Resumen Proce
Resumen Proce
Nociones generales: Cuando se habla de coerción o poder coercitivo se está haciendo referencia a la facultad que
poseen determinados sujetos para obligar a otros a realizar o a tolerar alguna actividad sin el concurso de su libre
voluntad. Esta obligación de hacer o de tolerar, se impone mediante el ejercicio de la fuerza publica directa (coerción
física) o implicando la eventualidad de dicho ejercicio (coerción jurídica). El poder coercitivo descansa primariamente
en el órgano jurisdiccional, aunque excepcionalmente puede ser ejercido por la autoridad fiscal o policial, e incluso
por particulares.
Aunque hay una cierta aproximación entre medidas coercitivas y cautelares, debe dejarse en claro que ambos
conceptos no son coincidentes. A lo sumo, puede decirse que las medidas cautelares suponen algún tipo de coerción
para su imposición, pero no puede haber una identificación total. Por ejem, se discute en doctrina el carácter
cautelar de la prisión preventiva, sin embargo, su carácter coercitivo no admite dudas.
La coerción procesal admite múltiples formas y modalidades. Así, se habla de coerción personal en referencia a la
que recae sobre las personas (particularmente sobre el imputado), y de coerción real, que es aquella que se
despliega sobre cosas, lugares y bienes. Por otra parte, las medidas de coerción pueden perseguir el aseguramiento
de la evidencia o el cumplimiento de las resoluciones judiciales, no faltando aquellas que pretenden cumplir ambas
finalidades. Como novedad, la mayoría de los códigos fue incorporando medidas innovadoras como el cese del
estado antijuridico y la inhabilitación provisoria para conducir.
Medidas de coerción que afectan la libertad de la persona imputada: La situación del imputado durante el curso del
proceso ha sido siempre un tema definitorio desde el punto de vista de los sistemas. En términos grales, puede
afirmarse que el estado de libertad durante el proceso es connatural al sistema acusatorio, mientras que el sistema
inquisitivo se caracteriza por el encarcelamiento preventivo del imputado. Aunque la evolucion posterior de ambos
modelos los ha ido acercando en la práctica, las diferencias de concepcion y método son notorias:
- En los sistemas inquisitivos, el juicio incriminatorio en grado de probabilidad (procesamiento) trae aparejado
como regla el encarcelamiento preventivo del imputado. Dicha medida debe ser excepcionada mediante el
instituto de la excarcelación, que en gral procede cuando la pena en expectativa no supera cierto tope en su
máximo, o cuando resulta viable la aplicación de una pena en suspenso. Y aún en estos casos, se prevén
causales obstativas tales como la reincidencia o la existencia de procesos anteriores en trámite. En Argentina
este sistema fue fuertemente criticado a partir del fallo Barbara, que pone en cuestión la constitucionalidad
de los parámetros excarcelatorios objetivos.
- En los sistemas acusatorios del mundo anglosajón, la regla gral es la libertad bajo fianza del imputado. La
posibilidad de graduar en más o en menos el monto de la fianza, ofrece desde esta perspectiva, cierta
flexibilidad en cuanto permite adecuar la intensidad de la caución a la gravedad del caso. La denegación
expresa y absoluta de la libertad bajo fianza solo ocurre por excepción, aunque sí es frecuente la imposición
de fianzas muy altas que de hecho resultan impagables.
Principios limitadores:
Instrumentalidad: No pueden ser justificadas como anticipo de pena, por lo que solo pueden aplicarse en la
medida indispensable para garantizar los fines del proceso penal (art. 208).
Trato inocente: Las personas sometidas a PP deben permanecer separadas de las que estuviesen cumpliendo
condena (art. 231)
Judicialidad: Son dispuestas por la autoridad judicial, o excepcionalmente por otros sujetos pero con
posterior control judicial (art. 205, 224)
Excepcionalidad: La restricción de la libertad no puede aplicarse por defecto o como regla general.
Proporcionalidad: La restricción de la libertad debe guardar relación con la gravedad del delito atribuido, ya
que no tendría sentido que la coerción durante el proceso sea más gravosa que la pena misma que pudiera
imponerse. La PP solo puede aplicarse cuando el delito atribuido tuviera prevista pena de prisión de
cumplimiento efectivo (art. 220)
Gradualidad o subsidiariedad: Verificado el riesgo para los fines del proceso, debe evaluarse la viabilidad de
medidas de baja intensidad, para pasar luego y de manera escalonada a considerar la aplicación de medidas
más severas, pudiendo llegarse solo en ultimo termino a la PP
Idoneidad: La restricción debe ser mínimamente apta para cumplir la función de control de riesgo que se le
asigna (art. 208). Por ejem, no tendría sentido dictar una medida de prohibición de acercamiento si se alega
que el imputado está amenazando telefónicamente a los potenciales testigos.
Provisoriedad: La medida de coerción debe durar lo mínimo e indispensable para cumplir con su finalidad
asignada, debiendo evitarse su mantenimiento más allá de este punto (art. 206)
Prisión preventiva: La prisión preventiva nos plantea 2 problemas centrales, que son su naturaleza y su legitimidad.
La pregunta por la naturaleza de la prisión preventiva remite al debate entre sustancialistas y procesa listas, mientras
que la pregunta por la legitimidad confronta a legitimación instas y críticos. En el debate sobre su naturaleza, los
posicionamientos son los siguientes:
- Postura Sustancialista: Considera que existe una identidad esencial entre la PP y la pena de prisión, por
cuanto en ambos casos se persigue evitar la reiteración delictiva y proteger a la sociedad de la delincuencia.
La prisión preventiva operaría como un anticipo de la pena misma, por lo que sus finalidades serian las
mismas (disuasión, castigo, reforma, etc.)
- Postura procesalista: Sostiene la diferenciación radical entre PP y pena de prisión, correspondiendo a la
primera una función meramente instrumental. Sus fines no son los fines de la pena, sino los fines del
proceso: garantizar la averiguación de la verdad y la actuación de la pretensión punitiva, y asi evitar la fuga
del imputado y el entorpecimiento de la investigación.
Por otro lado, la discusión sobre legitimidad de la PP da lugar a dos posiciones básicas: Legitimacionistas (quienes
avalan la legitimidad de la PP) y Críticos (plantean la total ilegitimidad de la PP). Esta clasificación básica da lugar a
múltiples entrecruzamientos, no faltando tampoco posturas híbridas. La escuela positiva, y el pensamiento
autoritario en gral, serían buenos ejemplos de sustáncialos o legitimacionista, ya que avalan el uso de la PP como
castigo anticipado o como mecanismo de política criminal. En cambio, quienes postulan la necesidad de abolir el
encarcelamiento preventivo por considerarlo una violan cien al pcipio de inocencia, se enrolarían en un
sustancialismo crítico. Desde esta postura, se critica la ingenuidad del procésalas o, en cuanto parece ignorar que la
PP independientemente de sus fines declarados, funciona en la realidad como una pena anticipada. Por otra parte,
entre los procesalistas, hay quienes se vocalizan en la dimensión jurídica y afirman que la PP es una medida cautelar
(procesales o legitimacionista) y quienes bregan por restringir su aplicación a los casos en los que se verifica un
peligro para los fines del proceso (procesalismo crítico), lo que da lugar a planteos garantistas o abolicionistas.
Necesidad de la medida: La flexibilidad del estándar cognoscitivo del supuesto material se compensa con el expreso
requerimiento de acreditar la necesidad de la medida. Esta exigencia es central en los sistemas reformados e implica
la superación del viejo sistema excarcelatorio tabulado, en el que los delitos eran automáticamente excarcelarles o
no excarcelarles según la escala penal aplicable. La necesidad de la medida (de cualquier medida coercitiva) se basa
en la existencia de una situación de riesgo para la actividad probatoria o para las pretensiones de las partes (art.
208), solo con alguno de estos dos riesgos se tiene por configurado un motivo especifico de detención. Estos riesgos
pueden desagregarse de la siguiente manera:
a. Riesgo de fuga: La fuga del imputado durante el proceso es el riesgo procesal mas serio y, según el caso,
puede acarrear la paralización del procedimiento (por la prohibición del enjuiciamiento en rebeldía), la
frustración de las medidas probatorias que requieran de la cooperación pasiva del imputado (por ejem, el
reconocimiento en rueda o la extracción de fluidos corporales, refiriéndonos a las medidas cuya realización
no supone necesariamente el consentimiento del imputado) o la frustración de la ejecución de la sentencia
(en caso de condena a pena privativa de la libertad de cumplimiento efectivo)
b. Riesgo de entorpecimiento probatorio activo: Existe el riesgo de que el imputado entorpezca activamente (no
con su mera ausencia) la obtención de evidencias. Este riesgo tiene 2 manifestaciones centrales: la
destruccion, alteración u ocultamiento de evidencia material (por ejem, borrar rastros, destruir documentos)
y el contacto indebido con testigos (por ejem, amenazas, sobornos o presiones de cualquier tipo), expresión
que en sentido amplio abarca a testigos, testigos expertos, peritos, o imputados y hasta a los propios
funcionarios que intervienen en el proceso.
¿Qué riesgos justifican el dictado de una medida coercitiva? Los motivos jurídicamente aceptados, como el riesgo de
fuga y entorpecimiento probatorio, han sido impugnados desde posiciones abolicionistas o garantistas. Así se ha
señalado, respecto al riesgo de fuga, el contrasentido que implica privar de libertad al imputado con el argumento de
que ello es necesario para garantizarla su dcho de defensa en juicio (con lo cual estaría preso por su propio bien).
Frente a esta argumentación perversa, doctrinariamente se ha propuesto aceptar el juicio penal en rebeldía. Más
problemático resulta el riesgo de entorpecimiento probatorio. El peligro de destruccion, alteración u ocultamiento de
evidencia material puede justificar, a lo sumo, el arresto por un breve periodo hasta tanto pueda montarse un
perímetro y recolectarse la [Link] otra parte, el peligro de que el imputado establezca un contacto indebido
con testigos, peritos u otros sujetos puede ser sumamente serio y sin duda lo es cuando han mediado ofrecimientos
desleales, amenazas o cualquier tipo de acercamiento violento. También se ha cuestionado la invocación de riesgos
mixtos, de fuga y entorpecimiento probatorio en forma conjunta. Si bien esta posibilidad no está expresamente
excluida, estos planteos deben hacerse con mucha prudencia ya que siempre generan la posibilidad de caer en una
contradicción insalvable: después de todo, si el imputado planea fugarse ¿es probable que amenace a los testigos?
Una vez definidos estos riesgos procesales usualmente admitidos (fuga y entorpecimiento probatorio) como
derivados del principio de instrumentalidad, habrían que plantear otros motivos de detención autónomos, sin
relación alguna con los anteriores afirmados:
a. Riesgo de reiteración delictiva: Implicaría que el imputado, en caso de quedar en libertad durante el proceso,
continuará con su actividad delictiva. Este motivo habla de una cierta habitualidad en el delito, que
autorizaría a suponer futuras reincidencias.
b. Peligrosidad: Implica tambien cierto riesgo de reiteración, aunque aludiendo particularmente a la figura de
quien realiza comportamientos antisociales de manera morbosa o compulsiva, o a causa de una
predisposición innata.
c. Alarma social: Es un estado de conmoción publica, frecuentemente asociado a hechos que por su gravedad o
por las características de los intervinientes provocan una gran movilización de la sensibilidad colectiva. Este
estado de conmoción frecuentemente es visibilizado y amplificado por mensajes que se replican de manera
estandarizada en los medios de comunicación masiva, contribuyendo al aumento de la inseguridad en
sentido subjetivo (sensación de inseguridad).
La admisión de estos riesgos como motivos de detención presenta serios reparos desde el punto de vista
constitucional, en cuanto implican la prosecución de fines ajenos a los del proceso mismo: prevención especial
(evitación de la reiteración delictiva) o prevención gral positiva (restablecimiento de la confianza social). En cuanto se
fundamente la medida coercitiva en fines propios de la pena misma, se estará ante un anticipo de pena, violatorio de
los pcipios de inocencia y juicio previo. Esto ha sido advertido por la jurisprudencia interamericana en “Suárez
Romero contra Ecuador”. Esto debería llevar a problemáticas incluso las medidas no privativas de libertad que
explícitamente persiguen estos fines, o lo que es lo mismo, que resultan notoriamente in idóneas para asegurar los
fines del proceso. Como ejemplos, en nuestro Código se prevé la cesación provisoria del estado antijuridico (art.
207), la inhabilitación provisoria para conducir automotores (art. 208 bis), el abandono del domicilio (art. 219), la
prohibición de tenencias de armas de fuego y portación de cualquier arma (art. 219).
Medidas no privativas de la libertad y de atenuación: La evolución legislativa, mayormente en los sistemas mixtos y
acusatorios formales, fue generando una batería de medidas alternativas a la prisión preventiva, lo cual permitió
cierta atenuación del sistema. Dichas medidas se planteaban inicialmente como sustitutivas de la prisión preventiva,
lo que daba a entender que conceptualmente la prisión preventiva seguía siendo tomada como una suerte de regla
gral. Actualmente se ha llegado a la idea inversa, plasmada en el principio de gradualidad de la coerción procesal: se
debe partir de considerar las medidas menos gravosas e ir aumentando escalonadamente la intensidad según la
estricta medida de la necesidad de cautela. Según el art. 219, las medidas no privativas de libertad serían:
La obligación de someterse al cuidado de una persona o institución
La presentación periódica ante la autoridad
La prohibición de salir de un ámbito determinado, o de concurrir a determinados lugares, o de mantener
contacto con determinadas personas
El abandono del domicilio
La prohibición de tenencia de armas de fuego y portación de armas de cualquier tipo
La caución patrimonial
La vigilancia electrónica
La promesa de someterse al proceso penal
Por otra parte, el art. 222 regula los siguientes casos de atenuación:
La prisión domiciliaria
La prisión con salida diaria laboral y/o salida periódica para afianzar vínculos familiares
El ingreso del imputado a una institución educadora o terapéutica.
Esta distinción legislativa presenta como ventaja una cierta facilidad en el deslinde conceptual ente una y otra
especie de medidas coercitivas. Deslinde que tiene una clarísima consecuencia práctica, ya que solo la prisión
preventiva y su atenuación computan como cumplimiento de una eventual pena de prisión, y ello no ocurre con las
medidas no privativas de libertad. De otra manera, el legislador considera que todas las medidas previstas en el art.
222 deben ser tratadas como una situación de encierro y las del 219 como una situación de libertad ambulatoria.
Lamentablemente, este esfuerzo diferenciados no impide que puedan existir zonas grises o situaciones ambiguas.
Por ejem, una medida de no salir del ámbito territorial de una o dos manzanas, o de un pequeño paraje (art. 219), en
algunos contextos puede equivaler a una prisión domiciliaria. De ninguna manera los arts. 219 y 222 preven una
enumeración taxativa de las medidas de coerción, por lo que debe considerarse viable plantear medidas no previstas
expresamente o aplicar varias medidas del art. 219 en forma conjunta (lo mismo ocurre con el 222). Si es posible
combinar medidas de ambas normas, reforzando la medida atenuada con alguno de los deberes o prohibiciones del
art. 219. Las mismas son de interpretación amplia, pudiendo ser flexibilizadas para adaptarse a la entidad del riesgo
procesal que se intenta minimizar.
Medidas coercitivas: Se imponen por resolución judicial, previa audiencia contradictoria (art. 224). Esta instancia
está supeditada a los siguientes requisitos formales:
- Debe haberse celebrado Audiencia Imputativa (art. 274), ya sea en instancia separada o como un primer
momento dentro de la misma audiencia de medidas coercitivas. Esto tiene que ver con que la formalización
de la imputación servirá para cumplir con el supuesto material de la medida solicitada, y además será la base
para establecer la gravedad de la pena en expectativa a los efectos de evaluar la necesidad de la medida.
- Debe haber solicitud del acusador (art. 223) en concordancia con el principio acusatorio formal, que veda
como regla la aplicación oficiosa de medidas de coerción.
