Poemas 1
Dame algo en qué creer,
pues siempre he sido un ateo,
sin fe, sin vida y sin celo,
una existencia sin ver.
Dame fe, algo que arder,
aquellas noches sin sueño,
días enteros en duelo,
dale a mi oído poder.
Por ti me haré el bautizo,
seré tu siervo y tu esbirro,
dejaré atrás mi vacío,
y en tu nombre resucito.
Quiero sentir tu calor,
llenar mi vida en tus manos,
olvidar tiempos lejanos,
vivir en fe, sin temor.
Líbrame de esta caída,
dame un motivo que sienta,
haz que mi alma no mienta,
y que sea mi luz guía
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Basada en una fe ciega,
para una luz que seguiría,
hasta el fin del universo,
como Dante a Virgilio.
Como Ícaro hacia el sol,
un amor al estilo griego,
un amor como el de Orfeo,
sin mirar jamás atrás.
Un viaje hacia lo eterno,
donde el amor no se acaba,
donde no existe distancia
entre lo mortal y el cielo.
Como Ícaro en su vuelo,
aunque la caída sea cruel,
y las alas se derritan,
seguiría siempre fiel.
Más allá de toda duda,
de toda herida o dolor,
sería un fervor tan puro,
que transcienda el corazón.
Nosotros dos, almas unidas,
sin cadenas ni destino,
solo el eco de un suspiro
que al fin nos dé la salida
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¿Qué es el amor, sino un trato,
donde uno cede al otro el yo,
y en ese dar pierde su encanto
el ego, el miedo y el dolor?
Es crear una amalgama,
una mezcla de dos almas,
donde se funden sin reproche
las luces claras y las sombras.
Es más que entrega o devoción,
es dar la vida al ser amado,
y en ese pacto apasionado,
ser uno solo en la fusión.
Es la unión de voluntades,
el eco que en el otro late,
la fusión de piel y sueños,
donde el "nosotros" no deshace.
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¿Qué es la patria, sino un suelo
donde la historia se entrelaza
con la sangre de su gente,
con la fe que nunca arrasa?
Es más que himnos y banderas,
es el susurro en la mañana,
es la esperanza que resiste
aunque el poder la traicionara.
La corrupción mancha sus tierras,
envenena lo que amamos,
y las promesas que juraron
se desvanecen en sus manos.
Pero el pueblo nunca cede,
su amor es roca en el viento,
aunque el poder lo doblegue,
será siempre un renacimiento.
Porque la patria no es del oro,
ni del ladrón que la devora,
es del campesino que al alba
riega sus sueños con demora.
Es del obrero y su fatiga,
del maestro y sus saberes,
del niño que, con su inocencia,
moldea un futuro sin paredes.
La patria es de la gente humilde,
de corazones que no mienten,
y aunque la corrupción la hiera,
su amor renace eternamente.
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La vida se me va volando,
como hojas en el viento,
y el tiempo, un río impasible,
se lleva mis sueños lentos.
Sobrevivo en una rutina,
como sombra en la penumbra,
mientras el reloj avanza
y la vida, en mí, se deslumbra.
Quiero atrapar cada instante,
saborear la brisa suave,
pero el miedo me paraliza,
y el momento se hace ave.
¿Dónde están esos años,
donde el alma se sentía?
Pasaron como un susurro,
y ahora solo es melancolía.
Las risas que prometían,
los abrazos que nunca di,
las luces que nunca encendí,
se disipan en mi existir.
Despertar es mi deseo,
romper cadenas y temores,
y vivir cada latido
como un canto entre las flores.
Quiero sentir que estoy aquí,
en cada paso que me abriga,
pues aunque el tiempo vuela,
mi corazón aún anida.
La vida se me va volando,
pero hoy elijo vivir,
abrir los brazos al cielo,
y dejarme sentir.
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Que pena que no fuimos,
Que el viento no sopló a favor,
Que el tiempo nos dejó en silencio,
Que el amor se hizo un error.
Fui fuego y tú ceniza,
fui río y tú rompiente,
y aunque soñé con tu regreso,
hoy te quiero más ausente.
No fue tristeza lo que quedó,
solo un eco de lo perdido,
un libro que cerré a tiempo,
sin lamento, sin suspiros.
Pero si un día vuelves, insistes,
y pretendes volver a entrar,
te diré sin una duda:
"No soy el tonto que vas a engañar."
No hay perdón para tus juegos,
ni espacio para tus cadenas,
lo que rompiste ya no vuelve,
y tu presencia me envenena.
Así que sigue, lejos de mí,
con tus promesas vacías,
porque si algo aprendí de esto,
es a cerrar las heridas.
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Tuviste mi corazón en tus manos,
lo aplastaste sin reparo,
lo dejaste en mil pedazos,
como si nunca hubiera importado.
Me diste excusas, me diste desprecios,
me hiciste sentir pequeño,
y ahora vienes a buscarme
cuando ya no queda un sueño.
¿Te atreves a volver?
¿A mirarme como si nada?
Tu amor tardío me insulta,
tu presencia me enfada.
No eres bienvenida aquí,
ni tus palabras, ni tu rostro;
tu arrepentimiento falso
no merece ningún aplauso.
Quisiste jugar conmigo,
creyendo que esperaría,
pero aprendí a cerrar la puerta
y a enterrarte en mi agonía.
Así que marcha, no vuelvas más,
tu tiempo aquí ya ha pasado;
lo que alguna vez fue amor,
hoy es desprecio acumulado
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Al principio, chocamos en el silencio,
dos almas torpes buscando su rumbo.
Quise acercarme, lo intenté sin miedo,
y en tus dudas, mi mundo se hizo humo.
No supe escuchar; me cegó la prisa,
quería respuestas, tu amor sin temor.
Pero en mi torpeza dejé cicatrices,
y el daño fue mutuo, no solo dolor.
Aun así, quise enmendarlo contigo,
puse mi alma desnuda en tus manos.
Pero tú dudabas, cargabas cadenas,
y te escondías tras miedos ajenos.
No eras tú quien me rechazaba,
sino su sombra, siempre presente.
Ella, mi error ya sepultado,
manipuló tu mente hasta volverte ausente.
Ella habló de mí como un castigo,
como si amar fuera un crimen mortal.
Tú escuchaste su veneno silente,
y lo dejaste crecer como un vendaval.
Acepté tu distancia, guardé mi herida,
porque entendí que no estabas lista.
Pero cuando volviste, con falsa alegría,
mi corazón creyó en lo que no existía.
Me atreví a confesarte mi amor,
reconociendo mi culpa y mi torpeza.
No esperé nada, solo quise decirlo,
y pedí distancia para sanar mi tristeza.
Pero luego, como un puñal en el pecho,
te escuché reír entre sombras y voces.
"Ni siquiera me dejó negarme", dijiste,
como si mi verdad fuera un chiste atroce.
¿Y ahora qué? ¿Que sí querías intentarlo?
¿Que tal vez me amaste, pero no supiste?
Tus palabras fueron fuego cruzado,
y mi paciencia, el precio que perdiste.
Yo sé que fallé, no niego mi parte,
pero no merecía tu juego cruel.
