En el Perú, la ley permite el uso legal de medicamentos derivados del cannabis para
tratar enfermedades crónicas, dolorosas o terminales, lo cual representa un avance
significativo en la mejora de la calidad de vida de muchos pacientes. Estos
medicamentos han demostrado beneficios terapéuticos, especialmente en aquellos casos
donde otros tratamientos no han sido eficaces, y su legalización amplia las alternativas
disponibles para médicos y pacientes frente a enfermedades complejas. Además, la
regulación del cannabis medicinal busca asegurar que los productos ofrecidos sean de
calidad, seguros y trazables, protegiendo así la salud de los pacientes y enfrentado el
crecimiento del mercado informal. Aunque aún persisten limitaciones como la falta de
acceso legal a semillas y la ausencia de normas técnicas específicas, lo que ha
contribuido enormemente al crecimiento y desarrollo del mercado informal. En este
contexto, surge la siguiente interrogante: ¿Considera Ud., que la Ley 30681 que regula
el uso medicinal y terapéutico del cannabis y sus derivados garantiza adecuadamente el
derecho a la salud que deben tener todos los peruanos? Desde mi perspectiva, la
respuesta es sí, ya que ofrece a las pacientes alternativas terapéuticas eficaces, a pesar
de los retos que conlleva su implementación. Por ello con el propósito de defender mi
postura fundamentare argumentos sólidos.
El estado peruano garantiza y regula el uso del cannabis con fines exclusivamente
medicinales y terapéuticos mediante el Decreto Supremo N° 004-2023-SA, que
actualiza parcialmente el reglamento anterior N° 005-2019-SA. Este nuevo marco
establece licencias específicas para la producción, exportación y uso de cannabis
medicinal. Solo ciertos actores como farmacias, universidades, instituciones de
investigación, entidades públicas y asociaciones de pacientes pueden participar en estas
actividades, siempre que cuenten con la certificación y autorización necesaria. Las
asociaciones, conformadas por al menos dos pacientes o sus representantes legales,
pueden realizar producción artesanal si están debidamente registradas y acreditadas por
el Estado. El acceso a estos productos está regulado a través de licencias y registros
sanitarios. Estas son otorgadas por la Digemid en Lima y por las direcciones regionales
en otras zonas, y tienen vigencia limitada, pudiendo ser suspendidas por
incumplimientos. Para adquirir cannabis medicinal, los pacientes deben estar inscritos
en la Renpuc, presentar receta medica y comprar en farmacias autorizadas.
El cannabis medicinal ha demostrado mejorar la calidad de vida de personas con
enfermedades crónicas y degenerativas. Estudios científicos y experiencias clínicas
confirman que ayuda a reducir el dolor neuropático, inflamación y mejora funciones
como el sueño y el apetito, siendo especialmente útil en casos de epilepsia refractaria,
Parkinson y esclerosis múltiple. Además, se considera una alternativa menos invasiva y
con menos efectos secundarios en comparación con tratamientos convencionales, ya que
no cusa dependencia severa ni presenta alto riesgo de sobredosis. Los efectos adversos
mas comunes suelen ser leves, como somnolencia, sequedad bucal o mareos temporales.
Por ello, muchos pacientes y especialistas lo consideran un complemento eficaz a las
terapias tradicionales, especialmente cuando estas han fallado o generan efectos
colaterales intensos. El autocultivo y las asociaciones cannábicas permiten a los
pacientes personalizar su tratamiento, eligiendo variedades adecuadas, controlando las
dosis y asegurando la calidad del producto. Estas asociaciones, muchas veces
impulsadas por madres cuidadoras o pacientes crónicos, juegan un papel clave al
promover el acceso humano, justo y seguro al tratamiento. En Perú, leyes como la
N° 30681 y la N° 31312 respaldan el uso terapéutico del cannabis y permiten el cultivo
asociativo y la producción artesanal, aunque su implementación aun enfrenta obstáculos
como la falta de información, los trámites burocráticos y la estigmatización. Por ello, se
proponen medidas complementarias como fortalecer la producción local para reducir
costos, abrir dispensarios fuera de Lima, y desarrollar programas de educación y
sensibilización dirigidos a profesionales de la salud, pacientes y comunidades rurales.
Estas acciones ayudarían a cerrar brechas en el acceso y a garantizar que el tratamiento
con cannabis medicinal este disponible de manera equitativa en todo el país.
Para concluir, la Ley N.º 30681 representa un avance significativo en la protección del
derecho a la salud en Perú, al regular el uso medicinal y terapéutico del cannabis,
ofreciendo nuevas alternativas para pacientes que no responden a tratamientos
convencionales. Esta norma promueve la prescripción médica responsable, la
investigación científica y el control sanitario de los productos, garantizando calidad y
seguridad. Además, con la autorización del cultivo asociativo para asociaciones de
pacientes, se busca mejorar la accesibilidad y reducir costos, lo que refleja el
compromiso del Estado con una salud más inclusiva. Aunque aún existen desafíos en su
implementación, como la limitada disponibilidad y costos elevados, la ley marca un
camino claro hacia una atención médica más moderna y humanizada. Fortalecer esta
legislación con políticas públicas, educación y mayor inversión permitirá que los
beneficios del cannabis medicinal lleguen efectivamente a todos los peruanos,
consolidando así el derecho a la salud como un derecho real y tangible.