PUERPERIO
Es el periodo que transcurre desde la expulsion
de la placenta y las membranas ovulares, y se
extiuende el tiempo necesario para que el cuerpo
materno vuelva a las condiciones
Pregestacionales, aminorando las caracteristicas
adquiridas durante el embarazo.
Modificacion en organos genitales y mamas:
Loquios: Liquido normal expulsado por el utero
en su proceso de involucion y curacion de la
superficie dejada por el echo placentario.
Los primeros tres dias son de color rojo, contiene
sangre y residuos necrotica, luego disminuye el
contenido tornandose mas palido.
En la segunda semana la secrecion uterina se
aclara y son de color rosaseos, presentando
escasos tejidos decidual, eritrocitos y leucocitos.
Aproximadamente a los 10 dias son blancos
amarillentos y desaparecen entre la segunda y
cuarta semana.
Patologicos: son achocolatados o purulentos,
olor fetido o quellos con presencia de sangre mas
de 7 dias.
Ùtero: Pesa alrededor de 1000g y a las 12 horas
del parto se encuentra a nivel cicatriz umbilical,
durante 1 o 2 dias desciende de forma gradual, de 10 a 12 dias ya casi no es palpable. Alrededor de
la octaba semana pesa 70g
A la cuarta semana el cuello uterino recupera su forma, longitud y consistencia
Vagina: en el posparto inmediato, la vagina se encuentra edematosa, superficies lisas y
relativamente flasida, despues de ña tercera semana comienza a observarse los plieges
caracteristicos. A la sexta semana existe recuperacion completa en las paredes del introito vaginal.
Mamas: entre el segundo y cuarto dia las mams se observan aumentadas de volumen,
imngurgitadas y tensas, debido al aumento de las vascularizaciones sanguineas y linfaticas, continua
la pigmentacion de la areola y pezon.
La lactancia se debe iniciar dentro de las primeras horas de vida, es recomendable por la ingesta de
calostro, la produccion de oxitocina, prolactina y el grado de sensibilidad que au,menta la madre y el
recien nacido.
Adaptación psicosocial de la puérpera. Cambios psicológicos. valoración del estado
emocional: tristeza puerperal. Vínculos de relación madre/pareja/recién nacido. Adaptación
familiar. Atención de matrona
El puerperio se define como el periodo va desde que tiene lugar el parto hasta la aparición de la
primera menstruación, con una duración aproximada de cuarenta días o seis semanas. Se
caracteriza principalmente por la involución de las modificaciones anatómicas que se producen
durante el embarazo y el parto; el reajuste psicológico de la madre; la lactogénesis, galactopoyesis y
el establecimiento del vínculo de los padres con su nuevo hijo.
Reva Rubin, enfermera de maternidad, que observó el postparto inmediato e identificó ciertas
conductas maternas que se repetían a medida que las mujeres adoptan su rol maternal1.
Los cambios psicológicos que ocurren en el postparto según esta enfermera se pueden dividir en:
Etapa de aceptación o periodo de conducta dependiente: tras parto y durante el primer día la
madre se encuentra pasiva y dependiente. Siente alivio tras el parto y necesidad de contar su
experiencia a la gente que la rodea. La madre tiene muchas dudas, no toma iniciativas, y
siente una gran necesidad de cubrir principalmente sus necesidades.
Etapa de apoyo o de transición de dependencia a la independencia: suele ocurrir en el
segundo día del postparto, la madre ya se encuentra recuperada del esfuerzo de parto y tiene
mayor energía y bienestar. Aparece la preocupación por ciertas funciones físicas como la
eliminación, miedo al dolor de los puntos, y también aparece la preocupación por el recién
nacido como el peso, la talla, la lactancia, el sueño.
Etapa del abandono o de la adopción de nuevas responsabilidades: coincide con el alta a
casa, por lo que la mujer se encuentra en su entorno, la relación de pareja pasará por un
proceso de evolución. La madre adopta una conducta dependiente al asumir el rol materno,
tomando control de la situación.
El postparto representa un periodo muy particular en la vida de las mujeres. Un gran número de
mujeres sufre “Maternity Blues” también llamada “postpartum blues” o disforia postparto. Es un
trastorno caracterizado por llanto fácil y fatiga, en el cual el ánimo depresivo puede o no estar
presente, aumento de la sensibilidad, pérdida de apetito, preocupación por los cambios físicos que le
ha supuesto la gestación, y por cambios de humor imprevisibles. Se inicia generalmente entre el
tercer y cuarto día postparto (cuando disminuye la euforia del parto y comienza a aparecer la fatiga)
y suele remitir espontáneamente dentro de horas o días, precisando una escucha activa y empática.
