PURIFICADOS
POR LA SANGRE
DE JESÚS
1
Adrian Ebens
Purificados por la Sangre de Jesús
Adrian Ebens
En memoria de mi padre
Abel Ebens
Ab (El Padre) el (es Dios)
Eben (roca) 's (...de la)
4 de octubre de 1935 - 5 de noviembre de 2023
Quien me enseñó a hacer lo correcto
sin importar el costo.
Abril de 2024
1
Contenido
1. Purgando la conciencia ....................................................................................... 3
2. La falsificación de la justicia demandó la muerte ............................................... 8
3. Hablar a la Roca ................................................................................................ 15
4. Bronce y oro...................................................................................................... 16
5. Sangre en el santuario ...................................................................................... 18
6. El modelo divino de la sangre ........................................................................... 20
7. El tiempo de angustia de Jacob ........................................................................ 25
8. Los sufrimientos de Cristo y la cruz presente ................................................... 29
9. Entendiendo el sistema de sacrificios ............................................................... 31
10. El espejo .......................................................................................................... 35
11. Los sacrificios pervertidos ............................................................................... 36
12. La Pascua y los mandatos en el Monte Sinaí acerca del sacrificio .................. 39
13. El carnero y el macho cabrío........................................................................... 44
14. El significado de los cuernos ........................................................................... 51
15. Matando la enemistad .................................................................................... 64
16. Un ejército entregado a causa de la prevaricación......................................... 68
17. La purificación del santuario ........................................................................... 70
18. La indignación expuesta por el nardo ............................................................. 77
2
1. Purgando la conciencia
En el centro del evangelio se halla la enseñanza en relación a la sangre de Jesús y
su poder para purificarnos de pecado.
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos
con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo
pecado. 1 Juan 1:7 (RV'60)
¿Cómo es exactamente que la sangre de Jesús nos limpia de pecado? Esta es una
pregunta importante por muchas razones, sin olvidar el hecho de que la sangre
provoca ideas perturbadoras, especialmente para un no cristiano. ¿Es ésto lo que
Dios quiere?
La purificación está conectada directamente con el hecho de ser justificado o
hecho justo para con Dios. El siguiente texto es clave para conectar la sangre con
la justificación del pecado en el contexto de la justicia de Dios.
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las
personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que
Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra
que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que
pecaron en el pasado, porque miraba hacia el futuro y de ese modo
los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo
todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e
imparcial, y a los pecadores los hace justos a sus ojos cuando creen
en Jesús. Romanos 3:25-26 (NTV)
Esta traducción moderna declara que Dios se está conteniendo para no castigar a
los pecadores, y que eso sería injusto si no colocara todo ese castigo sobre su Hijo.
Los pecadores deben reconocer esto como correcto, justo y creer en el objeto del
castigo: Jesús. Por lo tanto, Dios declara que un pecador está a cuentas con él
cuando el pecador cree que Jesús derramó su sangre en la cruz para cumplir los
requerimientos de la justicia de Dios. El prominente predicador protestante
Charles Spurgeon lo expresó del siguiente modo:
3
Cristo, ahora bajo el Evangelio, es la Propiciación por nuestros
pecados. Es a través de la sangre que Dios, infinitamente justo, sin
violación de su Carácter, puede pasar por alto la transgresión del
culpable. No es posible que ningún atributo de Dios jamás opaque a
otro. Él es perfecto. Es infinitamente misericordioso, ¡pero no será
misericordioso a expensas de la justicia! ¡La justicia nunca triunfará
contra la misericordia! La misericordia, por otra parte, nunca cortará
los faldones de la fluyente túnica de justicia. ¡Es en la Persona de
Jesús y especialmente en la sangre de Jesús, que el gran enigma de
las edades es resuelto! Dios puede ser justo y también el
Justificador del que cree en Jesús. Hemos pecado. Dios debe
castigar el pecado. De acuerdo a las leyes inexorables que Dios ha
estampado en el universo, el pecador no puede continuar sin
castigo. -Charles Spurgeon, La Preciosa Sangre de Cristo
¿Pero cómo es que esta declaración de justicia realmente limpia al pecador?
Spurgeon continúa:
Cuando el alma se acerca a Jesucristo por fe y se apoya en él,
entonces la sentencia del perdón perfecto sale de Dios ¡y el alma es
purificada de todas las manchas acumuladas durante años! En tan
solo un momento, aquellos que eran negros como el infierno se
vuelven blancos como el cielo a través de la aplicación de la sangre
salpicada; porque ¡todo el pecado desaparece tan pronto como la
sangre cae en la consciencia! Aquello que la sangre de toros y de
cabras no podía hacer, ¡la sangre de Jesús lo efectúa; limpiando de
todo pecado! – Ibid
Ellen White provee un contexto más relacional acerca de cómo sucede esto:
Cuando el pecado es removido a través de la sangre salpicada, el
alma será derretida por un sentido del amor de Jesús y un
aborrecimiento del pecado. El arrepentimiento por uno u otro acto
particular no es suficiente. El corazón debe ser purificado. El mal
hacer es el desbordamiento de la fuente de un corazón no limpio,
no convertido. (SpTB07 22.1)
4
Spurgeon enfatiza el hecho de que la sangre cayendo sobre la consciencia, lo cual
entiendo que quiere decir que cuando creemos que Jesús derramó su sangre para
pagar el precio por nuestros pecados, nos permite asirnos del perdón. Dios nos ha
perdonado. ¿Pero nos limpia de pecado esta simple verdad? Spurgeon trata con
los pecados del pasado, pero no con los del futuro.
Ellen White habla del corazón como siendo derretido por un sentido del amor de
Jesús, y un aborrecimiento del pecado. Lo que Ellen White describe son acciones
que toman lugar en el corazón humano. La purificación es más que una simple
aceptación del perdón, incluye un sentido del amor de Jesús y un odio hacia el
pecado. Sin esto, no podremos ser limpiados de futuros pecados.
En los últimos años de mi adolescencia, tuve esta misma experiencia. Mientras
pensaba en el sufrimiento de Jesús en la cruz por mí, mi corazón se derretía por el
sentimiento de su amor, sufriendo en mi lugar. El sentido de culpa que yo
acarreaba a causa de mis pecados fue aliviado al mirar a Jesús. Por fe en Cristo, mi
conciencia fue limpiada de su culpa. Tuve la seguridad de que todos mis pecados
fueron perdonados. Mi corazón fue transformado. Experimenté la conversión. Creí
que Dios me aceptaba. Creí que podía hablar con Él en lugar de ocultarme en un
rincón con el peso de la culpa sobre mí.
Qué delicia caminar a la luz del amor de Dios a través de Jesucristo nuestro Señor.
La alegría y lo maravilloso de esta experiencia han sido capturados para mí en las
palabras del himno galés de avivamiento, 'Aquí el amor, vasto como el océano'.
Aquí el amor, vasto como el océano,
amante bondad como una inundación:
cuando el Príncipe de la Vida, nuestro Rescate,
derramó por nosotros su preciosa sangre.
¿Quién no recordará su amor?
¿Quién puede dejar de cantarle en adoración?
Nunca puede ser olvidado
A través de la eternidad del cielo.
En el monte de la crucifixión
las fuentes se abrieron, profundas y anchas;
a través de las compuertas de la misericordia de Dios
5
fluyó una vasta corriente de gracia.
Gracia y amor, como poderosos ríos,
derramaron incesantemente desde arriba,
y la perfecta justicia, y la paz del cielo
besaron en amor a un mundo culpable.
Experimenté paz sin medida, y un constante anhelo por Jesús. Siempre sentí el
deseo de sostener su mano, y caminar con él a través de este oscuro mundo. Su
Palabra se convirtió en alimento para mi alma y comencé a crecer en gracia.
Odiaba mi modo de vivir. Rompí mi colección de música, destruí mis cassettes
musicales, cambié mi dieta. Me acerqué a varias personas hacia quienes había
cometido errores y les pedí perdón; corregí las cosas que había hecho mal, lo
mejor que pude.
Mi forma de hablar cambió, mis hábitos cambiaron, mi círculo de amigos cambió,
todo esto debido al regalo del Espíritu prometido para aquellos que reciben a
Cristo. Mi corazón estaba siendo purificado.
Pedro les dijo: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don
del Espíritu Santo". Hechos 2:38 (RV'60)
Aquí vemos una conexión entre la purificación de la consciencia que comenzó con
la sangre literal de Cristo derramada en la cruz, lo cual luego transiciona a una
purificación del corazón por el Espíritu de Cristo. La sangre literal nos libera de la
culpa del pasado, pero el Espíritu es lo que nos limpia de pecados presentes y
futuros, y nos prepara para nuestra vida futura en el cielo y en la tierra nueva.
Este proceso de dos pasos es vital para entender cómo las promesas del Nuevo
Pacto se logran en el pecador.
Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel, después
de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos,
y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me
serán a mí por pueblo. Hebreos 8:10 (RV'60)
Pablo está citando del libro de Jeremías.
6
"Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de
aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en
su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano,
diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el
más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque
perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado".
Jeremías 31:33-34 (RV'60)
No solamente Dios perdona nuestros pecados, sino que también escribe sus leyes
en nuestras mentes, y quita de nosotros nuestras malas prácticas.
Entonces hay una conexión cercana entre el derramamiento literal de la sangre de
Cristo que nos purifica de culpa a través del perdón inmediatamente seguido del
regalo del Espíritu, el cual comienza a purificarnos de nuestras prácticas
pecaminosas.
"Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas
de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación
de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el
Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará
vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?"
Hebreos 9:13-14 (RV'60)
Entendemos que Pablo aquí se refiere a la sangre literal de Cristo porque está
contrastando con la sangre literal de toros y machos cabríos. La sangre de Cristo
tiene poder para purgar nuestra consciencia de las obras muertas, pero esto es
llevado a cabo por el Espíritu eterno.
Cuando el pecador observa la figura moribunda de Jesús sobre la cruz y ve la
sangre de Cristo, el Espíritu de Cristo convence al pecador que Dios lo perdona.
Esto es simbolizado por el hecho de que cuando Cristo murió, y fue atravesado por
el soldado, dos corrientes brotaron de su costado, sangre y agua.
"Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al
instante salió sangre y agua". Juan 19:34 (RV'60)
7
2. La falsificación de la justicia demandó la muerte
La purificación del alma involucra un proceso de dos partes entre la sangre de
Cristo y el Espíritu de Cristo. Pero resulta vital entender que Dios no es quien
requirió la sangre, porque leemos:
Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto
y expiación no has demandado. Salmos 40:6 (RV'60)
No solamente Dios no requirió la sangre de toros y de machos cabríos, sino que
tampoco requirió la sangre de su Hijo.
Él dice, "Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el
hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza".
Cuatro mil años antes, una voz de extraño y misterioso porte fue
oída en el cielo desde el trono de Dios: "Sacrificio y ofrenda no te
agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has
demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está
escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu
ley está en medio de mi corazón". Cristo en consejo con su Padre,
dispuso el plan para su vida en la tierra. No fue casualidad, sino un
diseño que el Redentor del mundo tenga que deponer su corona,
dejar a un lado sus ropajes reales, y venir a nuestro mundo como un
hombre. Él revistió su divinidad con las vestiduras de la humanidad,
para poder colocarse a la cabeza de la familia humana. Su humanidad
se mezcló con la humanidad de la raza caída, a causa de la
desobediencia de Adán. (Southern Work, 85)
El hombre cree que la justicia de Dios requiere la muerte. Pero esta idea ha venido
de Satanás.
El poder condenador de Satanás lo conduciría a instituir una teoría
de justicia inconsistente con la misericordia. Él afirma ser la voz y el
poder de Dios. Sostiene que sus decisiones son justas, puras y sin
fallas. Es así como asume su postura desde el asiento del juicio
declarando que sus pronunciamientos son infalibles. Pero su justicia
8
carente de misericordia no es más que una falsificación de la
verdadera justicia: algo que Dios aborrece. (El Cristo Triunfante,
13.4)
Al principio de la gran controversia, Satanás había declarado que la
ley de Dios no podía ser obedecida, que la justicia no concordaba
con la misericordia y que, si la ley había sido violada, era imposible
que el pecador fuese perdonado. Cada pecado debía recibir su
castigo, sostenía insistentemente Satanás; y si Dios remitía el
castigo del pecado, no era un Dios de verdad y justicia. (El Deseado
de todas las Gentes, 709.5)
Era muy difícil hacer evidente el poder engañador de Satanás. Su
poder para engañar se incrementaba con la práctica. Si no se podía
defender a sí mismo, debía acusar, con el propósito de aparecer justo
y recto, y de presentar a Dios como arbitrario y exigente. En secreto
le susurraba su desafección a los ángeles. Al principio no había
sentimientos pronunciados en contra de Dios; pero la semilla había
sido sembrada, y el amor y la confianza de los ángeles habían sido
estropeados. La dulce comunión entre ellos y su Dios había sido
quebrada. Cada movimiento era observado; cada acción era vista a
la luz en la cual Satanás les había hecho ver las cosas. Aquello que
Satanás había inculcado en las mentes de los ángeles; una palabra
aquí y una palabra allá, abrió la puerta a una larga lista de
suposiciones. De manera artera les había hecho expresar dudas.
Luego, cuando fue interrogado, acusó a aquellos a quienes había
educado. Depositó todo el desafecto en aquellos a quienes había
guiado. Como uno en santo oficio, manifestó un dominante deseo
de justicia, pero era una falsificación de la justicia, la cual era
enteramente contraria al amor de Dios, a la compasión y a la
misericordia. (Review and Herald, 7 de Septiembre de 1897, párr. 3-
4)
Estas ideas de justicia fueron adoptadas por la raza humana cuando Adán cayó. Su
mente fue oscurecida por las ideas de Satanás acerca de la justicia.
9
...el gran engañador quien, por una mentira formulada en contra del
gobierno de Dios, causó la caída del hombre quien luego perdió
todo derecho a ser llamado un súbdito leal del reino de Dios. Satanás
se rehusó a dejar ir a sus cautivos. Los conservó como sus súbditos
a causa de su creencia en su mentira. (Carta 20, 1903.11-12)
El uso de la expresión "por una mentira formulada en contra del gobierno de Dios",
nos lleva al libro de los Salmos.
¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravio bajo
forma de ley? Salmos 94:20 (RV'60)
Satanás convenció a Adán de que si la ley de Dios era violada, él podría castigarlo
con la muerte. Con astucia, Satanás enmarcó la verdad de que la consecuencia
natural del pecado es el sufrimiento y la muerte dentro de la mentira de que la
justicia de Dios demanda una restitución y muerte, y por lo tanto atormentará y
ejecutará al pecador. Este pecado en contra del carácter de Dios pasó a todos los
hombres, y por lo tanto todos los hombres pecan al creer que la justicia de Dios
demanda la muerte.
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por
el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por
cuanto todos pecaron. Romanos 5:12 (RV'60)
La muerte se esparció a todos los hombres, porque se mantuvieron en el pecado
de atribuir falsamente al carácter de Dios un sistema de justicia que se originó con
Satanás.
Cristo contempló nuestro mundo antes de venir a él, y vio el poder
de Satanás siendo ejercido sobre la familia humana. Y que a causa de
la transgresión de Adán, había reclamado a toda la familia humana.
Señaló sus calamidades y enfermedades y [las] reflejó en Dios. Dijo
que Dios no tendría misericordia para con ellos y que bien podrían
estar bajo su control. (Manuscrito 16, 1893.2, 3)
Entonces, la raza humana está atrapada por una mentira formulada por Satanás
que dice que la justicia de Dios demanda calamidades, enfermedades y muerte.
10
La misión de Cristo al mundo hizo evidente que la raza humana se
hallaba bajo la amenaza de una justicia enfurecida, al borde de la
ruina eterna, en debilidad e ignorancia. (Signs of the Times, 5 de
Febrero, 1894, párr. 5)
Bajo esta amenaza de justicia enfurecida, el hombre necesitaba un sacrificio por
el pecado; el hombre necesitaba de la sangre de un sustituto divino que librara su
mente oscurecida de la idea de que se hallaba bajo la condenación de Dios; el
hombre necesitaba un sacerdote que presentara esta ofrenda de sangre ante Dios
con el propósito de aplacarlo.
La justicia no demandó que el pecado meramente sea perdonado;
debía cumplirse la pena de muerte. El Salvador cumplió esta
demanda. Su cuerpo roto, su sangre brotante, satisficieron las
demandas de la ley. Por lo tanto, hizo un puente sobre la brecha
hecha por el pecado entre el cielo y la tierra. Sufrió en la carne, para
poder cubrir al indefenso pecador con sus ropajes de justicia. (Youth
Instructor, 16 de Abril de 1903, párr. 6)
La quebrantada ley de Dios exigía la vida del pecador. En todo el
universo únicamente existía uno que podía satisfacer sus exigencias
en lugar del hombre. Puesto que la ley divina es tan sagrada como el
mismo Dios, solamente uno igual a Dios podría expiar su
transgresión. Ninguno sino Cristo podía salvar al hombre de la
maldición de la ley, y colocarlo otra vez en armonía con el cielo.
Cristo cargaría con la culpa y la vergüenza del pecado, que era algo
tan abominable a los ojos de Dios que iba a separar al Padre y su Hijo.
Cristo descendería a la profundidad de la desgracia para rescatar la
raza caída. (Patriarcas y Profetas, 43.2)
Notemos cuidadosamente que no es la ley de Dios la que demanda la muerte del
transgresor, sino el quebrantamiento de la ley. La ley es una transcripción del
carácter de Dios, y cuando el hombre adoptó las ideas de Satanás acerca de que
Dios demanda la muerte por la transgresión, se quebrantó la ley del carácter de
Dios. Fue una mentira formulada por Satanás para engañar tanto a los ángeles
como a los hombres. No es la ley sagrada la que demanda la muerte, porque Dios
11
no es el autor de la muerte, sino la percepción que tiene el hombre de esa ley, una
vez que ha pecado y la ha quebrantado.
