Los garífunas o garínagu son un grupo étnico descendiente de africanos y pueblos
originarios caribes y arahuacos de varias regiones del Caribe, que principalmente
reside en Honduras y Guatemala, donde hoy su cultura es muy celebrada. También se
les conoce como garinagu, indios negros, caribes negros o Black Caribs.
Se estima que son más de 600 000 los residentes en Honduras, Belice, Nicaragua y
Guatemala. El término "garífuna" se refiere al individuo y a su idioma, mientras
que garinagu es el término usado para la colectividad de personas, siendo un pueblo
establecido después de la llegada de Colón al Nuevo Mundo. Había pequeñas tribus
indígenas en distintas islas del Caribe como San Vicente entre otras. Este pueblo se
mezcló con los esclavos africanos fugados de los barcos negreros de los ingleses y
fueron trasladados a las costas del Caribe centroamericano por los mismos esclavistas
a las costas de Honduras
La versión más conocida del origen de los «caribes negros» (garínagu) es de 1635,
cuando dos barcos que llevaban esclavos hacia las Indias Occidentales, naufragaron
cerca de la isla de San Vicente. Los esclavos escaparon del barco y alcanzaron la isla,
donde fueron recibidos por los caribes, quienes inicialmente los esclavizaron, pero con
el pasar de los siglos se mezclaron con ellos e incluso, cuando iban llegando más
africanos fugados de las haciendas de los blancos, los caribes (ya caribes negros) les
ofrecieron protección. Los matrimonios entre ellos formaron el pueblo garinagu,
conocidos hoy como garífuna. Este nombre se derivó de "kalipuna", uno de los
nombres usados por los caribes para referirse a ellos. Además de los náufragos
africanos, se debe tener en cuenta que los caribes capturaron esclavos en sus luchas
contra los británicos y franceses en islas vecinas y muchos de los capturados se fueron
insertando en sus comunidades.
Tras la guerra de Independencia de Estados Unidos de Reino Unido, éste obtuvo
algunas compensaciones en el tratado de París (1783). Entre ellas, recuperó la
soberanía de isla de San Vicente, hasta entonces en manos de Francia. Sin embargo,
los caribes se rebelaron contra los ingleses en 1793, en una rebelión liderada
por Joseph Chatoyer. La revuelta fracasó en 1796 y los caribes negros fueron
deportados a la colonia británica de Jamaica (actual Jamaica) y luego a la disputada
isla de Roatán (Islas de la Bahía, Honduras) para un fallido intento de ocupación. Los
británicos los separaron, distinguiendo entre los que tenían más apariencia de
indígenas y los que tenían más parecido con los africanos, siendo estos últimos
declarados como los "reales" enemigos que debían deportarse mientras que a los otros
se les permitió permanecer en la isla.