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Causalidad 2

La Corte Suprema acogió un recurso de casación en el fondo interpuesto por la Sociedad Ariztía Comercial Limitada contra el Banco Sud Americano, debido a un error de derecho en la interpretación del artículo 2314 del Código Civil sobre la responsabilidad por daño. Se determinó que la entidad bancaria incurrió en negligencia al no verificar correctamente el domicilio de su cuentacorrentista, lo que causó perjuicios significativos a la demandante. La sentencia concluyó que el banco debe indemnizar a la sociedad demandante por los daños ocasionados.
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Causalidad 2

La Corte Suprema acogió un recurso de casación en el fondo interpuesto por la Sociedad Ariztía Comercial Limitada contra el Banco Sud Americano, debido a un error de derecho en la interpretación del artículo 2314 del Código Civil sobre la responsabilidad por daño. Se determinó que la entidad bancaria incurrió en negligencia al no verificar correctamente el domicilio de su cuentacorrentista, lo que causó perjuicios significativos a la demandante. La sentencia concluyó que el banco debe indemnizar a la sociedad demandante por los daños ocasionados.
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Tribunal : Corte Suprema

Fecha : 26/01/2004
Rol : 2947-2002
Partes : Sociedad Ariztía Comercial Limitada; con Banco Sud Americano;
Ministros : Orlando Alvarez Hernández; Urbano Marín Vallejo; Jorge Medina; Patricio Novoa;
Juan Infante Phillipi;
Descriptores : Recurso de Casación en el Fondo » Acogido, Atribución Normativa del Daño al
Hecho Ilícito.
Causalidad » Elementos Determinantes.
Cuasidelitos » Requisitos.
Responsabilidad por Culpa » Alcance.
Error de Derecho » Influencia Sustancial en lo Dispositivo del Fallo.
Indemnización de Perjuicios » Responsabilidad Extracontractual.
Hecho Doloso o Culpable » Requisitos para Generar Responsabilidad.

Doctrina
El presente recurso se funda en que la sentencia impugnada infringió el artículo 2314 del Código Civil,
incurriendo en el error de derecho de darle a este precepto un sentido, interpretación y alcance que se
aparta completamente de su tenor literal y espíritu
Para que un hecho doloso o culpable genere responsabilidad, es necesario que entre éste y el daño
exista una relación o vínculo de causalidad. Aunque las normas del Código Civil no hacen referencia
expresa a este requisito, es evidente que lo suponen, como lo demuestran los artículos 1439 y 2314, que
se refieren al hecho constitutivo de delito o cuasidelito que ha inferido daño y el artículo 2399 que señala
que todo daño que pueda imputarse a malicia o negligencia de otra persona debe ser reparado por ésta,
de donde cabe concluir que implícitamente ambas disposiciones exigen que exista relación de
causalidad entre el hecho y el daño
Tradicionalmente se ha estimado que la causalidad exige que entre el hecho y el daño exista una
relación necesaria y directa y si bien estas expresiones resultan un tanto vagas para resolver los casos
más complejos, tienen la virtud de destacar los elementos determinantes de la causalidad: el naturalístico
y el normativo. El primero exige, una relación natural de causalidad, que se expresa en un nexo de causa
a efecto, y el segundo, que el daño resulte atribuible normativamente al hecho
La responsabilidad por culpa supone una infracción a un deber de cuidado, de modo que la calificación
reparatoria tiene por condición que el responsable haya incurrido en un hecho ilícito y de modo que por
contravenir dicho deber de cuidado, el autor del hecho debe reparar los daños resultantes. En este
contexto, se plantea un problema de atribución de los daños al hecho, si a pesar de haberse realizado un
acto que civilmente es ilícito, no existe, sin embargo relación entre el daño y el equívoco fin protector de
la norma
La causalidad es una cuestión estrictamente de hecho en su primer aspecto, el naturalístico, esto es,
entendido como condición necesaria de responsabilidad; pero la atribución normativa del daño al hecho
ilícito (daño directo) encierra elementos y aspectos de derecho y, como tal, es susceptible de ser
revisados por la Corte Suprema mediante el presente recurso de casación en el fondo
El daño sufrido por la sociedad demandante, en la especie, consiste en la pérdida de las acciones
legales y fundamentales para su cobro, siendo la acción criminal el principal medio que poseen los
acreedores para obtener el pago de los créditos, lo que, además, es motivo evidente de su amplia
aceptación en el mundo comercial y lo distingue de otros instrumentos dentro del sistema económico;
todo lo cual hace concluir que tal situación está en estricta y directa relación con la actuación negligente
de la entidad financiera demandada
Al estimar, en consecuencia, los jueces recurridos que el error del banco demandado al verificar el
domicilio del cuentacorrentista no puede considerarse como un hecho doloso o culposo que haya
causado daño, evidentemente ha incurrido en un error de derecho en cuanto a la atribución normativa del
daño al hecho ilícito, equívoco que ha influido de manera sustancial en lo dispositivo del fallo recurrido,
desde que condujo al rechazo de la acción resarcitoria intentada, pues de obrar interpretando
correctamente el artículo 2314 del Código Civil, en los términos ya indicados, los sentenciadores habrían
debido confirmar, en todas sus partes, la sentencia de primer grado

Legislación aplicada en el fallo :


Código de Procedimiento Civil art
765; Código de Procedimiento Civil
art 767; Código de Procedimiento
Civil art 772; Código de
Procedimiento Civil art 805; ¡Error!
Referencia de hipervínculo no
válida.; ¡Error!Referencia de
hipervínculo no válida.; ¡Error!
Referencia de hipervínculo no
válida.; ¡Error!Referencia de
hipervínculo no válida.;

Texto completo de la Sentencia


Santiago, treinta y uno de julio de mil novecientos noventa y ocho.

Vistos:
A fojas 34 Sociedad Ariztía Comercial Limitada, ex Industrializadora del Agro Limitada, del giro de su
denominación, representada por su mandatario don Emilio Madrid Barros, abogado, ambos con domicilio
en calle Doctor Sótero del Río 326, oficina 406, Santiago, deduce demanda en juicio ordinario de
indemnización de perjuicios, en contra del Banco Sud Americano, sociedad anónima bancaria, del giro
de su denominación, representada por su gerente general don Juan Luis kostner, factor, ambos con
domicilio en Morandé 226, 4º piso, Santiago.
Funda su demanda en que endosó en comisión de cobranza a don Emilio Madrid Barros, tres cheques
protestados de la cuenta corriente Nº 65-08282-06 de la sucursal Talca, del Banco Sud Americano,
girados por don Fernando Anabalón Garrido a la empresa Industrializadora del Agro Limitada.
En las actas de protesto de los cheques de la mencionada cuenta corriente serie 65-A-06, Nº 0998587,
por la suma de $ 5.760.625 y serie 65-A-83 Nº 0998588, por la cantidad de $ 25.363.870, se indicó que
el domicilio registrado en el banco por el cuentacorrentista era el de calle Dos Oriente 982, Talca.

Con el mérito de dicho antecedente su mandatario inició ante el Primer Juzgado de Letras de Talca las
gestiones de notificación de protesto de cheques, todo ello de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 434
Nº 4 del Código de Procedimiento Civil y 22 de la Ley de Cuentas Corrientes y Cheques.

