Vamos a completar el cuadro de la literatura afirmativa (lo que otros llaman arraigada).
Conformidad con el Régimen, recordemos. En ese momento estaba vigente el existencialismo
que presenta la vida de forma negativa y angustiada, venía de Francia. Hablaremos en su
momento. La literatura afirmativa se había manifestado en libros de poco interés, muy poco
teatro… A través de las tres líneas que vimos + la de carácter religioso por razones históricas ya
explicadas. Años 40-50 hasta revolución ideológica de los 60, el sentimiento religioso
permeaba en bastante de lo que se publicaba, no solo en España. La gran mayoría de las obras
con implicación ideológica hasta los 60 tenían un carácter moralista; si no en el desarrollo (hay
adulterios, por ejemplo), en el desenlace ortodoxo moralmente (no está bien eso y el adúltero
vuelve al redil del hogar) sentido moralista impregna buena parte de lo que se escribe hasta
el 60. Esto afecta a la filosofía también que ahora tiene que ver con el escolasticismo o
tomismo, algo dominante en las obras españolas en cuanto a filosofía.
Aunque el moralismo esté por todas partes, destaca en poesía religiosa. Hay un grupo que
tiene autonomía = poesía de la intrahistoria, una serie de poetas importantes que muestran un
mensaje religioso afirmativo (no hablamos de Hijos de la ira). Hablamos de Luis Rosales, que
tuvo la mala suerte de ser amigo de Lorca porque se le conoce por este episodio en el que él
no tuvo nada que ver (sólo lo acogió). Antes de la guerra había publicado algún libro
fundamental, después también. Por ejemplo, La casa encendida. Otro es Luis Felipe Vivanco
que habla de una poesía relacionada con Dios por todas partes. Otro sería Panero, figura
importante de este grupo de poetas: reflexión y ensalzamiento del vínculo del hombre con
Dios. Se puede añadir José María Valverde. También tenemos al poco prolífico Blas de Otero,
que terminó en el partido comunista, pero en sus inicios la poesía es de carácter religioso
afirmativo (pasaría por el existencialismo, como otros tantos, pero no los citados antes).
Alfonso Sastre le ocurre lo mismo. Fernando Arrabal igual, pero nunca se fue el poso teológico.
El elemento religioso tuvo una fuerte importancia en la creación de obras, sobre todo en
poesía. En otros géneros está también el poso religioso, como en las de teatro de Pemán.
Algunas obras de Pemán tienen religioso-patriótico, luego Pemán se dedica a escribir
comedias, ensayos… Queremos decir que el sentimiento religioso ortodoxo (no el de Hijos de
la ira) está por todas partes debido a la misma época. Una buena parte de la literatura
española de la época está impregnada del elemento religioso. Cuando alguna literatura se
aparta de ese esquema de afirmación (Cela, Laforet) las críticas son reticentes, pero
reconociendo la calidad literaria, no se discute el interés literario, valor que debe separarse de
cuestiones religiosas y políticas. El contexto ha de entenderse. Conclusión: poesía de
intrahistoria es lo más remarcable cualitativamente de la poesía religiosa. Otros poetas
evolucionaron hacia el existencialismo tras una fase de fervor religioso (Blas de Otero, por
ejemplo).
Otro modelo de literatura afirmativa: el garcilasismo. Un grupo poético al que se llamó
garcilasista. Representan un modelo de estabilidad, la referencia es el soneto. El gran poeta es
don José García Nieto, quizá el mejor sonetista del siglo XX. De los grandes fue el más próximo
al soneto. Aquí representa el soneto la estabilidad para mostrar los temas clásicos de la
literatura universal (Dios, muerte, amor…). José García Nieto es el mejor del garcilasismo y
quizá el único que merece la pena recordar. Los garcilasistas reivindican plasmar lo
permanente de la poesía. Se creó una revista llamada Garcilaso. En realidad, en la revista
aparece poesía de todo tipo, pero quienes la dirigían eran más afines a la poesía garcilasista.
Los docentes suelen decir que hay una oposición entre revista Garcilaso y revista Espadaña.
Garcilaso representa el orden, Espadaña representa el grito de angustia de
existencialismo/tremendismo (difíciles de separar, a veces). Esta oposición tiene mucho de
falsa porque en ambas revistas aparecen poemas del otro bloque, aunque hay más protesta en
las de Espadaña (protesta contra vida, no política). En Europa hay GM, el dolor está por todas
partes. Estas dos propuestas complementan las anteriores. Mientras los garcilasistas estarían
en la órbita de la afirmación, Espadaña está en la de protesta.
Otra fórmula poética de la época fue la del grupo Cántico de Andalucía, pero está en otra
parte. Poesía andaluza que representa la exaltación de lo estético, se intenta una poesía
alejada de los unos y de los otros, con toques también religiosos. Pablo García Baena está ahí.
Vemos que no puede tenerse un punto de vista reduccionista. La literatura de los años 40 no
es la edad de oro de las letras españolas, pero no se puede negar por completo. No es cierto
que no haya nada de valor, en absoluto. Sobre todo, hablamos de poesía, que es mayor. El
teatro no digamos nada.
