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Sentencias en Piscinas

El documento presenta diversas sentencias relacionadas con accidentes en piscinas, tanto de titularidad privada como pública, donde se analizan casos de ahogamientos, lesiones y responsabilidades de los propietarios y socorristas. Se destacan indemnizaciones y decisiones judiciales que varían según las circunstancias de cada caso, como el incumplimiento de normas de seguridad o la culpa de las víctimas. Las sentencias reflejan la complejidad de la responsabilidad civil en situaciones de riesgo en instalaciones acuáticas.
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Sentencias en Piscinas

El documento presenta diversas sentencias relacionadas con accidentes en piscinas, tanto de titularidad privada como pública, donde se analizan casos de ahogamientos, lesiones y responsabilidades de los propietarios y socorristas. Se destacan indemnizaciones y decisiones judiciales que varían según las circunstancias de cada caso, como el incumplimiento de normas de seguridad o la culpa de las víctimas. Las sentencias reflejan la complejidad de la responsabilidad civil en situaciones de riesgo en instalaciones acuáticas.
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SENTENCIAS SOBRE PISCINAS

Piscinas de titularidad privada:

a) Uso colectivo

SAP, penal, 14.7.2000, Santa Cruz de Tenerife, (ARP 2666; MP: A. Santana Rodríguez). Padres
de Marta D.F. vs. Julio Antonio M.B (director), Pedro Víctor A.P. (jefe de mantenimiento), Pablo
Antonio M.F y Juan B.G. (auxiliares de mantenimento) y Seguros La Estrella SA. El 1 de agosto de
1993, Marta D.F., de 16 años, se bañaba en la piscina del hotel Punta del Rey (Candelaria)
habiendo pagado 600 ptas. para hacerlo ya que no estaba alojada en el hotel. En un momento en
el que la joven se disponía a salir de la piscina se ahogó al quedar atrapada su rodilla con un
conducto de filtraje. La instancia considera que, además de no cumplir las obligaciones respecto a
los socorristas, la rejilla de protección del conducto no estaba colocada correctamente y fijó una
indemnización de 45 millones de ptas. Sin embargo, la Audiencia modifica la narración de los
hechos probados al considerar razonablemente dudoso que la colocación de la rejilla fuese
incorrecta antes de la producción del accidente ya que entiende que podría haberse roto debido a
un golpe dado por la joven en el momento de quedarse atrapada o cuando intentaba liberarse. Se
revoca la sentencia de instancia y se absuelve a todos los acusados del delito de imprudencia
temeraria con resultado de muerte. La aseguradora también quedó absuelta del pago de la
indemnización.

SAP, civil, 18.1.1999, Gerona (AC 2836; MP: J.I. Rey Huidobro). Matilde J.M. vs. "Cía
Aseguradora Fiatc". Acción directa de la víctima contra la aseguradora del parque acuático
Waterworld en reclamación por los daños padecidos a causa de un resbalón junto a una piscina
infantil. Se prueba que distintas personas habían resbalado en el mismo lugar y que el pavimento
era demasiado resbaladizo. La demanda se estima en primera instancia y se fija una
indemnización de 2.051.027 ptas. más intereses que la Audiencia confirma.

SAP, civil, 22.2.1999, Vizcaya (AC 404; L.A. Cuenca García). María E.A. y José Miguel R.E.
vs. "Inmobiliaria del Puerto Club Kai-Eder" y "Groupama Ibérica, Seguros y Reaseguros". El
padre y marido de los codemandantes murió al ahogarse en la piscina del Club codemandado.
Cuando se produjo la inmersión de la víctima el socorrista estaba vigilando la piscina infantil y, al
quedarse de espaldas, no pudo ver qué sucedía en la de adultos. Esto representa un
incumplimiento de las obligaciones reglamentarias (1 socorrista por vaso en estas circunstancias).
La Audiencia confirma la sentencia deinstancia que condena a los codemandados a pagar
solidariamente una indemnización de 10 millones a la demandante (esposa) y de 2 al demandante
(hijo).

SAP, civil, 22.9.1999, Álava (AC 2080; MP: M. Guerrero Romeo). Nieves V.G. vs."Club
Náutico de Vitoria" y "Lagun Aro, Cía. de Seguros". Tropiezo y caída de la demandante debido
al mal estado del firme del paso hasta la piscina. Se aprecia la falta de mantenimiento y
reparaciones necesarias para garantizar su uso de forma adecuada. La Audiencia, revocando la
sentencia de instancia, estima parcialmente los recursos interpuestos y condena a los
codemandados a pagar solidariamente una indemnización que rebaja de 858.263 ptas. a 658.263
ptas. más intereses legales.

SAP, civil, 31.7.1999, Segovia (ARP 8856; MP: L. Brualla Santos-Funcia). Isidro C.R. y
Consuelo LL.G. vs. Casino de la Unión. Un monitor de natación murió ahogado en la piscina
donde prestaba sus servicios. El monitor estaba en la piscina formando parte de la organización
de una competición que se estaba desarrollando, mientras la piscina se encontraba cerrada al
público. No se aprecia responsabilidad del Casino titular de la piscina donde se cumplían todas las
obligaciones reglamentarias. Se considera culpa exclusiva de la víctima: no avisa a nadie de su
entrada en el agua, cosa que, de otro lado, no era nada extraño al tratarse de un socorrista y
monitor de las mismas instalaciones. Se apunta que la víctima podría haber estado practicando
actividades de apnea subacuática.
STS, 1a S, 30.6.1998 (RAJ 5288; MP: J.L. Albácar López). Juan L.S. vs "Parque de
Atracciones de Zaragoza SA". Lesiones graves sufridas por un menor, de 5 años, que no sabe
nadar, al caer a una piscina, que se encuentra a 15 metros de donde estaba en compañía de su
madre y de un matrimonio amigo. La instalación no tenía el agua transparente ya que el sistema
de filtraje se había estropeado el día anterior, lo cual impide que los socorristas, que además
tampoco se dan cuenta de la caída, no puedan rescatar al menor rápidamente ya que no pueden
verlo. Indemnización de 6 millones al padre (demandante) y de 15 por las lesiones sufridas por la
menor.

SAP, penal, 31.7.1998, Orense (ARP 4334; MP: J. Otero Seivane). Carlos C.T.F., Aurora de la
Paz R.A., Pedro M.G., Juana Teresa P.S., Margarita H.G. y otros vs. Juan Antonio O.G.,
Estación de Invierno Manzaneda SA (MEINSA)", "RCD Cía. aseguradora Banco Vitalicio de
España" y otros. Un grupo de menores resultaron intoxicados por gas cloro mientras estaban en
la piscina climatizada de las instalaciones donde pasan unos días de colonias. La instalación
incumplía la obligación reglamentaria de clorar la piscina con un sistema automático y en el
momento de hacerlo manualmente, unos minutos antes del cierre de la piscina y mientras un
grupo de menores aún estaba en su interior, se produjo gas cloro que intoxicó a 12 menores. Una
niña de 10 años murió y los otros 11 padecieron lesiones de diversa consideración. Indemnización
de 25 millones de ptas. por la muerte, 5.840.000 ptas. por lesiones a un menor, 4.772.000 ptas. a
otro, 3.426.000 ptas. a otro, 1.267.500 ptas. a otro y demás cantidades de entre 48.000 y 18.000
ptas. al resto de afectados.

STS, 1a S, 2.9.1997 (RAJ 6378; MP: J. Almagro Nosete). Felisa Mercedes H.R. vs. "Club
Natación Las Palmeras SA" y Mutualidad de Seguros "Mudespa, SA". El esposo de la
demandante murió en la piscina del club “Las Palmeras” por inhibición provocada por un cambio
súbito de temperatura corporal agravado por encontrarse en periodo digestivo. En primera
instancia se había estimado la demanda apreciando un retraso en la atención prestada por el
servicio de socorrismo (que tenía un lugar fijo y elevado de vigilancia).Pero la Audiencia,
considerando en todo momento correcta la actuación del socorrista, la revocó. El TS confirma la
sentencia de la Audiencia.

SAP, penal, 16.12.1997, Guadalajara (ARP 1989; MP: Mª A. Martínez Domínguez). Cristina
N.N. y José Carmelo N vs. Javier M.M., Marta Z.M y otros. Muerte de una niña de siete años
ahogada en una piscina durante un campamento de verano organizado por la Fundación
Cooperación y Educación “Funcoe”. Un monitor se introduce en la piscina con un grupo de
menores situándose en la zona de cambio de profundidad pero sin hacer utilizar a los menores,
algunos de los cuales no sabían nadar, ningún tipo de flotador. Una niña se ahoga en la zona de
menor profundidad al perder el conocimiento y permanecer sumergida no menos de 3 minutos sin
que el monitor se dé cuenta. Indemnización de 13 millones de ptas.

SAP, civil, 18.4.1996, Badajoz (AC 2058; MP: R. Baliña Mediavilla). Manuel R.C. vs. "Club
San Marcos" y "Zurich Cía. de Seguros SA". El demandante, de 22 años, sufrió lesiones graves
(tetraparesia espática muy aguda) al lanzarse a la piscina del club demandado y golpearse la
cabeza con el fondo. El accidente se produjo entre las 22’30 y las 23’30, después de la hora del
cierre de las instalaciones (22h). Los encargados de la piscina toleraban que algunas personas
pudiesen permanecer en la piscina después de su cierre al público, aunque en ese momento se
rebajaba la iluminación (cosa que no permite al accidentado apreciar correctamente la profundidad
de la piscina desde el lugar del que se lanza) y los socorristas dejaban de prestar sus servicios.
Los daños se cifran en 60 millones de ptas. Al considerar que la víctima contribuye en un 50% a la
producción del resultado lesivo, la indemnización a pagar se reduce a la mitad. La Audiencia
revoca la sentencia de instancia, que había desestimado la demanda, y condena a los
demandados a pagar solidariamente una indemnización de 30 millones de ptas. más intereses
legales.
STS, 1a S, 23.2.1995 (RAJ 1107; MP: G. Burgos Pérez de Andrade). Santiago E.I. vs. Angel
C.G., Pilar M.C. y "Aegón, Sociedad Anónima de Seguros y Reaseguros". Joven herido
gravemente al lanzarse a una piscina portátil instalada en el jardín de un bar. Concurrencia de
culpas: del establecimiento por la falta de medidas de seguridad en la piscina e el incremento del
riesgo al organizar un concurso con premio al primer cliente que se lanzase y del lesionado por el
consumo de bebidas alcohólicas que le dificulta percibir la escasa profundidad de la piscina.

SAP, civil, 6.6.1995, Córdoba (AC 1257; MP: J.R. Berdugo y Gómez de la Torre). Rafael F.M.
vs. "Parque Deportivo Fontanar". Lesiones sufridas por el demandante al caer después de
tropezar con un bote de bronceador situado junto a la piscina. No se aprecia incumplimiento de los
servicios de limpieza y mantenimiento de la piscina: la causa de la caída era fácilmente
perceptible y evitable por parte del usuario de la piscina.

STS, 1a S, 29.7.1995 (RAJ 5739; MP: J. Marina Martínez-Pardo). Magdalena F.F y Antonio
M.B vs. Martín H.T., Ignacio y Martín M.P. y "Caja de Previsión y Socorro SA". Muerte de un
menor en una piscina privada. Recurso de casación interpuesto por la aseguradora que se estima
parcialmente de acuerdo con la suma asegurada.

SAP, civil, 8.11.1995, Burgos (AC 2581; MP: I. Barcalá Fernández de Palencia).María Begoña
G.M. vs. herederos de Ángel M.L. y Manuel N.C. La demandante sufrió una intoxicación por
inhalación de gas cloro, mientras se bañaba en una piscina de uso público a la que había
accedido previo pago de la correspondiente entrada, debido a la mezcla defectuosa que se había
realizado del cloro con el agua. La acción contra el responsable de mantenimiento (Manuel N.C.)
se considera extracontractual y prescrita, a diferencia de la acción contra el propietario de la
piscina (Ángel M.L.) que se considera contractual. De esta modo, sus herederos son condenados
al pago de una indemnización de 3.950.000 ptas. más intereses legales.

SAP, civil, 28.9.1994, Lugo (AC 1396; E. Prada Guzmán). José Antonio G.F. vs. "Club
Fluvial" de Lugo. El demandante se lesionó al caer por las escaleras de la piscina. No se aprecia
ningún incumplimiento por parte del club: el firme es de un material antideslizante correcto. A
pesar de ello se encontraba mojado pero esta circunstancia se considera normal. No se admite la
argumentación de la objetivación de la culpa en relación con la creación de un riesgo ya que la
piscina no es una instalación necesariamente generadora de riesgo. Las lesiones se atribuyen a la
culpa de la víctima que no iba calzada adecuadamente.

STS, 1a S, 14.6.1984 (RAJ 3242; MP: J. Santos Briz). José G.J. vs. Manuel M.D. Menor, de 14
años, ahogada en la piscina privada explotada por el demandado. El vigilante tuvo que ser
avisado por los demás bañistas de lo que ocurría. El socorrista era el hijo del demandado y su
capacidad para desarrollar la actividad de socorrista no se acredita en el proceso. El TS,
apreciando incumplimiento de las obligaciones reglamentarias, condena al propietario de la
piscina al pago de una indemnización de 1 millón de ptas.

También puede tenerse en cuenta el Auto, penal, 21.12.1999, AP Barcelona (ARP 270; MP: A.
Pons Vives) que resuelve desfavorablemente a la recurrente un recurso de queja. María Fe O. S.
contra Auto de Instrucción que mantiene su imputación penal por un presunto delito de homicidio
por imprudencia grave por la muerte de un menor ahogado en una piscina de Can Dragó
perteneciente ala Unió Barcelonina d’Activitats Culturals Recreatives i Esportives (UBAE). La
Audiencia desestima el recurso y mantiene la imputación al considerar que la recurrente, María Fe
O.S. actuó con indicios de criminalidad: ella era la responsable de un grupo de 13 menores, de
edades comprendidas entre cinco y diez años, a los que acompañó a la piscina citada, el 10 de
julio de 1998, encontrándose la piscina muy concurrida (unas 700 personas) y sin saber si el niño
sabía nadar, sin preocuparse de que utilizase flotador, lo autorizó a bañarse. Cuando se produjo el
ahogamiento del menor, la recurrente no se dio cuenta ya que estaba tomando el sol, y tampoco
se dio cuenta de que un bañista avisó al socorrista, ni de que sacasen al menor del agua y lo
llevasen a la enfermería. La recurrente sólo se enteró de lo sucedido al requerirse la presencia del
responsable del menor por la megafonía de la piscina. La acusación particular renunció con
anterioridad a las acciones civiles y penales contra el socorrista, el secretario general de la
entidad, la entidad y la aseguradora después de haber llegado a un acuerdo por el que la entidad
se comprometió a pagar 25 millones de ptas.
Uso privado

STS, 1a S, 7.9.2000 (RAJ 7127; MP: I. Sierra Gil de la Cuesta). José Antonio M.F. vs. Angel
B.R. y José A.A. Muerte de un niño de tres años ahogado al caerse a la piscina de una finca
privada vecina propiedad del demandado. No se aprecia ninguna responsabilidad del vecino ya
que tenía la piscina protegida con una verja y se prueba que los padres del menor estaban en la
finca colindante mientras se produjeron los hechos.

STS, 1a S, 18.5.1999 (RAJ 3352; MP: R. García Varela). Juan P.E vs. contra Fernando M.R.
Muerte de una niña menor de edad en una piscina de una finca cedida en precario por el
demandado, que es propietario, al demandante. No se aprecia responsabilidad del propietario
cedente de la finca: las medidas para evitar el accidente correspondían al demandante como
ocupante de la finca que además debió de prever el riesgo de accidentes al tener diversas hijas de
corta edad.

SAP, civil, 24.5.1999, Murcia (AC 6153; MP: M. Jover Carrión). Alfonso G.C. y Aurora A.P.
(representantes legales de la menor Aurora G.A.) vs. Miguel S.C. y esposa (sic)
(representantes legales del menor José Miguel S.V.), comunidad de propietarios de la
urbanización Bellavista, "Santa Lucía SA" y "Caja de Seguros Reunidos, Compañía de
Seguros y Reaseguros SA (Caser)". Una niña menor de edad se bañaba en la piscina de la
urbanización cuando otro menor se lanzó al agua cayéndole encima y provocándole, entre otras
lesiones menores, la pérdida de dos piezas dentales. Se aprecia concurrencia de culpas: 75% de
los padres del menor que provoca las lesiones y el 25% de la comunidad que, aunque cuenta con
un socorrista, no tiene las medidas suficientes para garantizar la vigilancia y la seguridad de los
bañistas en periodos de gran aglomeración como el del momento en que se produjeron los
hechos, un 29 de julio. La Audiencia confirma la indemnización de 834.000 ptas. fijada en primera
instancia, rechazando los recursos de las aseguradoras codemandadas que pretendían la
aplicación de los baremos establecidos en la Orden Ministerial de 5.3.1991.

SAP, penal, 1.12.1999, Valencia (AC 4753; MP: R. Beaus Oficial) . Encarnación B.C. vs.
Asociación REMAR, Pablo Z.J., María Teresa F.P., Pablo Ramón P.F. y otros. La demandante
fue admitida en un centro de rehabilitación de drogadictos de la Asociación demandada para
seguir un tratamiento. Uno de sus tres hijos, de 8 años, que residían con ella y con el resto de
internas y personal del centro, se ahogó, sólo 9 días después de ingresar en el centro, al caerse
en una piscina que era utilizada para el riego sin tener ninguna valla protectora. Se confirma la
indemnización de 12 millones de ptas. a favor de la madre estableciendo la responsabilidad civil
directa de Pablo Z.J. (encargado de los medios materiales del centro) y María Teresa F.P.
(encargada de las internas y de los niños) y subsidiaria de la asociación.

SAP, civil, 14.6.1995, Alicante (AC 1230; MP: F. Rodríguez Mira). Fernando C.F. [Link]
Residencial "La Gaviota" y "Caja de Seguros Reunidos SA". El demandante se lesionó
gravemente (luxación permanente de las vértebras C4-C5 y lesión medular) al lanzarse a la
piscina de cabeza saltando una valla exterior y golpeándose con el fondo de la piscina. Se
atribuye el daño a la culpa exclusiva de la víctima sin que se aprecie ningún incumplimiento de las
obligaciones aplicables a la piscina donde se produce el accidente.

STS, 1a S, 23.11.1982 (RAJ 6557; MP: J.M. Gómez de la Bárcena López). José I.C. y Trinidad
M.S. vs. Urb. Font-Rubí, representada legalmente por José María U.V. El TS confirma la
sentencia de la Audiencia que rebajó a 750.000 ptas. la indemnización que la urbanización debe
pagar a los padres del fallecido. La condena se basa en la negligencia del propietario de la
urbanización al no disponer de medios ni de personal de vigilancia en la piscina.
AUTO

I. Antecedentes

1. Mediante escrito registrado en este Tribunal el 14 de marzo de 2002, don Argimiro Vázquez Guillén,
Procurador de los Tribunales, de don Francisco Javier Barroso Simón y de la mercantil "Diario El País,
S.L.", interpuso recurso de amparo con número de registro 1557-2002, contra la Sentencia de 20 de
febrero de 2002, dictada por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid en rollo de
apelación 339-2001, desestimatoria de la Sentencia de 4 de julio de 2001 por el Juzgado de lo Penal
núm. 26 de Madrid, que también se impugna.

2. Los hechos de los que trae causa la demanda de amparo son los siguientes:
a) Conforme declara probado la Sentencia condenatoria, en la madrugada del día 8 de
agosto de 1998, don Manuel Fueris Viguera falleció tras caer a la piscina de su casa sita en la localidad
de Moralzarzal de Madrid. María Teresa Beltrán Hermoso, esposa del fallecido, se encontraba en el
domicilio en ese momento. Hasta el lugar acudieron agentes de la Guardia civil y una dotación de la
Cruz Roja, cuyos miembros sacaron del agua a don Manuel Fueris con parada cardiorrespiratoria, sin
pulso ni respiración.
b) Don Francisco Javier Barroso Simón, periodista del diario "El País", tras tener noticia
del suceso a través de un teletipo de la agencia Europa Press, y tras haberse puesto en contacto con
una hermana del fallecido, redactó un artículo que fue publicado el día 9 de agosto de 1998 en la
página 3 del citado diario, bajo el título "Un hombre se ahoga al intentar coger agua de su piscina", con
el siguiente contenido literal: "Un veraneante de Moralzarzal (3.672 habitantes), Manuel Fueris, de 62
años, murió en la madrugada del sábado al intentar coger agua de su piscina. La víctima perdió el
equilibrio y cayó. Según su familia, no pudo salir del agua por los problemas de movilidad que sufría. La
Cruz Roja señaló que el fallecido tenía un alto índice de alcohol en sangre. Fueris es la octava persona
ahogada este verano en la región. Los hechos ocurrieron sobre las dos y media de la madrugada. La
mujer de Fueris salió al jardín al comprobar que su esposo tardaba en volver a la habitación. Lo
encontró flotando en la piscina. Entonces avisó a su cuñado, quien llamó a la Guardia civil. Ningún
familiar intentó el rescate de Manuel, según esta versión facilitada por su hermana, María Teresa Fueris
(entre comillas). Pensaron que él había muerto, y por eso no quisieron tocar el cuerpo, explicó (otra vez
entre comillas). Hace tiempo que se ahogó otra persona en la piscina de la casa de mi cuñado y la
Guardia civil les recriminó que sacaran el cuerpo de la piscina. Por eso no hicieron nada esta vez,
añadió. Voluntarios de la Cruz Roja sacaron a Manuel de la Piscina. Tenía el pulso muy débil. Murió
pocos segundos después al sufrir una parada cardiorrespiratoria de la que no se recuperó".
c) Tras la publicación, el periodista recibió una llamada telefónica de María Teresa
Beltrán Hermoso, esposa del fallecido, en la que mostraba su total disconformidad con el contenido del
artículo, y -según la Sentencia condenatoria- sin realizar mayores comprobaciones, redactó un segundo
artículo que fue publicado el día 10 de agosto de 1998 en la página 4 del mismo diario, bajo el título "La
viuda de un ahogado niega que no le prestaran auxilio" y cuyo tenor literal es el que sigue: "La viuda
del hombre ahogado en su piscina de Moralzarzal el sábado, Manuel Fueris, de 62 años, negó ayer que
no hubiera auxiliado a su marido.
La mujer, que silenció su nombre, dijo que intentó sacarle de la piscina. No pudo, (entre
comillas) porque pesaba demasiado. Esta versión contrasta con la aportada por la Cruz Roja, cuyos
voluntarios rescataron a la víctima. Según la entidad, ninguno de los familiares presentes se lanzó al
agua para salvarle. Una hermana del fallecido corroboró ese dato (véase El País de ayer). La viuda
señaló que al despertarse, hacia las 2.20, se percató de que Manuel no estaba en la cama. Salió al
jardín para buscarle. Sin encender la luz caminó hasta ver un objeto flotando en la piscina. Pensó que
se trataba de un cojín. Cuando se acercó a recogerlo, descubrió que su marido flotaba en el agua.
Intentó sacarlo, pero no lo logró. Llegó a tocarle la cara (entre comillas). Entonces vi que estaba
muerto, añadió la mujer. Avisó por teléfono a su cuñado, quien se presentó (entre comillas) a los dos
minutos. Después llamaron a la Guardia Civil que llegó (entre comillas) de inmediato. Los agentes,
según la viuda, no intentaron sacar a su marido del agua. La mujer criticó que Cruz Roja, que afirmó
haber rescatado a Manuel aún con vida, dijera que estaba ebrio".
d) Como consecuencia de las publicaciones reseñadas, la viuda del fallecido interpuso
querella contra el periodista y la entidad "Prisa" en calidad de responsable civil solidaria, por los delitos
de calumnia con publicidad e injurias. El Juzgado de lo Penal núm. 26 de Madrid, en la referida
Sentencia de 4 de julio de 2001, absuelve al periodista del primero de los delitos y lo condena como
autor de un delito de injurias, a seis meses de multa con una cuota diaria de 1000 pesetas, con
responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago conforme al artículo 53 del Código Penal, al
pago de las costas procesales incluidas la acusación particular y a indemnizar a la querellante en
5.000.000 de pesetas con la responsabilidad civil solidaria de la Editorial Prisa.
e) Recurrida la anterior resolución en apelación, la Audiencia Provincial de Madrid, en
Sentencia de 20 de febrero de 2002, confirma la decisión a excepción de la entidad declarada
responsable civil solidaria, que pasa a ser "Diario El País S.L.".
3. En la demanda de amparo se estiman vulnerados los derechos a la libertad de
información [art. 20.1 d) CE], y a utilizar los medios de prueba y el derecho a la defensa y otros
garantizados por el art. 24.2 CE, interesando la nulidad de las Sentencias recurridas.
En síntesis, respecto del primero de los motivos y en lo que al presente recurso
interesa, tras instar de este Tribunal que corrija la ponderación de derechos que han llevado a cabo los
órganos judiciales ordinarios desde la premisa de la prevalente posición que tiene el derecho a la
libertad de información conforme a la jurisprudencia emanada en esta sede, que permite al Tribunal
Constitucional revisar y corregir tal apreciación cuando estime que la misma resulte inadecuada o
irrazonable, lo que a su juicio ha ocurrido en el presente caso, en detrimento de la libertad de
información, afirma que no cabe entender que ha tenido lugar el delito de injurias graves por el que se
le ha condenado, cuando, como ha sido el caso, la información tiene como fuente una prestigiosa
agencia de noticias y se ha contrastado "la información con la hermana del fallecido, por ser la persona
que con los mismos apellidos aparece en la guía telefónica y después con el coordinador de la Cruz
Roja y la Guardia Civil", y posteriormente, "cuando comunica telefónicamente con la esposa del
fallecido, publica la versión que ella le da".

En cuanto al derecho a utilizar todas las pruebas pertinentes para la defensa se afirma vulnerado
porque no compareció en el juicio el "coordinador de la Cruz Roja que en el día de autos se encontraba
de servicio", que fue concretamente el testigo solicitado en el escrito de calificación provisional de la
defensa, sino un coordinador distinto, dato éste del que se tuvo conocimiento en el propio acto de la
Vista, sin que accediera el órgano judicial a suspender la misma para llamar al coordinador interesado
por el acusado y sin que, ulteriormente en apelación, accediera tampoco la Audiencia a su solicitada
práctica.

Por último, se aduce indefensión por parte de la entidad declarada responsable civil subsidiaria de la
sanción pecuniaria impuesta, que en la instancia fue la "Editorial Prisa", mientras que en apelación,
corrigiendo lo que la Sentencia denomina un "mero error", lo fue el "Diario el País, S.L.", verdadera
editora del periódico, contra la que en ningún caso se dirigió el proceso penal y, en consecuencia, no
estuvo ni representada ni defendida en el juicio ante el Juzgado de lo Penal y, sin embargo, terminó
siendo condenada.

4. Por providencia de 10 de marzo de 2003, conforme determina el art. 50.3 LOTC, se


dio plazo común de diez días al demandante de amparo y al Ministerio Fiscal para que formulasen las
alegaciones oportunas en relación con la carencia manifiesta de contenido constitucional de la
demanda -[art. 50.1.c) LOTC]

5. Por escrito registrado el 3 de abril los recurrentes vienen, en síntesis, a reiterar lo


expuesto en la demanda.

6. El Ministerio público registra sus alegaciones en este Tribunal el 11 de abril,


interesando se dicte Auto inadmitiendo la demanda presentada por falta de contenido constitucional de
la misma, según razona previamente respecto de cada uno de los motivos por los que se solicita el
amparo. En relación con el primero de ellos, previo recordatorio de nuestra jurisprudencia sobre el art.
20.1.d) CE, resumida en la STC 297/2000, constata que el recurrente, atendidos los términos de su
solicitud de amparo, no discute la ponderación de los derechos llevada a cabo por los órganos
judiciales intervinientes en el caso, sino los hechos por ellos declarados probados y su valoración de las
pruebas. Ello es así desde el momento en que la demanda de amparo parte de que el periodista
recurrente contrastó la información con la hermana del fallecido, con un coordinador de la Cruz Roja y
con la Guardia civil, cuando, de un lado, en ningún momento ha manifestado el condenado que hubiera
contrastado la información con miembros de la Guardia civil (incluso consta en el acta del juicio que
durante éste manifestó el entonces acusado que sabía que había intervenido la Guardia civil, pero no
sabía que dos miembros de dicho cuerpo estuvieron con la viuda viendo el cadáver, y afirma que no
habló con la Guardia civil ni con el Juzgado); de otro, la afirmación de haber contrastado la información
con un coordinador de la Cruz Roja es cuestionada por el Juzgado de lo Penal al tratar precisamente de
la comprobación de la veracidad de lo sucedido, cuando razona que "la sola manifestación del acusado
de haber contactado con la Cruz Roja, resulta cuando menos dudosa, teniendo en cuenta que no se ha
acreditado en modo alguno tal comprobación ni el nombre de la persona con la que habló, siendo
relevante que los miembros de la Cruz Roja que acudieron al lugar de los hechos y que depusieron en
el plenario como testigos, afirmaron que en ningún momento hablaron con la prensa, desconociendo
quién pudo hacerlo, y asegurando que Manuel fue sacado del agua sin pulso y sin respiración,
presentando parada cardiorrespiratoria.

La información vertida por el acusado sobre este extremo no sólo resulta inveraz sino
que además hubiera sido fácilmente comprobable, máxime cuando el teletipo al que hace referencia
como primer dato nada menciona al respecto", por lo que, en consecuencia, lo aseverado por el
acusado no se afirma como hecho probado en la resolución condenatoria, recalcando por su parte la
Audiencia Provincial que "no se ha practicado en la causa prueba alguna que acredite que un
coordinador de la Cruz Roja facilitara al acusado la información que éste refirió"; y, por último, en
cuanto a la tercera fuente de información citada, la hermana del fallecido, no puede estimarse que
contrastara la veracidad de las informaciones que publicó cuando esa información no coincide con la
que le dio la persona que cita como fuente, tal y como ella misma declaró en trámite judicial
correspondiente. A la vista de lo anterior -concluye el Ministerio Fiscal- no puede concluirse que, de los
hechos que las sentencias estiman probados, resulte que Don Francisco Javier Barroso Simón haya
contrastado la veracidad de las informaciones que publicó, y no puede estimarse el motivo alegado por
el demandante de amparo sin hacer una nueva valoración de la prueba en el sentido que se propone en
la demanda de amparo y variar los hechos que las dos sentencias recurridas estimaron acreditados,
cuando la valoración de las pruebas y la declaración de los hechos probados corresponde
exclusivamente a los órganos de la jurisdicción concernida, en el ejercicio de la potestad jurisdiccional
que les reconoce el artículo 117.3 CE, sin que el Tribunal Constitucional sea una instancia ulterior a las
judiciales que pueda valorar las pruebas, determinar los hechos y seleccionar e interpretar la legalidad
aplicable; tal y como dispone el artículo 44.1 c) LOTC. Por todo lo anterior el motivo aducido en la
demanda debe desestimarse. Y tampoco es atendible que la información no incluida en el despacho de
la agencia de noticias y no contrastada sea inocua o un error sin trascendencia, ya que precisamente
es la que los órganos judiciales penales han considerado constitutiva de injurias graves interpretando
los preceptos penales y valorando su gravedad.

En cuanto a la conculcación del derecho a la práctica de las pruebas pertinentes para la


defensa, por no haber sido llamado a declarar el coordinador de la Cruz Roja con quien afirma el
recurrente que contactó y le dio la versión de los hechos por él publicada, afirma el Ministerio Público
que, atendido el escrito en el que se proponía la mencionada prueba por la defensa del acusado, es
claro que al juicio oral fue citada exactamente la persona que había interesado la defensa de Don
Francisco Javier Barroso Simón, y compareció al juicio contestando las preguntas que se le hicieron.
Contra lo que éste afirma, no ha existido ningún error en el órgano judicial al citar al testigo interesado
por la defensa, sino que en todo caso ha existido un error de la defensa al identificar al testigo que
quería que se citase al juicio oral, pues ésta interesa en el recurso de apelación que se cite al
Coordinador de emergencias de la Cruz Roja en Collado Villalba el día 8 de agosto de 1998, porque
estima que es persona distinta del responsable que compareció al juicio oral; pero si es la misma
persona, la prueba no fue indebidamente denegada sino que se practicó, y si es distinta persona es que
la prueba estaba mal propuesta, por lo que si no fue practicada la prueba testifical instada por el ahora
solicitante de amparo lo fue por causas imputables al proponente, que propuso como testigo a otra
persona distinta de quien realmente quería que declarase en el juicio, sin que sea responsable de tal
error el órgano judicial, lo que comporta, en definitiva, que no se dé el supuesto del art. 44 LOTC, ya
que al violación del derecho fundamental no tiene su origen inmediato y directo en un acto u omisión de
un órgano judicial.

En cuanto a la denunciada vulneración del derecho de defensa de "Diario El País S.L." porque no fue
parte en el juicio oral, careció de defensa y sin embargo resultó condenada situándola en una clara y
evidente indefensión, tras puntualizar que contra Diario El País S.L. no se formuló ninguna acusación,
sino que solamente se dirigió contra tal editora una acción civil de responsabilidad pecuniaria, constata
que el escrito de conclusiones de la representación y defensa de don Francisco Javier Barroso Simón
concluye con un suplico en el que literalmente se afirma que la defensa que lo formula lo es "... del
inculpado y de la responsable civil subsidiaria la entidad Diario El País, S.L.. Asevera el Fiscal que tal
representación compareció en el juicio, según consta en el Acta del mismo, como representante del
responsable civil "El País", y que todo el que tenga práctica en la asistencia a juicios penales y en la
forma de realizar las actas de los mismos recordará que el modo de identificar a las partes
comparecientes para rellenar el encabezamiento del acta es mediante las preguntas directas que el
Secretario dirige a los Abogados comparecientes. En este caso el Letrado que compareció al juicio
manifestó representar al Diario "El País" como responsable civil. En el recurso de apelación esta misma
representación actuó en defensa de "Promotora de Informaciones, S.A.", y en el procedimiento de
amparo actúa en defensa y representación de "Diario El País, S.L.". Esta enumeración es suficiente
para dejar patente que "Diario El País, S.L." ha estado presente y representada en la causa penal, con
conocimiento y posibilidad de alegar en todas las fases del proceso y, habiendo manifestado
reiteradamente el Tribunal Constitucional que la indefensión que proscribe el art. 24 CE no es la
meramente formal, sino la material, es decir, aquélla que haya causado un real y efectivo menoscabo
de las posibilidades de defensa, tal indefensión no se ha producido en el caso, pues la entidad el
"Diario El País, S.L." ha estado representada y defendida por la misma representación y defensa de
Don Francisco Javier Barroso Simón, como ha hecho constar en sus escritos y en el Acta del juicio, y
esa representación, actuando por "Diario El País, S.L." o por "Promotora de Informaciones S.A.", ha
intervenido en todo el proceso. Como el Tribunal Constitucional ha dicho, estos datos revelan un
dominio de la situación, capaz de evitar la consumación de perjuicios, difícilmente compatible con el
desconocimiento de la tramitación del proceso que ahora se alega. Además, es notorio que "Diario El
País, S.L." pertenece a "Promotora de Informaciones S.A.", por lo que también este último motivo que
pretende fundamentar la demanda de amparo debe desestimarse.

II. Fundamentos jurídicos

1. A la vista de la demanda y de las alegaciones vertidas en el trámite al que se dio lugar en aplicación
del art. 50.3 LOTC, ha de llegarse a la conclusión de la falta de contenido constitucional de la presente
demanda de amparo que justifique un pronunciamiento sobre el fondo del asunto por parte de este
Tribunal. En efecto, en cuanto al primero de los motivos de la demanda de amparo, consistente en la
conculcación de la libertad de información garantizada por el art. 20.1.d) CE, es del todo evidente que
la cuestión se constriñe en el caso a si la información publicada fue veraz, o no, en el sentido que este
Tribunal ha venido manteniendo interrumpidamente en su doctrina acerca de lo que por veracidad
debe entenderse en estos casos como requisito sine qua non para entender cubierta la acción
informativa por la garantía que presta el citado precepto: en los sintéticos términos que recuerda
nuestra reciente STC 76/2002, de 8 de abril, FJ 3, por veracidad ha de entenderse a estos efectos la
"diligente búsqueda de la verdad que asegure la seriedad del esfuerzo informativo (SSTC 219/1992, de
3 de diciembre, y 41/1994, de 15 de febrero)", pues "Las noticias, para gozar de protección
constitucional, deben ser diligentemente comprobadas y sustentadas en hechos objetivos (SSTC
192/1999, de 25 de octubre, FJ 7, y 110/2000, de 5 de mayo, FJ 8, y SSTEDH caso Sunday Times, de
26 de abril de 1979, y caso Duroy y Malaurie, 3 de octubre de 2000), debiendo acreditarse la malicia
del informador (STC 192/1999, de 25 de octubre, FJ 6)"; más aún, cuando -como era el caso- "...se
trate de una información asumida por el medio y su autor como propia ... [caso en el que] el deber de
diligencia para contrastar la veracidad de los hechos comunicados no admite atenuación o flexibilidad
alguna, sino que su cumplimiento debe ser requerido en todo su rigor".

En el presente caso, las fuentes que el periodista aquí recurrente afirma que utilizó para
contrastar la información que acabó publicando son tres: la hermana del fallecido, la Guardia civil y el
coordinador de la Cruz Roja en la oficina de Collado Villalba el día de autos. Sin embargo, lo cierto es,
en cuanto a lo primero, que la hermana contradijo en la vista la versión del recurrente sobre sus
declaraciones; en cuanto a lo segundo, que el Acta del Juicio recoge su afirmación de que "No habló
con la Guardia Civil..." (folio 386); y, en cuanto a lo tercero, que el compareciente en el juicio como
resultado de la citación efectuada, ni estuvo en el lugar de los hechos ni quien habló con el ahora
demandante de amparo.

2. Esto último (es decir, que quien compareció en el juicio como coordinador de emergencias
de la Cruz Roja el día del suceso no fue con quien contactó el recurrente) constituye justamente el
segundo de los argumentos referidos de la demanda de amparo presentada, consistente en la
vulneración del derecho a la práctica de la prueba pertinente para la defensa, por no haberse oído a
quien realmente ejerció de coordinador de emergencias de la Cruz Roja en la localidad de Collado
Villalba el día de autos. Pero, según afirma la Sentencia dictada en apelación, ni se ha acreditado en la
causa que un coordinador de tal entidad benéfica facilitara al recurrente la información que éste afirma
que le dio (que el cuerpo rescatado de la piscina, lo fue aún con vida) ni tampoco que existiera error
alguno por parte del órgano judicial en la citación solicitada por la defensa, por lo que necesariamente
ha de convenirse con el Ministerio Fiscal en que no se da el presupuesto para impetrar el amparo que
determina el art. 44 LOTC, ya que la violación del derecho fundamental no tiene su origen inmediato y
directo en un acto u omisión de un órgano judicial.

Por lo demás, no cabe perder de vista que, como constantemente indica este Tribunal, "...quien
en la vía del amparo invoque la vulneración del derecho a utilizar los medios de prueba pertinentes
deberá, además, argumentar de modo convincente que la resolución final del proceso a quo podría
haberle sido favorable de haberse aceptado y practicado la prueba objeto de la controversia (SSTC
116/1983, 147/1987, 50/1988 y 357/1993), «ya que sólo en tal caso -comprobado que el fallo pudo,
acaso, haber sido otro si la prueba se hubiera admitido- podrá apreciarse también el menoscabo
efectivo del derecho de quien por este motivo busca amparo» (STC 30/1986, fundamento jurídico 8.º)"
(STC 1/1996, fundamento jurídico 3.º)." (STC 170/1998, de 21 de julio, FJ 2). En el caso, sin embargo,
junto a la declaración en el juicio del coordinador de emergencias de la Cruz Roja que la defensa
afirma que no es el coordinador con quien el recurrente contactó, se encuentra la declaración de los
restantes socorristas del mismo Cuerpo que -en los términos del escrito de la prueba solicitada por el
ahora demandante de amparo- "... acudieron el día 8 de agosto al chalet vivienda..." donde tuvo lugar
el suceso, socorristas que niegan la versión que aquél dice haber recibido del citado coordinador de
emergencias de modo que, a la postre, incluso en el caso de que se hubiera verificado la existencia de
la información facilitada por el hipotético coordinador, se colige fácilmente la nula probabilidad de que
ello hubiere conducido a los juzgadores a alcanzar una conclusión distinta, en relación con la
insuficiente diligencia del informador recurrente, de la que motivó su fallo tal y como el mismo aparece
fundamentado.