Señala que el proceso que se inició tuvo el rol Nº 75.786, y las notificaciones de rigor se practicaron en
calle Uno Sur Nº 1694 de Talca, según consta en el estampado del Receptor Judicial a fojas 18, de dicho
expediente, esto porque la gestión judicial se refirió a tres cheques y en el acta de uno de ellos, se
indicaba como domicilio del mismo girador, el antes señalado.
Con posterioridad a dicha notificación, compareció don Fernando Anabalón Garrido solicitando la nulidad
de la notificación practicada en autos, argumentando que el domicilio registrado en el banco era Dos
Oriente, de acuerdo a las respectivas actas, el cual no correspondía a aquél donde se practicó la
notificación.

Agrega que, el tribunal accediendo a una petición del demandante en dicha causa, ordenó la realización
de una nueva gestión a fin de notificar nuevamente al demandado, la cual no pudo realizarse puesto que
el receptor judicial encargado de dicha diligencia constató que el domicilio era inexistente, puesto que en
calle Dos Oriente se registra hasta el número 976, no existiendo el número 982.

El Banco Sud Americano respondiendo un oficio al tribunal respectivo informa que el último domicilio
registrado en el banco por don Fernando Anabalón Garrido, al día 5 de julio de 1995 era Dos Oriente 982
de Talca, teniendo presente el cierre de dicha cuenta que se efectuó con fecha 2 de enero de 1995.
Al fallar la incidencia en comento, el tribunal de Talca acogió la nulidad del protesto de los dos cheques
en cuestión, por no haberse practicado en conformidad a la ley, y la rechazó en cuanto al tercer cheque.

Expone que a consecuencia de lo anterior, se ha quedado en la imposibilidad de obtener el pago de los


cheques por las sumas ya señaladas, frustrándose la preparación de la vía de la acción penal que otorga
el delito de giro doloso de cheques, y la ejecutiva, lo que le ha provocado enormes perjuicios.

La responsabilidad de tales perjuicios recae en la entidad bancaria demandada, la que no dio


cumplimiento a las normas sobre verificación de domicilio a la que está sujeta.

En efecto la Recopilación de Normas de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, en el


capítulo, referente a las cuentas corrientes bancarias y cheques, dispone dentro de las exigencias
mínimas para la apertura de cuentas corrientes, que las empresas bancarias deben comprobar el
domicilio del interesado de acuerdo con las instrucciones que a este respecto da dicho organismo
fiscalizador.
En el apartado pertinente sobre la materia se indica que atendida la importancia que tiene el domicilio
que el cliente registra en el banco para los efectos de su cuenta corriente, especialmente para la
eventual notificación que hubiere de hacérsele en caso de protesto de cheque, el lugar que se declare
como tal debe ser perfectamente determinable e individualizable; y que la verificación del domicilio de las
personas naturales o jurídicas que soliciten abrir cuenta corriente debe ser comprobado a través de
trabajadores del banco o de otras personas que merezcan fe.
La entidad bancaria demandada violó abiertamente dicha normativa, por cuanto no comprobó el domicilio
del cuentacorrentista, ya que el número 982 de calle Dos Oriente de Talca, no existe, lo que demuestra
su grave negligencia.

Señala que otro antecedente que agrava la responsabilidad del demandado es que aceptó el cambio de
domicilio, consignando uno falso, cuando ya el señor Anabalón había cerrado su cuenta corriente.

Agrega que, el primer cheque protestado con fecha 8 de marzo de 1995, y que no es materia de esta
demanda, pero sí de la gestión preparatoria referida, señalaba como domicilio del girador el de calle Uno
Sur 1698 de Talca, siendo esto correcto y por ello es que el tribunal de Talca rechazó a su respecto el
incidente de nulidad. Sin embargo al momento de protestarse los cheques materia de autos el Banco
Sud Americano, sin comprobar domicilio aceptó el cambio del mismo, por el de Dos Oriente 982 de
Talca, el cual como se ha señalado es falso; dicho cambio de domicilio se produce cuando la
correspondiente cuenta corriente se encuentra cerrada, lo que constituye una seria irregularidad.
De haber cumplido el banco demandado con su obligación de verificar el domicilio de su
cuentacorrentista se habría percatado con extrema facilidad de que éste era inexistente, y se habrían
evitado los consiguientes perjuicios que se le han ocasionado, ascendentes a la suma de $ 31.124.499,
los que le deben ser indemnizados de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 2314 del Código Civil, puesto
que todo aquel que cause daño es obligado a indemnizarlos.

Finalmente y previa cita de disposiciones legales, solicita tener por interpuesta la presente demanda de
indemnización de perjuicios en contra de la entidad bancaria demandada, y en definitiva acogerla en
todas sus partes, declarando lo siguiente:
a.- Que el banco demandado al no comprobar correctamente el domicilio de su cuentacorrentista,
Fernando Anabalón Garrido, infringió las normas e instrucciones impartidas por la Superintendencia de
Bancos e Instituciones Financieras, particularmente las señaladas en el cuerpo de la demanda;
b.- Que el demandado debe indemnizarle los perjuicios causados;
c.- Que debe asimismo pagar como indemnización de perjuicios la suma de $ 31.124.499 o la que el
tribunal fije conforme mérito del proceso;
d.- Que todas las cantidades de dinero que se ordenen pagar deberán serlo debidamente reajustadas de
acuerdo con la variación experimentada por el Indice de Precios al Consumidor entre las fechas de los
protestos y las fechas del pago efectivo y hasta las fechas que el tribunal determine;
e.- Que todas las sumas de dinero que se ordenen pagar deben serlo con los correspondientes intereses
para operaciones reajustables o los que el tribunal fije, desde las fechas de los protestos y hasta la fecha
del pago efectivo y/o desde y hasta las fechas que el tribunal determine;
f.- Que la demandada deberá pagar las costas de la causa.

A fojas 47, don Octavio Calle Avila, en representación del Banco Sud Americano, sociedad del giro de su
denominación, contesta la demanda de autos, solicitando que ésta sea rechazada en todas sus partes,
con costas.

Señala que con fecha 26 de octubre de 1993 don Fernando Anabalón Garrido, abrió la cuenta corriente
Nº 65-08282 en la ciudad y sucursal de Talca, señalando como domicilio el de calle Dos Oriente Nº 982,
y que efectuada la constatación de rigor por el funcionario del banco don Sergio Cubillos Espinoza se
estableció que tal dirección correspondía a la casa esquina, ubicada en la intersección de las calles
Cinco Norte con Dos Oriente, que tenía signado el Nº 982 y que correspondía al domicilio del cuenta
correntista.
Que en trece de los cheques que don Fernando Anabalón giró a la demandante por un total de $
40.000.000 y que fueron protestados por falta de fondos, se consignó en las respectivas actas el
domicilio de calle Dos Oriente 982, todos los cuales fueron pagados y aclarados en el Boletín Comercial.

Los demás cheques supuestamente hasta la fecha no habrían sido pagados a la demandante, y fueron
protestados por orden de no pago, con fechas 8 de marzo, 18 de abril y 23 de mayo de 1995, por lo que
la demandante inició con fecha 4 de julio del mismo año ante el Primer Juzgado de Talca, la notificación
judicial de los referidos protestos, la que se practicó en el domicilio de calle Uno Sur 1694, el 5 de julio de
1995.

Con posterioridad, el girador de los cheques promovió en dicho proceso incidente de nulidad de la
referida gestión de notificación fundado en que ésta no se practicó en el domicilio señalado en las
respectivas actas de protesto, esto es, el de calle Dos Oriente Nº 982, y además adujo que los cheques
protestados no eran válidos por corresponder éstos a una garantía del cumplimiento de obligaciones.

