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NOVIAZGO

El noviazgo es un proceso serio de preparación para el matrimonio que requiere virtudes y vida de oración, evitando caer en la superficialidad del deseo. Se enfatiza la importancia de la castidad y el conocimiento mutuo, así como las diferencias entre hombres y mujeres, para construir relaciones sólidas y duraderas. Además, se advierte sobre las trampas del noviazgo, como confundir amor con deseo y la necesidad de una verdadera amistad como base del amor conyugal.

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El noviazgo es un proceso serio de preparación para el matrimonio que requiere virtudes y vida de oración, evitando caer en la superficialidad del deseo. Se enfatiza la importancia de la castidad y el conocimiento mutuo, así como las diferencias entre hombres y mujeres, para construir relaciones sólidas y duraderas. Además, se advierte sobre las trampas del noviazgo, como confundir amor con deseo y la necesidad de una verdadera amistad como base del amor conyugal.

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NOVIAZGO

Objetivo: Reconocer el noviazgo como un proceso serio de preparación para el matrimonio, y una
etapa donde se requieren tener ciertas disposiciones para una elección adecuada del cónyuge.

Criterios:

1. Conciencia de construir un noviazgo fundado en la virtud y en la vida de oración, hay


dificultades que pueden presentarse en el amor a causa de la debilidad humana y las
propias inclinaciones del pecado original, por esto se deben dar herramientas y
recomendaciones prácticas en esta etapa que viven para saber asumirlas con mucho
discernimiento y madurez.

2. Evitar que se reduzca solamente a su carácter testimonial, priorizando temas como: el


valor de la castidad, la importancia de la amistad, el conocimiento mutuo, siendo esto
un itinerario de maduración de la propia masculinidad y feminidad, que los dispondrá
luego a vivir un matrimonio en santidad. Orientada a un carácter más descriptivo,
exhortativo y de aprendizaje.

3. Por ser el único momento en que se habla de este tema, durante el retiro y la preparación
para la consagración, esta charla debe ser dada con profundo celo y con un espíritu de
conversión.

Antes de la estructura preguntar

¿Por qué es importante hablar del noviazgo durante el retiro?

Estructura

1. El noviazgo como preparación para el matrimonio

El noviazgo es una etapa de santidad. Así como el seminario prepara al joven para un sacramento
que es el sacerdocio, el noviazgo prepara a los novios para un sacramento que es el matrimonio,
es decir, tiene un carácter divino, debe atenderse seriamente y no tomarse a la ligera.

Desde la misma creación, Dios no ha querido que el hombre esté solo, por lo cual los hizo varón y
mujer, para que se amen y se ayuden mutuamente (cf. Gen 2, 18-24).

El hombre fue creado para amar y ser amado, y en este contexto, el matrimonio se presenta como
aquella condición de amor y entrega total. Fue creado para la comunión, para ser un don y un
regalo para el otro. Evidentemente pueden existir llamados especiales que Dios hace a una
persona a la vida consagrada o laical, sin embargo, este llamado a una entrega total ya no es
exclusivamente hacia otra persona, sino que se extiende a muchas otras, es un amor universal.

El matrimonio es una vocación altísima a la cual están llamadas la mayor parte de las personas, y
donde se puede desplegar a plenitud esta necesidad de comunión y encuentro que tiene el
hombre.
De hecho, la única vez que Jesús aparece solo es en el desierto, impulsado por el Espíritu (cf. Mt
4,1). No fue porque quisiera estar solo, si no por un designio divino del Padre. Es por esto que una
persona no está llamada a estar en soledad, pues el triunfo más grande que puede tener es en el
amor.

Constantemente se observan personas que tienen grandes triunfos a nivel laboral o académico,
pero cuando fracasa su matrimonio, o cualquier relación interpersonal, es como si no tuvieran
nada, no hay plenitud. Por eso cuando el hombre da y recibe, ya triunfó.