En la audiencia de solicitud de medidas coercitivas, la fiscalía intentará acreditar los extremos que hacen a su
pretensión cautelar: supuesto material y necesidad de cautela. En principio, el supuesto material se verifica
argumentativamente con la descripción de los aspectos relevantes de la imputación y con la enumeración de los
principales elementos de convicción con los que se cuenta hasta el momento. En cuanto a la necesidad de cautela,
debe acreditarse la situación objetiva de riesgo, ya sea de fuga o entorpecimiento probatorio. Este riesgo es difícil de
probar categóricamente, ya que en sí mismo no es otra cosa que una cierta expectativa sobre el comportamiento
futuro del imputado. De ahí que en los sistemas reformados la acreditación del riesgo procesal se asiente sobre 3
pilares fundamentales:
1. Pautas normativas: Los propios códigos han traído siempre algún catalogo de factores de riesgo. Esto es
perfectamente valido a condición de que se entienda de que se trata de pautas meramente orientativas y
nunca pueden operar como presunciones absolutas en desmedro de la libertad del imputado. En el Código
de Santa Fe, se prevén como pautas la magnitud de la pena en expectativa, la importancia del daño a resarcir
y la actitud que el imputado adoptara voluntariamente frente a él, la conducta procesal del imputado, la
violacion de medidas coercitivas previas, la rebeldía y la conducta esquiva, la falta de arraigo y la ausencia de
residencia fija (art. 221.1-7). Los factores decisivos terminan siendo la pena en expectativa, la conducta
procesal y el nivel de arraigo.
2. Prueba preconstituida: La práctica de otros sistemas reformados fue evidenciando la necesidad de contar con
prueba preconstituida sobre aspectos considerados relevantes, tales como los antecedentes penales del
imputado, su situación social y familiar o su comportamiento procesal previo. Esta práctica dio lugar a la
creación de agencias especializadas (oficinas de servicios de antelación al juicio) encargadas de producir
estos informes de manera estandarizada y de entregarlos a las partes antes de la audiencia de solicitud de
medidas.
3. Inserción argumental: Todos los elementos probatorios con los que se pudiera contar no tienen en gral un
valor autosuficiente o concluyente. Por el contrario, es necesario que las partes enmarquen esos datos en el
contexto de una argumentación, a favor o en contra, de la existencia de riesgo procesal. Por ejem, el hecho
de que el imputado haya tenido un proceso anterior puede ser tomado como algo desfavorable, sin
embargo, podría alegarse en su favor que siempre respetó las reglas de conducta que le fueron impuestas.
Cabe aclarar que la audiencia de medidas coercitivas, al igual que ocurre en gral con las audiencias previas al juicio,
es eminentemente argumentativa y no probatoria. Los elementos de convicción que eventualmente deban utilizarse
pueden ser presentados directamente al tribunal, sin que sea necesario (ni recomendable) su introducción por
testigos como ocurre durante el juicio oral. Esto es válido tanto para los informes estandarizados como para el resto
de los elementos que pudieran surgir de la investigación, tales como actas policiales, objetos secuestrados o
comunicaciones interceptadas. Asimismo, la prueba testimonial debería quedar reservada para casos excepcionales y
siempre que el dato a aportar por el testigo se considere esencial para resolver sobre la medida coercitiva. Como
regla, debería bastar la simple presentación de objetos, docs e informes.
La estrategia de la defensa ante la solicitud de medidas coercitivas puede girar en torno a las siguientes alternativas:
a. Controvertir el supuesto material: Para lo cual deberá analizarse la solidez de los elementos de cargo listados
durante la Audiencia Imputativa. El lado negativo de esta opción es que invita a la fiscalía a explayarse no
tanto sobre el riesgo procesal sino sobre la culpabilidad del imputado, generando una mala predisposición
del tribunal.
b. Puede negarse la existencia de riesgo procesal: Señalando puntualmente los factores que abonen un grado
fuerte de arraigo social y familiar (trabajo estable, contención por parte de su familia) o que atenúen la pena
en expectativa (falta de condenas previas, viabilidad de una calificación jurídica mas leve).
c. Aplicación de una medida de menor intensidad: lo que implica admitir (o al menos, no negar) algún grado de
riesgo procesal, aunque sea de menor intensidad.
d. Admitir momentáneamente la pretensión cautelar pero solicitando al tribunal que fije un plazo de duración
de la medida: Esta posibilidad resulta muy útil en casos graves y con prueba contundente, ya que impulsa a la
fiscalía a agilizar la investigación y evita la prolongación innecesaria del encarcelamiento preventivo.
e. Aceptar la imposición de la prisión preventiva sin plazo, a la espera de nuevos elementos que permitan
plantear la revisión de la medida.
Tambien es posible que las partes acuerden previamente sus pretensiones, llegando a la audiencia con un acuerdo
cautelar, aunque sea provisional.
El tribunal deberá resolver la cuestión en la misma audiencia. Como en todas las audiencias previas al juicio, le está
permitido interactuar abiertamente con las partes y hasta instar algún tipo de acuerdo. Como derivación del principio
acusatorio formal, queda vedado al tribunal aplicar medidas coercitivas de oficio, como también aplicar medidas mas
gravosas que las solicitadas por las partes. La previsiones legales que habilitan la actuación oficiosa (art. 219 y 222),
deben ser interpretadas en el marco de la facultad judicial de aplicar medidas mas leves a las solicitadas. Es decir, la
solicitud del acusador fija el techo o tope maximo de coerción posible de resolver, y de ahí hacia abajo, es posible
aplicar toda la gama de medidas de menor intensidad, ya que la coerción reconoce grados y no hay porqué obligar al
tribunal a optar por las pretensiones extremas. No estaríamos ante un supuesto de coerción de oficio sino de
atenuación o sustitución de oficio de una coerción efectivamente solicitada.
Detención: El carácter contradictorio de la audiencia resulta problemático cuando se trata de medidas coercitivas
urgentes o cautelares, ya que el aviso previo al imputado podría desencadenar la fuga, precisamente el evento que
intenta evitarse. Para sortear esta dificultad, nuestro sistema autoriza a la fiscalía a ordenar la detención del
imputado (art. 214), al solo efecto de lograr su presentación y garantizar la aplicación de medidas coercitivas de
mayor duración. De esta forma, la detención opera como una suerte de medida cautelar de la medida cautelar, ya
que se despacha para garantizar la efectiva posibilidad de aplicar la prisión preventiva u otra medida restrictiva de la
libertad.
La orden de detención debe ser escrita, pudiendo adelantarse verbalmente en casos de urgencia (art. 217). Como
mínimo debe contener: los datos identificatorios del imputado, la descripción sintética del hecho que la motiva, la
indicación de hacer efectiva o no la incomunicación, la indicación del juez a cuya disposición debe ponerse al
detenido. Esta ultima se cumple con la simple indicación del colegio de jueces u oficina de gestión judicial
competente, ya que la fiscalía no podría saber de antemano a qué magistrado le tocará intervenir. La redacción de la
norma ha quedado algo anticuada, en virtud del abandono del viejo sistema de turnos rígidos y su reemplazo por
nuevos mecanismos de división del trabajo. En lo sustancial, la detención está sujeta a los mismos requisitos que la
PP y la coerción personal en general, con alguna adaptación al hecho: supuesto material (se considera cumplido
cuando los elementos reunidos en la investigación autorizan a la fiscalía a formar audiencia imputativa) y la
necesidad de cautela (se considera verificada cuando existan riesgos de que el imputado no se someterá al proceso o
riesgo de entorpecimiento probatorio). La detención es, por su propia finalidad, una privación de libertad de corta
duración. Cesa en los siguientes casos:
- Por orden de la fiscalía: Puede dictarse hasta el momento en el que el detenido fuera presentado ante el
tribunal (art. 218). A partir de ese momento, su libertad solo podrá ser ordenada judicialmente.
- Por orden del tribunal: En la audiencia de solicitud de medidas coercitivas (art. 224), ya sea por la liberación
del imputado o por el dictado de otra medida.
- Por mora judicial: Por no haberse realizado la Audiencia Imputativa dentro del plazo de 72 hs (que el tribunal
puede prorrogar por 24hs mas) desde la privación inicial de la libertad; por no solicitar la audiencia de
medidas coercitivas una vez finalizada la audiencia imputativa; y por no realizarse la audiencia de medidas
coercitivas dentro del plazo de 72 hs desde la solicitud (art. 274). En cualquiera de estos casos, la inactividad
judicial abre la posibilidad de interponer hablas corpus en procura de la liberación inmediata de la persona
detenida (art. 223).
La detención, por ser una medida sumamente gravosa, en cuanto implica la privación de la libertad ambulatoria (aun
por un plazo relativamente breve) está sujeta a control por parte del tribunal dentro de un plazo relativamente breve.
Las cuestiones que controla el tribunal son las siguientes: La concurrencia de supuestos habilitantes de la detención
(cuestión que es propia de los sistemas que habilitan a la fiscalía a detener) y Las condiciones materiales de
cumplimiento de la detención (refiere a cuestiones básicas como la identificación de la autoridad que efectuó la
detención, el lugar donde la persona estuvo alojada, el trato dispensado por el personal policial, si le fueron
comunicados sus dchos y si recibió asistencia letrada). En nuestro sistema, el control de detención no genera una
audiencia propia y específica sino que es una de las actividades que se cumplen en el marco de la audiencia
imputativa en sede judicial (art. 274). Tampoco se regulan las cuestiones a controlar, ni se establecen consecuencias
puntuales en caso de detención ilegal, todo lo cual debe ser construido judicialmente.
El fundamento de la detención es el riesgo de que el imputado se fugue y no comparezca voluntariamente a la
audiencia de solicitud de medidas coercitivas. La detención funcionaria como una especie de cautelar de la cautelar,
en relación a la PP u otras medidas de mayor alcance. Esta idea amerita ciertas aclaraciones:
1. Nada impide a la fiscalía solicitar medidas coercitivas contra una persona que ha comparecido a la audiencia
en estado de libertad.
2. La detención tiene sentido como medida previa a la solicitud de PP o medida de intensidad equivalente (art.
222). La posibilidad de que se imponga una medida no privativa de libertad (y aun de prisión domiciliaria) no
constituye un gran incentivo para fugarse.
3. Si se solicita PP es porque se invocará un peligro procesal de gran intensidad, no evitable razonablemente por
otro medio. En este escenario, no ordenar la detención luce como una total incoherencia: si existe riesgo de
fuga ¿porqué darle al imputado la posibilidad de que efectivamente se fugue?
Aprehensión: Es una privación de libertad efímera, a punto tal que no tiene plazo regulado en días u horas. La
autoridad policial deberá aprehender a quien sorprenda en flagrancia en la comisión de un delito de acción publica, y
en la misma situación, cualquier persona puede practicar la aprehensión entregando inmediatamente el aprehendido
a la policía. En cualquiera de los 2 casos, la autoridad policial deberá dar aviso sin dilación alguna a la fiscalía, quien
decidirá el cese de la aprehensión o dispondrá la detención si fuera procedente (art. 212). Para el particular, pesa el
deber de entrega inmediata del aprehendido. Para la policía, el deber de avisar sin dilación a la fiscalía. Cumplido
dicho aviso, el fiscal actuante debe decidir y comunicar en ese mismo acto si ordena la detención o si debe liberarse
al aprehendido. A los efectos de la aprehensión, se considera que existe flagrancia en los siguientes casos:
- Cuando la persona fuese sorprendida en el momento de intentar o cometer el hecho (flagrancia en sentido
estricto)
- Cuando fuera perseguida inmediatamente después de su comisión (cuasiflagrancia)
- Cuando tuviera objetos o exhibiera rastros que hicieran presumir que acaba de participar en el mismo
(flagrancia ficha).
Cabe destacar que la aprehensión marca el inicio de la privación de libertad del imputado, a los efectos del plazo
dentro del cual debe celebrarse la audiencia imputativa (art. 274). De no haber aprehensión previa, dicho plazo
comenzará a correr una vez efectivizada directamente la detención.
Otras medidas que afectan la libertad de las personas: Existen medidas privativas de libertad de corta duración,
como la aprehensión y la detención que funcionalmente operan para asegurar la ejecución de medidas más
duraderas, como la PP. Pero a su vez existen otras medidas coercitivas que limitan, restringen o condicionan la
libertad de las personas. Se trata de medidas de corta duración, que se dictan para tutelar fines determinados y
específicos.
1. Incomunicación: La fiscalía puede ordenar la incomunicación de la persona detenida (art. 215). La
incomunicación cesa automáticamente una vez celebrada la Audiencia Imputativa, o vencido el plazo
maximo previsto para su celebración. Como estos plazos han sido reformados y la audiencia imputativa tenga
lugar hasta 96 hs después de la detención, debe recordarse que la Constitución Provincial limita la
incomunicación a 48hs, salvo prórroga por auto motivado del juez. El Código aclara que en ningún caso la
incomunicación del detenido impedirá que éste se comunique con su defensor, en forma privada,
inmediatamente antes de comenzar su declaración o antes de cualquier acto que requiera su intervención
personal (art. 216). No rige para el defensor. También puede ordenarse la incomunicación en forma
autónoma para que los testigos no se comuniquen entre sí ni con 3ras personas antes de su declaración (art.
180).
2. Citación: Se ordena cuando resulta necesaria la presencia del imputado y no corresponde ordenar su
detención por no existir riesgo procesal (art. 210). La presentación requerida puede tener por finalidad la
identificación policial, la notificación de dchos o la celebración de audiencia imputativa en estado de libertad.
También se libra citación a los testigos como a toda persona convocada al proceso de forma obligatoria. La
citación conlleva el apercibimiento de ser conducido por la fuerza publica (art. 150). De allí su carácter
coercitivo en cuanto implica una amenaza de privación de libertad.
3. Arresto (art. 211): Por un plazo de hasta 24hs, puede ser dispuesto para individualizar a los presuntos
responsables y a los testigos, en los primeros momentos de la investigación. Aunque no se indica
expresamente, puede ser dispuesto por la autoridad policial con conocimiento inmediato al fiscal. El arresto
puede ser individual o colectivo, y usualmente tiene lugar en situaciones de tumulto o pluralidad de
personas. Cesa aun antes del plazo previsto, una vez identificada la persona arrestada y recabados sus datos
de contacto.
Medidas de coerción real: El Código prevé un conjunto de medidas coercitivas reales, que recaen sobre cosas o
bienes, no solo de la persona imputada sino también de 3ros. Muchas de ellas (como el embargo, inhibición gral y la
inscripción litigiosa) se rigen supletoriamente por la legislación procesal civil, con la particularidad de que se dictan
no solo para asegurar las reparaciones civiles sino también las penas pecuniarias y las costas del proceso.
1. Decomisó: De efectos y bienes relacionados con la actividad delictiva (art. 239)
2. Secuestro de objetos y documentos: Puede ser dispuesto por la fiscalía o en cargo de urgencia, por la policía
con aviso inmediato a la fiscalía (art. 240). Están sujetos a secuestro los objetos relacionados con el delito, los
que pudieran servir como evidencia y los que estuvieran sujetos a decomiso. Adicionalmente se prevé el
secuestro de todas las armas de fuego, que tuviera en su poder la persona denunciada, en los procesos por
amenazas, violencia familiar o de género, o en cualquier otro delito derivado de conflictos interpersonales,
medida que en rigor, no tiene un fin cautelar sino de prevención de nuevos delitos. Está prohibido el
secuestro de docs que contengan comunicaciones entre el imputado y las personas que deban abstenerse de
declarar como testigos, incluyendo las notas que estos hubieran tomado, como también las
documentaciones de exámenes médicos realizados al imputado bajo secreto profesional (art. 241).
UNIDAD 8 – ALTERNATIVAS AL JUICIO ORAL
Alternativas: La reforma procesal penal ha amplificado los mecanismos tendientes a descongestionar el sistema.
Dicho de otro modo, ha ampliado el abanico de alternativas a la resolución mediante juicio oral contencioso. En su
configuración actual, los mecanismos son herramientas esenciales en el diseño de una política de persecución penal,
en varios sentidos:
1. Disminuyen la carga de trabajo del sistema, liberando recursos y permitiendo direccional la persecución
penal hacia las manifestaciones mas graves de criminalidad.