Señala que el orden cronológico de las actuaciones de las partes durante la tramitación del mencionado
incidente fue el siguiente:
a) Con fecha 20 de julio de 1995 la demandante evacuó el traslado conferido respecto de la incidencia
promovida, reconociendo que respecto de los cheques en cuya acta se indicó el domicilio de Dos Oriente
la notificación era incompleta, y el 21 de julio el receptor judicial certificó en el expediente respectivo que
el domicilio señalado era inexistente.
b) El 27 de diciembre de 1995, es decir, cinco meses y medio después, la sociedad demandante solicitó
se recibiera el incidente a prueba, el que dos meses después de dictado es notificado, y el 27 de mayo
de 1996, es decir, dos meses después de haber vencido el término probatorio y cuando las acciones
emanadas de los cheques estaban prescritas, la demandante solicitó se dictara sentencia en el referido
proceso, el que finalmente es resuelto en la forma que se ha señalado, con fecha 5 de julio del mismo
año.

Que la responsabilidad extracontractual requiere el cumplimiento de ciertos requisitos de procedencia


como son que el autor del delito o cuasidelito sea capaz, que el hecho u omisión provenga del dolo o
culpa, que este hecho doloso o culposo cause un daño y que entre este hecho y el daño exista una
relación de causalidad; presupuestos que en el caso de autos no se cumplen por lo que no resulta
procedente la indemnización de perjuicios demandada.

En primer término, señala que no ha existido dolo o culpa en la actuación del banco, por cuanto, éste
cumplió con la obligación legal de verificar el domicilio del cuenta correntista, lo que hizo a través de un
funcionario bancario, pero que atendida la circunstancia de que el lugar físico en que se encontraba
puesto el número, resultaba bastante difícil determinar si éste correspondía a una u otra de las calles de
la intersección Cinco Norte con Dos Oriente, por lo que y teniendo presente que el propio cliente informó
que correspondía a la numeración de esta última arteria, es que se determinó que se tuviera como
domicilio el de Dos Oriente Nº 982.
En consecuencia, de ser efectivo que la numeración era por calle Cinco Norte y no por Dos Oriente, el
banco había incurrido en una justa causa de error que lo exime de responsabilidad.
En segundo término, y en cuanto a la existencia de los daños invocados por la demandante, señala que
ésta no ha agotado todos los medios legales para obtener el pago de los cheques, puesto que aún le
queda la vía ordinaria para exigir el pago de los cheques materia de autos, por lo que se estaría en
presencia de un daño eventual, el que de acuerdo a la doctrina mayoritaria no es indemnizable.
En tercer lugar, y en cuanto a la relación de causalidad que debe existir entre los dos elementos antes
referidos, señala que éste tampoco se cumple, puesto que no existe una relación directa y necesaria
entre el supuesto no pago de los cheques materia de autos y el supuesto error del banco al consignar el
domicilio del cuentacorrentista en los protestos de dichos documentos.

En efecto, los protestos de los cheques fueron efectuados por orden de no pago fundadas en
incumplimientos de obligaciones que dio el girador y cuentacorrentista señor Anabalón, por lo que el no
pago de estos documentos tendría como consecuencia el propio actuar de la sociedad demandante.
A lo anterior cabe tener presente que en el incidente de nulidad deducido en el proceso de la gestión
preparatoria se impugnó también la validez de los cheques por cuanto éstos habrían sido girados para
garantizar el pago de unas facturas derivadas de la compra de mercaderías, por lo que de ser efectiva
esta alegación resultaría que el no pago de los cheques nada tendría que ver con el domicilio consignado
en el protesto.

Que si la sociedad demandante se hubiese allanado al incidente de nulidad deducido y hubiese solicitado
que se declarara la nulidad, el girador se habría notificado de los referidos protestos en conformidad a lo
dispuesto por el artículo 54 del Código de Procedimiento Civil, pero esto no ocurrió y en forma
inexplicable la actora solicita con fecha 18 de julio de 1995 que se notifique nuevamente el protesto al
girador, certificándose por el receptor el día 20 del mismo mes, que el domicilio registrado en las actas
de protesto era inexistente, y que después de cinco meses solicita al tribunal se recibiera el incidente a
prueba cuando estaba próximo el plazo de prescripción de las acciones criminales.

Los hechos expuestos demostrarían que a partir del momento en que la demandante toma conocimiento
de que existe la posibilidad de que el banco haya cometido un error al indicar en el protesto un domicilio
inexistente, el 20 de julio de 1995, se desentiende absolutamente de la gestión de notificación de
protesto.

El cobro o no de los documentos se encuentra directamente relacionado con la capacidad de pago del
girador, y es responsabilidad del aceptante obtener información acerca de la situación financiera de su
deudor, resultando sorprendente que se hayan aceptado cheques a una persona que registraba más de
doce documentos protestados por falta de fondos con la misma sociedad, por lo que no se puede
responsabilizar a su representado de la actitud negligente de la demandante.
Por otra parte señala, que entre la actora y el girador de los cheques existiría una relación comercial que
data a lo menos del mes de julio de 1994 a lo largo de la cual éste giró a lo menos quince cheques a la
orden de la demandante, todos los cuales fueron protestados los doce primeros por falta de fondos y los
tres últimos, dentro de los cuales se encuentran los dos cheques materia de autos, los que fueron
protestados por orden de no pago por incumplimiento comercial. En todos los cheques, con excepción de
uno de ellos, se indicó en el acta de protesto respectiva como domicilio supuestamente el inexistente,
pero todos los cheques que fueron protestados con ese domicilio fueron pagados por el girador y
aclarados oportunamente, lo que confirmaría la tesis de que la causa directa y necesaria del daño no ha
sido necesariamente el hecho de que el domicilio fuera inexistente.

A fojas 56 la parte demandante evacua el trámite de réplica reiterando lo expuesto en su demanda, y


señala además, que la demandada reconoció en forma expresa su error y responsabilidad en los hechos,
al haber señalado que debido al lugar físico en que se encontraba puesto el número de la calle resultaba
bastante difícil determinar si dicha numeración pertenecía a una u otra de las calles.

Agrega finalmente que se le ha provocado un daño real y concreto, al verse privada su parte de las
acciones que la ley le confiere en su calidad de titular de un cheque, las que no puede ejercer debido a
un error imputable al banco.
A fojas 59 la demandada al evacuar el trámite de dúplica reitera lo expuesto en la contestación y agrega,
además, que no es efectivo que dicha parte haya reconocido el supuesto error que se le imputa y que
tampoco es efectivo que el banco haya aceptado el cambio de domicilio indicado en las actas de protesto
después de cerrada la cuenta corriente, puesto que dicho domicilio es el mismo consignado por el cliente
al momento de suscribir el referido contrato.

A fojas 69 se recibe la causa a prueba por el término legal.

A fojas 133 se citó a las partes para oír sentencia.

Considerando:
Primero: Que la Sociedad Ariztía Comercial Limitada, ex Industrializadora del Agro Limitada, del giro de
su denominación, representada por su mandatario don Emilio Madrid Barros, ha demandado en juicio
ordinario de indemnización de perjuicios, al Banco Sud Americano, sociedad anónima bancaria, del giro
de su denominación, representada por su gerente general don Juan Luis Kostner.

