“Capacidad portante de los suelos, en arcilla y arena para vivienda de tres pisos en
la ciudad de Machala”
Vinueza, (2021) en su investigación tiene como propósito analizar qué tan resistente es
el suelo frente a cargas externas, lo cual ayuda a definir recomendaciones técnicas para
estabilizar los suelos evaluados. Las muestras estudiadas mostraron una baja capacidad
para soportar presión. Por ejemplo, en el caso de la arcilla, se tuvo que mejorar el suelo
hasta una profundidad de 0,9 metros para lograr una resistencia de 2,38 Kg/cm², cuando
inicialmente solo soportaba 1,57 Kg/cm². El suelo natural sin tratamiento apenas tenía
una capacidad de carga de 0,29 Kg/cm².
En cuanto a la arena, se necesitó una mejora de 60 cm, añadiendo 30 cm de grava y 30
cm de balasto de rellno, lo que permitió aumentar su resistencia a 1,85 Kg/cm²,
partiendo de una capacidad inicial de 0,70 Kg/cm².
En resumen, los suelos arcillosos y arenosos no tienen una buena capacidad para
soportar estructuras, por lo que se requiere mejorarlos o reemplazarlos con materiales
más resistentes como la grava o el balasto. Esto se debe a que la arcilla y el limo tienen
baja cohesión y no se comportan bien bajo cargas pesadas. Vinueza, (2021, p.42)
“Diseño de la capacidad portante del suelo de la localidad de Pacchilla distrito de
Rumisapa para la construcción de viviendas unifamiliares, Tarapoto 2020”
Cubas & Chumacero, (2021), el objetivo de esta investigación fue evaluar la capacidad
del suelo para soportar cargas, utilizando la metodología del sistema de clasificación
SUCS. Los ensayos estándar realizados mostraron que el contenido de humedad en el
suelo varía entre 11,68% y 16,33%, lo que indica que el suelo está parcialmente seco.
Los resultados también señalan que, en el área analizada, las muestras de suelo de grano
fino se clasifican como arcillas tipo CL, caracterizadas por tener una plasticidad media.
Además, los valores de cohesión obtenidos estuvieron entre 0,12 y 0,28 Kg/cm², y el
ángulo de fricción entre 17° y 21°, lo cual sugiere que el suelo tiene un alto contenido
de arcilla.
En cuanto a la capacidad portante admisible (σ), en la Zona I —con un nivel de
cimentación de aproximadamente 1,50 metros de profundidad y 1,00 metro de ancho—,
esta se encuentra entre 10,36 y 10,59 toneladas por metro cuadrado. Por su parte, en la
Zona II, donde la cimentación también está a 1,50 metros de profundidad y mantiene el
mismo ancho, la capacidad admisible es mayor, oscilando entre 11,15 y 14,39 toneladas
por metro cuadrado. (Cubas y Chumacero, 2021, p.83)
“Creep Behavior of Red-Clay Under Triaxial Compression Condition”
En la investigación de Xue et al. (2020), el estudio se enfocó en analizar la resistencia al
corte y el comportamiento de fluencia de la arcilla roja, con el objetivo de comprender
su capacidad de resistencia a largo plazo y cómo se deforma bajo distintas cargas
estructurales. Para ello, se realizaron ensayos triaxiales que fueron comparados con
modelos teóricos de fluencia ya existentes.
Durante los ensayos triaxiales en condiciones consolidadas y drenadas (CD), se
obtuvieron un ángulo de fricción de 21,5° y una cohesión de 61,1 kPa para el suelo
evaluado. Las pruebas se llevaron a cabo bajo tres niveles distintos de presión de
confinamiento, utilizando un método de carga por etapas múltiples.
Después de alcanzar la etapa de fluencia, todas las muestras mostraron una deformación
con forma de tambor y planos de falla definidos, lo cual se relaciona con el modo de
ruptura típico en este tipo de arcillas. Estos resultados fueron contrastados con tres
modelos teóricos de fluencia comúnmente usados en la práctica geotécnica.
