Ensayo Final
Ensayo Final
Mayo 2018.
“La construcción de la paz es un asunto de la sociedad en su conjunto que requiere de la participación de todos, sin distinción; El
respeto de los derechos humanos en todos los confines del territorio nacional es un fin del Estado que debe promoverse; El
desarrollo económico con justicia social y en armonía con el medio ambiente, es garantía de paz y progreso”
Extracto del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado
por el Gobierno de Juan Manuel Santos Calderón y la entonces Guerrilla de las FARC-EP, firmado el 26 de agosto de 2012.
Introducción
Con el inicio del proceso de paz, su firma, y el actual proceso de implementación, se ha puesto en
marcha una copiosa información sobre la paz en Colombia que, de todas maneras, en el actual
momento adolece de una oferta generosa de estudios y textos que desarrollen un enfoque territorial
regional y local. Por tanto, la intensión central de este ensayo trata de dar una aproximación, a
enfoque crítico neomarxista, acerca de las realidades, roles y futuros posibles del posacuerdo en el
departamento de Nariño, comenzando con la valorización de las siguientes líneas. A) Nariño como
un caso de estudio, como un laboratorio en perspectiva luego de la firma de los acuerdos de paz,
que parte de un marco de realidades complejas que afectan los procesos de construcción de paz y
continuarán afectando los escenarios futuros, aún, después de la firma de los acuerdos de la
sobre los nuevos roles y nuevos escenarios y procesos que deben impulsarse en prospectiva de
alternativos.
3
Estás líneas parten de una realidad muy pronunciada mediáticamente, a través de las noticias, pero
poco profundizadas en sus elementos reales, sus contextos humanos, económicos, políticos y
geográficos.
Los estudios sobre conflicto y paz en Colombia, se han centrado prioritariamente en cuatro
enfoques:
Primero: La visiones historiográficas y etiológicas, que explican los posibles orígenes y causas
del mismo, estableciendo el marco histórico y político en que nace este conflicto, estableciendo
responsabilidades, describiendo y analizando las interrelaciones entre el Estado, 1os poderes y las
particularidad, debatiendo si es o no una guerra civil, o por el contrario, desde la visión adoptada,
a partir de los trágicos hechos del 11-S, cuya definición se aborda ligada al terrorismo, al cual,
según los sectores más retrógrados de la nación, hay que atacar con una política militarista y no
con estrategias sociales, discurso este que representa el más acabado neocolonialismo, contra
Tercero: Los que se centran en las posibilidades del posconflicto, 1a paz y la reconciliación,
ligados a la memoria histórica, a la reconstrucción del tejido social, con elementos preponderantes
reparación y la verdad.
4
Cuarto: Los estudios que generalmente, relacionan el conflicto con las actuales tendencias
económicas y políticas, la viabilidad o no del Estado y la sociedad colombiana, con una guerra
punto central de estos estudios es, principalmente el desarrollo, como puntal de la posibilidad de
la paz. Claro está, marcados estos estudios, con la discusión de ¿Qué tipo de desarrollo? y
La posibilidad de una nueva mirada del conflicto y de la perspectiva de paz, podría enmarcarse
contextos territoriales al metarrelato nacional, una ruta que, de manera metafórica, siga rio adentro,
rio arriba, para fluir con la corriente hacia unas ideas y generalizaciones que guardan coherencia
con un enfoque de estudios sobre el papel histórico del Estado y las elites del poder en el
objeto de observación.
también afectaciones por el conflicto y los impactos de las economías ilegales que acechan la
que favorecen las condiciones de crisis humanitaria, de conflicto en Nariño y de dificultades para
Nariño y Putumayo comparten 600 kilómetros de frontera en que limitan Colombia y Ecuador.
Ambos departamentos suman 2 millones 400 mil habitantes, de los cuales 1 millón 600 mil viven
en Nariño y 800 mil en Putumayo. Los dos departamentos están interconectados por el ecosistema
amazónico y hacen parte de todo el entramado que mezcla potenciales recursos naturales,
diversidad étnica, dinámicas comerciales legales, pero también toda la problemática de pobreza
municipios colombianos hacen parte de las mismas. Históricamente estas zonas han sido
permeables, frágiles y descuidadas desde una perspectiva política, económica y social, afectando
a una población de 3.9 millones de colombianos, de los que el 94,5% se concentran en las
Los departamentos están ubicados en una ubicación geoestratégica que les permite hacer parte del
Sudamericana IIRSA II, que busca interconectar el mar pacífico con el mar atlántico en una vía
terrestre y fluvial, entre el puerto de Tumaco - Puerto Asís - Belén Do Pará, pero que está teniendo
1
PLAN FRONTERAS PARA LA PROSPERIDAD. Resumen Ejecutivo proyectos de inversión 2017.
6
comunidades.
