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Estudio de Osha

Los Orishas son intermediarios entre el Dios Supremo y los humanos, encargados de atender los problemas de la vida. Elegguá, el primero de los Santos Guerreros, es el guardián de los caminos y la personificación del azar, mientras que Oggún y Ochossi representan la fuerza y la cacería, respectivamente. Cada Orisha tiene su propio simbolismo y rituales, siendo esenciales en la práctica de la santería.

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Estudio de Osha

Los Orishas son intermediarios entre el Dios Supremo y los humanos, encargados de atender los problemas de la vida. Elegguá, el primero de los Santos Guerreros, es el guardián de los caminos y la personificación del azar, mientras que Oggún y Ochossi representan la fuerza y la cacería, respectivamente. Cada Orisha tiene su propio simbolismo y rituales, siendo esenciales en la práctica de la santería.

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LOS ORISHAS

Autor: Mario Verrier

Los Orishas no son más que los intermediarios entre la divina trilogía Oloddumare-Olofi-Olorum y los hombres;
pues el Dios Supremo no se ocupa de los problemas humanos y para ello creó y da poder a los Orishas.

Nombres, Fu
EGGUN: Es el Alma o Espíritu de los muertos, los depositarios de los secretos del saber. El concepto de Eggun
comprende a los espíritus de los antepasados, de los difuntos cercanos, de aquellos que fueron iniciados por el
mismo padrino que tiene el creyente vivo, así como por otros que pueden acompañarlo para brindarle su apoyo,
auxilio y consejos; aunque consideran que hay algunos de gente malvada que pueden ser manipulados para hacer
el mal.

ELEGGUÁ-ESHU:

Es el primero de los Santos


Guerreros. Una de sus
tareas principales es la de
guardiero ya que, según
la leyenda, fue una gracia que le otorgó Olofi en recompensa a su dedicación. Todas las ceremonias
comienzan con la invocación a Elegguá, el pedirle permiso para iniciarla, por lo que cualquier acción que
se vaya a acometer en la vida hay que consultarla primero con él. Elegguá obra como el dueño de los
caminos, quien los abre o cierra a su antojo, el que marca las encrucijadas de la vida. Tiene las llaves del
destino, franquea y cierra las puertas de la felicidad o la desgracia; dueño del futuro y el porvenir. Es la
personificación del azar y la muerte, por lo que se encuentra vinculado a Eshu.
La pareja Elegguá-Eshu constituye la expresión de las inevitables relaciones entre lo positivo y lo negativo. En la
puerta de la casa reside Elegguá marcando con su presencia la frontera entre dos mundos: el interno de
seguridad, y el externo de peligro donde reside Eshu; y por ello, la pareja es indisoluble a pesar de su oposición.
Elegguá protege el hogar y cuando se presentan problemas es que ha entrado Eshu.

Elegguá es un niño, pero muy maldito. Su collar es de cuentas alternas en color rojo y negro, que representa la
vida y la muerte, el principio y el fin, la guerra y la paz. Elegguá es también la alegría, amigo de hacer bromas, de
jugar con los creyentes; pero a la vez, es victimario implacable aplicando los castigos más severos a los que
incumplan sus designios. Si se le va a ofrendar a algún santo, primero hay que homenajearle a él. Los lunes de
cada semana, y los días 3 de cada mes, antes de las doce del mediodía, se le saca de su velador, se pone un rato
al sol y se le unta manteca de corojo para recibir su comida.

Una piedra de sabana, verdadero otán de Elegguá, con los polvos de Orula es lo que usan para prepararlo; con
omiero se humedece un poco de cemento en el que se mezclan otros materiales mágicos y se modela el rostro
que le representa. Este es el llamado Elegguá de masa, al que se le incorporan tres cauries para conformarle los
ojos y la boca.
OGGÚN

Oggún es el segundo de los santos guerreros, uno de los


más antiguos orishas, símbolo de fuerza primitiva y
energía terrestre. Hermano de Changó, Elegguá, Ozun y Orula.
Violento y astuto. Patrón de los herreros, macheteros,
mecánicos, y de los que conducen todo tipo de vehículos. Su collar es de cuentas verdes y negras
alternas. A veces una simple herradura o un clavo de línea férrea lo representa; sin dudas, una de las
divinidades más complejas de la santería cubana.

Oggún es travieso y astuto como Elegguá, pero más voluntarioso. Sus símbolos son el machete, palas, picos,
cadenas, y demás herramientas férreas. Está equiparado en Matanzas a San Juan Bautista; en otros sitios a San
Pedro. Oggún vive en el monte y tiene muchos caminos o avatares, pero en los ilé-osha o templos, lo personifican
en un caldero de hierro con tres patas y herramientas metálicas de todo tipo.

OCHOSSI

Ochossi, también guerrero, es el representante de la cacería y posee


como símbolo y atributo el arco y la flecha que se incorpora,
personificándose dentro del mismo caldero de hierro de Oggún. Es
el protector de las prisiones y “tener letra de Ochossi” significa estar
en camino hacia algún problema de justicia. Se dice que fue mago y adivino; mitológicamente hijo de
Yemayá y hermano del médico por excelencia, Inle. Se le sincretiza con San Norberto. Ochossi es el mejor
de los cazadores y sus flechas no fallan nunca. Su nombre completo es Ochossi Oddi Mata.

OZUN:

Mensajero de Obbatalá y de Olofi, Ozun también se recibe cuando se entregan los guerreros; es el vigilante de la
cabeza de los creyentes, apoyándose Orula en él para tener los poderes de la adivinación y el conocimiento real y
eminente. No “habla por letra de caracol (no se le consulta)” aunque siempre acompañe a los guerreros.
Representa la vida misma. Su receptáculo es una copa metálica cubierta, habitualmente con una figura de un gallo
en la tapa. Esta caja cerrada, que nunca debe ser abierta, contiene la carga mágica; y debe estar protegida contra
eventuales caídas ya que este hecho es anuncio de la muerte o desgracias por venir de su poseedor.
ELEGGUÁ

En Nigeria este Orisha es conocido como Esu (pronunciado Eshu).


El es muy importante y casi toda familia o pueblo lo reverencia sin tener en cuenta al Orisha que adora
tradicionalmente.
El debe ser propiciado antes que nadie porque es el que lleva las ofrendas a los otros Orishas, y no lo hará así a
menos que sea honrado primero.
Según Awolalu, sin Esu la dinámica del ritual no existiría: “Si él no recibiera los elementos necesarios
requeridos para satisfacer su función constructiva, se vengaría obstaculizando el camino de la bondad y
abriendo los caminos que son hostiles y destructivos para los seres humanos. De aquí que es temido y
reverenciado”.
Pero los Yorubas no ven a Eshu como una entidad maligna, ni admiten el concepto de fuerzas radicalmente
opuestas, tales como lo bueno y lo malo.
Eshu es uno de los “funcionarios” de Oloddumare (Dios) y simplemente está para tratar de probar el corazón
humano.
Su principal función es llevar mensajes entre seres humanos y los otros Orishas y reportar las acciones
humanas a Oloddumare.
En Santería, Eshu es conocido como Elegguá, Elegbara, y Eshu.
Como Elegguá, es la esencia de la potencialidad; como Elegbara es el controlador del poder; y como Eshu, es
el eterno vagabundo, moviéndose con mucha rapidez de lugar a lugar, y apareciendo donde menos se espera.
En realidad, Elegguá está más allá de lo bueno y lo malo; es la justicia personificada y castiga o recompensa
con perfecta ecuanimidad.
En muchas formas Elegguá es un símbolo de destino y de perfecto balance en la naturaleza; mientras que
pueda ser propiciado para ayudar a sus seguidores en sus esfuerzos humanos, puede crear estragos en la vida
de una persona si ese individuo se comporta inadecuadamente.
La visión de Elegguá sobrepasa la de los otros Orishas.
Sólo él sabe el pasado, presente y futuro sin recurrir a los sistemas de adivinación, conoce los males que
afectan a la humanidad, y conoce las curas; siempre está justificado en lo que hace y aunque sus acciones
puedan ser difíciles de entender a veces, Elegguá nunca actúa irracionalmente.
Es simplemente que conoce cosas que nadie más sabe y actúa según su juicio siempre perfecto.
En Santería, Elegguá está en las esquinas y en las encrucijadas y protege el hogar contra los peligros.
Algunos santeros guardan la imagen de Elegguá en sus patios en una casa pequeña construida especialmente
para él, pero la mayoría lo guarda dentro de la casa, cerca de la puerta de enfrente, de modo que pueda
mantener alejado el mal.
Los castigos de Elegguá son usualmente dañinos en naturaleza, parecidos a las travesuras que un niño inquieto
puede hacer; pero en casos extremos, cuando el Orisha quiere mostrar su descontento con un trasgresor,
tratará con el culpable con mano dura.
Esa persona puede convertirse en la víctima de un robo o un accidente, o incluso puede terminar en la cárcel,
todos castigos distintivos de Elegguá.
Las recompensas son igualmente inconfundibles, usualmente acompañados de una señal especial del Orisha,
tales como sus colores (rojo y negro) o su número (tres o cualquier múltiplo de tres, especialmente veintiuno).
Se dice que Elegguá tiene veintiún caminos y en cada uno tiene un conjunto diferente de características.
Cada uno de estos nombres es precedido por el nombre Eshu.

Hay un Eshu Alabwanna,


Eshu Laroye,
Eshu Bi,
Eshu Afra,
Eshu Barakeno, etc.
Eshu Alabwanna vive en el monte,
Eshu Laroye se oculta detrás de las puertas,
Eshu Ayé trabaja con Olokun, un aspecto de Yemayá,
Eshu Bakareno, el más joven de los Elegguás, crea confusión donde quiera que vaya.

En algunos de sus aspectos, Elegguá es muy viejo, como Eshu Elufe y Eshu Anagui, pero generalmente
Elegguá es concebido como una joven deidad con una personalidad jovial y dinámica. Cuando una persona
recibe a Elegguá, se le dice el nombre del aspecto del Orisha que “camina” con él, de modo que pueda invocar
al Orisha por su nombre especial y desarrollar una relación más cercana con el.
La mayoría de los Orisha también tienen muchos caminos “aspectos” conocidos por los santeros como avatares,
una palabra sánscrita obviamente cogida prestada de las raíces espirituales de Santería, que a su vez es en
gran parte debida a la teosofía los Orishas son sincretizados con un santo católico diferente.
En Santería, el lunes es el día especial de Elegguá.
Los lunes, los santeros y los que han recibido a Elegguá lo honran haciéndole una ofrenda de un pequeño plato
de dulces, ron y un cigarro.
A alguna gente le gusta darle un presente adicional de maíz, pescado y jutía; también se le ofrece agua y una
vela blanca.
Tres gotas de agua fresca son vertidas en el piso enfrente de su imagen, la cual es cuidadosamente frotada con
aceite de palma “una grasa color naranja conocida como manteca de corojo o epó”. Estas acciones rituales
usualmente son acompañadas por una corta oración en Yoruba.
Es la forma de abrir la semana y desear así que Elegguá. nos proteja y comunique con los demás Orishas así a
través de él sabremos lo que está mal hecho y así poder aprender a corregir nuestros errores.
Los Orishas no son más que los intermediarios entre la divina trilogía Oloddumare-Olofi-Olorum y los hombres;
pues el Dios Supremo no se ocupa de los problemas humanos y para ello creó y da poder a los Orishas.
EGGUN es el Alma o Espíritu de los muertos, los depositarios de los secretos del saber.
El concepto de Eggun comprende a los espíritus de los antepasados, de los difuntos cercanos, de aquellos que
fueron iniciados por el mismo padrino que tiene el creyente vivo, así como por otros que pueden acompañarlo
para brindarle su apoyo, auxilio y consejos; aunque consideran que hay algunos de gente malvada que pueden
ser manipulados para hacer el mal.
ELEGGUÁ-ESHU es el primero de los Guerreros. Una de sus tareas principales es la de guardián ya que, según
la leyenda, fue una gracia que le otorgó Olofi en recompensa a su dedicación.
Todas las ceremonias comienzan con la invocación a Elegguá, el pedirle permiso para iniciarla, por lo que
cualquier acción que se vaya a acometer en la vida hay que consultarla primero con él. Elegguá obra como el
dueño de los caminos, quien los abre o cierra a su antojo, el que marca las encrucijadas de la vida.
Tiene las llaves del destino, franquea y cierra las puertas de la felicidad o la desgracia; dueño del futuro y el
porvenir. Es la personificación del azar y la muerte, por lo que se encuentra vinculado a Eshu.
La pareja Elegguá-Eshu constituye la expresión de las inevitables relaciones entre lo positivo y lo negativo.
En la puerta de la casa reside Elegguá marcando con su presencia la frontera entre dos mundos: el interno de
seguridad, y el externo de peligro donde reside Eshu; y por ello, la pareja es indisoluble a pesar de su oposición.
Elegguá protege el hogar
Su collar es de cuentas alternas en color rojo y negro, que representa la vida y la muerte, el principio y el fin, la
guerra y la paz.
Elegguá es también la alegría, amigo de hacer bromas, de jugar con los creyentes; pero a la vez, es victimario
implacable aplicando los castigos más severos a los que incumplan sus designios.
Los lunes de cada semana y los días 3 de cada mes, antes de las doce del mediodía, se le saca de su velador,
se pone un rato al sol y se le unta manteca de corojo para recibir su comida.
Una piedra de sabana, verdadero otá de Elegguá, con los polvos de Orula es lo que usan para prepararlo; con
omiero se humedece un poco de cemento en el que se mezclan otros materiales mágicos y se modela el rostro
que le representa.
Este es el llamado Elegguá de masa, al que se le incorporan tres cauries para conformarle los ojos y la boca.

Patakí de Elegguá
Había una tribu africana donde su rey se llamaba Ocuburo y su mujer Añagüí, los cuales tuvieron un primer hijo
al que llamaron Elegguá. Hecho adolescente, Elegguá salió a pasear, y al llegar a un lugar en que había cuatro
caminos; o sea, una encrucijada, se detuvo. Varios minutos después dio unos pasos y se detuvo otra vez,
repitiendo esta operación tres veces y siguió hasta llegar al lugar que le había llamado la atención. Era una luz que
brotaba de algo parecido a dos ojos relumbrantes que estaban sobre el suelo; fue todo un asombro para su
séquito, pues sólo vieron como el Príncipe se agachaba y recogía un simple coco seco.

Lo llevó para el palacio y le contó a sus padres lo que había sucedido, pero no le creyeron, a lo cual Elegguá tiró
el coco, que fue rodando hasta quedar oculto detrás de una puerta, y allí quedó. Mas, un día en que estaba
reunida toda la Casa Real, vieron con asombro las luces del coco y se horrorizaron de aquello. Tres días después
el Príncipe murió y durante el tiempo que duró el velatorio el coco estuvo alumbrando y fue temido, y respetado,
por todos.

Pasó algún tiempo de la muerte del Príncipe, y se presentaba cada día una peor situación de desespero y agobio,
a lo cual los mayores se reunieron y sacaron en consecuencia que era producto al estado de abandono de aquel
coco dejado por Elegguá, por lo que decidieron rendirle pleitesía, pero al acercarse vieron que el fruto estaba
vacío y comido por los insectos. Deliberaron acerca de aquel objeto que debía perdurar a través de los siglos sin
descomponerse, y como el coco no servía para venerarlo de esa forma perdurable, lo sustituyeron por una piedra,
lo que fue aceptado.

Este es el nacimiento y origen de Elegguá, por ello se dice: “Ikú loví osha”, lo que significa “el muerto parió al
santo”, ya que si no hay muerto no hay santo, porque si el Príncipe no muere, no se sigue adorando al coco; que
aunque resultó ser inservible porque con el paso del tiempo se pudre, se le sustituyó por la piedra, causas del por
qué las utilizan en todos sus secretos.

Consejos de Elegguá

Proverbio:
"Dos carneros no beben agua de la misma fuente."
"La inteligencia domina la fuerza."

Kaferefun Oyá, Changó, Aggayú, Oggún, Orunmila y Olofin.

Elegguá dice que la soberbia y la prepotencia son los peores enemigos del ser humano, que hay que evitar ser
como cuando Oggún se creía más poderoso que cualquier otro.
Tenemos que ser precavidos para no caer en la mala lengua de algunas personas, porque acá Elegguá dice que
en los próximos días habrá mucho desprestigio, además de bochornos delante de otras personas.
Las mujeres que estén embarazadas deben hacer ebbó para evitar complicaciones, y las que no, deben cuidarse
si no está en sus planes traer un hijo al mundo.
Hay que controlar el mal carácter, tratar de resolver las situaciones por medio de la conversación. Elegguá y los
orichas dicen que la inteligencia tiene más poder que la fuerza.
Se deben evitar los enfrentamientos y no porfiar.
Es vital atender a Eggun, y los que son espiritistas o sospechan serlo, deben dedicarse a la obra espiritual para
que haya equilibrio en sus vidas.
Este signo habla de peleas y diferencias entre madre e hija, algo que se debe evitar. Esta situación se puede
presentar también con sobrinas y nietas.
Recomienda Elegguá que por unos días no se vaya a la plaza de mercado ni al monte.
Llegará a sus manos un dinero sorpresivamente. No lo gaste en cosas innecesarias porque puede perder la
suerte, además debe hacer ebbó con parte de él.
Las personas deben estar alertas porque el signo marca traición de alguien muy allegado.
Los omo Aggayú deben coronarse y no poner pretextos, ya que aquí nace la corona de este oricha, y él ayudará
a sus hijos a alcanzarla.

Características generales de Eleggua

Simboliza el elemento aéreo, la iniciativa en los negocios, el comercio, el trabajo, los viajes, los hermanos, los
escritos, los idiomas, la mente concreta.

Son personas inteligentes, sociables, adaptables, de mentalidad muy flexible, elocuentes, viajeros, extrovertidos,
alegres, inquietos, curiosos, versátiles, convincentes, persuasivos, gentiles, amables y galantes. Son también
inconstantes, dispersos, distraídos, intranquilos, charlatanes, mentirosos, indiscretos, infidentes, duales,
estafadores, cambiantes, nerviosos, agitados y superficiales.

Es el oricha mayor. Tiene las llaves del destino, abre y cierra las puertas a la desgracia o a la felicidad. Es la
personificación del azar y la muerte. Es el portero del monte y la sabana. Es hijo de Obatalá y Yemú. Es el
primero del grupo de los cuatro guerreros (Eleguá, Ogún, Ochosi y Ochún). Ningún orisha lo antecede. Por
orden de Olofi es saludado y come antes que los otros santos. Tiene 21 caminos al igual que sus caracoles. Es
amigo y protector de Ochún.

Sus días son el lunes y el martes y todos los que caigan en 3.

La pareja Eleguá y Echu representa la expresión mítica de la inevitable relación entre lo positivo y lo negativo.

