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BIOÉTICA

La bioética es el estudio de la conducta humana en las ciencias de la vida y el cuidado sanitario, surgida en respuesta a la crisis de la neutralidad ética durante la Segunda Guerra Mundial. Se basa en principios éticos como la autonomía, beneficencia, no-maleficencia y justicia, que guían la investigación y la práctica médica. La Ley 26529 establece los derechos del paciente, incluyendo el consentimiento informado y el trato digno, asegurando que se respeten sus decisiones y se proteja su intimidad.

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BIOÉTICA

La bioética es el estudio de la conducta humana en las ciencias de la vida y el cuidado sanitario, surgida en respuesta a la crisis de la neutralidad ética durante la Segunda Guerra Mundial. Se basa en principios éticos como la autonomía, beneficencia, no-maleficencia y justicia, que guían la investigación y la práctica médica. La Ley 26529 establece los derechos del paciente, incluyendo el consentimiento informado y el trato digno, asegurando que se respeten sus decisiones y se proteja su intimidad.

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BIOÉTICA

CONCEPTO
Es un vocablo que proviene de dos raíces griegas:
BIOS”: vida y “ETHIKE”: ética, valores morales.
La prestigiosa Encyclopedia of Bioethics (coordinada por Warren Reich) define la
bioética como "el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias
de la vida y del cuidado sanitario, en cuanto que tal conducta se examina a la luz de los
valores y de los principios morales".
HISTORIA
Aparece por primera vez en 1971como título del libro de Van Rensselaer Potter,
“Bioethics. Brigde to the future”, con el objeto de promover el dialogo entre dos
culturas que parecían incapaces de comunicarse entre sí –Ciencia y Humanidades–
Durante las primeras décadas del siglo XX perduró la visión que propiciaba una
supuesta “neutralidad ética”. Pero esto entró en crisis durante la segunda guerra
mundial con Hiroshima y Nagasaki, con Dachau y Auschwitz, espejos de las atrocidades
cometidas con seres humanos en nombre de la ciencia.
Es por ello que nace hacia fines de los años 60 la bioética, ante una creciente toma de
conciencia respecto de la tensión y ambigüedad existentes entre la técnica y
humanización.
FACTORES DE INFLUENCIA
Comienzan a influir tres factores:
 Los avances científicos – técnicos (particularmente en el campo de las ciencias de la
vida)
 Los cambios operados en los conceptos de salud y en la práctica médica (especial
relevancia a la revalorización del paciente como persona)
 El tránsito hacia una ética secular, que sin embargo debe apoyarse en la
racionalidad humana y situarse en el terreno filosófico en busca de un paradigma
de “racionalidad ética” (más allá del ordenamiento jurídico y más acá de las
convicciones religiosas personales.
COMISIÓN NACIONAL PARA LA PROTECCIÓN DE LOS SUJETOS HUMANOS DE LA
INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA Y DEL COMPORTAMIENTO.
En 1974, por decisión del Congreso Norteamericano fue creada la “National
Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral
Research”, a fin de investigar e identificar los principios éticos básicos que deberían
dirigir la investigación con seres humanos en las ciencias del comportamiento y en la
biomedicina.
EL INFORME BELMONT
Luego de cuatro años de deliberaciones, la Comisión volcó su trabajo interdisciplinario
en un informe final que lleva el nombre de su presidente y es conocido como “Belmont
Report”
Este informe surge a raíz de la practicas abusivas que se habían llevado a cabo en los
EEUU para encontrar una cura para la sífilis y otras enfermedades, entre uno de los
varios motivos, además de los múltiples reportes de abusos contra sujetos humanos
que participaron en experimentos médicos.
PRINCIPIOS ÉTICOS BÁSICOS
La expresión "principios éticos básicos" se refiere a aquellos conceptos generales que
