“FORMACIÓN DE MONTAÑAS”
FACULTAD DE INGENIERÍA CIVIL
PROGRAMA ACADÉMICO DE INGENIERÍA CIVIL
Jhunnior, ILLATOPA ESPINOZA
Raul, CAMPOS ESPINOZA
Diana, ACOSTA TUCTO
Jasmith Stefanny, INGA MORENO
Nayeli Solange, VALENTÍN DURAN
David, LOYOLA CEPEDES
Escuela Académica Profesional De Ingeniería Civil, Facultad De
Ingeniería Civil, Universidad De Huánuco
Geología
Ing. Zomeli Diaz Simeon
HUÁNUCO - 2025
Índice
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“FORMACIÓN DE MONTAÑAS”...........................................................1
1. INTRODUCCIÓN..............................................................................3
2. OBJETIVOS......................................................................................4
2.1. OBJETIVO PRINCIPAL................................................................4
2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS..........................................................4
3. MARCO TEORICO............................................................................5
3.1. Formación de montañas y evolución continental.....................5
3.1.1. Calor y energía mecánica..................................................5
3.1.2. Modelos de formación de montañas..................................6
3.2. Modelo general........................................................................6
3.2.1. Formación de montañas en los márgenes de placas.........7
3.2.2. Orogénesis en márgenes convergentes............................7
3.2.3. Orogénesis de tipo aleutiano (convergencia océano-
océano)..........................................................................................8
3.2.4. Orogénesis de tipo andino (convergencia océano-
continente).....................................................................................8
3.2.5. Orogénesis de tipo terreno sospechoso (convergencia
terreno-continente)........................................................................9
3.2.6. Orogénesis de tipo himalayo (convergencia continente-
continente).....................................................................................9
CONCLUSIONES..................................................................................10
Referencias Bibliograficas...................................................................11
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1. INTRODUCCIÓN
La actual forma de la superficie terrestre es el resultado de una compleja
interacción de fuerzas internas que provienen del interior del planeta. Durante millones
de años, estos procesos geológicos han dado forma a los continentes, océanos, cadenas
montañosas y valles. Entre los eventos más destacados y característicos de esta
dinámica se encuentran la creación de montañas y el desarrollo de los continentes. Estos
fenómenos están estrechamente ligados a la tectónica de placas, una teoría clave en la
geología contemporánea que describe el movimiento lento de grandes fragmentos de la
litosfera sobre el manto terrestre.
El estudio de estos fenómenos no solo permite entender el pasado geológico del
planeta, sino que también es esencial para anticipar y comprender fenómenos naturales
actuales, como los terremotos y la actividad volcánica, que muchas veces se originan en
zonas montañosas activas o en límites de placas. Las montañas, por ejemplo, no solo
son el resultado visible de colisiones tectónicas, sino que también influyen directamente
en el clima, la biodiversidad y la distribución de los ecosistemas.
Por otro lado, la evolución de los continentes implica procesos de
fragmentación, colisión y acreción de masas terrestres, que han dado lugar a la
configuración actual del globo. Comprender cómo han evolucionado los continentes a lo
largo del tiempo permite reconstruir antiguos supercontinentes como Pangea y entender
cómo han cambiado los ambientes y climas del planeta.
Este trabajo también abarca el estudio de los movimientos sísmicos, fenómeno
estrechamente ligado a los procesos de formación de montañas y a la dinámica de las
placas tectónicas.
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2. OBJETIVOS
2.1. OBJETIVO PRINCIPAL
Analizar y comprender los procesos geológicos fundamentales
involucrados en la formación de montañas, a través del estudio de los
mecanismos internos de la Tierra como la energía mecánica y la tectónica de
placas, con el fin de interpretar la dinámica terrestre y su impacto en la
configuración del relieve y en los fenómenos naturales actuales.
2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
I. Investigar el papel del calor interno de la Tierra como fuente impulsora
de la dinámica geológica del planeta, comprendiendo cómo esta energía térmica se
transforma en energía mecánica que provoca el movimiento de las placas tectónicas.
A partir de este análisis, se busca explicar cómo estas fuerzas internas contribuyen a
la formación de montañas, la generación de terremotos y la transformación del
relieve terrestre.
II. Analizar en profundidad los principales modelos de orogénesis
(formación de montañas), estableciendo una relación clara entre los distintos tipos
de límites de placas tectónicas —como la subducción, la colisión continental y la
acreción— y las estructuras montañosas resultantes. Este objetivo incluye la
identificación y el estudio de casos reales, como la Cordillera de los Andes, el
Himalaya o las montañas Aleutianas.