Su receptáculo es un Güiro o freidera de barro.

La piedra que se manda a buscar depende del camino que marque la letra: puede ser la loma, el río, el bosque,
etc. Y puede ser de diferentes formas, pero siempre de aspecto humanoide. Generalmente tres cauris figuran los
ojos y la boca. Debe situarse detrás de la puerta y en contacto con el piso. Eleguá lleva cualquier tipo de
elementos naturales, pero se emplean en dependencia del camino. También se representa en un coco seco.

A Eleguá se le atribuye todo tipo de objeto utilizado en juegos infantiles, papalotes, pitos, bolas, soldaditos,
también todo tipo de llaves, machete, garabato, sombrero de guano, artes de caza y pesca, pepitas de oro y
monedas de plata, palos de monte, bejucos, escopetas y cananas, tarros de venado, cocos secos decorados,
porrones y tarros de chivo.

Los collares son matipó de color rojo y negro, que representan la vida y la muerte, el principio y el fin, la guerra y la
tranquilidad, lo uno y lo otro.

Viste una chaquetilla, un pantalón ceñido en la rodilla y un gorro rojo, grande como el típico de los cocineros.
Todo en rojo y negro. En ocasiones, las patas del pantalón son rojas y negras o, en ambas, listas alternas. Tanto
la chaqueta como el pantalón y sobre todo el gorro suelen estar adornados con cascabeles, cuentas y cauris.

Se le ofrenda aguardiente, tabaco, maíz tostado, coco, pescado ahumado, bollitos, jutía ahumada, manteca de
corojo, velas, dulces de todos los tipos (raspaduras, coco acaramelado, etcétera), caramelo. Una ofrenda muy
especial es colocarle una cabeza de jutía o sacrificarle un ratón.
Los animales son chivos y chivitos, pollitos (negros, jabaos y rojos), pollos y gallos, ratones, jutías, venados,
jicoteas, y en algunos tipos de Eleguás, palomas (dos). Su mensajero es el ratón.

En el baile cuando este oricha se sube, corre a situarse detrás de la puerta, que es su lugar ritual. Brinca y se
agita como un chiquillo, hace muecas y mima juegos infantiles, como empinar un papalote y bailar un trompo. Le
hace bromas a los espectadores, se va y luego regresa, no deja de hacer monerías, algunas de las cuales pueden
ser eróticas. Siempre se le entrega un garabato con el que representa apartar la maleza, subrayando su papel de
abrir los caminos. Frecuentemente baila en un solo pie y dando vueltas, en lo que parece ser una alegoría del
remolino.

En general podemos decir que el carácter burlón e infantil con que se representa a Eleguá pretende imitar los
inesperados virajes del destino, las alternativas, unas veces felices y otras desgraciadas, de la suerte. Eleguá
personifica ese carácter totalmente impredecible del azar, que nos abre y nos cierra los caminos arbitrariamente y
que, en tantas ocasiones, también parece burlarse de nosotros. Se le dedican tres toques en el Orú del Eyá
Aranlá.

Las aflicciones de las que protege son los accidentes, riñas, muertes por hemorragias incontenibles y, también, las
provocadas por traiciones, agua en la sangre, penas y miserias.

Agayú Solá

Simboliza la política, la tierra, los lugares elevados, las montañas, las cimas, los lugares aislados e inaccesibles,
las luchas, los obstáculos e impedimentos, la mala suerte, los reveses de fortuna, las carreras brillantes, la
decadencia, el tiempo, la noche, los viejos, las deformaciones, el invierno, el frío, las minas, el deber social, las
ambiciones profesionales.

Son ambiciosos, decididos, cuidadosos, lideres, prudentes, perseverantes, serios, concentrados, responsables,
metódicos, tradicionistas, con gran sentido de la individualidad, realistas, organizados, ordenados y pragmáticos.
Mentirosos, arribistas, pesimistas, fatalistas, melancólicos, reprimidos, tímidos, obstinados, utilitaristas,
rencorosos, de carácter frío y reservado, faltos de detalle, tacaños, mezquinos, aguafiestas, exagerada
importancia al éxito social, de principios rígidos, egoístas y dominantes.

Es un Orisha mayor. Es el padre de Chango, el gigante de la Ocha. El orisha de la tierra seca, deidad del desierto.
Patrón de los caminantes y porteadores. También de los automovilistas y aviadores, estibadores. Es el Patrón de
la Ciudad de la Habana.

Las fuerzas terrenales, que le pertenecen, son símbolo de sus tremendas energías, como la potencia de los ríos
que dividen los territorios, la de la lava que perfora la corteza terrestre, la de los terremotos que la conmueven y la
del impulso que la hace girar eternamente. Es el Báculo de Obatalá. Oroiña es su madre. Su temperamento es
belicoso y colérico. El protege a los cargadores y conductores de vehículos (chóferes).

Su refugio es la palma, sobre todo cuando se encuentra en alguna situación difícil. Es amigo de cargar a los niños
y ponérselos sobre los hombros. Se le reconoce por sus largos pasos y porque alza mucho las piernas al andar.
No puede ir a la cabeza de nadie. Sus días son el Miércoles y el 16 de cada mes. Su número es el 9.

Su receptáculo es un lebrillo de madera, o de barro, decorado con sus nueve colores. Cuando se asienta lleva
nueve herramientas que acompañan a la piedra o fundamento, en forma piramidal u otra que sugiere una
elevación terrestre.

Los atributos son:

Oché (hacha bipene roja y blanca, adornada con abalorios amarillos, rojos y azules).

Oggué (dos cuernos de novillo)

16 mates (semillas redondeadas que se encuentran a la orilla del mar).

Las herramientas son el hacha bipene y bastón. Cuando es de fundamento, se le suman las seis herramientas de
Chango.
Los collares son en La Habana de color cacao, matipó, perla, azul turquesa, una roja y, a veces, una amarilla o
verde. En otras casas de santo las cuentas son de color cacao alternadas matipó, insertándosele cada nueve
cuentas, otras rojas, azul, turquesa, verdes y amarillas. También una cuenta blanca grande, seguida por nueve
rojas y ocho amarillas, orden que se repite varias veces.

Los pantalones y chaquetillas de color rojo oscuro. De su cintura penden pañuelos o tiras de diversos colores.

Las comidas son nueve galletas untadas de color rojo oscuro. De su cintura penden pañuelos o tiras de diversos
colores.

Los animales son el toro, chivo, gallo, paloma y guinea.

Los bailes de este orisha son conocidos por sus pasos largos y porque alza mucho los pies, como para salvar
obstáculos. Carga a los niños que están a su alcance y se los pone sobre los hombros.

Castigos y protecciones.

Presión sanguínea y calenturas. También accidentes automovilísticos.

Babalú Ayé

Simboliza los viajes largos, los países extranjeros, la filosofía, las leyes, la religión, los altos
cargos en la iglesia, la profecía, el milagro, la mente abstracta, las aventuras, el comercio con
el exterior, la navegación, la vida al aire libre, los ejercicios físicos, las carreras de caballo, la
velocidad, las apuestas, los sabios, los estudios y la independencia.

Son alegres, joviales, optimistas, aventureros, estudiosos, independientes, aman la libertad, son hiperquinéticos,
normativos, idealistas, comprensivos, justos, adaptables, vitales, entusiastas, intuitivos, proféticos, orgullosos y
honestos. Son exagerados, extremistas, descuidados, irreflexibles, caprichosos, jugadores, charlatanes,
argumentativos, imprudentes, de moral elástica, gustan del riesgo, glotones, coléricos, fanfarrones, egoístas,
ególatras, envidiosos, prepotentes y petulantes.

Es un Oricha mayor y santo muy venerado. Deidad de la viruela, la lepra, las enfermedades venéreas y, en
general, de las afecciones de la piel. Se le considera hijo de Naná Burukú, pero algunos estiman que nació
directamente de Obatalá. Su nombre quiere decir “padre del mundo”. A este santo le gusta trabajar con los
muertos. Este Oricha no se asienta, sino que se recibe.

Su color es el morado obispo y su día es el viernes, aunque para otros es el miércoles. Su número es el 17, y
habla en el 4, el 11 y el 13.

El receptáculo es una cazuela muy plana (muy similar a la freidera de Eleguá, pero más grande), tapada con otra
a la inversa y sellada con cemento, o sin sellar, depende la regla. La parte superior tiene un orificio o es una jícara
o un güiro al que se insertan plumas de guineo que se sacrificó el día del lavatorio o del fifeto. También puede
ser una güira alargada y cortada longitudinalmente.

Los atributos son:


El ajá, es decir, un manojo de varetas de palma de corojo o de coco que en su extremo inferior están atadas con
una tela de saco. Se le añaden cauris y cuentas para adornarlos.
También telas de saco
Ex votos y cualquier implemento propio de los impedidos.
Igualmente perro, de cualquier tipo de material, que sean blancos y con manchas amarillas.

Sus herramientas son dos perritos de hierro. Siempre que se recibe a San Lázaro se le añade un Eleguá (con su
respectivo Osún de perro). Si se entrega por camino arará asojin, este Eleguá llevará el nombre de Afrá. Dos
muletas y una matraca.
Los collares son de cuentas negras, matipó de Oyá, matipó de San Lázaro (blanco con rayas azules), cuentas
rojas. Se combinan según el camino del santo y en algunos casos le añaden cauris.

Viste con tela de saco o de cuadritos abigarrados y se adorna con muchos cauris.

Las comidas son miniestras y granos. Pan quemado, mazorcas de maíz tostadas. Cocos verdes de agua. Ajo,
cebolla, vino seco, corojo, pescado ahumado, jutía ahumada, cogote de res. Chivo con barba, gallo grifo y jabao,
paloma y gallina de Guinea y codorniz.

Los mensajeros son los mosquitos, moscas y todo tipo de insectos que sean vectores de enfermedades. También
el viento.

Se sube y aparece casi siempre como enfermo, torcido y con las manos engarrotadas. Cojea y se siente tan débil
que se cae. Su hablar es fañoso y tiene la nariz llena de mucosidades. Sus movimientos recuerdan los de un
enfermo febril. En ocasiones hace como si espantara las moscas y demás insectos que se posan sobre sus
llagas. También agita el ajá en el aire, como en un rito de limpieza, barriendo todo lo malo. Generalmente, este
baile afecta mucho a los posesos, quienes suelen querer lamer pústulas o afecciones cutáneas de los
espectadores.

Las aflicciones contra los que protege son la lepra, viruela, sífilis, cólera, problemas gástricos, úlceras, gangrenas,
embolias, parálisis, erisipelas, amputaciones y todo tipo de afecciones cutáneas.

SHANGO
EL DIOS DEL TRUENO

Fue en vida uno de los fundadores del reino Yoruba en Nigeria, Rey en la ciudad de Oyó. Fue un guerrero muy
valiente, mujeriego, atrevido, bebedor, machista y de gran atracción varonil. Cuando se menciona su nombre los
creyentes deben de empinarse en sus asientos en señal de respeto y reverencia. Es el Dios de la Guerra, dueño
del rayo, del trueno y de la música. A él pertenecen los sagrados tambores (bata):

 Okonkoló (menor)
 Itotelé (mediano)
 Iyá (mayor)

Estos se emplean en ceremonias de gran trascendencia y a ellos deben ser “presentados” los nuevos santeros o
iniciados (Iyawos) En estos reside un Orisha de nombre Añá.

Shangó o como también se le llama Kabiosile, es hijo de Yemayá y Aggayú Solá, aunque fue criado por Obbatalá
pues Yemayá no lo quiso. Al adoptarlo Obbatalá y Yemú, estos le pusieron un collar blanco y rojo construyéndole
un castillo y le dijeron que sería dueño del mundo. Al bajar al mundo lo hizo con su castillo, su pilón y el tablero
para adivinar.
Cuando Changó bajó se fue a vivir con el pueblo Congo pero por su carácter tuvo problemas y fue desterrado.
Caminando se encontró con Orula y le entrego el tablero por considerarlo un hombre de respeto. A partir de
entonces se quedo adivinando con el caracol y los cocos. Yemayá lo salva en otro momento de la ira de Aggayú,
que lo iba a lanzar al mar por haberse apropiado de sus bienes.

Changó tiene como mujeres a Oyá, Yewá, Obba y a Ochún. Oyá era mujer de Oggún a la que enamoró y por lo
cual libro cuantiosas batallas con su hermano. Oyá guerrea junto a Changó con dos espadas, es ahijado de
Ozain, el cual le preparó un secreto para que echara fuego por la boca y se librara de sus enemigos.

Su trono natural es la Palma Real que se le consagra. Desde este mirador se cuida de los cazadores, pescadores
y guerreros. En este lugar también habla, trabaja y recibe las ofrendas, es un orisha muy violento aunque teme a
los muertos. Cuando monta en uno de sus hijos los puede someter a sacrificios tremendos como tocar el fuego,
etc.

Además de guerrero y adivino es curandero y no admite hijos cobardes. Sus hijos son adivinos por naturaleza. Sus
colores representativos son el rojo y blanco alternados.

Su sopera de Cedro se coloca fuera del canastillero sobre un pilón y cubierta con un paño rojo y blanco.

Entre sus atributos están el hacha petaloide, la copa, la espada, maraca, jicotea el palo malambo que lleva en su
mano izquierda, pandereta, hacha bipene (oche), bandera roja, 3 hachas, un alfanje y 5 otas.

Changó es un orisha que concentra en él las mayores virtudes y los mayores defectos. Es el padre de los Ibeyis
(jimaguas).

Los hijos de este Orisha son voluntariosos, enérgicos y de gran inteligencia. Tienen accesos de violencia y son
fiesteros, pendencieros y machistas.

Este Orisha come carnero , gallo , codorniz, jicotea, guinea, toro, pavo. La fruta preferida es el plátano, sobre todo
el indio, que se brindan en manos, no perdona que sus hijos le roben su ofrendas y también gusta de la harina de
maíz con quimbombó

Con el trabaja Eshu Baraine que es su Elegguá.

La persona que hace este Santo también recibe a Aggayú, pues siempre están juntos. Ambos son guerreros y
tienen los mismos gustos.

Habla con el caracol por Obbara (6) y en el coco por Eyeife, Itagua, Alafia y Oyekún.

Su número representativo es el 6. Se le llama con una maraca que se mueve con vigor frente a su batea.

Su día de la semana es el miércoles y su celebración es el 4 de Diciembre.

Protege del fuego y ocupa una posición principal en Ocha.

Como producto del sincretismo religioso Changó equivale en la religión católica a Santa Bárbara, pero en la Regla
de Ocha es un orisha muy varonil que no tiene caminos de hembra.

Entre sus plantas están:

Cedro, pino, Jagüey, Palma real, Rompe Saragüey, Álamo, Mangle Colorado, Ákana, Jobo, Plátano, Ciguaraya,
Yaya.

Características Generales Changó


Simboliza la energía, la creatividad, los juegos, las especulaciones, el orgullo, la vanidad, la realeza, la diversión,
los deportes, los espectáculos, la masculinidad, la elevación, la gloria, la fama y el poder.

Se caracterizan por ser creativos, magnánimos, generosos, alegres, divertidos, entusiastas, buenos
organizadores, abiertos, con un excelente sentido del humor, afectuosos, buenos amantes, sociables, brillantes,
optimistas, exitosos y líderes. Orgullosos, inmaduros, prepotentes, jactanciosos, egoístas, ególatras, envidiosos,
vanidosos, frívolos, tiranos, gran necesidad de ser siempre el centro y de brillar, poseer gloria y poder, dogmáticos,
intolerantes, y con tendencia a la pereza.

Chango es un oricha mayor, es el Dios del fuego, del rayo, del trueno, de la guerra, de los ilú.batá, del baile, la
música y la belleza viril. Patrón de los guerreros y las tempestades. Hijo de Ibaíbo y Yemmú. Lo cuidó Obañeñe
(Bayoni) o Dadá o también pudo ser Yemayá Konlá o Aggayú Solá u Obatalá. Ibaíbo.

Su número es el 4, el 12, el 11 y el 8-6, 8-9 y el 6-6.

Sus días son el viernes y todos los 4. Sus colores son el rojo y blanco.

Es la representación del mayor número de virtudes e imperfecciones humanas. Es trabajador, valiente, buen
amigo, adivino y curandero, pero también, mentiroso, mujeriego, pendenciero, jactancioso y jugador. Es un buen
padre mientras el hijo sea obediente. No admite hijos invertidos o cobardes. Sus amantes son innumerables,
aunque sus mujeres propias son Oyá, Obba Yurú y Ochún. Respeta mucho a los Egguns. A veces se le presenta
como soldadito a caballo. El caballo del oricha se llamaba Esinlo o Erinlo y era su compañero inseparable.

El receptáculo de Changó es de madera con tapa, preferiblemente de cedro, en colores, rojo y blanco. Puede ser
sencilla o en forma de castillo.

Sus atributos son el hacha petaloide, copa, espada, acheré de jicotea, caballo moro, pandereta, hacha de doble
filo o bipene, bandera roja brillante, seis otanes y un oché, o sea, un cetro de madera de palma y cedro que
termina en puntas agudas o en forma de doble hacha (Changó lo lleva sobre la cabeza, como símbolo de su
divinidad). También tres hachas, una maza y un alfanje (espada curva).

El collar es blanco y rojo alternados. El rojo es el símbolo del amor y de la sangre.

La salutación se hace acostado en el suelo boca abajo y con las manos pegadas al cuerpo.

Se le viste con camisa holgada, pantalón con achó rojo bermellón. En ocasiones usa pantalón corto terminado en
punta. Lleva el pecho descubierto con una banda de Obbá cruzada, aunque otras veces lleva chaquetilla de color
rojo con listas blancas. En la cabeza tiene una corona que puede ser en forma de castillo.

Los animales que se sacrifican son el carnero, gallo rojo, codorniz, jicotea, guinea, toro, pavo y también gallo,
ambos jabaos. Le pertenecen el caballo blanco, las ovejas y el cordero.

Las comidas son el plátano indio, harina y quimbombó, el amalá, que es hecha con harina de maíz y carnero.

Las aflicciones de las que protege son: Las quemaduras y el suicidio por fuego.

IBEJI
(Del libro "Mural de los Orixás"de Carybé y texto de Jorge Amado - Raíces Artes Gráficas)

Los Ibejís, los mabaças, los mellizos, Cosme y Damián, los santos niños. Dueños de una gran devoción en Bahia.
Los carurús (comida típica bahiana) en honor a Cosme y Damián son célebres. Cuál es la casa verdaderamente
bahiana que no ofrece un carurú anual a los Ibejís?