El pecado de Adán viene directamente de su idea errónea de que Dios iba a
matarlos a él y a su esposa por comer del fruto. La ley declara claramente no matar
ni incluso tener pensamientos malvados acerca de los demás , porque así es el
carácter de Dios. Por lo tanto, es un pecado creer que Dios es el autor y el causante
de la muerte. La ley quebrantada demanda la muerte porque el hombre ha
proyectado sus propias ideas acerca de Dios, en la ley. Como cree que Dios es un
destructor, piensa que la ley demanda la muerte. Pero en realidad, la muerte es la
consecuencia natural de rechazar la verdad acerca del carácter de Dios.
Ilustremos cómo Satanás convenció a un tercio de los ángeles y a la raza humana
de malinterpretar el carácter de Dios. Es como si Satanás dijese que si saltas del
precipicio de los mandamientos de Dios, él te castigará con un rayo mientras caes,
como castigo. Creer en esto nubla el hecho de que el pecado paga su propia deuda
y que saltar de un precipicio traerá la consecuencia inherente de la muerte cuando
golpeemos el suelo. La muerte viene como consecuencia de haber saltado, no de
que Dios le haya arrojado un rayo a ese hombre por atreverse a saltar. Pero no
podemos ver eso, porque el pecado confunde nuestras mentes volviéndonos
incapaces de ser reconciliados con Dios para tener su carácter escrito en nuestros
corazones, porque malinterpretamos su ley y el propósito de su ley.
Esta es la maldición de la ley. Una vez que quebrantas la ley, no hay forma de hallar
redención de otro modo más que la muerte. Esto sucede simplemente porque
ningún ser desearía romper la ley de Dios a menos que creyera algo falso acerca
de él. Pensamos que él necesita que algo muera, en nuestro lugar, algo tan elevado
y bueno como su ley.
Con el propósito de que Dios libere al hombre de la maldición de la falsa justicia,
le permitió a su Hijo satisfacer nuestras percepciones de justicia. Dios se acomodó
a sí mismo a las nubladas mentes de los hombres, para salvarlos. Cristo vendría y
cargaría con la consecuencia del pecado, la cual es ser desconectado de su Padre,
para demostrarnos cuáles eran las consecuencias del pecado y abrir para nosotros
una avenida que nos permita creer que Dios estaba dispuesto a perdonarnos.
12
¡Qué amor tan maravilloso es este! ¡Cuánto se ha rebajado Dios para alcanzarnos
y salvarnos! Él proveyó para nosotros el sacrificio que necesitábamos. Él nos
ofreció su muy apreciado Hijo y nos permitió matarlo, para que podamos creer en
la misericordia de Dios una vez más. ¡A través de la cruz, Cristo reconcilió nuestra
falsa justicia con la misericordia de Dios!
La Justicia y la Misericordia estaban de pie, en oposición una a la
otra, separadas por un ancho abismo. El Señor nuestro Redentor
cubrió su divinidad con humanidad, y forjó a favor del hombre un
carácter sin mancha ni arruga. Plantó su cruz a mitad de camino
entre el cielo y la tierra, y la hizo el objeto de atracción que alcanzó
ambos lugares, atrayendo tanto la Justicia como la Misericordia a
través del abismo. La Justicia se movió de su exaltado trono, y con
todo el ejército de los cielos se aproximó a la cruz. Allí vio a Uno
igual con Dios, cargando con la penalidad por toda la injusticia y el
pecado. Con perfecta satisfacción, la Justicia se inclinó en
reverencia ante la cruz, diciendo, "Es suficiente". (General
Conference Bulletin, Cuarto Trimestre, 1899, vol.2, pág. 102)
Resulta tentador pensar que Dios es aquel representado como la Justicia
moviéndose de su exaltado trono. Pero Dios no se inclina en reverencia a nada ni
nadie. Considera esto nuevamente desde otra perspectiva:
Satanás se rehusó a dejar ir a sus cautivos. Los conservó como sus
súbditos a causa de su creencia en su mentira. Por lo tanto, se había
convertido en su carcelero. Pero no tenía derecho a demandar que
se pague un precio por ellos; porque no había obtenido posesión de
ellos por conquista lícita, sino bajo falsas pretensiones. Dios, siendo
el acreedor, tenía derecho a hacer cualquier provisión para la
redención de los seres humanos. La Justicia demandó que se pague
determinado precio. El Hijo de Dios era el Único que podía pagar
este precio. Se ofreció como voluntario para venir a esta tierra y
caminar sobre el suelo donde Adán cayó. (Carta 20, 1903.12,13)
Hagamos un paralelo entre estas dos declaraciones en la cita anterior:
13
él [Satanás] no tenía derecho a demandar que se pague un precio por
ellos.
La Justicia demandó que se pague determinado precio.
Satanás fue el que demandó que se pagara un precio. Luego un poco más abajo
dice que la justicia demandó que un precio fuera pagado. En el contexto del
párrafo, la justicia está alineada con Satanás, no con Dios. Esto nos da evidencias
del sistema de justicia de Satanás, que divorcia la justicia de la misericordia.
La sangre de Jesús era la única cosa que podía liberar a la humanidad de la mentira
de Satanás.
"...para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a
la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe
que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados".
Hechos 26:18 (RV'60)
Miremos una vez más a la línea de pensamiento relacionada con esto.
"Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin
derramamiento de sangre no se hace remisión". Hebreos 9:22
(RV'60)
Pero ¿qué refleja la ley de Moisés en esta declaración acerca de la sangre?
Al entrar Jesús en el templo, su mirada abarcó toda la escena. Vió
las transacciones injustas. Vió la angustia de los pobres, que
pensaban que sin derramamiento de sangre no podían ser
perdonados sus pecados. Vió el atrio exterior de su templo
convertido en un lugar de tráfico profano. El sagrado recinto se había
transformado en una vasta lonja. (El Deseado de todas las Gentes,
130.3)
Eran las personas quienes pensaban que la ley demandaba sangre. Esto amplía la
evidencia de la mentira vendida a la humanidad de que "todo pecado debe ser
castigado".
14
Solo la preciosa sangre de Jesús podía liberarnos del sistema de justicia de Satanás.
Solo la sangre de Jesús podía limpiar nuestras mentes de la mentira de que Dios
nos condena y nos destruirá por nuestros pecados. La sangre literal de Cristo
rompió el poder de la maldición de la ley que colgaba sobre nosotros.
3. Hablar a la Roca
Pero la muerte de Cristo es el comienzo de la obra de reconciliación. La sangre de
Cristo nos abre a la misericordia de Dios dentro de nuestro propio marco de
justicia. Para ser capaces de llegar a una completa armonía con Dios, debemos
transicionar de regreso al marco de justicia del cielo.
Al buscar transicionar a Israel de su marco equivocado, Dios proveyó una
ilustración. Al comienzo de su viaje, a Moisés se le instruyó golpear la roca para
darle al pueblo agua para beber. La roca era un símbolo de Cristo, y el agua era un
símbolo del Espíritu de Dios que da vida, proveniente de Cristo, la roca. El golpear
la roca era un símbolo de Cristo siendo golpeado en la cruz. El símbolo aquí refleja
la justicia humana. La sanación, el perdón y la restauración solo pueden venir a
través del castigo o el azote de un sustituto.
Al final de su viaje, a Moisés se le instruyó que le hablara a la roca. El símbolo de
la cruz no fue requerido en este escenario. Dios podía proveer libremente agua
simplemente si se le pedía. No se requería ningún castigo. Pero el sistema de
justicia que aún operaba en la mente de Moisés era la justicia que requería el
castigo. Moisés resultó tentado en este caso porque los israelitas lo habían tratado
terriblemente con su constante murmuración y queja.
Naturalmente se sintió agraviado por su ingratitud a Dios, y en su enojo golpeó la
roca dos veces. Es difícil eliminar el sistema incorrecto de justicia de nuestras
mentes. No obstante, vemos el esfuerzo de Dios de iniciar en el pueblo el proceso
de purificación de su pensamiento erróneo.
15
4. Bronce y oro
El Salmista nos dice que los caminos de Dios están en el santuario (Sal 77:13). El
simbolismo de los muebles en el patio, hechos de bronce en comparación con los
muebles dentro del santuario, hechos de oro, nos hablan de un cambio en el modo
de pensar.
El bronce simbólicamente es considerado como un elemento negativo en las
Escrituras; un reflejo de la dureza del corazón.
"¿Es mi fuerza la de las piedras, o es mi carne de bronce?"
Job 6:12 (RV'60)
"Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu
frente de bronce". Isaías 48:4 (RV'60)
"Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan chismeando; son bronce
y hierro; todos ellos son corruptores". Jeremías 6:28 (RV'60)
"Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria;
todos ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno;
y en escorias de plata se convirtieron". Ezequiel 22:18 (RV'60)
El bronce es una aleación de cobre y zinc y fue desarrollado por Tubal-Caín, un
descendiente de Caín. El bronce es un elemento hecho por el hombre. Su uso en
el altar del sacrificio y en el lavacro revelan que Dios está respondiendo al
pensamiento del hombre en este aspecto del servicio del santuario.
El altar del sacrificio simboliza la obra de Cristo en la cruz. El hecho de que esté
hecho de bronce nos dice que la necesidad del sacrificio provenía del hombre. Es
una satisfacción de la justicia humana, inspirada por Satanás. Dios, en su infinita
misericordia, entregó a su Hijo para encontrarse con los requerimientos del
hombre.
Si le permitimos a esta verdad penetrar en nuestras mentes, el evangelio resulta
dramáticamente transformado en algo infinitamente más bello que lo que
originalmente pensábamos.
16
En el patio vemos el altar del sacrificio y el lavacro. El altar purifica con sangre, y el
lavacro con agua. La sangre de Cristo abre nuestros corazones al perdón de Dios,
y el Espíritu de Cristo, una vez habilitado para entrar al alma, comienza la obra de
limpiar nuestras mentes de nuestro pensamiento oscurecido.
"Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante
agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que
da testimonio; porque el Espíritu es la verdad". 1 Juan 5:6 (RV'60)
Esta relación entre la sangre, el agua y el Espíritu son expresadas por Juan en los
dos versos siguientes.
"Porque tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la
sangre; y estos tres concuerdan en uno". 1 Juan 5:7-8 (RVA-2015)
La Reina Valera incluye una declaración adicional que no está en el original, con el
propósito de apoyar la doctrina de la Trinidad. Se la llama Coma Joánica, y es la
adición tardía a la Biblia generalmente más reconocida, y es por eso que Ellen
White, los pioneros y la mayor parte de los eruditos nunca la citan. La versión
17
anterior, junto con la mayoría de las versiones modernas y la Biblia de Lutero, nos
dan un entendimiento correcto del texto.
El proceso de purificación involucra sangre, agua y Espíritu. Tienen el propósito
único de quitar de nosotros el pecado.
1. La sangre de Jesús, auxiliada por el Espíritu, nos habla en nuestro marco
falso de justicia; acerca de que Dios nos perdona y nos ama.
2. Las aguas del bautismo nos abren al Espíritu como una paloma que
desciende sobre nosotros para que podamos tener la confirmación de que
somos el hijo amado de Dios. Somos reconciliados con Dios.
5. Sangre en el santuario
Resulta vital entender que la sangre no tiene poder para limpiar a menos que el
Espíritu de Cristo convenza al pecador de su valor. Es el Espíritu el que nos
convence de pecado y nos guía a Cristo. Cuando el pecador ve la sangre de Cristo,
el Espíritu lo convence de que la justicia ha sido satisfecha, pero como hemos
notado, se trata de la justicia en la cual el hombre cree.
Cristo, como mediador del hombre, presenta su sangre al Padre en favor del
hombre. No es Dios quien requiere sacrificio y ofrenda, sino el hombre. Mientras
el hombre contempla por fe a Cristo presentando su sangre al Padre, la justicia
del hombre es satisfecha, y el pecador tiene la completa seguridad que sus
pecados han sido perdonados.
"...y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su
propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo,
habiendo obtenido eterna redención". Hebreos 9:12 (RV'60)
Cristo, como nuestro representante, presenta su sangre al Padre. No se la presenta
al Padre por el bien del Padre, sino por el nuestro.
Vi cuatro ángeles que habían de hacer una labor en la tierra y
andaban en vías de realizarla. Jesús vestía ropas sacerdotales. Miró
compasivamente al pueblo remanente, y alzando las manos exclamó
18
con voz de profunda compasión: “¡Mi sangre, Padre, mi sangre, mi
sangre, mi sangre!” (Primeros Escritos 37.3)
Resulta vital recordar que Cristo no es solamente un mediador para con Dios, sino
también para con el hombre.
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los
hombres, Jesucristo hombre". 1 Timoteo 2:5 (RV'60)
Cada vez que pecamos, reclamamos los méritos de la sangre derramada de Jesús,
y el Padre envía su Espíritu para purificarnos y sanarnos. Pero este proceso se halla
en el contexto de un marco de justicia de bronce.
Nuestro padre celestial desea que avancemos aún más en el camino del santuario.
En Apocalipsis se nos dice:
"Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y
se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que
adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte,
y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos
hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses". Apocalipsis 11:1-2
(RV'60)
Nuestro Padre desea que dejemos el patio de bronce atrás. Los símbolos de
purificación en el Lugar Santo son el aceite, la luz y el pan. Hay salpicado de sangre
ocasionalmente en los cuernos del altar de incienso porque el sistema falso de
justicia no ha sido removido aún. Pero a medida que avanzamos del Patio al Lugar
Santo y finalmente hacia el Lugar Santísimo, la cantidad de sangre se reduce de
manera significativa cada vez.
Toda la sangre de ofrendas quemadas, ofrendas de paz y ofrendas por el pecado
eran salpicadas y derramadas en la base del altar del sacrificio, excepto por las
ofrendas de pecado por un sacerdote, o por toda la congregación. En estos casos,
se salpicaba siete veces ante el velo en el altar del incienso.
"Si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá
a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin defecto
para expiación.. y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará
19
de aquella sangre siete veces delante de Jehová, hacia el velo del
santuario". Levítico 4:3, 6 (RV'60)
"Si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el yerro estuviere
oculto a los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de
los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y
fueren culpables; luego que llegue a ser conocido el pecado que
cometieren, la congregación ofrecerá un becerro por expiación, y lo
traerán delante del tabernáculo de reunión. Y los ancianos de la
congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro
delante de Jehová, y en presencia de Jehová degollarán aquel
becerro. Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el
tabernáculo de reunión, y mojará el sacerdote su dedo en la misma
sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo". Levítico
4:13-17 (RV'60)
El uso de sangre animal pasó de muchos litros de sangre en el altar de sacrificio, al
salpicado periódico de sangre en el Lugar Santo por las ofrendas por el pecado de
toda la congregación o por un sacerdote (lo cual no sucedía muy a menudo), hasta
que la sangre solo entraba una vez en el Lugar Santísimo en el día de la expiación.
6. El modelo divino de la sangre
Aquellos que están familiarizados con el mensaje del movimiento Padre de Amor,
conocen los principios del Modelo Divino. Si no eres familiar con este principio,
por favor lee los libros El Modelo Divino de la Vida y El Modelo Divino disponibles
para descarga desde [Link].
La sangre física de Cristo es el canal que abre el corazón humano para recibir
verdadera purificación por el Espíritu de Cristo. Cristo refiere como sangre a su
Espíritu dador de vida, del siguiente modo:
Jesús les dijo: "De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del
Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El
que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le
20
resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida,
y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi
sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre
viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él
también vivirá por mí. Juan 6:53-57 (RV'60)
Jesús nos dice que comamos de su carne y bebamos de su sangre. Los discípulos
quedan impactados ante las palabras de Jesús. Están familiarizados con la Ley de
Moisés, la cual les dice que está prohibido beber sangre.
Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que
habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis. Levítico
3:17 (RV'60)
No comeréis cosa alguna con sangre. No seréis agoreros, ni adivinos.
Levítico 19:26 (RV'60)
¿Por qué Jesús les dice que beban su sangre? Afortunadamente, explica
claramente su significado.
"Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto,
les dijo: '¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre
subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne
para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son
espíritu y son vida. Juan 6:61-63 (RV'60)
Cristo usa su sangre y su carne como símbolos de su Espíritu. Luego les dice
claramente que la carne para nada aprovecha. La carne física y la sangre no
pueden quitar el pecado del corazón del pecador; solo el Espíritu puede hacer esto.
Usando otro emblema en relación a esto, antes de morir, Cristo les presenta la
copa con jugo de uva.
"Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo:
'Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que
por muchos es derramada [G1632] para remisión de los pecados. Y
os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta
21
aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi
Padre'". Mateo 26:27-29 (RV'60)
Él dijo, esta es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para
remisión de los pecados. Obviamente, el jugo de uva no es la sangre de Cristo, sino
que apunta al don de su sangre física que necesitamos para aceptar el perdón,
pero mucho más a su Espíritu, el cual es derramado sobre todo aquel que lo acepta
como su Salvador, el cual hace la obra de purificación y regeneración del corazón.
La misma palabra que se usa para registrar las palabras de Jesús cuando dijo "por
muchos es derramada" se utiliza nuevamente en el Nuevo Testamento del
siguiente modo.
Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del
Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado [G1632] esto
que vosotros veis y oís. Hechos 2:33 (RV'60)
Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se
quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase
[G1632] el don del Espíritu Santo. Hechos 10:45 (RV'60)
...y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido
derramado [G1632] en nuestros corazones por el Espíritu Santo que
nos fue dado. Romanos 5:5
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su
amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que
nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu
Santo, el cual derramó [G1632] en nosotros abundantemente por
Jesucristo nuestro Salvador. Tito 3:4-6 (RV'60)
Cuando Jesús derrama su vida en nosotros a través del Espíritu, así es como se nos
limpia por la sangre de Jesús, porque la vida de Jesús es simbolizada en el nuevo
pacto como su sangre.
En este contexto podemos apreciar mejor lo que Juan quiere decir en su primera
epístola.
