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Tema 13

El documento aborda la aceptación y repudiación de la herencia, destacando que la aceptación es un acto voluntario con efectos retroactivos desde la muerte del causante, y que la repudiación debe ser expresa y no puede ser tácita. Se establecen plazos para la aceptación, incluyendo un mínimo de 9 días tras la muerte del causante, y se menciona el derecho de deliberar antes de aceptar o repudiar. Además, se discuten las capacidades de los herederos, incluyendo menores y personas jurídicas, así como las modalidades de aceptación, que pueden ser pura y simple o a beneficio de inventario.

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Tema 13

El documento aborda la aceptación y repudiación de la herencia, destacando que la aceptación es un acto voluntario con efectos retroactivos desde la muerte del causante, y que la repudiación debe ser expresa y no puede ser tácita. Se establecen plazos para la aceptación, incluyendo un mínimo de 9 días tras la muerte del causante, y se menciona el derecho de deliberar antes de aceptar o repudiar. Además, se discuten las capacidades de los herederos, incluyendo menores y personas jurídicas, así como las modalidades de aceptación, que pueden ser pura y simple o a beneficio de inventario.

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TEMA 13: “LA ACEPTACIÓN Y REPUDIACIÓN DE LA HERENCIA”

1. LA ACEPTACIÓN Y LA REPUDIACIÓN DE LA HERENCIA: CONCEPTO Y CARACTERES. PLAZO PARA ACEPTAR O REPUDIAR

Según la opinión mayoritaria (romano) la herencia se adquiere en el momento de la aceptación, bien sea expresa o tácita. La aceptación
tiene efectos retroactivos. El artículo 989 nos dice que los efectos de la aceptación y de la repudiación se retrotraen siempre al
momento de la muerte de la persona a quien se hereda. Por lo tanto, se considera que aquella persona que ha aceptado la herencia
ha sido titular de todas las relaciones jurídicas transmisibles mortis causa por el causante desde el momento en que este falleció (el
causante) sin solución de continuidad.

Con arreglo a este sistema romano existe un periodo de tiempo en el que la herencia no está adquirida y se dice que está yacente,
durante el que la herencia no es de nadie, se está esperando que alguien la haga suya, Sin embargo, existen algunos casos en los que
la herencia se entiende adquirida automáticamente. Esto ocurre respecto al Estado y también cuando el heredero sustrae objetos de
la herencia o los oculta. Así lo podemos extraer del artículo 1002 del Código Civil (adquisición ex lege): Los herederos que hayan
sustraído u ocultado algunos efectos de la herencia, pierden la facultad de renunciarla, y quedan con el carácter de herederos puros y
simples, sin perjuicio de las penas en que hayan podido incurrir.

El artículo 988 dice que la aceptación y repudiación de la herencia son actos enteramente voluntarios y libres. Son negocios jurídicos
unilaterales y no recepticios. Sin embargo, tanto la aceptación como la repudiación no son personalísimos, porque se pueden llevar a
cabo a través de un representante voluntario (1713) o legal (cuando se carezca de la capacidad). Es además, un negocio jurídico puro
e indivisible, hecho que se desprende del artículo 990 (no podrá hacerse en parte, a plazo, ni condicionalmente).

Tampoco se puede aceptar o repudiar la herencia sin que sea cierta la muerte del causante (991: no produce efecto ninguno en caso
de hacerse). No vale la aceptación que se haga sin estar seguro del derecho a la herencia (sin que se haya cumplido la condición). La
aceptación es de carácter irrevocable y no pueden ser impugnadas (ni la aceptación ni la repudiación) salvo cuando adolezcan de
alguno de los vicios que anulan el consentimiento o aparezca un testamento desconocido (error inexcusable, artículo 997 CC.)

