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El Ministerio

El ministerio tiene un propósito divino que incluye la evangelización del mundo, la adoración a Dios y la edificación del cuerpo de Cristo. Cada creyente es llamado a participar activamente en estas áreas, promoviendo el amor y la gracia de Dios. La adoración debe ser genuina, involucrando tanto el corazón como la mente, y la edificación de la iglesia local requiere la colaboración de todos sus miembros.

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El Ministerio

El ministerio tiene un propósito divino que incluye la evangelización del mundo, la adoración a Dios y la edificación del cuerpo de Cristo. Cada creyente es llamado a participar activamente en estas áreas, promoviendo el amor y la gracia de Dios. La adoración debe ser genuina, involucrando tanto el corazón como la mente, y la edificación de la iglesia local requiere la colaboración de todos sus miembros.

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EL MINISTERIO

Nuestro señor ha provisto un ministerio que constituye un llamamiento divino y


ordenado con el cuádruple propósito de dirigir a la iglesia en:

A. La evangelización del mundo. Marcos 16:15-20


• Cada uno de nosotros es llamado a ejercer el ministerio de Jesús de un modo u
otro.
• Somos llamados a ser "otros Cristos"; a ser personas que desean dar a conocer y
repartir el amor de Dios por su pueblo en el mundo.
• Dios tiene cosas que hacer, que sólo pueden hacerse a través de cada persona.
• El evangelismo es todo un mandato: «Proclamen la Buena Noticia a toda la
Creación»; a TODA. De nuevo Dios no hace acepción de personas, quiere que
todo el mundo se salve, su Evangelio es para todos y a todos puede llegar su
Gracia.
• No seamos nosotros los que hagamos acepción de personas, tratemos a todos por
igual, y con respeto.
• La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie”
(Francisco, Evangelii Gaudium, 23).

Anunciar implica ser dóciles a la voz del Espíritu Santo, que nos pone en camino y nos
da la fuerza. Anunciar es abrir la boca, abrir la vida y el corazón para compartir algo que
es más grande que nosotros, la Buena Noticia de la salvación. Por eso preguntémonos:
¿Cómo estoy anunciando a Jesús hoy?

B. La adoración a Dios. Juan 4:23-24

• Adorar a Dios es brindarle nuestro amor, reverencia, servicio y devoción. El


Señor mandó a Moisés: “Adora a Dios, porque a él sólo servirás” (Moisés
1:15).

Durante su conversación con la samaritana, el Señor abordó el tema de la adoración con


una amplitud y profundidad completamente nuevas. De esta manera contestó a las
inquietudes de la mujer, dejándonos también a nosotros una información muy valiosa que
necesitamos para poder ofrecer a Dios una adoración que sea de su agrado. Porque no
debemos olvidar que adorar a Dios es un asunto muy serio que no podemos tomar a la
ligera. Y el pasaje que vamos a estudiar nos advierte de la posibilidad de creer que estamos
adorando a Dios, cuando en realidad lo que hacemos puede ser otra cosa muy distinta.
Por ejemplo, el Señor descalificó la adoración de los samaritanos cuando le dijo a la
mujer: "vosotros adoráis lo que no sabéis". Por lo tanto, es importante que aprendamos
por su Palabra cómo debemos hacerlo para no cometer errores similares.

¿Qué es la adoración?

Como es habitual en la Biblia, ésta no nos ofrece ninguna definición, sino que su forma
de enseñarnos es mostrándonos numerosos ejemplos de personas que adoraban a Dios
con el fin de que a través de ellos podamos aprender cómo debemos hacerlo nosotros.
• Un adorador es alguien que tiene una relación personal con Dios al que ama
intensamente. Notemos por ejemplo cómo el rey David comenzaba el Salmo 18
expresando su amor a Dios: "Te amo, oh Jehová", para inmediatamente después
invocarle porque reconocía que "es digno de ser alabado" (Sal 18:1-3).
• Es nuestro amor a Dios lo que nos lleva a adorarle. (1 Juan 4:10)
• Ahora bien, todos sabemos que el verdadero amor a Dios implica entrega
absoluta. El Señor nos enseñó que para amarle hay que hacerlo con todo el
corazón, con toda el alma y con toda la mente (Mt 22:37).
• la adoración genuina implica la entrega de todo lo que somos como una ofrenda.
(Romanos 12:1)
• Adorar a Dios implica también sumisión y obediencia. (Apocalipsis 4:10). los
ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive
por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono.