Tu orgullo, tus dudas, tus giros constantes
fueron cadenas que nunca rompí.
¿Y ahora vuelves, pidiendo algo más?
Dices que el tiempo borró las heridas,
pero no borra lo que me humillaste,
ni las noches donde mi alma sufría.
Sí, me equivoqué, pero aprendí,
y no estoy dispuesto a caer de nuevo.
Mi amor fue río, montaña y tormenta,
pero hoy es un muro que no romperemos.
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Porque sí, por ti soy débil,
mi latido es tu reflejo.
En mis lágrimas te dejo,
y en el aire, te revelas.
De mis noches, tú la causa,
de mis versos, la heredad.
Eres llama que, al final,
mi corazón siempre abraza.
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Aquellas veces sin un sentido,
donde el abismo marcó el compás,
fuiste la nota que, en lo perdido,
hizo del eco un nuevo cantar.
Tu luz callada, suave latido,
fue la esperanza de un caminar.
Dale una sinfonía a mi herida,
haz que despierte lo que olvidé.
Rompe el silencio, trae la vida,
que entre tus manos mi fe dejé.
Tu voz serena, fiel y rendida,
es el refugio donde esperé.
En ti renace lo que he callado,
cada susurro es una verdad.
Eres la guía, faro entregado,
brisa que danza en mi soledad.
Si el mundo vuelve al gris pasado,
tu canto es vida, mi libertad.
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Aquellas veces sin ruido,
donde el mundo quedó dormido,
fuiste la nota que, al pasar,
rompió el mutismo del lugar.
Dale una sinfonía a mi oído,
haz que despierte lo que he perdido;
pues en tu canto de amanecer,
mi alma halló un nuevo renacer
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Soy eco en un valle sin nombre,
una voz que busca resonar.
Me pierdo en reflejos de hombres,
sin saber cuál debo adoptar.
¿Dónde está la raíz que me llama?
¿El puerto que puedo reclamar?
Soy una hoja sin rama,
un fuego que no sabe arder más.
Quiero un rostro que sea mi espejo,
un lugar donde mi alma encajar.
Ser el río que fluye en su lecho,
y no agua perdida en el mar.
Mas soy la sombra de otros caminos,
el susurro de lo que no fue.
Y en mi andar, voy tejiendo destinos,
esperando saber quién seré.
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La vida es un tren que nunca se espera,
veloz en sus vías, sin tiempo a mirar.
Las paradas son breves, la senda ligera,
y el paisaje se pierde sin más que observar.
Yo, un viajero cansado, en un rincón callado,
respiro el polvo de un ayer fugaz.
Las maletas del tiempo pesan en mi lado,
pero el tren no frena, no gira jamás.
¿Dónde quedó el sosiego, la calma anhelada?
¿Dónde el momento de solo existir?
El rugir de las ruedas ahoga la jornada,
y cada estación parece mentir.
Solo quiero un instante de pausa infinita,
bajar del vagón y olvidar el reloj.
Que el viento me cante, que la tierra me grite,
y el mundo por fin se detenga ante Dios.
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Odio lo indecisa que eres,
tu miedo a escoger un camino.
Odio la forma en que tiemblas,
tan dulce, tan lejos del ruido.
Odio tus palabras calladas,
que dicen y a la vez ocultan.
Odio tus ojos tan puros,
que al mirarme siempre preguntan.
Odio tu risa pequeña,
tan suave que apenas se escucha.
Odio tu tímida esencia,
que me atrapa y nunca se lucha.
Pero, aunque odio tu duda constante,
en tu ternura hallo mi hogar.
Eres todo lo que quiero y me falta,
y en tu indecisión, vuelvo a amar.
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Bajo un telón que nunca desciende,
un Pierrot danza en círculos vanos.
La luna, indiferente, le tiende
su luz que escapa de viejos arcanos.
La tragedia es comedia; el absurdo, un impulso,
que guía sus pasos en ciclos sin fin.
El viento le aplaude con risas burlonas,
el tiempo, un maestro de un ritmo ruin.
Su rostro pintado oculta la nada,
sus pasos resuenan en ecos de ayer.
Sus manos persiguen la luz añorada,
mas solo consiguen vacío al querer.
Bailamos al ritmo de un tambor de olvido,
con gestos que nadie se para a mirar.
La farsa se extiende, el compás es perdido,
y aplauden los sueños sin tiempo a llorar.
Pero, ¿qué importa? Si al menos seguimos,
si en nuestro fracaso se encuentra el anhelo.
Que ser Pierrot es ser luz sin destino,
bailando en la cuerda que tensa el cielo
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En un mercado lleno de promesas,
la salud se pesa como el oro.
Cada aliento tiene su moneda,
cada latido un costo en tesoro.
Pastillas que curan, a precio del alma,
inyecciones que sangran el bolsillo.
El alivio se vende en cajas cerradas,
y el sufrimiento es su más fiel sigilo.
La vida se mide en cifras frías,
un balance entre vida y ruina.
¿Quién puede pagar por sus días,
cuando el reloj su destino arruina?
¿Será la vida solo un bien que se vende,
o un sueño que el mercado nos arrebata?
Mientras se lucra con quien más depende,
la humanidad en sus lágrimas se desata.
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En altares de sombras, danza el deseo,
se erige un himno al cuerpo sin alma.
El grotesco esculpe su propio trofeo,
y el placer en la carne su furia reclama.
Bajo luces que mienten su brillo febril,
se adorna el vacío con máscaras vanas,
mientras se eleva, en un clamor servil,
la lujuria que al corazón profana.
Mas al amor, en su esencia desnuda,
se le condena con piedras y juicio.
La pureza es un crimen que nadie saluda,
y su llama se apaga en un falso sacrificio.
Lo tildan de débil, lo llaman pecado,
pues amar sin cadenas aterra al poder.
Se exalta el instante fugaz y forzado,
mientras el alma se muere sin ver.
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Mientras en sus manos, las piedras despiertas
se alzan al pobre que busca cobijo.
Hablan de amor con palabras inciertas,
pero en sus ojos se oculta el castigo.
No es redención lo que claman en coro,
es un juicio frío que emana del oro.
Prometen un cielo de puertas cerradas,
donde su credo es la única llave.
Juzgan con voces de sombras marcadas,
y al diferente su odio lo grave.
En sus jardines, la culpa germina,
y el falso perdón la raíz contamina.
Ocultan su rostro tras velos divinos,
se lavan las manos de todo pecado.
Mas sus pies recorren oscuros caminos
donde la codicia reina a su lado.
El templo no es santo, ni limpia su cruz,
la fe es moneda, su altar, una luz.
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Cuando el cuerpo se quiebra y avanza el viento,
el enfermo clama a un Dios que ya no responde,
no por amor, sino por miedo a lo que esconde
el vacío que acecha tras la esperanza.
La fe no es virtud ni danza,
es moneda frente al fin que responde.
El incierto busca calma, no luz ni consuelo,
en templos que callan y nunca responden.
No piensa en el vuelo ni en el camino fiel,
solo teme al abismo que aguarda su alma.
Un Dios no guía, sino que es refugio ciego,
es sombra creada por un frágil ego.