sirven como justificación básica para los diversos principios éticos y evaluaciones de las
acciones humanas. Entre los principios básicos aceptados generalmente en nuestra
tradición cultural, tres son particularmente apropiados a la ética de investigaciones que
incluyen sujetos humanos: los principios de Respeto a las Personas (conocido como
“Autonomía”), Beneficencia, del cual, y como contrapartida algunos autores han
derivado un cuarto principio, conocido como “No-Maleficencia” y Justicia.
1- Autonomía de la voluntad
El principio de respeto a las personas se divide en dos exigencias morales separadas: la
exigencia de reconocer autonomía y la exigencia de proteger a aquellos con autonomía
disminuida. Una persona autónoma es una persona capaz de deliberar acerca de sus
metas personales y de actuar en el sentido de tales deliberaciones. Este principio se
basa en la convicción de que el ser humano debe ser libre de todo control exterior y ser
respetado en sus decisiones vitales básicas. Se refiere al respeto debido a los derechos
fundamentales del hombre, incluido el de la autodeterminación. Las personas
inmaduras o incapacitadas pueden requerir protección en lo que se refiere al respeto
que merecen mientras estén incapacitadas. Sucintamente, el principio de autonomía
significa, en el terreno médico, que el paciente debe ser correctamente informado de
su situación y de las posibles alternativas de tratamiento que se le podrían aplicar.
Asimismo, significa que deben respetarse las decisiones de los pacientes que, después
de una adecuada información, tienen la suficiente competencia para tomar la decisión.
2- Beneficencia
El “bonum facere”, hacer el bien. El informe Belmont rechaza claramente la idea clásica
de la beneficencia como caridad; propone en cambio el siguiente concepto: “Para los
propósitos de este documento, beneficencia se entiende en un sentido más fuerte,
como obligación. En este sentido, han sido formuladas dos reglas como expresiones
complementarias de los actos de beneficencia: 1) no hacer daño, y 2) extremar los
posibles beneficios y minimizar los posibles riesgos, sin distinguir aquí entre la
maleficencia (el primun non nocere) y la beneficencia propiamente dicha”.
3- No-maleficencia
La práctica médica ha estado asociada con el principio kantiano de hacer el bien y
evitar el mal (la máxima latina “primum non nocere”, “sobre todo, no hacer daño”) que
los médicos hipocráticos practicaban y enseñaban. Este principio es distinto a la
beneficencia, ya que el deber de no dañar es más obligatorio que la exigencia de
promover el bien. Implica, sobre todo, el imperativo de hacer activamente el bien y de
evitar el mal. El daño que se hace a una persona es más rechazable, en ciertas
circunstancias, que el de no haber promovido su bien; la exigencia ética es más
imperativa. De este principio se derivan para el médico normas concretas como “no
matar”, “no causar dolor”, etc.
4- Justicia
Se entiende por tal, la imparcialidad en la distribución de los riesgos y de los beneficios
o, en otras palabras, se lo puede concebir como aquel que obliga a tratar a los iguales,
igualitariamente.
Se refiere a la obligación de igualdad en los tratamientos y, respecto del Estado, en la
distribución equitativa de los recursos para prestar los servicios de salud, investigación,
etc. Tradicionalmente, la justicia se ha identificado con la equidad, con dar a cada uno
lo que le corresponde. Esta justicia o equidad no significa que se deba tratar a todos los
pacientes de la misma forma, pero sí que cada uno tenga acceso a los servicios
médicos adecuados, dignos y básicos. Asimismo, en el trato con el paciente, el médico
u odontólogo no deben anteponer juicios de valor ni hacer distinciones por origen
racial, sociocultural o socioeconómico, creencias religiosas, ideológicas o de otra
índole, sino que el médico solamente debe ver en el paciente al ser humano sufriente
que acude a él en busca de alivio a su dolor o sufrimiento.