En cuanto a los plazos, es posible que una vez que fallece el testador los acreedores quieran saber si los herederos han aceptado o no.
La ley les concede interpelar a los mismos para que acepten o repudien la herencia, para lo que es necesario que haya pasado un plazo
mínimo de 9 días desde la muerte del causante. En cuanto al plazo para aceptar o repudiar, el código civil no establece ninguno. Se
puede aceptar o repudiar siempre que no prescriba la acción de petición de herencia que se estima en 30 años (tanto a beneficio de
inventario, según el 1016, como la normal).

2. LEGITIMACIÓN Y CAPACIDAD

El art. 992 nos dice que pueden aceptar o repudiar una herencia todos aquellos que tengan la libre disposición de sus bienes, como
norma general. La aceptación de la que se deje a los pobres corresponderá a las personas designadas por el testador para calificarlos
y distribuir los bienes, y en su defecto a las que señala el artículo 749, y se entenderá aceptada a beneficio de inventario.

Por lo tanto, como norma general, pueden hacer esto los mayores de edad, en cuanto a los menores sometidos a patria potestad serán
precisamente los representantes legales los que deberán ejercer ese derecho de aceptación o repudiación. Lo que ocurre es que el
código civil establece que para repudiar la herencia o legado dejado al hijo necesitarán autorización judicial (solo para repudiar, no
para aceptar). No será necesario, sin embargo, si el menor hubiere cumplido 16 años y consintiere en documento público. En cuanto
a la tutela, el código civil en el 271.4 establece que el tutor necesitará autorización judicial para aceptar sin beneficio de inventario
cualquier herencia o para repudiar esta.

En cuanto al menor emancipado, el código civil no resuelve la cuestión de si tiene capacidad este por si solo o necesita un complemento
de capacidad. Al respecto, se sostienen posturas diferentes. Parece obvio que si nos fijamos en las restricciones que impone a su
capacidad de obrar el artículo 323 la contestación a la pregunta de si puede aceptar o repudiar sin ningun complemento de su
capacidad parece positiva. Pero al requerir el artículo 922 la libre disposición de sus bienes, la doctrina más generalizada es de la
opinión de que necesitará el complemento de su capacidad por las personas designadas en el artículo 323. Esta solución no deja de
ser discutible, pues a la limitación a la capacidad del emancipado no se dedica ninguna atención para completarla como del menor o
incapacitado, lo que puede ser índice de que el legislador no lo considera necesario por no existir tal limitación. La aceptación o
repudiación de la herencia por parte del declarado en concurso debe regirse por las normas sobre los efectos de tal declaración judicial
en su esfera patrimonial.

La emancipación habilita al menor para regir su persona y bienes como si fuera mayor; pero hasta que llegue a la mayor edad no podrá
el emancipado tomar dinero a préstamo, gravar o enajenar bienes inmuebles y establecimientos mercantiles o industriales u objetos
de extraordinario valor sin consentimiento de sus padres y, a falta de ambos, sin el de su curador.

Por lo tanto, La doctrina mayoritaria entiende que, como el 992 exige la libre disposición para aceptar o repudiar la herencia, y el
menor emancipado carece de dicha disposición por sus restricciones, el menor emancipado requerirá consentimiento de sus padres o
curador para aceptar o rechazar la herencia. Algunos autores como LACRUZ opina que para aceptar a beneficio de inventario el acto
lo puede aceptar por si solo el menor emancipado.

En cuanto a las personas jurídicas, la aceptación o repudiación deberán hacerla sus representantes, tal y como señala el 993. Los
legítimos representantes de las asociaciones, corporaciones y fundaciones capaces de adquirir podrán aceptar la herencia que a las
mismas se dejare; mas para repudiarla necesitan la aprobación judicial, con audiencia del Ministerio Público.

Cuando la herencia sea aceptada sin beneficio de inventario por persona casada y no concurra el otro cónyuge, prestando su
consentimiento a la aceptación, no responderán de las deudas hereditarias los bienes de la sociedad conyugal.

