Neuro Vir
Neuro Vir
Con fines descriptivos, el sistema nervioso se divide en dos partes principales: el sistema
nervioso central, que consta de encéfalo y médula espinal, y el sistema nervioso periférico,
que consta de los nervios craneales y raquídeos y sus ganglios asociados. En el sistema
nervioso central, el encéfalo y la médula espinal son los principales centros en los que se
produce la correlación y la integración de la información nerviosa. Tanto el encéfalo como la
médula espinal se hallan cubiertos por un sistema de membranas, denominadas meninges, y
están suspendidos en el líquido cefalorraquídeo; están protegidas, además, por los huesos del
cráneo y de la columna vertebral. El sistema nervioso central está compuesto de un gran
número de células nerviosas excitables y sus prolongaciones, denominadas neuronas, que se
hallan sostenidas por un tejido especializado denominado neuroglia. Las prolongaciones largas
de una célula nerviosa reciben la denominación de axones o fibras nerviosas.
El interior del sistema nervioso central está organizado en la sustancia gris y la sustancia
blanca. La sustancia gris consta de los cuerpos de las neuronas incluidas en la neuroglía; tiene
un color gris. La sustancia blanca consta de fibras nerviosas incluidas en la neuroglía; tiene un
color blanco debido a la presencia de material lipídico en las vainas de mielina de las fibras
nerviosas. En el sistema nervioso periférico, los nervios craneales y raquídeos, que constan de
fascículos de fibras nerviosas o axones, conducen información desde y hasta el sistema
nervioso central.
Sistema nervioso central
El sistema nervioso central comprende el conjunto de los centros y vías nerviosas reunidos en
el encéfalo y en la médula espinal. Está conectado con los diversos órganos por intermedio del
sistema nervioso periférico, formado por nervios craneales y espinales. Este sistema no es
opuesto al sistema nervioso autónomo; este dispone, en efecto, de numerosos centros en el
sistema nervioso central. El estudio del sistema nervioso central comprende dos partes muy
diferentes: la morfología y la sistematización.
CPI
Miosis: disminución del tamaño o contracción de la pupila y del cristalino del ojo. La miosis
pupilar es la función del esfínter de la pupila, inervado por fibras parasimpáticas.
Midriasis: es la función del dilatador de la pupila y está controlada por fibras simpáticas.
Antes de la formación del sistema nervioso en el embrión, se diferencian tres capas celulares
principales. La capa más interna, el endodermo, forma el tubo digestivo, los pulmones y el
hígado. El mesodermo constituye los músculos, los tejidos conjuntivos y el sistema vascular. La
tercera capa más externa, el ectodermo, formado por epitelio cilíndrico, da origen a todo el
sistema nervioso.
Durante la tercera semana del desarrollo, el ectodermo sobre la superficie dorsal del embrión
entre el nodo primitivo y la membrana bucofaríngea se engruesa para formar la placa neural.
La placa, piriforme y más ancha en dirección craneal, se desarrolla en un surco neural
longitudinal. El surco se hace ahora profundo de modo que por ambos lados está limitado por
los bordes o pliegues neurales.
Tres vesículas encefálicas primarias: las del prosencéfalo (o cerebro anterior), el mesencéfalo
(cerebro medio) y el rombencéfalo (o cerebro posterior).
GENERALIDADES DEL ENCEFALO
Neuronas y neuroglía
CARACTERISTICAS ÚNICAS DE LAS NEURONAS
Capacidad de generar impulsos nerviosos
Núcleo El núcleo contiene los genes y tiene, por lo general, una localización central en el
interior del cuerpo celular y clásicamente es de gran tamaño y esférico.
Las dendritas se consideran meramente extensiones del cuerpo celular para aumentar la
superficie para la recepción de los axones de otras neuronas. Esencialmente, conducen el
impulso nervioso hacia el cuerpo celular. Durante las primeras fases del desarrollo embrionario
hay una producción elevada de dendritas. Más adelante, se reduce su número y tamaño como
respuesta a una demanda funcional alterada por los axones aferentes.
El axón es el nombre dado a la prolongación más larga del cuerpo celular. Se origina a partir de
una pequeña elevación cónica sobre el cuerpo celular, desprovista de gránulos de Nissl,
denominada cono axónico.
Los axones pueden ser muy cortos (0.1 mm), como se observa en muchas neuronas del
sistema nervioso central, o extraordinariamente largos (3 m), como se ve cuando se extienden
desde un receptor periférico en la piel de un dedo del pie hasta la médula espinal y de ahí al
cerebro.
El diámetro de los axones varía considerablemente según las diferentes neuronas. Las de
mayor diámetro conducen los impulsos rápidamente, y las de diámetro más pequeño
conducen los impulsos con gran lentitud.
Terminal axonomica, Poco antes de su terminación, los axones se dividen en general de modo
profuso. Los extremos distales de las ramas terminales de los axones se hallan con frecuencia
agrandados; se conocen como terminales axónicas.
Tipos de neuronas
Aunque el cuerpo celular de una neurona puede ser tan pequeño como de 5 µm o tan grande
como de 135 µm de diámetro, las prolongaciones o neuritas pueden extenderse en una
distancia de más de 1 metro. El número, la longitud o el modo de ramificación de las neuritas
proporcionan un método morfológico para clasificar las neuronas.
Las neuronas multipolares tienen una gran cantidad de neuritas que se originan a partir del
cuerpo celular. Con la excepción del axón, que es único, el resto de las neuritas son dendritas.
La mayoría de las neuronas del cerebro y de la médula espinal son de este tipo.
Las neuronas del sistema nervioso central se hallan sostenidas por diversas variedades de
células NO excitables que, en conjunto, reciben la denominación de NEUROGLIA.
Las células neurogliales son generalmente más pequeñas que las neuronas y las superan en
número en cinco a diez veces; comprenden aproximadamente la mitad del volumen total del
encéfalo y de la médula espinal.
d) células ependimarias.
ASTROCITOS
OLIGODENDROCITOS
MICROGLÍA
Protegen a las neuronas ante infecciones del SNC. En la enfermedad inflamatoria del sistema
nervioso central se convierten en las células inmunitarias efectoras.