3. Por último, en lo que se refiere a la indefensión del "Diario el País, S.L." como entidad declarada
responsable civil subsidiaria de la sanción pecuniaria impuesta, cuando en ningún momento se dirigió
contra ella el proceso penal y, por ello mismo, no estuvo ni representada ni defendida en el juicio ante
el Juzgado de lo Penal, pese a lo cual terminó siendo condenada como consecuencia de lo que la
Sentencia dictada en apelación denomina un "mero error" en la instancia, en la que la entidad
condenada fue la "Editorial Prisa", ha de señalarse que, si efectivamente se consideró producida tan
absoluta indefensión, debió interesarse la correspondiente nulidad de la resolución ad quem conforme
a lo previsto en el art. 238.3 LOPJ, de modo que, al no hacerlo, incurrió el demandante de amparo en
la falta de agotamiento de la vía previa.

En todo caso, ha de compartirse plenamente el razonamiento del Ministerio público de que el escrito de
conclusiones de la representación y defensa de don Francisco Javier Barroso Simón concluye con un
suplico en el que literalmente se afirma que quien lo formula es la defensa "... del inculpado y de la
responsable civil subsidiaria la entidad Diario El País, S.L.", y que igualmente aparece en el Acta del
juicio que el Letrado compareció en el mismo como representante de tal entidad en su calidad de
responsable civil, lo que, incluso prescindiendo de otros indicios señalados por el Fiscal, es suficiente
para constatar que la entidad "Diario El País, S.L." estuvo representada en la causa llevada a cabo, y
que en consecuencia tuvo conocimiento y posibilidad de alegar desde el inicio del proceso, de suerte
que, siendo doctrina de este Tribunal, como bien recuerda el citado Ministerio, que la indefensión que
proscribe el art. 24 CE no es la meramente formal, sino la material, es decir, aquélla que haya causado
un real y efectivo menoscabo de las posibilidades de defensa (por todas, STC 205/1994, de 11 de julio,
FJ 5), tal indefensión no se ha producido en el caso, pues, en efecto, la entidad finalmente declarada
responsable civil subsidiaria ha tenido ese "... dominio de la situación, capaz de evitar la consumación
de perjuicios, difícilmente compatible con el desconocimiento de la tramitación del proceso" (STC
162/2002, de 16 de septiembre, FJ 4).

En virtud de todo lo expuesto, la Sección

ACUERDA

Inadmitir el presente recurso de amparo.

Madrid, a quince de diciembre de dos mil tres.

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1ª), de 6 de junio de 2007. Recurso 2169/2002.
Ponente: Don Francisco Marín Castán.

SENTENCIA

En la Villa de Madrid, a seis de Junio de dos mil siete.


La Sala Primera del Tribunal Supremo, constituida por los Magistrados indicados al margen, ha visto el
presente recurso de casación interpuesto por la Procuradora Dª Marta Oti Moreno, en nombre y
representación de Dª Juana , contra la sentencia dictada con fecha 24 de marzo de 2000 por la Sección
Sexta de la Audiencia Provincial de Alicante en el recurso de apelación nº 446-A/98 dimanante de los autos
de juicio declarativo de menor cuantía nº 454/97 del Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Alicante, sobre
reclamación de cantidad por culpa extracontractual. Han sido partes recurridas la Comunidad General de
Propietarios, de Alicante, representada por la Procuradora Dª María del Carmen Otero García, y la
compañía AEGÓN UNIÓN ASEGURADORA S.A., representada por la Procuradora Dª Adela Cano Lantero.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Con fecha 31 de julio de 1997 se presentó demanda interpuesta por Dª Juana contra la
Comunidad General de Propietarios, de Alicante, y contra la compañía Aegón Seguros solicitando se
condenara a ambas demandadas, conjunta y solidariamente, a abonar a la actora la cantidad de DOCE
MILLONES SEISCIENTAS SESENTA Y DOS MIL NOVECIENTAS CINCUENTA PESETAS (12.662.950
ptas.) más intereses, gastos y costas.
.
SEGUNDO.- Turnada la demanda al Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Alicante, dando lugar a los autos
nº 454/97 de juicio declarativo ordinario de menor cuantía, y emplazadas las demandadas, éstas
comparecieron y contestaron a la demanda por separado pidiendo su íntegra desestimación, si bien la
Comunidad de Propietarios propuso con carácter previo la excepción de falta de litisconsorcio pasivo
necesario por considerar precisa la llamada a juicio de la Generalidad Valenciana.

TERCERO.- Recibido el pleito a prueba y seguido por sus trámites, el Ilmo. Sr. Magistrado-Juez del
mencionado Juzgado dictó sentencia con fecha 19 de febrero de 1998 cuyo Fallo es del siguiente tenor
literal: "Que desestimando la excepción de falta de
litisconsorcio pasivo necesario y estimando la demanda interpuesta por la Procuradora Dª Belinda del Hoyo
Gómez en nombre y representación de Dª Juana , frente a la Comunidad de Propietarios DIRECCION000 ,
representada por la Procuradora Dª Irene Ortega Ruiz y frente a la Compañía Aseguradora Aegón Seguros,
representada por la Procuradora Dª Silvia Pastor Berenguer, debo declarar y declaro haber lugar a la
misma, condenando a los demandados al pago con carácter solidario a la actora de la cantidad de
12.662.950 pesetas, e intereses legales de dicha suma desde la presentación de la demanda respecto de
la Comunidad demandada e intereses anual igual al del interés legal del dinero en el momento en que se
devengue incrementado en un 50 por ciento respecto de la aseguradora demandada y desde la fecha del
siniestro respecto de la aseguradora demandada y todo ello con expresa imposición de costas a los
demandados".

CUARTO.- Interpuestos por ambas partes demandadas contra dicha sentencia sendos recursos de
apelación, que se tramitaron con el nº 446-A-98 de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Alicante,
dicho Tribunal dictó sentencia en fecha 24 de marzo de 2000 con el siguiente fallo: "ESTIMAR EL
RECURSO DE APELACIÓN interpuesto por la representación procesales de la mercantil Aegón S.A. y de
la Comunidad de Propietarios contra la sentencia dictada con fecha 19 de febrero de 1998 por el Juzgado
de 1ª instancia nº 6 de Alicante, revocando dicha resolución y absolviendo a dichos apelantes de los
pedimentos de la demanda contra ellos formulada por Dª Juana a la que condenamos al pago de las costas
procesales de primera instancia."

QUINTO.- Anunciado recurso de casación por la demandante contra la sentencia de apelación, el Tribunal
de instancia lo tuvo por preparado y dicha parte, representada por la Procuradora Dª Marta Oti Moreno, lo
interpuso ante esta Sala articulándolo en cinco motivos formulados al amparo del ordinal 4º del art. 1692
LEC de 1881 , todos ellos por infracción de los arts. 1902 y 1903 CC y de la jurisprudencia si bien en los
motivos tercero y cuarto se anteponía a dichos preceptos el art. 1214 CC .

SEXTO.- Personadas como recurridas las dos partes demandadas, evacuado por el Ministerio Fiscal el
trámite del art. 1709 LEC de 1881 con la fórmula de "visto" y admitido el recurso por Auto de 31 de marzo
de 2003 , ambas partes recurridas presentaron sus respectivos escritos de impugnación pidiendo la
desestimación del recurso con imposición de costas a la recurrente, aunque con carácter previo la
Comunidad de Propietarios, demandada propuso la inadmisibilidad del recurso por no detallarse cuál era la
doctrina legal infringida.

SÉPTIMO.- Por Providencia de 6 de marzo del corriente año se nombró ponente al que lo
es en este trámite y se acordó resolver el recurso sin celebración de vista, señalándose para votación y
fallo el 16 de mayo siguiente, en que ha tenido lugar.
Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. FRANCISCO MARÍN CASTÁN

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- El litigio causante de este recurso de casación versó sobre la responsabilidad civil de una
comunidad de propietarios por haberse ahogado en su piscina el hijo de la demandante, el cual tenía
cuarenta años, era soltero, vivía con su madre y contaba con autorización para disfrutar de la piscina pese
a no ser vecino de la comunidad ni familiar de ningún vecino de la misma. Dirigida también la demanda
contra la compañía aseguradora de la responsabilidad civil de dicha comunidad de propietarios, la
sentencia de primera instancia la estimó en su integridad y condenó solidariamente a ambas demandadas a
pagar a la demandante la cantidad reclamada de 12.662.950 ptas. más intereses legales, respecto de la
comunidad, y del art. 20 de la Ley de Contrato de Seguro respecto de su aseguradora.

La razón causal de su fallo fue que, bastando la culpa levísima para estimar la demanda, esta culpa
resultaba de dos hechos: primero, el importante desnivel de profundidad en un lugar de la piscina, donde
pasaba de 1'15 a 3 metros; y segundo, la falta de presencia del socorrista, que se hallaba en el botiquín, y
del que se decía suplente del segundo socorrista, que estaba atendiendo otro lugar distante, todo ello
puesto en relación con las grandes dimensiones de la piscina, la afluencia de personas a la misma y la falta
de señalización de los dos mencionados niveles de profundidad.

Recurrida dicha sentencia en apelación por las dos demandadas, el tribunal de segunda instancia,
acogiendo ambos recursos, revocó totalmente la sentencia apelada y, en su lugar, absolvió a aquéllas de la
demanda al no advertir "atisbo alguno de culpa" en la comunidad de propietarios. Tras declarar que la
piscina se ajustó en origen a la normativa administrativa de la época y que en la demanda no se había
discutido su adecuación a la normativa posterior, la sentencia contiene los siguientes razonamientos: "Por
otra parte, y al entender de esta Sala, consta también razonablemente acreditado, teniendo en cuenta las
alegaciones de los litigantes en la medida en que son en buena parte, y al respecto coincidente, y tras
valorar la prueba practicada, la propia documental aportada por la actora, reportaje fotográfico que obra a
los folios 39 a 43 de la causa, reconocimiento judicial practicado, que la zona de la piscina, la menor en
extensión, en la que la profundidad superaba la normal de 1,50 metros y llegaba a ser hasta 3 metros, se
hallaba no solo señalizada por las pertinentes inscripciones en los márgenes de la piscina en las zonas
próximas al punto donde se iniciaba el desnivel, sino claramente denotada o puesta de manifiesto a los
bañistas por la pasarela que cruzaba sobre el vaso de la piscina en ese concreto lugar, pasarela que en
consecuencia habían de sortear por su parte inferior los bañistas para acceder a la porción de piscina, la
menor en extensión superficial, donde alcanzaba tal mayor profundidad y de la que fue rescatado, ya
inconsciente, el fallecido; pudiéndose estimar razonablemente acreditado y con fundamento, deduciéndolo
a modo de inferencia de la circunstancia fáctica de que el Sr. Eduardo , que no sabia nadar según se
admite en la demanda, había sido a lo largo del verano de 1996 usuario habitual de la piscina, que era
conocedor de las características de la piscina, de las diversas zonas que componían la misma y del
concreto punto en que iniciaba el desnivel hacia la zona más profunda denotado palmariamente para todos
los bañistas por la pasarela ya aludida, a modo de arco, allí existente.

Consta también acreditado que en el día de los hechos se hallaban en las instalaciones de la piscina dos
personas con la misión de prestar auxilio a los usuarios de la piscina y como vigilantes- socorristas y que al
menos una de ellas, el Sr. Miguel que ha depuesto como testigo en los ramos de prueba de todas las
partes, tenía su normal ubicación para así desempeñar más adecuadamente su función en el puesto de
vigilancia elevado situado precisamente en las proximidades de la zona mas profunda de la piscina. Y si
bien es cierto que en el momento de acaecer los hechos no ocupaba precisamente tal puesto de vigilancia
queda suficientemente acreditado en autos que ello fue debido a que se hallaba en una dependencia aneja
y próxima a la piscina prestando asistencia y como socorrista, a un lesionado, lo que no impidió que de
forma inmediata prestara ayuda Don. Eduardo procediendo, según ha manifestado en autos, a extraerlo de
la piscina, y practicare seguidamente las oportunas maniobras de auxilio y reanimación hasta que por una
ambulancia fue traslado a un centro hospitalario en el que nada se pudo hacer por su vida.

Disintiendo pues del parecer del Juzgado de instancia no aprecia esta Sala, no ya conducta positiva u
misiva alguna concreta que sea merecedora de reproche culpabilístico que exige el art. 1902 del [Link], y
la que pudiera reputarse ligado causalmente el luctuoso resultado de muerte producido".

Contra la sentencia de apelación recurre en casación la parte demandante mediante cinco motivos
formulados al amparo del ordinal 4º del art. 1692 LEC de 1881 .

SEGUNDO.- Con carácter previo al estudio de tales motivos debe examinarse la objeción a la admisibilidad
del recurso alegada en su escrito de impugnación por la comunidad de
propietarios demandada y consistente en la falta de interés casacional, objeción que debe rechazarse
porque dicha causa de inadmisión aparece incluida en el art. 483.2.3º LEC de 2000 y, sin embargo, el
recurso que ahora e examina fue preparado e interpuesto al amparo de la LEC de 1881.

TERCERO.- Entrando a examinar por tanto los motivos del recurso, el primero, fundado en infracción de los
arts. 1902 y 1903 CC y de la jurisprudencia que aplica soluciones cuasiobjetivas a la responsabilidad por el
ejercicio de actividades peligrosas, se limita a extractar el contenido de una serie de sentencias de los años
80 y 90 sobre las tendencias bjetivadoras en el tratamiento de la responsabilidad civil establecida en
aquellos preceptos, especialmente mediante la inversión de la carga de la prueba, de suerte que,
"existiendo un riesgo en el actuar de los propietarios de la piscina", el propio riesgo, "haciendo abstracción
del factor psicológico de la posible culpa del agente", bastaría para justificar la casación de la sentencia
impugnada.

Semejante planteamiento no puede ser acogido y por ello el motivo ha de ser desestimado, ya que, amén
de extractarse, del contenido de las sentencias citadas, consideraciones generales sobre aquellas
tendencias objetivadoras pero sin justificar su aplicación a casos que guarden alguna relación con el
litigioso, la parte recurrente va mucho más allá de lo que tales sentencias declaran y, en suma, pretende
que el riesgo puede ser por sí solo, al margen de cualquier otro factor, fuente única de la responsabilidad
establecida en los arts 1902 y 1903 CC , algo que la jurisprudencia de esta Sala no sólo nunca ha llegado
a afirmar sino que incluso ha negado expresamente, porque supondría tanto como pasar de las "tendencias
objetivadoras" a la responsabilidad puramente objetiva, propia de regímenes especiales de responsabilidad
civil pero no del régimen general establecido en las normas de que se trata (p. ej. SSTS 26-9-06 en recurso
nº 930/03, 6-9-05 en recurso nº 981/99, 4-7- 05 en recurso nº 52/99, 31-12-03 en recurso nº 531/98 y 6-4-
00 en recurso nº 1982/95 ).

CUARTO.- El motivo segundo, fundado en infracción de los arts. 1902 y 1903 CC y de la


jurisprudencia de esta Sala sobre casos idénticos al litigioso, citándose como exponentes de tal
jurisprudencia varias sentencias de los años 80 y 90, impugna la sentencia recurrida por no haber tenido en
cuenta el incumplimiento del Decreto de la Comunidad Valenciana nº 255/94 que imponía dos socorristas
para una piscina de dimensiones tan considerables como la de la comunidad demandada, ni tampoco los
Estatutos de la Federación Española de Socorrismo que prohíben a los vigilantes abandonar su puesto
salvo para atender a un accidentado y teniendo que ser relevado, con lo cual se habría infringido la
jurisprudencia que aprecia responsabilidad por lo sucedido en las piscinas cuando los vigilantes no se
hallen en su puesto
.
La respuesta casacional al motivo así planteado pasa por constatar que efectivamente, como se aduce en
el recurso, la jurisprudencia de esta Sala viene declarando que para apreciar responsabilidad en los casos
de daños personales con ocasión de bañarse en una piscina "es preciso o bien que los vigilantes no se
hallen en el lugar del accidente (STS de 14 de junio de 1984 ) o que no exista personal adecuado de
vigilancia (STS de 23 de noviembre de 1982 ) o que el propietario de la piscina no haya cumplido las
exigencias administrativas que determinan la autorización de la apertura (STS de 10 de abril de 1988 ) o
que se creen riesgos que agraven los inherentes al uso de una piscina (STS de 23 de febrero de 1995 ) o
cualquier otro análogo que permita fundar el reproche culpabilístico" (STS 2-9-97 en recurso nº 2043/93,
cuya doctrina se reproduce por la STS 14-11-02 en recurso nº 1162/97 ).

Sin embargo ello no significa que el presente motivo deba ser necesariamente estimado
pues, de un lado, la presencia de alguno de esos factores tendrá que ponerse en relación con todas las
demás circunstancias concurrentes (capacidad de discernimiento de la víctima, conocimiento de las
condiciones de la piscina, actuación de la propia víctima); de otro, la citada sentencia de 2 de septiembre
de 1997 también declara que "el puesto de vigilante desde un punto obligado es el propio de las playas,
donde las distancias son difícilmente controlables, pero por el contrario, es insólita y fuera de todo uso en
las piscinas por razón e lo reducido de superficie de agua en la que una vigilancia posicional como en el
caso presente, no consigue con la rapidez deseable prestar el auxilio necesario"; y finalmente, el juicio de
imputación requiere decidir si cabe poner el daño a cargo, en este caso, de la comunidad de propietarios
demandada teniendo n cuenta lo que la doctrina ha denominado competencia de la víctima (STS 6-9-05, en
recurso nº 981/99 , con cita de otras muchas).

Pues bien, en función de todo lo anteriormente razonado debe concluirse que el motivo ha de ser
desestimado, porque pese a la momentánea falta de presencia de ninguno de los dos socorristas en el
puesto elevado de vigilancia de la piscina, hecho probado según la sentencia recurrida, también se declara
probado, por una parte, que el socorrista que en ese momento atendía a un lesionado en una dependencia
aneja y próxima a la piscina acudió de forma inmediata a prestar ayuda a la víctima y, por otra, que ésta, un
hombre de 40 años de edad según la propia demanda, había sido usuario habitual de la piscina a lo largo
del año y conocedor de sus características, de sus diversas zonas y del concreto punto en que se iniciaba
el desnivel; que la señalización de este desnivel era más que suficiente y, en fin, que la víctima no sabía
nadar, a lo que se une que, según los hechos de la demanda, se encontraba en compañia de dos amigos,
todo lo cual conduce a considerar que el hecho dañoso se produjo dentro del ámbito de competencia de la
víctima, por una conducta ciertamente poco explicable pero cuyas consecuencias no cabe poner a cargo de
la comunidad demandada.

QUINTO.- Los motivos tercero y cuarto pueden y deben examinarse conjuntamente porque, fundados por
igual en infracción del art. 1214 CC en relación con los arts. 1902 y
1903 del mismo Cuerpo legal y con la jurisprudencia, impugnan la sentencia recurrida por
no haber impuesto a la parte demandada la carga de probar la capacitación técnica de los socorristas, el
número de éstos, su relación laboral y la posesión del carnet correspondiente (motivo tercero) ni tampoco la
de probar que la piscina cumplía la normativa vigente en el momento de ocurrir los hechos (motivo cuarto),
añadiéndose algunas consideraciones de la parte recurrente sobre la presencia en las instalaciones de un
solo vigilante y no de dos.

Así planteados, ambos motivos han de ser desestimados porque no se razona en los mismos sobre la
influencia en los hechos de una hipotética falta de adaptación de la piscina a normas administrativas
posteriores a su construcción, ya que su adecuación a las vigentes en el momento de construirse sí se
declara probada; tampoco se respeta como probado que el día de los hechos "se hallaban en las
instalaciones de la piscina dos personas con la misión de prestar auxilio a los usuarios de la piscina y como
vigilantes-socorristas" y, en fin, se omite cualquier consideración sobre las circunstancias verdaderamente
influyentes en lo sucedido, cuales son las ya indicadas en el fundamento jurídico precedente sobre las
condiciones personales de la víctima, su cabal conocimiento de las diversas zonas de la piscina, la más
que suficiente señalización de éstas y su conducta verdaderamente inexplicable e inexplicada en una
persona adulta que conoce la piscina y no sabe nadar.

SEXTO.- Finalmente, el quinto y último motivo del recurso, fundado en infracción de los arts. 1902 y 1903
CC , ha de ser también desestimado porque su contenido se reduce a querer imponer los hechos probados
según la sentencia de primera instancia sobre los que declara probados la sentencia de apelación ahora
recurrida en casación, centrándose el motivo en la suficiente o insuficiente señalización de la zona profunda
de la piscina, propósito del todo ajeno a los dos preceptos que se citan como infringidos y, además,
contrario a la doctrina de esta Sala, tan reiterada y conocida que huelga la cita de sentencias concretas,
que tras la reforma de la LEC de 1881 por la Ley 10/92 viene exigiendo en los recursos de asación que
impugnen los hechos probados la articulación de uno o varios motivos específicos fundados n error de
derecho en la apreciación de la prueba y en los que, por tanto, inexcusablemente se cite como infringida
alguna norma que contenga regla legal de valoración de la prueba, pues también tiene declarado esta Sala
con reiteración que, en materia de responsabilidad civil y a los efectos del recurso de casación, las
circunstancias del tiempo y del lugar son cuestiones de hecho en las que han de respetarse las
declaraciones del tribunal sentenciador salvo que se impugnen por la estrecha vía antes indicada (SSTS
31-1-97, 10-6-02, 14-11-02 y 31-10-06 entre otras muchas).

SÉPTIMO.- No estimándose procedente ninguno de los motivos del recurso, debe declararse no haber
lugar al mismo y, conforme al art. 1715.3 LEC de 1881 , imponer las
costas a la parte recurrente.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo español

FALLAMOS

NO HABER LUGAR AL RECURSO DE CASACIÓN interpuesto por la Procuradora Dª Marta Oti Moreno, en
nombre y representación de Dª Juana , contra la sentencia dictada
con fecha 24 de marzo de 2000 por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Alicante en el recurso de
apelación nº 446-A/98, imponiendo a dicha parte las costas causadas por su recurso de casación.

Líbrese al mencionado tribunal la certificación correspondiente, con devolución de los autos y rollo de Sala.

Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA pasándose al efecto las
copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y firmamos .- Francisco Marín Castán.- José Ramón
Ferrándiz Gabriel.-Encarnación Roca Trías.- FIRMADO Y RUBRICADO. PUBLICACIÓN.- Leída y publicada
fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. Francisco Marín Castán, Ponente que ha sido en el trámite
de los presentes autos, estando celebrando Audiencia Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el
día de hoy; de lo que como Secretario de la misma, certifico.

TRAGEDIA. El suceso ocurrió en mayo de 2002 durante la celebración


de una comunión.

MÁLAGA
Condenado e dueño de un bar en cuya piscina se ahogó un niño La instalación, que había sido
contratada para la celebración, no tenía socorrista. Ha sido multado con 1.800 euros y deberá
indemnizar a la familia con 180.000

MONTSE MARTÍN/MÁLAGA

El concesionario de la piscina municipal de Ojén, en la que murió ahogada una niña de nueve años durante
la celebración de una primera comunión en mayo de 2002, ha sido condenado por no tener la instalación un
servicio de socorrista.

La Audiencia Provincial de Málaga considera que el propietario de la concesión de la piscina, Francisco M.


P., cometió una falta de homicidio por imprudencia por carecer de socorrista, a lo que está obligado
legalmente, y le impone una multa de 1.800 euros y el pago de una indemnización de 180.000 euros a los
padres y hermanos de la menor fallecida.

De esta manera, el tribunal desestima la apelación presentada por la compañía de seguros del acusado y
ratifica la sentencia condenatoria que le fue impuesta en junio de 2006 por el juzgado de instrucción
número 4 de Marbella.

Corte de digestión

Según esta sentencia, Francisco M. P., arrendatario desde 1996 de la concesión para la explotación del bar
y la piscina del Polideportivo Municipal de Ojén, contrató las instalaciones para la celebración de una
primera comunión el día 18 de mayo de 2002. En este servicio estaba incluida la utilización de la piscina
por parte de los invitados.

El juez afirma que el acusado «a sabiendas de su deber de tener contratado a un socorrista, no lo hizo». El
día de la celebración la niña, que se encontraba buceando en la piscina, sufrió un corte de digestión que le
hizo perder inmediatamente la conciencia. La menor quedó sumergida en el fondo de la piscina hasta que
pasados unos minutos otras personas, que también estaban bañándose, se percataron de la situación y la
rescataron. Los ejercicios de reanimación a los que la sometieron no consiguieron salvarla ya que la menor
había sufrido importantes daños por ahogamiento y falleció dos
días después.

La Audiencia Provincial de Málaga afirma en su sentencia que el concesionario de la instalación les indicó a
los familiares del niño que iba a celebrar su comunión que habría dos personas a cargo de la vigilancia de
los menores que se bañaban en la piscina.

Sin embargo, pese a que el reglamento sanitario de piscinas de uso colectivo obliga desde 1999 a tener la
vigilancia de un socorrista, Francisco M. P. «autorizó negligentemente la utilización de la instalación por
parte de los invitados a la comunión, lo que dio lugar a que un grupo de niños se bañara en una piscina de
grandes dimensiones sin que hubiera un socorrista que vigilara», explica la Sala.

El tribunal agrega que de haber habido un socorrista éste hubiera podido advertir la situación (la niña
inconsciente sumergida en el fondo) con mayor antelación y haber procedido a su inmediato rescate.

La sentencia, que ya es firme, considera al Ayuntamiento de Ojén, titular de la instalación, responsable civil
subsidiario.

ESTADISTICAS DE AHOGADOS EN LAS PLAYAS ¿ DE QUIEN ES LA CULPA?

BAÑISTAS 71 59.66%
SOCORRISTAS 3 2.52%
NO SE PUEDE EVITAR 19 15.97%
LA CULPA DE AMBOS 26 21.85%

Lo que es lamentable en el fondo, es la falsa sensación de seguridad y tranquilidad que se traslada al


usuario de la playa, al ver una torreta o silla, la correspondiente bandera de color además de la de Cruz
Roja, ese usuario ya no presta mas atención a como se presta el servicio y con toda su tranquilidad hace
uso del medio acuático sin percatarse de que no hay nadie pendiente de si le pasa algo, como ya ha
sucedido, donde al final el resto de bañistas salvan (si pueden) la situación y la vida de esa persona, por
que el responsable de hacerlo no estaba, como es muy común en esta isla de Gran Canaria, en esos
menesteres, sino mas bien pensando en lo divino y lo humano, ligando o echando la siestecita.

Lo más grave es que la institución, a la cual no se le puede sino alabar su labor humanitaria, se ha
mantenido prestando un servicio que actualmente ya hay organismos y empresas que están prestando,
produciendo una competencia muy desleal y basada en que:

1) hace uso de voluntarios y por ello abarata costos.

2) Presenta ofertas económicas más baratas de lo que seria la realidad, desvirtuando la salida profesional
que podría conllevar para los técnicos y socorristas.

3) Asume compromisos de cobertura, supeditados al volumen de voluntarios estimados del que puede
disponer, que después no puede garantizar, prestando un precario servicio.

4) Mezcla el componente voluntario con el profesional y por tanto, a sus trabajadores remunerados les paga
por debajo de los que serian los salarios de mercado.

Por ello, se esta cargando una salida profesional, incluso para muchos de sus voluntarios y por su falta de
diseño e innovación se esta además cargando la imagen de un servicio proactivo, en detrimento del
concepto de destino turístico, pero es que un servicio que para una playa, con recursos y medios
adecuados, tanto humanos como materiales, debería costar unos 120 millones de pesetas anuales, esta
institución lo hace por 45 millones y la donación de un par de coches, eso no es de recibo.

Y todo ello por que la Cruz Roja se ha terminado convirtiéndose en una ETT (empresa de trabajo temporal)
que dotada de una gran infraestructura de recursos humanos necesita dotarse de todos los medios
económicos posibles para mantener el alto numero de trabajadores técnicos y administrativo que mantiene
en labores estrictamente burocráticas, por tanto objetivo 1 .- Pillar dinero, subvenciones, adjudicaciones y
convenios todos lo que sean y mas, a costa de lo que sea.

Por cierto que encima el equipamiento de vehículos, embarcaciones, vestuario, etc, les sale mas barato
que a cualquier empresa ya que al ser una ONG los apoyos, mecenas, etc, abaratan los precios.

Como primera entrega, les invito a observar de una manera pausada, tranquila y sosegada (si no se
cabrean como me suele suceder a mi) a ver la vigilancia que se realiza en las siguientes playas, El Puertillo
(Municipio de Arucas), Playa de Las Burras (ojo a la escalera de acceso) y Maspalomas (Municipio de San
Bartolome de Tirajana) y en breve les dare algunos lugares mas a visitar.

Los distintos Ayuntamientos de costa vienen poniendo interés en que en sus playas haya torreta, caseta,
señalización de banderas, señalización de boyas, zodiac y ambulancia.

Muchas veces, da igual que en una playa haya un sólo socorrista que haya tropecientos porque siempre,
siempre, siempre, va a estar el típico que ha de dar el toque de pretender ser el más listo, el más deportista
y, en definitiva, el más tontalán de toda la playa y eso se traduce en que va a caer o a ocasionar una
imprudencia que acaba, por lo menos en un incidente.

Hay "playistas" prudentes que miden su fuerza y saben respetar las horas de digestión, el estado del mar,
y hasta dónde pueden ir nadando pero hay otros que, a la fuerza, van a depender del rescate de un
eficiente servicio de "VOLUNTARIOS" de Cruz Roja o Protección Civil y entrecomillo lo de
"VOLUNTARIOS" porque van a ser chicos y chicas los que se ocupan de este servicio de playa.

Para que quede claro SIEMPRE llegamos tarde.


Aunque el CICU nos de un aviso con malas indicaciones, aunque sea prácticamente imposible que desde
la torre se vea a la persona con problemas y aunque no sea nuestro turno de trabajo; NADIE nos disculpa,
nadie nos dice que bien que lo habéis hecho chavales, así con un par, NO, solo nos dicen que hemos
llegado demasiado tarde.

El caso es que los entiendo a mi también se me haría el tiempo eterno si estuviera en medio de una resaca
y me hubiera agotado luchando contra la fuerza del agua, si hubiese pasado de hacer pie a no hacer pie
por culpa de los hoyos de la playa o si por ejemplo, me fuera por las boyas (200m) y me diera una rampa y
no supiera nadar (o flotar tanto como creía.

Pero que los socorristas lleguen tarde, eso es imperdonable. Que para llegar tengan que hacer salto de
obstáculos entre bañistas, sombrillas y hamacas; que tengan que hacer el "sprint" de su vida sin saber a
donde esperando instrucciones del compañero en torre (me gusta correr como deporte, vaya cosa) que
lleguen para morirse de un infarto y todavía les quede lo mejor: pelear contra el mar, tragar agua y salir de
allí cagando leches hacia la orilla arrastrando a la víctima (o víctimas), con el corazón en la garganta; NO
ES ESCUSA.

Pero aún así doy gracias por hacer lo que me gusta aunque solo sea en la temporada de verano. Tan solo
pido una cosa, respeten el código de banderas que les recuerdo a continuación:

VERDE- Permitido el baño


AMARILLA- Baño con precaución
ROJA- Prohibido el baño
NEGRA CON UNA CALAVERA Y TIBIAS- Chunga de cojones

Espero me acepten la última que es en broma, pero que ha veces desearía tener en el puesto. Y por favor
recuerden que los que mejor conocen la playa son aquellos que se pasan todo el día, todos los días del
verano TRABAJANDO allí, así que PREVENCIÓN que es el alma de la seguridad.

Un gran saludo a todos y que el simposio sea tan grande como promete.

Me gustaría añadir algo en cuanto a eso de la falsa sensación de seguridad. Ahí te equivocas. Es una
sensación plenísima de seguridad. Porque? Porque no hay que llamar al 112 y esperar 10 minutos a que
llegue el equipo de reanimación, sino que ya están ahí, con medios, personal, zodiac y ambulancia. ESO es
un puntazo a favor del bañista.

El héroe de los vigilantes de la playa con sus prismáticos no existe. Es mas, el que intenta serlo suele decir
muchísimo la siguiente frase. "Perdón señora, es que desde ahí pensé que te estabas ahogado.

Dicho esto, también digo que los socorristas son los medios del preventivo y los verdaderos ojos que velan
por la seguridad de los demás son los bañistas.

Es MUY difícil tener controlado a muchas personas que se bañan y se sumergen a bucear casi al mismo
tiempo. ¿Cuanto tiempo lleva debajo del agua el chico del bañador rojo ahí en la parte inferior derecha junto
al grupo de chicas esas? Si te fijas en uno o en varios, se puede controlar, como en una piscina. Pero en
plena campaña de verano?

Y si, prefiero a CR con sus medios, ambulancias, zodiac, material y personal que a una empresa privada
que tiene que subcontratar personal, comprar material, alquilar zodiacs y ambulancias, y que al final sale
por una pasta ? O es que hay una empresa/organización que se dedique al salvamento acuático y que
tenga todo este material (incluyendo zodiacs y ambulancias)? Pues si, se llama Cruz Roja...

¿POR QUE HAY AHOGADOS?

En esta secuencia nos encontramos con una situación en la que por varios factores los protagonistas del
suceso, han ocasionado el desencadenamiento de una situación mortal para una persona. Estos factores
en los que los socorristas o servicios de emergencia han fallado, los llamaremos, FACTOR RID
(Reconocimiento, Intromisión y Distracción)

Verano, cualquier instalación acuática de nuestro país (playas, piscinas, lagos, pantanos).
Una familia disfruta de lo que para ellos es un merecido descanso, toda la familia esta feliz, están de
vacaciones, los niños juegan se tiran al agua y disfrutan, los padres vigilan a sus niños, en la instalación
acuática existen unos señores que pone en la camiseta “socorristas”, pero como en una película de terror,
un despiste de los padres, no más de tres minutos, uno de los niños que no tiene la suficiente pericia para
nadar, entra en la zona de baño donde no hace pie, entra en distress, empieza la lucha instintiva por
mantenerse a flote, y en menos de 60 segundos el niño se sumerge.
El o los socorristas, estaban realizando tareas de mantenimiento o estaba al lado de una persona del sexo
opuesto manteniendo una conversación o estaba simplemente mirando sin ver, pasa el tiempo y el niño se
ahoga, la felicidad de esa familia se ve truncada para siempre.

Analicemos la situación del suceso:

Los Socorristas.

Para el socorrista que estaba en su puesto los movimientos de la victima pasan desapercibidos, no tuvo el
entrenamiento adecuado.

Para el socorrista asignado a labores de mantenimiento, no estaba en su puesto de vigilancia, es el trabajo


que tenia asignado en ese momento.

Para el socorrista que conversa, este no puede desperdiciar la oportunidad de entablar conversación con
alguien tan buena/o, del sexo contrario y poder trasmitirle la importancia de su trabajo.

Los Bañistas

Los bañistas que rodean parcialmente al muchacho joven, no son conscientes del que se esta ahogando a
escasos metros, estos lo ignoran por varias razones.

No son personas preparadas para distinguir alguien que se esta ahogando, están centrados en su propia
actividad, es normal que alguien agite los brazos en el agua jugando, el punto de vista en el mismo plano
hace que parezca una persona nadando, el ruido del mar no deja oír si los hubiera los gritos.

La Victima.

El protagonista de esta situación no puede pedir una ayuda clara por que sin darse cuenta, entra en un
distress.

Primero, porque el muchacho joven carece de la natación o habilidades suficientes para flotar, él no puede
ayudarse de su natación mientras agita los brazos para pedir ayuda.

En segundo lugar, él no puede pedir en voz alta, ayuda porque su cabeza se está hundiendo y está
reapareciendo a duras penas sobre la superficie del agua.

El poco aire restante en sus pulmones se está utilizando rápidamente para mantener la función primaria del
sistema respiratorio, respirar, más, que para poder gritar. Veinte a 60 segundos después de que su lucha
por su vida comenzó, él se hunde.

Alarmado por que no pueden encontrar a su hijo, los padres frenéticos comienzan una búsqueda. El
socorrista asignado reacciona. Sin embargo, factores como la turbiedad del agua, la cantidad de personas
dentro de la misma, el tiempo perdido, hace que se pierda un tiempo vital, para que las lesiones en la
victima, no sean irreversibles…

FACTOR RID

La función de este articulo es la de poder comprender el factor RID, su interpretación adecuada será
beneficiosa para disminuir los ahogamientos, es interesante, tenerla en cuenta a la hora de formar
socorristas acuáticos y asignar responsabilidades.

En nuestro país no existen datos fehacientes sobre los ahogados, los sucesos ocurridos en piscinas,
pantanos y mares, se pueden ver en la prensa diaria del verano, podemos sumar más de un centenar, pero
los datos son otros, servicios responsables de la seguridad, camuflan los datos reales (infartos, cortes de
digestión, etc.), bien para no perder convenios sustanciosos o por la perdida de credibilidad..

Los ahogados en nuestro país se pueden diferenciar como:


1) Personas que practicando la natación se ahogan.
2) Muerte accidental, naturales, tras caer de riscos muelles o en embalses.
3) Las que se relacionan con embarcaciones o actividades deportivas.

Como no disponemos de cifras y estadísticas exactas, las muertes por ahogamientos que en nuestro
trabajo mas nos involucran serán las primeras, las relacionadas con las que practican la natación, siendo
las que tendremos en nuestra área de responsabilidad como socorristas.
Sin embargo el comportamiento de una persona que entra en distress ( situación de ahogamiento) que
tiene entre 20 a 60 segundos para pasar a una fase de sumersión, puede ser detectado perfectamente por
un socorrista bien entrenado que este en su posición y cumpla con su obligación de vigilar.
R de Reconocimiento

Una breve descripción de los dos tipos de situaciones de ahogamiento ayudara a entender el primer factor
del RID, la R de Reconocimiento en el que el socorrista no ha sabido reconocer a una victima.

En el primero el nadador carece de habilidad suficiente en el agua, por lo tanto al cabo de un cierto tiempo
(corto), su postura cambia de horizontal a vertical, generalmente esta victima puede llegar a pedir ayuda
agitando los brazos o gritando, siendo una victima activa.

En el segundo de los casos la victima pasa a ser pasiva, no pide ayuda ni mueve los brazos, debido a
varios factores, perdida de conciencia, fallo en el corazón, hiperventilación, infarto cerebral, contraste con
agua fría, ingesta de drogas.

Un socorrista atento y bien formado, vera al mal nadador antes de pasar a ser victima activa sin ningún
problema.

El comportamiento de una persona que se ahoga se asemeja a la descripción siguiente y se conoce como
la respuesta instintiva al ahogamiento.

La persona puede en algunas ocasiones pedir ayuda en voz alta. Este hecho, cuando lo importante y
primordial es respirar, pasa a segundo plano.
Esta situación es la que extraña a los espectadores cuando se les interroga, no han oído gritar ni pedir
ayuda.

La persona cuando se encuentra en esta situación, mueve los brazos y las piernas como si estuviese
subiendo una escalera, haciendo que estos movimientos sean nulos para poder mantenerse en superficie,
progresando la situación de ahogamiento hasta que solo se ve la parte superior de la cabeza momentos
antes de la sumersión. Esta etapa puede durar entre 20 y 60 segundos, después se ahogara.

Cuando el trabajo preventivo de un socorrista es eficaz, las condiciones potencialmente peligrosas para la
vida se solucionan antes de tener que rescatar a la victima.