Aparece hasta en un 80% de las puérperas.
La depresión postparto (DPP), síndrome de síntomas depresivos moderados a graves, cuya duración
e impacto sobre la familia sobrepasa ciertos límites. De acuerdo al Manual Diagnóstico de los
Trastornos Mentales (DSM-V), el cuadro debe aparecer dentro de las cuatro primeras semanas
postparto, pero la mayoría de los autores dicen que puede desarrollarse en cualquier momento del
primer año; con una máxima incidencia dentro de los cuatro primeros meses.
El 10% de las madres pueden tener un episodio depresivo sin antecedentes, un 25% con
antecedentes depresivos y un 50% si han padecido una depresión puerperal anterior. Para la
aparición de depresión posparto existen una serie de factores de riesgo como son; los antecedentes
de psicopatología, las discusiones de pareja, la edad materna, actitud negativa ante el embarazo, un
parto prematuro, cualquier tipo de enfermedad, cambios hormonales, cansancio, dolor y la ansiedad
por sus nuevas responsabilidades. No está relacionado solamente con un factor de riesgo sino con
una suma de diferentes causas. Los síntomas más frecuentes son tristeza, irritabilidad, fatiga
abrumadora o pérdida de energía, insomnio, llanto excesivo, dificultad para relacionarse con el bebé,
aislamiento de familiares y amigos, pérdida de apetito o atracones, cambios de humor graves etc. El
tratamiento es farmacológico, terapia psicológica o ambos dependiendo del caso. Como prevención
se recomienda acompañar a la mujer en todas las etapas de la gestación y darle apoyo para
ocuparse de sus funciones maternales
La Escala de Depresión Postparto de Edimburgo, es un instrumento de screening, diseñado para ser
utilizada en atención primaria para la detección de madres que sufran de depresión postparto. Está
compuesta por 10 ítems, cada uno de los cuales tiene cuatro opciones de respuesta con una
puntuación de 0 a 3 según el grado de los síntomas. La puntuación total se calcula sumando los
puntos de cada ítem, pudiendo ir desde 0 a 30 puntos.
Instrucciones de uso:
1. Se le pide a la madre que escoja la respuesta que más se asemeje a cómo se sintió en los
siete días anteriores a la realización de esta escala.
2. Tienen que responder a todas preguntas, es decir a los 10 ítems.
3. Se debe evitar que la madre comente sus respuestas con otras personas de su entorno.
4. Tiene que ser respondida por ella misma.
5. Esta escala se puede usar entre la 6º y 8º semana postparto, por lo que situaciones como las
revisiones con el pediatra, la cita con la matrona, o visitas domiciliarias durante el postparto
pueden ser una buena oportunidad para realizarse.
La psicosis puerperal es una emergencia psiquiátrica en la que se produce una pérdida de contacto
con la realidad, siendo la consecuencia de un trastorno afectivo previo desencadenado por el
puerperio. Su inicio ocurre de forma abrupta, prontamente después del parto, normalmente durante
la primera semana, apareciendo delirios, alucinaciones, labilidad emocional, confusión transitoria,
distraibilidad, siendo síntomas que pueden poner en peligro la integridad del bebé. Es el cuadro
psicológico postparto menos frecuente, afectando a un 0,1-0,2% de las mujeres. Requiere
tratamiento farmacológico, terapia psicológica, e ingreso hospitalario teniendo en cuenta la
prevención del maltrato infantil, aunque es importante mantener la relación madre e hijo .
En el caso de la mujer inmigrante, además de lo difícil que es la etapa del postparto tiene añadido
que es inmigrante, encontrándose en un shock cultural ya que ha perdido su cultura, su red de apoyo
y sus costumbres, por lo que, esta mujer, es psicológicamente más vulnerable. Todas personas
inmigrantes tienen factores estresantes que van a afectar a su calidad de vida y a su nivel de salud
como el duelo migratorio, las deficiencias económicas, la inseguridad, y situaciones de abuso
provocadas a consecuencia de la exclusión social (abuso sexual, económico…). Sin embargo, estos
factores de estrés pueden ser menores si el inmigrante cuenta con factores protectores como las
redes sociales y emocionales
Jonh Bowlby, fue un psicólogo inglés de gran importancia por su interés en el desarrollo infantil y su
“teoría del apego”.
El define el vínculo como un medio para el niño de desarrollar una seguridad que le llevará hacia la
posibilidad de explorar a su alrededor y luego hacia la autonomía.