Son dos divinidades gemelas, siendo casi siempre sincretizados con los santos católicos mellizos, Cosme y
Damián. Al contrario de los erês, entidades infantiles relacionadas a todos los orixás y seres humanos, son
divinidades infantiles, orixás-niños. Por ser gemelos, son asociados al principio de la dualidad; por ser niños, son
relacionados a todo lo que se inicia y brota: el nacimiento de un río, el nacimiento de los seres humanos, el
germinar de las plantas, etc. Sus hijos son personas con temperamento infantil, jovialmente inconsecuentes;
nunca dejan de tener dentro de si al niño que fueron un día. Acostumbran a ser juguetones, sonrientes, inquietos -
todo lo que se pueda asociar al comportamiento típico infantil. Muy dependientes en las relaciones amorosas y
emocionales en general, pueden resultar tercamente obstinados y posesivos. Al mismo tiempo, su liviandad ante
la vida se revela en su eterno rostro de niño y en su modo ágil de moverse, su dificultad en permanecer mucho
tiempo sentado, demostrando energía. Pueden presentar bruscas variaciones de temperamento, y cierta tendencia
a simplificar las cosas, especialmente en términos emocionales, reduciendo, a veces, el comportamiento complejo
de las personas que están en torno de ellos a principios simplistas como "me quiere - no me quiere". Eso puede
hacer que se entristezcan y se decepcionen con cierta facilidad.

Al mismo tiempo, sus tristezas y sufrimientos tienden a desaparecer con facilidad, sin dejar grandes marcas. Como
los chicos en general, gustan de estar en medio de mucha gente, de las actividades deportivas y sociales, y de las
fiestas. La gran ceremonia dedicada a estos orixás es el 27 de setiembre, día de Cosme y Damián, cuando
comidas como carurú, vatapá, masas, dulces, caramelos (relacionados con los niños) se ofrecen tanto a los orixás
como a los frecuentadores de los “terreiros”.

El sacrificio destinado a Ibejí es hecho con pollos o pollitos. Las comidas son servidas en la fiesta descripta arriba.

ORULA

Simboliza la transmutación, la renovación, el cambio, lo misterioso, las fuerzas ocultas, la magia, la muerte, la
destrucción y la regeneración, las confrontaciones, la lucha, los retos, los peligros de sumersión, los dramas, las
pasiones, las envidia, las herencias, las donaciones, las búsquedas difíciles, la interiorización, el inconsciente
colectivo y el sueño.

Son personas de mente analítica, investigadora, con gran poder de razonamientos, intuitivos, autocríticas, intensos
en sus sentimientos, curiosos, muy imaginativos, porfiados, enérgicos, perspicaces, vitales, con gran capacidad de
resistencia física, penetrantes, determinados. No aceptan términos medios, tienen un gran poder de seducción,
magnéticos y misteriosos. Son manipuladores, insatisfechos, desconfiados, envidiosos, obsesivos, posesivos,
celosos, críticos, extremistas, tiranos, crueles, brutales, violentos, odian con gran pasión, sigilosos, vengativos,
intolerantes, belicosos, intransigentes, destructivos.
Es un Oricha mayor. A su alrededor se ha formado todo un complejo religioso que lo singulariza en relación con
todos los demás orichas. Orula es el gran benefactor de los hombres, su principal consejero porque les revela el
futuro y les permite influir sobre el mismo. Orula es el poseedor del secreto de Ifá, el oráculo supremo mediante el
cual se comunica con ellos.

Personifica la sabiduría y la posibilidad de influir sobre el destino, incluso el más adverso. También es
considerado como un gran médico y como uno de los dueños de los cuatro vientos. Quien no acata sus consejos,
sea hombre u oricha, puede ser víctima de los osogbos inducidos por Echu. Fue Changó quien, con la
autorización de Olofi, le proporcionó a Orula el até (o Tablero de Ifá), y el dominio de los secretos de la
adivinación. Orula es el hijo de Obatalá y sus mejores amigos son sus hermanos Changó y Eleguá. Su madre
es Yemú.

Orula forma una tríada con Odún y Odúa. Le pertenecen todos los días y su fiesta es el 4 de octubre. Sus
colores son el verde y el amarillo.

Orula es el único Oricha que posee los secretos adivinatorios de Ifá. Orula no baja a las cabezas y sólo se
comunica a través de sus oráculos, que son el ékuele y el Tablero de Ifá con ikines.

Los atributos son el Tablero de Ifá (até), ékuele, dos manos de ikines (semilla, nuez de kola), dos oráculos, una
pesa y su balanza, un iddé, un cuje de álamo, un irofá (o tarro de venado), con el que se escribe en el polvo del
Tablero o para golpearlo en distintas ceremonias, un iruke (o escobilla de crin de caballo), que se utiliza para
limpiar las malas influencias. El tablero simboliza el mundo.

Los collares amarillo y verde alternos. Hombre (Abo-Faca): idé-manilla amarillo y verde alternos. Mujer (Ico-Fa):
se recibe en ceremonia independiente y sencilla, que dura tres día. Idé-manilla amarillo y verde alternos.

Las ofrendas y prohibiciones alimentarias son la chiva, gallina negra, paloma y venado.

En los bailes no se caracteriza por tener uno específico, puesto que no se sube, pero se ejecutan danzas en su
honor, aunque sin ninguna característica especial. Se le toca en el lugar después de Ochún y comprende tres
toques.

Las aflicciones contra las que protege es la locura.

IFÁ - ORUMILÁ

(Del libro "Mural de los Orixás" de Carybé y texto de Jorge Amado - Raíces Artes Gráficas)

Ifá u Orumilá es el dios de la adivinación. Sus vestimentas son blancas y usa el opelê para responder a las
preguntas en el trabajo de las adivinas. Lleva siempre consigo una bolsa conteniendo cocos de dendê (fruto de
una palmera). Su día de la semana es el jueves.

(Del libro "Leyendas Africanas de los Orixás" - Pierre Fatumbi Verger - Carybé - Editora Corrupio)

Rivalidad entre Orumilá y Ossain


Orunmilá (Eleri Ipin), el testigo del destino de los seres humanos, precisa de un criado. Va al mercado y, entre los
esclavos que están en venta elige a Ossain. Lo manda a limpiar el campo para preparar las nuevas plantaciones.
Sin embargo, para desesperación de Orunmilá, Ossain vuelve, a la noche, sin haber cumplido su orden.
Orunmilá le pregunta por que no hizo nada. Ossain le responde:
"Todas esas plantas, estas hojas y estas hierbas tienen virtudes. No deben ser destruidas. Esta hoja por ejemplo,
calma los dolores de dientes; esta otra, protege contra los efectos de trabajos maléficos; esta otra también cura la
fiebre. Imposible, verdaderamente, arrancar plantas tan necesarias para la salud y la felicidad!"
Orunmilá, impresionado, decide que Ossain deberá, a partir de entonces, permanecer a su lado durante las
sesiones adivinatorias, para guiarlo en la elección de los remedios que deberá prescribir a sus consultantes. Una
sorda rivalidad se establece, poco a poco, entre estos dioses. Ossain, sufriendo por ser mantenido en sumisión,
se vanagloriaba de ser más importante que Orunmilá, pues poseía el poder de la magia mortal y de los
medicamentos que preparaba. Ossain llegó a declarar al rey Ajalayé que había venido al mundo antes de
Orunmilá y, siendo más antiguo, tenía derecho a su respeto. El rey Ajalayé envía un mensaje a Orunmilá. Él
quiere saber, entre el y Ossain, cual es el más importante de los dos. Orunmilá responde que él es más antiguo
que Ossain. El rey decide someterlos a una prueba. Los convoca, acompañados de sus primogénitos. Orunmilá
llega con su hijo llamado Sacrificio. Ossain se presenta con el suyo, llamado Remedio. Los dos serán enterrados
durante siete días. Aquel que sobreviva a la prueba y responda primero, con una voz clara y fuerte, al llamado
que se hará al fin del último día, verá a su padre ser declarado vencedor.
Dos fosas fueron abiertas. Sacrificio y Remedio fueron colocados dentro de ellas y las cerraron. Orunmilá,
volviendo para su casa, consultó a Ifá. "Mi hijo estará todavía vivo, pasados los siete días?" Ifá le aconsejó que
ofrezca mucho ekuru - un plato sabroso-, torta de porotos, pimienta, un gallo, un carnero, un palomo, un conejo y
dieciséis caracoles de la costa. Orunmilá preparó la ofrenda. Fue colocada en cuatro lugares: en un camino, en
una bocacalle, ante Exú y en el mercado. Exú ejerció su poder sobre el conejo sacrificado. Este resucitó y cavó un
agujero que fue a terminar en la fosa de Sacrificio, el hijo de Orunmilá. Así, el conejo le llevó alimento.
Remedio, el hijo de Ossain, nada tenía para comer. Pero poseía algunos talismanes que actuaban sobre la tierra
y que le permitieron, así, encontrar a Sacrificio en el fondo de su cueva. Remedio le pidió comida. Sacrificio
respondió: " Cómo puedo yo, hijo de Orunmilá, darte comida, cuando hay una disputa en juego? No ves que así el
éxito será de Ossain, al quedar vivo vos para responder al llamado que va a ser hecho al fin de los 7 días?"
Remedio insiste y promete a Sacrificio permanecer callado cuando se haga el llamado. Sacrificio, entonces da
de comer a Remedio.
Y llegó el final de la prueba. Los jueces llaman al hijo de Ossain: "Remedio, Remedio, Remedio" Llaman en
vano. Remedio no responde. "Bueno! Remedio está muerto", concluyen ellos. Seguidamente llaman al hijo de
Orunmilá: "Sacrificio!" Inmediatamente, escuchan un fuerte: "Sí!" Sacrificio está a salvo! Remedio sale,
enseguida, igualmente vivo. Ossain pregunta al hijo la razón de su silencio, cuando fue llamado su nombre.
Remedio narra el pacto hecho con Sacrificio. Comida contra silencio!
Este pacto se tornó un proverbio: "Sacrificio no deja a Remedio hablar". Significando que Sacrificio es más
eficaz que Remedio. Razón por la cual, Orunmilá tiene una posición mas elevada que Ossain.

Ifa en la nueva era

La nueva era de Ifá se origina después del fallecimiento de un centenar de grandes Babalawós, los
que por años tuvieron el control de este género, y esto traía como consecuencia casi una dinastía en el
tema.

En los años 90's se incrementa el número de Babalawós a casi un 200 %, la llegada de las
computadoras facilitó la trascripción de los conocimientos de Ifá, cosa que por alrededor de 400 años
solo había sido posible a mano o verbalmente por lo cual se perdía mucha información. Esta revolución
creó la iniciación de otro sector de la Sociedad, que con nuevas ideas dieron origen a lo que hoy
podemos apreciar, Babalawós con una mente más amplia, intereses diferentes y diversas filosofías.

Dentro de estas filosofías encontramos los Radicales que no dan paso al conocimiento, alegando que
solo siguen las enseñazas de sus Padrinos ó familia religiosa. También tenemos los Liberales,
aquellos Awós de mente abierta que son partidarios de que Ifá evoluciona con el tiempo, exponiendo
un nivel diferente en cuanto a la consulta y un alto volumen de ceremonias, ahora también excite una
clase Conservadora que son aquellos que admiten el cambio pero les cuesta trabajo deshacerse de
los estereotipos y prejuicios adquiridos por los años y la influencia del pasado.
Pero Ifá sigue siendo el mismo, la diferencia solo ha ayudado a esforzar a los Awós de Orunmila al
estudio, conocimiento e interpretación de los Oddun con más eficacia llevando a Ifá a una nueva
dimensión.

Otra de las cosas dentro de Ifá, que ha sufrido innumerables cambios es la Ética, ya que los antiguos
consideraban que ésta era el factor más importante en la vida de un Awó.
La nueva era trajo una sociedad cambiada, en la cual se le dio prioridades al factor económico y se
desalineó un poco la parte moral, despojándose de diversos valores de primera prioridad en el
pasado. Cosa que después de fuertes críticas del sector religioso ha mejorado considerablemente,
aunque sigue siendo un problema notable en la actualidad.

El tiempo suele ser la cura de todo. Esperemos que ésta Era de conocimiento y de excelentes Babalawós sea el
comienzo de la era dorada de Ifá, en la cual los hombres puedan entender que Ifá es una sabiduría y que con
conocimiento solo somos menos vulnerables a los problemas cotidianos de cada día, no seas tú el ultimo, al
contrario sé el primero en arreglar tu destino y ser parte de la nueva Era......
Inle
Simboliza las cosas móviles, variables, la hospitalidad, la bebida, el vicio, el disimulo, los engaños, la
pérdida de reputación, los hospitales, las cárceles, las casas de reposo, los asilos, las instituciones
piadosas, los dispensarios, las sociedades protectoras de animales, las traiciones, los suicidios, las
dependencias, el escapismo, los trabajos aislados, las ciencias ocultas, las maniobras sediciosas, el
espionaje, el camuflaje, la hipocresía, el martirio, el sacrificio, el servicio y el inconsciente colectivo.

Son intuitivos, compasivos, místicos, humildes, adaptables, sensitivos, inspiradores, sacrificados, receptivos,
imaginativos, generosos, sentimentales, bohemios, caritativos, amables, idealistas, bien intencionados, visionarios,
tradicionalistas y piadosos. Despistados, confusos, pesimistas, victimistas, indolentes, inseguros, tímidos,
desordenados, frívolos, indecisos, impresionables, simuladores, esquizofrénicos, viciosos, dependientes,
hipersensibles, faltos de coraje y muy hipócritas.

Es un Orisha mayor. Médico de la Ocha. Patrón de los médicos, peces, y dueño del río. Es la deidad de la
economía extractiva o, específicamente, de la pesca y la recolección prehortícola. Es médico, cazador y pescador.
Es andrógino y muy bello. Es la personificación de la tierra, vive en la tierra y en el agua. Su color es la
combinación del azul y del amarillo. Sus días son los Viernes y cada 24, su caracol no va al piso.

El receptáculo es una sopera cuya tapa consiste en un plato sobre el que se pone su herramienta. Como
complemento lleva una tinajita en la que va el secreto de Abbata (orisha inseparable de Inle, algunos dicen que es
su hermano, junto con Ochosi). Tiene siete piedras.

Las herramientas es un pedestal en forma de cruz, del que penden, a ambos lados, majáes pecesitos. A lo largo
del eje vertical, en el centro, van enroscados dos majáes. En plata o metal blanco, dos aros, anzuelo, pita, red y 18
caracoles. El secreto son caracoles, conchas y un alambre en forma de veintiuno (majá). Los collares son matipós
verde oscuro, azul prusia y cuentas de coral. Se viste de azul, amarillo y blanco, se adorna con caracoles.
También de verde marino y del color de ciertas aguas estancadas.

Las comidas son vino dulce y panetelas borrachas, pargo, lechuga y berro, boniato, naranja de China, bolas de
calabaza, ñame, ekó, guayaba, aceite de almendra. Después de sazonado el pescado, se cubre con galletas de
sal molidas, gofio de maíz y salsa de almendra.

Los animales son el carnero, gallo, palomas, guinea, todos los animales que se le ofrendan tienen que ser
blancos. Se introduce un pargo en el omiero para sacramentar el agua. Antes del lavatorio se hace una ceremonia
en el río y se ofrenda naranja de China y boniato cocido, y luego se le da coco. Se echa un gallo al río antes de la
ceremonia en el cuarto. El baile cuando se sube que es pocas veces se baila agachados, en rueda y mueven la
mano derecha de un lado a otro como apartando las yerbas. Los pasos rítmicos van como en zigzag, imitan con
sus brazos ondulantes los movimientos de los pescadores que bogan en canoa, u otras mímicas de la actividad
laboral.

Las aflicciones que protege son todas las que el ser humano puede adquirir.

NANÃ
Templo de Nanã Buruku en Dassa Zumê.

(Del libro "Leyendas Africanas de los Orixás de Pierre Fatumbi Verger y Carybé - Editora Currupio)

Disputa entre NANÃ BURUKU y OGUM

Nanã Buruku es una viejísima divinidad de las aguas, venida de muy lejos y hace mucho tiempo.
Ogum es un poderoso jefe guerrero que anda, siempre, al frente de los otros Imalés.
Ellos van, un día, a una reunión.
Es la reunión de los doscientos Imalés de la derecha y de los cuatrocientos Imalés de la izquierda.
Ellos discuten sobre sus poderes.
Ellos hablan mucho sobre Obatalá, aquel que creó los seres humanos.
Ellos hablan sobre Orunmilá, el señor del destino de los hombres.
Ellos hablan sobre Exú: "Ah! Es un importante mensajero!"
Ellos dicen muchas cosas respecto de Ogum.
Ellos dicen: "Es gracias a sus instrumentos que nosotros podemos vivir. Declaramos que es lo más importante
entre nosotros!"
Nanã Buruku contesta entonces: "No digan eso. Qué importancia tienen entonces, los trabajos que él realiza?"
Los demás orixás responden: "Es gracias a sus instrumentos que trabajamos por nuestro alimento. Es gracias a
sus instrumentos que cultivamos los campos. Son ellos que utilizamos para carnear."
Nanã concluye que no rendirá homenaje a Ogum. "Por qué no habrá otro Imalé más importante?"
Ogum dice: "Ah! Ah! Considerando que todos los otros Imalés me rinden homenaje, me parece justo, Nanã, que
vos también lo hagas."
Nanã responde que no reconoce su superioridad. Ambos discuten así por mucho tiempo.
Ogum preguntando: "Vos pretendés que yo no sea indispensable?"
Nanã garantizando que ella podría afirmar eso diez veces.
Ogum dice entonces: "Muy bien! Vas a saber que yo soy indispensable para todas las cosas."
Nanã, a su vez, declara que, a partir de aquel día, ella no utilizará absolutamente nada fabricado por Ogum y
podrá, aún así, realizar todo.
Ogum cuestiona: "Cómo vas a hacer? No sabes que soy el dueño de todos los metales? Estaño, plomo, hierro,
cobre. Yo los poseo todos."
Los hijos de Nanã eran cazadores. Para matar un animal, pasaron a servirse de un palo afilado en forma de
cuchillo, para carnear.
Los animales ofrecidos a Nanã son muertos y cortados con instrumentos de madera.
No puede ser utilizado el cuchillo de metal para cortar su carne, por causa de la disputa que, desde aquel día,
opuso Ogum a Nanã.
ARQUETIPO

(Del libro "Orixás - Pierre Fatumbi Verger - Editora Corrupio")

Nanã Buruku es el arquetipo de las personas que actúan con calma, benevolencia, dignidad y gentileza. De las
personas lentas en el cumplimiento de sus trabajos y que creen tener la eternidad por delante para terminar sus
ocupaciones. Ellas gustan de los niños y los educan, tal vez, con exceso de dulzura y tranquilidad, pues tienen
tendencia a comportarse con la indulgencia de los abuelos. Actúan con seguridad y majestuosidad. Sus
reacciones bien equilibradas y la pertinencia de sus decisiones las mantiene siempre en el camino de la sabiduría
y de la justicia.
OBÁ

(Del libro "Mural dos Orixás" de Caribé y texto de Jorge Amado - Raízes Artes Gráficas)

Diosa del Río Obá. Esposa de Xangô. Guerrera, viste rojo y blanco, usa escudo y lanza. En la danza pelea con
Oxum que la indujo a cortarse una de las orejas para usarla en la comida de Xangô y con eso mantener su amor.
Los resultados fueron desastrosos y Obá fue repudiada por Xangô. Obá come gallina de Angola, cabra y pato.
Danza tapando con la mano el lado del rostro de donde se cortó la oreja

(Del libro "Lendas Africanas dos Orixás de Pierre Fatumbi Verger y Carybé - Editora Currupio")

OBÁ, LA TERCERA MUJER DE XANGÔ

Obá era una mujer vigorosa y llena de coraje. Le faltaba, tal vez, un poco de charme y refinamiento. Pero ella no
temía a nadie en el mundo. Su mayor placer era luchar.

