2012.
Esta decisión se toma, puesto que es el año en el se empieza a habitar el caso y es cuando nos
Se destacan también dos instituciones clave en la producción de vivienda colectiva en ambas interesa empezar a estudiarlo. De todas maneras, en el siguiente apartado se dará cuenta de los
ciudades, como son la Comisión Municipal de la Vivienda, creada en 1967 en Buenos Aires, y procesos de proyecto y obra que implican temporalidades más complejas que un año específico.
la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo de la Provincia de Santa Fe, creada en 1971. Pero, por otro lado, también resultaba interesante la posibilidad de generar líneas del tiempo
Ambas instituciones promovieron proyectos de vivienda colectiva. Por último, nos interesó comparativas para explicar los casos en relación a la historia y sus contextos.
mencionar e incluir casos realizados antes y después de la crisis política, económica y social de
2001, que influyó en los modos de producción de vivienda colectiva en el país. Así, en la siguiente página se presentan los casos en una línea histórica, destacando en ella los
diferentes hitos que se mencionaron.
100 101
102 103
4 modos de producción y gestión
Además, se selecciona un caso realizado a través del Programa de Crédito Argentino del Bicen-
En cuanto a la producción del hábitat, se ofrecen también ejemplos diversos, incluyendo de tenario (PROCREAR) en la ciudad de Granadero Baigorria (Área Metropolitana de Rosario).
gestión pública, cooperativa, asociativa y privada. Esto permite poner en relación variables más
complejas a la tipológica y funcional, con el objetivo de estudiar mejor los contextos de las Por último, se destaca el caso especial de la Villa Olímpica para los Juegos Olímpicos de la
obras y sus impactos en las decisiones de diseño arquitectónico y las formas de habitar. Juventud de 2018, que fue llevado adelante por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, a través de su Ministerio de Desarrollo Urbano.
Gestión pública A continuación se muestra una imagen de los casos de este tipo destacados en la línea histórica.
Se destacan casos construidos a través de diversos planes y programas del Estado, tanto a nivel
nacional, como provincial o local, en ambas ciudades de estudio. En la historia del país hay
varios momentos en los que la iniciativa del Estado frente al problema de la vivienda colecti-
va tuvo un mayor impacto positivo en la construcción de casos paradigmáticos, promoviendo
experimentaciones y aportando innovaciones en los modos de habitar en común, que resultan
interesantes de incluir en este estudio.
Por un lado, se seleccionan algunos casos realizados mediante la Ley de Casas Baratas de 1915,
que marcó el inicio de la promoción de viviendas colectivas por parte del Estado a nivel nacio-
nal. Fruto de esta época son la Casa Colectiva Valentín Alsina y la Casa Colectiva Los Andes,
en Buenos Aires.
Por otro lado, los producidos a través del Plan Eva Perón de 1946, como son el Barrio Los Pera-
les y la Casa Colectiva nº 1 Ciudad Evita, también en Buenos Aires.
Otro caso es el que promovido en los años ’60 del siglo XX por la Municipalidad de la Ciudad Gestión cooperativa
de Buenos Aires: Catalinas Sur. Posteriormente, en 1967, se creará la Comisión Municipal de la
Vivienda (CMV) -hoy Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC)-, que promoverá inicialmente Desde el sector privado, especialmente vinculado a la movilización popular y la autoorganiza-
el caso de Lugano I y II, también en Buenos Aires, hasta que el proyecto pasa a cargo del Fondo ción, con una visión no especulativa de la producción de vivienda, tenemos casos de gestión
Nacional de la Vivienda (FONAVI), cuando se crea en 1972. De los proyectos realizados por cooperativa, que promueven el derecho a la vivienda mediante lógicas comunitarias, a través
este programa se elige también el Barrio Latinoamérica, en Rosario, el cual fue iniciado por la de la figura de la cooperativa de vivienda. Este tipo de proyectos suelen estar vinculados a la
Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo de la Provincia de Santa Fe. producción social del hábitat, la autoorganización colectiva, el derecho de uso o la propiedad
104 105
colectiva. También, en algunas ocasiones, se dan prácticas de autoconstrucción o se materializan “Interpreto […] que “Cooperativismo” y “Urbanismo” serán inseparables en el futuro,
también mediante cooperativas de trabajo. En este tipo de prácticas, entendidas como procesos, y que de esta unión se puede esperar la solución integral y permanente de problemas
se prioriza el bien común y se promueven los lazos y las prácticas comunitarias. fundamentales, como el de la remodelación de las ciudades y el del alojamiento popular,
condiciones indispensables para mejorar la salud física y espiritual de los pueblos”
Este tipo de procesos suelen representar un laboratorio de experimentación para la producción (Fernández Díaz, 1957: 56).
de vivienda colectiva, pudiendo, mayoritariamente, superar algunas limitaciones de los desarro-
llos tradicionales de iniciativa pública o privada, ofreciendo alternativas de modos de habitar a A continuación se muestra una imagen de los casos de este tipo destacados en la línea histórica.
los estandarizados.
Además, este tipo de proyectos, suelen contar con espacios comunes de calidad y equipamientos
comunitarios, como espacios educativos, salones de usos múltiples, cocinas y comedores comu-
nitarios, talleres, lavanderías, huertas, zonas de juegos infantiles, etc., cosa que hace especial-
mente relevante el estudio de los casos de gestión cooperativa para la investigación en vivienda
colectiva a partir de “lo común”.
Por otro lado, se eligen los tres casos de vivienda colectiva construidos por la Cooperativa
Rosarina de Vivienda en la ciudad de Rosario: la Cooperativa nº 1, el Conjunto El Palomar y el
Edificio Guernica.
Por último, se destaca el caso de la Cooperativa La Fábrica, que forma parte del Movimiento Gestión asociativa
de Ocupantes e Inquilinos (MOI), institución de referencia a nivel nacional en la producción de
vivienda colectiva en régimen cooperativo. Se incluye una variante particular en este estudio, como es la gestión asociativa. Ésta sería la
que desarrollan actores privados, pero con intereses no especulativos a través de alguna entidad
Cabe destacar, que, desde el punto de vista de la aplicación del paradigma de lo común en la que construye para sectores particulares de la población, pudiendo usar fondos públicos o priva-
vivienda colectiva, los casos realizados mediante gestión cooperativa son especialmente rele- dos. Estas iniciativas suelen vincularse a órdenes religiosas, mutuales o sindicatos.
vantes. En este sentido, se comparten las palabras inspiradoras de Fernández Díaz, un destacado
arquitecto que promovió el cooperativismo en la ciudad de Rosario, fundando la primera coope- De estos casos elegimos algunos construidos antes de la Ley de Propiedad Horizontal, como son
rativa de viviendas que construyó en esa ciudad: la Manzana Franciscana, promovida por la Orden Franciscana, en Buenos Aires, y el Pasaje La
106 107
Unión Gremial, llevado adelante por la compañía aseguradora La Unión Gremial, en Rosario. ofrecer resultados donde se priorizan los metros cuadrados y la baja calidad constructiva para
abaratar costos y sacar mayor rendimiento al emprendimiento.
De los realizados después de la mencionada ley, se seleccionan el Conjunto Rioja, iniciativa
del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, en Buenos Aires, y el Edificio Credicoop, A pesar de imperar esta lógica, podemos rescatar algunos casos interesantes de iniciativa priva-
iniciativa del Banco Credicoop, y el Conjunto Empleados de Comercio, llevado adelante por el da, que también fueron importantes de incluir en este estudio.
sindicato de Empleados de Comercio, en Rosario.
Por un lado, se eligen algunos casos de gestión privada realizados antes de la Ley de Propiedad
Por último, interesa destacar el uso de la figura del fideicomiso para la producción de viviendas, Horizontal, puesto que no se podía dividir el suelo y pertenecía a una sola persona, que promo-
especialmente a partir de la crisis del 2001. Esta figura permitió la construcción de viviendas a vía su construcción. De este tipo son el Talcahuano y el Pasaje General Paz, en Buenos Aires, y
pequeña escala por sociedades de pequeños grupos de inversores privados, muchas veces perso- el Conjunto en Santa Fe y Ovidio Lagos y el Conjunto Barrere, en Rosario.
nas conocidas entre sí, que no buscaban especular con la vivienda. De este tipo son el edificio en
Quintana 4598, en Buenos Aires y el Edificio Mandel I, en Rosario. Por otro lado, de entre la proliferación de casos posteriores de la Ley de Propiedad Horizontal,
que promovió en sí misma la iniciativa privada de vivienda colectiva, se eligen otros casos de
suma riqueza para esta investigación, como son las Galerías Jardín, en Buenos Aires, y el Con-
junto en Presidente Roca 39, la Galería César, el Edificio Ciros I y el Edificio Viviendas Jardín,
en Rosario.
Gestión privada
108 109
6 tamaños 01232 4156 718193
1 11ÿ1211
121ÿ1ÿ ÿ81
Finalmente, se seleccionan los casos también a partir de su tamaño, que se determina en rela- 71113ÿ!" "
ción a la cantidad de habitantes que residen en los conjuntos. Por tanto, no se plantean los casos !0121ÿ03#$1ÿ%1& ÿ'21 (
)121ÿ1ÿ1
a partir de su escala tradicional; es decir, su ocupación del suelo, sino que elegimos el dato de (0121ÿ03#$1ÿ32ÿ' *2 )(
cantidad de personas como algo más característico de lo común, puesto que la cantidad de per- "03 +3ÿ1+1ÿÿ,ÿ-$6ÿ1.32
/03 +3ÿ01 (
sonas es determinante a la hora de pensar las actividades compartidas, los tipos de agrupamiento 1013ÿ32ÿ12 21 3
y las superficies de espacios comunes, por ejemplo. 03 +3ÿ2*+ÿ431ÿ1 )
151ÿ0621 "
03 +3ÿ7382ÿ49:3 1
En este sentido, la cantidad de habitantes resulta un dato clave en toda la investigación, a partir 0121ÿ03#$1ÿ;ÿÿ0*1*ÿ<$+1
!<*=3ÿ;ÿ03391#$1ÿ43211 "!
del cual se relativizan los resultados obtenidos y se comparan los casos entre sí, puesto que se )<*=3ÿ 1 !
incluyen conjuntos de entre 20 y 30.000 habitantes. (01+112ÿ (2( 3
"<*=3ÿ032ÿ> (!
/03 +3ÿ<ÿ1381
Para calcular la cantidad de habitantes se estableció un criterio único para todos los casos, que 103 +3ÿ431 2)
.13ÿ>ÿ,ÿ>> 2 33
consistió en contabilizar la cantidad de personas a partir de revisar la cantidad de personas a las <*=3ÿ0*339 (
que era destinada cada unidad habitacional en cada conjunto. Esto requirió un trabajo de conta- <891*32ÿ*ÿ0383
<*=3ÿ%$*12ÿ?1*5 )
bilidad arduo, pero se pudo evitar la dudosa información que se podía extrar de fuentes biblio- !1512ÿ?1*5 2
gráficas, a la vez escasas y poco creíbles, puesto que a veces presentaban datos dispares. Por ese )013ÿ1# 31861 ) 3
(<*=3ÿ 1*ÿ> ( 3
motivo, y debido a la importancia de este dato, se tomó la decisión de hacer un conteo propio "@ +11ÿ!)1/ 3
para esta investigación con el mismo criterio para todos los casos estudiados. /3606'ÿ01.31ÿ00-' )
103391#$1ÿ1ÿ851 "
%1ÿ-5891ÿ'A0
La disparidad de cantidad de habitantes con las que cuentan los diferentes conjuntos seleccio-
nados hace que se plantee una división de los casos en 6 grupos por tamaños de comunidades:
los XS o microcomunidades (hasta 30 habitantes), los S o comunidades pequeñas (entre 31 y
120 habitantes), los M o comunidades medianas (entre 121 y 500 habitantes), los L o comunida-
des grandes (entre 501 y 3.000 habitantes), los XL o comunidades muy grandes (entre 3.001 y
10.000 habitantes) y los XXL o hipercomunidades (más de 10.000 habitantes).
A continuación sigue un gráfico comparativo de la cantidad de habitantes por caso y una tabla,
en la que se muestra la clasificación de los casos a partir de su tamaño.
En la siguiente página se muestran los casos en su línea histórica clasificados por tamaño.
110 111
112 113
Resumen de todas las variables
0123ÿ56ÿ6278593 098515 3 62 113
Finalmente, se muestra en la siguiente página una tabla de los 30 casos de estudio con todas las 111ÿ19211 8632ÿ962 23911
variables mencionadas, a partir de las cuales fueron seleccionados, a excepción de la morfo-ti- 1216ÿ1ÿ9ÿ691! "32193 #$ 23911 %
pológica, que se desarrollará en profundidad en el siguiente apartado. $1!1&813ÿ$'( 8632ÿ962 #' 9151 %
'0121ÿ03!61ÿ)1!6*ÿ!291 8632ÿ962 ## +,!91
Este catálogo amplio de casos de estudio que aquí se presenta muestra la diversidad de res- -1216ÿ661!ÿ1 8632ÿ962 #- 9151
puestas paradigmáticas de vivienda colectiva que se han ido desarrollando en la historia de la .0121ÿ03!61ÿ32ÿ562 8632ÿ962 # +,!91
producción de ambas ciudades. Esto permite analizar y comparar la evolución de los espacios (03873ÿ%171ÿ6ÿ/ÿ01ÿ1232 "32193 #' 9151 %
comunes en sus contextos y a través del tiempo, pudiendo comprender mejor las lógicas que los 03873ÿ166 "32193 #'$ 9151 %
constituyen. #193ÿ32ÿ61!62 8632ÿ962 #'# +,!91 3
03873ÿ6295676ÿ"31ÿ$# "32193 #-$ 9151 %
A partir de esta gran diversidad de casos es interesante poder remarcar la importancia de poder 1!641ÿ0521 "32193 #-' 9151
poner en evidencia los diferentes modos de cohabitar y compartir fruto de una matriz cultural 03873ÿ693!72ÿ"68693 8632ÿ962 #-- 0338611
y política que ha ido cambiando a lo largo de los 140 años de estudio, como recorrido histórico $0121ÿ03!61ÿ:ÿÿ098515ÿ;971 8632ÿ962 #-( +,!91
que ofrece la tesis. Para esclarecer estas relaciones entre formas urbano-habitaciones y modelos ';59<93ÿ:ÿ0338611ÿ"32191 "32193 #- 0338611
culturales de cohabitación resulta pertinente entender la estrecha relación que hay entre estas va- -;59<93ÿ8691 "32193 #.' 0338611
riables y los cambios que ha ido sufriendo el proyecto de vivienda colectiva a lo largo del tiem- .0171!912ÿ%8 8632ÿ962 #.- +,!91 3
po. Esto nos permite entender mejor el pasado para cuestionar el presente y repensar el futuro, (;59<93ÿ0932ÿ= "32193 #.. 9151
con el objetivo de posibilitar nuevos proyectos de vivienda colectiva centrados en el paradigma 03873ÿ;!ÿ1!31 "32193 #( 0338611
contemporáneo de lo común. #03873ÿ"931 8632ÿ962 #($ 23911
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;59<93ÿ0659338 "32193 #(. 23911
En el siguiente apartado se profundiza sobre la variable restante, la morfo-tipología, intentando
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contextualizar mejor los proyectos seleccionados, poniendo en relación las formas urbano-habi-
$;59<93ÿ)996512ÿ>154 "32193 #(. 9151
tacionales y los modos de habitar.
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114 115
2.2. Revisión contextual de las morfo-tipologías domésticas
En este apartado se intenta hacer una revisión de la evolución de las formas y los tipos de
vivienda colectiva desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XXI en Buenos Ai-
res y Rosario en relación a los modos de habitar domésticos del hábitat popular a partir de sus
espacios comunes. Cabe destacar que no se pretende desarrollar una evolución histórica de la
producción de vivienda colectiva, pero sí una relativa comprensión histórica del habitar en este
período que nos permita revisar los casos seleccionados de manera contextualizada a partir de
sus espacios comunes. En este sentido, la idea de tipo arquitectónico está definida por su valor
instrumental para explicar el sentido de la forma de los edificios y su relación con un cierto
significado social (Diez, 1996).
De entre las diversas formas que presentó la vivienda colectiva en los 140 años de estudio, a
partir de los casos seleccionados se pueden clasificar, según su morfo-tipología, en: conventi-
llos, departamentos de pasillo, pasajes, casas de renta, casas colectivas, monoblocks, placas,
torres, conjuntos habitacionales, hiperconjuntos, viviendas agrupadas y reconversión de pa-
trimonio. Cada uno de ellos se explica de manera contextualizada a partir de los 30 casos de
estudio seleccionados.
Cabe destacar la ley de Propiedad Horizontal de 1948 permitirá la aparición de nuevos tipos
edilicios, cambiando las lógicas de producción de vivienda colectiva. Esto supone un partea-
guas a partir del cual se presenta esta explicación de las morfo-tipologías urbano-habitacionales
seleccionadas.
116 117
Antes de la ley de Propiedad Horizontal
Hacia fines del siglo XIX, especialmente después de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 en
Buenos Aires, que produjo una gran cantidad de muertes entre la población, el acceso a una
vivienda digna se constituyó en una necesidad social en todas las ciudades argentinas, especial-
mente en Buenos Aires y Rosario por ser las ciudades portuarias que recibieron las mayores
oleadas migratorias. La evolución del tejido urbano-doméstico de ambas ciudades, así como
el de otras sudamericanas, como Montevideo y São Paulo, consistió a finales del siglo XIX y
principios del XX, con la llegada masiva de inmigrantes procedentes de diversos puntos del
continente europeo, en un proceso de densificación del tejido edificado.
Esta acción, producida por la subdivisión de las parcelas y el surgimiento de versiones reducidas
de los tipos edificatorios tradicionales de la casa de patios, fue generando un tejido cada vez más
denso y compacto. Así, “se fueron perfilando los diferentes modos de habitación urbana con
sus respectivas características funcionales, tecnológicas, estéticas y de formación de tejido de
manzana” (Ramos, 1998: 3). De esta época, destacamos los “conventillos”, las “casas de renta”
y los “departamentos de pasillo”.
Conventillos
Los “conventillos”, cuyos antecedentes serían las corralas sevillanas, se constituyeron como el
tipo habitacional más significativo desde la perspectiva social, puesto que si, por un lado, daban
cuenta de la desprotección de la clase trabajadora hacinada, con pésimas condiciones sanitarias
y alquileres abusivos; por otro lado, representaban espacios de alta sociabilidad y de convi-
vencia, siendo espacios culturales integrativos, donde incluso se generaron nuevas expresiones
estéticas, musicales y de lenguaje (Ramos, 1999).
Estos espacios de sociabilidad en forma de patios centrales de los conjuntos eran el epicentro
de la vida cotidiana, dando a éste una serie de habitaciones donde las familias se acomodaban y
organizaban su vida doméstica como podían en un ambiente único.
118 119
Manzana Franciscana Este caso se elige por constituirse a partir de una serie de conventillos, de planta baja y 1 y 2
pisos, cuyos patios están unidos por pasillos, resultando un tejido urbano-doméstico al mismo
De este tipo se selecciona el caso de la Manzana Franciscana, ubicada entre las calles Moreno, tiempo representativo y particular. Estos patios servían de lugar social de encuentro y también
Alsina y Balcarce, en Buenos Aires, constituyendo el primero de la serie. Tomándolo como como espacio exterior común de las viviendas. Al mismo tiempo, en ellos se albergaban servi-
un caso unificado, en realidad son la suma de varios conjuntos construidos por la Orden Fran- cios comunes (MCBA, 1991).
ciscana, utilizando 13 lotes de la manzana. Su fecha de construcción data alrededor de 1880.
Protegido desde 1979 a partir de la creación de la Comisión de Preservación de Áreas Históricas Las unidades situadas en planta primera o segunda están unidas a través de pasillos, que su-
de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, fue rehabilitado en los años ’90 gracias a ponen galerías en la planta baja, dando a estos patios interiores y generando una atmósfera de
la iniciativa conjunta del Municipio de la Ciudad de Buenos Aires y la Junta de Andalucía, de convivencia alrededor de ellos por subcomunidades de habitantes.
España, conservando sus características morfo-tipológicas originales.
Departamentos de pasillo
Al mismo tiempo, durante esa época de gran ebullición y con un fuerte impulso marcado por
la necesidad, se fueron ensayando cambios tipológicos acuciados por la presión demográfica,
cosa que provocó la reducción progresiva de la parcela típica. Esta reducción del ancho de las
parcelas tuvo su límite mínimo en 8,66m. -o 10 varas-, medida resultante de la subdivisión de
las varas de las manzanas originales (Diez, 2011) y tiene a la “casa chorizo” como tipología
habitacional representativa.
120 121
lateral o central. En el primero de los casos, la casa chorizo se situaba en la cabeza de la serie un sector vegetal, desde donde se puede acceder a las diferentes unidades. Además, incluye un
de unidades y tenía frente a la calle, dejando simplemente una puerta lateral de acceso al pasillo jardín delantero sobre la vereda, que funciona como filtro de ingreso desde la calle.
que permitía la distribución en profundidad a través del lote, dando paso a cada una de las uni-
dades situadas en hilera. En el segundo caso, el pasillo conforma el eje de simetría del conjunto
de forma espejada a los conjuntos de pasillo lateral. Además, el pasillo podía estar totalmente
descubierto o cubierto en partes o en su totalidad y podía estar sólo en planta baja o en varios
niveles como distribuidores internos de las unidades repartidas por el lote.
Por otro lado, cabe destacar que el proceso de densificación en horizontal también se construyó
en altura, resultando ejemplos de un nivel, pero de dos o hasta incluso tres, generando tejidos
muy densos y llegando a niveles de hacinamiento y falta de habitabilidad un tanto comprometi-
dos, aunque cuyos límites están poco estudiados en profundidad.
122 123
Podríamos decir que ambos casos, a pesar de ser realizados de manera privada, aportan una Este caso se caracteriza por su pasaje central como eje estructurador de la vida social, atravesan-
cualificación de lo colectivo, dándole mayor valor al conjunto dentro de una lógica de beneficio do de la calle Salta a la calle Jujuy. Siendo inicialmente un espacio público, en 1924 se realiza
que apuesta a lo colectivo como valor. una recualificación urbana en ese pasaje. Éste representa el primer proyecto que incorpora equi-
pamiento urbano en los pasajes en la ciudad. Fue diseñado por los arquitectos Sharch, Schervino
y Ocampo, siguiendo un estilo español, en el que se colocaron mayólicas, bancos y pérgolas,
Pasajes otorgándole una cualidad urbana paisajística pintoresca.
Además, derivado del tipo anteriormente descrito, con el pasillo como eje estructurador de las Posteriormente, en los años ’80 sufre estado de abandono y en 1989 se remodela todo el conjun-
unidades habitacionales y espacio común para los habitantes del conjunto, pero de circulación to y el pasaje, que se cierra al tránsito peatonal público, pasando a formar parte del condominio
más amplia (entre tres y seis metros) y ahora transformado en calle peatonal con diseño de fa- a partir de esa fecha. Este hecho permitió que el pasaje, de carácter urbano del diseño de 1924,
chadas para la misma, se conformó la tipología del “pasaje”. pasara a ser un espacio común del conjunto de gran calidad.
Según Ramos (1998), este tipo de habitación colectiva, surgido a principios del siglo XX como
parte de operaciones urbanísticas por englobamiento de lotes y particiones no convencionales
de la manzana, acompañó el proceso de densificación urbana en horizontal y fue destinado a los
sectores medios bajos.
Fueron conjuntos llevados a cabo por compañías inmobiliarias, cooperativas o sociedades de be-
neficencia, cuyos ejes estructuradores, ahora pasajes como calles peatonales, se disponían según
formas diversas: en “I”, en “L”, en “U” o en “O”, tipo “cul-de-sac” o con entrada y salida, de
acceso libre o cerrados. Se dispusieron en uno o más niveles e incluso en algunos casos existía
circulación vehicular interna.
De este tipo se seleccionan una serie de casos. Por un lado, el Pasaje La Unión Gremial, ubicado
en la calle Salta 2042 y la calle Jujuy 2053, en Rosario. Inaugurado en 1893, fue proyectado por
el arquitecto Abraham Pozzo y llevado adelante por La Unión Gremial, compañía aseguradora
de base cooperativa, que nucleó los intereses de los molinos del sur y centro de Santa Fe, sur de
Córdoba y norte de la provincia de Buenos Aires.
124 125
Pasaje General Paz Edificio Viviendas Jardín
Por otro lado, una derivación de este tipo sería el “pasaje de altos”. Según Diez: “cuando se También se elige el caso del Edificio Viviendas Jardín, que, aunque es posterior, recupera la
dispone de un terreno doble el edificio adopta la forma de Pasaje, las escaleras pueden ubicarse tipología de pasaje como eje estructurador del conjunto. Se ubica en la calle Moreno 1132 y la
eventualmente en el pasaje mismo, sirviendo de acceso a cada uno de los departamentos gale- calle Balcarce 1147, en Rosario. Fue proyectado en 1975 e inaugurado en 1976.
rías semicubiertas que están en la planta alta, dando origen a lo que llamamos Pasaje de Altos”
(Diez, 1996: 64). Este caso también presenta su riqueza en cuanto a sus espacios comunes en el pasaje interno
que permite pasar de la calle Moreno a la calle Balcarce. Desde la calle Moreno el pasaje es de
De este tipo seleccionamos el Pasaje General Paz, ubicado en la calle Zapata 552 y la calle Ciu- tipo central y desde la calle Balcarce es de tipo lateral. Este gran espacio común en planta baja
dad de la Paz 561, en Buenos Aires. El proyecto arrancó en 1924 a cargo del ingeniero Pedro A. cuenta con superficies verdes y permite la ventilación e iluminación natural de las unidades ha-
Vinent, quien fue inicialmente el propietario único del inmueble, y se inauguró en 1925. bitacionales, además de concentrar las interacciones sociales. Al estar cerrado desde los ingresos
por ambas calles, el pasaje se convierte también en un espacio común doméstico con caracterís-
Éste es un caso bien interesante por la calidad de sus espacios comunes en general, como pasi- ticas urbanas.
llos y escaleras, pero sobre todo por el pasaje que atraviesa el conjunto de la calle Zapata a la
calle Ciudad de la Paz y que es el gran espacio de sociabilización de sus habitantes. Presenta
cerramientos por ambas calles, lo que supone un espacio de uso doméstico, pero, al mismo tiem-
po, con características de espacio público.
126 127
Casas de renta medidas y proporciones muy parecidas entre sí. Esto es algo a resaltar en general de la produc-
ción de vivienda colectiva de esta época, puesto que no se diseñaban en base a modelos de fami-
Otro de los tipos característicos de esta época son las conocidas como “casas de renta”, que lia, sino que tenían que dar cabida a múltiples tipos de estructuras de convivencia y actividades
cumplieron un rol importante en la consolidación del tejido de las áreas centrales de los casos cotidianas que se realizaban en las viviendas.
urbanos a partir de un proceso de ocupación intensiva de los lotes. Esto provocó una alta densi-
dad y problemas de hacinamiento, especialmente en los edificios entre medianeras, puesto que,
en general, iluminaban y ventilaban a patios estrechos (Carasatorre [et al.], 2018).
Las casas de renta eran casas colectivas de departamentos en altura con espacios comunes, que
se desarrollaron por todo el país bajo la modalidad de renta. Debido a la imposibilidad de subdi-
vidir los inmuebles hasta la ley de Propiedad Horizontal de 1948 pertenecían a un único propie-
tario y solían presentar un uso residencial en los pisos altos y comercial en la planta baja.
De este tipo seleccionamos la casa de renta ubicada en la calle Talcahuano 335-343-353, entre
la Avenida Corrientes y la calle Sarmiento. El proyecto se inicia en 1888 y fue construido por el
ingeniero Eduardo Mignacco, inaugurándose en 1894. El edificio presenta un alto valor históri-
co y patrimonial. Está protegido bajo la ley 2.548, catalogado como edificio del casco histórico
de CABA, limitando la modificación de sus caracteres arquitectónicos de fachada e interiores.
Este caso contiene tres comunidades, con ingresos desde la calle de manera diferenciada. El
conjunto que presenta mayor interés desde sus espacios comunes es el central. Éste se configura
a partir de un eje central, que incluye un zaguán y un pasillo longitudinal cubierto que atraviesa
la manzana, que termina en un núcleo vertical como estructurador del conjunto. En la azotea Casas colectivas
funcionaron inicialmente unos lavaderos comunitarios, que hoy en día están en desuso, aunque
sirve como un área comunitaria de tendido de ropa. A principios del siglo XX la situación de hacinamiento e insalubridad en la vivienda popular
presentaba una situación crítica en las ciudades argentinas. Como respuesta estatal a este grave
Cabe destacar de este caso el interés que presentan las unidades habitacionales, puesto que per- problema habitacional, una de las alternativas planteadas fue la construcción de las denomina-
miten albergar diferentes tipos de estructuras de convivencia y usos, debido a la indefinición de das “casas colectivas”, marcando el inicio de la producción de vivienda colectiva por parte del
funciones de sus habitaciones y su lógica desjerarquizada; es decir, que los espacios presentan Estado en el país.
128 129
Avenida Caseros con la calle 24 de Noviembre, donde existe otro ingreso secundario al conjun-
En 1915, gracias a la iniciativa del diputado Juan Cafferata, se sanciona la Ley Nacional n.º to. Cabe destacar la calidad de las transiciones en los accesos al conjunto, que se dan a través de
9677, que dio origen a la creación de la Comisión Nacional de Casas Baratas (CNCB). Aunque un espacio intermedio cubierto entre la calle y los patios.
sólo construyó en la ciudad de Buenos Aires, esta institución diseñó varios conjuntos de gran
calidad arquitectónica y social, puesto que tenían como prioridad, antes que el tamaño de los
departamentos, desarrollar grandes espacios comunes para permitir la socialización y mejorar
las condiciones de habitabilidad que ofrecía la vivienda popular de la época.
Las casas colectivas se caracterizaban generalmente por constituirse a partir de una serie de
pabellones de planta baja y hasta 3 pisos de altura, cuya ubicación permitía enmarcar patios a
través de los cuales se daba acceso a las distintas unidades de vivienda en planta baja y a los
núcleos verticales (Dunowicz; Boselli, 2011). A partir de sus espacios comunes, estos conjun-
tos ofrecían la posibilidad de alquilar una vivienda a precios asequibles, compartiendo algunos
servicios.
De este tipo se elige la Casa Colectiva Valentín Alsina. Este conjunto, cuyo ingreso principal
está en la Avenida Caseros 3183, en Buenos Aires, fue inaugurado en 1919, siendo el primer
proyecto construido por la CNCB.
Este conjunto se organiza en torno a dos grandes patios centrales conectados entre sí de manera
axial y rodeados por cuerpos de vivienda de planta baja y 3 pisos. En ellos, se dan la mayor par-
te de los encuentros y actividades compartidas, especialmente porque son paso ineludible para
el ingreso a las viviendas de planta baja y a los núcleos verticales. Este modelo tipológico de Casa Colectiva Los Andes
patio central tipo claustro tiene como referencia a los “hoff” vieneses, a los falansterios y a los
propios conventillos locales. Sin embargo, una de las grandes diferencias con los falansterios y De las casas colectivas también se selecciona el caso de la Casa Colectiva Los Andes. Fue el
conventillos es que los servicios sanitarios y las áreas de cocina no eran de uso común, sino que resultado de un concurso realizado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (MCBA)
pertenecían a cada unidad (Cravino, 2020). en 1925, que gana el arquitecto Fermín Bereterbide. Ubicado en una manzana en el barrio de
Chacarita de Buenos Aires, entre las calles Concepción Arenal, Leiva y Rodney y la avenida
También se propone otro patio lateral que separa el conjunto de los lotes linderos, conectando la Guzmán, se inaugura en 1928.
130 131
Conjunto en Santa Fe y Ovidio Lagos
Este conjunto, de manera similar al caso anterior, se constituye en base a una serie de pabellones
de planta baja y 3 pisos, articulándose alrededor de patios de uso común, generando espacios De este tipo de casas colectivas, pero de acción privada, también se selecciona un caso parti-
para la vida social. Pero, en comparación, “la variación tipológica entre la Casa Valentín Alsina cular ubicado en la confluencia de la calle Santa Fe y la Avenida Ovidio Lagos, en Rosario. El
y el proyecto de Bereterbide consiste en que la primera responde a un modelo claustral de patio proyecto, que inicia en 1939, está a cargo del arquitecto J. B. Carattini, inaugurándose en 1942.
central, mientras que el proyecto de Bereterbide reconstruye parte de la manzana mediante un A pesar de que es un conjunto no realizado por el Estado, como los anteriores, toma las lógicas
basamento perimetral (donde se ubica el equipamiento comunitario) y pabellones para vivien- de las casas colectivas, aportando un caso singular en la ciudad.
das, lo que permite responder mejor a las exigencias higienistas de asoleamiento y ventilación”
(Cravino, 2020: 8). Este conjunto se conforma a partir de un tejido de planta baja y 1 piso, que construye la ocha-
va, dejando un vacío central en forma de patio, a partir del cual se da acceso a las viviendas de
El espacio central que queda rodeado por las edificaciones de los pabellones cuenta con una planta baja y los núcleos verticales.
serie de tres patios, donde cada uno tiene su individualidad. Por un lado, el patio central con su
fuente y bancos de plaza bajo los árboles; un segundo patio de mayor tamaño, donde se instala Este gran patio central, que incluye una fuente con mayólicas con dibujos hispanos, bancos y
una cancha y zonas de juegos; y un tercero, de menor tamaño, que permite otro tipo de interac- espacios verdes, representa el espacio común potenciador de la convivencia entre sus habitantes
ciones y actividades. Esta diferenciación de espacios comunes tipo patios, de carácter podríamos (Brarda, 2017). El patio aporta un espacio de tranquilidad y resguardo de carácter urbano, pero
decir urbano, es bien interesante, puesto que le otorga una mayor riqueza de posibilidades de fuera del bullicio de la calle, albergando diversas prácticas colectivas.
actividades en común al conjunto.
Además, este caso presenta también una gran provisión de servicios comunes, que ocupan los
basamentos de los pabellones, ofreciendo comercios diversos, comedores comunes, salones para
fiestas, teatros, bibliotecas, etc. En definitiva, servicios pensados para aportar a la vida colectiva,
diferenciándose del simple sistema de repetir unidades habitacionales sin más.
Este caso es uno de los más excepcionales de todos los elegidos, puesto que, como dice Molina
y Vedia:
“Es difícil encontrar hoy en Buenos Aires manzanas en que los fondos puedan competir
en calidad con el de Los Andes y han pasado ya setenta años [hoy en día ya 95 años]
desde que éste fue construido. Ese “fondo”, con diez “enganches” a las calles perime-
trales, es un oasis de calma y aromas que se mete en todas las viviendas; un horizonte
común a todas ellas, que muestra cómo lo colectivo se recupera desde lo individual de
cada unidad” (Molina y Vedia, 1997: 45).
132 133
Monoblocks espacio común de interacción social vecinal. Además, cuenta con equipamiento comunitario.
Hacia los años ‘40 del siglo XX, las ideas del Movimiento Moderno tuvieron incidencia en la Este gran espacio común entre los monoblocks, debido a la falta de mantenimiento por parte del
producción de vivienda colectiva en Argentina, puesto que, frente al explosivo aumento del dé- estado municipal, hoy en día es gestionado y mantenido por un consorcio mixto entre el Munici-
ficit habitacional, surgía la necesidad de dar respuestas masivas. Esto supuso “una modificación pio y la comunidad de habitantes. Este hecho permitió que fuera mejor apropiado y mantenido,
radical en la forma de producción, con la incorporación de nuevos materiales, sistemas cons- siendo actualmente un espacio de sociabilización barrial de gran riqueza.
tructivos industrializados y nuevas tipologías urbano-arquitectónicas para la vivienda colectiva”
(Dunowicz; Boselli, 2011: 237). Cabe destacar que, con el paso del tiempo y debido a la superficie mínima de las viviendas,
algunas ubicadas en planta baja se apropiaron de parte del espacio común entre los bloques con
A partir de 1946, bajo el gobierno de Juan Domingo Perón, el Estado tomó acción directa y algunas parrillas, funcionando como extensión de las viviendas.
construyó vivienda colectiva a través del Banco Hipotecario Nacional, a nivel nacional, y a
través del Plan Eva Perón en Buenos Aires. Se resalta que, más allá del tipo monoblock que se usa para los bloques de viviendas, este barrio
en su totalidad entraría dentro de otro tipo, que se detalla más adelante, los “conjuntos habita-
En este contexto, “la tipología urbano-arquitectónica predominante entre nosotros fue el “mo- cionales”, debido al proyecto unitario de ciudad que representa y su envergadura. El barrio Los
noblock”, consistente en un sistema de pabellones de planta baja y 3 pisos altos, dispuestos Perales es uno de los primeros conjuntos habitacionales construidos en Argentina.
paralelamente sobre el terreno, con espacios verdes y algún equipamiento, priorizándose en
la disposición el asoleamiento y la orientación” (Dunowicz; Boselli, 2011: 242). Este tipo de
propuestas remitía al modelo de barrios obreros del centro de Europa conocidos como “sied-
lungen”, descendientes de las ciudades jardín con pabellones o bloques de viviendas exentos
(Aboy, 2003).