Fundada en la responsabilidad que le cabría a dicha entidad bancaria por no haber dado cumplimiento a
la obligación legal de verificar el domicilio del cuentacorrentista don Fernando Anabalón Garrido, puesto
que el que se estampó en las actas de protesto de los cheques de la cuenta corriente Nº 65-08282-06
serie 65-A-06, Nº 0998587, por la suma de $ 5.760.625 y serie 65-A-83 Nº 0998588, por la suma de $
25.363.870, fue el de calle Dos Oriente 982, de la Ciudad de Talca, el cual es inexistente según se
acreditó en el proceso sobre notificación judicial de dichos protestos que se siguió ante el Primer
Juzgado de Letras de dicha ciudad bajo el rol Nº 75.786.

Señala que las notificaciones de rigor se practicaron en calle Uno Sur Nº 1694 de Talca, según consta
del estampado del receptor judicial a fojas 18, lo anterior, debido a que la gestión judicial se refirió a tres
cheques y en el acta de uno de ellos, se indicaba como domicilio del mismo girador el antes señalado.

Con posterioridad a dicha notificación, compareció don Fernando Anabalón Garrido solicitando la nulidad
de la notificación practicada en autos, argumentando que respecto de los cheques materia de la presente
demanda esta gestión no se practicó en el domicilio que se indicaba en las respectivas actas de protesto.

El tribunal accediendo a una petición de la demandante se ordenó la notificación al girador de estos


cheques en calle Dos Oriente, sin embargo esta diligencia no pudo practicarse puesto que el receptor
judicial actuante en dichos autos constató que en dicha arteria sólo se registra hasta el número 976, no
existiendo el número 982.

Al fallar la incidencia en comento el tribunal de Talca acogió la nulidad del protesto de los dos cheques
en cuestión, por no haberse practicado en conformidad a la ley, y la rechazó en cuanto al tercer cheque,
quedando así su representada en la imposibilidad de obtener el pago de los cheques materia de autos, al
haberse frustrado la preparación de la vía de la acción penal que otorga el delito de giro doloso de
cheques, y la ejecutiva.
De lo anterior queda claro que la entidad bancaria demandada violó abiertamente toda la normativa legal,
que a este respecto ha impartido la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, por cuanto,
no comprobó el domicilio del cuentacorrentista, ya que el número 982 de calle Dos Oriente de Talca, no
existe, lo que demuestra su grave negligencia; viéndose además agravada su responsabilidad por el
hecho de que el banco demandado aceptó el cambio de domicilio, consignando uno falso, cuando ya el
señor Anabalón había cerrado su cuenta corriente.

De haber cumplido el banco demandado con su obligación de verificar el domicilio del cuentacorrentista
se habría percatado con extrema facilidad de que éste era inexistente, y se habrían evitado los
consiguientes perjuicios a su parte, ascendentes a la suma de $ 31.124.499, los que le deben ser
indemnizados de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 2314 del Código Civil.
Por lo anterior solicita se condene a la entidad bancaria demandada al pago de la cantidad señalada, por
concepto de indemnización de perjuicios, con la reajustabilidad de acuerdo a la variación experimentada
por el I.P.C., más los intereses para operaciones reajustables, y al pago de las costas de la causa.
Segundo: Que al contestar la parte demandada solicita el rechazo de la demanda de autos, con costas, y
señala que con fecha 26 de octubre de 1993 don Fernando Anabalón Garrido, abrió la cuenta corriente
Nº 65-08282 en la ciudad y sucursal de Talca, señalando como domicilio el de calle Dos Oriente Nº 982,
y que efectuada la constatación de rigor por el funcionario del banco don Sergio Cubillos Espinoza se
estableció que tal dirección correspondía a la casa esquina, ubicada en la intersección de las calles
Cinco Norte con Dos Oriente que tenía signado el Nº 982, y que correspondía al domicilio del
cuentacorrentista.

Que la demandante ha deducido acción de indemnización de perjuicios basada en la responsabilidad


extracontractual que le imputa a su representado, pero que dicha responsabilidad requiere el
cumplimiento de ciertos requisitos de procedencia como son que el autor del delito o cuasidelito sea
capaz, que el hecho u omisión provenga del dolo o culpa, que este hecho doloso o culposo cause un
daño y que entre este hecho y el daño exista una relación de causalidad; presupuestos que en el caso de
autos no se cumplen por lo que no resulta procedente la acción deducida por la sociedad demandante.
En primer término señala, que no ha existido dolo o culpa en la actuación del banco, por cuanto, éste
cumplió con la obligación legal de verificar el domicilio del cuentacorrentista, lo que hizo a través de un
funcionario bancario. Pero, que atendida la circunstancia de que el lugar físico en que se encontraba
puesto el número resultaba bastante difícil determinar si éste correspondía a una u otra de las calles de
la intersección Cinco Norte con Dos Oriente, y el hecho de que el propio cliente informó que
correspondía a la numeración de esta última calle, es que se determinó que se tuviera como domicilio el
de Dos Oriente Nº 982.

En consecuencia, de ser efectivo que la numeración era por calle Cinco Norte y no por Dos Oriente, el
banco habría incurrido en una justa causa de error que lo exime de toda responsabilidad.

En segundo término, y en cuanto a la existencia de los daños invocados por la demandante, expone que
como ésta no ha agotado todos los medios legales para obtener el pago de los cheques, puesto que aún
le queda la vía ordinaria para exigir su pago, estos perjuicios no serían indemnizables, puesto que el
daño eventual no lo es, según lo ha expresado la doctrina mayoritariamente.

En tercer lugar, señala que tampoco existiría una relación de causalidad necesaria y directa entre los dos
elementos antes referidos, es decir, entre el supuesto no pago de los cheques materia de autos y el
supuesto error del banco al consignar el domicilio del cuentacorrentista en los protestos de dichos
documentos.
En efecto, los protestos de los cheques fueron efectuados por orden de no pago fundadas en
incumplimientos de obligaciones que dio el girador y cuentacorrentista señor Anabalón, por lo que el no
pago de estos documentos tendría como consecuencia el propio actuar de la sociedad demandante, lo
que se ve corroborado por el hecho que en la gestión preparatoria se impugnó también la validez de los
cheques, por cuanto éstos habrían sido girados para garantizar el pago de unas facturas derivadas de la
compra de mercaderías.

Que si la sociedad demandante se hubiese allanado al incidente de nulidad deducido, y hubiese


solicitado que se declarara la nulidad se habría tenido por notificado al girador en conformidad a lo
dispuesto por el artículo 54 del Código de Procedimiento Civil, la actora no habría perdido la vía criminal
y ejecutiva que emana de los cheques.

Los hechos así expuestos revelarían que la demandante al haber tomado conocimiento de que existía la
posibilidad de que el banco hubiese cometido un error al indicar en el protesto un domicilio inexistente, el
20 de julio de 1995, se desentiende absolutamente de la gestión de notificación de protesto.

El cobro de los documentos se encuentra directamente relacionado con la capacidad de pago del
girador, y es responsabilidad del aceptante obtener información acerca de la situación financiera de su
deudor, resultando sorprendente que se le hayan aceptado cheques a una persona que registraba más
de doce cheques protestados por falta de fondos con la misma sociedad, por lo que no se puede
responsabilizar a su representado de la actitud de extrema negligencia de la demandante.

Que entre la actora y el girador de los cheques existiría una relación comercial que data a lo menos del
mes de julio de 1994, a lo largo de la cual éste giró a lo menos quince cheques a la orden de la
demandante, todos los cuales fueron protestados, los doce primeros por falta de fondos y los tres
últimos, dentro de los cuales se encuentran los dos cheques materia de autos, fueron protestados por
orden de no pago por incumplimiento comercial. En todos los cheques, con excepción de uno se indicó
en el acta de protesto como domicilio el supuestamente inexistente, pero todos los cheques que fueron
protestados con ese domicilio fueron pagados por el girador y aclarados oportunamente, lo que
confirmaría la tesis de que la causa directa y necesaria del daño no ha sido necesariamente el hecho de
que el domicilio fuera inexistente.