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Cada que te miro, el tiempo vacila,
la prisa se rompe, el mundo se calla.
No es morir, es vida que se destila,
es un fuego suave que nunca se apaga.
Mi pecho se tensa, el aire me falta,
y en su vacío, algo nuevo florece.
Eres el eco que la calma exalta,
la fuerza oculta que el alma estremece.
El latir se torna en rítmico canto,
una melodía que no conocía.
Eres lo eterno que dura un instante,
la chispa ardiente que desafía al día.
No es solo amor, es algo que trasciende,
es la raíz que sostiene mis ramas.
Eres el todo que el vacío entiende,
el dulce abismo donde el miedo clama.
Cuando te miro, el mundo es distinto,
y lo más vivo que he sido, comienza.
Eres la pausa que destruye el instinto,
el infinito que mi ser intenta.
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Nace en tus ojos un cielo sereno,
Ámbar que tiñe mi mundo pequeño.
Tierna y frágil, con alma escondida,
Aleteo de vida que llena mi vida.
Linda en tus dudas, estrella tardía,
Iluminas senderos con tu melodía.
Aunque vaciles, mi amor te acompaña.
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Quisiera enredarme en tus brazos tranquilos,
y ser el suspiro que calma tu andar.
Con besos sinceros, sin prisa ni tiempo,
te muestro que siempre te voy a cuidar.
No hay en mis labios deseo egoísta,
tan solo el anhelo de hacerte sentir
que en cada caricia, que en cada sonrisa,
mi amor es un río que no va a extinguir.
Quisiera besarte como quien reza,
como quien encuentra su fe al mirar.
No es sólo pasión, es pura ternura,
mi forma de amarte, de darte mi paz.
Y si con abrazos puedo demostrarte
que somos un todo, un alma en lugar,
déjame quedarme, vivir en tus ojos,
ser siempre tu abrigo, tu fiel caminar.
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En el caos de tu risa hallé refugio,
un faro tenue entre mares inciertos.
Tus ojos, ventanas al mundo que busco,
me invitan a quedarme, aunque esté desierto.
Fuimos tormenta, marea y rocío,
caminos que chocan, buscando razón.
Tu duda es un eco que llevo conmigo,
mi amor, un refugio en cada ocasión.
Quisiera decirte que aún te espero,
que cada silencio me quiebra en pedazos.
Pero el miedo me ata, y yo desespero,
por un futuro que borre los trazos.
Si decides quedarte, seré constante;
si decides partir, mi alma verá,
que aunque el amor sea un paso distante,
tu nombre en mis versos siempre vivirá.
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Es un molestar que no se aparta,
un eco que nunca se desbarata.
Dolor punzante, crudo y osado,
latido infiel, siempre acelerado.
Náuseas dulces, extraño tormento,
que rasgan el aire, que roban aliento.
Algo que enreda mi ser y mi calma,
desarma mi mente, y quiebra mi alma.
Me vuelve torpe, un tonto sincero,
cautivo en un sueño, preso en su esmero.
Amor tirano, amor que consuela,
el mismo que sana, el mismo que hiela.
Es gloria y castigo, la luz y la sombra,
un fuego que arde, que nunca se asombra.
No sé si me eleva o si me derriba,
pero en su caos, mi alma está viva.
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Te pienso en las horas que no tienen nombre,
en el silencio que nadie responde.
Te pienso en los días que pasan despacio,
en cada suspiro que roba un espacio.
No busco razones, ni explico el anhelo,
tan solo me pierdo mirando tu cielo.
Es algo tan simple, tan puro, tan cierto,
que llevo en mi pecho y me deja desierto.
Te pienso sin máscaras, sin adornarlo,
como un verso libre que quiere abrazarlo.
Y aunque no lo diga, aunque no lo grite,
mi alma en tu nombre siempre se repite.
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Mi mente, un río que nunca se aquieta,
un mar que desborda en cada tormenta.
Me arrastra despierto, incluso en el frío,
de noches tan largas que pierdo el sentido.
A veces es calma, a veces me aterra,
me aleja de muchos, me lleva a la guerra.
Pero en su caos hay luces que encuentro,
los pocos que valen y guardo por dentro.
Es un peso extraño, a ratos me ciega,
pero es mi refugio, mi ancla, mi entrega.
No sé si es destino, locura o condena,
pero es lo que soy, y lo que me llena.
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Sí, está claro que nos vamos a dañar,
pero esto que tenemos no se puede acabar.
Esto que somos lo podemos enfrentar,
o quizás no... pero si tengo razón,
sentimos lo bastante para esta elección:
aceptar lo que venga, con miedo o dolor,
arriesgarnos al fuego por llamar amor.
Estar dispuestos, con todo y temores,
a enfrentar los retos, vencer los errores.
Porque aunque duela, aunque queme el intento,
prefiero el caos a perder lo que siento.
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No soy apático, no es indiferencia,
ni un muro frío de pura apariencia.
No ignoro el mundo ni huyo de él,
tan solo vivo a mi modo, en mi papel.
No siento el furor que otros describen,
ni las mareas que en su pecho viven.
Estoy cómodo aquí, en mi rincón,
donde la calma dicta el corazón.
Y aun así, extraño es este existir,
cuando veo al resto reír o sufrir.
Me pregunto si falta algo en mi ser,
si mi sentir es más tenue de lo que debe ser.
Pero encuentro sentido en lo pequeño,
en las personas que hacen del día un sueño.
En los momentos que llenan mi canción,
esas acciones que encienden mi emoción.
No necesito más, no busco de más,
mi mundo es claro, sin un disfraz.
Disfruto vivir, a mi propio compás,
y en eso hallo mi verdad, mi paz.
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Te veo y no lo entiendo,
sé lo que sientes, sé que te quiero.
Pero cuando lo intento,
tus pasos retroceden primero.
Tu mirada, un muro de hielo,
tu voz, un eco que no responde.
Como si el miedo fuera el duelo
que entre nosotros se esconde.
Te busco en cada suspiro,
en cada sombra que dejo atrás,
pero cuando me acerco, respiro
solo el vacío que tú me das.
No soy un cazador al acecho,
ni un fuego que quema sin piedad,
soy solo un alma, un pecho
que late buscando tu verdad.
Si huyes, no sé si esperarte,
si quedarme o dejarte ir.
Pero algo en mí quiere quedarme,
porque sin ti, no sé vivir.
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Chance y si te miro y respiro,
con un suspiro lo pueda decir,
algo tan breve, tan simple de oír,
pero en mis labios se queda el delirio.
Es tan sencillo, dos palabras no más,
pero pesan como un ancla al hablar,
mi corazón las grita, quiere estallar,
y mi lengua las calla, temiendo el quizás.
Quizá tú lo entiendas, quizás ya lo sepas,
pero en mis dudas el miedo se trepa,
¿y si lo arruino? ¿y si te alejas?
El silencio me envuelve en su niebla espesa.
Pero te miro, respiro, me aferro,
y aunque tiemble mi voz, lo intento sincero,
"Te quiero", susurro, rompiendo el encierro,
y en tus ojos encuentro mi cielo entero.
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A las olas del mar me quiero ir,
perderme en su vaivén sin resistir,
que arrastren mis penas, me enseñen a fluir,
y en su abrazo infinito, dejar de existir.