3. CLASES DE ACEPTACIÓN: EXPRESA Y TÁCITA. MODALIDADES DE ACEPTACIÓN: PURA Y SIMPLE Y A BENEFICIO DE


INVENTARIO.

En primer lugar, según el 998 la aceptación puede ser pura y simple o a beneficio de inventario. Realmente, aunque digamos que es
una clase de aceptación está mejor decir que es una modalidad.

a) Modalidad pura y simple: Se produce una confusión de los patrimonios de tal forma que se produce una responsabilidad ilimitada
del heredero. El heredero va a responder de las deudas de la herencia con los bienes de la herencia y con sus propios bienes de
forma ilimitada.

b) A beneficio de Inventario: En este caso se produce una separación del patrimonio personal y del de la herencia, pues en este
caso las deudas se van a pagar con los bienes de la herencia. La clasificación fundamental de las formas de aceptación es que
pueden ser expresas o tácitas.
- Expresa: ha de hacerse por escrito en documento público o privado, artículo 999.2 del Código civil.
- Tácita: no expresa, llevan a cabo una actuación como tales herederos, aunque no hayan llevado a cabo una aceptación en
los términos dichos anteriormente se entiende que la herencia ha sido aceptada tácitamente (999 CC.) Los actos de mera
conservación o administración provisional no implican la aceptación de la herencia, si con ellos no se ha tomado el título o
la cualidad de heredero.

Además de estos, podemos incluir en la modalidad de tácita los supuestos del 1000 CC.

Entiéndase aceptada la herencia:

1. º Cuando el heredero vende, dona o cede su derecho a un extraño, a todos sus coherederos o a alguno de ellos.

2. º Cuando el heredero la renuncia, aunque sea gratuitamente, a beneficio de uno o más de sus coherederos.

3. º Cuando la renuncia por precio a favor de todos sus coherederos indistintamente; pero, si esta renuncia fuere gratuita y los
coherederos a cuyo favor se haga son aquéllos a quienes debe acrecer la porción renunciada, no se entenderá aceptada la herencia.

Este no se considera una lista cerrada, el TS considera que existe aceptación tácita también en otros supuestos no especificados en
este artículo.

PLAZOS PARA ACEPTAR O REPUDIAR LA HERENCIA: LA INTERPELACIÓN

Como reconoce el 1004 del CC hay un plazo mínimo que se determina en 9 días durante el cual no se puede exigir al
heredero/herederos pronunciamiento alguno para que acepte o repudie la herencia. Se ha considerado que este es un plazo en
consideración a la memoria del difunto. A partir de este plazo, cualquier interesado puede pedir al juez que fije un plazo para la
aceptación o repudiación de la herencia. A este plazo se le denomina interpellatio in iure.

Según el artículo 1005: “Cualquier interesado que acredite su interés en que el heredero acepte o repudie la herencia podrá acudir al
Notario para que éste comunique al llamado que tiene un plazo de treinta días naturales para aceptar pura o simplemente, o a beneficio
de inventario, o repudiar la herencia. El Notario le indicará, además, que si no manifestare su voluntad en dicho plazo se entenderá
aceptada la herencia pura y simplemente”. Esto está referido al plazo de interpelación para aceptar. Pero, en caso de que no haya
interpelación, el plazo para aceptar la herencia no existe como tal sino que coincide con el plazo de prescripción de la acción de petición
de herencia (para reclamar la herencia) a que se refiere el artículo 1016 (prescripción de la acción para reclamar la herencia) y que,
según la doctrina, sería el de 30 años. Por tanto, si no se ejercita esta interpellatio in iure, el plazo es inexistente.
4. EL DERECHO DE DELIBERAR

Aparte de lo ya visto sobre aceptación o repudiación de la herencia, el llamado a una herencia puede ejercitar el llamado derecho de
deliberar antes de repudiar o aceptar la misma (antes de hacer una manifestación de aceptación o repudia).

