Fallo
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contrario sensu- y arts. 530 y 531 in fine del C.P.P.N.). II.
REQUERIR a la Unidad 34 del S.P.F. que informe si la totalidad
de la medicación recetada al nombrado le está siendo
suministrada, en particular las dosis de eplerenona y
empagliflozina, y en caso negativo, explique los motivos, y
ORDENAR que continúen los controles periódicos en las
especialidades de cardiología, diabetología, oftalmología -
cada 6 meses-, dermatología y clínica médica”.
2°) Contra esa decisión interpusieron recurso de
casación los defensores particulares de Guarrochena, doctores
Gerardo Ibáñez y Carmen María Ibáñez. El recurso fue concedido
por el a quo el 25 de marzo del corriente año.
3°) Los defensores particulares del imputado Jorge
Luis Guarrochena, interpusieron recurso de casación en los
términos del art. 456 y concordantes del CPPN.
Luego de fundar la admisibilidad del recurso, los
recurrentes enfatizaron en la arbitrariedad y fundamentación
meramente dogmática de la resolución a estudio.
Asimismo, destacaron el voto en minoría del fallo y
reclamaron que, el voto mayoritario “…parece sostenerse que
para que una persona sea alcanzada por esta morigeración del
encierro, además de tener más de 70 años y padecer
enfermedades como DISLIPEMIA e HIPETRTENSIÓN ARTERIAL y
DIABETES TIPO II, determinándose que ambas son crónicas; amén
de otras patologías menores también detectadas, debe
comprobarse pericialmente que su progresión o desmejoramiento
comprobado, ha obedecido a su encierro carcelario”.
En este sentido, insistieron en la edad -74 años- y
el progresivo desmejoramiento en el estado de salud de su
pupilo. Con relación a la dolencias cardiovasculares,
indicaron que conforme evaluación del 12/9/2023, Guarrochena
“presenta[] episodios de precordialgia y palpitaciones en
clase funcional II”. Que a raíz de ello, le fue indicado que a
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esposa. De igual forma, aludieron a que la Dirección de
Monitoreo Electrónico indicó que el domicilio propuesto es
apto para la implementación del dispositivo de control.
Por último, invocaron como causal independiente lo
normado en el art. 210 del CPPF.
En suma, citaron diversos tratados internacionales
relacionados a la prohibición de penas crueles e inhumanas, al
derecho a la ancianidad y, tras señalar que la incapacidad de
las distintas unidades carcelarias para responder a las
necesidades de los internos en materia de asistencia médica,
psicológica y psiquiátrica es pública y notoria, solicitaron
se revoque la decisión impugnada y se conceda el arresto
domiciliario a Guarrochena.
Hicieron reserva del caso federal.
4º) El día 14 de agosto de este año se celebró la
audiencia prevista en los términos del art. 465 bis del CPPN,
oportunidad en la que se presentaron los defensores
particulares de Jorge Luis Guarrochena.
Se dirigió a esta Sala el doctor Gerardo Ibáñez,
quien recordó que su pupilo es una persona de 74 años. Agregó
que es la tercera vez que llega a esta Cámara la cuestión que
nos ocupa pero, esta vez, a diferencia de las anteriores, en
la resolución en estudio hay un voto en disidencia. Así,
reseñó que en ese voto, el juez de tribunal oral, indicó que
la prisión preventiva que padece su pupilo se ha prolongado en
exceso y, que su situación procesal no se encuentra pronta a
ser resuelta. Que por esos motivos, ese magistrado entendió
correspondía morigerar la detención que sufre Guarrochena,
bajo control electrónico.
A continuación, señaló el letrado que no pretendía
una concesión automática del instituto por la edad de su
pupilo. Sin embargo, afirmó que los informes médicos y las
dolencias de Guarrochena, junto con el agravamiento de su
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informe, se desprende que las demoras y prórrogas de los
turnos médicos son constantes.