CÉLULAS EPENDIMARIAS
Las células ependimarias revisten las cavidades del cerebro y del conducto ependimario de la
médula espinal. Forman una capa única de células de forma cuboide o cilíndrica y poseen
microvellosidades y cilios. Con frecuencia los cilios son móviles y sus movimientos contribuyen
al flujo del líquido cefalorraquídeo. Las bases de las células ependimarias se hallan situadas en
la membrana limitante interna de la glía. Las células ependimarias pueden dividirse en tres
grupos:
1. Ependimocitos
2. Tanicitos
3. Células epiteliales coroideas
MÉDULA ESPINAL
La médula espinal se compone de un núcleo interno de sustancia gris, rodeado de una cubierta
externa de sustancia blanca; no existe indicación de que la médula esté segmentada.
MORFOLOGÍA EXTERNA
Morfología
Dirección
La médula espinal se adapta a las flexiones del conducto vertebral. En consecuencia, presenta
una curvatura cervical, cóncava hacia dorsal, y una curvatura torácica, cóncava hacia ventral.
En su terminación obedece a la orientación convexa hacia adelante de la unión toracolumbar.
Circunferencia
– Cara posterior: limitada lateralmente por el surco posterolateral, por el cual penetran las
raíces posteriores de los nervios espinales. En el plano mediano se observa un surco poco
profundo: el surco mediano posterior, extendido sobre toda la longitud de la médula en esta
cara. Este surco se profundiza por medio de un tabique: el tabique mediano posterior que
divide esta cara de la médula en dos cordones posteriores, derecho e izquierdo. Cada uno de
ellos está dividido hasta la 2.ª vértebra torácica por el surco intermedio posterior, en un
cordón medial o fascículo grácil y un cordón lateral o fascículo cuneiforme.
Origen
Las raíces que la forman alcanzan gran longitud, por causa de su origen alto; descienden
verticalmente, para alcanzar el foramen intervertebral. Se forma, así, un gran manojo de raíces
que rodea al cono terminal y al filum terminal. A este conjunto se le da el nombre de cola de
caballo. Reúne a la derecha y a la izquierda, a partir de la 2.ª raíz lumbar, las diez últimas raíces
espinales.
Por intermedio de las meninges, la médula espinal y las raíces se relacionan con las paredes
del conducto vertebral. Están protegidas: adelante, por los cuerpos vertebrales, los discos y
los ligamentos vertebrales; posterolateralmente, por el arco vertebral: pedículos, istmos,
láminas y procesos [apófisis] espinosos, y por los ligamentos amarillos. Entre el conducto
vertebral y la duramadre se encuentra el espacio epidural, ocupado por tejido adiposo, los
plexos venosos vertebrales internos, densos y voluminosos, y las arteriolas y los ramos
meníngeos de los nervios espinales [nervios sinuvertebrales]. Abajo, en el fondo de saco
dural, ramos meníngeos de los nervios espinales en la parte inferior del conducto sacro, el
espacio epidural contiene las últimas raíces sacras y coccígeas. Está limitado, abajo y atrás,
por la membrana sacrococcígea, que cierra el canal sacro. A través de ella, se puede punzar
el espacio epidural (anestesia epidural).
Arterias
– Dos arterias espinales anteriores, originadas de cada arteria vertebral a nivel del foramen
magno, se reúnen en un solo tronco situado en la fisura mediana anterior.
Venas
Son más numerosas y también más inconstantes en su disposición que las arterias.
Se describen: tres colectores anteriores y tres colectores posteriores, situados en los surcos
medianos y en la emergencia de las raíces. Están unidos entre sí por anastomosis transversales
y verticales. Destino Drenan en los plexos venosos vertebrales internos muy densos,
escalonados desde el foramen magno al cóccix, situados en el espacio epidural. Se distinguen
dos plexos: anterior y posterior, reunidos por anastomosis anulares alrededor del espacio
epidural. Se comunican hacia afuera del conducto vertebral pasando por el foramen
intervertebral, (vena intervertebral), en dirección de las venas extravertebrales posteriores o
laterales (venas lumbares, ácigos, venas cervicales profundas, vertebrales). Estos plexos
intravertebrales establecen una vía de derivación eficaz entre los dos sistemas cava superior e
inferior.
-La punción lumbar, de práctica corriente en clínica, permite extraer una muestra del líquido
cerebroespinal [cefalorraquídeo] “que baña” la médula espinal; una aguja fina y larga,
introducida entre dos láminas vertebrales, hacia el conducto vertebral, permite efectuar esta
maniobra. La punta de la aguja atraviesa el espacio epidural y luego la duramadre, que ofrece
una pequeña resistencia. Entonces, el líquido emerge. Se puede controlar la presión, extraer
una muestra para su análisis bacteriológico, químico y biológico, controlar su transparencia o
color (“cristal de roca”). Por esta maniobra pueden introducirse sustancias radioopacas o
gaseosas en el espacio subaracnoideo y estudiarlas en diversas posiciones con el fin de recoger
los datos clínicos necesarios.
– El examen radiológico de: A. El esqueleto, mostrando las alteraciones óseas; los espacios
subaracnoideos, por medio de la mielografía (introducción de una sustancia radioopaca por
punción suboccipital o lumbar). B. Los vasos (arteriografía medular), lo que es más aleatorio en
razón de las importantes variaciones anatómicas comprobadas.
SISTEMATIZACIÓN DE LA MÉDULA
CONFIGURACIÓN INTERNA
La sustancia gris se ubica alrededor del conducto central de la médula espinal en forma de
columnas unidas en el plano mediano por comisuras grises. Estas columnas son tres: anterior,
posterior e intermedia. El conjunto mencionado presenta una concavidad en su sector lateral
de manera que al efectuar cortes horizontales la sustancia gris se observa como una letra H
mayúscula. En esta disposición se describen un asta anterior, un asta posterior y un asta lateral
a cada lado, unidas por dos puentes de sustancia gris, que son las comisuras.
Asta posterior. Es más afinada que el asta anterior, se adelgaza hacia atrás y lateralmente, en
dirección al surco posterolateral, del que está separada por el tracto dorsolateral [zona de
Lissauer]. Su extremo anterior o base se continúa con el asta anterior. Su cuello, ligeramente
estrechado, la une por atrás a la cabeza. Está formada ventrodorsalmente por una capa de
sustancia gris, por una parte más transparente, la sustancia gelatinosa [de Rolando] y, por
último, una delgada lámina de sustancia gris, el núcleo marginal [capa de Waldeyer].
SISTEMATIZACIÓN
Asta anterior. En la cabeza hay células que corresponden a la motricidad voluntaria de los
músculos estriados (somatomotoras), y en la base, en la vecindad del conducto central, se
hallan células que corresponden a la motricidad involuntaria (visceromotoras) de los músculos
lisos.