Ciertamente que hoy la bioética y el bioderecho, surgido de los nuevos problemas que
la biotecnología genera desde los puntos de vista ético y jurídico, ocupan lugares y
papeles, de gran significación en la cultura de nuestro tiempo. (Ciuro Caldani, 1997).
Cuando nos encontramos en presencia de problemas “bioéticos”, estamos en realidad
frente a un campo de convergencia entre hechos biológicos y medios instrumentales
por un lado y sistema de valores por el otro, que requieren con frecuencia un cauce
jurídico. Se origina así un nuevo ámbito del derecho, el de los denominados “derechos
personalísimos” (Cifuentes, 1994).
TEMAS DE LA BIOÉTICA
Los trasplantes de órganos, la procreación medicamente asistida, la prolongación
artificial de la vida, en encarnizamiento terapéutico, el derecho a morir con dignidad y
el consentimiento informado, la investigación en salud, incluida la experimentación con
seres humanos, los problemas vinculados al aborto, al sida, las cuestiones relacionadas
con la genética (diagnóstico prenatal, asesoramiento genético, proyecto genoma
humano, terapias génicas, test genéticos, etc.) problemas ambientales y tantos otros,
configuran hoy temas centrales de la bioética que han originado crecientes
regulaciones jurídicas.

CASO NANCY CRUZAN – CORTE EE.UU. – 1990


Accidente de tránsito en 1983. Estado vegetativo desde luego de 3 semanas del
accidente. En coma durante esas tres semanas. Llegó a la Corte por “writ of certiorari”.
Denegó la autorización para retirar los soportes de vida. La paciente no había
redactado un “living will”. El voto de la disidencia dijo “la Constitución requiere que la
protección del Estado de la vida de Nancy Cruzan deba realizarse de manera de
respetar los mejores intereses de la nombrada” y “que ante la inexistencia del living
will, su familia, el curador ad litem y un juez imparcial han de decidir cuáles son sus
mejores intereses”.

LEY 26529 – DERECHOS DEL PACIENTE

ARTICULO 1º — Ámbito de aplicación. El ejercicio de los derechos del paciente, en


cuanto a la autonomía de la voluntad, la información y la documentación clínica, se rige
por la presente ley.
Asistencia. El paciente, prioritariamente los niños, niñas y adolescentes, tiene derecho
a ser asistido por los profesionales de la salud, sin menoscabo y distinción alguna,
producto de sus ideas, creencias religiosas, políticas, condición socioeconómica, raza,
sexo, orientación sexual o cualquier otra condición. El profesional actuante sólo podrá
eximirse del deber de asistencia, cuando se hubiere hecho cargo efectivamente del
paciente otro profesional competente.
Trato digno y respetuoso. El paciente tiene el derecho a que los agentes del sistema de
salud intervinientes, le otorguen un trato digno, con respeto a sus convicciones
personales y morales, principalmente las relacionadas con sus condiciones
socioculturales, de género, de pudor y a su intimidad, cualquiera sea el padecimiento
que presente, y se haga extensivo a los familiares o acompañantes.
Intimidad. Toda actividad médico - asistencial tendiente a obtener, clasificar, utilizar,
administrar, custodiar y transmitir información y documentación clínica del paciente
debe observar el estricto respeto por la dignidad humana y la autonomía de la
voluntad, así como el debido resguardo de la intimidad del mismo y la confidencialidad
de sus datos sensibles, sin perjuicio de las previsiones contenidas en la Ley Nº 25.326
(Protección de Datos).
Confidencialidad. El paciente tiene derecho a que toda persona que participe en la
elaboración o manipulación de la documentación clínica, o bien tenga acceso al
contenido de la misma, guarde la debida reserva, salvo expresa disposición en
contrario emanada de autoridad judicial competente o autorización del propio
paciente.
Autonomía de la Voluntad. El paciente tiene derecho a aceptar o rechazar
determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de
causa, como así también a revocar posteriormente su manifestación de la voluntad. Los
niños, niñas y adolescentes tienen derecho a intervenir en los términos de la Ley Nº
26.061(Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes) a los fines
de la toma de decisión sobre terapias o procedimientos médicos o biológicos que
involucren su vida o salud.
Información Sanitaria. El paciente tiene derecho a recibir la información sanitaria
necesaria, vinculada a su salud. El derecho a la información sanitaria incluye el de no
recibir la mencionada información. A los efectos de la presente ley, entiéndase por
información sanitaria aquella que, de manera clara, suficiente y adecuada a la
capacidad de comprensión del paciente, informe sobre su estado de salud, los estudios
y tratamientos que fueren menester realizarle y la previsible evolución, riesgos,
complicaciones o secuelas de los mismos.
Autorización. La información sanitaria sólo podrá ser brindada a terceras personas, con
autorización del paciente. En el supuesto de incapacidad del paciente o imposibilidad
de comprender la información a causa de su estado físico o psíquico, la misma será
brindada a su representante legal o, en su defecto, al cónyuge que conviva con el
paciente, o la persona que, sin ser su cónyuge, conviva o esté a cargo de la asistencia o
cuidado del mismo y los familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad
Interconsulta Médica. El paciente tiene derecho a recibir la información sanitaria por
escrito, a fin de obtener una segunda opinión sobre el diagnóstico, pronóstico o
tratamiento relacionados con su estado de salud.