2. Permiten priorizar los intereses reales de las víctimas, por sobre el interés publico en la represion del delito.
3. Diversifican la respuesta estatal frente al delito y permiten a las fiscalías constituirse como agentes de
pacificación social
4. Permiten liberar a las personas de estar sujetas a persecuciones notoriamente inviables.
Anteriormente, estas vías alternativas eran tratadas como anomalías o institutos de excepción frente a lo que se
consideraba “normal o estándar” de desarrollo del proceso. Algunas eran explicadas como modos anómalos de
terminación del proceso o como obstáculos a la acción penal, cuando no como procesos especiales. El posterior
desarrollo de estas figuras dejó en absurdo el querer encasillar esta nueva realidad en las viejas teorías. Hoy en día,
en la práctica, los sistemas reformados regulan criterios de oportunidad y el procedimiento abreviado. Estos dos
institutos, junto con la suspensión del procedimiento a prueba, absorben la mayor parte de la carga de trabajo de las
fiscalías y tribunales. Por ello, resulta incorrecto seguir adjudicándoles una naturaleza anómala, excepcional o
residual, y deben pasar a ser consideradas como una forma estándar de procesar los conflictos penales, a la par del
juicio oral y publico.
Se incluyen como salidas alternativas a todos aquellos institutos capaces de provocar una respuesta jurídica al caso
penal, sin acudir al juicio contencioso. Esta función negativa de evitación del juicio es lo que permite englobarlas bajo
aquella denominación común, sin negar las múltiples diferencias que existen entre ellos.
Si se atiende al rol de los sujetos, algunos de estos mecanismos dependen de las partes, aunque eventualmente con
controles jerárquicos al interior de la fiscalía. Otros habilitan un mayor control por parte del tribunal, y finalmente
otros son resueltos por el tribunal con independencia de que exista o no acuerdo. Por lo que cabe hacer la siguiente
distinción:
- Resoluciones desincriminatorias: desestimación, archivo fiscal, jurisdiccional y sobreseimiento.
- Respuestas alternativas propiamente dichas o intermedias: criterios de oportunidad y suspensión del
procedimiento a prueba.
- Mecanismos de abreviación: procedimiento abreviado.
Por otra parte, algunos de estos mecanismos tienen efectos definitivos, en cuanto clausuran la posibilidad de nuevas
persecuciones por el mismo hecho, mientras que hay otros que admiten la reapertura con mayor o menor amplitud.
En algunos casos, queda abierta la posibilidad de conversión de la acción penal publica en acción privada.
Resoluciones desincriminatorias:
[Link] y archivo preliminar: La desestimación de la denuncia (art. 273) es dispuesta por el fiscal cuando no
se pudiera proceder, se hubiese extinguido la acción penal, el hecho no fuera punible o no existiesen elementos
serios o verosímiles para iniciar fundadamente una investigación. Ordenada la desestimación, la denuncia es
archivada. Este instituto tiende a evitar el doble perjuicio que ocasiona la apertura de una investigación penal
inidónea: el dispendio de recursos del sistema judicial y la innecesaria afectación a la tranquilidad de las personas
denunciadas.
La desestimación es una forma de desestimiento temprano de la persecución penal, yan que puede ordenarse en
forma inmediata, sin que resulte necesario realizar ninguna diligencia investigativa previa. No se trata de un
mecanismo discrecional, ya que requiere ser fundado en alguna de las siguientes causales:
Imposibilidad de proceder: Se da en supuestos de excepción previstos legalmente, como la no formulación
de instancia privada, la existencia de obstáculos fundados en privilegios constitucionales cuando el desafuero
es negado o no se produce la destitución (art. 26- 29) o las cuestiones previas y prejudiciales (art. 30-33)
La extinción de la acción penal publica: Tiene lugar por muerte del imputado, amnistía o prescripción, y
tambien por aplicación de un criterio de oportunidad, conciliación, reparación o cumplimiento de las
condiciones de la suspensión del procedimiento a prueba. Sin embargo, debe advertirse que en algunos de
estos casos puede corresponder el archivo fiscal (art. 289) o el sobreseimiento (art. 306), particularmente en
caso de prescripción de loa acción penal habiendo persona imputada.
Falta de punibilidad del hecho: Se refiere a la ausencia de cualquiera de los elementos analíticos que hacen a
su caracterización como delito o a su penalización. Así, debe desestimarse la denuncia si del hecho relatado
no se desprende una conducta, o si esta es atípica, justificada o inculpable, o si media un supuesto de
exclusión de la pjunibilidad.
Falta de elementos serios y verosímiles para iniciar fundadamente una investigación: Estamos ante un caso
en el que habría delito, pero no hay pistas que permitan orientar la investigación. No cualquier déficit
probatorio habilitar esta opción, ya que justamente la actividad investigativa tiene por finalidad obtener
evidencia, pero si el caso es totalmente inviable, es mejor asumirlo con sinceridad, bajar las expectativas y
enfocarse en los casos en que sí puedan resolverse. La desestimación debe evaluarse en función de la
gravedad del delito, pudiendo desestimarse con mayor agilidad en los casos mas leves.
En caso de que se individualice a los supuestos autores o participes del hecho, solo puede desestimarse la denuncia
si aun no se ha celebrado la Audiencia Imputativa (art. 274). Si esta audiencia ya tuvo lugar, la posterior inidoneidad
de la persecución penal debería acarrear el archivo fiscal (art. 289). Para evitar confusiones con este otro instituto,
resulta preferible llamar archivo preliminar al que se dicta como consecuencia de la desestimación de la denuncia.
Procedimiento: La desestimación es dispuesta por el propio fiscal, sin necesidad de intervención judicial
homologatoria. Impide la posibilidad de una nueva persecución por los mismos hechos, aunque esta cláusula solo
tiene sentido habiendo alguna persona imputada en peligro de persecución múltiple. Además existen 3 vicisitudes
que obstante a la firmeza de la desestimación: el recurso, la conversión y la reapertura. La victima, o en su caso, el
querellante, pueden recurrir a la desestimación ante el Fiscal Regional (art. 291). La negativa de este es recurrirle
ante el Fiscal General. En ambos casos, se resuelve previa investigación sumaria, y en caso de revocarse la
desestimación, el superior puede impartir instrucciones y designar un nuevo fiscal. Más allá de lo criticable que
resulte la regulación de este recurso en sede fiscal (que termina desnaturalizando los roles directivos y provocando
múltiples incoherencias), la posibilidad de plantear impugnaciones contra los actos de la fiscalía, está presente en la
mayoría de los sistemas reformados. De alguna manera, viene a reemplazar a la apelación de las resoluciones
instructoras del viejo sistema. La novedad del código santa fe sino es que el recurso no es resuelto en sede judicial,
sino por la propia estructura directiva de la fiscalía.
Denegado por el Fiscal Geneeral, el recurso contra la desestimación, la víctima o el querellante pueden instar la
conversión de la acción penal publica en privada, formulando querella en el plazo de 60 días hábiles (art. 291). Esta
opción convierte a la víctima en querellante sustitutivo, habilitando la continuación del proceso sin participación de
la fiscalía. Esta sobreamplificacion del rol de la víctima, ha despertado voces críticas, en cuanto puede obstar a los
objetivos de política criminal que fundamentan las salidas alternativas. Es decir, bajo este régimen la desestimación
solo sirve para disminuir la carga de trabajo de la fiscalía, pero no para descongestionar el sistema en su conjunto ni
para evitarle a las personas la amenaza de un proceso inviable. El fiscal puede disponer de la reapertura de la
investigación (art. 293), previa autorización del Fiscal Regional, si la situación probatoria se ve modificada por
elementos sobrevivientes. La falta de venia regional invalida lo actuado y permite a la persona, que eventualmente
resulte imputada, oponer la excepción de archivo. No se regula un plazo maximo para la reapertura, por lo cual el
fiscal puede disponerla siempre que no haya prescripto la acción penal por el delito respectivo. Tampoco procede la
reapertura cuando la víctima o querellante ya instó la conversión de la acción penal.
[Link] Fiscal (art. 289): Procede cuando, habiéndose formalizado la Audiencia Imputativa (art. 274), la
investigación finalizara con resultado desincriminante o insuficiente para acusar. Este instituto opera como una
especie de sobreseimiento impropio, dispuesto por el propio fiscal cuando advierte que concurre alguno de los
supuestos que habilitaría al imputado a plantear el sobreseimiento en sede judicial (art. 306). De alguna manera, se
le reconoce al acusador un rol de mayor objetividad, quitándole de encima el deber impuesto por las antiguas
legislaciones de asumir por defecto una postura incriminadora. El archivo fiscal es una forma de desistimiento de la
persecución penal ya iniciada, por lo que sus presupuestos son mas estrictos que para la desestimación: 1) requiere
que la investigación se encuentre agotada (que no haya mas medidas que practicar); 2) debe haberse celebrado
audiencia imputativa (art. 274); 3) si hubiera querellante, debe haberse cumplido con el trámite previo (art. 287,
288). Este tramite consiste en explicarle la decisión a tomar y darle la oportunidad de manifestar sus eventuales
discrepancia, que serán resueltas por el Fiscal Regional.
Las causales del archivo fiscal son las siguientes:
- Certeza negativa (art. 289): Cuando fuera evidente que medie una causal extintiva del ejercicio de la acción
penal u otra de carácter perentorio, que el hecho investigado no se cometió o no encuadra en una figura
penal, que el delito n o ha sido cometido por el imputado o media una causa de justificación,
inimputabilidad, inculpabilidad o excusa absolutoria. Se trata de los típicos motivos de sobreseimiento en
casi todas las legislaciones.
- Insuficiencia probatoria insuperable (art. 289): Cuando no hubiese suficientes elementos de prueba para
fundar la requisitoria de apertura del juicio y no fuera razonable, objetivamente, prever la incorporación de
nuevas pruebas. De alguna manera, este supuesto viene a coincidir con el antiguo auto de falta de mérito.
Procedimiento: El archivo es dispuesto por el propio fiscal, sin necesidad de intervención judicial homologatoria.
Impide la posibilidad de una nueva persecución por los mismos hechos, aunque está sujeto a las mismas vicisitudes
que la desestimación: el recurso, la conversión y la reapertura. Estas tres están previstas de manera conjunta para la
desestimación y para el archivo fiscal (art. 291-293), lo cual es un error ya que el archivo por certeza negativa
conlleva una valoración conclusiva de la persecución penal, al menos respecto de la fiscalía. La reapertura en estas
condiciones, sería contradictoria con la propia conducta previa del actor penal, cuya posición debe ser fundamentada
desde una posición de objetividad y coherencia. De todos modos, vale aclarar que en este caso nada obsta a que la
defensa solicite directamente el sobreseimiento (art. 306). Para evaluar la viabilidad de la reapertura, no solo debería
considerarse la seriedad y coherencia de la posición asumida, sino tambien el plazo dentro del cual se produce. Ello
para evitar la picardía de utilizar este mecanismo para evitar el plazo habilitante del archivo jurisdiccional (art. 290).
Por lo demás, la posibilidad de recurrir el archivo y eventualmente instar la conversión de la acción penal (art. 291) se
superpone con la previa intervención del querellante (art. 287-288), con lo cual se consagra una doble intervención
del Fiscal Regional que actuará tanto en la consulta previa como en el recurso posterior.
[Link]:
Defensivo: El archivo fiscal puede ser instado por la defensa, habiendo transcurrido 10 meses desde la
formalización de la Audiencia Imputativa (art. 290). Si la fiscalía accede a la solicitud, dispondrá el archivo por
alguno de los supuestos de dicho instituto. En rigor, esta instancia puede ser planteada en cualquier
momento, pero el cumplimiento del plazo legal resulta necesario para volver operativo el instituto y
desencadenar las consecuencias previstas ante la negativa del fiscal. Si bien el archivo a solicitud de la
defensa puede disponerse por cualquiera de los supuestos previstos (art. 289) el instituto cobra un mayor
sentido en caso de insuficiencia probatoria insuperable (art. 289), funcionando como un sucedáneo del
antiguo sobreseimiento por duda previsto en el viejo sistema. Ante la certeza negativa (art. 289) tiene una
utilidad marginal, ya que para la defensa siempre será preferible instar el sobreseimiento (art. 306) logrando
así el efecto de la cosa juzgada.
Jurisdiccional: La negativa expresa o tácita del fiscal permite llevar el caso ante el juez de la IPP, que resolverá
en audiencia y dispondrá el archivo jurisdiccional (art. 290). Ante la negativa del juez, queda a la defensa la
posibilidad de reiterar el procedimiento cada 6 meses. A pesar de la regulación un tanto mezclada del archivo
fiscal y el archivo jurisdiccional, los efectos de ambos institutos difieren notablemente. Las vicisitudes del
archivo fiscal (recurso, conversión y reapertura) no alcanzan al archivo jurisdiccional, que en este sentido
viene a funcionar como una especie de sobreseimiento anómalo. Aunque el código no lo diga expresamente,
hace cosa juzgada impidiendo una nueva persecución por el mismo hecho en relación al imputado en cuyo
favor se dicta. Con lo cual, se da la curiosa situación de que la solicitud del archivo beneficia mas al imputado
cuando es inicialmente rechazada por el fiscal y aceptada luego por el juez, que cuando es compartida. Por lo
que, en caso de haber consenso debería preferirse el sobreseimiento por presentación conjunta (art. 306).
[Link] (art. 306): Es un pronunciamiento jurisdiccional que tiene lugar ante la evidencia de que concurre
alguna de las causales desincriminatorias previstas en la ley. Funcionalmente equivale a una absolución anticipada,
aunque es correcto aclarar que se trata de una resolución que trunca el procedimiento e impide el avance de la
pretensión punitiva. Tiene valor de cosa juzgada en cuanto impide una nueva persecución por el mismo hecho en
relación al imputado en cuyo favor se dicte.
Procede en los casos de certeza negativa que están previstos como supuestos de archivo fiscal, por lo que el código
directamente remite a aquella norma (art. 306 en relación al art. 289.1, a,b,c). Los 3 subincisos contienen los casos
típicos de sobreseimiento en casi todas las legislaciones:
- Causal perentoria: típicamente, extinción de la acción penal (art. 289.1.a)
- Causal objetiva: el hecho no se cometió o no encuadra en una figura penal (art. 289.1.b)
- Causal subjetiva: el hecho no ha sido cometido por el imputado, o media una causa de justificación,
inimputabilidad, inculpabilidad o excusa absolutoria (art. 289.1.c)
Es necesario que la concurrencia de alguno de estos supuestos sea evidente. La evidencia, categorizada
doctrinariamente como certeza negativa, se logra cuando hay elementos suficientes para persuadir al juzgador de
que toda otra diligencia investigativa resulta vana. Es un estándar de valoración sumamente exigente, ubicado en el
extremo opuesto de la certeza positiva necesaria para condenar. En cambio, no se prevé el sobreseimiento por duda
insuperable que antiguamente operaba transcurrido cierto tiempo a partir del auto de falta de mérito. Actualmente
el juicio dubitativo puede dar lugar al archivo fiscal (art. 289.2) o al archivo jurisdiccional (art. 290). En primer caso, la
siempre latente posibilidad de reapertura (art. 293) deberá analizarse en función de los principio de plazo razonable
y prohibición de persecución múltiple, ya que en definitiva el efecto de cosa juzgada dependerá de la actitud remisa
del fiscal, no existiendo siquiera la opción de plantear directamente el sobreseimiento como tiene en los otros
supuestos.
Casos:
- Por presentación conjunta: El Código de Santa Fe admite expresamente este instituto, mediando el acuerdo
de partes. En este caso, el instituto tramita prácticamente igual que las restantes soluciones alternativas. La
presentación se realiza por escrito y el juez resuelve previo control de legalidad. La convocatoria a audiencia
es facultativa para el tribunal. La redacción de la norma (art. 306) parece sugerir que el sobreseimiento por
presentación conjunta, se basa exclusivamente exclusivamente en el acuerdo de partes, siendo innecesario
encuadrar el caso en alguna de las causales ya explicadas. De acuerdo a una interpretación basada en el
principio acusatorio adversarial, estaríamos ante un supuesto autónomo respecto de las causales perentoria,
objetiva y subjetiva. Sin embargo, esta supuesta autonomía del sobreseimiento consensual queda
desautorizada por la propia norma, que impone al magistrado el deber de controlar la legalidad de la
presentación. Dicho control de legalidad consiste en verificar si los hechos relatados por las partes en la
presentación conjunta encuadran en alguna de las causales taxativamente previstas. Debe tenerse presente
que el control judicial de legalidad es esencialmente un control de adecuación jurídica, que no se extiende a
valorar la suficiencia de prueba. Por lo tanto, no cabría rechazar el planteo de sobreseimiento por no haberse
logrado el estándar de certeza negativa ya que en este caso el acuerdo de partes cumple el efecto de anular
la necesidad misma de prueba. A lo que cabe agregar que la producción de prueba supone algún grado de
controversia y esto difícilmente puede tener lugar en una audiencia consensual.