En suma, atento la edad, las dolencias físicas y los
nuevos deterioros cognitivos que presenta Guarrochena y que
aumentan su vulnerabilidad, solicitó se conceda el arresto
domiciliario a Jorge Luis Guarrochena.
Se remitió a los demás agravios introducidos en su
recurso de casación y formuló reserva de caso federal.
Transcurrida la audiencia, la defensa particular hizo
una presentación ante esta sede con el objeto de aportar el
nuevo informe neurocognitivo realizado el 15 de agosto del
corriente año en el Hospital Militar Campo de Mayo, que
concluye “Comparando las evaluaciones 2022-2024 se observa
evolución hacia el déficit, en la pruebas actuales predomina
la afectación visuoespacial, memoria verbal y alteración de
memoria visual”.
En suma, solicitó sea tenido presente ese nuevo
informe.
-II-
El remedio interpuesto es formalmente admisible pues
se encuentra involucrada una cuestión de naturaleza federal,
lo que impone su tratamiento en los términos de la doctrina
sentada por la Corte Suprema en Fallos: 328:1108 (“Di Nunzio,
Beatriz Herminia”), que ha erigido a esta Cámara como tribunal
intermedio y la ha declarado “facultada para conocer
previamente en todas las cuestiones de naturaleza federal que
intenten someterse a su revisión final, con prescindencia de
obstáculos formales” (Consid. 11).
-III-
En el supuesto, la mayoría del tribunal a quo, luego
de analizar las conclusiones de los informes médicos
incorporados en las presentes actuaciones, resolvió no hacer
lugar a la prisión domiciliaria solicitada por la defensa de
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penas (consagrado en los artículos 10.1 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos y 5º apartado 2
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos) y la
consecuente prohibición de penas y tratos crueles, inhumanos y
degradantes (artículos 18 de la Constitución Nacional, 7 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, XXVI de
la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre,
16 de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes y 5º de la Declaración
Universal de Derechos Humanos).
Así, las señaladas pautas hermenéuticas siempre
habilitarán la concesión del instituto en supuestos donde, aun
sin un estricto ajuste a las circunstancias específicamente
consignadas en los mencionados incisos, se revele la ratio
essendi de la norma en la que se enrola la pretensión.
En este sentido, ha señalado el Máximo Tribunal en el
precedente “Alespeiti” (Fallos: 340:493) que, al pronunciarse
sobre la procedencia de la prisión domiciliaria, los jueces
deben “…ponderar debidamente tanto si, en función de las
particulares circunstancias de salud que registra el nombrado
además de su avanzada edad, la detención en un establecimiento
penitenciario podía comprometer o agravar su estado como
también si la unidad carcelaria correspondiente resultaba
efectivamente apta para alojarlo, resguardar su estado y
tratarlo en forma adecuada…”.
En consecuencia, al momento de evaluar la petición de
la defensa, no basta considerar que Guarrochena es un adulto
mayor de 74 años de edad –lo que no se encuentra
controvertido-, sino que también corresponde valorar su estado
de salud general.
De este modo, cabe destacar que el informe del Cuerpo
Médico Forense concluyó que “No existen contraindicaciones
cardiológicas para que [Guarrochena] sea alojado en un
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médicas que las dolencias de Guarrochena requerían conforme a
la prescripción médica indicada el 12/9/23. De esta forma,
asiste razón al recurrente en orden a que el tribunal realiza
un salto argumentativo ilógico al concluir que Guarrochena
posee patologías que están siendo satisfactoriamente abordadas
en la Unidad Carcelaria, cuando siquiera es posible
garantizarle el suministro de la medicación diaria indicada
por los galenos.
Por lo demás, y a fin de aplicar estrictamente la
doctrina de leal acatamiento de la mayoría de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación in re FSM 27004012/2003/TO16/5/1/1/1/
RH63 “Alfonso, Eduardo s/ incidente de recurso
extraordinario”, FCT 16000577/2005/TO1/27/1/1/1/RH9 “Obregón,
Juan Antonio s/ incidente de recurso extraordinario”, entre
otros, debo destacar que el dictamen emitido por el Cuerpo
Médico Forense señaló que Guarrochena padece de dislipemia e
hipertensión arterial, diabetes tipo II y, como consecuencia
de ello, “catarata nuclear en ambos ojos” y EPOC.