Literatura afirmativa y literatura de la conformidad sería lo mismo. La mayor parte de los años
40 es literatura de la conformidad (con la vida, la relación del hombre con Dios, del Régimen a
veces… no expresa disconformidad). Se podía publicar literatura de protesta en España, pero si
no se atacaba al jefe del Estado, la Iglesia y el otro punto que vimos (INCLUIR EN RESUMEN
CUESTIÓN CENSURA). Censura años 40 era muy severa y a veces arbitraria. Años 50 se aflojan
las riendas y en los años 60 ya la cosa cambia. En general, hay una literatura para la
conformidad porque es afirmativa en diferentes formulaciones que van perdiendo peso.
Teatro años 40. Flojo, pocos nombres se pueden rescatar. Había un tal Alonso Torrado que hoy
no lee nadie. Citamos títulos, triunfaba: El beso de madrugada, La madre guapa, Qué verde era
mi padre, Una gallega en NY, Mamá nos pisa los novios… Es un teatro que gustaba, era reído,
la gente salía confortada porque terminaba bien. Espectador en años 40 quería pasarlo bien y
olvidarse de las penalidades.
NODO, papel radio entretenimiento cuando no había televisión… Radio permanentemente
puesta, pero sólo había un informativo único a las dos y media (parte de carácter anecdótico).
En teatro se suele olvidar que es el padre de la comedia del siglo XX en España. Su importancia
es grande, pero hoy nadie lo lee. En definitiva, importa lo que ocurre tras la guerra. Ya citamos
“Aves y pájaros”, obra de reconciliación con el Régimen, muy mala. Después, Benavente volvió
a ser Benavente. Muere en los años 50, publicó una media de un par de obras cada año.
Benavente tiene su punto. Temas clásicos como el donjuanismo. Más de 30 desde el 39 hasta
los años 50. Hay una afirmación curiosa en Y amargaba: pues para qué se escribe más que
para que le guste al público lo que se escribe. Jardiel no estaría dispuesto a esto, pero
Benavente tiene claro que tiene que seguir escribiendo para un público que ya le conoce.
Jardiel fue bastante más lejos en su propuesta teatral, la crítica y el público no lo entendieron.
No hay motivo para despreciar a Benavente porque fijó modelo de comedia y es el que se
siguió en España. Este teatro no es nada renovador.
Novela años 40 autores de éxito: Juan Antonio de Zunzunegui es un caso curioso. Nombre de
éxito en los 40 y 50. La propuesta de Zunzunegui, autor vasco (no es un estilista de la prosa:
frases cortas, breves…). No es un buen escritor, no hay interés en el estilo. Tuvo éxito porque
se le entendía. Desde el punto de vista ideológico, había algo que interesaba: crítica a la
burguesía desde el punto de vista de la burguesía. Algunas novelas son buenas. Va a lo directo
y claro, no creación estilística. La burguesía era la receptora de sus textos. Los obreros leían
western y las mujercitas leían novelas rosas = valor nulo. La burguesía sí leía a Zunzunegui.
Zunzunegui critica que la burguesía no dé ejemplo. Son novelas de pesimismo: jóvenes que lo
tienen todo y la lían… Zunzunegui critica que la burguesía no sea faro de costumbres, algo que
hizo Benavente también (no va tan lejos porque está en teatro).
Más o menos, todo esto que hemos comentado es lo que comprende el amplio terreno de la
literatura afirmativa o arraigada. Es bastante más de lo que se dice.
Vamos a hablar de la otra parcela. La buena literatura es, casi siempre, inconformista. Los
poemas afirmativos religiosos eran muy buenos. Las obras de disconformidad suelen ser la
base de la buena literatura. Tenemos La familia de Pascual Duarte, Hijos de la ira, Nada.
Hablamos de la literatura de la inquietud (otros la llaman desarraigada). No surge contra la
otra, es otra parte. La disconformidad suele iniciar en el existencialismo: disconformidad de
alcance universal, sufro, no estoy bien integrado en este mundo. Muchos pasan a la
disconformidad social y, si se va más lejos, la disconformidad política (en 40 aún no). Se trata
de una disconformidad existencialista. Esto empieza en poesía con Hijos de la ira, esa protesta
de alcance cósmico, en 1944. Esto lo dejamos aparcado de momento, pero es el inicio. En
novela no se ha producido aún porque la novela de Cela se puede ver desde distintos ángulos.
Disconformidad evidente inicia con Hijos de la ira, ruptura de esquemas poéticos y
existencialismo. Estamos ante lo que se suele llamar literatura desarraigada, pero nosotros
hablamos de literatura de la protesta, de disconformidad, de inquietud. No es el primero,
aunque sea el más representante. Gabriel Celaya es literatura social, pero comienza en
existencialista, después será experimental. Celaya muestra un inicio de protesta,
existencialista, y termina en los 50 con poesía de protesta social. Hay un par de hitos en la
poesía de la literatura de la disconformidad de los años 40. Está el caso de Espadaña que lo
crea un sacerdote. Está Eugenio de Nora, por ejemplo. Victoriano Cremen también. Son poetas
que siguen el tono de protesta que inicia Dámaso Alonso en Hijos de la ira. Protesta
existencialista/tremendista/social. Poesía años 40 no es fácil separarla en estos tres aspectos.
El primero que lo hizo fue Dámaso Alonso con Hijos de la ira. [Saltaremos al tremendismo de
Cela: posiblemente no es lo que se ha dicho siempre de él, sino simplemente una moda].