Tercero: Que el tribunal considera que son hechos establecidos en la causa por no haber sido
controvertidos por las partes, y por encontrarse acreditados con el mérito de la prueba documental
rendida en autos, la cual no ha sido objetada, los siguientes:
1) Que don Fernando Anabalón Garrido era titular de la cuenta corriente Nº 65-08282-06 abierta en la
sucursal de la Ciudad de Talca, del Banco Sud Americano, con fecha 26 de octubre de 1993, y cerrada el
2 de enero de 1995;
2) Que el referido cuentacorrentista giró entre otros, los cheques serie 65-A-06, Nº 0998587 por la suma
de $ 5.760.625, serie 65-A-83 Nº 0998588 por la suma de $ 25.363.870 y serie 65-A-65, Nº 0998575 por
la suma de $ 4.229.033, a Industrializadora del Agro Limitada, en la actualidad Sociedad Ariztía
Comercial Limitada, con fecha 13 de abril, 19 de mayo y 28 de febrero de 1995 respectivamente;
3) Que los cheques antes mencionados fueron protestados por orden de no pago los primeros, y por falta
de fondos el último;
4) Que se estampó en las respectivas actas de protesto como domicilio del girador y cuentacorrentista el
de Dos Oriente Nº 982, en los primeros y el de Uno Sur Nº 1694, en el último, ambos de la Ciudad de
Talca;
5) Que se inició ante el Primer Juzgado de Letras de Talca, la gestión de notificación judicial de los
protestos de los cheques referidos, bajo el rol Nº 75.786, practicándose con fecha 5 de julio de 1995 la
correspondiente notificación en el domicilio de Uno Sur Nº 1694, de dicha ciudad;
6) Que en dicho proceso comparece el girador de los cheques y solicita la nulidad de las notificaciones,
argumentando que los protestos no fueron notificados en el domicilio que tenía registrado en el banco y
que se indicaba en las actas de protesto de dos de los cheques;
7) Que posteriormente, y a petición de la parte demandante en ese proceso, el tribunal de Talca ordenó
que se realizara una nueva gestión de notificación respecto de los cheques en que en sus respectivas
actas de protesto aparece como domicilio registrado en el banco el de calle Dos Oriente Nº 982;
8) Que el receptor judicial encargado de practicar la diligencia de notificación en dichos autos, certifica
con fecha 21 de julio de 1995 que don Fernando Anabalón fue buscado en el domicilio de Dos Oriente Nº
982, a fin de notificarlo de la gestión respectiva, lo que no pudo hacer, por cuanto, en dicha calle se
registra sólo hasta el Nº 976, no existiendo el Nº 982;
9) Que mediante oficio Nº 173 de fecha 20 de marzo de 1996 el Banco Sud Americano informó al tribunal
respectivo que el domicilio registrado en dicha entidad bancaria por don Fernando Anabalón Garrido al
día 5 de julio de 1995, era el de Dos Oriente 982, Talca, y que el cierre de dicha cuenta se efectuó con
fecha 2 de enero de 1995;
10) Que con fecha 5 de junio de 1996 se acogió el incidente de nulidad de la notificación del protesto de
cheques, sólo con respecto a dos de los cheques que no fueron notificados en el domicilio que se
indicaba en las actas de protesto por no haberse practicado dicha notificación en conformidad a la ley,
los que son materia de la presente demanda.

Cuarto: Que la demandante basa su acción de indemnización de perjuicios en contra de la entidad


bancaria demandada, en el supuesto de que ésta no cumplió con la normativa legal y reglamentaria que
rigen la materia de apertura y mantención de cuentas corrientes, y en especial, las impartidas por el
organismo fiscalizador, la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, en lo que dice
relación, con la verificación del domicilio que el cuentacorrentista debe registrar en el respectivo banco;
situación que se vería agravada por el hecho de que además aceptó el cambio de domicilio del
cuentacorrentista, consignando uno falso, cuando la cuenta corriente materia de autos, ya se encontraba
cerrada.

Quinto: Que la responsabilidad demandada en la especie, es la extracontractual, puesto que tiene como
fuente u origen un delito o cuasidelito civil, y se encuentra regulada por los artículos 2314 y siguientes del
Código Civil, disposiciones de las cuales se desprende que para que un hecho u omisión genere este
tipo de responsabilidad, es necesario que estos tengan como autor a una persona legalmente capaz, que
exista una conducta dolosa o culposa, que se cause efectivamente daño, y que exista una relación de
causalidad entre los dos elementos anteriores.

Por lo que, resulta necesario para determinar la procedencia de la acción deducida, analizar si se
cumplen copulativamente los presupuestos de dicha institución jurídica.

Sexto: Que en relación al primer elemento, esto es, la capacidad legal de la entidad demandada, cabe
señalar que éste no ha sido objeto de discusión o controversia por las partes, y que del mérito del
proceso se establece que la entidad bancaria demandada, en su calidad de persona jurídica, es
plenamente capaz y responsable por las actuaciones ejecutadas en el desempeño de su giro.

Séptimo: Que el segundo elemento de la responsabilidad en estudio consiste en que el hecho u omisión
hayan sido ejecutados con dolo o culpa. Sin embargo, la actuación que se le imputa al banco
demandado, es una conducta negligente o culpable, delimitándose así el origen o fuente de la
responsabilidad civil, que nos ocupa.

Octavo: Que la acción u omisión culposa constituye un comportamiento inadecuado, un error de


conducta, supone pues descuido, imprudencia o negligencia, y en último término se obra con culpa
cuando no se hace lo que se debiera haber hecho.

Que en la especie, la actuación culpable o negligente del banco demandado proviene de la violación de
una obligación determinada, impuesta por la ley o un reglamento, en este caso la normativa dictada
dentro las facultades legales del organismo administrativo, y fiscalizador, Superintendencia de Bancos e
Instituciones Financieras.

En efecto dicho organismo, ha dado una serie de instrucciones en esta materia las que tienen el carácter
de obligatorias para los entes fiscalizados, y se encuentran contenidas en el capítulo 2.2 de la
"Recopilación de Normas para Bancos e Instituciones Financieras", donde ha establecido exigencias
mínimas para la apertura de cuentas corrientes, entre ellas la de comprobar el domicilio del interesado.
En el numeral 1.2 se señala que: "atendida la importancia que tiene el domicilio que el cliente registra en
el banco para la eventual notificación de protesto de cheque, el lugar que se declare como tal, deberá ser
perfectamente determinable e individualizado inequívocamente".
Se establece además, que puede prescindirse de la exigencia anterior sólo cuando la persona que abre
la cuenta corriente sea notoriamente conocida por alguna actividad pública o privada de importancia o
cuando el solicitante sea presentado por un cliente de la empresa que le merezca absoluta fe y se
responsabilice, bajo su firma, de conocer el domicilio y las actividades de la persona que presenta.

Que de lo anterior, se concluye que las entidades bancarias están obligadas a verificar el domicilio de los
cuentacorrentistas, en la forma dispuesta por la normativa señalada, la que sólo admite como excepción,
el caso previsto en la misma disposición, y que no tiene incidencia alguna con la materia de autos.
Noveno: Que establecida la obligación que recae sobre el banco demandado, cabe determinar si en la
especie, éste dio o no cumplimiento a dicha obligación.