Lo recién expuesto, debe ser especialmente valorado a
la luz de los dichos de la defensa, que reclama la aplicación
del art. 210 del CPPF al que alude el voto en disidencia de la
sentencia en crisis. En este sentido, destacó el magistrado
que compone la minoría que, en las particulares circunstancias
del caso, “…si bien es cierto que se mantiene vigente la
obligación de esta judicatura en pos de evitar que el imputado
se profugue; no es menos cierto que ese riesgo se puede
conjurar con la colocación de un mecanismo de seguimiento
electrónico (pulsera), tal como lo solicitara subsidiariamente
la Dra. Fernández Brozzi, en representación de la querella
unificada en Carlos García y de forma expresa la propia
defensa del encausado”.
En este punto, no pierdo de vista que el pasado 24 de
abril el a quo dictó veredicto en el marco de los autos
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En definitiva, las conclusiones respecto al estado de
salud del nombrado, a la luz del inciso d) del artículo 32 de
la ley 24.660, son circunstancias que, analizadas junto a la
inexistencia de riesgos procesales que puedan sopesarse para
la concesión de la detención domiciliaria, impiden convalidar
la decisión adoptada.
Por todo ello, propongo al acuerdo hacer lugar al
recurso de casación interpuesto por la defensa, sin costas,
anular la resolución y conceder el arresto domiciliario bajo
vigilancia electrónica a Jorge Luis Guarrochena, junto a todas
aquellas medidas de sujeción que el órgano jurisdiccional de
origen estime corresponder, el que deberá efectivizarse con la
celeridad y resguardos que el caso requiere y una vez llevados
a cabo por parte del tribunal oral los recaudos exigidos por
la Dirección de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia
Electrónica a tal efecto (art. 32, incs. “a” y “d” de la ley
24.660, 210 incs. “i” y “j” del CPPF y 456, 471, 530 y cc. del
CPPN).
Así voto.
El señor juez Alejandro W. Slokar dijo:
1º) Que de la lectura del pronunciamiento recurrido,
se advierte que los magistrados expresaron las razones que
determinaron su decisión, y no se verifican -ni la defensa ha
demostrado- circunstancias que permitan encuadrar el presente
en las hipótesis que prevé la ley para la procedencia del
instituto reclamado, como así tampoco la concurrencia de un
supuesto de arbitrariedad que afecte el razonamiento expuesto.
En efecto; el a quo, en su voto mayoritario, fundó su
pronunciamiento considerando que la cuestión etaria “…no
habilita a la concesión automática del arresto domiciliario,
pues su permanencia en su actual lugar de alojamiento, tal
como se indicó, en modo alguno constituye un factor de riesgo
superior al que podría afrontar en su domicilio”.
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derivación del paciente a centros asistenciales de mayor
complejidad en caso de descompensaciones que no se puedan
resolver en el lugar de alojamiento”.
Así, el mentado organismo concluyó que “Guarrochena
debe ser controlado periódicamente por las especialidades de
cardiología, diabetología, oftalmología -cada 6 meses-,
dermatología y clínica médica ‘pudiendo realizarse en su lugar
de detención’ y que ‘los tratamientos que se encuentra
recibiendo son los adecuados para sus enfermedades y pueden
continuar siendo brindados en su Unidad de Alojamiento’…”.
