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Neuro Vir

El sistema nervioso se divide en el sistema nervioso central, que incluye el encéfalo y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico, que comprende nervios craneales y raquídeos. El sistema nervioso central está compuesto por neuronas y neuroglia, organizadas en sustancia gris y blanca, mientras que el sistema nervioso autónomo regula funciones involuntarias. Durante el desarrollo embrionario, el ectodermo forma el tubo neural, que se convierte en el sistema nervioso central, incluyendo las vesículas encefálicas primarias.
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El sistema nervioso se divide en el sistema nervioso central, que incluye el encéfalo y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico, que comprende nervios craneales y raquídeos. El sistema nervioso central está compuesto por neuronas y neuroglia, organizadas en sustancia gris y blanca, mientras que el sistema nervioso autónomo regula funciones involuntarias. Durante el desarrollo embrionario, el ectodermo forma el tubo neural, que se convierte en el sistema nervioso central, incluyendo las vesículas encefálicas primarias.
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SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Y SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO

Con fines descriptivos, el sistema nervioso se divide en dos partes principales: el sistema
nervioso central, que consta de encéfalo y médula espinal, y el sistema nervioso periférico,
que consta de los nervios craneales y raquídeos y sus ganglios asociados. En el sistema
nervioso central, el encéfalo y la médula espinal son los principales centros en los que se
produce la correlación y la integración de la información nerviosa. Tanto el encéfalo como la
médula espinal se hallan cubiertos por un sistema de membranas, denominadas meninges, y
están suspendidos en el líquido cefalorraquídeo; están protegidas, además, por los huesos del
cráneo y de la columna vertebral. El sistema nervioso central está compuesto de un gran
número de células nerviosas excitables y sus prolongaciones, denominadas neuronas, que se
hallan sostenidas por un tejido especializado denominado neuroglia. Las prolongaciones largas
de una célula nerviosa reciben la denominación de axones o fibras nerviosas.

El interior del sistema nervioso central está organizado en la sustancia gris y la sustancia
blanca. La sustancia gris consta de los cuerpos de las neuronas incluidas en la neuroglía; tiene
un color gris. La sustancia blanca consta de fibras nerviosas incluidas en la neuroglía; tiene un
color blanco debido a la presencia de material lipídico en las vainas de mielina de las fibras
nerviosas. En el sistema nervioso periférico, los nervios craneales y raquídeos, que constan de
fascículos de fibras nerviosas o axones, conducen información desde y hasta el sistema
nervioso central.
Sistema nervioso central
El sistema nervioso central comprende el conjunto de los centros y vías nerviosas reunidos en
el encéfalo y en la médula espinal. Está conectado con los diversos órganos por intermedio del
sistema nervioso periférico, formado por nervios craneales y espinales. Este sistema no es
opuesto al sistema nervioso autónomo; este dispone, en efecto, de numerosos centros en el
sistema nervioso central. El estudio del sistema nervioso central comprende dos partes muy
diferentes: la morfología y la sistematización.

Morfología. No concierne solo a las formas exteriores, las relaciones y la vascularización. En el


sistema nervioso central, cierto número de formaciones no aparecen inmediatamente a la
vista, y se las debe descubrir mediante cortes o secciones. Por último, la sustancia nerviosa
misma presenta cavidades no visibles desde el exterior. El estudio de la morfología externa
debe completarse con un estudio de la configuración interna del segmento considerado.
Sistematización. Se describe la organización anatómica y funcional en el sistema nervioso
central: – La localización y la significación de los núcleos, las columnas y las láminas de
sustancia gris. – El trayecto y el destino de los cordones, tractos, fascículos, comisuras,
lemniscos, fibras, decusaciones y estrías, que constituyen la sustancia blanca. El neuroeje
comprende la médula espinal y el encéfalo. En el encéfalo se distinguen de abajo hacia arriba:
la médula oblongada [bulbo raquídeo], el puente [protuberancia], el mesencéfalo, el cerebelo,
el diencéfalo y el cerebro. La médula espinal con las raíces espinales, y el encéfalo con los
nervios craneales están protegidos por un conjunto esquelético sólido: el conducto vertebral y
el cráneo, de los que están separados por sus envolturas: las meninges.

Sistema nervioso autónomo

El sistema nervioso autónomo es la parte del sistema nervioso central implicado en la


inervación de las estructuras involuntarias, como el corazón, músculo liso y glándulas. Se
distribuye por los sistemas nerviosos central y periférico. El sistema autónomo puede dividirse
en dos partes, la simpática y la parasimpática, y en ambas hay diferentes fibras nerviosas
aferentes y eferentes. Las actividades de la parte simpática preparan el cuerpo para una
emergencia. Las de la parte parasimpática tienen como finalidad conservar y restaurar energía.

CPI

Miosis: disminución del tamaño o contracción de la pupila y del cristalino del ojo. La miosis
pupilar es la función del esfínter de la pupila, inervado por fibras parasimpáticas.

Midriasis: es la función del dilatador de la pupila y está controlada por fibras simpáticas.

Nisocoria: una pupila más chica y la otra más grande.

DESARROLLO TEMPRANO DEL SISTEMA NERVIOSO

Antes de la formación del sistema nervioso en el embrión, se diferencian tres capas celulares
principales. La capa más interna, el endodermo, forma el tubo digestivo, los pulmones y el
hígado. El mesodermo constituye los músculos, los tejidos conjuntivos y el sistema vascular. La
tercera capa más externa, el ectodermo, formado por epitelio cilíndrico, da origen a todo el
sistema nervioso.

Durante la tercera semana del desarrollo, el ectodermo sobre la superficie dorsal del embrión
entre el nodo primitivo y la membrana bucofaríngea se engruesa para formar la placa neural.
La placa, piriforme y más ancha en dirección craneal, se desarrolla en un surco neural
longitudinal. El surco se hace ahora profundo de modo que por ambos lados está limitado por
los bordes o pliegues neurales.

Al proseguir el desarrollo, los bordes neurales se fusionan, convirtiendo el surco neural en el


tubo neural. La fusión inicia aproximadamente en el punto medio a lo largo del surco y se
extiende en dirección superior e inferior, de modo que, en la etapa más temprana, la cavidad
del tubo permanece comunicada con la cavidad amniótica a través de los neuroporos anterior
y posterior. El neuroporo anterior (con relación al cráneo) se cierra primero (a los 26 días), y 2
días después (a los 28 días) se cierra el neuroporo posterior (con relación a la medula espinal).
Así, en general, el cierre del tubo neural se completa en 28 días. Mientras tanto, el tubo neural
se ha hundido por debajo de la superficie del ectodermo. y la cubierta del ectodermo: la cresta
neural.

Después de la fusión completa, en ese momento la neurulación ha terminado y el SNC está


representado por una estructura tubular cerrada con una parte caudal estrecha, la médula
espinal, y una parte cefálica mucho más ancha caracterizada por varias dilataciones: las
vesículas encefálicas (vesículas cerebrales primarias).

Tres vesículas encefálicas primarias: las del prosencéfalo (o cerebro anterior), el mesencéfalo
(cerebro medio) y el rombencéfalo (o cerebro posterior).
GENERALIDADES DEL ENCEFALO
Neuronas y neuroglía
CARACTERISTICAS ÚNICAS DE LAS NEURONAS
Capacidad de generar impulsos nerviosos

Especializados en la comunicación celular

No se reproducen por mitosis

Tienen morfología muy variada

Las neuronas se encuentran en el encéfalo, la médula espinal y los ganglios. A diferencia de la


mayoría de otras células del cuerpo, las neuronas maduras normales de la persona adulta no
se dividen ni replican.

Núcleo El núcleo contiene los genes y tiene, por lo general, una localización central en el
interior del cuerpo celular y clásicamente es de gran tamaño y esférico.

Las dendritas se consideran meramente extensiones del cuerpo celular para aumentar la
superficie para la recepción de los axones de otras neuronas. Esencialmente, conducen el
impulso nervioso hacia el cuerpo celular. Durante las primeras fases del desarrollo embrionario
hay una producción elevada de dendritas. Más adelante, se reduce su número y tamaño como
respuesta a una demanda funcional alterada por los axones aferentes.

El axón es el nombre dado a la prolongación más larga del cuerpo celular. Se origina a partir de
una pequeña elevación cónica sobre el cuerpo celular, desprovista de gránulos de Nissl,
denominada cono axónico.

Los axones pueden ser muy cortos (0.1 mm), como se observa en muchas neuronas del
sistema nervioso central, o extraordinariamente largos (3 m), como se ve cuando se extienden
desde un receptor periférico en la piel de un dedo del pie hasta la médula espinal y de ahí al
cerebro.

El diámetro de los axones varía considerablemente según las diferentes neuronas. Las de
mayor diámetro conducen los impulsos rápidamente, y las de diámetro más pequeño
conducen los impulsos con gran lentitud.

Terminal axonomica, Poco antes de su terminación, los axones se dividen en general de modo
profuso. Los extremos distales de las ramas terminales de los axones se hallan con frecuencia
agrandados; se conocen como terminales axónicas.

Tipos de neuronas

Aunque el cuerpo celular de una neurona puede ser tan pequeño como de 5 µm o tan grande
como de 135 µm de diámetro, las prolongaciones o neuritas pueden extenderse en una
distancia de más de 1 metro. El número, la longitud o el modo de ramificación de las neuritas
proporcionan un método morfológico para clasificar las neuronas.

Las neuronas unipolares o seudounipolares son aquellas cuyos


cuerpos celulares tienen una única neurita, que se divide a una
corta distancia del cuerpo celular en dos ramas, una que se
dirige a alguna estructura periférica, y otra que se introduce en
el sistema nervioso central.

En el ganglio espinal se encuentran ejemplos de esta forma de


neurona.
Las neuronas bipolares poseen un cuerpo celular alargado, a partir de un extremo emerge un
axón y del otro una dendrita. En las células bipolares de la retina se observan ejemplos de este
tipo de neuronas, así como las neuronas de los ganglios sensitivos coclear y vestibular.

Las neuronas multipolares tienen una gran cantidad de neuritas que se originan a partir del
cuerpo celular. Con la excepción del axón, que es único, el resto de las neuritas son dendritas.
La mayoría de las neuronas del cerebro y de la médula espinal son de este tipo.

Las neuronas del sistema nervioso central se hallan sostenidas por diversas variedades de
células NO excitables que, en conjunto, reciben la denominación de NEUROGLIA.

Las células neurogliales son generalmente más pequeñas que las neuronas y las superan en
número en cinco a diez veces; comprenden aproximadamente la mitad del volumen total del
encéfalo y de la médula espinal.

Hay cuatro tipos de células neurogliales: a) astrocitos, b) oligodendrocitos, c) microglía y

d) células ependimarias.

ASTROCITOS

Forman un armazón de sostén.

Son aislantes eléctricos.

Participa en la estructura de la barrera hematoencefálica.

OLIGODENDROCITOS

Forman la vaina de mielina en las neuronas del SNC.

Los oligodendrocitos son responsables de la formación de la vaina de mielina de las fibras


nerviosas en el sistema nervioso central, mientras que la mielina de los nervios periféricos se
forma a partir de las células de Schwann. Esta formación y el mantenimiento de la mielina
alrededor de muchos de los axones del sistema nervioso central proporciona a los axones una
cubierta de aislamiento y aumenta de forma considerable la velocidad de la conducción
nerviosa a lo largo de estos axones.

MICROGLÍA

Normalmente están inactivos.

Protegen a las neuronas ante infecciones del SNC. En la enfermedad inflamatoria del sistema
nervioso central se convierten en las células inmunitarias efectoras.

CÉLULAS EPENDIMARIAS

Producen y segregan LCR. Hacen circular y absorben LCR.

Las células ependimarias revisten las cavidades del cerebro y del conducto ependimario de la
médula espinal. Forman una capa única de células de forma cuboide o cilíndrica y poseen
microvellosidades y cilios. Con frecuencia los cilios son móviles y sus movimientos contribuyen
al flujo del líquido cefalorraquídeo. Las bases de las células ependimarias se hallan situadas en
la membrana limitante interna de la glía. Las células ependimarias pueden dividirse en tres
grupos:

1. Ependimocitos
2. Tanicitos
3. Células epiteliales coroideas
MÉDULA ESPINAL

La médula espinal se compone de un núcleo interno de sustancia gris, rodeado de una cubierta
externa de sustancia blanca; no existe indicación de que la médula esté segmentada.

