1- LA LEY: "La ley es la que el pueblo romano establece por la proposición de un
magistrado consular, tal como un cón- sul". (Institutas).
La ley votada por el pueblo reunido en comicios por curias primero y por centurias
luego, por la proposición de un magis- trado senador, tal como un cónsui, un pretor, un
dictador, es una fuente de derecho entre los romanos, durante el período real, durante el
período republicano, y, por la forma, al comien- zo del imperio.
En la formación de las leyes romanas, o sea, en la votación de las mismas, se procedía
así: El magistrado que presidía el co- micio hacia la "promulgatio" de la ley, que era el
acto por el cual el magistrado hacía conocer el proyecto que presentaría una vez reunido
el pueblo, a los efectos de que este pudiera con- siderarlo y discutir sobre sus ventajas
antes del día en que la votación debía practicarse. (En esto difiere de la época actual en
que la "promulgación" es el acto por el cual el Poder Ejecuti- vo ordena que se cumpla
la ley). Esta "promulgatio" debía ha- ceria el magistrado con anticipación de tres días de
mercado, los que se celebraban cada ocho días, de modo que la anticipación era de por
lo menos 24 días; y por otra parte, el proyecto debía tener por objeto un asunto
concreto, pues la Ley Cecilia Didia, disponía que no podían someterse a votación
popular proyectos de ley en los que se legislara sobre materias distintas, para evi- tar así
una práctica viciosa que comenzó a imponerse en los primeros años de la República,
que consistía en mezclar distintos proyectos de leyes, unos favorables y otros
desfavorables, con la esperanza de que el pueblo los votase conjuntamente.
Pasado ese período de 24 días, el magistrado procedía a la reunión de los comicios, para lo
cual habia citado previamente al pueblo por edictos colocados en lugares públicos; y una
vez reunidos los comicios se procedía a la votación del proyecto de ley, la cual no podía
hacerse de otro modo sino votando si ó no.
Al principio se votaba de viva voz, pero desde fines del siglo II antes de Cristo se decidió
que la votación se haría por medio de tablillas que se entregaban a los votantes, en las
cuales po- nían la inicial de lo que votaban: QR ("quo rogas": como lo pides) cuando la
votación era afirmativa; y AQR ("anti quo rogas": contra lo que pides) cuando la votación
era desfavorable. Después el magistrado procedía al escrutinio y a anunciar su resultado; y
con este acto quedaba concluido el proceso de formación de la ley; sin perjuicio de que en
ciertos casos, cuando se trataba de leyes fundamentales, como la Ley de las XII Tablas, se
la hiciera grabar sobre planchas de madera o bronce para exponerlas en un lugar público.
A) PARTES DE LA LEY:
En las leyes romanas se distinguen cuatro partes: el "index" la "praescriptio", la
"rogatio" y la "sanctio".
El "index" es la denominación de la ley, que generalmente se toma del nombre del
magistrado que la propone, al que se agrega también una síntesis del contenido de la
misma.
La "prescriptio" contiene también la mención del nombre del magistrado proponente, la
clase de asamblea en que la ley fué votada, el lugar de reunión de los comicios, la fecha
de su votación, el nombre de la centuria o tribu que votó en primer término y el del
ciudadano que primero lo hizo dentro de ellas.
La "rogatio" representa el contenido o texto de la ley; es la que da precisamente el
nombre a las leyes votadas en los comi- cios, porque al final del período republicano, se
deben distinguir dos clases de leyes: las leyes "rogatae", que son las votadas en los
comicios de conformidad con el procedimiento antes indicado, y así llamadas porque
son propuestas (rogatae) por el magistra- do al pueblo; y las llamadas "leges datae", que
son el resultado de una delegación de su potestad legislativa por parte de los comicios a
un magistrado al cual autoriza para dictar ciertas normas, generalmente relativas a la
organización de un munici- pio, al establecimiento de una colonia, a las concesiones
indivi- duales de la ciudadanía o al régimen a que ha de sujetarse el gobierno de una
provincia. Y, se les llama "datae" porque son dictadas directamente por un magistrado
en virtud de dicha dele- gación, que es siempre necesaria, ya que el sólo "imperium" no
los faculta para legislar.