CONSENTIMIENTO INFORMADO
Entiéndase por consentimiento informado, la declaración de voluntad suficiente
efectuada por el paciente, o por sus representantes legales en su caso, emitida luego
de recibir, por parte del profesional interviniente, información clara, precisa y adecuada
con respecto a:
a) Su estado de salud;
b) El procedimiento propuesto, con especificación de los objetivos perseguidos;
c) Los beneficios esperados del procedimiento;
d) Los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles;
e) La especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y
perjuicios en relación con el procedimiento propuesto;
f) Las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de
los alternativos especificados.
Obligatoriedad
Toda actuación profesional en el ámbito médico-sanitario, sea público o privado,
requiere, con carácter general y dentro de los límites que se fijen por vía reglamentaria,
el previo consentimiento informado del paciente.
Instrumentación
El consentimiento será verbal con las siguientes excepciones, en los que será por
escrito y debidamente suscrito:
a) Internación;
b) Intervención quirúrgica;
c) Procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos;
d) Procedimientos que implican riesgos según lo determine la reglamentación de la
presente ley;
e) Revocación.
Exposición con fines académicos: Se requiere el consentimiento del paciente o en su
defecto, el de sus representantes legales, y del profesional de la salud interviniente
ante exposiciones con fines académicos, con carácter previo a la realización de dicha
exposición.