MORFOLOGÍA EXTERNA

El límite superior de la médula espinal es difícil de establecer. Continúa a la médula oblongada,


después de producida la “decusación piramidal”. A nivel óseo, este límite corresponde al arco
anterior del atlas y al diente del axis [apófisis odontoides]. Su límite inferior es el vértice del
cono medular, a nivel del disco intervertebral entre la 1.ª y la 2.ª vértebra lumbar, en el adulto.
Este vértice, a su vez, es prolongado por el filum terminal de la médula espinal, cuya
extremidad distal se fija en la 1.ª vértebra coccígea.

Morfología

La médula espinal es un largo cordón cilíndrico, ligeramente aplanado en sentido


anteroposterior. Presenta dos intumescencias [ensanchamientos] fusiformes, la primera
ubicada en la médula cervical y la segunda, en la médula lumbosacra, precedidas y separadas
por dos partes más estrechas.

Dirección

La médula espinal se adapta a las flexiones del conducto vertebral. En consecuencia, presenta
una curvatura cervical, cóncava hacia dorsal, y una curvatura torácica, cóncava hacia ventral.
En su terminación obedece a la orientación convexa hacia adelante de la unión toracolumbar.

Circunferencia

En un corte horizontal, la médula espinal tiene


forma de circunferencia, pero la emergencia de las
raíces espinales permite distinguir:

– Cara anterior: presenta una fisura mediana


anterior [surco medio anterior], que se extiende en
toda su longitud; a ambos lados de esta fisura, hacia
las caras laterales el surco anterolateral,
discontinuo y poco marcado, del que emergen las
raíces anteriores de los nervios espinales. Entre
ambos surcos y a los lados del plano mediano quedan comprendidos los dos cordones
anteriores, derecho e izquierdo.

– Cara posterior: limitada lateralmente por el surco posterolateral, por el cual penetran las
raíces posteriores de los nervios espinales. En el plano mediano se observa un surco poco
profundo: el surco mediano posterior, extendido sobre toda la longitud de la médula en esta
cara. Este surco se profundiza por medio de un tabique: el tabique mediano posterior que
divide esta cara de la médula en dos cordones posteriores, derecho e izquierdo. Cada uno de
ellos está dividido hasta la 2.ª vértebra torácica por el surco intermedio posterior, en un
cordón medial o fascículo grácil y un cordón lateral o fascículo cuneiforme.

– Caras laterales: se extienden en toda la longitud de la médula espinal. Convexas en sentido


horizontal, quedan comprendidas entre los surcos anterolateral y dorsolateral. Estas caras
corresponden a los cordones laterales de la médula espinal.
DISPOSICIÓN GENERAL DE LAS RAÍCES ESPINALES

Existen raíces anteriores y


posteriores. Las raíces anteriores son
motoras y emergen (salen/eferente)
de la médula espinal; las raíces
posteriores son sensitivas y llegan
(aferentes) a la médula espinal.

Las ramas anteriores de los nervios


espinales son los que forman los
plexos.

Origen

Cada raíz está constituida por un determinado número de fibras


convergentes cuya disposición es diferente de acuerdo con el nivel que se
considere:

– Fibras delgadas reunidas en abanico abierto: tipo cervical superior.

– Fibras voluminosas reunidas en abanico compacto: tipo cervical inferior,


presentes en la intumescencia cervical.

– Fibras delgadas y poco numerosas: tipo torácico.

– Fibras voluminosas y apretadas: tipo lumbar, propias de la intumescencia


lumbosacra.
Cola de caballo [cauda equina]

Las raíces que la forman alcanzan gran longitud, por causa de su origen alto; descienden
verticalmente, para alcanzar el foramen intervertebral. Se forma, así, un gran manojo de raíces
que rodea al cono terminal y al filum terminal. A este conjunto se le da el nombre de cola de
caballo. Reúne a la derecha y a la izquierda, a partir de la 2.ª raíz lumbar, las diez últimas raíces
espinales.

Por intermedio de las meninges, la médula espinal y las raíces se relacionan con las paredes
del conducto vertebral. Están protegidas: adelante, por los cuerpos vertebrales, los discos y
los ligamentos vertebrales; posterolateralmente, por el arco vertebral: pedículos, istmos,
láminas y procesos [apófisis] espinosos, y por los ligamentos amarillos. Entre el conducto
vertebral y la duramadre se encuentra el espacio epidural, ocupado por tejido adiposo, los
plexos venosos vertebrales internos, densos y voluminosos, y las arteriolas y los ramos
meníngeos de los nervios espinales [nervios sinuvertebrales]. Abajo, en el fondo de saco
dural, ramos meníngeos de los nervios espinales en la parte inferior del conducto sacro, el
espacio epidural contiene las últimas raíces sacras y coccígeas. Está limitado, abajo y atrás,
por la membrana sacrococcígea, que cierra el canal sacro. A través de ella, se puede punzar
el espacio epidural (anestesia epidural).

VASCULARIZACIÓN DE LA MÉDULA ESPINAL Y SUS RAÍCES

Arterias

Arterias radiculares (irrigación de los nervios):


Presentan una disposición metamérica (son
separadas). Nacen en el cuello de las arterias
vertebrales; en el tórax de las intercostales
posteriores (ramas de la aorta torácica), en la
región lumbar de las lumbares y en la pelvis de las
arterias sacras. Existen 62. Cada una de ellas
penetra en el conducto vertebral por el foramen
intervertebral y se divide en dos ramas, anterior y
posterior, para la raíz correspondiente.

Arterias espinales: Han perdido la disposición


metamérica (parece una sola):

– Dos arterias espinales anteriores, originadas de cada arteria vertebral a nivel del foramen
magno, se reúnen en un solo tronco situado en la fisura mediana anterior.

– Dos arterias espinales posteriores, originadas de cada


arteria cerebelosa posteroinferior, vuelven a descender a
lo largo de los surcos dorsolaterales.

– Arterias radiculomedulares (irrigan raíz y médula),


provienen de las arterias espinales cuyas ramas alcanzan a
la médula. Presentan frecuentes variaciones (Lazorthes).
Se observan además dos o tres arterias para la intumescencia cervical provenientes de la
arteria vertebral. La arteria medular segmentaria anterior mayor [arteria radicular magna de
Adamkiewicz] que irriga la intumescencia lumbosacra, es unilateral. Se origina en una de las
últimas arterias intercostales o en una de las primeras arterias lumbares. En su trayecto
describe un arco de convexidad superior, antes de dirigirse hacia el cono terminal. En la región
torácica, el aporte arterial es insuficiente, reducido por lo general a una sola arteria
radiculomedular (de la 5.a , 6.a o 7.a arteria intercostal posterior). Alrededor de la médula. En
un corte horizontal se describe un círculo arterial que reuniría la arteria espinal anterior con
dos arterias espinales posteriores. Este círculo existe muy raramente.

Venas

Son más numerosas y también más inconstantes en su disposición que las arterias.

Se describen: tres colectores anteriores y tres colectores posteriores, situados en los surcos
medianos y en la emergencia de las raíces. Están unidos entre sí por anastomosis transversales
y verticales. Destino Drenan en los plexos venosos vertebrales internos muy densos,
escalonados desde el foramen magno al cóccix, situados en el espacio epidural. Se distinguen
dos plexos: anterior y posterior, reunidos por anastomosis anulares alrededor del espacio
epidural. Se comunican hacia afuera del conducto vertebral pasando por el foramen
intervertebral, (vena intervertebral), en dirección de las venas extravertebrales posteriores o
laterales (venas lumbares, ácigos, venas cervicales profundas, vertebrales). Estos plexos
intravertebrales establecen una vía de derivación eficaz entre los dos sistemas cava superior e
inferior.

EXPLORACIÓN EN EL SER VIVO

-La punción lumbar, de práctica corriente en clínica, permite extraer una muestra del líquido
cerebroespinal [cefalorraquídeo] “que baña” la médula espinal; una aguja fina y larga,
introducida entre dos láminas vertebrales, hacia el conducto vertebral, permite efectuar esta
maniobra. La punta de la aguja atraviesa el espacio epidural y luego la duramadre, que ofrece
una pequeña resistencia. Entonces, el líquido emerge. Se puede controlar la presión, extraer
una muestra para su análisis bacteriológico, químico y biológico, controlar su transparencia o
color (“cristal de roca”). Por esta maniobra pueden introducirse sustancias radioopacas o
gaseosas en el espacio subaracnoideo y estudiarlas en diversas posiciones con el fin de recoger
los datos clínicos necesarios.

– El examen radiológico de: A. El esqueleto, mostrando las alteraciones óseas; los espacios
subaracnoideos, por medio de la mielografía (introducción de una sustancia radioopaca por
punción suboccipital o lumbar). B. Los vasos (arteriografía medular), lo que es más aleatorio en
razón de las importantes variaciones anatómicas comprobadas.
SISTEMATIZACIÓN DE LA MÉDULA

CONFIGURACIÓN INTERNA

La sustancia nerviosa de la médula espinal comprende la sustancia gris y la sustancia blanca. Se


hallan dispuestas alrededor del conducto central de la médula espinal. Un corte horizontal
muestra la disposición respectiva de estos tres elementos, lo cual es valedero para el total de
la médula espinal. Esta tiene parcialmente conservada su estructura embrionaria. Su
organización se encuentra bajo la forma de segmentos metaméricos o mielómeros. A partir de
los mielómeros, cada segmento se relaciona con los somitas, subdivisión del mesodermo
paraaxial del cuerpo del embrión, que comprenden de 42 a 44 pares repartidos: occipitales,
cervicales, torácicos, lumbares, sacros y coccígeos. Cada mielómero da origen, de cada lado, a
un par de nervios espinales.

Sustancia gris (en el centro)

La sustancia gris se ubica alrededor del conducto central de la médula espinal en forma de
columnas unidas en el plano mediano por comisuras grises. Estas columnas son tres: anterior,
posterior e intermedia. El conjunto mencionado presenta una concavidad en su sector lateral
de manera que al efectuar cortes horizontales la sustancia gris se observa como una letra H
mayúscula. En esta disposición se describen un asta anterior, un asta posterior y un asta lateral
a cada lado, unidas por dos puentes de sustancia gris, que son las comisuras.

Asta anterior. Es voluminosa. Su cabeza ensanchada está orientada hacia adelante y


lateralmente, y su contorno es irregular. Las fibras nerviosas nacidas de las neuronas del asta
anterior atraviesan en forma oblicua la sustancia blanca hacia adelante y lateralmente, para
constituir la raíz anterior del nervio espinal, que emerge por el surco anterolateral. Su parte
posterior o base está marcada en sentido lateral por un abultamiento: el asta lateral, que solo
existe a nivel de la médula torácica.

Asta posterior. Es más afinada que el asta anterior, se adelgaza hacia atrás y lateralmente, en
dirección al surco posterolateral, del que está separada por el tracto dorsolateral [zona de
Lissauer]. Su extremo anterior o base se continúa con el asta anterior. Su cuello, ligeramente
estrechado, la une por atrás a la cabeza. Está formada ventrodorsalmente por una capa de
sustancia gris, por una parte más transparente, la sustancia gelatinosa [de Rolando] y, por
último, una delgada lámina de sustancia gris, el núcleo marginal [capa de Waldeyer].

Asta lateral. Corresponde al corte horizontal de la columna intermedia. Se encuentra en los


mielómeros torácicos de la médula espinal. Se ubica entre la base del asta posterior y la base
del asta anterior, formando parte de la sustancia intermedia lateral. Contiene los cuerpos
neuronales del sistema visceromotor que forman el núcleo intermediolateral. Comisuras
grises. Se distinguen dos: una anterior y otra posterior, ubicadas por delante y por detrás del
conducto central, respectivamente. La comisura gris anterior queda separada de la fisura
mediana anterior por una capa de sustancia blanca, la comisura blanca anterior. Hacia
posterior, la comisura gris posterior queda separada del tabique mediano posterior por el
fascículo propio posterior. Las neuronas de las comisuras grises forman en su conjunto la
sustancia gelatinosa central.
Sustancia blanca (en la periferia)

Rodea a la sustancia gris, su espesor es variable a lo largo de la médula espinal: es mayor a


nivel cervical y disminuye hacia caudal. En cada hemimédula, derecha e izquierda, se
distinguen tres cordones. El cordón anterior se extiende entre el surco anterolateral, por
donde emergen las raíces anteriores de los nervios espinales, y la fisura mediana anterior. El
cordón posterior, entre el surco posterolateral, por donde ingresan las raíces posteriores de
los nervios espinales, y el tabique mediano posterior. El cordón lateral se extiende entre los
surcos anterolateral y posterolateral.