El matrimonio no es algo malo como la sociedad actual lo ha hecho creer, haciendo cierto tipo de
afirmaciones como: “primero es importante disfrutar de la vida y los placeres del mundo”, bajo la
premisa de que el matrimonio es un yugo, un compromiso demasiado fuerte. Pero no es así, en el
fondo se esconde un miedo al compromiso, a responsabilizarse de alguien.

Actualmente se dice: “las familias están en crisis”, pero en el fondo el resultado es porque no hay
un buen noviazgo con los fundamentos necesarios, es decir, el noviazgo está en crisis. Hasta podría
decirse que la percepción actual de las personas es que el matrimonio es una lotería, y esto no es
así, porque no es algo que sucede al azar. En la vida cristiana, el matrimonio no se da por algo de
suerte o coincidencia, o por complejo de no ser correspondido por alguien. El noviazgo es para
tomar la decisión de un compromiso definitivo.

2. Diferencias entre el varón y la mujer

Existen unas claras diferencias entre el varón y la mujer. Aunque la Ideología de Género, una
corriente malsana, anticientífica, exprese que la identidad sexual es algo que se construye, es
cierto que existen entre ambos claras diferencias a nivel biológico, psicológico y espiritual. Con
esto queda claro que so<…k0pjmmmmmm sustancialmente diferentes pero complementarios.

Hombre Mujer
Carácter racional Carácter emocional
Tiende a lo general Tiende a lo particular
Le cuesta concentrarse en varias cosas al Multitareas
tiempo Más espiritual (para lo malo y lo bueno)
Más carnal Habla más
Habla lo necesario Gn 2, 21-23: Su misión era ser la ayuda
Gn 2, 7: Su misión era cultivar y administrar el adecuada para Adán, ser maestra de amistad,
jardín del Edén, nombrar los animales, lo cual compañera, hermana, lo que equivale a una
equivale a una función externa y material. función más interior y espiritual.
Creado del barro El sentido que más utiliza la mujer es el oído,
El sentido que más utiliza el varón y por donde el órgano más espiritual.
es más conquistado es la vista, el órgano más
físico. Llamada a ayudar al hombre a dominar su
El hombre debe conocer que la mujer es más carnalidad. Ella debe educarlo en su debilidad
posesiva en el Amor, ayudándole a trabajar y viceversa.
esto.
La mujer quiere poseer el alma del hombre.
El hombre quiere poseer el cuerpo de la mujer
“El hombre da amor buscando sexo” “La mujer da sexo buscando amor”
El hombre le ayuda a no ser tan dependiente La mujer necesita ser afirmada, sentirse
de él. segura.

Aquí radica la importancia de comprender que si no se toma el amor en serio, tarde o temprano,
cuando realmente importe, se tendrán demasiadas heridas para darle a ese varón o mujer. El
Amor debe asumirse desde el principio con seriedad, y el mejor regalo que puede darse al futuro
cónyuge es un corazón sano.

[Link] trampas en el noviazgo

1. Creer que se aman cuando sólo se desean

Un gran peligro de los noviazgos actuales es confundir amor con deseo. Muchas personas se casan
creyendo que aman profundamente a la otra persona, y en el fondo es un deseo profundo que les
hace creer que la aman. Sin embargo, hay una gran diferencia entre amor y deseo.

El amor conyugal se compone de tres amores:

 Amor físico: Es importante que haya un deseo, o una atracción por la otra persona en su
apariencia física. El deseo hace parte del amor, por eso la sexualidad hace parte del
matrimonio.

 Amor espiritual: Es un amor sacrificado, entregado, incondicional.

 Amor de amistad: Los esposos aparte de desearse y quererse espiritualmente, deben


aprender a ser amigos.

Siendo esto así, es importante señalar que el deseo es ciego, no distingue personas, ya que sólo se
dirige hacia la belleza física, lo atractivo, lo cual no es garantía de la exclusividad en la relación. Por
el contrario, el amor no es ciego sino que ve tanto, que aprende a ver los defectos en el otro, y
aprende a amarlo por encima de dichos defectos. El amor se dirige hacia la belleza del alma.