- A pedido de parte: No habiendo acuerdo, el sobreseimiento se pronuncia a pedido de parte. La instancia da
lugar a una audiencia en la que se debate la solicitud y eventualmente se produce prueba.
Efectos: Cuando el sobreseimiento diera lugar a la aplicación de una medida de seguridad, el tribunal debe
abstenerse de imponerla y remitir la causa al tribunal de juicio. Esta cláusula replica la cesura del juicio (separación
entre el debate sobre la autoría culpable y el debate sobre la necesidad de pena) y tiende a evitar la aplicación
expedita de medidas de seguridad contra inimputables. Esta precaución es mas importante aun en un sistema que
admite el sobreseimiento consensual, cuya utilización puede dar lugar a reclusiones manicomiales innecesarias y
dispuestas sin contradictorio. El sobreseimiento impide una nueva persecución por el mismo hecho en relación al
imputado en cuyo favor se dicte. Hace cosa juzgada sin perjuicio de eventuales debates sobre la modificación o el
cese de las medidas de seguridad que fueran impuestas en su consecuencia.
[Link] de oportunidad (art.19): Son supuestos legales en los que la fiscalía puede prescindir total o parcialmente
del ejercicio de la acción penal o desistir la si ya la ha ejercido. En nuestro sistema funcionan como excepciones
frente a la regla que establece la obligatoriedad de la acción penal publica, siendo en definitiva una manifestación
especifica del pcipio de oportunidad.
La aplicación de un criterio de oportunidad supone la existencia de un caso penal mínimamente idóneo, que haya
superado la instancia de la desestimación (art. 273). Para decirlo con toda claridad, lo que se desiste es la
persecución de un hecho con apariencia delictiva y líneas investigativas idóneas. Es más, es perfectamente posible
que el autor esté individualizado y que existan pruebas contundentes de su culpabilidad. Nada de eso obsta a la
aplicación del instituto. En nuestro sistema, este desestimiento es reglado (porque los supuestos de desestimiento
están establecidos en la propia ley procesal) y controlado (porque es una facultad sujeta a controles internos en la
propia fiscalía y a la interacción con otros sujetos procesales). Cumplen la función de economía procesal y
descongestión del sistema, que comparten con las demás alternativas al juicio contencioso. Frente al fenómeno de la
selección landestina e incontrolada de causas penales, permiten explicitar y transparentar los criterios de priorización
de casos en un marco de responsabilidad funcional, pero tambien, cumplen funciones mas específicas que tendrán
mayor o menor incidencia según el caso concreto. Algunas características son:
Son una herramienta de descriminalizaicon indirecta de conductas delictivas socialmente aceptadas,
toleradas, éticamente defendidas o respecto de las cuales existe un menor interés estatal en su sanción.
Priorizan el interés de la victima del delito, permitiendo arribar a soluciones reparadoras o conciliatorias.
Realizan principios fundamentales como los de lesividad, proporcionalidad, subsidiariedad y humanidad.
Permiten a la fiscalía resolver negociar ente situaciones de gran complejidad, como tomas de rehenes,
incidentes internacionales, procesos de paz o investigaciones sobre ciriminalidad organizada.
El CPSF regula los criterios de oportunidad en particular (art. 19) en una norma que se ha vuelto compleja debido a
las limitaciones y excepciones que se le han incorporado. Los supuestos son los siguientes:
A. Por disposición de la ley: Cuando el C.P. o leyes penales especiales lo establezcan o permitan al tribunal
prescindir de la pena. Por ejem, tentativa inidonea, delito susceptible de condena condicional.
B. Insignificancia: Cuando se trate de hechos que por su insignificancia no afecten gravemente el interés
publico. Por ejem, hurto de un televisor, lesión consistente en un puñetazo. Si la insignificancia tiene
relevancia penal sustantiva no corresponde aplicar el criterio de oportunidad sino archivar, ya que la
conducta resultaría atípica por aplicación del principio de lesividad. Por ejem, hurto de una lapicera o lesión
consistente en una cachetada.
C. Pena natural: Cuando las consecuencias del hecho sufridas por el imputado sean de tal gravedad que tornen
innecesaria o desproporcionada la aplicación de una pena. Por ejem, el conductor imprudente que cause la
muerte de su propio familiar.
D. Insignificancia relativa: Cuando la pena en expectativa carezca de importancia con relación a la pena ya
impuesta por otros hechos. Es una forma especial de insignificancia aplicable, por ejem, al recluso que
quema su colchón a modo de protesta, pero que tambien puede usar un fiscal santa fe sino para desistir de
procesar por delitos menores a los prófugos de otra provincia al momento de ser re capturados.
E. Conciliación: Cuando exista conciliación entre los interesados. Por ejem, delitos patrimoniales no violentos,
se exige que el imputado haya reparado los daños y perjuicios ocasionados. También procede en relación a
los delitos culposos, lesiones leves, amenazas, violacion de domicilio, etc.
F. Por disposición de la ley en cuanto a la ejecución: Cuando el imputado se encuentre afectado por una
enfermedad incurable en estado terminal o tenga más de 70 años. Esta es una modalidad especial de la
cláusula del inc. 1, ya que en estos casos la ley penal admite el cumplimiento de la pena en detención
domiciliaria.
Limitaciones: Los criterios de oportunidad se encuentran sujetos a limitaciones legales, porque tienden a reservar
este mecanismo para los delitos mas leves, a evitar su imposición a victimas particularmente vulnerables y a evitar
que los casos de corrupcion queden impunes. Las exclusiones mas usuales son: delitos cometidos con violencia o
intimidación, con utilización de armas de fuego, delitos de funcionarios publicos, que comprometen la seguridad o
interes publico, que comprometan el interés de un menor de edad, casos de violencia de genero. Dentro de estas
limitaciones se incluye la necesidad de que el imputado acuerde la reparación del daño en los casos de
insignificancia, pena natural y conciliación y el requerimiento de venia del fiscal regional cuando el delito desistido
tuviera una pena máxima de 6 años o más.
Procedimiento: Tiene alguna variación dependiendo de quien tome la iniciativa y de qué actitud asuman las demás
partes. Si no hay oposición de la victima, la fiscalía puede aplicar directamente un criterio de oportunidad
disponiendo por si misma el archivo de la investigación. La defensa puede solicitar a la fiscalía la aplicación del
instituto, sin recurso alguno en caso de negativa. Si se da curso al pedido, debe darse conocimiento a la víctima,
quien podrá formular oposición y si no la formula, no podrá luego instar la conversión de la acción penal. Es
conveniente interpretar que esta mecánica tambien es aplicable al supuesto del inc anterior, ya que de lo contrario
no quedaría claro qué efectos produce la intervención de la víctima. La oposición de la víctima permite instar la
celebración de una audiencia, en la que el tribunal controlará la legalidad de la posición sostenida por la fiscalía. Si
dicha postura es avalada, la victima podrá instar la conversión de la acción penal dentro de los 60 días. En caso
contrario, o vencido dicho termino, la acción penal quedará extinguida. Los criterios de oportunidad integran el
régimen de la acción penal y por lo tanto constituyen una facultad exclusiva o preponderante de la fiscalía. Sin
embargo, en nuestro sistema la interacción de la fiscalía con los restantes actores del proceso genera supuestos de
tensión que la ley resuelve desplazando la toma de decisiones hacia afuera de la propia fiscalía, lo cual permite dudar
de la verdadera naturaleza del instituto.
De las distintas alternativas que ofrece el procedimiento se observa que solo el supuesto de aplicación directa por
parte del fiscal (al que se llega únicamente con el acuerdo expreso o tácito de la victima) permite que la aplicación de
un criterio de oportunidad cumpla en alguna medida con sus múltiples funcionalidades.
En su regulación actual (art. 21-22) el procedimiento resulta un tanto confuso, por lo que es importante tener en
cuenta lo siguiente:
- La aplicación de un criterio de oportunidad es una facultad primaria de la fiscalía, por tratarse de un instituto
que integra el régimen de la acción penal. No obstante, se ha intentado respetar el interes de todas las
partes, lo cual agrega complejidad.
- El Código habilita al tribunal a controlar la legalidad de la postura de la fiscalía, lo que violenta el principio
acusatorio en cuanto habilita al juez a inmiscuirse en el ejercicio de la acción penal.
- La posibilidad de conversión de la acción penal, si bien obedece a loables intenciones de reivindicar la figura
de la víctima, termina desnaturalizando el instituto que no llega a cumplir con sus finalidades proclamadas. Si
la víctima tiene medios para insistir lo suficiente, nada impide que lleguen a juicio contencioso casos de
insignificancia, pena natural o baja peligrosidad, no lográndose siquiera economizar recursos del sistema
judicial.
- La defectuosa redacción de la norma permite interpretar que el juez puede aplicar un criterio de oportunidad
aun mediando oposición del fiscal, ejerciendo el control de legalidad ante el planteo de la defensa. De
prosperar esta interpretación, se reconocería al imputado el dcho a gozar de un desestimiento de la acción
publica, con lo que los criterios de oportunidad pasarían a tener alguna similitud mayor con la suspensión del
procedimiento a prueba. Esta posibilidad, amerita que el control de legalidad a solicitud de la defensa se
ejerza de manera sumamente estricta, evitando intrusas facultades propias de la fiscalía.
[Link] del procedimiento a prueba (art. 24): Es un pronunciamiento jurisdiccional que suspende el avance del
proceso penal por un plazo durante el cual el imputado se compromete a observar determinadas reglas de conducta.
Desde su recepción en la legislación argentina, se ha debatido si este instituto consagra un derecho del imputado o si
es asimilable a un criterio de oportunidad. La postura actual de la CSJN le atribuye carácter penal sustantivo en
cuanto le aplica llanamente el principio de legalidad contenido en el art. 18 de la CN. Por lo que, con la interpretación
amplia propiciada en aquel precedente, puede hablarse de un dcho del imputado a obtener la suspensión del
procedimiento a prueba, al menos en el marco de la regulación contenida en el C.P. La reforma determino que esta
normativa tiene carácter subsidiario, rigiendo en primer termino la que establezcan las leyes procesales
correspondientes. Sin embargo, el CPSF aun conserva la regulación de complemento propia de un momento anterior
a esta des federalizarían, por lo que habrá que integrar ambas normativas hasta que la legislación local se apropie
por completo del instituto.
Funciones: Además de cumplir con la función de descongestionar común a todas las alternativas, esta suspensión
tiene 2 funciones específicas:
1. Valorizar a la victima: Permite tener en cuenta la situación concreta de la victima, revalorizándola como
protagonista originaria del conflicto social y priorizando que el daño sufrido sea reparado.
2. Evitar efectos criminógenos: Tiende a evitar los efectos criminógenos que el mismo sistema penal provoca,
cuando somete a persecución a un infractor primario, tales como la estigmatizacion, el deterioro de los
mecanismos de contención social (exclusión de la vida familiar, escolar o laboral) o la identificación cultural
con trayectorias criminales mas extensas. En síntesis, evita que el imputado ingrese a un circuito institucional
del cual luego le resultará muy difícil salir.
Más allá de estas funciones puntuales, la suspensión a prueba funciona como una primera advertencia que insta a
desistir de la conducta delictiva. En caso de no ser acatada, el sistema penal irá produciendo reacciones cada vez mas
severas hasta llegar al verdadero punto de inflexión que es la pena privativa de la libertad de cumplimiento efectivo.
Este conjunto de respuestas penales de gravedad creciente, hace que el sistema en su conjunto se vuelva mas
escalonado, con capacidad de desplegar la mínima violencia que resulte necesaria para evitar daños mayores.
Procedencia: La suspensión del procedimiento a prueba procede cuando el maximo de la pena aplicable al imputado
no exceda de 3 años. No obstante, los partidarios de la tesis amplia consideran que existe otro supuesto: cuando las
circunstancias del caso permitieran dejar en suspenso el cumplimiento de la condena aplicable y hubiese
consentimiento del fiscal. El Código de Santa Fe adopta decididamente la postura amplia, y remite a los casos en que
sea procedente la aplicación de una condena de ejecución condicional (art. 24). También de conformidad con la tesis
amplia, admite la aplicación del instituto cuando el delito previera pena de inhabilitación, aplicándose la misma como
regla de conducta. También se ha debatido la procedencia del instituto cuando hubiera dictamen negativo de la
fiscalía. Para quienes consideran que la spp, es un criterio de oportunidad, el acuerdo de la fiscalía resulta ineludible
para su otorgamiento. Sin embargo, desde la tesis amplia se ha replicado que un dcho del imputado no podría estar
sujeto a la conformidad de su adversario. Otros sostienen, en el marco de la normativa nacional que el
consentimiento del fiscal es necesario solo en el supuesto del cuarto párrafo (mínimo no superior a 3 años) pero no
para el primer párrafo (maximo no superior a 3 años) (art. 76 bis C.P.). El Código de Santa Fe establece que la
suspensión a prueba puede ser solicitada por la fiscalía, con el acuerdo del imputado y de su defensor (art. 24).
El acuerdo entre partes deberá contener:
- Plazo de prueba, que deberá fijarse entre 1 y 3 años
- Forma de reparación del daño
- Reglas de conducta que deberá observar el imputado, para lo cual la norma remite a reglas previstas para la
condena condicional.
- Eventualmente el pago mínimo de la multa, la inhabilitación como regla de conducta y el abandono en favor
del Estado de los bienes procedentes del delito.
Presentado el acuerdo, se convocará a una audiencia aen la que se debatirá la procedencia del planteo y la Razo
abolidas de la oferta reparadora. Como el acuerdo presupone el consentimiento de la fiscalía, el rechazo por parte
del juez solo podría estar fundado en cuestiones de estricta legalidad, evitando inmiscuirse en valoraciones de
conveniencia político-criminal propias del MPA.
Improcedencia: Para casos de delitos con participación de funcionarios públicos, delitos previstos en las leyes 22.414
y 24.769 (delitos aduaneros y tributarios) y el incumplimiento de reglas de conducta de una suspensión anterior. Se
ha sostenido la improcedencia del instituto cuando se trata de delitos cuyo juzgamiento y sanción resulta imperativo,
por mandas constitucionales o convencionales como el atentado contra el orden constitucional, la usurpación de
funciones constitucionales y los delitos dolosos contra el Estado que conlleven enriquecimiento, los actos de tortura
o los hechos de corrupcion, y en gral, las graves violaciones a los DDHH. Finalmente se ha dicho que no procede
ninguna alternativa a la definición del caso en la instancia de debate oral, cuando se trata de hechos de violencia
contra la mujer (falló Góngora y Convención Belem do Pará). Esta postura ha merecido varias criticas por no hacer
distinción alguna en relación a la gravedad del delito, y por no atender al interés de la víctima, que en el caso
concreto puede incluso preferir una solución compositiva. Además, según el criterio de Góngora, no solo resulta
improcedente la spp, sino también cualquier otra vía procesal distinta del juicio.
Casos especiales: La suspensión a prueba podrá ser otorgada por 2da vez, transcurridos 8 años desde el vencimiento
del plazo de prueba fijado en el proceso anterior. Si el imputado ha tenido una condena condicional anterior, la
suspensión a prueba podrá ser otorgada siempre que fuera procedente una nueva condena condicional. Ello será
viable si el nuevo delito hubiera sido cometido luego de 8 años desde la primera condena firme y luego de 10 años si
ambos fueran dolosos.
La suspensión podrá ser dejada sin efecto si el imputado comete un nuevo delito o incumple con las reglas de
conducta durante el plazo fijado, asi como también si posteriormente surgen elementos que modifiquen la
expectativa de condicionalidad de la pena aplicable. Esta decisión requiere la celebración de audiencia, en la que
deberá oírse al imputado y a su defensor. El cumplimiento positivo de la totalidad de las pautas contenidas en el
acuerdo, permitirá declarar extinguida la acción penal y se dictará el sobreseimiento del imputado.
Mecanismos de abreviación:
[Link] abreviado (art. 339-345): Es un instituto que permite acordar entre las partes la aplicación de una
pena, prescindiendo del debate contradictorio. La definición es intencionalmente superficial, ya que la
caracterización del instituto dependerá del modelo que se adopte. Por ello, resulta necesario identificar las distintas
formas de abreviación procesal, dando cuenta del sistema en el que se inserta cada una.