De este tipo destacamos el Barrio Los Perales, gestionado por la Municipalidad de la Ciudad
de Buenos Aires a partir del Plan Eva Perón. Fue proyectado en 1947 e inaugurado en 1949. Se
ubica en el barrio de Mataderos de la ciudad de Buenos Aires, lo que en la época fue un gran
vacío urbano degradado al lado del Matadero de la ciudad.
Este conjunto comprende una serie de monoblocks de planta baja y 2 pisos separados a una cier-
ta distancia entre sí, para permitir buen asoleamiento y ventilación. Entre ellos se extiende una
vasta superficie verde arbolada y equipada con mobiliario y juegos infantiles, que es el principal
134 135
Después de la ley de Propiedad Horizontal Este conjunto se caracteriza por aportar un programa de usos mixtos. Esto representa una nove-
dad para la época. En Rosario aparecerán varios casos de este tipo durante este período. Por un
En 1948, la sanción de la Ley nº 13.512 marca un punto de inflexión en la producción de vivien- lado, el basamento de planta baja, que ocupa la totalidad del lote, se destina a usos comerciales
da colectiva al establecer el Régimen de Propiedad Horizontal. Esto hizo posible la subdivisión a modo de galería comercial. Cabe destacar que esta operación forma parte de un sistema de
del suelo y el acceso a la propiedad privada de la vivienda de amplios sectores de la población. pasajes comerciales que dinamizan la experiencia del espacio público en el área central rosarina.
Además, esto “impactaría en el desarrollo de la actividad inmobiliaria, impulsando la construc- Así, la galería permite recorrer el interior de la manzana y atravesar de la calle Rioja a las calles
ción de la vivienda de carácter social, cambiando el rumbo de la especulación privada” (Brarda, Sarmiento y Mitre.
2017: 94-95).
Sobre este basamento se sitúa una placa de vivienda colectiva exenta de las medianeras perpen-
A partir de este momento, gracias a la citada ley de Propiedad Horizontal, junto con el desarro- dicularmente al eje de la calle. Esta inserción aprovecha la profundidad del lote y permite una
llo tecnológico -especialmente la masificación del ascensor- y la constitución de la familia tipo buena iluminación y ventilación. En relación a la placa, este caso se destaca especialmente por
como modelo funcional -y la vivienda mínima como su espacio de habitación-, la proliferación su disposición de pasillos intercalados cada 3 plantas, cubiertos, pero al aire libre. Este juego
de tipos edilicios aumenta y se diversifica con la posibilidad de incrementar la altura de los volumétrico se inspira en las exploraciones de las Unité d’habitation del Movimiento Moderno.
edificios y, por lo tanto, la densidad habitacional y urbana. Los tipos más representativos son las Además, el ingreso, tanto a la placa de viviendas como a la galería comercial, se retranquea
“placas” y las “torres”, y la combinación de éstas con “conjuntos habitacionales”. respecto a la línea de edificación, cosa que permite ampliar la vereda, bridando una galería de
transición entre la calle y el conjunto.
Placas
Uno de los tipos que aparece con fuerza en este momento es la denominada “placa”, que sería
una evolución del monoblock con mayor altura y envergadura, especialmente gracias a la incor-
poración de los ascensores como núcleos verticales. Esto permitió la aparición de edificios en
altura, cambiando radicalmente la fisonomía de las ciudades. De este tipo se seleccionan varios
casos, concentrándose mayoritariamente en las décadas de los ’50 y ’60 del siglo XX.
Galería César
Por un lado, se selecciona el caso del conjunto Galería César, ubicado en la calle Rioja 1150, en
la ciudad de Rosario. Proyectado por los arquitectos Noguerol y Rodríguez Nielsen y el ingenie-
ro Brebbia, se inaugura en 1954.
136 137
Edificio Nicolás Repetto los espacios que se incluyen para el ocio, tanto en el patio de planta baja como en las terrazas
de los volúmenes más bajos, “había una cocina general, prevista y no construida sobre el piso
Por otro lado, se selecciona un caso emblemático, el Edificio Nicolás Repetto, ubicado entre las veintidós, con comedor colectivo […]. Además, dentro de los espacios colectivos, aparecían los
calles Rivadavia, Giménez y Rosario, en Buenos Aires. El proyecto estuvo a cargo del arqui- grandes salones de venta precursores de los supermercados y los shoppings, amplios estacio-
tecto Fermín Bereterbide, quien ya había sido el arquitecto también de otro caso mencionado namientos y depósitos no sólo de autos sino también de bicicletas, y un salón de actos sobre la
anteriormente, el caso de la Casa Colectiva Los Andes, junto al arquitecto Wladimiro Acosta. calle Rosario, en el basamento, que culminaba con la pileta de natación y el jardín de infantes”
Ambos fueron personalidades destacadas sobre la reflexión del fenómeno urbano y las respues- (Molina y Vedia, 1997: 173).
tas de vivienda colectiva.
Cabe mencionar que el Edificio Nicolás Repetto se convirtió en un caso representativo de la
El encargo se inició en 1941, pero se demoró su construcción y el proyecto sufrió modificacio- transformación de los paradigmas urbano-habitacionales tendientes a la privatización, puesto
nes a raíz de la ley de Propiedad Horizontal de 1948, inaugurándose finalmente en 1955. Supuso que los espacios libres de planta baja se colonizaron, perdiendo el conjunto espacios comunes
la séptima vivienda colectiva llevada a cabo por la Cooperativa El Hogar Obrero, que se había de calidad para el intercambio y el encuentro, así como un inicial economato cooperativo pasó a
fundado en 1905, y que, “por sus características innovadoras en cuanto a implantación urbana, ser un shopping privado en los años ’90 del siglo XX cuando la institución presentó su quiebra.
resolución tecnológica y respuesta social, pronto se la consideró como una obra paradigmática”
(Dunowicz; Boselli, 2011: 242). Además, su altura marcó un precedente en el proceso de densi-
ficación posterior del área central porteña. Casa Colectiva nº 1 Ciudad Evita
El conjunto se conforma a partir de tres volúmenes; dos de ellos sirven de basamentos y confi- Otro caso bien interesante de este tipo es la Casa Colectiva nº 1 Ciudad Evita, ubicada en la ca-
guran los límites con la vereda -en los que se sitúan programas de servicios comunes, incorpo- lle El Cisne 2200, en Ciudad Evita, en el conurbano bonaerense. Diseñado por los equipos técni-
rando uno de ellos una placa de viviendas de mediana altura- y el tercero, ubicado en el centro, cos del Ministerio de Obras Públicas, inaugurado en 1957, es el único caso que queda fuera de
es una gran placa de 22 pisos de viviendas curvada hacia el nordeste. Esta placa, de planta baja lo que hoy en día es Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero se eligió igual porque se entiende
libre, genera una gran galería central que ponen en relación ambos patios del conjunto, el que se como un proyecto de vivienda colectiva para la ciudad, entendida desde su lógica metropolitana.
relaciona con la calle al frente y el que sirve como usos de servicio al fondo. Posee una distri-
bución interesante a partir de unos pasillos cerrados, pero bien iluminados, que unen los dos Este edificio en forma de placa, de planta baja y 5 pisos, más azotea, se sitúa en el centro de una
núcleos verticales con los que cuenta la placa. manzana suelta, rodeada de un espacio verde a modo de plaza pública. Debido a su planta baja
libre es posible el atravesamiento del edificio, ofreciendo el recorrido por toda la manzana, don-
Este caso presenta en su origen una gran cantidad de espacios y usos comunes, que brindan de también se disponen servicios y locales comerciales. Además, el proyecto original contem-
servicios en proximidad para la vida doméstica. Así, la preocupación no estaba solamente en plaba un restaurante en la azotea.
resolver una serie de departamentos de la mejor manera, sino en diseñar espacios para la con-
vivencia y el encuentro, capaces de aportar a resolver las necesidades de la vida cotidiana. Es El conjunto cuenta con otro volumen adosado a dicha placa, de tres niveles, donde inicialmente
un proyecto que piensa en la vida doméstica, pero también en la vida urbana. Un claro ejemplo estaba previsto albergar un mercado, un lavadero comunitario y viviendas para adultos mayores
de que el proyecto de vivienda colectiva también es un proyecto de ciudad. Así, además de (Bagnera; Pennisi, 2011), en el que hoy en día se encuentra un teatro-sala de usos múltiples.
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Además, también incluye servicios comunes en planta baja y una lavandería comunitaria y espa-
cios de esparcimiento en la azotea.
Cabe destacar que la Cooperativa Rosarina de Vivienda fue la primera cooperativa de vivienda
de la ciudad de Rosario, impulsada por el arquitecto José Fernández Díaz, una figura destacada
en el ámbito local. Además de este edificio construyó también dos conjuntos más, todos paradig-
máticos, que siguen a continuación.
Conjunto El Palomar
Se suma un caso más de este tipo, el conjunto El Palomar, situado en la calle Colón 1256, en
Rosario. El proyecto, de los arquitectos Fernández Díaz y Picasso, se inicia en 1955, pero se
inaugura en 1970. Este caso es el segundo de la Cooperativa Rosarina de Vivienda.
En este conjunto, los arquitectos, inspirándose en los ideales del Movimiento Moderno y toman-
do como referente el edificio Nicolás Repetto, de la cooperativa de viviendas El Hogar Obrero
de Buenos Aires, desarrollaron conceptos tales como la vivienda mínima, el ingreso a cada uni-
Edificio nº 1 Cooperativa Rosarina de Vivienda dad por pasillos externos, la planta de ingreso sobreelevada y grandes espacios de uso común,
intentando fomentar un estilo de vida socialista y cooperativista.
De este tipo también se elige el Edificio nº 1 de la Cooperativa Rosarina de Vivienda, ubicado
en la calle Italia 63, en un lote esquina con la avenida Wheelwright, en la ciudad de Rosario. El Así, el conjunto se conforma por dos grandes placas exentas, ligeramente curvadas y dispuestas
proyecto se inicia en 1955 a cargo de los arquitectos Fernández Díaz y Picasso y se inaugura en no ortogonalmente, de planta baja libre y 20 pisos de altura, más la azotea. Ambas placas se
1958, siendo el primer edificio de la cooperativa. vinculan por el subsuelo, donde se ubican los estacionamientos y espacios de guardado, ocu-
pando la totalidad del lote, y en la planta baja, donde se encuentran los principales espacios de
Este conjunto se constituye mediante una placa de vivienda curva de planta baja libre y 10 sociabilidad del conjunto en los vacíos entre ellas. De manera transicional, el ingreso se enfatiza
pisos, más azotea. El volumen se une en uno de sus frentes más estrechos con el edificio lindero elevándolo con una escalinata y marcando un recorrido con una pérgola que lleva a un gran
y el resto de la placa queda liberada de ambos lados, dejando unos patios laterales, que son los espacio compartido y los halles de ambas torres.
espacios comunes de mayor intercambio y sociabilidad. El patio que da a la calle cuenta con
espacios verdes y árboles, cualificando la transición entre el espacio público y el interior del Pero el caso se destaca especialmente por tener grandes superficies de espacios comunes. En
conjunto. planta baja se proyectaron espacios interiores con programas de uso común, tales como cocina
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y comedor comunitarios, sala de reuniones y usos múltiples, guardería, consultorio médico y Edificio Guernica
odontológico, farmacia, peluquería, almacén y mercado cooperativo, que serían gestionados por
la cooperativa conformada por sus habitantes. Hoy en día, estos espacios fueron privatizados y Siguiendo con esta serie, se destaca también la tercera obra de la Cooperativa Rosarina de
funcionan mayoritariamente como locales comerciales internos de los habitantes del conjunto, Vivienda, el Edificio Guernica, ubicado en la esquina entre la avenida Wheelwright y la calle
cosa que representa una singularidad, puesto que no están abiertos a la calle. También cuenta Jujuy, en Rosario. El proyecto, también llevado a cabo por los arquitectos Fernández Díaz y
con espacios de reunión. Picasso, se inicia en 1960, inaugurándose en 1964.
Además, en la azotea se proyectó una lavandería en cada torre, las cuales estuvieron en uso has- Este edificio se configura con una placa de formato casi triangular, con una leve curvatura, que
ta el año 2005 aproximadamente, que fueron cerradas por razones de seguridad. conforma la esquina. En su lado transversal más ancho se adosa a la edificación lindera, dejando
el resto de la placa exenta. Los pasillos, como en el caso del conjunto El Palomar, son cubiertos,
pero exteriores, hacia donde dan los espacios de uso compartido de las viviendas.
En planta baja, a pesar de la voluntad de generar un espacio permeable con la decisión de dejar
la planta baja libre a través de la cual se puede atravesar interiormente el edificio de la calle
Jujuy a la avenida Wheelwright, a escala peatonal existe un alto deseo de respetar la continuidad
del tejido urbano y construir el borde, sin impedir, a través del receso de las carpinterías y la li-
beración del extremo del terreno, que las veredas de ambas calles se confundan sobre el edificio
mismo.
Este caso también presenta una serie de espacios de uso común. Por un lado, en planta baja se
ubicó un comedor comunitario inicialmente, donde actualmente funciona un bar. En la azotea se
encuentran los lavaderos comunitarios.
Finalmente, el último caso que se selecciona de este tipo es el conjunto Empleados de Co-
mercio, ocupando una manzana entera comprendida entre las calles Amenábar, España, Italia
y Rueda, en la ciudad de Rosario. Este conjunto se lleva adelante gracias a la iniciativa de la
asociación del sindicato de Empleados de Comercio, construyendo vivienda para las personas
asociadas.
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El proyecto, a cargo del arquitecto César Benetti Aprosio, se inicia en 1970. La construcción de
las placas se realiza a través de diversos financiamientos que otorgaban créditos para la cons-
trucción de viviendas. La placa de la calle España se termina en 1974, mediante el Plan VEA
(Vivienda Económica Argentina), la de la calle Amenábar en 1975, mediante el Plan 17 de Octu-
bre, y la de la calle Italia en 1976, mediante el Plan 25 de Mayo. Estaban previstas una cuarta y
quinta placas, de menor altura y con comercios en planta baja, que finalmente nunca se llegaron
a construir.
Las placas, de planta baja y 9 pisos de altura, se sitúan paralelas a cada una de las calles de la
manzana, delimitando el perímetro del conjunto y dejando en el centro de manzana un gran va-
cío a modo de patio de uso común, con espacios verdes y árboles. Inicialmente, se había proyec-
tado una pileta en ese patio central, pero finalmente no se llegó a construir. Al mismo tiempo, el
límite por la calle Rueda queda sin edificación, cosa que otorga una plaza de ingreso al conjun-
to, donde hoy en día se encuentran un área de descanso y juegos infantiles.
Las plantas bajas libres, que se pensaron inicialmente sin programa específico, permitían atrave-
sar el conjunto por todos sus lados. Posteriormente, se cerraron los límites de todo el conjunto y
esas galerías se usaron como cocheras, dejando un ingreso vehicular por calle y placa, perdiendo
algunas de sus cualidades urbanas, pero pasando a ser gestionado por sus habitantes. Además, el
conjunto incluía servicios comunes, de carácter barrial, en la planta baja de la placa de la calle
Italia, como una guardería, que actualmente todavía sigue en funcionamiento.
Torres
Otro punto a destacar de este caso en cuanto a sus espacios comunes son los pasillos de las
plantas superiores de las placas. Todos ellos dan al interior del patio central. Como espacios Otro de los tipos más característicos del proceso de densificación de la ciudad moderna hasta la
exteriores y con un ancho generoso, con el tiempo fueron apropiados por los habitantes y se actualidad es la “torre”. Este es el tipo más representativo del proceso de verticalización de las
utilizan como expansiones exteriores de las unidades. En ellos se pueden encontrar elementos edificaciones. Consiste en un volumen en altura, usualmente de planta cuadrada, estructurado a
domésticos diversos, como macetas, bicicletas, tendederos, mesitas para tomar mate, etc., cosa partir de un núcleo vertical central (de escaleras y ascensores), al que se accede mínimamente
que da cuenta de la calidad de ese tipo de espacios y su potencia para la sociabilidad. desde la calle a través de un hall de ingreso. Usualmente se plantean exentas, pero también se
pueden encontrar entre medianeras. De este tipo se seleccionan tres casos, entre las décadas del
’60 y el ‘80 del siglo XX, siendo cada uno de ellos paradigmáticos por diferentes motivos.
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Edificio Ciros I
De este tipo se selecciona el caso del Edificio Ciros I, ubicado en la calle Sarmiento 438-450,
en Rosario. Este conjunto, diseñado por el arquitecto Bernardino Noguerol, el arquitecto Tris-
tán Noguerol, la arquitecta Ana María Noguerol de Hardoy y el arquitecto Héctor Betinotti fue
construido, por iniciativa privada, para satisfacer las exigencias de una demanda de viviendas a
bajo costo (Revista Summa, 1970), inaugurándose en 1966.
Se configura en base a 4 torres, de planta baja y 10 pisos de altura, unidas de a dos entre sí, ocu-
pando todo el ancho del lote. Se disponen en dos franjas, una que da a la calle y otra que queda
en el interior del lote. Entre estas franjas de 2 torres cada una se deja un primer patio interno y al
fondo de la última tira de 2 torres otro de menores dimensiones y de carácter más íntimo, al cual
sólo tienen acceso quienes habitan el complejo. Estos patios suponen los espacios comunes de
mayor interacción y sociabilidad.
Una de sus mayores características en cuanto a los espacios comunes es el diseño de su planta
baja. La tira de 2 torres que dan a la calle son de planta baja libre, cosa que permite la circula-
ción hacia el patio interior del conjunto, cosa que ofrece una gran permeabilidad urbano-domés-
tica. En la planta baja también se ubican distintos servicios comunes de carácter urbano, como
locales comerciales y oficinas, cosa que otorga un mayor dinamismo a esa galería de ingreso, al Edificio Credicoop
mismo tiempo que es el lugar de paso obligado de todas las personas que habitan el conjunto.
Otro caso paradigmático tipo torre es el Edificio Credicoop, situado en la esquina de la avenida
Al mismo tiempo, estos locales en planta baja se sitúan retranqueados de la línea de la vereda, 27 de Febrero y la calle Paraguay, en Rosario. El Banco Credicoop impulsa este proyecto, a car-
generando un atravesamiento de la tira sin límites físicos a través de una galería de ingreso, que go de los arquitectos Molteni, Anatrone, Yaqüinto y Villalba, con el fin de dar respuesta habita-
enfatiza la búsqueda de vincular el edificio a la ciudad. cional a personas asociadas, inaugurándose en 1976.
El edificio presenta una gran singularidad por ser una torre atípica, debido a su complejidad
morfológica. Unida a los edificios linderos, pero exenta al mismo tiempo, se proponen juegos de
volúmenes, con entrantes y salientes, dobles alturas y vacíos que aparecen y desaparecen en las
diferentes plantas, con espacios exteriores cubiertos y descubiertos.
Al mismo tiempo, se generan una serie de recorridos dinámicos donde se entrelazan los palieres,
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los pasillos, los patios, las unidades habitacionales y las circulaciones verticales. Además, se
adoptan nuevas formas de relacionarse para quienes lo habitan mediante la incorporación de un La resolución del complejo es excepcional por su inserción urbana, puesto que el desarrollo se-
gran vacío central, que se convierte en el principal lugar de encuentro y recreación, generando cuencial de patios aporta una estructura circulatoria de anchos pasajes que se asemejan a calles
visuales desde los pasillos de los diferentes niveles hacia ese gran espacio común, así como tam- peatonales y generan una continuidad con la calle Tucumán y la peatonal Florida. Estos amplios
bién, desde el mismo hacia el entorno urbano. espacios de circulación funcionan también como espacios intermedios para los accesos a las
torres de oficina y vivienda, así como a los niveles de subsuelo.
Por otro lado, ofrece un juego volumétrico en el remate de la torre, con el diseño de dos terrazas
en altura, que se vinculan entre sí y con el entorno, sumando espacios comunes y desmateriali- Este caso se destaca también por su diversidad programática, puesto que, además de contar con
zando el volumen de la torre. oficinas y viviendas, el basamento con cuatro niveles de subsuelo se destina a uso comercial. Se
diseñan unos grandes patios a los cuales dan los pasillos a modo de galerías que recorren los tres
La planta baja y el subsuelo se destinan para uso de la cooperativa, donde actualmente tiene una niveles. La incorporación de la vegetación en los patios y los pasillos y la buena iluminación y
sede el Banco Credicoop, mientras que sus plantas superiores se destinan para las viviendas. ventilación natural ofrecen una atmósfera relajada y acogedora fuera del bullicio de la calle.
Cabe destacar que este edificio se convirtió en un paradigma para la ciudad de Rosario, ya que
introdujo, como innovación, amplios espacios comunes en altura (Revista Summa, 1974).
Galerías Jardín
De este tipo se destaca un último caso en la ciudad de Buenos Aires: el conjunto Galerías Jardín.
El proyecto fue encargado el año 1973 al estudio del arquitecto Mario Roberto Álvarez, asocia-
do con los arquitectos Kopiloff, Santoro y Borthagaray -quienes habían ganado un concurso pú-
blico para ese lugar 10 años antes- por un cliente privado que adquirió un gran lote que conecta
interiormente la manzana entre las calles Florida y Tucumán, en el centro porteño.
El conjunto se configura a partir de dos torres de base rectangular, de planta baja y 23 pisos de
altura, dispuestas perpendicularmente entre sí, una destinada a oficinas y la otra a viviendas,
unidas en planta baja por un gran espacio común de carácter público.
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Conjuntos habitacionales un cuerpo, también de planta baja libre y 10 pisos de altura y 5 conjuntos de viviendas indivi-
duales de un único piso.
Hacia los años ’60 del siglo XX, ante la urgencia que planteaba la emergencia habitacional,
“la política de vivienda llevada a cabo por el Estado nacional adquiere las características de las Además, cuenta con servicios comunes de carácter urbano, como un centro comercial, dos es-
desarrolladas por los países centrales: el Estado constructor a través de sistemas centralizados de cuelas, una iglesia y un teatro.
provisión de viviendas” (Brarda, 2017: 95). Por su parte, el Municipio de la Ciudad de Buenos
Aires desarrolló y promovió, mediante concursos, la experimentación en vivienda colectiva con Pero este caso se selecciona, especialmente, por la riqueza de sus espacios comunes en planta
sistemas constructivos racionalizados y nuevas técnicas de producción industrial, dando lugar a baja. Estos espacios entre las torres, los conjuntos de viviendas y los equipamientos es de gran
los llamados “conjuntos habitacionales” (Dunowicz; Boselli, 2011). calidad. Cuenta con pasajes peatonales, jardines y plazas internas, con mobiliario, árboles, can-
chas y juegos infantiles. Estos son los espacios donde se dan la mayor parte de los encuentros
Este nuevo tipo de proyectos de vivienda y ciudad, que significaron el reconocimiento de los entre quienes habitan el conjunto. La incorporación de los árboles, junto con los límites creados
arquitectos y arquitectas independientes en la solución de problemas que hasta ese momento por las propias torres, aportan a los espacios comunes una atmósfera tranquila y acogedora.
habían quedado reservados mayoritariamente al ámbito estatal (Catenazzi; Boselli, 1995), ofrece
una nueva tipología urbano-arquitectónica que usará, y veces mezclará, algunos de los tipos ya
mencionados anteriormente, como las placas y las torres, además de otros.
Catalinas Sur
Una de las obras más conocidas de estos primeros proyectos es el conjunto habitacional Cata-
linas Sur, actualmente barrio Alfredo Palacios, ubicado entre las calles Necochea, 20 de sep-
tiembre, Ministro Brin, Juan M. Blanes, Caboto, Arnaldo D’Espósito, Pi y Margal y las vías del
Ferrocarril General Roca, en el barrio de La Boca, en la ciudad de Buenos Aires.
Este conjunto fue fruto del primer concurso de este tipo que promovió el Municipio de la Ciu-
dad de Buenos Aires. Inspirándose en los postulados del Movimiento Moderno, los ganadores
fueron los arquitectos Estanislao Kocourek y Nicolás Susta y el ingeniero civil Mario Garrone.
Las obras se iniciaron en 1962, inaugurándose en 1965.
Este barrio, que se diseñó como un enclave autónomo, debido a la discontinuidad que presenta
con la trama del tejido urbano de los alrededores, se configura por 22 torres de doble cuerpo
-dispuestas en grupos a partir de patios centrales-, de planta baja y 10 pisos de altura, 6 torres de
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Conjunto Rioja original se puede observar mobiliario y vegetación para cualificar dicho espacio, pero esto tam-
poco se llegó a realizar de esta manera, cosa que seguramente sea el motivo de su falta de uso y
De este tipo de conjuntos habitacionales se destaca también el Conjunto Rioja, ubicado en el ba- mantenimiento en la actualidad.
rrio de Parque Patricios, en la ciudad de Buenos Aires, ocupando la manzana comprendida entre
las calles Inclán, La Rioja, Deán Funes y Salcedo. Diseñado en 1968 por el estudio de arquitec-
tura MSGSSV, formado por Manteola, Petchersky, Sánchez Gómez, Santos, Solsona y Viñoly, la Barrio Latinoamérica
primera etapa de la obra se inicia en 1969, inaugurándose en su totalidad en 1973.
Otro caso que se selecciona de este tipo es el Barrio Latinoamérica, comprendido entre las calles
El lote donde se emplaza en conjunto pertenecía al Banco Municipal de la Ciudad Buenos Aires, Amenábar, Rodríguez, Fontezuela y la avenida Ovidio Lagos, en la ciudad de Rosario. Este
que utilizó uno de sus predios, donde se localizaban sus dependencias, para la construcción de conjunto se destaca por su planteo urbano, diferenciándose de la cuadrícula típica de la ciudad,
un complejo de torres para sus empleados con créditos flexibles, con el objetivo de facilitarles el generando una trama propia, inspirándose en los criterios urbanísticos planteados por el “Team
acceso a la vivienda. X”.
El proyecto contempla un diseño novedoso del tipo, puesto que se proponen 7 torres de vi- El barrio se conformó en dos etapas. La primera fue promovida por la Universidad Nacional de
viendas de diversas alturas, interconectadas con puentes y escaleras. Además de las viviendas, Rosario (UNR) con el fin de construir viviendas para su personal. De esta etapa son las placas
se construyeron espacios de uso común, como guarderías, salas de estar al aire libre y juegos de vivienda de planta baja y 10 pisos de alto, en base al proyecto a cargo de la Dirección Pro-
infantiles. Los niveles subterráneos fueron destinados para uso del Banco Municipal y no se vincial de la Vivienda y Urbanismo (DPVyU). La segunda fase fue construida mediane el Fondo
encuentran conectados con el resto del conjunto. Nacional de Vivienda (FONAVI) -que supuso un mecanismo novedoso para atender las nece-
sidades habitacionales e infraestructurales de amplios sectores de la población-, y comprende
La planta baja, elevada un nivel sobre la cota de la calle, está conformada por una gran plaza los grupos de monoblocks de planta baja y tres pisos (Brarda, 2017). Finalmente, el conjunto se
seca, representando la mayor superficie de espacios comunes para el fomento del encuentro y la inauguró en 1984.
sociabilidad. Cabe destacar que en el diseño original se proyectaron escaleras para poder acce-
der desde cualquier calle circundante y un espacio deportivo, como equipamiento barrial. Pero Además del uso residencial, el conjunto cuenta con equipamientos básicos, tales como escue-
el programa sufrió modificaciones y, finalmente, no se realizaron las obras. Posteriormente, se las, un supermercado, una comisaría, un centro de salud, una cancha, como espacio deportivo y
cerró todo el perímetro, quedando limitado el uso de este espacio a quienes habitan el conjunto. nodo para reuniones y actividades sociales, y otros usos comerciales.
Un aspecto interesante, en cuanto a los espacios comunes en altura, son los puentes que comu- En relación a los espacios comunes, se disponen mayoritariamente en la planta, diferenciándose
nican horizontalmente todas las torres de vivienda, ofreciendo la posibilidad de circular de un en relación a los tipos y sus configuraciones por etapas. En el sector correspondiente a las placas
extremo al otro del conjunto. Las torres están conectadas mediante 8 puentes largos y 4 puentes de la UNR, el espacio común se activa desde el uso comercial y el mobiliario, que genera un
cortos, ocupados por unidades de un dormitorio. interés por permanecer. En sector el de los monoblocks del FONAVI, el espacio verde se destaca
en el paisaje generando las mayores situaciones de uso común. En general, se genera mucho
Además, las terrazas de los puentes estaban destinadas a tener un uso recreativo. En el proyecto movimiento de personas por los recorridos peatonales que se dan dentro del conjunto.
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PROCREAR Baigorria BBOA
A pesar de esto, los espacios comunes y su falta de diseño se degradaron con el tiempo por falta
de mantenimiento y de calidad. Pruebo de ello es la aparición de ampliaciones clandestinas de Finalmente, de este tipo se destaca un caso relativamente reciente, el conjunto habitacional
departamentos que invaden los espacios verdes con cocheras, parrilleros o pequeños comercios. PROCREAR Baigorria BBOA, ubicado en la Avenida Santa Fe, entre el Pasaje Blas Pareras y la
En los últimos años, a partir de 2015, gracias a un financiamiento de la provincia de Santa Fe, calle Curupaiti, en la ciudad de Granadero Baigorria, en el conurbano rosarino. Esta es la única
el Plan Abre, se empezaron una serie de obras de mejoras en el conjunto, especialmente en las obra elegida que queda fuera de la ciudad de Rosario, pero entendida dentro de su metrópolis.
torres de viviendas y sus espacios comunes.
En la misma época se llevaron a cabo dos intervenciones urbanas enfrentadas entre sí en la
misma localidad a través del Programa de Crédito Argentino del Bicentenario (PROCREAR),
destinadas a aquellas familias que no poseían terreno propio. Este programa tuvo como obje-
tivos contribuir a la estabilización del empleo, dinamizar la economía a través del sector de la
construcción, así como también facilitar el acceso a la vivienda (Lescano, 2017). Cabe destacar
que este programa representó la única alternativa que existió hasta ese momento en el país por
parte del Estado para facilitar el acceso a la vivienda a los sectores medios de la población, a
excepción de las políticas habitacionales de los períodos de gobierno de Perón en las décadas
del ’40 y ’50 del siglo XX y parcialmente del Plan VEA de los años ’70 (Pisoni, 2017).
Una de las premisas de diseño consistió en la búsqueda de un sistema organizativo de las distin-
tas células habitacionales que admitiera variaciones entre las mismas, sin descuidar la búsqueda
de una morfología integral que abarcara la totalidad del conjunto.
La propuesta se compone, por un lado, de dos partes centrales, donde se ubican, en cada una,
dos monoblocks, uno de planta baja y 2 pisos y el otro de planta baja y 3 pisos, unidos entre sí
por espacios comunes. En estos bloques se separan los núcleos de circulación vertical, incorpo-
rándolos a la masa edilicia como células de vacío. Se evita, así, generar una circulación común
lineal que atraviese la totalidad de las células, permitiendo que ambos frentes de las viviendas
posean contacto directo con el exterior y optimizando el flujo circulatorio por cada uno de ellos.
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Sumado a esto, estas células de vacío, se convierten en halles de ingreso en contacto con la
planta baja, permitiendo un vínculo visual entre la calle y el patio interior del conjunto, optimi- Este hiperconjunto se compone de 118 placas, de planta baja y primer piso como basamento
zando la relación del edificio con el entorno urbano. y 14 pisos más de altura, y 14 torres, de tres cuerpos, de planta baja y 22 pisos. Las placas se
disponen articuladamente, generando áreas diferenciadas y separadas por calles vehiculares, que
Por otro lado, también se sitúan 3 torres de dos cuerpos, de planta baja y 8 pisos de altura, cola- recorren todo el conjunto.
borando en la conformación de una manzana abierta, ubicándose una en cada uno de los extre-
mos del predio, y una tercera en el centro, entre las partes de monoblocks. Como una de las características más destacadas del conjunto se encuentra la ubicación de una
galería comercial en primer piso, que conecta los diferentes bloques y atraviesa el barrio en toda
Además de las viviendas, el conjunto cuenta con 8 locales comerciales, situados en las plantas su extensión. La planta baja fue reservada para circulación libre y acceso a las viviendas.
bajas de las torres, y 3 plazas secas, siendo los espacios de intercambio entre quienes habitan el
conjunto y el resto de la ciudad. En cuanto a los espacios comunes con los que cuenta el conjunto en su extensión, la mayor
parte se encuentra en planta baja y primer piso, estando más en relación con el uso urbano que
con el uso doméstico. En este sentido, se plantean grandes superficies de acceso público, donde
Hiperconjuntos conviven diferentes usos recreativos, tales como plazas, parques y espacios de ocio, además
de estacionamientos. Este gran espacio intermedio entre las placas y torres de viviendas, que
Una variación de este tipo de conjuntos habitacionales son los “hiperconjuntos”, llamados así inicialmente no presentaba infraestructuras ni equipamiento adecuado, y por su vasta extensión
por su gran escala y la gran cantidad de habitantes que alojaban. Este tipo es característico de las era difícil de ser apropiado, con los años fue mejorando gracias a la dotación de servicios y la
décadas del ’70 y ’80 del siglo XX. apropiación de sus habitantes de manera organizada, sumando patios traseros a los edificios.
Por otro lado, este hiperconjunto cuenta con distintos equipamientos que sirven al barrio, entre
Lugano I y II los cuales se encuentran 4 escuelas primarias con jardín de infantes, un supermercado, correo,
juez de paz, una sala de atención médica, una plaza, una iglesia, un centro comunitario, un club
El primero de este tipo fue Lugano I y II, actualmente Conjunto Urbano General Savio, dise- social y deportivo, una guardería y una comisaría.
ñado en 1968 por la Comisión Municipal de la Vivienda (CMV), dentro del Plan de Desarrollo
Urbano del Parque Almirante Brown y capitalizando un importante préstamo del Banco Intera-
mericano de Desarrollo (BID) (Dunowicz; Boselli, 2011).
Su obra se realiza por etapas, inaugurándose la primera en 1970. En 1971 comienzan las obras
de la segunda fase, pero en 1972, con la creación del FONAVI pasa a estar a su cargo, terminán-
dose en 1973. Cabe destacar que esta es la fecha que se definió para este caso en la línea histó-
rica, puesto que ya estaba completado casi la totalidad del complejo. A pesar de eso, una tercera
fase, también conocida como Savio III, se terminó de construir en 1979 y una cuarta en 1985.
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Al inicio del siglo XXI, la profunda crisis política, social y económica, que estalló en 2001 en
Argentina, provoca un quiebre en las ideas y las propuestas para la vivienda colectiva. Unos
años más tarde, empiezan a aparecer casos que, por su pequeña escala y, en general, a través de
la figura del fideicomiso, logran hacer rentable la inversión en vivienda colectiva. Así es como
se constituye un nuevo tipo, los “viviendas agrupadas”, que se caracterizan por su pequeña esca-
la en lotes entre medianeras o en esquina, fomentando a consolidar los tejidos barriales existen-
tes de donde se insertan. Al mismo tiempo, las viviendas se estructuran entorno a sus espacios
comunes como lógica de diseño. Los casos más relevantes de este tipo buscan los pequeños
gestos en el diseño para trabajar en la escala de mayor proximidad, calibrando los espacios
comunes y sus proporciones.