Sin embargo para muchos gestores de estos servicios, creen más conveniente asignar otras funciones, que
por las que en verdad se les contrata.
Dentro del sistema de vigilancia de un socorrista puede ser de varios tipos: sillas elevadas a pie de playa,
torres de vigilancia, patrullas a pie de playa o desde embarcaciones.
La altura del puesto sea cual sea debe de ser el suficiente para estar por encima de los usuarios de las
instalaciones pero no tan alta como para que no se pueda descender en poco tiempo y de una manera
segura.
La vigilancia se realizara incluso aunque solo haya un solo bañista en el agua.
Los responsables deberán estar controlando continuamente el servicio, esto hará que los socorristas no se
relajen y dejen de vigilar.
La vigilancia a pie de playa con muchos nadadores puede no llegar a ser lo eficaz que necesitamos, el
socorrista tendrá muchas distracciones adicionales, al estar este rodeado de muchas circunstancias
diversas.
Los socorristas deben de estar formados adecuadamente, en la detección de las señales antes descritas y
no deben de ser asignados a mantenimiento o actividades recreativas, mientras estén asignados al servicio
de vigilancia

I de Intromisión

El segundo elemento del factor RID, Intromisión: el socorrista se encontraba realizando otra tarea que no
era la de vigilar el agua .

Para una mejor compresión de este punto pondremos casos ocurridos en España
Un trabajador contratado en una piscina típica de nuestro entorno, durante las clases de natación, en el que
nuestro socorrista esta asignado a darlas durante su horario habitual, en otro vaso una persona se ahoga,
después de la típica situación de emergencia la victima muere, el caso llega a los tribunales, el juez
determina que el socorrista no debería de estar dando clases y que su función era la de vigilar, el socorrista
sale condenado.

Para rematar este factor describimos otra sentencia, donde un juez aclara la función del socorrista.
La sentencia considera un «fracaso total» las medidas de seguridad y vigilancia del establecimiento

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) ha desestimado el recurso de alzada de un hotel de


can Pastilla, que fue penalizado con una multa de 3.900, euros debido a una serie de infracciones. La más
grave de todas se produjo el 27 de junio de 1999, cuando un niño falleció ahogado en la piscina del hotel,
ante la ausencia del socorrista.

Según la sentencia, el día de los hechos, el socorrista subió a la zona de piscina y vio cómo un cliente del
hotel estaba realizando el boca a boca al niño ahogado y fue inmediatamente a buscar el equipo de
oxigenoterapia, pero cuando regresó, el personal de una ambulancia ya había llegado, y no tuvo tiempo de
actuar.

Al respecto, los responsables del hotel reconocieron que existió el accidente sin que estuviera presente el
socorrista, pero afirmaron que el hotel disponía de socorrista, y que no podía ser constitutivo de infracción
el hecho de que en el momento del accidente no se encontrara en la piscina, porque en ningún precepto
aparece la exigencia de la presencia física del socorrista al lado de la piscina durante las horas de baño.

Pero este motivo ha sido desestimado por el TSJB, que lo considera carente de fundamento, ya que la
legislación sanciona «la falta de personal que ejerza las funciones de vigilancia en las piscinas», y por
mucho que en el hotel exista socorrista diplomado, de poco sirve si el mismo no se halla presente y
operativo en las inmediaciones de la piscina en sus horas de funcionamiento.

Esta negligencia, achacable a la potestad organizativa del hotel, según la sentencia «viene corroborada por
la reincidencia en la falta de controles eficaces, ya que poco tiempo después de este primer accidente
mortal, un hombre tuvo que ser reanimado boca a boca por un cliente del hotel, ya que el personal de
socorrismo volvía a estar ausente».

Aunque creamos que los socorristas suelen ser contratados para vigilar ya sea la piscina, lago, rió o playa,
la realidad es que en playas con bandera azul, nos podremos encontrar al socorrista vendiendo ticket para
patines de agua, alquilando hamacas y por supuesto si nos acercamos a piscinas el descaro es ya
increíble, un socorrista para tres vasos o haciendo de hamaquero, recogedor de cristalería, animador,
limpia piscinas y por la noche…..

D de Distracción

La distracción, el tercer elemento del factor RID es un concepto muy arraigado en nuestra sociedad, si la
distracción se realiza durante el tiempo de lucha, con solo 20 o 60 segundos, será suficiente para colaborar
en el desenlace final, otro ahogado.

La prioridad de la administración, o el empresario que contrata socorristas o servicios a través de una ONG,
deben de ser la del socorrista preventivo por encima de todo.

Como en todo trabajo existen socorristas que nunca llegaran a ser verdaderos profesionales, el socorrista
siempre es observado en su puesto de trabajo, incluso hoy en día es fotografiado, filmado hasta en sus
actuaciones, esto es un reclamo para personas donde su vanidad, como lugar para lucimiento del cuerpo y
lugar de ligue, es más atractivo que responder con profesionalidad.

Si por lo general la lucha de una victima esta entre 20 a 60 segundos, los menores, tienen mas ajustado el
tiempo de lucha, por lo tanto cualquier distracción mayor a 20 segundos intencionadamente es una falta
con consecuencias desastrosas. Es por tanto conveniente y recomendado que un socorrista deba cada
hora descansar 15 minutos descargandose de la presión. Si por motivos obvios un socorrista demuestra
que su verdadera razón no es la de proteger la vida de los demás, haremos bien en convencerle que
cambie de profesión y busque algo mas adecuado, que no tenga tanta responsabilidad y consecuencias tan
terribles..

En nuestra sociedad el valor humano crece con la calidad de vida que disponemos, era impensable hace
escasos años que una persona denunciase a la administración por negligencia, hoy en día cada vez más,
se ganan denuncias contra la administración por no cumplir con normas que ellos mismos imponen y hacen
que se cumplan en empresas privadas, no cumpliéndolas ellos.

La contratación y la formación de socorristas, debe de estar a la altura, en calidad y profesionalidad para


impedir que cualquier aspirante a broncearse al sol y lucir cuerpo atlético, vea que es otra realidad, más
responsable, con una convicción de ser “un protector de la vida”

Como las personas que visitan las playas desde hace 20 años en nuestro país, van a respetar a unos
socorristas, que su imagen a sido la que dan los de cruz y raya, no tenéis mas que ir al cartel que publico
cruz roja para prevención de playas y sus notables consejos, observar los dibujos, ningún socorrista mira al
mar, uno sale detrás de una chica, otro mira hacia una, como chica....el otro dia el jefe de playa de corralero
me decía que un turista le pregunto, si el color de las banderas significaba la temperatura del agua, os
aseguro que en esa playa esta bien señalizada, la conclusión es que esperamos que los clientes que
visitan la playa conozcan los peligros, seamos realistas hay que ser los propios socorristas los que eduquen
y dirijan la seguridad de la playa. Pero tranquilos que seguirán ahogándose personas en playas, mientras
los que se llaman profesionales no lo sean de verdad.

Id Cendoj: 28079110001999100904
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Civil
Sede: Madrid
Sección: 0
Nº de Recurso: 3590/1994
Nº de Resolución: 431/1999
Procedimiento: RECURSO DE CASACIÓN
Ponente: ALFONSO BARCALA TRILLO-FIGUEROA
Tipo de Resolución: Sentencia
Resumen:
ARTICULOS 1.101 y 1.902 DEL CODIGO CIVIL Y 9, 53, 54, Y 102 DEL ESTATUTO
GENERAL DE LA ABOGACIA, REAL DECRETO 2090/1.982, DE 24 DE JULIO. SE APRECIA
NEGLIGENCIA EN EL SR. LETRADO AL NO ASESORAR A SUS CLIENTES RESPECTO A LAS
POSIBILIDADES DE INTERPONER ACCION CIVIL POR CULPA O NEGLIGENCIA DEL MISMO.
SENTENCIA

Relación de noticias aparecidas entre el 1 de junio y el 15 de septiembre de


2001 en la prensa escrita sobre personas ahogadas o gravemente heridas en
piscinas
- Sábado, 2 de junio, Barcelona: muere una niña de 22 meses ahogada al caer a una
piscina privada de un piso en un edificio de Barcelona.
- Viernes, 29 de junio, L’Espluga Calba (Lleida): muere una niña de 10 años ahogada en la
piscina municipal del pueblo que no tenía socorrista.
- Sábado, 30 de junio, Albinyana (Tarragona): un niño de 11 años se ahoga en una piscina
del parque acuático Aqualeón. Al amanecer muere en el Hospital Juan XXIII de Tarragona.
El niño pasaba unos días de colonias organizadas por el Ayuntamiento de Ortuella
(Vizcaya).
- Jueves, 5 de julio:
- Cala Galdana (Ferreries, Menorca): una niña de 3 años muere al caer a la piscina de una
urbanización.
- La Coronada (Badajoz): un niño de 14 años muere al perder el conocimiento bajo el agua
en la piscina municipal.
- Sábado, 7 de julio, Macastre (Valencia): un niño de un año y medio ingresa en la UCI del
Hospital Infantil de La Fe de Valencia después de haber caído a una piscina de una
propiedad privada en una urbanización.
- Lunes, 9 de julio:
- Doñitos (Salamanca): un niño de 9 años muere en una piscina de una finca privada.
- Xàbia (Valencia): una niña de 3 años muere al caer a la piscina de Portitxol.
- Viernes, 13 de julio, Vitoria: un hombre de 34 años muere ahogado en la piscina municipal
del Centro cívico Lakua-Sansomendi.
- Domingo, 15 de julio, El Ejido (Almeria): un niño de dos años y medio es ingresado en un
hospital con parada respiratoria después de caer a la piscina del hotel del un complejo
turístico.
- Lunes, 23 de julio, La Laguna (Tenerife): un hombre de 60 años muere ahogado en la
piscina pública de Punta del Hidalgo.
- Sábado, 29 de julio, Torrevella (Alacant): un hombre de 68 años muere ahogado en la
piscina de la urbanización Torreta de la Florida.
- Domingo, 30 de julio, Alaior (Menorca): una niña de 5 años muere ahogada en la piscina
de los apartamentos Girasol de Son Bou.
- Sábado, 4 de agosto:
- Ciutadella (Menorca): un niño de 2 años muere ahogado en la piscina de unas viviendas
rústicas de la zona de s’Hort d’en Vigo.
- Aravaca (Madrid): una niña de un año herida de gravedad al caer a una piscina particular.
- L’Alfàs del Pi (Alacant): un niño de 7 años es rescatado en el último momento del fondo de
la piscina del polideportivo municipal donde había quedado atrapado.
- Jueves, 10 de agosto, Torremejía (Extremadura): un niño de 14 años es rescatado con
parada cardíaca de la piscina municipal.
- Martes, 14 de agosto, Torrevella (Alacant): una mujer de 26 años muere ahogada en la
piscina de una urbanización.
- Miércoles, 15 de agosto, Carabanchel (Madrid): joven de 22 años herido de gravedad al
lanzarse de cabeza a la piscina.”Marbella”.
- Viernes, 17 de agosto, Leganés (Madrid): una mujer de 79 años muere ahogada en la
piscina de las instalaciones deportivas del parque de bomberos.
- Sábado, 25 de agosto, Vallecas Villa (Madrid): un joven de 16 años muere ahogado en la
piscina municipal “Cerro de Almodóvar”.
- Domingo, 26 de agosto:
- Sant Cugat del Vallès (Barcelona): un joven de 29 años muere ahogado en la piscina
municipal de “La Floresta” en Sant Cugat del Vallés.
- Carrera del Caballo (Córdoba): niño de tres años ingresado en estado de coma
neurológico después de caer a una piscina de una finca de propiedad privada.
- Jueves, 30 de agosto, El Arrecife (La Carlota, Córdoba): una mujer de 58 años, que sufría
trastornos psíquicos y minusvalía física, muere ahogada en una piscina de una vivienda
familiar.
- Viernes, 31 de agosto, Laredo (Santander): un niño de 18 meses muere ahogado al caer a
la piscina de la urbanización El Bosque.
- Sábado, 15 de septiembre, Estremera (Guadalajara): un niño de casi dos años muere
ahogado en la piscina de la casa familiar situada en la urbanización El Soto.

Las zambullidas imprudentes son la causa del 5% de las lesiones medulares


El 5% de las lesiones medulares producidas en España en los últimos cinco años se han debido a
zambullidas imprudentes en el mar, ríos, pantanos, piscinas y lagunas, según datos del Hospital Nacional de
Parapléjicos de Toledo, cuyos profesionales médicos han querido dar a conocer ante el inicio de las
vacaciones veraniegas y el aumento de la práctica de deportes acuáticos en estas fechas.
Las estadísticas que maneja este hospital, que lleva más de 25 años tratando lesiones medulares, revelan
que cada año unos 60 españoles se convierten en tetrapléjicos tras haber sufrido un accidente arrojándose
de cabeza en medios acuáticos poco profundos o con rocas ocultas bajo la superficie del agua. No obstante,
según el doctor Antonio Sánchez Ramos, presidente de la Asociación Española de Paraplejia y jefe de
sección del Servicio de Rehabilitación del Hospital Nacional de Parapléjicos, "son muchos más los que
sufren una lesión medular por una zambullida incorrecta. Lo que ocurre es que muchos de ellos se
contabilizan como ahogados, aunque en realidad han muerto como consecuencia de una parálisis de sus
miembros por una lesión medular".

La juventud, la más afectada

El perfil del español que sufre una lesión de estas características -luxación o fractura en las vértebras del
cuello- es el de un varón -cuatro de cada cinco son hombres- de entre 15 y 25 años en el 80% de los casos.
La juventud de quienes sufren este tipo de accidentes debe ser, en opinión del doctor Sánchez Ramos,
motivo suficiente para que los bañistas se conciencien sobre la importancia de sumergirse en el agua con
todas las garantías para su integridad física. "Detrás de todo lesionado medular hay una tragedia personal y
familiar porque una lesión así condiciona la vida de la familia y los proyectos personales", explica el doctor
desde su experiencia en dicho centro, el único de España donde estos pacientes reciben un tratamiento
integral, primero como agudos nada más ingresar en el centro y después como personas que deben
reintegrarse en la sociedad sabiendo manejar una silla de ruedas.
El mar, los ríos y los pantanos suelen ser los espacios acuáticos que registran un mayor número de
accidentes con lesión medular. También las piscinas pueden suponer un riesgo, aunque la señalización de
su profundidad y la presencia de un socorrista suelen restar gravedad al incidente.

Zambullirse correctamente

Tirarse de cabeza en un paraje desconocido en lugar de sumergirse en el agua lentamente y con


precaución es el error que lleva a muchos bañistas a verse postrados para siempre en una silla de ruedas.
Para evitarlo, los servicios de Rehabilitación y Medicina Interna del Hospital Nacional de Parapléjicos de
Toledo recomiendan zambullirse siempre con los brazos situados en prolongación del cuerpo, protegiendo
el cuello y la cabeza. Previamente conviene conocer con detalle la profundidad y características del fondo
del mar, río o piscina.
En el caso de que estas recomendaciones caigan en saco roto, conviene saber cómo actuar para ayudar al
accidentado con el fin de no causarle más lesiones o daños irreparables. Es muy importante inmovilizar el
cuello del herido, evitar movimientos de la columna y avisar a un profesional para que realice el traslado a
un hospital. En ningún caso hay que trasladar a la víctima en un coche particular.

AUTO

I. Antecedentes
1. Mediante escrito registrado en este Tribunal el 14 de marzo de 2002, don Argimiro Vázquez Guillén,
Procurador de los Tribunales, de don Francisco Javier Barroso Simón y de la mercantil "Diario El País,
S.L.", interpuso recurso de amparo con número de registro 1557-2002, contra la Sentencia de 20 de
febrero de 2002, dictada por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid en rollo de
apelación 339-2001, desestimatoria de la Sentencia de 4 de julio de 2001 por el Juzgado de lo Penal
núm. 26 de Madrid, que también se impugna.

2. Los hechos de los que trae causa la demanda de amparo son los siguientes:

a) Conforme declara probado la Sentencia condenatoria, en la madrugada del día 8 de


agosto de 1998, don Manuel Fueris Viguera falleció tras caer a la piscina de su casa sita en la localidad
de Moralzarzal de Madrid. María Teresa Beltrán Hermoso, esposa del fallecido, se encontraba en el
domicilio en ese momento. Hasta el lugar acudieron agentes de la Guardia civil y una dotación de la
Cruz Roja, cuyos miembros sacaron del agua a don Manuel Fueris con parada cardiorrespiratoria, sin
pulso ni respiración.

b) Don Francisco Javier Barroso Simón, periodista del diario "El País", tras tener noticia
del suceso a través de un teletipo de la agencia Europa Press, y tras haberse puesto en contacto con
una hermana del fallecido, redactó un artículo que fue publicado el día 9 de agosto de 1998 en la
página 3 del citado diario, bajo el título "Un hombre se ahoga al intentar coger agua de su piscina", con
el siguiente contenido literal: "Un veraneante de Moralzarzal (3.672 habitantes), Manuel Fueris, de 62
años, murió en la madrugada del sábado al intentar coger agua de su piscina. La víctima perdió el
equilibrio y cayó. Según su familia, no pudo salir del agua por los problemas de movilidad que sufría. La
Cruz Roja señaló que el fallecido tenía un alto índice de alcohol en sangre. Fueris es la octava persona
ahogada este verano en la región. Los hechos ocurrieron sobre las dos y media de la madrugada. La
mujer de Fueris salió al jardín al comprobar que su esposo tardaba en volver a la habitación. Lo
encontró flotando en la piscina. Entonces avisó a su cuñado, quien llamó a la Guardia civil. Ningún
familiar intentó el rescate de Manuel, según esta versión facilitada por su hermana, María Teresa Fueris
(entre comillas). Pensaron que él había muerto, y por eso no quisieron tocar el cuerpo, explicó (otra vez
entre comillas). Hace tiempo que se ahogó otra persona en la piscina de la casa de mi cuñado y la
Guardia civil les recriminó que sacaran el cuerpo de la piscina. Por eso no hicieron nada esta vez,
añadió. Voluntarios de la Cruz Roja sacaron a Manuel de la Piscina. Tenía el pulso muy débil. Murió
pocos segundos después al sufrir una parada cardiorrespiratoria de la que no se recuperó".

c) Tras la publicación, el periodista recibió una llamada telefónica de María Teresa


Beltrán Hermoso, esposa del fallecido, en la que mostraba su total disconformidad con el contenido del
artículo, y -según la Sentencia condenatoria- sin realizar mayores comprobaciones, redactó un segundo
artículo que fue publicado el día 10 de agosto de 1998 en la página 4 del mismo diario, bajo el título "La
viuda de un ahogado niega que no le prestaran auxilio" y cuyo tenor literal es el que sigue: "La viuda
del hombre ahogado en su piscina de Moralzarzal el sábado, Manuel Fueris, de 62 años, negó ayer que
no hubiera auxiliado a su marido.

La mujer, que silenció su nombre, dijo que intentó sacarle de la piscina. No pudo, (entre
comillas) porque pesaba demasiado. Esta versión contrasta con la aportada por la Cruz Roja, cuyos
voluntarios rescataron a la víctima. Según la entidad, ninguno de los familiares presentes se lanzó al
agua para salvarle. Una hermana del fallecido corroboró ese dato (véase El País de ayer). La viuda
señaló que al despertarse, hacia las 2.20, se percató de que Manuel no estaba en la cama. Salió al
jardín para buscarle. Sin encender la luz caminó hasta ver un objeto flotando en la piscina. Pensó que
se trataba de un cojín. Cuando se acercó a recogerlo, descubrió que su marido flotaba en el agua.
Intentó sacarlo, pero no lo logró. Llegó a tocarle la cara (entre comillas). Entonces vi que estaba
muerto, añadió la mujer. Avisó por teléfono a su cuñado, quien se presentó (entre comillas) a los dos
minutos. Después llamaron a la Guardia Civil que llegó (entre comillas) de inmediato. Los agentes,
según la viuda, no intentaron sacar a su marido del agua. La mujer criticó que Cruz Roja, que afirmó
haber rescatado a Manuel aún con vida, dijera que estaba ebrio".
d) Como consecuencia de las publicaciones reseñadas, la viuda del fallecido interpuso
querella contra el periodista y la entidad "Prisa" en calidad de responsable civil solidaria, por los delitos
de calumnia con publicidad e injurias. El Juzgado de lo Penal núm. 26 de Madrid, en la referida
Sentencia de 4 de julio de 2001, absuelve al periodista del primero de los delitos y lo condena como
autor de un delito de injurias, a seis meses de multa con una cuota diaria de 1000 pesetas, con
responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago conforme al artículo 53 del Código Penal, al
pago de las costas procesales incluidas la acusación particular y a indemnizar a la querellante en
5.000.000 de pesetas con la responsabilidad civil solidaria de la Editorial Prisa.

e) Recurrida la anterior resolución en apelación, la Audiencia Provincial de Madrid, en


Sentencia de 20 de febrero de 2002, confirma la decisión a excepción de la entidad declarada
responsable civil solidaria, que pasa a ser "Diario El País S.L.".

3. En la demanda de amparo se estiman vulnerados los derechos a la libertad de


información [art. 20.1 d) CE], y a utilizar los medios de prueba y el derecho a la defensa y otros
garantizados por el art. 24.2 CE, interesando la nulidad de las Sentencias recurridas.

En síntesis, respecto del primero de los motivos y en lo que al presente recurso


interesa, tras instar de este Tribunal que corrija la ponderación de derechos que han llevado a cabo los
órganos judiciales ordinarios desde la premisa de la prevalente posición que tiene el derecho a la
libertad de información conforme a la jurisprudencia emanada en esta sede, que permite al Tribunal
Constitucional revisar y corregir tal apreciación cuando estime que la misma resulte inadecuada o
irrazonable, lo que a su juicio ha ocurrido en el presente caso, en detrimento de la libertad de
información, afirma que no cabe entender que ha tenido lugar el delito de injurias graves por el que se
le ha condenado, cuando, como ha sido el caso, la información tiene como fuente una prestigiosa
agencia de noticias y se ha contrastado "la información con la hermana del fallecido, por ser la persona
que con los mismos apellidos aparece en la guía telefónica y después con el coordinador de la Cruz
Roja y la Guardia Civil", y posteriormente, "cuando comunica telefónicamente con la esposa del
fallecido, publica la versión que ella le da".

En cuanto al derecho a utilizar todas las pruebas pertinentes para la defensa se afirma vulnerado
porque no compareció en el juicio el "coordinador de la Cruz Roja que en el día de autos se encontraba
de servicio", que fue concretamente el testigo solicitado en el escrito de calificación provisional de la
defensa, sino un coordinador distinto, dato éste del que se tuvo conocimiento en el propio acto de la
Vista, sin que accediera el órgano judicial a suspender la misma para llamar al coordinador interesado
por el acusado y sin que, ulteriormente en apelación, accediera tampoco la Audiencia a su solicitada
práctica.

Por último, se aduce indefensión por parte de la entidad declarada responsable civil subsidiaria de la
sanción pecuniaria impuesta, que en la instancia fue la "Editorial Prisa", mientras que en apelación,
corrigiendo lo que la Sentencia denomina un "mero error", lo fue el "Diario el País, S.L.", verdadera
editora del periódico, contra la que en ningún caso se dirigió el proceso penal y, en consecuencia, no
estuvo ni representada ni defendida en el juicio ante el Juzgado de lo Penal y, sin embargo, terminó
siendo condenada.

4. Por providencia de 10 de marzo de 2003, conforme determina el art. 50.3 LOTC, se


dio plazo común de diez días al demandante de amparo y al Ministerio Fiscal para que formulasen las
alegaciones oportunas en relación con la carencia manifiesta de contenido constitucional de la
demanda -[art. 50.1.c) LOTC]

5. Por escrito registrado el 3 de abril los recurrentes vienen, en síntesis, a reiterar lo


expuesto en la demanda.

6. El Ministerio público registra sus alegaciones en este Tribunal el 11 de abril,


interesando se dicte Auto inadmitiendo la demanda presentada por falta de contenido constitucional de
la misma, según razona previamente respecto de cada uno de los motivos por los que se solicita el
amparo. En relación con el primero de ellos, previo recordatorio de nuestra jurisprudencia sobre el art.
20.1.d) CE, resumida en la STC 297/2000, constata que el recurrente, atendidos los términos de su
solicitud de amparo, no discute la ponderación de los derechos llevada a cabo por los órganos
judiciales intervinientes en el caso, sino los hechos por ellos declarados probados y su valoración de las
pruebas. Ello es así desde el momento en que la demanda de amparo parte de que el periodista
recurrente contrastó la información con la hermana del fallecido, con un coordinador de la Cruz Roja y
con la Guardia civil, cuando, de un lado, en ningún momento ha manifestado el condenado que hubiera
contrastado la información con miembros de la Guardia civil (incluso consta en el acta del juicio que
durante éste manifestó el entonces acusado que sabía que había intervenido la Guardia civil, pero no
sabía que dos miembros de dicho cuerpo estuvieron con la viuda viendo el cadáver, y afirma que no
habló con la Guardia civil ni con el Juzgado); de otro, la afirmación de haber contrastado la información
con un coordinador de la Cruz Roja es cuestionada por el Juzgado de lo Penal al tratar precisamente de
la comprobación de la veracidad de lo sucedido, cuando razona que "la sola manifestación del acusado
de haber contactado con la Cruz Roja, resulta cuando menos dudosa, teniendo en cuenta que no se ha
acreditado en modo alguno tal comprobación ni el nombre de la persona con la que habló, siendo
relevante que los miembros de la Cruz Roja que acudieron al lugar de los hechos y que depusieron en
el plenario como testigos, afirmaron que en ningún momento hablaron con la prensa, desconociendo
quién pudo hacerlo, y asegurando que Manuel fue sacado del agua sin pulso y sin respiración,
presentando parada cardiorrespiratoria.

La información vertida por el acusado sobre este extremo no sólo resulta inveraz sino
que además hubiera sido fácilmente comprobable, máxime cuando el teletipo al que hace referencia
como primer dato nada menciona al respecto", por lo que, en consecuencia, lo aseverado por el
acusado no se afirma como hecho probado en la resolución condenatoria, recalcando por su parte la
Audiencia Provincial que "no se ha practicado en la causa prueba alguna que acredite que un
coordinador de la Cruz Roja facilitara al acusado la información que éste refirió"; y, por último, en
cuanto a la tercera fuente de información citada, la hermana del fallecido, no puede estimarse que
contrastara la veracidad de las informaciones que publicó cuando esa información no coincide con la
que le dio la persona que cita como fuente, tal y como ella misma declaró en trámite judicial
correspondiente. A la vista de lo anterior -concluye el Ministerio Fiscal- no puede concluirse que, de los
hechos que las sentencias estiman probados, resulte que Don Francisco Javier Barroso Simón haya
contrastado la veracidad de las informaciones que publicó, y no puede estimarse el motivo alegado por
el demandante de amparo sin hacer una nueva valoración de la prueba en el sentido que se propone en
la demanda de amparo y variar los hechos que las dos sentencias recurridas estimaron acreditados,
cuando la valoración de las pruebas y la declaración de los hechos probados corresponde
exclusivamente a los órganos de la jurisdicción concernida, en el ejercicio de la potestad jurisdiccional
que les reconoce el artículo 117.3 CE, sin que el Tribunal Constitucional sea una instancia ulterior a las
judiciales que pueda valorar las pruebas, determinar los hechos y seleccionar e interpretar la legalidad
aplicable; tal y como dispone el artículo 44.1 c) LOTC. Por todo lo anterior el motivo aducido en la
demanda debe desestimarse. Y tampoco es atendible que la información no incluida en el despacho de
la agencia de noticias y no contrastada sea inocua o un error sin trascendencia, ya que precisamente
es la que los órganos judiciales penales han considerado constitutiva de injurias graves interpretando
los preceptos penales y valorando su gravedad.

En cuanto a la conculcación del derecho a la práctica de las pruebas pertinentes para la


defensa, por no haber sido llamado a declarar el coordinador de la Cruz Roja con quien afirma el
recurrente que contactó y le dio la versión de los hechos por él publicada, afirma el Ministerio Público
que, atendido el escrito en el que se proponía la mencionada prueba por la defensa del acusado, es
claro que al juicio oral fue citada exactamente la persona que había interesado la defensa de Don
Francisco Javier Barroso Simón, y compareció al juicio contestando las preguntas que se le hicieron.
Contra lo que éste afirma, no ha existido ningún error en el órgano judicial al citar al testigo interesado
por la defensa, sino que en todo caso ha existido un error de la defensa al identificar al testigo que
quería que se citase al juicio oral, pues ésta interesa en el recurso de apelación que se cite al
Coordinador de emergencias de la Cruz Roja en Collado Villalba el día 8 de agosto de 1998, porque
estima que es persona distinta del responsable que compareció al juicio oral; pero si es la misma
persona, la prueba no fue indebidamente denegada sino que se practicó, y si es distinta persona es que
la prueba estaba mal propuesta, por lo que si no fue practicada la prueba testifical instada por el ahora
solicitante de amparo lo fue por causas imputables al proponente, que propuso como testigo a otra
persona distinta de quien realmente quería que declarase en el juicio, sin que sea responsable de tal
error el órgano judicial, lo que comporta, en definitiva, que no se dé el supuesto del art. 44 LOTC, ya
que al violación del derecho fundamental no tiene su origen inmediato y directo en un acto u omisión de
un órgano judicial.

En cuanto a la denunciada vulneración del derecho de defensa de "Diario El País S.L." porque no fue
parte en el juicio oral, careció de defensa y sin embargo resultó condenada situándola en una clara y
evidente indefensión, tras puntualizar que contra Diario El País S.L. no se formuló ninguna acusación,
sino que solamente se dirigió contra tal editora una acción civil de responsabilidad pecuniaria, constata
que el escrito de conclusiones de la representación y defensa de don Francisco Javier Barroso Simón
concluye con un suplico en el que literalmente se afirma que la defensa que lo formula lo es "... del
inculpado y de la responsable civil subsidiaria la entidad Diario El País, S.L.. Asevera el Fiscal que tal
representación compareció en el juicio, según consta en el Acta del mismo, como representante del
responsable civil "El País", y que todo el que tenga práctica en la asistencia a juicios penales y en la
forma de realizar las actas de los mismos recordará que el modo de identificar a las partes
comparecientes para rellenar el encabezamiento del acta es mediante las preguntas directas que el
Secretario dirige a los Abogados comparecientes. En este caso el Letrado que compareció al juicio
manifestó representar al Diario "El País" como responsable civil. En el recurso de apelación esta misma
representación actuó en defensa de "Promotora de Informaciones, S.A.", y en el procedimiento de
amparo actúa en defensa y representación de "Diario El País, S.L.". Esta enumeración es suficiente
para dejar patente que "Diario El País, S.L." ha estado presente y representada en la causa penal, con
conocimiento y posibilidad de alegar en todas las fases del proceso y, habiendo manifestado
reiteradamente el Tribunal Constitucional que la indefensión que proscribe el art. 24 CE no es la
meramente formal, sino la material, es decir, aquélla que haya causado un real y efectivo menoscabo
de las posibilidades de defensa, tal indefensión no se ha producido en el caso, pues la entidad el
"Diario El País, S.L." ha estado representada y defendida por la misma representación y defensa de
Don Francisco Javier Barroso Simón, como ha hecho constar en sus escritos y en el Acta del juicio, y
esa representación, actuando por "Diario El País, S.L." o por "Promotora de Informaciones S.A.", ha
intervenido en todo el proceso. Como el Tribunal Constitucional ha dicho, estos datos revelan un
dominio de la situación, capaz de evitar la consumación de perjuicios, difícilmente compatible con el
desconocimiento de la tramitación del proceso que ahora se alega. Además, es notorio que "Diario El
País, S.L." pertenece a "Promotora de Informaciones S.A.", por lo que también este último motivo que
pretende fundamentar la demanda de amparo debe desestimarse.

II. Fundamentos jurídicos

1. A la vista de la demanda y de las alegaciones vertidas en el trámite al que se dio lugar en aplicación
del art. 50.3 LOTC, ha de llegarse a la conclusión de la falta de contenido constitucional de la presente
demanda de amparo que justifique un pronunciamiento sobre el fondo del asunto por parte de este
Tribunal. En efecto, en cuanto al primero de los motivos de la demanda de amparo, consistente en la
conculcación de la libertad de información garantizada por el art. 20.1.d) CE, es del todo evidente que
la cuestión se constriñe en el caso a si la información publicada fue veraz, o no, en el sentido que este
Tribunal ha venido manteniendo interrumpidamente en su doctrina acerca de lo que por veracidad
debe entenderse en estos casos como requisito sine qua non para entender cubierta la acción
informativa por la garantía que presta el citado precepto: en los sintéticos términos que recuerda
nuestra reciente STC 76/2002, de 8 de abril, FJ 3, por veracidad ha de entenderse a estos efectos la
"diligente búsqueda de la verdad que asegure la seriedad del esfuerzo informativo (SSTC 219/1992, de
3 de diciembre, y 41/1994, de 15 de febrero)", pues "Las noticias, para gozar de protección
constitucional, deben ser diligentemente comprobadas y sustentadas en hechos objetivos (SSTC
192/1999, de 25 de octubre, FJ 7, y 110/2000, de 5 de mayo, FJ 8, y SSTEDH caso Sunday Times, de
26 de abril de 1979, y caso Duroy y Malaurie, 3 de octubre de 2000), debiendo acreditarse la malicia
del informador (STC 192/1999, de 25 de octubre, FJ 6)"; más aún, cuando -como era el caso- "...se
trate de una información asumida por el medio y su autor como propia ... [caso en el que] el deber de
diligencia para contrastar la veracidad de los hechos comunicados no admite atenuación o flexibilidad
alguna, sino que su cumplimiento debe ser requerido en todo su rigor".

En el presente caso, las fuentes que el periodista aquí recurrente afirma que utilizó para
contrastar la información que acabó publicando son tres: la hermana del fallecido, la Guardia civil y el
coordinador de la Cruz Roja en la oficina de Collado Villalba el día de autos. Sin embargo, lo cierto es,
en cuanto a lo primero, que la hermana contradijo en la vista la versión del recurrente sobre sus
declaraciones; en cuanto a lo segundo, que el Acta del Juicio recoge su afirmación de que "No habló
con la Guardia Civil..." (folio 386); y, en cuanto a lo tercero, que el compareciente en el juicio como
resultado de la citación efectuada, ni estuvo en el lugar de los hechos ni quien habló con el ahora
demandante de amparo.

2. Esto último (es decir, que quien compareció en el juicio como coordinador de emergencias
de la Cruz Roja el día del suceso no fue con quien contactó el recurrente) constituye justamente el
segundo de los argumentos referidos de la demanda de amparo presentada, consistente en la
vulneración del derecho a la práctica de la prueba pertinente para la defensa, por no haberse oído a
quien realmente ejerció de coordinador de emergencias de la Cruz Roja en la localidad de Collado
Villalba el día de autos. Pero, según afirma la Sentencia dictada en apelación, ni se ha acreditado en la
causa que un coordinador de tal entidad benéfica facilitara al recurrente la información que éste afirma
que le dio (que el cuerpo rescatado de la piscina, lo fue aún con vida) ni tampoco que existiera error
alguno por parte del órgano judicial en la citación solicitada por la defensa, por lo que necesariamente
ha de convenirse con el Ministerio Fiscal en que no se da el presupuesto para impetrar el amparo que
determina el art. 44 LOTC, ya que la violación del derecho fundamental no tiene su origen inmediato y
directo en un acto u omisión de un órgano judicial.

Por lo demás, no cabe perder de vista que, como constantemente indica este Tribunal, "...quien
en la vía del amparo invoque la vulneración del derecho a utilizar los medios de prueba pertinentes
deberá, además, argumentar de modo convincente que la resolución final del proceso a quo podría
haberle sido favorable de haberse aceptado y practicado la prueba objeto de la controversia (SSTC
116/1983, 147/1987, 50/1988 y 357/1993), «ya que sólo en tal caso -comprobado que el fallo pudo,
acaso, haber sido otro si la prueba se hubiera admitido- podrá apreciarse también el menoscabo
efectivo del derecho de quien por este motivo busca amparo» (STC 30/1986, fundamento jurídico 8.º)"
(STC 1/1996, fundamento jurídico 3.º)." (STC 170/1998, de 21 de julio, FJ 2). En el caso, sin embargo,
junto a la declaración en el juicio del coordinador de emergencias de la Cruz Roja que la defensa
afirma que no es el coordinador con quien el recurrente contactó, se encuentra la declaración de los
restantes socorristas del mismo Cuerpo que -en los términos del escrito de la prueba solicitada por el
ahora demandante de amparo- "... acudieron el día 8 de agosto al chalet vivienda..." donde tuvo lugar
el suceso, socorristas que niegan la versión que aquél dice haber recibido del citado coordinador de
emergencias de modo que, a la postre, incluso en el caso de que se hubiera verificado la existencia de
la información facilitada por el hipotético coordinador, se colige fácilmente la nula probabilidad de que
ello hubiere conducido a los juzgadores a alcanzar una conclusión distinta, en relación con la
insuficiente diligencia del informador recurrente, de la que motivó su fallo tal y como el mismo aparece
fundamentado.

3. Por último, en lo que se refiere a la indefensión del "Diario el País, S.L." como entidad declarada
responsable civil subsidiaria de la sanción pecuniaria impuesta, cuando en ningún momento se dirigió
contra ella el proceso penal y, por ello mismo, no estuvo ni representada ni defendida en el juicio ante
el Juzgado de lo Penal, pese a lo cual terminó siendo condenada como consecuencia de lo que la
Sentencia dictada en apelación denomina un "mero error" en la instancia, en la que la entidad
condenada fue la "Editorial Prisa", ha de señalarse que, si efectivamente se consideró producida tan
absoluta indefensión, debió interesarse la correspondiente nulidad de la resolución ad quem conforme
a lo previsto en el art. 238.3 LOPJ, de modo que, al no hacerlo, incurrió el demandante de amparo en
la falta de agotamiento de la vía previa.

En todo caso, ha de compartirse plenamente el razonamiento del Ministerio público de que el escrito de
conclusiones de la representación y defensa de don Francisco Javier Barroso Simón concluye con un
suplico en el que literalmente se afirma que quien lo formula es la defensa "... del inculpado y de la
responsable civil subsidiaria la entidad Diario El País, S.L.", y que igualmente aparece en el Acta del
juicio que el Letrado compareció en el mismo como representante de tal entidad en su calidad de
responsable civil, lo que, incluso prescindiendo de otros indicios señalados por el Fiscal, es suficiente
para constatar que la entidad "Diario El País, S.L." estuvo representada en la causa llevada a cabo, y
que en consecuencia tuvo conocimiento y posibilidad de alegar desde el inicio del proceso, de suerte
que, siendo doctrina de este Tribunal, como bien recuerda el citado Ministerio, que la indefensión que
proscribe el art. 24 CE no es la meramente formal, sino la material, es decir, aquélla que haya causado
un real y efectivo menoscabo de las posibilidades de defensa (por todas, STC 205/1994, de 11 de julio,
FJ 5), tal indefensión no se ha producido en el caso, pues, en efecto, la entidad finalmente declarada
responsable civil subsidiaria ha tenido ese "... dominio de la situación, capaz de evitar la consumación
de perjuicios, difícilmente compatible con el desconocimiento de la tramitación del proceso" (STC
162/2002, de 16 de septiembre, FJ 4).

En virtud de todo lo expuesto, la Sección

ACUERDA

Inadmitir el presente recurso de amparo.

Madrid, a quince de diciembre de dos mil tres.

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 1ª), de 6 de junio de 2007. Recurso 2169/2002.
Ponente: Don Francisco Marín Castán.

SENTENCIA

En la Villa de Madrid, a seis de Junio de dos mil siete.