A su vez, también valoraron el informe elaborado por
la Unidad N° 34 del Servicio Penitenciario Federal, del cual
se desprende que la unidad “cuenta con médico de guardia las
24 horas, dos enfermeros por guardia las 24 horas, ante una
emergencia el Hospital de Campo de Mayo queda a 5 minutos de
distancia, si bien no cuentan con ambulancia propia, el
Ejército les provee la ambulancia UTIM para dichos traslados
de urgencia o emergencia permaneciendo a disposición las 24
horas, cuenta con shock room, carro de paro, ECG, set vía
central, oxígeno de tubo, desfibrilador, tabla larga, collares
de filadelfia, silla de ruedas, camilla, terapista
ocupacional, psicología, odontología…”.
En suma, el a quo concluyó fundadamente que “la salud
del interno Guarrochena se encuentra correctamente controlada
y garantizada por el S.P.F., y que su permanencia en prisión
no se identifica con una situación que implique un trato
inhumano o degradante. Tampoco se observa, ni la parte lo ha
demostrado, que exista un riesgo concreto y actual para la
salud del nombrado que permita ponderar la morigeración que se
reclama”.
2º) Que, en este marco, se advierte que la resolución
impugnada se encuentra razonablemente fundada y los agravios
del recurrente sólo evidencian una opinión diversa sobre la
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opera de modo automático para la concesión del arresto
domiciliario. En efecto, el texto legal que regula la cuestión
establece “que el juez competente podrá disponer el
cumplimiento de la pena impuesta en detención domiciliaria”.
Ese “podrá” exige de parte del magistrado un juicio de valor
acerca de las circunstancias del caso que hacen procedente y
viable el permanecer detenido en un domicilio (cfr., mutatis
mutandis, causa Nº 13738, caratulada: “Velaztiqui, Juan de
Dios s/recurso de casación”, rta. el 04/11/11, reg. Nº 19447;
causa Nº 14716, caratulada: “Taborga, Nélida s/ recurso de
casación”, rta. el 10/11/11; reg. Nº 19459; causa Nº 12972,
caratulada: “Pérez, Norman Jorge s/ recurso de casación”, rta.
el 22/02/12, reg. Nº 19704; causa Nº 14930, caratulada: “Bayón
Juan Manuel y otros s/ recurso de casación”, rta. el 17/10/12,
reg. Nº 20684; causa FSM 27004012/2003/TO26/9/CFC207,
caratulada: “Cinto Courteaux, Marcelo s/ recurso de casación”,
rta. 13/06/19, reg. N° 1217/19; y causa FRO
86000003/2008/TO1/22/CFC6, caratulada: “Brusa, Víctor Hermes
s/ recurso de casación”, rta. 07/12/2018, reg. N° 2124/18,
entre tantas otras).
En cuanto a la aplicación de la Convención
Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las
Personas Mayores invocada en el recurso, cabe señalar que más
allá de que la interpretación del ordenamiento normativo debe
realizarse a la luz de los parámetros constitucionales -entre
ellos, aquellas directrices definidas en los instrumentos
internacionales de derechos humanos-, tampoco se evidencia en
la especie la vulneración al mentado instrumento convencional
que se invoca, en tanto la decisión se ciñe a la normativa
legal que regula la materia y se adecua a aquellos principios
supra legales.
En definitiva, las alegaciones de la defensa en torno
de la condición etaria del sujeto, sus antecedentes de salud y
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imposición de tormentos doblemente agravados por haber sido
cometidos en perjuicio de perseguidos políticos y por haber
resultado la muerte de la víctima (1 hecho); homicidio
doblemente agravado por alevosía y con el concurso premeditado
de dos o más personas (105 hechos); homicidio doblemente
agravado con el concurso premeditado de dos o más personas y
por la utilización de veneno en el caso 149 (1 hecho);
sustracción retención y ocultamiento de un menor de 10 años
(44 hechos); abuso deshonesto agravado con el concurso de dos
o más personas (2 hechos); violación agravada con el concurso
de dos o más personas (4 hechos); violación agravada con el
concurso de dos o más personas en grado de tentativa (1
hecho), todos ellos en concurso real; hechos que fueron
encuadrados como crímenes de lesa humanidad (cfr. veredicto
del 24/04/2024, causa N° 14217/2003/TO6, del registro del a
quo).