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3. MARCO TEORICO
3.1. Formación de montañas y evolución continental
3.1.1. Calor y energía mecánica
“El interior de la Tierra alberga una inmensa fuente de calor, que constituye el
motor principal de los procesos geodinámicos responsables de la formación de
montañas, terremotos, volcanes y la deriva continental. Este calor se origina
principalmente por la desintegración radiactiva de elementos como el uranio, el torio y
el potasio, así como por el calor residual de la formación del planeta y la diferenciación
gravitacional, que liberó energía cuando los materiales más densos se hundieron hacia el
núcleo” (Holmes, 1944).
El calor interno de la Tierra no permanece estático; se transmite hacia las capas
superiores a través de la conducción, la convección y, en menor medida, la radiación.
Entre estos mecanismos, la convección es la más importante para los movimientos
tectónicos. En el manto, especialmente en la astenosfera, el calor hace que los
materiales se calienten, disminuyan su densidad y asciendan lentamente. Al llegar a
zonas más frías, estos materiales se enfrían, se vuelven más densos y descienden,
generando un ciclo continuo de movimiento. Este sistema de convección funciona como
una especie de cinta transportadora que moviliza a las placas litosféricas situadas por
encima.
“La energía térmica que fluye desde el interior del planeta se transforma
gradualmente en energía mecánica. Esta transformación es la responsable del
movimiento de las placas tectónicas que, al chocar, separarse o deslizarse lateralmente,
generan deformaciones en la corteza terrestre. Cuando dos placas colisionan, por
ejemplo, la presión acumulada puede provocar la elevación de materiales rocosos y la
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formación de cordilleras. En otros casos, como en las dorsales oceánicas, el ascenso de
material caliente crea nueva corteza que empuja las placas en direcciones opuestas”
(Molnar,1975).
3.1.2. Modelos de formación de montañas
La formación de montañas, o orogénesis, ha sido un fenómeno geológico de
gran interés debido a su complejidad y a la diversidad de procesos involucrados.
Tradicionalmente, se han propuesto varios modelos para explicar cómo se originan estas
estructuras. El modelo general establece que las montañas se forman a partir de
procesos de deformación de la corteza terrestre, los cuales incluyen la compresión, el
levantamiento y la acumulación de materiales debido al movimiento de las placas
tectónicas (Press & Siever, 2001).
Uno de los aspectos fundamentales en la formación de montañas es la
interacción entre las placas tectónicas. Cuando estas colisionan o se deslizan unas sobre
otras, se produce una intensa presión que genera el plegamiento de rocas y el
surgimiento de estructuras elevadas. Este fenómeno es común en los bordes
convergentes, donde una placa se subduce bajo otra, generando zonas montañosas como
los Andes o el Himalaya.
El modelo de formación de montañas en los márgenes de placas se enfoca en los
bordes activos, donde las fuerzas tectónicas son más evidentes. En estos márgenes se
produce una acumulación de sedimentos marinos y continentales, los cuales son
empujados hacia arriba al colisionar las placas. Esta acumulación progresiva contribuye
al crecimiento vertical de las montañas, acompañado muchas veces de actividad
volcánica e intrusión magmática (Tarbuck, Lutgens & Tasa, 2018).
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3.2. Modelo general
La orogénesis es el proceso geológico por el cual se forman montañas,
generalmente como resultado de la interacción entre placas tectónicas. En este modelo
general, los materiales de la corteza terrestre experimentan compresión, plegamiento,
fracturación y elevación a lo largo de millones de años. La intensidad y duración del
proceso determinan la magnitud y características de las formaciones montañosas.
En el contexto de la tectónica de placas, la formación de montañas ocurre
principalmente en zonas de convergencia, donde dos placas chocan. La compresión de
la litosfera en estas zonas provoca el engrosamiento de la corteza y el ascenso de
bloques rocosos. El resultado es una cadena montañosa que puede incluir pliegues
(cuando las capas se doblan), fallas (cuando se fracturan), y la intrusión de magma en
caso de actividad volcánica asociada.
3.2.1. Formación de montañas en los márgenes de placas
Los márgenes de placas tectónicas son zonas activas donde se desarrolla gran
parte de la dinámica terrestre. Existen tres tipos principales de márgenes: divergentes,
convergentes y transformantes, pero es en los márgenes convergentes donde se da la
formación de montañas más significativa.
En los márgenes oceánico-continentales, por ejemplo, una placa oceánica más
densa se hunde bajo una placa continental más liviana. Esta subducción provoca la
deformación del borde continental, generando zonas de plegamiento, volcanismo y
elevación de la corteza. En los márgenes continente-continente, el impacto directo entre
placas da lugar a una gran acumulación de materiales, lo que produce elevaciones
abruptas y masivas. Estos procesos no solo generan montañas, sino también terremotos
y actividad volcánica.