Conducto central [conducto del epéndimo]

Ocupa toda la extensión de la médula espinal. Se comunica cranealmente con el cuarto


ventrículo; termina abajo en un receso a nivel del filum terminal, coronado por una pequeña
intumescencia: el ventrículo terminal. Situado en la parte mediana de la sustancia gris de la
comisura, mide de 100 a 200 µ de diámetro y su forma varía según el nivel en que se lo
considere. Su interior está tapizado por una capa de células ependimarias.

SISTEMATIZACIÓN

Asta anterior. En la cabeza hay células que corresponden a la motricidad voluntaria de los
músculos estriados (somatomotoras), y en la base, en la vecindad del conducto central, se
hallan células que corresponden a la motricidad involuntaria (visceromotoras) de los músculos
lisos.

Asta posterior. La cabeza contiene células que corresponden a la sensibilidad exteroceptiva


(táctil, dolorosa y térmica) de los tegumentos; en el cuello se encuentran células que
corresponden a la sensibilidad profunda o propioceptiva (huesos, articulaciones y músculos); la
base está ocupada por células que corresponden a la sensibilidad interoceptiva: la de las
vísceras. Así, alrededor del conducto central están agrupadas las células de la motricidad y de
la sensibilidad visceral: pertenecen al sistema nervioso autónomo [vegetativo].
Láminas de Rexed
FUNCIONES DE LAS VÍAS ASCENDENTES

En su forma más simple, la vía ascendente hasta la consciencia consiste en tres neuronas. La
primera neurona o neurona de primer orden tiene su cuerpo celular en el ganglio espinal
posterior del nervio raquídeo. Una prolongación periférica conecta con una terminación
receptora sensitiva, mientras que una prolongación central penetra en la médula espinal a
través de la raíz posterior para formar sinapsis con la neurona de segundo orden. La neurona
de segundo orden da lugar a un axón que se decusa (cruza al lado opuesto) y asciende a un
nivel más alto del sistema nervioso central, donde establece sinapsis con la neurona de tercer
orden. La neurona de tercer orden suele estar en el tálamo, y da lugar a una fibra de
proyección que llega a una región sensitiva de la corteza cerebral. Esta cadena formada por
tres neuronas es la disposición más habitual, pero algunas vías aferentes usan un número
mayor o menor de neuronas. Muchas neuronas de las vías ascendentes se ramifican y envían
información importante a la formación reticular la cual, a su vez, activa la corteza cerebral y
mantiene el estado de vigilia. Otras ramas pasan a las motoneuronas y participan en la
actividad muscular refleja.

Vías de la sensibilidad exteroceptiva o cutánea. Se trata de una sensibilidad consciente, cuyo


punto de partida se encuentra en los receptores sensoriales de la piel, cada uno de los cuales
posee una especialización precisa (sensibilidad al calor, al contacto, al dolor, etc.). Estos
receptores están unidos a la neurona unipolar del ganglio espinal; es la neurona cuya
prolongación central puede tener un destino diferente:

– Sensibilidad termoalgésica (temperatura y dolor): la prolongación central llega a la cabeza


del asta posterior, donde se pone en contacto con una segunda neurona; su axón atraviesa el
plano mediano por la comisura gris y llega al cordón lateral del lado opuesto en las
proximidades del asta anterior. Aquí, el axón se dirige desde abajo hacia arriba, en dirección a
los centros superiores. El conjunto de estos axones forma el tracto espinotalámico lateral,
situado lateral a la cabeza del asta anterior de la médula espinal.

– Sensibilidad táctil protopática (grosera): el trayecto del axón es bastante semejante, pero el
axón de la segunda neurona va a ubicarse en un tracto situado adelante y medial al
precedente, por delante del asta anterior: es el tracto espinotalámico anterior. El conjunto de
los dostractos espinotalámicos forma el sistema anterolateral.

– Sensibilidad táctil epicrítica (fina): sus fibras pasan por el cordón posterior. No cruzan el
plano mediano en la sustancia gris cercana al conducto central, lo que explica que, en a
agresión degenerativa de esta sustancia gris (siringomielia), la sensibilidad epicrítica persista,
mientras que las otras sensibilidades exteroceptivas están suprimidas (disociación
siringomiélica).

Vías de la sensibilidad propioceptiva o profunda. Es la de las articulaciones y de los músculos;


desempeña una acción muy importante en las actividades musculares, ayudando al sentido de
la actitud. Es una sensibilidad consciente e inconsciente:

– Sensibilidad consciente: transmite sensaciones propioceptivas. La primera neurona se


encuentra en el ganglio espinal. Su prolongación central no pasa por el asta posterior, sino que
penetra directamente en el cordón posterior del mismo lado y asciende verticalmente hacia
los centros superiores. A medida que estos axones llegan al cordón posterior, rechazan hacia el
plano mediano a los que han penetrado más abajo. Así, en la parte alta de la médula espinal,
las fibras de origen cervical son las más laterales, las de origen sacro, las más mediales. En la
cara posterior de la médula espinal un surco longitudinal, el intermedio posterior, parece
separar este fascículo posterior en dos porciones: la parte medial o fascículo grácil [fascículo
de Goll], y la parte lateral o fascículo cuneiforme [fascículo de Burdach].

– Sensibilidad profunda inconsciente: transmite esencialmente a los centros superiores (en


especial, cerebelosos) impulsos concernientes a la posición de los diferentes segmentos de los
miembros. Permite a los centros enviar impulsos correctores de toda variación de esta
posición. Se halla, pues, en la base de la regulación del tono muscular, de la estática y del
movimiento. El cuerpo de la primera neurona se encuentra en el ganglio espinal, su
prolongación central termina en la parte media del asta posterior. Allí hace sinapsis con la
segunda neurona, situada en el núcleo torácico posterior [núcleo de Clarke], para las neuronas
que corresponden a los miembros inferiores y al tronco. El axón atraviesa enseguida la
sustancia gris para formar el tracto espinocerebeloso posterior [directo o de Flechsig], en la
parte posterior del cordón lateral del mismo lado (sin cruzar el plano mediano). Las fibras
provenientes de los miembros superiores hacen sinapsis en el núcleo de la región lateral de la
sustancia gris medular. El axón cruza entonces el plano mediano situado en la sustancia gris,
alrededor del conducto central, y llega a la parte anterior del cordón lateral del lado opuesto,
formando el tracto espinocerebeloso anterior [cruzado o de Gowers]. Los axones de este
tracto terminan en el cerebelo.

Vías de la sensibilidad interoceptiva. Transmiten la sensibilidad visceral. Sus vías siguen un


recorrido paralelo a las de la sensibilidad somática en la sustancia gris de la médula espinal.

Las sensaciones dolorosas y térmicas ascienden por el haz o fascículo espinotalámico lateral;
el tacto ligero (protopático) y la presión ascienden por el haz espinotalámico anterior. El tacto
discriminativo (es decir, la capacidad de localizar con exactitud el área del cuerpo tocada y
también la capacidad de distinguir entre dos puntos próximos o discriminación entre dos
puntos) asciende por los cordones blancos posteriores. Por los cordones blancos posteriores
asciende también la información procedente de los músculos y de las articulaciones
relacionadas con el movimiento y la posición de las diferentes partes del cuerpo. Por su parte,
las sensaciones vibratorias ascienden por los cordones blancos posteriores. La información
inconsciente procedente de los músculos, las articulaciones, la piel y el tejido subcutáneo
alcanza el cerebelo por medio de los fascículos espinocerebelosos anteriores y posteriores, y
por el fascículo cuneocerebeloso. La información dolorosa, térmica y táctil es transmitida al
colículo superior del mesencéfalo a través del fascículo espinotectal para permitir los reflejos
espinovisuales. El fascículo espinorreticular representa una vía que va desde los músculos, las
articulaciones y la piel hasta la formación reticular, mientras que el fascículo espinoolivar
proporciona una vía indirecta para la llegada de más información aferente hasta el cerebelo.

Para tener en cuenta que la vía táctil epicritica y la sensibilidad consciente muscular y articular
ascienden por la misma vía.
VÍA DE LA SENSIBILIDAD

PROFUNDA INCONSCIENTE
ROMBENCÉFALO O ENCÉFALO POSTERIOR

Se encuentra en la fosa craneal posterior

Comprende la médula oblongada y el puente, de ubicación ventral, y el cerebelo, dorsal a


ambos y unido a ellos a través de los pedúnculos cerebelosos inferiores y medios.

MÉDULA OBLONGADA BULBO RAQUÍDEO

Tiene forma de una pirámide truncada ensanchada hacia arriba y su eje longitudinal vertical,
inclinado de abajo hacia arriba y de atrás hacia adelante. Se extiende desde el arco anterior del
atlas a la parte de la línea mediana de la superficie basilar del occipital, atravesando el
foramen magno. Su límite inferior es impreciso y corresponde a la unión de la médula
oblongada con la médula espinal mientras que su límite superior está constituido adelante y a
los lados por el surco medulopontino [bulbopontino]. Sus caras anterior y laterales son bien
visibles; su cara posterior presenta una parte inferior libre y una parte superior, oculta por el
cerebelo, que forma parte del cuarto ventrículo.

Caras anterior y laterales. Un surco mediano longitudinal, la fisura mediana anterior, prolonga
cefálicamente el surco mediano de la médula espinal hasta el surco medulopontino, donde
termina en una depresión: el foramen ciego de la médula oblongada. Esta fisura está
interrumpida en la parte inferior por la decusación piramidal, que señala el límite superior de
la médula espinal. A ambos lados de la fisura mediana anterior se localizan las pirámides de la
médula oblongada [bulbares], limitadas por fuera por el surco preolivar. De este surco parten
10 o 12 filetes nerviosos que forman, al unirse, el nervio hipogloso. Lateralmente se ubica una
eminencia ovalada, la oliva inferior, la cual es cruzada superficialmente por las fibras
arqueadas externas anteriores. Por detrás de la oliva se encuentra el surco retroolivar, por
donde emergen los nervios glosofaríngeo y vago, y las raíces craneales del nervio accesorio.
Cara posterior. En ella se observa, al igual que en la médula espinal, un surco mediano
posterior y dos fascículos posteriores, separados por un surco intermedio posterior.
Cranealmente, el más lateral de estos dos fascículos se divide y constituye una eminencia
denominada cuerpo restiforme que formará parte del pedúnculo cerebeloso inferior. Cada
pedúnculo cerebeloso inferior se dirige al cerebelo situado por detrás de la médula oblongada.

Surco medulopontino [bulbopontino]. Es un surco arqueado, profundo, visible por la cara


anterior y coronado por la masa que constituye el puente y los pedúnculos cerebelosos
medios. De él emergen, a uno y otro lado del plano mediano media y de adelante hacia atrás
los nervios abducens, facial, intermedio y vestibulococlear.

Surco
medulopontino

Foramen ciego
Oliva inferior
Oliva

Cuerpo
restiforme
Surco preolivar Fascículos
posteriores
Fisura mediana Surco
Surco
anterior medio
intermedio
posterior
Decusación posterior
piramidal

Surco retrolivar

PUENTE PROTUBERANCIA, PUENTE DE VAROLIO

Es una gruesa formación nerviosa de aproximadamente 3 cm de altura, que corresponde por


su cara anterior a la parte superior del clivus del hueso occipital. Limitada por arriba por la
interpeduncular y el surco que se extiende a ambos lados de ella, y por abajo por el surco
medulopontino [bulbopontino].