Que el agua me lleve donde no hay razón,
donde el tiempo no pesa ni manda el dolor,
que borre en su canto la vieja obsesión,
y limpie mi alma de todo temor.
Quisiera ser uno con el vasto horizonte,
fundirme en su espuma, hallar mi norte,
y en su azul profundo, sin final ni soporte,
olvidar mi nombre, mi lucha, mi porte.
Tal vez en el mar halle paz, halle calma,
un eco distante que apague mi alma,
o quizá solo un susurro que nunca se ensalma,
pero aún así, al mar entrego mi palma.
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Me duele respirar, me duele pensar,
pero tus ojos, faroles eternos,
logran mi alma entera sanar,
aunque me pierda en sus inviernos.
Es un amor que no entiende de calma,
que arde, que quema, que invade mi ser,
es la razón que sostiene mi alma,
y el veneno que me hace caer.
Dame tu fuego, dame tu vida,
déjame arder en esta pasión,
pues aunque duela esta herida,
sin ti, amor, no hay salvación.
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Esa noche las estrellas estallaron en celo,
pues mis ojos brillaban, no por su desvelo,
sino por ti, amor, radiante y vibrante,
más que el alba misma, más que un diamante.
Tu risa encendía la llama en mi pecho,
tu sonrisa, refugio, mi mundo, mi techo.
Tu voz era un canto, un calor infinito,
que al sol más ardiente dejó pequeñito.
Esa noche, tus palabras tejieron mi cielo,
todo halló sentido, todo tuvo anhelo.
El universo se detuvo, quedó en suspenso,
pues tú eras el centro, mi todo, mi inmenso.
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Nada de almas gemelas, ni hilos dorados,
el destino jamás trazó nuestros caminos cruzados.
Ni siquiera nos conocía, éramos extraños,
dos almas errantes, distantes, sin engaños.
No fue piedra escrita, ni decreto divino,
fue mi mano tallando un incierto destino.
Si hoy somos algo, no es por un "deber",
sino porque al hallarnos, aprendimos a ser.
No había profecía, ni estrellas dictando,
fue el fuego que juntos supimos ir forjando.
Si existimos unidos, es puro quererlo,
no porque el universo decidió merecerlo.
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Duerme bien, amor, mi calma
que en tus sueños dejo el alma.
Guarda el mundo en tu reposo,
en tus manos mi universo hermoso.
Cierra los ojos, duerme el día,
la luna danza en tu melodía.
Las estrellas tiemblan de celos,
tu rostro es faro en los cielos.
Tu respirar, un canto suave,
me envuelve, me eleva, me hace grave.
Y en la penumbra, quieta y callada,
mi amor por ti nunca se apaga.
Duerme bien, amor, mi esencia,
en tu latir dejo mi existencia.
Eres sueño, eres vida, eres mi fe,
la verdad que encontré y que buscaré.
————————————————————————
Tus ojos, un cosmos sin final,
negros como el abismo,
brillan como estrellas en un ritual
de misterioso misticismo.
En ellos, el mundo se aquieta,
susurran secretos de eternidad,
reflejan la luz que me completa,
son refugio de mi ansiedad.
Cada pestaña es un cometa
que al pestañear rasga el cielo,
y yo, perdido en la grieta,
encuentro en tus ojos mi anhelo.
No hay palabras para describir,
ni pincel que pueda captarlos,
en ellos, amor, quiero morir,
y al mismo tiempo, resucitarlos.
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Si tú fueras el mar, me ahogaría sin pensar,
si fueras la arena, mi condena es respirar.
Si fueras la guerra, rendido me quedaría,
si fueras la llama, feliz me consumiría.
Eres el filo al que el cuello yo cedo,
la flecha certera que espera en mi miedo.
Eres mi cruz y mi bendición eterna,
mi altar de devoción, mi fe más tierna.
Si fueras la noche, jamás querría el día,
si fueras el fuego, en tus brasas viviría.
Cada paso a ti lo doy con confianza ciega,
mi alma a tu juicio, mi vida se entrega.
Eres mi todo, mi calma y mi tormenta,
mi fervor que arde, mi amor que alimenta.
No hay cadenas más dulces que tu presencia,
ni condena más libre que tu esencia.
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¿Acaso es que siento demasiado,
o es que en mis pasos nunca he pensado?
Persigo lo que ya no ha sido,
el eco de un sueño no compartido.
Soy ajeno a mí, un rostro olvidado,
una sombra hecha de miedos sembrados.
Factura soy de lo que he sentido,
de dudas, de un mundo que no he entendido.
Vivo en el borde de mis intentos,
prisionero de todos mis pensamientos.
Si me hallo, me pierdo en lo hallado,
soy un extraño en mi propio legado.
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Por ti me arrojaría sin dudar al río,
sabiendo que tu amor será siempre el mío.
Por ti desataría la tormenta entera,
sabiendo que tu luz nunca se apodera.
Por ti desafiaría fuego y nieve helada,
mi alma siempre está contigo entrelazada.
Mi corazón se entrega sin límite alguno,
porque en tus brazos todo el dolor es nulo.
Eres mi fortaleza, mi faro sincero,
la fuerza que me guía en cada desafuero.
Si salto hacia lo incierto, en ti hallo consuelo,
pues eres quien me eleva del suelo hasta el cielo.
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Entiendo la tormenta que habita en mi mente,
la forma en que susurra verdades calladas.
Sé que hiero a quien busca quedarse presente,
aunque nunca lo quiera, mi voz es cortante,
y el daño se desliza con fuerza aplastante.
Mis palabras se alzan cual dardos al viento,
son ecos que envenenan lo poco que abrazo.
Intento detenerlas, luchar con mi intento,
pero siempre regreso al filo del fracaso,
y a mi paso destrozo el amor que sostengo.
Quisiera ser un río que fluye sereno,
que abrace con ternura sin miedos que hieran.
Mas sé que mi tormenta no encuentra terreno,
y quien busca salvarme se rompe en la espera,
pues soy cárcel de dudas que nadie libera.
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La pérdida de uno en la batalla ajena
La lactante alma que se desgarra
Por una convicción que ni propia es
Una canción que cantada ya fue
La sistémica separación es condena
De la fraternidad de la misma humanidad
Causada por miedo a evolucionar
Ser mejores, estar juntos, involucrar al mundo
————————————————————————
Estar rodeado de múltiples personas,
conversaciones que amontonan, sofocan.
Palabras sin sentido, ruido y balbuceos,
es normal sentirme vacío si solo es eco.
¿O acaso soy yo, el egoísta, al pedir más?
Querer que mi forma de ser sea suficiente,
no actuar, no fingir, ser alguien diferente,
ya no perderme en las risas de la gente.
Sentirme vacío por no involucrarme,
¿acaso es mi culpa no querer acercarme?
Cuando las voces no hablan desde el corazón,
y todo es solo ruido, solo confusión.
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Yo nací bajo cielos que sangraban dudas,
en el borde filoso donde la sombra saluda.
Todos saben que existo, que mis manos hieren,
pero nadie conoce las cadenas que me mueren.
