Querido Profesor Ángel,
Cómo han pasado los años.
El tiempo me ha hecho recordar por qué elegimos la docencia. El
primer día que comenzamos esta nueva etapa de la vida no
estábamos seguros de si en realidad queríamos dedicarnos a la
enseñanza.
Teníamos miedo de no poder expresarnos, de no saber si los
alumnos estaban entendiendo o si al preguntarles si
comprendían, nos respondían que sí aunque no hubieran
entendido nada; de no saber cómo actuar si surgía un problema
y/o paralizarnos ante esa situación.
Después de 20 años de servicio, puedo decir que hay mucho por
contar sobre la vida y lo que vendrá. No todos los momentos
fueron felices, pero tuvimos instantes de profunda satisfacción y
alegría inimaginable, y sobre todo, sabiduría oculta en todas
partes.
Antes de compartirte lo que he aprendido, quiero decirte que eres
suficiente y que eres amado y recordado por muchos niños a
quienes has enseñado. Estoy orgulloso de ti por tu valor y tu
vocación por la vida, pero más que nada, por la educación de
esos niños que fueron felices mientras jugabas con ellos.
Sin embargo, estoy completamente agradecido por estos años de
gran experiencia que me han permitido confiar en mí mismo y
recordar que cuando éramos jóvenes decíamos que, si el destino
nos llevaba a esta profesión, trataríamos de enseñar a todos
nuestros alumnos o por lo menos a no cerrarnos en un solo
método de enseñanza; buscaríamos estrategias para que ellos
pudieran aprender de alguna u otra manera.
También tendríamos en cuenta sus saberes previos para que
fuese más fácil adquirir nuevos conocimientos, porque sabemos
que no todos los niños aprenden de la misma manera y eso es
algo que debemos considerar.
Espero que cuando leas esta carta nos aliente a no bajar los
brazos y nos recuerde que no queremos basarnos en un modelo
de enseñanza tradicional, sino que seguimos innovando nuestras
prácticas y preparándonos para lograr ese perfil docente por el
que tanto hemos luchado.
Esta forma tradicional de enseñar la hemos vivido y hemos visto
cómo se discriminaba a quienes no aprendían de memoria los
contenidos. Hemos escuchado a docentes expresarse hacia los
niños: "No tienes futuro por no estudiar"... Esas palabras duelen y
desaniman a cualquier niño o joven a seguir estudiando.
Pero eso no es lo que Ángel ha querido. Nosotros sabemos que
todos los alumnos tienen potencialidades y futuro, y que los
docentes deben intentar enseñar de manera que permitan a los
estudiantes construir sus conocimientos e inspirarlos a pensar con
libertad y a no tener miedo de expresarse. También recordemos
que las estrategias que elijamos al momento de enseñar tienen
que favorecer el aprendizaje de todos...
No sin antes terminar, quiero darte un consejo: "Haz las cosas que
te hacen feliz". Un día te despertarás y te darás cuenta de que ya
cumpliste cuarenta años. Pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Sé que todos dicen lo mismo, pero es verdad. No hay necesidad
de asustarse por esa idea; si has vivido una buena vida, la vida irá
mejorando con el tiempo.
Encuentra alegría en todo lo que hagas y disfruta la vida.
Adelante, y haz lo que quieres hacer. ¡Es tu momento, disfrútalo y
vive a lo grande!
Te quiero.