Mandel I
Cabe destacar que este hecho resultó en la constitución de una “gran familia”, puesto que las
Viviendas agrupadas personas que formaron parte del fideicomiso eran familiares y/o personas amigas o conocidas de
los arquitectos. Estos vínculos previos son imprescindibles para entender el diseño del conjunto
En los años ’80, pero sobre todo en los ’90, del siglo pasado, el tema de la vivienda masiva y el éxito del mismo en términos de apropiación de los espacios comunes y la calidad de la vida
desaparece tanto del debate arquitectónico como de las políticas públicas (Ballent, 1998). Por cotidiana.
otro lado, durante este período se profundiza el proceso de metropolización de las ciudades,
cosa que conlleva un proceso de suburbanización. Este proceso se centra mayoritariamente en El terreno del proyecto incluía un fragmento perteneciente a la vía del FFCC Mitre, puesto que
la construcción de vivienda unifamiliar en la periferia de la ciudad, facilitado por la escasez de es un lote lindero al mismo. Esto permitió, debido al vacío legal existente y la lógica imperante
lotes vacantes y el alto valor de los inmuebles en la ciudad central (Brarda, 2017). Esta época entre los edificios vecinos, su aprovechamiento como un gran espacio común del conjunto.
que rige por el individualismo y la privatización de lo público, siendo muy diezmada la produc-
ción de lo común. El conjunto se dispone en dos volúmenes de planta baja y 3 pisos articulados por espacios co-
munes exteriores, tales como escaleras, terrazas, palieres y zaguanes.
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Quintana 4598
El ingreso se realiza a través de una galería cubierta, que conecta la calle con el patio interno
y distribuye, al mismo tiempo, hacia el núcleo vertical de escaleras y terrazas exteriores. Esto Otro caso muy interesante de este tipo es el edificio de viviendas agrupadas situado en la calle
potencia la riqueza morfológica del conjunto, así como sus dinámicas sociales cotidianas de Quintana 4598, en un lote en esquina con la calle Arias, en el barrio de Saavedra, en la Ciudad
encuentros e intercambios. Autónoma de Buenos Aires. El proyecto lo realiza el estudio IR Arquitectura en 2011, partici-
pando los y las arquitectas Luciano Intile, Andres Rogers, Alicia Villanueva, Francisco Solari,
Para entender mejor el espíritu del proyecto, los mismos arquitectos mencionan en su memoria: Martin Zlobec, Federico Chain, Joy Zimmerman y Cynthia Szwarcberg y el ingeniero Ariel
“¿Levantar la altura del palier medio nivel más? Tal vez esto ayude a relacionarlo de un Fridman. Se inaugura en 2013.
modo más directo con nuestro patio no oficial. Lo mismo respecto del pasaje Jorgito.
Palier, pasaje, vías ya son parte de lo mismo, público y privado se funden. Aquí se inau- Como en el caso anterior, también el estudio de arquitectura participa en la gestión del fidei-
gura el recorrido, los departamentos se van abriendo a este espacio”. comiso. Esto conlleva, de igual modo, a la conformación de lo que el propio arquitecto Intile,
(Arzubialde, 2013: 1) también habitante del conjunto, nombra como una “microcomunidad”, a partir de las lógicas
vinculares y afectivas que se dan entre quienes habitan en el edificio.
Según él, “los proyectos de microcomunidades serían aquellos que, por un lado, cuentan con
espacios de uso compartido para la vida cotidiana. Estos representan un universo de interac-
ciones a diferentes escalas entre habitantes. Y, por otro lado, son aquellos donde las unidades
habitativas fomentan la multiplicidad y simultaneidad de usos, además de permitir la activación
y desactivación de diferentes niveles de intimidad” (Franco López; Hanono, 2021: 88).
El conjunto se materializa con un volumen único con balcones que sobresalen de la línea de la
fachada, de planta baja y 3 pisos de altura, más la azotea. El ingreso al edificio se resuelve con
un retranqueo de la línea de la vereda en la esquina, ofreciendo una galería cubierta a la ciudad.
Los espacios comunes, que complementan a las viviendas mínimas y fomentan la convivencia
y la interacción entre quienes habitan el conjunto, se disponen en pasillos entorno a la escalera,
pero, sobre todo, en la azotea. Esta planta es la que contiene la mayor superficie de espacios co-
munes y está destinada a usos compartidos como cocina y comedor comunitarios, espacio verde,
piscina, área de descanso y baños.
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Villa Olímpica A&C pero esto no funcionó tan bien en la práctica, puesto que quedaron como espacios casi residuales
a los que los edificios les dan la espalda (Cano Lasgoity, 2023).
El último caso de este tipo que se selecciona es un edificio de viviendas agrupadas construidas
en la Villa Olímpica, destinadas a albergar deportistas para los Juegos Olímpicos de la Juventud No obstante, este caso plantea una respuesta interesante para fomentar este vínculo, puesto que
celebrados en la ciudad de Buenos Aires el año 2018. Fue llevado adelante por el Gobierno de la se plantea una terraza elevada como un espacio común de carácter urbano sobre el cuerpo que
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través de su Ministerio de Desarrollo Urbano, gracias a un da al centro de manzana. En relación a este tema, el propio estudio de arquitectura menciona:
financiamiento con un préstamo de la Comisión Andina de Fomento (CAF). “decidimos ubicar el espacio de usos comunes […] en el punto más alto, volcándolo
hacia el interior donde se conforman plazas de uso restringido. Estos espacios semi-
Una vez que finalizó el evento, las unidades fueron entregadas en 2020 a los y las ciudadanas a cubiertos en doble altura nos remiten a la loggia italiana, con su doble condición de
través de créditos del Banco de la Ciudad de Buenos Aires, fecha en la que se ubica este caso en funcionar de remate del edificio incorporando un programa público en relación con el
nuestra línea temporal, cerrando la serie elegida para la presente investigación. espacio abierto anexo” (Alonso&Crippa [et al.], 2021: 1).
El proyecto se definió a través del “Tercer Concurso Nacional de Anteproyectos para la Villa Por otro lado, este vínculo también se acentúa por el atravesamiento del lote que se plantea en
Olímpica” en 2014. El equipo ganador fue el estudio de Alonso & Crippa, participando del pro- la planta baja, permitiendo visuales desde la calle con los espacios públicos de los centros de
yecto los y las arquitectas Mariano Alonso, Ludmila Crippa, Pedro Yañez, Lucas Grande, Ariel manzana. Estas galerías de ingreso sirven también para vincular el patio interno del conjunto y
Jinchuk, Juan Campanini, Constanza Chiozza y Josefina Sposito. los núcleos verticales.
Debido a que el ideal urbano que se busca es el de generar ciudad de forma heterogénea, pero Cabe destacar también el interés del diseño de las unidades habitacionales, puesto que plantean
con una masa edilicia continua, dicho concurso fue por lote y no por manzana, para evitar recaer diversas configuraciones espaciales, cosa que permite modificaciones en el tiempo según los
en el tipo monoblock, entendida como una solución habitacional fallida (Cano Lasgoity, 2023). requerimientos, siendo uno de los factores importantes también a la hora de diseñar espacios
mutables para la cohabitación.
De entre las tipologías que proponen, se elige para esta investigación la que es entre mediane-
ras, conformada por dos cuerpos de viviendas -uno hacia la calle y otro hacia el patio interno
de manzana- articulados a partir del núcleo vertical de un rico desarrollo de pasillos exteriores,
que dan hacia un pequeño patio central del edificio. Estos volúmenes permiten la continuidad
del tejido urbano y, al mismo tiempo, se horadan para permitir situaciones de umbrales entre el
interior y el exterior a modo de balcones, que potencian vínculos con el entorno y entre habitan-
tes del conjunto.
Otro aspecto a destacar de este caso en relación a sus espacios comunes es la terraza elevada ha-
cia el pulmón de manzana. Por un lado, los pulmones de manzana de la propuesta urbana resul-
tan interesantes como idea para aumentar los espacios públicos de esparcimiento y recreación,
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La Fábrica
La Cooperativa de Vivienda La Fábrica Ltda. se crea el año 2001, cuando se realiza la compra
de la parcela, representando una de las primeras compras que se concretaron gracias a la Ley
341/00 y el Programa de Autogestión de la Vivienda (PAV), que la operativizaba. Esta ley, san-
cionada en el año 2000 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, surge como consecuencia de
la maduración de la autoproducción masiva del hábitat popular desde necesidades sociales que
rebasaron las lógicas estatales y mercantiles instituidas para su canalización. La ley otorgaba
créditos para la producción social del hábitat en régimen cooperativo.
Posteriormente, debido a la crisis del 2001, este programa para la construcción de vivienda
colectiva a partir de cooperativas, “fue apropiado por un amplio espectro de organizaciones,
movimientos, partidos políticos y cientos de familias ocupantes e inquilinas, constituyéndose un
escenario multiforme y diverso de 534 cooperativas” (Zapata; Rodríguez, 2022: 19), especial-
mente durante los primeros años después de la crisis, puesto que después de 2006 el aumento de
Reconversión de patrimonio los precios del suelo y el boom de la especulación inmobiliaria hizo inviable la adquisición de
nuevos lotes (Pedro, 2022: 25). Finalmente, con los años el programa se desfinanció, perdiéndo-
Con el avance del siglo XX el patrimonio urbano de las ciudades argentinas va sufriendo trans- se una herramienta muy interesante de producción de vivienda colectiva basada en “lo común”.
formaciones y algunos edificios caen en desuso por varios motivos, fruto de los cambios de uso,
el paso del tiempo, la falta de mantenimiento, los problemas jurídicos, especialmente ligados a “La Fábrica” forma parte del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), que es una orga-
las sucesiones de las propiedades, etc. Este proceso de transformación urbana y arquitectónica nización social que nuclea cooperativas de vivienda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
ofrece un nuevo tipo: la “reconversión de patrimonio”. De este tipo podemos encontrar varios la Provincia de Buenos Aires y otras provincias del país, como Tierra del Fuego, Río Negro,
ejemplos, especialmente por el reúso del patrimonio industrial que deja de estar en funciona- Neuquén y Santa Fe). El MOI fue uno de los grandes impulsores de la Ley 341/00 y es una or-
miento y permite su adaptación a otros usos, como los residenciales. ganización referente en la lucha por el derecho al hábitat, en general, y por la ley de acceso justo
al hábitat a nivel nacional, en particular, que todavía es un reclamo hoy en día.
164 165
El proyecto estuvo a cargo de los arquitectos Néstor Jeifetz y José Barbagallo. Además, se contó para uso interno, un depósito con toilette, un sector de parrillas y un taller de uso interno -que
con el equipo técnico formado por el Equipo Profesional Interdisciplinario del MOI, integrado es posible convertir en local comercial cuando así se requiera-. Esta cantidad y diversidad de
en la Cooperativa de Trabajo Casa Base. El proyecto se realizó mediante un proceso de partici- espacios comunes facilita el encuentro y el desarrollo de la vida cotidiana de sus habitantes.
pación con quienes iban a habitar el conjunto, con instancias de consulta. También es relevante el ingreso al conjunto, que se realiza a través de una galería cedida a la
calle y limitada mediante una reja que permite un atravesamiento visual, cosa que supone una
Además, el proceso de obra se llevó adelante entre el año 2008 y el 2017, cuando finalmente se transición agradable entre lo urbano y lo doméstico.
inaugura. Se constituyó una cooperativa de trabajo para realizar la obra de este conjunto, que se
construyó de manera autogestionaria por ayuda mutua; es decir, que las mismas personas que Finalmente, cabe destacar también que este caso se basó en la propiedad colectiva del hábitat,
iban a habitar el conjunto cumplían con ciertas horas de trabajo en el proceso de obra para aba- frente al uso prácticamente exclusivo de la propiedad privada en relación a la vivienda. A pesar
ratar los costos de mano de obra. Estas personas tuvieron cursos de formación para tal efecto. de no existir esta figura particularmente en la jurisprudencia argentina, esta herramienta se pue-
Este proceso de obra permitió la construcción de lazos comunitarios y el sentimiento de perte- de aplicar gracias a que la propiedad recae en manos de la figura de la cooperativa y no de pro-
nencia, ambos temas claves para la gestión cotidiana de la convivencia y los espacios comunes. pietarios y propietarias individuales. Esto asegura que no se produzca especulación inmobiliaria
y que no se pueda hacer negocio con la vivienda, defendiendo la vivienda como bien de uso y
Este conjunto se compone por un volumen continuo de viviendas que rodea todo el perímetro no como mercancía. Este es otro punto clave para la aplicación del paradigma filosófico-político
del lote, de planta baja y 3 pisos de altura, fruto del proceso de reconversión del edificio exis- de “lo común” en la vivienda colectiva.
tente. Además, en el centro, se ubica un bloque de viviendas de nueva construcción, también de
planta baja y 3 pisos. Los volúmenes se articulan entre sí gracias a un sistema de espacios comu-
nes, que recorren todo el conjunto mediante escaleras, palieres, pasillos y terrazas exteriores,
conectadas entre sí a través de puentes, que balconean sobre los patios centrales de planta baja.
Pero este caso se caracteriza especialmente, desde sus espacios comunes, por la calidad de sus
patios de planta baja. La disposición del bloque de viviendas central configura dos patios de di-
ferentes proporciones al conjunto. Esto permite diferentes tipos de apropiaciones y actividades.
Además, se diseñan con espacios verdes, árboles, bancos y espacios para el esparcimiento y el
disfrute, otorgando al lugar una atmósfera muy acogedora. Cabe destacar que el patio de mayor
tamaño tiene unas proporciones volumétricas muy interesantes, propiciando una buena relación
entre habitantes, pero, al mismo tiempo, permitiendo la intimidad. Esto se potencia por la gra-
dualidad que existe al ingreso de las unidades, donde se ubican unos patios exteriores, limitados
por filtros, que funcionan como umbrales reguladores de intimidad y vinculación a la vez.
Por otro lado, este caso cuenta con una serie de espacios comunes de uso compartido, como un
salón de usos múltiples con servicios (depósito, toilettes y cocina), un anfiteatro, unas oficinas
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PARTE 2: Lo común en los casos de estudio
“Liberado del deseo implícito de control y de poder del ojo, quizá sea
precisamente en la visión desenfocada de nuestro tiempo cuando el ojo
será capaz de nuevo de abrir nuevos campos de visión y de pensamiento.
La pérdida de foco ocasionada por la corriente de imágenes puede
emancipar al ojo de su dominio patriarcal y dar lugar a una mirada
participativa y empática”
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Matriz de análisis proyectual
Cada una de las dimensiones incluye tres categorías para estudiar lo común con mayor preci-
sión. Así, la gradual incluye infiltraciones, transiciones y niveles de convivencia; la relacional,
proporciones, actividades y vínculos; y la material, articulaciones, mediaciones y escenarios.
Cabe destacar que cada una de las categorías tiene un tipo de soporte gráfico específico para su
mejor representación y una paleta gráfica asociada, cosa que permite el reconocimiento rápido
en la totalidad de los análisis y, al mismo tiempo, una mejor lectura de la investigación en térmi-
nos comparativos.
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Dimensiones de lo común nar el espacio que no son abruptos, sino que se basan en la potencia de entender los espacios
comunes como espacios intermedios, como una nueva manera de pensarlos entre otro tipo de
La matriz de análisis propuesta se basa en la descomposición de “lo común” en tres dimensiones espacios, como una especie de experiencia secuencial que debe ser pensada en todo su recorrido
transescalares: la dimensión gradual, la dimensión relacional y la dimensión material. y que es interesante que tenga matices y diseños específicos
Cabe destacar que el espacio común es transescalar, puesto que confluye entre el espacio públi- La gradualidad presupone también tener en cuenta la cantidad de personas que van a usar esos
co de la calle y el espacio privado de la vivienda, condicionando la interacción entre ambos. Por espacios, puesto que, si existe un recorrido, también existen diferentes intensidades de uso y
tanto, es importante estudiarlo de esta manera. La experiencia de pensar sus límites no puede flujos de cantidades de personas que se van encontrando e interactuando en sí. Por tanto, pen-
reducirse a un mero proceso administrativo y hace evidente la necesidad de entenderlo más allá sar desde la gradualidad en el espacio nos ayudaría a encontrar nuevas posibilidades de mayor
de una línea divisoria tajante que separa la calle y la casa (Monteys, 2017). calidad para el proyecto de vivienda colectiva, puesto que, como afirman Josep Maria Montaner
y Zaida Muxí:
Además, un buen proyecto de vivienda colectiva es en sí mismo un proyecto que necesariamen- “[…] la calidad de la vivienda se resuelve tanto en la correcta resolución de su interior, como
te debe interrelacionar lo urbano con lo doméstico. Siguiendo a Manuel de Solà-Morales: en su contacto con el espacio público del barrio, especialmente mediante una diversidad de
“[...] la ciudad es precisamente el lugar donde lo privado puede ser -y a menudo es- social; tanto gradientes que vayan pasando de lo urbano y bullicioso hasta lo privado y relajado. Tan impor-
como lo público. La buena ciudad es aquélla en que los edificios particulares -sobre todo los tantes como los metros cuadrados de la vivienda son los metros cuadrados del espacio público,
buenos edificios particulares-, lo pretendan o no, son elementos públicos, y transportan signi- semipúblico y semiprivado que puede disfrutar cada habitante en aceras, paseos, plazas, jardi-
ficados y valores sociales más allá de sí mismos, y en eso está su modo de ser urbanos” (De nes, zaguanes, patios y pasarelas. La clave es que la puerta de la vivienda no dé directamente a
Solà-Morales, 2012: 25). un espacio transitado y ruidoso” (Montaner; Muxí, 2010: 98).
Todas las categorías que se proponen en cada una de las dimensiones están pensadas desde una Dentro de esta dimensión se proponen 3 categorías de análisis, que servirían para pensar el
lógica no binaria de entender el espacio, capaz de ofrecer una mirada superadora a la manera espacio más allá de 3 lógicas binarias muy difundidas, usuales y naturalizadas que existen a la
tradicional a partir de categorías antagónicas y jerárquicas. La mirada basada en un pensamiento hora de pensar el proyecto de vivienda colectiva. Por un lado, se propone la categoría de “infil-
binario podría no permitir el estudio de este tipo de espacios, puesto que filosóficamente esca- traciones”, que se centra en superar el binarismo entre lo público y lo privado. Por otro lado, se
pan a este planteo, permitiendo su superación (Laval; Dardot, 2014). Éste representa uno de los suma la de “transiciones”, que trata de superar el binarismo entre lo urbano y lo doméstico. Y,
mayores desafíos de la propia investigación y, por tanto, uno de sus mayores aportes. finalmente, la de “niveles de convivencia”, que ayuda a superar el binarismo entre lo colectivo y
lo individual.
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para el desarrollo de una vida individual y comunitaria adecuadas depende del grado de comu- des”, que pone relación las actividades que se dan entre el ámbito de lo íntimo y lo compartido.
nicación e interacción que se establece gracias a los espacios comunes (Marín Durán, 2018), Por otro lado, se propone la de “proporciones”, que intenta encontrar las relaciones proporciona-
resulta importante estudiar los casos a partir de la potencia relacional de dichos espacios. les entre los espacios comunes y los propios. Y, finalmente, la de “vínculos”, que trata de ayudar
Estudiar el espacio a partir de su capacidad relacional nos permite pensarlo de manera más cali- a pensar las relaciones volumétricas de las formas urbano-habitacionales y su potencia vincular,
brada y equilibrada. Esto ayudaría a pensar las formas arquitectónicas a partir de sopesar, ajustar a partir de pensar las relaciones entre lo interior y lo exterior en la vivienda colectiva.
y ponderar tipos y cantidades de espacios, ubicación y porcentajes de los mismos, programas y
experiencias compartidas, etc., poniendo el foco en las relaciones comunitarias.
Dimensión material que da forma a lo cotidiano
Además, esto se hace más remarcable todavía, puesto que el buen funcionamiento de los espa-
cios comunes depende de su mantenimiento, nivel de apropiación y gestión en el tiempo por Por último, otra dimensión que se propone para el análisis es la dimensión material. Lo mate-
parte de la comunidad que los habita. En realidad, esto supondría una posibilidad para fomentar rial entendido como el soporte físico-arquitectónico que permite los encuentros y las prácticas
una rica vida en común, poniendo a los cuidados compartidos en el centro del debate arquitectó- cotidianas compartidas. Su diseño adecuado es crucial para una buena calidad de vida en común
nico. en los proyectos de vivienda colectiva.
Lo relacional también tiene que ver, entonces, con los vínculos interpersonales y las relaciones Si se puede afirmar que hoy en día el bienestar es una demanda personal y comunitaria, que se
vecinales que se fomentan en la vivienda colectiva. Esto permite tejer lazos de empatía y con- articula alrededor de la vida cotidiana y en los espacios de proximidad (Subirats; Montaner), lo
fianza entre las personas, cosa que resulta muy importante para una saludable vida en común. cotidiano es un concepto importante para el estudio de lo doméstico. Esto implica enfocarnos
Además, verse, conocerse y reconocerse en ese intercambio visual y físico también ayuda a en el análisis de las prácticas cotidianas que se dan en las viviendas colectivas, especialmente
ofrecer una sensación de confort y seguridad para la vida cotidiana. Así, si la noción de vínculo aquellas tareas que se requieren para la reproducción de la vida, tales como el aseo, el lavado y
se puede definir como “una estructura compleja que incluye un sujeto, un objeto, su mutua inte- secado de la ropa, la limpieza, la alimentación, el cuidado de las infancias y las personas mayo-
rrelación con procesos de comunicación y aprendizaje” (Pichon Rivière, 1988: p.42), este tipo res, entre otras.
de prácticas se podrían favorecer a partir de las formas arquitectónicas y su potencial relacional.
Cabe destacar que diseñar espacios comunes capaces de fomentar dichas prácticas en térmi-
En este sentido, la noción de proximidad es importante para pensar la dimensión relacional, ya nos compartidos es un tema urgente a ser atendido por el proyecto arquitectónico de vivienda
que “[…] los espacios intermedios son fundamentalmente lugares de relación, extensión de lo colectiva. Enfocar la mira hacia las personas y su vida cotidiana debería ser un tema relevante a
privado en lo público y viceversa, de lo público sobre lo privado. Son espacios de proximidad tener en cuenta. El análisis desde esta dimensión pretende aprender de los casos estudiados para
que potencian la sociabilización” (Montaner; Muxí; Falagan, 2011: 43). Por tanto, pensar lo encontrar algunas claves de diseño, capaces de sugerir nuevas respuestas habitacionales para la
común en sus diferentes niveles de proximidad y tenerlos en cuenta en el diseño arquitectónico vida contemporánea.
es un tema importante a introducir en el proyecto de vivienda colectiva.
Los espacios comunes serían los soportes de dichas prácticas cotidianas y, por tanto, su análisis
Dentro de esta dimensión se proponen 3 categorías de análisis, que servirían para pensar el espa- se hace importante para entender cómo fomentarlas a partir de un diseño adecuado, porque si
cio común a partir de su potencial relacional. Por un lado, se propone la categoría de “activida- el espacio, en tanto producto material, es un producto también social, entonces debe ser una
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responsabilidad política y es importante cómo se produce (Massey, 1999). Escalas de lo común
En este sentido, como propone Xavier Monteys (2017), resulta pertinente considerar los espa- Como decíamos, lo común se entiende de manera transescalar, cosa que permite poner en rela-
cios comunes como escenografías, cosa que sería más acorde con la idea de lo urbano, como ción las diferentes escalas con las que pensamos el espacio y diseñamos la vivienda y la ciudad.
el espacio de sociabilidad por excelencia. Esto permitiría analizar la vivienda colectiva no sólo Justamente los espacios comunes serían aquellos que potencian la capacidad para entender y
como un espacio físico, sino también como un lugar influido y tejido por prácticas diversas. habitar espacios que trasciendan las lógicas binarias establecidas entre lo íntimo y lo comparti-
Para ello, el estudio de la dimensión material de las formas urbano-arquitectónicas será algo a do, lo propio y lo ajeno y lo interior y lo exterior.
tener en cuenta en el presente estudio.
Las escalas de lo común es la otra variable con la que se arma la matriz de análisis propuesta.
Dentro de esta dimensión se proponen 3 categorías de análisis, que tratarían de hacernos poner De carácter secundario, pero fundamental para evidenciar la lógica transescalar inherente a lo
el foco en los soportes físico-arquitectónicos de los espacios comunes y la vida cotidiana que común, se basa en 3 escalas ligadas a la idea de proximidad: la del barrio, la del conjunto y la
en ellos se realiza de manera comunitaria. Por un lado, se propone la categoría de “articulacio- del tejido.
nes”, que permite la descomposición de los espacios comunes en componentes de lo común y
entender sus lógicas de articulación. Por otro lado, se plantea la de “escenarios”, que se centra
en el análisis de las microsituaciones domésticas para tratar de entender sus requerimientos de Escala del barrio
diseño. Y, finalmente, la de “mediaciones”, que intenta mostrar la relevancia de los límites y sus
posibilidades de regulación y accionamiento para el buen funcionamiento de una vida doméstica Por un lado, la mayor de las escalas propuestas es la escala del barrio. Aquí se observan princi-
compartida. palmente las lógicas proyectuales en relación al barrio y la ciudad; es decir, cómo se vincula el
proyecto con la calle y la ciudad en general.
Dentro de esta escala se ponen en relación 3 categorías de análisis: las infiltraciones, las activi-
dades y las articulaciones.
Por otro lado, se plantea la escala del conjunto. Esta escala nos permite enfocarnos en la dimen-
sión global del conjunto, pero en sus lógicas internas y no tanto en relación con la ciudad. Esta
escala sería la de mayor centralidad, puesto que es la que permite interactuar con las otras dos y
suele ser el epicentro de las prácticas compartidas en los espacios comunes de los proyectos de
vivienda colectiva.
176 177
Dentro de esta escala se ponen en relación 3 categorías de análisis: las transiciones, las propor-
ciones y los escenarios.
Por último, se incluye la escala del tejido urbano-habitacional. En esta escala se pueden obser-
var las prácticas de mayor intimidad y de menor intensidad de interacciones entre habitantes,
haciendo foco en la relación entre los espacios comunes y los espacios de las unidades habita-
cionales, y dentro de ellas. Lo común también se infiltra en las unidades, presentando diferentes
tipos de espacios compartidos en el ámbito de lo privado.
Cabe mencionar que las diferentes categorías que se presentan en esta parte de la tesis, a partir
Además, esta escala nos ayuda a entender las lógicas establecidas para la construcción del tejido de las cuales se realiza el análisis de casos, se organizan en base a las dimensiones de lo común
que se propone en cada caso, cosa importante a la hora de analizar los proyectos de vivienda anteriormente mencionadas. Se priorizó este criterio frente al de las escalas de lo común, puesto
colectiva, puesto que suelen basarse en la repetición de ciertos patrones establecidos. que nos pareció la manera más interesante e inspiradora en términos proyectuales. Como de-
cíamos, el espacio común es transescalar. Por ese motivo, resulta más adecuada la división por
Dentro de esta escala se ponen en relación 3 categorías de análisis: los niveles de convivencia, dimensiones y no por categorías, puesto que en sí mismas ya ofrecen una respuesta transescalar.
los vínculos y las mediaciones. Pero, al mismo tiempo, este esquema propuesto de análisis permite también hacer una lectura de
las categorías relacionando las escalas de lo común entre sí, cosa que permite una mayor riqueza
a la hora de entender los proyectos y de diseñarlos.
En definitiva, la matriz analítica propuesta sirve tanto para analizar casos y reconocer sus
lógicas proyectuales a partir del paradigma de lo común como para pensar nuevos proyectos de
vivienda colectiva, capaces de incluir una nueva mirada al espacio doméstico a partir del para-
digma filosófico-político de lo común.
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CAPÍTULO 3: Dimensión gradual que supera lo binario
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3.1. Infiltraciones más allá de lo público y lo privado
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Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
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Esto también refuerza la idea de que la vivienda colectiva es una interfaz entre lo doméstico y
lo urbano y cómo lo común puede servir para resignificar ambas escalas tradicionalmente tan
contrapuestas.
Por tanto, acá se visibilizan las infiltraciones de lo urbano en lo doméstico, como una nueva lec-
tura urbana que no es reconocible a simple vista ni a partir de los mapas tradicionales, que hacen
foco en la masa construida separando abruptamente lo público de lo privado. Lo común aparece
como una especie de infiltración entre ambas dimensiones, cosa que permite revisar la idea que
tenemos tanto de lo urbano como de lo doméstico.
Con este tipo de lectura se pueden reconocer otras lógicas y espacios en principio no aparentes,
pero que se encuentran a través de la masa construida urbano-habitacional. Este tipo de espacios
se reducen generalmente de manera exclusiva a halles de ingreso a los conjuntos, que siempre
aparecen como infiltración mínima. Pero también podemos observar otras propuestas en las
que lo común empieza a construir lógicas proyectuales en relación a la ocupación del suelo y la
morfología de los conjuntos. Las infiltraciones se dan a partir de espacios comunes, tales como
zaguanes, halles, galerías, pasajes o patios. Estos espacios comunes permiten configurar prácti-
cas de cohabitación más interesantes, puesto que permiten la ruptura tan abrupta entre lo público
y lo privado con la que se suele proyectar la vivienda colectiva, a partir de los cuales se pueden
poner en práctica experiencias domésticas de carácter más urbano.
Cabe destacar que estas piezas gráficas son especialmente interesantes cuando van acompañadas
a un típico mapa de situación de los casos en su contexto, cosa que permite reconocer las dife-
rencias marcadas en los casos de estudio en relación a su implantación. Siguen algunos ejem-
plos de este tipo de mapas de contexto de los casos de estudio.
A continuación se muestra la compilación de los 30 casos según esta categoría de análisis, junto
con la compilación de un mapa de inserción de todos los casos y unas comparaciones con dos
casos de estudio entre el mapa de inserción y el de infiltraciones, para entender la nueva lectura
urbano-habitacional que se ofrece con este tipo de dibujos.
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INTERPRETACIÓN PROYECTUAL
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los
30 casos de estudio.
Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva Pasaje General Paz Casa Colectiva
Valentín Alsina Los Andes
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
REFERENCIAS
Para realizar el diagrama se analiza el recorrido que Espacio Público
propone el proyecto, donde se van atravesando las
#000000 R0 G0 B0
distintas instancias compartidas desde la ciudad.
Desde lo màs pùblico hacia lo más privado.
Espacio Común
En este diagrama es representado con el cìrculo #666666 R102 G 102 B102
exterior de color negro “lo + pùblico”, el “espacio
común” en color gris y la “vivienda privada” en color
blanco (lo más privado). Espacio Privado Conjunto Nicolás Repetto *HMǻGMS(SSTIVEXMZE Conjunto El Palomar *HMǻGMS,YIVRMGE Catalinas Sur *HMǻGMS(MVSW.
N°1 Rosario
#ffffff R255 G255 B255
En la circunferencia del centro entran en juego las
ÚĜüåųåĹƋ域ĜƋƚ±ÏĜŅĹåŸŞŅŸĜÆĬåŸåĹĬ±ĜĹĀĬƋų±ÏĜņĹÚåĬŅ
ÏŅĵƜĹÚåĹƋųŅÚåĬŅŞųĜƴ±ÚŅØŞ±ų±ŞŅÚåųÚåĀĹĜųĬ±åŸ
ĜĵŞųåŸÏĜĹÚĜÆĬåƋåĹåųƚűĵĜų±Ú±ÚåĬčų´ĀÏŅŸĜåĵŞųå
observando detalladamente las posibilidades de
llegada o ingreso a la vivienda.
Ejemplo
Espacio Público Espacio Común Espacio Privado Barrio Latinoamérica *HMǻGMS2ERHIP. Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
190 191
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
Socavadas: son aquellos casos donde lo común supone una pequeña socavación a la forma en la
línea de edificación.
Ahuecadas: son aquellos casos donde lo común supone una horadación de la forma por toda la
parcela.
Pasantes: son aquellos casos donde lo común supone un atravesamiento total de la forma y la
parcela.
Diluyentes: son aquellos casos donde lo común supone un recorrido multidireccional por la
forma y la parcela.
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3.2. Transiciones más allá de lo urbano y lo doméstico
A partir de entender cómo se infiltra lo urbano en lo doméstico, interesa aquí estudiar cómo
se transiciona de lo urbano a lo doméstico a partir de los espacios comunes en el contexto; es
decir, cómo es la relación en la planta baja con el entorno, ya que suele ser la planta más impor-
tante a nivel de lo común, donde se concentra la mayor cantidad de superficie destinada al uso
de la comunidad y donde “todas las escalas de asociación […] se agrupan en torno al espacio
intermedio entre usuario, edificio y ciudad” (Juárez Chicote; Rodríguez Ramírez, 2014: 60). Se
propone una mirada centrada en la transición en planta baja desde la calle al núcleo vertical, que
es el elemento que concentra los flujos domésticos en el desarrollo en vertical de los conjuntos,
siendo un elemento clave para el estudio de las transiciones entre lo urbano y lo doméstico, que
acá se pretenden estudiar.
Casa Colectiva Valentín Alsina
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Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
196 197
Así, se empiezan a desglosar los espacios comunes, haciendo hincapié en sus modos de gestión.
Se propone una primera diferencia entre comunes urbanos y comunes domésticos. Los primeros
serían aquellos de gestión estatal o públicos, además de equipamientos y servicios urbanos, que,
cuando existen, se suelen alojar en la planta baja de los conjuntos. Los segundos serían aquellos
esencialmente de gestión comunitaria, aunque sea de manera tercerizada. Tienen la vocación de
gestionar la convivencia en la domesticidad y son los espacios más representativos de lo común.
Entre este tipo de espacios se destacan los núcleos verticales, puesto que son determinantes a
la hora de entender la conformación de la planta en relación a la cantidad de habitantes y su
influencia en las lógicas de transición planteadas en los proyectos de vivienda colectiva.
Por otro lado, aunque esencialmente de carácter privativo, también se reconocen a las unidades
habitativas dentro de espacios comunes domésticos, puesto que, como veremos a partir de la
siguiente dimensión de niveles de convivencia, podemos reconocer prácticas compartidas dentro
de los espacios de mayor intimidad.
Por último, entre los espacios comunes urbanos y domésticos se encuentran los de gestión
colectiva. Estos se tratan en esta investigación como espacios comunes domésticos, puesto que,
aunque con un fuerte carácter marcado por lo urbano, no son de gestión estatal y, por tanto, pú-
blicos como tal, sino que representan una transición interesante y necesaria especialmente en los
conjuntos de escala L, XL o XXL; es decir, aquellos que albergan comunidades grandes, muy
grandes o hipercomunidades en relación a la cantidad de habitantes.
198 199
En el siguiente gráfico se puede observar el porcentaje de espacios comunes urbanos y domésti-
cos que aparecen en la planta baja en los conjuntos estudiados. La mayor parte aparece destina-
da a los espacios públicos, aunque esto se da debido a la extensa superficie de los mismos en los
casos de gran escala. Si relativizamos este dato, y para la presente investigación que se centra en
los comunes domésticos, el porcentaje que da cuenta de cuáles son los tipos que más aparecen
es el de los de gestión comunitaria.
Por otro lado, se tiene en cuenta la repercusión del asoleamiento y las sombras generadas en ese
También se reconocen aquí los ingresos a los núcleos de acceso a cada bloque y/o unidades espacio común en planta baja, cosa que sirve para entender un poco más cualitativamente esos
habitativas. Siguen unos gráficos que muestran el tipo de distribución de los mismos en los pro- espacios. En este sentido, Lugano I y II presenta una alta incidencia de las sombras en los espa-
yectos, siendo determinante su cantidad y capacidad para el fomento de encuentros cotidianos. cios comunes, debido a la elevada altura de las torres, cosa que genera cualidades ambientales
También muestran los tipos de agrupamientos en relación a la manera de gestionar los espacios diversas, pero poco controladas. En cambio, en Los Perales las sombras se dan por la vegetación
de proximidad compartidos. y no por las barras, debido a su orientación y su baja altura. En este sentido, este barrio presenta
una gran riqueza espacial y ambiental, con diversos matices y situaciones para la convivencia y
el encuentro en el exterior.
200 201
Sigue un gráfico del porcentaje de los tipos de bordes con la calle que se dan en los casos estu-
diados:
202 203
204 205
A continuación se muestra la compilación de los 30 casos según sus bordes:
206 207
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los
30 casos de estudio.