Su vigor era tal que eligió la lucha y el pugilato como profesión. Obá salió vencedora de todas las disputas que
fueron organizadas entre ella y diversos orixás. Derrotó a Obatalá, sacó a Oxossi de combate, dejó en el suelo a
Orunmilá. Oxumaré no resistió a su fuerza.

Ella desafió a Obaluaê y sacó corriendo a Exú. Llegó el turno de Ogun.

Ogum tuvo cuidado de consultar Ifá, antes de la lucha. Los adivinos le dijeron que hiciera ofrendas, compuestas de
doscientas espigas de maíz y muchos quiabos. Todo pisado en un mortero para obtener una masa viscosa y
resbaladiza. Esta sustancia debería ser depositada en un rincón del terreno donde ellos lucharían.

Ogum siguió fielmente estas instrucciones. A la hora de la lucha, Obá llegó diciendo: "El día del encuentro ha
llegado."

Ogum confirmó: "Lucharemos, entonces, uno contra el otro." La lucha comenzó.

Al principio, Obá parecía dominar la situación. Ogum retrocedió en dirección al lugar donde había derramado la
ofrenda. Obá pisó en la pasta viscosa y se resbaló. Ogum aprovechó para derribarla. Rápidamente, se liberó de
sus ropajes y la poseyó allí mismo, convirtiéndose, de esa manera, en su primer marido.

Más tarde, Obá se convirtió en la tercer mujer de Xangô, pues ella era fuerte y corajuda. La primera mujer de
Xangô fue Oiá-Iansã que era bella y fascinante. La segunda fue Oxum, que era coqueta y vanidosa.

Una rivalidad se estableció inmediatamente entre Obá y Oxum. Ambas se disputaban la preferencia del amor de
Xangô. Obá procuraba siempre averiguar el secreto de las recetas utilizadas por Oxum cuando esta preparaba las
comidas de Xangô.
Oxum, irritada, decidió prepararle una emboscada. Invitó a Obá, un día de mañana, a asistir a la preparación de un
plato que, según ella, agradaba infinitamente a Xangô. Obá llegó a la hora fijada y encontró a Oxum con un
pañuelo en la cabeza, tapándole las orejas.
Estaba preparando una sopa para Xangô donde dos hongos flotaban en la superficie del caldo. Oxum le hizo creer
a Obá que se trataba de sus orejas, que ella cocinaba así, para preparar el plato favorito de Xangô. Este llegó
inmediatamente, vanidoso y altivo. Comió, ruidosamente y con deleite, la sopa de hongos y, galante y presuroso,
se retiró con Oxum para su cuarto.
La semana siguiente, le tocaba a Obá cuidar de Xangô. Ella decidió poner en práctica la receta maravillosa. Xangô
no sintió ningún placer al ver que Obá se cortaba una de sus orejas. Encontró repugnante el plato que ella le
preparara. En ese momento, llegó Oxum y se sacó el pañuelo, mostrando a su rival que sus orejas no habían sido
cortadas, ni comidas.
Furiosa, Obá se precipitó sobre Oxum con impetuosidad. Una verdadera lucha comenzó. Xangô, encolerizado,
hizo tronar su furia. Aterrorizadas, Oxum y Obá huyeron y se transformaron en ríos.
Hasta hoy, las aguas de estos ríos son tumultuosas y agitadas en el lugar de su confluencia, en recuerdo de la
pelea que enfrentó a Oxum y Obá por el amor de Xangô.

ARQUETIPO
(Del libro "Orixás - Pierre Fatumbi Verger - Editora Corrupio")
El arquetipo de Obá es el de las mujeres valerosas e incomprendidas. Sus tendencias un poco viriles las hacen
volverse frecuentemente hacia el feminismo activo. Sus actitudes militantes y agresivas son consecuencia de
experiencias infelices o amargas por ellas vividas. Sus fracasos se deben, frecuentemente, a celos un tanto
mórbidos. Sin embargo, encuentran generalmente compensación para las frustraciones sufridas, en cuestiones
materiales, donde su avidez de ganancias y el cuidado de no perder nada de sus bienes se vuelven garantías de
éxito.

OBATALÁ
CREADOR DE LA ESPECIE HUMANA

Obatalá el mas viejo de los Orichas y por esto siempre se pone en el lugar mas alto del canastillero. Es el dueño
de la pureza y su color blanco así lo refleja. Fue mandado por Olofin para dar culminación a su obra, dueño de
todas las cabezas, la justicia y la salud también es el juez de esta religión, ya que la imparcialidad es una de sus
cualidades. Su dominio sobre el pensamiento y los sueños lo hacen peculiar. Delante de este santo se prohíben
las groserías y el desnudo, su representación es la ancianidad ya que sus canas así lo reflejan, se le conoce como
hombre y mujer, también se cree que es el padre de muchos Orichas y en la iglesia Católica se le conoce como la
virgen de las mercedes.

OBBATALÁ EL GRAN ORICHA


Es el dios supremo, fue un antiguo rey yoruba deificado. Es considerado el gran oricha, su energía proviene de la
naturaleza más pura. Debió crear la tierra seca a partir del agua pero bebió mucho vino y se durmió. Esta misión
dada por Olodumare fue cumplida por Odudúwá. Existe un patakí que dice lo siguiente: Olofi bajó al mundo
acompañado por Obatalá. En aquel entonces, sólo existía el cielo y el mar. Obatalá para lograr que las aguas se
retiraran de la tierra encadenó a la diosa de los azules oscuros y profundos en el fondo del mar.

Otro pataki explica que: Olofi entregó a Obatalá un puñado de tierra en el carapacho de una babosa y una gallina y
esparció la tierra sobre el mar y la gallina escarbó formándose el mundo que conocemos. Se le considera el
escultor del cuerpo humano y creador de la tierra. Le dio la cabeza para que no se confundiera y pudiera pensar.
Le abrió la boca con un cuchillo y en medio de la lengua trazó una cruz señalando las direcciones de la palabra.
Entre sus diversas identificaciones con diferentes santos tenemos: Nuestra Señora de la Virgen de las Mercedes,
Jesús clavado en la cruz, San Manuel.

Simboliza la justicia, el equilibrio, la equidad, el principio, los acuerdos, las relaciones, la belleza, la cultura ...

ALGUNAS PLANTAS DEL ORISHA

ABROJO TERRESTRE
ACEBO DE LA TIERRA
ACHICORIA
ACHICOTE O ACHIOLE
ADORMIDERA
AGRACEJO
AGUEDITA
AGUINALDO BLANCO
AJO
ALABAHACA DE CLAVO

Características Generales Obbatalá


Simboliza la justicia, el equilibrio, la equidad, el principio, los acuerdos, las relaciones, la belleza, la cultura
artística, el refinamiento, el otoño, la diplomacia y los contratos.

Las personas se caracterizan por ser hábiles en las relaciones interpersonales, cooperativas, sociables, delicadas,
refinadas, con gran sensibilidad artística, preocupados por los demás, le dan mucha importancia a la relación de
pareja. Tienen un gran sentido estético, son amables, mediadores y pacificadores. También son indecisos,
inconstantes, frívolos, variables, influenciables, superficiales, coquetos, perezosos, indolentes, temen
comprometerse y tomar partido, apáticos, miedosos, ávidos de admiración.

Es el oricha mayor, creador de la tierra y escultor del ser humano. Es la deidad pura por excelencia, dueña de
todo lo blanco, de la cabeza, de los pensamientos y de los sueños. Hijo de Olofi y Olodumare. Fue mandado a la
tierra por Olofi para hacer el bien y para que gobernara como rey del planeta. Es misericordioso y amante de la
paz y la armonía. Rige la buena conducta y es capaz de aplacar a su hijo Changó y a Oggún Areré. Todos los
orichas lo respetan y lo buscan como abogado. No admite que nadie se desnude en su presencia o se digan
frases duras o injuriosas. Sus hijos deben ser muy respetuosos. Tiene veinticuatro caminos o avatares. El
castillo que le pertenece tiene 16 ventanas. Sus sacerdotes se llaman Ochabi.

El receptáculo es una sopera con cuatro otá (piedra) llamados oké (de la loma) con collares de cuentas blancas.
Sus piedras no admiten el sol, el aire o el sereno.

Sus atributos son dueños de la plata y de los metales blancos. Tiene una corona con 16 plumas de loro (aunque
usualmente se emplean cuatro). Lleva sol y luna, 6 manillas, que también pueden ser dos, cuatro, ocho y
dieciséis. Tiene majá. Una mano de plata que empuña un cetro (poayé). Dos huevos de marfil. Ocho o 16
okotós (babosas). Manteca de cacao, cascarilla y algodón. Le pertenece la pandereta. Lleva bandera blanca.
Dueño de iroko (la Ceiba). Su vellón es su algodón y su rama deberá estar en la estera para el kari ocha de su
Iyawó. Tiene agogó de plata.

Las herramientas son el Opá que es el bastón de mando, manilla, sol, luna, majá. Puayé u Opayé: Cetro, Iruke de
color blanco.

El collar es blanco y se insertarán las cuentas del color típico, de acuerdo con cada camino, como por ejemplo, los
collares de Ayáguna, Ochagriñán, Ochalufón, que ensartan cuentas rojas cada 24 cuentas blancas, y admiten
caracoles. En el de Obá Moró, el coral o la cuenta roja se sustituye por una de color morado. En el collar de
Ochanlá, las cuentas son de marfil o nácar y cada 16 cuentas. Como el de todos los Obatalá, lleva cuatro de color
cacao. Solamente por la Aguema se combinan cuantas blancas con verdes.

Siempre viste de blanco. En sus caminos guerreros lleva una banda roja cruzada al pecho. Como Oba Moró, a
veces lo visten de morado, tal como se hace con Jesús Nazareno. En ocasiones se le bordan custodias del
Santísimo Sacramento y cintas en número de ocho.

Las aflicciones contra las que protege son la ceguera, parálisis y demencia.
Los animales son la chiva, paloma, guinea, gallina blanca.

Las prohibiciones son las bebidas alcohólicas, cangrejo y judías.

Las comidas son arroz blanco, torre de merengue, adornada de grageas plateadas, natilla de leche, cuatro litros
de leche en taza sobre platos blancos, arroz con leche en polvo en 8 platos blancos, arroz con leche sin sal y
manteca de cacao, calabazas blancas, champola y 16 anones, etcétera. Maíz, arroz, alpiste y otros granos.
Babosas y caracoles. Bolas de malanga y ñame. Bolas de manteca de cacao y cascarilla. Y en general,
cualquier comida blanca y sin sal. Flor de algodón, ñame y zapotes.

En los bailes de este santo los participantes imitan los movimientos suaves de un anciano, de un jinete que blande
una espada, o sacuden el rabo de caballo blanco (iruke) para limpiar los caminos.

ODDUA
EL REY DE LOS MUERTOS

Oddua es la representación de los Eggun (muertos) y por tanto también el dueño de todos sus
secretos. Oddudua reina en la soledad, su postura durante la vida le dio fama como el primer dictador
de este planeta. Se cuenta que el fue un niño al que abandonaron en un basurero y Olofin lo
encontró nombrándolo rey de entre los muertos, tiene un capataz llamado Orun que es el que
concede el acceso a dicha tierra. Se cree que con su esposa Odduaremu son los creadores de
Obatala, y en la iglesia católica se le conoce como el Santísimo.

OGGUN

DIOS DEL HIERRO

OGGUN es de los Orishas mas viejos, es hermano de Elegguá y Shangó. Es el guerrero por excelencia
participando en todas las batallas. Domina los secretos del monte. Es símbolo de la fuerza y de la energía
terrestre. Es tan astuto y travieso como Elegguá pero más voluntarioso. Dios de los minerales, de las armas e
instrumentos de trabajo, Por esta razón su cazuela puede ser de hierro, lo cual es obligatorio cuando se asienta,
Ahí se le pone todo lo que pueda necesitar para cuando vaya a dar una batalla, o sea, armas y herramientas.

ATRIBUTOS: Machete, pala, pico, cadena, yunque, cuchillo, clavos de línea, herraduras, etc. el vive en el monte o
en los raíles del tren, motivo por el cual muchas obras o trabajos que se hacen con este Orisha se deben llevar a
este lugar. Oggun gusta del aguardiente de caña y del tabaco, así como del coco y del maíz tostado . Sus colores
son el morado y el verde, su collar lleva cuentas verdes , negras, moradas y rojas. (Según el camino y la casa de
Santo).

Sus hijos son voluntariosos, enérgicos y francos.

Oggún es un santo que se recibe y también se hace, se asienta en piedras del monte. Este orisha come chivo,
carnero, jicotea, gallo, jutía, puerco, perro y toro.

El equivalente de Oggun en la religión católica es San Pedro.


Su día de la semana es el martes y los días 4 de cada mes. Sus números son el 3 y el 7 y su marca en el coco es
el alafia.

Entre sus plantas están:· Almácigo, Caña Santa, Majagua, Jagüey, Arabo de Piedra. Palo Rompe
Huesos y Jiquí.

CARACTERÍSTICAS GENERALES Oggún

Simboliza los comienzos, el principio, la mañana, la primavera, los animales carnívoros, los jefes, el
mando, la fuerza, la violencia, el impulso, la autoridad, la virilidad, la juventud, las armas, los
accidentes en la cabeza, el peligro por hierro, el fuego y las armas.

Son personas emprendedoras, dinámicas, de iniciativas, llenas de energía, combativas, apasionadas,


independientes, activas, audaces, originales, aventureras. Su reacción es muy rápida, confían en su fuerza, no
piensan en los obstáculos, son extremadamente luchadores, emotivos, odian o aman intensamente, son
autodisciplinados, amantes del desafío, enérgicos, descomplicados y heroicos. También son impacientes,
impulsivos, dominantes, imprudentes, irritables, violentos, intolerantes, inconstantes, irreflexivos, bruscos,
impertinentes, antidiplomáticos, bruscos y agresivos.

A este santo se le atribuyen todos los hierros, machetes, palas, picos, martillos, mandarrias, yunques, guatacas,
rastrillos, barretas, hoces, guadañas, serruchos, clavos, cuchillos, lanzas, pistolas, ametralladoras, bombas,
aviones artillados, cañones y otros objetos de metal.

El collar de este santo es de cuentas verdes y negras.

La ropa de este santo lleva un hombro de piel de tigre adornada con muchos caracoles. Su ropa es de color
morado, su gorro aplastado y lleva en el cinto un largo festón de fibras de palma.

Los animales que el santo come son: chivos, gallos, palomas, guineas, jutías, cerdos, carneros, gallos rojos,
perros y a veces toros.

Se le atribuyen el perro negro y el majá.

Las comidas de este santo son el ñame asado, nueces de kola, judías blancas. Su bebida favorita es el
aguardiente de caña.

En el baile realiza dos mímicas: la belicosa, blandiendo un machete, y la laboriosa, que puede ser de carácter
agrícola, cortando las yerbas con el machete o lo realiza al estilo del guerrero golpeando con el martillo. En el
baile belicoso Oggún baila agachado, avanzando en un pie mientras arrastra el otro, como librándose de un
machetazo involuntario. En el segundo caso mima la gesticulación del herrero blandiendo el martillo y golpeando
sobre el yunque.

Las aflicciones de las que protege son:

 La calentura
 Todo tipo de operaciones
 Los daños producidos por metales ferrosos y accidentes sangrientos.

OLOFIN

Ser supremo, Creador del Universo

Poco ó casi nada se sabe de OLOFIN, ya que como creador de el cielo y la tierra y con su temprana partida de
la misma asociada a los problemas sociales de la humanidad, solo se sabe que éste dejo sus poderes y
legados repartidos entre todas las Deidades. OLOFIN será siempre un culto ya que los Babalawos poseedores de
esta entidad son los únicos que con muchos años de experiencia logran conocerlo. A OLOFIN se le menciona
poco porque muchos lo asocian con la Ley debido que era parte de la tradición Yoruba apodar a su Obba (Rey)
con el nombre de Olofin su alto nivel de reverencia lo hace poco accesible según los proverbios Yorubas, él solo
recibiría a ELEGGUA que fue su mensajero y amigo, Ifá cuenta en su historia que su gusto por la tranquilidad lo
llevó a vivir en un cofre, esto está en el signo Ojuani-Dawán

Dentro del sincretismo se asocia con el Dios Padre

OLOKUN

REY DE LOS MARES

Olokun es el dueño del océano y se representa como mitad hombre y mitad pez. Es un orisha temible ya que en
los inicios del mundo disputo el poder con Olorun ( El sol). Olokun fue encadenado en el fondo del mar por
Obbátala cuando trato de acabar con él genero humano inundando las tierras debido a que se había desatendido
su culto.
Es hermafrodita y fue quien dio a Yemaya la aguas cercana a la costa. Sus herramientas son cadenas, caretas,
majaes y sirenas, etc. Vive en una tinaja que va fuera del canastillero, Olokun come de todo lo que come Yemaya
y su comida siempre se lleva al mar. Su color representativo es el azul, el blanco y el negro. Habla en el caracol
por Iroso y cuando todos los caracoles caen boca abajo. Es un Orisha que se recibe muchas veces por Salud.
Entre sus plantas están:
Coralillo, Sauce, Anόn, Romerillo

ORANIAN

Oni, rey de Ifé, en el día de la fiesta Olójó. Opa Oranian, el gran


monolito
existente en Ifé.

(Del libro "Orixás - Pierre Fatumbi Verger - Editora Corrupio")

"Orànmíyàn (Oranian) fue el hijo menor de Odùduà y se convirtió en el más poderoso de todos ellos; aquel cuya
fama era la mayor en toda la nación Yoruba. Se hizo famoso como cazador desde su juventud y, enseguida, por
las grandes, numerosas y provechosas conquistas que realizó." Fue el fundador del reino de Oyó. Una de sus
mujeres, Torosí (Torosi), hija de Elémpe, el rey de la nación Tapá (o Nupê), fue la madre de Xangô, que tiempo
después subió al trono de Oyó...