En estas condiciones, resulta necesario recalcar
nuevamente que el análisis de la cuestión planteada por el
impugnante no puede prescindir del examen de los parámetros
establecidos en casos sustancialmente análogos al presente, en
los que el cimero tribunal ha sostenido que “pesa sobre los
magistrados un especial deber de cuidado para neutralizar toda
posibilidad de fuga” que impida la eventual aplicación de la
ley sustantiva (Fallos: 333:2218), especialmente frente al
dictado de una sentencia condenatoria, aunque ésta no se
encuentre firme (cfr. causa Nº 296 XLVIII “Olivera Róvere,
Jorge Carlos s/ recurso extraordinario”, rta. el 21/08/13 y
causa Nº 362/2013 (49-A) “Albornoz, Roberto Heriberto s/
recurso extraordinario”, rta. el 30/12/2014 y sus citas; cfr.
mutatis mutandis, respecto del propio encausado, causa CFP
14217/2003/TO6/12/CFC260, caratulada: “Guarrochena, Jorge Luis
s/ recurso de casación”, rta. el 22/11/23, reg. N° 1387/23).
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particular, el que llama a erradicar la impunidad (cfr. Corte
IDH, Caso “La Cantuta vs. Perú”, sentencia del 29 de noviembre
de 2006, Serie C N° 162, parág. 167, entre tantos otros).
Definitivamente: la obligación de cumplimiento de la
normativa internacional que resguarda la materia se impone,
toda vez que su desconocimiento configuraría una situación de
gravedad institucional, que no sólo constituye la lesión a un
pilar básico del orden constitucional, sino también un injusto
de carácter internacional que pone en riesgo de sanción a la
Nación tanto frente al sistema universal de Derechos Humanos
como al regional interamericano.
Así, esta imperatividad requiere que los estados
miembros cumplan con sus obligaciones para la protección de
los Derechos Humanos de modo de lograr democracias sólidas,
coherentes y sostenibles (Corte IDH, Caso “Barrios Altos vs.
Perú”, sentencia de 14 de marzo de 2001, Serie C No. 75; Caso
“Gelman vs. Uruguay”, sentencia de 24 de febrero de 2011,
Serie C, Nº 221).
Ad eventum, no puede dejar de considerarse como pauta
hermenéutica en hipótesis de personas condenadas por la
comisión de delitos constitutivos de graves violaciones a los
derechos humanos y delitos de lesa humanidad, los estándares
establecidos por la Corte IDH en la Opinión Consultiva OC-
29/22 del 30 de mayo de 2022 (Serie A Nº 29, párr. 350), en
cuanto demandan que “se tomen en cuenta y valoren otros
factores o criterios tales como: que se haya cumplido una
parte considerable de la pena privativa de libertad y se haya
pagado la reparación civil impuesta en la condena; la conducta
del condenado respecto al esclarecimiento de la verdad; el
reconocimiento de la gravedad de los delitos perpetrados y su
rehabilitación; y los efectos que su liberación anticipada
tendría a nivel social y sobre las víctimas y sus familiares”
(el destacado no es del original).
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II.- ENCOMENDAR al tribunal a cuya disposición se
encuentra anotado el encartado, que continúe garantizando el
seguimiento, atención y evaluación periódica de su salud,
disponiendo las medidas y suministrando los medicamentos que
el cuadro de situación demande.
Regístrese, notifíquese, comuníquese (Acordada N°
5/19, CSJN) y remítase al Tribunal Oral en lo Criminal Federal
N° 5 de esta ciudad, mediante pase digital, haciéndole saber
lo resuelto vía oficio DEO.
Sirva la presente de atenta nota de envío.
FDO. ANGELA E. LEDESMA, GUILLERMO J. YACOBUCCI (EN DISIDENCIA), ALEJANDRO W.
SLOKAR.
ANTE MI: JUAN MARTÍN NOGUEIRA (PROSECRETARIO DE CÁMARA).
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