Los sistemas mixtos y acusatorio formal, aceptan con muchas limitaciones el tinte negóciale que este tipo de
acuerdos le imprimen al proceso penal. En este contexto se consagraron mecanismos de abreviación formal, que se
entendieron compatibles con el principio de obligatoriedad de la acción penal:
- Posibilidad de realizar una instrucción abreviada y pasar directamente al juicio oral
- Posibilidad de acordar la supresión de la etapa intermedia
- Posibilidad (en los delitos leves) de sustituir la prueba de cargo por la confesión lisa y circunstanciada por
parte del imputado
- Facultad de acordar la mutua renuncia a la apelación.
Algunas legislaciones avanzaron hacia mecanismos de abreviación material, que permiten negociar, inclusive, el
monto de la pena a imponerse. Esta idea dio lugar al juicio abreviado tal como se lo conoce en los sistemas de tipo
acusatorio formal y mixto. Sus principales caracteres son los siguientes:
- Son mecanismos de abreviación material condicionados por el principio de obligatoriedad de la acción penal,
en el marco de un sistema que plantea como fin del proceso, la reconstrucción de la verdad histórica.
- La aceptación por parte del imputado equivale a una confesión o reconocimiento de los hechos, con lo cual
el procedimiento viene a ser una confesión condicionada a la aceptación del acuerdo.
- El tribunal tiene el deber de dictar sentencia fundada, no pudiendo suplirse esta tarea por una mera
homologación del acuerdo de partes, por lo cual suele asignarse un valor probatorio a las constancias del
expediente y a la confesión del imputado.
- El tribunal conserva la facultad de rechazar el acuerdo, usualmente en caso de desacuerdo con la calificación
jurídica propuesta e insuficiencia probatoria. Esto significa que debe haber una adecuación entre las pruebas
aportadas, los hechos relatados y su calificación legal.
- El tribunal esta impedido de aplicar una pena mayor a la acordada por las partes, pero sí puede aplicar una
pena menor, e incluso puede absolver.
- La pena negociada suele estar sujeta a topes legales, que en algunos sistemas pueden ser superados
mediando autorizaciones especiales.
El sistema adversarial conoció desde su orígenes, la posibilidad de abreviar materialmente el procedimiento
mediante el acuerdo de partes. Salvando las múltiples particularidades de cada legislación, este sistema puede
caracterizarse de la siguiente manera:
- Son mecanismos de abreviación que se corresponden con la enorme discrecionalidad que posee la fiscalía
para disponer del contenido de la pretensión penal, en el marco de un sistema que persigue la resolución de
los conflictos y la pacificación social.
- El imputado, al manifestar su aceptación, renuncia a la posibilidad de defenderse en juicio publico.
- La función del tribunal se limita a verificar que el imputado esté informado de las consecuencias jurídicas del
acuerdo y manifieste libremente su aceptación. Cumplida esta formalidad dictará sentencia homologando el
acuerdo de partes.
- El tribunal no puede rechazar el acuerdo, aunque sí puede reducir la pena o dejarla sin efecto. Con lo cual se
entiende que la negociación abarca no solo el monto de la pena sino también la calificación jurídica. Dicho de
otra manera, los fiscales pueden ofrecer calificaciones legales mas benignas si consideran que esto es
necesario para lograr la aceptación del imputado y de su defensa.
- La pena negociada no está sujeta a ningún tope, se puede acordar desde una multa hasta la pena capital.
El juicio abreviado ha sido objeto de múltiples críticas. En primer lugar, relacionadas con su incompatibilidad con
otros principios del sistema (no combina muy bien con el principio de obligatoriedad de la acción penal, por cuanto
faculta a la fiscalía a disponer parcialmente de la pretensión punitiva). En segundo lugar, con relación a la vulneración
de garantías del imputado (implica el sacrificio, en mayor o menor medida, de garantías individuales del imputado,
violando la protección constitucional contra la autoincriminacion). Y por ultimo, también se la ha criticado con
respecto a su utilización abusiva o con su expansión desmedida. A pesar de ellas, el juicio abreviado es una de las
herramientas procesales que más aporta a la descongestión del sistema y a la economizacion de recursos del aparato
judicial.
Investigación penal preparatoria (IPP): Nuestro código regula la etapa investigativa, eminentemente preparatoria,
cuya dirección se encomienda a la fiscalía. El objetivo central de esta etapa es identificar a los autores y participes del
hecho reputado como delictivo, y recolectar los elementos que permitan llevar el caso a juicio o eventualmente
lograr una alternativa consensuada. La dirección de la IPP está a cargo de la fiscalía, que actuará con la colaboración
de los organismos investigativos y dicha actividad estará sujeta al control por parte del tribunal y la defensa.
En primer lugar, la fiscalía se relaciona con las agencias encargadas de llevar adelante la investigación penal, quienes
actúan bajo delegación. En nuestro caso se puede tratar del Organismo de Investigaciones del MPA, La policía de
investigaciones (luego denominada Agencia de Investigaciones Criminales) que en Santa Fe funciona como una
subdivisión interna de la propia policía; la policía común, en la medida en que cumpla funciones investigativas; y las
fuerzas de seguridad federales (Policía federal, gendarmería, prefectura, policía de seguridad aeroportuaria) en la
medida en que se les requiera colaborar en investigaciones a nivel provincial o tomar parte en investigaciones
conjuntas. En concreto, las tareas investigativas podrán ser desarrolladas por alguno de estos actores, según las
características del caso, los protocoles internos de la fiscalía y las limitaciones jurídicas e institucionales de cada
agencia. Así, el Organismo de Investigaciones del MPA tiene regulado legalmente en qué casos puede intervenir,
siendo un organismo creado para investigaciones de alta complejidad. En un segundo escalón, se ubicaría la Agencia
de Investigaciones Criminales, en cuanto es una rama especializada de la propia policía. La policía común, además de
intervenir investigativa ente en los casos de menor complejidad, colabora en los demás cumplimentando las primeras
diligencias y asegurando la escena. Cualquiera de estos organismos se encuentra en una situación de subordinación
funcional respecto de los fiscales intervinientes. En la estricta medida de sus facultades investigativas, la autoridad
del fiscal está por encima de cualquier directiva impartida por los superiores jerárquicos de la institución de que se
trate.
Rol del tribunal: La intervención del órgano judicial durante la IPP se produce de manera intermitente, ya que no solo
el juez no está a cargo de la investigación, sino que tampoco posee facultades generales de supervisión. En nuestro
sistema, la función del juez durante la etapa investigativa está limitada a los casos en que existe objetivamente el
riesgo de afectar derechos fundamentales de las personas. En estos supuestos, se impone la intervención judicial
como una forma de garantizar que aquellas afectaciones pasen por el filtro de un 3ro no involucrado en el resultado
de la investigación. Este nuevo rol del juez durante la etapa investigativa le ha valido en otras provincias la
denominación de “juez de garantías” o “juez de control”. En Santa Fe se denomina juez de la IPP, lo que ni siquiera se
corresponde con su función real ya que tambien interviene en el procedimiento intermedio.
Audiencia imputativa: El código prescribe que en determinado momento deben formalizarse los cargos contra el
imputado, para lo cual se regula la audiencia imputativa (art. 274). Hasta que esta instancia no se cumplimente, la
fiscalía no podrá solicitar medidas coercitivas contra el imputado, ni tampoco podrá formular acusación. En su
regulación actual, dicha audiencia puede tener uno de los siguientes formatos:
1. Imputativa en sede fiscal: cuando la persona imputada se encuentra en estado de libertad. Se trata en rigor
de una seudoaudiencia, dado que no se desarrolla en estrados judiciales ni interviene un tribunal.
Actualmente es posible adoptar este formato por acuerdo de simplificación entre partes (art. 13)
2. Imputativa en sede judicial: Cuando la persona imputada se encuentra detenida. En este caso, la audiencia
debe celebrarse dentro de las 72 hs (con posibilidad de prorroga de hasta 12 hs) desde el inicio de la
privación de la libertad, y tendrá lugar frente al tribunal, que deberá realizar el control de detención.
También en esta misma audiencia pueden solicitarse medidas coercitivas, aunque la fiscalía bien puede optar
por pedir una audiencia específica a tal fin.
Los sujetos que intervienen en la Aud Imputativa son el fiscal, el imputado, el defensor técnico y eventualmente el
querellante si estuviera constituido. Además de la eventual presencia del magistrado, si el imputado (o uno de ellos,
si fuesen varios) estuviera detenido. Durante la misma se cumplen las siguientes acts: El control de detención debería
ser la primera actividad en cumplirse, cuando el imputado estuviera detenido; la fiscalía informará al imputado el
hecho atribuido, su calificación jurídica, los elementos probatorios obrantes y los derechos que le asisten; también
podrá solicitar ser oído e incluso manifestar su conformidad para ser interrogado por el fiscal (y podrá entrevistarse
privadamente con su defensa técnica). En esta instancia es altamente recomendable (art. 275.3) que la fiscalía ponga
a disposición del imputado y de su defensa, propuestas concretas para la aplicación de salidas alternativas al juicio
oral, tales como la suspensión a prueba y el procedimiento abreviado. Esta última actividad funciona mejor cuando
se trata de una imputativa en sede fiscal, instancia que tiene el potencial para convertirse en un espacio de
negociación entre partes y de resolución de pacifica de los conflictos. En cuanto a su funcionalidad, la misma va a
producir los siguientes efectos:
- Fija el hecho atribuido, lo que tendrá un impacto directo sobre el principio de congruencia. A tal punto, que
si posteriormente se modificaran los hechos atribuidos o su calificación legal, o si se pretendiera atribuir un
hecho nuevo, se impone la realización de una nueva audiencia (art. 281)
- Permite materializar el derecho del imputado a ser oído.
- Permite canalizar tempranamente la aplicación de salidas alternativas
- Brinda ocasión para el control judicial de la detención
- Impone una mínima observancia del dcho de defensa como presupuesto para la aplicación de medidas
coercitivas (art. 219, 220)
- Una vez realizada, permite a las partes acceder a las actuaciones (salvo que se ordenara su reserva, art. 269)
- Formaliza la situación procesal del imputado, que nace con anterioridad (art. 100). A partir de este momento
comenzará a correr el plazo de 10 meses que hará exigible el dictado del archivo fiscal o en su defecto la
resolución del archivo jurisdiccional (art. 289 y 290). En idéntico sentido, si con posterioridad a la audiencia
imputativa la fiscalía arriba a un juicio desincriminatorio o dubitativo (por insuficiencia probatoria
insuperable), dicho juicio dará lugar al archivo fiscal (art. 289), ya que cuando una persona es formalmente
imputada tiene dcho a que su posterior desvinculación del proceso quede tambien formalizada.
Conclusión: Concluida la misma, sin haberse adoptado una salida alternativa el fiscal podrá formular acusación y
llevar el caso a juicio oral (art. 294). La pieza acusatoria deberá contener los datos personales del imputado, el relato
de los hechos, los fundamentos de la acusación y los elementos de convicción que la motivan, la calificación legal
aplicable, la solicitud de pena o medida de seguridad con sus fundamentos correspondientes y la solicitud de
apertura del juicio (art. 295). Con la acusación se acompañaran los docs y medios de prueba materiales que se
tuvieran (art. 295). También se prevé la posibilidad de formular acusación alternativa, indicando las circunstancias de
hecho que permitirían encuadrar la conducta del imputado en una calificación jurídico penal distinta.
Aspectos procedimientales: El procedimiento intermedio comienza con la formulación de la acusación (art. 294). El
núcleo de esta etapa es la audiencia preliminar (art. 296) a la que se llega luego de algunas instancias escritas de
intrincada regulación.
- La audiencia debe ser convocada en un plazo no menor de 10 días ni mayor a 20 (art. 296 2do párrafo)
- Dede la fecha de la convocatoria, se abre un plazo común de 5 dias en el que las partes podrán examinar los
docs y las pruebas materiales (art. 296 1er párrafo). De esta forma se materializa el descubrimiento de la
prueba de cargo, y se da la posibilidad a la defensa para que prepare su estrategia procesal y ofrezca prueba
de contrarresto.
- Dentro del mismo plazo común de 5 días, las partes podrán por escrito señalar los vicios formales de la
acusación, oponer excepciones, solicitar el sobreseimiento, proponer la aplicación de un criterio de
oportunidad, solicitar la suspensión del juicio a prueba, hacer planteos relativos a medidas cautelares,
solicitar anticipo jurisdiccional de prueba, proponer la aplicación del procedimiento abreviado, proponer la
conciliación o realizar planteos relativos a la preparación del juicio (art. 297)
- También dentro de aquel plazo común de 5 dias, las partes podrán ofrecer la prueba específicamente para
las cuestiones propias de la audiencia preliminar (art. 300)
- De realizarse alguna de las presentaciones previstas en el art. 297, la misma será puesta en conocimiento de
las demás partes dentro de las 48 horas (art. 297 último párrafo). Desde esta puesta en conocimiento, las
demás partes tendrán a su vez 48 hs para ofrecer su propia prueba específica de la audiencia preliminar (art.
300 2do párrafo).
- 3 dias antes de la audiencia preliminar, las partes deberán ofrecer la prueba para el juicio oral, acompañando
la nomina de testigos y la documental, y deberán indicar si a su criterio corresponde que el tribunal se
integre de manera unipersonal o pluripersonal (art. 299).
Rol de los sujetos: Se exige una separación de funciones entre persecución y juzgamiento. Desde un punto de vista
teórico, el modelo exige la separación de las 3 funciones procesales básicas: acusación, defensa y jurisdicción. Pero
desde un punto de vista garantizador, lo que realmente debe preocuparnos es que las funciones de acusación y
jurisdicción se encuentren absolutamente separadas.
- Rol del tribunal: Debe permanecer en una actitud pasiva durante la totalidad del debate. Tiene
terminantemente prohibido formular preguntas, impulsar o proponer medidas de prueba, y en general,
hacer cualquier tipo de sugerencia o recomendación a las partes sobre el contenido de sus pretensiones o
sobre sus respectivas estrategias procesales. Cualquiera de estas acciones por parte del tribunal o alguno de
sus integrantes, constituye causal de apartamiento (art. 68). Durante el desarrollo del juicio, el tribunal tiene
a su cargo la dirección del debate. Esta función se cumple ordinariamente aceptando o rechazando los
pedidos de las partes y resolviendo las objeciones e incidencias que se produzcan (art. 316). No obstante,
puede actuar aun de oficio en cuestiones de orden y disciplina. También corresponde al tribunal participar en
el llamado a testigos y peritos, la toma de juramento, los interrogatorios de identificación y en gral, en todas
las cuestiones formales inherentes al desarrollo del proceso. Ante un planteo concreto o meramente para
ordenar el proceso, el tribunal puede convocar a las partes a conferenciar privadamente. Esta posibilidad
resulta útil para formular advertencias a las partes y para acordar pautas de trabajo sobre alguna cuestión
particularmente delicada, por ejem, en relación a la forma de interrogar a la víctima o a un testigo menor, o
para tratar la posibilidad de disponer que un acto se realice a puertas cerradas.
Cuando el tribunal estuviese integrado pluripersonalmente, se designará a uno de sus integrantes para que
actúe como presidente y ejerza las funciones directivas. Por supuesto que esto no impide que los demás
integrantes del tribunal formulen sugerencias, ni tampoco que el juez presidente los consulte antes de tomar
una decisión o de resolver un planteo. En otros sistemas, se establece legalmente un mayor grado de división
funcional al interior del tribunal: por ejem, asignándose roles de juez presidente (quien dirige la audiencia),
juez relator (el que va tomando nota de las principales cuestiones) y juez vocal (el que se dedica a enfocar su
atención en el juicio, a efectos de emitir el primer voto, con el que los demás pueden concurrir o disentir).
Nuestro código no prevé expresamente esta división de roles, pero nada impide que de hecho se adopte por
consenso algún esquema de trabajo similar.
- Rol de la físcalia: Puede decirse que la físcalia tiene un rol ineludiblemente protagónico durante el juicio, en
múltiples sentidos. Ha sido la fiscalía la que solicita la apertura del juicio oral y es sobre quien pesa la
responsabilidad de argumentar y acreditar su caso en procura de obtener una condena. Adicionalmente, la
fiscalía es responsable también de dirigir la investigación penal, con lo que también debe cargar con los
eventuales déficits de los organismos investigativos que actuaron bajo sus directivas y supervisión. Y a
diferencia de la defensa, su labor es necesariamente activa, sin que su falta de actividad pueda ser suplida
por el tribunal.