Caras anterior y laterales. En el plano mediano se distingue el surco basilar, por donde
transcurre la arteria basilar. A uno y otro lado de este surco, el puente presenta unos relieves o
rodetes. La superficie del puente presenta estrías transversales, entre las cuales emerge el
voluminoso tronco del nervio trigémino. Lateral y hacia posterior, los pedúnculos cerebelosos
medios se vuelven más estrechos y se hallan coronados por los pedúnculos cerebelosos
superiores, los que convergen hacia la parte superior del puente.

Cara posterior. Oculta por el cerebelo, del que está separada por el cuarto ventrículo.

CEREBELO

Está situado por detrás del puente y la médula oblongada, a los que está unido por los
pedúnculos cerebelosos. En él se reconocen una porción mediana o vermis y dos porciones
laterales, los hemisferios cerebelosos. En conjunto se describen tres caras: superior, inferior y
anterior, las cuales presentan numerosos surcos transversales. Como consecuencia de estos
surcos se forma pliegues denominados folias o láminas el cerebelo. Los surcos más profundos
limitan los lóbulos y lobulillos cerebelosos.

Cara superior. Es convexa en sentido transversal y anteroposterior. Presenta en la línea


mediana una saliente anteroposterior: la porción superior del vermis, extendido por detrás de
los colículos, hasta la vallécula del cerebelo [escotadura cerebelosa posterior]. La porción
anterior del vermis se denomina língula, mientras que su parte más elevada se designa
culmen. La cara superior de los hemisferios cerebelosos, inclinada hacia abajo, atrás y
lateralmente, presenta una serie de surcos transversales y paralelos que cruzan de uno a otro
hemisferio pasando por el vermis superior.

Cara inferior. Es convexa en todos los sentidos. En la línea mediana presenta una profunda
depresión, la vallécula del cerebelo. Al separar sus bordes en el fondo se observa la parte
inferior el vermis, tanto más voluminoso que su sector superior. Está separado de los
hemisferios cerebelosos por el surco paramediano. En la unión del tercio medio del vermis con
el tercio posterior se produce un ensanchamiento de donde se desprenden dos prolongaciones
que lo unen a los hemisferios cerebelosos, constituyendo la pirámide. La porción del vermis
inferior por delante de la pirámide, se denomina úvula, la que, aplastada transversalmente,
hace protrusión en el interior del cuarto ventrículo. Entre la úvula y el cuarto ventrículo se
ubica un pequeño lóbulo mediano, el nódulo, que se sitúa en la parte más anterior del vermis
inferior y del que se desprenden dos laminillas de sustancia blanca, las que forman el velo
medular inferior [válvula de Tarin].
Cara anterior. A diferencia de las otras, esta no es una cara libre: los pedúnculos cerebelosos
emergen por ella y conectan el cerebelo con el tronco encefálico. Para estudiarla debe
separarse el cerebelo del tronco encefálico, mediante la sección de los pedúnculos
cerebelosos. De esta forma la cara anterior queda orientada oblicuamente hacia adelante y
abajo. Se distinguen en ella dos porciones laterales y una mediana. Las porciones laterales
están constituidas por los hemisferios cerebelosos. La porción mediana corresponde a los
extremos del vermis y el cuarto ventrículo. Comprende:

– Una porción superior, en la que se observan, de arriba hacia abajo, el declive, el culmen, el
lobulillo central y la língula.

– Una porción intermedia, limitada lateralmente por la convergencia de los pedúnculos


cerebelosos. Entre los pedúnculos cerebelosos superiores se extiende el velo medular superior
formado por una delgada membrana de sustancia blanca. A sus lados, los pedúnculos
cerebelosos medios e inferiores, y entre estas formaciones y la porción siguiente: el fastigio,
receso posterior del cuarto ventrículo.

– Una porción inferior, en la que se observa el extremo anterior del vermis inferior,
representado por el nódulo y la úvula, encuadrados por el velo medular inferior,
contribuyendo a delimitar el cuarto ventrículo. A los lados de la úvula, la amígdala cerebelosa y
más lateralmente, el flóculo que desborda por los lados al pedúnculo cerebeloso medio. Estas
formaciones se hallan más atrás en relación con las caras anterolaterales de los hemisferios
cerebelosos. Están en contacto además, con la médula oblongada y el puente: de esta forma
se dibuja el ángulo pontocerebeloso.

Surcos y lóbulos cerebelosos. La superficie externa del cerebelo presenta gran cantidad de
surcos curvilíneos, dispuestos en su mayor parte concéntricos a la circunferencia, que difieren
en cuanto a importancia y profundidad. Existen surcos que se profundizan en la sustancia gris,
hasta la vecindad de la sustancia blanca central, determinando lóbulos en la superficie
cerebelosa; otros surcos menos profundos, los superficiales, separan las folias o láminas
cerebelosas. El más importante de los surcos profundos es la fisura horizontal [surco
circunferencial de Vicq d’Azyr]. Se origina a nivel del pedúnculo cerebeloso medio,
inmediatamente lateral a él, en la cara anterior del cerebelo por detrás del flóculo. Desde allí
se dirige hacia lateral, recorriendo el perímetro del hemisferio cerebeloso para luego alcanzar
su borde posterior. Divide así al cerebelo en dos partes: superior e inferior. El cerebelo
presenta además otro surco, la fisura prima [surco primario], concéntrica al precedente. Se
extiende desde el borde lateral del cerebelo, por delante del ángulo, dirigiéndose oblicuo hacia
atrás y medialmente, para terminar en el vermis superior a nivel de la vallécula cerebelosa. A
partir de los diferentes surcos que existen en el cerebelo se han podido describir hasta 26
lóbulos distintos. Esta división, puramente morfológica, ha sido sustituida por una
segmentación anatomofuncional, que distingue de adelante hacia atrás, y sin tener en cuenta
la separación entre el vermis y los dos hemisferios, tres sectores bien diferentes a los cuales se
les adjudican funciones distintas:

A. Un lóbulo floculonodular (flóculo y nódulo), que corresponde


al“arquicerebelo”(cerebelo vestibular, equilibrio).

B. Un lóbulo anterior (língula, lobulillo central y culmen) con el


lóbulo cuadrangular, correspondiente al “paleocerebelo” (control del
tono muscular y de las funciones vegetativas).

C. Un lóbulo posterior, situado por detrás de la fisura prima, que


corresponde al “neocerebelo” (control de la motilidad voluntaria).

PEDÚNCULOS CEREBELOSOS

La cara anterior del cerebelo está unida al tronco encefálico y al mesencéfalo por seis
pedúnculos, tres a cada lado, que son: los pedúnculos cerebelosos inferiores que lo unen a la
médula oblongada, los pedúnculos cerebelosos medios que lo unen al puente y los pedúnculos
cerebelosos superiores que lo unen al mesencéfalo.

Pedúnculos cerebelosos inferiores. Conectan porciones de los cordones posteriores de la


médula espinal con el cerebelo. Parte de las fibras aferentes que los componen conforman los
cuerpos restiformes. Son paralelos a los lados del triángulo inferior de la fosa romboidea cuyos
límites forman. Las estrías medulares del cuarto ventrículo los cruzan en su parte posterior. Al
alcanzar la parte superior de estas, las fibras del pedúnculo cerebeloso inferior se dirigen hacia
atrás y arriba para profundizarse en el cerebelo; por debajo de este codo quedan las estrías
medulares del IV ventrículo. Su cara profunda adhiere el cerebelo a la médula oblongada con
la que intercambia fibras. Su cara lateral y superior se halla contorneada por la amígdala
cerebelosa. Pedúnculos cerebelosos medios. Unen el cerebelo al puente, volviéndose más
voluminosos al acercarse a él. El límite entre ambos es convencional y lo determina un plano
que pasa 1 cm lateral al origen aparente del nervio trigémino. Ligeramente aplastados de
adelante hacia atrás, son oblicuos hacia adelante, arriba y medialmente. Su cara lateral está en
contacto con el lóbulo cerebeloso correspondiente; la cara inferior, casi horizontal,
corresponde al flóculo. La cara superior se corresponde con el ángulo pontocerebeloso. La cara
profunda, poco extensa, se profundiza en la cara anterior del cerebelo.
Pedúnculos cerebelosos superiores. Aplastados de adelante hacia atrás, se extienden desde el
cerebelo hasta la cara posterior de los pedúnculos cerebrales. En el interior del cerebelo están
situados por arriba y medialmente a los pedúnculos cerebelosos inferiores, mientras que al
salir del cerebelo los cruzan por su cara posterior para dirigirse arriba y medialmente hacia el
plano mediano y perderse debajo de los colículos inferiores. La cara anterior en su parte lateral
adhiere al puente, mientras que su parte medial es libre y contribuye a formar parte del techo
del cuarto ventrículo a nivel del triángulo superior. La cara posterior es convexa y lisa. El borde
lateral está separado del puente por el surco lateral del istmo. El borde medial corresponde al
velo medular superior que se extiende entre ambos pedúnculos cerebelosos superiores,
derecho e izquierdo.

Velo medular superior[válvula de Vieussens]. Es una laminilla nerviosa triangular inclinada de


arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás, cubierta por la parte anterior del vermis superior y
extendida entre los dos pedúnculos cerebelosos superiores. Su base se confunde con la língula
del vermis cerebeloso. Su vértice está prolongado por los frenillos del velo medular superior, a
cuyos lados surgen los nervios trocleares. La cara anterior del velo es convexa y está tapizada
por el epéndimo del cuarto ventrículo. Su aspecto es de una lámina blanca que se continúa
hacia abajo en el centro medular del cerebelo. La cara posterior es cóncava de arriba hacia
abajo, presenta una parte anterior, de forma triangular, constituida por sustancia blanca y una
parte posterior de sustancia gris de forma trapezoidal, con pliegues transversales que semejan
las láminas cerebelosas.

CUARTO VENTRÍCULO

El cuarto ventrículo es la cavidad del rombencéfalo. Está comprendida entre la médula


oblongada y el puente por delante, los pedúnculos cerebelosos lateralmente y el cerebelo por
detrás. De forma romboidal y aplastado en sentido anteroposterior, su eje mayor es oblicuo
hacia arriba y adelante. Se describen en él dos paredes, cuatro bordes y cuatro ángulos.

Pared anterior. Llamada fosa romboidea [piso del cuarto ventrículo]. En forma de rombo, su
eje mayor está representado por un surco mediano que se dirige del ángulo superior al
inferior; su eje menor, horizontal, se extiende entre los ángulo laterales del rombo, donde se
identifican los recesos laterales. El eje horizontal divide la fosa romboidea en dos superficies
triangulares opuestas por su base: un triángulo inferior, medular [bulbar], y un triángulo
superior, pontino [protuberancial].

A. Triángulo inferior: corresponde a la médula oblongada. Se observa el surco mediano,


denominado tradicionalmente [calamus scriptorius], cuyo extremo inferior es el [pico del
cálamo] situado a nivel del orificio superior del conducto central, ubicado en la unión de los
extremos mediales de los funículos separans (cordón de separación). Por detrás del pico, se
halla una pequeña lámina de sustancia gris transversal extendida entre ambos tubérculos
gráciles: es el óbex [cerrojo], que pertenece al techo o límite dorsal del cuarto ventrículo, y
representa el borde superior de la sustancia gris que en la médula espinal se encuentra por
detrás del conducto central. A ambos lados del surco mediano se desprenden tractos
blanquecinos oblicuos y transversales extendidos hacia ambos lados de la línea mediana, que
se dirigen hacia los ángulos laterales al área vestibular: son las estrías medulares del cuarto
ventrículo [barbas del cálamo o estrías acústicas]. Una de ellas asciende hacia el triángulo
superior de la fosa romboidea, entre el colículo facial y la base del trígono del hipogloso. A
cada lado de la línea mediana y de medial a lateral se observa el trígono del hipogloso [ala
blanca interna], que es una eminencia blanquecina triangular de base superior, dividida por un
pequeño surco vertical en dos vertientes: medial, que corresponde al núcleo del nervio
hipogloso y lateral. Lateralmente, el trígono vagal [ala gris], de forma triangular, se distingue
del trígono del hipogloso por su color grisáceo. Corresponde al núcleo dorsal del vago y al
núcleo salival inferior del glosofaríngeo. En su vértice inferior presenta un área deprimida, la
fóvea inferior. Su vértice superior está dirigido hacia arriba, entre el trígono del hipogloso y el
área vestibular. Su base se apoya sobre el pedúnculo cerebeloso inferior. El área vestibular [ala
blanca externa] ocupa la parte lateral del triángulo inferior: de vértice inferior, su base se
dirige al triángulo superior (pontino). La superficie, algo convexa, está atravesada por las
estrías medulares del cuarto ventrículo. En la parte superolateral se observa una saliente
transversal que termina en el receso lateral: es el área acústica, dividida en un área vestibular
inferomedial y un área coclear superolateral, donde se proyecta el núcleo coclear dorsal.

