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S/C TENERIFE
PROGRAMA PARA EL CONTROL DE ESFÍNTERES
El control de esfínteres es un hábito con gran importancia tanto para la familia como para la
adecuada integración del niño/a en su entorno escolar y social, además de un gran avance en su
autonomía personal. Se alcanza normalmente alrededor de los dos-tres años de edad, edad que
puede variar según la madurez del niño o la niña. Es muy importante iniciarlo en el momento que el
niño o la niña esté preparado/a, pues de lo contrario el esfuerzo no tendría el resultado esperado e
incluso se podrían dar posibles respuestas negativas o de rechazo.
Se comienza trabajando exclusivamente el control de esfínteres diurno, y no se comenzará
con el nocturno hasta que el primero no esté totalmente consolidado. Por lo general, el control
nocturno se inicia un año después de forma espontánea y sin mayores dificultades, ya que el
músculo esta ejercitado. De ser posible, conviene elegir para empezar un fin de semana largo,
vacaciones… para que pueda haber dedicación máxima y que se habitúe con una persona o en un
ambiente, antes de generalizar a otros momentos. También es aconsejable, si es posible, que se
inicie en primavera/verano, por el calor y el uso de ropa más ligera.
Una vez iniciado el proceso no se debe alterar de forma “caprichosa”, poniéndole y
quitándole los pañales a conveniencia de salidas, visitas…Se trata de que el niño o la niña
comprenda qué, cómo y dónde debe hacer siempre sus necesidades, por ello la constancia y la
rutina es crucial en este proceso. La experiencia nos dice que es importante ser sistemáticos en
el procedimiento y tener mucha paciencia, ánimo y confianza en el logro. Los “accidentes” serán
frecuentes, pero se irán dilatando en el tiempo.
Además hay que tener en cuenta las características especiales del alumnado con TEA. La
necesidad de anticipación y estructuración, la falta de habilidades comunicativas o las dificultades
para generalizar lo aprendido a distintos contextos obligan a usar formas alternativas al lenguaje
oral para comunicar la necesidad de ir al WC (con apoyo visuales o gestuales) y planificar el
aprendizaje del control de esfínteres en cada nueva situación.
Por último, es imprescindible la colaboración entre la familia y el centro escolar, actuar de
igual manera en ambos contexto es garantía de éxito.
FASES DEL PROGRAMA:
1. Elegir el momento adecuado.
Un programa de control de esfínteres se debe iniciar cuando el niño o la niña:
- Se mantiene “seco” sin pañal al menos durante 50 minutos.
- Puede estar sentado/a en la vasija u orinal durante un par de minutos.
- Muestra algunos signos de “notar” o ser consciente de que está mojado/a o sucio/a.
- Sigue algunas órdenes sencillas.
- Existe acuerdo y colaboración entre la familia y la escuela para llevar a cabo el programa.
2. Fase de preparación y registro de datos:
a) Decidir la fecha de inicio (familia y colegio).
b) Hablar con el niño/a y explicarle lo que se va a hacer, animándole para que colabore ya que
“va a ser mayor”, mostrarle (modelado) como otras personas (padre/madre, hermanos/as,
primos/as, compañeros/as de clase…) lo hacen haciendo hincapié en todos los pasos.
Podemos hacer uso de algún muñeco, realizando los pasos con él/ella. Emplear apoyos
visuales (dibujos-pictogramas) o fotografías propias de los pasos.
c) Observar la frecuencia con la que el niño/a hace pipí y caca. Para ello tenemos que:
- Quitar los pañales.
- Ponerle ropa de fácil manipulación (pantalón con elástico sin botones ni cremalleras,
falda…).
- Garantizar que esté cómodo/a cuando se siente en el váter (utilizar un adaptador o un
taburete bajo para que pueda apoyar los pies). Si se decide utilizar un orinal debe estar
siempre en el cuarto de baño. Es más aconsejable usar el váter con adaptador y peldaño,
pero si hay rechazo por miedo o dificultades motoras podemos empezar, de manera
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temporal, con el orinal. Mientras más líquido beba más ganas tendrá de hacer pipí y más
oportunidades tendremos para enseñarle dónde debe hacerlo.