Hay un eco en mi pecho, un latido torcido,
un abismo que grita y se ahoga en lo perdido.
Soy malo, dicen, un faro de noche apagado,
y aún así me abrazan, ¿por qué soy perdonado?
escuchadme: mi alma no pide piedad,
solo busca entender esta absurda bondad.
¿Por qué los brazos se extienden hacia mi frío,
cuando mi sombra cubre todo lo que ha sido?
Todos ven mi sonrisa, mi carcajada hueca,
pero no el peso que mi conciencia alberga.
Soy amado, querido, por razones inciertas,
un extraño en mi piel, puertas que no cierran.
Y si en mi caída alguien me sigue abrazando,
¿será porque ven algo que yo sigo negando?
Soy malo, sí, pero tal vez en mi tormenta,
el amor encuentra una verdad que no mienta.
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El tiempo es ese aire que coagula la sangre,
un minuto eterno al que a todos les urge.
En las manos queda el calor del olvido,
y en cada paso dado, el olvido persigue.
Las calles no callan, tampoco los ojos;
miran y esperan, el corazón se encoge.
Y mientras el reloj marca su rutina,
Se quedan las promesas en la esquina.
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El plasmar tu idea en cada letra
La dificultad de escribir, cuando
Tu, mi musa y eres tan perfecta
Cuando tu, con tu irreal belleza
No solo física pero real, emocional
amable, tan tierna, aborrecible el día
Que mi vida sea arrebatada por
Una falta de palabras y letras
, mi vida, mi vida interminable,
solo apagada por la brisa y el agua
que sea dada por el burlón del tiempo
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Quiero hacer de esos besos prometidos
no solo recuerdos de algo que no ha sido,
quiero que el tiempo nos dé su permiso,
y no quede el deseo tan solo en un grito.
Que no sean suspiros guardados en tinta,
ni cartas que esperan ser realidad,
que sean tus labios la dulce conquista
que borre las dudas y el miedo a esperar.
No quiero que el sueño se muera en intentos,
ni que el anhelo se apague en su paz,
quiero que el ahora no tenga pretextos,
y que el mañana nos vuelva a encontrar.
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Eres el agua que inunda mis días,
la brisa serena que roza mi piel,
un mar infinito de dulces manías,
la orilla a la que quiero volver.
Tus ojos reflejan las luces del alba,
tu risa es un eco que me hace temblar,
y en cada palabra que el viento resguarda,
mi alma se inclina, se deja llevar.
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Si pudiera robarle un segundo al reloj,
lo gastaría en verte, sin más, sin razón,
en perderme en tu risa, en la curva de un sol
que en tus labios despierta su cálido son.
Si pudiera quedarme en tu abrazo escondido,
hacer de tu pecho mi dulce refugio,
cerrar los caminos, borrar los caminos,
quedarme en tu mundo, quedarme contigo.
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Te pienso en la brisa, te pienso en la lluvia,
te pienso en las sombras que el día alarga,
te pienso en los libros, en todas las lunas,
te pienso en las calles que el tiempo desgasta.
Te pienso en el frío, te pienso en mis manos,
te pienso en las cartas que nunca enviamos,
te pienso y en cada rincón que te llama,
mi pecho susurra tu nombre en su canto.
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No hay un lugar donde quiera estar
que no sea enredado en tu voz y tus brazos,
no hay refugio más tibio, ni un cielo más claro,
que el mundo pequeño que haces al amar.
Eres mi casa, mi anhelo, mi aureola ,
mi pausa, mi calma, mi dulce pesar,
y aunque el mundo se hunda, y el tiempo sea amargo,
si estoy a tu lado, no quiero escapar
por que mi prisión no eres, eres mi hogar
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Nos encontramos en cada palabra no dicha,
en los silencios llenos de ruido,
en el gesto torpe de quien quiere y no sabe cómo,
en la risa que explota cuando ya no queda escapatoria.
Te busco en los espejos rotos de los cafés,
en los charcos que reflejan a dos que caminan sin rumbo,
en el humo de un cigarro que nunca fumaste,
en la certeza absurda de que, en otra vida,
ya habríamos terminado de besarnos.
Hablamos de nada y nos entendemos en todo,
como dos que juegan a amarse sin decirlo,
como dos que saben que basta con existir
en el mismo instante, en el mismo espacio,
para que el universo se vuelva algo soportable.
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Te amo como se aman los perros en la calle,
sin nombre, sin dueño, con hambre y con furia.
Te amo sin relojes, sin puertas cerradas,
sin preguntas que necesiten respuestas.
Te amo y no sé por qué,
porque podrías ser cualquier otra y no lo eres,
porque podrías mirarme y no miras,
porque podrías irte y te quedas,
porque podríamos decir que no y decimos que sí
aunque no lo digamos en voz alta.
Te amo porque sí,
porque el amor no se explica ni se organiza,
porque no hay teoría ni manual ni remedio,
porque cuando estás, la ciudad se vuelve pequeña
y cuando no, me sobra todo.
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No sé escribirte sin exagerar, sin llenarte de metáforas,
sin compararte con la luna o con el mar o con el tiempo.
No sé quererte de a poquito,
porque el amor no se me da a medias tintas,
porque si te amo, te amo completa,
con todo lo que eres, con todo lo que serás,
con todo lo que aún no sé de ti pero ya quiero.
Si pudiera, te escribiría en la piel todo lo que no sé decirte,
te dejaría mis palabras entre los dedos,
para que las leas cuando estés lejos,
para que nunca dudes que este amor es tuyo.
Tuyo, siempre tuyo,
aunque el mundo se acabe,
aunque el tiempo nos arrastre,
aunque lo diga en voz baja o en gritos
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Te amo con la urgencia de quien sabe que el tiempo es un ladrón despiadado.
Te amo sin pausas ni cálculos, sin medir lo que doy ni lo que recibo.
Te amo como se aman los que se encuentran después de haberse buscado sin saberlo.
Eres mi domingo sin prisas, mi martes con lluvia,
mi miércoles de risa a media tarde,
mi viernes de verte y olvidarme de todo.
Eres la razón de cada mensaje que no envío,
de cada suspiro que escondo,
de cada sonrisa que se me escapa cuando pienso en ti sin querer.
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¿Recuerdas, amor, la tarde callada,
cuando el viento jugaba en tu pelo,
y en tu risa temblaba la calma
de un mundo hecho solo de sueños?
Tus ojos, dos faros en mares inciertos,
mi norte, mi todo, mi dulce condena,
y en cada suspiro que brota en mi pecho,
se escribe tu nombre, mi eterna poema.
Si el tiempo es un río que todo lo arrastra,
que borra caricias y apaga la llama,
que sea mi alma la orilla que guarda
las huellas de todo lo que nos pasa.
Y si un día el destino te aleja, amor mío,
si el eco de "nosotros" se torna lejano,
recuerda que un día, sin miedo ni frío,
mi vida fue tuya en un solo verano.
Un verano al que el fin no le quise ver.
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No sé cómo explicarte esto que siento,
cómo decirte que te pienso a todas horas,
que en cada cosa pequeña del día
te encuentro, te nombro, te beso en silencio.