En su forma más simple, la vía ascendente hasta la consciencia consiste en tres neuronas. La
primera neurona o neurona de primer orden tiene su cuerpo celular en el ganglio espinal
posterior del nervio raquídeo. Una prolongación periférica conecta con una terminación
receptora sensitiva, mientras que una prolongación central penetra en la médula espinal a
través de la raíz posterior para formar sinapsis con la neurona de segundo orden. La neurona
de segundo orden da lugar a un axón que se decusa (cruza al lado opuesto) y asciende a un
nivel más alto del sistema nervioso central, donde establece sinapsis con la neurona de tercer
orden. La neurona de tercer orden suele estar en el tálamo, y da lugar a una fibra de
proyección que llega a una región sensitiva de la corteza cerebral. Esta cadena formada por
tres neuronas es la disposición más habitual, pero algunas vías aferentes usan un número
mayor o menor de neuronas. Muchas neuronas de las vías ascendentes se ramifican y envían
información importante a la formación reticular la cual, a su vez, activa la corteza cerebral y
mantiene el estado de vigilia. Otras ramas pasan a las motoneuronas y participan en la
actividad muscular refleja.
– Sensibilidad táctil protopática (grosera): el trayecto del axón es bastante semejante, pero el
axón de la segunda neurona va a ubicarse en un tracto situado adelante y medial al
precedente, por delante del asta anterior: es el tracto espinotalámico anterior. El conjunto de
los dostractos espinotalámicos forma el sistema anterolateral.
– Sensibilidad táctil epicrítica (fina): sus fibras pasan por el cordón posterior. No cruzan el
plano mediano en la sustancia gris cercana al conducto central, lo que explica que, en a
agresión degenerativa de esta sustancia gris (siringomielia), la sensibilidad epicrítica persista,
mientras que las otras sensibilidades exteroceptivas están suprimidas (disociación
siringomiélica).
Las sensaciones dolorosas y térmicas ascienden por el haz o fascículo espinotalámico lateral;
el tacto ligero (protopático) y la presión ascienden por el haz espinotalámico anterior. El tacto
discriminativo (es decir, la capacidad de localizar con exactitud el área del cuerpo tocada y
también la capacidad de distinguir entre dos puntos próximos o discriminación entre dos
puntos) asciende por los cordones blancos posteriores. Por los cordones blancos posteriores
asciende también la información procedente de los músculos y de las articulaciones
relacionadas con el movimiento y la posición de las diferentes partes del cuerpo. Por su parte,
las sensaciones vibratorias ascienden por los cordones blancos posteriores. La información
inconsciente procedente de los músculos, las articulaciones, la piel y el tejido subcutáneo
alcanza el cerebelo por medio de los fascículos espinocerebelosos anteriores y posteriores, y
por el fascículo cuneocerebeloso. La información dolorosa, térmica y táctil es transmitida al
colículo superior del mesencéfalo a través del fascículo espinotectal para permitir los reflejos
espinovisuales. El fascículo espinorreticular representa una vía que va desde los músculos, las
articulaciones y la piel hasta la formación reticular, mientras que el fascículo espinoolivar
proporciona una vía indirecta para la llegada de más información aferente hasta el cerebelo.
Para tener en cuenta que la vía táctil epicritica y la sensibilidad consciente muscular y articular
ascienden por la misma vía.
VÍA DE LA SENSIBILIDAD
PROFUNDA INCONSCIENTE
ROMBENCÉFALO O ENCÉFALO POSTERIOR
Tiene forma de una pirámide truncada ensanchada hacia arriba y su eje longitudinal vertical,
inclinado de abajo hacia arriba y de atrás hacia adelante. Se extiende desde el arco anterior del
atlas a la parte de la línea mediana de la superficie basilar del occipital, atravesando el
foramen magno. Su límite inferior es impreciso y corresponde a la unión de la médula
oblongada con la médula espinal mientras que su límite superior está constituido adelante y a
los lados por el surco medulopontino [bulbopontino]. Sus caras anterior y laterales son bien
visibles; su cara posterior presenta una parte inferior libre y una parte superior, oculta por el
cerebelo, que forma parte del cuarto ventrículo.
Caras anterior y laterales. Un surco mediano longitudinal, la fisura mediana anterior, prolonga
cefálicamente el surco mediano de la médula espinal hasta el surco medulopontino, donde
termina en una depresión: el foramen ciego de la médula oblongada. Esta fisura está
interrumpida en la parte inferior por la decusación piramidal, que señala el límite superior de
la médula espinal. A ambos lados de la fisura mediana anterior se localizan las pirámides de la
médula oblongada [bulbares], limitadas por fuera por el surco preolivar. De este surco parten
10 o 12 filetes nerviosos que forman, al unirse, el nervio hipogloso. Lateralmente se ubica una
eminencia ovalada, la oliva inferior, la cual es cruzada superficialmente por las fibras
arqueadas externas anteriores. Por detrás de la oliva se encuentra el surco retroolivar, por
donde emergen los nervios glosofaríngeo y vago, y las raíces craneales del nervio accesorio.
Cara posterior. En ella se observa, al igual que en la médula espinal, un surco mediano
posterior y dos fascículos posteriores, separados por un surco intermedio posterior.
Cranealmente, el más lateral de estos dos fascículos se divide y constituye una eminencia
denominada cuerpo restiforme que formará parte del pedúnculo cerebeloso inferior. Cada
pedúnculo cerebeloso inferior se dirige al cerebelo situado por detrás de la médula oblongada.
Surco
medulopontino
Foramen ciego
Oliva inferior
Oliva
Cuerpo
restiforme
Surco preolivar Fascículos
posteriores
Fisura mediana Surco
Surco
anterior medio
intermedio
posterior
Decusación posterior
piramidal
Surco retrolivar
Caras anterior y laterales. En el plano mediano se distingue el surco basilar, por donde
transcurre la arteria basilar. A uno y otro lado de este surco, el puente presenta unos relieves o
rodetes. La superficie del puente presenta estrías transversales, entre las cuales emerge el
voluminoso tronco del nervio trigémino. Lateral y hacia posterior, los pedúnculos cerebelosos
medios se vuelven más estrechos y se hallan coronados por los pedúnculos cerebelosos
superiores, los que convergen hacia la parte superior del puente.
Cara posterior. Oculta por el cerebelo, del que está separada por el cuarto ventrículo.