22
Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto
con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras
manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y
la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual
estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído,
eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión
con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre,
y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro
gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos oído de él, y os
anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si
decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas,
mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como
él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:1-7 (RV'60)
Juan habla de Cristo como la vida que nos fue manifestada. Luego habla de la
comunión que tenemos con el Padre y el Hijo. Esta comunión solo es posible a
través del Espíritu Santo de Cristo.
Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de
amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si
alguna misericordia... Filipenses 2:1
Juan dice que no hay oscuridad en Dios. La oscuridad está asociada con la muerte.
La muerte a menudo está presente donde haya derramamiento de sangre literal.
Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus
prisiones. Salmo 107:14 (RV'60)
Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
para encaminar nuestros pies por camino de paz. Lucas 1:79
Si Dios no tiene oscuridad en él, entonces no demanda muerte y sangre. Qué
comunión es conocer a un Dios tal y a su Hijo. Esta es verdaderamente una
comunión preciosa. Luego Juan dice que la sangre de Jesucristo nos limpia de
TODO pecado. Esto es una referencia al Espíritu de Cristo; se está refiriendo a su
Espíritu.
23
La sangre literal de Cristo no nos limpia de TODO pecado. Pablo declara en Hebreos
9:22 que casi todas las cosas son purificadas por la sangre, pero esto quiere decir
que no todas las cosas son purificadas de ese modo. Los cristianos son bien
conscientes que luego de que aceptan a Cristo como su Salvador, no dejan de
pecar inmediatamente. Por lo tanto, es el derramamiento de la vida de Cristo en
nosotros a través del Espíritu eterno por lo cual somos limpiados de TODO pecado.
Volviendo al sistema del Santuario, cuando una persona comienza el viaje
espiritual desde el altar de sacrificio al arca del pacto, su dependencia de la sangre
literal de Cristo disminuye y su dependencia de la sangre espiritual de Cristo se
vuelve su todo.
1. La sangre física de Cristo satisface la necesidad del hombre y abre su
mente al amor de Dios. Libera o purifica su mente de la idea errónea de
que Dios lo condena.
2. La sangre espiritual de Cristo limpia, sana y restaura al hombre a la imagen
de Cristo, y lo prepara para vivir para siempre con el Padre y el Hijo.
Cuando los pecadores se sienten completamente condenados, lo que puede
producir esto es su percepción del carácter de Dios y sus ideas de justicia. El
hombre necesita la intercesión de Cristo a través del medio de su sangre literal
para asistirlo en creer que Dios lo acepta. Pero mientras el hombre crece en su
24
confianza en Cristo y aprende acerca del carácter del Padre reflejado en la vida de
Cristo en la tierra, tiene la oportunidad de aprender que Dios no juzga ni condena;
simplemente tenemos que pedirle que nos perdone y nos ayude al darnos el
Espíritu de su Hijo. Podemos hablarle a la roca en lugar de requerir que sea
golpeada. Podemos ser limpios por la sangre de Cristo en el conocimiento de que
ella es su Espíritu.
Al observar el camino del Santuario, descubrimos que la sangre literal contamina
el santuario mientras que la sangre espiritual lo limpia.
El Santuario también es un símbolo del templo de nuestro cuerpo. Cuando
creemos que la justicia de Dios demanda la muerte, contaminamos el templo de
nuestro cuerpo. Cuando vemos a Dios como aquel que demanda la muerte del
transgresor, caemos víctimas de demandar la muerte de aquellos que
consideramos transgresores, lo cual también contamina el templo de nuestro
cuerpo.
Pero cuando aprendemos la verdad acerca del carácter de Dios como se revela en
Cristo, recibimos el Espíritu de uno que no juzga, condena o destruye. Eso
comienza a limpiar el templo de nuestro cuerpo al punto que el sacrificio y la
ofrenda por el pecado cesan.
Desde esta perspectiva de la mediación de Cristo y la obra de expiación, vemos
que cuando Jesús dice "Mi sangre, mi sangre" frente a su Padre, quiere decir que
está dispuesto a continuar proveyendo su Espíritu vivificador a la raza humana a
pesar de su rechazo, lo cual Dios nunca forzará a Jesús a continuar haciendo si
Jesús siente que lo han rechazado por completo.
7. El tiempo de angustia de Jacob
Los 144.000 que son sellados en los movimientos finales de la historia de la tierra
serán capaces de vivir en la presencia de Dios sin un intercesor de sangre literal.
Han lavado sus ropas en la sangre espiritual de Cristo y las han emblanquecido.
No hay condenación, porque el sistema de justicia de Satanás ha sido purgado de
ellos. Aleluya.
25
Pero la presencia de sangre en el santuario en el Día de Expiación durante los
tiempos del antiguo Israel apunta a la lucha final del pueblo de Dios por confiar en
el carácter de Dios.
Hay una conexión entre la ceremonia de purificación del templo del pecado en el
Día de Expiación y la purificación del pecador de la lepra, un símbolo del pecado.1
Purificación del Santuario en el Día Purificación del pecador de la lepra
de Expiación Levítico 16 Levítico 14
Se eligen dos cabras Lev 16:5 Se eligen dos aves Lev 14:4
Una cabra sacrificada, la otra Un ave es sacrificada sobre agua
presentada viva Lev 16:9-10 corriente en un vaso de barro, el ave
que queda viva es mojada en la sangre
del ave sacrificada sobre una corriente
de agua. Lev 14:5-6
La sangre de la cabra sacrificada es La sangre del ave sacrificada es
salpicada siete veces sobre el altar de salpicada siete veces sobre la persona
incienso. El santuario queda limpio. purificada. El hombre es declarado
Lev 16:18-19 limpio. Lev 14:7
El sumo sacerdote confiesa sus El ave viva es soltada en el campo. Lev
pecados sobre la cabra viva la cual es 14:7
enviada al desierto. Lev 16:21
Estas dos ceremonias conectan la purificación del pecado tanto del santuario
como del individuo. Este proceso ocurrirá en el pueblo de Dios durante el
sellamiento justo antes de la segunda venida. Esto ocurre en el tiempo de angustia
de Jacob.
Frente a la muerte por parte de su hermano Esaú, Jacob rogó a Dios por liberación.
Cuando su libertador llegó, Jacob pensó que era un enemigo y luchó con él, sin
darse cuenta que era Cristo. Esto era un simbolismo de cuando Jacob tuvo que
1
Gracias a Sean Sutton por compartir este paralelo conmigo.
26
enfrentar toda su culpa y vergüenza para creer que Dios quería ayudarlo en su
crisis con Esaú. De un modo similar, el pueblo de Dios al final de los tiempos será
enfrentado con todos sus pecados a medida que Cristo se acerca a ellos.
El pueblo de Dios se verá entonces sumido en las escenas de aflicción
y angustia descritas por el profeta y llamadas el tiempo de la apretura
de Jacob: "Hemos oído voz de temblor: espanto, y no paz [...] Hanse
tornado pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día!
tanto, que no hay otro semejante a él: tiempo de angustia para
Jacob; mas de ella será librado”. Jeremías 30:5-7 La noche de la
aflicción de Jacob, cuando luchó en oración para ser librado de
manos de Esaú (Génesis 32:24-30), representa la prueba por la que
pasará el pueblo de Dios en el tiempo de angustia. (El Gran Conflicto,
602)
Mientras el pueblo de Dios se enfrenta al decreto de la ley dominical, se sienten
apartados de Dios. Satanás les presenta sus pecados a la luz más exagerada y se
sienten abrumados.
Así como Satanás influyó en Esaú para que marchase contra Jacob,
así también instigará a los malos para que destruyan al pueblo de
Dios en el tiempo de angustia. Como acusó a Jacob, acusará también
al pueblo de Dios. Cuenta a las multitudes del mundo entre sus
súbditos, pero la pequeña compañía de los que guardan los
mandamientos de Dios resiste a su pretensión a la supremacía. Si
pudiese hacerlos desaparecer de la tierra, su triunfo sería completo.
Ve que los ángeles protegen a los que guardan los mandamientos e
infiere que sus pecados les han sido perdonados; pero no sabe que
la suerte de cada uno de ellos ha sido resuelta en el santuario
celestial. Tiene conocimiento exacto de los pecados que les ha hecho
cometer y los presenta ante Dios con la mayor exageración y
asegurando que esa gente es tan merecedora como él mismo de ser
excluida del favor de Dios. Declara que en justicia el Señor no puede
perdonar los pecados de ellos y destruirle al mismo tiempo a él y a
sus ángeles. Los reclama como presa suya y pide que le sean
entregados para destruirlos. El Gran Conflicto, 603.3
27
Notamos en sus luchas con sus pecados que el pueblo de Dios apunta a su
arrepentimiento pasado como parte de su afirmación de que Dios no los ha
abandonado.
De todos lados oyen hablar de conspiraciones y traiciones y observan
la actividad amenazante de la rebelión. Eso hace nacer en ellos un
deseo intensísimo de ver acabarse la apostasía y de que la maldad de
los impíos llegue a su fin. Pero mientras piden a Dios que detenga el
progreso de la rebelión, se reprochan a sí mismos con gran
sentimiento el no tener mayor poder para resistir y contrarrestar la
potente invasión del mal. Les parece que si hubiesen dedicado
siempre toda su habilidad al servicio de Cristo, avanzando de virtud
en virtud, las fuerzas de Satanás no tendrían tanto poder sobre ellos.
(El Gran Conflicto, 604.3)
Afligen sus almas ante Dios, recordándole cada uno de sus actos de
arrepentimiento de sus numerosos pecados y la promesa del
Salvador: “¿Forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz, sí haga
paz conmigo”. Isaías 27:5 Su fe no decae si sus oraciones no reciben
inmediata contestación. Aunque sufren la ansiedad, el terror y la
angustia más desesperantes, no dejan de orar. Echan mano del poder
de Dios como Jacob se aferró al ángel; y de sus almas se exhala el
grito: “No te soltaré hasta que me hayas bendecido”. (El Gran
Conflicto, 604.4)
Mientras el pueblo de Dios enfrenta su lucha final, los últimos vestigios del falso
sistema de justicia en ellos salen a la superficie. Mientras la bondad del carácter
de Dios les es revelada, ven la enormidad de su pecado. Son tentados a retroceder
hacia la necesidad de sangre por la transgresión de la ley. Pero en su lucha llegan
a descansar plenamente en las claras promesas de la Palabra de Dios, las cuales
son espíritu y son vida.
Esto es lo que se simboliza en el acto final de expiación en el lugar santísimo. Una
salpicadura de sangre los afirma mientras luchan con la auto-condenación por sus
pecados. A medida que ruegan por el Espíritu, lo reciben, y sus conciencias son
purificadas y selladas completamente. Los últimos remanentes de enemistad se
28
han ido; el falso sistema de justicia es desarraigado y derrotado. Cristo ha
exterminado la enemistad dentro de ellos, y ahora el templo puede ser
completamente purificado. ¡Qué glorioso día será aquel!
Antes de avanzar, quiero compartir con ustedes una cita del Espíritu de Profecía la
cual confirma que la sangre de Cristo es su vida, su Espíritu, y en esta cita somos
llevados a la fuente de la vida de Cristo, la cual es su Padre.
Todo proviene de Dios. No tenemos nada que no hayamos recibido;
además, no tenemos nada que no haya sido comprado para nosotros
por la sangre de Cristo. Todo lo que poseemos nos llega con el sello
de la cruz, y ha sido comprado con la sangre que es más preciosa
que cuanto puede imaginarse, porque es la vida de Dios. (El
Discurso Maestro de Jesucristo 58.4)
8. Los sufrimientos de Cristo y la cruz presente
¿Por qué el derramamiento del Espíritu de Cristo se representa con la sangre?
Esto es debido a que cuando el Espíritu de Jesús entra en el corazón humano, entra
en una cueva de iniquidad. El corazón humano está putrefacto; lleno de toda clase
de maldad. Permanecer en el corazón de un pecador arrepentido es un gran
sacrificio para Cristo. Como todos los cristianos bien saben, incluso nuestros
mejores esfuerzos están muy lejos de la vida de Jesús. Cuando expresamos
frustración ante los demás, cuando condenamos a las personas con nuestras
palabras, Jesús es atravesado. Esto le causa agonía.
"Incluso quienes lo traspasaron". Estas palabras aplican no
solamente a los hombres que perforaron a Cristo mientras colgaba
de la cruz del Calvario, sino también a aquellos quienes a través de
su mala habladuría y su mal hacer lo perforan hoy. Diariamente sufre
las agonías de la crucifixión. Diariamente hombres y mujeres lo
perforan al deshonrarlo, al rehusarse a hacer su voluntad. (Signs of
the Times, 28 de enero, 1903, párr. 8)
29
Al darnos vida, Cristo debe soportar nuestros pecados, lo cual le causa gran
sufrimiento. Es por esto que el símbolo de la sangre es tan apropiado. Esta realidad
nos abre a la verdad de que mientras Cristo era crucificado en la carne una vez, es
crucificado en el Espíritu desde la caída de Lucifer.
Los que piensan en el resultado de apresurar o impedir la
proclamación del evangelio, lo hacen con relación a sí mismos y al
mundo; pocos lo hacen con relación a Dios. Pocos piensan en el
sufrimiento que el pecado causó a nuestro Creador. Todo el cielo
sufrió con la agonía de Cristo; pero ese sufrimiento no empezó ni
terminó cuando se manifestó en el seno de la humanidad. La cruz
es, para nuestros sentidos entorpecidos, una revelación del dolor
que, desde su comienzo, produjo el pecado en el corazón de Dios.
(La Educación 238.1)
La Biblia expresa este principio del siguiente modo.
Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no
estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado
desde el principio del mundo. Apocalipsis 13:8 (RV'60)
Cristo no puede simplemente compartir su Espíritu con el pecador, debe
derramarlo sobre nosotros con amor infinito, a menudo derramando lágrimas al
mismo tiempo. Cuán grande es el amor de nuestro Salvador. Como lo expresa
Pablo:
...llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
2 Corintios 4:10 (RV'60)
Como cristianos, ¿es posible que seamos completamente ignorantes de cuánto
dolor le hemos causado? Para aquellos de nosotros que hemos caminado en la
verdad del Padre y el Hijo, y su carácter, ¿cómo se siente Jesús cuando sus hijos
hablan de la Trinidad o acerca de que su Padre es violento? Le causa dolor. Los
cristianos que se condenan entre sí o que desean castigo sobre los demás,
perforan a Cristo.
30
Llevemos esto al nivel de los pastores, sacerdotes y maestros que abusan
sexualmente de niños en nombre de Dios. ¡Nuestro querido y bendecido Salvador!
Cuánta agonía soporta por nosotros.
Si limitamos la sangre de Jesús a su muerte hace 2000 años, no podemos
realmente ver su agonía hoy, ni comprender la verdadera magnitud de su cruz.
"Diariamente Cristo sufre las agonías de la crucifixión", ¿cómo podremos
comprender esto?
Pero el punto aquí es que a Cristo le produce mucho dolor darnos su Espíritu.
Cuanto más nos alcanza, y cuanto más vulnerable se vuelve para alcanzarnos, más
grande es el riesgo de que él sufra dolor, si rechazamos sus avances o bloqueamos
sus apelaciones.
Es por esto que los sacrificios ordenados en Números 28 en relación al Shabbat
enseñan que se debía sacrificar el doble de corderos durante el Shabbat que
durante un día normal. El Shabbat es un día especial de comunión para el pueblo
de Dios. Esto quiere decir que Cristo intenta acercarse más a nuestros corazones
y estar en comunión con nosotros. Pero como la mayoría de las personas rechazan
el Shabbat, o rechazan a su amoroso Padre, o desprecian sus estatutos y juicios,
Cristo es perforado.
Nuevamente, es por esto que el simbolismo del sacrificio de mayor cantidad de
animales en Pascua y en Tabernáculos revelan tanto el anhelo de nuestro Salvador
de atraernos a sí mismo y el gran dolor que experimenta cuando la mayor parte
de la familia humana lo rechaza.
Jesús es el Señor del Shabbat, y Él desea atraer a sus hijos a su Padre para que
podamos tener comunión con ellos. Recordemos a nuestro amado Salvador y
cuánto le cuesta darnos su Espíritu, su vida-sangre.
9. Entendiendo el sistema de sacrificios
Una de las grandes razones por la cual los Cristianos piensan que Dios requiere un
sacrificio de sangre literal es a causa de la institución del sistema de sacrificios, y
31
particularmente la historia de la Pascua en Egipto. Declaraciones como esta
parecen indicar que Dios quería los sacrificios.
Cristo, en consejo con su Padre, instituyó el sistema de ofrendas de
sacrificio para que la muerte, en vez de recaer inmediatamente sobre
el transgresor, fuera transferida a una víctima que prefiguraba la
ofrenda, grande y perfecta, del Hijo de Dios. (Mensajes Selectos,
vol.1, 270.1)
La pregunta que debemos hacer es por qué Dios instituyó un sistema tal, cuando
la Biblia dice en gran cantidad de lugares que Dios no quería sacrificio y ofrenda.
Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto
y expiación no has demandado. Salmos 40:6 (RV'60)
Como evidencia adicional de esto, considera lo siguiente:
Antes que se echaran los fundamentos del mundo, el plan de
redención había sido ideado. En el cielo, una voz misteriosa fue oída
diciendo, "Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me has preparado un
cuerpo... He aquí que vengo a hacer tu voluntad, oh Dios;" "sí, tu ley
está dentro de mi corazón". (Review & Herald, 16 de Septiembre,
1902)
Aquí vemos clara evidencia que cuando el plan de redención fue ideado, una voz
fue oída por todos los ángeles de que Dios no quería sacrificio y ofrenda. Esta
aparente contradicción nos indica que hay un espejo operando de un lado de esta
discusión; es decir que una de estas declaraciones es un reflejo del carácter de
Dios y la otra es una acomodación al pensamiento del hombre. En nuestra
búsqueda de armonizar estas dos declaraciones, vemos algo interesante en la
historia de Abraham.