La Sala Primera del Tribunal Supremo, constituida por los Magistrados indicados al margen, ha visto el
presente recurso de casación interpuesto por la Procuradora Dª Marta Oti Moreno, en nombre y
representación de Dª Juana , contra la sentencia dictada con fecha 24 de marzo de 2000 por la Sección
Sexta de la Audiencia Provincial de Alicante en el recurso de apelación nº 446-A/98 dimanante de los autos
de juicio declarativo de menor cuantía nº 454/97 del Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Alicante, sobre
reclamación de cantidad por culpa extracontractual. Han sido partes recurridas la Comunidad General de
Propietarios, de Alicante, representada por la Procuradora Dª María del Carmen Otero García, y la
compañía AEGÓN UNIÓN ASEGURADORA S.A., representada por la Procuradora Dª Adela Cano Lantero.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Con fecha 31 de julio de 1997 se presentó demanda interpuesta por Dª Juana contra la
Comunidad General de Propietarios, de Alicante, y contra la compañía Aegón Seguros solicitando se
condenara a ambas demandadas, conjunta y solidariamente, a abonar a la actora la cantidad de DOCE
MILLONES SEISCIENTAS SESENTA Y DOS MIL NOVECIENTAS CINCUENTA PESETAS (12.662.950
ptas.) más intereses, gastos y costas.
.
SEGUNDO.- Turnada la demanda al Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Alicante, dando lugar a los autos
nº 454/97 de juicio declarativo ordinario de menor cuantía, y emplazadas las demandadas, éstas
comparecieron y contestaron a la demanda por separado pidiendo su íntegra desestimación, si bien la
Comunidad de Propietarios propuso con carácter previo la excepción de falta de litisconsorcio pasivo
necesario por considerar precisa la llamada a juicio de la Generalidad Valenciana.

TERCERO.- Recibido el pleito a prueba y seguido por sus trámites, el Ilmo. Sr. Magistrado-Juez del
mencionado Juzgado dictó sentencia con fecha 19 de febrero de 1998 cuyo Fallo es del siguiente tenor
literal: "Que desestimando la excepción de falta de
litisconsorcio pasivo necesario y estimando la demanda interpuesta por la Procuradora Dª Belinda del Hoyo
Gómez en nombre y representación de Dª Juana , frente a la Comunidad de Propietarios DIRECCION000 ,
representada por la Procuradora Dª Irene Ortega Ruiz y frente a la Compañía Aseguradora Aegón Seguros,
representada por la Procuradora Dª Silvia Pastor Berenguer, debo declarar y declaro haber lugar a la
misma, condenando a los demandados al pago con carácter solidario a la actora de la cantidad de
12.662.950 pesetas, e intereses legales de dicha suma desde la presentación de la demanda respecto de
la Comunidad demandada e intereses anual igual al del interés legal del dinero en el momento en que se
devengue incrementado en un 50 por ciento respecto de la aseguradora demandada y desde la fecha del
siniestro respecto de la aseguradora demandada y todo ello con expresa imposición de costas a los
demandados".

CUARTO.- Interpuestos por ambas partes demandadas contra dicha sentencia sendos recursos de
apelación, que se tramitaron con el nº 446-A-98 de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Alicante,
dicho Tribunal dictó sentencia en fecha 24 de marzo de 2000 con el siguiente fallo: "ESTIMAR EL
RECURSO DE APELACIÓN interpuesto por la representación procesales de la mercantil Aegón S.A. y de
la Comunidad de Propietarios contra la sentencia dictada con fecha 19 de febrero de 1998 por el Juzgado
de 1ª instancia nº 6 de Alicante, revocando dicha resolución y absolviendo a dichos apelantes de los
pedimentos de la demanda contra ellos formulada por Dª Juana a la que condenamos al pago de las costas
procesales de primera instancia."

QUINTO.- Anunciado recurso de casación por la demandante contra la sentencia de apelación, el Tribunal
de instancia lo tuvo por preparado y dicha parte, representada por la Procuradora Dª Marta Oti Moreno, lo
interpuso ante esta Sala articulándolo en cinco motivos formulados al amparo del ordinal 4º del art. 1692
LEC de 1881 , todos ellos por infracción de los arts. 1902 y 1903 CC y de la jurisprudencia si bien en los
motivos tercero y cuarto se anteponía a dichos preceptos el art. 1214 CC .

SEXTO.- Personadas como recurridas las dos partes demandadas, evacuado por el Ministerio Fiscal el
trámite del art. 1709 LEC de 1881 con la fórmula de "visto" y admitido el recurso por Auto de 31 de marzo
de 2003 , ambas partes recurridas presentaron sus respectivos escritos de impugnación pidiendo la
desestimación del recurso con imposición de costas a la recurrente, aunque con carácter previo la
Comunidad de Propietarios, demandada propuso la inadmisibilidad del recurso por no detallarse cuál era la
doctrina legal infringida.

SÉPTIMO.- Por Providencia de 6 de marzo del corriente año se nombró ponente al que lo
es en este trámite y se acordó resolver el recurso sin celebración de vista, señalándose para votación y
fallo el 16 de mayo siguiente, en que ha tenido lugar.
Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. FRANCISCO MARÍN CASTÁN

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- El litigio causante de este recurso de casación versó sobre la responsabilidad civil de una
comunidad de propietarios por haberse ahogado en su piscina el hijo de la demandante, el cual tenía
cuarenta años, era soltero, vivía con su madre y contaba con autorización para disfrutar de la piscina pese
a no ser vecino de la comunidad ni familiar de ningún vecino de la misma. Dirigida también la demanda
contra la compañía aseguradora de la responsabilidad civil de dicha comunidad de propietarios, la
sentencia de primera instancia la estimó en su integridad y condenó solidariamente a ambas demandadas a
pagar a la demandante la cantidad reclamada de 12.662.950 ptas. más intereses legales, respecto de la
comunidad, y del art. 20 de la Ley de Contrato de Seguro respecto de su aseguradora.

La razón causal de su fallo fue que, bastando la culpa levísima para estimar la demanda, esta culpa
resultaba de dos hechos: primero, el importante desnivel de profundidad en un lugar de la piscina, donde
pasaba de 1'15 a 3 metros; y segundo, la falta de presencia del socorrista, que se hallaba en el botiquín, y
del que se decía suplente del segundo socorrista, que estaba atendiendo otro lugar distante, todo ello
puesto en relación con las grandes dimensiones de la piscina, la afluencia de personas a la misma y la falta
de señalización de los dos mencionados niveles de profundidad.

Recurrida dicha sentencia en apelación por las dos demandadas, el tribunal de segunda instancia,
acogiendo ambos recursos, revocó totalmente la sentencia apelada y, en su lugar, absolvió a aquéllas de la
demanda al no advertir "atisbo alguno de culpa" en la comunidad de propietarios. Tras declarar que la
piscina se ajustó en origen a la normativa administrativa de la época y que en la demanda no se había
discutido su adecuación a la normativa posterior, la sentencia contiene los siguientes razonamientos: "Por
otra parte, y al entender de esta Sala, consta también razonablemente acreditado, teniendo en cuenta las
alegaciones de los litigantes en la medida en que son en buena parte, y al respecto coincidente, y tras
valorar la prueba practicada, la propia documental aportada por la actora, reportaje fotográfico que obra a
los folios 39 a 43 de la causa, reconocimiento judicial practicado, que la zona de la piscina, la menor en
extensión, en la que la profundidad superaba la normal de 1,50 metros y llegaba a ser hasta 3 metros, se
hallaba no solo señalizada por las pertinentes inscripciones en los márgenes de la piscina en las zonas
próximas al punto donde se iniciaba el desnivel, sino claramente denotada o puesta de manifiesto a los
bañistas por la pasarela que cruzaba sobre el vaso de la piscina en ese concreto lugar, pasarela que en
consecuencia habían de sortear por su parte inferior los bañistas para acceder a la porción de piscina, la
menor en extensión superficial, donde alcanzaba tal mayor profundidad y de la que fue rescatado, ya
inconsciente, el fallecido; pudiéndose estimar razonablemente acreditado y con fundamento, deduciéndolo
a modo de inferencia de la circunstancia fáctica de que el Sr. Eduardo , que no sabia nadar según se
admite en la demanda, había sido a lo largo del verano de 1996 usuario habitual de la piscina, que era
conocedor de las características de la piscina, de las diversas zonas que componían la misma y del
concreto punto en que iniciaba el desnivel hacia la zona más profunda denotado palmariamente para todos
los bañistas por la pasarela ya aludida, a modo de arco, allí existente.

Consta también acreditado que en el día de los hechos se hallaban en las instalaciones de la piscina dos
personas con la misión de prestar auxilio a los usuarios de la piscina y como vigilantes- socorristas y que al
menos una de ellas, el Sr. Miguel que ha depuesto como testigo en los ramos de prueba de todas las
partes, tenía su normal ubicación para así desempeñar más adecuadamente su función en el puesto de
vigilancia elevado situado precisamente en las proximidades de la zona mas profunda de la piscina. Y si
bien es cierto que en el momento de acaecer los hechos no ocupaba precisamente tal puesto de vigilancia
queda suficientemente acreditado en autos que ello fue debido a que se hallaba en una dependencia aneja
y próxima a la piscina prestando asistencia y como socorrista, a un lesionado, lo que no impidió que de
forma inmediata prestara ayuda Don. Eduardo procediendo, según ha manifestado en autos, a extraerlo de
la piscina, y practicare seguidamente las oportunas maniobras de auxilio y reanimación hasta que por una
ambulancia fue traslado a un centro hospitalario en el que nada se pudo hacer por su vida.

Disintiendo pues del parecer del Juzgado de instancia no aprecia esta Sala, no ya conducta positiva u
misiva alguna concreta que sea merecedora de reproche culpabilístico que exige el art. 1902 del [Link], y
la que pudiera reputarse ligado causalmente el luctuoso resultado de muerte producido".

Contra la sentencia de apelación recurre en casación la parte demandante mediante cinco motivos
formulados al amparo del ordinal 4º del art. 1692 LEC de 1881 .

SEGUNDO.- Con carácter previo al estudio de tales motivos debe examinarse la objeción a la admisibilidad
del recurso alegada en su escrito de impugnación por la comunidad de
propietarios demandada y consistente en la falta de interés casacional, objeción que debe rechazarse
porque dicha causa de inadmisión aparece incluida en el art. 483.2.3º LEC de 2000 y, sin embargo, el
recurso que ahora e examina fue preparado e interpuesto al amparo de la LEC de 1881.

TERCERO.- Entrando a examinar por tanto los motivos del recurso, el primero, fundado en infracción de los
arts. 1902 y 1903 CC y de la jurisprudencia que aplica soluciones cuasiobjetivas a la responsabilidad por el
ejercicio de actividades peligrosas, se limita a extractar el contenido de una serie de sentencias de los años
80 y 90 sobre las tendencias bjetivadoras en el tratamiento de la responsabilidad civil establecida en
aquellos preceptos, especialmente mediante la inversión de la carga de la prueba, de suerte que,
"existiendo un riesgo en el actuar de los propietarios de la piscina", el propio riesgo, "haciendo abstracción
del factor psicológico de la posible culpa del agente", bastaría para justificar la casación de la sentencia
impugnada.

Semejante planteamiento no puede ser acogido y por ello el motivo ha de ser desestimado, ya que, amén
de extractarse, del contenido de las sentencias citadas, consideraciones generales sobre aquellas
tendencias objetivadoras pero sin justificar su aplicación a casos que guarden alguna relación con el
litigioso, la parte recurrente va mucho más allá de lo que tales sentencias declaran y, en suma, pretende
que el riesgo puede ser por sí solo, al margen de cualquier otro factor, fuente única de la responsabilidad
establecida en los arts 1902 y 1903 CC , algo que la jurisprudencia de esta Sala no sólo nunca ha llegado
a afirmar sino que incluso ha negado expresamente, porque supondría tanto como pasar de las "tendencias
objetivadoras" a la responsabilidad puramente objetiva, propia de regímenes especiales de responsabilidad
civil pero no del régimen general establecido en las normas de que se trata (p. ej. SSTS 26-9-06 en recurso
nº 930/03, 6-9-05 en recurso nº 981/99, 4-7- 05 en recurso nº 52/99, 31-12-03 en recurso nº 531/98 y 6-4-
00 en recurso nº 1982/95 ).

CUARTO.- El motivo segundo, fundado en infracción de los arts. 1902 y 1903 CC y de la


jurisprudencia de esta Sala sobre casos idénticos al litigioso, citándose como exponentes de tal
jurisprudencia varias sentencias de los años 80 y 90, impugna la sentencia recurrida por no haber tenido en
cuenta el incumplimiento del Decreto de la Comunidad Valenciana nº 255/94 que imponía dos socorristas
para una piscina de dimensiones tan considerables como la de la comunidad demandada, ni tampoco los
Estatutos de la Federación Española de Socorrismo que prohíben a los vigilantes abandonar su puesto
salvo para atender a un accidentado y teniendo que ser relevado, con lo cual se habría infringido la
jurisprudencia que aprecia responsabilidad por lo sucedido en las piscinas cuando los vigilantes no se
hallen en su puesto
.
La respuesta casacional al motivo así planteado pasa por constatar que efectivamente, como se aduce en
el recurso, la jurisprudencia de esta Sala viene declarando que para apreciar responsabilidad en los casos
de daños personales con ocasión de bañarse en una piscina "es preciso o bien que los vigilantes no se
hallen en el lugar del accidente (STS de 14 de junio de 1984 ) o que no exista personal adecuado de
vigilancia (STS de 23 de noviembre de 1982 ) o que el propietario de la piscina no haya cumplido las
exigencias administrativas que determinan la autorización de la apertura (STS de 10 de abril de 1988 ) o
que se creen riesgos que agraven los inherentes al uso de una piscina (STS de 23 de febrero de 1995 ) o
cualquier otro análogo que permita fundar el reproche culpabilístico" (STS 2-9-97 en recurso nº 2043/93,
cuya doctrina se reproduce por la STS 14-11-02 en recurso nº 1162/97 ).
Sin embargo ello no significa que el presente motivo deba ser necesariamente estimado
pues, de un lado, la presencia de alguno de esos factores tendrá que ponerse en relación con todas las
demás circunstancias concurrentes (capacidad de discernimiento de la víctima, conocimiento de las
condiciones de la piscina, actuación de la propia víctima); de otro, la citada sentencia de 2 de septiembre
de 1997 también declara que "el puesto de vigilante desde un punto obligado es el propio de las playas,
donde las distancias son difícilmente controlables, pero por el contrario, es insólita y fuera de todo uso en
las piscinas por razón e lo reducido de superficie de agua en la que una vigilancia posicional como en el
caso presente, no consigue con la rapidez deseable prestar el auxilio necesario"; y finalmente, el juicio de
imputación requiere decidir si cabe poner el daño a cargo, en este caso, de la comunidad de propietarios
demandada teniendo n cuenta lo que la doctrina ha denominado competencia de la víctima (STS 6-9-05, en
recurso nº 981/99 , con cita de otras muchas).

Pues bien, en función de todo lo anteriormente razonado debe concluirse que el motivo ha de ser
desestimado, porque pese a la momentánea falta de presencia de ninguno de los dos socorristas en el
puesto elevado de vigilancia de la piscina, hecho probado según la sentencia recurrida, también se declara
probado, por una parte, que el socorrista que en ese momento atendía a un lesionado en una dependencia
aneja y próxima a la piscina acudió de forma inmediata a prestar ayuda a la víctima y, por otra, que ésta, un
hombre de 40 años de edad según la propia demanda, había sido usuario habitual de la piscina a lo largo
del año y conocedor de sus características, de sus diversas zonas y del concreto punto en que se iniciaba
el desnivel; que la señalización de este desnivel era más que suficiente y, en fin, que la víctima no sabía
nadar, a lo que se une que, según los hechos de la demanda, se encontraba en compañia de dos amigos,
todo lo cual conduce a considerar que el hecho dañoso se produjo dentro del ámbito de competencia de la
víctima, por una conducta ciertamente poco explicable pero cuyas consecuencias no cabe poner a cargo de
la comunidad demandada.

QUINTO.- Los motivos tercero y cuarto pueden y deben examinarse conjuntamente porque, fundados por
igual en infracción del art. 1214 CC en relación con los arts. 1902 y
1903 del mismo Cuerpo legal y con la jurisprudencia, impugnan la sentencia recurrida por
no haber impuesto a la parte demandada la carga de probar la capacitación técnica de los socorristas, el
número de éstos, su relación laboral y la posesión del carnet correspondiente (motivo tercero) ni tampoco la
de probar que la piscina cumplía la normativa vigente en el momento de ocurrir los hechos (motivo cuarto),
añadiéndose algunas consideraciones de la parte recurrente sobre la presencia en las instalaciones de un
solo vigilante y no de dos.

Así planteados, ambos motivos han de ser desestimados porque no se razona en los mismos sobre la
influencia en los hechos de una hipotética falta de adaptación de la piscina a normas administrativas
posteriores a su construcción, ya que su adecuación a las vigentes en el momento de construirse sí se
declara probada; tampoco se respeta como probado que el día de los hechos "se hallaban en las
instalaciones de la piscina dos personas con la misión de prestar auxilio a los usuarios de la piscina y como
vigilantes-socorristas" y, en fin, se omite cualquier consideración sobre las circunstancias verdaderamente
influyentes en lo sucedido, cuales son las ya indicadas en el fundamento jurídico precedente sobre las
condiciones personales de la víctima, su cabal conocimiento de las diversas zonas de la piscina, la más
que suficiente señalización de éstas y su conducta verdaderamente inexplicable e inexplicada en una
persona adulta que conoce la piscina y no sabe nadar.

SEXTO.- Finalmente, el quinto y último motivo del recurso, fundado en infracción de los arts. 1902 y 1903
CC , ha de ser también desestimado porque su contenido se reduce a querer imponer los hechos probados
según la sentencia de primera instancia sobre los que declara probados la sentencia de apelación ahora
recurrida en casación, centrándose el motivo en la suficiente o insuficiente señalización de la zona profunda
de la piscina, propósito del todo ajeno a los dos preceptos que se citan como infringidos y, además,
contrario a la doctrina de esta Sala, tan reiterada y conocida que huelga la cita de sentencias concretas,
que tras la reforma de la LEC de 1881 por la Ley 10/92 viene exigiendo en los recursos de asación que
impugnen los hechos probados la articulación de uno o varios motivos específicos fundados n error de
derecho en la apreciación de la prueba y en los que, por tanto, inexcusablemente se cite como infringida
alguna norma que contenga regla legal de valoración de la prueba, pues también tiene declarado esta Sala
con reiteración que, en materia de responsabilidad civil y a los efectos del recurso de casación, las
circunstancias del tiempo y del lugar son cuestiones de hecho en las que han de respetarse las
declaraciones del tribunal sentenciador salvo que se impugnen por la estrecha vía antes indicada (SSTS
31-1-97, 10-6-02, 14-11-02 y 31-10-06 entre otras muchas).

SÉPTIMO.- No estimándose procedente ninguno de los motivos del recurso, debe declararse no haber
lugar al mismo y, conforme al art. 1715.3 LEC de 1881 , imponer las
costas a la parte recurrente.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo español
FALLAMOS

NO HABER LUGAR AL RECURSO DE CASACIÓN interpuesto por la Procuradora Dª Marta Oti Moreno, en
nombre y representación de Dª Juana , contra la sentencia dictada
con fecha 24 de marzo de 2000 por la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Alicante en el recurso de
apelación nº 446-A/98, imponiendo a dicha parte las costas causadas por su recurso de casación.

Líbrese al mencionado tribunal la certificación correspondiente, con devolución de los autos y rollo de Sala.

Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA pasándose al efecto las
copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y firmamos .- Francisco Marín Castán.- José Ramón
Ferrándiz Gabriel.-Encarnación Roca Trías.- FIRMADO Y RUBRICADO. PUBLICACIÓN.- Leída y publicada
fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. Francisco Marín Castán, Ponente que ha sido en el trámite
de los presentes autos, estando celebrando Audiencia Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el
día de hoy; de lo que como Secretario de la misma, certifico.

TRAGEDIA. El suceso ocurrió en mayo de 2002 durante la celebración


de una comunión.

MÁLAGA
Condenado e dueño de un bar en cuya piscina se ahogó un niño La instalación, que había sido
contratada para la celebración, no tenía socorrista. Ha sido multado con 1.800 euros y deberá
indemnizar a la familia con 180.000

MONTSE MARTÍN/MÁLAGA

El concesionario de la piscina municipal de Ojén, en la que murió ahogada una niña de nueve años durante
la celebración de una primera comunión en mayo de 2002, ha sido condenado por no tener la instalación un
servicio de socorrista.

La Audiencia Provincial de Málaga considera que el propietario de la concesión de la piscina, Francisco M.


P., cometió una falta de homicidio por imprudencia por carecer de socorrista, a lo que está obligado
legalmente, y le impone una multa de 1.800 euros y el pago de una indemnización de 180.000 euros a los
padres y hermanos de la menor fallecida.

De esta manera, el tribunal desestima la apelación presentada por la compañía de seguros del acusado y
ratifica la sentencia condenatoria que le fue impuesta en junio de 2006 por el juzgado de instrucción
número 4 de Marbella.

Corte de digestión

Según esta sentencia, Francisco M. P., arrendatario desde 1996 de la concesión para la explotación del bar
y la piscina del Polideportivo Municipal de Ojén, contrató las instalaciones para la celebración de una
primera comunión el día 18 de mayo de 2002. En este servicio estaba incluida la utilización de la piscina
por parte de los invitados.

El juez afirma que el acusado «a sabiendas de su deber de tener contratado a un socorrista, no lo hizo». El
día de la celebración la niña, que se encontraba buceando en la piscina, sufrió un corte de digestión que le
hizo perder inmediatamente la conciencia. La menor quedó sumergida en el fondo de la piscina hasta que
pasados unos minutos otras personas, que también estaban bañándose, se percataron de la situación y la
rescataron. Los ejercicios de reanimación a los que la sometieron no consiguieron salvarla ya que la menor
había sufrido importantes daños por ahogamiento y falleció dos
días después.

La Audiencia Provincial de Málaga afirma en su sentencia que el concesionario de la instalación les indicó a
los familiares del niño que iba a celebrar su comunión que habría dos personas a cargo de la vigilancia de
los menores que se bañaban en la piscina.
Sin embargo, pese a que el reglamento sanitario de piscinas de uso colectivo obliga desde 1999 a tener la
vigilancia de un socorrista, Francisco M. P. «autorizó negligentemente la utilización de la instalación por
parte de los invitados a la comunión, lo que dio lugar a que un grupo de niños se bañara en una piscina de
grandes dimensiones sin que hubiera un socorrista que vigilara», explica la Sala.

El tribunal agrega que de haber habido un socorrista éste hubiera podido advertir la situación (la niña
inconsciente sumergida en el fondo) con mayor antelación y haber procedido a su inmediato rescate.

La sentencia, que ya es firme, considera al Ayuntamiento de Ojén, titular de la instalación, responsable civil
subsidiario.

ESTADISTICAS DE AHOGADOS EN LAS PLAYAS ¿ DE QUIEN ES LA CULPA?

BAÑISTAS 71 59.66%
SOCORRISTAS 3 2.52%
NO SE PUEDE EVITAR 19 15.97%
LA CULPA DE AMBOS 26 21.85%

Lo que es lamentable en el fondo, es la falsa sensación de seguridad y tranquilidad que se traslada al


usuario de la playa, al ver una torreta o silla, la correspondiente bandera de color además de la de Cruz
Roja, ese usuario ya no presta mas atención a como se presta el servicio y con toda su tranquilidad hace
uso del medio acuático sin percatarse de que no hay nadie pendiente de si le pasa algo, como ya ha
sucedido, donde al final el resto de bañistas salvan (si pueden) la situación y la vida de esa persona, por
que el responsable de hacerlo no estaba, como es muy común en esta isla de Gran Canaria, en esos
menesteres, sino mas bien pensando en lo divino y lo humano, ligando o echando la siestecita.

Lo más grave es que la institución, a la cual no se le puede sino alabar su labor humanitaria, se ha
mantenido prestando un servicio que actualmente ya hay organismos y empresas que están prestando,
produciendo una competencia muy desleal y basada en que:

1) hace uso de voluntarios y por ello abarata costos.

2) Presenta ofertas económicas más baratas de lo que seria la realidad, desvirtuando la salida profesional
que podría conllevar para los técnicos y socorristas.

3) Asume compromisos de cobertura, supeditados al volumen de voluntarios estimados del que puede
disponer, que después no puede garantizar, prestando un precario servicio.

4) Mezcla el componente voluntario con el profesional y por tanto, a sus trabajadores remunerados les paga
por debajo de los que serian los salarios de mercado.

Por ello, se esta cargando una salida profesional, incluso para muchos de sus voluntarios y por su falta de
diseño e innovación se esta además cargando la imagen de un servicio proactivo, en detrimento del
concepto de destino turístico, pero es que un servicio que para una playa, con recursos y medios
adecuados, tanto humanos como materiales, debería costar unos 120 millones de pesetas anuales, esta
institución lo hace por 45 millones y la donación de un par de coches, eso no es de recibo.

Y todo ello por que la Cruz Roja se ha terminado convirtiéndose en una ETT (empresa de trabajo temporal)
que dotada de una gran infraestructura de recursos humanos necesita dotarse de todos los medios
económicos posibles para mantener el alto numero de trabajadores técnicos y administrativo que mantiene
en labores estrictamente burocráticas, por tanto objetivo 1 .- Pillar dinero, subvenciones, adjudicaciones y
convenios todos lo que sean y mas, a costa de lo que sea.

Por cierto que encima el equipamiento de vehículos, embarcaciones, vestuario, etc, les sale mas barato
que a cualquier empresa ya que al ser una ONG los apoyos, mecenas, etc, abaratan los precios.

Como primera entrega, les invito a observar de una manera pausada, tranquila y sosegada (si no se
cabrean como me suele suceder a mi) a ver la vigilancia que se realiza en las siguientes playas, El Puertillo
(Municipio de Arucas), Playa de Las Burras (ojo a la escalera de acceso) y Maspalomas (Municipio de San
Bartolome de Tirajana) y en breve les dare algunos lugares mas a visitar.

Los distintos Ayuntamientos de costa vienen poniendo interés en que en sus playas haya torreta, caseta,
señalización de banderas, señalización de boyas, zodiac y ambulancia.

Muchas veces, da igual que en una playa haya un sólo socorrista que haya tropecientos porque siempre,
siempre, siempre, va a estar el típico que ha de dar el toque de pretender ser el más listo, el más deportista
y, en definitiva, el más tontalán de toda la playa y eso se traduce en que va a caer o a ocasionar una
imprudencia que acaba, por lo menos en un incidente.

Hay "playistas" prudentes que miden su fuerza y saben respetar las horas de digestión, el estado del mar,
y hasta dónde pueden ir nadando pero hay otros que, a la fuerza, van a depender del rescate de un
eficiente servicio de "VOLUNTARIOS" de Cruz Roja o Protección Civil y entrecomillo lo de
"VOLUNTARIOS" porque van a ser chicos y chicas los que se ocupan de este servicio de playa.

Para que quede claro SIEMPRE llegamos tarde.

Aunque el CICU nos de un aviso con malas indicaciones, aunque sea prácticamente imposible que desde
la torre se vea a la persona con problemas y aunque no sea nuestro turno de trabajo; NADIE nos disculpa,
nadie nos dice que bien que lo habéis hecho chavales, así con un par, NO, solo nos dicen que hemos
llegado demasiado tarde.

El caso es que los entiendo a mi también se me haría el tiempo eterno si estuviera en medio de una resaca
y me hubiera agotado luchando contra la fuerza del agua, si hubiese pasado de hacer pie a no hacer pie
por culpa de los hoyos de la playa o si por ejemplo, me fuera por las boyas (200m) y me diera una rampa y
no supiera nadar (o flotar tanto como creía.

Pero que los socorristas lleguen tarde, eso es imperdonable. Que para llegar tengan que hacer salto de
obstáculos entre bañistas, sombrillas y hamacas; que tengan que hacer el "sprint" de su vida sin saber a
donde esperando instrucciones del compañero en torre (me gusta correr como deporte, vaya cosa) que
lleguen para morirse de un infarto y todavía les quede lo mejor: pelear contra el mar, tragar agua y salir de
allí cagando leches hacia la orilla arrastrando a la víctima (o víctimas), con el corazón en la garganta; NO
ES ESCUSA.

Pero aún así doy gracias por hacer lo que me gusta aunque solo sea en la temporada de verano. Tan solo
pido una cosa, respeten el código de banderas que les recuerdo a continuación:

VERDE- Permitido el baño


AMARILLA- Baño con precaución
ROJA- Prohibido el baño
NEGRA CON UNA CALAVERA Y TIBIAS- Chunga de cojones

Espero me acepten la última que es en broma, pero que ha veces desearía tener en el puesto. Y por favor
recuerden que los que mejor conocen la playa son aquellos que se pasan todo el día, todos los días del
verano TRABAJANDO allí, así que PREVENCIÓN que es el alma de la seguridad.

Un gran saludo a todos y que el simposio sea tan grande como promete.

Me gustaría añadir algo en cuanto a eso de la falsa sensación de seguridad. Ahí te equivocas. Es una
sensación plenísima de seguridad. Porque? Porque no hay que llamar al 112 y esperar 10 minutos a que
llegue el equipo de reanimación, sino que ya están ahí, con medios, personal, zodiac y ambulancia. ESO es
un puntazo a favor del bañista.

El héroe de los vigilantes de la playa con sus prismáticos no existe. Es mas, el que intenta serlo suele decir
muchísimo la siguiente frase. "Perdón señora, es que desde ahí pensé que te estabas ahogado.

Dicho esto, también digo que los socorristas son los medios del preventivo y los verdaderos ojos que velan
por la seguridad de los demás son los bañistas.

Es MUY difícil tener controlado a muchas personas que se bañan y se sumergen a bucear casi al mismo
tiempo. ¿Cuanto tiempo lleva debajo del agua el chico del bañador rojo ahí en la parte inferior derecha junto
al grupo de chicas esas? Si te fijas en uno o en varios, se puede controlar, como en una piscina. Pero en
plena campaña de verano?

Y si, prefiero a CR con sus medios, ambulancias, zodiac, material y personal que a una empresa privada
que tiene que subcontratar personal, comprar material, alquilar zodiacs y ambulancias, y que al final sale
por una pasta ? O es que hay una empresa/organización que se dedique al salvamento acuático y que
tenga todo este material (incluyendo zodiacs y ambulancias)? Pues si, se llama Cruz Roja...

¿POR QUE HAY AHOGADOS?

En esta secuencia nos encontramos con una situación en la que por varios factores los protagonistas del
suceso, han ocasionado el desencadenamiento de una situación mortal para una persona. Estos factores
en los que los socorristas o servicios de emergencia han fallado, los llamaremos, FACTOR RID
(Reconocimiento, Intromisión y Distracción)

Verano, cualquier instalación acuática de nuestro país (playas, piscinas, lagos, pantanos).
Una familia disfruta de lo que para ellos es un merecido descanso, toda la familia esta feliz, están de
vacaciones, los niños juegan se tiran al agua y disfrutan, los padres vigilan a sus niños, en la instalación
acuática existen unos señores que pone en la camiseta “socorristas”, pero como en una película de terror,
un despiste de los padres, no más de tres minutos, uno de los niños que no tiene la suficiente pericia para
nadar, entra en la zona de baño donde no hace pie, entra en distress, empieza la lucha instintiva por
mantenerse a flote, y en menos de 60 segundos el niño se sumerge.
El o los socorristas, estaban realizando tareas de mantenimiento o estaba al lado de una persona del sexo
opuesto manteniendo una conversación o estaba simplemente mirando sin ver, pasa el tiempo y el niño se
ahoga, la felicidad de esa familia se ve truncada para siempre.

Analicemos la situación del suceso:

Los Socorristas.

Para el socorrista que estaba en su puesto los movimientos de la victima pasan desapercibidos, no tuvo el
entrenamiento adecuado.

Para el socorrista asignado a labores de mantenimiento, no estaba en su puesto de vigilancia, es el trabajo


que tenia asignado en ese momento.

Para el socorrista que conversa, este no puede desperdiciar la oportunidad de entablar conversación con
alguien tan buena/o, del sexo contrario y poder trasmitirle la importancia de su trabajo.

Los Bañistas

Los bañistas que rodean parcialmente al muchacho joven, no son conscientes del que se esta ahogando a
escasos metros, estos lo ignoran por varias razones.

No son personas preparadas para distinguir alguien que se esta ahogando, están centrados en su propia
actividad, es normal que alguien agite los brazos en el agua jugando, el punto de vista en el mismo plano
hace que parezca una persona nadando, el ruido del mar no deja oír si los hubiera los gritos.

La Victima.

El protagonista de esta situación no puede pedir una ayuda clara por que sin darse cuenta, entra en un
distress.

Primero, porque el muchacho joven carece de la natación o habilidades suficientes para flotar, él no puede
ayudarse de su natación mientras agita los brazos para pedir ayuda.

En segundo lugar, él no puede pedir en voz alta, ayuda porque su cabeza se está hundiendo y está
reapareciendo a duras penas sobre la superficie del agua.

El poco aire restante en sus pulmones se está utilizando rápidamente para mantener la función primaria del
sistema respiratorio, respirar, más, que para poder gritar. Veinte a 60 segundos después de que su lucha
por su vida comenzó, él se hunde.

Alarmado por que no pueden encontrar a su hijo, los padres frenéticos comienzan una búsqueda. El
socorrista asignado reacciona. Sin embargo, factores como la turbiedad del agua, la cantidad de personas
dentro de la misma, el tiempo perdido, hace que se pierda un tiempo vital, para que las lesiones en la
victima, no sean irreversibles…

FACTOR RID

La función de este articulo es la de poder comprender el factor RID, su interpretación adecuada será
beneficiosa para disminuir los ahogamientos, es interesante, tenerla en cuenta a la hora de formar
socorristas acuáticos y asignar responsabilidades.

En nuestro país no existen datos fehacientes sobre los ahogados, los sucesos ocurridos en piscinas,
pantanos y mares, se pueden ver en la prensa diaria del verano, podemos sumar más de un centenar, pero
los datos son otros, servicios responsables de la seguridad, camuflan los datos reales (infartos, cortes de
digestión, etc.), bien para no perder convenios sustanciosos o por la perdida de credibilidad..

Los ahogados en nuestro país se pueden diferenciar como:


1) Personas que practicando la natación se ahogan.
2) Muerte accidental, naturales, tras caer de riscos muelles o en embalses.
3) Las que se relacionan con embarcaciones o actividades deportivas.

Como no disponemos de cifras y estadísticas exactas, las muertes por ahogamientos que en nuestro
trabajo mas nos involucran serán las primeras, las relacionadas con las que practican la natación, siendo
las que tendremos en nuestra área de responsabilidad como socorristas.

Sin embargo el comportamiento de una persona que entra en distress ( situación de ahogamiento) que
tiene entre 20 a 60 segundos para pasar a una fase de sumersión, puede ser detectado perfectamente por
un socorrista bien entrenado que este en su posición y cumpla con su obligación de vigilar.

R de Reconocimiento

Una breve descripción de los dos tipos de situaciones de ahogamiento ayudara a entender el primer factor
del RID, la R de Reconocimiento en el que el socorrista no ha sabido reconocer a una victima.

En el primero el nadador carece de habilidad suficiente en el agua, por lo tanto al cabo de un cierto tiempo
(corto), su postura cambia de horizontal a vertical, generalmente esta victima puede llegar a pedir ayuda
agitando los brazos o gritando, siendo una victima activa.

En el segundo de los casos la victima pasa a ser pasiva, no pide ayuda ni mueve los brazos, debido a
varios factores, perdida de conciencia, fallo en el corazón, hiperventilación, infarto cerebral, contraste con
agua fría, ingesta de drogas.

Un socorrista atento y bien formado, vera al mal nadador antes de pasar a ser victima activa sin ningún
problema.

El comportamiento de una persona que se ahoga se asemeja a la descripción siguiente y se conoce como
la respuesta instintiva al ahogamiento.

La persona puede en algunas ocasiones pedir ayuda en voz alta. Este hecho, cuando lo importante y
primordial es respirar, pasa a segundo plano.
Esta situación es la que extraña a los espectadores cuando se les interroga, no han oído gritar ni pedir
ayuda.

La persona cuando se encuentra en esta situación, mueve los brazos y las piernas como si estuviese
subiendo una escalera, haciendo que estos movimientos sean nulos para poder mantenerse en superficie,
progresando la situación de ahogamiento hasta que solo se ve la parte superior de la cabeza momentos
antes de la sumersión. Esta etapa puede durar entre 20 y 60 segundos, después se ahogara.

Cuando el trabajo preventivo de un socorrista es eficaz, las condiciones potencialmente peligrosas para la
vida se solucionan antes de tener que rescatar a la victima.

Sin embargo para muchos gestores de estos servicios, creen más conveniente asignar otras funciones, que
por las que en verdad se les contrata.
Dentro del sistema de vigilancia de un socorrista puede ser de varios tipos: sillas elevadas a pie de playa,
torres de vigilancia, patrullas a pie de playa o desde embarcaciones.
La altura del puesto sea cual sea debe de ser el suficiente para estar por encima de los usuarios de las
instalaciones pero no tan alta como para que no se pueda descender en poco tiempo y de una manera
segura.
La vigilancia se realizara incluso aunque solo haya un solo bañista en el agua.
Los responsables deberán estar controlando continuamente el servicio, esto hará que los socorristas no se
relajen y dejen de vigilar.
La vigilancia a pie de playa con muchos nadadores puede no llegar a ser lo eficaz que necesitamos, el
socorrista tendrá muchas distracciones adicionales, al estar este rodeado de muchas circunstancias
diversas.
Los socorristas deben de estar formados adecuadamente, en la detección de las señales antes descritas y
no deben de ser asignados a mantenimiento o actividades recreativas, mientras estén asignados al servicio
de vigilancia
I de Intromisión

El segundo elemento del factor RID, Intromisión: el socorrista se encontraba realizando otra tarea que no
era la de vigilar el agua .

Para una mejor compresión de este punto pondremos casos ocurridos en España
Un trabajador contratado en una piscina típica de nuestro entorno, durante las clases de natación, en el que
nuestro socorrista esta asignado a darlas durante su horario habitual, en otro vaso una persona se ahoga,
después de la típica situación de emergencia la victima muere, el caso llega a los tribunales, el juez
determina que el socorrista no debería de estar dando clases y que su función era la de vigilar, el socorrista
sale condenado.

Para rematar este factor describimos otra sentencia, donde un juez aclara la función del socorrista.
La sentencia considera un «fracaso total» las medidas de seguridad y vigilancia del establecimiento

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) ha desestimado el recurso de alzada de un hotel de


can Pastilla, que fue penalizado con una multa de 3.900, euros debido a una serie de infracciones. La más
grave de todas se produjo el 27 de junio de 1999, cuando un niño falleció ahogado en la piscina del hotel,
ante la ausencia del socorrista.

Según la sentencia, el día de los hechos, el socorrista subió a la zona de piscina y vio cómo un cliente del
hotel estaba realizando el boca a boca al niño ahogado y fue inmediatamente a buscar el equipo de
oxigenoterapia, pero cuando regresó, el personal de una ambulancia ya había llegado, y no tuvo tiempo de
actuar.

Al respecto, los responsables del hotel reconocieron que existió el accidente sin que estuviera presente el
socorrista, pero afirmaron que el hotel disponía de socorrista, y que no podía ser constitutivo de infracción
el hecho de que en el momento del accidente no se encontrara en la piscina, porque en ningún precepto
aparece la exigencia de la presencia física del socorrista al lado de la piscina durante las horas de baño.

Pero este motivo ha sido desestimado por el TSJB, que lo considera carente de fundamento, ya que la
legislación sanciona «la falta de personal que ejerza las funciones de vigilancia en las piscinas», y por
mucho que en el hotel exista socorrista diplomado, de poco sirve si el mismo no se halla presente y
operativo en las inmediaciones de la piscina en sus horas de funcionamiento.

Esta negligencia, achacable a la potestad organizativa del hotel, según la sentencia «viene corroborada por
la reincidencia en la falta de controles eficaces, ya que poco tiempo después de este primer accidente
mortal, un hombre tuvo que ser reanimado boca a boca por un cliente del hotel, ya que el personal de
socorrismo volvía a estar ausente».

Aunque creamos que los socorristas suelen ser contratados para vigilar ya sea la piscina, lago, rió o playa,
la realidad es que en playas con bandera azul, nos podremos encontrar al socorrista vendiendo ticket para
patines de agua, alquilando hamacas y por supuesto si nos acercamos a piscinas el descaro es ya
increíble, un socorrista para tres vasos o haciendo de hamaquero, recogedor de cristalería, animador,
limpia piscinas y por la noche…..

