Diócesis de Trujillo
Seminario Mayor Diocesano
“Sagrado Corazón de Jesús”
Trujillo- Venezuela
FIDES ET RATIO
Elaborado por: Enderson Quero
Curso: II de Teología
Cátedra: Seminario de investigación teológica
Catedrático: Diacono Rafael Márquez
Tanto la fe como la razón son similares a las dos alas que permiten al
espíritu humano elevarse hacia la contemplación de la verdad. El deseo de
conocer la verdad ha sido depositado por Dios en el corazón del hombre. En
última instancia, este deseo busca conocer a Dios para que, al conocerlo y
amarlo, también pueda alcanzar la plena verdad.
Jesús, en su infinita sabiduría y amor, se revela al Padre celestial. A
través de sus enseñanzas y acciones, muestra al mundo la verdadera
naturaleza y el poder del Padre. Jesús, como el Hijo de Dios, revela la gloria y
la majestuosidad del Dios eterno.
En sus palabras, Jesús revela la misericordia y el perdón del Padre,
ofreciendo a la humanidad la oportunidad de reconciliación y redención. Él nos
muestra la verdad sobre la naturaleza divina de Dios, mostrándonos cómo el
amor incondicional y la compasión son fundamentales para entender al Padre.
Además, Jesús revela el plan de salvación del Padre, demostrando que
solo a través de Él podemos encontrar la paz, la vida eterna y la plenitud
espiritual. Su sacrificio en la cruz revela la profundidad del amor del Padre por
la humanidad, al ofrecer a su propio Hijo como redentor.
Jesús no solo revela al Padre a través de sus palabras, sino también a
través de sus acciones. Al sanar a los enfermos, levantar a los caídos y
perdonar a los pecadores, muestra la compasión y la bondad del Padre. Cada
milagro realizado por Jesús es una manifestación del poder y la supremacía del
Padre en la creación.
En resumen, Jesús revela al Padre celestial a través de su enseñanza,
sus acciones y su sacrificio en la cruz. A través de él, tenemos acceso al amor
inmenso y la gracia abundante del Padre, invitándonos a una relación íntima y
eterna con él. Jesús es el camino, la verdad y la vida, y a través de él
conocemos y experimentamos al Padre en toda su gloria.
En el primer capítulo, el Papa introduce la idea de que el conocimiento
proviene de la fe, específicamente, la revelación divina como un regalo que
Dios le ofrece al ser humano. Cuando se revela el misterio, la razón se ve
impulsada a intuir razones que están más allá de su capacidad para
comprender por completo, solo puede aceptarlas.
La iglesia es la portadora de un mensaje divino que proviene
directamente de Dios. Este conocimiento no se adquiere a través de la razón o
la especulación, sino a través de la fe en la palabra de Dios.
Este conocimiento es peculiar de la fe, ya que no se puede alcanzar
únicamente a través de las capacidades de la razón. Dios se revela como la
única verdad. La filosofía requiere experiencia y se basa en la inteligencia,
mientras que la fe se guía e ilumina por la presencia del Espíritu Santo. La
revelación de Dios al hombre ocurre a través de su hijo. Jesucristo es la
máxima expresión de la revelación, la verdad tangible que invita al hombre
como amigo, y que le acompaña en su travesía. La iglesia continúa su caminar
a través de los siglos, hasta que se cumplan plenamente las palabras de Dios.
Es en la historia donde se puede ver claramente cómo Dios actúa, y es
en Cristo, a través de su encarnación, pasión, muerte y resurrección, donde el
hombre puede encontrar las respuestas que busca.
Con el deseo de mostrar su bondad y sabiduría, Dios decidió revelarse a
sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad. Existen dos formas de
adquirir conocimiento: a través de la razón natural y por medio de la fe divina.
"Misterios ocultos por descubrir: el tiempo envuelve al universo, la totalidad se
esconde en la esencia y Dios adopta la apariencia humana."
Por otro lado la fe es una revelación que guarda en su interior un enigma
profundo. El hombre se rinde a ella con fe, creyendo que no atenta contra su
libertad. Sin embargo, la persona elige vivir en la convicción de la verdad. A
medida que el ser humano se acerca más a la verdad, es decir, a Dios, más
ansía conocerla debido a la infinitud divina.
La verdad puede ser descubierta por el hombre, sin embargo, es
indispensable confiar en algo más allá de nuestra comprensión, ya que hay un
enigma oculto tras cada revelación. La verdad revelada es una anticipación de
la visión divina que constituye el foco de análisis tanto en la filosofía como en la
teología.
Únicamente la fe posibilita adentrarse en el misterio, fomentando su
comprensión cohesiva. El concilio sostiene que cuando Dios revela, es
imperativo que el ser humano se someta con fe, ya que la fe implica una
respuesta de obediencia hacia Dios. Cuando una persona cree, realiza el acto
más trascendental de su propia vida. En este acto, la libertad encuentra la
seguridad de la verdad y elige vivir en ella.
Según santo Tomás, Cristo está realmente presente en la Eucaristía
debido a que lo que no se comprende y no se ve es atestiguado por una fe
viva. Pascal comparaba a Jesucristo con su verdad, afirmando que ambos se
mantienen desconocidos entre los hombres y pasan desapercibidos sin
ninguna distinción externa. La relación entre la libertad y la verdad alcanza su
punto máximo cuando se comprende completamente la palabra del Señor.