Aun así el patriarca suplicó que se le diera una señal visible para
confirmar su fe, y como evidencia para las futuras generaciones de
que los bondadosos propósitos que Dios tenía con ellas se
cumplirían. El Señor se dignó concertar un pacto con su siervo,
empleando las formas acostumbradas entre los hombres para la
ratificación de contratos solemnes. En conformidad con las
32
indicaciones divinas, Abraham sacrificó una novilla, una cabra y un
carnero, cada uno de tres años de edad, dividió cada cuerpo en dos
partes y colocó las piezas a poca distancia la una de la otra. Añadió
una tórtola y un palomino, que no fueron partidos. Hecho esto,
Abraham pasó reverentemente entre las porciones del sacrificio, e
hizo un solemne voto a Dios de obediencia perpetua. (Patriarcas y
Profetas, 116.1)
Abraham fue instruido divinamente a sacrificar tres animales, pero a donde Dios
lo dirigía era a hacer algo que era una costumbre entre los hombres. Era una
condescendencia de Dios al acercarse al nivel de Abraham para animarlo en su fe.
No era algo que Dios quería o necesitaba, sino algo que Abraham necesitaba, y
Dios lo encontró en esa necesidad.
Si vamos de regreso a los inicios, resulta interesante que no hay ninguna orden
registrada por parte de Dios acerca del sistema de sacrificios. Solo se registra lo
siguiente:
Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra
una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de
sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel
y a su ofrenda. Génesis 4:3-4 (RV’60)
Pero como hemos leído, el Espíritu de Profecía nos dice que Dios instituyó el
sistema de sacrificios. Pero la razón por la cual hizo esto fue para ayudar a Adán a
entender lo que había dentro suyo. Cuando Adán comió del fruto del árbol, el
espíritu de Satanás entró en él. Como registra el libro de Oseas:
Pero ellos violaron el pacto, cual Adán. Allí me traicionaron. Oseas
6:7 (RVA-2015)
La traición es la deslealtad que parte de algo oculto o encubierto. Adán no era
consciente de la enemistad que había dentro suyo.
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios;
porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; Romanos
8:7 (RV'60)
33
Nuestro Padre celestial le dio a Adán el sistema de sacrificios para demostrarle lo
que había en su corazón. Era una herramienta de diagnóstico para enseñarle cuán
seria era su condición. Cuánta gracia de parte de Dios, que condesciende para
permitir que los preciosos corderos que él había creado fueran usados para
ayudarle a Adán a entender la severidad de su situación. Resultó muy doloroso
para nuestro Padre ver a estos corderos asesinados.
La semilla en el corazón de Adán se manifestó en Caín al matar a su hermano. Abel
estaba lleno del Espíritu de Cristo. Caín permaneció en la mente carnal natural.
Esta misma semilla se manifestaría 4000 años más tarde cuando la nación judía,
ayudada por los gentiles, asesinara al Hijo de Dios.
A medida que Adán se volvía consciente de su problema, se arrepentía de su
enemistad y humildemente seguía a su Salvador, eligiendo negar su naturaleza
carnal.
Para Adán el ofrecimiento del primer sacrificio fue una ceremonia
muy dolorosa. Tuvo que alzar la mano para quitar una vida que solo
Dios podía dar. Por primera vez iba a presenciar la muerte, y sabía
que si hubiera sido obediente a Dios no la habrían conocido el
hombre ni las bestias. Mientras mataba a la inocente víctima
temblaba al pensar que su pecado haría derramar la sangre del
Cordero inmaculado de Dios. Esta escena le dio un sentido más
profundo y más claro de la enormidad de su transgresión, que nada
sino la muerte del querido Hijo de Dios podía expiar. (Patriarcas y
Profetas, 48.3)
Adán no pudo nunca haber imaginado que comer el fruto prohibido le permitiría
a Satanás pervertir la naturaleza de Adán, impregnar su mente con una justicia
falsa que demandaba la muerte, y con mentiras acerca del carácter de Dios.
Notemos cuidadosamente las palabras que dicen que "su pecado haría derramar
la sangre del cordero inmaculado de Dios".
Puedes leer estas palabras entendiendo que la justicia de Dios requiere la muerte
de su Hijo para proveer perdón para Adán y para la raza humana. Pero si Dios era
aquel que requería esa muerte, ¿por qué tuvo que sacrificar Adán al cordero? ¿Por
34
qué no lo sacrificó Dios para simbolizar el hecho de que su justicia era la que lo
requería?
Debe ser que se requirió que Adán sacrifique el cordero porque era él quien creía
que todo pecado debe ser castigado, junto con la impactante realidad que, sin
saberlo, él llevaba en sí las semillas del deseo de Satanás de asesinar al Hijo de
Dios.
10. El espejo2
En este contexto, Dios instituye el sistema de sacrificios como un espejo de lo que
estaba sucediendo dentro de Adán. Recibimos una perspectiva acerca de cómo
Dios trata con nosotros a través del modo en que Cristo trató con aquellos que lo
escuchaban contar la historia del rico y Lázaro.
En la parábola [del rico y Lázaro] Cristo estaba haciendo frente al
público en su propio terreno. La doctrina de un estado de existencia
consciente entre la muerte y la resurrección era sostenida por
muchos de aquellos que estaban escuchando las palabras de Cristo.
El Salvador conocía esas ideas, e ideó su parábola de manera tal que
inculcara importantes verdades por medio de esas opiniones
preconcebidas. Colocó ante sus oyentes un espejo en el cual se
habían de ver a sí mismos en su verdadera relación con Dios.
Empleó la opinión prevaleciente para presentar la idea que deseaba
destacar en forma especial, es a saber, que ningún hombre es
estimado por sus posesiones; pues todo lo que tiene le pertenece en
calidad de un préstamo que el Señor le ha hecho. Y un uso incorrecto
de estos dones lo colocará por debajo del hombre más pobre y más
afligido que ama a Dios y confía en él. (Palabras de Vida del Gran
Maestro, 206.4)
Al aplicar este principio del espejo al sistema de sacrificios, vemos que Dios
conocía las ideas de expiación de Adán. Él sabía que Satanás lo había convencido
2
Para una explicación detallada del espejo vea el libro El Principio del Espejo.
35
de que todo pecado debe ser castigado. Al pedirle a Adán que tomara la vida del
inocente cordero, Dios estaba sosteniendo ante Adán un espejo donde él podría
verse a sí mismo en su verdadera relación con Dios.
Cristo podría haberle dicho a sus oyentes que el alma no es inmortal y que la
historia del hombre rico clamando desde el Hades no tenía sentido. Pero sus
oyentes creían esto, e intentar convencerlos de que era una creencia errónea sólo
habría excitado la oposición. Lo único que Cristo podía hacer era buscar
presentarles la verdad en el marco de sus ideas erróneas.
En el contexto del espejo, hallamos armonía entre el hecho de que Dios instituye
el sistema de sacrificios mientras que al mismo tiempo no requiere sacrificios y
ofrendas.
11. Los sacrificios pervertidos
Otro punto que necesitamos considerar es la frecuencia de los sacrificios. En el
inicio dice:
Al transcurrir el tiempo3, Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de
la tierra. También Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus
ovejas y de la grasa de los mismos. El Señor miró con agrado a Abel
y su ofrenda. Génesis 4:3-4 (NBLA)
Comentando acerca de estos versos, John Wesley declara:
En proceso de tiempo: Al transcurrir el tiempo, ya sea al final del año
cuando guardaban su fiesta de recolección, o al final de los días de la
semana, el séptimo día. (Comentario de Wesley acerca de Génesis
4:3)
3
En la versión original de este material se cita la versión Young’s Literal Translation de
la Biblia, en la cual dice de Génesis [Link] “And it cometh to pass at the end of days…”
traducible como “Y sucedió que al final de los días” o “...al final de aquellos días”
implicando la existencia de un ciclo de días que llegaba a su fin cuando transcurre el
relato de la ofrenda de Abel y Caín.
36
En el contexto de la ternura de Dios, y de su amor por los animales (Jonás 4:11),
ofrecer un sacrificio una vez al año habría sido suficiente para dejar claro el asunto.
Ofrecer un sacrificio semanalmente hace correr el riesgo de endurecer el corazón
a la lección que está siendo enseñada.
Satanás hizo esfuerzos para destruir el significado de los sacrificios.
El sistema de sacrificios confiado a Adán fue también pervertido por
sus descendientes. La superstición, la idolatría, la crueldad y el
libertinaje corrompieron el sencillo y significativo servicio que Dios
había establecido. (Patriarcas y Profetas, 335.1)
Pronto los antediluvianos ofrecían sacrificios humanos para apaciguar sus
percepciones de una deidad enojada.
Los altares donde habían ofrecido sacrificios humanos fueron
destruidos, y los adoradores temblaron ante el poder del Dios
viviente, y comprendieron que había sido su corrupción e idolatría lo
que había provocado su destrucción. (Patriarcas y Profetas, 77.1)
Es en este contexto que Caifás fue motivado a ofrecer a Cristo como sacrificio.
En los labios de Caifás esta preciosísima verdad se convertía en
mentira. La idea que él defendía se basaba en un principio tomado
del paganismo. Entre los paganos, el conocimiento confuso de que
uno había de morir por la raza humana los había llevado a ofrecer
sacrificios humanos. Así, por el sacrificio de Cristo, Caifás proponía
salvar a la nación culpable, no de la transgresión, sino en la
transgresión, a fin de que pudiera continuar en el pecado. (El
Deseado de Todas las Gentes, 498.2)
La propensión del hombre a ofrecer sacrificios como aplacamiento a Dios por sus
pecados se expresa en estas palabras:
¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de
aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis
entrañas por el pecado de mi alma? Miqueas 6:7 (RV'60)
37
Este simple servicio que Dios le proveyó a Adán para diagnosticar la enemistad que
había en su corazón eventualmente se pervirtió del todo. El hecho de que tanto la
nación de Israel como el paganismo cayeran bajo una influencia que llevó a los
padres a asesinar a sus propios hijos como sacrificio, hace eco del entendimiento
original de que Dios ofrecería a su Hijo como sacrificio para satisfacer nuestras
percepciones de justicia. Pero esto se desvirtuó hacia la idea de que Dios el Padre
sacrificaría a su propio Hijo para satisfacer su agraviada justicia.
Satanás trató de acarrear menosprecio sobre las ofrendas
expiatorias que prefiguraban la muerte de Cristo; y a medida que la
mente de los hombres iba entenebreciéndose con la idolatría, los
indujo a falsificar estas ofrendas, y a sacrificar sus propios hijos sobre
los altares de sus dioses. A medida que los hombres se alejaban de
Dios, los atributos divinos: la justicia, la pureza y el amor, fueron
reemplazados por la opresión, la violencia y la brutalidad. (Patriarcas
y Profetas, 100.3)
Al seguir estos pasos, Satanás llevó a los hombres a repetir lo que había hecho al
colocar sus propios atributos en Dios.
Así es como el gran enemigo reviste con sus propios atributos al
Creador y Bienhechor de la humanidad. La crueldad es satánica. Dios
es amor, y todo lo que él creó era puro, santo, y amable, hasta que
el pecado fue introducido por el primer gran rebelde. (El Gran
Conflicto, 524.2)
El engaño del corazón humano bajo la inspiración de Satanás llevó al hombre a
esconder su enemistad hacia Dios dentro del mismo sacrificio que le fue provisto.
Esto es lo que ha impulsado a todo el mundo cristiano a creer que la sangre literal
de Jesús es lo que satisface la justicia de Dios y los libera de su condenación.
Dios quería liberar al mundo de su auto-condenación y animarnos a aferrarnos a
su amor por fe, permitiendo que el Espíritu o la sangre espiritual de Cristo nos
purifique, sane y transforme a su imagen.
La creencia de que la justicia de Dios demanda sangre oculta la indignación que
reside en las almas de los hombres. Es una indignación que apunta a destruir al
38
Hijo de Dios mientras profesa amor y reverencia por él. Esta indignación,
desarrollada dentro de los templos del paganismo, eventualmente hallaría su
manifestación suprema en la Transgresión de la Desolación (el Papado) como se
describe en Daniel 8.
12. La Pascua y los mandatos en el Monte Sinaí
acerca del sacrificio
Del mismo modo que Dios colocó un espejo ante Adán al instituir el sistema de los
sacrificios, el Señor instituyó para Israel el sacrificio de Pascua.
"Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: 'En el diez de este
mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un
cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste
para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa
tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer
de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin
defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.
Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la
congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de
la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en
que lo han de comer. Éxodo 12:3-7 (RV'60)
Mientras estuvieron en Egipto, muchos de los israelitas se corrompieron en su
adoración a Dios. Su esclavitud en la carne era un reflejo de la esclavitud de sus
corazones.
Puesto que habían sido esclavos durante toda su vida, eran
ignorantes, incultos y degradados. Tenían poco conocimiento de Dios
y una débil fe en él. Estaban confundidos por enseñanzas falsas y
corrompidos por su largo contacto con el paganismo. (La Educación,
34.1)
La degradación de los israelitas fue una profunda angustia para Dios y su Hijo.
Cristo les derramaba diariamente su vida-sangre a través de su Espíritu mientras
39
ignoraban el sufrimiento que sus acciones le causaron. En la apostasía en Egipto,
Cristo fue crucificado.
Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en
sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro
Señor fue crucificado. Apocalipsis 11:8 (RV'60)
Desde la perspectiva del cielo, el cordero de Pascua era un espejo de lo que Israel
le estaba haciendo a Cristo en Egipto. Para los israelitas, la sangre del cordero
concordaba con sus ideas confusas acerca de los sacrificios, porque habían vivido
cerca de los egipcios durante cientos de años.
Mientras los israelitas se hallaron en la servidumbre egipcia,
estuvieron rodeados de idolatría. Los egipcios habían recibido
tradiciones en relación al sacrificio. Ellos no reconocían la existencia
del Dios del Cielo. Les sacrificaban a sus dioses idolátricos. Con gran
pompa y ceremonia llevaban a cabo su adoración a ídolos. Erigieron
altares al honor de sus dioses, y requirieron que incluso sus propios
hijos fueran pasados por el fuego. (The Spirit of Prophecy, vol.1,
267.2)
Algunos de los israelitas incluso participaron en estos ritos paganos, causando que
sus propios hijos pasaran por el fuego para los dioses de Egipto.
Incluso algunos de los hijos de Israel se habían degradado al punto
de practicar estas abominaciones, y Dios causó que el fuego se
encendiera sobre sus hijos, quienes los hacían pasar por el fuego. No
llegaron hasta el punto de las naciones paganas; pero Dios los privó
de sus hijos al causar que el fuego los consumiese en el acto de
pasarlos por él. (The Spirit of Prophecy, vol.1, 268.1)
En nuestro entendimiento del carácter de Dios, diríamos que Dios permitió que el
fuego se encendiese sobre sus hijos, permitiéndoles ser privados de ellos porque
lo que un hombre siembra, luego cosechará.
Notemos cuidadosamente lo que dice Ellen White en el párrafo siguiente de lo que
acabamos de leer.
40
Como el pueblo de Dios tenía ideas confusas acerca de las ofrendas
ceremoniales de sacrificio, y tenían tradiciones paganas confundidas
con su adoración ceremonial, Dios condescendió a darles
instrucciones definidas, para que puedan entender el verdadero
porte de estos sacrificios, los cuales debían durar solamente hasta
que el Cordero de Dios fuese sacrificado, quien era el gran antitipo
de todas sus ofrendas de sacrificio. (The Spirit of Prophecy, vol.1,
268.2)
Tanto las instrucciones de la Pascua en Egipto como los mandatos de Dios en el
Monte Sinaí en relación a los sacrificios eran una condescendencia hacia su
entendimiento de los sacrificios. Esto significa que Dios estaba usando un espejo
de sus opiniones preconcebidas acerca de los sacrificios para enseñarles lecciones
importantes. Usando nuestra declaración de Palabras de Vida del Gran Maestro
acerca del espejo, podemos insertar el asunto de los sacrificios en el párrafo para
ver qué estaba haciendo Dios.
En [los mandatos en relación a los sacrificios], Cristo estaba haciendo
frente al público en su propio terreno. La doctrina [del aplacamiento
de la deidad a través de la sangre] era sostenida por muchos de
aquellos que estaban escuchando las palabras de Cristo. El Salvador
conocía esas ideas, e ideó [sus mandatos] de manera tal que
inculcara importantes verdades por medio de esas opiniones
preconcebidas. Colocó ante sus oyentes un espejo en el cual se
habían de ver a sí mismos en su verdadera relación con Dios.
(Palabras de Vida del Gran Maestro, 206.4 - adaptado).
La frecuencia y extensión de los sacrificios registrados en Levítico eran una
condescendencia hacia las percepciones de sacrificio de Israel. Ni Adán, ni Noé, ni
Abraham, ni sus hijos fueron instruidos a ofrecer sacrificios diariamente. Pero la
adoración en el templo egipcio incluía alimento y bebidas diarias a sus dioses,
junto con incienso y bálsamos. Aunque el sacrificio de animales no era central de
la práctica egipcia, aún así sacrificaban animales regularmente. La magnitud del
41
sacrificio de animales en Egipto ha llevado a algunos a pensar que el sacrificio de
animales vino de Egipto.4, 5
Dios hace esto en el contexto en el cual él condesciende a darle a los israelitas
instrucciones en relación a los sacrificios, de acuerdo a sus ideas de sacrificio. Él
conocía sus opiniones preconcebidas y enmarcó sus mandamientos de un modo
que inculcaran importantes verdades a través de estas opiniones.
Nuevamente, es en este contexto que Dios pudo decirle a Israel en tiempos de
Jeremías.
"Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: 'Añadid vuestros
holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. Porque no
hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.
Mas esto les mandé, diciendo: 'Escuchad mi voz, y seré a vosotros
por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino
que os mande, para que os vaya bien'". Jeremías 7:21-23 (RV'60)
Los sacrificios diarios a Dios estaban de acuerdo con el entendimiento de Israel
acerca del sacrificio, no el de Dios, porque los caminos de Dios no son como los
nuestros (Isa 55:8.9).
Dios no quería estos sacrificios. Él quería que escucharan su voz, y que lo
obedezcan al recibir su Espíritu, su vida-sangre.