208 209
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
Limitantes: Son los casos que presentan un primer anillo con Comunes Intra-bloque, Inter-blo-
que, Unidades Habitativas y Núcleos, con límites herméticos o limitantes. Son aquellos en los
que se transiciona directamente de la calle al núcleo y tienen solamente un hall como elemento
de transición.
Fluidas: Son aquellos casos que contienen Comunes Extra-bloque y Servicios Urbanos, con su
perímetro franqueable. En ellos la escala hace que esa transición no sea controlada. General-
mente son edificios exentos donde el espacio de transición es el vacío entre bloques, barras o
torres. Suelen darse en conjuntos de escala L, XL o XXL (grandes, muy grandes o hiperconjun-
tos).
Canalizadoras: Son los casos en los que en su primer anillo hay Comunes Inter-bloques con
circunferencias limitantes limitantes, transparentes o franqueables. Son aquellos en los que hay
una transición interna, pero sin una buena vinculación a lo urbano.
Secuenciales: Son aquellos casos en los que en la primera circunferencia nos encontramos Ser-
vicios Urbanos, Comunes Extra-bloque, Intra-bloque o Inter-bloque, con al menos un lado del
límite de la circunferencia limitante o transparente. Son los casos en los que existen elementos
que hacen que la transición sea gradual, estableciendo conexiones entre los puntos que se transi-
ta: desniveles, semicubiertos, zaguanes, patios… Generalmente aparece más de un elemento que
gradúa y marca la transición de la calle a lo común y luego un patio que marca la transición de
lo común a los núcleos y/o viviendas.
210 211
3.3. Niveles de convivencia más allá de lo individual y lo masivo
212 213
Así, se trabaja con la idea de gradualidad de lo común como lógica secuencial en los espacios
sociales, de menor a mayor intimidad. Estos espacios van desde los espacios más íntimos,
individuales o de a dos, pero con un gran nivel de intimidad; los espacios grupales, como primer
nivel de sociabilidad que se da al interior de las unidades de convivencia; los comunitarios,
compartidos entre varias viviendas delimitando una comunidad con capacidad de autogestión;
los colectivos, que serían aquellos que se dan entre las distintas comunidades como espacio de
gestión colectiva entre varias comunidades; hasta los masivos, que serían los que, aun siendo
parte de la parcela, son cedidos a la vida urbana, como nivel de mayor publicidad.
Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
REFERENCIAS
Íntimo individual
#ffffff R255 G255 B255
Conjunto El Palomar
Íntimo compartido
#fec1bf R254 G193 B191
Comunitario
#fe635f R255 G099 B095
Colectivo
#ff2024 R255 G032 B035
Masivo
#ff6360 R160 G002 B000
214 215
Esta división de niveles de convivencia planteada responde a entender cómo se pueden gestionar
las lógicas compartidas en la domesticidad, a partir de los tipos de agrupamientos humanos que
se estudian en la psicología social y comunitaria. Así, tenemos a los individuos (lo individual)
que conviven con otras personas formando un grupo (lo grupal). Estos grupos (o estructuras de
convivencia) se juntan con otros grupos formando una comunidad (lo comunitario). A su vez,
estas comunidades pueden agruparse para dar paso a la formación de un colectivo (lo colectivo).
Más allá de esta dimensión de agrupamiento ya nos encontramos con lo público; es decir, varios
colectivos juntos ya son la sociedad en su conjunto (lo masivo).
Cabe mencionar que esta división de niveles de convivencia planteada es una manera un tanto
reducida de entender estas dimensiones. En realidad, pueden aparecer niveles intermedios entre
estos planteados, que pueden enriquecer todavía más este estudio. La decisión tomada se debe
a la posibilidad de sistematizar el análisis de casos, puesto que, en realidad, en el proyecto de
vivienda colectiva no se suele tener demasiado en cuenta esta dimensión y en raras excepciones
aparecen.
Para realizar el análisis a partir de los niveles de convivencia se seleccionará un recorte tipo
del conjunto estudiado, por el nivel que sea más representativo como muestra de la lógica que
plantea el conjunto, haciendo foco en la escala más próxima, que incluya espacios íntimos y
comunes.
Aunque el análisis de los casos a partir de esta variable revisa las configuraciones habitativas,
visibilizando la superficie total que es, de alguna manera, compartida en diferentes personas, es
cierto que, en general, no presentan un interés particular en este sentido. Esto dificulta posibi-
lidades de expansión de las unidades de vivienda, ofrece pocas situaciones de transición entre
espacios compartidos e individuales e impide la improvisación y la espontaneidad en las inte-
racciones vecinales cotidianas. Las plantas bajas tampoco presentan un trabajo interesante de
gradientes, cosa que permitiría situaciones de diferentes calibres y cualidades.
216 217
A pesar de esto, se destacan El Palomar, el conjunto Rioja o La Fábrica como casos interesantes
para comprender cómo se diseñan ciertas espacialidades de lo común, que invitan a habitar y
disfrutar el lugar de manera colectiva. Se reconoce una búsqueda proyectual que va más allá de
divisiones espaciales de manera binaria, incluyendo distintas escalas y formas de relación, que
aportan cualidades espaciales diversas. Se vincula el espacio más íntimo con el grupal a partir
de su ubicación en dos niveles diferentes y éste con el comunitario mediante terrazas interme-
dias, que permiten la visibilidad e interacción.
A continuación sigue una tabla donde se puede observar la cantidad de tipos de niveles de con-
vivencia que aparecen en los casos de estudio:
218 219
Así, como se puede ver en el siguiente gráfico, la cantidad de espacios que más aparecen,
además de los individuales y grupales interiores, que siempre se incluyen por razones obvias,
son los comunitarios, tanto interiores como exteriores. Es interesante ver cómo aparecen más o
menos en las mismas proporciones los espacios grupales y los comunitarios. La gradación entre
estos niveles y con los colectivos representan las más importantes a tener en cuenta.
Si, como se realiza en el siguiente gráfico, agrupamos los niveles sin hacer una división en-
tre interiores y exteriores podemos observar cómo los espacios comunitarios son los que más
aparecen, a pesar de ser aquellos menos diseñados y de peor calidad espacial en el proyecto de
vivienda colectiva.
220 221
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los
30 casos de estudio.
222 223
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
Bruscas: implica albergar sólo dos niveles, de cualquier modo y orden secuencial.
Dispersas: implica albergar al menos tres niveles, pero no en el orden secuencial. Esto implica
un salto en los grados de convivencia. Suele representar un salto al espacio masivo sin pasar por
el colectivo.
Dinámicas: implica albergar los cuatro niveles de convivencia que se analizan (lo grupal, lo
comunitario, lo colectivo y lo masivo) en su orden correspondiente.
224 225
CAPÍTULO 4: Dimensión relacional que moldea lo próximo
226 227
4.1. Actividades entre lo íntimo y lo compartido
¿Cuáles son las actividades domésticas más allá de las unidades habitativas que se incluyen en
los proyectos de vivienda colectiva para mejorar la vida cotidiana en la proximidad?
Con esta variable de actividades se estudia la relación programática de los conjuntos en proxi-
midad, puesto que la vida cotidiana nos muestra un mundo subjetivo, que es, a la vez, intersub-
jetivo, social y compartido (Pichón-Rivière; Quiroga, 1970).
Galerías Jardín
228 229
En este sentido, los espacios comunes sirven para poner la vida en el centro de las decisiones
proyectuales, puesto que pueden impulsar dinámicas de cotidianidad en el conjunto, cosa que
conlleva una mejora en la calidad de vida. Por ejemplo, espacios para los cuidados, para el
encuentro, para la ayuda mutua y el diálogo, así como espacios para el ocio o el deporte, son
aquellos donde se construyen las redes que permiten la resiliencia necesaria en momentos de
máxima dificultad (Herrero, 2017). También se analizan espacios para la producción, como ta-
lleres, huertas, salas de estudio…, y de intercambio, como ferias o locales comerciales. Además,
se detectan los equipamientos públicos como servicios, por ejemplo: iglesias, bancos, edificios
gubernamentales, etc., y las unidades habitativas.
Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
Galerías Jardín
230 231
A continuación se muestra la compilación de los 30 casos según esta categoría de análisis:
Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva Pasaje General Paz Casa Colectiva
Valentín Alsina Los Andes
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
Conjunto Nicolás Repetto *HMǰGMS(SSTIVEXMZE Conjunto El Palomar *HMǰGMS,YIVRMGE Catalinas Sur *HMǰGMS(MVSW.
N°1 Rosario
Barrio Latinoamérica *HMǰGMS2ERHIP. Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
232 233
A continuación se muestra una tabla con el desglose de los tipos de espacios comunes que se
encuentran en los casos estudiados a partir de las actividades, dividiendo los programas que apa-
recen en tipos de espacios recreativos -aquellos que ofrecen situaciones para el esparcimiento,
el deporte y el ocio-, reproductivos-aquellos para el fomento de las tareas de reproducción de la
vida y cuidados compartidos-, intercambiadores -aquellos que permiten el abastecimiento en la
proximidad- y productivos -aquellos que incluyen el trabajo remunerado en la vivienda colecti-
va-.
234 235
De esta tabla se obtiene el porcentaje de espacios comunes por actividades que se encuentran en
los casos estudiados. El siguiente gráfico da cuenta de este resultado, siendo los espacios recrea- -Relevancia de los reproductivos como espacios comunes
tivos los que más se encuentran: Para estudiar la relevancia de este tipo de espacios como espacios comunes se ponen en relación
las superficies obtenidas de espacios reproductivos con la cantidad de habitantes que habitan el
conjunto. Así, se evidencia que El Palomar, Empleados de Comercio y Nicolás Repetto son los
casos que mejor relación ofrecen de este tipo de espacios en proximidad.
Los espacios cuidadores son aquellos que permiten el desarrollo de la vida en común. Compren-
de los espacios recreativos anteriormente mencionados a través de los tipos de espacios concen-
tradores (plazas, patios, terrazas y azoteas) y también los espacios denominados reproductivos,
que permiten tareas domésticas en comunidad, tales como el lavado y tendido de la ropa, el
cuidado de les niñes, las reuniones, cocinar o comer.
236 237
A partir de los porcentajes de actividades específicas que se reconocen en los casos estudiados
vemos que los lavaderos son los tipos que más aparecen, seguido de tendederos:
También es interesante pensar este tipo de espacios en relación a la superficie que el conjunto -Condiciones de los espacios reproductivos
destina por habitante, para entender la cantidad de espacio que es necesario destinar a estas A continuación siguen una serie de gráficos que dan cuenta de ciertas condiciones de ubicación
actividades. En este sentido, la Casa Colectiva n° 1 Ciudad Evita, Quintana 4598 y la Manzana y protección de los espacios reproductivos, que son importantes para tener en cuenta a la hora
Franciscana son las que mejores resultados obtienen, como se muestra en el siguiente gráfico: de pensar un proyecto de vivienda colectiva. Los resultados obtenidos a partir del análisis son
los siguientes:
238 239
Espacios intercambiadores
Los espacios intercambiadores son aquellos que permiten la satisfacción de necesidades coti-
dianas mediante un intercambio monetario. Entre estas actividades están el abastecimiento de
comida, de ropa, los bares y cafeterías, los locales destinados a la salud, la belleza o el deporte.
A continuación se detallan algunos aspectos a tener en consideración sobre estos espacios.
240 241
En cuanto a las actividades específicas de los espacios intercambiadores podemos hacer una cla-
sificación en programas para la alimentación, bar/cafetería, centros comerciales, locales de venta
de productos de limpieza, de ropa, para la belleza corporal, el deporte o la salud. De entre estos
los que más aparecen son aquellos destinados al abastecimiento de alimentos y ropa. También,
debido a los casos seleccionados aparecen locales destinados a la electrónica como un porcenta-
je destacado. También se reconocen algunos locales que están sin uso.
242 243
Cabe destacar que debo relativizar mejor este dato para que no sea tan sesgado, trabajando
aparte los casos que se incluyen precisamente por ser híbridos programáticamente, como son
Galerías Jardín en Buenos Aires y Galería César en Rosario.
Espacios productivos En cuanto a las actividades específicas debemos destacar que no aparecen de manera destacada
y, cuando lo hacen, suelen ser actividades que el conjunto destinadas más bien a nivel urbano y
Los espacios productivos son aquellos que permiten el desarrollo de tareas remuneradas. Entre no tanto a nivel doméstico. Esto es un dato importante si lo que se quiere es dimensionar las va-
estas actividades están los talleres o las oficinas. riables domésticas y compartidas. En ese sentido, el caso de La Fábrica es el único que contiene
A continuación se detallan algunos aspectos a tener en consideración sobre estos espacios. actividades productivas a nivel doméstico.
A pesar de este comentario no se dejan de mostrar los resultados obtenidos del análisis de casos.
-Relevancia de los productivos como espacios comunes Así, a través del siguiente gráfico se reconocen los dos únicos programas que aparecen dentro de
Para entender la relevancia de los tipos de espacios productivos como espacios comunes se los proyectos: oficinas y talleres, siendo las primeras las más numerosas:
debe poner en relación el dato de la superficie de los mismos con la cantidad de habitantes, para
obtener el nivel de servicio en proximidad. De esta manera, en el siguiente gráfico se muestran
esas proporciones que aparecen, siendo Ciros I y Nicolás Repetto los que mejores resultados
obtienen:
244 245
-Condiciones de los espacios productivos
A continuación siguen dos gráficos que dan cuenta de ciertas condiciones, tanto de nivel de do-
mesticidad como de ubicación de los espacios reproductivos, que son importantes para tener en
cuenta a la hora de pensar un proyecto de vivienda colectiva. Los resultados obtenidos reflejan
lo que se mencionaba sobre el caso de La Fábrica, que representa ese 3,1% de los casos:
Como se hizo anteriormente con los otros tipos de espacios comunes según actividades, se pone
en relación la superficie y la cantidad de habitantes, para entender esa proporción en términos de
proximidad. Como decíamos, si dejamos de lado a Galerías Jardín por ser un caso especial, se
puede observar en el siguiente gráfico como Nicolás Repetto y La Fábrica son los casos que más
se destacan. Podríamos decir que, como La Fábrica presente un espacio productivo realmente También se observa en el siguiente gráfico cómo se destaca la ubicación mayoritaria en plan-
como un espacio común doméstico, es el caso más relevante de todos los estudiados. tas superiores y no en planta baja, donde suelen estar este tipo de espacios. Esto se debe, sobre
todo, al caso de Galerías Jardín, que destina una de las torres del complejo a oficinas. Se deberá
relativizar este dato también para obtener resultados más precisos al respecto.
246 247
A continuación se muestra la compilación de los 30 casos según el análisis de actividades que se
encuentran a nivel barrial en un radio a pie de 15 minutos:
Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva Valentín Alsina Pasaje General Paz Casa Colectiva Los Andes
43 Servicio 46% 4 Servicio 3% 21 Servicio 20% 14 Servicio 15% 11 Servicio 9% 7 Servicio 9%
35 Intercambio 38% 118 Intercambio 84% 69 Intercambio 66% 71 Intercambio 72% 94 Intercambio 79% 64 Intercambio 79%
10 Cuidado 11% 19 Cuidado 13% 9 Cuidado 8% 12 Cuidado 12% 11 Cuidado 9% 7 Cuidado 9%
5 Ocio 5% 6 Ocio 6% 1 Ocio 1% 3 Ocio 3% 3 Ocio 3%
Conjunto Santa Fe y Ov. Lagos Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Ciudad Evita Conjunto Presidente Roca 39 Galería César
6 Servicio 5% 9 Servicio 13% 2 Servicio 7% 1 Servicio 4% 5 Servicio 7% 18 Servicio 14%
97 Intercambio 75% 52 Intercambio 73% 5 Producción 16% 12 Intercambio 46% 57 Intercambio 79% 101 Intercambio 80%
27 Cuidado 20% 6 Cuidado 8% 15 Intercambio 48% 10 Cuidado 38% 9 Cuidado 13% 5 Cuidado 4%
4 Ocio 6% 6 Cuidado 19% 3 Ocio 12% 1 Ocio 1% 2 Ocio 2%
3 Ocio 10%
Conjunto Nicolás Repetto *HMǰGMS(SSTIVEXMZE3s7SWEVMS Conjunto El Palomar *HMǰGMS,YIVRMGE Catalinas Sur *HMǰGMS(MVSW.
10 Servicio 21% 4 Servicio 5% 4 Servicio 5% 6 Servicio 13% 4 Servicio 7% 19 Servicio 18%
31 Intercambio 65% 60 Intercambio 82% 57 Intercambio 77% 31 Intercambio 63% 38 Intercambio 69% 71 Intercambio 68%
3 Cuidado 6% 8 Cuidado 11% 11 Cuidado 15% 11 Cuidado 22% 10 Cuidado 18% 12 Cuidado 11%
4 Ocio 8% 1 Ocio 2% 2 Ocio 3% 1 Ocio 2% 3 Ocio 6% 3 Ocio 3%
Barrio Latinoamérica *HMǰGMS2ERHIP. Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
4 Servicio 6% 4 Servicio 5% 1 Servicio 1% 3 Servicio 7% 9 Servicio 15% 2 Servicio 25%
4 Producción 6% 3 Producción 3% 15 Producción 15% 3 Producción 7% 3 Producción 5% 5 Intercambio 63%
62 Intercambio 85% 72 Intercambio 84% 66 Intercambio 66% 31 Intercambio 69% 36 Intercambio 61% 1 Cuidado 12%
2 Cuidado 3% 6 Cuidado 7% 13 Cuidado 13% 6 Cuidado 13% 10 Cuidado 17%
1 Ocio 1% 5 Ocio 5% 2 Ocio 4% 1 Ocio 2%
248 249
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los
30 casos de estudio.
Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 3
T 347
47 Casa Colectiva Pasaje General Paz Casa Colectiva
Valentín Alsina Los Andes
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
Conjunto Nicolás Repetto *HMǰGMS(SSTIVEXMZE Conjunto El Palomar *HMǰGMS,YIVRMGE Catalinas Sur *HMǰGMS(MVSW.
N°1 Rosario
Barrio Latinoamérica *HMǰGMS2ERHIP. Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
250 251
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
252 253
4.2. Proporciones entre lo común y lo propio
¿Cuáles son las proporciones que existen entre espacios comunes y propios y cómo se distribu-
yen en el conjunto?
La lectura de la variable de proporciones sirve como dato general para entender de manera
rápida y clara cuál es la cantidad de ocupación y la proporción de los espacios comunes en los
conjuntos estudiados. Para ello, se realiza un análisis donde se marca toda la cantidad de es-
pacios comunes de manera genérica por planta. Acá se tienen en cuenta los espacios comunes,
tanto abiertos como cerrados, interiores y exteriores, además de los núcleos verticales. Se trata
de delimitar la polilínea que separa aquello que es genéricamente común de aquello que tiene
carácter de público o de privado en el diseño arquitectónico. Ésta será la base a partir de la cual
se irán descomponiendo estos espacios comunes en las siguientes dos variables (según articula-
ciones y actividades), con mayor detalle.
Edificio Credicoop
254 255
Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
Edificio Credicoop
256 257
Cabe destacar que la planta baja suele ser la más representativa de todas, puesto que es en ella
donde se concentran la mayor cantidad de superficie de espacios comunes de los conjuntos.
Además, por lo general, las plantas de las cubiertas suelen estar en desuso o infrautilizadas.
Cabe mencionar que los espacios comunes en los casos XL y XXL suelen ser mayoritariamente
de carácter urbano y no doméstico. Por tanto, se seguirá profundizando en este tema, para es- Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva
Valentín Alsina
Pasaje General Paz Casa Colectiva
Los Andes
Conjunto Nicolás Repetto Edificio Cooperativa Conjunto El Palomar Edificio Guernica Catalinas Sur Edificio Ciros I
N°1 Rosario
Barrio Latinoamérica Edificio Mandel I Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
258 259
3RUFHQWDMHVGHHVSDFLRVFRPXQHV\SURSLRV
(VSDFLR3URSLR &RP~QGRPpVWLFR &RP~QXUEDQR
QD LDO LQD 3D] V RV OHV LWD R
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&D &R &D (G
260 261
262 263
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los 1
3
2
1 1
3
2
1
3
2
1
3
2
1
30 casos de estudio. PB
Manzana Franciscana
PB
La Unión Gremial
PB
Talcahuano 347
PB
Casa Colectiva
PB
Casa Colectiva
Valentín Alsina Los Andes
12
11
10
9
8
7
6
5 5
4 4
3 3
2 2 2
1 1 1 1 1 1
PB PB PB PB PB PB
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
20
20
15
15 10 10 10
10
9 9 9 9
8 8 8 8
10
10 7 7 7 7
6 6 6 6
5 5 5 5
4 5 4 4 4
5
3 3 3 3
2 2 2 2
1 1 1 1
PB PB PB PB PB PB
Conjunto Nicolás Repetto *ĈijǙāijŜ΄ŜŜſĎƂåƖijƵå΄ Conjunto El Palomar *ĈijǙāijŜ΄BƞĎƂœijāå Catalinas Sur *ĈijǙāijŜ΄ijƂŜƊ΄N
N°1 Rosario
15 15 25
14 14
13 15 13
12 12 20
11 11
10 10 10
9 9 9 15
10 8
8 8
7 7 7
6 6 6 10
5 5 5
4 5 4 4
3 3 3 3 5
2 2 2 2
1 1 1 1
PB PB PB PB PB PB
13
12
11
10
9
8 8
7 7
6 6
5 5
4 4 4
3 3 3 3 3
2 2 2 2 2 2
1 1 1 1 1 1
PB PB PB PB PB PB
Barrio Latinoamérica *ĈijǙāijŜ΄iåœĈĎʼn΄N Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
264 265
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
266 267
4.3. Vínculos entre lo interior y lo exterior
¿Cómo se pueden fomentar los vínculos en la proximidad a partir de los espacios comunes y su
potencial relacional entre formas urbano-habitacionales y vida cotidiana?
Si entendemos que el espacio se construye a través de relaciones sociales (Palop, 2017), pode-
mos reconocer la construcción relacional de nuestras identidades personales. En este sentido, los
espacios comunes de las viviendas colectivas es donde se da la primera conexión con lo público,
más allá de lo íntimo, como primera escala de relaciones sociales (Franco López, 2017). Así,
para poner en discusión los casos analizados desde la variable de vínculos, que permiten a partir
de sus formas urbanas y configuraciones, revisamos las posibles interacciones que se pueden
propiciar en sus espacios comunes, donde las personas pueden ejemplificar la capacidad de los
casos para fomentar escenas cotidianas y donde se ponen en juego las relaciones vecinales.
La Fábrica
268 269
Para ello, el corte perspectivado como pieza gráfica de análisis permite reconocer las relaciones
espaciales que se dan en los conjuntos analizados, invitando a “una reflexión sobre la pertinen-
cia de mirar “entre” los lugares arquitectónicos que forman nuestro entorno construido para
descubrir la arquitectura que los pone en relación” (Rodríguez Ramírez, 2016: 25). Gracias a
este recurso gráfico se pone en evidencia la relación formal, visual y vincular que se da entre las
diversas partes de los conjuntos, en situaciones exteriores como balcones, terrazas, cubiertas,
etc., en patios y en los diversos espacios de transición.
Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
Cooperativa La Fábrica
270 271
A continuación se muestra la compilación de los 30 casos según esta categoría de análisis:
272 273
Por un lado, podemos destacar las morfo-tipologías edilicias de los conjuntos, como las torres
en planta baja libre de Lugano I y II, las barras dentro de un gran parque de Los Perales o la tira
y el claustro de La Fábrica. Por otro lado, se reconocen también la escala de los proyectos, así
como las relaciones de distancias que se dan en las interacciones sociales. En este sentido, La
Fábrica es el caso que presenta una mejor relación a escala humana, ofreciendo intercambios
y visuales cruzadas y múltiples. Esto se refuerza, además, con un diseño interesante en corte,
ofreciendo diferentes situaciones de distanciamiento y variaciones en las relaciones, tanto en el
patio interior, como en el pasaje o en las terrazas de los niveles superiores.
Por su lado, Los Perales, aunque no permite la interacción directa con situaciones de proximi-
dad, ofrece una interesante relación con la naturaleza entre las barras de viviendas. Además,
también se da el control vecinal de los espacios comunes, debido a que los ambientes resi-
denciales median con ese parque exterior, por un lado de la barra y, por el otro, se da por los
pasillos a modo de galería.
Por otro lado, también es clave pensar el tipo de espacios que están en relación a vacíos comu-
En cambio, Lugano I y II, por ejemplo, no presenta cualidades relacionales de escala humana, nes a partir de su nivel de convivencia. Es decir, si los espacios que dan hacia los patios son
sino que se caracteriza por su dimensión de gran escala y las visuales más paisajísticas y lejanas. espacios de mayor intimidad o si, por el contrario, se dan desde los espacios grupales o comu-
nes. Esta decisión permite plantear lógicas relacionales de las plantas de vivienda a partir de un
A continuación sigue un gráfico donde se observa el porcentaje de tipos de visuales diversas que pensamiento específico. En este sentido, la mayor cantidad de espacios que se vinculan con los
aparecen, que se dividen en aquellas que se dan hacia el exterior, hacia los espacios comunes, patios son los grupales.
hacia los espacios comunes y viviendas y hacia viviendas sin mediar por espacios comunes.
Resulta que la mayor cantidad se dan hacia el exterior, pero también son significativas y más
interesantes desde lo común las que se dan hacia los espacios comunes y viviendas, puesto que
son las de mayor interacción vincular dentro del conjunto.
274 275
Otro tema del que dependen los vínculos en la proximidad es el porcentaje de perforaciones que
se proyectan en las fachadas, siendo un elemento clave para facilitar dicha conexión. En más de
la mitad de los casos estudiados suelen destinarse aproximadamente un 50% para ello, como se
ve en el siguiente gráfico:
Los umbrales, o exterioridades en fachada, son un elemento importante a tener en cuenta a la También La Fábrica y Villa Olímpica presentan la mejor proporción con diferencia, cruzando
hora de diseñar las mismas, puesto que condicionan favorablemente los vínculos hacia el exte- este dato por habitante:
rior de las unidades. Se destacan La Fábrica y Villa Olímpica como los casos que presentan un
mayor porcentaje:
276 277
De entre los tipos de umbrales se seleccionan aquellos que se dan hacia los espacios comunes,
destacando aquellos casos que lo hacen en un 100%, como Los Perales, barrio Latinoamérica y
La Fábrica:
278 279
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los
30 casos de estudio.
280 281
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
Aisladas: Bajo grado de porosidad que evita la vinculación espacial y visual con los espacios
comunes y mala relación urbana.
Centrífugas: Medio o alto grado de porosidad con vínculo directo a espacios comunes en re-
lación a la vida urbana, proponiendo visuales en el ámbito de lo común-urbano y mala relación
con el espacio común.
Centrípetas: Medio o alto grado de porosidad con vínculo directo a espacios comunes en el in-
terior del proyecto, proponiendo visuales en el ámbito de lo común, pero mala relación urbana.
Conectadas: Medio o alto grado de porosidad con vínculo directo tanto a espacios comunes en
el interior del proyecto como con aquellos en relación a espacios urbanos, proponiendo visuales
tanto en el ámbito propio de lo común del proyecto como con aquellos espacios comunes en
relación a la vida urbana.
282 283
CAPÍTULO 5: Dimensión material que da forma a lo cotidiano
284 285
5.1. Articulaciones de componentes
Los espacios comunes son aquellos que permiten articular lo público con lo privado. Pero, a
pesar de su importancia para el buen funcionamiento del conjunto, estos espacios son los que se
proyectan mayoritariamente de manera residual, como aquellos espacios mínimos que permiten
una habitabilidad mínima al conjunto habitacional. Cabe destacar que usualmente suelen pro-
yectarse restringiéndose al mínimo reglamentario imprescindible. Desde esta mirada a partir de
las articulaciones de lo común, se propone analizar los espacios como circulatorios, distributivos
y concentradores.
Villa Olímpica A&C
286 287
Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
Villa Olímpica
288 289
Como espacios circulatorios entendemos a aquellos espacios que sirven mayoritariamente para
desplazarse, para ir de un punto a otro del conjunto.
Por otro lado, los espacios distributivos serían aquellos que aseguran el intercambio de recorri-
dos y ofrecen opciones de cruce que son claves para la articulación general del conjunto. Aquí
se puede obviamente circular, pero también permanecer un tiempo relativo, ofreciendo la posi- Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva
Valentín Alsina
Pasaje General Paz Casa Colectiva
Los Andes
bilidad de encuentros por su condición de distribución, pero sin ser su característica principal.
Estos espacios de ubicación estratégica ponen en relación lo exterior con lo interior y son los es-
pacios intercambiadores por excelencia del conjunto, como zaguanes, halles, galerías y pasajes.
Al mismo tiempo, también están los que ponen en relación lo comunitario con lo grupal, tales
como palieres, pasillos y pasarelas.
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Por último, los concentradores representan espacios de congregación de una cantidad significati- Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
va de personas, ofrecen el marco ideal para la permanencia de calidad y albergan las actividades
colectivas que se pueden desarrollar en el conjunto. Estos espacios son de tamaño, proporción
y ubicación diversas, pero suelen tener dimensiones amplias para que se desarrollen múltiples
actividades, tales como el ocio, el deporte, los cuidados o las actividades productivas. También
permiten las reuniones y los acontecimientos más significativos en la vida cotidiana, siendo
los espacios adecuados para lo indeterminado o lo no programado (Juárez Chicote; Rodríguez Conjunto Nicolás Repetto *HMǰGMS(SSTIVEXMZE Conjunto El Palomar *HMǰGMS,YIVRMGE Catalinas Sur *HMǰGMS(MVSW.
N°1 Rosario
Ramírez, 2014). Los más representativos son los patios, que se suelen ubicar en la planta baja.
Cabe destacar que el diseño de estos espacios es clave para el buen funcionamiento de la vida
en comunidad y muchas veces incluyen superficies verdes, introduciendo variables de confort,
salud y biodiversidad.
Barrio Latinoamérica *HMǰGMS2ERHIP. Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
290 291
A continuación se presenta una tabla con la descomposición tipológica de espacios comunes que
se plantea a partir de su dimensión como articuladores. En ella se marcan los tipos que aparecen
en los casos analizados:
292 293
A partir de esta tabla podemos saber qué casos presentan una mayor cantidad de espacios articu-
ladores, como se observa en el siguiente gráfico:
Y con mayor detalle, se detallan a continuación los tipos específicos con su porcentaje:
También podemos obtener el porcentaje de tipos generales de espacios articuladores, siendo los
distributivos los que más aparecen:
294 295
Así, los tipos que más aparecen son las escaleras. Obviamente es el común de mayor represen-
tatividad, aunque suele ser el que menor calidad tiene, junto con los ascensores, que se plantean
como los no comunes por ser lugares de encuentro de gran incomodidad. Por tanto, el potencial
de diseño de las escaleras como lugares comunes es muy alto y muy poco explotado y explorado
en los proyectos de vivienda colectiva.
Asociadas a las escaleras aparecen en mayor cantidad los halles, palieres y ascensores. Después
de los tipos vinculados a los núcleos circulatorios verticales tenemos a los pasillos como los ti-
pos que más se dan. Los patios, aunque determinantes y muy importantes para la vida comunita-
ria, aparecen por debajo de las azoteas, que suelen estar en desuso o infrautilizadas, aunque son
los espacios de mayor posibilidad como espacios concentradores en los proyectos de vivienda
colectiva.
296 297
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL 1.5 4 0 2 2.5 5 1.5 6 2.5 5
1.5 5
2.5 2 2.5 = 4.5 2.5 = 3.5
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los
30 casos de estudio.
Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva Pasaje General Paz Casa Colectiva
Valentín Alsina Los Andes
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
Conjunto Nicolás Repetto *ĈijǙāijŜ΄ŜŜſĎƂåƖijƵå΄ Conjunto El Palomar *ĈijǙāijŜ΄BƞĎƂœijāå Catalinas Sur *ĈijǙāijŜ΄ijƂŜƊ΄N
N°1 Rosario
Barrio Latinoamérica *ĈijǙāijŜ΄iåœĈĎʼn΄N Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
298 299
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
Simples: Son aquellos casos que incluyen menos de 5 componentes articuladores en secuencia.
Por tanto, presentan un escaso nivel articulador en general.
Verticales: Son aquellos casos que incluyen 5 componentes articuladores en secuencia, ubica-
dos en igual cantidad en la planta baja que en el resto de las plantas o en su mayoría no ubicados
en la planta baja del conjunto.
Complejas: Son aquellos casos que incluyen 6 o más componentes articuladores en secuencia.
Por tanto, presentan un buen nivel articulador en general.
300 301
5.2. Escenarios de microstiuaciones
Desde esta dimensión se analizan los escenarios que propician las situaciones domésticas que
se dan en los conjuntos como forma de entender el espacio y performativizarlo, puesto que son
“los verdaderos escenarios en los cuales se pone en juego la construcción socio-espacial de las
ciudades” (Lindón, 2009: 14). Al mismo tiempo, estas situaciones están interconectadas, porque
los sujetos que están en un lugar están relacionados con otros sujetos, que de diferentes formas
pueden influir en lo que ocurre ahí, cosa que implica la necesidad de poner la mirada en los
distintos ámbitos en los que se desarrolla la conducta, así como en la necesidad de intervención
con individuos, grupos e instituciones” (Vallejo Jiménez, 2013: 5).
Casa Colectiva Los Andes
302 303
Por este motivo, se eligen algunas situaciones a destacar y con las que están interconectadas,
dependiendo del caso. Además, por un lado, se dibujan personas y animales realizando acciones
cotidianas posibles; por el otro, aquellos elementos que propician ciertas situaciones, tales como
bancos, vegetación, etc.
Acá sigue el protocolo para el análisis de casos a partir de esta categoría y en la siguiente página
un ejemplo de aplicación.
304 305
Esto plantea también seguir indagando en los límites de lo doméstico a partir de lo común,
haciendo hincapié en las formas urbano-arquitectónicas como esos escenarios que posibilitan
una gran variedad de situaciones espontáneas, diversas, cambiantes e interactivas, donde la vida
se desarrolla y donde se establecen las relaciones de vecindad y los vínculos en la proximidad.
La arquitectura se convierte, así, en “el soporte de la acción espontánea, de la necesidad pura,
de la emergencia de uso” (Sánchez Llorens; Rodríguez Ramírez, 2017: 5). Por ello, se marcan Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva
Valentín Alsina
Pasaje General Paz Casa Colectiva
Los Andes
los soportes que permiten esas situaciones. Esto significa los límites de las espacialidades que
albergan las situaciones a destacar.
Para el análisis de situaciones se propone un corte axonométrico, puesto que da cuenta de los
espacios en sus diferentes dimensiones y relaciones. Se detectan las situaciones más interesantes
a estudiar, que se marcan a partir de recortes de mayor proximidad y detalle. La mayor parte
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
suceden en espacios abiertos en las plantas bajas o terrazas, como en el Conjunto Rioja; en las Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
cubiertas, como en Quintana 4598; en las escaleras, como se destaca en Los Perales; o en los
espesores de fachadas y su relación en el exterior. El reconocimiento de las situaciones sirve,
además, para destacar los puntos clave de los casos estudiados en relación a lo común y poner
en valor sus dimensiones más cualitativas y ambientales.
A continuación se muestra la compilación de los 30 casos según esta categoría de análisis: Conjunto Nicolás Repetto *ĈijǙāijŜ΄ŜŜſĎƂåƖijƵå΄ Conjunto El Palomar *ĈijǙāijŜ΄BƞĎƂœijāå Catalinas Sur *ĈijǙāijŜ΄ijƂŜƊ΄N
N°1 Rosario
Barrio Latinoamérica *ĈijǙāijŜ΄iåœĈĎʼn΄N Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
306 307
Además, se calculan las superficies de estos elementos potenciadores para evaluar su incidencia
en el proyecto y se ponen en relación con la cantidad de habitantes que los usan. De los resul-
tados se destacan Catalinas Sur y Los Andes como los casos de mayor potencialidad para el
fomento de las situaciones:
El análisis de los elementos potenciadores de situaciones que aparecen en los casos sirve para
identificar la calidad del diseño de los escenarios domésticos. A continuación siguen unos grá-
ficos que muestran la cantidad de tipos que aparecen en relación a la cantidad de personas que
habitan y se valoran del 1 al 5. En este sentido, los casos que más se destacan son la Manzana
Franciscana y Los Andes:
308 309
cie construida total, cosa que da cuenta de la incidencia de estos en la integralidad del proyecto.