CEREBELO
Está situado por detrás del puente y la médula oblongada, a los que está unido por los
pedúnculos cerebelosos. En él se reconocen una porción mediana o vermis y dos porciones
laterales, los hemisferios cerebelosos. En conjunto se describen tres caras: superior, inferior y
anterior, las cuales presentan numerosos surcos transversales. Como consecuencia de estos
surcos se forma pliegues denominados folias o láminas el cerebelo. Los surcos más profundos
limitan los lóbulos y lobulillos cerebelosos.
Cara inferior. Es convexa en todos los sentidos. En la línea mediana presenta una profunda
depresión, la vallécula del cerebelo. Al separar sus bordes en el fondo se observa la parte
inferior el vermis, tanto más voluminoso que su sector superior. Está separado de los
hemisferios cerebelosos por el surco paramediano. En la unión del tercio medio del vermis con
el tercio posterior se produce un ensanchamiento de donde se desprenden dos prolongaciones
que lo unen a los hemisferios cerebelosos, constituyendo la pirámide. La porción del vermis
inferior por delante de la pirámide, se denomina úvula, la que, aplastada transversalmente,
hace protrusión en el interior del cuarto ventrículo. Entre la úvula y el cuarto ventrículo se
ubica un pequeño lóbulo mediano, el nódulo, que se sitúa en la parte más anterior del vermis
inferior y del que se desprenden dos laminillas de sustancia blanca, las que forman el velo
medular inferior [válvula de Tarin].
Cara anterior. A diferencia de las otras, esta no es una cara libre: los pedúnculos cerebelosos
emergen por ella y conectan el cerebelo con el tronco encefálico. Para estudiarla debe
separarse el cerebelo del tronco encefálico, mediante la sección de los pedúnculos
cerebelosos. De esta forma la cara anterior queda orientada oblicuamente hacia adelante y
abajo. Se distinguen en ella dos porciones laterales y una mediana. Las porciones laterales
están constituidas por los hemisferios cerebelosos. La porción mediana corresponde a los
extremos del vermis y el cuarto ventrículo. Comprende:
– Una porción superior, en la que se observan, de arriba hacia abajo, el declive, el culmen, el
lobulillo central y la língula.
– Una porción inferior, en la que se observa el extremo anterior del vermis inferior,
representado por el nódulo y la úvula, encuadrados por el velo medular inferior,
contribuyendo a delimitar el cuarto ventrículo. A los lados de la úvula, la amígdala cerebelosa y
más lateralmente, el flóculo que desborda por los lados al pedúnculo cerebeloso medio. Estas
formaciones se hallan más atrás en relación con las caras anterolaterales de los hemisferios
cerebelosos. Están en contacto además, con la médula oblongada y el puente: de esta forma
se dibuja el ángulo pontocerebeloso.
Surcos y lóbulos cerebelosos. La superficie externa del cerebelo presenta gran cantidad de
surcos curvilíneos, dispuestos en su mayor parte concéntricos a la circunferencia, que difieren
en cuanto a importancia y profundidad. Existen surcos que se profundizan en la sustancia gris,
hasta la vecindad de la sustancia blanca central, determinando lóbulos en la superficie
cerebelosa; otros surcos menos profundos, los superficiales, separan las folias o láminas
cerebelosas. El más importante de los surcos profundos es la fisura horizontal [surco
circunferencial de Vicq d’Azyr]. Se origina a nivel del pedúnculo cerebeloso medio,
inmediatamente lateral a él, en la cara anterior del cerebelo por detrás del flóculo. Desde allí
se dirige hacia lateral, recorriendo el perímetro del hemisferio cerebeloso para luego alcanzar
su borde posterior. Divide así al cerebelo en dos partes: superior e inferior. El cerebelo
presenta además otro surco, la fisura prima [surco primario], concéntrica al precedente. Se
extiende desde el borde lateral del cerebelo, por delante del ángulo, dirigiéndose oblicuo hacia
atrás y medialmente, para terminar en el vermis superior a nivel de la vallécula cerebelosa. A
partir de los diferentes surcos que existen en el cerebelo se han podido describir hasta 26
lóbulos distintos. Esta división, puramente morfológica, ha sido sustituida por una
segmentación anatomofuncional, que distingue de adelante hacia atrás, y sin tener en cuenta
la separación entre el vermis y los dos hemisferios, tres sectores bien diferentes a los cuales se
les adjudican funciones distintas:
PEDÚNCULOS CEREBELOSOS
La cara anterior del cerebelo está unida al tronco encefálico y al mesencéfalo por seis
pedúnculos, tres a cada lado, que son: los pedúnculos cerebelosos inferiores que lo unen a la
médula oblongada, los pedúnculos cerebelosos medios que lo unen al puente y los pedúnculos
cerebelosos superiores que lo unen al mesencéfalo.
CUARTO VENTRÍCULO
Pared anterior. Llamada fosa romboidea [piso del cuarto ventrículo]. En forma de rombo, su
eje mayor está representado por un surco mediano que se dirige del ángulo superior al
inferior; su eje menor, horizontal, se extiende entre los ángulo laterales del rombo, donde se
identifican los recesos laterales. El eje horizontal divide la fosa romboidea en dos superficies
triangulares opuestas por su base: un triángulo inferior, medular [bulbar], y un triángulo
superior, pontino [protuberancial].
Pared posterior. Llamada techo del cuarto ventrículo separa a este del cerebelo. En un corte
sagital, el techo del cuarto ventrículo presenta dos porciones:
– Porción superior. Inclinada de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás, constituida
lateralmente por una parte que forman los bordes mediales de ambos pedúnculos cerebelosos
superiores, extendiéndose entre ambos una delgada lámina de sustancia nerviosa triangular, el
velo medular superior cubierto por la língula del vermis superior.
– Porción inferior. Está formada por el velo medular inferior [válvula de Tarin] del cuarto
ventrículo. Es una lámina delgada de naturaleza ependimaria, triangular, extendida de un
pedúnculo cerebeloso inferior al otro. Hacia adelante se prolonga en el revestimiento
ependimario del piso del cuarto ventrículo. Por arriba y atrás se fija a la úvula cerebelosa.