- Rol de la querella: El rol del acusador puede ser cumplido tanto por la fiscalía como por la querella, o bien
por ambos de forma conjunta. Si bien hay una relativa asimilación legal entre el fiscal y el querellante (art.
97), está claro que no pesan sobre este más responsabilidades que las derivadas de su propio interés como
parte.
- Persona imputada: Se considera esencial su presencia en el debate, con el fin de garantizar el eventual
ejercicio de su defensa material. Este dcho se materializa, básicamente, con la posibilidad de declarar
voluntariamente cada vez que lo solicite (art. 318 y 320) y con la consiguiente prohibición del juicio en
rebeldía. Sin embargo, el código de Santa Fe, relativiza dicha prohibición al permitir la continuación del
debate en la ausencia del imputado, siempre que haya estado al momento de la apertura (art. 125 2do
párrafo y 310).
- Rol de la defensa técnica: La estrategia defensiva está supeditada siempre a la voluntad y a la decisión de la
persona imputada. De ningún modo la opinión técnica está por encima de esta decisión, que es enteramente
individual. Admitida esta condición, la estrategia defensiva puede adquirir varias modalidades: 1) defensa
pasiva (que consiste en aguardar a que la acusación presente su caso sin esgrimir una teoría del caso propia.
Esto es posibilidad centralmente porque pesa sobre el acusador la carga de la prueba, por derivación del
principio de inocencia. Normalmente esta estrategia incluye una súbita activación de la defensa al momento
de los alegatos finales, ocasión en la que se pretenden exponer las falencias de la acusación); 2) defensa
positiva (es la que plantea una teoría del caso propia y completa que incluye una teoría probatoria. Esto
puede adquirir la modalidad de una defensa de coartada en donde el imputado estaba en otro lugar al
momento de los hechos; la desviación hacia otro sospechoso, planteando que el hecho pudo haber sido
cometido por otra persona; o la invocación de una eximente, en donde reconoce en parte el hecho pero
plantea que se cometió el legitima defensa, entre otras posibilidades). En general, conviene que este tipo de
defensa sea planteada con tiempo, mayormente en los primeros momentos de la investigación.
Críticas: Como puede advertirse, la actuación de las partes en la etapa intermedia aparece completamente tabulada.
Se ha privilegiado que los litigantes vengan con los deberes hechos, lo cual sirva para minimizar el pánico escénico,
pero a costa de quitarle toda espontaneidad a la audiencia. Asimismo, la concatenación de plazos hace que se pase
de corrido y con muy poca antelación, de las cuestiones propias de la audiencia preliminar a la preparación del juicio
propiamente dicho. Por ejem, si se formulan planteos a tenor del art. 297, la réplica de las partes puede darse hasta
9 dias después del decreto de puesta en conocimiento de la acusación, pudiendo superponerse esta actividad con el
ofrecimiento de prueba para el juicio oral, que puede tener lugar entre 7 y 17 dias de aquella puesta en
conocimiento. Es decir, se llega al extremo de ofrecerse prueba para un juicio que bien podría no tener lugar si
prospera un planteo que extinga, paralice o retrotraiga el proceso. Esto genera que las exposiciones orales sean
redundantes y poco claras, por el inevitable deseo de que la alegación oral coincida con el planteo escrito. Es decir, la
instancia se convierte en una audiencia leída con resultados muy poco satisfactorios dadas las importantes
finalidades que esta etapa debe cumplir. En general, también estas audiencias suelen ser muy largas como para que
las partes y el tribunal mantengan debidamente la atencion e interactúen de manera provechosa.
Audiencias previas al juicio: Los actuales procesos de reforma traen como innovación la Oralia acción de casi todas
las instancias decisivas del proceso penal. Ello trae aparejado que, así como se estudian las técnicas de litigación
propias del juicio oral, deban considerarse tambien los aspectos técnicos de las audiencias previas al juicio (APJ).
Dicho de otro modo, estas audiencias tienen una especificidad técnica que amerita un estudio y entrenamiento
diferenciado. Dentro de las APJ se incluyen todas las que tienen lugar durante la etapa investigativa, así como
tambien la audiencia preliminar durante el procedimiento intermedio. Puede afirmarse, en gral, que cualquier
decisión judicial previa al juicio oral debe ser solicitada y argumentado en una audiencia específica. Sin embargo, se
pueden encontrar las siguientes cuestiones:
Las cuestiones cautelares (allanamiento, interceptación, secuestro) se despachan sin conocimiento de la
contraparte, por razones de efectividad. Con lo cual no generan audiencia, o generan una audiencia
unilateral, por ejem, art. 269 3er párrafo.
Algunos planteos no controvertidos permiten al tribunal resolver directamente sin audiencia, lo cual hace
surgir por defecto una tramitación escrita. Evidentemente la idea ha sido descomprimir la agenda judicial
reservando el mecanismo de la audiencia principalmente cuando el asunto se manifieste litigioso.
Existen audiencias que no tienen por objeto lograr un pronunciamiento jurisdiccional, sino materializar una
instancia garantizadora. Así ocurre, por ejem, con la audiencia imputativa y con el control de detención.
Finalmente, hay audiencias sin tribunal o seudoaudiencias como la imputativa en libertad o la declaración
previa de testigos durante la etapa investigativa. A pesar de su denominación, estas instancias no pueden
considerarse realmente audiencias según su acepción constitucional.
Caracteres: Mayormente hay audiencias innominadas o atípicas, pero podría trazarse la siguiente caracterización:
a- Son audiencias de objetos limitados: Se discute lo que constituye el objeto puntual del planteo, sin que
quepa extenderse a cuestiones no agendadas. Sí hay, en casos puntuales, audiencias multiproposito, como
puede ser la imputativa en sede judicial, que incluye el control de detención y hasta puede incluir la solicitud
de cautelares o la audiencia preliminar. Pero en general, y fuera de estos supuestos, se considera un acto de
mala fe procesal realizar planteos ajenos al temario de la audiencia.
b- Son audiencias no tabuladas o de estructura flexible: A diferencia del juicio oral, en el que cada paso está
cuidadosamente regulado según cierto orden, aquí puede haber un grado menor de rigidez. Si se quiere, son
audiencias más descontracturadas, en cuanto los intervinientes pueden interactuar con mas libertad,
siempre y cuando no se garantice a todas las partes el derecho a ser oídas.
c- El propio tribunal tiene un rol mas proactivo que en el juicio oral: El juez puede instar acuerdos de parte,
requerir información adicional o solicitar aclaraciones. Tambien puede apurar a los litigantes cuando estos en
sus exposiciones se vayan por las ramas, aunque tiene ciertos limites como producir prueba de oficio y
resolver en sentido mas gravoso a lo solicitado por la acusación.
d- Son preponderantemente argumentativas: No admiten la producción de prueba con la misma mecánica que
en juicio . Como ya se ha señalado, la actividad probatoria se cumple escalonadamente según el grado de
controversia, y hay un cierto orden ideal según se trate de testigos o de evidencia material. Suele haber
predominio de la prueba documental, sobre todo la prueba preconstituida.
e- Son breves y ágiles: Las audiencias largas y tediosas atrasan el cronograma de la sala y complican la agenda
de trabajo de los participantes. Si bien es difícil fijar pautas tempórales de manera abstracta, puede
estimarse que duren entre 5 y 10 minutos la mayoría de los casos, y hasta 30 minutos en los supuestos mas
complejos. Para ello, las partes deben ser concisas en sus planteos y el juez debe censurar de inmediato
cualquier divagación.
f- Pueden extender la mecánica de las audiencias a todas aquellas instancias orales en las que se decide un
objeto preciso y limitado: Por ejem, en el caso de la Oralia acción del recurso de apelación y los incidentes
durante la ejecución de la pena.
UNIDAD 10 – JUICIO, SENTENCIA Y PROCESOS ESPECIALES
La centralidad del juicio: El amplio margen de negociación que tienen las partes para arribar a soluciones
compositivas realza aun más la etapa de juicio, que ya no se llega por inercia sino por una decisión consciente y
estratégica de los litigantes: van a juicio oral porque quieren o porque les parece que es la mejor opción que satisface
sus intereses.
En los modelos inquisitivos y mixtos, la etapa instructoria prácticamente determinaba el resultado del pleito. Y por
ende, la reforma procesal reaccionó fuertemente contra esta tendencia, fortaleciendo el carácter oral y
contradictorio del juicio. Prácticamente todos los actos que en los modelos mixtos implicaban lectura de docs, fueron
reemplazados por la actuación presencial directa: la lectura de la acusación, alegatos de apertura, lectura de
testimonios, interrogatorio cruzado.
Caracteres:
Contencioso (contradictoria en sentido material): El conflicto penal se resolverá enfrentando
cognoscitivamente dos o más teorías del caso, que se suponen incompatibles al menos parcialmente. Y la
cuestión quedará enmarcada en una opción binaria: condena o absolución, sin que quepan las soluciones
intermedias. De alguna manera, materializa la confrontación entre partes en cuanto al fondo del caso
sometido a proceso. En este enfrentamiento las partes se están jugando ganar o perder con respecto al
contenido de sus pretensiones, pero la persona imputada se estará jugando mucho más si se piensa que es
en definitiva quien tendrá que asumir las eventuales sanciones penales que se impongan en caso de
declararse su culpabilidad. Este riesgo adicional supone que sus facultades defensivas puedan desplegarse en
forma completa.
Adversarial o de partes (contradictoria en sentido formal): En este punto, el tribunal está en una posición de
absoluta neutralidad, vedado de cualquier posible actuación de oficio durante el debate. Esto se
complementa con la prohibición expresa de aplicar penas más graves que las solicitadas por los acusadores
(art. 335). También se puede observar la mecánica probatoria del interrogatorio cruzado, que pesa sobre las
partes tanto para la formulación de preguntas como su control mediante las objeciones (art. 325, 325 bis) y
el hecho de poder determinar el orden de las pruebas presentadas (art. 323). Otra cuestión es que las partes
definen el objeto procesal al momento de los alegatos de apertura (art. 317).
Oral: Todo el proceso es oral, incluso en las etapas previas. Esta oralidad debe ser efectiva, en donde se
observan los corolarios o reglas de oralidad: inmediación (el debate y prueba tienen lugar frente a todos los
intervinientes, por lo que este percibe todo lo que ocurre y forma su convicción sin la intermediación de las
actas escritas. Esta regla va a acompañada de ciertas cláusulas de complemento que tienden a evitar la
desnaturalización de la forma oral, como la prohibición de la lectura de memoriales-art. 311- el uso
restrictivo de declaraciones previas-art. 326- y la oralizacion de la prueba material-art. 326-); celeridad (que
tiene que ver con la agilidad de la audiencia oral como método de resolución frente al ritualismo burocrático
que frecuentemente genera la tramitación escrita); concentración (se concentran las actividades que en un
tramite escrito se hubiesen producido, con separación temporal unas de otras); continuidad (la audiencia se
desarrolla de corrido hasta agotar su cometido, al menos como regla. En el juicio oral si se suspende el
debate por más de 15 dias el mismo será invalidado y deberá reiniciarse. Art. 312); e identidad física del
juzgador (los magistrados que dictan la sentencia deben ser físicamente los mismos que presenciaron la
totalidad del debate, como condición de validez del resolutorio). Como derivación del carácter oral del juicio,
la registración del debate se realiza por medios audiovisuales. Esto permite que en caso de interponerse
recursos contra la sentencia, el tribunal de alzada cuente con el soporte material adecuado para cumplir con
el maximo esfuerzo revisor. La practica del registro audiovisual en todos los casos tiende a erradicar la
nefasta práctica de hacer constar todo en el acta, en miras a la eventual impugnacion.
Publico: La publicidad del juicio tiende a posibilitar el control republicano de los actos de gobierno. Además
constituye una garantía esencial para la persona acusada, en cuanto visibiliza cualquier posible arbitrariedad
por parte del tribunal. Que el juicio sea publico significa que debe realizarse a puertas abiertas con
posibilidad efectiva de ser presenciado por cualquier persona sin mayores formalidades. En este sentido
debe llamar nuestra atención cierta practica restrictiva que se observa en algunos foros, consistente en
requerir que el publico acredite algún tipo de interés en el caso (por ejem, ser familiar de la persona
imputada). Otra practica desalentadora es la falta de exhibición publica de la agenda judicial, lo que obliga a
los asistentes a tener que pasar por ciertos filtros institucionales antes de acceder a presenciar una
audiencia. Excepcionalmente el tribunal puede disponer que el debate se lleve a cabo a puertas cerradas,
cuando la publicidad pudiera afectar a quien alegue su condición de victima, a 3ros o a la seguridad del
Estado (art. 311).
Estructurado o rígido: En contraposición al carácter flexible de las audiencias previas. Esta estructura es
indispensable para materializar garantías básicas de las partes, especialmente de la persona acusada. En
cuanto a los actos que tienen lugar durante el juicio, la estructuración en etapas y secuencias rígidas permite
que las partes conozcan de antemano los pasos procesales que siguen. Esto evita sorpresas y brinda tiempo
de preparar adecuadamente cada intervención. En cuanto a los roles, la rigidez extrema es la garantía contra
cualquier extralimitacion: así como no corresponde exigir a la defensa que colabore con el proceso como si
fuera un auxiliar del juez, tampoco debe tolerarse que el tribunal que produzca prueba de oficio o intervenga
proactivamente en su producción. Cada uno debe atenerse de manera estricta al rol que desempeña, sin
interferir en las función de los demás intervinientes:
Limitador del conocimiento del tribunal: En el juicio se exponen las distintas teorías del caso en pugna, de
cuya confrontación surge el objeto litigioso. El tribunal debe resolver exclusivamente en base a lo
manifestado por los litigantes, sin poder incorporar hechos nuevos o no previstos en los alegatos de
apertura. Respecto a los hechos atribuidos a la persona acusada, la limitación es más estricta ya que no
puede alterarse la base fáctica contenida en el auto de apertura de juicio (art. 304). El juicio también opera
como instancia limitado Rea en cuanto a la prueba, ya que la sentencia no puede basarse en elementos de
convicción no incorporados al debate (art. 333). En esta categoría se incluyen las constancias del legajo
investigativo como también las fuentes extra procesales, como publicaciones en medios masivos, o el
conocimiento privado del juez sobre una materia determinada.
Estructura:
1. Preparación: Incluye ventralmente 3 actividades: la integración del tribunal (se realiza por sorteo u otro
método aleatorio, designándose uno o 3 jueces según corresponda. Una vez resueltos los eventuales pedidos
de apartamiento se notifica la integración definitiva), se fija fecha y hora de inicio del juicio (debe ser entre
los 10 y 30 dias corridos, lo que sirve a las partes para prepararse adecuadamente) y el libramiento de
citaciones (a todos los intervinientes, como testigos y peritos, y ponerse las actuaciones a disposición del
tribunal).
2. Debate: Es algo mas complejo pero puede componerse de 3 actividades: alegatos de apertura, producción de
la prueba y alegatos de clausura. En cada una de estas actividades, elementales razones de salvaguarda del
dcho de defensa imponen que sea la acusación la que actúe primero. En caso de haber fiscal y querellante en
forma conjunta, la fiscalía actúa primero. En otros casos, el esquema es idéntico solo que según el caso será
sin querella (actuando la fiscalía exclusivamente) o sin fiscalía (delitos de acción privada, originaria o por
conversión). Ante la pluralidad de imputados habrá asimismo varias defensas que actuarán según un orden
impuesto para el caso. Debe quedar claro que esta estructura es inamovible en cuanto a las etapas que la
componen (alegatos-prueba-alegatos). No resulta admisible, por ejem, que la fiscalía pretenda convocar a un
nuevo testigo luego de producida la prueba de la defensa ni que se agregue prueba una vez cumplidos los
alegatos de clausura. Sí puede haber alguna flexibilidad, en casos excepcionales, dentro de cada una de estas
etapas, por ejem, agregándose testigos de refutación o replicando el alegato de la contraparte.