B. Triángulo superior: corresponde al puente. Presenta el surco mediano, que prolonga al de la


médula oblongada hacia craneal; a veces se lo observa ensanchado en su parte mediana
presentando una fosita mediana. A cada lado de la línea mediana, de medial a lateral,
inmediatamente por encima del trígono del hipogloso, se observa una eminencia redondeada:
el colículo facial [eminencia teres], que corresponde al núcleo de origen del nervio abducens
rodeado por las fibras del nervio facial. El colículo facial es prolongado hacia arriba por una
protrusión redondeada vertical, la eminencia media [funículo teres]. Lateralmente al colículo
facial se observa una depresión, la fóvea superior, de coloración más oscura, dispuesta
paralelamente al borde del ventrículo, donde se sitúa el locus cerúleo, constituido por una
capa de sustancia gris.

Pared posterior. Llamada techo del cuarto ventrículo separa a este del cerebelo. En un corte
sagital, el techo del cuarto ventrículo presenta dos porciones:

– Porción superior. Inclinada de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás, constituida
lateralmente por una parte que forman los bordes mediales de ambos pedúnculos cerebelosos
superiores, extendiéndose entre ambos una delgada lámina de sustancia nerviosa triangular, el
velo medular superior cubierto por la língula del vermis superior.

– Porción inferior. Está formada por el velo medular inferior [válvula de Tarin] del cuarto
ventrículo. Es una lámina delgada de naturaleza ependimaria, triangular, extendida de un
pedúnculo cerebeloso inferior al otro. Hacia adelante se prolonga en el revestimiento
ependimario del piso del cuarto ventrículo. Por arriba y atrás se fija a la úvula cerebelosa.
Abajo y atrás está reforzado por el óbex, lámina gris impar y media, triangular como el espacio
que ella ocupa; su vértice inferior se continúa con la comisura gris de la médula oblongada; su
base, dirigida hacia arriba, es delgada, libre y más o menos irregular; sus dos bordes laterales
se fijan en la separación de los tubérculos gráciles. Representa la parte más alta de la comisura
gris posterior. Lateralmente se encuentra la tenia cinérea, delgada lámina de sustancia blanca
que recubre, sobre los lados, a la membrana ependimaria en la vecindad de su fijación sobre
los pedúnculos cerebelosos inferiores y en la vecindad del óbex. La tela coroidea del cuarto
ventrículo se insinúa entre el velo medular inferior y el cerebelo. Es una lámina
conectivovascular de piamadre de forma triangular, con base superior dirigida hacia el borde
libre del velo medular inferior, y cuyo vértice pertenece a la parte inferior del óbex. Está
constituida por dos hojas: una anterior, que recubre y se adhiere íntimamente al velo medular
inferior, y una posterior, que tapiza la cara anterior del vermis inferior y a las amígdalas.
Ambas hojas se encuentran unidas, por finos tractos conectivos entre los que se encuentra
líquido cerebroespinal. En esta lámina se encuentran los plexos coroideos del cuarto
ventrículo. En el centro del velo medular inferior está la abertura mediana del cuarto
ventrículo [agujero de Magendie] , irregular, redondeada u ovalada a través de la cual se
comunica el cuarto ventrículo con el espacio subaracnoideo.

Bordes. Los dos bordes superiores de la fosa romboidea están constituidos por los pedúnculos
cerebelosos superiores reunidos en el vértice por el velo medular superior. Los dos bordes
inferiores están formados por los pedúnculos cerebelosos inferiores.

Ángulos. El ángulo superior corresponde a la comunicación con el acueducto del mesencéfalo.


En el ángulo inferior se identifica la comunicación con el conducto central de la médula espinal
[conducto del epéndimo]. Los dos ángulos laterales situados por debajo del punto de
convergencia de los pedúnculos cerebelosos se prolongan hacia lateral por el receso lateral [de
Reichert]. En este espacio abierto lateralmente entre el flóculo y el pedúnculo cerebeloso
inferior se halla la abertura lateral del cuarto ventrículo [agujero de Luschka], que desemboca
cerca de la emergencia del nervio glosofaríngeo, el cual se encuentra adelante y lateralmente.

MESENCÉFALO O ENCÉFALO MEDIO

Comprende:

 Los pedúnculos cerebrales.


 Los colículos superiores e inferiores.

 El acueducto de Silvio (acueducto del mesencéfalo) (reducida en el adulto)

Los pedúnculos cerebrales unen el puente, del cual parecen emerger, con el hemisferio
cerebral correspondiente, a nivel de la región subtalámica y de la cápsula interna. Ocupan la
incisura de la tienda del cerebelo, formada por el borde libre de la tienda del cerebelo que se
encuentra entre la fosa craneal posterior y las fosas craneales anterior y media. El único límite
neto es el inferior, determinado por un surco presente entre el puente y los pedúnculos
cerebrales en su parte anterior. En la parte posterior este límite es menos claro. Los límites
superiores también son imprecisos, no existe una separación clara entre el mesencéfalo y el
rombencéfalo. Lateralmente, los tractos ópticos (pertenecientes al diencéfalo), constituyen un
límite aproximado. Atrás, los límites de los pedúnculos cerebrales se confunden con la región
de los colículos superiores e inferiores.

Tienda del cerebelo

Los pedúnculos cerebrales se dirigen oblicuos hacia adelante, arriba y lateralmente,


separándose progresivamente uno del otro. La porción anterior de cada pedúnculo es el pie
peduncular. En su parte posterior, los pedúnculos permanecen unidos, continuándose hacia
atrás con el tegmento mesencefálico. La región más dorsal está constituida por la lámina tectal
[cuadrigémina].
Se describen cuatro caras: anteroinferior, posterosuperior, lateral y medial.

Cara anteroinferior. Tiene aspecto fasciculado. Según su eje mayor es convexa en sentido
transversal. Cada pedúnculo presenta en esta cara el pie peduncular, entre ambos se
encuentra la fosa interpeduncular. Excepcionalmente se observan fibras que cruzan esta cara
pudiendo constituir formaciones aberrantes.

Cara posterosuperior. Está constituida por la lámina tectal, que corresponde a la parte del
mesencéfalo que se encuentra por detrás de un plano que pasa por la cara posterior del
acueducto del mesencéfalo y que la separa del tegmento mesencefálico. Inferior y lateral a la
lámina tectal se observan los pedúnculos cerebelosos superiores, que se separan hacia el
cerebelo y establecen la unión entre este y el mesencéfalo. En el ángulo de separación se
interpone el velo medular superior. Este velo está unido a la lámina tectal por el frenillo del
velo medular superior. A cada lado del frenillo se desprenden los nervios trocleares, situados
por detrás y debajo de los colículos inferiores. Los nervios trocleares rodean el mesencéfalo en
dirección anterior, recorriendo la cisterna ambiens.

– Colículos superiores e inferiores. Son cuatro eminencias semiesféricas situadas en la lámina


tectal [cuadrigémina] dispuestas dos a cada lado y separadas por un surco longitudinal. Un
surco curvilíneo de convexidad posterior extendido de izquierda a derecha permite distinguir
los colículos superiores e inferiores. De esta forma el conjunto de los surcos forma el surco
cruciforme distinguiéndose cuatro colículos: dos superiores y dos inferiores. Los colículos
superiores, más voluminosos que los inferiores, están separados en el plano mediano por una
superficie deprimida en la que se ubica la glándula pineal. Cada uno de los colículos se
prolonga hacia adelante y lateralmente en un cordón blanco: es el brazo del colículo superior
[conjuntival anterior] que lo une al cuerpo geniculado lateral del tálamo. Los colículos
superiores representan un centro de conexión óptica, un centro reflejo de las vías ópticas y de
las oculomotoras.
Los colículos inferiores, más pequeños y más cercanos al plano mediano, también se
continúan en un cordón blanco, el brazo del colículo inferior [conjuntival posterior] que lo une
al cuerpo geniculado medial del tálamo. Los colículos inferiores representan un centro auditivo
y de reflejos acústicos

Cara lateral. Convexa de adelante hacia atrás, está atravesada de abajo hacia arriba y de atrás
hacia adelante por un surco
oblicuo muy pronunciado: el
surco lateral mesencefálico.
Se origina en la región del
puente, entre los pedúnculos
cerebelosos medio y
superior, y se dirige hacia
arriba, adelante y lateralmente
hasta el cuerpo geniculado
medial. Por delante de este
surco, se encuentra el pie
peduncular, de aspecto fasciculado. Atrás se observa el trígono del lemnisco lateral [triángulo
de Reil], entre el colículo inferior y el brazo del colículo inferior por arriba y el pedúnculo
cerebeloso superior por abajo. La base del triángulo corresponde al surco lateral
mesencefálico y el vértice al colículo inferior. Está ocupado por el lemnisco lateral que termina
en el cuerpo geniculado medial. Esta cara del mesencéfalo está cruzada horizontalmente por el
nervio troclear.

Cara medial. Existe solamente a nivel de los pedúnculos


cerebrales, pues hacia atrás ambos están fusionados,
continuándose con el tegmento mesencefálico. La cara
medial de los pies pedunculares se orienta hacia el espacio interpeduncular. De cada lado de
este espacio, emerge el nervio oculomotor.

RELACIONES

Se distinguen:

– Adelante y abajo, los pedúnculos cerebrales, entre los cuales emerge el nervio oculomotor,
están cruzados por la arteria cerebral posterior y luego por la arteria cerebelosa superior.
Entre la separación de ambos pedúnculos, en el fondo de la fosa interpeduncular, se ubica la
sustancia perforada posterior, atravesada por vasos sanguíneos. El espacio subaracnoideo
entre los pedúnculos cerebrales es la cisterna interpeduncular.

– Atrás y arriba se halla la tienda del cerebelo coronada por el esplenio [rodete] del cuerpo
calloso. Entre el esplenio y los colículos existe un espacio: la cisterna cuadrigeminal (a nivel de
la lámina tectal), donde se encuentran, rodeando a la glándula pineal, las pequeñas venas
internas del cerebro, que uniéndose forman la vena cerebral magna [de Galeno], afluente del
seno recto.

– Lateralmente, el mesencéfalo, se relaciona con el giro parahipocampal que lo oculta. Con


este limita la parte posterior y lateral de la fisura transversa del cerebro. El espacio
subaracnoideo que rodea lateralmente al mesencéfalo es la cisterna ambiens.

ACUEDUCTO DEL MESENCÉFALO DE SILVIO

Constituye el vestigio de la cavidad del mesencéfalo embrionario, uniendo el tercer ventrículo,


rostral y anterior, con el cuarto ventrículo, caudal y posterior. Su orificio inferior corresponde
al ángulo superior del cuarto ventrículo, por debajo del velo medular superior. Su orificio
superior, la abertura del acueducto mesencefálico [anus], está situado por debajo de la
comisura posterior o epitalámica y corresponde a su comunicación con el tercer ventrículo.