Catalinas Sur, Villa Olímpica, Barrio Latinoamérica y Los Andes son los casos que más porcen- Para ello, se valoran los casos a partir de los espacios comunes como soportes, teniendo en
taje destinan para ellos: cuenta la conexión urbana, el nivel de exhibicionismo o permeabilidad visual, la relación inte-
rior/exterior, el aprovechamiento de los recursos naturales, la calidez, el resguardo y la conten-
ción. Cada una de estas variables se valoran del 1 al 5. Con ello se consiguen unos puntajes que
permiten comparar los casos entre sí según sus soportes.
Finalmente, es importante tener en cuenta las dimensiones cualitativas del espacio con las que Así, de los resultados obtenidos resulta que los casos que mayor calidad ofrecen en sus espacios
debemos aprender a proyectar. Se propone el análisis de casos a partir de una mirada que permi- comunes son el Pasaje General Paz, el conjunto Nicolás Repetto, La Fábrica y Los Andes:
ta relacionar variables clave desde el punto de vista de las sensaciones y las percepciones para
que un espacio común pueda potencialmente ser apropiado por sus habitantes.
310 311
312 313
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL Conexión
Urbana
Aprovechamiento de
Conexión
Urbana
Aprovechamiento de
Conexión
Urbana
Aprovechamiento de
Conexión
Urbana
Aprovechamiento de
Recursos Naturales
Conexión
Urbana
Aprovechamiento de
Recursos Naturales
Conexión
Urbana
Aprovechamiento de
Recursos Naturales Recursos Naturales Recursos Naturales Exterior Exterior Recursos Naturales
Exterior Exterior Exterior Exterior
- - - - - -
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir Contención Resguardo Contención Resguardo Contención Resguardo Contención Resguardo Contención Resguardo Contención Resguardo
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los Calidez
Exhibicionismo
Interior Calidez
Exhibicionismo
Interior Calidez
Exhibicionismo
Interior Calidez
Exhibicionismo
Interior Calidez
Exhibicionismo
Interior Calidez
Exhibicionismo
Interior
30 casos de estudio.
Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva Pasaje General Paz Casa Colectiva
Valentín Alsina Los Andes
Contención - Resguardo Contención - Resguardo Contención Resguardo Contención - Resguardo Contención - Resguardo Contención - Resguardo
Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
Contención Resguardo Contención - Resguardo Contención - Resguardo Contención Resguardo Contención - Resguardo Contención Resguardo
Conjunto Nicolás Repetto *ĈijǙāijŜ΄ŜŜſĎƂåƖijƵå΄ Conjunto El Palomar *ĈijǙāijŜ΄BƞĎƂœijāå Catalinas Sur *ĈijǙāijŜ΄ijƂŜƊ΄N
N°1 Rosario
Contención - Resguardo Contención Resguardo Contención Resguardo Contención Resguardo Contención - Resguardo Contención - Resguardo
Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior
Contención - Resguardo Contención - Resguardo Contención - Resguardo Contención - Resguardo Contención Resguardo Contención - Resguardo
Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior Calidez Interior
Barrio Latinoamérica *ĈijǙāijŜ΄iåœĈĎʼn΄N Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
314 315
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
Repelentes: son aquellos casos que presentan pocos elementos propiciadores de encuentros por
habitante (valorado hasta 2 en la tabla) y la valoración de los soportes es baja (menos de 6 ítems
con un valor de 3 o superior).
Posibilitadoras: son aquellos casos que presentan bastantes elementos propiciadores de encuen-
tros por habitante (valorado con 2 o más en la tabla), pero la valoración de los soportes es baja
(menos de 6 ítems con un valor de 3 o superior).
Amables: son aquellos casos que presentan pocos elementos propiciadores de encuentros por
habitante (valorado hasta 2 en la tabla), pero la valoración de los soportes es alta (un mínimo de
2 en la tabla).
Saludables: son aquellos casos que presentan bastantes elementos propiciadores de encuentros
por habitante (valorado con 2 o más en la tabla) y la valoración de los soportes es alta (un míni-
mo de 6 ítems con un valor de 3 o superior).
316 317
5.3. Mediaciones de límites
¿Cuáles son las mediaciones entre espacios, de qué tipo y cómo se materializan?
318 319
El elemento representativo del límite en la arquitectura es la puerta. Sirve para protegernos,
encerrarnos y separarnos. Como dice Georges Perec (1974: 64): “la puerta rompe el espacio, lo
escinde, impide la ósmosis, impone los tabiques: por un lado, estoy yo y mi-casa, lo privado,
lo doméstico […]; por otro lado, están los demás, el mundo, lo público, lo político”. En este sen-
tido, la investigación proyectual sobre las mediaciones de lo común indaga acerca de la ruptura
del binarismo entre público-privado y exterior-interior, sin dejar de pensar en la intimidad como
necesidad básica del ser humano. Para ello, se exploran diferentes niveles de intimidad y de
interacciones colectivas a partir del tratamiento de límites permeables, franqueables o comparti-
dos.
Acá sigue el protocolo usado en esta categoría y un ejemplo de aplicación en la siguiente pági-
na.
Edificio Guernica
320 321
El recorte de este análisis será el mismo que el de gradientes. Los límites que marcan las
mediaciones entre los diferentes niveles de convivencia se realizan sobre la misma base. Cabe
mencionar que, en relación a esta variable, los casos no suelen presentar un gran interés desde el
punto de vista de las mediaciones entre los espacios. En general, los ambientes se suelen sepa-
rar mediante opacidades y se presentan nulos matices mediante tamices o translucideces. Las
transparencias son escasas y vinculadas directamente con las fachadas, pero no se utilizan para Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva
Valentín Alsina
Pasaje General Paz Casa Colectiva
Los Andes
potenciar ciertas relaciones internas. Además, los mecanismos de apertura y desplazamiento no
presentan características especiales que puedan potenciar espacios mutables y adaptables en el
tiempo.
Acá podemos destacar el caso de Mandel I o La Fábrica, que presentan un interés especial desde
el punto de vista de las mediaciones, especialmente por los tamices que se dan entre las terrazas
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
convivenciales y los espacios comunitarios, y entre estos. La construcción de límites blandos Ovidio Lagos
Barrio Los Perales
Ciudad Evita Roca 39
con ladrillo común calado, barandas metálicas o divisorios permeables en madera permite,
por un lado, la amplitud espacial y el reconocimiento del conjunto en su totalidad en espacios
de mayor intimidad y, por otro lado, el reconocimiento del entorno, la interacción vecinal y el
control comunitario. La mediación espacial es, pues, una variable importante a tener en cuenta a
la hora de diseñar espacios seguros y de calidad y de generar diferentes grados de intimidad y de
convivencia. Conjunto Nicolás Repetto *HMǰGMS(SSTIVEXMZE Conjunto El Palomar *HMǰGMS,YIVRMGE Catalinas Sur *HMǰGMS(MVSW.
N°1 Rosario
Barrio Latinoamérica *HMǰGMS2ERHIP. Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
322 323
Las mediaciones que se seleccionan para analizar son las que se dan entre espacios comunes -Entre espacios comunes y grupales
(exteriores e interiores) y espacios grupales (exteriores e interiores), entre espacios comunes
(exteriores e interiores) y espacios individuales (exteriores e interiores) y entre espacios gru- Siguen varios gráficos que ofrecen algunos datos seleccionados acerca de este tipo de mediación
pales (exteriores e interiores) y espacios individuales (exteriores e interiores). Como se puede entre espacios comunes y grupales en los conjuntos:
observar en el siguiente gráfico las mediaciones que más aparecen son las que se dan entre los
espacios grupales exteriores y los grupales interiores, así como los que se dan entre los espacios
comunes exteriores y los grupales interiores:
324 325
-Entre espacios comunes e individuales
Siguen varios gráficos que ofrecen algunos datos seleccionados acerca de este tipo de mediación
entre espacios comunes y grupales en los conjuntos:
326 327
-Entre espacios comunes e individuales
Siguen varios gráficos que ofrecen algunos datos seleccionados acerca de este tipo de mediación
entre espacios comunes y grupales en los conjuntos:
328 329
INTERPRETACIÓN PROYECTUAL
Acá sigue el protocolo de cómo se hizo la interpretación proyectual del análisis de casos a partir
de esta categoría. En la siguiente página sigue el compilado de los gráficos interpretativos de los
30 casos de estudio.
Manzana Franciscana La Unión Gremial Talcahuano 347 Casa Colectiva Pasaje General Paz Casa Colectiva
Valentín Alsina Los Andes
Conjunto Santa Fe y Conjunto Barrere Barrio Los Perales Casa Colectiva N°1 Conjunto Presidente Galería César
Ovidio Lagos Ciudad Evita Roca 39
Conjunto Nicolás Repetto *HMǰGMS(SSTIVEXMZE Conjunto El Palomar *HMǰGMS,YIVRMGE Catalinas Sur *HMǰGMS(MVSW.
N°1 Rosario
Barrio Latinoamérica *HMǰGMS2ERHIP. Quintana 4598 Pro.Cre.Ar Baigorria BBOA Cooperativa La Fábrica Villa Olímpica A&C UG01.01
330 331
La clasificación que se propone en esta categoría es la siguiente:
Moderadas: No presentan regulaciones de capa compuesta (triple), pero se dan 3 o más regula-
ciones entre espacios.
332 333
PARTE 3: Descomposición de espacios comunes
334 335
En esta parte de la tesis se comparten los resultados de la descomposición de los espacios comu-
nes a partir de la categoría de articulaciones de componentes.
Por otro lado, tenemos los componentes distributivos, que dividimos según tengan una lógica
más bien puntual, como los zaguanes, los halles y los palieres; y los de carácter extensivo, como
son las galerías, los pasajes y los pasillos.
Finalmente, están los componentes recreativos, incluyendo plazas, patios, terrazas y azoteas.
De entre los múltiples tipos de componentes, se seleccionan uno de cada tipo, los más represen-
tativos de cada uno, para hacerles un análisis exhaustivo. Este análisis se hace a partir de tres
variables: sus características morfo-tipológicas, sus límites y sus microsituaciones. De esta ma-
nera, se combinan en el estudio de los componentes las tres categorías de análisis de la dimen-
sión material, que es la más relativa al diseño arquitectónico específico.
Las comparaciones entre los casos nos aportará reflexiones y aprendizajes que serán volcados
después como herramientas de diseño. Cabe destacar, que, para el presente estudio comparativo
de los componentes, se utilizaron los protocolos que se muestran en la metodología de la Tesis.
Los componentes de lo común, y su capacidad articuladora, son piezas clave para el buen fun-
cionamiento de los espacios comunes y las actividades que en ellos se desarrollen.
A continuación, en la página siguiente, sigue una tabla explicativa de los casos que incluyen
componentes de lo común y el tipo.
Esta parte de la tesis se muestra a través de tres capítulos, cada uno dedicado a un componente
en particular: escaleras, pasillos y patios, que siguen a continuación.
336 337
338 339
CAPÍTULO 6: Componentes circulatorios: las escaleras
340 341
342 343
6.1. Caracterísitcas morfo-tipológicas
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
características morfo-tipológicas.
344 345
346 347
Espacios circulatorios
Las escaleras, como espacios nucleadores de los flujos por excelencia, son muy importantes por
Los espacios circulatorios son aquellos cuya vocación principal es la circulación. Se dividen en el hecho de condicionar la planta baja del conjunto y también la relación entre los diferentes es-
circulatorios verticales (escaleras, ascensores y rampas) y horizontales (calles). De entre estos pacios comunes de distribución y concentración a los que articula y da acceso. En este sentido,
tipos se destacan las escaleras como los espacios comunes que más aparecen en casi todos los en el siguiente gráfico podemos observar el tipo de espacios por donde se accede a ellas, siendo
casos (28 de 30). A continuación se hacen algunas consideraciones sobre ellas, a partir del análi- las galerías de ingreso las que aparecen en la mayor cantidad de casos:
sis de casos.
Otro dato importante a tener en cuenta es la cantidad de unidades habitativas por nivel a las que
se da acceso a través de las escaleras. Este dato también condiciona las relaciones de conviven-
cia en la proximidad. El caso de la Casa Colectiva n° 1 Ciudad Evita y la cooperativa La Fábrica
aparecen como las que tienen a las escaleras como espacio de mayor intensidad de flujos por
nivel.
348 349
-Condiciones de las escaleras
A continuación siguen una serie de gráficos que dan cuenta de ciertas condiciones morfológicas,
materiales y relacionales de las escaleras, que son importantes para tener en cuenta a la hora de
pensar un proyecto de vivienda colectiva. Los resultados obtenidos a partir del análisis son los
siguientes:
350 351
352 353
354 355
356 357
358 359
6.2. Límites
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
tipos de límites.
360 361
362 363
6.3. Tipos de agrupamiento
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
tipos de agrupamientos.
364 365
A continuación se muestra la compilación de los 30 casos según sus tipos de agrupamiento:
366 367
CAPÍTULO 7: Componentes distributivos: los pasillos
368 369
370 371
7.1. Caracterísitcas morfo-tipológicas
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
características morfo-tipológicas.
372 373
374 375
Espacios distributivos
Los espacios distributivos son aquellos cuya vocación principal es la distribución de los habi-
tantes entre los diferentes espacios. Se dividen en distributivos puntuales (zaguanes, halles y
palieres) y extensivos (galerías, pasajes y pasillos). De entre estos tipos se destacan los pasillos
como los espacios comunes más característicos de este tipo. A continuación se hacen algunas
consideraciones sobre ellos, a partir del análisis de casos.
Acá siguen una serie de gráficos que dan cuenta de la relevancia de los pasillos en relación a
varias dimensiones. Por un lado, su importancia como espacios distributivos; es decir, el por-
centaje que existe entre los pasillos y el resto de espacios distributivos. Se destacan Los Perales,
Guernica y Villa Olímpica:
También se ponen en relación con la superficie construida. De nuevo se destaca Villa Olímpica
por sobre el resto:
Por otro lado, se ponen en relación los pasillos con los espacios comunes, para entender en qué
medida son relevantes dentro de los mismos. Se destacan Villa Olímpica y Guernica:
376 377
Y, por último, se ponen en relación con la cantidad de habitantes, explorando la superficie de
pasillos por habitante. Otra vez Villa Olímpica se destaca por mucho con el resto:
378 379
Para finalmente obtener el valor agregado de los pasillos, que representa su potencial de apro-
piación. Podemos destacar los pasillos de La Fábrica o de Villa Olímpica como bien interesantes
en este sentido:
Después, se vuelven a calcular en relación al ancho mínimo establecido, que es de 1,1m., obte-
niendo el porcentaje de más que resulta de esa medida mínima:
380 381
Espacios concentradores
Los espacios concentradores son aquellos cuya vocación principal es la concentración de los
habitantes para el encuentro, el esparcimiento o la realización de tareas cotidianas ligadas a la
domesticidad. Se dividen según su actividad en concentradores recreativos o destinados al ocio
(plazas, patios, terrazas y azoteas), reproductivos, intercambiadores y productivos. De entre
estos tipos se destacan los patios por ser uno de los más relevantes para analizar lo común.
382 383
384 385
386 387
388 389
390 391
392 393
394 395
7.2. Límites
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
límites.
396 397
398 399
400 401
7.3. Microsituaciones
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
microsituaciones.
402 403
Cooperativa La Fábrica
404 405
CAPÍTULO 8: Componentes concentradores: los patios
406 407
408 409
8.1. Caracterísitcas morfo-tipológicas
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
características morfo-tipológicas.
MANZANA FRANCISCANA LA UNION GREMIAL TALCAHUANO 347 CASA COLECTIVA VALENTIN ALSINA PASAJE GENERAL PAZ
CASA COLECTIVA LOS ANDES CONJ. SANTA FE Y OV.LAGOS CONJUNTO BARRERE BARRIO LOS PERALES CONJUNTO N°1 CIUDAD EVITA
CONJ. PRESIDENTE ROCA 39 GALERIA CESAR CONJ. NICOLAS REPETTO EDIFICIO COOPERATIVA ROSARIO CONJUNTO EL PALOMAR
EDIFICIO GUERNICA CATALINAS SUR EDIFICIO CIROS I EDIFICIO CREDICOOP CONJUNTO RIOJA
LUGANO I Y II CONJ. EMPLEADOS DE COMERCIO EDIFICIO VIVIENDAS JARDIN GALERIAS JARDIN BARRIO LATINOAMERICA
410 411
¿Que relación volumétrica existe para los vinculos en la proximidad?
¿Que relación existe entre el alto MÁXIMO y el ancho MÍNIMO de cada patio?
0-1
1-2
2-3
2.17 2.54
EDIFICIO CIROS I
EDIFICIO COOPERATIVA ROSARIO
+4
4.77 4.88
VILLA OLIMPICA NICOLAS REPETTO
412 413
¿Que relación volumétrica existe para los vinculos en la proximidad?
¿Que relación existe entre el alto MÁXIMO y el ancho MAXIMO de cada patio?
a2/h2=
0.14 0.15 0.17 0.21 0.27 0.47 0.56 0.75 0.81 0.89 1.91 2.11
CONJ. SANTA FE PRO.CRE.AR
CASA COLECTIVA COOPERATIVA CONJUNTO MANZANA MANDEL I VALENTIN CIROS I COOPERATIVA N1 NICOLAS VILLA
Y OV.LAGOS BAIGORRIA
LOS ANDES LA FABRICA BARRERE FRANCISCANA ALSINA ROSARIO REPETTO OLIMPICA
414 415
A continuación se hacen algunas consideraciones sobre ellos, a partir del análisis de casos. Pero -Relevancia de los patios como espacios comunes
antes se hace una mención particular a los espacios verdes. Para entender la relevancia de los patios como espacios comunes se plantea una comparación
entre una selección de casos. Primero se muestran las superficies por conjunto, siendo Los An-
-Espacios verdes des en el que se observa una mayor superficie de patios:
Los espacios concentradores son los que incluyen vegetación en alguna proporción y en algunos
casos. Normalmente se sitúan en la planta baja, pero también se encuentran en terrazas y azo-
teas, aunque en menor medida. La inclusión de espacios verdes en la vivienda colectiva es, sin
duda, un elemento clave para la convivencia saludable en la cotidianidad.
A continuación se presentan los resultados obtenidos de todos los casos que presentan superfi-
cies absorbentes, poniendo en relación este dato con la cantidad de habitantes. Así, podemos ver
que los de mejor proporción son Los Perales, Catalinas Sur y barrio Latinoamérica:
Después se ponen en relación las superficies obtenidas con la de los espacios comunes en su
totalidad, obteniendo que igualmente Los Andes es el que presenta una mejor proporción. Pero
se destaca que los valores cambian mucho cuando se piensa en términos de cantidad en lugar
de porcentaje en relación al conjunto, puesto que ahí el conjunto situado en Santa Fe y Ovidio
Lagos o el edificio Ciros I en Rosario mejoran su resultado en tanto la relevancia de sus patios:
416 417
-Condiciones de los patios
A continuación siguen una serie de gráficos que dan cuenta de ciertas condiciones relacionales
y ambientales de los patios, que son importantes para tener en cuenta a la hora de pensar un
proyecto de vivienda colectiva, como son los niveles de convivencia a los que ofrece servicio y -Capacidad de los patios
las sombras que en él se dan. Los resultados obtenidos a partir del análisis son los siguientes: Otro tema a destacar para pensar en el diseño de los patios en un proyecto de vivienda es su ca-
pacidad para albergar a los habitantes. Esto es especialmente importante en la actualidad, puesto
que cambiaron los parámetros y requerimientos en torno al espacio exterior de calidad y en
proximidad debido a la crisis sanitaria global del Covid-19. Por tanto, esto es un tema de gran
relevancia como herramienta proyectual.
Para ello, se ponen en relación los datos obtenidos de las superficies con la cantidad de habitan-
tes del conjunto. Los Andes vuelve a aparecer como el caso más destacado, seguido del conjun-
to situado en Santa Fe y Ovidio Lagos en Rosario y La Fábrica:
418 419
Por otro lado, a partir de este dato de 4m2 mínimos requeridos por habitante, se obtiene también
la cantidad de personas que caben en los patios. De nuevo, se destaca Los Andes como la que
permite mayor número de personas en él:
Con este dato se puede obtener una relación entre la superficie por habitante y las exigencia de
distancia actuales mínimas (se toma la distancia de seguridad por covid-19 de 2m. entre per-
sonas, que además sería una medida interesante a pensar si las personas estuvieran acostadas
haciendo alguna actividad deportiva, recreativa o simplemente descansando). Si se toma esta
medida de 2m. de distancia se obtienen 4m2 necesarios por persona.
De esta relación se puede observar cómo algunos de los conjuntos no ofrecen la superficie mí-
nima necesaria por habitante (4m2). La Villa Olímpica, El Palomar y Ciros I se destacan en esta
deficiencia:
420 421
Con este dato podemos obtener la relación de la cantidad de personas que caben y las que habi-
tan, obteniendo un gráfico que muestra el nivel de hacinamiento que ofrece el conjunto en tér-
minos de lo común, puesto que los casos que obtienen un resultado negativo no podrían albergar
a todos los habitantes en sus espacios exteriores comunes si así lo desearan o necesitaran por
cualquier requerimiento o de emergencia, Así, destacamos El Palomar y Ciros I como los casos
que presentan una mayor gravedad en este sentido:
Cabe destacar que este dato obtenido es todavía un poco sesgado, puesto que los espacios con-
centradores no sólo se ubican en planta baja, ni son sólo patios. Se seguirán profundizando estos
datos comparativos para obtener resultados más precisos e integrales a partir del mismo razona-
miento mostrado. Pero, de todas maneras, pensar un proyecto de vivienda colectiva que pueda
albergar a todos sus habitantes en planta baja con una distancia mínima no es un dato menor,
puesto que es el nivel donde es más probable que se requiera poner a prueba la capacidad del
conjunto frente a posibles situaciones de emergencia.
Finalmente, y como otra manera de ofrecer el mismo dato, se muestra la capacidad de albergar
a los habitantes de los conjuntos a través de sus patios. Aquellos que no obtienen un mínimo de
un 100% representa que no destinan el suficiente espacio exterior en planta baja para dar cabida
a los residentes:
422 423
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424 425
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426 427
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COLECTIVO COMUNITARIO
428 429
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ůĂƵŶŝĚĂĚŚĂďŝƚĂĐŝŽŶĂů͍
PASAJE HALL GALERIA ZAGUAN
430 431
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432 433
8.2. Límites
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
límites.
434 435
436 437
438 439
8.3. Microsituaciones
Acá se comparten los resultados obtenidos a partir de la descomposición de los casos, desde sus
microsituaciones.
440 441
Casa Colectiva Barrio Los Andes Casa Colectiva Barrio Los Andes
442 443
Cooperativa La Fábrica
444 445
PARTE 4: Recomendaciones para comunizar el espacio
doméstico
446 447
CAPÍTULO 9: Evaluación de casos según sus lógicas proyectuales
448 449
Cabe resaltar que la propuesta de las común-tecturas -o arquitecturas de lo común-, que se plan-
tea en la presente investigación, busca indagar acerca de aquellas arquitecturas para la vivienda
colectiva contemporánea, a partir del ajuste, ampliación y aplicación de dichas herramientas
para proyectar lo común. Se plantea que esto permitiría experimentar con nuevas espacialidades
a partir de la resignificación de lo doméstico desde lo común.
En ese sentido, si “lo común es […] una potencia de desplazamiento: capaz de actuar como
fuerza efectiva” (Gago; Sztulwark, 2019: 14), podríamos pensar que, gracias a la aplicación de
herramientas proyectuales a partir de lo común, lograremos resignificar, adaptar y transformar la
arquitectura doméstica hacia lógicas no binarias y espacios comunes que pongan en el centro los
cuidados y la vida en comunidad.
Clasificaciones de casos
En la página siguiente se muestra una tabla clasificatoria integral de los casos de estudio a partir
de las lógicas de lo común.
450 451
452 453
1. SOCAVADA 2. AHUECADA
3. PASANTE 4. DILUYENTE 1. SOCAVADA: Edificio Talcahuano 2. AHUECADA: Conjunto Santa Fe y Ovidio Lagos
INFILTRACIONES
Socavadas: VALOR: 1
Ahuecadas: VALOR: 2
Pasantes: VALOR: 3
Diluyentes: VALOR: 4
3. PASANTE: Pasaje General Paz 4. DILUYENTE: Galerías Jardín
454 455
1. LIMITANTE 2. FLUÍDA
3. CANALIZADORA 4. SECUENCIAL
TRANSICIONES
Limitantes: VALOR: 1
Fluidas: VALOR: 2
Canalizadoras: VALOR: 3
456 457
1. BRUSCA 2. DISPERSA
3. PROGRESIVA 4. DINÁMICA
NIVELES DE CONVIVENCIA
Bruscas: VALOR: 1
Dispersas: VALOR: 2
Progresivas: VALOR: 3
Dinámicas: VALOR: 4
3. PROGRESIVA: Casa Colectiva Valentín Alsina 4. DINÁMICA: Conjunto El Palomar
458 459
1. DESABASTECIDA 2. PROVEÍDA
ACTIVIDADES
Desabastecidas: VALOR: 1
Proveídas: VALOR: 2
Abastecedoras: VALOR: 3
Dotadas: VALOR: 4
3. ABASTECEDORA: Conjunto Nicolás Repetto 4. DOTADA: Galería César
460 461
3
2
1 1
PB PB
1. AÉREA 2. ENRAIZADA
15
14
13
12
11
10 10
9 9
8 8
7 7
6 6
5 5
1. AÉREA: Quitana 4598 2. ENRAÍZADA: Conjunto Barrere
4 4
3 3
2 2
1 1
PB PB
3. BIPOLAR 4. EQUILIBRADA
PROPORCIONES
Aéreas: VALOR: 1
Enraizadas: VALOR: 2
Bipolares: VALOR: 3
Equilibradas: VALOR: 4
3. BIPOLAR: Edificio Ciros I 4. EQUILIBRADA: Edificio Credicoop
462 463
1. AISLADA 2. CENTRÍFUGA
3. CENTRÍPETA 4. CONECTADA
1. AISLADA: Conjunto Presidente Roca 39 2. CENTRÍFUGA: Edificio Cooperativa nº 1 Rosario
VÍNCULOS
Aisladas: VALOR: 1
Centrífugas: VALOR: 2
Centrípetas: VALOR: 3
464 465
2.5 4 1.5 5
1.5 3.5
1. SIMPLE 2. HORIZONTAL
2.5 5 6
2.5
2.5 3.5
ARTICULACIONES
Simples: VALOR: 1
Horizontales: VALOR: 2
Verticales: VALOR: 3
Complejas: VALOR: 4
3. VERTICAL: Conjunto Rioja 4. COMPLEJA: Pro.Cre.Ar Baigorria
466 467
Conexión Conexión
Urbana Urbana
Aprovechamiento de Aprovechamiento de
Recursos Naturales Recursos Naturales
Exterior Exterior
Exhibicionismo Exhibicionismo
1. REPELENTE 2. POSIBILITADORA
Conexión Conexión
Urbana Urbana
Aprovechamiento de Aprovechamiento de
Recursos Naturales Recursos Naturales
Exterior Exterior
Exhibicionismo Exhibicionismo
3. AMABLE 4. SALUDABLE 1. REPELENTE: Manzana Franciscana 2. POSIBILITADORA: Casa Colectiva nº 1 Ciudad Evita
ESCENARIOS
Repelentes: VALOR: 1
Posibilitadoras: VALOR: 2
Amables: VALOR: 3
Saludables: VALOR: 4
3. AMABLE: Pasaje General Paz 4. SALUDABLE: Casa Colectiva Barrio Los Andes
468 469
Común Común Común Común
interior exterior interior exterior
1. TAPADA 2. MODERADA
3. ABIERTA 4. EXHIBICIONISTA
1. TAPADA: Barrio Lugano I y II 2. MODERADA: Conjunto Nicolás Repetto
MEDIACIONES
Tapadas: VALOR: 1
Moderadas: VALOR: 2
Abiertas: VALOR: 3
Exhibicionistas: VALOR: 4
3. ABIERTA: Edificio Mandel I 4. EXHIBICIONISTA: Casa Colectiva Barrio Los Andes
470 471
EVALUACIÓN DE CASOS
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472 473
Casa Colectiva Barrio Los Andes. Valoración total: 32
Además en la siguiente página se muestran las imágenes del análisis del caso a partir de
todas las categorías y, en las siguientes, se muestran unas imágenes propias del conjun-
to.
“[...] para mí esta casa es muy especial porque el living da a este patio central. Enton-
ces, siempre dejo la reposera acá, puedo sacar cosas y volver, entrar, salir... me resulta
muy cómodo. Y para el gato también. [...] A veces voy a buscar al gato para sociabili-
zar con la gente porque acá se suelen juntar ahí, en el medio de la fuente para charlar,
como lugar de encuentro”
“[...] siempre me cruzo con los vecinos, que son todos bastante copados. Entonces,
como que vas armando relación sólo con el saludo. Saludarte como que ya es lindo
todos los días. A diferencia de mi casa anterior, acá siento que no estoy sola, que nunca
estoy sola. [...] Si estoy haciendo alguna actividad también siempre miro o me miran,
como que también hay algo medio voyeurista acá que todavía no resolví, porque no
puse cortinas”
474 475
“Salgo y los saludo, no siento que me están invadiendo el espacio personal, no me sien-
to invadida a pesar de que me estén mirando desde la ventana o yo saludando desde la
ventana, es una sensación más placentera de salud”
“Yo creo que es como una especie de comunidad, un nivel de algo que puede llegar a
ser comunitario pero que no llega a niveles tóxicos. Hay mucho espacio, mucho verde,
podés estar a 20 metros y tener tu espacio. Estar ahí sin tener que hablar o sin tener
que decir nada, estar simplemente, permanecer y pertenecer sin tener como que ir a
buscarlo”
“Los niños juegan mucho entre ellos, mucho, van, vienen, según grupos de edades.
También hay adolescentes, muchos jóvenes. Los niños acá son muy felices” (Nosi).
“Me gusta entrar más por los lugares donde tengo que atravesar el parque.. Me gusta,
antes de llegar a mi casa, sentir el verde. El silencio. Es una sensación muy placentera
y muy linda. Es la sensación de desenchufar antes de llegar”
“Sé que para Navidad todo el mundo pone las mesas afuera, se arma como un gran
conjunto con todo el mundo y hacen la comida”
476 477
478 479
Cooperativa La Fábrica. Valoración total: 31
Además en la siguiente página se muestran las imágenes del análisis del caso a
partir de todas las categorías y, en las siguientes, se muestran unas imágenes pro-
pias del conjunto.
“Yo voy a cumplir 65 años y yo me crié en espacios donde la calle era un lugar,
eso que vos me planteas como una extensión de la vivienda. Esas son cosas que
ahora no hay, ¿no?”
“Si yo hoy por hoy me planteara otro lugar para vivir no me interesaría”
480 481
“Cuando ha habido conflictos, sí, por lo general ,se conversa en las reuniones y en las
asambleas se trata. Eso no quiere decir que se resuelvan”
“En el caso de lo que tiene que ver con situaciones de violencia, la gente salió y se
resolvió. Que no sé si se resuelve de la misma forma en otro lado”
“[...] tomamos mates, comemos, salimos a chusmear, las viejas más que nada, nos fija-
mos en las plantas, las regamos, les echamos para los bichos (…) Los niños juegan acá
y van a más de una casa, van, suben, bajan… Se manejan con absoluta libertad”
“Por ahí, si vos vivís en un edificio, no es normal que vos le digas a otro niño que está
afuera: “¿cómo vas a estar haciendo eso, mijo?” Y que eso sea permitido por el padre”
“[...] son otros vínculos (con les vecines), normalmente sabes qué es lo que le pasa al
otro”
“Yo creo que el espacio facilita el encuentro. De todas maneras, si vos no tenés alguna
cuestión que tenga que ver con lo organizativo... mmm… no sé...”
482 483
484 485
CAPÍTULO 10: Estrategias proyectuales y herramientas de diseño
486 487
Entendiendo a este tipo de espacios intermedios y/o de usos comunitarios como imprescindibles
para el buen funcionamiento del conjunto de viviendas, lo que se propone es entender la poten- Desde el punto de vista del acceso al suelo urbano, la mirada desde lo común también sugiere la
cialidad que tienen estos espacios comunes para resignificarlos semánticamente. posibilidad de activar ciertos espacios con el objetivo de colectivizar las actividades que allí se
puedan realizar; es decir, pasar un espacio de uso privado a uso comunitario, ya sea a través de
Las espacialidades de lo común también nos ayudan a responder a criterios de flexibilidad de los una cesión de uso, una restricción al dominio o un reglamento específico en el consorcio, puede
conjuntos, en relación a la versatilidad de usos y variación en el tiempo, pero también permitien- potenciar la convivencia y los lazos de contención colectiva. Al mismo tiempo, serviría para
do explorar adaptaciones posibles para dotar de mayor habitabilidad al tejido. Sirven también poner en valor y fomentar modelos de vivienda colectiva alternativos, permitiendo un cambio de
para ofrecer reflexiones acerca de las necesidades habitacionales contemporáneas en busca de paradigma en la manera de entender el diseño y la producción de vivienda colectiva.
mayor diversidad y multiplicidad habitativa.
Estos primeros estudios y reflexiones críticas realizadas sobre los casos de estudio permiten
Además, lo común permite explorar propuestas que tienden a la autosuficiencia, a la adaptación esbozar unas primeras 9 estrategias proyectuales para introducir la mirada de lo común a la
y a la accesibilidad, introduciendo espacialidades prosumidoras asociadas a la vivienda, como, vivienda colectiva y abrir el debate a partir del análisis realizado. Estas estrategias servirían para
por ejemplo, la incorporación de ámbitos para la autoproducción de alimentos tipo huertas, así proyectar mejor y con mayor cuidado, cualidades y proporciones los espacios comunes en la
como cocinas, restaurantes y comedores colectivos, talleres, ágoras, etc., siempre con la idea de vivienda colectiva.
mejorar la calidad de vida con usos de carácter colectivo.
Al mismo tiempo, se plantean tres herramientas de diseño específicas por estrategia. En total,
Por otro lado, a partir de los espacios comunes podemos pensar estrategias de cambios de patro- se plantean 27 herramientas de diseño, que pretenden ayudar a aplicar la idea de comunizar el
nes urbanos. Teniendo en cuenta las variables de la ocupación del suelo, la altura, la densidad espacio doméstico.
y la compacidad podemos plantear modificaciones al tejido existente; es decir, en casos de baja
altura podemos ampliar o densificar el tejido y en casos de mucha altura podemos adaptar el Así, las estrategias proyectuales y herramientas de diseño planteadas son las siguientes:
conjunto para disminuir su densidad. Todo ello a partir de los espacios comunes como articula-
dores.
488 489
1. Dosificar las infiltraciones entre lo público y lo privado
Para introducir lo común en el proyecto de vivienda colectiva se debe tener en cuenta el tipo de
infiltraciones entre lo público y lo privado. Esta decisión permite entender la lógica gradual que
existe entre ambas dimensiones y se puede evaluar según su capacidad de suavizar ese bina-
rismo. Las posibilidades de hacerlo son múltiples y determinan, en gran parte, tanto las formas
urbano-habitacionales –su ubicación, tamaño, superficie y disposición– como la vida cotidiana
que se desarrolle en el conjunto. Se sugiere, siempre que sea posible, plantear atravesamientos o
esponjamientos en la parcela alrededor de los cuales se fomenta la convivencia.
490 491
HERRAMIENTAS DE DOSIFICACIÓN 2. VACÍOS. Es importante pensar en la vida de carácter mayormente colectivo que se puede
dar en la planta baja del conjunto, que es el espacio por donde transitan todos los habitantes y el
mayor potencial de encuentros y posibilidades de convivencia. Para ello, es clave la incidencia
1. PISADA. Para determinar la pisada del conjunto en planta baja es importante tener en cuenta de los espacios comunes en esa planta.
la cantidad de espacios comunes que se destinan, cosa que determinará en qué medida se deci-
den los llenos y vacíos, las distancias con la calle y los edificios linderos. Se recomienda evitar
ocupar la planta baja del lote lo máximo posible y que el ingreso desde la calle no sólo se dé a
través de un hall de entrada, sino que la pisada permita espacios de encuentro en la planta baja
del conjunto.