D de Distracción

La distracción, el tercer elemento del factor RID es un concepto muy arraigado en nuestra sociedad, si la
distracción se realiza durante el tiempo de lucha, con solo 20 o 60 segundos, será suficiente para colaborar
en el desenlace final, otro ahogado.

La prioridad de la administración, o el empresario que contrata socorristas o servicios a través de una ONG,
deben de ser la del socorrista preventivo por encima de todo.

Como en todo trabajo existen socorristas que nunca llegaran a ser verdaderos profesionales, el socorrista
siempre es observado en su puesto de trabajo, incluso hoy en día es fotografiado, filmado hasta en sus
actuaciones, esto es un reclamo para personas donde su vanidad, como lugar para lucimiento del cuerpo y
lugar de ligue, es más atractivo que responder con profesionalidad.

Si por lo general la lucha de una victima esta entre 20 a 60 segundos, los menores, tienen mas ajustado el
tiempo de lucha, por lo tanto cualquier distracción mayor a 20 segundos intencionadamente es una falta
con consecuencias desastrosas. Es por tanto conveniente y recomendado que un socorrista deba cada
hora descansar 15 minutos descargandose de la presión. Si por motivos obvios un socorrista demuestra
que su verdadera razón no es la de proteger la vida de los demás, haremos bien en convencerle que
cambie de profesión y busque algo mas adecuado, que no tenga tanta responsabilidad y consecuencias tan
terribles..
En nuestra sociedad el valor humano crece con la calidad de vida que disponemos, era impensable hace
escasos años que una persona denunciase a la administración por negligencia, hoy en día cada vez más,
se ganan denuncias contra la administración por no cumplir con normas que ellos mismos imponen y hacen
que se cumplan en empresas privadas, no cumpliéndolas ellos.

La contratación y la formación de socorristas, debe de estar a la altura, en calidad y profesionalidad para


impedir que cualquier aspirante a broncearse al sol y lucir cuerpo atlético, vea que es otra realidad, más
responsable, con una convicción de ser “un protector de la vida”

Como las personas que visitan las playas desde hace 20 años en nuestro país, van a respetar a unos
socorristas, que su imagen a sido la que dan los de cruz y raya, no tenéis mas que ir al cartel que publico
cruz roja para prevención de playas y sus notables consejos, observar los dibujos, ningún socorrista mira al
mar, uno sale detrás de una chica, otro mira hacia una, como chica....el otro dia el jefe de playa de corralero
me decía que un turista le pregunto, si el color de las banderas significaba la temperatura del agua, os
aseguro que en esa playa esta bien señalizada, la conclusión es que esperamos que los clientes que
visitan la playa conozcan los peligros, seamos realistas hay que ser los propios socorristas los que eduquen
y dirijan la seguridad de la playa. Pero tranquilos que seguirán ahogándose personas en playas, mientras
los que se llaman profesionales no lo sean de verdad.

Id Cendoj: 28079110001999100904
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Civil
Sede: Madrid
Sección: 0
Nº de Recurso: 3590/1994
Nº de Resolución: 431/1999
Procedimiento: RECURSO DE CASACIÓN
Ponente: ALFONSO BARCALA TRILLO-FIGUEROA
Tipo de Resolución: Sentencia
Resumen:
ARTICULOS 1.101 y 1.902 DEL CODIGO CIVIL Y 9, 53, 54, Y 102 DEL ESTATUTO
GENERAL DE LA ABOGACIA, REAL DECRETO 2090/1.982, DE 24 DE JULIO. SE APRECIA
NEGLIGENCIA EN EL SR. LETRADO AL NO ASESORAR A SUS CLIENTES RESPECTO A LAS
POSIBILIDADES DE INTERPONER ACCION CIVIL POR CULPA O NEGLIGENCIA DEL MISMO.
SENTENCIA

En la Villa de Madrid, a catorce de Mayo de mil novecientos noventa y nueve.


VISTO por la Sala Primera del Tribunal Supremo, integrada por los Magistrados al margen indicados, el
recurso de casación contra la sentencia dictada en grado de apelación, por la Sección Segunda de la Iltma.
Audiencia Provincial de Burgos, como consecuencia de juicio ordinario declarativo de menor cuantía,
seguido ante el Juzgado de Primera Instancia número UNO de dicha capital, sobre reclamación de
cantidad,
cuyo recurso fue interpuesto por DON Gregorio y DOÑA Elsa , representados por el Procurador de los
Tribunales Don José Pedro Vila Rodriguez, en el que es recurrida la compañía mercantil "ALLIANZ-RAS
SEGUROS Y REASEGUROS, S.A.", representada por el Procurador de los Tribunales Don Antonio Rueda
Bautista.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Ante el Juzgado de Primera Instancia número Uno de Burgos, fueron vistos los autos de
menor cuantía número 100/94, promovidos a instancias de Don Gregorio y Doña Elsa , con la misma
representación procesal, contra Don Octavio y la Cia. de Seguros Allianz-Ras, S.A., sobre reclamación de
cantidad.
Por la representación de la parte actora se formuló demanda, en base a cuantos hechos y fundamentos de
derecho estimó de aplicación, para terminar suplicando al Juzgado lo que sigue: "... se dicte en su día
sentencia, por la que se declare la obligación de los codemandados de abonar a mis representados la
cantidad de veinticuatro millones cuatrocientas mil pesetas 24.400.000.- ptas. más el 20% de la referida
cantidad, que deberá correr tan solo a cargo de la compañía aseguradora, aplicados bien desde que su
asegurado la notificó la contingencia, bien a partir de los tres meses a partir del momento en que reciba
copia de la presente demanda". Asimismo interesaba el recibimiento del pleito a prueba.
Admitida a trámite la demanda, por la representación de Don Octavio , se contestó a la misma, en base a
cuantos hechos y fundamentos de derecho estimó de aplicación, alegando las excepciones de falta de
personalidad en el actor, falta de personalidad en el demandado y prescripción de la acción, para terminar
suplicando al Juzgado lo que sigue: "... siguiendo el juicio por sus trámites hasta en su día dictar sentencia
por la que se desestime la demanda con expresa imposición de las costas procesales a los actores".
Asimismo interesaba el recibimiento del pleito a prueba.

Por providencia de fecha 14 de Abril de 1.994, se acordó declarar en situación procesal de rebeldía a la
codemandada "Allianz Ras", la que presentó escrito personándose a medio de Procurador, pero sin
contestar la demanda por haber transcurrido el plazo.

Por el Juzgado se dictó sentencia en fecha 11 de Julio de 1.994, cuyo fallo es como sigue: "FALLO.-

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1
Que desestimando la demanda interpuesta por la representación de Don Gregorio y Doña Elsa , contra
Don Jesús Luis y Cia. de Seguros Allianz-Ras, S.A., debo absolver y absuelvo a éstos de las pretensiones
formuladas contra ellos en la presente demanda, imponiendo las costas de este procedimiento a la parte
actora".

SEGUNDO.- Contra dicha sentencia se interpuso recurso de apelación, que fue admitido, y sustanciada la
alzada, la Sección Segunda de la Iltma. Audiencia Provincial de Burgos, dictó sentencia en fecha 2 de
Diciembre de 1.994, cuya parte dispositiva es como sigue: "FALLO.- Desestimar el recurso de apelación
interpuesto por la representación de Don Gregorio y Doña Elsa contra la sentencia dictada el 11 de Julio de
1.994 por la Iltma. Sra. Magistrada-Juez del Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Burgos, en los autos de
juicio de menor cuantía nº 100/94, y, en consecuencia, confirmar la citada resolución, con la sola
aclaración de que, en su parte dispositiva, donde dice " Jesús Luis " debe decir " Octavio ", y con expresa
imposición de las costas procesales causadas en ésta instancia a la parte apelante".
TERCERO.- Por el Procurador de los Tribunales Don José Pedro Vila Rodriguez, en nombre y
representación de Don Gregorio y Doña Elsa , se formalizó recurso de casación que fundó en el siguiente
motivo:
Unico.- "Al amparo del número 4 del artículo 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.- La sentencia que hoy
recurrimos, así como la de primera instancia, se ha dictado, dicho sea con los debidos respetos,
infringiendo el artículo 1.902, 1.101 y siguientes del Código Civil, en relación con los artículos 102, 53 y 54
del Real Decreto 2090/1982, de 24 de Julio, B.O.E. de 2 de Septiembre), por el que se aprueba el Estatuto
General de la Abogacía".
CUARTO.- Admitido el recurso y evacuado el traslado de instrucción, por el Procurador Sr. Rueda Bautista,
en la representación que tenía conferida de la parte recurrida, se presentó escrito impugnando el mismo.
QUINTO.- No habiéndose solicitada por las partes personadas la celebración de vista pública, se señaló
para la votación y fallo del presente recurso el día CUATRO de MAYO, a las 10,30 horas, en que ha tenido
lugar.
Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. ALFONSO BARCALA Y TRILLO-FIGUEROA

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- Don Gregorio y su esposa Doña Elsa promovieron juicio declarativo de menor cuantía contra
Don Octavio y la Compañía de Seguros "Allianz-Ras, S.A.", sobre reclamación de la cantidad de
24.000.000.- de pesetas, más el 20% de dicha cantidad, que deberá correr sólo a cargo de la referida
aseguradora, en concepto de indemnización por daños y perjuicios, cuya reclamación se basaba en las
siguientes alegaciones fácticas, expuestas en síntesis: - El día 13 de Julio de 1.991, falleció en las piscinas
municipales de Melgar de Fernamental (Burgos), el joven Guillermo , de 17 años de edad e hijo de los
actores, siendo la causa inmediata del fallecimiento la parada cardio respiratoria a consecuencia de
sumersión -, - El desgraciado suceso dio lugar a las Diligencias Previas número 686/91, ante el Juzgado de
Instrucción número Seis de Burgos, que fueron archivadas por auto de 31 de Enero de 1.992, que devino
firme al no ser recurrido -, - El matrimonio actor encomendó la defensa de sus intereses al Letrado Don
Octavio siendo el Procurador Don Cesar Gutiérrez Moliner -, - En las mentadas Diligencias se formuló un
escrito de fecha 9 de Agosto de 1.991, solicitando "vista de lo actuado" y otro, del 26 del mismo mes y año,
solicitando la práctica de determinadas diligencias, no apreciándose ninguna otra intervención en la causa,
y no se tienen otras noticias de la marcha del asunto que las derivadas de dos cartas, en las que en 27 de
Diciembre de 1.991 se solicita una cantidad en concepto de provisión de fondos y en 14 de Enero de
1.992, se acusa recibo de la entrega de la misma -, - Extrañado el Sr. Gregorio del silencio y del transcurso
del tiempo, se dirige al Sr. Letrado y obtiene una entrevista a primeros de Julio de 1.993, siendo en ese
momento en que tiene conocimiento del archivo de las Diligencias en 31 de Enero de 1.992, que no había
sido recurrido y había transcurrido el año que se señala para el ejercicio de las acciones derivadas de
culpa o negligencia, y en 23 de Julio de 1.993 recibió del Sr. Letrado fotocopia de las diligencias - y – El
matrimonio actor ha perdido la ocasión de ejercer acciones penales contra el Ayuntamiento propietario de
las piscinas, y, por falta de información, la posibilidad de ejercer acciones civiles del artículo 1.902 del
Código Civil contra el Ayuntamiento y la Compañía de Seguros con la que la Corporación tuviera suscrita
póliza de riesgos -. La reclamación indemnizatoria fué desestimada por el Juzgado de Primera Instancia
número Uno de Burgos en sentencia de 11 de Julio de 1.994, que fué confirmada por la dictada, en 2 de
Diciembre siguiente, por la Sección Segunda de la Iltma. Audiencia Provincial de la citada capital, en cuya
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2
sentencia se estimó probado lo que sigue: Que el día 13 de Julio de 1.991 falleció el menor Guillermo , que
contaba 17 años de edad, quien murió ahogado en la piscina municipal de Melgar de Fernamental, hecho
por el cual se iniciaron en el Juzgado de Instrucción número Seis de Burgos las Diligencias Previas
penales nº 686/91, personándose en las mismas el apelante, Don Gregorio , padre del fallecido, el 9 de
Agosto de 1.991, otorgando poder "apud acta" a favor del Procurador Don Cesar Gutiérrez Moliner y
designando en el mismo al Letrado Don Octavio , para la defensa de sus intereses en el citado
procedimiento, quien propuso determinadas diligencias de prueba, y practicadas éstas y otras acordadas
de oficio por el Juzgado, recayó
Auto de archivo de las citadas Diligencias Previas el 31 de Enero de 1.992, en atención a lo dispuesto en el
artículo 789-5, primera, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por entender el Instructor que los hechos
investigados no eran constitutivos de infracción penal, resolución ésta que fué notificada al Procurador, Sr.
Gutiérrez Moliner el 4 de Febrero de 1.992, y, por carta fechada el día 6 del mismo mes y año, el Sr.
Octavio
comunicó al Sr. Gregorio textualmente lo siguiente: "Muy Sr. mío: El Juzgado de Instrucción nº Seis de
Burgos, ha dictado auto sobreseyendo las diligencias penales incoadas con motivo del triste fallecimiento
de su hijo Guillermo (Q.E.P.D.). A la vista de las pruebas practicadas, entiendo que no hay responsabilidad
penal alguna, y no merece la pena recurrir el Auto, pues nada conseguiríamos. Reciba un cordial saludo", y
no hay constancia que, una vez conscientes de que el procedimiento penal había terminado, solicitasen
información al Sr. Octavio acerca de otras posibilidades para ser satisfechas sus pretensiones
indemnizatorias, no constando que el Letrado asumiese la obligación genérica de defender en toda clase
de procedimientos los intereses de los demandantes, y sí, en cambio, que fué sólo designado en un
apoderamiento "apud acta" para defender los intereses del Sr. Guillermo en las concretas diligencias
penales en que éste decidió personarse.

SEGUNDO.- El recurso de casación formalizado por el matrimonio Guillermo Elsa apoya en un único
motivo que, amparado en el ordinal 4º del artículo 1.692 de la ley de Enjuiciamiento Civil, denuncia la
infracción de los artículos 1.902, 1.101 y siguientes del Código Civil, en relación con los artículos 102, 53 y
54 del Real Decreto 2090/82, de 24 de Julio, que aprueba el Estatuto General de la Abogacía, y su
desarrollo argumental responde, resumidamente a cuanto sigue: - Según la sentencia de 4 de Febrero de
1.992, las normas del referido Estatuto imponen al Abogado actuar con diligencia, cuya exigencia debe ser
mayor que la propia de un padre de familia dados los cánones profesionales recogidos en su Estatuto -, -
Cuando una persona sin formación jurídica ha de relacionarse con los Tribunales de Justicia, se enfrenta
con una compleja realidad, por lo que la elección de un abogado constituye el inicio de una relación
contractual basada en la confianza, y de aquí, que se le exija, con independencia de sus conocimientos o
del acierto en los planteamientos, diligencia, mayor aún que la del padre de familia -, - La carta remitida el
6 de Febrero de 1.992 por el Sr. Octavio no garantizaba a nadie que llegase a su destino, y menos aún que
fuese recibida en tiempo hábil para que los interesados, previo el oportuno asesoramiento, pudieran al
menos opinar y eventualmente ordenar, recurrir el Auto de archivo, y no garantizaba al remitente que, a su
recepción, fuese debidamente comprendida, en su significado y efectos jurídicos implícitos por los
destinatarios, como así sucedió, y la diligencia exigida al Letrado, requería inexcusablemente cerciorarse
de
la recepción de la misiva y de sí sus clientes comprendían su contenido, así como los efectos jurídicos y
vías procesales que, a partir del momento en que el Auto de archivo devenía firme, se abrían a su posible
ejercicio en un plazo preclusivo -, - La conducta del abogado ha producido un daño objetivo, impidiendo el
ejercicio de una acción legítima y adecuada a las circunstancias del caso, sin que sean atendibles
especulaciones en torno a si pudiera existir una responsabilidad, contractual o no, en la conducta de los
propietarios de las piscinas - y - Un abogado, para cumplir los requisitos de diligencia especial hacia sus
clientes, debe cerciorarse que sus clientes están perfectamente informados, cada vez que los avatares
procesales abren una nueva etapa esencial para sus intereses, de lo que ello implica o a los mismos
pudiera afectar -.

TERCERO.- Dado que la acción ejercitada contra el Letrado Sr. Octavio se pretende fundamentar en una
omisión de la diligencia a que estaba obligado a observar, dentro del marco programático de corresponder
a la Abogacía de forma exclusiva y excluyente la protección de todos los intereses que sean susceptibles
de defensa jurídica, como se proclama en el artículo 9 del Estatuto General de la Abogacía, aprobado por
Real Decreto 2090/1.982, de 24 de Julio, y dado, también, que tal comportamiento deontológico estaría en
función de actos personales concretos, ya activos, ya pasivos, no cabe duda que habrán de ser tenidos en
cuenta los hechos declarados probados.
CUARTO.- Pues bien, aún cuando no constase que el citado Letrado hubiese asumido una obligación
genérica de defender los intereses del matrimonio actor en toda clase de procedimientos al haber sido
designado en un apoderamiento "apud acta" en punto a la defensa en las concretas diligencias penales en
que decidieron personarse, no cabe duda alguna de que en la carta que les dirigió en la fecha del 6 de
Febrero de 1.992, no debió haberse limitado a aconsejar que no merecería la pena recurrir el auto de
sobreseimiento de las referidas actuaciones penales, en cuanto que en buena técnica jurídica y en Centro
de Documentación Judicial
3
cumplimiento del deber de confianza que en él habían depositado sus clientes y a tenor de la diligencia
correspondiente al buen padre de familia que impone el artículo 1.104 del Código Civil, tendría que haber
extendido el consejo a las posibilidades de defensa de una reclamación en el orden civil por culpa
contractual o extracontractual, y a la conveniencia de mantener una entrevista inmediata con el matrimonio
para explicarles con detalle el alcance y significado de tales posibilidades, proceder el así indicado que,
indudablemente, se habría acomodado al correcto y normal cumplimiento de las obligaciones
deontológicas inherentes al ejercicio de la Abogacía rectamente entendida, y sin que sea factible exculpar
el proceder enjuiciado por las circunstancias de que los clientes no hubieran solicitado al Sr. Letrado les
informase acerca de otras posibilidades de satisfacer sus pretensiones y de que en una entrevista
celebrada en fecha
muy posterior, en Junio de 1.993, les indicase aquel "que quedaba la acción civil", pues esas
circunstancias carecen de relevancia respecto a desvirtuar la omisión inicial en que se incurrió en la carta
de referencia

QUINTO.- Las consideraciones que anteceden permiten llegar a la conclusión de que el


comportamiento que ha quedado explicado vino a suponer un quebrantamiento, por vía omisiva, en la
observancia de los deberes y obligaciones profesionales que incumbían al Letrado Sr. Octavio y que le
eran exigibles a tenor de la Disposición General contenida en el artículo 9 del Estatuto del que se hizo
mención y de los concretos deberes reseñados en sus artículos 53 y 54, en una interpretación lógica y
racional de los
mismos, siendo indudable que ello representó una conducta negligente por omisión y como tal,
comprendida en el artículo 1.101 del Código Civil y, especialmente, en el 1.902 de dicho texto legal, así
como en el 102 del repetido Estatuto, y susceptible de indemnización en cuanto que originó un daño de
índole moral al matrimonio actor -ahora recurrente-, sin que semejante reparación deba hacerse extensiva
a otros daños de
distinta naturaleza, cuya indemnización se estima por la Sala, obrando con criterios razonables y
prudenciales, fijarla en la cuantía de quinientas mil pesetas, incrementada con los intereses legales a
computar desde la fecha de la presente resolución y el pago de la indemnización habrá de correr a cargo
del Sr. Letrado y de la Compañía aseguradora, ambos [Link].- Cuanto ha quedado
razonado conduce a estimar a estimar el recurso de casación formalizado por el matrimonio Guillermo ,
con la consecuente casación y revocación de las dos sentencias, la recurrida y de instancia, llevando ello
consigo la estimación de la demanda en los términos que han sido
expuestos y en materia de costas y de acuerdo con los criterios establecidos en los rituarios artículos 523,
710 y 1.715.2, resulta oportuno no hacer declaración expresa alguna en relación con las causadas en las
dos primeras instancias y en el presente [Link] lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad
conferida por el pueblo español

FALLAMOS
QUE DECLARANDO HABER LUGAR AL RECURSO DE CASACION interpuesto por Don Gregorio y Doña
Elsa contra la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Iltma. Audiencia Provincial de Burgos de
fecha dos de Diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, debemos casar y casamos la misma, así
como revocar la dictada en once de Julio de mil novecientos noventa y cuatro por el Juzgado de Primera
Instancia número Uno de la referida capital, y en su lugar y con estimación parcial de la demanda
formulada por los recurrentes contra Don Octavio y la Compañía de Seguros y Reaseguros "Allianz-Ras,
S.A.", debemos declarar y declaramos la obligación de los codemandados de abonar a los actores la
cantidad de quinientas mil pesetas, con los intereses legales desde el momento de la fecha de la presente
resolución, y
ello, sin hacer pronunciamiento expreso sobre las costas causadas en las dos primeras instancias y en el
recurso de casación.
Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA pasándose al efecto las
copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y firmamos .- A. VILLAGOMEZ RODIL.- L. MARTINEZ-
CALCERRADA Y GOMEZ.- A. BARCALA Y TRILLO-FIGUEROA.- RUBRICADOS.-
PUBLICACIÓN.- Leída y publicada fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. Alfonso Barcala y Trillo-
Figueroa, Ponente que ha sido en el trámite de los presentes autos, estando celebrando Audiencia Pública
la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el día de hoy; de lo que como Secretario de la misma,
certifico.

Muerte en la piscina
Guía legal y jurisprudencial, a propósito del Decreto catalán 165/2001, de 12 de junio, sobre el
socorrismo en las piscinas
Facultad de Derecho
Universitat Pompeu Fabra
Barcelona, noviembre de 2001
SUMARIO
Introducción
La obligación reglamentaria
a) El nuevo texto reglamentario, b) obligatoriedad del servicio de socorrismo para las piscinas de más de
200 m2, c) obligatoriedad de vigilancia para las piscinas de hasta 200 m2, d) la excepción turística, e)
obligación absoluta para las escuelas.
Las piscinas exceptuadas: unifamiliares y comunidades de vecinos, alojamientos turísticos hasta 15
plazas y casas rurales. Balnearios y parques acuáticos.
La obligatoriedad del servicio de socorrismo en el resto de CCAA
Guía jurisprudencial
a) causas y consecuencias, b) distribución de casos según la titularidad de la piscina, c) casos ganados y
casos perdidos, d) negligencia de los socorristas y mal estado de las instalaciones, e) concurrencia de
culpas, f) culpa exclusiva de la víctima, g) cuantías.
Anexo I. Resumen de los casos: 1. Piscinas de titularidad pública. 2. Piscinas de titularidad privada: a)
uso colectivo, b) uso privado
Anexo II. La normativa de las CCAA
Obligación para todas las piscinas de uso público
Previsión genérica
Previsión detallada: número de socorristas en función m2 superficie piscina
Obligación para las piscinas a partir de un mínimo de superficie
Supuestos especiales: superficie y profundidad y número de usuarios
Anexo III. Relación de noticias aparecidas en la prensa escrita entre el 1 de junio y el 15 de septiembre
de 2001 sobre personas ahogadas o gravemente heridas en piscinas

Introducción
El ahogamiento en una piscina es, desgraciadamente, bien conocido en el derecho de daños. Estos
accidentes no son infrecuentes y cuando provocan la muerte o lesiones graves suelen generar una acción
de reclamación de daños por parte de la persona o personas afectadas contra las personas o instituciones
responsables de la instalación donde se produce.
Según una nota de prensa de la Unión de Consumidores ([Link]), aparecida este pasado verano, el
ahogamiento por inmersión es la segunda causa de muerte infantil en el Estado, únicamente superada por
las muertes causadas en accidentes de tráfico y por encima de las caídas. De la nota se destaca
igualmente que cada año mueren ahogadas entre 70 y 150 personas en piscinas, playas o ríos. De este
dato impresiona particularmente que el 80% de los casos se produce en piscinas privadas, que son las
únicas que, como veremos, permanecen fuera del ámbito de aplicación de las medidas de seguridad
establecidas en los reglamentos autonómicos, siendo la mayoría de las víctimas niños y niñas, un tercio de
los cuales mueren antes de haber cumplido los cuatro años. Las estadísticas oficiales ([Link]) dan
cifras mucho más elevadas de muerte por ahogamiento, segregando incluso las inmersiones, pero sin
separar suficientemente las causas de la muerte.
Estas cifras también parecen tener correspondencia con el número y el tipo de piscinas existentes. Según
el resumen de un estudio de mercado de la consultora Ronald Berger & Partners consultable en la página
web de la "Asociación de fabricantes de equipos, productos químicos y constructores de piscinas" en el
conjunto del Estado español había en el año 1998 406.000 piscinas. De éstas sólo unas 2.600 son de
titularidad pública; 54.000 son privadas colectivas y unas 350.000 son familiares. Entre las privadas
colectivas se incluyen las de los hoteles (5.000), campings (8.000), clubes deportivos (2.000), centros de
talasoterapia (100) y, de forma muy destacada, las de zonas residenciales (39.000). En el año 1999 se
construyeron 23.000.
No obstante, según el II Censo Nacional de Instalaciones Deportivas llevado a cabo por el Consejo
Superior de Deportes el número de piscinas, con datos cerrados a 30 de marzo de 1998, en el conjunto del
Estado es sensiblemente diferente: hay 1.692 piscinas cubiertas y 27.650 descubiertas.
En la página del CSD se puede consultar también el número de piscinas por CCAA, que tampoco
coinciden con las cifras globales del mismo CSD, actualizadas a febrero de 2001, aunque la forma de
clasificación (piscinas deportivas, recreativas, pequeñas y de saltos) no permite establecer conexiones con
la normativa sobre socorristas.
Únicamente siguiendo las noticias aparecidas en la prensa escrita durante los meses de verano de 2001
encontramos hasta 26 casos de personas, mayoritariamente niños y niñas, accidentados o ahogados en
piscinas, en su mayoría privadas, de todo el Estado

(véase
Anexo III).

La obligación para determinadas piscinas de disponer de socorristas existe a nivel estatal desde hace
muchos años. Todas las piscinas públicas están obligadas desde 1958, obligación que fue ligeramente
modificada en 1960. Las piscinas privadas, con la única excepción de las que se puedan considerar
como exclusivamente familiares lo están desde 1961. Los datos estadísticos, la prensa y la selección de
jurisprudencia nos indican, sin embargo, que esta obligación no es demasiado efectiva.
La situación no parece haber mejorado demasiado después que las Comunidades Autónomas (CCAA)
hayan asumido competencias en Sanidad y todas, salvo la de Extremadura, hayan dictado normas que, sin
tener ya en cuenta la titularidad pública o privada, regulan las condiciones higiénicas y sanitarias para las
piscinas de uso colectivo, también llamadas de uso público, entre las que, aunque con diferentes
versiones, encontramos la obligación de disponer de un servicio de salvamento y socorrismo.
La obligación reglamentaria
El 26 de junio de 2001 el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (n. 3417), publicó el
Decreto 165/2001, de 12 de junio, que modifica la redacción de los artículos 17 y 25 del
Decreto 95/2000, de 22 de febrero, por el que se establecen las normas sanitarias aplicables a las
piscinas de uso público (DOGC n. 3092, 6.3).
Estas normas tienen por finalidad, según sus exposiciones de motivos, garantizar que las condiciones de
las piscinas no tengan un efecto negativo sobre la salud y el bienestar de los usuarios. Así, además de
regular algunas condiciones de las construcciones, las características del agua y su tratamiento establecen
medidas más directamente encaminadas a garantizar la seguridad y a minimizar riesgos para los usuarios.
Entre estas normas encontramos algunas medidas de prevención de accidentes como, entre otras, la
prohibición de la utilización de trampolines, palancas y toboganes en las áreas donde se permite
simultáneamente el baño, disponer de un local con botiquín para poder garantizar la asistencia de primeros
auxilios o la disposición de salvavidas suficientes (arts. 12, 13 y 14 del Decreto 95/2000). La medida más
destacable en este sentido es la prevista por el art. 17:
la presencia obligatoria de servicios de salvamento y socorrismo.
a) El nuevo texto reglamentario
El Decreto 165/2001 ha dado una nueva redacción al art. 17 que es la siguiente:
"17.1 Las piscinas que dispongan de uno o más vasos con una superficie total de lámina de agua superior
a los 200 metros cuadrados deben disponer, durante el horario de baño establecido, de un servicio de
salvamento y socorrismo de acuerdo con el número de personas que se bañan o practican la natación, el
número y la visibilidad de los vasos y las actividades que se realicen. La previsión del número de
socorristas para un determinado período de tiempo debe estar documentada, bajo la responsabilidad del
titular de las instalaciones, con indicación de la identidad del personal, formado debidamente, encargado
de este servicio y el horario de desarrollo de su función. En este mismo documento debe constar también
la previsión de bañistas, por períodos de cada temporada de apertura. Los socorristas deben poder ser
identificados de manera fácil por los usuarios de la piscina. El personal de este servicio debe registrar las
asistenciasprestadas a los usuarios de la piscina. A los efectos la determinación del número de socorristas
se tendrá en cuenta, como mínimo, la relación de un socorrista para cada grupo de doscientos bañistas o
fracción. El número de bañistas se calculará a razón de dos por cada cinco metros cuadrados de lámina de
agua.
17.2 En las piscinas que dispongan de uno o más vasos con una superficie total de lámina de agua igual o
inferior a los 200 metros cuadrados, no es obligatoria la presencia de personal de salvamento y
socorrismo.
Sin embargo, en aquellas instalaciones en que se acceda a la piscina mediante el pago de una cantidad en
concepto de entrada o de cuota de acceso directa debe haber una persona encargada de la vigilancia de
los bañistas y de la supervisión del cumplimiento de las normas de régimen interno, especialmente en
aquellos aspectos que hacen referencia a la prevención de los accidentes. Esta persona deberá de tener
habilidades básicas en la práctica de la natación y deberá estar en posesión de la titulación de grado
superior de animación de actividades físicas y deportivas o del diploma de monitor en el ocio infantil y
juvenil entregado por la Secretaría General de Juventud, o bien de acreditar la superación de los
programas de atención sanitaria inmediata de nivel 1 ó 2 a que hace referencia el Decreto 225/1996, de 12
de junio, por el que se regula la formación en atención sanitaria inmediata.
Así mismo, en las piscinas de estas mismas dimensiones que estén integradas en establecimientos
derestauración, como también en alojamientos turísticos, incluidos los campings, y otros tipos de
instalaciones y establecimientos reservados al uso exclusivo de las personas que estén alojadas, sin
necesidad de pago de una cuota de acceso directa, debe haber una persona que, entre sus tareas, esté
encargada de la vigilancia de los bañistas y de la supervisión del cumplimiento de las normas de régimen
interno, especialmente en aquellos aspectos que hacen referencia a la prevención de los accidentes.
En las piscinas a que hace referencia el párrafo inmediatamente anterior, cuando la dirección del
establecimiento programe actividades organizadas de natación o juegos acuáticos destinadas a grupos de
personas menores de edad, la vigilancia, mientras duren éstas, será asumida por una persona que tenga
habilidades básicas en la práctica de la natación y esté en posesión de la titulación de grado superior de
animación de actividades físicas y deportivas o del diploma de monitor en el ocio infantil y juvenil entregado
por la Secretaría General de Juventud, o bien que acredite la superación de los programas de atención
sanitaria inmediata de nivel 1 ó 2 a que hace referencia el Decreto 225/1996, de 12 de junio, citado, sin
perjuicio de lo que dispone el apartado 4 de este artículo.
En la entrada de las instalaciones a que hacen referencia los párrafos anteriores, como también en la zona
de baño, debe fijarse, en un lugar perfectamente visible para los usuarios, un letrero con el siguiente
mensaje:

-Esta instalación no dispone de servicio de salvamento y socorrismo- 17.3 Quedan excluidas de las
obligaciones de presencia de personal de salvamento y socorrismo y de vigilancia establecidas en los
apartados anteriores las piscinas integradas en alojamientos turísticos en las modalidades de residencias-
casas de payés reguladas en el Decreto 214/1995, de 27 de junio (DOGC núm. 2085, de 7-8-1995), como
también en los demás alojamientos turísticos con una capacidad máxima autorizada de 15 plazas.
Estos alojamientos turísticos, en la zona de baño, deben fijar, en un lugar perfectamente visible para los
usuarios, un letrero con el siguiente mensaje: -Esta piscina no dispone de servicio de salvamento y
socorrismo ni de vigilancia de los bañistas-. Las normas de régimen interno de estas piscinas deberán
hacer constar la prohibición que los menores de 14 años puedan acceder a la piscina sin la presencia de
un adulto responsable.
17.4 En las piscinas de todo tipo de instalaciones, cuando estén ocupadas por grupos de niños y de
jóvenes en ejercicio de actividades con finalidad educativa, cultural, lúdica, recreativa, social o de
esparcimiento, organizadas de acuerdo con su normativa reguladora, por los centros docentes de nivel no
universitario de Cataluña para sus alumnos, bajo la responsabilidad de los propios profesores, será
obligatoria la presencia del servicio de salvamento y socorrismo previsto en el apartado 1 de este artículo».
b) Obligatoriedad del servicio de socorrismo para las piscinas de más de 200 m2
El nuevo texto del art. 17 concreta la obligación restableciendo el mínimo de superficie de lámina de
agua de las piscinas de uso público que deben disponer obligatoriamente del servicio de socorrismo en
una superficie superior a 200 m2. La modificación consiste en este punto en eliminar el carácter abierto de
la redacción del art. 17 dada en el año 2000 que no establecía ningún mínimo, el cual, sin embargo, existía
ya desde 1987 (art. 35 del Decreto 193/1987, de 19 de mayo, DOGC n. 852, 15.6) siendo aplicable a las
mismas piscinas que actualmente e, incluso a más, como era el caso de las comunidades de vecinos
superiores a veinte viviendas.
Este mínimo, no obstante, puede quedar ahora en entredicho, ya que el nuevo art. 17 no lo establece con
el objetivo de hacer obligatoria la presencia de socorristas a partir de la superficie que indica, sino que lo
que resulta obligatorio es la existencia de un servicio de salvamento y socorrismo. Así, a partir de la
superficie indicada la piscina debe tener el servicio, pero el número efectivo de socorristas no se
determina directamente sino que queda en función del número de bañistas. De esta forma, la modificación
relevante del art. 17 es en este punto el establecimiento del mínimo de un socorrista por cada grupo
de 200 bañistas o fracción.
Para cumplir las finalidades mencionadas en la exposición de motivos "garantizar la seguridad de los
usuarios" será necesario entender que la mención a la fracción tiene como objetivo hacer
obligatoria la presencia de los socorristas también para grupos de bañistas de menos de 200
personas. No haber establecido más claramente esta obligación en el texto reglamentario y la
introducción de un criterio normativo para calcular el número de bañistas a razón de 2 por cada 5m2
genera sin embargo una duda que podría permitir al receptor de la norma no hacer efectiva la
presencia de socorristas hasta el momento en que efectivamente, o de acuerdo con las previsiones
documentadas que debe realizar, haya un grupo de 200 personas. La duda existe también en el caso
de fracciones por encima del mínimo de 200 bañistas puesto que no se establece que ello deba
implicar la presencia de ningún socorrista adicional.
Para una piscina ligeramente superior a 200 m2 si calculamos el número de bañistas de acuerdo con
lo establecido en el reglamento nos salen unos 80 bañistas. Entonces será necesario interpretar que
cuando el reglamento se refiere a grupo de 200 bañistas o fracción, esta fracción no es sólo superior
a 200 bañistas sino también inferior puesto que en caso contrario la obligación de cómo mínimo un
socorrista no debería aplicarse en estos casos. Si seguimos calculando el número de bañistas según
el criterio fijado por el reglamento el mínimo de un socorrista sólo se produce en el supuesto de una
piscina de 500 m2 caso en que tenemos exactamente los 200 bañistas. El segundo socorrista sólo
será necesario a partir de los 1000 m2.
En cualquier caso la introducción de la "referencia numérica que permita calcular el número más
idóneo de socorristas en función del número de personas" tal como menciona la exposición de
motivos comporta una reducción del criterio establecido en el Decreto catalán de 1987 el cual al
no hacer depender el número mínimo de socorristas de ningún criterio adicional hacía estrictamente
obligatorio el número que fijaba (un socorrista para piscinas superiores a 200 m2, dos para piscinas
entre 500 y 1000 m2 y número a determinar, caso por caso, por el Departamento de Sanidad, para
las piscinas de más de 1000 m2). La reducción lo es también respecto de la normativa estatal de
1960 que había establecido un mínimo de 2 socorristas para los grupos de 200 bañistas y es
también inferior a las normas del resto de CCAA, con la excepción de la normativa de las Islas
Baleares que establece el aforo (250 personas) como único criterio para fijar el número mínimo de un
socorrista.
El segundo elemento que nos permite diferenciar entre el servicio y la presencia física de socorristas
en la piscina es que no se obliga a que estén presentes en la piscina durante todo su horario de
funcionamiento. Esta obligación está expresamente prevista en todos los reglamentos de las otras
CCAA, con la única matización en el caso de Cantabria que excluye las piscinas de menor superficie
fuera de los períodos de máxima afluencia pero con un mínimo para este período de cuatro horas.
En el caso del nuevo Decreto catalán no lo establece como tampoco lo hizo el Decreto de 2000 que
eliminó esta obligación que sí preveía el último apartado del mencionado art. 35 del Decreto de 1987
(derogado por el Decreto de 2000).
Así, en contra de lo que una primera lectura del Decreto de 2001 nos podía hacer pensar, la
existencia obligatoria de un servicio de socorrismo puede no comportar que, siempre y en
todo caso, se disponga de como mínimo un socorrista en las piscinas obligadas a tener el
servicio.
c) Obligatoriedad de vigilancia para las piscinas de hasta 200 m2
Lo que sí puede considerase una novedad es la presencia obligatoria de un vigilante con tareas
específicas de prevención de accidentes en las piscinas de superficie de lámina de agua inferior o
igual a 200 m2.
Hasta ahora, y desde la reglamentación estatal de 1960, ya prevista también parcialmente en la
reglamentación precedente de 1930, existía la obligación de disponer de un vigilante, en cierta
medida un encargado del mantenimiento de las instalaciones, pero sus funciones no incorporaban la
de tener que poder hacer de socorrista sin serlo. Esta obligación se aplica no obstante sólo en las
piscinas que cobran algún tipo de entrada a sus usuarios y, únicamente en este caso, se exige
que el vigilante tenga habilidades básicas en la práctica de la natación y que esté en posesión de la
titulación de grado superior de animación de actividades físicas y deportivas o bien del diploma de
monitor en ocio infantil y juvenil de la Secretaría General de Juventud o bien acreditar la superación
de los programas de atención sanitaria inmediata, nivel 1 o 2, regulados por el Decreto 225/1996.
La sutil modificación que realiza el Decreto de 2001 del art. 25 del Decreto de 2000 nos permite
reafirmar lo dicho hasta ahora ya que la previsión según la cual las piscinas deben tener un
responsable del mantenimiento y del correcto funcionamiento de las instalaciones consiste en que
mientras en el texto del 2000 el titular de la piscina tenía que garantizar la presencia de este
responsable ahora el texto del 2001 establece que el titular de la piscina tiene que garantizar
únicamente la disponibilidad.
d) La excepción turística
En el caso de piscinas de menos de 200 m2 integradas en establecimientos de restauración,
alojamientos turísticos y campings y en otros tipos de instalaciones reservadas al uso exclusivo de
los que estén alojados sin necesidad de pago de ninguna cuota de acceso el vigilante que, de
acuerdo con el art. 17.2 apartado segundo, tiene las mismas obligaciones que el mencionado
anteriormente, es decir, vigilancia de bañistas y supervisión del cumplimiento de las normas de
régimen interno, especialmente en lo que se refiere a la prevención de accidentes, no debe estar,
paradójicamente, en posesión de ninguna titulación.
Se trata, en definitiva, del mismo vigilante que ya estaban obligados a tener en aplicación de las
reglamentaciones anteriores y que, como hemos visto, además, ahora tampoco debe estar presente
en la piscina sino que su titular sólo tiene que garantizar la disponibilidad.
En estos casos sólo se exige titulación, y no de socorrista sino de monitor, para el supuesto que en
la piscina se realicen actividades de natación o juegos acuáticos organizados por la dirección del
establecimiento y que estén destinados a menores de edad.
Para piscinas de superficie superior los establecimientos turísticos quedan sujetos a la obligación del
apartado primero sin ninguna otra excepción que la prevista en el art. 17.3 (véase el apartado
siguiente de este trabajo), tal como lo estaban desde la entrada en vigor de la reglamentación estatal
de 1961 para las piscinas privadas, obligaciones existentes también en el Decreto catalán de 1987
que sustituyó la reglamentación estatal.
e) Obligación absoluta para las escuelas
El art. 17.4 establece la obligación con carácter absoluto cuando se trata de grupos escolares (niños
y jóvenes) que realicen actividades en piscinas organizadas por una escuela. En este caso, y
aplicable a cualquier piscina en la que se lleve a cabo una actividad escolar, se debe disponer
obligatoriamente de la presencia del mismo servicio de salvamento y socorrismo que prevé el
apartado primero del art. 17. El matiz utilizado en el apartado cuarto para reenviar al primero parece
suficiente para no hacer depender en este caso la presencia efectiva de como mínimo un socorrista
del número de bañistas (escolares): el servicio del que se debe disponer obligatoriamente de
acuerdo con el apartado primero tiene que estar presente obligatoriamente. Cosa que nos
permite en este caso disipar la duda sobre la fracción inferior a 200 bañistas expresada
anteriormente.
En el caso de las escuelas se establece la obligación en función no de la peligrosidad concreta de
una piscina como se hace en el resto del Decreto (superficie y número de bañistas) sino directamente
por la propia naturaleza de la actividad. Por tanto, pese a tener una siniestralidad muy baja, ya no es
suficiente que la escuela disponga de monitores especializados en actividades en piscinas o bien que
la vigilancia de los alumnos quede encargada también al personal docente presente en la actividad.
Lo que sí parece ser un requisito para la aplicación de la obligación es que la actividad esté
organizada por la escuela y bajo la responsabilidad de sus profesores. Esto plantea algún
interrogante.