No existe el amor a primera vista, existe el deseo a primera vista. Por eso el deseo es rápido y hay
un capricho por querer estar con la otra persona; el amor por el contrario se construye poco a
poco. El deseo es más violento y explosivo porque entra por los sentidos y tiende a confundir. “No
sigas tu deseo, sigue el amor verdadero”.

El deseo tiende a exagerar las manifestaciones de afecto, convirtiendo a la pareja en demasiado


pasional, olvidando que los besos deben ser cortos en duración y largos en amor, que inciten
ternura, que muevan al amor y dignifiquen al otro, no que sean la cuota de una relación sexual.

El amor es una decisión, nace en el trato, en el conocimiento. Se trata de no dejarse engañar por la
simple atracción, porque eso enceguece e impide el conocimiento del alma de la otra persona,
donde surge un auténtico enamoramiento. “El amor vence la muerte, pero un defecto
desagradable a la larga puede vencer el amor”.

Visión positiva de la castidad

El noviazgo es para conocer el alma y no el cuerpo. Por esto el Señor en su infinita sabiduría pide
vivir en castidad a los novios, para que se puedan conocer y amar bien.
Comúnmente se observa que las parejas conocen en el noviazgo lo que debieron conocer en el
matrimonio: el sexo. El sexo es maravilloso, Dios permitió que generara placer en el hombre, pero
es tan bueno, que en ocasiones va a cegar la realidad de los novios y puede generar ataduras a
través de relaciones enfermizas y tóxicas.

En esta charla se puede ilustrar el ejemplo de la cinta transparente donde el predicador tomará
como ejemplo a tres ejercitantes hombres que saldrán al frente, y a los cuales les pegará la cinta
en su mano progresivamente haciendo la siguiente explicación:

El sexo tiene la capacidad enorme de unir corazones. La cinta es transparente y tiene la capacidad
de adherirse para amar. Así Dios creó al alma, con pega para amar, pero primero hay que conocer
para saber a qué me adhiero.

Por eso cuando una mujer empieza a tener relaciones sexuales creyendo que allí reside el amor,
empieza a entregarse sexualmente adhiriéndose al otro, y cuando dice: tuve un noviazgo con X
persona (pega la cinta transparente al primer ejercitante) y esta no era la persona indicada, van
quedando con marcas y heridas afectivas. Luego se da una segunda oportunidad (pega la cinta al
segundo ejercitante), y se llega a la “llamada prueba de amor” con el chico X, la niña se entrega
totalmente, no es capaz de decirle que la verdadera prueba de amor está en que él domine sus
instintos por amor a ella, terminando como resultado heridas profundas en el alma. Pero cuando
ya la mujer conoce el hombre ideal (pega la cinta al tercer ejercitante), ya ha perdido su capacidad
de amar, de adherencia, ya la cinta no tiene la capacidad de pega.

Hay una ventaja, y es que cuando un hombre se convierte y decide cambiar de vida, Dios da esa
capacidad de pega de nuevo, y le otorga la capacidad de amar verdaderamente. El Señor poco a
poco va restaurando a la persona, y rehabilitando su corazón, su dignidad. El tiempo de cambiar es
hoy, es ya.

El sexo necesita un orden, ser puesto en su lugar para que sea bueno.

Muchos afirman: “es mejor conocer sexualmente a la persona antes”. Esto es una falacia, porque
cuando tú has sido capaz de ser fiel a Dios… ¿tú crees que Dios te va a faltar en el momento de
unirte a esa persona que amas?

Cuando se está con Dios, Dios es el fiador del otro. Por esto, cuando se vive un noviazgo en
castidad, Dios siempre responde, por lo cual no hay que tener miedo a enamorarse, a abrir el
corazón.

La castidad es la regla de discernimiento para saber si lo que se siente es amor o deseo. El


noviazgo no es simplemente para acariciar y besar al otro. Aunque esas manifestaciones de amor
hagan parte del mismo, no se reducen simplemente a esto. Cuando hay pureza y castidad en un
noviazgo, estas conceden la luz necesaria para saber si esa es la persona adecuada. “No se ama lo
que se toca, se ama lo que se conoce”.