Cuando se ejercita este derecho, hay que llevar a cabo la formación de un inventario, precisamente para deliberar si se acepta o se
repudia. Algún autor ha considerado que este derecho no tiene razón de ser (LACRUZ), pues el beneficio de inventario de alguna forma
tiene las mismas formalidades que este.

Para ejercitar este derecho, hay que comunicarlo al juez competente. Esta comunicación se deberá hacer en los plazos que determinan
los artículos 1014 y siguientes del código civil que son los mismos establecidos para pedir el beneficio de inventario. Una vez concluido
ese inventario, y con lo dispuesto en el 1019.1 “el heredero que se hubiese reservado el derecho de deliberar, deberá manifestar al
Notario, dentro de treinta días contados desde el siguiente a aquel en que se hubiese concluido el inventario, si repudia o acepta la
herencia y si hace uso o no del beneficio de inventario”.

Si el llamado a la herencia no se manifiesta en esos treinta días, se entenderá que acepta la herencia de forma pura y simple. También
se entenderá aceptada pura y simplemente cuando no se concluya el inventario en los plazos y con las formalidades establecidas en
el código civil debido a culpa o negligencia del que ejercita el derecho a deliberar. Los plazos establecidos son los mismos que para la
aceptación a beneficio de inventario. Si dentro de los treinta días se repudia la herencia pasará el llamamiento a las personas que
correspondan (sustitutos, sucesores intestados, etc.). En cualquiera de estos casos, estas otras personas disponen igualmente del
derecho a deliberar, y disponen de otros treinta días a partir de que conozcan su llamamiento a la sucesión, entendiendo que vale el
inventario ya formado.

5. LA REPUDIACIÓN DE LA HERENCIA

Las características de la repudiación son las mismas que para la aceptación. Se trata de un negocio jurídico unilateral y salvo causas
específicas es irrevocable. La repudiación tiene efectos retroactivos, es decir, se entiende que el que repudia una herencia no la ha
recibido nunca. A diferencia de lo que ocurría con la aceptación, la repudiación no puede ser tácita. Debe ser siempre de carácter
expreso, materializándose en una declaración de voluntad que deberá constar en documento público o auténtico o por escrito,
presentado ante el juez competente como dice el 1008.

El efecto fundamental de la repudiación es que son llamadas a la sucesión otras personas que se entienden llamadas desde el momento
en el que la sucesión se abrió. La repudiación de la herencia no impide aceptar un legado hecho en el marco de la misma sucesión. Es
posible que un heredero cargado de deudas decida repudiarla, esto perjudicaría a los acreedores. Por ello, el 1001 permite a los
acreedores aceptar la herencia por el repudiante en la medida necesaria para cubrir sus derechos. Ha de pedir autorización al juez.
Cuando el acreedor acepta la herencia, no es que el deudor se convierta en heredero, ni que los acreedores se conviertan en herederos.
La aceptación a la que se refiere el 1001 está pensado con una finalidad tal que los acreedores participen en la administración y
liquidación de la herencia.

6. EFECTOS DE LA ACEPTACIÓN A BENEFICIO DE INVENTARIO

Esta institución se desarrolla en los artículos 1010 y siguientes del código civil. Se trata de una situación especial en la que se encuentra
el aceptante de una herencia al cumplir ciertos requisitos y que le va a permitir mantener una separación clara entre su patrimonio
individual y el patrimonio del causante. Según la tesis dominante, esta es la excepción a la regla general, que es la aceptación pura y
simple. El beneficio de inventario puede solicitarlo cualquier llamado a la herencia, incluso cuando el causante lo hubiera prohibido.
Si fueran varios los sujetos llamados a la herencia cualquiera de ellos podrá tomar una decisión individualizada, la que mejor le parezca
o convenga. Así, uno podrá repudiar, otros podrán aceptar la herencia pura y simplemente y otros podrán hacerlo a beneficio de
inventario (artículo 1007 CC.).