Oranian fue concebido en condiciones muy particulares, que sin duda espantarían a los estudiosos de la genética
moderna. Una leyenda relata como Ogum, durante una de sus expediciones guerreras, conquistó la ciudad de
Ogotún, la saqueó y trajo un botín importante. Una prisionera de rara belleza llamada Lakanjê le agradó tanto que
él no respetó su virtud. Más tarde, cuando Odùduà, padre de Ogum, la vio, quedó perturbado, la deseó y la
convirtió en una de sus mujeres. Ogum, amedrentado, no osó revelar a su padre lo que había pasado entre él y la
bella prisionera. Nueve meses más tarde, Oranian nacía. Su cuerpo estaba verticalmente dividido en dos colores.
Era negro de un lado, pues Ogum tenía la piel oscura, y pardo del otro, como Odùduà, que tenía la piel muy clara.
Esa característica de Oranian es representada todos los años en Ifé, en ocasión de la fiesta de Olojó, cuando el
cuerpo de los servidores de Oòni es pintado de negro y blanco. Ellos acompañan a Óòni desde su palacio hasta
Òkè Mògún, la colina donde se alza un monolito consagrado a Ogum. Esa gran piedra es rodeada de màrìwò òpè,
franjas de palmeras deshilachadas y, ese día, los sacrificios de perro y gallo son colgados allí. Óòni llega vestido
suntuosamente teniendo en la cabeza la corona de Odùduà. Es una de las raras ocasiones, tal vez la única en el
año, en que él la usa públicamente, fuera del palacio. Llegando delante de la piedra de Ogum, cruza por un
instante su espada con Osògún, jefe del culto de Ogum en Ifé, en señal de alianza, a pesar del disgusto
experimentado por Odùduà cuando descubrió que no era el único padre de Oranian.

Orisha Oko

Simboliza la fuerza de voluntad, la permanencia, la firmeza, la perseverancia, la estabilidad, la concreción, la


resistencia, la fuerza, la buena mesa, la naturaleza, la agricultura y los sentimientos duraderos.

Estas personas se caracterizan por ser muy apacibles, tranquilas, pacientes, constantes, prácticas, cuidadosas,
trabajadoras responsables, ahorrativas, y rinden un gran culto al pasado. Son avaras, tercas, coléricas,
excesivamente tradicionales, lentas, de acción retardada, rencorosas, celosas, posesivas, restrictivas y
materialistas.

Este es un santo mayor, es la deidad de la tierra, la agricultura y las cosechas. Es el patrono de los labradores; es
árbitro en las disputas, sobre todo si son de mujeres; es el juez en los juicios de las orichas. Es muy laborioso,
sabe guardar profundamente los secretos y es casto, aunque los testículos le cuelgan hasta el suelo. Asegura la
prosperidad en la tierra. Sus mensajeras son las abejas. Las mujeres que no pueden tener hijos solicitan su
ayuda. El responsable de la alimentación mundial es este santo. Recibe a todos los cadáveres en su reino,
aunque Oyá también le entrega algunos a Babalú Ayé. Fue marido de Olokun y siempre están unidos.

Vive en una fuente de porcelana, sobre la misma lleva una cazuelita. Sus días son el lunes, tiene una teja
colocada horizontalmente y un arado con parasol, tirado por bueyes.

Se utiliza para llamarlo a través del acheré, o güiro, el cual se pinta de rayas longitudinales en rojo oscuro y
blanco. Sus herramientas son el arado con parasol y todo tipo de utensilios de labranza, más los bueyes.

Los collares son formados por siete cuentas rosadas o lilas y siete azules turquesa pálido. Se le puede adornar
con corales. También se utilizan cuentas blancas rayadas de rojo.

Los animales que come son la paloma, el gallo y el chivo, los cuales después de ser sacrificados se entierran o
son tirados a los tejados.

Sus comidas son todos los frutos cosechados de la tierra, todo tipo de carnes secas, ñames, frijoles y babosas.

Este santo no se sube, por lo tanto carece de un baile.

OSHOSI
EL CAZADOR

Ochosi es hijo de Yemaya y hermano del Yerbero y de Inle.

Ochosi es un viejo guerrero, mago y adivino que vive en el monte.

Su habilidad para la caza lo hizo ser considerado el mejor cazador y por esto se le representa por el arco y la
flecha los cuales nunca deben apuntar hacia abajo. La razón por la que Ochosi vive junto Oggun en su misma
cazuela de los guerreros es por un pacto hecho ante Orula que tenia como fin de ayudarse mutua mente ya que a
ambos le costaba sobrevivir solos he aquí la razón por que presenta los mismos gustos que Oggun. Sus hijos
tienen iniciativas, son hospitalarios y aman la familia. Es el Santo de las Prisiones y las cárceles lo cual puede
evitar o aliviar a sus protegidos.

Ochosi come Venado, chivo y todos los pájaros que haya sido cazados. Es un santo que se recibe y también se
fundamenta. Sus colores representativos son el verde, el lila oscuro y el negro.
Su número es el 3 y su celebración es el 3 de Noviembre.

En la religión cristiana aparece como San Norberto y San Humberto y su día de la semana es el martes, así como
el día 4 de cada mes.

Algunas de sus plantas son: Apasote, Romerillo, Embeleso, Siempre viva.

Características Generales Ochosi


Simboliza la amistad, la sed espiritual, las fraternidades, el amor universal, el esfuerzo colectivo, los sindicatos, las
revoluciones, el altruismo, el humanitarismo, el progreso, la tecnología, lo novedoso, los inventos, lo
inconvencional, la libertad, las sociedades de cooperación y mutua ayuda, la democracia, la solidaridad, la unión
de los pueblos.

Estas personas son amistosas, humanitarias, respetan el esfuerzo de los demás, intelectuales, ingeniosos,
tolerantes, individualistas, progresistas, independientes, creativos, fieles, leales, instructivos y de mente científica.
Son imprevisibles, excéntricos, rebeldes, desprecian lo establecido como normal, no tienen un buen tacto,
desordenados, inconstantes, anárquicos y tercos.

Ochosi es un Orisha mayor. Hijo de Yemayá. Patrón de los que tienen problemas con la justicia, mago, adivino,
guerrero, cazador y pescador.

El receptáculo es una freidera de barro junto con Oggún (para los aleyos). Cuando es de fundamento va solo con
todos los atributos. Siempre va acompañado de los receptáculos de Elegguá y Oggún.

Los atributos son todos los instrumentos relativos a la caza y la pesca, tarramentos de venado y trofeos de
cacería.

Las herramientas son tres flechas (como las que utilizaban los guerreros), tres perros, un espejito, un pedazo de
tarro de venado, un anzuelo, un arco y una flecha.

Los collares no iniciados se les da una cadenilla (dos hilos de cuentas azul prusia y, de tramo en tramo, una
ámbar, los rematan cuatro caracoles separados de dos en dos por ámbar.

Los animales son el chivo y venado, gallo, pollo, paloma, jutía, codorniz, todo pájaro cazado.

Los bailes de esta Orisha cuando se sube da los gritos típicos de levantar la caza y su mímica es cinética. Viste
como Elegguá y Oggún, pues es santo guerrero. El vestido es de color lila o morado y su gorro es de piel de tigre,
así como su bolsa. Usa el arco y la flecha para representar la cacería en su danza.

En el saludo se levanta la pierna izquierda y se imita con las manos la acción de disparar una flecha.

OSHUN

REINA DEL ORO Y DEL AMOR

Ochun posee las virtudes mas apreciadas en la mujer, es coqueta, bella, sensual, musical y hacendosa. Es
considerada como una Afrodita lucumi. Es la dueña del rió, amor, miel y el oro. Ochun es hermana de Yemaya y
secretaria de Orula por tanto aliada de Babalawos.

Entre sus herramientas están: su corona, 5 manillas doradas, 2 remos, una estrella, un sol y un campanilla
dorada. Esta orisha es protectora de las embarazadas y protege de las enfermedades del vientre, los genitales y la
sangre. Adora la calabaza y con ella trabaja. Su animal preferido es el pavo real aunque también come gallina,
chivo, palomas, codornices y guineas. Ochun gusta de las panetelas y de los dulces almibarados. también se le
brindan mazorcas de maíz en ruedas. Yalorde como también se le conoce perdió su virginidad por salvar a su
hermana Oya, razón por lo que no se le puede dar animales machos sin capar.

Su color representativo es el amarillo y se le llama con una campanita de este color.

Su día de la semana es el sábado y los días 5, 15 y 25 de cada mes. Protectora de las mujeres y por eso Ochun
castiga a quien pega a una de sus hijas con severidad

Habla en el caracol por Oche (5).

Se sincretista en la Virgen de la Caridad del Cobre y se celebra el 8 de Septiembre.

Entre sus plantas están: Botón de Oro, Girasol, Lino del río, No me Olvides.

CARACTERÍSTICAS GENERALES Ochún


Simboliza la maternidad, los partos, el amor maternal, la familia, la patria, la casa, la cocina, las masas, las
mujeres, los ríos, el sentimiento, la imaginación.

Se caracterizan sus hijos por ser maternales, hospitalarios, caritativos, compasivos, receptivos, ahorrativos, con
una excelente memoria, imaginativos, sensibles, románticos, buenos anfitriones, generosos, solícitos, protectores,
patrióticos y algo introvertidos. Son muy emotivos, susceptibles, hipersensibles a la crítica, caprichosos, variables,
rencorosos, tímidos, fantasiosos, imaginativos, resentidos, lunáticos, perezosos, débiles, tacaños, celosos, con
frecuencia sienten sentimiento de inferioridad y gustan de los manjares.

Ochún es la bella entre las bellas, es la dueña del amor, de la feminidad y del río. Es el símbolo de la coquetería,
la gracia y la sexualidad femeninas. Mujer de Chango e íntima amiga de Elegguá, que la protege.

Siempre acompaña a Yemayá, vive en el río y asiste a las gestantes y parturientas. Se le representa como una
mulata bella, simpática, buena bailadora, fiestera y eternamente alegre, con el persistente tintineo de sus
campanillas. Es capaz de resolver tanto, como de provocar riñas entre orichas y los hombres.

Su color es el amarillo pero también se le atribuyen los coralinos y los verdes. Su día es el Sábado y sus números
son 5, 10, 15 y 25.

Es la más alegre, coqueta y disipada de todas, continuamente está en juerga, se pinta se mira en el espejo, se
perfuma, es capaz de coquetear con todos.

Esta santa tiene diferentes caminos entre ellos:


Ochún Yeyé Moró o Yeyé Kari.
Ochún Kayode.
Ochún Miwá.
Ochún Yumú.
Ochún Sekesé.
Ochún Akuara o Ibú.
Ochún Fumiké.
Ochún Olodi.
Ochún Funké.
Ochún Edé.
Ochún Niwé.
Ochún Kolé-Kolé o Akalá-kalá.
Ochún Awé.

El receptáculo es una sopera multicolor, con predominio del amarillo, llena de agua de río y con cinco otás|. Los
otás deben ser recogidos al amanecer, del fondo de un río y se guardan en tinajas de barro.

Sus atributos son el abanico de sándalo o pluma de pavo real, pececillos, camarones, conchas, botecitos, espejos,
joyas, corales marinos, sábanas, paños, bordados y todo objeto propio del tocador femenino, acheré, agogó,
irukes y pañuelos.
Sus herramientas son cinco manillas, cinco odané, una media luna, dos remos, una estrella, un sol y de una a
cinco campanillas. En dependencia del camino, sus atributos pueden cambiar. Ochún Kolé lleva, además de todo
lo anterior, cinco aguas, cinco carreteles de hilo, un machete, un mortero y una corona con veintiuna piezas.

Llevan cuentas amarillas o de ámbar. Ochún Olodí, Ibú y Ochún Gumíi llevan cuentas rojas, verde esmeralda o
amarillo mate. Ochún Ikole las lleva ojo y ámbar. Las sartas que sólo llevan corales (iyón), pertenecen tanto a
Ochún como a Yemayá.

Se le saluda por Yalodde.

La visten con una bata amarilla sujeta a la cintura por una faja que, sobre el vientre, lleva un peto en forma de
rombo. Al borde del vestido tiene un festón de puntas con cascabelitos colgantes.

Los animales son gallos, palomas, guineos, jicotea, patos, chivos castrados, venados (cuando era amante de
Ochosi), gallinas, codornices (en el camino de Ochún Ibú Akuara), pavos reales, canarios y caimanes.

Las comidas de Ochún son palanquetas de gofio con miel, melao y caramelos. Naranjas dulces de China,
escarola, acelga, chayote, tamal, arroz amarillo y harina de maíz. Ekó, ekrú y olelé con azafrán. Alegrías de coco
y todo tipo de dulces. Ochinchin, comida litúrgica que se le ofrenda en el río antes de la iniciación de un iyawó.
Lisas, anguilas, mapos, dajaos, catibos, guajacones, biajacas, guabinas, camarones del río y langostinos. Todos
estos peces y mariscos del río, ahumados, se le ponen como aché. La comida se sazona con almendros, berro,
canistel, flor de agua, espinaca, perejil, boniato y calabaza.

Las flores son el girasol, guacamayos, botón de oro.

Los perfumes el beriberi y el sándalo.

Sus bailes son quizás, los más bellos y sensuales de todos. Al subirse, ríe como Yemayá y agita sus brazos para
que suenen las manillas de oro. Sus manos bajan y corren a lo largo del cuerpo, como los manantiales y los
arroyos descendientes de las colinas. A veces hace ademanes de remero y otras imita los movimientos de la que
muele en el pilón. Generalmente danza con voluptuosidad y con las manos tendidas hacia delante, en
imploración, y con sugestivas contorsiones pelvianas. Pide, exige oñi (miel), símbolo del dulzor, de la esencia
amorosa de la vida.

Las afecciones que protege son las de bajo vientre y partes genitales, la sangre, el hígado y todo tipo de
hemorragias.

OXALÁ

Las Aguas de Oxalá

Los Tres Domingos de Oxalá

Por qué Oxalá usa Ekodidé


Oxalufã

Oxaguiã

Ifá - Orumilá

Orixá Okô

ARQUETIPO

(Del libro "Orixás - Pierre Fatumbi Verger - Editora Corrupio")

El arquetipo de personalidad de los devotos de Oxalá es aquel de las personas calmas y dignas de
confianza; de las personas respetables y reservadas, dotadas de una fuerza de voluntad inquebrantable
que nada puede influenciar. En ninguna circunstancia modifican sus planes y sus proyectos, aún a
despecho de opiniones contrarias, racionales, que las alertan sobre posibles consecuencias
desagradables de sus actos. Tales personas, en tanto, saben aceptar sin reclamar, los resultados
amargos de esas consecuencias.

OXALÁ

(Del libro "Historia de un Terreiro Nagô" - Deoscóredes Maximiliano dos Santos- Mestre DIDI - Max
Limonad-Joruês Cia Editora)

El Ciclo de Oxalá, Padre de Todos los Orishas.

Las Aguas de Oxalá

Los jueves por la noche, antes de iniciar los preceptos de las aguas de Oxalá, de las diecinueve a las
veinticuatro horas, todos los hijos e hijas de la casa son obligados a hacer un bori (obligación que se
hace con fruta llamada obi y agua) para poder cargar las aguas.

Después de ese bori, se van a descansar, hasta que son despertados por la Iyalorixá para iniciar el
precepto de las aguas.

Los hijos del Axé, vestidos de blanco, salen en silencio del terrero, en procesión, cargando vasijas y
teniendo al frente a la Iyalorixá tocando su campanilla. En los tiempos de Mãe Senhora, se dirigían
hacia una fuente llamada Riacho, que queda al lado de la Laguna de la Abuela, en ese terreno de San
Gonzalo del Retiro. Hoy, esa obligación es hecha dentro del propio terrero.

Media hora después, con sus vasijas llenas de agua, se aproximan a una lugar apropiado, todo cercado
de paja, con una choza indígena, llamada Valué, donde se colocó el asiento del viejo Oxalá. Allí, todos
presentan aquellas aguas a la Iyalorixá, que las derrama encima del asiento de Oxalá. Se hacen tres
viajes a la fuente donde está el agua y, en el tercero, el agua no es derramada, quedando todas las
vasijas llenas depositadas en el Balué, siendo colocada una cortina blanca en la puerta y una estera en
el suelo.
Cada persona que llega se arrodilla sobre aquella estera en señal de reverencia. Algunas personas, los
que tienen orisha masculino, dan Dodobalé, se acuestan a lo largo, tocando el suelo con la cabeza. Las
demás dan Iká oyun iká osi, dándose vuelta de un lado y del otro, tocando el suelo con la cabeza - son
las que tienen orisha femenino. Después de esa cortesía, la Iyalorixá, juntamente con todos sus hijos y
fieles, comienza a cantar un saludo para Oxalá (Oriki):

Babá êpa ô

Babá êpa ô

Ará mi fo adiê

Êpa ô

Ará mi ko a xekê

Axekê koma do dun ô

Êpa Babá

Después de cantado ese saludo, todas las personas pertenecientes a Oxalá entran en trance y van
hasta el Balué que es, como ya se vió, donde está el asiento del orisha.

Hacen allí determinadas reverencias y saludan a todos, agradeciendo el sacrificio de aquel día y
rogando a Oduduá para que les de su bendición.

Los Tres Domingos de Oxalá, Padre de Todos los Orishas.

Primer Domingo.

Las fiestas comienzan de la misma manera que las demás ya descritas, con una diferencia: todos los
hijos de la casa son obligados a vestir ropa blanca y no pueden comer absolutamente nada que
contenga sal, sangre o “dendê.

En el intervalo de la fiesta destinado al cambio de ropa de los orishas, los presentes son servidos con
“adié” (gallina cocida solamente con cebolla y “ori” con limón de costa).), ebó (millo blanco cocido con
agua sin sal), con acompañamiento de “aluá”.

Después que los orishas hayan sido cambiados de ropa, la Iyalorisha da la orden para que los Alabê
tiren el cántico apropiado a la entrada de Oxalá, canto que sirve también para los demás orishas, que
ya están vestidos y esperan en el barracón:

Ago loña more ua ni xê

Ago ago lonã

Ahí entran tres hijas manifestadas con el gran Oxalá, vestidas de “alvo”, trayendo en una de las manos
el “opaxoró”, un cajón plateado con muchos adornos. En la cabeza usan el “adé (corona), una plateada
y sus otros dos de paño todo bordado, con cuentas blancas. Danzan al son de los “atabaques”, agogós
y chequerés (calabaza revestida de cuentas) algunas cantigas:

Ô fururu ló ô rê ô

ô kenen en lejibô
Ilê Ifa motiuá babá

Okêrêrê lejibô ô

Eru ya eru ya ô

Euá ô euá e xê

Cuando se canta esa canción, el orisha Oxalufã - Oxalá viejo, danza, curvado por el peso de su vejez.

