En el siglo XVI el feudalismo comenzó a entrar en crisis por la recesión de
producción de la tierra, a causa del abandono de las tierras por la peste negra y
las cruzadas. En este contexto, los monarcas comenzarán a fortalecer su poder
frente a los señores feudales, iniciando las monarquías absolutistas. No hay que
dejar de lado que en ese momento protestantes y católicos protagonizaron
conflictos religiosos en algunas regiones de Europa, que además expresaban
intereses políticos por aumentar la participación su grupo en las decisiones de
gobierno.
La monarquía absolutista se desarrolló principalmente en Francia y España entre
los siglos XVI al XVIII, siendo sus principales características:
El poder del rey se originaba por derecho divino, por lo que se le consideraba
representantes de Dios en la Tierra.
La soberanía residía en el rey y no en los ciudadanos o la nación.
Un rey que controlaba todos los aspectos relativos al gobierno.
Su poder era ilimitado, tenía derecho a promulgar leyes, imponer justicia,
establecer y cobrar impuestos, nombrar y destituir funcionarios, comandar el
ejército, encargarse de la diplomacia y decidir sobre la paz o la guerra.
Para tener una visión de las funciones del rey, se te presenta el siguiente
esquema.
La monarquía y la religión
El absolutismo de Luis XIV exigía gobernar con una sola fe, por lo que se
preocupó por alcanzar el dominio de la Iglesia nacional y de los asuntos religiosos.
Para ello realizó tres políticas:
gradeCatolicismo
gradeJansenismo
gradeProtestante
Visiones del absolutismo
Los monarcas siempre han manifestado su poder a través de una serie de
elementos, en su vestimenta o contorno, que tienen la función de recalcar su
poder político en la esfera púbica. Entre estos elementos podemos encontrar:
Insignias de la realeza francesa encargadas por Luis XVIII, conservadas en
la basílica de Saint Denis.
Cetro:
El término cetro significa “imperio, dominio, poder” (Enciclopedia universal Espasa
1911: tomo XII). Especie de bastón de mando y signo de autoridad, generalmente
de metales nobles labrados y adornados. Se conectan con las largas varas que
utilizan como insignias los prebendados eclesiásticos y los mayordomos de
congregaciones, hermandades y cofradías.
Corona de Luis XV de Francia
Corona:
En el cristianismo fue interpretada como la señal de elección por Dios del
soberano, así como de la recompensa que este, de cumplir dignamente con su
misión, recibiría del cielo tras su muerte. Un símbolo del poder y riqueza de los
monarcas se encuentra en las tiaras, diademas y cintas frontales de los reyes, que
eran metálicas y adornadas con piedras preciosas.
Manto real:
Es símbolo de protección.
Anillos:
Simbolizan las bodas del rey con el reino. El anillo real solía utilizarse como sello
para dar fuerza legal a los documentos emitidos por el soberano.
Salón del trono del Palacio Real de España
Trono:
Se trata de un elevado donde solo se pueden sentar los monarcas, desde el que
preside los ceremoniales públicos.
A finales de la Edad Media, tras la crisis de las monarquías feudales surgiría una
nueva forma de gobierno, una que en un principio no desestimaría el modelo de
gobierno que le precedía, sino que más bien lo radicalizaría.
En este sentido, las monarquías absolutas surgieron como una forma de gobierno
en la que la toda la soberanía de un reino o nación recaía sobre el monarca. No
existía nadie por encima del rey, únicamente Dios, y sólo a él debía responder.
Definición de monarquía absoluta
La monarquía absoluta es una forma de gobierno en la que el monarca ostenta la
absoluta soberanía de su reino (por tanto, bajo este sistema no existe
la separación de poderes, algo que sí ocurre en otras formas de gobierno, como
el presidencialismo o el parlamentarismo).
Sin embargo, aunque el monarca sea el máximo soberano, en esta forma de
gobierno puede haber órganos legislativos y/o judiciales. No obstante, el monarca
es quien tiene la última decisión, por lo que bien podría revocar y reformar
las leyes a su voluntad.