Que se han acompañado al proceso copias autorizadas de los autos rol Nº 75.786 sobre notificación
judicial del protesto de los cheques materia de autos, seguidos ante el Primer Juzgado de Letras de
Talca, las que se encuentran agregadas a fojas 6 a 32. En dichas copias consta la certificación de fecha
21 de julio de 1995, realizada por el receptor judicial don Alvaro Retamal en la que señala haber buscado
a don Francisco Anabalón Garrido en el domicilio de Dos Oriente Nº 982, a fin de notificarle la gestión de
autos y sus proveídos, la que no habría podido hacer puesto que sólo se registra hasta el número 976,
no existiendo el 982.

Décimo: Que en este sentido y teniendo presente que la certificación antes señalada fue hecha por un
Ministro de Fe, y que tampoco ha sido cuestionada por la contraria, debe tenerse por establecido que el
domicilio de calle Dos Oriente Nº 982, de la Ciudad de Talca, no existe.
Que en consecuencia, si el banco registró como domicilio del cuentacorrentista uno que es inexistente
resulta evidente que éste no cumplió con su obligación de verificar el domicilio, puesto que de lo contrario
se habría percatado de tal situación.
Decimoprimero: Que la alegación formulada por el banco en orden a que efectivamente un funcionario
había procedido a tal comprobación, y que por la dificultad que presentaba la numeración de las calles, y
teniendo presente lo que el propio cliente les había informado se llegó a establecer que tal numeración
pertenecía a la calle Dos Oriente, no lo libera o exime de responsabilidad, por cuanto, y atendido la
trascendencia e importancia qua tiene la comprobación de domicilio en esta materia, es que se le ha
exigido a los bancos una actitud de mayor cautela, diligencia, y observancia, en aras del interés público
económico.

Que de esta manera el Banco Sud Americano ha incurrido en un ilícito civil, puesto que no ha dado
cumplimiento a la obligación que la normativa legal vigente le impone, en forma culpable o negligente.
Decimosegundo: Que también la entidad bancaria ha señalado que el domicilio registrado por el cliente
señor Fernando Anabalón, fue desde un comienzo el de calle Dos Oriente Nº 982, de la Ciudad de Talca,
y que no es efectivo que originariamente se hubiese registrado otro y que, con posterioridad y estando
cerrada la cuenta bancaria se hubiese registrado un cambio.

Que para acreditar tal alegación ha acompañado una copia de la solicitud de apertura de cuenta
corriente efectuada por el cuentacorrentista, rolante a fojas 88, donde se señala como domicilio de éste,
el de calle Dos Oriente Nº 982.

Que tal elemento es un documento interno y no permite tener por acreditado el hecho invocado, puesto
que de lo contrario no se explica por qué entonces en cheques anteriores al protesto de los documentos
de autos, se indicó el domicilio de Uno Sur Nº 1694 de Talca, en las actas de protesto, todo lo cual lleva
a concluir que efectivamente el banco demandado abrió la cuenta corriente en cuestión registrando el
domicilio de calle Uno Sur Nº 1694, el que efectivamente correspondía al domicilio del cliente, y que con
posterioridad registró el de calle Dos Oriente Nº 982, que resultó inexistente.

Decimotercero: Que no obstante lo señalado, no tiene mayor trascendencia si el domicilio registrado por
el banco al momento de apertura de la referida cuenta era uno u otro, puesto que de igual forma y sea
que lo hubiese registrado originariamente o con posterioridad, la entidad bancaria debió haber cumplido
con su obligación de comprobarlo.

Decimocuarto: Que en cuanto al hecho de que el banco hubiese cambiado el domicilio registrado por el
girador cuando ya se encontraba cerrada su cuenta corriente, cabe señalar que a fojas 130 se encuentra
agregado un oficio de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, el cual señala que a
pesar de que no existe norma legal expresa sobre la materia, dicho organismo estima que la acción en
estudio no es constitutiva de ilícito alguno, puesto que a pesar del cierre de la cuenta aún quedaban
cheques girados, por lo que la cuenta corriente aún producía efectos.

Por lo anterior, y estimando que el hecho imputado al demandado no es constitutivo de infracción alguna,
se desestimará la alegación de la demandante en este sentido.

Decimoquinto: Que además, la responsabilidad extracontractual requiere que la acción u omisión


culpable cause daño, el que puede ser entendido como todo detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o
molestia que sufre un individuo ya sea en su persona, bienes, libertad, honor, afectos, o creencias.

Que los perjuicios invocados por la demandante corresponden a la pérdida que ésta ha experimentado
en su patrimonio por haber perdido la acción criminal y ejecutiva tendiente al cobro de los cheques
materia de autos, los que avalúa en la suma de $ 31.124.499, correspondiente al monto de estos
documentos.

Decimosexto: Que la alegación que formula la demandada en orden a que el daño invocado por la actora
no es indemnizable por ser éste eventual, puesto que aún le quedaría a dicha parte a salvo la acción
ordinaria para perseguir el cobro del valor de los cheques, no resulta procedente, puesto que los
perjuicios invocados por la actora no se basan en suposiciones o conjeturas sino que, en el hecho cierto
de haber perdido las acciones legales y fundamentales para su cobro.

En efecto la acción criminal que emana de un cheque es la principal garantía que los acreedores tienen
respecto a su pago, la que por lo demás es la causa de su aceptación en el tráfico comercial y los
distingue de otros instrumentos del sistema económico, por lo que la pérdida de dichas acciones está en
estrecha y directa relación con su imposibilidad de cobro.
Decimoséptimo: Que el último presupuesto de la responsabilidad extracontractual lo constituye la
relación de causalidad que debe existir entre los dos elementos anteriores, esto es, que los daños
sufridos por la demandante sean una consecuencia necesaria o un efecto de la actitud culpable del
banco.

En este sentido, cabe señalar que los hechos producidos han tenido un secuencia lógica, a saber: a) los
cheques se protestaron estampándose como domicilio del girador uno inexistente, b) se procede a la
notificación de los protestos, la que se practica en el domicilio que originariamente se registró en el
banco, c) el girador se presenta y deduce incidente de nulidad de dicha notificación por no haber sido
practicada en el domicilio registrado en las actas, d) al intentar notificarse en el domicilio correspondiente
se constata que tal dirección no existe, e) finalmente se acoge el incidente de nulidad y la acción
ejecutiva y penal emanada de los cheques ya había prescrito, en consecuencia, f) el actor queda privado
de ejercer estas vías y obtener el pago de los mismos.

Decimoctavo: Que la alegación formulada por el demandado en torno a que la actora en la gestión
preparatoria, no actuó con la debida diligencia y cuidado a fin de evitar los perjuicios que ha sufrido, no
hace desaparecer el curso causal que ha sido desencadenado por el hecho de que el banco registró
como domicilio del cuentacorrentista uno inexistente.

Que a mayor abundamiento, el demandado ha sostenido que la actora al percatarse de la posible


existencia de un error por parte del banco, al estampar un domicilio inexistente en las actas de protesto
de los cheques, no insistió en la gestión de notificación.

Que con tal afirmación el demandado ha pretendido demostrar un comportamiento negligente de la


demandante, sin embargo ésta no resulta válida puesto, que no se ha acreditado la mala fe de la actora,
y tampoco es posible concluirla del mérito del proceso.