492 493
3. ATRAVESAMIENTOS. Se pueden pensar diferentes maneras de poner en relación el espacio
público y el privado a través del espacio común; es decir, con las decisiones formales de implan-
tación podemos definir las posibilidades de ingreso, los atravesamientos, los espacios interiores
vacíos para la vida comunitaria y en qué medida estas relaciones se establecen entre el espacio
público y el privado.
Se plantea que es importante pensar las transiciones entre lo urbano y lo doméstico, especial-
mente en la planta baja del conjunto. Proyectar intermediaciones entre ambas dimensiones
permite asegurar un mayor control y regulación de flujos y actividades. En este sentido, los es-
pacios comunes a diferentes niveles son cruciales a la hora de pensar los tipos de agrupamientos
entre habitantes y sus lógicas de interrelación.
Otro tema importante a tener en cuenta es la accesibilidad, para que todas las personas puedan
desplazarse, gozar y disfrutar de todos los espacios. Cabe resaltar la importancia de pensar el
diseño de los espacios para albergar toda la diversidad de personas, estructuras de convivencia y
grupos sociales, especialmente para las infancias y las personas mayores.
494 495
HERRAMIENTAS DE INTERMEDIACIÓN 5. AGRUPAMIENTOS. La disposición de los núcleos verticales es determinante para las de-
cisiones morfo-tipológicas del proyecto, así como los tipos de agrupamientos de las personas
que habitan en el conjunto. Se recomienda, siempre y cuando tenga sentido por la cantidad de
4. INGRESOS. En la medida de lo posible es interesante que los ingresos a las viviendas en habitantes y la forma del lote, que se puedan configurar múltiples comunidades más chicas a
planta baja, cuando las hay, no sea directamente desde la calle, sino que haya espacios de in- partir de incluir varios núcleos verticales que las aglutinan y que compartan espacios comunes
termediación. Pero también es importante que los límites con la fachada no sean muros ciegos, en planta baja.
sino que fomenten una vida urbana activa, ya sea con locales comerciales u otros usos de carác-
ter más urbano. Por otro lado, es imprescindible que los ingresos al conjunto sean de accesibili-
dad universal, incluyendo rampas para salvar desniveles.
496 497
6. SECUENCIAS. Es importante pensar en los recorridos y las secuencias de espacios que van
desde la calle, el ingreso al conjunto, el ingreso a los bloques, a los núcleos y finalmente a las
unidades habitacionales. Estos recorridos deben ser ricos en diversidad de espacios y deben
pensarse para que puedan ser proporcionalmente gestionados por los habitantes a los que da
servicio. Por eso, pensar en términos de espacios transicionales gradualmente puede servir para
pensar el esquema de tipos de agrupamientos del conjunto; es decir, cómo se agrupan y ges-
tionan sus espacios comunes todas las personas. Pensar en microcomunidades que puedan ir
sumándose en grupalidades más grandes para gestionar espacios comunes de mayor grado de
compartir es una de las mayores claves de diseño.
498 499
HERRAMIENTAS DE GRADACIÓN
8. CAMBIOS DE GRADO. Tener en cuenta que los cambios de niveles de convivencia sean
graduales y no haya saltos abruptos entre ellos.
500 501
9. SEGURIDAD. Pensar que hacia los patios internos no den los espacios individuales, sino
cualquiera de los otros niveles, especialmente los grupales, para fomentar las relaciones de
vecindad, cuidados y seguridad.
Desde las actividades domésticas el proyecto de vivienda colectiva debe pensar espacios de
uso común equipados y que fomenten su apropiación, tanto interiores como exteriores. Para
ello, se deben introducir programas diversos, tanto habitacionales, como de ocio, reproductivos
y productivos y prever diversos tipos y cualidades de espacios comunes. Es importante tener
en cuenta la habilitación de las cubiertas para usos comunitarios vecinales, evitando espacios
residuales y sin uso.
502 503
HERRAMIENTAS DE DIVERSIFICACIÓN
504 505
12. INFRAESTRUCTURAS. Dotar a los espacios comunes de las infraestructuras, servicios
y características espaciales necesarias para que se puedan realizar las actividades para las que
son pensadas. Además, proponer espacios comunes de características y cualidades que permitan
realizar las tareas de manera colectiva.
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HERRAMIENTAS DE EQUILIBRIO 14. PORCENTAJE DE ESPACIOS COMUNES DOMÉSTICOS. Un buen porcentaje de
espacios comunes domésticos por persona sería entre un 20% y 40% en relación al total de la
superficie construida.
13. PORCENTAJE DE ESPACIOS COMUNES URBANOS. Es interesante incluir comunes
urbanos en el conjunto, especialmente si es de grandes dimensiones. Pero hay que moderar este
porcentaje y en ningún caso se podrá sustituir por el porcentaje necesario de comunes domésti-
cos.
508 509
6. Calibrar los vínculos en la proximidad
Cabe destacar la importancia del pensamiento sobre los cuidados y la vida cotidiana en el pro-
yecto de vivienda colectiva. Se trata de facilitar las prácticas sociales a partir de poner a disposi-
ción y calibrar espacios donde se pueda dar el encuentro y los vínculos cotidianos que tejen las
redes de cuidados en la proximidad. Para ello, diseñar espacios de calidad tipo umbrales entre
interior y exterior, desde donde se puedan dar ámbitos exteriores vinculados a la posibilidad de
Edificio Credicoop tener visuales hacia el conjunto, es importante para fomentar una vida doméstica de calidad.
510 511
HERRAMIENTAS DE CALIBRE 17. PATIOS. Intentar incluir patios internos que permitan una relación interior-exterior rica para
la generación de relaciones de vecindad. Se recomienda que la relación entre el alto máximo y
el ancho mínimo de los patios sea entre 1 y 2 y entre el alto máximo y el ancho máximo de los
16. UMBRALES. Incluir umbrales entre los espacios interiores y exteriores para mejorar las patios sea entre 0,20 y 0,80. Además, las alturas de los patios no deben exceder los 15m. de al-
condiciones de habitabilidad y salubridad. Se recomienda destinar un mínimo de 2m2/pers de tura, puesto que ahí se empiezan a perder los vínculos en la proximidad. Si el proyecto necesita
umbrales y, a poder ser, que se puedan ubicar en espacios grupales y no individuales en relación crecer en altura, se pueden proponer patios en altura.
con los espacios exteriores del conjunto.
512 513
18. ESPESORES. Para facilitar el encuentro de más de dos cuerpos se recomienda que los
espesores sean mayores a 1,6m de ancho y para promover la simultaneidad de acciones que sean
mayores a 3,35m de ancho.
514 515
HERRAMIENTAS DE DISTRIBUCIÓN 20. UBICACIÓN DE COMPONENTES. Es interesante incluir una cierta cantidad de compo-
nentes en relación a la calle, puesto que es la planta más importante en cuanto a la distribución
de articulaciones. Pero, también es importante no olvidar ubicar componentes en las diferentes
19. TIPOS DE COMPONENTES. Es importante incluir componentes circulatorios, distributi- plantas, que permitan poner en relación los diferentes espacios, especialmente cuando la altura
vos y concentradores. En la medida que el proyecto lo permita y los tipos de agrupamiento que de los edificios supera los 15m, puesto que a partir de esta altura hay que tener en cuenta que se
se proponen, los componentes deberían ser variados en cantidad y diversos en características pierden los vínculos en la proximidad.
para albergar múltiples formas de encuentros y apropiaciones.
516 517
21. CAPACIDAD. Incluir espacios concentradores, la suma de los cuales debería permitir el
encuentro de todos los habitantes con una distancia de seguridad de un diámetro de 2m. por per-
sona. Cabe resaltar que esta es una medida importante surgida a raíz de la crisis sanitaria global
del covid-19, pero que sirve para asegurar unas dimensiones mínimas de espacios comunes para
una vida más saludable.
Para el fomento de una vida cotidiana saludable resulta imprescindible cualificar los escenarios
domésticos. Para ello, el diseño arquitectónico debe incluir elementos propiciadores de microsi-
tuaciones domésticas, como bancos, árboles o fuentes. También se recomienda ofrecer espacios
comunes de calidad para el desarrollo del deporte y las prácticas sociales de ocio.
La búsqueda de una buena apropiación de los espacios comunes por parte de los habitantes del
conjunto a través de un diseño que tenga en cuenta variables sensoriales más cualitativas es de
suma relevancia para el fomento de una vida cotidiana doméstica de calidad.
518 519
HERRAMIENTAS DE CUALIFICACIÓN 23. CONFORT. Introducir árboles para otorgar confort térmico y mejorar las condiciones de
asoleamiento. Pensar también la incorporación de filtros para conseguir un mejor confort térmi-
co y acústico.
22. VEGETACIÓN. Es clave incrementar el contacto con la naturaleza a través de vegetación
en macetas o suelos absorbentes que permitan su crecimiento. Se recomienda destinar un mí-
nimo de un 4m2 de espacios verdes por habitante. También se puede incorporar vegetación en
la fachada o en muros verticales. La incorporación de la vegetación es clave, puesto que puede
potenciar la atracción de especies animales, generando biodiversidad a través del proceso de
polinización. También se puede pensar en la inclusión de huertas domésticas.
520 521
24. ELEMENTOS POTENCIADORES. Incluir en el diseño arquitectónico elementos como
bancos, mesas o de guardado para promover la apropiación de los espacios.
522 523
Acá sigue una tabla donde se muestran los resultados analizados a partir de las microsituaciones
en los conjuntos seleccionados. Por un lado, están las acciones (cultivar, comer, colgar la ropa...)
y, por otro lado, están los elementos que son necesarios para desarrollar las acciones o que las
potencian. Además, se resaltan la cantidad de cuerpos performáticos que pueden llevar a cabo
las diferentes acciones de manera colectiva.
También es importante trabajar sobre la ambigüedad de los espacios para permitir la flexibili-
dad de uso y tamaño en el tiempo. Esto significa diseñar espacios que puedan transformarse y
adaptarse a diversos requerimientos y circunstancias, así como contemplar la multiplicidad y
simultaneidad de usos.
524 525
HERRAMIENTAS DE REGULACIÓN 26. CAPAS. Incluir diversas capas de mediación entre niveles de convivencia para mejorar la
intimidad-extimidad, protección, oscuridad-asoleamiento, acondicionamiento climático.
2.30
2.30
2.10
2.10
1.70
1.70
1.10
1.10
1.10
1.10
1.10
Ventana Postigo Reja
1.20
1.00
0.75
3.20
3.00
2.20
2.20
2.00
2.00
1.00
1.00
1.00
Puerta Baranda Toldo
Metálico
Transparencia Opacidad
Tamiz
526 527
27. ACCIONAMIENTOS. Tener en cuenta los mecanismos de accionamiento de los divisorios
entre niveles para fomentar la convivencia ampliada, los cambios de uso y de grados.
528 529
CONCLUSIONES
530 531
A la hora de pensar algunas reflexiones finales sobre todo lo que se ha ido observando en la in-
vestigación, a modo de conclusiones, se pensó en organizar esta reflexión en relación a algunos
temas claves aprendidos. Es intención compartir unas conclusiones que no cierren el sentido,
sino todo lo contrario, siendo capaces de lanzar algunas primeras ideas a tener en cuenta sobre
estos tipos de espacialidades para la cohabitación.
Se plantean, así, 6 conclusiones, o lecciones sobre lo común, para que puedan abonar a construir
una nueva mirada sobre la vivienda colectiva a partir de los resultados obtenidos.
Al estudiar casos a lo largo de 140 años de historia hemos podido comprobar que lo común ha
existido siempre, independientemente de sus variados contextos, en los casos de viviendas don-
de se comparten espacios y servicios.
Por tanto, lo común, aunque poco estudiado y diseñado, está en relación directa con la produc-
ción de vivienda colectiva y es urgente aprender a diseñar estos espacios desde la disciplina
y que no sean simples decisiones marcadas por el reglamento o la lógica especulativa. Como
hemos visto, existen ejemplos que nos muestran las posibilidades de pensar estos espacios desa-
fiando sus propios contextos.
Lo común está ligado a la convivencia. Hemos comprobado que los conjuntos que más y
mejores espacios destinan al encuentro y el intercambio se da una mejor convivencia. En las
532 533
entrevistas pudimos comprobar este hecho en la Casa Colectiva Los Andes y en la Cooperativa pero, al mismo tiempo, no alejarse tanto que no se puedan generar vínculos entre sus habitantes.
La Fábrica. Por tanto, un caso de 1924 y otro de 2017, tan distantes en el tiempo entre sí, son los El caso del barrio Los Perales y Catalinas Sur son los más interesantes en este sentido, aunque
casos más destacados de la presente investigación. Esto quiere decir que es interesante revisar el podría estar mejor resuelta la transición con lo público.
pasado para revisar presente y pensar en qué medida se han perdido algunas ideas y formas de
hacer arquitectura local de suma relevancia. De hecho, esto es un problema, puesto que, cuando la distancia es muy grande y no existe
programa específico o proyecto de espacios comunes diseñado para fines comunitarios, estos
Más allá de estos dos casos paradigmáticos, interesa destacar los aportes de los años ’20 del si- espacios se convierten en lugares inhóspitos difíciles de gestionar y mantener. Un caso de esto
glo pasado en la construcción de modelos de vivienda colectiva, que pensaron el encuentro y el es Lugano I y II o el barrio Latinoamérica. Es importante recordar que los espacios comunes
esparcimiento como algo central de sus proyectos. Todos los casos de esa época del tipo “casas pueden funcionar siempre y cuando pensemos en cómo se puede dar la convivencia entre las
colectivas” se destacan por su alto nivel de convivencia, siendo aún hoy en día lugares vivos y personas.
ricos de encuentros entre habitantes. Además, son casos interesantes en cuanto a su morfología,
puesto que exploran los límites de los componentes tipo patio, siendo, por ejemplo, la Casa Co-
lectiva Valentín Alsina o el conjunto en Ovidio Lagos y Santa Fe, claros ejemplos de esto. Conclusión 2: El espacio común permite romper las lógicas binarias y puede poner en rela-
ción dimensiones antagónicas, difuminando sus límites, relacionándolas y expandiéndolas,
Los “departamentos de pasillo” y “pasajes” también dan cuenta de ello, pero de manera más al mismo tiempo
reducida. No obstante, por ejemplo, el caso del Pasaje General Paz o el Pasaje Unión Gremial
son casos de buena convivencia con espacios comunes diseñados para fomentarla. Especialmente gracias a los planos de infiltraciones podemos observar cómo, a partir del análisis
desde lo común, se puede leer otra imagen de la ciudad. Esta imagen barrial marca los espacios
En este sentido, podemos observar que los edificios en altura presentan un dilema frente al comunes y muestra la cantidad de espacios potencialmente vinculares en términos de proximi-
tema de la proximidad. Hemos detectado que a más de 15m. de altura se pierden los vínculos dad, que no suelen tener diseño específico en los proyectos de vivienda colectiva. Si tuviéramos
interpersonales que posibilitan la buena convivencia. Por tanto, a pesar de la riqueza de los en cuenta estos espacios podríamos llegar a tener una nueva lógica urbana. Por ejemplo, simple-
componentes tipo pasillo que se presentan con la altura, en general, este tipo de edificios pier- mente conectando algunos de estos espacios entre sí podríamos tener una red de espacios comu-
de su relación con la planta baja -que usualmente es donde se encuentra la mayor superficie de nes, como sucede en el caso de Galería César, donde existe un pasaje comercial que atraviesa
espacios comunes-. Al distanciarse, los vínculos se pierden y, por tanto, lo común se desvanece. la manzana, o el caso de Galerías Jardín, con una gran planta libre y subsuelos comerciales que
Para evitarlo, podemos observar, por ejemplo, el caso del Edificio Credicoop, que plantea un permiten atravesar la manzana.
gran patio en altura, aumentando los vínculos en la proximidad, a pesar de la altura del edificio.
Así, podríamos decir que cada 15m. de altura -o sea, cada 5 plantas más o menos- deberíamos Por tanto, se puede destacar el interés de los atravesamientos, especialmente cuando los con-
prever espacios comunes en altura. juntos son a partir de tamaño mediano. De entre estos podemos destacar los atravesamientos
de la Casa Colectiva Los Andes. Se plantea una manzana limitada por masa construida en sus
Si las construcciones son exentas, tipo “placas” o “torres”, hay que tener cuidado con la dis- bordes, pero dejando múltiples atravesamientos. Esta experiencia de atravesar, de cualidades
tancia entre los edificios linderos o entre ellas, cuando se presentan como un “conjunto habita- urbanas, puede ser una potencialidad en los proyectos residenciales, puesto que permiten trazar
cional”. Estas proporciones de los vacíos deben calibrarse bien para dejar pasar el sol y el aire, ejes de articulación de los componentes de lo común entre sí, cosa clave a la hora de pensarlos y
534 535
diseñarlos. Cabe mencionar también la importancia de los límites a la hora de pensar los bordes urbano-do-
mésticos. No es lo mismo pasear por una calle donde sus bordes sean activos que cuando eso no
Por otro lado, las transiciones en las plantas bajas de los conjuntos es un tema clave a pensar en pasa. Tampoco es lo mismo llegar a la vivienda desde la calle que a través de un espacio común.
los proyectos. La manera en la que la experiencia del atravesamiento entre la esfera de lo urbano Pensar estas cosas es clave para el buen funcionamiento interno de los espacios comunes y, al
y la de lo doméstico se dé será una de las cuestiones que permitirá tener una mejor o peor socia- mismo tiempo, el fomento de un uso activo del espacio público. Pensar en los bordes urbano-do-
bilidad. Estas situaciones de borde son importantes para que el hecho de llegar a casa no sea un mésticos también es pensar en la cesión de espacios extra-bloque y la inclusión de equipamien-
cambio abrupto atravesado por una puerta. La experiencia del llegar o el irse se puede diseñar, tos o servicios barriales o urbanos. El caso del Conjunto Empleados de Comercio ofrece una
pensando componentes que nos permitan esas distribuciones. situación de borde interesante, ponderando espacios comunes para actividades compartidas y
espacios extra-bloque, cosa que permite tener varios niveles de transición. La transparencia o el
Rescatar los zaguanes, pensar en galerías, diseñar halles donde se pueda estar, por ejemplo, tamiz que ofrezca ese límite también determinará el tipo de experiencia transicional. Por tanto,
podría ayudar a pensar estas posibilidades formales. Es interesante destacar el caso de la Casa pensar lo común en su dimensión material es clave también para el fomento de la convivencia.
Colectiva Valentín Alsina, con sus galerías de distribución, piezas muy interesantes para ser
estudiadas. El caso de Mandel I también presenta interés, dejando una galería abierta hacia el Por último, uno de los temas claves para romper lo binario es la gradualidad. Pensar el espacio
patio como manera de transicionar entre lo urbano y lo doméstico o entre el afuera y el aden- desde diversos gradientes es algo que permite entender mejor la convivencia y diseñar mejor
tro… En Quintana 4598 también se propone una galería de ingreso en la ochava interesante. los espacios transicionales y el tipo de límites entre espacios. Pensar los niveles de convivencia
Estos representan pequeños gestos arquitectónicos, pero pueden generar mucho en la vida entre personas nos ayuda a pensar sus lógicas de convivencia y la cantidad y el tipo de espacios
cotidiana de las personas que los habitan y transitan diariamente. Pensar en situaciones que nos que comparten entre sí. Esto, como se observa en las plantas de esta categoría, puede servir para
permitan entender cómo se usan puede servir para pensarlos. Por ejemplo, pensar en la situación pensar esquemáticamente las plantas vivienda colectiva. Podemos proyectar espacios para la
de buscar las llaves en la calle para entrar a casa no es lo mismo hacerlo bajo una galería que al intimidad sin necesidad de pensarlos exclusivamente como tipologías de viviendas unidas entre
descubierto. Tampoco es lo mismo en un día con lluvia o cuando vas con la carga de la compra. sí. Los gradientes pueden permitirnos pensar plantas que sean capaces de albergar múltiples
Pensar en microsituaciones cotidianas mínimas muchas veces es lo que genera la posibilidad de tipos de parentescos o vínculos de convivencia, además de mantener la intimidad en términos
plantear mejores proyectos para la vida en común. individuales.
Poder llegar a casa a través de un patio acogedor o una plaza con árboles permite ir pasando del Además, diseñar materialmente los cambios de grados también es algo importante, que puede
mundo bullicioso de la ciudad hacia la tranquilidad de la casa. Ese tránsito es más agradable y permitir la adaptabilidad en el tiempo, ya sea cambios diarios a través se mecanismos de mo-
permite experiencias cotidianas más ricas simplemente con el hecho de tenerlo en cuenta en el vimiento o cambios más estructurales en el tiempo. El tipo de mediación a partir del nivel de
proyecto arquitectónico. Para ello, hay que prestar atención a las plantas bajas libres, porque, a transparencia y la posibilidad de controlar los cambios de grado mediante capas es algo muy fá-
veces, si no suceden actividades colectivas ni ofrece buenas transiciones entre lo público y lo cil de incorporar en los proyectos de vivienda colectiva y que podrían posibilitan nuevas lógicas
privado, pueden fracasar como espacios de transición, más allá de la riqueza de los atravesa- espaciales y convivenciales.
mientos visuales y la permeabilidad.
536 537
cotidiana, puesto que su morfo-tipología hace compleja la subdivisión de los agrupamientos.
Conclusión 3: Lo común no es un tema de escala del conjunto, sino de cantidad de habi-
Las placas y las torres de tanta altura a partir de un núcleo central concentran 250 personas por
tantes y de sus formas de agrupamiento
núcleo de media, siendo uno de los casos con mayor densidad.
A partir de las piezas gráficas de la categoría de transiciones, junto con las de proporciones y las
Si el núcleo vertical condiciona y organiza la decisión tipológica y de configuración de las plan-
realizadas a partir de los agrupamientos en base a los núcleos verticales, podemos observar la
tas, pensar, entonces, en cada cuántas personas da servicio un núcleo y organizar en base a eso
relación que existe entre los tipos de agrupamientos de las personas en torno a los núcleos y los
las lógicas morfo-tipológicas parecería que debería tener sentido, puesto que están intrínseca-
espacios comunes vinculados a ellos.
mente relacionadas. También se destaca la potencia de la planta baja, que, como organizadora de
los núcleos verticales, marca las decisiones de vinculación con el espacio público, pero también
Por tanto, cómo se agrupan las personas y en qué cantidad es determinante a la hora de pensar
los recorridos y las lógicas norfo-tipológicas.
espacios que sean apropiables y que puedan ofrecer entornos agradables de proximidad. A partir
de los casos estudiados parece relevante destacar el de Quintana 4598, que, con 20 habitantes, es
Cuando la comunidad se agrupa mediante espacios comunes del tipo inter-bloque, y aparecen
el caso con menor habitantes de todos los seleccionados. Esta cantidad de personas articuladas
los espacios colectivos en su nivel de convivencia, los casos se enriquecen, puesto que permiten
entorno a espacios de proximidad con posibilidades de encuentro y uso compartido -la mayor
tener una mayor gradualidad, tanto en el uso y mantenimiento de estos espacios como en las
parte de las actividades comunes se dan en la azotea, pero también alrededor de los pasillos, la
posibilidades de compartir con otras personas. Esto sucede normalmente en conjunto de tamaño
escalera, el hall y la galería de ingreso. La buena convivencia que existe entre sus habitantes y
M o L. En las “casas colectivas” la proliferación de núcleos verticales permite la conformación
la red comunitaria que se generó dan a suponer que es un número ideal como primer nivel de
de varias microcomunidades que comparten espacios comunes intra-bloque y, al mismo tiempo,
agrupamiento entorno a espacios de uso compartido. Esta cantidad de personas, que representan
comparten con otra comunidad más grande (todo el colectivo de habitantes del conjunto) otro
los casos tipo XS en relación a su tamaño, suponen “microcomunidades” capaces de autogestio-
tipo de espacios comunes de mayor envergadura). Esto se hace especialmente paradigmático
narse.
en el caso de El Palomar, en el que, en el espacio de carácter colectivo inter-bloque de planta
baja también incluye locales comerciales que sólo se pueden usar por las personas que habitan
A partir de este primer nivel la cantidad de gradientes de convivencia y gestión de los espacios
el conjunto. Esto implica que la cantidad de personas también condiciona las posibilidades de
pueden extenderse, con ciertas limitaciones, pero siempre articuladas entorno a espacios comu-
activación de ciertos espacios domésticos.
nes que puedan ir gestionando las microcomunidades, articuladas entre sí a partir de componen-
tes de lo común, pudiendo ser cada vez más grandes.
Cabe mencionar que se agudiza el problema de la falta de apropiación y mantenimiento de
los espacios comunes en los proyectos de iniciativa pública, especialmente en los “conjuntos
Decimos con ciertas limitaciones, puesto que, como también hemos visto en los casos de estu-
habitacionales”, pero, sobre todo, en los “hiperconjuntos”. Se pueden observar intervenciones,
dio, aquellos que presentan un mayor número de habitantes suelen estar vinculados a falta de
apropiaciones, usurpaciones en los espacios comunes por parte de los habitantes en todos los
organización comunal en el diseño arquitectónico. En este sentido, el caso de Lugano I y II es el
conjuntos (Los Perales, Lugano I y II y Barrio Latinoamérica), a excepción de Catalinas Sur y el
ejemplo más claro, siendo el caso con mayor cantidad de personas de los 30 seleccionados para
Pro.Cre.Ar de Baigorria, cuyas respuestas para los espacios comunes han sido más acertadas.
este estudio, contando con 10.000 personas. Pensar la ciudad a partir de estos “hiperconjuntos”
sabemos que no es lo ideal, pero, desde el punto de vista de lo común, el problema de estos
conjuntos reside, sobre todo, en su gran dificultad para gestionar los espacios comunes y la vida
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comunidad en proceso al mismo tiempo que el proyecto y la obra y suele haber participación
En definitiva, el diseño de los espacios comunes y el tamaño y tipo de agrupamiento de las co-
activa de quienes allí van a habitar. Éste es el caso de La Fábrica, que, a través del sistema de
munidades que los gestionan es clave para fomentar una vida saludable y en común.
construcción por ayuda mutua se fueron construyendo lazos de vecindad ya desde las primeras
fases del proyecto. Además, este caso promueve la propiedad colectiva y no privada, para evitar
la especulación inmobiliaria y ofrecer posibilidades más justas de acceso al hábitat.
Conclusión 4: Poner lo común en el centro representa pensar en las personas, su vida coti-
diana y la posibilidad de encontrarse y realizar actividades domésticas de manera compar-
La construcción de comunidad es algo vital para las espacialidades para la cohabitación, puesto
tida
que la cohabitación se da cuando la comunidad está organizada, se conoce y comparte a través
de los espacios comunes de sus edificios. Por tanto, si el modelo cooperativo se basa en la cons-
A parte de las funciones por excelencia de la vivienda -dormir, protegerse, asearse...- la vivienda
trucción de lazos comunitarios, pareciera que fomentar este tipo de iniciativas sería algo que
potencia otras esferas de la vida: la económica, la socialización, los cuidados, la organización
podría servir para incluir lo común en la producción de vivienda colectiva local.
del ocio, la creación de redes de solidaridad, la organización política, etc. Cabe destacar que
históricamente estas dimensiones han estado asociadas a la vivienda, pero las tipologías de
Para el buen diseño de espacios comunes para actividades compartidas es importante recordar
vivienda actuales no siempre lo permiten, cosa que hace fundamental el estudio de los espacios
dotarlos de la infraestructura adecuada, que estés bien iluminados y ventilados, que tengan
comunes y sus lógicas para la repolitización de los espacios domésticos en la vivienda colectiva.
terminaciones que permitan el desarrollo de la o las actividades programas, que tenga el tamaño
adecuado para la capacidad que se prevé albergar en él y que pueda ser flexible; es decir, que
Así, las viviendas de tipo cooperativo, basadas en lógicas comunitarias, son las que mejor
permita cambios de uso en el tiempo.
logran satisfacer las necesidades cotidianas de sus habitantes. Además, es en las que, usualmen-
te, se incluyen más variedad de actividades cotidianas compartidas, como escuelas, guarderías,
Por otro lado, incluir espacios para la recreación son cruciales para un modo de vida saludable.
lavanderías, salas para eventos, lugares de juegos infantiles, etc., no sólo a nivel de la propia
Pensar en el diseño de los soportes que alojan las distintas microsituaciones que se dan en los
comunidad, sino también, a veces, a nivel barrial o, incluso, urbano.
conjuntos habitacionales, así como los elementos potenciadores de las mismas, puede aportar al
buen funcionamiento de los espacios comunes. La inclusión de la vegetación es muy importante
De entre los proyectos seleccionados realizados por iniciativa cooperativa, los más sobresalien-
para que la vivienda colectiva pueda potenciar su potencial ecosistémico, así como por su valor
tes son la Cooperativa de Vivienda La Fábrica, que incluye incluso espacio de taller y oficinas
social y psicológico. El caso con grandes superficies de espacios verdes bien mantenidas es Ca-
para uso interno y El Palomar, inicialmente con una gran diversidad de actividades compartidas,
talinas Sur, en el que también está bien proporcionado. Incluir superficies verdes es importante,
que, aunque hoy en día han sido diezmadas, sigue siendo un caso paradigmático de usos com-
pero hay que dosificar sus metros cuadrados para que sea viable su mantenimiento y disfrute.
partidos domésticos. También podemos destacar el caso del Edificio Nicolás Repetto, pero en su
versión original, puesto que hoy sus espacios comunes sufriendo un proceso de privatización.
Pero los espacios comunes para el ocio y el encuentro también deberían incluir bancos, pérgolas
Pero, en el proyecto inicial, este caso incluía hasta piscina comunitaria y un economato coopera-
canchas, espacios para juegos infantiles, fuentes, etc. Pensar en el diseño de los espacios comu-
tivo a precios populares en la planta baja.
nes como pensamos los espacios urbanos, pero cargados de vida cotidiana en la proximidad, se-
ría un aporte a los proyectos de vivienda colectiva. Los Andes y La Fábrica con sus patios bien
Las viviendas de tipo cooperativo se basan en principios de solidaridad y ayuda mutua y plan-
diseñados y diversos, destacan en este sentido, pero también las atmósferas de refugio generadas
tean un modelo alternativo de acceso a la vivienda. Suele estar vinculado a la construcción de
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en los pasajes de Pasaje Unión Gremial y Pasaje General Paz, donde lo urbano se funde con lo
doméstico en sus espacios comunes atravesando los conjuntos. Por tanto, la diversidad de espacios comunes dentro de un mismo conjunto -de tamaño, de for-
ma, de actividad, de ubicación…) y su calidad ambiental será algo importante a tener en cuenta
También se destacan los edificios de usos mixtos, como Galería César y Galerías Jardín, por en los proyectos de vivienda colectiva que pretendan fomentar una vida en común.
incluir en los proyectos urbanos programas distintos a los meramente residenciales. En ambos
casos se propone el uso comercial y, en Galerías Jardín, también una torre de oficinas. Estos En este sentido, se destaca el caso del Edificio Credicoop, que, con su patio en altura y una rica
proyectos son interesantes por su potencia urbana. La posibilidad de ser atravesados y recorridos disposición de pasillos vinculados a él, ofrece una rica y variada oferta de espacios comunes
en la planta baja aun ritmo más lento permite disfrutar también de la experiencia de caminar en de diferentes tamaños, proporciones volumétricas y características espaciales y ambientales.
ellos. Pero, a pesar de ser interesantes desde cierto punto de vista, el hecho de que respondan Además, este caso plantea una equilibrada proporción de espacios comunes por planta, cosa
mayoritariamente a programas de carácter urbano y no tanto doméstico los hace un poco menos que favorece la vida cotidiana y los vínculos en la proximidad. El Conjunto Rioja también sería
atractivos para la investigación que aquellos que permiten actividades más del tipo reproductivo. otro caso a destacar, con sus terrazas en altura y los recorridos en altura que permiten vincular
todo el conjunto entre sí, a la vez que ofrecen posibilidades de visuales intervecinales y con el
entorno.
Conclusión 5: Cuanto más equilibrado y diverso sea el espacio común en la vivienda colec-
tiva mejor será su apropiación y su capacidad relacional A partir del estudio comparativo de casos hemos comprobado que entre un 20 y un 40% de
espacios comunes, del total del proyecto, es una cifra donde se sitúan los casos más destacados
La configuración espacial de los espacios comunes asociados a la vivienda colectiva es determi- en cuanto a su potencia convivencial. Pero, además, es importante tener en cuenta también el
nante para la apropiación de estos espacios por parte de los habitantes, puesto que el desarrollo equilibrio de la cantidad de espacios comunes por planta. En este caso, hemos visto que lo reco-
de actividades comunitarias y la estructuración de una comunidad está relacionada con estos mendable sería un mínimo de un 15% por planta.
espacios.
Otro de los temas a destacar a la hora de realizar un proyecto de vivienda colectiva es tener
El uso y la apropiación de espacios comunes relacionados con la vivienda colectiva da la po- en cuenta la proporción entre espacios propios, comunes domésticos y comunes urbanos. Esta
sibilidad de ampliar la dimensión doméstica, más allá de lo estrictamente residencial. De esta distinción permite diferenciar los espacios comunes domésticos, gestionados por la comunidad
manera la vivienda amplía su capacidad de responder a las necesidades de los habitantes. que los habita, y los comunes urbanos, que pueden estar gestionar por una comunidad de mayor
tamaño, por el Estado o de manera mixta. Estos espacios transicionales para el recorrido hacia
Esto podría posibilitar múltiples configuraciones habitativas que permitan la cohabitación, po- las viviendas los convierten en espacios comunes. Pero diferenciarlos de los que son más bien
niendo el foco en la vida cotidiana y la esfera de lo próximo. Con el objetivo de generar hábi- internos a la comunidad es crucial para pensar la proporcionalidad propuesta de los espacios.
tats más saludables, física y emocionalmente, los proyectos de covivienda a partir de lo común
serían aquellos que, por un lado, cuentan con espacios de uso compartido para la vida cotidiana. Los casos que contienen mayor cantidad de espacios comunes urbanos son aquellos realizados
Estos representan un universo de interacciones a diferentes escalas entre habitantes. Y, por otro por el Estado en los “conjuntos habitacionales” e “hiperconjuntos”, por su capacidad de pensar
lado, son aquellos donde el espacio doméstico fomenta la multiplicidad y la simultaneidad de y construir lo público, además de gestionarlo. Pero, lamentablemente, no presentan una adecua-
usos, además de permitir la activación y desactivación de diferentes niveles de intimidad. da apropiación. Al mismo tiempo, en esos casos, el espacio común doméstico suele ser demasia-
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do reducido, en detrimento de maximizar los espacios comunes urbanos. Esto no es aconsejable. de manera gradual.
Se recomienda que se tenga en cuenta la proporción propuesta de espacios comunes domésticos
y, una vez eso se garantice, sumar los espacios comunes urbanos posibles y necesarios para una Lo propio se convierte en un tema también de lo común. Y permitir la regulación de niveles de
buena transición y vinculación con lo público. Pero, en ningún caso, se pueden compensar espa- intimidad necesarios para cada persona, según sus requerimientos y vinculaciones con otres, es
cios comunes domésticos con los urbanos, puesto que son de índoles distintas y no son reempla- algo que el proyecto arquitectónico debe poder atender.
zables como tal.
Como excepción a los casos de Los Perales, Catalinas Sur, Lugano I y II y Barrio Latinoamérica Conclusión 6: Lo común se puede analizar y proyectar a partir de lógicas graduales, rela-
como casos no tan afortunados en cuanto a sus proporciones de espacios comunes domésticos cionales y materiales, de manera transescalar
en detrimento de los urbanos, siendo, incluso, desproporcionados, se encuentra el caso del Pro.
Cre.Ar de Baigorria, que cuenta con unos espacios comunes bien proporcionados y diseñados, Por todo lo mencionado en las anteriores conclusiones se puede afirmar que la matriz de análisis
especialmente los conjuntos de baja altura centrales. propuesta a partir de las dimensiones gradual, relacional y material sirven para pensar transesca-
larmente el espacio doméstico a partir de lo común.