La vinculación afectiva es la relación recíproca, afectuosa y fuerte entre dos personas. Hay
diferentes tipos de vinculación afectiva:
Vínculo afectivo de seguridad: los niños con vinculación segura protestan cuando se va la
madre y expresan felicidad cuando regresa. Utilizan a la madre como base segura, es decir se
alejan de ella y ocasionalmente vuelven para asegurarse.
Vínculo afectivo de evitación: estos niños rara vez lloran cuando se va la madre y la evitan
cuando regresa. Se mantienen apartados de ella incluso cuando la necesitan.
Vínculo afectivo ambivalente: los niños con este tipo de vínculo se sienten ansiosos incluso
antes de que la madre se vaya. Cuando la madre vuelve expresan su ambivalencia, porque la
buscan, pero a la misma vez protestan. Son difíciles de calmar.
Vínculo afectivo desorganizado-desorientado: estos niños muestran comportamientos
contradictorios e inconsistentes. Saludan a la madre cuando regresa, pero luego se alejan o
se acercan sin mirarla.
Según la interacción que se establezca entre la madre y el niño, en éste se crea un esquema mental
de lo que puede esperar de su madre. Cuando la madre se sigue comportando de esta manera el
niño mantendrá este esquema.
El vínculo afectivo seguro, el cual se relaciona con síntomas positivos como seguridad, consuelo y
agrado se establece a través de la confianza, ya que el bebé confía en que la madre estará ahí para
cubrir sus necesidades y la considerará una figura segura a la que poder volver siempre que lo
necesite.
Las madres que establecen con sus hijos un vínculo de seguridad son capaces de captar y entender
las señales de sus hijos.
Cuando la relación de la madre con sus propios padres fue buena, se produce un aumento de que
con sus propios hijos forman un vínculo de seguridad. Las madres con vínculos afectivos de
seguridad son más sociables, manifiestan más empatía y muestran una emoción más positiva, pero
también manifiestan abiertamente las emociones negativas como la tristeza y el enfado 1.
El nivel de ansiedad durante el embarazo también puede influir, ya que es más probable que el
vínculo sea de evitación.
Los niños también influyen en sus cuidadores, y por lo tanto contribuyen a la formación del vínculo
afectivo.
Hacia la octava semana de vida, los bebés dirigen estos comportamientos hacia la madre más que a
cualquier otra persona. Cuando la madre responde con alegría, y mantiene un contacto frecuente
con el bebé, sienten que ejercen una influencia en los demás, que proporciona un sentimiento de
poder y confianza para obtener lo que desean. Los bebés que lloran y se agitan mucho, cuya madre
responde calmándolos tienden a desarrollar un vínculo de seguridad.
La irritabilidad del niño también puede relacionarse con el tipo de vinculación afectiva.
El apego lo define como, un vínculo emocional profundo y duradero que conecta a dos personas
mutuamente a través del tiempo y del espacio. Este apego se desarrolla a través de una serie de
etapas:
Apego asocial (0 a 6 semanas): los recién nacidos en sus primeras semanas son asociales.
Apego indiscriminado (6 semanas a 7 meses): los recién nacidos disfrutan
indiscriminadamente de la compañía humana, respondiendo igual ante cualquier cuidador.
Apego específico (7-9 meses): en este periodo, aparece una preferencia especial por una sola
figura familiar, el niño busca a personas particulares para sentirse seguro, cómodo y
protegido, mostrando incomodidad y extrañeza ante los desconocidos (ansiedad por
separación y miedo a los extraños).
Apego múltiple (10 meses en adelante): los niños se hacen cada vez más independientes,
creando múltiples apegos con personas cercanas (sobre todo a partir de los 18 meses).
Se ha visto, que aquellos niños con un fuerte apego eran aquellos en los que sus familiares
responden rápidamente a sus demandas e interactúan con ellos. En cambio, los que tienen un apego
débil se relacionan con familiares que interactúan poco con ellos.
La madre es la principal figura de apego en la mitad de los niños a los 18 meses, y el padre en los
demás.
Uno de los factores más importantes en la formación del apego es la persona que se comunica y
juega con él o ella, por lo que la capacidad de respuesta parece ser la clave del apego.
Actualmente vivimos en una sociedad que reconoce el papel del padre durante la gestación, el
nacimiento y la crianza de los hijos. Los cuidados de la pareja son imprescindibles para los hijos,
abriéndose a nuevas formas de protagonismo en la familia y en el hogar.
