0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas2 páginas

Adoracion

El documento reflexiona sobre el amor incondicional de Jesús hacia cada persona, recordando que este amor no depende de las expectativas externas ni de las acciones individuales. Se enfatiza la importancia de reconocer la dignidad como hijas de Dios y de encontrar paz y consuelo en su presencia, aceptando nuestras limitaciones. Finalmente, se invita a abrir el corazón al amor de Jesús y a amarnos a nosotras mismas con la misma compasión y ternura que Él nos ofrece.

Cargado por

belen
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas2 páginas

Adoracion

El documento reflexiona sobre el amor incondicional de Jesús hacia cada persona, recordando que este amor no depende de las expectativas externas ni de las acciones individuales. Se enfatiza la importancia de reconocer la dignidad como hijas de Dios y de encontrar paz y consuelo en su presencia, aceptando nuestras limitaciones. Finalmente, se invita a abrir el corazón al amor de Jesús y a amarnos a nosotras mismas con la misma compasión y ternura que Él nos ofrece.

Cargado por

belen
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

(Se lee y repetimos)

Bendito sea Dios.


Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Queridas chicas
Jesús, nuestro Primer Amor, nos ha llamado a vivir una vida plena en su
amor, un amor que es fuente de paz, de consuelo y de verdadera
libertad. En este tiempo en el que tantas veces buscamos aceptación y
validación en el mundo, es importante detenernos a recordar que Jesús
ya nos ama profundamente, tal como somos.
*¿Alguna vez te has detenido a pensar cuán profundamente te ama
Jesús?*
Él, que está presente en el Santísimo Sacramento, nos invita
constantemente a acercarnos a su corazón. En cada Eucaristía, en cada
momento de adoración ante el altar, Él nos está diciendo: “Te amo, y te
he amado primero.” Este amor no es condicional, no depende de lo que
hayamos hecho o dejado de hacer. Su amor es eterno, inquebrantable y
fiel.
Señor Jesús, gracias por amarme de manera incondicional. Ayúdanos a
comprender la profundidad de tu amor por nosotras.
Es fácil perderse en las demandas del mundo y olvidarnos de lo que
realmente somos. Como mujeres, a veces enfrentamos la presión de
cumplir con expectativas externas: ser perfectas, ser fuertes, ser todo
para todos. Sin embargo, el amor propio que Jesús nos enseña no es un
amor egoísta o centrado en el yo, sino un amor que nace del
reconocimiento de nuestra dignidad como hijas de Dios.
*¿Te has dado cuenta de lo valiosa que eres para Dios?*
Él te ha creado única, con un propósito eterno. Cada una de nosotras
tiene un lugar especial en su corazón. A veces, podemos sentir que
nuestro valor depende de lo que hacemos, de lo que otros piensan de
nosotras, o de cómo nos vemos por fuera. Pero el verdadero amor propio
radica en saber que somos amadas por Dios, independientemente de lo
que el mundo opine.
*Señor, ayúdame a ver en mi interior lo que Tú ves, una hija amada,
preciosa y digna de tu amor.*
Es cierto que la vida diaria nos presenta desafíos. Las preocupaciones,
las luchas internas, las dudas sobre nosotras mismas… todo esto puede
nublar nuestra visión. Pero Jesús, nuestro Primer Amor, nos invita a
descansar en su presencia. Él quiere que encontremos paz y consuelo al
estar con Él, que reconozcamos que, al igual que Él se entregó por
nosotros en la cruz, Él también está dispuesto a sostenernos en los
momentos de debilidad.
Hoy al acercamos a Jesús, recordemos que Él, está aquí para
recordarnos su sacrificio por amor a cada uno de nosotros. Su amor no
tiene límites, es infinito. Y al recibirlo, nos está invitando a abrir nuestro
corazón, a permitir que su amor transforme nuestra vida.
*¿Cómo puedo abrir más mi corazón a este amor que Jesús me ofrece
cada día?*
Es importante recordar que el amor propio, en el contexto cristiano, no
es un acto de orgullo ni de autocompasión, sino un reconocimiento de
nuestra dignidad ante Dios. Amar a Dios sobre todas las cosas también
implica amarnos a nosotras mismas de la manera que Él nos ama: con
ternura, con misericordia, con compasión. Cuando nos amamos a
nosotras mismas, no lo hacemos desde la perfección, sino desde la
aceptación de nuestras limitaciones y fragilidades, sabiendo que Jesús,
nuestro Salvador, nos abraza con su amor incondicional.

*Señor, enséñame a amarme como Tú me amas, con compasión y sin


juicio.*

También podría gustarte