Las herramientas de calibre son especialmente una ayuda para proporcionar los espacios comu-
nes, no sólo por cantidad y ubicación, sino también por su potencial relacional. Es importante Por tanto, podemos decir que el paradigma filosófico-político de “lo común” es posible de ser
que el diseño de las formas urbano-habitacionales permita la incorporación de patios o espacios aplicado a la arquitectura de la vivienda colectiva a partir de sus espacios comunes, lo que lla-
exteriores con los que se vinculan las viviendas, y entre ellas a través de estos espacios co- mamos “espacialidades para la cohabitación”, cuando éstas permiten una buena calidad de vida
munes. Utilizando las recomendaciones de relaciones volumétricas patios y pasillos podemos cotidiana, actividades compartidas y encuentros entre habitantes.
ensayar calibres que nos aseguren lógicas proporcionales de diseño a partir de la cantidad de
habitantes y la preservación de la proximidad. Por otro lado, la identificación de categorías, la extracción de lógicas proyectuales y la construc-
ción de estrategias y herramientas de diseño a partir de lo común puede constituir una guía hacia
Por otro lado, no debemos olvidar la importancia del espacio propio. Igual de importante es el una nueva mirada sobre la vivienda colectiva.
espacio común que el espacio propio para la vida en común. El espacio propio, de hecho, es una
reivindicación necesaria de ser diseñada. Ambos espacios, espacio común y propio, deben man- Si analizando las obras de vivienda colectiva a partir de las categorías propuestas e interpretan-
tener ciertas lógicas proporcionales entre sí, otorgando al espacio propio la cantidad que se con- do sus lógicas proyectuales, el resultado obtenido de la evaluación de casos comparados entre
venga como necesaria en base a las combinaciones y variabilidades que posibilite el proyecto. sí es que la Casa Colectiva Los Andes y la Cooperativa de Viviendas La Fábrica son los que se
Pensar en espacios propios nos puede servir para pensar la importancia de la desjerarquización llevan el mayor puntaje entre los 30 y visitando y conociendo los casos y a partir de las voces de
de los espacios; es decir, que no existan diferencias jerárquicas, establecidas mediante medidas, quienes allí habitan confirman que tienen un muy buen funcionamiento desde el punto de vista
cualidades y proporciones volumétricas distintas, sino que se piense cierta cantidad de espacios de los espacios comunes y la convivencia que posibilitan, pareciera que este tipo de trabajo de
propios por persona, como reivindicación de lo individual dentro de lo común, y a partir de ahí análisis de casos podría tener interés para seguir desarrollándolo, especialmente en la última
pensar la cantidad de personas que van a compartir ciertos espacios y actividades e ir armando fase de la metodología propuesta, que es para lo que esta Tesis podría servir de base.
así los niveles de convivencia, que permiten configurar las plantas a partir de pensar los espacios
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La descomposición tipológica permite entender los componentes de lo común, para aprender a
diseñarlos, qué tener en cuenta, ofreciendo un abanico de posibilidades. La idea no es seguir ri-
gurosamente los tipos de manera dogmática, sino entender la potencia de pensar incluso nuevos
o híbridos.
En definitiva, queremos remarcar la importancia de construir una nueva mirada que permita re-
visar los espacios domésticos y pensarlos a partir de nuevas categorías. Ir más allá de las formas
de pensar binarias que nos han enseñado y que no cuestionamos, desnaturalizar lo dado para
revisar en común cómo pensamos, diseñamos y habitamos las viviendas colectivas es clave para
la superación de las desigualdades, injusticias y violencias que encierran los diseños normati-
vizados de la mayoría de los proyectos de vivienda colectiva que habitamos y se construyen y
proyectan en la actualidad.
Posibles aplicaciones de la Tesis
Por tanto, superar el mecanismo aprendido de proyectar viviendas colectivas a partir de la suma-
toria de tipologías unidas por un pasillo y una escalera es urgente y entusiasmante, puesto que
ofrece nuevos escenarios domésticos posibles a explorar. En este sentido, las estrategias proyec- Resulta, entonces, especialmente importante experimentar respuestas abiertas que permitan
tuales y las herramientas de diseño pueden permitir la aplicación de todo lo aprendido en esta posibilidades de cohabitación a partir de repolitizar el espacio doméstico, de incluir las redes de
investigación y, así, fomentar la imaginación de nuevos proyectos de vivienda colectiva en base inter y ecodependencia en la vivienda colectiva e imaginar otros modos de habitar a partir de los
a lo común y sus espacialidades para la cohabitación. espacios comunes como potencia.
Entendiendo que el proyecto de vivienda colectiva pensado desde lo común abre nuevas posi-
bilidades, fomenta las relaciones de vecindad y permite desdibujar los límites establecidos en
términos binarios, se plantean algunas reflexiones a modo de especulación y maneras de pensar
y diseñar viviendas colectivas contemporáneas a partir de lo común.
Al mismo tiempo, se busca incentivar proyectos a partir del deseo y reivindicar la creatividad
y la imaginación radical (Castoriadis, 1999) para resignificar nuestro presente y formular otras
posibilidades, con el objetivo de ofrecer nuevos escenarios para la vivienda colectiva, centrados
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2. Transiciones: CASA COLECTIVA VALENTÍN ALSINA: Elaboración propia Capítulo 5: QUINTANA: https://www.archdaily.cl/cl/757265/quintana-4598-intile-and-ro-
gers-arquitectura/54658b62e58eceecb50001f9-13-quintana_4598_-_ph-federico_cairo-
3. Niveles de convivencia: EL PALOMAR: https://www.propia.com.ar/propiedad/departamen- li_-low-jpg?next_project=no - fotógrafo: federico cairoli
to-martin-monoambiente
Capítulo 6: MANDEL I: https://arqa.com/arquitectura/edificio-mandel-1-en-rosario-argentina.
4. Actividades: GALERIAS JARDÍN: https://javieragustinrojas.com/en/architecture/galeria-jar- html - fotografo: franco piccini
din/
Capítulo 7: GALERIA CESAR: Elaboración propia
5. Proporciones: CREDICOOP: Elaboración propia
Capítulo 8: BARRIO LATINOAMÉRICA: Elaboración propia
6. Vínculos: LA FÁBRICA:Elaboración propia
Capítulo 9: CATALINAS SUR: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Barrio_Catalinas_Sur.
7. Articulaciones: VILLA OLIMPICA: https://javieragustinrojas.com/arquitectura/viviendas-pa- jpg
ra-la-villa-olimpica/attachment/016_javier-agustin-rojas_villa-olimpica_img_7148_web/ - foto-
grafo: javier agustin rojas Capítulo 10: CONJUNTO RIOJA: https://www.modernabuenosaires.org/obras/20s-a-70s/con-
junto-rioja - fotografo: alejandro goldemberg
8. Escenarios: CASA COLECTIVA LOS ANDES: Elaboración propia
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Fuentes de las imágenes del apartado 1.3. Antecedentes de lo común en vivienda colectiva
Imagen 1: Viviendas colectivas en barrios de vivienda jardín en Inglaterra de finales del siglo
XIX: https://issuu.com/projective/docs/domestic_conflicts
Imagen 2: Viviendas colectivas con servicios comunes en la tesis doctoral de Anna Puigjaner:
https://www.gsd.harvard.edu/2016/05/gsd-announces-barcelona-based-architect-anna-puigja-
ner-winner-of/
Todas las imágenes presentadas en la Tesis y cuya fuente no se detalla anteriormente es fruto del
trabajo del taller-laboratorio “La Ciudad Común”. Es decir, las imágenes son de autoría compar-
tida, puesto que yo dirigí y aprobé todo el proceso de conceptualización y realización, pero no
me puedo atribuir su autoría. Eso implicaría invisibilizar el trabajo de tantas personas, que, de
manera apasionada, han contribuido para que este material pueda ver la luz y compartirse.
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AGRADECIMIENTOS
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Esta Tesis, como cualquier logro en la vida, es un logro colectivo.
Esta investigación es fruto del esfuerzo, el acompañamiento y el apoyo de muchas personas, que
durante más de 7 años vienen creyendo en mí, en mis ideas, en la potencia de una nueva mirada,
en mi pasión por la disciplina y por transformar la realidad que nos rodea, mejorando la calidad
de vida de la sociedad.
También agradezco al Instituto de la Espacialidad Humana, que me alojó como investigador du-
rante todo este tiempo y a la Secretaría de Investigación, que siempre me brindó todo su apoyo.
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A Valentina Ruiz, Camila Fernández, Justina Rampoldi, Ricardo Chaves, Nicolás Blanco,
En particular quiero agradecer: Rodrigo Herrera, Valentina Pillón, Ana María Gaute, Nicolás Bejer, Federica Strupeni y Iara
Gazze, quienes bancaron hasta el final durante años esta locura hermosa que aprender juntes,
A Gabriel y María Lourdes, mis papás, por mostrarme que con esfuerzo y constancia todo se
puede. A Leandro Costa y Matías Tozzini, por tenerme en cuenta con cariño y generosidad,
A Lourdes, mi hermana, por ser mi referente en esta proeza y en tantas otras. A Damián Brissio, mi compañero de vida durante tantos años, gracias a quien también pude
sostener lo que significa esta ardua tarea de la investigación,
A Sama, mi perro, que me acompañó durante todo el proceso y me sacó de los peores momentos
con su amor y compañía fiel. A todas las personas -docentes, investigadores/as y estudiantes- que se interesaron y formaron
parte del laboratorio “La Ciudad Común”, porque sin ustedes esto no hubiera sido posible,
A Fernando Murillo, mi director, quien muy generosamente me permitió entrar en este proceso
y me alentó en todo momento a creer en mí. A Sonia, de La Fábrica, y a Nosi, de Los Andes, por abrirme la puerta de sus hogares, compar-
tirme sus ideas y experiencias, conversar por horas, mates y risas incluidas, y permitirme habitar
A Lorena Vecslir, mi codirectora, quien, con su compromiso y sus comentarios, me ayudó a por algunos ratos esos oasis de vida doméstica en el caos porteño,
enfocar el camino.
A Julio Menna, Daina Núñez, Ramiro Sorrequieta, Pilar Sequeira, Juanma Biasizzo, Julia Dre-
A Zaida Muxí y Ana Falú, por inspirarme tanto y hacerme saber que esta investigación tenía yer, Lala Tallei, Babi Marzetti y Soledad Girardo, por hacerme un rinconcito en sus hogares y
sentido y que podía ser un aporte, corazones, permitiendo que mi vida durante varios años haya pendulado entre Buenos Aires y
Rosario,
A Javier Fernández Castro y Edgardo Bagnasco, por abrirme las puertas de sus espacios acadé-
micos y permitirme desarrollarme junto con ustedes, A toda mi red, mi familia elegida, que me apoya, sostiene y potencia día a día,
A Yanina Ciccero, por ser mi gran aliada en esta aventura de investigar lo común, A todes les estudiantes que tuve durante estos años de docencia, especialmente a quienes se
interesaron por las materias optativas de las que soy el profesor responsable en la FAPyD-UNR
A Natalia Kahanoff, Luciana Pellegrino y Martín Pego, por escucharnos, por permitirnos, por y donde venimos desarrollando las ideas de la tesis, porque me hicieron creer que todo esto era
transformarnos, por apostar en nosotres, por atreverse a formar Colectiva Habitaria, por ser mi posible y que tenía sentido...
refugio y mi potencia,
A Rodolfo González, quien me descubrió un día en la calle y desde entonces me enseña la po-
tencia de los cruces,
Es lindo y necesario agradecer, porque durante el proceso construimos también un “nosotres”.
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ANEXOS
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ENTREVISTA nº 1
Victor Franco Lopez: Hola Lucia ¿cómo estás? Estamos acá sentados en unas reposeras en el
medio del patio central del conjunto de vivienda Los Andes, bajo la sombra, disfrutando de este
momento. Se escuchan los pajaritos, es hermoso. ¿Cómo es tu día a día acá en el conjunto?
Lucia Nosiglia: Desde que terminé la residencia de psiquiatría, trabajo mucho en formato
virtual. Así que por lo general, me levanto temprano y me organizo para atender a los pacientes
virtuales y presenciales ya que acá si me dejan recibirlos. Cuando llegué acá lo que me dijeron
fue que sí se podían dar talleres o atender pacientes pero no se podía vender nada. No permiten
vender productos para lucrar pero si todo lo que sea atención o enseñanza. Entonces, como tra-
bajo mucho desde mi casa, entre paciente y paciente vengo acá al patio, me siento en la reposera
y también leo un rato hasta que tengo que volver. Al estar en planta baja tengo un mejor acceso,
se hace muy cómodo.
LN: Sí, para mí esta casa es muy especial porque el living da a este patio central entonces
siempre dejo las reposeras acá, puedo sacar cosas y volver, entrar, salir, me resulta muy có-
modo. Y para el gato también, que desde que llegó aprendió a ir y volver. También la reposera
la dejo acá puesta para que el gato lo use de escalera y pueda saltar a la ventana más tranquilo.
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También me encuentro con gente, hay una señora que pasea a un perrito todos los días y siempre hay algo medio voyeurista acá que todavía no resolví porque no puse cortinas, pero veo que la
que me la cruzo charlamos. Una vez por semana hay gente que hace actividad física acá en el gente que vive acá ya lo tiene un poco más asimilado el espacio interno y el espacio externo. Yo
patio con una entrenadora y también los veo cuando salgo a descansar en los días laborales, lo soy medio así, ando por el aire y está todo bien, no me molesta. Mi casa está justo en un lugar
cual me cambia mucho tener este contacto con el exterior. A veces voy a buscar al gato para donde la gente pasa bastante.
sociabilizar con la gente porque acá se suelen juntar ahí, en el medio de la fuente para charlar,
como lugar de encuentro. VFL: Claro, ¿y da a la calle tu casa o no?
Me viene muy bien tener esta relación con el afuera porque en mi casa a la tarde, al ser planta
baja, no da tanta luz, entonces salgo, me voy un ratito al sol. LN: No, mi casa solo da el patio interno. Siempre hay alguien tomando birra o algo, pero siem-
pre se juntan . Los niños generalmente están del otro lado, en la canchita de fútbol, pero ahora
VFL: ¿Y usas sobre todo el patio central o los otros patios también? en el verano se están juntando mucho en la fuente a jugar en el agua a chapotear.
LN: Uso sobre todo el patio central porque me queda más cerca, mas comodo, sí y ademas por- VFL: Y digamos, en esta relación con los vecinos y las vecinas, esto de no sentirte sola,
que me gusta, como yo dejo las ventanas abiertas, no sé, siempre me da como un nivel de patio ¿has ido construyendo vínculos con ellos?, ¿hay alguna anécdota que quieras contar en relación
interno. con esto o en términos de cuidarse, de acompañarse, de saber algo, de pedirse alguna cosa?
¿Cómo es la relación?
VFL: Claro, como tu patio, como extensión de tu casa.
LN: Si, hay buena onda, me pasó que un par de veces vieron que mis ventanas estaban cerradas
LN: Sí, es como si fuera una extensión de mi casa. Antes no tanto pero de a poquito que me fui y el gato había quedado afuera y me avisaron. También me hice muy amiga de la señora que pa-
animando, al principio el gato no sabía si iba a volver o si se iba a ir, entonces lo seguía y cada sea un perro y a la noche le da de comer a los gatos, y del señor de seguridad que da vueltas por
vez me animo un poco más. A veces igual dejo las ventanas abiertas y nadie se entera. el barrio. Al principio no me conocía y era raro, pero al final ya supo quién era y tengo mucha
confianza, no me siento inhibida. No siento que sean vecinos del otro lado de la calle, siento que
VFL: Claro, como que vivís mucho la relación con el exterior, que en realidad es un exterior-in- son vecinos adentro. Salgo y los saludo, no siento que me están invadiendo el espacio personal,
terior en algun un punto, ¿no? Quiero decir, es un exterior obviamente, pero no es la calle. no me siento invadida a pesar de que me estén mirando desde la ventana o yo saludando desde
¿Como ves eso? ¿ que te genera? la ventana, es una sensación más placentera de salud.
LN: Si, siempre me cruzo con los vecinos que son todos bastante copados, entonces como que VFL: ¿Y como de sentirte más protegida, como de seguridad? ¿O que al conocerse te parece que
vas armando relación solo con el saludo, saludarte como que ya es lindo todos los días eso puede aportar a esa sensación?
A diferencia de mi casa anterior, acá siento que no estoy sola, que nunca estoy sola. Yo tenía LN: Me siento super segura. Hace 4 meses que estoy recién pero ya voy conociendo a la gente,
mucho miedo de mudarme porque dejé de convivir, entonces me daba miedo sentirme sola o paso mucho tiempo acá adentro y no me canso, eso es loco. A la noche no se escucha un rui-
sentir mucha angustia pero acá no lo sentí en ningún momento porque nunca siento que estoy do, hay como una política interna de no hacer ruido, nadie jode a nadie a la noche, hay mucho
sola. Si estoy haciendo alguna actividad también siempre miro o me miran, como que también silencio, mucha tranquilidad y te acostumbras a ese ritmo, como que hay un ritmo de las casas
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también, todo el mundo apaga la luz y bueno, yo siento como que me tengo que ir a dormir, un Decías que a veces te sentías bien porque, a pesar de esta cosa como medio voyeurista de ver y
poco raro, pero algo asi. mirar, al mismo tiempo crees que genera vínculos y te da como seguridad. A la vez que se siente
tranquilo y se generan los espacios de la intimidad.
VFL: Claro, como que tiene un ritmo propio a Los Andes dirías, como que se va autorregulan-
do por la propia gente que vive para no molestarse. LN: Sí, para mí sí se genera intimidad y se autorregula, y si bien yo acabo de llegar, estoy en
mi cuarto mes, me adapté muy fácil, entendí los ritmos. La comunidad acá pasa mucho por el
saludo, el que va caminando te saluda y vos saludás y de repente como que se arman espontá-
LN: Si, es un poco así, y también hay veces que decís, no sé dónde se va la gente porque, por neamente conversaciones, pero que son espontáneas, se da la conversación y está el espacio
ejemplo, hoy domingo no están dado para eso, como que uno sabe que si se va al centro del parque vas a charlar con gente. Es
un lugar que da mucho para el encuentro.
VFL: Sí, ahora se escucha alguna voz de algún niño de fondo y pájaros sobre todo, como que
está hiper tranquilo. VFL: ¿En términos de algunas actividades que sean concretas para la comunidad, para todes,
existen?
LN: Sí, los niños suelen estar del otro lado, en la canchita. Y una anécdota que me pasó fue que
una vez estaba dando vueltas y escucho “Pepi, Pepi, Pepi “y salgo y era Pepi el hijo de Lu, una LN: Hay colonia de verano para los niños, que ahora parece que arranca, son para chicos que
chica que conozco pero no vive acá, y estaba con unas amigas asi que me fui a tomar un mate están acá, que viven acá. Los niños juegan mucho entre ellos, mucho, van, vienen, según grupos
con ellas y con los hijos. de edades. También hay adolescentes, muchos jóvenes. Los niños acá son muy felices. Juegan,
vuelven, saben el límite, como los gatos. Saben que hasta acá es y hasta acá ya no se puede.
VFL: Claro, como que hay tanta gente que vive acá, es como un pueblito, ¿Cuál es la sensación, Algo muy loco es que a mi gato por lo general le cuesta entender los límites pero acá entendió
digamos, en ese sentido? Porque sentís que es como vivir diferente a otro lugar de la ciudad, muy bien hasta dónde puede llegar y hasta donde no. Como que ahí está el parque principal don-
¿cómo se vive acá, y en relación con la calle, con la ciudad, con los espacios comunes? de puede estar tranquilo, donde se siente seguro, y después hay una transición que es para llegar
a la puerta de afuera que hay como un pasillo, y él sabe que hasta ahí es su límite. No va a salir
LN: Yo creo que es como una especie de comunidad, un nivel de algo que puede llegar a ser afuera porque le da miedo. Entonces, cómo puede medir el peligro de otra forma, también. Con
comunitario pero que no llega a niveles tóxicos. Hay mucho espacio, mucho verde, podés estar sus propios límites se los va autorregulando.
a 20 metros y tener tu espacio. Estar ahí sin tener que hablar o sin tener que decir nada, estar
simplemente, permanecer y pertenecer sin tener como que ir a buscarlo. Es algo que se presenta, VFL: Como dijiste, tenés un vínculo más fuerte con el patio central, que da a tu casa, que te
se va presentando. De hecho hay gente muy copada acá, quizás no iría a comer a sus casas pero queda más cerca. Pero también tu departamento, mencionabas, que da a los patios que son ten-
sí me gusta cruzarmelos y charlar de la vida, algunas cositas. dederos, se usan para eso. Y después está el otro patio que te queda un poco más lejos, que es el
Hay mucho respeto del espacio, no me siento para nada invadida y eso está bueno. de la cancha, un poco más grande, ¿no?
VFL: Sí, has dicho varias veces esto de regular la intimidad, cómo la gente se vincula en rela- LN: Ahí van muchos niños porque les gusta correr.
ción a los patios, a los interiores, cómo la gente pasea y cómo también muchos ponen cortinas.
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VFL: Ahí es más ruidoso pero también es más ancho. ¿Vos creés que el hecho de no escuchar
tanto ruido tiene que ver con el tema de los árboles o la propia conformación de los edificios? LN: Hay adentro una cantidad justa para estacionamiento de autos y hay lista de espera para
tener lugar.
LN: Sí, totalmente. Está rodeado por los árboles y cómo están estructuradas las casas. De alguna
u otra forma me viene el ruido de Corrientes pero en general no escucho mucho ruido. También VFL: Ah, ¿cómo se adjudica eso? O sea, hay una lista de espera y, bueno, cuando alguien se
es una zona que es el centro de la ciudad. Yo estaba acostumbrada a vivir en Córdoba y Maure, baja, podés ingresar. Pero no da para todas las personas que viven acá, o sea, vos dejás el auto
había mucho ruido de Córdoba, de todos lados, y acá no. No pasa ningún colectivo en ninguna en la calle. Y el auto acá adentro ¿molesta, no molesta? ¿Cómo es? ¿Se escucha, no se escucha?
de las dos calles principales. Hay unas de las calles que si pasan los colectivos pero se escuchan ¿Cómo es eso, la convivencia con el auto?
muy lejos y las otras tres no.
LN: Bueno, la convivencia con el auto me parece que en general es buena, pero bueno, justo
VFL: Antes te he preguntado un poco por eso del paso de lo urbano a lo doméstico, entre comi- yo estoy en un departamento donde el living no da a los estacionamientos, , que eso es bastan-
llas, ¿no? Digo, porque acá este es un espacio que parece urbano, pero es súper doméstico, ¿no? te poco común. Pero igual hay un caminito que te divide de los autos y en algún momento te
Me parece en términos de la intimidad o las dinámicas que se generan, de seguridad, los niños acostumbras, y la verdad que no molesta. O sea, sí quizás me molestaría si hubiese un auto acá
jugando, corriendo,.. No es la calle. ¿Y cómo es la sensación de llegar a tu casa? Ese momento donde estamos sentados. Pero en ese caso no estaríamos acá, estaríamos en el medio. Hay sufi-
de cómo llegás ¿Cómo lo ves? ¿Cómo es el recorrido para llegar a tu casa? ciente espacio como para que los autos no sean un problema.
LN: Yo tengo las llaves en todas las puertas exteriores. Entonces, depende de dónde llegue, VFL: Y volviendo a lo de la ciudad y el entrar... Me interesa esa sensación, ¿Cómo te sentís vos
llego a mi casa. Cuando viene alguien yo doy la dirección de un timbre que está en la puerta que esto de llegar a tu casa? Hay una especie de recorridos o elementos. ¿En qué momento te sentís
corresponde a mi departamento, pero yo entro desde cualquier lado. en casa? ¿O qué ya entraste a tu casa? Porque entrás y aparece un primer límite que es el borde
de toda la manzana ¿no? Porque todos los edificios o los ingresos son por la calle ¿Cómo es el
VFL: ¿De repente haces caminos diferentes para llegar a tu casa? Claro, podés entrar por cual- momento de ingresar?
quier lado, hay muchos ingresos, ¿no? Por todas las calles.
LN: Me gusta entrar más por los lugares donde tengo que atravesar el parque.. Me gusta, antes
LN: Si, por todas las calles, si vengo del subte, entro desde Dorrego. de llegar a mi casa, sentir el verde. El silencio. Es una sensación muy placentera y muy linda.
Es la sensación de desenchufar antes de llegar. Y siempre hay gente. Y uno no se siente mirado
VFL: Claro, depende de dónde dejás el auto, decís, porque lo dejas afuera, a pesar de que acá para nada. Eso pasa acá. Como que nadie te está mirando. Hay algo de que me parece que todo
adentro se puede circular. el mundo aprecia mucho este lugar, entonces se miran a ver quién tiene la mejor casa. Son todas
muy parecidas pero tienen diferentes vistas. Dicen que la cantidad de árboles está calculada por
LN: No, no se puede circular, sólo hay lugares para estacionar. la cantidad de personas que viven. Como que es un árbol por persona o algo así. Hay muchos
árboles.
VFL: Claro, circulan para estacionar.
VFL: En un momento te preguntaba si había algunas actividades organizadas por la comunidad.
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A lo mejor porque solo llevás cuatro meses viviendo acá, no lo viviste todavía. LN: Claro, son exclusivos para eso. Para mí la actividad colectiva es como la actividad espon-
Pregunto. O capaz sabés si se arman reuniones o eventos o algún asado. Porque hay una parrilla tánea. En el teatro, el otro día se escuchaba una orquesta y se juntó gente. Yo fui y me senté con
¿no? ellos a escuchar música.
LN: Los de las casas algunos tienen parrilla, pero no hay una parrilla colectiva. Creo que por VFL: Hay una biblioteca, pero es pública y queda por fuera. También hay algunos locales y
algo de higiene. lugares de estudios.
VFL: ¿Y hay espacios de uso común para todos? Los tenders, por ejemplo, los tendidos de la LN: Sí, acá siempre se junta gente. Sé que para Navidad todo el mundo pone las mesas afuera,
ropa funcionan en los patios. ¿Eso es comunitario? se arma como un gran conjunto con todo el mundo y hacen la comida. Yo quiero para año nuevo
poner una mesa larga y hacer una jam de música en mi casa para el que quiera venir. O como
LN: Los tendidos en los patios, si. Cualquiera de los departamentos puede ir. Yo lo uso todos los proyecto, poner un taller de arte y fanzine en el quincho para los pacientes y también estar al
días. aire libre. Hay muchos cumpleaños, esos globos son de un cumpleaños que hicieron ayer. Eso
me parece que es lo colectivo en este lugar. El nivel de potencialidad que se puede dar es si vos
VFL: ¿Y dónde quieras? ¿No tenés un lugar concreto? querés participar.
LN: No sé bien. A mí me dijeron, esta es tu llave y yo puse la ropa donde me parecía que VFL: Claro, no es obligatorio. Es como en potencia. Se puede dar por cómo es el espacio. ¿Vos
correspondía. Pero creo que nadie lo tiene muy claro. No sé quién puede acceder. Porque me crees que por cómo está diseñado, conformado, por cómo se pensó los detalles del inmobiliario
parece que los del tercero, por ejemplo, tienen sol. Yo no tengo balcón. Entonces, si o si, tengo y los árboles condiciona justamente cómo son esos encuentros? ¿Mejora la calidad de vida?
que colgar ahí.
LN: Para mí mejora la calidad de vida, que siempre abras una ventana y tengas un árbol. El
VFL: Ah, ¿los de la última planta tienden arriba? silencio. Que tengas dentro de tu casa un parque colectivo donde sentarse y mirar. Siempre
hay gente que está mirando el cielo, hablando con amigues y se juntan acá. Que sea un espacio
LN: No, es que en general todos los departamentos tienen balcón menos los de planta baja. En- donde se circule, es revitalizador energéticamente. Vos te sentas y hay gente que pasa. Eso te
tonces, no sé si son para los de planta baja o para todos. cambia un poco la percepción de lo que estás pensando y el contexto. Me parece que mejora
mucho la calidad de vida al cruzarte con gente. Cada cara cotidiana cada vez te parece más
VFL: Porque tampoco da para todos, supongo. O sea, hay dos patios. familiar y eso es también lo colectivo. La frecuencia con la que ves a alguien y esa amabilidad
que se va armando de a poquito. Me parece que eso es lo lindo que tiene. Cada uno va armando
LN: Claro, hay dos. Me parece que son solo para planta baja. su proyecto, yo me paso horas leyendo en esta reposera y la gente me ve.
VFL: Bueno, pero allí habría una actividad colectiva. Porque esos patios son exclusivos para VFL: Claro. Rescatas sobre todo este patio, la vegetación.
eso.
LN: Rescato el patio, la vegetación, que hayan niñes jugando y que sean libres. Que mi gato
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sea libre. Y que pueda cruzarse con animales pero con libertad. Me parece una locura total. Que
tengas un nivel muy proporcional en que abris una ventana, ves verde y ves a otres pero con VFL: Ese cambio de vida, hace poco. ¿Cómo lo vivís? ¿Qué podrías decir en relación a eso?
diferente nivel de intensidad. Las ventanas tienen mucha luz y las casas son muy proporciona- Tanto que lo habías deseado.
les. Todas las casas son parecidas pero distintas. Cada uno juega su look con diferentes plantas.
Todas las casas tienen casi la misma cantidad de ventanas. No estás en un lugar donde una tiene LN: Bueno, me cambió mucho. Fue muy fácil la adaptación. La zona ya está adaptada y no me
una casa mucho mejor que la otra. Son todas lindas. costó nada adaptarme. También justo en la casa donde vivo la remodelaron y está todo bastante
nuevo. Pero no me costó mucho adaptarme al ritmo de vida que tienen acá. La verdad que estoy
VFL: Te quería preguntar también por cómo se gestiona la vida cotidiana. muy cómoda. Tengo parque y también estoy cerca de mi casa de antes, entonces me manejo
bien en la zona. Está al lado del subte, o sea que estoy muy cerca del centro pero a la vez no se
LN: Hay un consorcio y una administradora que vive acá hace muchos años. Te pasan los ser- escucha un solo ruido. Estoy más tranquila que viviendo en el campo. La adaptación fue muy
vicios comunes que son para el mantenimiento. Hay un día a la semana, a la mañana, que viene rápida y la verdad que para dejar de convivir no se sintió forzado.
gente a hacer barrido y después han venido a cortar el pasto.Todas esas cosas se pagan por con-
sorcio y te mandan lo que tenes que pagar proporcional a tu unidad. Como cualquier consorcio. VFL: Decías que trabajas en casa mayormente. Pero ¿cómo resolves tu vida cotidiana? Las
No es mucho lo que pago hoy en día, así que debe estar bien calculado. necesidades básicas, ¿el barrio las proporciona? ¿El barrio inmediatamente de los Andes? ¿O el
barrio de los alrededores de Chacarita? ¿Cómo es en relación al abastecimiento?
VFL: Por ejemplo decías que había un espacio para correo común.
LN: Hay un supermercado que tengo que cruzar Corrientes. Cruzo el parque, voy al super-
LN: Hay un espacio que está de lunes a viernes. Es una casilla, donde cada uno tiene su correo mercado que está a 30 metros y vuelvo. Como soy yo sola, tampoco tengo que comprar tantas
según su número de departamento. cosas. Los lunes me traen cajas de comida vegetariana con la cantidad justa de ingredientes para
cocinar. Está bueno porque uso la cantidad justa de comida que necesito para hacer dos porcio-
VFL: Me mencionabas antes de la entrevista, que hacía diez años que querías vivir acá. Que nes de comida y eso me dura toda la semana. Entonces tampoco tiro tanta comida porque me
era tu sueño y ahora hace cuatro meses que estás viviendo. Lo conseguiste. ¿Cómo viviste ese traen justo un limón, dos porciones de arroz y con eso voy tirando. Pero en general me parece
cambio? que está súper cerca de todo. Tenés acceso a un supermercado chino que está a dos cuadras y
también está el supermercado Día. No está tan cerca de un supermercado, por tener parques
LN: Estuve por comprar un departamento acá y a mi vieja le dio miedo. Entonces me ayudaron alrededor y no tener tanto crecimiento de los dos lados. Pero estás a una cuadra de Corrientes,
para moverme a otro lado. Pero acá es como lo pensé, es súper cómodo. Está muy bien resuelto no me puedo quejar.
el espacio y estructuralmente funciona bien. La gente no está tan pendiente de reparar bolude-
ces. VFL: Sí, porque el parque de los Andes y el barrio en sí, no es tan abastecedor en ese sentido.
VFL: Como que ya es de calidad desde el origen. ¿Y estás de alquiler aca? LN: No, no está tan crecido.
LN: Si. VFL: En las plantas bajas que dan a la calle hay algunos locales comerciales. ¿De qué son esos
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locales en general? Hay una biblioteca pública también. ¿El teatro da para adentro o es para VFL: ¿Vos creés que se puede decir que esto es un oasis en medio de la ciudad?
afuera?
LN: El jardín de Edén. Sentís que en cualquier momento te pueden desterrar porque estoy alqui-
LN: Creo que solo desde adentro. lando. Así que me da mucho miedo. Sabiendo que vivís acá y después cuando te tenés que ir, ¿a
dónde te vas?
VFL: Ah, ok, es para el conjunto de los Andes.
VFL: ¿Qué haces después de haber vivido en Los Andes?
LN: Es para afuera, es municipal.
LN: ¿Por qué se va la gente? Me pregunto. ¿En qué se va? ¿Por qué se va? Hay mucha gente
VFL: Ah, pero ¿y cómo entra la gente entonces? mayor todavía viviendo, llevan 40 años, toda la vida acá. Sería interesante entrevistarlos.
LN: No, quizás hay otra entrada y no me di cuenta. Sí, debe haber otra entrada. VFL: Bueno, en ese sentido decis que hay de todas las edades. Que viven muchas familias,
niñes, adolescentes, también gente grande.
VFL: Pero la pueden usar desde acá también.
LN: Sí, de todo. La verdad que es bastante proporcional. No es un barrio fancy.
LN: Sí, es parte de uno de los teatros dramáticos que tienen formación para actores y actrices.
VFL: Claro, es gente de toda la vida. ¿Qué haces después? A donde te vas, porque esto es un
VFL: Ok. ¿Y en los otros locales qué funcionan? lugar único. Es difícil encontrar un lugar parecido a Los Andes. Acá en Buenos Aires es difícil
encontrar algo así. ¿Qué podes hacer después?
LN: Hay uno que es de diseño. Aca al lado, hay uno que hace manicura. Otro de diseño que es
de la chica que vive acá. Y hay otros que no sé, todavía no me enteré. LN: Yo creo que me quedaría acá. No me iría.
VFL: Por ahí no hay tantos kiosquitos. VFL: ¿Ya te quedás para siempre?
LN: Hay un estudio de arquitectura que tiene puerta para afuera. LN: Y a mí me gusta mucho. No me molesta que me miren. Quizás me iría a una casa antigua
para remodelarla, que tenga galería y poder hacer todo lo que me gustaría como proyecto de
VFL: Claro. Hay locales de trabajo, como de estudios. Porque, por ejemplo, kiosquitos no hay vida. Pero esto es muy sólido como proyecto de vivienda, no creo que vayan a hacer una torre
tantos. Decís que tenés que ir a Corrientes. en la mitad del parque.
LN: No, tenés que caminar. Antes había un kiosquito en la esquina, muy chiquito pero no está VFL: Esto que decías del proyecto, de comprar una casa con una galería y reformarla. Lo que
más. cambiaría es que no tendrías este espacio de convivencia. ¿Es algo que te parece relevante? Es
decir, si te imaginas el futuro, decis me quedo acá o me compro una casa sola.
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En estos imaginarios que son un poco distintos, ¿crees que es un punto relevante y a favor de los ENTREVISTA nº 2
Andes?
Realizada en la Cooperativa de Viviendas La Fábrica
LN: A mí siempre me gustaron mucho los parques. De hecho, para elegir el hospital donde iba a Fecha: febrero de 2023
trabajar, recorrí todos los hospitales y elegí el que tenía el parque que más me gustaba. Que era Participantes: Sonia, de 65 años (entrevistada - cooperativista desde el inicio, en 2001, y habi-
el del hospital Rivadavia enfrente del Servicio de Salud Mental, que es muy parecido a este y lo tante del conjunto desde su inauguración, en 2017) y Luciana Pellegrino, Natalia Kahanoff y
hizo Thays. No elegiría una casa porque sea más grande o más linda, sino que elegiría una que Víctor Franco López (entrevistadoras - investigadoras, integrantes de Colectiva Habitaria)
tenga un árbol de 100 años.