Lo que ocurre es que si hay varios que aceptan a beneficio de inventario, y otros que aceptan pura y simplemente, se van a producir
problemas con la respuesta ante los acreedores, pues la aceptación pura y simple confunde los patrimonios del aceptante y del
causante, mientras que la del beneficio de inventario no, pues las deudas que existan se pagan con el haber de la herencia, y no
responde el patrimonio personal.

En cuanto a los plazos para aceptar a beneficio de inventario, vienen establecidos en el artículo 1014 y siguientes del código y van a
variar entre 10 días y en otros casos se amplía a 30 días, dependiendo de los supuestos.

1014: El heredero que tenga en su poder la herencia o parte de ella y quiera utilizar el beneficio de inventario o el derecho de deliberar,
deberá comunicarlo ante Notario y pedir en el plazo de treinta días a contar desde aquél en que supiere ser tal heredero la formación
de inventario notarial con citación a los acreedores y legatarios para que acudan a presenciarlo si les conviniere.

1015: Cuando el heredero no tenga en su poder la herencia o parte de ella, ni haya practicado gestión alguna como tal heredero, el
plazo expresado en el artículo anterior se contará desde el día siguiente a aquel en que expire el plazo que se le hubiese fijado para
aceptar o repudiar la herencia conforme al artículo 1005, o desde el día en que la hubiese aceptado o hubiera gestionado como
heredero.

1016: Fuera de los casos a que se refieren los dos anteriores artículos, si no se hubiere presentado ninguna demanda contra el
heredero, podrá éste aceptar a beneficio de inventario, o con el derecho de deliberar, mientras no prescriba la acción para reclamar
la herencia. (30 años)

Los requisitos formales para disfrutar de este beneficio son dos: Primero, es necesario una declaración del heredero solicitando el
disfrute del beneficio. Esta declaración ha de ser expresa y formal que se podrá realizar conforme al artículo 1011 del CC. Bien ante
notario, bien ante el juez competente. Ahora bien, si quien solicita el beneficio de inventario se encontrara ya en posesión de algún
bien de la herencia la solicitud hay que hacerla necesariamente ante el juez competente.

Este primer requisito no se va a dar en supuestos excepcionales. Estos serían el previsto en el artículo 992.2 “La aceptación de la que
se deje a los pobres corresponderá a las personas designadas por el testador para calificarlos y distribuir los bienes, y en su defecto a
las que señala el artículo 749, y se entenderá aceptada a beneficio de inventario.”(Herencia dejada a favor de los pobres) y la prevista
en el 957 (llamamiento a favor del estado en la sucesión intestada): “Los derechos y obligaciones del Estado serán los mismos que los
de los demás herederos, pero se entenderá siempre aceptada la herencia a beneficio de inventario, sin necesidad de declaración
alguna sobre ello, a los efectos que enumera el artículo 1023.”La ley ya lo entiende, no es necesario la petición formal.

Otro requisito formal es que ha de hacerse un inventario de los bienes de la herencia si anteriormente aquel no se hubiese hecho. Si
ya se ha realizado no es necesario repetirlo. Respecto al plazo para realizar el inventario el 1017 prevé un plazo mínimo de 60 días que
puede llegar a prorrogarse hasta un año cuando concurran ciertas circunstancias (El inventario se principiará dentro de los treinta días
siguientes a la citación de los acreedores y legatarios, y concluirá dentro de otros sesenta. Si por hallarse los bienes a larga distancia o
ser muy cuantiosos, o por otra causa justa, parecieren insuficientes dichos sesenta días, podrá el Notario prorrogar este término por el
tiempo que estime necesario, sin que pueda exceder de un año.)