El reglamento no se refiere a escuelas sino que dirige la obligación a los "centros docentes de nivel
no universitario" que no son únicamente las escuelas de enseñanza primaria, secundaria o de
bachillerato. Por tanto puede afectar a escuelas de adultos, escuelas profesionales, etc. La referencia
a que la actividad esté organizada por el centro docente y bajo la responsabilidad de sus profesores
tampoco es clara. Parece tratarse de un uso vulgar del término responsabilidad y que no tiene nada
que ver con la responsabilidad por daños puesto que, como es sabido, en las actividades escolares la
responsabilidad por daños recae, de acuerdo con el art. 1903 CC, en el titular del centro escolar. Esta
mención puede, por otro lado, facilitar la falta de aplicación de la obligación cuando estas actividades
sean contratadas y prestadas por terceros ajenos a la escuela y sin estar, por tanto, bajo ninguna
responsabilidad de sus propios profesores.
Las piscinas exceptuadas: unifamiliares y comunidades de vecinos, alojamientos turísticos
hasta 15 plazas y casas rurales. Balnearios y parques acuáticos.
Las obligaciones que establece esta reglamentación no se aplican a todas las piscinas. Así, queda
claro que la regulación va destinada únicamente a las piscinas, que con independencia de su
titularidad, pública o privada, sean de uso público. Los artículos 1 y 2 del Decreto 95/2000
establecen el ámbito de aplicación y las definiciones aplicables a las piscinas.
El art. 1.2 excluye las piscinas de uso particular. El art. 2 otorga esta consideración a todas las
piscinas unifamiliares o de comunidades de vecinos de uso privativo para sus titulares.
El Decreto no ha mencionado expresamente las piscinas pertenecientes a conjuntos inmobiliarios,
por eso, pese a la posible interpretación analógica, en todos los casos en que no podamos hablar de
la existencia de una comunidad de vecinos, estas piscinas quedan literalmente incluidas en el ámbito
de aplicación de la obligación.
Es necesario tener en cuenta que éste es uno de los casos en que se producen más muertes (véase
el Anexo III). En este sentido, la modificación efectuada por el Decreto 165/2001 vuelve a mostrarse
reductora de las obligaciones precedentes ya que el Decreto de 1987, vigente hasta el 2000, sólo
exceptuaba las comunidades de hasta un máximo de 20 viviendas.
La nueva normativa se aparta también de la generalidad de normas autonómicas ya que esta
excepción sólo se establece en el mismo sentido en la normativa de las Islas Baleares y de Castilla-
León. En el resto de CCAA la excepción o bien no existe (Islas Canarias y, con requisitos de
superficie y profundidad en Aragón) o bien no es general estableciéndose por debajo de un límite de
número de viviendas (30 en Madrid, 20 en Andalucía, Cantabria y Navarra) o por debajo de un
número teórico de usuarios (100 en Valencia). La normativa precedente (Orden estatal de 12.7.1961,
que hizo aplicable a las piscinas privadas las mismas obligaciones que las existentes para las
públicas), mantenida en el supuesto de Castilla-La Mancha, sólo excluyó las piscinas de carácter
exclusivamente familiar, entre las que posiblemente podemos considerar incluidas las pertenecientes
a comunidades de vecinos.
La Administración tiene, además, mecanismos de control e inspección que le permiten analizar las
circunstancias de las piscinas caso por caso. Ésta es una competencia que parece que debería
mantenerse para hacer más efectiva la prevención de accidentes. Así sucede en otras CCAA como
Murcia, La Rioja, Galicia, Asturias y el País Vasco, donde existe la exclusión por debajo de 20
viviendas, pero sin que las piscinas de comunidades de vecinos con más de 20 viviendas queden
automáticamente sujetas a la obligación.
Así, en los casos de Murcia y La Rioja quedan, en principio, excluidas pero la Administración les
puede obligar a disponer de socorristas, caso por caso, teniendo en cuenta las circunstancias
concretas de cada piscina. En cambio, en Asturias quedan, en principio todas obligadas pero la
Administración las puede excluir caso por caso. En Galicia están igualmente todas incluidas pero se
exceptúan en función de la superficie de las piscinas de menos de 200 m2 y 1,60 m de profundidad.
Y, en el supuesto del País Vasco quedan excluidas las de menos de 20 viviendas, entre 20 y 50 lo
pueden estar previa solicitud y quedan incluidas todas las de más de 50 viviendas.
En segundo lugar, quedan también exceptuadas (art. 17.3) las piscinas de las residenciascasas
rurales y las de cualquier tipo de alojamiento turístico con capacidad máxima de 15 plazas. En
estos casos, como también en el caso del resto de alojamientos turísticos y otros que no disponen de
servicio de salvamento y socorrismo el Decreto obliga a fijar en un lugar perfectamente visible, dentro
de la zona de baño, un rótulo que incorpore el mensaje:
"Esta piscina no dispone de servicio de salvamento y socorrismo ni de vigilancia de los bañistas", y a
hacer constar en las normas de régimen interno la prohibición que los menores de 14 años puedan
acceder a la piscina sin la presencia de un adulto responsable.
Permanecen también excluidas de la aplicación del Decreto las piscinas de aguas termales y
cualquier otra destinada a finalidades exclusivamente medicinales, exclusión común en los
reglamentos autonómicos, que también suelen incluir los centros de hidroterapia. Estos centros
tienen su normativa propia que ha sido también recientemente modificada. El Decreto 271/2001, de 9
de octubre (DOGC n. 3497, 22.10) establece los requisitos técnicosanitarios de estos servicios y
deroga el Decreto 262/1990, de 23 de octubre (DOGC n. 1365, 9.11) que regulaba únicamente los
balnearios.

Encontramos también en una normativa diferente, sin ninguna mención en el Decreto aquí analizado
pese a tratarse de piscinas de uso público, la regulación de las piscinas de los parques acuáticos: el
Decreto 103/1988, de 28 de marzo, por el cual se regula la instalación y el funcionamiento de los
parques acuáticos (DOGC n. 990, 11.05; corrección de errores DOGC n. 1020, 20.7), modificado
posteriormente por los Decretos 92/1991, de 8 de abril (DOGC n. 1446, 24.5) y 235/1994, de 26 de
julio (DOGC n. 1951, 23.9). En este caso la reglamentación es más exigente ya que se trata de una
actividad con una potencialidad mayor de riesgo, de manera que el socorrista es obligatorio en todos
los vasos y se combina con la presencia de monitores. El art. 17 del Decreto mencionado establece:
"En cada uno de los vasos de recepción habrá socorristas diplomados y siempre con posibilidad de
comunicación visual y acústica constante con los monitores correspondientes, a fin de asegurar la
máxima seguridad de la atracción.
1 El número de socorristas será de un mínimo de:
a) 1 socorrista hasta 500 m2. de superficie de lámina de agua por cada vaso.
b) 2 socorristas entre 500 y 1.000 m2. de superficie de lámina de agua por cada vaso, y, a partir de
cada 1.000 m2. de exceso, 1 socorrista más.
En el caso de las piscinas de olas el número de socorristas será de uno más. Los socorristas deberán
estar presentes en las piscinas durante la totalidad del horario de funcionamiento de las
instalaciones.
2 Todo el personal socorrista deberá ir uniformado en el vestir a fin y efecto de que sean claramente
identificables, y deberán disponer de sistemas de comunicación rápidos con el servicio médico del
parque acuático".
En el conjunto del Estado existen unos cuarenta parques acuáticos. Al margen de Cataluña, donde
hay 10, en las otras CCAA donde también existen se han reglamentado sus instalaciones.
Así: Andalucía (Decreto 244/1988, de 28 de junio, BOJA n. 58, 22.7); Madrid (Decreto 128/1989, de
20 de diciembre (BOCM n. 3, 4.1) e Islas Baleares (Decreto 91/1988, de 15 de diciembre, BOIB n. 18,
11.2; modificado por el Decreto 154/1997, de 5 de diciembre, BOIB n. 157, 20.12). La normativa de
piscinas de uso público de las Islas Canarias incluye la de los parques acuáticos y en el caso de
Valencia se establece la obligación también en el mismo Decreto aunque en un artículo especçifico y
con un contenido diferente (art. 46). En el resto de CCAA deben entenderse incluidas estas piscinas
en el ámbito de aplicación del reglamento al tratarse de piscinas de uso público y no estar excluidas
expresamente.
La obligatoriedad del servicio de socorrismo en el resto de CCAA
La concreción del Decreto de 2001, pese al aumento espectacular del número de piscinas y de
usuarios, parece tener una clara inspiración en la reglamentación estatal de 1960 (piscinas
públicas) y de 1961 (piscinas privadas a las que se aplican las mismas normas que las previstas
para las públicas, Orden de 12.7.1961, BOE n. 183, 2.8).
Esto se puede apreciar concretamente en el art. 22 de la Orden de 31 de mayo de 1960 (Ministerio
de Gobernación, BOE n. 141, 13.6) que mantiene el criterio ya previsto de un mínimo de dos
socorristas hasta 200 bañistas por el art. 5.2 de la Orden de 23.10.1958 (BOE n. 281, 24.11):
"Las piscinas públicas tendrán, indispensablemente, bañeros que sean expertos nadadores,
adiestrados en el salvamento de náufragos y conocedores de la práctica de los ejercicios de
respiración artificial en casos de asfixia por inmersión. El número mínimo de aquellos será de dos si
el aforo de la piscina no excede de doscientos bañistas. Cuando exceda, por cada doscientos o
fracción habrá, al menos, un bañero más".
Actualmente, la obligatoriedad del servicio de socorrismo en las piscinas de uso público está prevista
en todas las reglamentaciones que han ido aprobando las Comunidades Autónomas (CCAA) en
ejercicio de sus competencias en Sanidad, con la única excepción de Extremadura (donde existe un
proyecto en fase final de aprobación) y de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla donde no
existe ningún tipo de regulación y, por tanto, debe entenderse que aún son aplicables las Órdenes
estatales mencionadas. Los textos reglamentarios que establecen esta obligación se pueden ver en
el Anexo II.

Destaca, en primer lugar, que la normativa de las CCAA no es coincidente en ningún caso. Pese
a la total identidad del supuesto de hecho que se está regulando y la ausencia de hechos
diferenciales por lo que se refiere a las piscinas cada comunidad tiene una normativa diferente: se
establecen mínimos diferentes para las piscinas obligadas y excepciones que tampoco son
coincidentes.

Así, se puede establecer una primera diferenciación entre las CCAA que, pese a las
diferentes exclusiones en el ámbito de aplicación de su normativa, establecen la obligatoriedad del
servicio de socorrismo para todas las piscinas de uso público y las CCAA que no lo establecen
de este modo sino que eximen de esta obligación a las piscinas de superficie inferior a unos
determinados metros cuadrados de lámina de agua.

En este primer grupo podemos diferenciar, además, entre las CCAA que regulan detalladamente
el número de socorristas en relación con la superficie de la piscina y otras que sólo establecen una
obligación genérica. La obligación es genérica y para todas las piscinas en Canarias, Castilla-La
Mancha, La Rioja, Murcia, Navarra y País Vasco. En cambio, la obligación afecta a cualquier
piscina y tiene una reglamentación detallada respecto del número de socorristas en relación con
la superficie de la piscina en los casos de Asturias, pese a la excepción genérica a la que pueden
acogerse las piscinas, Castilla-León y Madrid.

En el segundo grupo encontramos las regulaciones que establecen la obligación a partir de un


mínimo de superficie de la piscina. En este tipo de norma el número de socorristas obligatorios ya
se detalla en relación también con las dimensiones de las piscinas. En algunas ocasiones
encontramos también la determinación del número de socorristas en función del número potencial de
bañistas o aforo (Islas Baleares) y en todos los casos aparece la previsión de un socorrista por vaso
en el supuesto que la piscina tenga más de uno y su vigilancia por parte de únicamente un socorrista
no se pueda considerar eficaz.
Esta regulación la encontramos en Andalucía, Cantabria, Galicia y Valencia.

Podemos incluir Aragón aunque la excepción a la obligación general de tener un socorrista se


dispone en función de la superficie de la piscina (inferior a 240 m2) pero también en relación con su
profundidad (inferior a 1,60 m). Es destacable también en este caso la excepción, existente también
en Asturias, para las piscinas municipales en el supuesto de municipios de menos de 1.000
habitantes.

Guía jurisprudencial

Los casos de accidentes en piscinas son bien conocidos en la jurisprudencia. No llegan tantos como
las cifras estadísticas o periodísticas nos podrían hacer suponer.

Aun así hay bastantes. Ofrecemos aquí una breve síntesis de los 53 casos resueltos por el Tribunal
Supremo desde 1979 hasta la actualidad y por las Audiencias Provinciales y los Tribunales
Superiores de Justicia (como primera instancia contenciosa) a partir de 1994, siempre que en ambos
supuestos los casos no hayan sido objeto de recurso de casación ya resuelto por sentencia del TS.
Los casos se ordenan cronológicamente y según la titularidad pública o privada de la piscina,
diferenciando entre las de uso colectivo y las de uso privado en el caso de las privadas.

Del conjunto de casos relacionados es destacable que la mayoría (58'5%) se refieren a piscinas de
titularidad pública. De entre las privadas destaca que únicamente hay un caso de demanda contra
un hotel y en las de uso estrictamente privado sólo encontramos 3 casos planteados por el
ahogamiento en una piscina de una comunidad de vecinos o de una urbanización.

Esto no parece que nos tenga que hacer creer que ésta sea la proporción de siniestralidad de las
piscinas de titularidad pública respecto de las de titularidad privada. Según la nota de la UCE antes
mencionada y siguiendo las noticias de prensa parece que los ahogamientos en piscinas privadas
son más numerosos que los producidos en piscinas públicas. La siniestralidad, sin embargo, no
coincide con la litigiosidad que es sustancialmente superior respecto de las piscinas de titularidad
pública. Probablemente la explicación se deba al hecho que la Administración pública tiene menos
costes para litigar que las empresas privadas: tienen un servicio jurídico permanente y no tienen
tantos problemas con la reputación negativa que puede suponer para un hotel estar durante 10 o 12
años con un pleito en los tribunales con noticias sucesivas recordando la muerte de algún cliente en
una de sus piscinas. Así mismo para los particulares presentar una reclamación contra la
administración por el incumplimiento de alguna normativa presenta la certeza de que en caso de ser
estimada siempre se cubrirá la cuantía objeto de condena, garantía
que no se tiene del mismo modo ante un particular. Por otro lado, la escasez de reclamaciones por
ahogamientos acaecidos en piscinas de comunidades de vecinos o urbanizaciones privadas se
puede deber a que aquellos que deben demandar suelen ser, además de parte de la misma
urbanización, conscientes de su propia negligencia.

Otro elemento que parece incentivar la demanda contra la Administración es la idea,


expresada en diversos motivos de casación de las sentencias analizadas, que la existencia de un
régimen de responsabilidad objetiva tiene que facilitar mucho el éxito de la demanda. No obstante,
el TS argumenta en algunas sentencias que la responsabilidad objetiva o la también llamada
progresiva objetivación de la culpa no hace desaparecer totalmente el elemento de la culpa (pervive
pues el "necesario reproche culpabilístico") y fundamenta en estas ocasiones, aunque con una
confusión continua entre causalidad, imputación objetiva e imputación subjetiva, la ruptura del nexo
causal en la ausencia de negligencia del demandado.
Así, pese a que el régimen legal es el de la responsabilidad objetiva encontramos afirmaciones como
la siguiente en diversas sentencias (n. 1, 5, 12 y 17): "Es cierto que la responsabilidad
extracontractual originariamente basada en el elemento subjetivo de la culpabilidad ha ido
evolucionando hacia una concepción objetivadora, sin embargo ésta no ha revestido caracteres
absolutos y en modo alguno permite la exclusión sin más y en beneficio del perjudicado del principio
de responsabilidad por culpa a que responde nuestro ordenamiento positivo...".

a) causas y consecuencias

Detrás de los 53 casos encontramos 27 muertos. De éstos 17 son menores de edad. En dos casos
más parecen serlo pero la sentencia sólo especifica, como hace también en 5 casos más, que la
demanda es presentada por los padres de la víctima. En otro caso la víctima tiene 19 años y en los
casos restantes la edad, pese a no especificarse, parece superior, al referirse las sentencias como a
maridos y padres de los demandantes.

La causa concreta del ahogamiento no se especifica en la gran mayoría de los casos. Así, en 10
casos sabemos únicamente que la causa de la muerte es la asfixia por inmersión pero sin que se
mencione cual es la situación que provoca la asfixia (casos n. 2, 8, 20, 23, 25, 29, 31, 44, 47 y 53).
En algunos otros casos sí que tenemos un conocimiento más concreto: en primer lugar, podemos
destacar situaciones generadas por la propia víctima: una apuesta sobre resistencia (n. 1), el buceo
de banda a banda de la piscina (n. 16) y, pese a no probarse, no se descarta un posible ejercicio de
apnea subacuática (n. 36). En cuatro casos (n. 3, 7, 30 y 39) la causa apunta a cortes de digestión.

En segundo lugar, encontramos pérdidas de conocimiento: en dos casos (n. 9 y 24) en relación con
patologías previas que pueden proporcionar algún dato adicional, mientras que en otro (n. 34) el
estado de salud precario de la víctima se descarta como causa de la pérdida de conocimiento y en
otro (n. 40) no existe ninguna patología relacionable. En tres casos encontramos el accidente más
típico con los niños más pequeños: caída en la piscina (n. 48, 49 y 51). Y, en el resto de casos la
causa es la siguiente: succión de un filtro (n. 32), caída en piscina en construcción (n. 26),
intoxicación de gas cloro (n. 38).

Encontramos también 12 casos con lesionados graves. En este tipo de casos la causa más
destacada es el lanzamiento de cabeza por parte de la víctima en una zona de la piscina de poca
profundidad (n. 12, 13, 17, 41, 42 y 52). Las consecuencias mencionadas son la tetraplejía (n. 12 y
17), la paraplejía (n. 13), una tetraparesia espástica muy severa (n. 41) y lesión medular y luxación
permanente de las vértebras C4-C5 (n. 52).

En el caso n. 42 no se especifica la lesión padecida. En el resto de supuestos encontramos lesiones


diversas con las siguientes causas: dos pérdidas de conocimiento que causan lesiones cerebrales (n.
15 y 22), una caída violenta al resbalar con una bolsa de plástico (n. 6), un golpe con una estructura
exterior de vidrio (n. 19), diversas intoxicaciones por gas cloro (n. 38) y un caso similar a los del grupo
anterior: la caída accidental en la piscina de un menor de corta edad (n. 37).

En los 15 casos restantes se producen lesiones menos graves debidas a resbalones (n. 5, 11, 33,
43 y 46), al mal estado de las instalaciones (n. 10, 14, 18 y 35) o al mal mantenimiento (intoxicación
gas cloro, n. 38 y 45). En dos casos se producen lesiones por la caída de una persona encima de
otra que se estaba bañando (n. 4 y 50) y en otro la lesión se produce a causa de que un grupo de
bañistas está jugando con una pelota (n. 21).

b) distribución de casos según titularidad de la piscina

De los 53 casos 31 corresponden a piscinas de titularidad pública, 16 a piscinas privadas de uso


colectivo y 6 a piscinas privadas de uso privado.

En las piscinas de titularidad pública la práctica totalidad de casos se produce en


instalaciones municipales (28 casos, 90%) y sólo 3 en piscinas titularidad de alguna otra
administración (Comunidad Autónoma en los n. 13 y 22, y Consejo Superior de Deportes, n. 28).

De entre las instalaciones municipales destaca que la gran mayoría de casos se produce en piscinas
de ciudades y pueblos de relativamente poca población. Suficiente, quizás, para tener una piscina
municipal, que probablemente es la única que existe en el municipio, pero tal vez no del todo para
mantener todos los servicios necesarios. Así, encontramos los municipios siguientes (con indicación
de su población. Fuente: [Link]): Azuqueca de Henares (18.592), Cieza (31.725), El Arahal
(18.431), Crecente (3.062), La Rinconada (27.673), Cimanes de Vega (704), Petrer (28.223),
Galdakao (29.417), Arroyo de la Encomienda (3.098), Berriozar (5.445), Alberic (9.150), Torrijos
(9.969), Molina de Segura (43.097), Godella (11.058), Medina de Rioseco (5.001), Manises (25.912),
Antas de Ulla (2.800), Mota del Cuervo (5.445), Alborea (803) y Pola de Lena (13.901). De estos 20
municipios 10 están por encima de los 10.000 habitantes y los otros 10 por debajo, 2 de los cuales
tienen menos de 1.000 habitantes. Una de estas pequeñas ciudades, Medina de Rioseco (Valladolid)
se destaca ya que tiene 2 casos (n. 21 y 30). El resto (6 casos) se producen en capitales de mucha
más población. Destaca especialmente Madrid (2.879.052) con tres casos (n. 19, 24 y 27) y las otras
son Zaragoza (603.367), Badajoz (136.613) y Toledo (67.617). Un elemento que podría ser objeto de
estudio es la cultura de la población en relación con el agua que puede tener la población de los
municipios donde se producen este tipo de accidentes y el volumen relativo de su utilización puesto
que pocas de estas poblaciones tienen mar y muchas lo tienen a muchos kilómetros.

Por lo que se refiere a los 16 casos de piscinas privadas de uso colectivo encontramos 7 que se
producen en clubes privados (casos n. 34, 35, 36, 39, 41, 43 y 46), 3 más en piscinas explotadas por
particulares (n. 44, 45 y 47). Dos casos se producen en instalaciones utilizadas para colonias
infantiles (n. 38 y 40), dos más en parques acuáticos (n. 33 y 37) y otro en un bar que instala una
piscina en el jardín (n. 42). Sólo aparece un caso sucedido en un hotel (n. 32).

En el caso de las piscinas privadas de uso privado sólo encontramos 6 casos. De éstos 2 se
producen en una casa situada dentro de una finca con jardín donde está la piscina (n. 48 y 49), uno
en una antigua piscina de una finca privada adquirida por una asociación (n. 51) y tres en
urbanizaciones (n. 50, 52 y 53).

c) casos ganados y casos perdidos

De los 53 casos analizados la parte demandante obtiene alguna cosa, es decir, una victoria total o
parcial en 36 (68%), mientras que la demanda se desestima en los 17 restantes (32%).

En 25 casos (69,5% de los ganados, 42,7% del total) se aprecia algún tipo de negligencia en el
servicio de socorrismo.

El resto de casos ganados se fundamentan en el mal estado de las instalaciones (6 casos, 16,7% de
los ganados; 11,3% del total) o bien en la negligencia respecto de los sistemas de mantenimiento del
agua (4 casos, 11,2%; 7,5%). En el caso restante (n. 51) la negligencia es del guardador del menor.

En los casos perdidos la culpa exclusiva de la víctima es la causa común de la derrota al


apreciarse en 11 casos (64,7% de los perdidos y 20,7% del total).

En el resto de casos perdidos sólo en 2 (11,7%; 3,8%) el accidente se atribuye a un cierto riesgo
normal de accidente y en otros 3 (17,6%; 5,7%) a problemas procesales. El otro caso perdido (n. 32)
tiene la especialidad de ser una absolución penal.

En piscinas de titularidad pública los demandantes obtienen una victoria en 22 casos (71%) y una
derrota en 9 (29%). La victoria es total (respecto de los daños que el Tribunal considera
indemnizables y por la cuantía que fija) en 18 casos (n. 2, 4, 6, 9, 10, 11, 14, 15, 16, 18, 19, 21, 22,
23, 25, 27, 28, 29). En los 4 restantes la victoria es parcial ya que se aprecia concurrencia de culpas.

Así, por bañarse sin haber acabado de hacer la digestión (n. 3, 7, 30) y por falta de vigilancia
suficiente por parte de los acompañantes de la víctima (n. 24). En los casos de digestión se puede
destacar además, que aun siendo circunstancias similares, los porcentajes de culpa que atribuye el
tribunal no son coincidentes en ninguno de los tres casos: así, en el primero se atribuye el 60% a la
víctima y el 40% a la piscina; en el segundo la repartición es aproximadamente 75%-25% y en el
tercero se hace al 50%.

Entre los 9 casos perdidos por los demandantes podemos apreciar tres supuestos diferentes. Los
más destacables son, en primer lugar, los 5 casos en que se considera que existe culpa exclusiva
de la víctima, es decir, el tribunal atribuye en exclusiva las consecuencias del accidente a la víctima
al considerar que lo ha provocado únicamente ella con su conducta culposa o irreflexiva.

Esto lo encontramos en el caso de la apuesta entre un grupo de menores para ver quien aguanta
más tiempo debajo del agua (n. 1), en el caso del menor que entra en las instalaciones de una
piscina en obras (n. 26) y en dos casos en que el bañista se tira de cabeza a la piscina: en la zona
menos profunda (n. 17) y al confundir la piscina infantil con la de adultos (n. 12). En otro caso (n. 8)
se atribuye exclusivamente la culpa a los acompañantes de la víctima.

En segundo lugar, encontramos otro caso (n. 5) en que se considera que sin tener que hablar de
culpa exclusiva de la víctima el accidente se debe a una circunstancia que debe considerarse normal
en una piscina como es que en el borde de la piscina haya agua con el consiguiente riesgo de
resbalar. Y, en tercer lugar, las derrotas se deben a lo que podríamos denominar problemas
procesales: recurso extemporáneo (n. 31), no agotamiento de la vía previa (n. 20), error al elegir el
demandado (n. 13).

En las piscinas de titularidad privada y uso colectivo los porcentajes se mantienen muy similares:
las victorias son 11 (69%) y las derrotas 5 (31%).

Los casos ganados totalmente son 9 (n. 33, 34, 35, 37, 38, 40, 44, 45 y 47). En los otros dos se
aprecia la concurrencia de culpas en casos en que el daño se produce al lanzarse el bañista a una
piscina con poca profundidad: en uno considerando que el bañista asume, en cierta medida, el riesgo
de accidente y contribuye al mismo (n. 41) y en el otro el consumo de bebidas alcohólicas contribuye
a que no pueda percatarse de la escasa profundidad de la piscina portátil donde se lanza (n. 42).

De las cinco derrotas se aprecia culpa exclusiva de la víctima en tres: el supuesto del socorrista
que se ahoga en la piscina donde está trabajando (n. 36), el caso de un mayor de edad que se baña
en plena digestión (n. 39) apreciando en el caso la actuación correcta de los socorristas, y el del
bañista que resbala yendo mal calzado (n. 46). El caso considerado no generador de responsabilidad
es aquí el del bañista que tropieza con un bote de bronceador (n. 43). El caso n. 32 tiene la
especialidad de estar planteado ante la jurisdicción penal, cosa que probablemente explica la derrota.
No explica suficientemente, sin embargo, la ausencia de declaración de responsabilidad civil, cosa
que es posible que el TS revoque o bien que en un pleito posterior sea admitida, ya que parece clara
su fundamentación al tratarse de una menor que se ahoga en una piscina al quedar atrapada con un
filtro que la succiona cuando salía del agua. La actuación del socorrista, la posibilidad que su número
no fuera suficiente y el posible mal estado de las instalaciones no son tenidas en cuenta en este
sentido sino que se juzgan en este caso para descartar la imputación de imprudencia temeraria con
resultado de muerte.

En las piscinas de titularidad privada y uso privado se produce una repartición al 50%, 3 victorias y
3 derrotas.

En los casos ganados se aprecia la ausencia de socorrista en una piscina que pertenece a una
urbanización en dos ocasiones (n. 50 y 53), pese a que en el primero se aprecia también la
concurrencia de culpas con los padres del menor causante del accidente, mientras que en el otro (n.
51) se aprecia negligencia en la vigilancia del menor por parte de quien la tenía encargada.

Mientras que en los casos perdidos se aprecia la existencia de culpa exclusiva de la víctima (n. 52)
que se lanza de cabeza a la piscina y se golpea con el fondo, y en otros dos (n. 48 y 49) se considera
que el cuidado del menor ahogado estaba a cargo precisamente del demandante.

d) Negligencia de los socorristas y mal estado de las instalaciones

En la mayoría de casos las instalaciones cumplen la normativa que obliga a disponer de socorristas.
La normativa se muestra, no obstante, insuficiente ya que su cumplimiento no permite eliminar o
reducir significativamente el número de accidentes en buena medida porque continua utilizando
criterios establecidos a finales de los años 50 y principios de los 60 cuando hoy en día las
circunstancias han cambiado considerablemente. Sólo en dos de los 53 casos analizados no había
socorrista en la piscina (n. 30 y 53) y sólo en otros dos (n. 24 y 50) no había el número suficiente.
En tres casos más el incumplimiento del número se combina con la negligencia de los que
efectivamente están prestando sus servicios (n. 15 y 28) y en dos más (n. 29 y 47) hace de socorrista
un joven que, en el primero, realmente es el vigilante y no tiene ninguna habilitación para hacer de
socorrista y, en el segundo, es el hijo del propietario de la piscina, sin tener, tampoco, ninguna
capacitación acreditada para hacer de socorrista.

El fundamento principal para apreciar responsabilidad civil se traslada por tanto de los
incumplimientos de la normativa a la negligencia de los socorristas. Ésta se aprecia normalmente
por omisión y no por una actuación positiva incorrecta, al no estar en su lugar vigilando
adecuadamente y en disposición de poder auxiliar a los bañistas en cualquier momento.

Las circunstancias concretas de la negligencia omisiva del socorrista son: estar hablando con
unos amigos en las inmediaciones de la piscina (n. 9), llamando por teléfono (n. 16) o bien estar en
un huerto cercano a la piscina (n. 47). En otros casos sólo sabemos que el socorrista aparece
demasiado tarde (n. 15).

En otros casos la negligencia se aprecia respecto de la vigilancia incorrecta que lleva a cabo el
socorrista: así, por no evitar que un grupo juegue con una pelota (n. 21), no estar en la piscina y no
evitar que niños jueguen a empujarse (n. 4). O bien por vigilancia incorrecta por lo que se refiere a su
función específica: socorrista que no se da cuenta que un adulto se ahoga en la piscina de adultos
mientras vigila la de niños estando de espaldas al otro vaso (n. 34). Aquí podemos añadir el caso n.
22 ya que pese a tratarse de personal privado de una escuela sus funciones eran homologables.

En otro grupo podemos situar la actuación positiva incorrecta por parte del socorrista: así, por
introducirse en la piscina con un grupo de menores sin asegurarse que todos saben nadar y ponerles
también a todos un salvavidas (n. 40), o bien por no actuar con la rapidez necesaria después de ser
advertido (n. 23) o por no estar suficientemente atento y no observar la caída de un niño en una
piscina (n. 37).

En otra serie de casos la negligencia del socorrista se combina con otros incumplimientos de
obligaciones reglamentarias por parte del titular de la piscina, cosa que, sin duda, contribuye a
fundamentar la responsabilidad. Así, la falta de enfermería, oxígeno y aparatos de respiración
artificial (n. 16 y 29), la falta de personal médico (n. 15), la carencia, mencionada más genéricamente,
de medios de atención a los accidentados (n. 53), la falta de claridad del fondo de la piscina (n. 23 y
37), la carencia de salvavidas suficientes (n. 28). Los padres tienen también algún papel cuando se
trata de menores que causan lesiones a otros menores: así, en dos casos se aprecia negligencia del
socorrista pero conjuntamente con la de los padres (n. 4 y 50).

El otro fundamento relevante de la imputación de responsabilidad en estos casos es el mal estado o


mantenimiento de las instalaciones. Así, los pavimentos demasiado resbaladizos que provocan
resbalones de los usuarios (n. 11, 18, 33 y 35), la presencia de una bolsa de plástico (n. 7) o un
pasamanos roto (n. 10).

En este grupo podemos incorporar también los casos en que los daños se provocan por el mal
estado o la negligencia en la manipulación de los sistemas de depuración del agua. Es especialmente
trágica la intoxicación de un grupo de menores (n. 38) debida a la cloración negligente que se hace
manualmente y en un recipiente sucio.

Encontramos también la mezcla defectuosa de agua y cloro (n. 45) y la presencia de productos
químicos no especificados (n. 27) o bien, el mal estado de los conductos o instalaciones (n. 14). Y,
los casos de incumplimientos más genéricos de las condiciones de la instalación o de medidas de
precaución: permitir el baño cuando la piscina está formalmente cerrada (n. 2), tener una estructura
de vidrio que rodea la piscina (n. 19), no impedir la entrada de un menor en la piscina de adultos (n.
28). En tres casos más se menciona algún tipo de incumplimiento pero no se especifica (n. 3, 25 y
44).

e) Concurrencia de culpas

La denominada concurrencia de culpas se aprecia en 6 casos (16,7% de los ganados y 11,3% del
total) comportando, como es sabido, una reducción importante en la cuantía de la indemnización que
recibe la víctima al entender que ella misma contribuye a la causación de los daños por los que
reclama.

Esta circunstancia, no obstante, no suele apreciarse únicamente en relación con una actuación
negligente de un socorrista, sino en relación con la falta de socorristas suficientes (n. 7, 24) o con la
inexistencia de socorrista (n. 30) y en relación con algún otro tipo de incumplimiento por parte del
titular de la piscina como consentir el baño fuera del horario permitido y cuando ya no hay socorristas
ni iluminación suficiente (n. 41) o bien instalar una piscina portátil sin ninguna medida de seguridad
(n. 42). En el caso restante (n. 3) la sentencia no especifica con que culpa del titular de la piscina se
compensa la de la víctima.

En dos casos 3 y 7 la culpa concurrente de la víctima se debe a bañarse estando en proceso de


digestión. Precisamente en estos casos el porcentaje atribuido a la víctima es superior al 50% (60% y
75% respectivamente), cosa que puede cuestionar la imputación de responsabilidad al titular de la
instalación. Por otro lado, los tribunales consideran más negligente esta conducta que otras como el
lanzarse de forma irreflexiva de cabeza a la piscina (n. 41 y 42). En el primero la repartición es al
50%, mientras que en el segundo el tribunal no menciona ninguna cifra ni las cuantías demandada y
otorgada. En el caso n. 24 se aprecia culpa concurrente, cifrada también en el 50%, de los
acompañantes de un disminuido psíquico que no lo vigilan especialmente.

f) la culpa exclusiva de la víctima

Por lo que se refiere a la culpa exclusiva de la víctima ésta se aprecia claramente en un total de 9 de
los casos perdidos por los demandantes (53%, 17% del total). Las circunstancias son: apuesta de
resistencia bajo el agua (n. 1) y posible ejercicio de apnea (n. 36), negligencia de los acompañantes
(n. 8), acceso a piscina en construcción (n. 26), corte de digestión (n. 39), caída causada por ir mal
calzado (n. 46) y lanzamiento de cabeza a una piscina (n. 12, 17 y 52).

Puede sorprendernos de entrada que dos circunstancias se repitan aquí al haber sido ya
mencionadas en casos de concurrencia de culpas (digestión y lanzamiento de cabeza). Ya sabemos,
no obstante, que la culpa de la víctima es independiente de la del demandado. Y, en estos casos, al
mismo tiempo que se aprecia la de la víctima se niega la del demandado (n. 1, 8, 17, 39, 46, 52). Los
tribunales parece que refuerzan su apreciación, que en principio debería tener un mayor acento
causal, en el hecho que la piscina cumplía con las obligaciones en lo referente a los
socorristas, que estaban en el lugar que les correspondía y que las instalaciones estaban en un
estado correcto. Así, se declara paralelamente la actuación diligente o correcta de los socorristas y el
cumplimiento del resto de obligaciones reglamentarias. Esto parece indicar que en estos casos un
pequeño incumplimiento por parte de la instalación, aunque no tenga influencia causal, sería
suficiente para entrar a valorar una posible concurrencia de culpas. Si comparamos los casos de
digestión y de lanzamientos de cabeza las circunstancias concretas nos lo muestran claramente:
así, la digestión no es culpa exclusiva de la víctima en los casos donde se aprecia algún
incumplimiento por parte de la piscina como que no había socorrista (n. 30) o que su número no era
suficiente (n. 7), mientras que sí que se considera en el supuesto en que el TS afirma la diligencia del
servicio de socorrismo (n. 39). Lo mismo puede afirmarse en los dos casos de lanzamientos de
cabeza a piscinas de un bar: se trata de culpa exclusiva (n. 12) cuando la víctima se tira a la piscina
que estaba cerrada accediendo desde el bar donde participaba en una fiesta de aniversario mientras
que es culpa concurrente en el caso (n. 42) que la piscina ha sido instalada por el propietario del bar.
Igualmente se aprecia culpa exclusiva de la víctima en el caso (n. 17) de lanzamiento de cabeza a
piscina en funcionamiento y bien señalizada e iluminada mientras que se trata de culpa concurrente
(n. 41) en el caso de piscina mal iluminada en que el titular permite el baño después de su cierre al
público.

En los casos n. 48 y 49 no se menciona propiamente la culpa exclusiva ya que en ambos casos se


trata de la caída de un menor en una piscina privada, finca vecina y finca propia (cedida en precario).
Parece pues que en estos casos al no haber ningún tipo de culpa posible del demandado con la que
comparar se habla únicamente de culpa propia del demandante al ser precisamente él quien tenía
que vigilar a los menores ahogados. En el primero, sin embargo, el fundamento es la negación del
nexo de causalidad mientras que en el segundo al mismo tiempo que se afirma la culpa propia del
demandante se niega la del demandado. Sí que se menciona, en cambio, en el caso n. 8 en
referencia a la conducta culposa de los acompañantes del menor.

En dos casos (n. 1 y 26) destaca la apreciación de la culpa exclusiva, sin ningún tipo de aclaración,
en relación con menores de edad. En el primero no consta la edad, pero se trata de un grupo de
menores jugando en la piscina a resistir bajo el agua, mientras que en el segundo se trata de un
menor, de 14 años, que, pese haber sido advertido anteriormente, se introduce en una piscina en
obras. En el primer caso no parece, sin embargo, suficientemente fundamentada la apreciación de la
culpa exclusiva de la víctima ya que en otros casos (n. 4, 21 y 50) se fundamenta la culpa
concurrente del socorrista al no haber advertido y evitado la realización de conductas que implican un
riesgo de accidente. En el segundo parece claro que el grado de conocimiento del menor permite
considerar que tiene claramente capacidad de ser culpable.