El análisis de los ensayos triaxiales CD reveló que, al aumentar la presión de
confinamiento, también aumentan las deformaciones necesarias para alcanzar el
máximo esfuerzo desviador. Asimismo, se observó que bajo presiones de confinamiento
más bajas, las muestras no desarrollaron planos de falla bien definidos.
En las pruebas de fluencia controladas por tensión, usando carga escalonada, las curvas
de deformación mostraron una forma escalonada pronunciada. Con una presión de
confinamiento de 50 kPa, la muestra colapsó en el cuarto escalón de carga, mientras que
con confinamientos de 75 y 100 kPa, las muestras atravesaron una fase de fluencia
rápida en el quinto paso de carga.
“Estimación del parámetro de resistencia al corte, ángulo de fricción en suelos
granulares mediante ensayos de escala reducida”
Apaza (2017), El objetivo principal de esta investigación es determinar el ángulo de fricción
de los suelos granulares. Para ello, se aplicó una metodología que consiste en escalar la curva
granulométrica original a tres tamaños máximos: 38.1 mm, 19.1 mm y 4.76 mm, manteniendo
constante el tamaño mínimo en 0.075 mm. Este proceso genera tres granulometrías nuevas, cada
una con diferentes coeficientes de uniformidad. A partir de estas granulometrías, se calcularon
los vacíos máximos y mínimos correspondientes, así como los del material original, lo que
permitió estimar la densidad relativa y, posteriormente, el ángulo de fricción.
Los resultados obtenidos de doce puntos de muestreo en suelos granulares del Distrito
de Santa Lucía —específicamente gravas dentro de una matriz arenosa (GW, GP y GW-
GM)— indican que el ángulo de fricción se encuentra entre 35.42° y 38.16°, con
densidades relativas que oscilan entre 24.01% y 43.60%.
Para confirmar la validez de estos resultados, se realizó un análisis estadístico
comparando las densidades relativas obtenidas mediante los ensayos de vacíos máximos
y mínimos. El valor del estadístico de prueba fue 0.024, dentro del rango aceptable de -
2.074 a 2.074, lo que indica que no hay diferencias significativas entre las muestras
comparadas. Por tanto, se concluye que la metodología empleada es válida y confiable.
“Comportamiento geotécnico de suelos arcillosos compactados, respuesta a cargas
estáticas y dinámicas”
La tesis doctoral presentada por Carlota Gómez (2018), el objetivo principal de esta
investigación fue analizar las propiedades ingenieriles y el comportamiento geotécnico
de suelos arcillosos con alta plasticidad, enfocándose en aspectos como la
deformabilidad, permeabilidad, respuesta esfuerzo-deformación y parámetros de
resistencia. Para ello, se llevaron a cabo diversos ensayos de laboratorio, con el
propósito de reducir los impactos ambientales y los costos de construcción mediante la
reutilización de suelos excavados, aprovechando la abundancia de materiales marginales
disponibles en España.
Para desarrollar el estudio, se prepararon tres tipos principales de muestras: arcilla
compactada sin aditivos, arcilla mezclada con un 10% de arena, y arcilla mezclada con
un 20% de arena. Las pruebas realizadas incluyeron ensayos de compactación con el
método Proctor modificado, hinchamiento libre, consolidación unidimensional y ensayo
triaxial no drenado-consolidado (CU), entre otros.
Los resultados mostraron que la incorporación de arena mejoró significativamente el
comportamiento del suelo. En particular, se logró una notable disminución de la
deformabilidad, con una reducción de los parámetros expansivos que varió entre un
51% y un 94%, según el contenido de arena. Además, se registró una baja en la presión
de poros conforme aumentaba la proporción de arena en la mezcla. En consecuencia, se
concluyó que la compactación y estabilización del suelo arcilloso con arena mejora sus
propiedades geotécnicas, transformándolo en un material adecuado para su uso en obras
de construcción.