Te amo con prisa y con calma,
con el hambre de quien nunca se sacia,
con la certeza absurda de que este amor
es más real que cualquier otra certeza.
A veces me basta tu voz,
ese tono tuyo que me desarma,
que me hace cerrar los ojos
y olvidarme del mundo entero.
Otras veces no me basta nada,
y quiero correr a buscarte,
quiero tenerte en mis brazos,
quiero hacer de cada segundo contigo
una eternidad que no acabe nunca.
Te amo así, sin adornos ni rodeos,
sin miedo, sin pausa, sin final.
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¿Ya te peinaste hoy o sigues con el cabello revuelto?
¿Dormiste bien o soñaste con cosas raras otra vez?
¿Te acuerdas que ayer me prometiste un abrazo?
¿Me lo vas a dar o me vas a hacer rogar?
¿Qué haces cuando no estás conmigo?
¿Piensas en mí aunque sea poquito?
¿Me guardaste un pedazo de tu día,
o me toca pelear por un rinconcito en tu mente?
¿Sabes que te quiero como no se puede explicar?
¿Que cuando sonríes siento que el mundo se ordena?
¿Que si pudiera elegir dónde estar ahora mismo,
sería exactamente a tu lado, justo aquí?
Guárdame un beso, uno chiquito, uno tonto,
de esos que no parecen gran cosa pero lo son todo.
Que cuando te vea te lo cobro, con intereses,
y con otro beso más, y otro, y otro.
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Poemas 2
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Yo te quise, te deseaba,
Te amaba… ¿y tú me amabas?
¿Qué se supone qué pasó?
Todo ocurrió tan de repente,
sin que pudiera comprenderte.
No entiendo cómo terminó,
cómo un “nosotros” se desarmó.
Fue tan rápido, tan frío,
pero no hay arrepentimienro
porque sé que di todo de mí.
Te hablo a ti, porque lo sabes,
porque lo viste y lo sentiste.
Di cada parte que tenía,
y aunque al final tú decidiste,
te amé sin pausa, sin medida.
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Cada vez que recuerdo del nosotros pasajero
Mi corazón, mi cerebro, mi energía desganada
Cada uno de los músculos de mi cuerpo tensa
De piel a cabeza, ajetreados por un recuerdo
Se cansan con el recuerdo de una tu tan mía
De un yo tan tuyo y de un nosotros tan propio
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Recuerdas aquel sillón rojo?
Lugar donde comenzó todo
Donde la gente veía un nos
El pre de lo que seríamos
Recuerdas aquella tardanza
De dos corazones en danza
Mi codo encontró tu cabeza,
y en ese instante sentí caer
mi corazón, sin gracia ni certeza
Disparado calló en tus manos
Se juntó con el tuyo que
Sin aún saberlo, mío ya era
Éramos más de lo que creíamos,
menos de lo que esperábamos.
Recuerdas aquel sillón rojo
Aquel vestigio de un nosotros
Desgastado, muerto , roto
Recuerdo de un pasado nos
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de aquel "nosotros" tan lleno de ausencia.
de lo que fuimos en algun momento
de las promesas que ya malgastamos
del amor difunto que un día forjamos.
Del amor moribundo que dejamos
De los ojos cautivos, ya apagados,
de los ojos nuestros que entrelazados
terminaron cansados, sepultándose
entre la miseria que ya pasó
pensando lo que pudo haber pasado
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No quiero volverme
Algún verbo pasado
Sin siquiera
Haberlo intentado
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No hay olvido, aunque invoque a mi favor .
Mi memoria, fiel y traicionera,
tus huellas guarda en cada frontera,
y en su abismo infinito, te evoca.
No hay rincón que de tu sombra escape
menor es aquel en que no existas
En los hábitos de cada día
Me vuelves en la tinta, eterna, honda.
Todo lo que fui y lo que no fuimos
habita en laberinto invencible ,
donde tu persistes, imperdible,
y eco de lo perdido, tus pasos .
No hay una puerta que a ti no me de,
no hay ni un día que no grabe tu herida,
Pues Olvidarte es perder mi vida;
Mi condena es cargar con tu viaje.
Solo habrá paz, de el fin de lo de hoy
cuando el tiempo ciegue su reloj
se despoje mi alma desgastada
recuerdos que aún en mis sueños danzan
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y yo te comencé a amár,
aquella mañana que
tarde, llegamos los dos
suerte tuve del destino
de ser las unicas almas
y yo te comencé a amár
desde aquella vez que juntos
leímos crimen y castigo
momento en que tu cabeza
se apoyó en mi hombro temblando.
Mi hombro conoció tu peso,
y así mismo, viceversa.
Supe entonces que algo en mí
algo sincero, tan fuerte,
que los silencios relleno.
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en cada rincón donde no estás, eres
como el eco de pasos nunca dados,
como la sombra de un faro apagado
que hacia lo perdido aún insiste guiarme
Eres el tiempo que no se detiene,
la grieta en el espejo que refleja
aquello que fue, pero ya no queda,
un vestigio que nunca se desmiente.
Te busco en los libros, en las palabras,
en las esquinas donde el aire calla.
Pero eres, y sin embargo, no estás,
como un recuerdo que siempre se inventa,
Ya pasamos de largo las promesas
este ahora ignorando nuestra existencia,
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seis meses enteros de incertidumbre
por el miedo del no, el soñar del si
duda eterna de ser correspondidos
"ligue" que todos vieron, pero en eso
ligamos nuestras almas, fuimos uno
los dos lo sentíamos, los dos sabíamos
pero llegó el miedo de hacernos daño
ser amados pero no suficiente
o amar demasiado, y destrozar a uno
que problemas de un propio corazón
el nosotros dos llegara a acabar
y en el festival escolar fue dicho
seríamos al volver de vacaciones,
y yo espere, pero lo que teníamos
fue tanto que dejó de ser la espera
y todo eso para unas tres semanas
tres semanas que una vida me fue
ya podíamos hablar, y sincerarnos
los problemas ayudar, resolver
o eso se supone, eso vivi, pero
luego me revelaste que recaiste
y aquella pelea que hubo, te abrumaste
tus sentimientos, ya más no podías
y pues decidiste irte por la fácil
dejarme ir, dejarlo ir, dejaros ir
de la rapidez dejarme perplejo
me superaste, con nulo dolor
o por lo menos eso me dejaste
dolor de dejarnos ir, dejarme ir
————————————————————————
y ya que más me queda
ya todo yo soy tuyo
mi cabeza tuya es
y en cada pensamiento
ya estás más que presente
mi corazón, mi voz
en tus manos están
más mi dolor por ti es
saber que fue muy poco
que no fui suficiente
que a mi yo entero, siempre
le has sido indiferente
————————————————————————
presente tu y yo
ya no hay, ya no habrá
tal vez no fui yo
tal vez tu no fuiste
tal vez el nosotros
no tenía cabida
yo no era ese quien
yo no fui aquel cuando
yo no fui ese donde
y alguien más será
aquel del que no
escondiste amor
y alguien más será
el futuro ustedes
y alguien más será
futuro nosotros
————————————————————————
Fuiste el enigma que mi memoria resolvió demasiado tarde,
la línea en el libro que ya no podré releer,
la ciudad que conocí en otra vida,
la sombra de un árbol donde descansé y olvidé el camino.