Destaca que hay muy pocos casos en que se considere que el accidente se produce debido al riesgo
normal de accidente en una piscina. Esto se aprecia únicamente en dos casos (n. 5 y 43). En el
primero debido a que el demandante alegaba que había agua en el borde de la piscina y en el
segundo debido a que el demandante tropieza con un bote de bronceador.

g) cuantías

Sin que probablemente sea una especialidad del grupo de casos ocurridos en las piscinas sorprende
la diferencia entre las indemnizaciones fijadas en casos con causas y consecuencias bastante
similares. La disparidad, aun teniendo en cuenta las fechas diferentes de las reclamaciones y las
sentencias y algunos otros datos como la edad de las víctimas, es sorprendente.

Así, las indemnizaciones por muerte van desde un millón de pesetas (n. 47) para un menor de 14
años de edad (sentencia de 1984) hasta 14.450.959 ptas. (n. 25) para un mayor de edad en favor de
su viuda. Otras cifras son: menor de 7 años (n. 40): 13 millones; menor (edad no especificada): 11,5
millones (n. 2); menor (n. 9): 11 millones; menor de 14 años (sentencia de 1993): 4 millones (n. 23);
menor de 11 años (muerto el año 1977, sentencia de 1988): 3 millones (n. 29).

Por lo que se refiere a las lesiones más graves las indemnizaciones son de 30 millones (n. 41) por
una tetraparesia espástica muy severa, siendo esta cifra el 50% de los daños indemnizables al
aplicar la concurrencia de culpas al 50% y de 23.329.295 ptas. (n. 15) por lesiones cerebrales graves
(pérdida de memoria auditivo-verbal del 50%).

ANEXO I
Resumen de los casos
1. Piscinas de titularidad pública
1. SAP, civil, 11.1.2001, Guadalajara (AC 1156; MP: I. Serrano Fías). Ahmed R., Rabha M. y otros
vs. Rubén H.A., José Luis S.S. y "Zurich Cía Aseguradora". Menor, del que no se especifica la edad,
muere en la piscina mientras juega con un grupo de amigos apostando sobre quién aguanta más
tiempo sumergido. No se aprecia ninguna negligencia en la actuación de los socorristas
demandados, que no se dan cuenta de la creación del riesgo ya que desde su posición no ven el
fondo de la piscina donde está el menor, y ven a los demás miembros del grupo comportándose
normalmente, hasta incluso riéndose en algún momento, y actúan diligentemente en el momento en
que se les avisa. Se considera culpa exclusiva de la víctima que crea el riesgo que, además, se
produce en unas circunstancias que no lo hacen apreciable por parte de los socorristas. A pesar de
tratarse de una piscina de titularidad del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares los demandados son
únicamente los socorristas y la aseguradora, motivo por el que no se aprecia, por otro lado, la
excepción de incompetencia de jurisdicción.

2. SAP, civil, 24.1.2001, Sevilla (AC 426; MP: V. Nieto Matas). José Manuel M.S. vs. Ayuntamiento
de Los Palacios, "Assicurazioni Generali" y "Ceproman SL". El hijo del demandante murió al ahogarse
en la piscina de las instalaciones deportivas municipales mientras se desarrollaba un campeonato de
fútbol sala. La piscina, que estaba cerrada al público, se comunicaba con la pista donde se llevaba a
cabo la competición y tenía las puertas abiertas, cosa que permitió el acceso del joven. Además,
algunos grupos de jóvenes, participantes en la competición, estaban acampados al lado de la piscina
en la que también se bañaban. Se aprecia responsabilidad del Ayuntamiento por tolerar que grupos
de jóvenes se bañasen en la piscina sin prever ninguna medida para evitar el riesgo de producción de
algún tipo de accidente. Se confirma la condena al Ayuntamiento y a su aseguradora a pagar una
indemnización de 11.579.000 ptas. Más intereses respecto a la aseguradora.

3. STS, 1a S, 26.4.2001 (RAJ 3363; MP: J.M. Martínez-Pereda Rodríguez). Douzi B. vs.
Ayuntamiento de Cieza (Murcia). El hijo del demandante murió ahogado en la piscina municipal. El
TS aprecia concurrencia de culpas: víctima (60%) por meterse en la piscina antes de finalizar la
digestión. La responsabilidad de la piscina no queda argumentada en la sentencia, aunque parece
que se le atribuye debido a que el corte de digestión no queda totalmente probado. La indemnización
es de 6.400.000 ptas. (el 40% de los 16 millones demandados).
4. SAP, civil, 28.6.2000, Sevilla (AC 1965; MP: F. Sanz Talayero). María de los Angeles L.M. vs.
"Previsión Española SA", Francisco A.M., Carmen P.B., Francisco G.R. y Dolores G.G. La
demandante sufrió lesiones mientras se bañaba en la piscina municipal de El Arahal al caérsele
encima un menor que estaba jugando con otro a empujarse al lado del agua. Se aprecia concurrencia
de culpas entre los padres del menor, que provoca la caída al empujar al otro, por falta de vigilancia
suficiente, y los socorristas ya que en el momento de producirse los hechos no había ninguno en la
zona de baño, cosa que se califica de negligencia, motivo por el que no evitan la creación de riesgo
de accidente y asisten con retraso a la lesionada, la cual fue sacada del agua y asistida en un primer
momento por otros bañistas. La Audiencia confirma la condena a la aseguradora del Ayuntamiento
(no demandado) y a los padres del menor a pagar solidariamente una indemnización de 1.046.000
ptas., más intereses al 20% respecto de la aseguradora. Los otros codemandados son absueltos.

5. SAP, civil, 10.2.1999, Pontevedra (AC 3672; MP: C. Bóveda Soto). Antonio Jesús M.L. vs.
Ayuntamiento de Crecente y "Cía de Seguros AGF Unión y el Fénix SA". El actor padeció un
accidente al resbalar cuando iba a lanzarse al agua. No se aprecia ningún tipo de incumplimiento en
las medidas y los materiales de las instalaciones de la piscina municipal: el resbalón se debió al agua
que había junto a la piscina, circunstancia absolutamente normal y que no supone ningún
incumplimiento.

6. SAP, civil, 26.2.1999, Badajoz (AC 7968; MP: M. Madrigal Martínez-Pereda). Julián A.S. vs. "Caja
de Previsión y Socorro SA (Aegón)". Acción directa de la víctima contra la aseguradora de la piscina
municipal “La Granadilla” de Badajoz por las lesiones sufridas al caer violentamente a la piscina y
golpearse habiendo resbalado con una bolsa de plástico en el borde de la piscina. Se estima la
demanda fijando una indemnización de 25 millones de ptas. más intereses legales incrementados en
el 50%. La Audiencia admite una posible concurrencia de culpas pero remite su posible apreciación a
la jurisdicción contenciosa.

7. STS, 3a S, 13.3.1999 (RAJ 3151; MP: J.E. Peces Morate). Lorenzo L.S y Antonia L.M. vs.
Ayuntamiento de La Rinconada (Sevilla). Un joven de 19 años murió ahogado mientras se bañaba en
la piscina municipal. Se aprecia concurrencia de culpas entre la víctima (que consumió previamente
abundante comida y bebidas alcohólicas) y la falta de socorristas suficientes según las obligaciones
reglamentarias. La demanda es de 25 millones por daño moral. Se modera la cifra según la
concurrencia de culpas de la víctima y se fija una indemnización de 6.000.000 ptas.

8. SAP, civil, 27.4.1999, Toledo (AC 1157; MP: J.M. De la Cruz Mora). Lucía R.M. en representación
de la menor Lucía D.E. vs. Javier D.J., "Empresa de Servicios Profesionales Toledo SL",
Ayuntamiento de Toledo y Patronato Deportivo Municipal, "Compañía de Seguros Axa", AGF Unión y
el Fénix, Cía. de Seguros y Reaseguros" y "Hércules Hispania SA". Un menor murió ahogado en la
piscina municipal del Patronato de Deportes del Ayuntamiento de Toledo. No se aprecia negligencia
en la actuación del socorrista ni se prueba que no estuviese presente en las instalaciones. Los
familiares que acompañaban al menor conocían la incompatibilidad entre la práctica deportiva y la
enfermedad que sufría el menor, de la que no informaron al socorrista. Se atribuye la muerte
exclusivamente a la negligencia de los acompañantes.

9. SAP, civil, 13.7.1999, León (AC 7340; MP: O.M. Cabeza Sánchez). Dámaso Lamberto T.H.,
María Rosa C.M., Carlos T.C., Jesús Alfonso T.C. y Edelmiro T.C. vs. Beatriz F.M. y "Assicurazioni
Generali SA". Un joven murió en la piscina a la que acudía casi a diario a practicar la natación por
recomendación médica a pesar de sufrir una patología congénita que le podía provocar pérdidas de
conocimiento. En el momento de los hechos la piscina estaba poco concurrida y el socorrista estaba
en las inmediaciones de la piscina charlando con unos amigos. Los padres y hermanos de la víctima
demandan a la socorrista y a la aseguradora de la piscina municipal de Cimanes de Vega. La
demanda es estimada: el ahogamiento por inmersión le provocó a la víctima una anorexia cerebral,
entendiendo la Audiencia que para ello es suficiente un periodo de entre 3 y 4 minutos. Se aprecia la
negligencia de la socorrista, considerando que si se hubiese encontrado en su lugar podría haber
evitado el resultado. La indemnización es de 9 millones de ptas. a favor de los padres, 3 millones a
un hermano (que la audiencia rebaja a 1) y 500.000 ptas. para los otros dos hermanos.

10. STSJ Aragón, contencioso administrativo, 13.10.1999 (RJCA 4170; MP: I. Zarzuela Ballester).
Leticia M.M., Dámaso M.D. y Ma Rosa M.V. vs. Ayuntamiento de Zaragoza y aseguradora "Aurora
Polar SA". Una niña de 9 años sufrió una luxación en el dedo meñique de la mano izquierda al
engancharse con un pasamanos roto de la piscina del polideportivo municipal del Parque de
bomberos donde acudía a un cursillo de natación.

El Ayuntamiento incumple el deber de mantener las instalaciones en buen estado. La indemnización


es de 210.000 ptas. más intereses (60.000 por gastos médicos y 150.000 por secuelas y daño moral).

11. SAP, civil, 19.10.1999, Alicante (AC 8737; MP: J.M. Asencio Mellado). Carmen S.S. vs.
Ayuntamiento de Petrer (Alicante) y "Aurora Polar SA de Seguros". La demandante presentó
reclamación por los daños sufridos al haber resbalado en los vestuarios de la piscina municipal. La
demanda es estimada en primera instancia, cosa que confirma la Audiencia, ya que el pavimento era
altamente resbaladizo y los entarimados eran inadecuados e insuficientes. El Ayuntamiento no
adoptó las medidas necesarias para corregir el riesgo de resbalones. La indemnización es de
3.812.500 ptas. más intereses legales incrementados en un 50%.

12. STS, 1a S, 13.4.1998 (RAJ 2388; MP: E. Fernández-Cid de Termes). Oscar S.M.
[Link] de Galdakao (Bizkaia), Bilbao Cía. de Seguros y Jon B.L. Un joven de 21 años se
lanzó de cabeza a una piscina infantil al confundirla con la de adultos, lo que le provocó tetraplejía. El
joven estaba en el bar-restaurante de la piscina de las instalaciones del polideportivo municipal de
Elezalde participando en una fiesta de cumpleaños cuando, poco después de llegar, accedió a la
piscina. La demanda, de 100.000.000 de ptas. Se desestima en primera y segunda instancia, cosa
que el TS confirma, atribuyendo el accidente a la culpa exclusiva de la víctima.

13. STSJ, Canarias, contencioso administrativo, 17.4.1998 (RJCA 1630; MP: P.B. Moscoso
Torres). José Luis L.L. vs. Comunidad Autónoma de Canarias. El demandante se lesionó gravemente
(paraplejía) al lanzarse a una piscina que tenía un nivel de agua muy inferior al normal en el momento
en el que se produjeron los hechos. La demanda, de 100.000.000 de ptas. se desestima ya que los
hechos se produjeron en 1976, fecha en la que la piscina era titularidad de una administración que no
es la demandada (Ministerio de Trabajo).

14. STSJ, Castilla-León, contencioso administrativo, 18.9.1998 (RJCA 3399; MP: E. Rivera
Temprano). Marina T.G. y Raquel O.T. vs. Ayuntamiento de Arroyo de la Encomienda y "Unión del
Duero, Cía. Seguros Generales SA". Una menor sufre lesiones en un brazo en una piscina municipal
por el mal funcionamiento del sistema de depuración de agua. Indemnización a favor de los
demandantes, madre y hermana de la lesionada, de 150.000 y de 75.000 ptas. respectivamente.

15. STSJ, Navarra, contencioso administrativo, 20.3.1997 (RJCA 1951; MP: I. Merino Zalba).
Alfredo P.G. vs. Ayuntamiento de Berriozar. El actor sufrió lesiones muy graves (pérdida de un 50%
de memoria auditivoverbal persistente y temblores en las extremidades superiores) al perder el
conocimiento mientras se bañaba en la piscina municipal en la que se sumergió sin haber ningún
socorrista que vigilase a los bañistas. El rescate y la primera asistencia la llevaron a cabo los demás
bañistas hasta que al cabo de, como mínimo, cinco minutos apareció un socorrista. Además de la
negligencia en el servicio, la piscina no cumplía con el número de socorristas que tenían que prestar
sus servicios de acuerdo con el aforo de las instalaciones ni disponía de enfermería. La
indemnización se cifró en 23.329.295 ptas.

16. SAP, civil, 9.5.1997, Valencia (AC 1033; MP: A. Pardo Llorens). Ma Rosario P.O. vs. Mariano
Ch. B., Ayuntamiento de Alberic y aseguradora "Zurich". Un menor, de 14 años, hijo de la
demandante, se ahogó en la piscina municipal “La Marquesa” mientras se bañaba, un 29 de agosto,
practicando buceo por el fondo de lado a lado de la piscina. El socorrista estaba llamando por
teléfono y asistió al menor después de ser avisado por otros bañistas. El retraso, que agravó las
lesiones, se considera una actuación negligente.

Además, la piscina incumplía otras obligaciones reglamentarias al no disponer de enfermería, ni de


dispositivo para la respiración artificial ni de oxígeno. La Audiencia revoca la sentencia de instancia
que había desestimando la demanda y condena a pagar una indemnización a la madre de 9 millones
de ptas. 4 de ellos solidariamente entre el socorrista demandado y el Ayuntamiento y los otros 5 a los
tres demandados.

17. STS, 1a S, 22.7.1997 (RAJ 5524; MP: J. Almagro Nosete). Miguel Angel T.B. vs. Emilio B.,
Ayuntamiento de Torrijos (Toledo) y "Mapfre Industrial SA". El actor sufrió lesiones graves (tetraplejía)
al lanzarse de cabeza a la piscina por una zona poco profunda. La iluminación, la señalización y la
visibilidad de la piscina eran correctas y los servicios de socorrismo también, sin que, por tanto, la
instalación contribuya a incrementar el riesgo de accidente, el cual se atribuye a la culpa exclusiva de
la víctima.

18. STSJ, Murcia, contencioso administrativo, 6.11.1997 (RJCA 2398; MP: A.A. Sáez Domenech).
María F.V. vs. Instituto Municipal de Deportes de Molina de Segura. La demandante sufrió lesiones al
caerse debido al mal estado de la zona de lanzamiento de la piscina municipal. La indemnización es
de 1,6 millones de ptas. por las lesiones y 2,3 por las secuelas.

19. SAP, contencioso administrativo, 12.12.1996 (RJCA 2698, reproducida también en RJCA
2276; MP: J.F. Méndez Canseco). María F.P. vs. Ayuntamiento de Madrid. El hijo, de 8 años, de la
demandante se lesionó gravemente cuando, al salir de la piscina municipal “El Lago”, se golpeó con
una estructura de vidrio que rodeaba la piscina y que se rompió a consecuencia del impacto. La
indemnización de 7.491.212 ptas. a favor del menor lesionado.

20. SAP, civil, 14.2.1995, Valencia (AC 226; MP: E. Sánchez Alcaraz). Ignacio C.R. vs.
Ayuntamiento de Godella. El hijo, de 15 años, del demandante murió ahogado en la piscina
municipal. La Audiencia revoca la sentencia de primera instancia, que había estimado íntegramente
la demanda, estimando el recurso del Ayuntamiento, sin entrar en el fondo de la demanda, por falta
de agotamiento de la vía administrativa previa.

21. SAP, civil, 17.3.1995, Valladolid (AC 431; MP: M.A. Sendino Arenas). Jerónimo R.F. vs.
Ayuntamiento de Medina de Rioseco; Miguel G.M., Manuel Angel de las C.L., José María G. y
Alejandra R.M. El hijo, menor, del demandante resultó lesionado cuando, mientras se bañaba en la
piscina municipal, recibió el impacto de una pelota de tenis en el ojo con la que estaban jugando un
grupo de menores que también se encontraban en el interior de la piscina. Permitir este tipo de
juegos en el interior de una piscina se considera incumplimiento de las obligaciones reglamentarias
de vigilancia para evitar accidentes.

Se establece una indemnización de 5.056.000. ptas. solidariamente a cargo del Ayuntamiento, el


director de las instalaciones y el vigilante. No se considera la responsabilidad de los padres del
menor que lanza la pelota que causa las lesiones, ya que se considera que su vigilancia se ha
traspasado a los vigilantes de la piscina.

22. STS, 1a S, 8.2.1994 (RAJ 834; MP: J. Santos Briz). María de los Angeles S.L. vs. Consejería de
Educación, Cultura y Deportes y Consejería de Sanidad y Servicios Sociales del Principado de
Asturias y Ministerio de Educación y Ciencia. Un menor con síndrome de Down sufrió lesiones graves
al ahogarse en una piscina titularidad de la Consejería de Educación demandada, pero cuando
realizaba una actividad organizada por su escuela (Colegio Especial de Latores) supervisada por el
profesorado y con personal privado también adscrito a la escuela. Falta de diligencia del personal
adscrito a la escuela. Indemnización de 3 millones de ptas.

23. STS, 1a S, 2.4.1993 (RAJ 2986; MP: L. Martínez-Calcerrada Gómez). Teresa L.R. vs.
Ayuntamiento de Manises (Valencia), Manuel Z.A. y Miguel M.C. Muerte de un menor, de 14 años,
ahogado en la piscina municipal. Negligencia del Ayuntamiento al no tener la piscina en condiciones
(no se veía el fondo) y de los socorristas al no actuar con la rapidez requerida ni prestar los primeros
auxilios. En primera instancia se estima la demanda y se condena a los codemandados a pagar
solidariamente una indemnización de 4 millones de ptas. La Audiencia y el TS confirman esta
sentencia.

24. STS, 3a S, 4.6.1992 (RAJ 4928; MP: M. Baena del Alcázar). Juan M.A y Aurelia M.H. vs.
Ayuntamiento de Madrid. Muerte de un niño disminuido psíquico ahogado en una piscina municipal.
El TS rebaja la indemnización concedida en la instancia de 8 a 4 millones (la demanda fue de 10) al
apreciar que, además del incumplimiento en el número de socorristas (1 en vez de 2) por parte de la
instalación, también existe responsabilidad por parte de los acompañantes del menor que debido a
sus características debían vigilarlo especialmente.

25. STS, 3a S, 5.3.1991 (RAJ 1788; MP: M. Baena del Alcázar). Aurelia R.C. vs. Ayuntamiento de
Antas de Ulla (Lugo). Muerte del marido de la demandante en la piscina municipal. Se produce un
incumplimiento, que el TS no especifica, por parte del Ayuntamiento de la normativa de seguridad
vigente. El TS estima el recurso y duplica la cifra de la indemnización concedida por la instancia
fijándola en 14.450.959 ptas.

26. STS, 3a S, 26.9.1991 (RAJ 6869; MP: J. Rodríguez-Zapata Pérez). Luis C.L. vs.
Ayuntamiento de Mota del Cuervo (Cuenca). El hijo del actor, de 14 años, murió ahogado en la
piscina municipal a la que había accedido debido a que la valla que la rodeaba había caído
parcialmente. La piscina municipal aún estaba en construcción y cerrada al público.
Se aprecia culpa exclusiva de la víctima que incluso había sido advertida en días anteriores del
peligro que comportaba acceder a la piscina por los miembros de la policía local.

27. STS, 3a S, 18.12.1991 (RAJ 9529; E. Escusol Barra). Juan T.C. vs. Ayuntamiento de Madrid. El
hijo del demandante sufrió lesiones en la piscina municipal de Carabanchel- Aluche que la sentencia
no especifica aunque detalla que la causa de los daños fue la presencia de productos químicos en la
piscina. El TS confirma la indemnización de 330.000 ptas. fijada por la Audiencia.

28. STS, 3a S, 25.4.1989 (RAJ 3471; MP: B.S. Martínez Sanjuán). Angel B.S. y Victorina T.F. vs
Ministerio de Cultura (Consejo Superior de Deportes). El hijo de los actores, de 12 años, sufrió
lesiones cerebrales graves al sumergirse en la piscina de adultos, reservada a mayores de 14 años,
del Polideportivo de Riaño-Langreo, jurídicamente adscrito al Consejo Superior de Deportes
(integrado en el Ministerio de Cultura). Además del incumplimiento que representa permitir el acceso
a la piscina citada al menor lesionado, la piscina no tenía el número reglamentario de socorristas ni
de salvavidas. El TS confirma la sentencia de la Audiencia Nacional que otorgó una indemnización de
5 millones a los padres por el daño moral y otros 5 al menor por las lesiones sufridas.

29. STS, 1a S, 10.4.1988 (RAJ 3116; MP: R. López Villas). Juan T.G. vs. José F.T., José T.G.,
Maximiliano C.A. y Ayuntamiento de Alborea (Albacete). Un niño de 11 años murió, el 24 de agosto
de 1977, ahogado en la piscina municipal que disponía de un joven de 17 años que desempeñaba las
funciones de vigilante pero que no era socorrista ni tenía experiencia como tal. La piscina incumplía
también otras obligaciones al no disponer de enfermería, ni de dispositivos de respiración artificial ni
tampoco de un recipiente de oxígeno. El TS, revocando las desestimaciones anteriores, condena al
Ayuntamiento y a Maximiliano C.A. (arrendatario de la explotación de la piscina) a pagar
solidariamente una indemnización de 3 millones de ptas.

30. STS, 1a S, 5.3.1984 (RAJ 1198; MP: J.L. Albácar López). Máximo C.M. y María Asunción S. de
C. vs Ayuntamiento de Medina de Rioseco (Valladolid). Muerte del hijo de los demandantes mientras
se bañaba con unos compañeros en la piscina municipal. El TS aprecia concurrencia de culpas: 50%
para el Ayuntamiento ya que la piscina no tenía socorrista y 50% al bañista que estaba en plena
digestión. Indemnización de 750.000 ptas.

31. STS, 3a S, 20.11.1981 (RAJ 5186; MP: V. Marín Ruiz). Nicanor F.R. y Juana I.M. vs
Ayuntamiento de Pola de Lena (Oviedo). El hijo de los demandantes murió ahogado en la piscina
municipal. El TS confirma la sentencia de la Audiencia al apreciar que el recurso presentado es
extemporáneo. No hay ningún tipo de narración de los hechos.

A este listado puede añadirse la Sentencia de 20.12.1999 del Tribunal de Conflictos de


Jurisdicción, que resuelve, a favor del Ayuntamiento, un conflicto planteado entre un Juzgado de
Primera Instancia y el Ayuntamiento de Beniardá (Alacant) en el caso de la muerte de un hombre
ahogado en la piscina municipal. Esta sentencia se originó en el Auto de 7.5.1999 de la Audiencia
Provincial de Alicante (AC 7028) que mantenía la jurisdicción a favor del Juzgado de Primera
Instancia. Igualmente, la STS, 1a S, 14.5.1999 (RAJ 3106; MP: A. Barcalá Trillo-Figueroa) que
condena a un abogado por actuación profesional negligente a pagar 500.000 ptas. en concepto de
daño moral a los padres (Domingo I.C. y Amelia G.R.) de un chico de 17 años de edad muerto en la
piscina municipal de Melgar de Fernamental (Burgos), a los que no asesoró correctamente sobre la
posibilidad de interponer un recurso contra el sobreseimiento de las diligencias penales ni sobre una
posible demanda civil por daños contra el Ayuntamiento y su aseguradora.

2. Piscinas de titularidad privada:


a) Uso colectivo
32. SAP, penal, 14.7.2000, Santa Cruz de Tenerife, (ARP 2666; MP: A. Santana
Rodríguez). Padres de Marta D.F. vs. Julio Antonio M.B (director), Pedro Víctor A.P. (jefe de
mantenimiento), Pablo Antonio M.F y Juan B.G. (auxiliares de mantenimento) y Seguros La Estrella
SA. El 1 de agosto de 1993, Marta D.F., de 16 años, se bañaba en la piscina del hotel Punta del Rey
(Candelaria) habiendo pagado 600 ptas. para hacerlo ya que no estaba alojada en el hotel. En un
momento en el que la joven se disponía a salir de la piscina se ahogó al quedar atrapada su rodilla
con un conducto de filtraje. La instancia considera que, además de no cumplir las obligaciones
respecto a los socorristas, la rejilla de protección del conducto no estaba colocada correctamente y
fijó una indemnización de 45 millones de ptas. Sin embargo, la Audiencia modifica la narración de los
hechos probados al considerar razonablemente dudoso que la colocación de la rejilla fuese incorrecta
antes de la producción del accidente ya que entiende que podría haberse roto debido a un golpe
dado por la joven en el momento de quedarse atrapada o cuando intentaba liberarse. Se revoca la
sentencia de instancia y se absuelve a todos los acusados del delito de imprudencia temeraria con
resultado de muerte. La aseguradora también quedó absuelta del pago de la indemnización.

33. SAP, civil, 18.1.1999, Gerona (AC 2836; MP: J.I. Rey Huidobro). Matilde J.M. vs. "Cía
Aseguradora Fiatc". Acción directa de la víctima contra la aseguradora del parque acuático
Waterworld en reclamación por los daños padecidos a causa de un resbalón junto a una piscina
infantil. Se prueba que distintas personas habían resbalado en el mismo lugar y que el pavimento era
demasiado resbaladizo. La demanda se estima en primera instancia y se fija una indemnización de
2.051.027 ptas. más intereses que la Audiencia confirma.

34. SAP, civil, 22.2.1999, Vizcaya (AC 404; L.A. Cuenca García). María E.A. y José Miguel R.E. vs.
"Inmobiliaria del Puerto Club Kai-Eder" y "Groupama Ibérica, Seguros y Reaseguros". El padre y
marido de los codemandantes murió al ahogarse en la piscina del Club codemandado. Cuando se
produjo la inmersión de la víctima el socorrista estaba vigilando la piscina infantil y, al quedarse de
espaldas, no pudo ver qué sucedía en la de adultos. Esto representa un incumplimiento de las
obligaciones reglamentarias (1 socorrista por vaso en estas circunstancias). La Audiencia confirma la
sentencia de instancia que condena a los codemandados a pagar solidariamente una indemnización
de 10 millones a la demandante (esposa) y de 2 al demandante (hijo).

35. SAP, civil, 22.9.1999, Álava (AC 2080; MP: M. Guerrero Romeo). Nieves V.G. vs."Club Náutico
de Vitoria" y "Lagun Aro, Cía. de Seguros". Tropiezo y caída de la
demandante debido al mal estado del firme del paso hasta la piscina. Se aprecia la falta de
mantenimiento y reparaciones necesarias para garantizar su uso de forma adecuada.

La Audiencia, revocando la sentencia de instancia, estima parcialmente los recursos


interpuestos y condena a los codemandados a pagar solidariamente una indemnización que rebaja
de 858.263 ptas. a 658.263 ptas. más intereses legales.

36. SAP, civil, 31.7.1999, Segovia (ARP 8856; MP: L. Brualla Santos-Funcia). Isidro C.R. y Consuelo
LL.G. vs. Casino de la Unión. Un monitor de natación murió ahogado en la piscina donde prestaba
sus servicios. El monitor estaba en la piscina formando parte de la organización de una competición
que se estaba desarrollando, mientras la piscina se encontraba cerrada al público. No se aprecia
responsabilidad del Casino titular de la piscina donde se cumplían todas las obligaciones
reglamentarias.
Se considera culpa exclusiva de la víctima: no avisa a nadie de su entrada en el agua, cosa que, de
otro lado, no era nada estraño al tratarse de un socorrista y monitor de las mismas instalaciones. Se
apunta que la víctima podría haber estado practicando actividades de apnea subacuática.

37. STS, 1a S, 30.6.1998 (RAJ 5288; MP: J.L. Albácar López). Juan L.S. vs "Parque de Atracciones
de Zaragoza SA". Lesiones graves sufridas por un menor, de 5 años, que no sabe nadar, al caer a
una piscina, que se encuentra a 15 metros de donde estaba en compañía de su madre y de un
matrimonio amigo. La instalación no tenía el agua transparente ya que el sistema de filtraje se había
estropeado el día anterior, lo cual impide que los socorristas, que además tampoco se dan cuenta de
la caída, no puedan rescatar al menor rápidamente ya que no pueden verlo. Indemnización de 6
millones al padre (demandante) y de 15 por las lesiones sufridas por la menor.

38. SAP, penal, 31.7.1998, Orense (ARP 4334; MP: J. Otero Seivane). Carlos C.T.F., Aurora de la
Paz R.A., Pedro M.G., Juana Teresa P.S., Margarita H.G. y otros vs. Juan Antonio O.G., Estación de
Invierno Manzaneda SA (MEINSA)", "RCD Cía. aseguradora Banco Vitalicio de España" y otros. Un
grupo de menores resultaron intoxicados por gas cloro mientras estaban en la piscina climatizada de
las instalaciones donde pasan unos días de colonias.

La instalación incumplía la obligación reglamentaria de clorar la piscina con un sistema automático y


en el momento de hacerlo manualmente, unos minutos antes del cierre de la piscina y mientras un
grupo de menores aún estaba en su interior, se produjo gas cloro que intoxicó a 12 menores. Una
niña de 10 años murió y los otros 11 padecieron lesiones de diversa consideración. Indemnización de
25 millones de ptas. por la muerte, 5.840.000 ptas. por lesiones a un menor, 4.772.000 ptas. a otro,
3.426.000 ptas. a otro, 1.267.500 ptas. a otro y demás cantidades de entre 48.000 y 18.000 ptas. al
resto de afectados.

39. STS, 1a S, 2.9.1997 (RAJ 6378; MP: J. Almagro Nosete). Felisa Mercedes H.R. vs. "Club
Natación Las Palmeras SA" y Mutualidad de Seguros "Mudespa, SA". El esposo de la demandante
murió en la piscina del club “Las Palmeras” por inhibición provocada por un cambio súbito de
temperatura corporal agravado por encontrarse en periodo digestivo.

En primera instancia se había estimado la demanda apreciando un retraso en la atención prestada


por el servicio de socorrismo (que tenía un lugar fijo y elevado de vigilancia).
Pero la Audiencia, considerando en todo momento correcta la actuación del socorrista, la revocó. El
TS confirma la sentencia de la Audiencia.

40. SAP, penal, 16.12.1997, Guadalajara (ARP 1989; MP: Mª A. Martínez Domínguez). Cristina N.N.
y José Carmelo N vs. Javier M.M., Marta Z.M y otros. Muerte de una niña de siete años ahogada en
una piscina durante un campamento de verano organizado por la Fundación Cooperación y
Educación “Funcoe”. Un monitor se introduce en la piscina con un grupo de menores situándose en la
zona de cambio de profundidad pero sin hacer utilizar a los menores, algunos de los cuales no sabían
nadar, ningún tipo de flotador.

jUna niña se ahoga en la zona de menor profundidad al perder el conocimiento y permanecer


sumergida no menos de 3 minutos sin que el monitor se dé cuenta. Indemnización de 13 millones de
ptas.

41. SAP, civil, 18.4.1996, Badajoz (AC 2058; MP: R. Baliña Mediavilla). Manuel R.C. vs."Club San
Marcos" y "Zurich Cía. de Seguros SA". El demandante, de 22 años, sufrió lesiones graves
(tetraparesia espática muy aguda) al lanzarse a la piscina del club demandado y golpearse la cabeza
con el fondo. El accidente se produjo entre las 22’30 y las 23’30, después de la hora del cierre de las
instalaciones (22h). Los encargados de la piscina toleraban que algunas personas pudiesen
permanecer en la piscina después de su cierre al público, aunque en ese momento se rebajaba la
iluminación (cosa que no permite al accidentado apreciar correctamente la profundidad de la piscina
desde el lugar del que se lanza) y los socorristas dejaban de prestar sus servicios. Los daños se
cifran en 60 millones de ptas. Al considerar que la víctima contribuye en un 50% a la producción del
resultado lesivo, la indemnización a pagar se reduce a la mitad. La Audiencia revoca la sentencia de
instancia, que había desestimado la demanda, y condena a los demandados a pagar solidariamente
una indemnización de 30 millones de ptas. más intereses legales.

42. STS, 1a S, 23.2.1995 (RAJ 1107; MP: G. Burgos Pérez de Andrade). Santiago E.I. [Link] C.G.,
Pilar M.C. y "Aegón, Sociedad Anónima de Seguros y Reaseguros". Joven herido gravemente al
lanzarse a una piscina portátil instalada en el jardín de un bar.

Concurrencia de culpas: del establecimiento por la falta de medidas de seguridad en la piscina e el


incremento del riesgo al organizar un concurso con premio al primer cliente que se lanzase y del
lesionado por el consumo de bebidas alcohólicas que le dificulta percibir la escasa profundidad de la
piscina.
43. SAP, civil, 6.6.1995, Córdoba (AC 1257; MP: J.R. Berdugo y Gómez de la Torre).
Rafael F.M. vs. "Parque Deportivo Fontanar". Lesiones sufridas por el demandante al caer después
de tropezar con un bote de bronceador situado junto a la piscina. No se aprecia incumplimiento de los
servicios de limpieza y mantenimiento de la piscina: la causa de la caída era fácilmente perceptible y
evitable por parte del usuario de la piscina.
44. STS, 1a S, 29.7.1995 (RAJ 5739; MP: J. Marina Martínez-Pardo). Magdalena F.F y Antonio M.B
vs. Martín H.T., Ignacio y Martín M.P. y "Caja de Previsión y Socorro SA".
Muerte de un menor en una piscina privada. Recurso de casación interpuesto por la aseguradora que
se estima parcialmente de acuerdo con la suma asegurada.
45. SAP, civil, 8.11.1995, Burgos (AC 2581; MP: I. Barcalá Fernández de Palencia).
María Begoña G.M. vs. herederos de Ángel M.L. y Manuel N.C. La demandante sufrió una
intoxicación por inhalación de gas cloro, mientras se bañaba en una piscina de uso público a la que
había accedido previo pago de la correspondiente entrada, debido a la mezcla defectuosa que se
había realizado del cloro con el agua. La acción contra el responsable de mantenimiento (Manuel
N.C.) se considera extracontractual y prescrita, a diferencia de la acción contra el propietario de la
piscina (Ángel M.L.) que se considera contractual. De esta modo, sus herederos son condenados al
pago de una indemnización de 3.950.000 ptas. más intereses legales.

46. SAP, civil, 28.9.1994, Lugo (AC 1396; E. Prada Guzmán). José Antonio G.F. vs. "Club Fluvial"
de Lugo. El demandante se lesionó al caer por las escaleras de la piscina. No se aprecia ningún
incumplimiento por parte del club: el firme es de un material antideslizante correcto. A pesar de ello
se encontraba mojado pero esta circunstancia se considera normal. No se admite la argumentación
de la objetivación de la culpa en relación con la creación de un riesgo ya que la piscina no es una
instalación necesariamente generadora de riesgo. Las lesiones se atribuyen a la culpa de la víctima
que no iba calzada adecuadamente.
47. STS, 1a S, 14.6.1984 (RAJ 3242; MP: J. Santos Briz). José G.J. vs. Manuel M.D. Menor, de 14
años, ahogada en la piscina privada explotada por el demandado. El vigilante tuvo que ser avisado
por los demás bañistas de lo que ocurría. El socorrista era el hijo del demandado y su capacidad para
desarrollar la actividad de socorrista no se acredita en el proceso. El TS, apreciando incumplimiento
de las obligaciones reglamentarias, condena al propietario de la piscina al pago de una
indemnización de 1 millón de ptas.
También puede tenerse en cuenta el Auto, penal, 21.12.1999, AP Barcelona (ARP 270; MP: A.
Pons Vives) que resuelve desfavorablemente a la recurrente un recurso de queja. María Fe O. S.
contra Auto de Instrucción que mantiene su imputación penal por un presunto delito de homicidio por
imprudencia grave por la muerte de un menor ahogado en una piscina de Can Dragó perteneciente a
la Unió Barcelonina d’Activitats Culturals Recreatives i Esportives (UBAE). La Audiencia desestima el
recurso y mantiene la imputación al considerar que la recurrente, María Fe O.S. actuó con indicios de
criminalidad: ella era la responsable de un grupo de 13 menores, de edades comprendidas entre
cinco y diez años, a los que acompañó a la piscina citada, el 10 de julio de 1998, encontrándose la
piscina muy concurrida (unas 700 personas) y sin saber si el niño sabía nadar, sin preocuparse de
que utilizase flotador, lo autorizó a bañarse. Cuando se produjo el ahogamiento del menor, la
recurrente no se dio cuenta ya que estaba tomando el sol, y tampoco se dio cuenta de que un bañista
avisó al socorrista, ni de que sacasen al menor del agua y lo llevasen a la enfermería. La recurrente
sólo se enteró de lo sucedido al requerirse la presencia del responsable del menor por la megafonía
de la piscina. La acusación particular renunció con anterioridad a las acciones civiles y penales contra
el socorrista, el secretario general de la entidad, la entidad y la aseguradora después de haber
llegado a un acuerdo por el que la entidad se comprometió a pagar 25 millones de ptas.
b) Uso privado
48. STS, 1a S, 7.9.2000 (RAJ 7127; MP: I. Sierra Gil de la Cuesta). José Antonio M.F. vs. Angel B.R.
y José A.A. Muerte de un niño de tres años ahogado al caerse a la piscina de una finca privada
vecina propiedad del demandado. No se aprecia ninguna responsabilidad del vecino ya que tenía la
piscina protegida con una verja y se prueba que los padres del menor estaban en la finca colindante
mientras se produjeron los hechos.
49. STS, 1a S, 18.5.1999 (RAJ 3352; MP: R. García Varela). Juan P.E vs. contra Fernando M.R.
Muerte de una niña menor de edad en una piscina de una finca cedida en precario por el demandado,
que es propietario, al demandante. No se aprecia responsabilidad del propietario cedente de la finca:
las medidas para evitar el accidente correspondían al demandante como ocupante de la finca que
además debió de prever el riesgo de accidentes al tener diversas hijas de corta edad.