Vivir la virtud de la castidad en el noviazgo de forma positiva, va purificando tu corazón, en todos


los ámbitos, fortalece tu voluntad y tu relación íntima con el Señor. Castidad significa reverencia
por el don del sexo y nos capacita para dar y recibir amor de verdad[1]. En este aspecto es
importante ser vigilante en las diferentes expresiones de amor y cariño como los besos, las
miradas, los abrazos. “Mientras más sublime sea tu noviazgo, más duradero será tu matrimonio”.

Muchos noviazgos preguntan... ¿qué tan lejos podemos llegar? Esa no debería ser la pregunta. Por
el contrario, la pregunta que deben plantearse ambos es… ¿qué tan cerca puedo llegar a la pureza,
al amor verdadero? “Entre más grande sientas la responsabilidad por la persona que amas, más
verdadero es el amor” (San Juan Pablo II).

En palabras de una mujer: “Cuando vives la castidad, descubres una vida más llena de esperanza,
más vibrante, más real que cualquier otra cosa que hayas experimentado teniendo sexo fuera del
matrimonio, esa es la intensidad de los castos”.[2]

“La castidad no es una negación, sino una gran afirmación al Sí verdadero” (Papa Benedicto XVI).

La castidad, siendo así, no consiste en “no tener sexo”, pero eso es la abstinencia: enfocarse en lo
que no se puede hacer o tener. Por el contrario, la castidad es lo que sí se puede hacer y tener
ahora mismo si se quiere: un estilo de vida que da libertad, respeto, paz, alegría y hasta romance
sin remordimiento, sin temores ni angustias. [3]

Pero cuando se viven relaciones sexuales prematrimoniales se corre el peligro de que ambos se
estén adelantando, o como se dice popularmente: “se están comiendo el postre antes de tiempo”.

La castidad prepara para un matrimonio en fidelidad. Y para esto es importante señalar que la
mujer debe evitar el ser ingenua creyendo que el hombre se quedará con ella solamente por la
sexualidad, esto es mentira, ya que la herida principal del varón es en la carne, en la lujuria. Lo que
atrae verdaderamente a un hombre no es la sexualidad sino la amistad.

Así queda claro entonces que cuando la mujer cede a los instintos sexuales del varón en el
noviazgo, no le está ayudando para nada a ser mejor, por el contrario, está haciendo más grande
su herida proveniente del pecado original. Pues bien lo dice el adagio: “sebaste al tigre a carne,
después irá a buscar otra carne”, “¿le pusiste el collar? Otra le pondrá la cadena”. Sexo lo podrán
encontrar en cualquier parte, y el cuerpo de la mujer no es una carnada, es templo del Espíritu
Santo. Como mujer debe apuntarse a la belleza del alma, belleza espiritual. Un cuerpo mejor
siempre el varón lo encontrará, pero si el varón aprende a amar a la mujer por su virtud, por su
alma, y por lo que es como mujer, nunca encontrará a otra persona igual y con un alma como la
suya.

El deseo, el placer y el sexo no generan un vínculo estable, el amor verdadero sí genera un vínculo
que dura para siempre. El deseo se acaba cuando se acaba la belleza; el amor en cambio perdura
porque el alma no se acaba, no envejece. He aquí la importancia de apostarle a la virtud, de ser
mejores cada día, a construir relaciones sobre el amor verdadero. La belleza atrae, pero la virtud
enamora. Ya lo decía Santa Catalina de Siena: “El amor más puro y verdadero no es aquel que sube
desde la impresión, sino aquel que desciende desde la admiración”. Además, la belleza sin virtud
cansa.

La mujer quiere un hombre que sepa manejar su vida más que cualquier automóvil. Busca un
hombre centrado, coherente, maduro. Pese a esto, hoy se enfrenta una gran inmadurez a nivel
afectivo. Lo que decepciona a una mujer es la inseguridad del varón de no saber hacia dónde
dirigirse, más que en lo material.