Cuando los Oxalá ya danzaron bastante, la Iyalorisha tira la siguiente canción:

Babá uô ri uô

Mele rin ô

Babá uô ri uô

Los Orishas se retiran del barracón, con varias hijas a ampararlas y a asegurarlas. Luego enseguida la
Iyalorisha también se retira, dando por terminada la fiesta y convidando a todos para asistir a la fiesta
del domingo próximo.

Segundo Domingo

Ese día Oxalá recibe, de manos de todos sus “omó” la ofrenda de una cabra, varias gallinas, patos y
flores blancas.

Más tarde después de haberse hecho el “Padê”, el asiento de Oxalá sale del “Balué” encima de una
carroza muy bonita, toda adornada por angélicas, empujada por la Iyalaxé, la Iyamorô y las otras dos
personas de la secta. La carroza es cubierta con un paño grande, todo claro, asegurado por cada una
de las manos de cada quien se encuentre allí, acompañando la procesión. De ahí siguen en dirección al
crucero, reverenciando la casa del “Ibó”. Enseguida, viran para la Casa Grande, nombre dado a una
casa blanca muy bonita, donde algunos orishas, entre ellos Iyá, orisha de la nación “Grunci”, tienen
asentadas sus pertenencias.

Llegando a la casa, entran con el andador, recogen el “alá” y depositan a Oxalá en su trono. Después
hacen el “orikí” (salutación) y los orishas comienzan a llegar, menos los Oxalá, que ya venían
acompañando a la procesión.

Enseguida, llevan a los orishas para cambiarlos de ropa. No intervalo, os visitantes são servidos das
mesmas iguarias do primeiro domingo - adié, ebô e aluá.

Os orixá, já de roupas trocadas, chegam ao barracão e dançam as cantigas tiradas então pela Iyalorixá.
Neste domingo, além de Oxalá, chegam outros, como Nanã, Iemanjá, Ogun. Dançam uma porção de
cantigas, até mais ou menos 11 da noite, quando a Iyalorixá manda fazer a roda de costume. Uma das
cantigas que ela tira agora é essa, que convida os orixá a entrarem no barracão e dançarem:

Durô dê uá loná

ê á um bó keuá jô

Durô dê uá loná

ê a un bó keuá jô.

Terceiro Domingo
(Ojó Odô ou Dia do Pilão) - Às três da tarde, começam os preparativos para o início das obrigações.
As filhas da casa, em grande atividade, fazem o necessário para que, em uma hora, tudo esteja
preparado na sala da casa de Oxalá, a Casa Grande. Na procissão do Pilão, as filhas trazem bancos,
mesas, panelas, balaios, tudo forrado por panos brancos e enfeitadas com ojás e com um feixe de atori
(varinhas). Reúnem-se então todas as filhas, e, depois, a mãe Iyalorixá tocando seu ajá, faz as
reverências precisas e com um dos atori toca os ombros das filhas de Oxalá, até que elas são
manifestadas, iniciando-se assim os festejos. Cada uma das filhas da casa vai apanhando um daqueles
apetrechos, de acordo com sua posição e seu eledá(guia). Quando todos estão prontos, vão saindo em
procissão para o barracão e arriam todos os objetos em ordem, fazendo uma bonita arrumação, como
num peji.

Todo esse preceito é acompanhado por cânticos adequados, até que por fim os Oxalá começam a
obrigação dos atori. Primeiro Oxalá se senta e a Iyalorixá lhe entrega uma das varas. Em seguida,
entrega varinhas também às filhas mais velhas da casa. Tiram uma cantiga e as pessoas, que estão
munidas das varinhas, vão dançando em frente a Oxalá, que, batendo com a sua própria, faz como se
estivesse surrando seus filhos. Logo após, todos vão tocando com as varinhas uns nos outros, e depois
em todos os presentes, ao som da seguinte cantiga:

Uá mi xorô

Uá xorô ni ilê

Tanun apê ô

Uá mi xorô

Uá xorô ni ilê Terminada essa obrigação, tiram outra cantiga, que inicia a divisão das comidas:

Ô fururu lo êre ô

Ô keienen lejibó

Ilê ifan motiuá babá

Aji bô relê mojubá ô

Oluá êruáô éuáô êuáêxê

euá ô euá exê babá

euá ô euá exê

Além das comidas de costume, é servido inhame pisado em forma de bola, que vem dentro de um pilão.
Depois com um novo cântico, são retirados todos aqueles apetrechos do barracão:

Xên xên un bé lôkô

Xên xên xên xên

Nilê ô xên xên?

Os orixás começam então a dançar, como de costume. Oxalá, mais belo que nunca em suas roupas
maravilhosas, dança com aquele jeito calmo todo seu, sempre apoiado em seu opaxorô.

Por volta das onze horas, faz-se a roda para dar término à festa, fechando assim todo o ciclo das
obrigações de Oxalá.
OXALÁ
(transcrição do livro Porque Oxalá usa Ekodidé - Deoscóredes M dos Santos-DIDI - Edição
Cavaleiro da Lua - Fundação Cultural do Estado da Bahia - foi mantida a ortografia original do
manuscrito)

Muito tempo depois que Oduduwa chegou em Ilê Ifé e começaram a adorar o culto das Águas de Oxalá,
aconteceu que, logo no primeiro ano, quando estava perto das festas Oxalá escolheu uma senhora das
mais velhas do terreiro, chamada Omon Oxum, para tomar conta de todo, ou melhor, de tôda sua roupa,
adornos e apetrechos, depositando com tôda benevolência nas mãos dela aquele direito especial para
tomar conta de tudo que lhe pertencesse, da corôa ao sapato. Omon Oxum por nunca ter tido nenhum
filho, criava uma menina. Dessa data em diante ela e a menina ficaram sendo odiadas por algumas
pessoas que faziam parte nesse terreiro e que por inveja de Omon Oxum começaram a tramar
novidades, procurando um meio qualquer para fazer Oxalá se zangar com ela e tomar o "achê"
entregue por Oxalá. Fizeram coisas que Deus duvida contra Omon Oxum porém nada surtia efeito.
Cada vez mais Oxalá ia aumentando a amisade e dedicação para Omon Oxum. Ela era muito devotada
ao cumprimento das suas obrigações e não dava margem alguma para ser por êle repreendida.

Como dizem que a água dá na pedra até que fura, aconteceu que, na vespera do dia da festa, as
invejosas, já desiludidas por poderem fazer o que desejavam, de passagem pela casa de Omon Oxum
se depararam com a corôa de Oxalá que ela tinha areiado e colocado no sol para secar. Quando elas
viram a corôa de Oxalá muito bonita e mais reluzente do que nunca, combinaram roubar a corôa e ir
jogar no fundo do mar. E assim fizeram.

Quando Omon Oxum foi apanhar a corôa para guardar, não encontrou. Ficou doida. Procura daquí
procura dalí, remexeram com tudo procurando em todos os cantos da casa e nada da corôa aparecer.
As invejosas vendo a aflição que estava passando Omon Oxum e sua filhinha, satisfeitas pelo mal que
tinham causado, riam as gaiofadas dizendo: agora sim quero ver como ela vai se atá com Oxalá
amanhã quando êle procurar a corôa e não encontrar. A essa altura Omon Oxum comretamente
azurantada só pensava em se matar e ja estava resolvida a fazer isso para não passar vergonha
perante Oxalá. Foi quando a meninazinha, sua filha de criação disse: - Mamãe, porque a senhora não
vai na feira amanhã de manhã bem cedinho e não compra o peixe mais bonito que tiver lá? A corôa de
Oxalá deve estar na barriga desse peixe. E assim a menina insistiu, insistiu tanto, até que Omon Oxum
se decidiu a aceitar o que a menina aconselhou, dizendo:- Fique tanquila minha filha, porque de
madrugadasinha eu vou acordar para ir à feira ver se encontro com esse peixe que voce imagina ter a
corôa do nosso Rei Oxalá na barriga.

A menina foi dormir tranquila. Omon Oxum coitada, não pôde dormir tôda a noite preocupada que já
amanhecesse o dia para ela ir a feira ver se conseguia encontrar o dito peixe que a menina julgava ter a
corôa na barriga.

Quando o dia mal tinha clareado, Omon Oxum pulou da cama, se preparou e lá se foi. Quando ela
chegou na feira foi diretamente no mercado de peixe e não encontrou nenhuma escama. Ainda éra
muito cedo. Omon Oxum deu uma volta pela feira e já bastante impaciente voltou ao mercado onde
encontrou um senhor vendendo um peixe, cujo peixe, era o único que se encontrava no mercado. Omon
Oxum comprou o peixe e foi voando para casa a fim de destrincha-lo. Queria ver se sua filha tinha
aconselhado bem, para ela poder obter a paz e tranquilidade espiritual, encontrando a corôa de Oxalá.
Assim que ela chegou em casa foi logo para a cosinha para abrir a barriga do peixe. Porém não
conseguiu. Quando ela estava aí se acabando de chorar e labutando para abrir a barriga do peixe, a
menina acordou e foi logo perguntando: - Mamãe já comprou o peixe? A senhora deixa que eu abra a
barriga dele? - Omon Oxum bastante chorosa respondeu:- Minha filha a barriga dele está muito dura.
Eu não posso abrir quanto mais você.

A menina se levantou, chegou na cosinha, apanhou um cacumbú e puxou rasgando a barriga do peixe,
ésta se abriu em bandas deixando aparecer a corôa de Oxalá ainda mais bonita do que era antes.
Omon Oxum se abraçou com a menina e de tanto contentamento não sabia o que fazer com ela.
Carregava, beijava, dansava, e por fim Omon Oxum olhando para a menina e em seguida voltando as
vistas para o céu, disse: - Olorun, Deus que lhe abençoe. Sua maesinha está sendo perseguida, porém
com a fé que tem no seu Eledá, anjo da guarda, não ha de ser vencida. Limparam muito bem limpa, a
corôa, e guardaram, muito bem guardada, juntamente com o resto das coisas pertencentes a Oxalá. Em
seguida Omon Oxum cosinhou o peixe, fez um grande almôço e convidou a todos da casa para almoçar
com ela dizendo que estava festejando o dia da festa do Pai Oxalá.

Ao meio dia Omon Oxum juntamente com seu, quero dizer, sua filhinha serviram o almôço
acompanhado de Aluá ou Aruá, a bebida predileta de Oxalá a qual os Erê dão o nome de mijo do pai.
Depois do almôço todos foram descansar para na hora determinada dar começo a festa das Águas de
Oxalá.

As invejosas quando viram todo aquele movimento, Omon Oxum muito alegre como se nada tivesse
acontecido a ponto de dar até um banquete em homenagem a Festa de Oxalá, ficaram malucas. Uma
delas perguntou:- Será que ela encontrou a corôa? - Outra respondeu:- Eu bem disse que queimasse. -
E a outra mais danada ainda dizia:- Eu disse a vicês que o melhor era cavar um buraco bem fundo e
enterrar. - A primeira procurando acalmar os animos, disse para a outra:- Vamos esperar até a hora que
éla apresentar as roupas de Oxalá com todos os armamentos. Se a corôa estiver no meio o geito que
temos é fazer um grande ebó e colocar na cadeira onde éla vai se sentar ao lado de Oxalá. - O ebó,
sacrificio, póde ser empregado para o bem ou para o mal.

Quando estava perto da hora de começar a festa, Omon Oxum apresentou a Oxalá tôda a roupa com
todos os armamentos deixando as invejosas mais danadas e com mais desejo de vingança, a ponto de
procurarem fazer o ebó por elas idealisado e colocar na cadeira onde Omon Oxum era obrigada a
sentar-se por ordem de Oxalá.

Começou a festa com a maior alegria possivel. Oxalá chegou acompanhado por Omon Oxum e se
sentou no trono. Omon Oxum sem saber do que estava sendo feito contra ela, também se sentou na
sua cadeira ao lado de Oxalá. Quando começaram as cerimônias e que Oxalá precisou de colocar a
sua corôa, virou-se para Omon Oxum e pediu para éla ir apanhar a corôa. Omon Oxum quiz levantar e
não pôde. Fez força para um lado, para o outro, e nada de poder levantar-se, até quando éla decidiu
levantar-se de qualquer maneira. Devido a grande dor que sentiu, olhou para a cadeira e viu que estava
tôda suja de sangue. Alucinada de dor, e horrorisada por saber que Oxalá de fórma nenhuma podia ter
nada de vermelho perto dêle porque era ewó, proibição, saiu esbaforida pela porta afora, indo se
esbarrar na casa de Exú.

Quando Exú abriu a porta que viu Omon Oxum tôda suja de vermelho, disse:- Você vindo dêsse geito
da casa de meu pai? Infringiu o regulamento e eu não posso lhe abrigar,- e fechou a porta.

Daí ela foi para a casa de Ogun, Oxossi, de todos Orixás e sempre diziam a mesma coisa que disse
Exú. Só restava a casa de Oxum. Quando Omon Oxum chegou a casa de Oxum, esta já tinha sabido do
que estava acontecendo e estava a sua espera. Omon Oxum se jogando nos pés dela disse:- Minha
mãe me valha, estou perdida. Oxalá não vai me querer mais em sua casa.

Oxum disse para ela que não se preocupasse, que um dia Oxalá ía buscar ela de volta. Depois Oxum,
usando de sua magia, fez com que, do lugar onde sangrava em Omon Oxum saisse Ekodide, pena
vermelha de papagaio da costa, até quando sare a ferida. Oxum, depois de colocar todo aquêle Ekodidé
numa grande igbá, cuia, reuniu todo seu pessoal e tôdas as noites faziam um xirê, festa, cantando
assim:

BI O TA LADÊ

BI O TA LADÊ

IRÚ MALÉ
IYA OMIN TA LADÊ

OTO RU ÉFAN KOBÁJA OBIRIN

IYA OMIN TA LADÊ

E assim Oxum ricamente vestida, sentada no seu trono, com Omon Oxum ao seu lado, a cuia de
Ekodidés e a vasilha para colocarem dinheiro em frente a elas, recebia as visitas de todos os Orixás
que iam até lá para ver e saber porque Oxum estava fazendo aquela festa tôdas as noites. Todos que lá
chegavam e se enteiravam do acontecimento, si era homem dava dodóbálé, se estirava de peito no
chão para Oxum, depois apanhava um Ekodidé e colocava uma certa quantia na vasilha que estava ao
lado para ser colocado o dinheiro, e se era mulher dava iká, quer dizer, se deitava no chão de um lado e
do outro para Oxum e em seguida apanhava um Ekodidé e colocava também o dinheiro na referida
vasilha.

Tudo aquilo que estava acontecendo no palácio de Oxum, ficou sendo muito propalado e as invejosas
faziam todo possivel para que Oxalá não soubesse. Um dia, elas, sem observarem que Oxalá estava
por perto, começaram a comentar o caso, onde uma delas disse:- Com ela não tem quem possa, depois
de tudo o que nós fizemos, depois de ter acontecido o que aconteceu aqui no palácio de Oxalá e de ter
sido enjeitada por todos Orixás, vocês não estão vendo que Oxum abrigou ela? Curou, conseguindo
que do lugar que sangrava saisse Ekodidé, fazendo uma grande fortuna e aumentando a sua riqueza.
Agora só nos resta é fazer com que o velho não saiba do que está acontecendo no palácio de Oxum, se
não é bem capaz de querer ir até lá.

Nisso o velho Oxalá pigarreou dando a entender que tinha ouvido tôda a conversação. Ordenou a elas
que procurassem saber a hora que começava o xirê no palácio de Oxum e que elas iam servir de
companhia para êle poder ir apreciar o xirê e tomar conhecimento do que estava acontecendo.

Quando elas ouviram Oxalá falar desta maneira bem pertinho delas a terra lhe faltaram nos pés e o
remorso montou nos seus cangótes fazendo com que elas fugissem para nunca mais voltar ao palácio
de Oxalá.

A noite, depois do jantar, Oxalá cansado de esperar pelas tres invejosas e não vendo nenhuma delas
aparecer, disse:- Fugiram com medo de que eu castigasse pela grande injustiça que cometeram, não
sabendo de que o castigo será dado pelas mesmas.

Assim Oxalá se dirigiu para o palácio de Oxum afim de assistir o xirê e saber qual a causa do mesmo.
Quando Oxalá chegou no palácio de Oxum mandou anunciar a sua chegada. Oxum mais bonita do que
nunca, coberta de ouro e muitas jóias dos pés a cabeça, sentada no seu rico trono, mandou que Oxalá
entrasse, e continuou o xirê cantando: BI O TA LADÊ, BI O TA LADÊ, IRÚ MALÊ, IYA OMIN TA
LADÊ.

Quando Oxalá entrou ficou abismado de ver tanta riquesa e quando reparou bem para Oxum, que viu a
seu lado Omon Oxum, a pessoa que cuidava dele e de tôdas suas coisas, a quem ele julgava ter
perdido devido o que tinha acontecido, não se conteve, se jogou também no chão dando dodóbálé para
Oxum, apanhando um Ekodidé e colocando bastante dinheiro na vasilha. Oxum quando viu o velho dar
dodóbálé para ela, se levantou cantando:

DÓDÓ FIN DODÓBÁLÉ

KÓ BINRIN

IYA OMIN TA LADÊ

e foi ajudar a Oxalá se levantar do chão. Depois que Oxalá se levantou Oxum pegou Omon Oxum pela
mão e entregou à Oxalá dizendo:- Aqui está a vossa zeladora, sã e salva de todo mal que desejaram e
fizeram para ela para que ela ficasse odiada por vós. Oxalá agradecendo a Oxum disse:- Oxum, em
agradecimento a tudo o que fizestes de bem e para amenisar os sofrimentos de Omon Oxum eu, Oxalá,
prometo levar ela de volta para o meu palácio e de hoje em diante nunca hei de me separar desta pena
vermelha que é o Ekodidé e que será o unico sinal desta côr que carregarei sôbre o meu corpo.

FIM

BAHIA, 5 DE SETEMBRO, 1966

DEOSCOREDES M DOS SANTOS

BAHIA, 16 DE NOVEMBRO, 1966

LENIO BRAGA

OXALUFÃ

(Do livro "Lendas Africanas dos Orixás de Pierre Fatumbi Verger e Carybé - Editora Currupio)
Êpa Babá!

Oxalufã era o rei de Ilu-ayê, a terra dos ancestrais, na longínqua África. Ele estava muito velho, curvado
pela idade e andava com dificuldade, apoiado num grande cajado, chamado opaxorô.

Um dia, Oxalufã decidiu viajar em visita a seu velho amigo Xangô, rei de Oyó. Antes de partir, Oxalufã
consultou um babalaô, o adivinho, perguntando-lhe se tudo ia correr bem e se a viagem seria feliz. O
babalaô respondeu-lhe: "Não faça esta viagem. Ela será cheia de incidentes desagradáveis e acabará
mal."