Que en todo caso lo realmente significativo es que la acción u omisión culpable o dolosa sea la causa
directa y necesaria del daño, y no tienen mayor trascendencia la existencia de circunstancias puntuales
que hubiesen contribuido a modo de comportamiento en escala, o en forma coetánea con la producción
del resultado dañoso.

Que en consecuencia, conforme a lo que se ha señalado debe tenerse por configurada la relación de
causalidad existente entre la actitud culpable del banco demandado, consistente en el incumplimiento de
la obligación de verificar domicilio, y los perjuicios sufridos por la demandante, consistentes en la pérdida
de las acciones legales tendientes a su cobro.

Decimonoveno: Que además el demandado ha sostenido que entre la sociedad demandante y el girador
de los cheque existiría una especie de relación comercial, y para acreditarla ha acompañado una serie
de documentos que se encuentran agregados a fojas 85 a 121, los que consisten en fotografías del
domicilio del girador, contratos de arrendamientos celebrados entre estos, copias de la guía de teléfonos
donde aparece el girador de los cheques domiciliado en San Miguel, copias de cheques girados por el
cuentacorrentista a la demandante y otros.

Que dichos documentos sólo acreditan que efectivamente entre la demandante y el girador existen
relaciones comerciales, pero este hecho no tiene relevancia en autos ni permite concluir la actitud dolosa
de parte de la actora; razón por la cual y no siendo pertinente esta alegación al mérito del proceso es que
el tribunal no entrará al análisis particular de cada documento, puesto que dicha prueba en nada altera lo
expresado en los considerandos anteriores.
Vigésimo: Que conforme se ha expresado en los considerandos precedentes se han cumplido los
presupuestos de la responsabilidad extracontractual demandada, por lo que procede acoger la demanda
de indemnización de perjuicios, fijándose ésta en la suma de $ 31.124.499, suma que corresponde al
valor por los cuales fueron girados los cheques, que no han podido ser cobrados por la demandante.

En todo caso y para que los perjuicios sufridos por la demandante sean adecuadamente indemnizados,
deberá la suma antes señalada, reajustarse conforme a la variación que experimente el Indice de Precios
al Consumidor, desde la fecha en que se protestaron los cheques y aquella en que se efectúe el pago;
con más los intereses corrientes para operaciones reajustables sobre la suma indicada por concepto de
lucro cesante, desde la fecha en que esta sentencia quede ejecutoriada hasta el día de su pago efectivo.

Por estas consideraciones, y visto además lo dispuesto por los artículos 1698, 2314 y siguientes del
Código Civil; artículos 160, 170, 254 y demás pertinentes del Código de Procedimiento Civil, se declara:
I.- Que ha lugar a la demanda deducida a fojas 34 en cuanto se condena al demandado a pagar a la
demandante la suma de $ 31.124.499, a título de indemnización de perjuicios, con los reajustes e
intereses que se señalan en el considerando vigésimo de este fallo.

II.- Que se condena en costas a la parte demandada.


Regístrese y notifíquese.

Dictado por doña Marisol Rojas Moya, Juez Titular.

Rol Nº c-1.266-97.

Santiago, tres de mayo de dos mil dos.

Vistos:
Se reproduce la sentencia en alzada con excepción de el segundo párrafo del fundamento octavo que se
elimina, y en el mismo se sustituye la palabra "órgano" por "Superintendencia de Bancos". Asimismo se
eliminan los párrafos segundos de los apartados décimo, undécimo y décimo séptimo; y los
considerandos décimo sexto, décimo octavo y vigésimo.

Y teniendo en su lugar y además presente:


1º) Que la responsabilidad extracontractual que el actor imputa al demandado, la atribuye de la
circunstancia de haber aceptado como domicilio del cuentacorrentista Fernando Anabalón Garrido el de
calle Dos Oriente 982 de la Ciudad de Talca, en circunstancias que tal domicilio no existe, lo que impidió
poder notificar allí el protesto de dos cheques por las sumas de $ 5.760.625 y $ 25.363.870, y por ende
quedó imposibilitada de ejercer la acción penal de giro doloso del mismo y del juicio ejecutivo.

2º) Que de autos consta que efectivamente el domicilio de Dos Oriente 982 no existe, y de las diversas
probanzas allegadas por el demandado se puede establecer como un hecho de la causa que el
cuentacorrentista tenía su domicilio en calle Dos Oriente esquina de calle Cinco Sur y que la numeración
de ese domicilio no está por calle Dos Oriente sino que por la de Cinco Sur. El error en la constatación
del domicilio lo acepta la parte demandada, pero lo atribuye a un error del todo excusable del funcionario
que realizó tal verificación, por lo confuso de la numeración en ese lugar.
3º) Que estampado en el protesto de los cheques materia de este litigio como domicilio del
cuentacorrentista el de Dos Oriente 982, éste fue notificado al girador, conjuntamente con otro
documento que registraba un domicilio diferente, lo que motivó que éste dedujera ante el tribunal que
conocía de la gestión de notificación un incidente de nulidad de la misma. Tal incidente fue acogido por el
juez de primera instancia de la Ciudad de Talca.

4º) Que tal incidente de nulidad de notificación del protesto de los dos cheques fue íntegramente
tramitado cuando ya de varios años se había modificado el artículo 55 del Código de Procedimiento Civil
por la ley 18.705 que le agregó a ese artículo un inciso segundo en el cual por el solo ministerio de la ley
se entiende notificado de la resolución que cuya notificación se declara nula respecto de quien promueve
tal incidente. De esta manera, y por el solo ministerio de la ley el girador de los cheque Fernando
Anabalón Garrido, se entendió notificado de la resolución que ponía en su conocimiento el protesto de
los mismos.

5º) Que a mayor abundamiento cabe señalar que por la circunstancia de haber deducido el incidente de
nulidad, el girador de los cheques en cuestión, se individualizó como comerciante y con domicilio en
Avenida San Miguel, sin número, Talca. En ese domicilio también pudo perfectamente, y en la
oportunidad procesal correspondiente notificarse el protesto al girador de los documentos, situación que
no aparece de los autos que se haya intentado siquiera.

6º) Que conforme a lo anterior, la circunstancia de no haber notificado al girador de los cheques del
protesto de los mismos para así configurar el delito de giro doloso de cheques, también dar la posibilidad
de originar un juicio ejecutivo no puede imputarse únicamente al error del Banco Sud Americano
demandado en autos, pues el demandante tuvo múltiples posibilidades de notificar válidamente dicho
protesto, sin que conste de los antecedentes que lo haya intentado, de donde resulta que no ha sido
determinante respecto de la falta de cobro de los cheques y por lo tanto no ha sido impedimento, según
se ha visto, para el ejercicio de las acciones del demandante.

De esta manera, el error del banco demandado al verificar el domicilio del cuentacorrentista, no pude
considerarse como un hecho doloso o culpable que haya impedido al dueño de los cheques ejercer las
acciones pertinentes.

Por estas consideraciones, se revoca la sentencia apelada de treinta y uno de julio de mil novecientos
noventa y ocho, escrita a fs. 134, y se declara que se rechaza la demanda deducida en lo principal de fs.
34 por la Sociedad Ariztía Comercial Limitada, sin costas por haber tenido motivo plausible para litigar.

Regístrese y devuélvase.

No firma la Ministro señora Araneda, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo por encontrarse
ausente.

Redacción del Ministro señor Jorge Dahm Oyarzún.

Dictada por los Ministros de la 8ª Sala señora Sonia Araneda Briones, señores Jorge Dahm Oyarzún y
Mauricio Silva Cancino.