La pared anteroinferior está situada posterior al tegmento del mesencéfalo y corresponde a


los núcleos de origen de los nervios troclear y oculomotor. La pared posterosuperior está
formada, de caudal hacia rostral, por la base de los colículos inferiores y superiores y la cara
inferior de la comisura posterior, situada debajo de la glándula pineal. Su calibre es más
estrecho en la parte media que en sus dos extremos. Está tapizado por la membrana
ependimaria y por fuera de ella por una capa de sustancia gris: la sustancia gris central.
PROSENCÉFALO O CEREBRO ANTERIOR

El prosencéfalo resulta del desarrollo de la vesícula cerebral anterior. Esta sufre un


estrangulamiento que origina dos porciones: una anterior, llamada vesícula telencefálica y una
posteroinferior, vesícula diencefálica. No existe entre ambas un límite neto. El prosencéfalo
representa la parte más voluminosa del encéfalo: ocupa las fosas craneales anterior y media y
se aplica sobre la tienda del cerebelo, que lo separa de la fosa craneal posterior. Las
dimensiones del prosencéfalo varían según los individuos y su forma obedece a la del cráneo.
En el cerebro, derivado telencefálico, se diferencian dos hemisferios separados por una
profunda fisura dispuesta entre ambos, la fisura longitudinal cerebral, pero se encuentran
conectados entre sí por formaciones que se extienden entre uno y otro hemisferio:
formaciones interhemisféricas. En los hemisferios se encuentra una capa de sustancia gris
cortical, periférica, en la que se ubican las áreas motoras, sensoriales y asociativas; en su
interior se encuentran cúmulos de sustancia gris rodeados por sustancia blanca, los núcleos
basales, que se encuentran conectados entre uno y otro lado, derecho e izquierdo, por las
comisuras interhemisféricas. En el interior de los hemisferios y en las comisuras
interhemisféricas se observan cavidades: los ventrículos cerebrales, los que por su posición se
distinguen en ventrículos laterales, uno en cada hemisferio, y un ventrículo de ubicación
mediana, el tercer ventrículo. Su peso varía con la edad, el término medio en el adulto varía
entre 1200 g y 1000 g. Al igual que el resto del sistema nervioso central, el cerebro se
encuentra rodeado por las meninges. Despojado de ellas presenta una coloración blanco
rosada, algo grisácea en su superficie. Esta es irregular y está recorrida por numerosos surcos y
pliegues a los que se llama giros [circunvoluciones].

CONFIGURACIÓN EXTERNA DEL CEREBRO


Su forma general es la de un ovoide, con su eje mayor anteroposterior; presenta un extremo
posterior grueso, el polo occipital, y un extremo anterior de menor tamaño, el polo frontal.
Hemisferios del cerebro

Los hemisferios cerebrales están separados entre sí por la


fisura longitudinal cerebral y del mesencéfalo por la fisura
transversa del cerebro. No son estrictamente
hemisféricos, sino que son prismáticos triangulares.
Cada uno de ellos presenta tres caras: superolateral
[externa], moldeada sobre la cara cóncava de la
calvaria craneana; medial [interna], constituye una de
las caras de la fisura longitudinal cerebral; e inferior,
aplicada a las fosas craneanas anterior y media y a la
tienda del cerebelo. Estas caras están separadas por
tres bordes: superior, de convexidad superior, separa
la cara superolateral de la medial; inferomedial, en su
parte medial es cóncavo medialmente y delimita la cara medial de la inferior, y el inferolateral,
bien definido, separa la cara superolateral de la inferior y presenta una incisura que separa la
porción frontal de la temporooccipital. En cada hemisferio se distinguen dos polos: anterior o
frontal y posterior u occipital. El cerebro presenta una superficie lisa hasta el tercer mes de
desarrollo intrauterino, luego se pliega a causa del considerable desarrollo de la corteza
(manto o pallium), por lo que presenta en el adulto surcos que limitan giros [circunvoluciones].
La superficie de los hemisferios presenta algunos surcos más profundos que otros, los cuales
permiten aislar lóbulos en dicha superficie: los surcos interlobares. En los lóbulos se observan
surcos menos profundos que delimitan los giros, salientes más o menos flexuosas. Los giros de
un mismo lóbulo pueden estar reunidos por pliegues.

Cara superolateral. Surcos, fisuras, lóbulos y giros

Esta cara del hemisferio es convexa en sentido anteroposterior y en sentido transversal. Está
situada por debajo de la calvaria. Las fisuras y giros que se observan en ella adoptan esta
convexidad.

Surcos principales [cisuras]

Se distinguen tres: surco lateral, surco central y el surco parietooccipital.

A. Surco lateral [cisura de Silvio]: es el más extenso y profundo, se origina en la cara inferior
del cerebro en la parte lateral de la sustancia perforada anterior. Desde aquí se dirige
lateralmente describiendo una curva cóncava atrás y alcanza el borde inferolateral del
hemisferio al que cruza pasando a la cara lateral, donde cambia de dirección volviéndose
oblicuo hacia atrás y ligeramente ascendente para terminar en un ramo posterior que se
bifurca en la parte inferior del giro parietal inferior: el giro supramarginal. Si se separan ambos
opérculos [labios] del surco, se comprueba que este se profundiza, formando una amplia
excavación, la fosa lateral cerebral [valle silviano], muy desarrollada en la parte anterior donde
presenta una serie de giros que conforman el lóbulo de la ínsula. El surco emite hacia el lóbulo
frontal en la cara lateral, cerca del borde inferolateral, dos ramos: anterior y ascendente.
Ambos limitan la porción triangular del giro frontal inferior [cabo de Broca].
B. Surco central [cisura de Rolando]: comienza por encima del surco lateral, por detrás del
ángulo que este forma con su ramo ascendente; desde allí se dirige oblicuo hacia el borde
superior del hemisferio, al que puede cruzar y termina en el lóbulo paracentral de la cara
medial del hemisferio. El surco central casi nunca es rectilíneo: presenta un trayecto sinuoso y
largo. Marca el límite entre las áreas motoras y sensitivas de la corteza cerebral. Su extremo
inferior se encuentra en el opérculo frontoparietal [rolándico] y su extremo inferior, arriba y
medialmente en el lóbulo paracentral.

C. Surco parietooccipital [cisura perpendicular externa]: se observa en el borde superior del


hemisferio a unos 5 cm por delante de la terminación de este borde; se dirige hacia abajo y
adelante para terminar por un extremo libre, a una distancia variable del borde inferolateral.
Se encuentra interrumpido por numerosos pliegues extendidos desde el lóbulo occipital a los
lóbulos parietal y temporal.

Estos tres surcos separan cuatro lóbulos: frontal, parietal, temporal y occipital. En el fondo del
surco lateral se encuentra el lóbulo de la ínsula.

Surcos y giros del lóbulo frontal

Situado por delante del surco lateral y del surco central, el lóbulo frontal se extiende hacia el
polo anterior del hemisferio. Este lóbulo excede esta cara invadiendo las caras medial e
inferior en una buena extensión.

Surcos horizontales. En número de dos, paralelos entre sí y al borde superior del hemisferio,
terminan en sus extremos posteriores bifurcándose en una rama ascendente y otra
descendente por delante del surco central y paralelos a él. De esta manera, existen en el
lóbulo frontal cuatro giros:

A. Giro frontal superior [1.ª circunvolución frontal]: situado por encima del surco frontal
superior, que invade la cara medial hasta el surco del cíngulo, curvándose en el polo frontal se
continúa por un segmento orbitario en la base, comprendido entre el borde inferomedial del
hemisferio y el surco olfatorio.

B. Giro frontal medio [2.ª circunvolución frontal]: comprendido entre los dos surcos frontales,
se extiende en la cara inferior entre los surcos olfatorios por delante del ramo horizontal que
los une.

C. Giro frontal inferior [3.ª circunvolución frontal]: se encuentra debajo y lateral a la


precedente. Forma parte del límite superior del surco lateral. En el lado izquierdo se sitúan los
centros motores del lenguaje articulado.

D. Giro precentral [circunvolución frontal ascendente o prerrolándica]: está situado por


delante del surco central hasta el surco precentral [cisura prerrolándica], que lo separa de los
tres giros mencionados previamente. El extremo inferior del giro precentral llega al surco
lateral y se reúne con el giro poscentral situado detrás, por medio del opérculo frontoparietal.
La parte superior se continúa en la cara medial limitada atrás por el surco central. Corresponde
a la parte anterior del lóbulo paracentral situado en la cara medial del hemisferio. En este giro
se sitúan los principales centros motores voluntarios.

Surcos y giros del lóbulo parietal


El lóbulo parietal se extiende desde el surco central por delante hasta el surco parietooccipital
por detrás, por encima del surco lateral ocupa, sobrepasando el borde superior del hemisferio,
una pequeña parte de la cara medial. Está recorrido por un solo surco.

Surco intraparietal. Se origina por detrás del surco central y por encima del surco lateral.
Primero tiene una dirección paralela al surco central, describe luego una curva en dirección
posterior disponiéndose paralelamente al borde superior del hemisferio, y se dirige hacia el
polo occipital hasta el surco occipital transverso. En el punto en que cambia de dirección emite
una prolongación hacia arriba paralela al surco central: se forma así el surco poscentral. En su
trayecto horizontal, el surco intraparietal da un ramo descendente que divide al lóbulo parietal
inferior en una parte anterior: el giro supramarginal y otra posterior, el giro angular.

Se aíslan así tres giros parietales:

A. Giro poscentral [circunvolución parietal ascendente o posrolándica]: situado entre el


surco central y el surco poscentral por encima del surco lateral. Por debajo está unido al giro
precentral por el opérculo frontoparietal. En la cara medial del hemisferio, en su extremo
superior, ambos giros se encuentran unidos, formando el lóbulo paracentral.

B. Lobulillo parietal superior: se sitúa por detrás del surco poscentral llegando hasta el surco
parietooccipital, ubicándose por arriba del surco intraparietal. Se continúa en la cara medial
constituyendo la precuña.

C. Lobulillo parietal inferior: se halla separado del lóbulo parietalsuperior por el surco
intraparietal, situado por detrás del surco poscentral y se extiende hasta el surco
parietooccipital. En este lóbulo se encuentran el giro supramarginal en el extremo final del
surco lateral, y el giro angular en el extremo posterior del surco temporal superior.

Surcos y giros del lóbulo temporal

Este lóbulo está situado por debajo del surco lateral. Su extremo anterior recibe el nombre de
polo temporal y está alojado en la fosa craneal media. Su parte posterior tiene límites poco
claros con el lóbulo occipital. El lóbulo temporal se extiende hacia la cara inferior del
hemisferio cerebral. Este lóbulo presenta cinco surcos: los dos primeros se encuentran en la
cara superolateral, el tercero y el cuarto en la cara inferior y el quinto en la cara medial.

Surco temporal superior. Recorre el lóbulo de adelante hacia atrás paralelo al surco lateral.
Alrededor de su extremo posterior se dispone el giro angular.

Surco temporal inferior. Situado por debajo del precedente y paralelo a él, poco profundo y
mucho más irregular. Estos surcos aislan en la cara superolateral tres giros:

A. Giro temporal superior [1.° circunvolución temporal]: está comprendido entre el surco
lateral y el surco temporal superior que lo separa del giro temporal medio. Se extiende desde
el polo temporal hasta la parte terminal del surco lateral, donde se continúa con el lóbulo
parietal inferior.

B. Giro temporal medio [2.ª circunvolución temporal]: situado debajo del anterior, está
comprendido entre los dos surcos temporales superior e inferior; se continúa en su parte
posterior con el lóbulo parietal inferior por intermedio del giro angular.
C. Giro temporal inferior [3.ª circunvolución temporal]: comprendido entre el surco temporal
inferior y el surco occipitotemporal, se extiende sobre la cara inferior del hemisferio. Se
continúa hacia atrás con el lóbulo occipital.

Lóbulo de la ínsula

Es un lóbulo profundo, situado en el fondo del surco lateral. Para exponerlo es necesario
separar los bordes de este surco conocidos como opérculos
en esta región: el superior depende de los lóbulos frontal y
parietal y el inferior del lóbulo temporal. La ínsula tiene una
forma triangular, de vértice anteroinferior donde se localiza el
limen de la ínsula, a través del cual la corteza insular se
continúa con las cortezas frontal y temporal. La ínsula se
encuentra separada de los lóbulos vecinos por el surco
circular de la ínsula. Presenta un surco central que delimita un
territorio anterior, con dos surcos menos importantes que
limitan tres pequeños giros cortos y un territorio posterior con un giro largo.

Surcos y giros del lóbulo occipital

Este lóbulo no está netamente separado de los lóbulos parietal y temporal. Forma la parte
posterior del hemisferio denominado polo occipital. Se exterioriza en las caras superolateral,
medial e inferior del hemisferio cerebral. El límite podría establecerse continuando la línea
establecida por el surco parietooccipital.

