Trabajo Final – La transversalización de la ESI en nuestras prácticas pedagógicas
GRUPO 3
Nombres y DNI:
· Cereceda Juan Sebastian DNI: 32094147. Médico Esp. en Medicina Familiar y Técnico
Docente Médico del CEF 108 Maipú.
· Scarafia Maria Noe DNI: 25262401 – Prof. en Artes Visuales y Preceptora
· Piano Solari Camila. DNI: 37847470 Prof. De Psicología y salud y adolescencia.
· Pisoni Sofia DNI: 31941310 Prof. De Comunicación.
· Machado Silvana DNI: 29267091 Maestra Nivel Inicial.
Recorrido elegido: 2A – 2B – 2C
Producción escrita – Ensayo
2A – Una experiencia que marcó una biografía escolar
Uno de los integrantes del equipo cursó su secundaria en los años 2000 en una institución
religiosa semiprivada con central en Chascomús. En ese contexto profundamente atravesado por
el dogma católico, presenció un hecho que con el tiempo se reveló como bisagra en su percepción
de la justicia educativa. Una compañera, con apenas 15 años, tuvo que ocultar su embarazo
durante meses por temor a ser expulsada. Se fajaba el abdomen, usaba ropa suelta y evitaba
cualquier gesto que pudiera “delatarla”. Cuando finalmente se supo su situación, la institución
decidió excluirla, bajo el argumento de “mal ejemplo” para el resto de las alumnas.
Este hecho quedó grabado no solo por su violencia simbólica, sino por la naturalización social que
lo rodeó: nadie lo cuestionó. No hubo espacio para el cuidado, ni para la escucha, ni para la
afectividad. Mucho menos, para el ejercicio de derechos. Hoy, a la luz del recorrido por la
Educación Sexual Integral, esa escena cobra otro sentido: el de una oportunidad histórica que fue
negada.
2B – Lecturas que iluminan lo vivido
La situación relatada fue analizada colectivamente a partir de herramientas conceptuales
trabajadas en los módulos del curso. En primer lugar, la noción de currículum como “texto de
género” (Escapil, 2018) resultó reveladora. La exclusión de la compañera no solo fue una decisión
administrativa; fue la expresión de un currículum oculto que define quién tiene lugar en la escuela
y quién no, según mandatos morales y de género preestablecidos.
En segundo lugar, desde el eje “Valorar la afectividad”, Abramowski y Sorondo (2022) diferencian
la ESI de la educación emocional porque esta última reduce el conflicto a lo individual. La ESI, en
cambio, plantea una pedagogía del vínculo, la empatía y la escucha como prácticas políticas que
construyen subjetividad y comunidad. En el caso analizado, el silencio institucional y la
estigmatización no hicieron más que profundizar la soledad de una adolescente en situación de
vulnerabilidad.
En tercer lugar, el abordaje de “Respetar la diversidad” de cuerpos y trayectorias vitales, trabajado
por Diana Maffía (2008), muestra que la matriz hegemónica de la feminidad católica expulsó
simbólicamente a una joven cuyo cuerpo ya no respondía al ideal de pureza que la institución
promovía. La maternidad adolescente fue leída como desviación moral y no como situación social
compleja.
Por último, el concepto de “poética del daño” desarrollado por val flores (2016), nos permitió
resignificar esta experiencia desde una pedagogía crítica. El daño producido no fue solo a una
estudiante: fue a toda una comunidad que aprendió a callar, a mirar para otro lado, a obedecer
antes que a cuidar.
2C – Intervenir desde la práctica: propuestas desde la ESI
Un cuarto de siglo sin ESI, ni Matrimonio Igualitario, ni Ley de Identidad de Género, ni Interrupción
Voluntaria del Embarazo. Tenía 15, era mujer, estaba embarazada. Iba a la católica en
Chascomús y la pasó mal. Mariana hubiera sido más feliz en la escuela de hoy.
Ella y nosotros. Hubiéramos tenido una formación más libre; desde la perspectiva interseccional,
podríamos habernos percatado de que estábamos atravesados por diferentes violencias y las
hubiéramos buscado, identificado y le hubiésemos presentado batalla. Porque el terreno de los
derechos es el de una “gramática” que siempre está “en disputa”. Frente a una definición
institucional como la de los 2000, que estableció quién tenía lugar en la escuela y quién no,
opondríamos la idea de que todas, todos y todes tenemos el derecho a la educación. No
dejaríamos que esas restricciones formaran parte del currículum oculto, porque las habríamos
hecho visibles para combatir las exclusiones que producen.
Si tuviéramos 15 en la escuela de hoy, estaríamos buscando la justicia curricular con nuestros
docentes para que todos los intereses y perspectivas estén contemplados (Terigi, 2008). Eso nos
habría conducido a producir más igualdad en nuestras relaciones y a fortalecer nuestros vínculos,
gran remedio contra cualquier intento de expulsión de una estudiante. Tal vez nuestro currículum
no hubiera estado hecho de estereotipos de género, cuerpos hegemónicos, binarismo,
androcentrismo y patriarcado. Gracias a la ESI hubiéramos hablado de la construcción de la
identidad y del proyecto de vida; también de la pareja, el amor y el cuidado mutuo en las
relaciones afectivas y del embarazo no intencional. O del embarazo y las maternidades y
paternidades desde un abordaje integral. O del derecho de las personas a vivir su sexualidad de
acuerdo a sus convicciones y preferencias en el marco del respeto por los/as otros/as (Equipo de
la Dirección de Formación Docente Permanente, 2024, M2, pág.14). Y así, a nadie se le hubiera
ocurrido que Mariana podría parecerse a algo como un “mal ejemplo” y, mucho menos, que
necesitara ser expulsada para no propagar el germen de la reivindicación de “nuestro derecho a
ser un monstruo” (Shock, 2017).