Si se cometen irregularidades por causa o por culpa del que ha solicitado el beneficio perderá el derecho al beneficio y se entenderá
que acepta la herencia pura y simplemente. El artículo 1021 (“El que reclame judicialmente una herencia de que otro se halle en
posesión por más de un año, si venciere en el juicio, no tendrá obligación de hacer inventario para gozar de este beneficio, y sólo
responderá de las cargas de la herencia con los bienes que le sean entregados.”) establece un caso especial en el que el llamado a la
herencia no está obligado a hacer inventario aunque quiera gozar de este beneficio. Se trata del supuesto en el que el llamado a la
herencia la reclama y vence en juicio a quien está poseyendo los bienes hereditarios durante un año o más.

La consecuencia básica que desencadena la aceptación a beneficio de inventario es la separación clara y tajante entre el patrimonio
hereditario y el propio del heredero. Esta separación desencadena otras consecuencias previstas en el 1023:

El beneficio de inventario produce en favor del heredero los efectos siguientes:

1. º El heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás cargas de la herencia sino hasta donde alcancen los bienes de la misma.
(Limitación de responsabilidad del heredero, es una responsabilidad intra vires). En este caso, responde de las deudas y cargas de la
herencia (incluidos los legados) solamente con los bienes de la herencia. Esto significa que no es que se limite su responsabilidad hasta
el valor de los bienes de la herencia, porque en este caso podrían embargarse sus propios bienes, sino que el embargo solo puede ser
de bienes de la herencia, nunca va a pasar a su patrimonio.

2. º Conserva contra el caudal hereditario todos los derechos y acciones que tuviera contra el difunto. Los patrimonios no se extinguen
por consolidación ni por confusión de derechos que el heredero tuviera con el causante.

3. º No se confunden para ningún efecto, en daño del heredero, sus bienes particulares con los que pertenezcan a la herencia.

Esta separación de patrimonios, en la práctica, se lleva a cabo a través de una administración que se hace de manera separada de la
herencia. La herencia se somete a un régimen de administración que tiene el objeto de proceder a la liquidación (satisfacer los derechos
de los acreedores conocidos de la herencia y de los legatarios, por este orden, siguiendo lo dispuesto en el 1026.1 y 1027 del Código
civil). Podrá ser administrador, según el 1026.2 alguna de las personas llamadas a la herencia o cualquier otra persona que designe el
causante. Siguiendo este mismo precepto, el administrador, además de administrar también ostenta la representación hereditaria. El
administrador es el único legitimado para ejercitar cualquier acción de protección de la herencia y es el legitimado pasivo para poder
ser demandado en los casos de que se ejerciten acciones para la herencia.

En todo caso, el administrador tiene una obligación de rendir cuenta de su administración a los herederos, siempre que administrador
y heredero no coincidan, así se desprende del 1032.2 del Código Civil. Según el 1027 hay que pagar a la hora de liquidar a la hora de
pagar primero a los acreedores conocidos y después, si existiese bienes suficientes, en segundo lugar a los legatarios, siguiendo el
orden establecido en el 887 del Código civil: Si los bienes de la herencia no alcanzaren para cubrir todos los legados, el pago se hará
en el orden siguiente:
1º Los legados remuneratorios.
2º Los legados de cosa cierta y determinada, que forme parte del caudal hereditario.
3º Los legados que el testador haya declarado preferentes.
4º Los de alimentos.
5º Los de educación.
6º Los demás a prorrata.
Si en la herencia no hay dinero suficiente para pagar a acreedores, se habrá de proceder a la declaración de concurso. Si en la herencia
que se está liquidando hay muchos bienes pero poco líquido el administrador está facultado para la venta de los bienes de la herencia
y con su resultado se pagará a los acreedores.

Tras la liquidación, si sobra remanente, lo que sobre le corresponderá al heredero/herederos que hayan hecho aceptación a beneficio
de inventario (1032.1)

Cuando aparezcan herederos desconocidos después de haber liquidado la herencia los mismos tienen que reclamar lo que les
corresponda al heredero si queda remanente ya que en este caso los herederos están obligados a satisfacerle. En el caso de que no
hubiera remanente en la herencia se podrá dirigir contra los legatarios porque los acreedores tienen preferencia a los legatarios.