3. Fase del aprendizaje.
Es muy importante que todo el proceso esté organizado en rutinas estables y que el niño/a
perciba el proceso de esta forma.
a) Establecer unos momentos fijos para que vaya al baño. Al principio el intervalo de tiempo
debe ser corto (20 minutos o media hora como mucho), intervalo que iremos prolongando en
función del tiempo que el niño/a retenga el pipí.
b) Cuando lo sentemos, debemos conseguir que permanezca sentado/a el tiempo suficiente. No
es recomendable hacer uso de juguetes u objetos que lo distraigan del fin último que es hacer
pipí, pero sí podemos hablarle, contarle cuentos, etc. No debe permanecer sentado/a más de
10 minutos. Es importante alabarle por permanecer sentado/a y animarlo/a a que haga pipí o
caca.
c) Anticiparle que es lo que vamos a hacer, haciendo uso de apoyo visual y/o gestual y siendo
muy claros en las palabras que utilicemos. Por ejemplo: "Vamos a ir al cuarto de baño para
hacer pipí en el váter, primero nos bajamos los pantalones, después nos bajamos los
calzoncillos (o braguitas), nos sentamos en el váter… ¡Y hacemos pipí en el váter!". No
importa ser repetitivos, se trata de asociar las imágenes y/o palabras claves (cuarto de baño,
váter, pipí… ) con el control de los esfínteres.
d) Si hace pipí hay que alabarle inmediatamente y darle alguna recompensa todas las veces que
lo haga correctamente durante el periodo de aprendizaje. Las recompensas pueden ser
sociales (elogios, atención y muestras de cariño…), alimentos preferidos, actividades que le
gusten etc.; elegir aquellas que realmente estimulen al niño/a, pero siempre debemos
elogiarlo/a por la hazaña.
e) Si no hace pipí lo sacaremos del cuarto del baño sin decir nada. Cuando notemos que tienes
ganas (movimientos o gestos), debemos ponerlo/a rápidamente al baño, diciéndole “vamos…
espera un poco, el pipí lo hacemos en el váter...”. Es importante encontrar el medio de
comunicarnos con él/ella para que exprese su necesidad ya sea mediante palabras (pipí,
caca…), mediante gestos (señalándose la vejiga o culo o indicando el lugar y cogiendo de la
mano…) o por pictogramas o fotos alusivas de él/ella.
f) Si se hace pipí encima, le “reprenderemos” serios pero suavemente (Por ejemplo: "NO, aquí
no se hace pipí, el pipí se hace en el váter"), a la vez que lo llevamos al cuarto de baño para
enseñarle la vasija e incluso podemos sentarlo/a un momento para recordarle el lugar
conveniente.
g) Al lavarlo/a podemos utilizar agua que no esté muy templada (sino más bien fría) y
manifestarle que estar sucio/a es una sensación desagradable. Apoyarnos en gesto y/o
pictogramas.
h) NUNCA debemos "exigirle" que haga pipí, puede provocar rechazo por parte del niño/a o
fijación para requerir nuestra atención.
i) Si vemos que el niño/a no comprende nada o si en un mes no se consigue progreso notable,
debemos abandonar el programa (sin reproches) y volver a intentarlo dos meses más tarde
con el mismo sistema.
4. Fase de consolidación.
En esta fase es importante procurar detectar cuando tiene ganas o si lleva mucho tiempo sin
hacer para preguntarle si lo necesita, de esta manera le ayudamos a ir tomando conciencia de la
necesidad antes de hacer. Posteriormente habrá que trabajar que exprese la necesidad sin tener
que ponerlo/a continuamente. En esta fase él/ella va realizando el proceso sólo/a o con alguna
pequeña ayuda si precisa y que se irán retirando.
5. Fase de generalización.
Es la última fase, puede durar varios meses y en ella el niño/a deberá ir sólo/a, sin tener que
avisar ni pedir ayuda. Los lugares conocidos son los más fáciles de generalizar (colegio, casa de
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abuelos/as…). En esta fase es importante que todas las personas de su entorno sigan las mismas
pautas y rutinas. En los lugares no habituales debemos acompañarlo/a cuando lo pida.
RECOMENDACIONES:
Los refuerzos, que inicialmente deben ser abundantes y “exagerados”, excepto cuando se trata
de alimentos, se deben ir reduciendo a medida que va avanzando en los logros, hasta
desaparecer del todo.
Desde el principio debe salir siempre totalmente vestido/a del cuarto de baño, de lo contrario
puede acostumbrarse a salir de cualquier manera y quitar después ese hábito supondrá doble
esfuerzo. En caso de que salga a medio vestir, volver a entrar con él/ella en el aseo para que se
vista siempre dentro, antes de salir. Podemos ayudarnos de de algún pictograma recordatorio en
la puerta de que hay que vestirse.
Cuando tenga “escapes” no debemos manifestar excesivo disgusto, podría gustarle esa
atención que se le presta aunque sea negativa. Lo mejor es limpiarlo/a y cambiarlo/a en silencio,
hacerle colaborar en la tarea. Si alguna vez se pone a jugar con las heces actuar de la misma
forma, sin aspavientos.