Con ESI, ella hubiera contado con un espacio de escucha activa, en el que hubiera podido
expresar lo que le ocurría, sus miedos, incertidumbres, angustias y se la hubiera acompañado sin
juzgarla porque la ESI hace visible que la dimensión afectiva “nos atraviesa como sujetos
individuales y colectivos” (Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente, 2024, M3,
pág.6). La Educación Emocional, con su discurso “psicologizante y reduccionista” y con sus
“limitaciones conceptuales y metodológicas" (Cabanas Díaz y González-Lamas, 2021), la hubiera
hecho responsable exclusiva de su éxito o derrota, más allá de las características del contexto.
El cuerpo es un objeto y blanco de poder (Lionetti, 2011; Scharagrodsky, 2007). Pero, en la
actualidad, quizás Mariana no hubiera intentado ocultarlo, maquillarlo o transformarlo con fajas,
ropa holgada y diferentes posiciones para que no se corriera de lo que la escuela católica
consideraba “normal”. La institución educativa tradicional ha sido “una institución disciplinadora y
normalizadora del cuerpo” (Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente, 2024, M5,
pág. 5). Lo normal era un cuerpo borrado, no un locus de conflicto. Si nuestra escuela hubiera sido
esta, la ESI nos habría ayudado a ver los cuerpos como cuerpos sexuados y la sexualidad desde
el punto de vista integral. El cuerpo no hubiera respondido a la mirada biomédica, a la intervención
de otros. Con ESI, hubiéramos comprendido que el cuidado es también psíquico y social.
Hubiéramos dejado de lado esa visión personal del cuidado para pensar más allá, en los demás.
Nosotros como sus compañeros junto con los docentes, hubiéramos construido “sentidos
novedosos y hospitalarios” en el aula que la “cobijen y abracen” y hubiéramos contribuido también
a desarticular “las pedagogías de la ignorancia” (flores, 2016).
Queremos que la escuela que hoy hacemos como docentes sea cada vez mejor. Transformarla
requiere de una práctica comprometida y situada. Lo que no se nombra, se perpetúa. Recuperar la
historia de una compañera y repensarla con las herramientas de la ESI constituye también una
forma de reparación simbólica. Desde nuestro lugar como docentes y profesionales de la salud,
asumimos el compromiso ético y pedagógico de ser parte activa de una cultura escolar que
abrace en lugar de expulsar, que acompañe en lugar de juzgar.
Bibliografía
Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente. Dirección Provincial de Educación
Superior, DGCyE. Provincia de Buenos Aires. Equipo de la Dirección de Educación Sexual Integral
(ESI) dependiente de la Subsecretaría de Educación de la provincia de Buenos Aires (2024)
Módulo 2 Garantizar la equidad de género y el respeto por la diversidad La transversalización de
la ESI en nuestras prácticas pedagógicas. DGCyE. Buenos Aires
Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente. Dirección Provincial de Educación
Superior, DGCyE. Provincia de Buenos Aires. Equipo de la Dirección de Educación Sexual Integral
(ESI) dependiente de la Subsecretaría de Educación de la provincia de Buenos Aires (2024) M3
Acerca de una política de la afectividad. La transversalización de la ESI en nuestras prácticas
pedagógicas. DGCyE. Buenos Aires
Equipo de la Dirección de Formación Docente Permanente. Dirección Provincial de Educación
Superior, DGCyE. Provincia de Buenos Aires. Equipo de la Dirección de Educación Sexual Integral
(ESI) dependiente de la Subsecretaría de Educación de la provincia de Buenos Aires (2024)
Módulo 5 El cuidado del cuerpo y la saludo. La transversalización de la ESI en nuestras prácticas
pedagógicas. DGCyE. Buenos Aires
Escapil, Analís y Severino, Moira (2018). Educación Sexual Integral en Argentina: disputas de
sentidos en la historia reciente de una política curricular. Ponencia presentada en XII 79 Congreso
Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericana. Montevideo, Uruguay
Flores, V. (2016). Afectos, pedagogías, infancias y heteronormatividad. Pedagogías transgresoras.
Lionetti, L. (2011). Discursos, representaciones y prácticas educativas sobre el cuerpo de los
escolares: Argentina en las primeras décadas del siglo XX. Cuadernos de historia (Santiago), (34),
31-52.
Maffía, D. (2008). “Contra las dicotomías: feminismo y epistemología crítica”. Buenos Aires:
Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, UBA.
Scharagrodsky, P. A., & Southwell, M. (2007). El cuerpo en la escuela. Explora, las ciencias en el
mundo contemporáneo. Pedagogía
Sorondo, J., & Abramowski, A. L. (2022). Las emociones en la Educación Sexual Integral y la
Educación Emocional. Tensiones y entrecruzamientos en el marco de un ethos epocal
emocionalizado. Revista de Educación, (25.1), 29-62.
Shock, S. (10 septiembre 2017)- Reivindico mi derecho a ser un monstruo. Colectivo Manifiesto
https://www.youtube.com/watch?v=UAuHa0whIM8
Terigi, F. (2008). Lo mismo no es lo común. Frigerio, G. y Diker G.(Comps) Educar: posiciones
acerca de lo común. Bs. As. Del Estante.