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3.2.2. Orogénesis en márgenes convergentes
En los márgenes convergentes, donde dos placas se acercan, el proceso
orogénico alcanza su máxima expresión. La litosfera se comprime, generando un relieve
plegado y fallado. Este tipo de convergencia da origen a diferentes escenarios
orogénicos, dependiendo del tipo de placas involucradas (oceánicas o continentales).
En estos márgenes, la actividad sísmica es muy intensa debido al constante
reajuste de la corteza. Además, los sedimentos marinos pueden ser arrastrados hacia el
interior del continente, plegándose y formando parte de la nueva estructura montañosa.
También es frecuente la formación de batolitos, grandes cuerpos de magma que se
solidifican en el interior de la corteza, aportando masa y complejidad a la cadena
montañosa.
3.2.3. Orogénesis de tipo aleutiano (convergencia océano-océano)
Cuando dos placas oceánicas convergen, una de ellas se subduce bajo la otra,
generando una fosa oceánica profunda y un arco de islas volcánicas. Este proceso se
conoce como orogénesis de tipo aleutiano, en honor a las Islas Aleutianas de Alaska,
que son un ejemplo clásico.
La subducción de una placa oceánica genera una gran cantidad de magma
debido a la fusión parcial del manto, el cual asciende y forma volcanes submarinos que
pueden emerger como islas. Estas islas constituyen cadenas montañosas de origen
volcánico. Además de las Aleutianas, ejemplos de este tipo se encuentran en el arco de
las Marianas y las Islas Tonga.
3.2.4. Orogénesis de tipo andino (convergencia océano-continente)
Este tipo de orogénesis se presenta cuando una placa oceánica se introduce por
debajo de una placa continental. La subducción produce una intensa actividad
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magmática y sísmica, y genera la elevación de la corteza continental. Un ejemplo
característico es la Cordillera de los Andes, que se ha formado por la subducción de la
placa de Nazca bajo la placa Sudamericana.
El calor generado en la zona de subducción funde parcialmente la litosfera,
permitiendo el ascenso de magma que forma volcanes a lo largo de la cordillera. La
presión continua también genera fallas y pliegues en la corteza, modelando un relieve
complejo con múltiples formaciones geológicas.
3.2.5. Orogénesis de tipo terreno sospechoso (convergencia terreno-
continente)
En este modelo, pequeños fragmentos de corteza llamados terrenos alóctonos o
"sospechosos" se adhieren a un continente al ser transportados por una placa en
movimiento. Estos terrenos pueden haber tenido una historia geológica independiente y,
al colisionar con el continente, se integran al borde continental.
La colisión de estos bloques genera deformaciones locales y puede iniciar
procesos de elevación orogénica. Esta forma de crecimiento continental es común en la
historia geológica de América del Norte y Asia, donde diversos terrenos de origen
oceánico o microcontinental se han sumado a las masas continentales principales.
3.2.6. Orogénesis de tipo himalayo (convergencia continente-continente)
Cuando dos placas continentales colisionan, ninguna se subduce debido a que
ambas son demasiado ligeras. En cambio, se comprimen mutuamente, provocando el
engrosamiento y plegamiento de la corteza. Este fenómeno es el responsable de la
formación del Himalaya, donde la placa india choca contra la placa euroasiática.
El resultado es una cadena montañosa extremadamente elevada y joven en
términos geológicos, con actividad sísmica constante y procesos erosivos intensos.
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CONCLUSIONES
1. La formación de montañas son procesos geodinámicos interrelacionados
que responden principalmente a los movimientos de las placas tectónicas,
especialmente en zonas de convergencia. Estos procesos han modelado estructuras
orogénicas como los Andes y el Himalaya, demostrando que la interacción entre
litosfera oceánica y continental ha sido fundamental en la configuración actual de
los continentes.
2. La actividad sísmica está estrechamente ligada a los procesos tectónicos
que dan origen a las montañas, siendo las zonas de subducción —como la Placa de
Nazca bajo la Placa Sudamericana— las responsables de una gran parte de los
terremotos en América Latina.
3. La geofísica y la sismología constituyen herramientas fundamentales
para el estudio profundo del interior terrestre, permitiendo conocer no solo la
estructura interna de la Tierra, sino también los mecanismos que originan
terremotos, deformaciones y desplazamientos de placas.
4. Los aportes de geólogos latinoamericanos han sido esenciales para el
entendimiento de la tectónica andina y los riesgos sísmicos asociados, con
investigaciones que han influido tanto en el desarrollo científico como en la
formulación de políticas públicas orientadas a la gestión del riesgo de desastres
naturales en la región.
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5. El conocimiento acumulado sobre tectónica, orogénesis y sismos no solo
tiene valor académico, sino también una aplicación directa en la planificación
urbana, la ingeniería civil y la protección de la vida humana.
Referencias Bibliograficas
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