Mas Oxalufã tinha um temperamento obstinado, quando fazia um projeto, nunca renunciava. Disse
então ao babalaô: "Decidi fazer esta viagem e eu a farei, aconteça o que acontecer!"

Oxalufã perguntou ainda ao babalaô, se oferendas e sacrifícios melhorariam as coisas. Este respondeu-
lhe: "Qualquer que sejam suas oferendas, a viagem será desastrosa." E fez-lhe ainda algumas
recomendações: "Se você não quiser perder a vida durante a viagem, deverá aceitar fazer tudo que lhe
pedirem. Você não deverá queixar-se das tristes consequências que advirão. Será necessário que você
leve três panos brancos. Será necessário que você leve, também, sabão e limo da costa."

Oxalufã partiu, então, lentamente, apoiado no seu opaxorô. Ao cabo de algum tempo, ele encontra Exu
Elepô, Exu "dono do azeite de dendê". Exu estava sentado à beira da estrada, com um grande pote
cheio de dendê.

"Ah! Bom dia Oxalufã, como vai a família?"

"Oh! Bom dia Exu Elepô, como vai também a sua?"

"Ah! Oxalufã, ajude-me a colocar este pote no ombro."

"Sim Exu, sim, sim, com prazer e logo."

Mas de repente, Exu Elepô virou o pote sobre Oxalufã. Oxalufã ficou coberto de azeite e seu pano
inutilizável. Exu, contente do seu golpe, aplaudia e dava gargalhadas. Oxalufã, seguindo os conselhos
do babalaô, ficou calmo e nada reclamou. Foi limpar-se no rio mais próximo. Passou o limo da costa
sobre o corpo e vestiu-se com um novo pano; aquele que usava ficou perto do rio, como oferenda.

Oxalufã retomou a estrada, andando com lentidão, apoiado no seu opaxorô. Duas vezes mais ele
encontrou-se com Exu. Uma vez, com Exu Onidú, Exu "dono do carvão"; Outra vez, com Exu Aladi,
"dono do óleo do caroço de dendê". Duas vezes mais, Oxalufã foi vítima das armadilhas de Exu, ambas
semelhantes à primeira. Duas vezes mais, Oxalufã sujeitou-se às consequências. Exu divertiu-se às
custas dele, sem que conseguisse, contudo, tirar-lhe a calma.

Oxalufã trocou, assim, seus últimos panos, deixando na margem do rio os que usava, como oferenda. E
continuou corajosamente seu caminho, apoiado em seu opaxorô, até que passou a fronteira do reino de
seu amigo Xangô.

Kawo Kabiyesi, Xangô Alafin Oyó, Alayeluwa! "Saudemos Xangô, Senhor do Palácio de Oyó, Senhor do
Mundo!"

Logo, Oxalufã viu um cavalo perdido que pertencia a Xangô. Ele conhecia o animal, pois havia sido ele
que, há tempos, lhe oferecera. Oxalufã tentou amansar o cavalo, mostrando-lhe uma espiga de milho,
para amarrá-lo e devolvê-lo a Xangô. Neste instante, chegaram correndo os servidores do palácio. Eles
estavam perseguindo o animal e gritaram: "Olhem o ladrão de cavalo! Miserável, imprestável, amigo do
bem alheio! Como os tempos mudaram; roubar com esta idade!! Não há mais anciãos respeitáveis!
Quem diria? Quem acreditaria?"

Caíram todos sobre Oxalufã, cobrindo-o de pancadas. Eles o agarraram e arrastaram-no até a prisão.
Oxalufã, lembrando-se das recomendações do babalaô, permaneceu quieto e nada disse. Ele não podia
queixar-se, mas podia vingar-se. Usou então seus poderes, do fundo da prisão. Não choveu mais, a
colheita estava comprometida, o gado dizimado; as mulheres estéreis, as pessoas eram vitimadas por
doenças terríveis. Durante sete anos, o reino de Xangô foi devastado.

Xangô, por sua vez, consultou um babalaô, para saber a razão de toda esta desgraça. "Kabiyesi
Xangô," respondeu-lhe o babalaô, tudo isto é consequência de um ato lastimável. Um velho sofre,
injustamente, preso há sete anos. Ele nunca se queixou, mas não pense no entanto... Eis a fonte de
todas as desgraças!"

Xangô fez vir diante dele o tal ancião. "Ah! Mas vejam só!" - gritou Xangô. "É você, Oxalufã! Êpa Baba!
Exe ê!!

Absurdo! É inacreditável, vergonhoso, imperdoável!!! Ah! Você, Oxalufã, na prisão! Êpa Baba!! Não
posso acreditar e, ainda por cima, preso por meus próprios servidores!

Hei! Todos vocês! Meus generais! Meus cavaleiros, meus eunucos, meus músicos! Meus mensageiros
e chefes de cavalaria! Meus caçadores! Minhas mulheres, as ayabás!

Hei! Povo de Oyó! Todos e todas, vesti-vos de branco em respeito ao rei que veste branco!

Todos e todas, guardai o silêncio em sinal de arrependimento!

Todos e todas vão buscar água no rio! É preciso lavar Oxalufã!

Êpa Baba! Êpa, Êpa!

É preciso que ele nos perdoe a ofensa que lhe foi feita!!!

Este episódio da vida de Oxalufã é comemorado, a cada ano, em todos os terreiros de candomblé da
Bahia, no dia da "Água de Oxalá" - quando todo mundo veste-se de branco e vai buscar água em
silêncio, para lavar os axés, objetos sagrados de Oxalá.

Também, com a mesma intenção, todos os anos, numa quinta-feira, uma multidão lava o chão da
basílica dedicada ao Senhor do Bonfim, e seus descendentes de hoje, é Oxalufã.

Êpa, Êpa, Baba!!!


OXAGUIÃ

(Do livro "Mural dos Orixás" de Caribé e texto de Jorge Amado - Raízes Artes Gráficas)

Oxaguian é Oxalá moço. Sempre de branco. Usa espada, escudo e mão de pilão. Guerreiro, seu dia da
semana é sexta-feira. Come cabra, e é o dono do inhame.

(Do livro "Lendas Africanas dos Orixás de Pierre Fatumbi Verger e Carybé - Editora Currupio)

OXAGUIÃ

Exê êêê

Oxaguiã era o filho de Oxalufã.

Ele nasceu em Ifé, bem antes de seu pai tornar-se o rei de Ifan.

Oxaguiã, valente guerreiro, desejou, por sua vez, conquistar um reino.

Partiu, acompanhado de seu amigo Awoledjê.

Oxaguiã não tinha ainda este nome. Chegou num lugar chamado Ejigbô e aí tornou-se Elejigbô (Rei de
Ejigbô). Oxaguiã tinha uma grande paixão por inhame pilado, comida que os iorubás chamam iyan.
Elejigbô comia deste iyan a todo momento; comia de manhã, ao meio-dia e depois da sesta; comia no
jantar e até mesmo durante a noite, se sentisse fazio seu estômago! Ele recusava qualquer outra
comida, era sempre iyan que devia ser-lhe servido.

Chegou ao ponto de inventar o pilão para que fosse preparado seu prato predileto! Impressionados pela
sua mania, os outros orixás deram-lhe um cognome: Oxaguiã, que significa "Orixá-comedor-de-inhame-
pilado", e assim passou a ser chamado.

Awoledjê, seu companheiro, era babalaô, um grande advinho, que o aconselhava no que devia ou não
fazer. Certa ocasião, Awoledjê aconselhou a Oxaguiã oferecer: dois ratos de tamanho médio; dois
peixes, que nadassem majestosamente; duas galinhas, cujo fígado fosse bem grande; duas cabras,
cujo leite fosse abundante; duas cestas de caramujos e muitos panos brancos. Disse-lhe, ainda, que se
ele seguisse seus conselhos, Ejigbô, que era então um pequeno vilarejo dentro da floresta, tornar-se-ia,
muito em breve, uma cidade grande e poderosa e povoada de muitos habitantes.

Depois disso Awoledjê partiu em viagem a outros lugares. Ejigbô tornou-se uma grande cidade, como
previra Awoledjê. Ela era arrodeada de muralhas com fossos profundos, as portas fortificadas e guardas
armados vigiavam suas entradas e saídas.

Havia um grande mercado, em frente ao palácio, que atraía, de muito longe, compradores e vendedores
de mercadorias e escravos. Elejigbô vivia com pompa entre suas mulheres e servidores. Músicos
cantavam seus louvores. Quando falava-se dele, não se usava seu nome jamais, pois seria falta de
respeito. Era a expressão Kabiyesi, isto é, Sua Majestade, que deveria ser empregada.

Ao cabo de alguns anos, Awoledjê voltou. Ele desconhecia, ainda, o novo esplendor de seu amigo.
Chegando diante dos guardas, na entrada do palácio, Awoledjê pediu, familiarmente, notícias do
"Comedor-de-inhame-pilado". Chocados pela insolência do forasteiro, os guardas gritaram: "Que ultraje
falar desta maneira de Kabiyesi! Que impertinência! Que falta de respeito!" E caíram sobre ele dando-
lhe pauladas e cruelmente jogaram-no na cadeia.

Awoledjê, mortificado pelos maus tratos, decidiu vingar-se, utilizando sua magia. Durante sete anos a
chuva não caiu sobre Ejigbô, as mulheres não tiveram mais filhos e os cavalos do rei não tinham pasto.
Elejigbô, desesperado, consultou um babalaô para remediar esta triste situação. "Kabiyesi, toda esta
infelicidade é consequência da injusta prisão de um dos meus confrades! É preciso soltá-lo, Kabiyesi! É
preciso obter o seu perdão!"

Awoledjê foi solto e, cheio de ressentimento, foi-se esconder no fundo da mata. Elejigbô, apesar de rei
tão importante, teve que ir suplicar-lhe que esquecesse os maus tratos sofridos e o perdoasse.

"Muito bem! - respondeu-lhe. Eu permito que a chuva caia de novo, Oxaguiã, mas tem uma condição:
Cada ano, por ocasião de sua festa, será necessário que você envie muita gente à floresta, cortar
trezentos feixes de varetas. Os habitantes de Ejigbô, divididos em dois campos, deverão golpear-se,
uns aos outros, até que estas varetas estejam gastas ou quebrem-se".

Desde então, todos os anos, no fim da sêca, os habitantes de dois bairros de Ejigbô, aqueles de Ixalê
Oxolô e aqueles de Okê Mapô, batem-se todo um dia, em sinal de contrição e na esperança de verem,
novamente, a chuva cair.

A lembrança deste costume conservou-se através dos tempos e permanece viva, tanbém, na Bahia.

Por ocasião das cerimônias em louvor a Oxaguiã, as pessoas batem-se umas nas outras, com leves
golpes de vareta... e recebem, em seguida, uma porção de inhame pilado, enquanto Oxaguiã vem
dançar com energia, trazendo uma mão de pilão, símbolo das preferências gastronômicas do Orixá
"Comedor-de-inhame-pilado."

Exê ê! Baba Exê ê!

ORIXÁ OKÔ

(Do livro "Mural dos Orixás" de Caribé e texto de Jorge Amado - Raízes Artes Gráficas)

Orixá Okô é o deus da agricultura. Chibata de couro, cajado de madeira. Toca uma flauta de osso.
Veste branco

OYA
OYA o YANSA

Esta orisha es llamada indistintamente como Oya o Yansa. Es una divinidad muertera, pues es la portera y dueña
del Cementerio. Es mujer de Chango, hermana de Ochun y de Obba. Es un orisha violenta y guerrera que
combate con dos espadas junto a Chango auxiliada por los muertos, Oya es la Diosa de la Guerra y dueña de los
vientos, los temporales y la centella.

Oya usa una corona de 9 puntas de las que cuelgan sus herramientas y armas. Habla en el caracol por Osa (9) y
en los cocos por Okana y Oyekun. Su numero simbólico es el 9.
A Oya le pertenece las frutas de color ocre y la berenjena. Come chivas, palomas, gallinas y guineas, todas de
color oscuro. Se representa en los colores del Arco iris.

Su día de la semana es el viernes. Oya es la dueña del Cobre. Se le llama con un achere hecho de una vaina de
framboyán y sus colores son el rojo con vetas negras y blancas.

Su equivalente en la religión católica es la Virgen de la Candelaria y su celebración es el 2 de Febrero.

Algunas de sus plantas son: Croto, Yantén, Chirimoya, Revienta Caballo.


YEMANJÁ

(Do livro "Orixás - Pierre Fatumbi Verger - Editora Corruppio")

Yemoja na Africa

Iemanjá, cujo nome deriva de Yèyé omo ejá ("Mãe cujos filhos são peixes"), é o orixá dos Egbá, uma nação iorubá
estabelecida outrora na região entre Ifé e Ibadan, onde existe ainda o rio Yemoja. As guerras entre nações iorubás
levaram os Egbá a emigrar na direção oeste, para Abeokutá, no início do século XIX. Evidentemente, não lhes foi
possível levar o rio, mas, em contrapartida, transportaram consigo os objetos sagrados, suportes do àse da
divindade, e o rio Ògùn, que atravessa a região, tornou-se, a partir de então, a nova morada de Yemanjá. Este rio
Ògùn não deve, entretanto, ser confundido com Ògún, o deus do ferro e dos ferreiros, contrariamente à opinião de
numerosos que escreveram sobre o assunto no fim do século passado. Não nos deteremos nas extravagantes
hipóteses do Padre Baudin, retomadas com entusiasmo pelo Tenente-Coronel Ellis e outros autores. Daremos,
porém, em notas um resumo destes textos.

O principal templo de Iemanjá está localizado em Ibará, um bairro de Abeukutá. Os fiéis desta divindade vão todos
os anos buscar a água sagrada para lavar os axés, não no rio Ògùn, mas numa fonte de um dos seus afluentes, o
rio Lakaxa. Essa água é recolhida em jarras, transportada numa procissão seguida por pessoas que carregam
esculturas de madeira(ère) e um conjunto de tambores. O cortejo na volta, vai saudar as pessoas importantes do
bairro, começando por Olúbàrà, o rei de Ibará.

Iemanjá seria filha de Olóòkun, deus (em Benin) ou deusa (em Ifé) do mar. Numa história de Ifá, ela aparece
"casada pela primeira vez comOrunmilá, senhor das adivinhações, depois com Olofin, rei de Ifé,...Iemanjá,
cansada de sua permanência em Ifé, foge mais tarde em direção ao Oeste. Outrora, Olóòkun lhe havia dado, por
medida de precaução, uma garrafa contendo um preparado, pois "não se sabe jamais o que pode acontecer
amanhã", com a recomendação de quabrá-la no chão em caso de extremo perigo. E assim, Iemanjá foi instalar-se
no "Entardecer-da-Terra", o Oeste. Olofin-Odùduà, rei de Ifé, lançou seu exército à procura de sua mulher.
Cercada, Iemanjá, em vez de se deixar prender e ser conduzida de volta a Ifé, quebrou a garrafa, segundo as
instruções recebidas. Um rio criou-se na mesma hora, levando-a para Okun, o oceano, lugar de residência de
Olóòkun (Olokum).

Iemanjá tem diversos nomes, relativos, como no caso de Oxum, aos diferentes lugares profundos(ibù) do rio. Ela é
representada nas imagens com o aspecto de uma matrona, de seios volumosos, símbolo de maternidade fecunda
e nutritiva. Esta particularidade de possuir seios mais que majestosos - ou somente um deles, segundo outra lenda
- foi origem de desentendimentos com seu marido, embora ela já o houvesse honestamente prevenido antes do
casamento que não toleraria a mínima alusão desagradável ou irônica a esse respeito. Tudo ia muito bem e o
casal vivia feliz. Uma noite, porém, o marido havia se embriagado com vinho de palma e, não mais podendo
controlar as suas palavras, fez comentários sobre seu seio volumoso. Tomada de cólera, Iemanjá bateu com o pé
no chão e transformou-se num rio a fim de voltar para Olóòdun, como na lenda precedente.
Iemanjá no Novo Mundo

Iemanjá é uma divindade muito popular no Brasil e em Cuba. Seu axé é assentado sobre pedras marinhas e
conchas, guardadas numa porcelana azul. O sábado é o dia da semana que lhe é consagrado, juntamente com
outras divindades femininas. Seus adeptos usam colares de contas de vidro transparentes e vestem-se, de
preferência, de azul-claro. Fazem-se oferendas de carneiro, pato e pratos preparados à base de milho branco,
azeite, sal e cebola.

Diz-se na Bahia que há sete Iemanjás:

Iemowô, que na África é a mulher de Oxalá;

Iamassê, mãe de Xangô;

Euá (Yewa), rio que na África corre paralelo ao rio Ògùn e que frequentemente é confundido com Iemanjá em
certas lendas;

Olossá, a lagoa africana na qual deságuam os rios.

Iemanjá Ogunté, casada com Ogum Alagbedé.

Iemanjá Assabá, ela é manca e está sempre fiando algodão.

Iemanjá Assessu, muito voluntariosa e respeitável.

Em Cuba, Lydia Cabrera dá sete nomes igualmente, especificando bem que apenas uma Iemanjá existe, à qual se
chega por sete caminhos. Seu nome indica o lugar onde ela se encontra.

ARQUÉTIPO

(Do livro "Orixás - Pierre Fatumbi Verger - Editora Corruppio")

Tomamos emprestada a descrição do arquétipo de Iemanjá a Lydia Cabrera, sua filha, certamente a mais
competente de todas aquelas que nos foi dado o prazer de conhecer: "As filhas de Iemanjá são voluntariosas,
fortes, rigorosas, protetoras, altivas e, algumas vezes, impetuosas e arrogantes; têm o sentido da hierarquia,
fazem-se respeitar e são justas mas formais; põem à prova as amizades que lhes são devotadas, custam muito a
perdoar uma ofensa e, se a perdoam, não a esquecem jamais. Preocupam-se com os outros, são maternais e
sérias. Sem possuírem a vaidade de Oxum, gostam do luxo, das fazendas azuis e vistosas, das jóias caras. Elas
têm tendência à vida suntuosa mesmo se as possibilidades do cotidiano não lhes permitem um tal fausto".

YEMAYA

Es modelo de madre universal y madre de todos los Orishas.

Es Reina del Mar y Diosa de la inteligencia, de lo racional y la brujería, es la dueña de los polvos y sus hijos
tienen una personalidad armónica y un Ache natural para la brujería.

Yemaya es hermana de Ochun y madre de Chango y cuando castiga es inflexible. Fue la primera mujer de Orula a
quien robo el secreto de trabajar con el Ekuele, por lo que este la castigo a quedarse con el caracol para la
adivinación. Fue también mujer de Orishaoko, orisha dueño de las tierras, a quien trata de robarle terreno
continuamente después que disputaron debido a que una gallina de este le regó a Yemaya unos polvos que había
preparado. Entre sus atributos están 7 manillas blancas, la media luna en el ancla, la llave y el sol plateado. Gusta
de los caracoles y los abanicos.