50. SAP, civil, 24.5.1999, Murcia (AC 6153; MP: M. Jover Carrión). Alfonso G.C. y Aurora A.P.
(representantes legales de la menor Aurora G.A.) vs. Miguel S.C. y esposa (sic) (representantes
legales del menor José Miguel S.V.), comunidad de propietarios de la urbanización Bellavista, "Santa
Lucía SA" y "Caja de Seguros Reunidos, Compañía de Seguros y Reaseguros SA (Caser)". Una niña
menor de edad se bañaba en la piscina de la urbanización cuando otro menor se lanzó al agua
cayéndole encima y provocándole, entre otras lesiones menores, la pérdida de dos piezas dentales.
Se aprecia concurrencia de culpas: 75% de los padres del menor que provoca las lesiones y el 25%
de la comunidad que, aunque cuenta con un socorrista, no tiene las medidas suficientes para
garantizar la vigilancia y la seguridad de los bañistas en periodos de gran aglomeración como el del
momento en que se produjeron los hechos, un 29 de julio. La Audiencia confirma la indemnización de
834.000 ptas. fijada en primera instancia, rechazando los recursos de las aseguradoras
codemandadas que pretendían la aplicación de los baremos establecidos en la Orden Ministerial de
5.3.1991.
51. SAP, penal, 1.12.1999, Valencia (AC 4753; MP: R. Beaus Oficial). Encarnación B.C. vs.
Asociación REMAR, Pablo Z.J., María Teresa F.P., Pablo Ramón P.F. y otros. La demandante fue
admitida en un centro de rehabilitación de drogadictos de la Asociación demandada para seguir un
tratamiento. Uno de sus tres hijos, de 8 años, que residían con ella y con el resto de internas y
personal del centro, se ahogó, sólo 9 días después de ingresar en el centro, al caerse en una piscina
que era utilizada para el riego sin tener ninguna valla protectora. Se confirma la indemnización de 12
millones de ptas. a favor de la madre estableciendo la responsabilidad civil directa de Pablo Z.J.
(encargado de los medios materiales del centro) y María Teresa F.P. (encargada de las internas y de
los niños) y subsidiaria de la asociación.
52. SAP, civil, 14.6.1995, Alicante (AC 1230; MP: F. Rodríguez Mira). Fernando C.F. vs Edificio
Residencial "La Gaviota" y "Caja de Seguros Reunidos SA". El demandante se lesionó gravemente
(luxación permanente de las vértebras C4-C5 y lesión medular) al lanzarse a la piscina de cabeza
saltando una valla exterior y golpeándose con el fondo de la piscina.
Se atribuye el daño a la culpa exclusiva de la víctima sin que se aprecie ningún incumplimiento de las
obligaciones aplicables a la piscina donde se produce el accidente.
53. STS, 1a S, 23.11.1982 (RAJ 6557; MP: J.M. Gómez de la Bárcena López). José I.C. yTrinidad
M.S. vs. Urbanización Font-Rubí, representada legalmente por José María U.V. El TS confirma la
sentencia de la Audiencia que rebajó a 750.000 ptas. la indemnización que la urbanización debe
pagar a los padres del fallecido. La condena se basa en la negligencia del propietario de la
urbanización al no disponer de medios ni de personal de vigilancia en la piscina.

ANEXO II
La normativa de las CCAA
Obligación para todas las piscinas de uso público
Previsión genérica:
País Vasco: art. 41 del Decreto 146/1988, 7 de junio (BOPV, n. 118, 20.6),
modificado por Decreto 223/1994, de 28 de junio (BOPV, n. 124, 30.6):
"1. Las piscinas de uso colectivo dispondrán de un socorrista titulado con experiencia acreditada en
salvamento y primeros auxilios que permanecerá en las instalaciones durante todo el horario de
funcionamiento de la piscina. Si la separación entre los vasos o piletas no permitiera una vigilancia
eficaz será obligatoria la presencia de un socorrista en cada uno de los vasos. Excepcionalmente,
aquellas instalaciones de urbanizaciones o comunidades de vecinos de entre 20 y 50 viviendas y que
sean de uso privado, podrán ser excluidas de la obligación de disponer de un socorrista durante el
horario de funcionamiento, siempre que así lo soliciten y que la comunidad se responsabilice del
cumplimiento de las medidas de seguridad para los usuarios de las mismas, que deberán estar
recogidas en el Reglamento interno de la instalación, regulado en el artículo 43. La citada excepción
se otorgará a través del Libro de Registro Oficial, teniendo para ello en cuenta las condiciones de
cada una de las instalaciones.
En el supuesto de que desaparecieran las circunstancias que fundamentaron dicho otorgamiento este
podrá quedar sin efecto. 2. El personal señalado en el punto anterior estará encargado de la
utilización y mantenimiento de un local independiente y adecuado dentro de las instalaciones
destinado a la prestación de primeros auxilios. Este local contará con la dotación y equipamientos
mínimo señalado en el Anexo V".
Además de la posible exclusión del art. 41, el art. 3 - a contrario – excluye las de ámbito
exclusivamente
familiar y el art. 4 todas las unifamiliares, las de conjuntos inmobiliarios o comunidades de vecinos de
hasta un máximo de 20 viviendas y las de aguas termales, centros de hidroterapia y otras con
finalidades exclusivamente médicas. El Anexo V fue modificado por Decreto 171/1993, de 15 de junio
(BOPV n. 124, 2.7) suprimiendo la lista de inyectables que figuraba originariamente como contenido
obligatorio del botiquín de urgencia.

Islas Canarias: art. 24 de la Orden de 2.3.1989 (BOC n. 38, 15.3):


"En toda piscina pública existirá personal capaz de prestar funciones de socorrismo acuático y
primeros auxilios durante el horario de funcionamiento de la misma. Asimismo, al frente de cada
piscina pública habrá una persona responsable que, con el carácter de representante de la empresa,
tendrá a su cargo la ordenación y cuidado, en general, del buen funcionamiento de los servicios y la
observancia de las disposiciones legales de aplicación".
El art. 2 excluye las piscinas de uso exclusivamente unifamiliar, las de baños termales y las
destinadas a uso terapéutico. En el texto del reglamento se citan específicamente las piscinas de los
parques acuáticos (art. 3) y se remite la determinación de sus características sanitarias, respecto a
sus medidas, a la Consejería de Sanidad, Trabajo y Servicios Sociales.
Murcia: art. 37 del Decreto 58/1992, de 28 de mayo (BORM n. 131, 6.6). El texto es el mismo que
el previsto en el mismo artículo del Decreto, derogado, 52/1989, de 1 de junio:

"1. Las piscinas de uso colectivo dispondrán de un socorrista con experiencia acreditada en
salvamento y primeros auxilios que permanecerá en las instalaciones durante todo el horario de
funcionamiento de la piscina,estableciéndose un sistema de turnos, si esto fuera necesario, para
cubrir dicho horario. Si la separación entre los vasos no permitiera una vigilancia adecuada, será
obligatoria la presencia de un socorrista en cada uno de los vasos.
La acreditación que determine la experiencia exigida en salvamento y primeros auxilios, deberá obrar
en poder del socorrista durante el desempeño de sus funciones. 2. Dicho personal estará encargado
de la utilización y mantenimiento de un local independiente y la adecuado dentro de las instalaciones
y destinado a la prestación de primeros auxilios. Este local contará con un cuadro de instrucciones de
primera asistencia a accidentados, así como con la dotación y equipamiento mínimo señalado en el
Anexo III".
El art. 3 excluye las piscinas de uso exclusivamente familiar, las de baños terapéuticos o termales y
las de las comunidades de vecinos. Para estas últimas, no obstante, se habilita a la Dirección
General de la Salud para aplicar total o parcialmente las obligaciones del reglamento a las piscinas
que por su intensidad de uso, entre otras circunstancias, supongan un riesgo para la salud de sus
usuarios.
Navarra: art. 21.1 del Decreto 135/1993, de 26 de abril (BON, n. 63, 21.5; corrección
erratas BON n. 77, 23.6):
"Durante el horario expresamente autorizado para el funcionamiento de los vasos, habrá en sus
proximidades personal adiestrado en salvamento y socorrismo, en número suficiente y dedicado a
estas funciones".
El art. 1.2 entiende como piscinas de uso público, y por ello sometidas a las obligaciones del
reglamento, las piscinas que, con independencia del régimen de su titularidad, no sean de carácter
exclusivamente familiar, privado o plurifamiliar de menos de veinte viviendas. El art. 2.2 excluye las
de aguas termales, centros de hidroterapia y las destinadas a usos exclusivamente médicos.
La Disposición Adicional primera hace aplicable a Navarra la Orden estatal de 1960. El Decreto
135/1993 derogó el Decreto 100/1987, de 30 de abril (BON n. 60, 13.5; corrección de erratas BON n.
67,
29.5) que ya contenía la misma obligación en su art. 18.
La Rioja: art. 18 del Decreto 17/1994, de 12 de abril (BOR, n. 44, 12.4), no modificado en este
punto por el Decreto 42/1998 (BOR, n. 77, 27.6):
"Las piscinas de uso colectivo dispondrán como mínimo de un socorrista con titulación de
Salvamento y Socorrismo, especialidad Salvamento Acuático que permanecerá en las instalaciones
durante todo el horario de funcionamiento de la piscina, estableciéndose un sistema de turnos, si esto
fuera necesario, para cubrir dicho horario. Si la separación entre vasos no permitiera una vigilancia
adecuada será obligatoria la presencia de un socorrista en cada uno de los vasos. Al inicio de la
temporada el titular o responsable de las piscinas comunicará a la Dirección General de Consumo, la
relación de socorristas que tengan contratados".
El art. 3.2. excluye las piscinas dedicadas exclusivamente a un uso exclusivamente familiar, privado o
plurifamiliar de menos de 20 viviendas y las de baños terapéuticos o termales. Para el caso de las
comunidades de vecinos hace obligatorios una serie de artículos (listado modificado parcialmente por
el Decreto 42/1998) entre los que no se encuentra el art. 18, pero prevé la intervención de la
Dirección
General de Consumo para someter a estas piscinas a la aplicación total del reglamento cuando se
den circunstancias, como el número de usuarios o de viviendas, que puedan suponer un riesgo para
la salud de sus usuarios.

Castilla-La Mancha: art. 24 del Decreto 216/1999, de 19 de octubre (DOCM, n. 66,


22.10; corrección de erratas DOCM, n. 75, 03.12):
"1. En todas las piscinas objeto de este Decreto existirá durante el horario de funcionamiento
establecido por el titular de la misma, un socorrista debidamente titulado en salvamento acuático y
con experiencia en materia de salvamento y prestación de primeros auxilios.

2. La Autoridad Sanitaria Provincial podrá determinar la necesidad de más de un socorrista cuando


concurran las siguientes circunstancias: a) que la separación física entre los vasos no permita una
vigilancia eficaz; b) que el aforo de la piscina, sus dimensiones, naturaleza y vasos existentes exija
una mejor vigilancia".
El art. 3.2. excluye las piscinas de uso familiar, las dedicadas exclusivamente a uso deportivo y de
competición y las de baños termales y centros de hidroterapia.
La obligación estaba ya prevista en el art. 20 de la Orden, derogada, de 30.5.1988 (DOCM n.23, 7.6)
que, además, hacía aplicable (Disposición Adicional Segunda) la Orden estatal de 1960.
Previsión detallada: número de socorristas en función de los m2 de superficie de piscina
Galicia: art. 21 del Decreto 53/1989, de 9 de marzo (DOGA, n. 75, 19.4) modificado
por los Decretos 173/1992, de 18 de junio (DOGA n. 124, 30.6), y 122/1995, de 20 de abril
(DOGA, n. 90, 11.5):
"1. Todas las piscinas de uso colectivo, excepto las que se contemplan en el apartado tercero de este
artículo,deberán tener por lo menos un socorrista con titulación suficiente en materia de salvamento y
socorrismo acuático, el cual permanecerá en las instalaciones durante todo el tiempo del
funcionamiento de las mismas. Para el caso de piscinas entre 500 y 1.000 metros cuadrados de
lámina de agua, el número de socorristas será de dos. Para piscinas de más de 1.000 metros
cuadrados de lámina de agua la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales fijará para cada
caso el número de socorristas necesarios. 2. En el supuesto de que la separación física entre los
vasos que conforman la piscina no permita una vigilancia eficaz de los mismos será obligatoria la
presencia de un socorrista en cada uno de ellos. 3. De la obligatoriedad de tener socorrista quedarán
exceptuadas: a) Las piscinas de hoteles de menos de 200 metros cuadrados de lámina de agua y
profundidad inferior a 1,60 metros, que sean para uso exclusivo de los clientes del mismo. b) Las
piscinas de comunidades de propietarios de más de 20 viviendas con las dimensiones
señaladas en el párrafo anterior. c) Todas las restantes piscinas de uso colectivo de la misma
superficie y profundidad que las del apartado a), siempre que el citado socorrista se sustituya por un
titulado en primeros auxilios".
Además de las excepciones previstas en este mismo artículo, el art. 4.2. excluye del ámbito de
aplicación del reglamento las piscinas de aguas termales, centros de hidroterapia y las destinadas a
usos exclusivamente médicos así como las piscinas de uso particular que, de acuerdo con el art. 3.a),
son las unifamiliares y las de los conjuntos inmobiliarios o comunidades de vecinos de hasta un
máximo de 20 viviendas.

Madrid: art. 20 del Decreto 80/1998, de 14 de mayo (BOCM, n. 124, 27.5):

"1. En todas las piscinas se deberá contar con un servicio de socorristas con el grado de
conocimiento suficiente en materia de socorrismo acuático y prestación de primeros auxilios, cuya
formación será acreditada por el organismo competente. Dicho personal permanecerá en las
instalaciones durante todo el tiempo de funcionamiento de las mismas. 2. El número de socorristas
será de un mínimo de: a) Un socorrista hasta 500 metros cuadrados de lámina de agua. b) Dos
socorristas entre 500 y 1000 metros cuadrados de superficie de lámina de agua por cada vaso, y a
partir de cada 1000 metros cuadrados de exceso, un socorrista más. c) En los recintos donde haya
diferentes vasos a efectos de cálculo del número de socorristas, se sumarán todas las superficies de
láminas de agua. d) En el caso de que la separación física entre los vasos no permita una vigilancia
eficaz, será obligatoria la presencia de socorristas en cada vaso".
El art. 4 excluye las piscinas unifamiliares (definidas como particulares en el art. 3a.) las de aguas
terapéuticas o termales e instalaciones tipo jacuzzi o similares. También se excluyen de la obligación
las piscinas de uso colectivo de comunidades de vecinos de hasta un máximo de 30 viviendas. Esta
reglamentación utiliza el mismo criterio que el establecido en la modificación de la redacción del art.
16 de la Orden de 25.5.1987 (BOCM, n. 124, 27.5) realizada por la Orden 618/1994, de 21 de junio
(BOCM, n. 170, 20.7). La redacción originaria se hacía conjuntamente con la del equipo sanitario,
estableciendo la obligación de prestar un servicio permanente de un socorrista en todas las piscinas
con la única excepción de las de uso exclusivamente familiar, terapéutico y termal (art. 2 Orden
1987).
En el caso de la Comunidad de Madrid existe también una Ordenanza del Ayuntamiento de Madrid
de 28.1.1999 (BOCM, n. 45, 23.2; corrección de erratas BOCM, n. 88, 15.4) que establece, para las
piscinas de este municipio, la obligación del servicio de socorrismo (art. 36) con el mismo contenido y
las mismas exclusiones (art. 4) que la norma de la Comunidad.

Asturias: art. 22.1 del Decreto 25/1997, de 24 de abril (BOPA, n. 108, de 12.5):
"Las piscinas de uso colectivo dispondrán de un socorrista titulado en salvamento y primeros auxilios
con certificación expedida por una entidad reconocida o acreditada para expedir certificados técnicos
en la materia y que permanecerá en las instalaciones durante todo el horario de funcionamiento de la
piscina: Si la separación entre los vasos o las piletas no permitiera una vigilancia eficaz será
obligatoria la presencia de un socorrista en cada uno de los vasos. En el caso de vasos de piscina de
lámina de agua comprendida entre 500 y 1000 m2, deberá disponerse de al menos 2 socorristas. En
el caso de láminas de agua de más de 1000 m2, el número de socorristas lo fijará la
Administración Sanitaria competente en la materia. Los socorristas en servicio de vigilancia no
podrán enseñar a nadar mientras los vasos permanezcan abiertos al público, si su lugar no lo ocupa
otro socorrista. Las piscinas de uso colectivo privadas, y algunas de las piscinas de uso colectivo
público que tengan especiales características, podrán solicitar la excepción de la obligatoriedad de
tener un socorrista mediante escrito dirigido a la Administración Sanitaria competente, debiendo
colocar inexcusablemente en lugar visible en la zona del vaso,indicación expresa de la ausencia de
servicio de salvamento".
Esta obligación y criterios para la determinación del número de socorristas estaban ya previstos de
esta forma en el art. 28 del Decreto asturiano anterior ya derogado (Decreto 45/1991, BOPA, n. 1242,
17.5). La modificación afecta a las exclusiones: mientras que la norma nueva establece esta cláusula
general de posible exclusión para todas las piscinas de uso colectivo privadas (conjuntos
inmobiliarios y comunidades de vecinos superiores a 20 viviendas y las pertenecientes a sociedades
privadas, casas rurales y hoteles) y a algunas de uso colectivo público (sin establecerse cuáles son)
el Decreto derogado exceptuaba todas las piscinas de uso colectivo que subdividía en comunitarias
(conjuntos inmobiliarios o comunidades de vecinos hasta un máximo de 40 viviendas y un aforo de
150 personas) y las públicas (las “pertenecientes a corporaciones, entidades, alojamientos turísticos,
sociedades de carácter público o privado, personas físicas y cualquier otra no comprendida en los
apartados anteriores”) con superficie de lámina igual o inferior a 315 m2.

Castilla-León: art. 25 del Decreto 177/1992, de 22.10 (BOCyL n. 103, 2.6.1993):


"1. Toda piscina de uso público deberá contar, al menos, con la presencia de un socorrista. El
número de socorristas que deba tener cada piscina estará en función de la suma total de metros
cuadrados de lámina de agua de todos sus vasos, sin contar los de chapoteo, de acuerdo con la
siguiente escala: – Piscinas con menos de 1.500 metros de lámina de agua: un socorrista. – Piscinas
con más de 1.500 metros cuadrados de lámina de agua: el número mínimo de socorristas será fijado
por el Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar Social. 2. En el supuesto de que la separación física
existente entre los vasos no permitiera una vigilancia eficaz y completa de los mismos, será
obligatoria la presencia de un socorrista en cada uno de ellos. 3. Los socorristas deberán ser
expertos en técnicas de salvamento, reanimación y prestación de primeros auxilios y realizarán sus
funciones con una presencia continuada en la piscina durante todo el tiempo en el que las
instalaciones permanezcan abiertas al público. 4. A efectos de determinar la experiencia mencionada
en el apartado anterior, será requisito indispensable la posesión de algún título, diploma, certificado o
equivalente, expedido por autoridad competente de cualquier organismo,institución de carácter oficial
o legalmente reconocida al efecto, Federación deportiva etc. que certifique y garantice los
mencionados conocimientos".
El Decreto 106/1997, de 15 de mayo (BOCyL n. 93, 19.5.97) modifica el art. 3 del Decreto 177/1992
en lo que respecta a la definición de las clases de piscinas incluyendo como piscinas particulares y,
por ello, excluidas de la obligación, todas las piscinas de conjuntos inmobiliarios y de comunidades
de propietarios sin mínimos de viviendas ni de aforo. Además de las particulares, que incluyen
también las llamadas de uso exclusivamente privado, el art. 4 excluye las de aguas termales, centros
de hidroterapia y las de finalidad exclusivamente médica.
Obligación para las piscinas a partir de un mínimo de superficie.
Cantabria: art. 33 del Decreto 58/1993, de 9 de agosto (DOC n. 174, 1.9):
"Las piscinas incluidas en el ámbito de aplicación de este reglamento deberán contar con personal
encargado de la vigilancia de las piscinas titulado al menos en Salvamento y Socorrismo Acuático;
título que debe ser expedido por organismo competente. El número de Socorristas estará en función
de la superficie de lámina de agua y será a menos el que se indica a continuación: a) Piscina que
tengan entre 300 y 500 m2. de lámina de agua; contarán con un socorrista al menos durante 4 horas
en el horario de máxima concurrencia. b) Piscinas entre 500 y 800 m2. De lámina de agua, contarán
con un socorrista que deberá estar presente durante todo el tiempo que permanecerá abierta al
público la instalación. c) Piscina de 800 y 1500 m2. de lámina de agua, el número de socorristas será
de dos. d) Piscinas de más de 1500 m2. en función de la superficie total de lámina de agua y de la
distribución de los vasos de la piscina, la Dirección Regional de Sanidad y Consumo determinará su
número. En los recintos donde haya distintos vasos, a efectos de cálculo para el número de
socorristas, se sumarán todas las superficies de láminas de agua, exceptuando las infantiles de
chapoteo. En el supuesto de que la separación física entre los vasos no permita una vigilancia eficaz
de los mismos se aplicará el criterio establecido a cada vaso o grupo de vasos que puedan ser
vigilados simultáneamente. El personal dedicado al socorrismo realizará las funciones propias de su
puesto de trabajo. Quedan exceptuadas de la obligatoriedad de tener socorrista las piscinas de
comunidades de vecinos".

El art. 2 excluye del ámbito de aplicación del reglamento las piscinas unifamiliares, de aguas
termales, hidroterapia y las destinadas a tratamientos médicos. Excluye también las de comunidades
de vecinos de hasta 20 viviendas. Las de más de 20 viviendas, aunque entran en el ámbito de
aplicación respecto a las demás obligaciones, quedan exceptuadas, tal como establece el art. 33, de
la obligación de tener socorrista.

Valencia: art. 35 del Decreto 225/1994, de 7 de diciembre (DOGV n. 2414, 27.12):


"1. Toda piscina de uso colectivo cuya superficie de lámina de agua esté comprendida entre 200 y
500 m2, deberá contar con al menos un socorrista con el conocimiento suficiente en materia de
salvamento acuático y prestación de primeros auxilios, y con titulación adecuada expedida o
reconocida por un organismo o institución oficial. 2. La piscina entre 500 y 1000 m2 de lámina de
agua deberá tener al menos dos socorristas. La Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas
indicará en cada caso el número de socorristas que deben tener las piscinas de más de 1000 m2 de
lámina de agua. 3. Para el cálculo del número de socorristas de una piscina se deberán sumar todas
las superficies de lámina de agua de sus distintos vasos a excepción de las de chapoteo. 4. En los
casos en los que la separación entre vasos, o forma de los mismos, no permita una vigilancia eficaz,
será obligatoria la presencia de un socorrista, como mínimo, en cada vaso. 5. Es obligatoria la
presencia en las piscinas de todos los socorristas durante el horario de funcionamiento.
El Decreto 97/2000, de 13 de junio (DOGV n. 3774, 19.6) ha modificado el art. 35 sólo para atribuir la
competencia de determinar el número de socorristas cuando la lámina sea superior a 1000 m2 a la
Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas en sustitución de la de Medio Ambiente. El
ámbito de aplicación excluye las piscinas consideradas como particulares (art. 2.3) que son las
unifamiliares y las de comunidades de vecinos de hasta un aforo teórico de 100 personas,
excluyendo del cómputo las instalaciones de chapalear. La obligación estaba ya prevista por el art. 28
del Decreto, derogado, de 26 de marzo (DOGV n. 1288, 20.4; corrección de erratas DOGV n. 1352,
23.6).
Andalucía: art. 25 del Decreto 23/1999, de 23 de febrero (BOJA, n. 36, 25.3;
corrección de erratas BOJA n. 65, 8.6):
"1. Toda piscina de uso colectivo cuya superficie de lámina de agua sea de doscientos metros
cuadrados o superior deberá contar con un servicio de socorristas acuáticos con titulación válida para
el desarrollo de actividades de Salvamento y Socorrismo Acuático expedido por Organismo
competente o Entidad privada cualificada. 2. El número de socorristas será de un mínimo de: a) Un
socorrista en piscinas cuya lámina de agua esté comprendida entre doscientos y quinientos metros
cuadrados. b) Dos socorristas en piscinas cuya lámina de agua esté comprendida entre quinientos y
mil metros cuadrados. c) En piscinas de más de mil metros cuadrados de lámina de agua deberá
haber un socorrista más por cada vaso o fracción de quinientos metros cuadrados. 3. Para el cálculo
del número de socorristas de una piscina se deberán sumar todas las superficies de lámina de agua
de sus distintos vasos, a excepción de los vasos infantiles o de chapoteo. No obstante, sí la suma de
las superficies de lámina de agua de los distintos vasos fuese inferior a doscientos metros cuadrados,
se sumarán las de los vasos infantiles o de chapoteo. 4. El Delegado Provincial de la Consejería de
Salud, en función de las circunstancias especiales que concurrieran en las piscinas, podrá fijar un
número de socorristas distinto del que resulte de aplicar las normas establecidas en los apartados
anteriores. 5. Sin perjuicio de lo determinado en los apartados anteriores, cuando la separación entre
los distintos vasos no permita una vigilancia eficaz, será obligatoria la presencia de un socorrista,
como mínimo, en cada vaso. 6. Durante el horario de funcionamiento, será obligatoria la presencia
del personal socorrista en las inmediaciones de los vasos. 7. El personal señalado en este articulo,
cuyas funciones consisten fundamentalmente en la prevención vigilancia y actuación en caso de
accidentes, así como en la prestación de primeros auxilios, quedará encargado y responsabilizado
del mantenimiento del local de primeros auxilios y del armario botiquín a que se refiere el artículo 16
del presente Reglamento".
El art. 1.2 excluye del ámbito de aplicación del reglamento las piscinas privadas de uso familiar o
plurifamiliares pertenecientes a comunidades de vecinos de menos de 20 viviendas, las de baños
termales, centros de hidroterapia y usos médicos, y también las dedicadas exclusivamente a usos y
competiciones deportivas. La obligación estaba ya prevista por el art. 35 del Decreto, derogado,
77/1993, de 8 de junio (BOJA n.63, 15.6)
Supuestos especiales: superficie y profundidad y número de usuarios
Aragón: art. 30 del Decreto 50/1993, de 19 de mayo (BOA n. 60, 31.5; corrección de
erratas BOA n. 77, 9.7), con la redacción modificada por el Decreto 53/1999, de 25 de
mayo (BOA, n. 70. 4.6):
"Las piscinas colectivas dispondrán de socorrista acreditado por organismo competente, con el grado
de conocimiento suficiente en materia de salvamento acuático y prestación de primeros auxilios, que
permanecerá durante todo el tiempo de funcionamiento de las piscinas. En el supuesto de que la
separación física entre los vasos no permita una vigilancia eficaz, será obligatoria la presencia de un
socorrista en cada uno de ellos.
La Autoridad Sanitaria, podrá determinar en función del aforo de las instalaciones y de su naturaleza,
la necesidad de dos o más socorristas que garanticen la seguridad de los usuarios. Las instalaciones
de piscinas que tengan uno o varios vasos y en las que la suma de superficie de lámina de agua total
de los vasos sea inferior a 240 m2 y cuya profundidad sea menor a 1,60 m. quedarán exceptuados
de la obligatoriedad de tener socorrista. En aquellas instalaciones en las que uno de los vasos tenga
una profundidad menor o igual a 50 cm., no se sumará la superficie de lámina a los otros vasos y
quedarán exentas de la obligatoriedad de socorrista si cumplen la condición anterior. Aquellas otras
de titularidad municipal y que estén ubicadas en núcleos de población de menos de 1.000 habitantes
también quedarán exceptuadas de tener socorrista. En todo caso, deberá anunciar esta circunstancia
a los usuarios en lugar visible".
La modificación de 1999 comportó únicamente la exclusión del cómputo de la superficie total de
lámina de agua, en caso de diferentes vasos, de aquellos con una profundidad igual o inferior a 50
cm.
La obligación existía ya en el art. 30 del Decreto 87/1987, de 17.6 (BOA n. 85, 27.7), que sólo había
sido modificado por el Decreto 8/1988, de 19 de enero (BOA, n. 9, 19.1) en su art. 40 incrementando
sustancialmente la cifra de las sanciones por infracciones. El Decreto 50/1993 derogó el 87/1987
pero mantuvo sustancialmente las mismas obligaciones respecto a los socorristas, incorporando la
excepción para los municipios de menos de 1.000 habitantes. Con respecto a las exclusiones
destaca especialmente en este caso, igual que en Asturias, la exclusión de las piscinas municipales
de municipios de menos de 1.000 habitantes. El ámbito de aplicación del Decreto vigente sólo
excluye las piscinas que no sean de uso exclusivamente unifamiliar, además de las de aguas
termales, centros de hidroterapia y otras con finalidad exclusivamente médica.
Islas Baleares: art. 30 del Decreto 53/1995, de 18 de mayo (BOIB, n. 80, 24.6):
"2.- ... por cada 250 plazas de aforo o fracción, se deberá disponer de un socorrista diplomado en
salvamento y socorrismo con conocimientos suficientes en materia de salvamento y prestación de
primeros auxilios, el cual deberá estar, asimismo, autorizado por la Consejería de Sanidad y
Seguridad Social de Baleares. No obstante lo anterior, en las piscinas de los establecimientos
turísticos con un número de plazas inferior a 50, o que la superficie de la lámina de agua sea inferior
a 50 metros cuadrados quedan eximidas de la obligación prevista en el presente apartado, si bien
dicha circunstancia deberá ser advertida a los usuarios mediante la colocación de indicadores en
número suficiente...".
El art 2.2 excluye del ámbito de aplicación del reglamento las piscinas de uso exclusivamente
familiar, de comunidades de vecinos y las de baños terapéuticos o termales.

ANEXO III
Relación de noticias aparecidas entre el 1 de junio y el 15 de septiembre de
2001 en la prensa escrita sobre personas ahogadas o gravemente heridas en
piscinas
- Sábado, 2 de junio, Barcelona: muere una niña de 22 meses ahogada al caer a una piscina privada
de un piso en un edificio de Barcelona.
- Viernes, 29 de junio, L’Espluga Calba (Lleida): muere una niña de 10 años ahogada en la piscina
municipal del pueblo que no tenía socorrista.
- Sábado, 30 de junio, Albinyana (Tarragona): un niño de 11 años se ahoga en una piscina del parque
acuático Aqualeón. Al amanecer muere en el Hospital Juan XXIII de Tarragona. El niño pasaba unos
días de colonias organizadas por el Ayuntamiento de Ortuella (Vizcaya).
- Jueves, 5 de julio:
- Cala Galdana (Ferreries, Menorca): una niña de 3 años muere al caer a la piscina de una
urbanización.
- La Coronada (Badajoz): un niño de 14 años muere al perder el conocimiento bajo el agua en la
piscina municipal.
- Sábado, 7 de julio, Macastre (Valencia): un niño de un año y medio ingresa en la UCI del Hospital
Infantil de La Fe de Valencia después de haber caído a una piscina de una propiedad privada en una
urbanización.
- Lunes, 9 de julio:
- Doñitos (Salamanca): un niño de 9 años muere en una piscina de una finca privada.
- Xàbia (Valencia): una niña de 3 años muere al caer a la piscina de Portitxol.
- Viernes, 13 de julio, Vitoria: un hombre de 34 años muere ahogado en la piscina municipal del
Centro cívico Lakua-Sansomendi.
- Domingo, 15 de julio, El Ejido (Almeria): un niño de dos años y medio es ingresado en un hospital
con parada respiratoria después de caer a la piscina del hotel del un complejo turístico.
- Lunes, 23 de julio, La Laguna (Tenerife): un hombre de 60 años muere ahogado en la piscina
pública de Punta del Hidalgo.
- Sábado, 29 de julio, Torrevella (Alacant): un hombre de 68 años muere ahogado en la piscina de la
urbanización Torreta de la Florida.
- Domingo, 30 de julio, Alaior (Menorca): una niña de 5 años muere ahogada en la piscina de los
apartamentos Girasol de Son Bou.
- Sábado, 4 de agosto:
- Ciutadella (Menorca): un niño de 2 años muere ahogado en la piscina de unas viviendas rústicas de
la zona de s’Hort d’en Vigo.
- Aravaca (Madrid): una niña de un año herida de gravedad al caer a una piscina particular.
- L’Alfàs del Pi (Alacant): un niño de 7 años es rescatado en el último momento del fondo de la
piscina del polideportivo municipal donde había quedado atrapado.
- Jueves, 10 de agosto, Torremejía (Extremadura): un niño de 14 años es rescatado con parada
cardíaca de la piscina municipal.
- Martes, 14 de agosto, Torrevella (Alacant): una mujer de 26 años muere ahogada en la piscina de
una urbanización.
- Miércoles, 15 de agosto, Carabanchel (Madrid): joven de 22 años herido de gravedad al lanzarse de
cabeza a la piscina.”Marbella”.
- Viernes, 17 de agosto, Leganés (Madrid): una mujer de 79 años muere ahogada en la piscina de las
instalaciones deportivas del parque de bomberos.
- Sábado, 25 de agosto, Vallecas Villa (Madrid): un joven de 16 años muere ahogado en la piscina
municipal “Cerro de Almodóvar”.
- Domingo, 26 de agosto:
- Sant Cugat del Vallès (Barcelona): un joven de 29 años muere ahogado en la piscina municipal de
“La Floresta” en Sant Cugat del Vallés.
- Carrera del Caballo (Córdoba): niño de tres años ingresado en estado de coma neurológico
después de caer a una piscina de una finca de propiedad privada.
- Jueves, 30 de agosto, El Arrecife (La Carlota, Córdoba): una mujer de 58 años, que sufría trastornos
psíquicos y minusvalía física, muere ahogada en una piscina de una vivienda familiar.
- Viernes, 31 de agosto, Laredo (Santander): un niño de 18 meses muere ahogado al caer a la
piscina de la urbanización El Bosque.
- Sábado, 15 de septiembre, Estremera (Guadalajara): un niño de casi dos años muere ahogado en
la piscina de la casa familiar situada en la urbanización El Soto.

VALLADOLID

El niño del Juan de Austria se


ahogó 15 minutos antes de ser
localizado
Los padres del pequeño no quieren que ninguno de los seis imputados ingrese
en prisión
31.03.11 - 00:19 -
J. MORENO | VALLADOLID.

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El pequeño de dos años, Alejandro S. M., que murió ahogado en julio de 2008 en una
piscina portátil del Parque de Aventuras Juan de Austria, mientras participaba con otros
niños en una actividad veraniega organizada por el Colegio Sagrado Corazón de
Valladolid, estuvo unos 15 minutos en el agua hasta que fue localizado por una monitora
de la empresa adjudicataria que explota esta instalación municipal de ocio.
Esa es la conclusión a la que llegó la forense judicial y que explicó ayer en el juicio que
quedó visto para sentencia contra los seis empleados de la empresa La Ballena, para los
que la Fiscalía mantuvo ayer su petición de 2 años y cinco meses de prisión (14,5 años en
total) por un delito de homicidio imprudente.
La forense indicó que el niño murió asfixiado por sumersión y rechazó que Alejandro
hubiera estado una hora en el fondo de la piscina después de que el resto de los 31
menores hubieran salido de la misma. Tanto esta perito judicial como el especialista en
medicina legal, Curiel López de Arcaute, que declaró a propuesta de la defensa de una
monitora acusada, indicaron que el hecho de que el niño hubiera respondido a los
estímulos de recuperación de los sanitarios del Servicio 112, y tuviese un color
blanquecino eran indicios de que el pequeño llevaba poco tiempo dentro del agua. La
autopsia reveló que tampoco los signos de las palmas de manos y pies indicaban una
estancia de tiempo superior a los 60 minutos.
Las defensas de las tres monitoras acusadas sostienen que Alejandro salió de la piscina
tras el baño, y que fue ya dentro del vestuario del parque cuando se produjo un 'despiste' y
el menor salió corriendo para dirigirse a la piscina, de un metro de profundidad, en donde
habría caído.
Los tres abogados defensores de las monitoras pidieron la absolución por considerar que
el trágico accidente no puede imputarse a las cuidadoras. Uno de ellos, aseguró que no
actuaron con negligencia «ya que es prácticamente imposible vestir a tantos niños, atarles
los cordones de los zapatos y vigilar al resto de menores al mismo tiempo».
Dilación
En su defensa, otro de los letrados llegó a decir que «alguna responsabilidad» debían de
tener los monitores Corazonistas que bajaron también al vestuario para ayudar a las
empleadas del parque, «y a lo mejor no prestaron la atención suficiente», apostilló.
En el caso de que la jueza de lo Penal número 2 apreciase culpabilidad de las monitoras
encargadas de los niños aquel día, las defensas solicitaron que la sentencia debe de
recoger la atenuante de dilaciones indebidas, ya que el proceso judicial «ha estado parado
casi dos años» por los recursos de la familia y la Fiscalía, y ello ha perjudicado a todos los
procesados.
El fiscal, sin querer «hacer leña del árbol caído» respecto a este trágico suceso, mantuvo
su petición global de 14,5 meses de cárcel para los seis acusados, incluidos los tres
administradores de la empresa.
Respecto al principal gerente de esta sociedad, Roberto G. H., el fiscal le calificó como
«cabecilla de esa desorganización y descoordinación general» del Parque de Aventuras
por la falta de medios y la ausencia de capacitación profesional.
«Ni siquiera había un socorrista a pesar de que la piscina es un elemento de riesgo. Y si
hubieran contado con más monitores, o permitido la entrada del personal del colegio para
ayudar, quizás el suceso se habría evitado», dijo el fiscal. El abogado de los empresarios
rechazó la mala gestión ya que el Ayuntamiento la renovó cada año.
A pesar de su alegato por el hecho negligente, «aunque no malicioso», el Ministerio
Público aceptó la posibilidad de que la condena por homicidio sea inferior a los dos años
para evitar la cárcel.
El abogado de los padres de Alejandro dijo que hubo una falta de cuidado en la actividad
de la piscina, de la que eran responsables tanto las trabajadoras como la empresa. Pese a
ello, la petición de condena fue inferior a la del fiscal. Para las monitoras, solicitó un año y
tres más de inhabilitación profesional; y para los gestores, 6 meses de cárcel y 18 meses
de inhabilitación. Los padres del pequeño mostraron, a través de su letrado, su deseo de
que ninguno de los seis imputados por el fallecimiento de su hijo ingrese en prisión. Así lo
explicó el abogado en su informe final de conclusiones, momento en el que trasladó a la
sala el deseo de los progenitores de que, en el caso de que fueran condenados, «esperan
que ninguno entre en prisión».

Procesados tres trabajadores de un


colegio en el que se ahogó un niño
Un juez de Paterna les imputa cargos de homicidios por imprudencia grave
El menor, que tenía cuatro años, murió ahogado
Un juez de Paterna ha procesado a tres trabajadores de un colegio
situado en una urbanización de Godella (Valencia) como presuntos
responsables de un delito de homicidio por imprudencia grave por el
ahogamiento de un niño en una piscina del centro escolar el verano de
2013. Los hechos ocurrieron sobre las 12.30 horas del 1 de julio de
2013, durante la Escuela de Verano del centro escolar. El menor, de
cuatro años y medio, fue a bañarse a la piscina con un grupo de niños
junto a su profesora y la auxiliar del aula. Su profesora regresó al aula a
quedarse con otros cuatro niños que no querían bañarse.

En un momento determinado, el pequeño fue visto inmóvil y flotando


boca abajo en la piscina. Aunque le realizaron de inmediato las
maniobras de reanimación con la ayuda de su padre, también trabajador
del centro, el pequeño falleció en el Hospital La Fe, adonde fue
trasladado por una ambulancia del SAMU.

Según el auto, ninguno de los niños que se estaban bañando llevaba


manguitos. La piscina tenía 112 centímetros de profundidad en la zona
honda, mientras que el menor en cuestión medía 108 centímetros. La
autopsia dictaminó como causa de la muerte "anoxia encefálica causada
por asfixia por sumersión".

En la matrícula para la Escuela de Verano del colegio —que se


formalizaba vía Internet— no se preguntaba a los padres si sus hijos
sabían nadar.

Siempre según el auto, la auxiliar de aula y el monitor, cuidadores


directos del menor, "no tomaron las medidas de precaución necesarias
en la vigilancia y cuidado del niño". También el responsable de la
actividad de piscina en el colegio ha sido procesado por incurrir en
imprudencia grave al no establecer un sistema adecuado para
garantizar el conocimiento del "riesgo que entrañaba" que niños de tan
corta edad realizaran la actividad.

El juez archiva la causa respecto a una profesora, al considerar que no


puede advertirse en su conducta "imprudencia o negligencia alguna", y
a otro empleado del centro porque la responsabilidad en la actividad de
la piscina estaba encomendada a otra persona.

La resolución, que no es firme y contra la que cabe recurso de reforma,


también señala que pueden ser responsables civiles de este hecho el
centro escolar y la compañía aseguradora con la que el colegio tenía
suscrita póliza de responsabilidad civil.

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