Ahora que vemos el sistema de sacrificios entero en el contexto del espejo,
podemos considerar esta declaración en Patriarcas y Profetas.
Si el hombre hubiera guardado la ley de Dios, tal como le fue dada a
Adán después de su caída, preservada por Noé y observada por
Abraham, no habría sido necesario el rito de la circuncisión. Y si los
descendientes de Abraham hubieran guardado el pacto del cual la
circuncisión era una señal, jamás habrían sido inducidos a la idolatría,
ni habría sido necesario que sufrieran una vida de esclavitud en
4
[Link]
5
[Link]
42
Egipto; habrían conservado el conocimiento de la ley de Dios, y no
habría sido necesario proclamarla desde el Sinaí, o grabarla sobre
tablas de piedra. Y si el pueblo hubiera practicado los principios de
los Diez Mandamientos, no habría habido necesidad de las
instrucciones adicionales que se le dieron a Moisés. (Patriarcas y
Profetas, 334.2)
Si el pueblo de Dios hubiera sido fiel, no hubiera existido la circuncisión, ni la
esclavitud, ni los diez mandamientos escritos en piedra, ni la ley de Moisés. Este
es un principio vital para comprender. Esto no sugiere que no haya verdad en estas
cosas, porque Dios le enseñó al pueblo a través de estos preceptos.
Por ejemplo, el cuarto mandamiento acerca de dejar descansar a tu siervo y a tu
criada provee para la práctica de la esclavitud. Estas palabras encuentran a las
personas en el lugar donde se hallan, porque la esclavitud no es un principio de
Dios, pero el principio del descanso sabático sí es un principio eterno.
Con esta comprensión, podemos comenzar a entender que nuestro Padre celestial
nunca deseó sangre literal que expiara por nuestros pecados, sino que nos
proveyó del regalo de su Hijo, para que podamos escapar la mentira de Satanás de
que "todo pecado debe ser castigado". Cristo fue ofrecido para ayudarnos a
liberarnos de la mentira de que Dios no perdonará.
Oro para que puedas ver esta preciosa luz que llega hasta el pueblo de Dios en
estos últimos días. El carácter de nuestro Padre está completamente libre de la
demanda de sacrificio y ofrenda por el pecado. Todo lo que él requiere es un
corazón contrito y un espíritu quebrantado. Nosotros somos los que requerimos
sangre y muerte por el pecado. Como nos enseñó Waggoner:
Por supuesto que la idea de la propiciación o del sacrificio es la de
que hay ira que debe ser aplacada. Pero notemos particularmente
que somos nosotros quienes requerimos el sacrificio, y no Dios. (E.J.
Waggoner, la Justicia de la Misericordia, Present Truth UK, 30 de
agosto, 1894)
...hemos dejado el asunto de la reconciliación justo donde las
escrituras lo han puesto; y mientras tienen mucho que decir acerca
43
de la necesidad del hombre de ser reconciliado con Dios, nunca dan
siquiera una pista de algo tal como la necesidad de que Dios se
reconcilie con el hombre. Intimar la necesidad de una cosa tal es
traer una grave acusación sobre el carácter de Dios. La idea ha
llegado a la iglesia cristiana desde el papado, lo cual a su vez lo trajo
del paganismo, en el cual la única de Dios era la de un ser cuya ira
debe ser aplacada por un sacrificio. (E.J. Waggoner, Present Truth
UK, 21 de septiembre, 1893)
En este contexto, todos los sacrificios de sangre son sacrificios paganos, porque
Dios nunca los requirió. Es la condescendencia de Dios la cual los proveyó como
un espejo para Adán, al igual que para Israel, para abrir un canal de comunicación
con ellos. Como están diseñados para mostrar lo que hay en el corazón del
hombre, y todos los hombres son paganos por naturaleza, resulta que todos los
sacrificios son paganos; todos los sacrificios son un espejo de la enemistad o
indignación del hombre contra Cristo. Pero dentro de Israel, Dios habló a través de
estas opiniones preconcebidas para enseñar importantes verdades. A través del
sistema de sacrificios, Dios causó que el pecado del hombre abunde, pero donde
este pecado abundó, la gracia sobreabundó (Rom 5:20)
Ahora debemos llevar estos principios al libro de Daniel. En Daniel 8 se nos da, en
símbolos, la historia de la enemistad de Satanás obrando a través de los hombres
para matar a Cristo, y para hacer guerra unos contra otros. Gabriel luego le dice a
Daniel lo que sucederá para terminar con esta indignación o enemistad (Dan 8:19).
13. El carnero y el macho cabrío
El ritual del sacrificio animal fue prevalente a través de la mayoría de las
civilizaciones antiguas del mundo.
El sacrificio animal es la matanza ritual y la ofrenda de uno o más
animales, usualmente como parte de un ritual religioso para
apaciguar o preservar el favor de una deidad. Los sacrificios animales
eran comunes a lo largo de Europa y el Antiguo Cercano Oriente
44
hasta la dispersión del cristianismo durante la antigüedad tardía, y
continúa en algunas culturas o religiones de hoy.6
Esta práctica casi universal habla de la mentira que Satanás plantó profundamente
en la humanidad acerca de que la mano divina sólo puede ser movida por la
sangre. Es cierto que la mayoría de las religiones paganas siguieron el ejemplo de
Caín al hacer ofrendas de comida, pero el sacrificio animal también jugó un rol
central en sus religiones.
Al igual que los israelitas, los babilonios, griegos, romanos y otros tenían fiestas
especiales donde honraban a sus dioses. Todos esos hechos nos hablan, como dijo
Ellen White, que los israelitas habían sido confundidos por sus vecinos en Egipto y
los rituales instituidos en el Sinaí eran una adaptación de aquello con lo cual eran
familiares.
En Daniel 8, leemos acerca de la purificación del santuario. Daniel ve en visión un
conflicto entre un carnero y un macho cabrío. Gabriel le dice a Daniel que el
carnero simboliza a Medo-Persia y que el macho cabrío representa a Grecia.
En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, estos son los
reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey de Grecia, y el
cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. Daniel
8:20-21 (RV'60)
Esta guerra entre Grecia y Persia habla de la enemistad que reside en los corazones
de los hombres, el uno hacia el otro. Hay una capa profética completa involucrada
en Daniel 8 que nos da una secuencia de eventos desde los tiempos de Persia hasta
el inicio de la purificación del santuario en 1844.
Pero los eventos de la historia humana están influenciados por la obra oculta de
los ángeles del bien y del mal; Cristo dirige a los ángeles buenos y Satanás dirige a
los malos. Estamos familiarizados con el principio de pasar más allá de lo visible a
la capa invisible en lugares como Apocalipsis 12.
También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón
escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas
6
[Link]
45
siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas
del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la
mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto
como naciese. Apocalipsis 12:3-4 (RV'60)
El significado invisible de este pasaje representa al dragón como Roma en la
persona de Herodes, quien estaba bajo el control romano, y a su plan de matar a
Cristo apenas naciese. El arrojamiento de las estrellas al suelo se refiere a muchos
de los líderes de Israel siendo perseguidos y muertos en aquel momento. Veamos
cómo Urías Smith interpreta esto.
El dragón tomó la tercera parte de las estrellas del cielo. Si las doce
estrellas con las cuales la mujer es coronada, aquí usadas
simbólicamente, denotan a los doce apóstoles, entonces las estrellas
arrojadas abajo por el dragón antes de su intento de destruir al niño,
o antes de la era cristiana, podrían denotar a los gobernantes del
pueblo judío. (Urías Smith, Daniel y Apocalipsis)
Urías Smith describe los eventos visibles, pero estos versículos también describen
la guerra original en el cielo.
Cuando Satanás empezó a sentirse disconforme en el cielo, no
presentó su queja delante de Dios y de Cristo; sino que fue entre los
ángeles que le creían perfecto, y les hizo creer que Dios le había
hecho una injusticia al preferir a Cristo. El resultado de esa falsa
representación fue que por simpatía con él, una tercera parte de los
ángeles perdió su inocencia, su elevada condición y su feliz hogar.
Satanás está instigando a los hombres a continuar en la tierra la
misma obra de celos y malas sospechas que él inició en el cielo.
(Testimonios para la Iglesia, Tomo 5, 271.1)
Entonces, Apocalipsis 12:2-3 habla no solamente del arrojamiento visible de los
líderes de Israel por parte de Roma hace 2000 años, sino también de la historia
invisible de Satanás el Dragón arrojando un tercio de los ángeles del cielo al
comienzo.
46
Vemos un principio similar en el libro de Ezequiel donde el profeta describe al Rey
de Tiro:
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, di al príncipe
de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu
corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado
en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu
corazón como corazón de Dios; he aquí que tú eres más sabio que
Daniel; no hay secreto que te sea oculto. Con tu sabiduría y con tu
prudencia has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus
tesoros. Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has
multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido
tu corazón. Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto
pusiste tu corazón como corazón de Dios. Ezequiel 28:1-6 (RV'60)
El resto de Ezequiel 28 da una descripción de las actividades de Satanás y su final.
Pero la capa visible muestra la obra de Satanás a través del Rey de Tiro. La capa
invisible revela la obra de Satanás. Cuando consideramos el término "príncipe de
Tiro" y lo comparamos con los eventos que suceden en el libro de Daniel, vemos
algo muy interesante:
Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas
y sobre las palmas de mis manos. Y me dijo: Daniel, varón muy
amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie;
porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo,
me puse en pie temblando. Entonces me dijo: Daniel, no temas;
porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a
humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a
causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de
Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno
[el Primero] de los principales príncipes, vino para ayudarme, y
quedé allí con los reyes de Persia. Daniel 10:10-13 (RV'60)
Gabriel vino a Daniel para explicarle las cosas. Él explica que el príncipe del reino
de Persia lo detuvo cuando quiso acercarse a Daniel, pero que Miguel, quien es
Cristo, lo ayudó. Por lo tanto, el príncipe del reino de Persia era Satanás obrando
47
a través del rey persa. Pero Miguel y Gabriel vencen a Satanás con el propósito de
animar al rey a permitir que Israel volviera a su patria.
Mientras Satanás estaba procurando influir en las más altas
potestades del reino de Medo-Persia para que mirasen con
desagrado al pueblo de Dios, había ángeles que obraban en favor de
los desterrados. Todo el cielo estaba interesado en la controversia.
Por intermedio del profeta Daniel se nos permite vislumbrar algo de
esta lucha poderosa entre las fuerzas del bien y las del mal. Durante
tres semanas Gabriel luchó con las potestades de las tinieblas,
procurando contrarrestar las influencias que obraban sobre el
ánimo de Ciro; y antes que terminara la contienda, Cristo mismo
acudió en auxilio de Gabriel. Este declara: “El príncipe del reino de
Persia se puso contra mí veintiún días: y he aquí, Miguel, uno de los
principales príncipes, vino para ayudarme, y yo quedé allí con los
reyes de Persia.” Daniel 10:13 Todo lo que podía hacer el cielo en
favor del pueblo de Dios fué hecho. Se obtuvo finalmente la victoria;
las fuerzas del enemigo fueron mantenidas en jaque mientras
gobernaron Ciro y su hijo Cambises, quien reinó unos siete años y
medio. (Profetas y Reyes, 418.3)
Satanás es el príncipe de este mundo, pero Cristo es el príncipe de los reinos de la
tierra. (Apo 1:5) Satanás ha usurpado la autoridad de Jesús en los reinos de este
mundo, pero Cristo es el legítimo gobernante. Así que, aunque Satanás controlaba
Persia, en los eventos de Daniel 8 Cristo guiaba al Rey para permitirle a Israel
regresar a su hogar. Isaías profetizó la obra de Cristo a través de Ciro, el Rey de
Persia.
"...que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero,
al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado".
Isaías 44:28 (RV'60)
El salmista dice "El Señor es mi Pastor", y Cristo mismo nos dice:
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.
Juan 10:14 (RV'60)
48
En otro paralelo notamos una comparación entre la obra de Juan el Bautista al
preparar el camino para Cristo, el ungido que había de venir, y lo que Dios hace
por Ciro en la destrucción de Babilonia.
Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano
derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de
reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:
Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré
puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos. Isaías 45:1-2
(RV'60)
Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad
calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese
todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá;
porque la boca de Jehová ha hablado. Isaías 40:3-5 (RV'60)
Los eventos de Ciro en la conquista de Babilonia al cambiar el curso del río Éufrates
con el propósito de entrar en la ciudad son utilizados en el lenguaje de las últimas
siete plagas para preparar el camino para los reyes de oriente, una referencia al
regreso de Cristo.
El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua
de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes
del oriente. Apocalipsis 16:12 (RV'60)
Persia liberó a Israel de su esclavitud en Babilonia, eventualmente animándolos y
apoyándolos a restablecer su patria. Todos estos paralelos conectan el símbolo del
carnero con la obra de Cristo.
El simbolismo del macho cabrío conecta naturalmente con Azazel, el chivo
expiatorio usado en el servicio el día de la expiación.
La mayoría de las versiones dejan la palabra hebrea para chivo
expiatorio 'azazel' sin traducir, porque no hay unanimidad de opinión
en cuanto a su significado. Muchos eruditos modernos sostienen,
junto con los judíos, que Azazel denota un espíritu superhumano
personal y malvado, y casi todos están de acuerdo en que su
49
significado raíz es "aquel que quita", "un quitador", específicamente
alguien que quita "a través de una serie de actos". Otros sugieren
que es una combinación de 'ez', "macho cabrío" y 'azal', "irse",
"partir".
Como un macho cabrío es para el Señor, un ser Personal, el otro debe
ser también para un ser personal; y como son evidentemente
antitéticos, el punto de vista más consistente sería que Azazel está
en oposición al Señor, y por lo tanto no puede ser otro más que
Satanás. Comentario Bíblico Adventista acerca de Levítico 16:8
El simbolismo de los dos machos cabríos nos lleva a los eventos del Calvario,
cuando a Israel se le pide, por parte de Roma, que elija entre Cristo y Barrabás.
Cristo fue sacrificado y Barrabás fue apartado, pero no muerto. Cristo está
simbolizado por el macho cabrío sacrificado porque fue hecho pecado por
nosotros. Él fue muerto de acuerdo al sistema de justicia de Satanás.
Cuando leemos las profecías de Daniel, vemos los eventos visibles descritos como
profecías de eventos humanos, pero estos eventos son controlados por el mundo
espiritual. Detrás de lo visible está lo invisible, y por ende, la guerra que Satanás
comenzó en el cielo es revelada por los eventos de la historia humana donde
Satanás continúa su guerra en la tierra.
La lucha en contra de la ley de Dios comenzó en el cielo. Satanás
estaba determinado a traer a Dios a su forma de pensar, a su modo,
de forzarlo a cambiar la ley de su gobierno. Esta fue la causa de la
guerra en el cielo. Satanás obró en las simpatías de la hueste
angelical a través de su actitud engañosa, pero fue expulsado del
cielo, y ahora se halla determinado a llevar adelante en la tierra los
planes instituidos [por él] en el cielo. (Manuscript Releases, vol.12,
37.1)
Tal y como vimos en Apocalipsis 12, los eventos relacionados al arrojamiento de
los líderes judíos justo antes de los tiempos de Cristo nos abren una ventana a la
lucha original en el cielo a través de la guerra entre Medo-Persia y Grecia.
50
Aquí es donde un entendimiento del modelo divino se vuelve una herramienta
poderosa para traer luz a los libros de Daniel y Apocalipsis. Lo invisible es revelado
a través de los visible. La guerra en la tierra representada en Daniel y Apocalipsis
es una revelación de la guerra en el cielo y los asuntos en juego en esta guerra.
14. El significado de los cuernos
En relación al carnero, Daniel ve dos cuernos:
Alcé los ojos y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río,
y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más
alto que el otro; y el más alto creció después. Daniel 8:3 (RV'60)
Un cuerno en una profecía bíblica representa un rey, así como el poder o la fuerza
del rey.
Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos
tronará desde los cielos: Jehová juzgará los términos de la tierra, Y
dará fortaleza á su Rey, Y ensalzará el cuerno de su Mesías [Ungido].
1 Samuel 2:10 (RVA)
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío,
en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio. Salmo
18:2 (RVA)
El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía
entre sus ojos es el rey primero. Daniel 8:21 (RV'60)
Samuel llenó un cuerno con aceite que luego usó para ungir a David como rey. El
cuerno es la fuente de poder desde la cual el Espíritu de Dios es derramado sobre
el rey. También tiene sentido que el surgimiento de un nuevo rey debe ser llevado
a cabo a través del uso de un cuerno, siendo una representación del rey mismo.
Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo
desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite,
y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto
de rey. 1 Samuel 16:1 (RV'60)
51
Podríamos considerar los dos cuernos del carnero representando la forma de
gobierno del modelo divino en el cielo. El Padre es la fuente, y derramó su Espíritu
sobre su Hijo, el cual creció para ser el resplandor de la gloria de su Padre, y por
ende creció más alto que el primer cuerno.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre
que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble
toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de
la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria
de Dios Padre. Filipenses 2:9-11 (RV'60)
Satanás, el más honrado después de Cristo, era homicida desde el principio. Como
el macho cabrío está descrito como enfurecido contra el carnero (Dan 8:6), así
Satanás estaba airado contra el Hijo de Dios. La enemistad de Satanás contra Cristo
es manifestada en la obra del macho cabrío en contra del carnero.
A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de
iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te
arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Ezequiel
28:16 (RV'60)
El poder de Satanás reside en sus mentiras. Esto es lo único que se origina en él.
Todo lo demás le ha sido dado por Dios. Esto resulta además confirmado por la
conexión con el levantamiento de los malvados a través del proceso verbal.
Dije á los insensatos: No os infatuéis; Y á los impíos: No levantéis el
cuerno. No levantéis en alto vuestro cuerno; No habléis con cerviz
erguida. Salmos 75:4-5 (RVA)
Las palabras o mentiras de Satanás le dan poder.
