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El documento presenta una serie de prácticas espirituales y ejercicios de meditación propuestos por Paulo Coelho en 'El peregrino (Diario de un mago)'. Estas prácticas incluyen ejercicios de visualización, atención plena y conexión con el subconsciente, diseñados para fomentar el crecimiento personal y la intuición. Cada ejercicio debe repetirse durante siete días para obtener resultados significativos.

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El documento presenta una serie de prácticas espirituales y ejercicios de meditación propuestos por Paulo Coelho en 'El peregrino (Diario de un mago)'. Estas prácticas incluyen ejercicios de visualización, atención plena y conexión con el subconsciente, diseñados para fomentar el crecimiento personal y la intuición. Cada ejercicio debe repetirse durante siete días para obtener resultados significativos.

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El peregrino (Diario de un mago)

Paulo Coelho
Práctica #1
El ejercicio de la semilla
Arrodíllate en el suelo. Despues siéntate en tus talones y dobla el tronco, de modo
que tu cabeza toque tus rodillas. Estira los brazos hacia atrás. Estás en posición
fetal. Ahora relájate y olvida todas las tensiones. Respira calmada y
profundamente. Poco a poco irás percibiendo que eres una minúscula semilla, rodeada
por la comodidad de la tierra. Todo es tibio y agradable a tu alrededor. Duermes
con un sueño tranquilo. De repente, un dedo se mueve. El brote ya no quiere ser
semilla, quiere nacer. Lentamente comienzas a mover los brazos, y después tu cuerpo
se irá irguiendo, irguiendo, hasta que estés de nuevo sentado en los talones. Ahora
comienzas a levantarte, muy lentamente, y terminas erguido y de rodillas en el
suelo. Durante todo este tiempo, imaginaste ser una semilla transformándose en
brote y rompiendo poco a poco la tierra.

Llego el momento de romper la tierra por completo. Te vas a levantar lentamente,


poniendo un pie en el suelo, después el otro, luchando contra el desequilibrio como
un brote lucha para encontrar su espacio. Hasta que quedas de pie. Imagina el campo
a tu alrededor, el sol, el agua, el viento y los pájaros. Eres un brote que empieza
a crecer. Levanta, despacio, los brazos hacia el cielo. Después te vas estirando
cada vez más, como si quisieras agarrar el sol inmenso que brilla sobre ti, te da
fuerzas y te atrae. Tu cuerpo comienza a ponerse cada vez más rígido, tus músculos
se tensan, mientras tú te sientes crecer, crecer, crecer y volverte inmenso. La
tensión aumenta cada vez más, hasta volverse dolorosa, insoportable. Cuando ya no
aguantes más, da un grito y abre los ojos.
Repite este ejercicio siete días seguidos, siempre a la misma hora.

Práctica #2
El ejercicio de la velocidad
Camina durante veinte minutos, a la mitad de la velocidad a la que acostumbras
andar. Presta atención a los detalles, personas y paisajes que están a tu
alrededor. La hora más indicada para hacer este ejercicio es después del almuerzo.
Repítelo durante siete días

Práctica #?
El ejercicio de la crueldad
Cada vez que un pensamiento que tú creas dañino te pase por la mente —celos, auto
compasión, sufrimientos de amor, envidia, odio, etcétera— procede de la siguiente
manera:
Clava la uña del índice en la raíz de la uña del pulgar, hasta que el dolor sea muy
intenso. Concéntrate en el dolor: él está reflejando en el campo físico el mismo
sufrimiento que estás teniendo en el campo espiritual. Solo afloja la presión
cuando el pensamiento salga de tu mente.
Repítelo cuantas veces sea necesario, aunque sea una tras otra, hasta que el
pensamiento te abandone. Cada vez, el pensamiento volverá más espaciadamente, y
desaparecerá por completo, siempre que no dejes de clavar la uña cuando vuelva.

Práctica #?
El ritual del mensajero
1. Siéntate y relájate completamente. Deja que tu mente vague por donde
quiera, el pensamiento fluyendo sin control. Después de algún tiempo, comienza a
repetir para ti mismo: “Ahora estoy relajado y mis ojos duermen el sueño del
mundo”.
2. Cuando sientas que tu mente ya no se preocupa por nada, imagina una
columna de fuego a tu derecha. Haz que las llamas permanezcan vivas, brillantes.
Entonces di en voz baja: “Ordeno que mi subconsciente se manifieste. Él se abre
para mi y revela sus secretos mágicos”. Aguarda un poco, concentrándote solo en la
columna de fuego. Si surgiera alguna imagen, sera una manifestación de tu
subconsciente. Procura guardarla.
3. Manteniendo siempre la columna de fuego a tu derecha, comienza ahora a
imaginar otra columna de fuego a tu izquierda. Cuando las llamas estén bien vivas,
di en voz baja las siguientes palabras: “Que la fuerza del Cordero, que se
manifiesta en todos, se manifieste también en mi mientras invoco a mi Mensajero.
(Nombre del Mensajero) aparecerá ante mi ahora”.
4. Conversa con tu Mensajero, que deberá manifestarse entre las dos
columnas. Discute con él tu problema específico, pídele consejos y dale las órdenes
necesarias.
5. Cuando la conversación termina, despide al Mensajero con las siguientes
palabras: “Agradezco al Cordero el milagro que realicé. Que (nombre del Mensajero)
vuelva siempre que fuera invocado y, mientras estuviera distante, que me esté
ayudando a realizar mi obra”.
Nota: en la primera invocación —o en las primeras invocaciones, dependiendo de la
capacidad de concentración de quien esté realizando el Ritual— no se dice el nombre
del Mensajero. Solo se dice “Él”. Si el Ritual está bien ejecutado, el Mensajero
debe revelar de inmediato su nombre a través de la telepatía. En caso contrario,
insiste hasta conseguir saber este nombre, y sólo a partir de ahí comienza las
conversaciones. Cuanto más sea repetido el Ritual, más fuerte será la presencia del
Mensajero y más rápidas serán sus acciones.

Práctica #?
El despertar de la Intuición (el ejercicio del agua)
Haz un charco de agua sobre una superficie lisa y no absorbente. Obsérvalo por
algún tiempo. Comienza después a jugar, sin ningún compromiso, sin ningún objetivo,
con el agua. Traza dibujos sin ningún significado. Haz este ejercicio durante esta
semana, demorando un mínimo de diez minutos por vez.
No busques resultados prácticos en este ejercicio, porque está despertando poco a
poco tu Intuición. Cuando ella comience a manifestarse durante otras horas del día,
confía siempre en ella.

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