VFL: Qué increíble. De hecho, es que casi tiene 100 años los Andes. Es fuerte.
LN: Es fuerte. Este árbol sí tiene 100 años, tiene más vida y es más complejo.
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ca, porque sí, hay otras compañeras que tampoco cierran puertas, por ejemplo. Hay otras que sí,
Víctor Franco López: Sí, que dependiendo de cómo sean, cómo finalmente sean, va a cambiar tienen miedo, pero la mayoría vive en un ámbito mucho más relajado, en cuanto a la seguridad.
también la dinámica probablemente de la vecindad y de cotidianidad de la gente. Otra de las cosas que se puede ver mucho son los niños, ¿sí? Los niños normalmente a determi-
nada hora salen a molestar. A mí no me molestan, o sea, es una forma…
LP: Si, de apropiación, así que bueno, tenemos un par de preguntas, pero nos interesaba desde tu
percepción, que ya vivís acá hace tres años, cuatro. LP: Bueno, como son los niños.
Sonia habitante de “La Fábrica”: Sí, yo vine en agosto del 2017. S: Claro, se ponen a laburar de niños. Si hacen algo, yo de mi parte también digo. Pero son
cosas que de repente hasta uno no se da mucha más cuenta, que no son normales. Por ahí, si
LP: Bueno, ¿cómo se vive o cómo es el día a día de habitar en un edificio de estas caracterís- vos vivís en un edificio, no es normal que vos le digas a otro niño que está afuera “¿Cómo vas a
ticas? Que tiene que ver, por un lado, la parte quizás cooperativista que también te vamos a estar haciendo eso, mijo?”, y que eso sea permitido por el padre.
preguntar, pero también hay condiciones arquitectónicas que consideras.
LP: Digamos que en esa situación se ejerce un cuidado colectivo.
S: Sí, mirá, una de las cosas que me planteo, ¿no? Si yo hoy por hoy me planteara otro lugar, no
me interesaría. Digo, creo que alguna de las cosas que se asemeja bastante, por lo menos para S: Por eso te digo que son cosas que yo las perdí de vista, pero si me remito a otro ámbito, sé
mí, es a lo que tiene que ver con las situaciones barriales. Yo voy a cumplir 65 (años) , o sea, me que no son así.
crié en espacios en los cuales la calle era un lugar. Eso es lo que vos planteas como una exten-
sión, bueno para mí, o sea, son cosas que ahora no hay, ¿no?, estaba la puerta y la puerta a can- VFL: Claro, y como que el hecho de que estén, vos sentís primero que te permite estar y que
cel. Sí, la puerta a cancel es un espacio como intermedio, normalmente la puerta estaba abierta sucedan cosas de encuentro, de intercambio entre la gente. Y después, ¿qué?, en un
durante todo el día, la que estaba cerrada era la puerta a cancel, ¿sí? Ahí vas a ver en concreto momento vos decías, como que cambió un poco la mentalidad.
cómo se toman cuestiones de cuidado. Ahora viene uno de los que cuidamos, ahí está chillando
porque no viene. S: En todos cambió.
Digo, yo creo que también depende de cuánto, cuando entras, cuánto puede ir cambiando la
cabeza y cuánto, en ese tiempo, vos pudiste seguir cambiando. Yo creo que de una u otra mane- VFL: En el sentido de la apertura de lo colectivo, digamos. Como que la gente llega con un
ra, o sea, sí hay algo que cambia muchísimo, que es en general, no te manejas ya más como si poco de recelo en ese sentido “no estamos acostumbrados a vivir así” y, en cambio, después
vivieras solo. Pero hay algunos de nosotros que somos mucho más colectivos que el resto, hay abrieron ¿o no?.
gente que es mucho más metida. Hay algunos que querrían que te metas para adentro y que te
dicen “el espacio común es para transitar”. O sea, a mí me hace acordar a la época de la dicta- S: Muchos de nosotros hemos vivido en programas de vivienda transitoria, parece que no, pero
dura, ¿se acuerdan ”circulen”? Bueno, para mí es imposible. Y esto de la extensión también son eso te da también un entrenamiento, y ves la diferencia entre los que no han transitado eso. Esto
de las cosas que se han dicho en forma, por ahí, no es la palabra ni irónica porque es más como no quiere decir que seas mejor, ni nada. Quiere decir que uno está acostumbrado. Y hasta en
molesto, ¿no? Creo que es una extensión de mi casa y sí, es una extensión de mi casa, yo tomo gente que para mí es buena gente, el hecho de no haberlo vivido, les hace decir cosas que es no
mate, no tengo ningún inconveniente en comer afuera, pero ninguno, ¿eh?Ahora, no soy la úni- conocer el ámbito, el espacio. Yo que sé, una tontera, decir: “che pero ¿tanto les cuesta saber
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que hay que cerrar la puerta?” Y sí, si hubiese vivido en un PBT, sabría que sí, que es uno de
los problemas recurrentes. Las puertas, los perros, el tomar espacios comunes, todos esos son VFL: Y por ejemplo toda la vegetación, porque la verdad que creció un montón, está súper cui-
problemas que el que ha vivido en PBT lo sabe hacer. dada. ¿Esto es espontáneo?, ¿se lo van haciendo?, ¿no están organizadas como tales? .
LP: Y con respecto a eso, estamos hablando un poco de los espacios comunes. ¿Cómo gestio- S: No, no estamos organizados como para que vos digas. Pero sí, como todavía hay gente
nan ustedes todo lo que tiene gran cantidad de superficie de espacios comunes? ¿Cuáles son las que vive en una mutua, se supone que son las cosas que tienen que hacer. Yo creo que, para mi
actividades que se desarrollan? ¿O es espontáneo? gusto, tendríamos que organizar temas de limpieza. Pero bueno, te digo, los que llevamos mu-
cho tiempo hicimos 17 años de reuniones corridas.
S: No, yo creo que, para mi gusto, no hemos organizado cosas que podemos organizar. Así y
todo, hay cosas que se han organizado, no sé, de repente por medio de la organización conocés a LP: Y lo que nos contaste, por ejemplo, el crédito de la (ley) 341, no incluía todo lo que
la UTT. Bueno, entonces eso implica que en un determinado momento te dicen “che, miren que es equipamiento común, ¿no? ,
se consiguieron bolsas de verduras a tanta plata”. Siempre hay una o dos o tres personas que son
las que terminan diciendo “bueno, yo junto la plata”. Pero sí, todos dicen yo quiero. Bueno, esas S: Donde estás sentada acá, no. Solo vivienda.
cosas se dan, y yo no sé también si se dan en forma muy normal, pero tiene más que ver con la
organización que con lo que se hace como propio de una cooperativa. A mí me gustaría que se LP: ¿Y ese espacio está previsto para...?
pudiera, porque se puede hacer alguna cosa más. Las cosas que, también, se dan es que cuando
vos ingresas empiezan a haber algunas diferencias que por ahí antes no se veían. O como vos S: Ese espacio, nada, anfiteatro se llama.
estabas enfocada en cuál era el objetivo, llegaste al objetivo primario. Para mí obviamente hay
otras cosas, pero bueno. VFL: Reuniones…
LP: Pero en cuanto a las actividades, por ejemplo, ¿comen en algún momento juntos? S: Tal cual, es el SUM, que tampoco se logró terminar.
S: Todos, todos, todos, no. Pero sí, tomamos mate, comemos, salimos a estudiar. Las viejas más LP: ¿Y ahora lo usan como taller, por ejemplo?
que nada vamos y nos fijamos en las plantas, les echamos para los bichos.
S: En este momento sí, porque hay un compañero que lo está haciendo (se escucha ruido de
LP: Claro, ¿los nenes juegan acá? carpintería). Esas son otras de las cosas que se ve, acá tenés una persona que es carpintera, tenés
otro compañero que es herrero, tenés otro que es albañil, tenés otro que coloca vidrios, tenés
S: Los niños juegan acá y van a más de una casa, suben, bajan. una mujer que hace cerámica, hermosísima. Ah la quiero, pero así (gesto grande con las manos).
Tenés quien hace cerámica, tenés quien hace vitral.
LP: Se manejan con cierta libertad. Acá están seguros, entran a casas.
LP: Pero digamos que pueden ir y ocupar ese espacio.
S: Si, absolutamente, sí.
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S: Ni siquiera está muy dicho, ni tan ocupado para mi gusto. Pero por eso te digo, la incomo- LP: Claro, para que sea abierto al barrio.
didad de algunos que manifiestan se interpone con el hecho concreto. Yo no soy de las que me
quejo mucho, no por esas cosas. Por otras cosas, soy absolutamente peleadora, pero a mí no me S: Claro, y eso fue: “olvidate”, inclusive desde mi parte.
molestan ni los ruidos, ni los niños que corran, ni que estén hasta más tarde. Nada de eso me
incomoda, nada. Hay otra gente a la que le incomoda. VFL: Claro, como que es un tema de conflictos a otro nivel.
LP: Claro, por ahí hay alguien que ahora, porque está haciendo este ruido, pueda ir a decirle LP: Claro, quizás ya no es lo mismo, el tener la puerta abierta no hubiera sido así.
algo.
S: No, no hubiera sido lo mismo.
S: Acá trabajó mucho rato el compañero con la carpintería y a mi no me importaba. Para mí era
un placer, realmente, que estuvieran haciendo algo y, que se juntaran dos o tres compañeros a VFL: O sea, como que de alguna manera hay una especie de “aprendizaje” que a lo mejor no se
tomar cerveza o lo que sea. Si hubiese sido un bardo, sí me hubiesen molestado. acaba de usar, o se usará internamente mucho quizás. Pero a lo mejor hay un potencial con el
frente, porque acá hay un espacio también que no está usado, ¿no?. Digo, ahí hay un pensamien-
LP: El espacio de la esquina que está ahí… to…
S: Este también es un espacio que fue pensado como un lugar que tuviera que ver con algo para S: Sí, eso se suponía que íbamos a poder hacer un negocio, porque después hay que bancar el
el barrio, pero no se hizo. espacio, ¿no?
LP: Un equipamiento más abierto para el barrio. VFL: Claro, porque eso es interesante también, desde el pensamiento...
Natalia Kahanoff: Bueno, son lugares que tienen el potencial de ser usados de forma común,
pero quizás es muy reciente también. LP: Una forma de autofinanciar.
S: Sí, hay que ver también cómo van los barrios. Acá también se planteó la parrilla, pero todo S: Si, pero por eso te digo, vos te tenés que plantear que los que vivimos acá, la mayoría, veni-
eso significa plata. mos mal de dinero.
VFL: Y cuando se pensó, ¿era para abrir como para que el conjunto estuviera abierto para la NK: Claro, y después de todo el transcurso, imagino, del proceso de tantos años, una vez que
gente de afuera? ¿O estaba pensado para que desde afuera se pudiera? llegan... Creo que también es como en algún punto bastante reciente, ¿no? Como cuatro
años en relación a todo el proceso que vivieron para que estos espacios empiecen a
S: Si, estaba pensado… cobrar vida.
VFL: Desde adentro para que se caminase por acá y tal. S: Igual tienen vida, ¿eh?
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LP: Pero es más espontáneo.
NK: Sí, como estar acá, por ejemplo, ya sentados acá con la puerta de tu casa abierta.
S: Sí, sí.
S: Sí, sí. Mi casa en particular, es una de las casas más abiertas, pero la de Silvita también, tiene
LP: Entiendo que ustedes tienen asambleas, un modelo organizativo, pero ¿tienen algunos me- el portón abierto, va, viene.
canismos de resolución de conflictos? ¿O se van planteando y se hablan?
VFL: Claro, incluso a lo mejor hay conversaciones desde las ventanas, o que la mamá le dice al
S: Sí, cuando ha habido conflictos, sí. Por lo general, se conversan en las reuniones de asamblea nene cómo venía a comer y esas cosas. Porque tiene muchas ventanas, hay mucho para afuera, y
y eso se trata. Eso no quiere decir que se resuelvan. es un espacio interno, digamos, eso es interesante.
LP: ¿Pero hay asambleas pautadas cada tanto o no? S: Sí, de gritarle al otro, sí. Ves, al viejo este le gritás, que me importa - le hace chistes a un
vecino - ¿Qué te andas metiendo vos?
S: Sí, pero bueno, acordate que tuvimos pandemia, lo cual fue muy útil para los que quieren me-
terse para adentro. Pero de todas maneras, así y todo, hubo algunos casos en particular y la gente Telmo, vecino que pasa: ¿Vos qué te metes? (ríen)
salió. En un caso que tenía que ver con violencia, la gente salió. La gente sale y se resuelve. Que
no sé si también se resuelve de la misma forma en otro lado. S: ¿Cómo andas Telmo?
S: Por eso te digo, hay cosas para el afuera, que yo ya por ahí no percibo. S: Muy bien, así me gusta.
S: Claro. Ah, me decía el compañero que pasó recién, Juaco, que él fue bachi en la organización, S: Todo bien. Todo viento en popa.
y entró después, ya a lo último. O sea, que no estuvo los 17 años.
Sí, conoce la organización porque fue parte de la organización, siendo parte del T: ¿Estás mintiendo, como siempre?
bachillerato. Y me decía, “no, no, hay una cuestión de control que no la perciben”. Yo honesta-
mente, juro que no me doy cuenta. S: Por supuesto.
LP: Claro, visto desde afuera sí se percibe distinto. T: No le crean mucho, porque… (ríen)
S: Claro, cosas que yo no logro ver, que me parecen naturales. NK: Si tuvieses que describir, por ejemplo, la relación con tus vecinos en general.
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S: Yo para mí, en general, bien. S: Claro, es un facilitador. Creo que el hecho de haberte encontrado, tener las asambleas, tener
que resolver las baldosas que vas a poner, discutir con el otro porque no sé qué, porque esto
LP: Pero si, esto que vos decís, lo comparás con vivir en otro tipo de edificio, son otras cosas… no… Y en cada cooperativa se da de formas diferentes.
NK: Son otros vínculos. VFL: Y una pregunta en relación a eso, cuando ves el edificio, como que tiene dos especies de
“patios”. Esta parte y el otro lado un corredor más estrecho, pero que también sería como otro
LP: Son vínculos más cercanos. espacio, ¿se generan ciertos sectores?, ¿como grupos?, ¿o no, no tanto?, como que se recorre
todo, como que no es tanto por eso.
S: Sí, son otros vínculos. O sea, normalmente vos sabés qué es lo que le pasa al otro. Y si al otro
se le murió el padre y resulta que no tiene (dinero), alguno va a decir, “che, habría que juntar S: Los niños le dan la vuelta a todo.
plata para tal cosa”. Algunas cosas que se van dando.
VFL: Obvio, les encanta. Es como un circuito, con la bicicleta.
VFL: Claro, también vos decís porque capaz que te encontrás mucho más, digamos, que en otro
tipo de edificios, que con suerte compartís el ascensor, ¿no?, en ese sentido, un poco. LP: Si, ser niño acá, es hermoso.
LP: Claro. Digamos que si lo tendrías que asociar podría ser, por un lado, por toda la S: Sí, es otra cosa.
cuestión organizativa y cooperativista, pensamiento político, cooperativista y cierta militancia.
Hay un trasfondo ideológico, pero también el espacio facilita eso. LP: Y en cuanto, por ejemplo, a la organización, ¿esta cooperativa en particular tiene en cuenta,
en sus bases, algún aspecto de perspectiva de género? En cuanto a la organización, a la gestión.
S: Yo creo que el espacio facilita. O sea, digo, de todas maneras, si vos no tenés alguna cuestión ¿Explícito?
que tenga que ver con lo organizativo, no sé.
S: Como organización teníamos la cuestión de género. (susurra) La compañera que está ahí era
VFL: Claro, puede quedar en desuso, puede quedar como que no funciona. Pero es de género. Terrible, terrible, terrible. Eso sí, aborto legal gratuito, pero después... no mucho.
potenciador de que eso se pueda dar, a diferencia de otro edificio. Pero sí, hay algunas cosas que creo que la mayoría se va dando...
S: Yo creo que sí, eso se da de otra manera. El hecho de que el que viene, normalmente, se adap- LP: Quizás tiene que ver con ese cambio de cabeza que se va haciendo.
ta también a esas cuestiones. La forma, lo arquitectónico, lo que hace por ahí es…
S: Por eso te digo, yo creo que hay algunas cosas que, desde los chistes que podés hacerle al
LP: Es un facilitador. otro. El que pasó recién es re machista, pero porque se ha criado así, no es mal tipo ni nada.
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Ahora, en otro lado, yo no sé si voy y le hago un chiste, y se lo podés decir a ese tipo. Y es el
mismo que, si necesito que venga y que arregle tal cosa, le voy a decir y te termina diciendo, LP: Claro. Pero bueno, en otros lugares puede haber vecinos que no se involucran.
“ves que se necesita un hombre en la casa”. ¿Viste? Para que cambie los cueritos. Pero eso se
da bastante, creo que, con cuestiones que tienen que ver con lo que era el barrio. ¿Sí? Es lo que S: No, no, en eso no. No, no, no.
más me da la impresión a mí.
LP: ¿Cómo fue el proceso de diseño? O sea, ¿cómo era la relación de ustedes, o los que estuvie-
LP: Pero digamos, ¿hubo o hay mujeres jefas de hogar?, o sea, es variada, digamos. ron en casi todas las etapas, con el equipo técnico?
S: A ver, yo soy sola. La mujer que está al lado ahora es sola. Elva crió a sus dos hijos sola. La S: Fuimos pocos los que estuvimos en casi todas las etapas.
Pato es sola.
LP: Bueno, vos sos uno de los casos. Digo, ¿hubo decisiones desde los cooperativistas?
LP: ¿Y en eso se va dando cierto acompañamiento?.
S: Sí, hubo algunas decisiones, o sea, lo que ustedes llaman diseño participativo no es que no-
S: Tenes más de una que ha criado hijos sola. sotros diseñamos. No, vino un diseño, sobre ese diseño, sí se plantearon algunas cosas. Parte de
las cosas que sí se plantearon tuvieron que ver con, por ejemplo, el patio.
LP: Claro pero al ser tus vecinas, quizás, ¿se da una situación de ayuda? Por ejemplo, para la
crianza. LP: Que todas las casas tengan patio.
S: No, porque en este caso ya han sido grandes. Digo, con Nahue, por ahí sí se da, y que no se S: Si, patios, todas las mujeres, y fue una cosa bien de mujer. Las mujeres necesitábamos un
da con todos, ¿sí? Que se da con alguno. Meterse, se meten en todos. patio, ¿dónde vas a colgar la ropa, sino?
KP: Pero digamos que puede ser un lugar de mucha más contención. VFL: O sea, este lugar, digamos.
S: Es que el lugar solo es de mucha más contención. LP: ¿Qué no estaba en el diseño original?
VFL: Y de construir redes, vínculos entre ustedes, como hay cosas que sucedan. S: Yo no me acuerdo exactamente, pero sí.
LP: Eso y en el caso de violencia… S: Me acuerdo que queríamos patios, necesitábamos un patio. Supongo yo que, en el caso de
esto, si se piensa en un espacio común, digo, los arquitectos fueron hombres, ¿sí? Una cosa que
S: Sí, sí, sí. No hay mucha manera de que no te enteres. todas las mujeres plantearon, sobre todo las que tenían crío, era que las barandas no son seguras,
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dentro de la casa, el balconeo no es seguro. Eso fue una cosa que todas las mujeres pidieron… S: Otra de las cosas que se planteó es el baño, está arriba. Hay algunas que tienen preparado
“¡Ay, pero qué barbaridad!” Bueno olvidate, se hizo así. Pero la perspectiva de género está en abajo y arriba, pero el baño está arriba. Y una de las cosas que dijeron, que a mí no me parecía,
todo. pero a otros sí, era que había que dejar al menos preparado por si se quería un baño abajo.
LP: Y después, por ejemplo, las cocinas son muy grandes. NK: Pero en ese sentido, por ejemplo, ¿no te lo preguntaste como eso de envejecer acá
y quizás el duplex te queda un poco incómodo?
S: Las cocinas fueron planteadas adelante, también por las mujeres.
S: Mirá, eso sí. Fueron de las cosas que se hablaron cuándo se planteaba de qué manera se
LP: Eso es algo súper interesante que vimos, la relación con el patio y con el afuera. distribuían las viviendas, decían “tengan en cuenta qué prioridad para vivir abajo tengan los
viejos”. Me acuerdo que tenía una compañera que yo siempre decía “no, arriba más lindo”. Y
S: Eso yo me acuerdo que sí fue una de las cosas que se plantearon, que las cocinas queríamos esa compañera, ya falleció, me decía “Soña, vas a estar vieja y necesitás…”. Cuando se termi-
que estuvieran adelante. No me acuerdo si estaban todas adelante, pero sí fue una cosa que yo nó haciendo, ella ya no estaba, y una de las razones por las que quise este (dúplex) era porque
me acuerdo que se dijo, “no, las cocinas tienen que estar adelante”. estaba abajo.
VFL: ¿Y qué era lo que surgía ahí como argumento, digamos, para pedir…? LP: Y a lo sumo es esta escalera (interna).
S: ¿Para la cocina? Y yo quiero mirar para afuera, muchacho. S: Sí, sí, sí.
VFL: Ok, no, no, pero por saber, o sea… Como que era importante la vinculación con este patio NK: Y no son dos, tres, obviamente.
común, digamos. ¿O era un tema de iluminación? ¿Era de ver un lugar agradable, un patio con
vegetación?. S: Sí, sí, sí, sí.
S: En cualquier mujer, digo, la cocina es un lugar que se transita mucho. O sea, ya sé que en LP: ¿Y las terrazas son accesibles?
esta época todo lo que vos quieras. Así que la mayoría de los hombres, cuando empiecen a coci-
nar como cocinamos las mujeres, van a ver que la cocina tiene que estar tiene que estar adelante, S: La terraza no. Esta de acá es de chapa, así. Esas fueron de las cosas que yo no estuve de
se tiene que ver. Es el afuera, es la relación con el afuera. Lo que se planteaba era eso. acuerdo tampoco y no sé cuántos estuvieron de acuerdo. Arriba tenés ventiluces o claraboyas,
yo tampoco estuve de acuerdo.
VFL: Eso es muy interesante porque es de las cosas más interesantes que también hemos de-
tectado del edificio en cuanto a diseño, por eso yo quería que lo explicaras argumentando desde NK: ¿Por qué no estuviste de acuerdo con eso?
esas reuniones y que por ahí incluso desde una perspectiva de las mujeres toda esta espacialidad,
toda esa relación con este espacio, que tiene vegetación. S: Mirá, a mí me explicaron que eran seguras, que no sé qué. Para mi no iban a funcionar, dis-
cúlpenme, quedan muy bellas, pero lo único que yo pensaba era primero “chapa, a más de uno
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se le va a llover”. Efectivamente, a más de uno se le llueve. Ventiluces, cuando está el sol, aga- ¿Puede ser?
rraste, hace un calor, y hasta ahora no apareció una granizada fuerte, si no, serán doble vidrio. A
mí no, yo era por las razones que no quería, yo si quería arriba, iba a ser de acá. NK: Hasta que no se terminaron de hacer.
VFL: ¿Es transitable o no? ¿no se puede ir ahí? S: En este caso, sí, y te explico por qué. Eso también es experiencia. Las de al lado, se pagaron
el terreno ellos, no había ley 341, o sea, todo un tema, ¿no? Pero cada uno sí sabía dónde era.
S: No, no se usa. Entonces cada uno compró su cerámica, yo me tuve que comer esta cerámica, que no es de lo
que más me gusta, pero bueno…
LP: Todo este bloque, Sonia, ¿es nuevo?.
LP: Es la misma que tienen todos.
S: Todo ese bloque es nuevo, es acero.
S: Es la misma que tienen todos. Pero eso te abarata costos a lo loco. Vos compraste de un saque
NK: Y entonces, cuando nos decías esto del proceso, digamos consultado, lo que nos estabas todo lo que tiene que ver con la laja para todo el edificio, todo lo que tiene que ver con la cerá-
diciendo, por ejemplo, es que todo esto no era parte del crédito, ¿ahí se dio cierta disputa de mica...
cuánto destinar a los espacios comunes?
LP: Y en eso sí ustedes se metían de lleno. Quizás, no en el diseño, pero ¿en lo que era la ges-
S: No, no, se fue haciendo, se fueron haciendo las cosas. Lo que pasa es que vos sí te ahorrás tión?
plata. Te ahorras plata porque, primero nosotros construimos con una cooperativa de la organi-
zación. Después comprabamos nosotros, entonces, a lo que vos comprás, vos buscás el precio. S: En algunas cosas hubiese deseado que se metieran los arquitectos.
Compramos pocas cosas, tendríamos que haber sido más pillos, pero la cuestión entre el indi-
vidual y el colectivo está todo el tiempo, tenemos el individualismo tan metido en la cabeza, al LP: Y lo último a ver, que era otro tema, en cuanto a la ubicación.
punto de ser giles. Pero en cosas que para mí son obvias, o sea, yo en algunas cosas ni siquiera
me planteo una cuestión ideológica, me la planteo práctica. Si vas a comprar ladrillos, si te S: Si vos tenés que presentarle a un grupo cooperativo, para que elijan opciones, no presentes
juntás con el otro y con el otro, compras mucha cantidad de ladrillos, entonces te los dan más diez millones de opciones.
baratos. Bueno, eso es muy complicado para la gente, pero muy complicado.
LP: No, no, una o dos.
LP: Y vos nos habías contado, recuerdo la otra vez que vinimos, que, por ejemplo, por ayuda
mutua hicieron las bovedillas, que en ese momento no sabían de quién era la casa de cada uno. VFL: Claro, porque si no, no se acaba nunca.
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S: Si, presentá tres a lo loco... NK: Digamos que una persona puede resolver, quizás puede que trabaje más lejos, pero su vida
cotidiana de las escuelas de los chicos...
LP: Me imagino, me imagino.
S: Escuela tenés acá a la vuelta. Tenés una técnica por allá.
S: Había alguno que quería cerámica de esas que son como el parqué, imitación.
LP: Hacer las compras...
VFL: Ah, madera.
S: Bueno, acá tenés... ¿Te enloqueciste? Tenés Moyano, Borda...
S: No podés.
LP: Claro, claro. O sea, que en ese sentido es una parte de la ciudad abastecida.
NK: Claro, que es difícil.
S: Sí, sí, sí, sí.
LP: Y bueno, con respecto al barrio ¿cómo es?. En general, ¿cómo ves vos el barrio? La ubica-
ción en la ciudad. LP: O sea, y que lo considerás como algo positivo también de este proyecto, no solo la calidad,
sino la ubicación.
S: Ah, lo que pasa que a mí me gustó. A mí me gustó desde antes. Yo la primera opción que
tenía como cooperativa era, que en ese momento era ir a una que estaba en independencia y no S: Sí, sí. Honestamente, para mí sí es un buen lugar, pero no está…
sé qué, y a mí no me gustaba.
LP: Porque, en general, ¿los vecinos vienen de zonas diversas, o son del barrio, o...?
LP: Claro, muy centrico. Porque este barrio es más tranquilo.
S: Tenés algunos que han sido del barrio, después tenés... no, porque la mayoría fueron gente
S: A mí me gustó porque es barrio. que estuvo en capital.
S: No, tiene una buena ubicación. S: Claro, situaciones feas. Pero sí, era gente que veía como la pichuleaba. Tenés algunos, no
todos, pero tenés algunos que estuvieron en ocupaciones. Bueno, tenés a otros como yo que...
LP: O sea, es una centralidad, tenés equipamiento. Entraría en cierta disputa por centralidades
urbanas, está locación. LP: ¿Vos dónde vivías antes?
S: Es simple, ¿a cuánto estás del obelisco?, a nada. S: No, yo antes de acá vivía en Ezeiza. Pero ahí hice casa, me separé, hice casa sobre un terreno
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del que era mi compañero, que no era muy compañero, ni nada, quedé sin nada. Así que, en ese ra, después de vivir de esta manera, que es todo una experiencia, ¿pensarías en compartir otras
momento, mi hija era la que estaba. Esa es otra de las características. ¿Vos sabés qué mucho se cosas, o tener otro tipo de espacios, o como…?
da por...
S: Para mí, nosotros nos quedamos cortos, es una cuestión de visión, en la cantidad de cosas que
LP: Por conocidos, familias que llegan al MOI. podés hacer organizándote con otros. Al margen, no te estoy diciendo ni que te cases, ni nada, o
sea, ¿está? Es fácil, digo, tendrías que organizar más cosas, ¿está?
S: Sí, sí, sí. Por conexiones así.
VFL: Porque incluso hasta la energía, ¿no? No sé, un lavarropa, digo, compartir esas cosas y
LP: O sea, ¿primero estaba tu hija?... gastas menos, yo qué sé.
S: Primero estuvo el padre de mi hija, que estuvo viviendo ella hasta ahí. Después mi hija hizo S: Mirá, hace (tiempo) que están jodiendo con tonteras , de que si ponés un local, que entonces
parte de lo que era el proceso, fue fundadora de lo que es “La Fábrica”. Y después yo me había quién como, no sé qué. Acá vos tenés gente que hace cerámica, que es una belleza. O sea, lo
quedado sin el lugar donde vivía y vine para acá. Como me conocía Ricardo, el padre de mi único que tienen que hacer es juntarse dos o tres, hacer dos o tres pelotudes, te vienen a visitar
hija, y mi hija, dieron crédito de que era una buena persona, con lo cual pude conseguir el PBT los compañeros… Porque para mí, digo, el hecho de que yo los atienda a ustedes, no es porque
que, en ese momento, era solamente lo que era la casa base del MOI. Que ahora ya ni existe. los amo, es porque yo quiero que se conozca el proyecto, yo necesito que esto se sepa. ¿Por
qué? Porque entre las cosas que queremos hacer, es sacar otra ley y para nosotros es muy impor-
LP: ¿Y tu hija vino acá o no? tante que esa ley salga, ¿sí? Pero ni siquiera porque soy buena, porque te da una fuerza que no te
la da otra cosa. Entonces, tenes dos o tres cosas, como la otra vez que fue el Open House.
S: No, mi hija no vive acá.
NK: Si, eventos que difundan y que expanden…
LP: O sea, ¿se salió?
LP: Además, la verdad es que, no sé si es tan conocido, pero cualquier persona que entra acá se
Mi hija lo dejó, sí, las vueltas de la vida son infinitas. queda maravillada.
VFL: Y una pregunta, porque me quedaba pensando que me parecía, en relación a otros casos, NK: No, no, es una maravilla.
que tienen como espacios comunes, que muchas veces lo que se comparte, mayoritariamente,
es un lavadero, o que son las tareas cotidianas, acá no lo comparten y comparten, en cambio, VFL: Es un caso paradigmático absoluto de la historia de la Ciudad de Buenos Aires y es súper
como esta idea de calle o espacio exterior, que es un patio, ¿no? Y que funciona muy bien para interesante escucharte, porque nosotres pensamos lo mismo, como de quererlo contar, y cuando
sus dinámicas y ahí se da espontaneidad, seguramente, y no comparten tanto actividades concre- la gente lo ve, ¡guau! Que exista, y todo lo que implica, todas las aristas que tiene esto.
tas de lo cotidiano, que se hacen más en la unidad, ¿no? Porque incluso los espacios comunes,
designados como tal para alguna actividad, parece que se podrían utilizar más, o no se utilizan S: Pero bueno, hoy por hoy nosotros pagamos, en todo concepto, $5.522.
tanto, ¿no? Esto me pareció interesante, ¿como lo ves vos?, en el sentido que a lo mejor, aho-
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LP: Digamos de lo que serían expensas. VFL: Vos habías hablado la otra vez, que esos eran los temas difíciles.
S: En todo concepto, empezar a pagar el crédito. S: Hasta ahora, después de todo el tiempo este, terminan planteándose que no, porque es que le-
galmente no corresponde, “porque no sé qué, porque no sé cuánto que mi hijo, que mi nieto, que
LP: Ah, ¿ahí ya está incluido el crédito? mi tataranieto”. Sí, cosas que para mí son irrisorias, porque es tan poco, pero tan poco, tan poca
seguridad te da. Sobre todo a gente que somos pobres, y el que puede pagar hoy por hoy, vos no
S: Si, nosotros insistimos con empezar a pagar, ¿está? Pero nosotros estamos pagando, en todo sabés si pasamos mañana vas a poder pagar. Está bien, es una miseria, todo lo que vos quieras.
concepto, $5.522.
LP: Sí, pero siendo colectivo estás cubierto, digamos.
LP: O sea, ¿por empezar a pagar el crédito, y para el mantenimiento de esto?
S: Sí, pero bueno, te juro, cuesta muchísimo, muchísimo.
S: Claro.
LP: Es un cambio de cabeza esto.
NK: ¡Guau!
S: Es un cambio absoluto de cabeza. Te digo, yo siempre tuve corazón en la izquierda, y cuando
VFL: Es increíble. entré acá y me empezaron a plantear, dije “pa, ¿y eso?”. Y hablas con compañeros que ahora
que llegaron a tal cosa, y más de uno te termina planteando “sí, porque viste que acá… que se
LP: No existe. rompió…” , es que si no estás acá. Por eso te digo, yo soy muy práctica en las cosas.
S: El tema es que, nada, creo que normalmente uno no termina de ver qué es lo que sí tenés. VFL: Lo bueno que exista, y que se conozca, es esta idea del imaginario, o sea, imaginar que es
posible, imaginar que podemos vivir de otra manera, que existen otras lógicas. Eso me parece,
VFL: Eso igual, ¿en el sistema de derechos de uso?, el pago, digamos. Porque la propiedad es también, re importante porque a veces la gente no se da cuenta de que no, y cuesta a veces cam-
de la cooperativa. biar el chip y cuesta todo…
S: Hasta ahora, es la propiedad de la cooperativa. VFL: No, no, no, claro, claro, porque es un tema estructural tremendo, tema de propiedad…
VFL: ¿Eso es una exclusión? (minuto 44.03) S: Es absoluto, pero vos lo ves todo el tiempo si escuchás cómo habla la gente, como hablamos,
es todo el tiempo… no hay una cosa en la que no te das cuenta.
S: Sí. LP: ¿Vos consideras que además de todo ese proceso largo de 17 años, digamos, que esto sigue?
o sea, como que no es solo la casa y ya está, sino que es todos los días seguir este camino…
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porque…
S: Es que, si querés algún cambio que tenga que ver con la cabeza, es obviamente que todos los
días. De mi parte, por lo menos cada vez que alguno… una anécdota: entra la otra vez una com- S: Si, si, pero para eso, tenes que sacar las discusiones. Hay que lograr, por lo menos de mi
pañera ¿no? la hermana de una compañera que había hecho parte del proceso, no importa, está- parte, enfocarte en qué sí.
bamos laburando, haciendo no sé qué y me dice, porque no se ponían a hacer la ayuda mutua,
“lo que pasa, viste, es que no se organizan”. O sea, obviamente era externa y estaba hablando de LP: Claro, en lo bueno, en lo que funciona. Bueno, pero igual felicitaciones…
que no nos organizamos le digo, “pa, sí, que es complicadísimo ¿pero vos viste que así todo se
llegó a esto?”
(ríen)
S: Pero claro, o sea, es un externo y lo que está viendo es lo que está mal.
VFL: Ay quiere, quiere!.. Bueno, nada, yo quería decirte que me parece fascinante que vos, de
alguna manera, digas que en lo colectivo, en realidad, hay muchas dimensiones sea de trabajo,
de generación de huerta, un montón de cosas que podemos dimensionar en lo colectivo, que es
más eficiente como vivir de esta manera, que quizás hay una tendencia en este caso a eso de,
al revés, de decir podríamos aprovecharlo más, ¿no? como una especie de mensaje también,
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MODELO BASE DE ENCUESTA
Este modelo sirvió de base a las encuestas realizadas en los conjuntos. Como se dijo en la parte
de la metodología, lamentablemente no se consiguió realizar encuestas en todos los conjuntos,
cosa que no permitió volcar sus resultados. No obstante, cuando se pudieron realizar, este mate-
rial sirvió, sin duda, para conocer mejor los espacios comunes y las dinámicas comunitarias que
en ellos se dan, y se tuvo en cuenta a la hora de realizar el proceso de investigación.
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