Y entonces se manifestará aquel inicuo [...] cuyo advenimiento es por
obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos. 2
Tesalonicenses 2:8-9 (RV'60)
El macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos:
52
Mientras yo consideraba esto, he aquí un macho cabrío venía del
lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y
aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos. Daniel
8:5 (RV'60)
El cuerno entre los ojos del macho cabrío representa a Satanás y la mentira que
dijo en relación a la identidad del Hijo de Dios, y el poder de su mentira reside en
el hecho de que otros creyeron esas mentiras.
Hubo ángeles que fueron expulsados del cielo porque no quisieron
obrar en armonía con Dios. Cayeron de su elevada condición porque
querían exaltarse a sí mismos. Habían llegado a esa situación porque
se olvidaron de que su hermosura física y de carácter provenían del
Señor Jesús. El hecho que los ángeles [caídos] querían ocultar era
que Cristo es el unigénito Hijo de Dios, y por eso llegaron a la
conclusión de que no tenían por qué consultar a Jesús. (Cada Día
con Dios, 126.2)
El macho cabrío corrió contra el carnero y lo golpeó con su afilado cuerno. El poder
de este cuerno notable contenía otras cuatro mentiras, las cuales no eran visibles
hasta que la primera mentira fue expuesta, porque después que el cuerno notable
fue quebrado, los otros cuatro cuernos crecieron en el mismo lugar que el primer
cuerno.
Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su
mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron
otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo.
Daniel 8:8 (RV'60)
Al ocultar el hecho de que Jesús era el Hijo engendrado, el precioso modelo divino
de relación entre el Padre y el Hijo se rompió. Esto quebró el poder de los dos
cuernos del carnero. Cristo es el único camino al Padre. Cuando Satanás atacó la
identidad del Hijo de Dios, ese acceso fue nublado. Todos los ángeles fueron
afectados por el engaño de Satanás. Como citamos en el capítulo 2:
Era muy difícil hacer evidente el poder engañador de Satanás. Su
poder para engañar se incrementaba con la práctica. Si no se podía
53
defender a sí mismo, debía acusar, con el propósito de aparecer justo
y recto, y de presentar a Dios como arbitrario y exigente. En secreto
le susurraba su desafección a los ángeles. Al principio no había
sentimientos pronunciados en contra de Dios; pero la semilla había
sido sembrada, y el amor y la confianza de los ángeles había sido
estropeada. La dulce comunión entre ellos y su Dios había sido
quebrada. Cada movimiento era observado; cada acción era vista a
la luz en la cual Satanás les había hecho ver las cosas. (Review and
Herald, 7 de Septiembre de 1897, párr. 3-4)
En el simbolismo de los dos cuernos del carnero que son quebrados, vemos que
Ellen White declara que la dulce comunión entre Dios y los ángeles había sido rota.
Todos los ángeles inconscientemente veían a Dios a través del lente que Satanás
había creado para ellos, se inquietaron y tenían incertidumbre acerca de lo que
era cierto o erróneo.
Dios intervino reuniendo a todos los ángeles y explicándoles la verdadera relación
de su Hijo consigo mismo.
El Rey del universo convocó a las huestes celestiales a comparecer
ante él, a fin de que en su presencia él pudiese manifestar cuál era
el verdadero lugar que ocupaba su Hijo y dar a conocer cuál era la
relación que él tenía con todos los seres creados. El Hijo de Dios
compartió el trono del Padre, y la gloria del Ser eterno, que existía
por sí mismo, cubrió a ambos. Alrededor del trono se congregaron
los santos ángeles, una vasta e innumerable muchedumbre,
“millones de millones”, y los ángeles más elevados, como ministros y
súbditos, se regocijaron en la luz que de la presencia de la Deidad
caía sobre ellos. Ante los habitantes del cielo reunidos, el Rey
declaró que ninguno, excepto Cristo, el Hijo unigénito de Dios,
podía penetrar en la plenitud de sus designios y que a este le estaba
encomendada la ejecución de los grandes propósitos de su
voluntad. El Hijo de Dios había ejecutado la voluntad del Padre en la
creación de todas las huestes del cielo, y a él, así como a Dios, debían
ellas tributar homenaje y lealtad. Cristo había de ejercer aún el
poder divino en la creación de la tierra y sus habitantes. Pero en todo
54
esto no buscaría poder o ensalzamiento para sí mismo, en contra del
plan de Dios, sino que exaltaría la gloria del Padre, y ejecutaría sus
fines de beneficencia y amor. (Patriarcas y Profetas, 14.2)
Este evento quebró la fuerza del poder de Satanás sobre los ángeles. Incluso
Satanas mismo fue sometido, y su corazón fue llevado hacia el amor por el Padre
y por el Hijo.
Los ángeles reconocieron con mucho gozo la supremacía de Cristo, y
postrándose ante él, le rindieron su amor y adoración. Lucifer se
postró con ellos, pero en su corazón se libraba un extraño y feroz
conflicto. La verdad, la justicia y la lealtad luchaban contra los celos
y la envidia. La influencia de los santos ángeles pareció por algún
tiempo arrastrarlo con ellos. Mientras en melodiosos acentos se
elevaban himnos de alabanza cantados por miles de alegres voces, el
espíritu del mal parecía vencido; indecible amor conmovía su ser
entero; al igual que los inmaculados adoradores, su alma se llenó de
amor hacia el Padre y el Hijo. Patriarcas y Profetas, 14.3
Pero poco tiempo después, el orgullo de Satanás regresó. Las otras cuatro
mentiras que Satanás había esparcido bajo su propósito principal de oscurecer la
identidad del Hijo de Dios se volvieron más visibles y comenzaron a crecer. Estas
mentiras están conectadas al pentágono de mentiras7. Notamos que el macho
cabrío desarrolló cinco cuernos, porque un cuerno pequeño salió de uno de los
otros cuatro.
Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su
mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron
otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo. Y de
uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al
oriente, y hacia la tierra gloriosa. Daniel 8:8-9 (RV'60)
Esto hace que los cuatro cuernos del macho cabrío encajen con el patrón de 3+1.
Por ejemplo, hay cuatro metales descritos en Daniel 2, pero el cuarto metal es
7
Vea el libro Escapando del Pentágono de Mentiras disponible en
[Link]
55
diferente porque eventualmente termina siendo mezclado con arcilla. En Daniel 7
se describen cuatro bestias, pero la cuarta era diferente de las demás.
Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la
cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual
tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las
sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias
que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Daniel 7:7 (RV'60)
De nuevo, había cuatro hombres que acusaban a Job, pero el cuarto era diferente
de los otros; llegó después y además no es referenciado por el Señor al final.
Incluso vemos este patrón en las edificaciones del santuario terrenal. Se
construyeron cuatro templos, pero el cuarto era diferente.
1. Santuario de Moisés
2. Templo de Salomón
3. Templo de Zorobabel
4. Templo de Herodes, un reemplazo del templo anterior, financieramente
apoyado por Roma.
Este patrón incluso alcanza los cuatro evangelios. Hay tres evangelios sinópticos
más el evangelio de Juan, el cual es diferente de los otros tres. Por supuesto, esto
abre muchas puertas a diferentes cuestiones, pero ahora regresemos a la guerra
en el cielo.
Satanás. al negar que Jesús era engendrado del Padre y que Satanás le debía su
vida a él, desarrolló la mentira de que los ángeles eran inherentemente
inmortales.
Poco a poco Lucifer llegó a albergar el deseo de ensalzarse. Las
Escrituras dicen: “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura,
corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor”. Ezequiel 28:17.
“Tú que decías en tu corazón: “Subiré al cielo [...], junto a las estrellas
de Dios, levantaré mi trono, [...] y seré semejante al Altísimo””. Isaías
14:13, 14. Aunque toda su gloria procedía de Dios, este poderoso
ángel llegó a considerarla como perteneciente a sí mismo.
(Patriarcas y Profetas, 13.2)
56
Los altos honores conferidos a Lucifer no fueron justipreciados como
dádiva especial de Dios, y por lo tanto, no produjeron gratitud alguna
hacia su Creador. Se jactaba de su esplendor y elevado puesto, y
aspiraba a ser igual a Dios. (Patriarcas y Profetas 1954, 15.1)
La negación de Jesús como el Hijo unigénito guió a Satanás naturalmente a asumir
que su vida venía de sí mismo. Esta mentira de la vida inherente llevó a una guerra
inevitable acerca de la ley de Dios.
Satanás estaba en guerra contra la ley de Dios, debido a su ambición
por exaltarse a sí mismo, y renuente a someterse a la autoridad del
Hijo de Dios, el gran comandante del cielo... Él aseguró que los
ángeles no tenían necesidad de leyes; sino que deberían ser libres de
seguir su propia voluntad, la cual servía para guiarlos correctamente
(The Spirit of Prophecy, vol. 1, 22)
La ley es una transcripción del carácter de Dios. Como todos los seres creados le
debían su vida a Dios, la ley era una expresión de libertad, asegurando una
conexión con Dios. A través de la mentira de la vida inherente, la cual implicaba
que la conexión con Dios no era necesaria para vivir, Satanás presentó la ley como
arbitraria y restrictiva.
Dios exige que sus hijos sean perfectos. Su ley es una copia de su
propio carácter, y es la norma de todo carácter. (Palabras de Vida del
Gran Maestro 255.4)
Siendo la ley del amor el fundamento del gobierno de Dios, la
felicidad de todos los seres inteligentes depende de su perfecto
acuerdo con los grandes principios de justicia de esa ley. (Patriarcas
y Profetas, 12.4)
El Hijo de Dios presentó ante él la grandeza, la bondad y la justicia
del Creador, y también la naturaleza sagrada e inmutable de su ley.
Dios mismo había establecido el orden del cielo, y, al separarse de él,
Lucifer deshonraría a su Creador y acarrearía la ruina sobre sí mismo.
(Patriarcas y Profetas, 13.3)
57
A partir de estos eventos podemos ver cuatro elementos clave que componen los
cuatro cuernos del macho cabrío:
1. Mentir al ocultar el hecho de que Cristo es unigénito
2. Mentir de que la vida es inherente
3. Mentira acerca de que la ley es innecesaria
4. Mentir acerca de que Dios es arbitrario y controlador en su carácter.
Estos cuatro cuernos se hallan en lugar de la mentira original de Satanás en
relación al Hijo de Dios. La primera mentira continúa manifestada en estas cuatro.
Estas derivan de la enemistad de Satanás por Cristo y de su deseo de matarlo.
Satanás ya había tomado casi la mitad de los ángeles a través de sus mentiras:
Entonces el enemigo señaló con regocijo a sus simpatizantes, que
eran cerca de la mitad de los ángeles, y exclamó: “¡Ellos están
conmigo!” Historia de la Redención,18.1
Luego que Dios había dejado clara la posición de su Hijo, muchos de los
simpatizantes de Satanás se sintieron inclinados a regresar a Dios. Con el propósito
de asegurar a sus ángeles, Satanás introdujo otra mentira relacionada a la ley de
Dios.
Muchos de los simpatizantes de Lucifer se mostraron dispuestos a
escuchar el consejo de los ángeles leales y arrepentirse de su
descontento para recobrar la confianza del Padre y su amado Hijo.
El poderoso rebelde declaró entonces que conocía la ley de Dios… y
que tanto él como ellos habían ido demasiado lejos como para
volver atrás, y que estaba dispuesto a afrontar las consecuencias,
pues jamás se postraría para adorar servilmente al Hijo de Dios; que
el Señor no los perdonaría, y que tenían que reafirmar su libertad y
conquistar por la fuerza el puesto y la autoridad que no se les había
concedido voluntariamente. (Historia de la Redención, 16.2)
Esto llevó a Satanás a instituir una nueva teoría en relación a la justicia.
Al principio de la gran controversia, Satanás había declarado que la
ley de Dios no podía ser obedecida, que la justicia no concordaba
con la misericordia y que, si la ley había sido violada, era imposible
58
que el pecador fuese perdonado. Cada pecado debía recibir su
castigo, sostenía insistentemente Satanás; y si Dios remitía el castigo
del pecado, no era un Dios de verdad y justicia. (El Deseado de Todas
las Gentes, 709.5)
Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur,
y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. Daniel 8:9 (RV'60)
Esta era una nueva mentira/un nuevo cuerno que creció a partir del ataque de
Satanás a la ley. Satanás originalmente había declarado que los seres angélicos no
necesitaban de una ley. Ahora Satanás ataca desde un ángulo diferente. Él asegura
salvaguardar la ley a través de su principio de justicia, pero su objetivo final es el
de destruir la ley, presentándola en una luz falsa.
El poder condenador de Satanás lo conduciría a instituir una teoría
de justicia inconsistente con la misericordia. Él afirma ser la voz y el
poder de Dios. Sostiene que sus decisiones son justas, puras y sin
fallas. Es así como asume su postura desde el asiento del juicio
declarando que sus pronunciamientos son infalibles. Pero su
justicia carente de misericordia no es más que una falsificación de
la verdadera justicia: algo que Dios aborrece. (El Cristo Triunfante,
13.4)
¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravio bajo
forma de ley? Salmo 94:20 (RV'60)
A través de la mentira de la justicia falsa, Satanás tuvo éxito al tomar una tercera
parte de los ángeles celestiales con él. Ellos creían que Dios no los perdonaría, y
por ende Dios no fue capaz de perdonarlos. Le creyeron a Satanás, y por lo tanto
no podían creerle a Dios. Así como juzgaron, fueron juzgados.
Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de
las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. Daniel 8:10 (RV'60)
También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón
escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas
siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas
del cielo, y las arrojó sobre la tierra... Apocalipsis 12:3-4 (RV'60)
59
Al tomar la tercera parte de los ángeles, el poder de su mentira hizo que el cuerno
pequeño se volviera excesivamente grande. Este cuerno creció incluso más
cuando la raza humana cayó. La naturaleza humana quedó imbuida de los
principios de mentiras o cuernos del macho cabrío.
1. Enemistad en contra del Hijo de Dios. (Gen 3:12)
2. Creer que ciertamente no morirían. (Gen 3:4)
3. La mente carnal es enemistad contra la ley de Dios. (Rom 8:7)
4. Dios es arbitrario, castigador y controlador. (Gen 3:17-19)
5. [Derivado del punto 3] La justicia de la ley demanda la muerte por la
transgresión (Juan 19:7)
Resulta importante notar que cuando Satanás planeó derribar la raza humana, él
vaciló; tembló y se estremeció ante la idea de hacerlo.
Se estremeció al pensar en sumergir a la santa y feliz pareja en la
miseria y el remordimiento que él mismo debía soportar. Parecía
indeciso: a veces firme y resuelto, otras dubitativo y vacilante. Sus
ángeles lo buscaban, puesto que era su dirigente, para informarle
acerca de la decisión que habían tomado. Se unirían a Satanás en sus
planes, para compartir con él la responsabilidad y las consecuencias.
Satanás ahuyentó sus sentimientos de desesperación y flaqueza y,
como dirigente de ellos, se revistió de valor con el fin de afrontar la
situación y hacer todo cuanto estuviera a su alcance para desafiar la
autoridad de Dios y de su Hijo. (La Historia de la Redención, 29.2)
Se nos cuenta que los ángeles caídos dijeron que se unirían con Satanás para
derribar a la raza humana. Los cuatro cuernos pueden, por lo tanto, representar
no solamente las mentiras que Satanás dijo, sino a ángeles cruciales quienes eran
sus generales militares en la guerra contra Dios y su Hijo.
Resulta interesante notar que en 2 Samuel 21:15-22 se nos da una lista de cuatro
gigantes que acompañaban a Goliat y que fueron derrotados por David y sus
hombres.
Estos cuatro filisteos eran descendientes de los gigantes de Gat, pero
David y sus guerreros los mataron. 2 Samuel 21:22 (NTV)
60
¿Es posible que Satanás buscaba duplicar el trono de Dios donde cuatro criaturas
vivientes estaban ante el trono? ¿Hay una conexión entre los cuatro generales de
Satanás y los cuatro vientos que pretenden soplar sobre la tierra? (Apo 7:1-3, Zac
6:1-8). ¿Y habrá una conexión entre los cuatro potenciales generales y los cuatro
reinos diferentes que se describen en Daniel 7 como cuatro bestias? Estas cuatro
bestias son referenciadas como cuatro reyes.
Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en
la tierra. Daniel 7:17 (RV'60)
Dentro de la historia de estas cuatro bestias, muchos reyes terrenales particulares
han gobernado en el trono, pero en el reino invisible, ¿habría cuatro individuos,
como el príncipe de Persia, guiando estos reyes y reinos?
Estas son cosas que requieren más estudio, pero el principio es que estos cinco
engaños clave de Satanás, los cuales establecen su poder, son llevados por él
mismo y por otros cuatro importantes ángeles caídos.
La condición de Satanás y de los ángeles caídos no era reversible. Ellos creyeron la
mentira de que Dios no perdonaría. Esto era una mentira en contra de su carácter.
Ellos pecaron a la luz del conocimiento del carácter de Dios, pero el hombre se
hallaba en una posición diferente.
Pero aunque pecador, el hombre estaba en una situación diferente
de la de Satanás. Lucifer había pecado en el cielo en la luz de la gloria
de Dios. A él como a ningún otro ser creado había sido dada una
revelación del amor de Dios. Comprendiendo el carácter de Dios y
conociendo su bondad, Satanás decidió seguir su propia voluntad
egoísta e independiente. Su elección fue final. No había ya nada que
Dios pudiese hacer para salvarle. Pero el hombre fué engañado; su
mente fue entenebrecida por el sofisma de Satanás. No conocía la
altura y la profundidad del amor de Dios. Para él había esperanza en
el conocimiento del amor de Dios. Contemplando su carácter, podía
ser atraído de vuelta a Dios. (El Deseado de Todas las Gentes, 710.1)
La misericordia extendida al hombre al darle un período de prueba le permitió a
Satanás activar sus principios de misericordia a través del castigo de la muerte.
61
Satanás había declarado que todo pecado debía ser castigado. Él convenció a la
raza humana que para que el perdón fuese obtenido, uno igual a Dios tenía que
morir para satisfacer las demandas de la ley.
