Planteamiento del problema
La migración internacional es un fenómeno de gran relevancia en Guatemala, donde miles de
personas abandonan el país anualmente en busca de mejores condiciones de vida. Este proceso,
motivado por factores económicos, sociales, políticos y de seguridad, ha generado profundas
transformaciones tanto en las comunidades de origen como en los lugares de destino. En
particular, la migración guatemalteca hacia Estados Unidos ha adquirido un carácter estructural,
siendo una respuesta directa a la pobreza, la falta de empleo, la violencia y la debilidad
institucional que afectan a amplios sectores de la población.
Si bien la migración ha generado importantes beneficios económicos a través del envío de remesas
—que constituyen una fuente fundamental de ingresos para muchas familias y representan un
porcentaje significativo del Producto Interno Bruto del país—, también ha dado lugar a múltiples
crisis. Entre estas se encuentran la desintegración familiar, la explotación laboral, la trata de
personas, la criminalización de los migrantes, así como la dependencia creciente del país hacia las
remesas como sostén económico.
Además, la migración irregular coloca a miles de guatemaltecos en una situación de alta
vulnerabilidad, exponiéndolos a rutas peligrosas, a redes del crimen organizado y a políticas
migratorias restrictivas que afectan sus derechos humanos. Esta problemática evidencia no solo la
falta de oportunidades en el país, sino también la necesidad de replantear las políticas públicas
nacionales e internacionales que aborden el fenómeno migratorio de forma integral.
En este contexto, surge la necesidad de analizar a fondo el fenómeno migratorio desde una
perspectiva que considere tanto sus oportunidades como sus implicaciones sociales, económicas y
humanas. La pregunta central que guía esta investigación es: ¿de qué manera la migración
guatemalteca puede ser entendida como una estrategia de desarrollo y al mismo tiempo como un
reflejo de las crisis estructurales del país?