Excepciones al consentimiento informado


El profesional de la salud quedará eximido de requerir el consentimiento informado en
los siguientes casos:
a) Cuando mediare grave peligro para la salud pública;
b) Cuando mediare una situación de emergencia, con grave peligro para la salud o vida
del paciente, y no pudiera dar el consentimiento por sí o a través de sus representantes
legales.
Las excepciones establecidas en el presente artículo se acreditarán de conformidad a lo
que establezca la reglamentación, las que deberán ser interpretadas con carácter
restrictivo.
Revocabilidad
La decisión del paciente o de su representante legal, en cuanto a consentir o rechazar
los tratamientos indicados, puede ser revocada. El profesional actuante debe acatar tal
decisión, y dejar expresa constancia de ello en la historia clínica, adoptando para el
caso todas las formalidades que resulten menester a los fines de acreditar
fehacientemente tal manifestación de voluntad, y que la misma fue adoptada en
conocimientos de los riesgos previsibles que la misma implica.
En los casos en que el paciente o su representante legal revoquen el rechazo dado a
tratamientos indicados, el profesional actuante sólo acatará tal decisión si se
mantienen las condiciones de salud del paciente que en su oportunidad aconsejaron
dicho tratamiento. La decisión debidamente fundada del profesional actuante se
asentará en la historia clínica.
CODIGO CIVIL Y COMERCIAL - ARTICULO 59.- Consentimiento informado para actos
médicos e investigaciones en salud. El consentimiento informado para actos médicos e
investigaciones en salud es la declaración de voluntad expresada por el paciente,
emitida luego de recibir información clara, precisa y adecuada, respecto a:
 Su estado de salud;
 El procedimiento propuesto, con especificación de los objetivos perseguidos;
 Los beneficios esperados del procedimiento;
 Los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles;
 La especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y
perjuicios en relación con el procedimiento propuesto;
 Las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o
de los alternativos especificados;
 En caso de padecer una enfermedad irreversible, incurable, o cuando se encuentre
en estado terminal, o haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación, el
derecho a rechazar procedimientos quirúrgicos, de hidratación, alimentación, de
reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital, cuando sean
extraordinarios o desproporcionados en relación a las perspectivas de mejoría, o
produzcan sufrimiento desmesurado, o tengan por único efecto la prolongación en
el tiempo de ese estadio terminal irreversible e incurable;
 El derecho a recibir cuidados paliativos integrales en el proceso de atención de su
enfermedad o padecimiento.
 Ninguna persona con discapacidad puede ser sometida a investigaciones en salud
sin su consentimiento libre e informado, para lo cual se le debe garantizar el acceso
a los apoyos que necesite.
 Nadie puede ser sometido a exámenes o tratamientos clínicos o quirúrgicos sin su
consentimiento libre e informado, excepto disposición legal en contrario.
 Si la persona se encuentra absolutamente imposibilitada para expresar su voluntad
al tiempo de la atención médica y no la ha expresado anticipadamente, el
consentimiento puede ser otorgado por el representante legal, el apoyo, el
cónyuge, el conviviente, el pariente o el allegado que acompañe al paciente,
siempre que medie situación de emergencia con riesgo cierto e inminente de un
mal grave para su vida o su salud. En ausencia de todos ellos, el médico puede
prescindir del consentimiento si su actuación es urgente y tiene por objeto evitar
un mal grave al paciente.
DIRECTIVAS ANTICIPADAS
Toda persona capaz mayor de edad puede disponer directivas anticipadas sobre su
salud, pudiendo consentir o rechazar determinados tratamientos médicos, preventivos
o paliativos, y decisiones relativas a su salud. Las directivas deberán ser aceptadas por
el médico a cargo, salvo las que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, las que se
tendrán como inexistentes.
CODIGO CIVIL Y COMERCIAL - ARTICULO 60.- Directivas médicas anticipadas. La
persona plenamente capaz puede anticipar directivas y conferir mandato respecto de
su salud y en previsión de su propia incapacidad. Puede también designar a la persona
o personas que han de expresar el consentimiento para los actos médicos y para
ejercer su curatela. Las directivas que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas se
tienen por no escritas. Esta declaración de voluntad puede ser libremente revocada en
todo momento.
HISTORIA CLINICA
A los efectos de esta ley, entiéndase por historia clínica, el documento obligatorio
cronológico, foliado y completo en el que conste toda actuación realizada al paciente
por profesionales y auxiliares de la salud.
Historia clínica informatizada.
El contenido de la historia clínica, puede confeccionarse en soporte magnético siempre
que se arbitren todos los medios que aseguren la preservación de su integridad,
autenticidad, inalterabilidad, perdurabilidad y recuperabilidad de los datos contenidos
en la misma en tiempo y forma. A tal fin, debe adoptarse el uso de accesos restringidos
con claves de identificación, medios no reescribibles de almacenamiento, control de
modificación de campos o cualquier otra técnica idónea para asegurar su integridad.
La reglamentación establece la documentación respaldatoria que deberá conservarse y
designa a los responsables que tendrán a su cargo la guarda de la misma.
Titularidad.
El paciente es el titular de la historia clínica. A su simple requerimiento debe
suministrársele copia de la misma, autenticada por autoridad competente de la
institución asistencial. La entrega se realizará dentro de las cuarenta y ocho (48) horas
de solicitada, salvo caso de emergencia.