Los surcos que se observan en esta cara son:

– Surco parietooccipital: desciende con dirección oblicua desde el borde superior del
hemisferio hacia el surco temporal inferior. En su parte media, es cruzado por la extremidad
posterior del surco intraparietal, que se extiende en forma variable en el lóbulo occipital. Este
surco se encuentra más desarrollado en la cara medial del hemisferio. En la cara lateral
constituye el punto de referencia para establecer el límite del lóbulo occipital con los lóbulos
parietal y temporal.

– Incisura preoccipital: poco aparente situada sobre el borde inferolateral, parece continuarse
hacia arriba con la dirección del surco parietooccipital.

– Surco semilunar: inconstante, se sitúa cerca del polo occipital. Es arciforme, con concavidad
posterior.

– Surco occipital transverso: se encuentra cerca de la terminación del surco intraparietal, con
dirección casi horizontal, cortando la línea del surco parietooccipital. La disposición variable de
los surcos que se observan en esta cara, irradiando desde el vértice hacia la base del lóbulo
occipital, no permite determinar un número concreto de giros.

Cara medial. Surcos, lóbulos y giros

La cara medial del hemisferio es plana en sentido sagital y se dispone alrededor del cuerpo
calloso, del cual está separada por un surco poco profundo, el surco del cuerpo calloso. El
borde superior es convexo y bien definido. El borde inferior se encuentra interrumpido por las
comisuras interhemisféricas; por delante de ellas es horizontal y redondeado, por detrás se
inclina hacia abajo en ligera concavidad.

Surcos principales

En esta cara se distinguen cuatro:

A. Surco del cuerpo calloso: se encuentra entre el giro del cíngulo y el cuerpo calloso, sigue el
contorno de este último, rodeándolo.

B. Surco del cíngulo [cisura callosomarginal]: en su extremo anterior comienza por debajo de
la rodilla del cuerpocalloso y recorre la cara medial con trayecto paralelo al cuerpo calloso y al
borde superior del hemisferio cerebral. Cerca del extremo posterior del cuerpo calloso, cambia
su dirección para dirigirse hacia el borde superior del hemisferio para terminar en él. El
trayecto original del surco del cíngulo es continuado por el surco subparietal que se dirige
hacia el esplenio del cuerpo calloso.

C. Surco parietooccipital [cisura perpendicular interna]: es más ancho y más profundo que en
la cara lateral. Se dirige hacia abajo y adelante en dirección al esplenio del cuerpo calloso;
puede unirse al surco calcarino dibujando en conjunto con él una Y acostada, en la cual el
surco parietooccipital corresponde a su ramo superior.

D. Surco calcarino: es de dirección horizontal y se extiende desde el polo occipital hasta el


extremo posterior del giro del cíngulo, para unirse al surco parietooccipital. Es muy profundo y
exterioriza esta profundidad en el asta occipital del ventrículo lateral en una protrusión
denominada calcar avis. Los surcos descritos permiten jerarquizar dos giros: del cíngulo y
frontal; dos territorios denominados lóbulo paracentral y precuña, y la cuña que representa la
participación del lóbulo occipital en la cara medial del hemisferio.

Giro del cíngulo [circunvolución del cuerpo calloso]. Comprendido entre el surco del cuerpo
calloso y e lsurco del cíngulo y prolongado por el surco subparietal, sigue exactamente el
contorno del cuerpo calloso. Se origina por debajo de la rodilla del cuerpo calloso, se dirige
hacia atrás y contornea el esplenio para continuarse con el giro parahipocampal, situado en la
cara inferior, con el cual constituye el lóbulo límbico. Entre el giro del cíngulo y el
parahipocampal,se encuentra el istmo del giro del cíngulo.

Giro fasciolar. Corresponde a la continuación en dirección posterior del giro dentado que se
extiende rodeando al esplenio del cuerpo calloso.

Giro dentado. Forma la prolongación inferior del giro fasciolar. Debe su nombre a la presencia
de numerosas indentaciones de la corteza que le otorgan un aspecto dentado. Se extiende
hasta la cara medial del uncus, entre los surcos fimbriodentado y del hipocampo. Este último lo
separa del giro parahipocampal.

Giro parahipocampal. Se ubica en dirección inferior al surco del hipocampo. Su porción rostral
tiene forma de gancho, y por ello se lo denomina uncus. Hacia lateral está limitado por el surco
rinal, continuación variable del surco colateral.

Giro frontal medial. Corresponde al giro frontal superior que, excediendo el borde superior del
hemisferio, se prolonga sobre la cara medial hasta el surco del cíngulo que lo separa del giro
del cíngulo. Comienza por debajo del rostro del cuerpo calloso, en el área subcallosa donde se
continúa con el giro del cíngulo; desde aquí se extiende hacia atrás hasta la prolongación del
surco precentral en la cara medial, límite anterior del lóbulo paracentral.

Lobulillo paracentral. Ocupa la parte media y superior del hemisferio. Está constituido por un
pliegue que une los giros precentral y poscentral en sus extremos superiores sobre esta cara
del hemisferio; se extiende hacia abajo hasta el surco del cíngulo que lo limita y separa hacia
atrás de la precuña. En su parte superior se observa un surco, continuación del surco central.

Precuña [lóbulo cuadrilátero]. Está situada por delante del surco parietooccipital, detrás de la
curvatura ascendente del surco del cíngulo, y entre el surco subparietal y el borde superior del
hemisferio. Constituye la participación del lóbulo parietal en la cara medial.

Cuña. De forma triangular, pertenece al lóbulo occipital y está separada del lóbulo parietal por
el surco parietooccipital. Su límite inferior está marcado por el surco calcarino.

Cara inferior. Surcos, lóbulos y giros

La cara inferior del cerebro es muy irregular y presenta dos porciones diferentes separadas
por el surco lateral. Por delante del surco lateral se encuentra el lóbulo frontal donde se
distinguen los giros orbitarios separados por los surcos orbitarios, en relación con el techo de
la órbita en la fosa craneal anterior. Por detrás del surco lateral, la cara inferior está
constituida por giros de los lóbulos temporal y occipital. Se ubica en la fosa craneal media y por
encima de la tienda del cerebelo. El borde medial en su parte anterior y posterior es neto y
está orientado en sentido anteroposterior; en su parte media es cóncavo y rodea el
mesencéfalo del cual queda separado por el sector inferior de la fisura transversa del cerebro.
El borde lateral lo forma el borde inferolateral del hemisferio.

Surco lateral. Se origina en la parte lateral de la sustancia perforada anterior y se dirige hacia
la cara lateral del hemisferio separando los lóbulos frontal y temporal.

Lóbulo frontal

Corresponde a la cara inferior del lóbulo frontal. Su límite medial es la fisura longitudinal
cerebral, mientras que su límite lateral es el borde inferolateral del hemisferio. La región
posterior de estos giros forma el límite superior del surco lateral.

En su superficie se observan: medialmente el surco olfatorio de dirección anteroposterior y


dos surcos anteroposteriores unidos por una porción transversal, formando una H, llamados
surcos orbitarios. El surco olfatorio aloja al bulbo olfatorio y al tracto olfatorio. Medialmente a
este surco se describe el giro recto [circunvolución orbitaria interna] que llega hasta el borde
medial del hemisferio. Entre los surcos olfatorio y orbitarios se localiza el giro orbitario medial.
Por delante de la porción transversa de los surcos orbitarios se encuentra el giro orbitario
anterior, mientras que, por detrás de esta porción transversa, se localiza el giro orbitario
posterior. Lateralmente a los surcos orbitarios, el giro orbitario lateral.

Lóbulos occipital y temporal

Situados por detrás del surco lateral; su extremo anterior se denomina polo temporal; su
extremo posterior, polo occipital. En este sector, los lóbulos presentan dos surcos
anteroposteriores:

A. Surco occipitotemporal: se prolonga desde el polo temporal al polo occipital.


B. Surco colateral: situado medialmente al precedente; profundo, produce en el atrio, el asta
temporal y el asta occipital del ventrículo lateral la protrusión llamada eminencia colateral.
Separa los lóbulos temporal y occipital del giro parahipocampal del lóbulo límbico.

Estos surcos determinan tres giros:

A. Giro occipitotemporal lateral: está comprendido entre el surco occipitotemporal y el surco


temporal inferior.

B. Giro occipitotemporal medial: se encuentra entre el surco occipitotemporal lateralmente, y


el surco colateral medialmente.

C. Giro lingual: está limitado lateralmente por el surco colateral, medialmente por el surco
calcarino, y se encuentra en la parte medial de la cara inferior del lóbulo occipital. Hacia
adelante se continúa con el giro parahipocampal.

COMISURAS DEL PROSENCÉFALO

Los dos hemisferios cerebrales claramente separados en sus partes superior, anterior y
posterior por la fisura longitudinal cerebral, están unidos entre sí en sus partes media e
inferior, por estructuras que se designan, en conjunto, comisuras del prosencéfalo. No se
atribuye a esta designación otro significado que el que encierra en sí misma: formaciones
situadas entre las estructuras prosencefálicas y a las que unen entre sí.

 Cuerpo calloso
 Septum pellucidum
 Fórnix
 Comisura blanca anterior
 Comisura blanca posterior

Cuerpo calloso

Es una estructura impar de sustancia blanca de


considerable espesor en la profundidad de la fisura
longitudinal cerebral. Se extiende de un hemisferio
cerebral al otro prolongándose en el centro oval
(sustancia blanca) de cada uno.
Tiene la forma de un arco cóncavo hacia abajo, con un tronco, un extremo posterior: el
esplenio, y un extremo anterior: la rodilla del cuerpo calloso, que termina en una extremidad
adelgazada y dirigida hacia ventral, el rostro (pico) del cuerpo calloso.

fisura transversa del cerebro [hendidura de Bichat], de la que constituye el techo.

Fórnix [trígono cerebral]

En sus bordes laterales y delgados, oblicuos de atrás hacia adelante y de lateral a medial, se
adhieren los plexos coroideos de los ventrículos laterales formando la tenia del fórnix.
(cuerpo)

Cuerpo
Comisura anterior
[comisura blanca anterior]

Comisura posterior
[comisura blanca posterior]

Septum pellucidum
BASE DEL CEREBRO

Esta región está situada entre los hemisferios cerebrales, por detrás del quiasma óptico y por
delante del borde superior del puente. Está enmarcada por los tractos ópticos y los pedúnculos
cerebrales. En ella se observan: la sustancia perforada anterior, a ambos lados del quiasma
óptico; el quiasma óptico y sus formaciones; el espacio optopeduncular o central que
comprende de atrás hacia adelante: la sustancia perforada posterior, los cuerpos mamilares, el
túber cinereum, el hipotálamo y las comisuras de la base.

CONFIGURACIÓN INTERNA DEL CEREBRO

Un corte practicado en los hemisferios cerebrales, que los interese en su totalidad, permite
reconocer la disposición de la sustancia gris y de la sustancia blanca y la existencia de una
cavidad ventricular. La sustancia gris se encuentra en la corteza cerebral y en los núcleos grises
centrales y la sustancia blanca en el interior de los hemisferios y en las formaciones
interhemisféricas. La cavidad en el interior de cada hemisferio corresponde al ventrículo lateral
y entre ambos hemisferios al tercer ventrículo.

Sustancia gris de la corteza

Los hemisferios cerebrales están cubiertos en su


superficie externa por una capa continua de
sustancia gris: la corteza cerebral que reviste los
giros, los lóbulos y penetra en la profundidad de los
surcos y de sus ramos. La corteza cerebral es el
asiento de las sensaciones, donde se originan y
desde donde se rigen los movimientos voluntarios. En ella se cumplen las funciones más
elevadas del cerebro: las funciones intelectuales.

Snell

NÚCLEOS BASALES

Son formaciones grises profundas de los hemisferios cerebrales, cercanas a


la base del cerebro. Presentan numerosas conexiones. Entre sus funciones
se encuentra la de regular actividades en las que interviene la corteza
cerebral. También pueden actuar en forma aparentemente independiente
de ella. Se describen de medial a lateral: el cuerpo estriado (el núcleo
caudado y el núcleo lenticular (putamen y globo pálido)) y el claustro. Estos
núcleos se hallan separados por láminas de sustancia blanca (cápsula
interna, cápsula externa, cápsula extrema); la principal de ellas es la cápsula
interna, situada entre el caudado y el lenticular.