Yemaya come carnero, gallo, guineo, ganso y codorniz. Le gustan las pelotas de gofio con melado de caña y las
mazorcas de maíz en ruedas. También se le ofrecen miniestras, elele y eko.

Sus colores representativos son el azul marino y el blanco. En su collar estas cuentas transparentes como el
agua del mar se alternan de 7 en 7.Yemaya protegen a los marino.

En el caracol habla por Oddi (7) . Su día de la semana es el Domingo. El que hace este Santo también recibe
Olokun.
Su equivalente católico es la Virgen de Regla.

Entre sus plantas están:


· Bejuco Ubí, Sábila,
· Flor de Agua, Verdolaga, Malanga, Hierba Bruja, Culantro, Jagua.

Yemayá es una deidad que vive y domina en los mares y en los vastos lagos. Es señora de la maternidad y es
considerada Madre Universal. Su nombre es una abreviaciòn de la expresiòn Yeye Omo Eja que quiere decir
"madre de los peces", y representa también el numero infinito de sus hijos.

Todas las formas de vida tienen su origen en el mar, que correspone al liquido amniotico donde estàn sumergidos
los embriones humanos, muy vecinos a la vida de los peces antes de la de los humanos.

Junto a la poderosisima y misteriosa Olokun, Yemayà es la raiz de todas las posibilidades y de todas las
manifestaciones divinas. Ella es la fuente de todas las riquezas, que ella comparte con su hermana, Ochùn. Lleva
siete saias azules y blancas, lleva joya de plata y de coral y, como el mar y lagos profundos, ella también tiene un
temperamiento profundo y cambiante y, por este motivo, imposible de adivinar.

En su camino de Okuti se representa como reina de las brujas, custodio de los misterios mas profundos y
obscuros.

Características Generales Yemayá

Simboliza la perfección, la laboriosidad, las ocupaciones subalternas, el mar, sus misterios, las
profundidades del océano, el servicio, la salud, la eficiencia, los animales domésticos.

Se caracterizan por ser serviciales, analíticos, perfeccionistas, exigentes, ordenados, pulcros, meticulosos,
aseados, amantes del mar y de la naturaleza, laboriosos, modestos, lógicos, previsivos y prácticos. Son
hipercríticos, quisquillosos, exigentes, remilgados, hipocondríacos, escépticos, incrédulos, tacaños, con un fuerte
complejo de inferioridad, inhibidos y poco afectuosos.

Es una orisha mayor. Es la madre de la vida. Considerada como madre de todos los orishas. Es la dueña de las
aguas y representa al mar, fuente fundamental de la vida. Por eso se dice que el santo nació del mar, el caracol
fue el primero que habló y le dijo a las criaturas lo que tenía que hacer. Fue mujer de Babalú Ayé, de Agayú, de
Orula y de Oggún. Le gusta cazar, chapeare, manejar el machete. Es indomable y astuta. Su nombre no debe
ser pronunciado por quien la tiene asentada, sin antes tocar la tierra con las yemas de los dedos y besar en ellos
la huella del polvo.

Su número es el 7 y su día es el Sábado. Sus colores son el azul y el blanco.

Sus atributos y herramientas son:

El Sol (oru)
Luna llena (ochu)
Ancla (dakoduro)
Salvavidas (yika)
Bote (alami)
Siete aros (bopa)
Llave (chilehku)
Siete aros de plata

Estos objetos elaborados en plata, acero, lata o plomo.


Iruke (rabo de caballo con mango) adornado con cuentas azules y blancas.

Usa un manto de burato ricamente adornado. Agogó (campanilla), que se utiliza para saludar y para que preste
atención cuando se habla con ella.

Abanico con varillaje de nácar y oro, adornado con cuentas y caracoles.

Los agbebe (abanicos redondos hechos de pencas de guano adornado con plumas de pavo real, caracoles y
cascabeles).

Todos estos atributos son adornados con patos, peces, redes, estrellas, caballitos de mar, conchas y, en
miniatura, todo lo relativo al mar. Siempre llevan cuentas azules y blancas alternas.

Los collares de esta oricha son de siete cuentas de cristal transparente, llamadas de agua y azules. En Yemaya
Ocutí son de agua ultramarina. En Yemayá Ayabá o Achabo, azul pálido y agua. Yemayá Asesú, azul oscuro y
perlas opalinas o cuentas de jabón

Usa una bata con serpentinas azules y blancas, símbolo del mar y la espuma, especie de ancho cinto de tela y un
peto de forma romboidal sobre el ombligo.

Las flores son de agua y violeta.

El perfume es la verbena.

Los animales son el carnero, gallo, paloma, guineo, jicotea, pato, gallina, loro, ganso, codorniz. Para Yemayá
Asesu el cerdo con una ceremonia muy cuidadosa Yemayá Ocuté no come pato. Yemayá llama sus chicharrones
a las cucarachas.

Yemayá es amiga de la buena compañía y del lucimiento. Aunque es madre virtuosa y sabia, también es alegre y
sandunguera. Cuando se sube, ríe a carcajadas y da vueltas como las olas y gira como los remolinos del océano.
Unas veces bracea como nadando, otras representa una zambullida para sacar caracoles, algas y peces para sus
hijos. En otras ocasiones parece remar hasta la hipotética orilla donde siempre la espera Ochún. Sus danzas
comienzan con suaves ondulaciones, como las aguas que agita ablandamente al soplo de la brisa, pero pronto se
encaracola y va aumentando en intensidad, como un oleaje que se enfurece.

Aflicciones de las que protege:

Las relativas al vientre de la persona a las que impliquen daño o muerte a través del agua, dulce o salada, lluvia o
humedad.

Las comidas de Yemayá son el Ochinchin (guiso de camarones, alcaparras, huevos duros, acelga y tomate), ekó
(tamal de maíz que se tiene todo el día en remojo, se muele en un pilón y se cocina batiéndolo en una cazuela sin
grasa y sin sal, se le da forma de pirámide y se envuelve en hojas frescas de plátano, olelé (se ponen en remojo
frijoles carita, se pasan por un guayo para quitarles la cáscara, se hacen una pasta y se le echa sal, se pican ajos
y cebollas añadiendo pedacitos de jengibre a la masa, se pone en manteca caliente una bolsita de bija, y cuando
hierve, se vierte sobre la masa de frijoles que antes se había batido bien, se preparan moldes de papel y se
rellenan con esta pasta), quimbombó con bolas de plátano verde o ñame, frijoles negros cocinados sin caldo y sin
maíz, palanquetas de gofio con melado, coco quemado, cuatro pescadores enteros en un plato blanco con rayas
azules, melado, corojo y cascarilla, berro, lechuga, escarola, acelga y chayote. Cuando está enojado se le pone
berro, lechuga, chayote y verdolaga, también para refrescar su otá. Su fruta predilecta es el melón de agua,
aunque también piñas, papayas, uvas, peras de agua, manzanas, plátanos y naranjas. Se acostumbra brindarle
en jícaras el agua y melado. De los peces prefiere la guabina, la anguila, el pargo, la rabirrubia, la cabrilla, el
serrucho, el lenguado, la aguja, la cherna, el emperador y otros.

Maíz finado con frijoles de carita. Le gusta comer carnero, pescado y palomas.

Orisha Yemayá
Cantos

 a e iyo
 a were were ye ta
 aboyo mo to mba o
 aboyó mo tú mba o
 aché imowo yombalé, oma oma leke leke
 afrekete towole no mi
 ago lona o yalé
 agua lodo omi o
 amayo e
 ambé lari oma
 awa se sima, olo miloyu olo mio yaré
 awa semi
 awe kamadé lé-o
 awe mbalé
 awoyó a e (Alt#211)
 awoyó ma so kenkele (Alt#215)
 ba mbe odara (Alt#217)
 barago ago yemaya (Alt#199)
 chikini
 chikini alamó dansé (Alt#206-D)
 e aladora (Alt#218)
 ebi ama ebi awo
 emi kua kuele kuele baba loroké
 emi odé omo odé (Alt#206-C)
 ibo réré o, agó lona fu awá
 iborere o (Alt#216)
 iná iná (Alt#208)
 iya madé iya
 kai kai kai yemaya olodo
 kuele kuele bagua e (Alt#212)
 kuele kuele bagua se
 ladi oke (Alt#221)
 madé iyawo madé mbela wo-é
 mai mai mai yé
 odo bini layé o (Alt#200)
 ogun fele guele (Alt#55)
 okere orisa (Alt#223)
 okika ewa loyuré
 okiki oni yemayá (Alt#214)
 okuo yalé yaluma o (Alt#194-coro)
 oluba chikini (Alt#206-B)
 oluba chikini alamo dansé
 omode emi-ode cachumama iya kwere yo
 omolode (Alt#206-A)
 onilé awoyo yemaya
 oraye bambi oraye
 orisa mio yaré amayo iyo kué ura
 oromi mama yokodá (Alt#222)
 sara magua olodo (Alt#207)
 sense iyama
 sense se ibó (Alt#205)
 senserima (Alt#195)
 soku ni soku ara gba mboché, agua sesu oni yemaya
 sokun tani wo (Alt#198-A)
 umbo oché o, aché umbo ewa o
 waro ñio waro yé-o
 were were acho ewe (Alt#198-B)
 wolo wolo sún (Alt#209)
 yemaya agolona
 yemaya akoré, yemaya arami
 yemaya asesu (Alt#197)
 yemaya e (Alt#210)
 yemaya inle lade
 yemaya mayo (Alt#204)
 yemayá fumi lowo (Alt#202)
 yemayá ogún (Alt#203)
 yemayá woyó (Alt#201)

Toques

 Akuakua (Zapateo)
 Alaró
 Bembe
 Chachálokpafúñ
 Iyesá
 Popular music
 Soku tani wo
 Soku tani wo (part 2)
 Tani iboya
 Wolenche
 Yakotá
 Ñongo

Dedicated Álbums

 Abbilona Tambor Yoruba, Yemayá


 Abbilona Tambor Yoruba, Yemayá II
 Lazaro Ros, Orisha Aye: Yemaya

YEWA

(Del libro "Mural de los orixás", de Carybé y texto de Jorge Amado - Raíces Artes Gráficas)

Orixá de las aguas, diosa del río Yewá. Santa guerrera, valiente. Ropas rojas, usa espada y collar cruzado en el
pecho, de caracoles de mar trenzados con paja. Es una de las orixás más bellas. Ella gusta de comer pato y
también paloma.

(Del libro "Iconografía de los Dioses Africanos en el Candomblé de Bahía", acuarelas de Carybé y texto de Pierre
Verger y Waldloir do Rego - Editora Raíces Artes Gráficas - 1980) (Mitos y Ritos Africanos de Bahía - Waldeloir do
Rego)

Yewá es la divinidad del Río Yewá. En Bahía es venerada solamente en tres casas antiguas, debido a la
complejidad de su ritual. Las generaciones mas nuevas no captaron conocimientos necesarios para la realización
de su ritual, por eso se ve constantemente, decir a alguien que hizo una obligación para Yewá, cuando en realidad
lo que hizo es lo que se hace normalmente para Oxúm u Oyá.

El desconocimiento comienza con las cosas más simples, como la ropa que viste, las armas e insignias que tiene
en la mano y los cánticos y danzas, eso cuando no se dice que Iewá es lo mismo que Oxúm, Oyá y Yemanjá.
Yewá usa ofá, que utiliza en la guerra y en la caza. En su ritual es imprescindible, entre otras cosas, el iko ( de
paja), hasta existe una leyenda que habla de Yewá saliendo de la selva de Iko (22).

Su gran ewo (prohibición) es la gallina. Corre la leyenda entre las casas antiguas de Bahía que veneran a Yewá,
que cierta vez cuando fue al río a lavar ropa, cuando terminó extendió la ropa para que se seque. Vino la gallina y
escarbó, con las patas, toda la suciedad que encontraba en el lugar y la tiraba en la ropa lavada. Yewá tuvo que
lavar todo de nuevo. Con mucha rabia maldeció a la gallina, diciendo que desde ese día en adelante iba a quedar
con las patas abiertas y que ni ella, ni sus hijos la comerían nunca más.

Por eso durante los rituales de Yewá , una gallina no puede pasar ni por la puerta. Verger encontró ese ewó en
África y una leyenda idéntica (23).

En Nigeria, Abimbola publicó un itán Ifá (historia de Ifá), contando que estando Yewá a la orilla del río, con un igbá
( vasija) lleno de ropa para lavar, avistó de lejos un hombre que venia corriendo en su dirección. Era Ifá que venía
despavorido, huyendo de iku (la muerte). Pidiendo su auxilio, Yewá desparramó toda la ropa en el suelo, puso el
igbá arriba de Ifá, boca para abajo y se sentó arriba. Llegó la muerte preguntando si no había visto pasar un
hombre y le dio la descripción. Yewá respondió que lo vió, pero que ese hombre se había ido río abajo, entonces
la muerte siguió su rastro. Cuando desapareció, Ifá salió de debajo del igbá y Yewá lo llevó a su casa y se
convirtió en su esposa (24)

(22) - William Bascom, Ifa Divination/Communication between Gods and Men in West Africa, Indiana University
Press, Bloomington London, 1969, pag. 444-445.
(23) - Pierre Verger, Notes sur le culte des Orisa et Vodun à Bahia, la Baie de Tous les Saints, au Brésil et a
l'ancienne côte des Esclaves en Afrique, IFAN, Dakar, 1967, pag. 295.
(24) - Wande Abimbola, Sixteen Great Poems of Ifa, Unesco, 1975, pag. 135-155.

HERRAMIENTAS DE YEWÁ

YEWÁ
Es hija de Oddua. Yewá era una mujer muy bella la cual gusto a Chango que trato de seducirla para ganar una
apuesta.

Para lograr esto Chango se introdujo en el castillo en que Yewá vivía con su padre haciéndose pasar por
jardinero. Cuando Yewá lo vio se enamoró y se entrego a él. Al saber Yewá que Chango no la amaba le pidió a su
padre que la enviara donde ningún hombre la viera y Oddua ( representación superior de los Eggun ) la hizo
Reina de los Muertos.
Este orisha muertero es quien entrega a Oya los muertos que Babalu Aye le trae a Orishaoko en el carro
fúnebre.

Yewá es casta y prohíbe a sus hijos el sexo. Sus hijas son por lo general vírgenes o mujeres estériles.

En el caracol habla por Osa (9) y en Okana (1).

Yewá come chivas vírgenes, lechuza, palomas y guineas.

Sus equivalentes en la religión católica son Nuestra Sra. De los Desamparados y Nuestra Sra. De Montserrat.

Los Orissas

Como los practicantes de la Santería, los creyentes iyessá profesan fe en un único Dios, creador del Universo
llamado Oloodumare; pero también han asimilado el dogma católico de la Santísima Trinidad, por lo que además
reconocen a Olofi, como la segunda persona de la Trinidad (Jesucristo), y a Olorum como la tercera (Espíritu
Santo). En realidad, aparte de algunas diferencias en la nomenclatura de los orissas, la mayor diferencia que
podemos encontrar entre la Regla Iyessá y la de Osha está dada por la carencia de ritos de consagración entre los
primeros, lo cual obliga a que una persona que practique esta religión deberá concurrir a un ilé-ocha si necesita
asentarse algún orissa.

A juicio personal, esto no es más que un resto de dependencia histórica trasladada desde Nigeria, donde los
habitantes de Ilesha reconocen una dependencia religiosa hacia las ciudades de Oyó e Ifé, grupo étnico
sedimental de la Santería cubana.

Como en el caso de los orishas en la Santería, entre los Iyessá los orissas constituyen mediadores entre los
hombres y el Dios Supremo, pues Oloddumare no se ocupa de las cosas de los hombres y para ello creó a los
orissas.

Dentro de la comunidad de creyentes del cabildo San Juan Bautista tiene un peso muy importante las devociones
hacia los orissas Dodewá (Oshún) y Ogún, por ser éstos los que mayor veneración tienen en su región ancestral.

Los orissas iyessá son:

Elegbara: (Elegguá) Sincretizado con el Niño de Atocha u su festividad es el 1 de enero. Usa los colores rojo y
negro. Su adminículo principal es un garabato. Le tienen por dueño de los caminos y protector de las casas.

Ogún o Ibokú-bokú: (Oggún) Es San Juan Bautista con fiesta el 24 de junio. Le pertenece el color verde y sus
atributos son la saya de güano o mariwó, el sombrero de güano y el machete. Le veneran como dueño de los
metales y la guerra.

Ochossi: Sincretiza con San Norberto y tiene fiesta el 6 de junio. Usa color verde. Sus atributos son todo tipo de
armas. Se le tiene por patrono de la caza, dueño de las cárceles y protector contra la policía.

Babalú-Ayé: Equiparado con el San Lázaro de las muletas y tiene fiesta el 17 de diciembre. Sus colores son el
azul y blanco, aunque lo más usual es la utilización de la tela de saco o yute. Su atributo más importante es la
escobilla de ramas de coco llamada Ja. Le adoran como médico milagroso.

Eddegú: (Obbatalá) Sincretiza con la Virgen de las Mercedes. Su color es el blanco y por atributo emplea una
cola de caballo blanca (iruke). Le tienen por dueño de la paz y la tranquilidad.

Aladdé, Aranufe o Alamía: (Changó) Sincretiza con Santa Bárbara y su festividad es el 4 de diciembre. Sus
colores resultan el rojo y blanco. Le tienen por dueño del rayo y el fuego.

Kedibé: (Yemayá) Se identifica con la Virgen de Regla y su celebración es el 7 de septiembre. Sus colores son el
azul y el blanco, su adminículo es un abanico de plumas de pavo real llamado adbebe y le tienen por dueña del
mar.
Oshún, Dodewá, Oddodewá: (Ochún) Es la Caridad del Cobre y su fiesta el 8 de setiembre. Su color el amarillo
oro y sus adminículos los pulsos y cadenas de oro y cobre, así como el adbebe. Es la dueña de las riquezas, el
amor, lo dulce y la rumba.

Nae: (Oyá) Sincretiza con Santa Teresa de Jesús y tiene por fiesta el 15 de octubre. Le pertenecen todos los
colores y su atributo es una cola de caballo negra. Es la dueña de la muerte.

Uno de los aspectos más llamativos de la liturgia iyessá es la música. Por lo general sus himnos son más rápidos
y alegres que los de la Santería. Su orquesta se compone de cuatro tambores bimembranófonos y unipercusivos
que afinan por un sistema de cuñas y cáñamos. El mayor de éstos atabales se llama bajo y no siempre se percute.
Al resto les denominan caja, segundo, y tercero (de mayor a menor. Excepto el bajo, los otros se percuten con un
palillo de guayaba de unos 20 a 30 cms. de largo. Estos tambores pertenecen a Ogún y Oshún, por lo que se
pintan en colores verde y amarillo.

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