Eras la única palabra que bastaba,
pero el mundo insistió en llenarlo todo de ruido.
Eras el principio y el fin de algo que nunca empezó,
pero que sin embargo ya existía antes de que lo dijéramos.
Ahora, cada instante es un eco de lo que no tuvimos,
cada calle, una bifurcación en la que no nos encontramos.
Tal vez en otra historia fuimos eternos.
Tal vez en otra historia aún lo somos.
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Es que vivo de recuerdos, vivo de ti.
Vivo de ese preámbulo que nos unió,
de la espera en la banca, en la esquina, en la prisa,
de cómo llegamos tarde porque el tiempo
no tenía sentido contigo.
Vivo de ti, de ese sillón rojo gastado,
de las risas que olvidaban el mundo,
de cómo tu cabeza, al caer en mi hombro,
me robó el corazón y lo puso en tus manos.
De la espera compartida, de tus ojos en el silencio.
Nos vivo, lo sabes, lo siento.
Nos vivo en la sala donde nuestras palabras,
mitad bromas, mitad verdades,
eran las primeras semillas de un amor.
Nos vivo, nos hablo, te escucho,
y todo me duele porque ya no estás.
Vivo de cómo te acercabas sin darte cuenta,
de cómo yo contenía el aliento
porque tu risa era demasiado dulce para el mundo.
Del rojo del sillón que me juraba
que volverías a sentarte conmigo.
Y aquí estoy, en lo que fue nuestro.
La ausencia pesa como si todo el aire
fuera recuerdo tuyo, como si la sala,
el sillón, mi hombro y mis manos
fueran testigos de lo que ya no podemos ser.
Es que vivo de ti,——— , vivo de todo.
De cómo leíamos esperando el mundo,
de cómo yo leía pero tú eras mi única historia,
y me muero. Me muero de ti, de nosotros,
del pre, del casi, del nunca, del siempre.
————————————————————————
Sé que no estarás.
No estarás en el pasillo donde solíamos encontrarnos,
ni en la risa contenida de una broma compartida,
ni en la silla que alguna vez guardé para ti.
No estarás en mis tardes,
en el reflejo del sol en la ventana del salón,
en el murmullo de una conversación lejana
donde, sin querer, buscaré tu voz.
No estarás en mi rutina.
No buscaré con disimulo verte llegar,
no ensayaré respuestas para preguntas que ya no harás.
No estarás en mi impaciencia ni en mis desvelos,
ni en los lugares donde una vez te esperé.
No estarás en mi reflejo cuando intente reconocerme sin ti.
Me reiré sin pensarte,
caminaré sin buscarte,
seré sin medir mi vida en función de la tuya.
Y aun así, en cada ausencia, en cada vacío,
en cada hueco que tu sombra no ocupa,
estarás de otra forma:
como un eco, un residuo, una duda.
Como un latido en la distancia,
como un pensamiento que lucha por olvidarse
pero se aferra a existir.
————————————————————————
Odio no poder sostener tu mirada,
Con fervor que tus ojos y los míos huyan
como si nuestra culpa fuera tangible,
como si aún cargáramos una cruz
que ninguno quiso, pero ambos clavamos.
La habitación se torna un funeral,
un espacio donde tu risa muere
y mi voz jamás llega a levantarse.
Los demás lo sienten, lo intuyen,
y eligen el silencio como refugio.
Nos alejamos incluso de ellos,
como dos planetas que colisionaron,
dejando órbitas erráticas y vacías.
Paso a tu lado, y el aire se quiebra;
tu presencia grita, pero no me llama.
¿Cómo llegamos a ser esto?
Dos extraños disfrazados de historia,
dos sombras que se niegan a cruzarse.
Odio este abismo que cavamos,
pero más odio que no pueda saltarlo.
————————————————————————
Un sentimiento ajeno, Alexandra
Me enamore de tu sonrisa,
porque siempre que me vez,
con aquella menguante luna,
me iluminas la helada vida.
Sonríes al estar, más no por mi,
te sonrojas en mi presencia,
y la razón, no es mi existencia
Mis ojos reflejan tu brillo, aun,
sabiendo que tu luz es causada
por unos ojos que no te ven,
ojos que no te sienten, siquiera,
ojos que no te saben como yo,
por aquellos ojos que te ven
con el mismo modo que tu a mi.
Que mis besos dulces son, dices,
tan solo en comparación a besos
dados con la misma ligereza a otros
————————————————————————
Un sentimiento ajeno, Alexandra
Me enamore de tu calidez de ser
Sin ser nada más que buenas amigas
Aquella voz que me alegraba el día
se volvió la misma que de otro habla
cuando mi corazón solo por ti ladra.
Mi corazón palpita al ritmo de tu voz
cuando el tuyo apenas y reconoce
las sílabas de mi propio nombre,
una simple amiga, querida, no amada,
amada a cierto punto bien definido,
lejos de las vertientes de tu corazón.
————————————————————————
Se siente extraño, te siento extraña
Se siente extraño no extrañarte
con la misma vida que lo hice antes
Se siente extraño verte a los ojos
Y ya no sentir mi corazón volar
volar a tus manos, volverse impropio
y aceptarlo sin pero alguno
Se siente extraño, pero aun
no logro extrañar lo contrario,
no extraño ser tu amado,
ni mi cordura ser sostenida
por tu temblorosa mano
Ya lo intentamos y juntos vimos
que un nosotros no soportamos
que tu vida y la mía queda mejor
como solo dos buenos conocidos
————————————————————————
Nos hablamos como si nada,
como si el tiempo no pesara,
como si el eco de tu risa
no encendiera aquella brisa
que mi pecho desarmara.
Nos pedimos sin apuro
un perdón que no hizo falta,
como quien guarda un conjuro
en un frasco viejo y puro
por si un día el alma estalla.
Dijimos que no, que era un juego,
una farsa, un espejismo,
que era solo un dulce apego,
pero al borde del abismo
nos miramos con deseo.
Si no hay fuego, ¿por qué humea?
Si no hay nada, ¿qué es el roce?
Si es amistad lo que nos queda,
¿por qué en cada madrugada
tu voz suena a dulce goce?
No te amo, no me miento,
pero algo en nuestra danza
se desliza con el viento,
como un beso en el aliento,
como un filo en la balanza.
————————————————————————
Decimos cosas que no debemos,
como si jugáramos a olvidarnos
o si nos divirtiera el recordarnos
de lo que fuimos, lo que no somos.
Decimos cosas que no debemos,
como si el sueño no nos pesara,
como si hablar hasta la mañana
fuera el remedio que merecemos.
Tu voz me calma, la mía te arrulla,
aunque juramos ser solo amigos,
nos hablamos con un tono ambiguo,
lengua que solo quien ama murmulla.
Nos engañamos con este juego,
donde el insomnio pierde su fuerza,
donde el silencio nunca es espera,
donde el cansancio se vuelve un ruego.
No sé qué somos cuando en la línea
solo resuena nuestra respiración,
cuando el reloj avanza sin razón,
cuando la noche nos acaricia.