Cuerpo estriado

Esta designación comprende diversas formaciones que de medial a lateral son: el núcleo
caudado y el núcleo lenticular. En la unión ventral entre el putamen y la cabeza del caudado se
encuentra el núcleo accumbens.
Núcleo caudado

Descripción y relaciones. El núcleo caudado tiene


forma de herradura parcialmente dispuesta en torno
del tálamo. Adopta el contorno del ventrículo lateral;
forma la pared lateral de su asta frontal y de su atrio,
así como la pared superior del asta temporal. Visto
desde lateral, tiene forma de letra“C”, curvándose
sobre el tálamo, con un extremo anterior ensanchado:
la cabeza; un cuerpo orientado hacia atrás y hacia
lateral y una cola, dirigida hacia adelante.

Núcleo lenticular

Descripción y relaciones. Se encuentra situado lateral al precedente


(núcleo caudado). Es más pequeño que el tálamo y que el núcleo
caudado. Se lo denomina así a causa de su aspecto que recuerda
vagamente la forma de una lente biconvexa les y coronales presenta la
forma de una pirámide triangular de vértice medial e inferior. El examen
de los cortes mencionados demuestra que la sustancia gris del núcleo
lenticular no es homogénea. En el interior del núcleo se observan dos
láminas verticales de sustancia blanca dirigidas hacia abajo y
medialmente: las láminas medulares medial y lateral. El núcleo lenticular
se encuentra dividido así en tres segmentos: uno lateral, de igual
coloración que el núcleo caudado, es el putamen y otro medial, el
globopálido, de coloración más clara, dividido por la lámina medular
medial en dos núcleos: medial y lateral.

Núcleo accumbens

Descripción y relaciones. Es la porción ventral del estriado. Se ubica en la unión de la cabeza


del núcleo caudado con el putamen. Es dorsal al tubérculo olfatorio.

Claustro [antemuro]

Es una laminilla de sustancia gris, separada de los giros del


lóbulo de la ínsula por la sustancia blanca de la cápsula
extrema, y del núcleo lenticular por la cápsula externa. Es
funcionalmente distinta de las otras formaciones y se la
considera relacionada con la corteza de la ínsula.
DIENCÉFALO

Tálamo

El tálamo es el conjunto de núcleos más importante del diencéfalo.


Representa principalmente el centro de distribución de los estímulos
ascendentes sensitivos y sensoriales que aquí se reagrupan antes de llegar a la
corteza. A su acción centralizadora se le agregan numerosas conexiones.

Ambos tálamos, derecho e izquierdo, están separados medialmente por el


tercer ventrículo. Lateralmente, la cápsula interna separa al tálamo del núcleo
lenticular. Por detrás se relaciona con el atrio y adelante con la cabeza del
núcleo caudado y el fórnix. Abajo, de adelante hacia atrás, con el hipotálamo, la región
subtalámica y el mesencéfalo.

De forma ovoide, su eje longitudinal está orientado anteromedialmente; sus extremos


anteriores están separados por las columnas del fórnix; entre sus extremidades posteriores se
encuentran los colículos mesencefálicos y la glándula pineal.

Se describen en cada tálamo cuatro caras y dos extremos:

Cara superior. Es libre casi en su totalidad. Está limitada lateralmente por la estría
terminal, que la separa del núcleo caudado y medialmente por la estría medular del
tálamo. En el borde superior de la estría medular del tálamo se ubica la tenia talámica,
de donde se desprende el velo interpuesto, dirigido hacia medial, que forma el techo
del tercer ventrículo. La cara superior está recorrida por la fisura coroidea, oblicua
hacia adelante y medialmente, en la que se sitúan los plexos coroideos. Esta fisura
separa: un área lateral, que forma el piso del ventrículo lateral, y un área medial, cuya
parte posterior ensanchada constituye el pulvinar.

Cara medial. En sus dos tercios anteriores forma la pared lateral del tercer ventrículo. Aquí se
halla unida al tálamo opuesto por la adhesión intertalámica. Abajo se detiene en el surco
hipotalámico [de Monro] extendido desde el foramen interventricular, hasta el acueducto del
mesencéfalo. Este surco es el límite entre el tálamo y la región
hipotalámica. Por atrás, el tercio posterior de esta cara está unido al
colículo superior. La adhesión intertalámica [comisura gris] no se
trata de una verdadera comisura, puesto que sus fibras no pasan de
un lado al otro sino que, dispuestas en forma de U acostada, contactan en el plano sagital
mediano por su convexidad sin pasar al otro hemisferio.

Cara inferior. Más ancha atrás que adelante, se relaciona, de adelante hacia atrás, con la
región hipotalámica (infundíbulo, neurohipófisis, túber cinereum) y con la región subtalámica.

Cara lateral. Convexa, está en contacto con la cápsula interna que la


separa del núcleo lenticular.

Extremo anterior. Se relaciona con la concavidad del


núcleo caudado; medialmente se relaciona con la Extremo
columna del fórnix, separada del tálamo por el anterior
foramen interventricular, este último atravesado por
los plexos coroideos.

Extremo posterior. Constituido por el pulvinar, que


hace protrusión en el atrio del ventrículo lateral. Extremo posterior

Está contorneado por el pilar del fórnix. En su parte


inferior se encuentran los dos cuerpos geniculados,
medial y lateral. Son dos masas globulosas que se
unen a estructuras mesencefálicas: el cuerpo
geniculado medial al colículo inferior por el brazo del
colículo inferior; y el cuerpo geniculado lateral al
colículo superior por el brazo del colículo superior.
Hacia medial de ambos pulvinares y posterior al
tercer ventrículo se encuentra el trígono de la
habénula.

 CUERPO GENICULADO MEDIAL – BRAZO DEL COLÍCULO INFERIOR (CONJUNTIVAL POSTERIOR) – COLICULO
INFERIOR.

 CUERPO GENICULADO LATERAL – BRAZO DEL COLICULOSUPERIOR (CONJUNTIVAL ANTERIOR) – COLICULO


SUPERIOR.
VENTRÍCULOS LATERALES

Los ventrículos cerebrales son cavidades del telencéfalo que representan los resabios de las
vesículas cerebrales primitivas. Están tapizados por epéndimo y alojan a los plexos coroideos.
A este nivel se produce el líquido cerebroespinal que se encuentra en los ventrículos
cerebrales. Existen tres ventrículos cerebrales: dos ventrículos laterales, uno en cada
hemisferio cerebral, y un tercer ventrículo, mediano, a nivel diencefálico. Cada ventrículo
lateral se comunica con el tercer ventrículo por el foramen interventricular. El tercer ventrículo
se comunica abajo y atrás, por medio del acueducto del mesencéfalo, con el cuarto ventrículo.
Ventrículos laterales (cavidad del telencéfalo)

Cada uno de ellos presenta tres prolongaciones o astas y una porción central:

A. Asta frontal: es la porción del ventrículo lateral que se encuentra desde la rodilla del cuerpo
calloso hasta el foramen interventricular, en el lóbulo
frontal. Por detrás de este y hasta el extremo posterior
del tálamo encontramos la porción central del
ventrículo lateral.
Atrio

B. Asta temporal: en el extremo posterior del tálamo,


la cavidad ventricular cambia bruscamente de
dirección y se dirige hacia abajo, lateralmente y
adelante para terminar en el polo anterior del lóbulo
temporal. El ventrículo rodea al extremo posterior del
tálamo y la cara inferior del núcleo caudado.

C. Asta occipital: la cavidad ventricular también se extiende hacia el polo posterior del
hemisferio, un divertículo horizontal y curvilíneo que parece prolongar hacia atrás su dirección
primitiva.

D. Porción central: se extiende continuando la dirección del asta frontal, desde el foramen
interventricular hasta el extremo posterior del tálamo, en la profundidad de los lóbulos frontal
y parietal.

Tercer ventrículo

El tercer ventrículo es la cavidad impar y mediana del diencéfalo, situada entre ambos tálamos,
ventral al fórnix y dorsal a la región del hipotálamo. Alargado de adelante hacia atrás, se
comunica arriba y adelante con los ventrículos laterales por intermedio de los forámenes
interventriculares y atrás con el cuarto ventrículo por medio del acueducto del mesencéfalo.

Cavidad del tercer ventrículo.


Es una cavidad bastante irregular, en especial en su región posterior (recesos suprapineal y
pineal) e inferior y rostral, a nivel del infundíbulo.

Se describen: el foramen interventricular y las formaciones ependimarias del tercer ventrículo.


A. Foramen interventricular [agujero de Monro]: es un conducto alrededor del cual se organiza
una verdadera región (Billet). Se trata de un conducto transversal limitado: abajo y atrás, por el
tálamo; adelante, por la columna del fórnix y arriba por la tela coroidea con el plexo coroideo.
Este eleva la pared ependimaria del foramen interventricular para prolongarse en el ventrículo
lateral.

B. Formaciones ependimarias del tercer ventrículo: participan en las funciones endocrinas del
epéndimo diencefálico. Se distinguen: órgano subcomisural, situado debajo de la comisura
posterior, órgano subfornical, situado debajo de la parte anterior del fórnix; órgano
paraventricular, en contacto con la pared lateral del túber cinereum.

PLEXOS COROIDEOS DE LOS VENTRÍCULOS CEREBRALES

Son formaciones vasculares desarrolladas a expensas de la piamadre que se invagina, ya sea en


el tercer ventrículo o en los ventrículos laterales. Existen formaciones análogas en el cuarto
ventrículo. Nótese que los plexos coroideos de las cavidades ventriculares aparecen en los
lugares donde la piamadre y la membrana del epéndimo están en contacto, formando la tela
coroidea. Son topográficamente intraventriculares, pero la membrana del epéndimo que los
tapiza los separa siempre de la cavidad ventricular propiamente dicha.

MENINGES CRANEALES

Duramadre encefálica

Es la más superficial y la más gruesa de las tres meninges.


Resistente y casi inextensible, tapiza estrechamente el
interior del cráneo. En ciertos puntos se desdobla para formar pequeños espacios para
determinados nervios craneales o bien para contener en estos desdoblamientos conductos
venosos, los senos venosos de la duramadre, que recogen la sangre del encéfalo y de la órbita.
Emite además prolongaciones hacia el interior del cráneo que tabican la cavidad craneal: la hoz

Aracnoides encefálica

Bichat consideraba a la aracnoides como una serosa donde la lámina externa tapizaba la capa
profunda de la duramadre y la lámina interna se adhería a la piamadre, y ambas estaban
separadas por una cavidad tabicada. En la actualidad se acepta que las meninges blandas o
leptomeninges comprenden, de la periferia a la profundidad: la aracnoides, que tapiza la
duramadre; los espacios subaracnoideos, donde circula el líquido cerebroespinal
[cefalorraquídeo] y la piamadre.

ARACNOIDES Es una lámina conectiva, constituida por células propias, los meningoblastos, que
se adhiere a la capa profunda de la duramadre y a sus prolongaciones extracraneales. Está
comprendida entre la duramadre y la piamadre.

CAVIDADES O ESPACIOS SUBARACNOIDEOS Se interponen entre la aracnoides y la piamadre.


Están ocupados por un tejido formado por trabéculas conectivas muy delgadas con aspecto de
filamentos o laminillas, que se condensan alrededor de los vasos y de los nervios que van de la
aracnoides del encéfalo a la duramadre o a los forámenes de la base del cráneo. La amplitud
de esos espacios varía; en efecto, el tejido subracnoideo no sigue en todas partes a la
piamadre, pasa como un puente de un punto a otro del encéfalo. Esta disposición origina
espacios más amplios: las cisternas subaracnoideas, alimentadas y reunidas por zonas
estrechas. Se pueden diferenciar las cisternas de la celda cerebral y de la celda cerebelosa.

Piamadre encefálica

La piamadre es la más profunda de las envolturas. Es una membrana delgada. Se encuentra en


relación inmediata con las arterias y las venas del encéfalo. Recubre como una delgada hoja la
superficie del encéfalo y se prolonga sobre los nervios craneales, en su trayecto intracraneal.

LCR
MENINGES ESPINALES

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