Abajo y atrás está reforzado por el óbex, lámina gris impar y media, triangular como el espacio
que ella ocupa; su vértice inferior se continúa con la comisura gris de la médula oblongada; su
base, dirigida hacia arriba, es delgada, libre y más o menos irregular; sus dos bordes laterales
se fijan en la separación de los tubérculos gráciles. Representa la parte más alta de la comisura
gris posterior. Lateralmente se encuentra la tenia cinérea, delgada lámina de sustancia blanca
que recubre, sobre los lados, a la membrana ependimaria en la vecindad de su fijación sobre
los pedúnculos cerebelosos inferiores y en la vecindad del óbex. La tela coroidea del cuarto
ventrículo se insinúa entre el velo medular inferior y el cerebelo. Es una lámina
conectivovascular de piamadre de forma triangular, con base superior dirigida hacia el borde
libre del velo medular inferior, y cuyo vértice pertenece a la parte inferior del óbex. Está
constituida por dos hojas: una anterior, que recubre y se adhiere íntimamente al velo medular
inferior, y una posterior, que tapiza la cara anterior del vermis inferior y a las amígdalas.
Ambas hojas se encuentran unidas, por finos tractos conectivos entre los que se encuentra
líquido cerebroespinal. En esta lámina se encuentran los plexos coroideos del cuarto
ventrículo. En el centro del velo medular inferior está la abertura mediana del cuarto
ventrículo [agujero de Magendie] , irregular, redondeada u ovalada a través de la cual se
comunica el cuarto ventrículo con el espacio subaracnoideo.
Bordes. Los dos bordes superiores de la fosa romboidea están constituidos por los pedúnculos
cerebelosos superiores reunidos en el vértice por el velo medular superior. Los dos bordes
inferiores están formados por los pedúnculos cerebelosos inferiores.
Comprende:
Los pedúnculos cerebrales unen el puente, del cual parecen emerger, con el hemisferio
cerebral correspondiente, a nivel de la región subtalámica y de la cápsula interna. Ocupan la
incisura de la tienda del cerebelo, formada por el borde libre de la tienda del cerebelo que se
encuentra entre la fosa craneal posterior y las fosas craneales anterior y media. El único límite
neto es el inferior, determinado por un surco presente entre el puente y los pedúnculos
cerebrales en su parte anterior. En la parte posterior este límite es menos claro. Los límites
superiores también son imprecisos, no existe una separación clara entre el mesencéfalo y el
rombencéfalo. Lateralmente, los tractos ópticos (pertenecientes al diencéfalo), constituyen un
límite aproximado. Atrás, los límites de los pedúnculos cerebrales se confunden con la región
de los colículos superiores e inferiores.
Cara anteroinferior. Tiene aspecto fasciculado. Según su eje mayor es convexa en sentido
transversal. Cada pedúnculo presenta en esta cara el pie peduncular, entre ambos se
encuentra la fosa interpeduncular. Excepcionalmente se observan fibras que cruzan esta cara
pudiendo constituir formaciones aberrantes.
Cara posterosuperior. Está constituida por la lámina tectal, que corresponde a la parte del
mesencéfalo que se encuentra por detrás de un plano que pasa por la cara posterior del
acueducto del mesencéfalo y que la separa del tegmento mesencefálico. Inferior y lateral a la
lámina tectal se observan los pedúnculos cerebelosos superiores, que se separan hacia el
cerebelo y establecen la unión entre este y el mesencéfalo. En el ángulo de separación se
interpone el velo medular superior. Este velo está unido a la lámina tectal por el frenillo del
velo medular superior. A cada lado del frenillo se desprenden los nervios trocleares, situados
por detrás y debajo de los colículos inferiores. Los nervios trocleares rodean el mesencéfalo en
dirección anterior, recorriendo la cisterna ambiens.
Cara lateral. Convexa de adelante hacia atrás, está atravesada de abajo hacia arriba y de atrás
hacia adelante por un surco
oblicuo muy pronunciado: el
surco lateral mesencefálico.
Se origina en la región del
puente, entre los pedúnculos
cerebelosos medio y
superior, y se dirige hacia
arriba, adelante y lateralmente
hasta el cuerpo geniculado
medial. Por delante de este
surco, se encuentra el pie
peduncular, de aspecto fasciculado. Atrás se observa el trígono del lemnisco lateral [triángulo
de Reil], entre el colículo inferior y el brazo del colículo inferior por arriba y el pedúnculo
cerebeloso superior por abajo. La base del triángulo corresponde al surco lateral
mesencefálico y el vértice al colículo inferior. Está ocupado por el lemnisco lateral que termina
en el cuerpo geniculado medial. Esta cara del mesencéfalo está cruzada horizontalmente por el
nervio troclear.
RELACIONES
Se distinguen:
– Adelante y abajo, los pedúnculos cerebrales, entre los cuales emerge el nervio oculomotor,
están cruzados por la arteria cerebral posterior y luego por la arteria cerebelosa superior.
Entre la separación de ambos pedúnculos, en el fondo de la fosa interpeduncular, se ubica la
sustancia perforada posterior, atravesada por vasos sanguíneos. El espacio subaracnoideo
entre los pedúnculos cerebrales es la cisterna interpeduncular.
– Atrás y arriba se halla la tienda del cerebelo coronada por el esplenio [rodete] del cuerpo
calloso. Entre el esplenio y los colículos existe un espacio: la cisterna cuadrigeminal (a nivel de
la lámina tectal), donde se encuentran, rodeando a la glándula pineal, las pequeñas venas
internas del cerebro, que uniéndose forman la vena cerebral magna [de Galeno], afluente del
seno recto.
Esta cara del hemisferio es convexa en sentido anteroposterior y en sentido transversal. Está
situada por debajo de la calvaria. Las fisuras y giros que se observan en ella adoptan esta
convexidad.
A. Surco lateral [cisura de Silvio]: es el más extenso y profundo, se origina en la cara inferior
del cerebro en la parte lateral de la sustancia perforada anterior. Desde aquí se dirige
lateralmente describiendo una curva cóncava atrás y alcanza el borde inferolateral del
hemisferio al que cruza pasando a la cara lateral, donde cambia de dirección volviéndose
oblicuo hacia atrás y ligeramente ascendente para terminar en un ramo posterior que se
bifurca en la parte inferior del giro parietal inferior: el giro supramarginal. Si se separan ambos
opérculos [labios] del surco, se comprueba que este se profundiza, formando una amplia
excavación, la fosa lateral cerebral [valle silviano], muy desarrollada en la parte anterior donde
presenta una serie de giros que conforman el lóbulo de la ínsula. El surco emite hacia el lóbulo
frontal en la cara lateral, cerca del borde inferolateral, dos ramos: anterior y ascendente.