7. EFECTOS DE LA ACEPTACIÓN PURA Y SIMPLE

Según el 1003, esta produce unos efectos más gravosos que la anterior. La aceptación pura y simple cuyo efecto es la confusión de
patrimonios (regla general). Por la aceptación pura y simple, o sin beneficio de inventario, quedará el heredero responsable de todas
las cargas de la herencia, no sólo con los bienes de ésta, sino también con los suyos propios.

Esta confusión no supone que haya alguna preferencia para satisfacer las deudas, por lo tanto, todas las deudas irán al patrimonio
nuevo que se ha formado. Todo el activo responderá de todo el pasivo. Esto puede llevar a provocar que los acreedores salgan
perjudicados, como puede ser el caso de una herencia en el que haya un activo de 10 y un pasivo de 8, y un patrimonio del heredero
en el que haya un activo de 0 y un pasivo de 8, cuando se juntan nos encontramos con un activo de 10 y un pasivo de 16, por lo que
los acreedores se verán perjudicados. Sobre esta cuestión, existen varias doctrinas.

Se ha discutido si puede concederse preferencia a los acreedores del causante sobre los acreedores del heredero porque esa
preferencia existía en el derecho romano con la figura del beneficio de separación de patrimonios que permitía a los acreedores del
causante cuando el heredero aceptaba pura y simplemente solicitar la separación de patrimonios con el objeto de que solo los bienes
del causante puedan adquirir los bienes de la herencia.

Esta figura subsiste hoy en día en Cataluña, denominado “beneficio de solicitud de patrimonios”. De forma que así, solo los acreedores
del causante tengan un derecho preferente para cobrarse sobre el patrimonio heredado. En el caso de bienes insuficientes
posteriormente podrían dirigirse frente al heredero.

De la relación del CC se desprende que cuando el heredero acepta se produce confusión patrimonial sin regularse la figura de beneficio
de separación del patrimonio. No obstante, un sector importante de la doctrina entre la que se encuentra LACRUZ, sostiene que debe
admitirse una cierta separación de patrimonios en el sentido de reconocer a los acreedores del causante y a los legatarios preferencia
sobre los acreedores particulares del heredero para cobrar con cargo a los bienes de la herencia. Esta tesis es apoyada en el artículo
1.023.3 CC. referido a la aceptación a beneficio de inventario.

Artículo 1023.3 CC: “El beneficio de inventario produce en favor del heredero los efectos siguientes: 3º No se confunden para ningún
efecto, en daño del heredero, sus bienes particulares con los que pertenezcan a la herencia”.

Los acreedores del causante tienen preferencia para satisfacer sus créditos sobre el caudal hereditario y lo mismo dice respecto de los
legatarios.

El problema es que no hay un mecanismo legal que permita a los acreedores del causante y a los legatarios hacer valer esa preferencia.
Para realizar una tercería de mejor derecho, procesalmente hay que nombra la norma que otorgue el privilegio y como dicho precepto
no existe como tal para indicar la preferencia, este tercería de derecho no puede ser aplicada

Los acreedores tienen la facultad que les concede el 1082, que de alguna forma se paliaría lo dicho: Los acreedores reconocidos como
tales podrán oponerse a que se lleve a efecto la partición de la herencia hasta que se les pague o afiance el importe de sus créditos.

Cuando hay varios herederos lo que sucede es que se convierte en titular de una cuota abstracta sobre la masa in divisa. Por ello no
habrá confusión, ya que es titular en abstracto y no en concreto de un número expreso de bienes. Si los acreedores del causante se
oponen a que se lleve a cabo la partición, los herederos no pueden obtener bienes concretos y sus propios acreedores no pueden
dirigirse contra los bienes de la herencia.

