Problemática río matanza Riachuelo
SOCIEDAD
Ariadna Arias
Está considerado como uno de los diez espacios más
contaminados del mundo con altos niveles de plomo que vuelve
agresivos a los niños
El río Matanza Riachuelo en Argentina es el río más
contaminado de Latinoamérica y uno de los diez lugares
más contaminados del mundo. Su flujo se extiende por 40
kilómetros desde su nacimiento en la Provincia de Buenos
Aires hasta su desembocadura en el Río de la Plata,
concretamente en el barrio de La Boca. Este barrio es uno
de los más pobres de Buenos Aires, aunque también de los
más turísticos debido al atractivo de sus casas de chapa
pintadas de colores. La contaminación del río afecta a sus
habitantes desde hace ya un siglo.
El Río Matanza recibe grandes cantidades de desechos
industriales de las numerosas fábricas a lo largo del río,
especialmente curtiembres. Entre los contaminantes más
peligrosos se encuentran los metales pesados. El agua tiene
niveles de mercurio, zinc, plomo y cromo de hasta 50 veces
más de lo permitido. También está el problema del vertido
diario de 192 mil metros cúbicos de aguas fecales a sus
aguas y en su entorno se localizan más de cien basureros a
cielo abierto.
Según la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo
(ACUMAR), creada especialmente para que todas las
jurisdicciones afectadas elaboren un plan de acción para
sanear el río, «aproximadamente el 60 % de las 20.000
personas que residen cerca de la cuenca viven en un
territorio que ha sido considerado inadecuado para la
subsistencia humana, lo que lleva a niveles más altos de
enfermedades diarreicas, patologías respiratorias y
cáncer». No ayuda que los residentes tengan pocas fuentes
de agua potable, dejándolas dependientes del río
contaminado. Además, a lo largo del caudal habitan más de
cinco millones de personas, lo que representa el 15 % de la
población Argentina, que también viven en riesgo.
NIÑOS AGRESIVOS POR EL PLOMO
Los más afectados por el estado de la cuenca son los
niños. En Villa Inflamable, un barrio chabolero situado
justo en la desembocadura, los niños tienen 5 veces
más plomo en sangre que lo aceptable. El plomo
enferma a quien lo padece, retrasa su crecimiento, lo
lleva a comportamientos agresivos, afecta la piel y le
produce consecuencias dolorosas hasta el día de su
muerte. La Corte Suprema argentina declaró en el 2008
inhabitable esta zona rodeada de empresas químicas, pero
1.800 familias siguen allí y no encuentran alternativa.
Ariadna Arias
Tras conocer estos datos, no es de extrañar que el estado
del lecho fluvial haya sido uno de los temas más polémicos
en Argentina. Los sucesivos gobiernos han prometido
siempre solucionar el asunto, pero ninguno ha tenido
éxito. En el año 2006, la Corte Suprema obligó al Estado a
asignar unos presupuestos y un programa de acción para
paliar el problema y ACUMAR se creó para encargarse de
ello. Sin embargo, tal y como indica Alfredo Alberti,
presidente de la Asociación de Vecinos de la Boca, los
presupuestos y el equipo son insuficientes. Las oenegés
(Greenpeace, FARN, Asociación Vecinos de la Boca,
Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos y CELS)
que forman el Cuerpo Colegiado creado para monitorear el
cumplimiento de la recomposición del Riachuelo, remarcan
que la organización que gestiona el caudal tiene «serios
problemas para controlar la contaminación industrial» Según
un informe del Centro de Estudios Metropolitanos
(CEM), solo se ha conseguido limpiar un 37 % del total
de los residuos.
Pero no hacen falta informes que respalden el hecho de que
la cuenca sigue gravemente contaminada. Desde el puerto
de La Boca se observa perfectamente el estado de la
cuenca. En medio del agua hay un monumento a la
contaminación hecho de basura. Son dos círculos
perfectamente dibujados que contienen residuos plásticos.
En años pasados se utilizaron botellas pintadas de los vivos
colores de las casas de La Boca que se desperdigaron por
la cuenca como si fueran flores de plástico.
ARTE COMO PROTESTA PACÍFICA
Y es que si algo caracteriza a los argentinos que viven en
este barrio es el sarcasmo. Leandro Sommaruga, uno de los
vecinos, hasta le dedicó un poema al Riachuelo: «Te quiero,
río turbio y olvidado / tal vez un día corras limpio, digno
y puro / iluso en mi esperanza lanzo el dado / apostando
mis últimos morlacos al futuro». Apostar al futuro es la
única esperanza que le queda al Riachuelo. Con el cambio
de Gobierno que se materializó este 10 de diciembre,
¿mejorarán las cosas para el río?