2. Creer que son afines cuando sólo les gusta estar juntos

Hay parejas que creen tener mucho en común, cuando en la realidad no es así. En este punto cabe
resaltar que el matrimonio es fundamentalmente convivencia, es decir, en el noviazgo ante una
pequeña discordia, uno de los dos puede evadir la situación hasta el otro día, mientras que ya en
el matrimonio la convivencia es permanente y el conflicto debe resolverse prontamente para no
generar una división o ruptura en la relación conyugal.

Para esto se requiere que hayan muchas cosas es común, un proyecto de vida en común. Hay
gente que se casa sin saber para qué se casa. ¿Has pensado qué clase de matrimonio quieres?
Para esto es importante discernir ciertos elementos direccionados a la elección adecuada del
cónyuge.

Todo lo anterior se logra con la amistad. Lo único que perdura desde el noviazgo hasta el final del
matrimonio es la amistad, porque en el matrimonio puede llegar un punto donde se acaban las
relaciones sexuales por una enfermedad o por la edad, quedando así la amistad esponsal que se
ha construido durante toda la vida. Esa amistad se construye conociendo al otro, sabiendo qué
piensa, ama, sueña y desea. Esto no implica que ambos sean iguales en todo, porque
evidentemente hay diferencias.

Estas diferencias son normales, enriquecen, y complementan la relación, por lo tanto, hay cosas
que los cónyuges sólo sanarán a través del sacramento del matrimonio, reconociendo que el
cónyuge es ministro de sanación.

3. Creer que están pensando cuando sólo están sintiendo

Un noviazgo es un tiempo para pensar y reflexionar objetivamente, mirando los pro y los contra de
la pareja. Hay un mito que ha hecho mucho daño en las parejas, y es la concepción de que si la
pareja tiene algún comportamiento o vicio indeseado, eso se podrá cambiar posteriormente en el
matrimonio; este falso ideal y engaño ha generado grandes desilusiones y decepciones en muchos
corazones.

El conocimiento es una palabra clave en el noviazgo. En la iglesia cuando los novios dicen en el
altar: “sí, acepto”, esto quiere decir que se conoció y se conoce al otro, que se acepta con sus
virtudes y defectos, y que se ha tomado el tiempo de conocerlo “antes de”, porque de lo contrario
hay un engaño hacia sí mismo. Bien es cierto que en el matrimonio todo lo bueno y lo malo del
otro se aumenta. Todo esto puede hacer feliz o infeliz en el matrimonio.

Otra aclaración de vital importancia es saber que la pareja no es la persona que muestra ser ante
el otro, sino la persona que muestra ser ante los demás. Aquí aparece el enamoramiento como
una etapa donde se pone la mejor cara, y hasta se ocultan los defectos.

Un buen cónyuge es el producto de la familia que tuvo. Un esposo se empieza a hacer desde la
cuna, en la crianza.

4. La pareja la da Dios
Un punto fundamental antes de señalar los criterios de discernimiento para la elección del
cónyuge, es saber que el cónyuge se le pide a Dios, para no correr el riesgo de tomar una decisión
equivocada en un asunto de tanta trascendencia, donde la elección será determinante para toda la
vida. Esta es la decisión más importante que quizás una persona deba tomar, porque es la única
persona de la familia que tendrá la oportunidad de elegir. “Cuando tú eliges, fácilmente te
equivocas, pero Dios no se equivoca”.

Es importante considerar todas las características que se buscan en el futuro cónyuge. ¿Tal como
vivo y estoy, me merezco una persona así? Todos cometemos errores, pero también todos
podemos ser capaces de corregirnos y vivir una vida llena de virtudes.

Para esto no hay que ser resignados y conformistas, es preciso presentarle a Dios con total
confianza y abandono, cómo se desea el cónyuge, con la certeza de que Él siendo un Padre
generoso siempre le da a sus hijos mucho más de lo que ellos pueden desear, porque es
eternamente fiel. Para esto, la persona debe tener paciencia y esperanza en las promesas de Dios.
(cf. Mt 6,33).