No somos más que dos desvelados
buscando paz en la misma voz,
pero qué fácil olvidar quiénes somos
cuando el descanso nos deja solos.
————————————————————————
Dos himnos resuenan en torres de arena,
dos sombras de mármol repiten la historia.
Los jueces sentencian con lengua de piedra,
dos rostros de escarcha bendicen el suelo.
Cero estandartes flamean sinceros,
cero cruces de fuego relucen el alba.
Los muros devoran la voz del obrero,
la paz es un gesto, promesa en el alba.
Dos mapas se rasgan con tinta y con sangre,
dos lenguas de hierro dictan sentencia.
Las balas gobiernan, el miedo es un arte,
la pólvora firma, la sal obedece.
Cinco coronas disputan la muerte,
cinco tronos pesan sobre la mesa.
Los siglos se doblan, el reino es el fuerte,
la sombra es la misma, distinta la escena.
————————————————————————
Maldita enfermedad en días activos
Maldita gripe en días de amigos
maldito el cuerpo que cede y se rinde.
El aire me pesa, me cierra el pecho,
me quiebra en un sueño de plomo y espinas.
Maldigo la cena que sabe a neblina,
el agua insípida, la miel inútil,
el tacto de todo volviéndose ajeno,
los ecos lejanos de voces queridas.
En estos momentos maldigo comer
Maldigo la comida con un sabor
Un sabor medianamente distinguible
a el agradable vacío que es el propio
Maldigo los planes que hoy se desploman,
las horas gastadas en un mismo techo,
los huesos que tiemblan, la piel que arde,
el mundo girando sin mí por un tiempo.
————————————————————————
¿En qué se mide el querer que te tengo?
¿En metros de ausencia, en horas de anhelo?
¿En litros de tinta que nunca te envío
o en pascales de dudas que guardo en el pecho?
Si el mío es un río y el tuyo es el mar,
¿cuál es más hondo, cuál sabe esperar?
Si el mío es incendio de kilovatios,
y el tuyo es la brisa en joules de paz,
¿quién arde más fuerte, quién se va más?
¿Lo pesan las sombras en newtons de miedo,
las veces que callo, las veces que ardo?
¿Lo miden tus ojos en lúmenes fríos
o en hertz de un pulso que nunca ha parado?
Tal vez no se mide, tal vez no se sabe,
tal vez nos queremos sin mismo lenguaje.
Quizás tú me quieres en nanosegundos,
y yo te respondo en latidos por metraje
Y así nos buscamos, sin cifra ni dueño,
sin regla precisa, sin peso ni tiempo.
Sin nunca estar ciertos de quién quiere más,
pero con el alma gritando en decibelios: "te quiero yo más”.
————————————————————————
Me he perdido en un pensamiento antiguo,
en la estela de un amor que pasó de largo.
El polvo que alzamos con tanta prisa
ya se ha asentado, ya muestra lo oculto.
No fueron tus manos las que cubrieron mi vista,
fueron mis propios ojos, nublados y tercos,
cegados por un "nosotros" que ya no existe,
por una sombra de lo que fuimos.
Me he perdido en el misticismo, en un yo gastado,
en un nosotros ya desdibujado.
Escribí sobre un amor que dejó de arder,
un eco callado, que ya no es.
No dejé migajas, jamás lo temí,
creí que si un día me alejaba de mí,
tus manos vendrían a hacerme volver,
mas todo se esfumó sin querer.
¿En qué momento la línea cambió,
dónde terminabas, dónde era yo?
Mis escritos dejaron de hablar de lo que sentía
y se volvieron un retrato de ti.
————————————————————————
Todos mis escritos llevaron tu nombre,
cada página un eco de lo que fuiste,
dejé de escribir sobre el mundo y sus sombras,
dejé de ser mío para ser solo un triste
retrato de ti en tinta y escombros.
Mis manos, que un día tejieron ideas,
solo dibujaban la curva de tu sonrisa,
y mi voz, que gritó tempestades enteras,
se volvió un murmullo que aún te precisa,
sin darse cuenta de que ya no eras.
Me perdí en el laberinto de un sentimiento,
en cada verso que hablaba de "nosotros",
y olvidé que antes de amarte con cada aliento
mi pluma tenía otros rostros,
otras verdades, otros intentos.
Pero hoy, en el polvo de lo superado,
me toca buscar el camino propio,
volver a escribir sin un rostro sagrado,
sin un amor que me deje impropio,
sin ser sombra de lo que ha quedado.
————————————————————————
Las estrellas lloran en espiral reversa,
la luna mastica silencios de cera,
y en la esquina olvidada del pensamiento,
un reloj sin manecillas marca la hora de ser profundo.
Ah, la existencia, ese susurro en latín inventado,
esa paradoja de ser sin estar,
como un pez que nada en el aire
o un poeta que escribe sin nada que contar.
Pues, ¿qué es el hombre sino un eco del viento,
un suspiro que danza sin rumbo ni paz?
(Traducción: No tengo idea de lo que estoy diciendo,
pero suena grandioso y me hace especial).
El eco de mi alma se diluye en palabras densas,
conjugaciones imposibles y versos sin peso,
porque ¿qué es el arte sino el reflejo de un reflejo
doblado en un pliegue de tiempo inexistente?
Oh, qué tortura llevar el peso del universo
en una libreta Moleskine a medio usar,
qué tragedia ser un genio incomprendido
cuando lo único que hice fue rimar "dolor" con "amor".
Pero calla, calla, que el cosmos escucha,
que el vacío se alimenta de nuestra melancolía fabricada,
y si respiramos muy fuerte,
podríamos despertar a las ideas verdes incoloras
que duermen furiosamente en nuestro ego.
————————————————————————
Un sentimiento ajeno, Ximena Sofía
Fue una de esas tardes sin nombre,
de las que pesan más de lo que duran.
La caída tomó bastante, tiempo, vida,
14 años, veintialgo pastillas, 1 suspiro.
La matemática nunca fue mi fuerte.
Caí sin caer, flote sin alas,
deje de ser sin irme a ningún lado.
La luz parpadeó y el tiempo se quebró,
pero el mundo siguió , indiferente y exacto.
La puerta se abrió, la vida entró,
buscó un lápiz, o una libreta,
No importó, entró, agarro algo,
salió, cerró la puerta.
El suelo siguió siendo suelo,
su pecho siguió subiendo y bajando,
como si nada, como si todo.
Al final, ni siquiera mi ausencia pareció notable.
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Un sentimiento ajeno, Ximena Sofía
Nací con un nombre que no era mío,
con un reflejo que nunca fue suficiente.
Siempre fui la sombra de alguien más,
pero nadie notó que nunca fui yo.
“¿Por qué no puedes ser como él?”
Una pregunta, un eco, una sentencia.
Los ojos de mi abuela buscaban en mí
algo que jamás iba a encontrar.
Intenté encajar en moldes ajenos,
ser más, ser menos, ser lo que esperaban.
Pero los números nunca cuadraban,
las comparaciones nunca terminaban.
Y un día, cuando el peso fue mucho,
cuando mi nombre dejó de sonar a mí,
cerré los ojos, dejé caer la balanza
y esperé que, al fin, nadie me midiera.
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