Ambos limitan la porción triangular del giro frontal inferior [cabo de Broca].
B. Surco central [cisura de Rolando]: comienza por encima del surco lateral, por detrás del
ángulo que este forma con su ramo ascendente; desde allí se dirige oblicuo hacia el borde
superior del hemisferio, al que puede cruzar y termina en el lóbulo paracentral de la cara
medial del hemisferio. El surco central casi nunca es rectilíneo: presenta un trayecto sinuoso y
largo. Marca el límite entre las áreas motoras y sensitivas de la corteza cerebral. Su extremo
inferior se encuentra en el opérculo frontoparietal [rolándico] y su extremo inferior, arriba y
medialmente en el lóbulo paracentral.
Estos tres surcos separan cuatro lóbulos: frontal, parietal, temporal y occipital. En el fondo del
surco lateral se encuentra el lóbulo de la ínsula.
Situado por delante del surco lateral y del surco central, el lóbulo frontal se extiende hacia el
polo anterior del hemisferio. Este lóbulo excede esta cara invadiendo las caras medial e
inferior en una buena extensión.
Surcos horizontales. En número de dos, paralelos entre sí y al borde superior del hemisferio,
terminan en sus extremos posteriores bifurcándose en una rama ascendente y otra
descendente por delante del surco central y paralelos a él. De esta manera, existen en el
lóbulo frontal cuatro giros:
A. Giro frontal superior [1.ª circunvolución frontal]: situado por encima del surco frontal
superior, que invade la cara medial hasta el surco del cíngulo, curvándose en el polo frontal se
continúa por un segmento orbitario en la base, comprendido entre el borde inferomedial del
hemisferio y el surco olfatorio.
B. Giro frontal medio [2.ª circunvolución frontal]: comprendido entre los dos surcos frontales,
se extiende en la cara inferior entre los surcos olfatorios por delante del ramo horizontal que
los une.
Surco intraparietal. Se origina por detrás del surco central y por encima del surco lateral.
Primero tiene una dirección paralela al surco central, describe luego una curva en dirección
posterior disponiéndose paralelamente al borde superior del hemisferio, y se dirige hacia el
polo occipital hasta el surco occipital transverso. En el punto en que cambia de dirección emite
una prolongación hacia arriba paralela al surco central: se forma así el surco poscentral. En su
trayecto horizontal, el surco intraparietal da un ramo descendente que divide al lóbulo parietal
inferior en una parte anterior: el giro supramarginal y otra posterior, el giro angular.
B. Lobulillo parietal superior: se sitúa por detrás del surco poscentral llegando hasta el surco
parietooccipital, ubicándose por arriba del surco intraparietal. Se continúa en la cara medial
constituyendo la precuña.
C. Lobulillo parietal inferior: se halla separado del lóbulo parietalsuperior por el surco
intraparietal, situado por detrás del surco poscentral y se extiende hasta el surco
parietooccipital. En este lóbulo se encuentran el giro supramarginal en el extremo final del
surco lateral, y el giro angular en el extremo posterior del surco temporal superior.
Este lóbulo está situado por debajo del surco lateral. Su extremo anterior recibe el nombre de
polo temporal y está alojado en la fosa craneal media. Su parte posterior tiene límites poco
claros con el lóbulo occipital. El lóbulo temporal se extiende hacia la cara inferior del
hemisferio cerebral. Este lóbulo presenta cinco surcos: los dos primeros se encuentran en la
cara superolateral, el tercero y el cuarto en la cara inferior y el quinto en la cara medial.
Surco temporal superior. Recorre el lóbulo de adelante hacia atrás paralelo al surco lateral.
Alrededor de su extremo posterior se dispone el giro angular.
Surco temporal inferior. Situado por debajo del precedente y paralelo a él, poco profundo y
mucho más irregular. Estos surcos aislan en la cara superolateral tres giros:
A. Giro temporal superior [1.° circunvolución temporal]: está comprendido entre el surco
lateral y el surco temporal superior que lo separa del giro temporal medio. Se extiende desde
el polo temporal hasta la parte terminal del surco lateral, donde se continúa con el lóbulo
parietal inferior.
B. Giro temporal medio [2.ª circunvolución temporal]: situado debajo del anterior, está
comprendido entre los dos surcos temporales superior e inferior; se continúa en su parte
posterior con el lóbulo parietal inferior por intermedio del giro angular.
C. Giro temporal inferior [3.ª circunvolución temporal]: comprendido entre el surco temporal
inferior y el surco occipitotemporal, se extiende sobre la cara inferior del hemisferio. Se
continúa hacia atrás con el lóbulo occipital.
Lóbulo de la ínsula
Es un lóbulo profundo, situado en el fondo del surco lateral. Para exponerlo es necesario
separar los bordes de este surco conocidos como opérculos
en esta región: el superior depende de los lóbulos frontal y
parietal y el inferior del lóbulo temporal. La ínsula tiene una
forma triangular, de vértice anteroinferior donde se localiza el
limen de la ínsula, a través del cual la corteza insular se
continúa con las cortezas frontal y temporal. La ínsula se
encuentra separada de los lóbulos vecinos por el surco
circular de la ínsula. Presenta un surco central que delimita un
territorio anterior, con dos surcos menos importantes que
limitan tres pequeños giros cortos y un territorio posterior con un giro largo.
Este lóbulo no está netamente separado de los lóbulos parietal y temporal. Forma la parte
posterior del hemisferio denominado polo occipital. Se exterioriza en las caras superolateral,
medial e inferior del hemisferio cerebral. El límite podría establecerse continuando la línea
establecida por el surco parietooccipital.
– Surco parietooccipital: desciende con dirección oblicua desde el borde superior del
hemisferio hacia el surco temporal inferior. En su parte media, es cruzado por la extremidad
posterior del surco intraparietal, que se extiende en forma variable en el lóbulo occipital. Este
surco se encuentra más desarrollado en la cara medial del hemisferio. En la cara lateral
constituye el punto de referencia para establecer el límite del lóbulo occipital con los lóbulos
parietal y temporal.
– Incisura preoccipital: poco aparente situada sobre el borde inferolateral, parece continuarse
hacia arriba con la dirección del surco parietooccipital.
– Surco semilunar: inconstante, se sitúa cerca del polo occipital. Es arciforme, con concavidad
posterior.
– Surco occipital transverso: se encuentra cerca de la terminación del surco intraparietal, con
dirección casi horizontal, cortando la línea del surco parietooccipital. La disposición variable de
los surcos que se observan en esta cara, irradiando desde el vértice hacia la base del lóbulo
occipital, no permite determinar un número concreto de giros.