Rol Nº 5.471-98.

Santiago veintiséis de enero de dos mil cuatro.

Vistos:
En estos autos, rol Nº 1.266-97, del Vigésimo Octavo Juzgado Civil de Santiago, caratulados "Ariztía
Comercial Ltda. con Banco Sudamericano", don Ramón Briones Espinoza y don Hernán Bosselin
Correa, en representación de la parte demandante, han interpuesto recurso de casación en el fondo
contra la sentencia pronunciada a fojas 288, con fecha tres de mayo de dos mil dos, por una de las salas
de la Corte de Apelaciones de Santiago, en la que este tribunal revocó la de primer grado que condenó a
la parte demandada a pagar a la actora la suma de $ 32.124.499 a título de indemnización de perjuicios,
declarando en su lugar, que se rechaza dicha demanda en todas sus partes.

A fojas 307, se trajeron los autos en relación.


Considerando:
Primero: Que el presente recurso se funda en que la sentencia impugnada infringió el artículo 2314 del
Código Civil, incurriendo en el error de derecho de darle a este precepto un sentido, interpretación y
alcance que se aparta completamente de su tenor literal y espíritu; al efecto agrega que los perjuicios
producidos se deben a un error del banco demandado, por lo que la sentencia no ha podido considerar
que dicho error no le fue totalmente imputable y que el demandante pudo eventualmente haber evitado el
vencimiento de las acciones que habría tenido contra el girador de documento.

Segundo: Que, de esta manera, a juicio del recurrente, los sentenciadores han incurrido en dos errores
de derecho:
a) No han calificado correctamente el error de responsabilidad del banco demandado al verificar el
domicilio del cuentacorrentista, los que constituyen acciones negligentes y culpables; y
b) Excluyen de los cuasidelitos y de la aplicación del artículo 2314 del Código Civil, aquellas acciones
dañosas producidas por pluralidad de causas, olvidando que el precepto indicado no establece para la
existencia de un cuasidelito la presencia de una causa única, relevante, exclusiva y excluyente. Lo que
hace dicha sentencia es obviar la relación de causalidad y la culpabilidad, cuando en la producción del
resultado dañoso interviene no sólo la actividad del demandado, sino que también alguna conducta
omisiva del demandante, lo que a su juicio representa una incorrecta aplicación del citado artículo y, al
mismo tiempo, dejar de aplicar la norma del artículo 2330 del Código Civil.

Tercero: Que en relación a los fundamentos señalados, debe tenerse en cuenta que, como es sabido,
para que un hecho doloso o culpable genere responsabilidad, es necesario que entre éste y el daño
exista una relación o vínculo de causalidad. Aunque las normas del Código Civil no hacen referencia
expresa a este requisito, es evidente que lo suponen, como lo demuestran los artículos 1439 y 2314, que
se refieren al hecho constitutivo de delito o cuasidelito que ha inferido daño y el artículo 2399 que señala
que todo daño que pueda imputarse a malicia o negligencia de otra persona debe ser reparado por ésta,
de donde cabe concluir que implícitamente ambas disposiciones exigen que exista relación de
causalidad entre el hecho y el daño.

Cuarto: Que tradicionalmente se ha estimado que la causalidad exige que entre el hecho y el daño exista
una relación necesaria y directa y si bien estas expresiones resultan un tanto vagas para resolver los
casos más complejos, tienen la virtud de destacar los elementos determinantes de la causalidad: el
naturalístico y el normativo. El primero exige, una relación natural de causalidad, que se expresa en un
nexo de causa a efecto, y el segundo, que el daño resulte atribuible normativamente al hecho.

Quinto: Que la responsabilidad por culpa supone una infracción a un deber de cuidado, de modo que la
calificación reparatoria tiene por condición que el responsable haya incurrido en un hecho ilícito y de
modo que por contravenir dicho deber de cuidado, el autor del hecho debe reparar los daños resultantes.
En este contexto, se plantea un problema de atribución de los daños al hecho, si a pesar de haberse
realizado un acto que civilmente es ilícito, no existe, sin embargo relación entre el daño y el equívoco fin
protector de la norma.

Sexto: Que, con todo, la causalidad es una cuestión estrictamente de hecho en su primer aspecto -el
naturalístico-, esto es, entendido como condición necesaria de responsabilidad; pero la atribución
normativa del daño al hecho ilícito (daño directo) encierra elementos y aspectos de derecho y, como tal,
es susceptible de ser revisados por la Corte Suprema mediante el presente recurso de casación en el
fondo.

Séptimo: Que el daño sufrido por la sociedad demandante, en la especie, consiste en la pérdida de las
acciones legales y fundamentales para su cobro, siendo la acción criminal el principal medio que poseen
los acreedores para obtener el pago de los créditos, lo que, además, es motivo evidente de su amplia
aceptación en el mundo comercial y lo distingue de otros instrumentos dentro del sistema económico;
todo lo cual hace concluir que tal situación está en estricta y directa relación con la actuación negligente
de la entidad financiera demandada.

Octavo: Que al estimar, en consecuencia, los jueces recurridos que el error del banco demandado al
verificar el domicilio del cuentacorrentista no puede considerarse como un hecho doloso o culposo que
haya causado daño, evidentemente ha incurrido en un error de derecho en cuanto a la atribución
normativa del daño al hecho ilícito, equívoco que ha influido de manera sustancial en lo dispositivo del
fallo recurrido, desde que condujo al rechazo de la acción resarcitoria intentada, pues de obrar
interpretando correctamente el artículo 2314 del Código Civil, en los términos ya indicados, los
sentenciadores habrían debido confirmar, en todas sus partes, la sentencia de primer grado.

Noveno: Que por todo lo razonado el recurso de casación en el fondo debe ser acogido.

Por estas consideraciones y atendido, además, lo dispuesto en los artículos 772, 765, 767 y 805 del
Código de Procedimiento Civil, se acoge el recurso de casación en el fondo interpuesto contra la
sentencia de tres de mayo de dos mil dos, escrita a fojas 288, la que se invalida y reemplaza por la que
se dicta a continuación, sin nueva vista pero separadamente.

Regístrese.

Redactado por el Ministro señor Orlando Alvarez Hernández.

Pronunciada por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señores Orlando Alvarez
H., Urbano Marín V. y Jorge Medina C. y los Abogados Integrantes señores Patricio Novoa F. y Juan
Infante P. No firman los señores Novoa e Infante, no obstante haber concurrido a la vista y acuerdo del
fallo de la causa, el primero por fallecimiento y el segundo por encontrarse ausente. Santiago, 26 de
enero de 2004.

Rol Nº 2.947-02.

Santiago, veintiséis de enero de dos mil cuatro.

En cumplimiento a lo que dispone el artículo 785 del Código de procedimiento Civil se dicta la siguiente
sentencia de reemplazo:
Vistos:
Se confirma la sentencia apelada de treinta y uno de julio de mil novecientos noventa y ocho, escrita a
fojas 134, con costas.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del Ministro señor Orlando Alvarez Hernández.

Pronunciada por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señores Orlando Alvarez
H., Urbano Marín V. y Jorge Medina C. y los Abogados Integrantes señores Patricio Novoa F. y Juan
Infante P. No firman los señores Novoa e Infante, no obstante haber concurrido a la vista y acuerdo del
fallo de la causa, el primero por fallecimiento y el segundo por encontrarse ausente. Santiago, 26 de
enero de 2004.
Rol Nº 2.947-02.

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