DOGMA, DOGMATISMO.
Definición
Es una creencia o principio establecido y aceptado como verdadero e
incuestionable en un sistema de pensamiento, una religión o una ideología.
Se trata de una afirmación que se considera irrefutable y se espera que sea
aceptada sin dudas ni objeciones.
Estos suelen ser fundamentales para la identidad y la practica de una
determinada doctrina o comunidad y se transmite de generación en generación.
A menudo los dogmas tienen un carácter normativo y pueden influir en la forma
en que las personas piensan, se comportan y toman decisiones dentro de ese
contexto especifico.
Un dogma es una tesis aceptada a ciegas, por simple creencia, sin crítica, sin
tener en cuenta las condiciones de su aplicación.
Dogmatismo
El dogmatismo es característico de todas las religiones y de todos los sistemas
teóricos que defienden lo caduco, lo viejo, lo reaccionario, y luchan contra lo
nuevo, lo que se desarrolla. Son dogmáticas, particularmente, las teorías
sociales reaccionarias que no encuentran puntos de apoyo en la realidad que
se desarrolla. Una afirmación verdadera por sí misma, más aplicada no
dialécticamente, sin tener en cuenta el medio concreto que ha variado, puede
convertirse en dogma.
En este sentido, Marx y Engels decían siempre que “nuestra doctrina no es un
dogma, sino una guía para la acción”.
El dogmatismo en la prehistoria de la filosofía
Dogmatismo» viene del latín dogma, que a su vez proviene del griego dogma,
que significa creencia. «Doctrina fijada» en filosofía. El RAE define «dogma»
como «Proposición tenida por cierta y como principio innegable». El
dogmatismo fue en origen la más primitiva de las posiciones personales y, por
lo tanto, filosóficas, del hombre. John Lennon dijo que «antes de Elvis no había
nada», y algo parecido se podría decir en el pensamiento poniendo, digamos a
Sócrates, en lugar del mito de Tupelo. Los presocráticos no pensaban, sino que
creían. Sus teorías no tenían fundamentos racionales, sino de convicción. Un
dogmático era solo un creyente hace casi tres mil años, unas creencias que
eran reales por el solo hecho de creerlas.
«Opinión» convertida en «ley» es el dogma. Tales de Mileto fue el primer
dogmático que cuestionó el mito introduciendo la razón. Aristóteles, quien le
consideraba el padre de la filosofía, escribió por qué Tales sostuvo que el agua
es el origen de todas las cosas: «Concibió tal vez esta suposición por ver que
el alimento de todas las cosas es húmedo y porque de lo húmedo nace del
propio calor y por él vive. Y es que aquello de lo que nacen es el principio de
todas las cosas. Por eso concibió tal suposición, además de porque las
semillas de todas las cosas tienen naturaleza húmeda y el agua es el principio
de la naturaleza para las cosas húmedas».
Lo dogmático de lo 'woke'
El dogmatismo actual nada (o poco) tiene que ver con el dogmatismo de Tales,
de Anaximandro o Anaxímenes, aunque su esencia maleada está presente en
la historia y en la realidad de las manifestaciones cotidianas. El dogmatismo
filosófico afirmaba que el ser humano podía conocer la verdad de las cosas sin
cuestionamientos porque la mente funcionaba como la naturaleza y esta era el
fundamento de todo. La ingenuidad de lo primitivo, la prehistoria del
pensamiento, los primeros pasos y pilares de la mente de los hombres que
hicieron temblar los razonamientos, los antidogmas (como el escepticismo) de
los grandes pensadores.
Pese a ese temblor, el dogmatismo ha sobrevivido a lo largo de los siglos. Del
agua como origen de todo de Tales de Mileto, de la forma inconcreta de
Anaximandro, del aire de Anaxímenes o del movimiento de Heráclito se ha
pasado a un abanico de elementos en cóctel, uno de cuyos últimos productos
es la subcultura woke, un regreso al primitivismo del pensamiento en la
confianza ciega en la doctrina, en el dogma, la «opinión» no solo sin
fundamentos sino sin sentido, como por ejemplo la idea de que el sexo
biológico no define el sexo de la persona, o la rampante ausencia de reflexión
crítica (en las universidades se cultiva esto) que permite la asunción sin
cuestionamientos de estas teorías.
De forma general, el dogmatismo viene a ser la tendencia a asumir de un modo
absolutista, tajante y sin cuestionamientos, ciertos principios o doctrinas que le
son útiles al individuo o a los grupos para explicarse distintos aspectos y
fenómenos de la realidad sin caer en la duda o el abatimiento. No en vano
Dawkins (2016), biólogo evolucionista, atribuyó a la conducta dogmática
importantísimas cualidades de supervivencia, entre las que figuran el no
cuestionamiento sobre asuntos de peligro frente a comportamientos
exploratorios: los hijos que mostraran mayor osadía, dudas e increencia en las
palabras de sus progenitores correrían mayor riesgo de morir. En este punto,
es posible divisar una paradoja evolutiva. Si, por un lado, ser obediente y
confiado de las advertencias de los padres y antepasados beneficiaría la
supervivencia del individuo, por el otro, acarrearía una limitante para el
desarrollo del grupo y la cultura, pues como es bien sabido, sólo los sujetos
intrépidos y con poca afinidad por las reglas logran generar cambios
significativos en su tiempo y marcar así el rumbo de la historia.
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