La cara medial del hemisferio es plana en sentido sagital y se dispone alrededor del cuerpo
calloso, del cual está separada por un surco poco profundo, el surco del cuerpo calloso. El
borde superior es convexo y bien definido. El borde inferior se encuentra interrumpido por las
comisuras interhemisféricas; por delante de ellas es horizontal y redondeado, por detrás se
inclina hacia abajo en ligera concavidad.
Surcos principales
A. Surco del cuerpo calloso: se encuentra entre el giro del cíngulo y el cuerpo calloso, sigue el
contorno de este último, rodeándolo.
B. Surco del cíngulo [cisura callosomarginal]: en su extremo anterior comienza por debajo de
la rodilla del cuerpocalloso y recorre la cara medial con trayecto paralelo al cuerpo calloso y al
borde superior del hemisferio cerebral. Cerca del extremo posterior del cuerpo calloso, cambia
su dirección para dirigirse hacia el borde superior del hemisferio para terminar en él. El
trayecto original del surco del cíngulo es continuado por el surco subparietal que se dirige
hacia el esplenio del cuerpo calloso.
C. Surco parietooccipital [cisura perpendicular interna]: es más ancho y más profundo que en
la cara lateral. Se dirige hacia abajo y adelante en dirección al esplenio del cuerpo calloso;
puede unirse al surco calcarino dibujando en conjunto con él una Y acostada, en la cual el
surco parietooccipital corresponde a su ramo superior.
Giro del cíngulo [circunvolución del cuerpo calloso]. Comprendido entre el surco del cuerpo
calloso y e lsurco del cíngulo y prolongado por el surco subparietal, sigue exactamente el
contorno del cuerpo calloso. Se origina por debajo de la rodilla del cuerpo calloso, se dirige
hacia atrás y contornea el esplenio para continuarse con el giro parahipocampal, situado en la
cara inferior, con el cual constituye el lóbulo límbico. Entre el giro del cíngulo y el
parahipocampal,se encuentra el istmo del giro del cíngulo.
Giro fasciolar. Corresponde a la continuación en dirección posterior del giro dentado que se
extiende rodeando al esplenio del cuerpo calloso.
Giro dentado. Forma la prolongación inferior del giro fasciolar. Debe su nombre a la presencia
de numerosas indentaciones de la corteza que le otorgan un aspecto dentado. Se extiende
hasta la cara medial del uncus, entre los surcos fimbriodentado y del hipocampo. Este último lo
separa del giro parahipocampal.
Giro parahipocampal. Se ubica en dirección inferior al surco del hipocampo. Su porción rostral
tiene forma de gancho, y por ello se lo denomina uncus. Hacia lateral está limitado por el surco
rinal, continuación variable del surco colateral.
Giro frontal medial. Corresponde al giro frontal superior que, excediendo el borde superior del
hemisferio, se prolonga sobre la cara medial hasta el surco del cíngulo que lo separa del giro
del cíngulo. Comienza por debajo del rostro del cuerpo calloso, en el área subcallosa donde se
continúa con el giro del cíngulo; desde aquí se extiende hacia atrás hasta la prolongación del
surco precentral en la cara medial, límite anterior del lóbulo paracentral.
Lobulillo paracentral. Ocupa la parte media y superior del hemisferio. Está constituido por un
pliegue que une los giros precentral y poscentral en sus extremos superiores sobre esta cara
del hemisferio; se extiende hacia abajo hasta el surco del cíngulo que lo limita y separa hacia
atrás de la precuña. En su parte superior se observa un surco, continuación del surco central.
Precuña [lóbulo cuadrilátero]. Está situada por delante del surco parietooccipital, detrás de la
curvatura ascendente del surco del cíngulo, y entre el surco subparietal y el borde superior del
hemisferio. Constituye la participación del lóbulo parietal en la cara medial.
Cuña. De forma triangular, pertenece al lóbulo occipital y está separada del lóbulo parietal por
el surco parietooccipital. Su límite inferior está marcado por el surco calcarino.
La cara inferior del cerebro es muy irregular y presenta dos porciones diferentes separadas
por el surco lateral. Por delante del surco lateral se encuentra el lóbulo frontal donde se
distinguen los giros orbitarios separados por los surcos orbitarios, en relación con el techo de
la órbita en la fosa craneal anterior. Por detrás del surco lateral, la cara inferior está
constituida por giros de los lóbulos temporal y occipital. Se ubica en la fosa craneal media y por
encima de la tienda del cerebelo. El borde medial en su parte anterior y posterior es neto y
está orientado en sentido anteroposterior; en su parte media es cóncavo y rodea el
mesencéfalo del cual queda separado por el sector inferior de la fisura transversa del cerebro.
El borde lateral lo forma el borde inferolateral del hemisferio.
Surco lateral. Se origina en la parte lateral de la sustancia perforada anterior y se dirige hacia
la cara lateral del hemisferio separando los lóbulos frontal y temporal.
Lóbulo frontal
Corresponde a la cara inferior del lóbulo frontal. Su límite medial es la fisura longitudinal
cerebral, mientras que su límite lateral es el borde inferolateral del hemisferio. La región
posterior de estos giros forma el límite superior del surco lateral.
Situados por detrás del surco lateral; su extremo anterior se denomina polo temporal; su
extremo posterior, polo occipital. En este sector, los lóbulos presentan dos surcos
anteroposteriores:
C. Giro lingual: está limitado lateralmente por el surco colateral, medialmente por el surco
calcarino, y se encuentra en la parte medial de la cara inferior del lóbulo occipital. Hacia
adelante se continúa con el giro parahipocampal.
Los dos hemisferios cerebrales claramente separados en sus partes superior, anterior y
posterior por la fisura longitudinal cerebral, están unidos entre sí en sus partes media e
inferior, por estructuras que se designan, en conjunto, comisuras del prosencéfalo. No se
atribuye a esta designación otro significado que el que encierra en sí misma: formaciones
situadas entre las estructuras prosencefálicas y a las que unen entre sí.
Cuerpo calloso
Septum pellucidum
Fórnix
Comisura blanca anterior
Comisura blanca posterior
Cuerpo calloso
En sus bordes laterales y delgados, oblicuos de atrás hacia adelante y de lateral a medial, se
adhieren los plexos coroideos de los ventrículos laterales formando la tenia del fórnix.