Asientos
Sin perjuicio de lo establecido en los artículos precedentes y de lo que disponga la
reglamentación, en la historia clínica se deberá asentar:
a) La fecha de inicio de su confección;
b) Datos identificatorios del paciente y su núcleo familiar;
c) Datos identificatorios del profesional interviniente y su especialidad;
d) Registros claros y precisos de los actos realizados por los profesionales y auxiliares
intervinientes;
e) Antecedentes genéticos, fisiológicos y patológicos si los hubiere;
f) Todo acto médico realizado o indicado, sea que se trate de prescripción y suministro
de medicamentos, realización de tratamientos, prácticas, estudios principales y
complementarios afines con el diagnóstico presuntivo y en su caso de certeza,
constancias de intervención de especialistas, diagnóstico, pronóstico, procedimiento,
evolución y toda otra actividad inherente, en especial ingresos y altas médicas.
Los asientos que se correspondan con lo establecido en los incisos d), e) y f) del
presente artículo, deberán ser realizados sobre la base de nomenclaturas y modelos
universales adoptados y actualizados por la Organización Mundial de la Salud, que la
autoridad de aplicación establecerá y actualizará por vía reglamentaria.
Integridad
Forman parte de la historia clínica, los consentimientos informados, las hojas de
indicaciones médicas, las planillas de enfermería, los protocolos quirúrgicos, las
prescripciones dietarias, los estudios y prácticas realizadas, rechazadas o abandonadas,
debiéndose acompañar en cada caso, breve sumario del acto de agregación y desglose
autorizado con constancia de fecha, firma y sello del profesional actuante
Unicidad.
La historia clínica tiene carácter único dentro de cada establecimiento asistencial
público o privado, y debe identificar al paciente por medio de una "clave uniforme", la
que deberá ser comunicada al mismo.
Inviolabilidad.
Depositarios. La historia clínica es inviolable. Los establecimientos asistenciales
públicos o privados y los profesionales de la salud, en su calidad de titulares de
consultorios privados, tienen a su cargo su guarda y custodia, asumiendo el carácter de
depositarios de aquélla, y debiendo instrumentar los medios y recursos necesarios a fin
de evitar el acceso a la información contenida en ella por personas no autorizadas. A
los depositarios les son extensivas y aplicables las disposiciones que en materia
contractual se establecen en el Libro II, Sección III, del Título XV del Código Civil, "Del
depósito", y normas concordantes.
La obligación impuesta en el párrafo precedente debe regir durante el plazo mínimo de
DIEZ (10) años de prescripción liberatoria de la responsabilidad contractual. Dicho
plazo se computa desde la última actuación registrada en la historia clínica y vencido el
mismo, el depositario dispondrá de la misma en el modo y forma que determine la
reglamentación.
Legitimación
Establécese que se encuentran legitimados para solicitar la historia clínica:
a) El paciente y su representante legal;
b) El cónyuge o la persona que conviva con el paciente en unión de hecho, sea o no de
distinto sexo según acreditación que determine la reglamentación y los herederos
forzosos, en su caso, con la autorización del paciente, salvo que éste se encuentre
imposibilitado de darla;
c) Los médicos, y otros profesionales del arte de curar, cuando cuenten con expresa
autorización del paciente o de su representante legal.
A dichos fines, el depositario deberá disponer de un ejemplar del expediente médico
con carácter de copia de resguardo, revistiendo dicha copia todas las formalidades y
garantías que las debidas al original. Asimismo podrán entregarse, cuando
corresponda, copias certificadas por autoridad sanitaria respectiva del expediente
médico, dejando constancia de la persona que efectúa la diligencia, consignando sus
datos, motivos y demás consideraciones que resulten menester.
Negativa.
Acción. Todo sujeto legitimado en los términos del artículo 19 de la presente ley, frente
a la negativa, demora o silencio del responsable que tiene a su cargo la guarda de la
historia clínica, dispondrá del ejercicio de la acción directa de "habeas data" a fin de
asegurar el acceso y obtención de aquélla. A dicha acción se le imprimirá el modo de
proceso que en cada jurisdicción resulte más apto y rápido. En jurisdicción nacional,
esta acción quedará exenta de gastos de justicia.
Sanciones.
Sin perjuicio de la responsabilidad penal o civil que pudiere corresponder, los
incumplimientos de las obligaciones emergentes de la presente ley por parte de los
profesionales y responsables de los establecimientos asistenciales constituirán falta
grave, siendo pasibles en la jurisdicción nacional de las sanciones previstas en el título
VIII de la Ley 17.132 —Régimen Legal del Ejercicio de la Medicina, Odontología y
Actividades Auxiliares de las mismas— y, en las jurisdicciones locales, serán pasibles de
las sanciones de similar tenor que se correspondan con el régimen legal del ejercicio de
la medicina que rija en cada una de ellas.

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