Como leímos antes, esta separación de la justicia de la misericordia era aborrecible
para Dios. La palabra aborrecible en el diccionario de la RAE conlleva la definición
de abominar. Por lo tanto, la mentira de la justicia que demanda la muerte se halla
en el corazón de la abominación o transgresión desoladora.
A través de este pequeño cuerno de falsa justicia, Satanás estaba habilitado a
magnificarse a sí mismo como príncipe de las huestes. (Dan 8:11). Para resumir
este proceso en el cielo, citaré del libro La Llave para Potenciar el Mensaje del
Tercer Ángel:
1. Rechazo del Hijo engendrado quien heredó todas las cosas.
2. Lo cual llevó al rechazo de la vida como regalo.
3. Lo cual llevó a la teoría de la inmortalidad inherente.
4. Lo cual lleva a la teoría de que los ángeles no necesitaban leyes para ser
gobernados.
5. Lo cual hizo la ley de Dios parecer arbitraria.
6. Lo cual hizo a Satanás declarar que la misericordia era inconsistente con
la justicia, ya que los seres con sabiduría inherente no necesitan
misericordia; tienen suficiente sabiduría que los guíe.
7. Lo cual hace que Dios aparezca como incapaz de ser justo y de perdonar.
8. Lo cual lleva a Satanás a decirle a los ángeles que Dios no perdonaría.
9. Lo cual lleva a Satanás a declarar que todo pecado debe ser castigado.
10. Lo cual guía a la idea de que la justicia demanda la muerte.
11. Lo cual significa que el gobierno de Dios está fundado en la fuerza, no en
el amor.
12. Lo cual le abre la puerta al principio de expiación sacrificial o penal
sustitutiva para la transgresión. - La Llave para Potenciar el Mensaje del
Tercer Ángel, pág. 13
Con el propósito de reconciliar completamente las cosas en el cielo y en la tierra
(Col 1:20), este sistema falso de justicia tenía que ser expuesto. El único modo de
lograr esto era que el pecado de Satanás contra Cristo abundase. Cuando Cristo
62
fue asesinado en la cruz, Satanás reveló su enemistad, y el lugar de su santuario
(su sistema teológico falsificado o refugio de la mentira, Isa 28:17) de enemistad
fue echado por tierra.
Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por [a partir
de] él fue quitado [levantado] el continuo sacrificio, y el lugar de su
santuario fue echado por tierra. Daniel 8:11 (RV'60)
Satanás vio que su disfraz le había sido arrancado. Su administración
quedaba desenmascarada delante de los ángeles que no habían
caído y delante del universo celestial. Se había revelado como
homicida. Al derramar la sangre del Hijo de Dios, había perdido la
simpatía de los seres celestiales. Desde entonces su obra sería
restringida. Cualquiera que fuese la actitud que asumiese, no podría
ya acechar a los ángeles mientras salían de los atrios celestiales, ni
acusar ante ellos a los hermanos de Cristo de estar revestidos de
ropas de negrura y contaminación de pecado. Estaba roto el último
vínculo de simpatía entre Satanás y el mundo celestial. (El Deseado
de Todas las Gentes, 709.3)
La magnificación del cuerno pequeño en contra del Príncipe de los príncipes es una
referencia a la muerte de Cristo en la cruz.
Príncipe de los príncipes. Daniel 8:25 habla del mismo poder
levantándose en contra del Príncipe de los príncipes. La referencia es
a Cristo, quien fue crucificado bajo la autoridad de Roma. Ver Dan
9:25; Dan 11:22. - Comentario Bíblico Adventista acerca de Daniel
8:11
La enemistad de Satanás fue revelada en el levantamiento de Cristo en la cruz
(Juan 3:14). Pero esto hizo que su santuario, su refugio de mentiras, sea echado
por tierra.
Esto protegió a los ángeles celestiales. Vieron la enemistad de Satanás
completamente revelada, y toda simpatía por él llegó a su fin. Pero la raza humana
aún se hallaba controlada por esta mentira de la falsa justicia. La creencia en la
63
necesidad de que Cristo derramara su sangre para satisfacer la justicia está en el
corazón de la enemistad de Satanás en contra de él.
Es por esto que Cristo vino, para causar que el sacrificio y la ofrenda cesen (Dan
9:27). Vino a revelar el carácter del Padre como uno lleno de misericordia, sin la
demanda de muerte. Pero para quitar esta enemistad de nuestros corazones, a
Cristo le tenía que ser dado un cuerpo que contuviera esta enemistad, y en ese
cuerpo, sacrificar la enemistad.
15. Matando la enemistad
Vemos esta enemistad manifestarse cuando Caín echó por tierra a Abel y "se
levantó contra él y lo hirió (Dan 8:7)", matándolo. En el caso de Abel, él estaba
lleno del Espíritu de Cristo, por lo tanto representado por el carnero; pero Caín
estaba lleno del espíritu de Satanás, el opositor, representado por el macho cabrío.
Es de esta enemistad que los corazones de los hombres necesitan ser purificados
en el templo del alma. Como A.T. Jones lo expresa, esta es la realidad de por qué
hay divisiones entre las personas.
Todo hombre fue separado de Dios, y en su separación de Dios se
separaron los unos de los otros. Es cierto, Cristo quiere acercarnos
los unos a los otros; él fue introducido a este mundo con "paz en la
tierra; buena voluntad para con los hombres". Ese es su propósito.
Pero ¿Ocupa él su tiempo intentando reconciliar los unos con los
otros e intentando destruir todas estas separaciones entre los
hombres para lograr que declaren, "Oh, bueno, lo pasado, pasado
está; enterraremos el hacha; comenzaremos de nuevo, daremos
vuelta la página y viviremos mejor de aquí en adelante"?
Cristo podría haber hecho eso. Si hubiera tomado ese curso, hay
miles de personas a quienes podría haber persuadido de hacer eso;
miles a quienes él podría persuadir para que digan, "Bueno, ha sido
bastante malo que hayamos actuado así los unos con los otros; no es
correcto, y lo lamentamos. Ahora, dejemos todo eso atrás, demos
vuelta la página y avancemos haciendo algo mejor". Él podría haber
64
conseguido personas que estén de acuerdo con eso. ¿Pero se
hubieran mantenido en esa posición? No. Porque la cosa mala que
causó la división sigue ahí. ¿Qué causó la división? La enemistad, su
separación de Dios causó la separación de unos de otros.
Entonces, ¿cuál hubiera sido el punto de que el Señor mismo intente
lograr que los hombres se pongan de acuerdo en poner sus
diferencias a un lado sin ir a la raíz del asunto y deshacerse de la
enemistad que causó la separación? Su separación de Dios había
forzado la separación entre ellos mismos. Y la única forma de
destruir su separación el uno del otro era a través de la necesidad
de destruir su separación de Dios. Y esto lo hizo al abolir la
enemistad. (A.T. Jones, El Mensaje del Tercer Ángel, Sermón 11, 17
de Febrero, 1895 )
El ataque del macho cabrío contra el carnero, lo cual simbolizaba el ataque de
Alejandro Magno y sus griegos en contra de Darío de Persia y su vasto ejército, es
simplemente la manifestación de la enemistad que ardía en el pecho de Satanás y
que fue trasladada al corazón de Adán.
La separación entre los griegos y los persas es la manifestación de la separación
entre el hombre y Dios; y más específicamente es el odio de Satanás por Cristo.
Esto es lo que necesita ser purificado del santuario, lo cual está íntimamente
conectado con todas las personas, o templos del alma que hay en la tierra.
¿Cómo trató Dios con esta enemistad?
porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar
los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y
ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y
expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí
que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro
está escrito de mí. Hebreos 10:4-7 (RV'60)
Pablo cita Salmos 40:6 pero interpreta parte del verso con las palabras "me
preparaste cuerpo". Esto se refiere a Cristo. Nuestro Salvador tomó sobre sí mismo
65
nuestra carne, la cual contenía la enemistad. Pablo explica este proceso a los
efesios del siguiente modo:
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno,
derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne
las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en
ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo
hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a
ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino
y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a
los que estaban cerca, Efesios 2:14-17 (RV'60)
La palabra para "ordenanzas" es dogma, y nunca se refiere a los estatutos y juicios
de Dios en el Antiguo Testamento griego. En la Septuaginta se refiere a los
decretos del hombre, los cuales son influenciados por el sistema de justicia de
Satanás. Por lo tanto, lo que está abolido en la carne de Cristo es el pensamiento
erróneo que tenemos acerca de Dios, no la ley de Dios. Puedes ver más acerca de
esto en el folleto "Mostrando Respeto por Colosenses 2:14-17".
La amable naturaleza divina de Cristo había sido mezclada con nuestra naturaleza
humana que contiene la enemistad.
¿La naturaleza humana del Hijo de María había sido cambiada a la
naturaleza divina del Hijo de Dios? No; ambas naturalezas fueron
misteriosamente combinadas en una persona, el hombre Cristo
Jesus. En él moró corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
Cuando Cristo fue crucificado, fue su naturaleza humana la que
murió. La Deidad no se hundió y murió, eso habría sido imposible.
Comentario Bíblico Adventista, 5:1113.
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros
también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido
en la carne, terminó con el pecado. 1 Pedro 4:1 (RV'60)
La cruz a la cual Pablo se refiere no es solamente a la cruz física en la cual Jesús
murió. La vida de Cristo fue una cruz constante. Jesús define la cruz como la
negación propia a lo largo de la vida.
66
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame". Mateo 16:24
Cristo nunca permitió que la enemistad de la naturaleza humana se manifestara.
Él era crucificado diariamente. El oró por el Espíritu de su Padre para dominar las
tendencias de la carne.
Lo que Jesús hizo en la cruz era una manifestación visible de lo que sucede en cada
corazón humano. Cristo es la luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo
(Juan 1:9). Aquellos que aceptan a Cristo se vuelven co-partícipes de la naturaleza
divina. Con el propósito de que el Espíritu de Cristo venga a nosotros, él debe
enfrentar la enemistad en nosotros. Cristo es perforado por nuestra enemistad,
pero él soporta esta cruz y continúa derramando su vida-sangre o Espíritu en
nosotros hasta que seamos crucificados con él.
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo
de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20
(RV'60)
Cuando vemos lo que le estamos haciendo a Cristo, que lo estamos crucificando,
y aceptamos nuestra pecaminosidad, y cuando recibimos su vida que nos sana,
morimos con él y le permitimos resucitar dentro nuestro, y nos levantamos con él,
y por lo tanto nacemos de nuevo.
Para aquellos que no aceptan a Cristo, él también es crucificado por ellos, pero no
se le da la capacidad de resucitar dentro de ellos, porque no han muerto con él y
no le han permitido darles la nueva vida. Levantan guardia ante la tumba de Cristo
y evitan que se levante de los muertos para volverse una fuente de vida dentro de
ellos. Sin Cristo, estamos alejados y ajenos a Dios, y permanecemos en la oscuridad
del reino de Satanás.
Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en
cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada
circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais
sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de
67
la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Efesios 2:11-12
(RV'60)
Notemos cómo Pablo continúa explicando de qué manera somos llevados cerca
de Dios. Él lo expresa de dos formas diferentes:
Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais
lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Efesios
2:13 (RV'60)
Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais
lejos, y a los que estaban cerca, porque por medio de él los unos y
los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Efesios
2:17-18 (RV'60)
La referencia a aquellos que estaban cerca es una referencia a los judíos que
estaban más cerca en proximidad a la verdad que los gentiles, aunque los judíos
permanecían alejados por la enemistad que había en ellos. Pero notemos que es
la sangre de Cristo, un símbolo de su Espíritu, lo que nos atrae cerca de Dios.
16. Un ejército entregado a causa de la
prevaricación
Como habíamos mencionado, el lugar del santuario de Satanás fue echado por
tierra. No había más lugar para sus ideas en el cielo. La enemistad manifestada en
sacrificios recibió un gran golpe, y con la dispersión del cristianismo, muchas
naciones abandonaron el uso de tales sacrificios. Pero a través de su astucia,
Satanás continuó la lucha al avanzar hacia la abominación desoladora.
Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el
continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y
prosperó. Daniel 8:12 (RV'60)
Debido a que el cristianismo comenzó a esparcirse como un poderoso jinete sobre
un caballo blanco, Satanás infiltró el movimiento a través de su falso sistema de
justicia. Al juzgar y condenar a aquellos que sostenían falsas doctrinas, la iglesia
68
perdió su primer amor (Apoc 2:4). El sacrificio de Cristo fue transformado para ser
entendido como si Cristo hubiera sido "azotado de Dios y abatido". Entonces,
aunque el sistema pagano de sacrificios de Satanás había sido mortalmente
herido, a través del poder romano Satanás introduciría algo más siniestro: la
abominación desoladora.
Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la
fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación
desoladora. Daniel 11:31
Como hemos mencionado antes, el lugar del santuario de Satanás fue echado por
tierra. No había más lugar para sus ideas en el cielo. La enemistad manifestada en
los sacrificios recibió un gran golpe, y con la dispersión del cristianismo, muchas
naciones abandonaron el uso de tales sacrificios. Pero a través de su astucia,
Satanás continuó la lucha al modificar su sistema pagano sacrificial de
apaciguamiento en un sistema más sofisticado, cristiano, de apaciguamiento de la
abominación desoladora.
Satanás, como un maestro del engaño, infiltra el movimiento cristiano y actúa de
parte del agente para remover el paganismo a través del cristianismo, cuando en
realidad está usando el sistema hegeliano de sintetizar dos principios opuestos
para llevar las mentes a un nuevo entendimiento, su entendimiento. A través de
este proceso, Satanás trajo el paganismo al cristianismo mientras parecía
destruirlo. Pero fue el cristianismo lo que se depuso y el paganismo lo que fue
levantado.
En el corazón de la abominación desoladora está el sistema de justicia de Satanás,
de requerir que toda transgresión sea castigada.
El poder condenador de Satanás lo conduciría a instituir una teoría
de justicia inconsistente con la misericordia. Él afirma ser la voz y el
poder de Dios. Sostiene que sus decisiones son justas, puras y sin
fallas. Es así como asume su postura desde el asiento del juicio
declarando que sus pronunciamientos son infalibles. Pero su justicia
carente de misericordia no es más que una falsificación de la
verdadera justicia: algo que Dios aborrece. (El Cristo Triunfante,
13.4)
69
Como notamos anteriormente, la justicia sin misericordia de Satanás es
aborrecible para Dios, es una abominación para él. La justicia sin misericordia de
Satanás es la sala de máquinas de la abominación desoladora de Satanás. Millones
murieron durante la inquisición romana; fueron sentenciados a muerte por
rechazar sus doctrinas. Roma usó el poder del estado para imponer sus
enseñanzas. Roma nutrió la doctrina de la satisfacción de la justicia a través del
apaciguamiento mediante la sangre, lo cual sus hijas transformaron en sustitución
penal.8
El principio de apaciguamiento sacrificial desarrollado dentro del paganismo fue
levantado por la iglesia medieval para causar un poder desolador que destruyera
los corazones humanos. ¿Cómo? Al proveerles de ideas erróneas acerca de Dios,
lo cual significaba que no podían recibir su amor y cuidado al verlo como lleno de
furia y deseoso de sangre. Era una gran abominación para Dios ver a sus hijos
impedidos de acercarse a la luz de su verdadero carácter. Todo esto era una
continuación de la enemistad, o indignación, que Satanás tenía por Cristo,
manifestada contínuamente a través de la historia humana.
Este cuerno pequeño del macho cabrío (Satanás) dominaría al carnero (Cristo) a
través de su sistema de justicia sin misericordia hasta el fin de los 2300 años,
cuando el movimiento final comenzaría a quitar la indignación, matando al
enemigo, a través de un correcto entendimiento del evangelio eterno.
17. La purificación del santuario
Mientras Daniel mira con asombro la trayectoria del macho cabrío y el poder de
sus cuernos, la visión cambia a una discusión entre dos seres celestiales.
Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a
aquel que hablaba: "¿Hasta cuándo durará la visión del continuo
sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el
ejército para ser pisoteados?" Y él dijo: "Hasta dos mil trescientas
tardes y mañanas; luego el santuario será purificado". Daniel 8:13-14
(RV'60)
8
Vea el libro Expiación en [Link]
70
Se hace la pregunta "¿Cuánto va a durar esta enemistad o indignación?" La
referencia al continuo es el sistema de sacrificios usado en el paganismo. Pero
añadiría a esto el sistema pervertido de sacrificios utilizado en Israel. Israel
adoraba constantemente a otros dioses, y su percepción de los sacrificios, incluso
ejecutados correctamente, era que Dios demandaba estas cosas. Pero como
hemos visto, Dios nunca quiso sacrificios; él quería que el pueblo simplemente
oyera, y confiara en él. Quería que se dieran cuenta que eran ellos los que
causaban la muerte a través de sus pecados.
Incluso Ellen White plantea una cuestión en relación al uso de la palabra sacrificios
en Daniel 8 como una palabra provista al texto.
Entonces vi en relación con el “continuo” (Daniel 8:12) que la palabra
“sacrificio” había sido provista por la sabiduría humana, y no
pertenece al texto, y que el Señor dió el sentido correcto a los que
proclamaron que había llegado la hora del juicio. Mientras existió la
unión, antes de 1844, casi todos aceptaban la opinión correcta
acerca del “continuo”; pero en la confusión reinante desde 1844 se
han aceptado otras opiniones, y como consecuencia han entrado
tinieblas y confusión. La cuestión de las fechas no ha sido una prueba
desde 1844, y nunca volverá a ser una prueba. (Primeros Escritos,
74.2)
El entendimiento protestante de Daniel 8 ha presentado la idea de Antíoco
Epífanes, el gobernante griego al norte de Israel, como el cuerno pequeño (en
lugar del entendimiento adventista de que era el papado). Dijeron que esta
profecía se refería a él y que cesó los sacrificios del santuario judío por un lapso de
3 años. La palabra provista sacrificios ayuda a muchos cristianos a apoyar este
entendimiento. Con el propósito de colocar la palabra del continuo en el contexto
pagano apropiado, a Ellen White se le revela que esta palabra fue provista por la
sabiduría humana. Eso es porque fue provista para apoyar la idea de que un rey
pagano cesó los sacrificios en Jerusalén.