Conclusión

La conclusión de todo esto es que no podemos reducir nuestra adoración a unas bonitas
expresiones de nuestros labios. (Marcos 7:6)

¿Qué es adorar a Dios en espíritu y en verdad?

Algunos hermanos y hermanas creen que orar diligentemente y leer la Biblia todos los
días es adorar a Dios, y algunas personas creen que asistir a las reuniones a tiempo e ir a
la Iglesia cada semana es adorar a Dios, todavía hay otros que creen que trabajar duro,
sacrificarse y dedicándose al Señor es adorar a Dios, y así sucesivamente.

"Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu"

• En primer lugar, con estas palabras Jesús nos estaba enseñando que la naturaleza
de nuestra adoración debe estar de acuerdo con la naturaleza del Dios a quien
adoramos, y “Dios es Espíritu”.
• En segundo lugar, la adoración "en espíritu" tiene que ver con el nuevo nacimiento
o la conversión, que como recordaremos debía ser por el Espíritu (Jn 3:5-8).
• En tercer lugar, se trata de una adoración en la que el espíritu tiene un papel
primordial. Esto quiere decir que lo más importante es que la adoración surja del
corazón. Eso es lo que Dios mira principalmente cuando escucha nuestras
oraciones. No se fija tanto en el lugar donde lo hacemos, ni tampoco en la postura
corporal que adoptamos al hacerlo. Aunque siempre tendremos que tener cuidado
para que nuestra actitud al adorar sea compatible con la seriedad y reverencia que
nuestro Dios merece (hebreos 12:28-29)
• En cuarto lugar, la adoración verdadera es la respuesta de nuestro espíritu al
Espíritu de Dios. Esto significa que es el Espíritu Santo el que nos permite y nos
insta a adorar. (Efesios 2:18) y (Romanos 8:26)

"Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en verdad"

• Esto nos recuerda que Dios es racional y que la verdadera adoración debe
involucrar nuestra mente.
• Esto implica en primer lugar que si no pensamos lo que hacemos cuando
adoramos, Dios no recibe nuestra adoración. (Mt 6:7).
• En la verdadera adoración debe estar involucrada nuestra mente. Jesús le dijo: Amarás
al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
• ¿Se puede o se debe adorar a Dios solo por emociones? Debemos cuidarnos de
cualquier forma de adoración emocional que no utiliza cabalmente el intelecto. (1
Co 14:15-16).

C. La edificación de un cuerpo de santos para perfeccionarlos a la


imagen de su hijo. Efesios 4:11 y Efesios 4:16
1. El plan de Dios para la edificación del cuerpo de Cristo requiere la Participación
activa de cada miembro de la iglesia local.
2. La iglesia local se compone de individuos y cada uno en lo particular Debe estar
interesado en la participación y coparticipación y edificación de la iglesia local
donde el individuo es miembro.

I – POR QUE CRISTO CONSTITUYÓ OBREROS PARA EDIFICACIÓN DE SU


CUERPO.

1. Cristo hermanos constituyó a unos:

• Apóstoles; a otros, profetas; estos fueron establecidos por el Señor para


establecer el fundamento de la iglesia Efesios 2:20
• Evangelistas: los que evangelizan predican el evangelio Hechos 21:8
• Pastores y maestros: estos tienen la responsabilidad de cuidar y enseñar a los
miembros de la congregación local 1Pedro 5:1-5.

2. Cada uno de nosotros el cuerpo de Cristo debemos colaborar con la Función y la


responsabilidad que Dios entrega a cada individuo que el Constituyó para la edificación
de su cuerpo. Efesios 4:12.

3. El propósito de estas capacidades especiales es para la edificación del Cuerpo. Hechos


20:32

4:16 — “de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas
que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor”. Este versículo dice que el cuerpo entero
produce el crecimiento del cuerpo. Dice que la actividad de cada miembro produce el
crecimiento del cuerpo.

D. Satisfacer las necesidades humanas con ministerios de amor y


pasión.
• Salmos 112:9
• Gálatas 2:10
• Gálatas 6:10
• Santiago 1:27

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