Si muestra rechazo o miedo al retrete, antes de iniciar el programa, hay que ir acercándolo/a
progresivamente, aunque en principio no se siente, pero que esté cerca para que se
acostumbre, que oiga la cadena, que vea como te sientas e indicándole "ves, no pasa nada"…
También podemos empezar porque haga en el pañal junto al retrete, soltarle el pañal un poco…
Igual en estas situaciones podemos empezar haciendo uso del orinal, sin olvidar que siempre
debe estar situado en el cuarto de baño.
Cuando cursan con estreñimiento, a veces les cuesta mucho defecar, se muestran muy rígidos y
con mayor rechazo para ir el baño y usa el váter/orinal. En estos casos hay que llenarse de
mucha paciencia y favorecer el consumo de alimentos con fibra, fruta y agua o zumos naturales
con el objetivo de mejorar el tránsito intestinal. También ayuda poner un taburete o peldaño
donde pueda apoyar los pies cuando esté sentado en la taza, es difícil hacerlo sin tener los pies
apoyados. En caso necesario, consultar con el médico la conveniencia de usar otros medios que
le alivien del estreñimiento y mitiguen el miedo y el dolor si fuera el caso. Una vez que vaya
alcanzando los logros, se irán suprimiendo los apoyos.
A veces pueden aguantar mucho rato sin hacer por no sentarse en el váter y esperan a que nos
preocupemos lo bastante para ponerles el pañal. Llegados a este punto es mejor ponerle el
pañal flojo, para poder observar cuando lo hace y acompañarlo/a con cariño al cuarto de baño,
intentando que rompa con esa rutina, aproximándolo poco a poco, primero al cuarto de baño,
luego al lado váter/orinal y finalmente que se siente a hacerlo.
Por último, los pasos a seguir en la cadena de ir al cuarto de baño:
1) Detectar y expresar la necesidad.
2) Dirigirse al cuarto de baño.
3) Subir la tapa.
4) Bajarse la ropa.
5) Quedarse de pie ante el retrete (pipi de niños) o sentarse en él.
6) Eliminar en el retrete.
7) Limpiarse.
8) Subirse la ropa.
9) Hacer correr el agua del retrete.
10) Lavarse las manos.
11) Refuerzo.
Se puede hacer uso de una tabla con estos pasos donde el niño o la niña ponga pegatinas
indicando sus logros. Se debe acompañar los pasos con fotos o pictogramas.
https://arasaac.org/materials/es/778 (BUSCAR EN GOOGLE: Control de esfínteres arasaac)
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"Reglas de Oro" que toda debemos tomar en cuenta cuando adaptemos nuestras propias
estrategias, ya que, podrían ser contraproducente romperlas:
1.NUNCA regañar, reprochar ni mucho menos castigar cuando se haga encima - Recordemos
que están aprendiendo y no hay mala intención - ¿Qué hacer? ¡No ha pasado nada! Hay que
apoyarlos pero sin hacerle fácil la limpieza, al guiarlo debemos enseñarles a cambiarse de ropa
solos (sin importar si se ensucian peor), la idea es que tomen conciencia de lo que sucede en su
cuerpo y tomen interés por evitar la situación incómoda.
2.NO OBLIGAR, presionar, o apurar al niño, mucho menos estresarnos, porque así les
transmitimos que ir al baño es un momento desagradable - Recordemos y repitamos
mentalmente la palabra PACIENCIA todas las veces que sean necesarias - ¿Qué hacer? Vamos
a crear un ambiente relajado, con los apoyos visuales necesarios y evitando la sobrecarga
visual (quitar flores, velas, adornos, etc.), mantén sentado al niño en el inodoro no más de 10
minutos así tengas que llevarlo más veces, hay que avanzar poco a poco.
3.PRESENTARLE OPCIONES que pueda escoger y le permita avanzar poco a poco con
confianza, es decir, si le da miedo el inodoro entonces ponle un asiento reductor y un banquito
bajo sus pies (muy importante), de esta manera bajas el miedo a caer y proporcionas estabilidad
y control en sus piernas, si esto tampoco funciona entonces ponlo en un vasito/orinal/taza para
niños y trata de darle el ejemplo sentándote tú en el inodoro y poniéndolo frente a ti.
4.SIEMPRE colócale ropa cómoda pero de contacto en piel, es decir, no usar shorts o vestidos
(caso niñas), sino pantalones deportivos o "monos", legins o medias (caso niñas). Aquí
trabajamos 2 objetivos, el primero es facilitarles la autonomía y el segundo es facilitarles la
sensación incómoda de ropa mojada y sucia al hacerse encima.
5.FESTEJARLE cuando lo haga bien, la idea es que se sienta orgulloso de haber aprendido
algo nuevo y de que cada día es un niño más grande, también reforzamos la idea de que ir al
baño es algo bueno.
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