Si bien esta forma de gobierno es extremadamente autoritaria y hasta tiránica, lo
cierto es que estuvo vigente desde finales de la Edad Media hasta mediados del
siglo XVIII, cuando las ideas filosóficas de la Ilustración la hicieron evolucionar
hacia el despotismo ilustrado.
A su vez, a finales del siglo XVIII esta última se convertiría en una de las causas
de la Revolución francesa y los movimientos liberales, que clamaban por nuevas
formas de gobierno sin desigualdades sociales ante la ley.
Significado de monarquía absoluta
El término monarquía absoluta está compuesto por dos palabras y, por tanto, su
significado etimológico resultará del análisis previo de las palabras que lo
componen.
Significado de monarquía
El termino monarquía encuentra su raíz etimológica en el griego μοναρχία,
transliterado como monarkhia, cuyo significado es Estado regido por un soberano.
A su vez, el griego μοναρχία está compuesto por las siguientes palabras:
μόνος: transliterada como monos; que significa solo, único, aislado.
αρχι: transliterado como arkhe, que quiere decir ser primero, mandar. A su vez,
esta palabra está vinculada al verbo ἄρχω, transliterado como arkho, cuyo
significado es soy el primero, yo gobierno.
-ια: un sufijo griego que indica cualidad. Cabe destacar que a menudo este sufijo
es utilizado en varios sustantivos del castellano empleados para referirse a
sistemas de gobierno, organización o poder (por ejemplo, oligarquía, anarquía,
jerarquía, etc.).
Significado de absoluto
El término absoluto procede del latín absolutus, siendo esta su raíz etimológica y
su significado el siguiente: que existe por sí mismo. Dicho término, a su vez, está
compuesto por las siguientes palabras:
Ab-: prefijo asociado al indoeuropeo apo- y al griego ἀπό, cuyo significado puede
ser privación y/o separación.
Solutus: raíz del verbo solvere, que significa soltar. A su vez, el sufijo -tus,
traducido como -to, es utilizado para formar un participio e indicar que ha recibido
la acción del verbo que le antecede.
Origen de la monarquía absoluta
Se puede señalar a Inglaterra como el primer reino en ostentar una monarquía
absoluta, siendo Athelstan el Glorioso, de la casa Wessex, quien uniese a todos
los reinos anglosajones el 12 de julio del año 927, proclamándose Rex Totius
Britanniae (rey de toda Britania).
Si bien los faraones del antiguo Egipto ejercían sus funciones como jefes de
Estado sin ningún límite —incluso los consideraban dioses vivientes—, el
concepto de monarquía absoluta no puede aplicarse a los mismos, ya que este
tipo de monarquías sí respondía ante alguien, solo que ese alguien era Dios
mismo (y no cualquier dios, sino en concreto el dios del cristianismo).
Características de la monarquía absoluta
Es un derecho divino
El poder que ostenta un monarca absolutista viene dado por Dios y solo debe
responder ante él, por lo que ningún tipo de limitación jurídica puede o debe
detenerle; su voluntad está por encima de toda ley humana.
No obstante, la Iglesia, específicamente el papa, quien es el vicario de Cristo en la
tierra, en ocasiones podía intentar detener las acciones del rey si las consideraba
injustas o ajenas a la voluntad divina.
Es un poder hereditario y vitalicio
Las monarquías absolutas eran hereditarias y vitalicias, es decir, se ejercían de
por vida y se transmitía automáticamente entre el padre monarca y su hijo.
Es un poder absoluto e incuestionable
Bajo este tipo de mandato, el monarca poseía el poder absoluto del reino, por lo
que no existía ninguna clase de separación de poderes.
El monarca ejercía el poder legislativo, ya que podía fijar leyes y decretos (lo que
diferencia a esta monarquía de la centralizada, donde existía un parlamento).
Además, fungía como juez (poder judicial) y también estaba al mando del ejército
de su reino. En consecuencia, su poder era incuestionable, pues él era el poder, la
ley y el orden al mismo tiempo.
Posee un brazo armado
El monarca ostentaba su propio brazo armado, que estaba constituido de la
siguiente manera:
La guardia real: era la encargada de velar por la seguridad del monarca.