(cuerpo)
Cuerpo
Comisura anterior
[comisura blanca anterior]
Comisura posterior
[comisura blanca posterior]
Septum pellucidum
BASE DEL CEREBRO
Esta región está situada entre los hemisferios cerebrales, por detrás del quiasma óptico y por
delante del borde superior del puente. Está enmarcada por los tractos ópticos y los pedúnculos
cerebrales. En ella se observan: la sustancia perforada anterior, a ambos lados del quiasma
óptico; el quiasma óptico y sus formaciones; el espacio optopeduncular o central que
comprende de atrás hacia adelante: la sustancia perforada posterior, los cuerpos mamilares, el
túber cinereum, el hipotálamo y las comisuras de la base.
Un corte practicado en los hemisferios cerebrales, que los interese en su totalidad, permite
reconocer la disposición de la sustancia gris y de la sustancia blanca y la existencia de una
cavidad ventricular. La sustancia gris se encuentra en la corteza cerebral y en los núcleos grises
centrales y la sustancia blanca en el interior de los hemisferios y en las formaciones
interhemisféricas. La cavidad en el interior de cada hemisferio corresponde al ventrículo lateral
y entre ambos hemisferios al tercer ventrículo.
Snell
NÚCLEOS BASALES
Cuerpo estriado
Esta designación comprende diversas formaciones que de medial a lateral son: el núcleo
caudado y el núcleo lenticular. En la unión ventral entre el putamen y la cabeza del caudado se
encuentra el núcleo accumbens.
Núcleo caudado
Núcleo lenticular
Núcleo accumbens
Claustro [antemuro]
Tálamo
Cara superior. Es libre casi en su totalidad. Está limitada lateralmente por la estría
terminal, que la separa del núcleo caudado y medialmente por la estría medular del
tálamo. En el borde superior de la estría medular del tálamo se ubica la tenia talámica,
de donde se desprende el velo interpuesto, dirigido hacia medial, que forma el techo
del tercer ventrículo. La cara superior está recorrida por la fisura coroidea, oblicua
hacia adelante y medialmente, en la que se sitúan los plexos coroideos. Esta fisura
separa: un área lateral, que forma el piso del ventrículo lateral, y un área medial, cuya
parte posterior ensanchada constituye el pulvinar.
Cara medial. En sus dos tercios anteriores forma la pared lateral del tercer ventrículo. Aquí se
halla unida al tálamo opuesto por la adhesión intertalámica. Abajo se detiene en el surco
hipotalámico [de Monro] extendido desde el foramen interventricular, hasta el acueducto del
mesencéfalo. Este surco es el límite entre el tálamo y la región
hipotalámica. Por atrás, el tercio posterior de esta cara está unido al
colículo superior. La adhesión intertalámica [comisura gris] no se
trata de una verdadera comisura, puesto que sus fibras no pasan de
un lado al otro sino que, dispuestas en forma de U acostada, contactan en el plano sagital
mediano por su convexidad sin pasar al otro hemisferio.
Cara inferior. Más ancha atrás que adelante, se relaciona, de adelante hacia atrás, con la
región hipotalámica (infundíbulo, neurohipófisis, túber cinereum) y con la región subtalámica.
CUERPO GENICULADO MEDIAL – BRAZO DEL COLÍCULO INFERIOR (CONJUNTIVAL POSTERIOR) – COLICULO
INFERIOR.
Los ventrículos cerebrales son cavidades del telencéfalo que representan los resabios de las
vesículas cerebrales primitivas. Están tapizados por epéndimo y alojan a los plexos coroideos.
A este nivel se produce el líquido cerebroespinal que se encuentra en los ventrículos
cerebrales. Existen tres ventrículos cerebrales: dos ventrículos laterales, uno en cada
hemisferio cerebral, y un tercer ventrículo, mediano, a nivel diencefálico. Cada ventrículo
lateral se comunica con el tercer ventrículo por el foramen interventricular. El tercer ventrículo
se comunica abajo y atrás, por medio del acueducto del mesencéfalo, con el cuarto ventrículo.
Ventrículos laterales (cavidad del telencéfalo)
Cada uno de ellos presenta tres prolongaciones o astas y una porción central:
A. Asta frontal: es la porción del ventrículo lateral que se encuentra desde la rodilla del cuerpo
calloso hasta el foramen interventricular, en el lóbulo
frontal. Por detrás de este y hasta el extremo posterior
del tálamo encontramos la porción central del
ventrículo lateral.
Atrio
C. Asta occipital: la cavidad ventricular también se extiende hacia el polo posterior del
hemisferio, un divertículo horizontal y curvilíneo que parece prolongar hacia atrás su dirección
primitiva.
D. Porción central: se extiende continuando la dirección del asta frontal, desde el foramen
interventricular hasta el extremo posterior del tálamo, en la profundidad de los lóbulos frontal
y parietal.
Tercer ventrículo
El tercer ventrículo es la cavidad impar y mediana del diencéfalo, situada entre ambos tálamos,
ventral al fórnix y dorsal a la región del hipotálamo. Alargado de adelante hacia atrás, se
comunica arriba y adelante con los ventrículos laterales por intermedio de los forámenes
interventriculares y atrás con el cuarto ventrículo por medio del acueducto del mesencéfalo.
B. Formaciones ependimarias del tercer ventrículo: participan en las funciones endocrinas del
epéndimo diencefálico. Se distinguen: órgano subcomisural, situado debajo de la comisura
posterior, órgano subfornical, situado debajo de la parte anterior del fórnix; órgano
paraventricular, en contacto con la pared lateral del túber cinereum.
MENINGES CRANEALES
Duramadre encefálica
Aracnoides encefálica
Bichat consideraba a la aracnoides como una serosa donde la lámina externa tapizaba la capa
profunda de la duramadre y la lámina interna se adhería a la piamadre, y ambas estaban
separadas por una cavidad tabicada. En la actualidad se acepta que las meninges blandas o
leptomeninges comprenden, de la periferia a la profundidad: la aracnoides, que tapiza la
duramadre; los espacios subaracnoideos, donde circula el líquido cerebroespinal
[cefalorraquídeo] y la piamadre.
ARACNOIDES Es una lámina conectiva, constituida por células propias, los meningoblastos, que
se adhiere a la capa profunda de la duramadre y a sus prolongaciones extracraneales. Está
comprendida entre la duramadre y la piamadre.
Piamadre encefálica
LCR
MENINGES ESPINALES