3. Producción de la sentencia: Es la ultima etapa del juicio que procedimentalmente tiene dos aspectos: la
forma y el plazo para su comunicación y la formación de la voluntad plural. El código faculta al tribunal a
escalonar la comunicación del contenido de la sentencia: el decisorio (sería la parte dispositiva) se comunica
en audiencia, en una plazo no mayor a 2 días, que admite una prorroga hasta de 3 días más, mientras que los
fundamentos, si no son dados a conocer en la misma audiencia, pueden diferirse hasta por 5 días más. Las
reglas sobre formación de la voluntad plural, que operan cuando el tribunal es pluripersonal, están reducidas
al orden de tratamiento de las cuestiones (art. 332). No hay, en cambio, reglas sobre votación y mayorías. Sin
embargo, habiendo orden de tratamiento es paficificamente aceptado que se vota por separado cada
cuestión (el sistema opuesto sería el de la solución global). Si hay distintas posturas en cuanto al monto de la
pena a imponer cabe estar al promedio de los 3 votos (art. 138).
B. Producción de la prueba: Sigue como regla la mecánica del interrogatorio cruzado: cada testigo (en sentido
amplio) es interrogado en primer lugar por la parte que lo ofreció y luego por las demás (art. 325 bis). Cada
litigante decide el orden en el que se presenta su prueba (art. 323) lo cual es coherente con la idea de
proceso de partes que impera en la etapa de juicio. Las pruebas producidas deben haber sido admitidas en la
etapa intermedia (art. 303) aunque puede ofrecerse prueba nueva durante el juicio alegando fundadamente
que antes se la desconocía (art. 324). Hay 2 sujetos que también pueden declarar por fuera de la regla del
interrogatorio cruzado: la víctima, a quien normalmente se le reconoce el dcho a ser oída luego de los
alegatos de clausura y la persona imputada, que puede realizar declaraciones espontáneas en cualquier
momento del juicio (art. 318 y 320). A diferencia de otras legislaciones, el Código santa fe sino no prevé que
el imputado tenga la ultima palabra, aunque esto igualmente se cumple (un poco).
C. Alegatos finales (o de clausura o discusión final. Art. 329): Los alegatos finales tienen 2 grandes diferencias
con respecto a los de apertura. En primer lugar, contienen una teoría del caso que ahora se completa con una
teoría probatoria definitiva. Es decir, el litigante debe analizar su teoría inicial y enriquecerla con una
propuesta de valoración de la prueba dirigida al tribunal. No se excluye que, a la luz de los hechos que
efectivamente se han podido probar, las partes moderen o reformulen parcialmente sus pretensiones
iniciales, por ejem, la fiscalía no puede solicitar la absolución. Como consecuencia, es una etapa que se
supone más extensa a punto tal que admite replicas. Sin embargo, las replicas están limitadas a los
argumentos adversarios que antes no hubieran sido discutidos. Una vez cumplida la discusión final y,
eventualmente, las palabras finales de la victima y de la persona imputada, se clausura el debate.
La sentencia: La producción de la sentencia es la ultima etapa del juicio y que tiene dos aspectos principales: la forma
y el plazo para su comunicación y la formación de la voluntad plural. La sentencia es el ultimo acto del juicio de
conocimiento y agota la instancia de mérito (sin perjuicio de que luego se pueda plantear una impugnacion o
ejecución). La sentencia material es aquella que efectivamente se pronuncia sobre el fondo de la imputación objeto
del proceso, condenando o absolviendo al acusado. Por el contrario, se considera sentencia formal, la que recepta un
impedimento para pronunciarse sobre el fondo, como por ejem, una causal extintiva de la acción penal.
Correlación entre acusación y sentencia (art. 335): Nadie puede defenderse de aquello por lo cual no lo acusan. Esta
exigencia de correlación tiene dos aspectos bien diferenciados:
1. Principio de congruencia: Implica que la sentencia no puede apartarse del hecho contenido en la acusación o
en sus ampliaciones. Sin embargo, el principio es más exigente y refiere a la inalterabilidad del hecho
intimado a lo largo de diversas instancias del proceso: en la audiencia imputativa (art. 275.1), en el
requerimiento acusatorio (art. 295), en la resolución de apertura del juicio (art. 304), en el alegato de
apertura de los acusadores (art. 317 2do párrafo), en el alegato final de los acusadores (art. 329) y finalmente
en la sentencia (art. 333.1 y 335). En caso de surgir nuevos elementos que alteren los hechos intimados,
habrá que determinar en qué medida es posible incorporar dichos elementos a la actual plataforma fáctica.
Tenemos entonces: hechos complementarios (si se trata de hechos nuevos que modifican la calificación legal
o la pena del mismo hecho objeto del debate, o que integran la continuación delictiva – hechos
complementarios-, esposible ampliar la acusación durante el debate (art. 321). Para este caso, el código en
su redacción original prevía la posibilidad de suspender el debate a pedido de la defensa y establecía que
debía recibirse una nueva declaración al imputado, todo lo cual resultaba indudablemente mas garantizador
(art. 322). Y los hechos autónomos (si se modificaran los hechos intimados o se pretendiera atribuir un hecho
nuevo, que no necesariamente ingre o complemente la imputación originaria-hechos autónomos- debe
recurrirse a la ampliación de la audiencia imputativa (art. 281). Se entienden que esta posibilidad cabe
únicamente durante la etapa investigativa, ya que una vez iniciado el debate, la retrotraccion del imputado
implicaría una modalidad prohibida de persecución múltiple).
Se discute si el principio de congruencia abarca tambien la calificación jurídico-penal. Es decir, si el tribunal al
momento de dictar sentencia puede encuadrar los hechos del proceso en una calificación distinta a la
postulada por los acusadores. Va de suyo que el problema se plantea cuando la calificación jurídica es más
gravosa, ya que como regla el principio no impide adoptar un encuadre legal más benigno. El cambio en la
calificación jurídica puede afectar de modo concreto las garantías del imputado en dos casos: En primer
lugar, en cuanto puede dar lugar a valorar circunstancias no tenidas en cuenta inicialmente por no interesar
al tipo penal contenido en la acusación. Por ejem, si se acusa por lesiones graves y durante el juicio se
acredita que la lesión ocasiónó a la victima un estado depresivo probablemente incurable, por lo que el
tribunal encuadra la conducta como lesiones gravísimas. En este ejemplo, está claro que la defensa no tuvo
oportunidad de advertir la invocación de un agravante, y en consecuencia, se vió privada de ofrecer
argumentos y pruebas de descargo. Por ejem, alegar que la depresión muy raramente se considera incurable.
La jurisprudencia ha sostenido que el cambio de la calificación jurídica NO lesiona el debido proceso, a
condición de que dicho cambio no haya desbaratado la estrategia defensiva del acusado. Para evitar esta
situación, la fiscalía podría indicar de antemano las circunstancias que darán lugar a una calificación distinta,
sirviendo tal indicación como acusación alternativa (art. 295). En segundo lugar, porque puede terminar la
imposición de sanciones mayores a las solicitadas. Esto puede darse cuando el encuadre del tribunal da lugar
a un mínimo que supera la pena solicitada por el fiscal, por ejem, si la fiscalía encuadra el hecho como robo y
solicita una pena de 4 años de prisión y el tribunal encuadra el hecho como robo con armas que prevé un
mínimo de 5 años. En este caso, parece claro que el tribunal tiene libertad para variar la calificación jurídica,
pero respetando como tope la pena solicitada por el acusador. Es decir, debe limitarse a condenar en el
marco de lo planteado por la acusación, pero puede dejar a salvo su diseño sobre la calificación jurídica
aplicable. En ambos casos, el problema surge cuando el cambio de calificación jurídica trae un efecto
arrastre, ocasionando una modificación de la plataforma fáctica (primer supuesto) o dando lugar a sanciones
mayores a las solicitadas (segundo supuesto), por lo que en ninguno de los casos estamos ante un verdadero
principio de congruencia jurídica, sino ante los efectos proyectados por otros dos principios: el de
congruencia fáctica y la proscripción de la actuación de oficio.
2. Imposibilidad de aplicar sanciones más severas que las solicitadas: La exigencia también sea relaciona con el
derecho de defensa, ya que en definitiva uno se defiende de la solicitud de pena sostenida durante el debate,
no resultando posible anticipar ni responder un eventual agravamiento de oficio. La cuestión resulta
problemática, en cuanto exige determinar en qué punto de la actividad persecutoria se considera fijada la
solicitud de pena. Esto porque el término “acusación” posee al menos dos acepciones bien diferenciadas: en
sentido estricto, acusación como acto, que en nuestro sistema se materializa en la requisitoria de acusación
(art. 294). Desde este punto de vista, la acusación es un acto único, que una vez cumplido abre paso a la
actividad de la defensa. Y en sentido amplio, la acusación como actividad, que debe sostenerse activamente
y en sentido incriminatorio a lo largo de todo el proceso, dando lugar a progresivas instancias de defensa.
Evidentemente la acusación es un acto, porque asi se denomina la instancia del art. 294, pero también es una
actividad porque la proscripción de la actuación judicial de oficio implica que cada resolución contraria al
imputado deba ser sostenida específicamente por los acusadores: así ocurre con la imposición de medidas
coercitivas (art. 205, 220 y 223), con la elevación de la causa a juicio (art. 295) y finalmente con la imposición
de penas y medidas de seguridad (art. 335). La regla opera tambien en materia impúgnate a, ya que la
modificación de una resolución en perjuicio del imputado, requiere de un acto recursiva en tal sentido por
parte del acusador. La relevancia entre distinguir ambos sentidos se manifiesta ante una situación
típicamente problemática: cuando la fiscalía al momento de los alegatos finales pide la absolución. En este
caso ¿puede el tribunal condenar igualmente? Y si pide la condena ¿puede el tribunal imponer una pena
mayor a la solicitada? Llegar al estado actual de la cuestión no fue nada simple. La Corte fue variando su
postura, en distintos fallos. Uno de ellos, Tarifeño, la Corte anuló una condena dictada habiendo
requerimiento absolutorio del fiscal, por entender que no había mediado acusación (haciéndose referencia a
la acusación en sentido amplio, entendiendo que la pretensión acusatoria debe ser sostenida para ser
valida). Luego, en “Santillán”, la Corte aclara que el requisito de acusación, como exigencia del debido
proceso, no contiene distingo en cuanto al carácter publico o privado del que la formula. Por lo que, aun no
habiendo requerimiento acusatorio por parte de la fiscalía, igualmente puede dictarse condena con base a la
acusación del querellante particular. En “Marcilese”, la Corte varia su postura y entiende que la requisitoria
de elevación a juicio es la acusación indispensable para garantizar el debido proceso, no así los alegatos
finales (acusación acto). Más tarde, la Corte volverá a la idea de acusación actividad (como en el primer
fallo), con el fallo Mostacchio y Amodio.
La cesura del juicio: Es un instituto típico de la tradición anglosajona y vinculado al juicio por jurados. Consiste
básicamente en la división del juicio de conocimiento en 2 etapas: La primera, en la que se debate la autoría o
participación de la persona acusada en un hecho punible. En esta primera etapa, finaliza o se corta con el
pronunciamiento absolutorio o condenatorio. En la segunda, se abre en caso de haber un pronunciamiento de
condena, en la que se individualiza la sanción a aplicar.
En su contexto de origen, la cesura marca tambien los limites de la actuación del jurado, ya que en la etapa de
individualización de la pena interviene únicamente el juez técnico. Lo cual ya ha dado lugar a alguna crítica en la
doctrina y jurisprudencia estadounidense. Sin embargo, este instituto tambien resulta aplicable en sistemas de
enjuiciamiento con tribunales técnicos, permitiendo a la defensa concentrarse en su teoría del caso primaria,
dejando para una etapa posterior las cuestiones únicamente relacionadas con el monto de la pena. No habiendo
cesura, la defensa queda en la incómoda situación de tener que esgrimir subsidiariamente argumentos de
atenuación, en forma conjunta con su tesis principal. En nuestro país, la cesura del juicio aparece regulada en el
nuevo código federal (art. 304) y en los códigos de Chubut y Neuquén. En doctrina se insiste en avanzar con una
regulación similar en Santa Fe.
Procesos especiales: Los distintos procedimientos especiales responden a criterios como la distinta gravedad o
complejidad del caso, el menor interes estatal, la situación de la persona imputada y la distinta naturaleza del objeto
procesal. Parte de la doctrina encuadra como procedimientos especiales a algunos de los institutos que se tratan
como “alternativas al juicio oral”, particularmente con el procedimiento abreviado y con la suspensión del
procedimiento a prueba, pero esto es erróneo porque alguno de estos institutos parecen especiales, en cuanto que
la legislación limita su procedencia a ciertos topes relacionados con el monto de la pena; y que desde la óptica de los
modelos inquisitivos y mixtos, estos nuevos institutos resultaban inexplicables. Sencillamente no encajaban con el
modelo teórico de los autores clásicos.
- Proceso penal juvenil: Se encuentra actualmente en vías de reforma, buscándose un cierto ajuste al modelo
acusatorio formal. El sistema actualmente vigente para el juzgamiento de menores punibles, puede
considerarse inquisitivo sin atenuantes, por cuanto concentra en los organismos estatales funciones
requirentes, decisiorias e incluso asistenciales y tutelares. Dentro de las particularidades de este régimen,
destaca la permanente indefinición de la situación jurídica del imputado. En definitiva, casi nunca se llega a
una instancia propiamente de conocimiento (juicio contradictorio) sino que se van adoptando sucesivas
medidas de una dudosa naturaleza cautelar o asistencial, que terminan constituyendo la forma estándar de
respuesta punitiva.
UNIDAD 11 – RECURSOS
Recursos: En sentido amplio, los recursos son mecanismos por los cuales determinados sujetos procesales pueden
atacar resoluciones que le producen agravio, buscando que las mismas sean reformadas o sustituidas.
“Recursos”, “medios de impugnación”, “medios de revisión” y “remedios procesales” son expresiones sinónimas cuyo
uso resulta indistinto.
Algunos puntos a considerar:
- La mayoría de la doctrina exige que se trate de resoluciones propiamente judiciales, dictadas por el órgano
jurisdiccional.
- También que intervenga un órgano jurisdiccional distinto (y superior en jerarquía) al que dictó la resolución
originaria (efecto devolutivo).
- Que el recurso se dirija contra una resolución que no se encuentra firme, para evitar que cobre firmeza.
Estos 3 requisitos tienden a dejar fuera del ámbito de los recursos a los siguientes mecanismos:
1. Impugnaciones contra los actos y resoluciones de la fiscalía, en el marco del modelo acusatorio formal. Por
ejem, la oposición a la aplicación de un criterio de oportunidad (art. 21) o la disconformidad con la
desestimación o el archivo fiscal (art. 291).
2. El recurso de reposición, revocatoria o capituloreconsideración (art. 392) como medio impugnativo tendiente
a que el tribunal que dictó la resolución atacada la revoque por contrario imperio. Así como el pedido de
aclaratoria (art. 337)
3. La revisión de condena firme (art. 409) que es una demanda impugnativa autónoma.
Clasificación:
A. Recursos en sentido estricto: son aquellos que se dirigen contra resoluciones jurisdiccionales. Pueden ser:
- Ordinarios: Los que permiten un nuevo examen de lo decidido sin limitaciones en cuanto a los motivos ni
exigencias que no sean comunes. Por ejem, la reposición y apelación.
- Extraordinarios: Los que plantean mayores recaudos o que limitan los posibles motivos de agravio. Por ejem,
recurso de inconstitucionalidad local, la casación, el recurso contra la sentencia dictada en juicio oral. A su
vez, los recursos extraordinarios que pueden considerarse excepcionales son la revisión y la
inconstitucionalidad nacional, a lo que se podría agregar el derogado recurso de inaplicabilidad de la doctrina
legal y el pedido de tribunal pleno.
B. Recursos en sentido amplio: son los que impugnan la actividad de otros sujetos (especiales o atípicos). Por
ejem, la aclaratoria y la queja por recurso denegado. La aclaratoria porque si bien puede considerarse en
sentido amplio un recurso, no necesariamente expresa un agravio contra la resolución sino que solo persigue
aclarar algún punto dudoso o suplir una omisión material. En cuanto a la queja, técnicamente es un medio
para abrir la instancia recursiva originalmente planteada (recurso contra el decreto que declara inadmisible
un recurso) (art. 337 y 390).