La paternidad ha sufrido un gran cambio respecto al pasado, ya que el padre ha pasado a ser una
figura en la cual los hijos adquieren un gran protagonismo en su vida.
Para que todo esto sea posible, es necesario el acompañamiento de la pareja desde el inicio de la
gestación. Es por esto que la vivencia conjunta de los progenitores a lo largo de todo el proceso,
sobre todo el parto, es beneficioso para la familia, ya que
si la pareja es testigo del nacimiento del hijo y tiene un contacto temprano con el bebé, fortalece el
lazo afectivo y se siente más comprometido en su crianza, protección y cuidado.
En cuanto al vínculo, se podría decir que el acompañamiento es una estrategia para fomentarlo ya
desde el embarazo. Pero además otras estrategias como el contacto piel con piel en el postparto
inmediato también ayudan a conseguir un fuerte vínculo.
El “Síndrome de Couvade” o también llamado embarazo simpático, puede aparecer en en la pareja o
en personas cercanas a la gestante, con la aparición de síntomas propios del embarazo8.
Es más frecuente que aparezca en el tercer mes de embarazo o ya cuando se va a acercar el
momento del parto, siendo su prevalencia de un 10% si el embarazo transcurre de forma normal o
aumentado a un 25% si el embarazo está asociado a algún tipo de riesgo.
No se trata de un efecto psicosomático, sino que se sabe que es real ya que puede producir
alteraciones en los niveles de testosterona y prolactina en el hombre.
Algunos de los síntomas más frecuentes son las náuseas, los vómitos, antojos, cambios de humor,
cansancio, aumento de peso, calambres, tensión baja e incluso dolor abdominal similar a las
contracciones uterinas. No son graves y no suponen ningún peligro para la salud del padre, pero es
un problema que es muy poco aceptado y altamente estigmatizado.
Suele aparecer en las parejas más cariñosas, y en la mayoría de los casos, esos hombres se
implican mucho en el cuidado de los hijos.
Los motivos por los que se desarrolle estos síntomas pueden ser:
Los cambios hormonales de la mujer afectan a las hormonas del hombre.
El exceso de empatía con la gestante hace que sientan que están embarazados.
La ansiedad que siente el padre puede provocar una bajada de testosterona.
Diferentes estudios indican que entre el 10% y el 65% de los hombres que van a tener un hijo sufre
estos síntomas, siendo importante que ante señales de alarma se acuda a la ayuda de un
profesional.
A pesar de esto, el papel de la pareja en el periodo de puerperio se percibe como olvidado, lo que
dificulta la vivencia de la pareja de esta fase. El puerperio es un periodo de adaptación familiar, con
cambios emocionales y físicos, dónde surgen problemas con la lactancia, cuestiones sobre el recién
nacido y diversas dudas sobre otros temas. Puede ser catalogado como una etapa en el que la mujer
se encuentra vulnerable, con muchas dudas y con necesidad de apoyo externo.
Por esto los profesionales sanitarios, debemos de dar la importancia y el protagonismo que merece a
la pareja ya desde el inicio de la gestación, para que en el proceso de embarazo, parto y puerperio la
mujer se sienta acompañada y apoyada por esta persona.
Ramona Mercer fue una enfermera que se dedicó al estudio e investigación sobre la salud materno
infantil y la familia. Es la autora de la “Teoría de Adopción del Rol Maternal” en la cual propone que
los profesionales de enfermería deben de tener en cuenta el trabajo, la escuela, el entorno familiar, y
otros aspectos de la comunidad como elementos importantes para la adquisición de este rol 9.
Este rol maternal se entiende como un proceso evolutivo e interactivo que se produce en un periodo
de tiempo en el cual la mujer se va sintiendo vinculada a su hijo y adquiere capacidad para la
realización de los cuidados asociados a este rol.
Los estadios de la adquisición del rol maternal son:
Anticipación: empieza durante la gestación e incluye los primeros ajustes sociales y
psicológicos al embarazo. La madre establece una relación con el feto que está en el útero y
se inicia la adopción del rol.
Formal: cuando el niño nace e incluye el aprendizaje del rol y su activación por la madre
según la sociedad en la que vive.
Informal: cuando la madre desarrolla sus propias maneras de realizar el rol no transmitidas
por el sistema social. La mujer hace que el nuevo rol encaje en su estilo de vida basándose en
experiencias pasadas y en objetivos futuros.
Personal o de identidad de rol: cuando la mujer interioriza el rol. La madre experimenta un
sentimiento de confianza en el modo en que lleva a cabo el rol y alcanza el rol maternal.