Mi nombre es Jesús Velásquez y soy ciudadano venezolano.
Hoy me armo de valor para
relatar, con el alma en las manos, los motivos que me obligaron a huir de mi país de origen, con
la esperanza de encontrar refugio en un lugar donde se me permita vivir con dignidad, respeto
y libertad.
En Venezuela fui víctima de homofobia, agresiones físicas y abusos sexuales, todo ello por el
simple hecho de ser homosexual. Vivir allí se volvió una tortura constante. No solo enfrentaba
una discriminación sistemática, sino también un entorno social y político represivo, donde
expresar una opinión contraria al gobierno podía significar la pérdida de los pocos beneficios
que nos ayudaban a sobrevivir.
Mi madre y yo dependíamos de la bolsa de comida del CLAP y de la compra controlada de la
bombona de gas. Bastaba con que algún jefe de la zona escuchara un comentario crítico para
que nos castigaran con el retiro de esos beneficios esenciales. La pobreza, el miedo y la
persecución eran parte de mi día a día. La vida era insostenible.
Por eso, mi madre y yo tomamos la dolorosa decisión de huir hacia Perú, buscando un futuro
más seguro y digno. Sin embargo, allí nos enfrentamos a una nueva forma de violencia: la
xenofobia. Fui víctima de constantes insultos, amenazas y agresiones, tanto yo como mi
madre. Tuvimos que mudarnos de distrito porque no podíamos caminar tranquilos por la calle
sin temor a ser atacados solo por ser venezolanos.
Intenté ganarme la vida de forma honrada, con un puesto informal a las afueras de nuestra
vivienda, pero incluso allí sufrí extorsiones y amenazas de muerte. Delincuentes nos exigían
pagos diarios solo para dejarnos trabajar. Todo por apenas ocho soles. Cuando me negué a
seguir pagando, la violencia aumentó. Temí por mi vida.
En medio de esa desesperación, mi familia y yo decidimos que yo debía marcharme. Soy el
mayor de cuatro hermanos, y los más pequeños aún están en edad escolar. Ellos no podían
abandonar sus estudios, así que fui yo quien asumió la responsabilidad de buscar un lugar
seguro, con la esperanza de poder ayudarlos desde fuera.
Llegué a España con fe, con la esperanza de comenzar de nuevo en una tierra que desde el
primer momento me acogió con respeto y humanidad. Aquí, por primera vez en mucho tiempo,
me he sentido libre. Libre de miedo, libre de odio. He sido tratado con dignidad y respeto, y he
encontrado personas que me han brindado oportunidades de crecimiento tanto personal como
laboral.
España me ha devuelto la esperanza, y me ha permitido ser yo mismo sin temor a ser
rechazado por mi orientación sexual. Amo profundamente a este país. Aquí me siento a salvo,
útil, y parte de una sociedad que valora a las personas por lo que son y no por de dónde
vienen.
Por todo lo expuesto, con todo mi corazón y con la mayor humildad, ruego que se me conceda
el derecho a permanecer legalmente en esta nación. Quiero seguir construyendo mi vida en
este país hermoso, seguir apoyando a mi familia desde la distancia, y ser un ciudadano que
aporta con trabajo, respeto y gratitud a la comunidad que me ha dado una nueva oportunidad
de vivir.
Gracias por escuchar mi historia.
Jesús Velásquez
N° de Pasaporte: 183171854