El ejército del reino: responsable de velar por la seguridad del reino y mantener en
orden el sistema monárquico.
Posee una sociedad estamental
Las monarquías absolutas no poseían ningún tipo de división de poderes a nivel
político, pero sí a nivel social, pues esta estaba fuertemente divida en clases o
estamentos:
Nobleza (primer estado): integrada por los nobles y la aristocracia.
Clero (segundo estado): constituido por los miembros de la Iglesia.
Burguesía, campesinos y asalariados urbanos (tercer estado): eran los únicos que
estaban obligados a pagar tributo y diezmo a la iglesia.
Posee funcionarios públicos
Desde un punto de vista administrativo, las monarquías absolutas
eran gobernadas por un selecto grupo de ministros y funcionarios públicos, ya
que, obviamente, el rey no podía realizar él solo todas las negociaciones, pactos y
demás funciones administrativas del reino.
Posee una administración centralizada
La administración de los fondos del reino, recolectados mediante el cobro de
impuestos al tercer estado y la explotación de las tierras pertenecientes a la
nobleza, eran administrados por los funcionarios públicos del monarca (bajo la
supervisión y aprobación de este último).
Legado histórico
El legado histórico de las monarquías absolutas se puede comprobar en
los majestuosos palacios construidos durante el auge de dicho sistema político y
que aún perduran en la actualidad.
Final de la monarquía absoluta
Las monarquías absolutas comenzaron su declive tras el surgimiento de las ideas
filosóficas de la Ilustración, aunque más bien absorbería dicho basamento
filosófico para evolucionar al despotismo ilustrado.
Por su parte, el despotismo ilustrado inició su decadencia tras el estallido de la
Revolución francesa, siendo esto lo que acabase con las monarquías absolutas de
Europa Occidental, ya que en Rusia aún los zares continuarían ejerciendo este
tipo de gobierno hasta su desaparición en 1917.
Ejemplos de monarquías absolutas
En este mapa podemos observar a los países que han tenido o tienen una
monarquía absoluta desde comienzos del siglo XX. En morado claro se indican las
naciones que han tenido un monarca absoluto desde 1900 pero que ya no lo
tienen. En morado oscuro se muestran las monarquías absolutas a fecha de enero
de 2007.
Estos son los soberanos que ostentaron monarquías absolutas a lo largo de largo
de la historia:
Monarcas absolutos del Reino de Inglaterra:
Athelstan el Glorioso.
Edmundo I el Magnífico.
Edred.
Edwy el Bello.
Edgar el Pacífico.
Eduardo el Mártir.
Etelredo II el Indeciso.
Edmundo II de Inglaterra.
Canuto II el Grande.
Haroldo Harefoot.
Canuto Hardeknut.
Eduardo el Confesor.
Haroldo II de Inglaterra.
Guillermo I de Inglaterra.
Guillermo II de Inglaterra.
Enrique I de Inglaterra.
Matilde de Inglaterra.
Esteban de Inglaterra.
Enrique II de Inglaterra.
Ricardo Corazón de León.
Juan sin Tierra.
Go-Daigo Tennō, emperador de Japón.
Luis XIV de Francia.
Luis XV de Francia.
Luis XVI de Francia.
Federico III de Dinamarca.
Carlos XI de Suecia.
Carlos XII de Suecia.
Ulrica Leonor de Suecia.
Monarcas absolutos del Imperio ruso:
Pedro I de Rusia.
Catalina I de Rusia.
Pedro II de Rusia.
Ana de Rusia.
Iván VI de Rusia.
Isabel I de Rusia.
Pedro III de Rusia.
Catalina II de Rusia.
Pablo I de Rusia.
Alejandro I de Rusia.
Nicolás I de Rusia.
Alejandro II de Rusia.
Alejandro III de Rusia.
Nicolás II de Rusia.
Monarquías absolutas vigentes:
Arabia Saudita.
Brunéi.
Catar.
Ciudad del Vaticano.
Omán.
Suazilandia.
Autoevaluación
Relaciona cada número con su significado correspondiente en las opciones de
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