En la medida en que los acreedores del causante se opongan a q se lleve la partición está preservando la masa hereditaria impidiendo
que los acreedores particulares del heredero puedan agredir dichos bienes.

Si hay un único heredero la confusión será inevitable y por tanto los acreedores no tendrán ningún mecanismo para evitar que los
acreedores particulares del heredero se dirijan contra los bienes de la herencia.

La LEC regulas los juicios divisorios de la herencia, y su artículo 782.4 LEC permite a los acreedores a que se opongan a la división sin
que se les pague o afiance el importe de sus créditos.

8. LA COMUNIDAD HEREDITARIA

a. Concepto: La comunidad hereditaria es la que surge cuando varios sujetos que han sido llamados como herederos aceptan la
herencia. En ese caso, los herederos que han aceptado no tienen derecho a bienes concretos hasta que no se efectúa la
partición de la herencia porque hasta que no se lleva a efecto la misma el caudal hereditario está en estado de indivisión. Por
ello se habla de comunidad hereditaria.
La cuota se proyectará sobre la masa hereditaria en su conjunto sobre una universalidad, siendo titular de una tercera parte de
la herencia, pero no de la tercera parte de una vivienda que pertenecía al causante.
La comunidad hereditaria se parece a la romana en el sentido que a cada uno le corresponde una cuota y además es
esencialmente divisible que se lleve a cabo la partición de la herencia. Sin embargo, se diferencia en que no cae sobre bienes
concretos sino sobre el propio conjunto.

b. Sujetos: Los sujetos que participan en la comunidad hereditaria son:


Herederos. Siempre que a estos no se les haya atribuido cosa cierta.
Legatarios de parte alícuota.- Sujeto al que se le atribuye un sujeto específico pero que no recae sobre un bien sino
sobre una parte de la masa hereditaria.
Cónyuge viudo. La jurisprudencia hace tiempo no lo acepta como heredero sino que lo que tiene es un usufructo
equiparado al legatario de parte alícuota con un derecho real limitado que recae sobre un conjunto de bienes que
habrán de ser especificados.

La nueva LEC no menciona al cónyuge viudo como sujetos para solicitar la división de la herencia así que mientras
consideremos al cónyuge viudo como legatario de parte alícuota estará legitimado para pedir la división de la herencia

c. Objeto: El objeto de la comunidad hereditaria, recae sobre la herencia (activo + pasivo). Aunque la comunidad recae tanto
sobre las deudas como sobre el activo, los legatarios de parte alícuota no responden del pago de las deudas, por lo que su parte
se calcula luego sobre la herencia ya liquidada.

d. Normas aplicables: El CC no las regula y por tanto el sistema de fuentes aplicable a la Comunidad hereditaria es el siguiente:
Se aplican las reglas establecidas por el testador, y los pactos o acuerdos a que hayan llegado los propios coherederos
en cuanto que derivan de la autonomía de la voluntad.
Las disposiciones del CC relativas a la partición de la herencia, dado que todas ellas tienen por objeto poner fin a la
situación de Comunidad hereditaria.
Las disposiciones generales contenidas en el CC (Art. 392 y ss.) sobre Comunidad de bienes, pero adaptadas al hecho
característico de la Comunidad hereditaria.

La comunidad hereditaria se extingue por la división o adjudicación de los bienes que la componen a cada uno de los
integrantes de la comunidad. Esto se produce por medio de la partición hereditaria. Cualquiera de los comuneros puede
pedir la división, es decir, cualquier heredero puede pedirla y así puede hacerse o bien mediante un pacto con los demás o
bien cuando se solicite por más del 50% el nombramiento de un contador partidor o bien se puede hacer a través del
determinado juicio de división de la herencia, procedimiento este de carácter judicial que se regula dentro de la LEC.

Se aplican las reglas de la extinción de la sociedad e incluso pueden pactar la indivisión de la herencia.

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