¡Hay que hacer partícipe a Dios de esta elección! Porque si no es así Dios podrá decirte: “¿Acaso
me lo consultaste”? ¿Acaso me preguntaste a mi primero si te convenía esa persona, o era a quien
yo había dispuesto para tu felicidad?”. “Quien ora sabe tomar decisiones verdaderamente porque
está mirando a la eternidad”.

5. Criterios de discernimiento en la elección del cónyuge

Es importante reconocer estas “tres comuniones”:

 Comunión espiritual: Es importante identificar si la persona con la que se tiene un


noviazgo tiene los mismos valores espirituales, es decir, que los dos posean las mismas
creencias religiosas, que amen a Dios por encima de todas las cosas, signo auténtico de
que respetan y valoran la fe cristiana. Habrán casos en que ambos no profesen la misma
religión, y no quiere decir que sea impedimento para contraer matrimonio, pero sí habrán
dificultades que tendrán que hablarse previo al sacramento, para no tener futuras
desavenencias, especialmente en la educación de los hijos.

 Comunión humana: En muchos casos es probable que espiritualmente la pareja se lleve


muy bien, pero humanamente no, y es aquí donde reside el carácter. Ante este punto,
debe evaluarse si la persona tiene un carácter que no puede soportarse y es indigerible. Si
no se es capaz de soportar un temperamento demasiado activo o pasivo, se recomienda
pensar muy bien en estos aspectos antes de contraer matrimonio, porque de lo contrario
las consecuencias serían terribles, desencadenando así una futura separación. Un sabio
sacerdote decía:

“Un excelente noviazgo, será un buen matrimonio,

Un buen noviazgo, será un matrimonio regular,

Un noviazgo regular, será un mal matrimonio,

Y un mal noviazgo, será un infierno”


El criterio es este: “acepta lo que no puedes cambiar, y cambia lo que no puedes aceptar”.

Es fundamental que entre ambos haya una amistad. No se puede tener alguien diferente del novio
como mejor amigo, el otro debe ser el mejor amigo, aspecto que luego sostendrá la amistad
conyugal, base de un matrimonio feliz.

 Comunión económica: Es muy importante a la hora de contraer matrimonio tener los


medios necesarios para casarse, lo cual no implica ser una persona con mucho dinero y
lujos excesivos, pero sí por lo menos evitar al máximo contraer deudas que
posteriormente pongan en peligro la convivencia dentro del matrimonio.

Si el aspecto económico no se cuida en la relación, acaba con todo, con la intimidad sexual, con la
paz en el hogar. De hecho, las mismas raíces etimológicas confirman la misión del varón como
proveedor, quien es el que más se desestabiliza cuando el factor económico está en declive:

 Matrimonio: Es el compuesto de dos palabras latinas: Matris (madre), munium (oficio).


Equivale a oficio de la madre.

 Patrimonio: Es el compuesto de dos raíces latinas: Patris (padre), munium (oficio). Equivale
al oficio del padre.

Naturalmente la madre está atenta al hogar, y el padre sostiene más el patrimonio, por esto a él le
corresponde procurar la estabilidad en el sentido económico.

Estas tres comuniones se disciernen con un buen tiempo en el noviazgo, que en este caso, no debe
ser ni demasiado corto porque trae problemas posteriores en la convivencia, ni demasiado largo
porque trae problemas en la castidad. No hay un tiempo determinado, pero se sugiere que sea un
tiempo prudente para poder discernir seriamente cómo va la relación, dependiendo las edades, y
si se proyectan en un futuro matrimonio.

Es muy recomendable que los novios durante su tiempo de conocimiento, compongan una oración
conjuntamente, pidiendo a Dios luz y sabiduría para que los conduzca al perfecto cumplimiento de
su Divina Voluntad con pureza, discernimiento y fidelidad, suplicando además la poderosa
protección de la Virgen María y San José, modelos auténticos del amor verdadero.

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