Pero cuando entendemos que todos los sacrificios son un espejo de la enemistad
del hombre hacia Cristo y los ponemos en ese marco, añadir la palabra 'sacrificios'
ya no es una preocupación, porque todo es pagano. Dios se comunicó con Israel a
71
través de este espejo, para que se puedan ver a sí mismos y a la enemistad en
ellos. Pero Israel, junto con todos los paganos, creía que Dios requería estos
sacrificios para satisfacer su justicia.
La idea de que Israel llevaba a cabo rituales paganos puede ser perturbadora para
algunas personas. Pero la historia de Israel revela una constante (contínua) recaída
hacia el paganismo. Esto solo puede suceder porque pensaban igual que todos los
demás.
Cuando vemos las cosas en esta luz, vemos que la purificación del santuario es la
eliminación de esta enemistad. La eliminación de esta enemistad solo puede llegar
cuando el hombre entiende la verdad acerca del carácter de Dios y permite que el
Espíritu de Cristo, su sangre, nos purifique de nuestra falsa justicia, para que
podamos recibir el sello de Dios.
Hay, por lo tanto, un paralelo entre Daniel 8 y Efesios 2 en relación a esta
purificación del templo.
Daniel 8 (RV'60) Efesios 2 (RV'60)
Y lo vi que llegó junto al carnero, y se en los cuales anduvisteis en otro
levantó contra él y lo hirió, y le quebró tiempo, siguiendo la corriente de este
sus dos cuernos, y el carnero no tenía mundo, conforme al príncipe de la
fuerzas para pararse delante de él; lo potestad del aire, el espíritu que ahora
derribó, por tanto, en tierra, y lo opera en los hijos de desobediencia,
pisoteó, y no hubo quien librase al entre los cuales también todos
carnero de su poder. Daniel 8:7 nosotros vivimos en otro tiempo en
los deseos de nuestra carne, haciendo
la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por
naturaleza hijos de ira, lo mismo que
los demás.
Efesios 2:2-3
Entonces oí a un santo que hablaba; y aboliendo en su carne las
otro de los santos preguntó a aquel enemistades, la ley de los
que hablaba: "¿Hasta cuándo durará mandamientos expresados en
la visión del continuo sacrificio, y la ordenanzas [Dogma - Decretos de
prevaricación asoladora entregando muerte], para crear en sí mismo de los
72
el santuario y el ejército para ser dos un solo y nuevo hombre, haciendo
pisoteados?" Daniel 8:13 la paz, Efesios 2:15
Y él dijo: "Hasta dos mil trescientas y mediante la cruz reconciliar con Dios
tardes y mañanas; luego el santuario a ambos en un solo cuerpo, matando
será purificado." Daniel 8:14 en ella las enemistades. Y vino y
anunció las buenas nuevas de paz a
vosotros que estabais lejos, y a los que
estaban cerca, porque por medio de él
los unos y los otros tenemos entrada
por un mismo Espíritu al Padre. Así
que ya no sois extranjeros ni
advenedizos, sino conciudadanos de
los santos, y miembros de la familia de
Dios, edificados sobre el fundamento
de los apóstoles y profetas, siendo la
principal piedra del ángulo Jesucristo
mismo, en quien todo el edificio, bien
coordinado, va creciendo para ser un
templo santo en el Señor; en quien
vosotros también sois juntamente
edificados para morada de Dios en el
Espíritu.
Efesios 2:16-22
En Efesios 2, el templo solo puede ser ensamblado una vez que la enemistad ha
sido muerta. Para que la enemistad muera en nosotros, debemos recibir el Espíritu
o verdadera sangre de Cristo.
Pero, con el propósito de que los hombres sean sellados en sus frentes con la
verdad acerca del carácter de Dios, deben discernir las mentiras contenidas dentro
de los cuernos del macho cabrío, Satanás. Mientras creamos las mentiras de
Satanás, seremos sus esclavos. El Espíritu de Jesús no puede habilitarnos a
dominar el pecado hasta que salgamos de estas mentiras.
Dios le ha permitido al hombre vivir y ver el fruto de ir detrás de las mentiras de
Satanás en el contexto del don de su Hijo. A través de mucha contienda, el Espíritu
73
de Dios ha llevado al hombre al punto donde puede abandonar las mentiras,
viendo su resultado en la historia. A través de muchas pruebas, la iglesia ha
abandonado algunas de sus propias ideas (las cuales están imbuidas de las ideas
de Satanás) y ha mirado solamente a la palabra de Dios con humildad para
entenderla en espíritu y en verdad.
Por lo tanto, al final de los 2300 años, que tuvieron lugar en 1844, comenzó un
mensaje que desenmascararía esta abominación y causaría la caída de Babilonia.
El mensaje del tercer ángel provee el antídoto para los cuernos del macho cabrío.
El mensaje del primer ángel tiene cinco partes, el cual es la primera parte del
mensaje del tercer ángel. Estos puntos se cubren con mayor detalle en los libros
"La Llave para Potenciar el Mensaje del Tercer Ángel" y "Escape del Pentágono de
Mentiras".
1. Ángel con el evangelio eterno. La verdad de la ley y el evangelio
que escribe la ley en nuestros corazones. (Aborda la mentira acerca
de la ley de Dios)
2. 'Temed a Dios'... Este mensaje aborda la pregunta acerca de quién
es Dios. La doctrina de la Trinidad y todas las religiones que niegan al
Hijo unigénito son expuestas en este mensaje. El verdadero Dios de
la Biblia tiene un hijo unigénito. (Aborda la mentira acerca de la
identidad del Hijo de Dios)
3. ‘Dadle gloria..’. Este mensaje es acerca del carácter de Dios. La
única manera en que podemos verdaderamente conocer su carácter
es a través de Jesucristo, porque dijo en Juan 17:4 que él glorificaba
al Padre o revelaba su gloria. Pablo dijo que Cristo es el resplandor de
la gloria del Padre. Cristo nunca mató a ninguna persona, y éste es el
carácter de Dios revelado. Este es el mensaje que llegará al mundo, el
mensaje que producirá el sello de Dios, el cual es el nombre de su
Padre. (Aborda la mentira acerca del carácter de Dios)
4. ‘La hora de su juicio…’ Este es un llamado a juzgar el carácter de
Dios. ¿Es él solo ágape y completamente dadivoso en su naturaleza,
o es un Dios de fuerza y dominación, infligiendo muerte en aquellos
74
que lo resisten? Como nosotros lo juzguemos, así nos juzgaremos a
nosotros mismos al enfrentar nuestras vidas pecaminosas. (Aborda la
mentira de la falsa justicia; la mentira del cuerno pequeño)
5. ‘Adorad a aquel que hizo los cielos y la tierra…’ Este es un
llamado a adorar al Creador y honrar a aquel que nos da la vida. (Esto
aborda la mentira de que tenemos vida en nosotros mismos.)
Cada parte de este mensaje aborda las mentiras de Satanás y desmantela su reino,
causando la caída de Babilonia. El adventismo comenzó a predicar este mensaje
en 1848 después de cierto número de conferencias que prepararon los elementos
fundacionales de este mensaje. Pero el mensaje no salió en alta voz hasta que llegó
el mensaje de 1888.
Que cada uno que asegura creer que el Señor viene pronto,
escudriñe las Escrituras como nunca antes; porque Satanás está
determinado a probar cualquier mecanismo posible para mantener
a las almas en las sombras, y cegar las mentes ante los peligros de los
tiempos en que estamos viviendo. Que cada creyente que toma su
Biblia con sincera oración, sea iluminado por el Espíritu Santo acerca
de qué es verdad, para que conozca más de Dios y de Jesucristo a
quien ha enviado. Buscad la verdad como a un tesoro oculto, y
frustrad al enemigo. El tiempo de prueba está justo ante nosotros,
porque el clamor del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación
de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este
es el inicio de la luz del ángel que llenará la tierra con su gloria.
Porque es el trabajo de cada uno a quien el mensaje de advertencia
ha llegado, elevar a Jesús, presentarlo ante el mundo como revelado
en tipos, y figurado por símbolos, como manifestado en las
revelaciones de los profetas, y revelado en las lecciones dadas a sus
discípulos en los maravillosos milagros forjados para los hijos de los
hombres. Escudriñad las Escrituras, porque son las que testifican de
él. (Review & Herald, 22 de Noviembre, 1892, párr. 7)
Este mensaje fue rechazado por la Iglesia Adventista.
75
Por lo tanto, la lluvia tardía -el fuerte clamor- de acuerdo al
testimonio y de acuerdo a la Escritura, es "la enseñanza de justicia",
y está "de acuerdo con la justicia" también. Ahora hermanos,
¿cuándo comenzó con nosotros ese mensaje de la justicia de Cristo?
[Uno o dos en la audiencia: "Hace tres o cuatro años"]. ¿Cuántos
fueron, tres? ¿O cuatro? [Congregación: "Cuatro"] Sí, cuatro. ¿Dónde
sucedió? [Congregación: "Mineápolis".] ¿Entonces qué rechazó la
hermandad en Mineápolis? [Algunos en la congregación: "El fuerte
clamor".] ¿Cuál es ese mensaje de justicia? Los Testimonios nos han
indicado cuál es: el fuerte clamor, la lluvia tardía. ¿Entonces qué
rechazó en Mineápolis la hermandad en esa temible posición en la
cual se colocaron? Rechazaron la lluvia tardía, el fuerte clamor del
mensaje del tercer ángel. (A.T. Jones, 7 de Febrero de 1893, General
Conference Daily Bulletin, 183.5)
Pero a Ellen White se le mostró que el mensaje regresaría.
Ha llegado el rumor de que he declarado que Nueva York será
arrasada por un maremoto. Nunca he dicho algo así. He dicho,
mientras observaba los grandes edificios en construcción, piso tras
piso: '¡Qué terribles escenas sucederán cuando el Señor se levante
para sacudir terriblemente la tierra!' Entonces se cumplirán las
palabras de Apocalipsis 18:1-3’. Todo el capítulo dieciocho de
Apocalipsis es una advertencia de lo que vendrá sobre la tierra. Pero
no tengo luz particular en relación con lo que vendrá sobre Nueva
York, solamente sé que un día los grandes edificios serán arrojados
por el ir y venir del poder de Dios. (Life Sketches 411)
Desde el año 2001, el fuerte clamor del tercer ángel comenzó a regresar. Ahora
somos invitados a que se purifiquen los templos de nuestras almas de la enemistad
del falso sistema de justicia de Satanás. Con el propósito de que recibamos el
Espíritu de Jesús, el cual es su sangre, debemos conocer su nombre; es decir que
debemos saber que él es el Hijo unigénito y que de ninguna manera es violento o
condenador. Mientras oramos por este Espíritu, seremos convencidos de pecado,
justicia y juicio (Juan 16:8). Veremos cuán condenadores y juiciosos somos,
76
seremos humillados en el polvo y estaremos listos para recibir la preciosa sangre
de Jesús en nuestros corazones.
18. La indignación expuesta por el nardo
El evangelio eterno del cual se habla en Apocalipsis 14 revela los ingredientes
requeridos para causar que Babilonia caiga en nuestras vidas y nos libere de la
enemistad de Satanás. Jesús nos dice que donde sea que se predique el evangelio,
lo que María hizo por él debe ser contado en memoria de ella.
De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio,
en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para
memoria de ella. Mateo 26:13 (RV'60)
En esta historia donde María lava los pies de Jesús con un precioso ungüento,
hallamos revelado el proceso de cómo serán purificados nuestros corazones.
María experimentó la alegría del perdón. Ella aceptó con fe simple las palabras de
su Salvador. A través de la expresión de su amor por su Salvador, se volvió un
agente que causó que la enemistad dentro de los discípulos quedara expuesta.
Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se acercó a
él una mujer, con un frasco de alabastro de perfume muy caro, y lo
derramó sobre la cabeza de él, mientras estaba sentado a la mesa. Al
ver esto, los discípulos se indignaron y decían: "¿Para qué este
despilfarro? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y
haberse dado a los pobres". Mateo 26:6-9 (RV'77)
El espíritu de condenación, el espíritu de juicio que causa indignación, es el fruto
de la falsa justicia. Incluso si los discípulos pensaban que sus actos eran excesivos,
¿por qué no sentir lástima por ella? ¿Por qué no animarla? ¿Por qué sentir enojo
contra lo que había hecho ella? Las expresiones de amor que se derramaban del
corazón de María expusieron la falta de gratitud en los corazones de los discípulos,
especialmente Judas.
El acto de María era precisamente la lección que necesitaban los
discípulos para mostrarles que la expresión de su amor a Cristo le
77
alegraría. Él había sido todo para ellos, y no comprendían que pronto
serían privados de su presencia, que pronto no podrían ofrecerle
prueba alguna de gratitud por su grande amor. La soledad de Cristo,
separado de las cortes celestiales, viviendo la vida de los seres
humanos, nunca fué comprendida ni apreciada por sus discípulos
como debiera haberlo sido. El se apenaba a menudo porque sus
discípulos nunca le daban lo que hubiera debido recibir de ellos.
Sabía que si hubiesen estado bajo la influencia de los ángeles
celestiales que le acompañaban, ellos también hubieran pensado
que ninguna ofrenda era de suficiente valor para manifestar el afecto
espiritual del corazón. El Deseado de Todas las Gentes, 517.3
La liberación de la fragancia del nardo era la expresión perfecta de la gratitud que
había en el corazón de María. Mientras los discípulos inhalaban el aroma, eran
confrontados con una experiencia que ellos mismos no tenían. Especialmente
Judas fue afrentado por este acto de amor ágape.
A menudo había que sacar dinero de la bolsa para aliviar a los pobres;
y cuando se compraba alguna cosa que Judas no consideraba
esencial, él solía decir: ¿Por qué se hace este despilfarro? ¿Por qué
no se coloca el costo de esto en la bolsa que yo llevo para los pobres?
Ahora el acto de María contrastaba tanto con su egoísmo que él
quedaba expuesto a la vergüenza; y de acuerdo con su costumbre
trató de dar un motivo digno a su crítica en cuanto a la dádiva de ella.
Dirigiéndose a los discípulos, preguntó: “¿Por qué no se ha vendido
este ungüento por trescientos dineros, y se dió a los pobres? Mas
dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres; sino porque
era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.” (El
Deseado de Todas las Gentes, 513.2)
Judas es referenciado como el hijo de perdición por Jesús. Pablo toma este término
y lo aplica al hombre de pecado.
Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre;
a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino
78
el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Juan 17:12
(RV'60)
Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes
venga la apostasía [la apostasía de la Iglesia después de la era
apostólica], y se manifieste el hombre de pecado [el Papa y su
sistema de control de las conciencias de los hombres], el hijo de
perdición. 2 Tesalonicenses 2:3
La avaricia y la trampa de Judas reflejan la obra del hombre de pecado. En los
movimientos finales de la historia de la tierra a punto de estallar sobre nosotros,
una mujer pobre -un débil y pobre grupo eclesiástico de poca relevancia para el
cristianismo- demostrará el amor de Cristo en sus actos de un modo que hará
brotar toda la indignación del papado y de las iglesias protestantes.
Mientras Judas llevaba a cabo actos que lo guiaban a su propia destrucción, así el
papado llevará a cabo acciones que causarán que los reyes de la tierra la quemen
con fuego (Apo 17:16). Los demás discípulos, que representan a varias
denominaciones protestantes que tienen verdadero amor por Jesús, sufrirán el
precio de negar a su Señor y huir de él en su momento de prueba, representado
por su negación de Cristo en la persona de sus santos en el día del juicio.
Pero muchos de ellos verán entonces su verdadero carácter, y la enemistad que
poseen dentro de sí mismos. Luego confesarán esto, y los templos de sus almas
serán purificados. Se aferrarán del Espíritu de Jesús y serán llenos de sus
verdaderos atributos.
Que sigamos los pasos para ser purificados de nuestra enemistad. Que
abandonemos este falso sistema de justicia; que seamos llenos de gratitud a Jesús
por su dulce, precioso carácter como la revelación de su Padre. Que bebamos la
sangre de Jesús, la cual es su dulce y tierno Espíritu, que no tiene enemistad, ni
falsa justicia, sino solamente amor.
79
PURIFICADOS POR LA
SANGRE DE JESÚS
¿Qué significa ser purificados por la sangre de
Jesús? Para aquellos de nosotros que hemos
caminado la senda del mensaje de 1888,
sabemos que nuestro Padre no requiere sangre
literal.
"Por supuesto que la idea de la propiciación o del
sacrificio es la de que hay ira que debe ser
aplacada. Pero notemos de forma particular que
somos nosotros quienes requerimos el sacrificio,
y no Dios" E.J. Waggoner, la Justicia de la
Misericordia, Present Truth UK, 30 de agosto,
1894
A la luz de esta gloriosa verdad, descubrimos
que la sangre en el Nuevo Testamento es la
misma vida de Jesus.
"¿Pero cómo es que el derramamiento de sangre,
incluso la sangre de Cristo, puede quitar los
pecados?" Simplemente porque la sangre es la
vida. "Porque la vida de la carne en la sangre
está, y yo os la he dado para hacer expiación
sobre el altar por vuestras almas; y la misma
sangre hará expiación de la persona". Levítico
17:11 Entonces, cuando leemos que sin
derramamiento de sangre no hay remisión,
sabemos que significa que los pecados no
pueden ser quitados sino por la vida de Cristo. En
Él no hay pecado; por lo tanto cuando él imparte
su vida al alma, el alma es de una vez purificada
del pecado". (E.J. Waggoner, Present Truth UK, 21
de septiembre, 1893)
Estas preciosas verdades cambian
completamente el significado de nuestra
purificación, y la del Santuario. Comencemos
este viaje hacia las implicaciones del
significado de ser purificados por la sangre de
Jesús del Nuevo Pacto.