Conceptos básicos de la mecánica recursiva: Las disposiciones generales en materia de recursos tienden a determinar
si una resolución es recurrirle, mediante qué recursos, quienes pueden hacerlo, cómo deben hacerlo, cómo tramita
el recurso y qué resultados produce. Estas preguntas dan lugar a los conceptos de:
- Recurribilidad objetiva: Está sujeta a la regla de taxatividad. Las resoluciones son recurribles solo en los casos
y por los medios expresamente establecidos (art. 380). Esto ha sido bastante flexibilizado, dando lugar a
verdaderos abusos recursivos que dilatan innecesariamente los procesos.
- Recurribilidad subjetiva: Se establece de manera taxativa. Como regla, la facultad de recurrir corresponde
solo a quien le fuera expresamente acordada, siempre que tuviera un interés directo en la eliminación,
revocación o reforma de la resolución (art. 380). De todos modos, esta taxatividad es limitada, al establecerse
como regla que todos pueden recurrir cualquier resolución contraria a su interés. La fiscalia podrá recurrir a
favor del imputado y también puede recurrir en contra de su propia opinión previa, en cumplimiento de
instrucciones de los órganos directivos (art. 381). La exigencia de agravio o interés directo impone que la
resolución produzca un perjuicio concreto a quien recurre, evaluándose según lo resuelto con la pretensión
esgrimida.
- Ambas formas de Recurribilidad: Puede ser genérica (es la que se determina en las reglas analizadas o en la
regulación de cada recurso en particular) o especifica (surge de reglas orgánicamente separadas que pueden
hallarse diseminadas en distintos lugares del Código Procesal. Por ejem, el carácter irrecurrible de la
resolución sobre incumplimiento de reglas de conducta, la apelabilidad de la resolución sobre excepciones, la
apelabilidad de resolución sobre constitución de querellante, etc.)
- Condiciones de interposición: Son la forma, el plazo y el lugar, como exigencias formales que junto con la
Recurribilidad objetiva y subjetiva determinan la admisibilidad de la instancia recursiva. La forma es la
presentación por escrito, aunque se permite la reposicion verbal durante las audiencias (art. 385) y se
requiere asistencia letrada, correspondiendo al tribunal garantizar la debida defensa técnica cuando el
interesado manifiesta por si mismo su voluntad de recurrir. Asimismo, los recursos deben interponerse
dentro del plazo que la ley establece, que varía según cada caso. Y se deben interponer en el lugar o ante el
órgano correspondiente, que como regla es el tribunal que dictó la resolución cuestionada. En los recursos
cuya resolución corresponde a una instancia superior, el tribunal recurrido suele tener a cargo el examen de
admisibilidad previo a su elevación. Si la instancia es declarada inadmisible, puede interponerse queja por
recurso denegado directamente ante el superior (art. 390).
- Sustanciación: Es el tramite que se imprime al recurso una vez interpuesto. Esta actividad puede incluir la
elevación al superior, la vista o traslado a la contraparte y la producción de prueba. El trámite varía según la
instancia de interposición, sea oral o escrita. La instancia recursiva puede desistirse antes de ser resuelta. La
defensa técnica no puede desistir sin mandato expreso de la persona defendida, posterior a la fecha de
interposición (art. 388)
- Efectos: Debe distinguirse el momento de la interposición del momento de la resolución sobre su
procedencia. El primero tiene efecto suspensivo sobre la ejecución de la decision impugnada, salvo
disposicion en contrario o que se trate de materia cautelar o coercitiva (art. 387). El segundo puede traer
como efecto la confirmación, anulación, revocación o modificación del decisorio, en forma total o en relacion
a un aspecto determinado. Cuando se trata de un recurso resuelto por una instancia superior, tanto la
anulación como la revocación pueden dar lugar a una resolución material (la resolución de alzada dicta en
forma directa la res de fondo) o una resolución de reenvío (se declara la anulación o revocación y se
devuelve el caso a la instancia originaria, para que se dicte un nuevo pronunciamiento).
Cláusulas de salvaguarda o garantía que modifican la producción de efectos en relacion a las personas imputadas:
- Extralimitacion benigna: El Tribunal de alzada puede resolver puntos no abarcados por los agravios, para
mejorar la situacion del imputado (art. 391 2do parrafo)
- Prohibición de agravamiento: Las resoluciones recurridas solamente en favor del imputado no pueden ser
modificadas en su perjuicio (art. 391 3er parrafo)
- Efecto extensivo: El recurso interpuesto en favor de un computado favorece a los demás, salvo que se base
en motivos personales (art. 386).
Recursos en particular:
A. R. De Reposición (revocatoria o reconsideración): Procede contra las resoluciones dictadas sin sustanciacion,
con el fin de que el mismo tribunal que las dictó, las revoque o modifique por contrario imperio (art. 392).
Debe interponerse por escrito y de manera fundada, en el plazo de 3 días. Luego de correrle vista a la
contraparte por el plazo que el tribunal determine, se debe resolver en 3 días.
Si la resolución impugnada fuera dictada en audiencia, la reposición debe interponerse y fundarse
verbalmente, resolviéndose en el acto previa vista al contradictor. En este caso, la instancia impugnativa
opera como protesta, impidiendo que el acto se tenga por consentido a los efectos de un posible recurso
contra la resolución de fondo (art. 395).
B. R. De Apelación: Se corresponde con la mecánica del juicio escrito, en donde coloca al tribunal recurrido y al
de alzada en una situacion de paridad respecto del conocimiento de la causa. Básicamente cualquier tribunal
en posesión del expediente puede acceder al mismo grado de conocimiento, ya sea que se encuentre en 1ra,
2do o vigésima instancia. La misma lógica hace que en el sistema mixto solo sean apelables las resoluciones
dictadas durante la instrucción escrita, mientras que la sentencia dictada en juicio oral es atacable como
regla solo por casación. En Santa Fe se conservó este recurso pero se lo adaptó al funcionamiento del sistema
por audiencias. Sigue siendo un recurso ordinario ya que no impone limitación alguna en cuanto a los
motivos que habilitan el reexamen de la decision en la alzada.
Procede en los casos previstos por la ley (Recurribilidad especifica) y de manera genérica contra las res que
causen un gravamen irreparable, contra la sentencia definitiva y contra los autos que resolvieran sobre la
acción, la pena o una medida de seguridad, o que rechazaran el procedimiento abreviado o la suspensión del
procedimiento a prueba. Además, con relacion al imputado, abarca los supuestos de revisión de sentencia
firme (art. 394). Se debe interponer por escrito, con firma letrada, ante el mismo tribunal que dictó la
resolución impugnada. A su vez, se deberá fundar separadamente cada motivo de apelación, indicando
concretamente los errores de juicio o procedimiento en que se hubiera incurrido y cual es la resolución
pretendida (art. 398). El plazo para la interposición es de 10 días para la sentencia, 3 para resoluciones
cautelares y 5 dias para los demás casos. Luego de un plazo común de examen, el recurso se sustancia en
audiencia oral y publica. En esta instancia las partes podrán ampliar su fundamentacion o desistir de algunos
motivos pero no introducir nuevos agravios (art. 401).
La decision colegiada se rige por las reglas comunes (art. 138), pudiendo dictarse sentencia de reenvío o
material. La primera (art. 404) es la que revoca o anula total o parcialmente el decisorio y devuelve el caso a
1ra instancia para que se dicte un nuevo pronunciamiento. Según el caso deberá renovarse la actividad
procesal indispensable para poder resolver. Esto es problemático cuando se revoca o anula una sentencia
dictada en juicio oral por vicios de procedimiento, ya que ello conlleva la necesidad de hacer un nuevo juicio.
El tribunal deberá indicar el objeto concreto del nuevo juicio, procedimiento o resolución. A su vez, el código
prevé 3 cláusulas de salvaguarda que operan a favor del imputado: Limitación a la integración del tribunal
(art. 405 – no podrán intervenir en el nuevo juicio, los jueces que hubieran conocido el anterior); Prohibición
de agravamiento (art. 405 – no podrá aplicarse una pena superior a la imputa en el primero); Irrecurribilidad
de la nueva absolución (art. 405 – si en el segundo juicio se obtiene una segunda absolución, la misma es
inimpugnable). La segunda forma de sentencia, es la material, en donde el tribunal resolverá directamente
sin reenvío cuando se dicte la absolución del procesado, se declare la extinción de la acción o la pena, se
disponga el cese de una medida de seguridad, sea evidente que para dictar una nueva sentencia o resolución
no es necesaria la realización de un nuevo juicio o procedimiento. En estos casos corresponde resolver
materialmente el caso, ya sea confirmando, revocando o modificando el decisorio, en forma total o parcial.
C. R. De Casación: En los procesos penales delineados según el sistema mixto, la sentencia dictada en juicio oral
resultaba impugnable mediante recurso de casación. La particularidad de este recurso era que
originariamente estaba limitado al análisis de errores de juicio en la interpretación del derecho, funcionando
más bien como un medio de unificación de la jurisprudencia. Luego del fallo Casal, los sistemas con casación
la convirtieron en otra cosa, dejándole apenas el nombre. En el ámbito federal, directamente se ha
prescindido de la cuestión del nombre. Simplemente se regula el control de las decisiones judiciales a través
de un recurso cuyos supuestos de procedencia varían según qué resolución se pretende impugnar y quién
pretende hacerlo (impugnabilidad objetiva y subjetiva).
D. R. De Inconstitucionalidad: Tratan de salvaguardar la supremacía constitucional y están reservados a los
máximos órganos jurisdiccionales de cada sistema. Son extraordinarios y excepcionales porque proceden
solo ante una particular especie de error de juicio cuando se hubiese cuestionado la congruencia con la
constitución de la provincia, de una norma de jerarquía inferior y la decision haya sido favorable a la validez
de esta; cuando se hubiese cuestionado la inteligencia de un precepto de la constitucion de la provincia y la
decision haya sido contraria al dcho o garantía fundado en él; cuando las sentencias o autos interlocutorios
mencionados no reuniesen las condiciones mínimas necesarias para satisfacer el dcho a la jurisdicción que
acuerda la constitucion de la provincia. En cualquier caso, debe tratarse de jun a sentencia definitiva o de
acto d efecto equivalente. Asimismo, el agravio constitucional debe haber sido introducido y mantenido en
todas las instancias del proceso. El recurso debe interponerse dentro de los 10 días ante el tribunal que dictó
la resolución definitiva. En el acto de interposición, debe tratarse separadamente la admisibilidad formal del
recurso de las cuestiones inherentes a la procedencia en cuanto al fondo. Luego se le correrá traslado a la
contraparte por 10 días y el tribunal recurrido se pronunciará sobre la admisibilidad. Si se admite el recurso,
se elevará el expediente a la Corte Suprema que resolverá previo dictamen del Procurador General.
E. R. Extraordinario Federal (regulado por Ley 48): El recurso procede contra las sentencias definitivas
pronunciadas por los tribunales superiores de la provincia y su resolución corresponde a la CSJN. Procede
cuando en el pleito se haya puesto en cuestión la validez de un tratado, de una ley del congreso od e una
autoridad ejercida en nombre de la nación y la decision haya sido contra su validez; cuando la validez de una
ley, decreto o autoridad de provincia se haya puesto en cuestión bajo la pretensión de ser repugnante a la
CN, Tratados o Leyes del Congreso y la decision haya sido en favor de la validez de la ley o autoridad de
provincia; cuando la inteligencia de alguna cláusula de la Constitución, o de un Tratado o Ley del Congreso, o
una comisión ejercida en nombre de la autoridad nacional haya sido cuestionada y la decision sea contra la
validez del titulo, dcho, privilegio o exención que se funda en dicha cláusula y sea materia de litigio.
Tratándose de un recurso tendiente a proteger la supremacía constitucional se prevén estrictas condiciones
de admisibilidad. De hecho, la Corte Suprema puede rechazar discrecionalmente el recurso por falta de
agravio federal suficiente o cuando las cuestiones planteadas resultaren insustanciales o carentes de
trascendencia.
F. R. De Revisión (art. 409): Procede en todo tiempo y en favor del condenado, y en algunos casos también
puede ser instado en favor de este despues de su muerte. Es un recurso extraordinario y excepcional por
varias razones: Se dirige contra sentencias condenatorias firmes, es unidireccionalidades (opera a favor del
condenado), no tiene plazo, procede ante casos de cosa juzgada irrita o fraudulenta, se interpone y tramita
ante el Máximo Tribunal Provincial: La CSJSF. Los excepcionales supuestos de procedencia refieren a la
incompatibilidad entre la condena impugnada y otra sentencia posterior irrevocable (art. 409) o a la
existencia de vicio o delito en la obtención de la condena, también se admite por nuevos hechos o nuevas
pruebas sobrevivientes.
Ejecución penal
Contexto histórico: A partir de la segunda mitad del siglo XX hubo una clara toma de conciencia motivada por las
catástrofes humanitarias implicadas en el encierro a gran escala. Esta toma de conciencia tuvo múltiples
manifestaciones, algunas vinculadas a atenuar los rigores del cumplimiento de la pena mediante formas anticipadas
de liberación o formas alternativas de cumplimiento. Así, en un primer orden de transformaciones estuvo dado por el
surgimiento y la revalorización de los institutos liberatorios o de flexibilización del encierro, cuyo prototipo es la
libertad condicional. Sin embargo, la preocupación abarcó también el modo de establecer controles efectivos sobre
lo que ocurría en los ámbitos de encierro. Esto ultimo tuvo dos manifestaciones bien diferenciadas:
- El juzgado de ejecución, con competencias funcionales especializadas.
- El inspectorado de prisiones, que produce evaluaciones periódicas y objetivas para ser presentadas ante
instancias superiores y servir de insumo para la formulación de políticas publicas y planes de reforma.
Ambos modelos conviven en nuestra legislación. Sin embargo, se crearon juzgados de ejecución penal según los
lineamientos del modelo continental. Sus principales caracteres son:
a- Es un juzgado especializado en materia penitenciaria, con funciones exclusivamente atinentes a la etapa de
ejecución de la pena.
b- Se emplaza físicamente dentro de la carcel, denotando su función especifica y su orientación funcional.
c- Cumple con 3 funciones básicas: individualiza la pena en la etapa ejecutiva, actúa como alzada contra las
decisiones de la adm penitenciaria y tiene a su cargo la superintendencia general del sistema.
Ejecución de la pena privativa de libertad: La propia legislación nacional (Ley 24.660) consagra los aspectos centrales
del modelo, al establecer que será de competencia judicial durante la ejecución de la pena: resolver las cuestiones
que se susciten cuando se considere vulnerado alguno de los dchos del condenado y autorizar todo egreso del
mismo del ámbito de la adm penitenciaria. Las dos funciones, junto con la de superintendencia o supervisión
general, materializan en ARG la adopción del modelo continental. En Santa Fe, el código de 2007 dejó prácticamente
invocado el diseño funcional del juzgado de ejecución penal y sigue el perfil impuesto dos décadas antes.
Las leyes complementarias del nuevo sistema sí marcaron una diferencia más clara. La Ley 13.018 resulta
incompatible con la idea de un juzgado de ejecución especializado. Derogó la pauta de competencia específica,
quedando la materia de ejecución como una función a cumplirse de manera anual y por sorteo. Sin embargo, con
algo de inconsistencia se estableció que la función de ejecución debía cumplirse solamente en los distritos donde
funcionen establecimientos penitenciarios, lo que deja sin respuesta la situacion de los presos alojados en
establecimientos policiales o de otro tipo. En cualquier caso, hoy queda claro que los incidentes de ejecución
tramitan mediante audiencia oral y publica, según los principios y mecánica del nuevo sistema. Estos revisten
importancia cuando se resuelven institutos liberatorios o de soltura anticipada. Centralmente, a partir de institutos
como la libertad condicional, la libertad asistida, las salidas transitorias y la semilibertad, lo que hace que el tribunal
individualice la pena durante la etapa de ejecución. En esta tarea individualizadora, ademas de interactuar con las
partes en el ámbito especifico de la audiencia, deberá también contar con la prueba específica proveniente de la
agencia penitenciaria: el dictamen del organismo técnico criminológico.
Ejecución de penas y medidas no privativas de libertad: Se trata de un universo que se pone en marcha cuando
alguien resulta obligado a cumplir determinadas reglas de conducta de manera ambulatoria o fuera de un ámbito
institucional de privación de la libertad. Este ámbito es sin duda menos atemorizante que el de la pena privativa de
libertad, aunque tampoco carece de complejidad. El desafío recae en como lograr mecanismos de control efectivo
sobre el cumplimiento de reglas de conducta que permitan contar con un menú de medidas no privativas de libertad
efectivas y controlables.