Comparten los dos departamentos su relación institucional, social y económica, con las
Las condiciones de calidad de vida de ambos departamentos, es de bajos índices de NBI, una gran
falencia en infraestructura y una gran afectación de víctimas de la población civil por efectos del
Putumayo es Puerto Asís, ambas ciudades comparten su cercanía a la frontera con el Ecuador, son
generadores de violencia y criminalidad. Puerto Asís representa casi el 30% de los casos totales
de homicidios en el 2016 en el Putumayo y Tumaco representa casi el 80% de los casos totales de
y problemática de coca, siendo Tumaco y Puerto Asís las dos ciudades con mayor siembra de coca
ecuatoriana, tanto del Putumayo como de Nariño, muestran también, un indicador fuerte de
7
gravedad en materia de criminalidad y violencia en esta franja. Los datos obtenidos dan una
coincidencia casi exacta entre territorios de alta conflictividad, existencia de cultivos ilícitos,
2015 2016
DIMENSIÓN
TASA X 100 TASA X 100
TERRITORIAL CASOS CASOS
MIL MIL
Comparten, además, los dos departamentos, los primeros lugares de la tabla de departamentos con
existencia de hectáreas de coca sembradas, por poseer las mayores cantidades en sus territorios.
Suman entre los dos el 30% del total de coca sembrada en Colombia hasta el 31 de diciembre de
2016.
2
Recuperado de [Link]
8
NORTE DE
Tibú 12.787 9
SANTANDER
NORTE DE
Sardinata 3.847 3
SANTANDER
NORTE DE
El Tarra 3.683 3
SANTANDER
Fuente: Programa de Monitoreo de Cultivos ilícitos de UNODC. Monitoreo de Territorios Afectados por Cultivos
Ilícitos 2016. COLOMBIA Julio de 2017. Los diez municipios con la mayor cantidad de coca, 20163.
de diversos grupos armados, de dinámicas de las economías legales e ilegales, permitiría afirmar,
que aunque, cada departamento tiene sus particularidades y sus procesos específicos, es necesario
3
Recuperado de [Link]
9
frontera colombo-ecuatoriana, la línea o franja que actúa como articuladora de los dos
frontera colombo-ecuatoriana. Las estructuras de todos los grupos armados, que persisten luego
del acuerdo de paz, tienen presencia en la mayoría de los municipios del departamento de Nariño,
y la frontera con el Ecuador está relacionada con cuatro de las trece subregiones en que se divide
Obando, Pie de Monte Costero, Telembí y Pacífico, cada una con un centro de referencia
geográfica y económica como son las ciudades de lpiales, Cumbal, Ricaurte, Barbacoas y Tumaco
respectivamente, todas, en relación directa con la frontera y sus dinámicas económicas legales e
ilegales.
Así mismo, las organizaciones armadas ilegales hacen presencia en el corredor fronterizo que
integran estas cuatro subregiones y cinco ciudades, mostrando de hecho una coincidencia e
pobreza y el mapa de crisis humanitaria, como factores determinantes del desarrollo y auge de las
economías ilegales en el corredor fronterizo, factores que podrían enunciarse de la siguiente forma:
10
subdesarrollo general, la colocan como una frontera débil y adecuada a los intereses de las
economías ilegales.
Histórico Políticos: Una frontera atravesada por los procesos políticos, económicos y de
Ecuador después de las grandes enseñanzas negativas que dejo a ambos lados la
implementación del Plan Colombia y el Plan Patriota, el que ha logrado avanzar en una
dinámicas y soportes de las economías tanto legales como ilegales, que hoy se expresan en
estos territorios.
Militares y de Seguridad: Este factor sin duda está estrechamente ligado a las dinámicas
políticas institucionales nacionales de ambos estados, dando como resultado una frontera
seguridad.
Según lo anterior, Nariño cumple con todas las condiciones necesarias para el establecimiento y
desarrollo de una guerra que no nace aquí pero que sí encuentra en nuestro territorio los factores
favorables que la hicieron desarrollar y llegar hasta el punto más profundo de toda su historia, en
pobreza y miseria, una compleja y difícil geografía, unas políticas públicas nacionales y
Los factores geográficos y las ventajas comparativas de ser frontera, Amazonía, Andes y Pacífico,
que en medio de la guerra han sido utilizadas para profundizar la crisis social y humanitaria, en el
actual contexto de posacuerdos, pueden servir así mismo, de activadores de la construcción de una
nueva vida, de una nueva forma de actuar del Estado en los territorios y un desarrollo endógeno,
al mismo tiempo interrelacionado con los factores externos que configuran el nuevo momento
en la Habana.
éstos a través de la puesta en marcha de un modelo de paz territorial, al respecto, Ariel Ávila,
12
ciudadanía necesita sentir y tener al Estado cerca. Obviamente los retos territoriales del
posconflicto son inmensos, pero se han comenzado a construir los cimientos necesarios de un
diálogo entre el Gobierno central, los entes territoriales y las comunidades más afectadas por el
conflicto. Antes, ante cualquier protesta social, se acusaba a los manifestantes de guerrilleros o
Rivera y el Vicepresidente en los diálogos con las comunidades hace algunas semanas mejora la
democracia colombiana y muestra que el diálogo es mejor que la represión”, afirmaciones que
En dicha línea de argumentación, se podría decir que un muy posible escenario en los próximos
15 años a tomar como ejemplo, es una experiencia concreta ya impulsada por el gobierno nacional
de los Montes de María. Éste es visto por el gobierno central como un modelo "viable" y pertinente
para aplicar en las regiones. No obstante, las visiones que han expresado los campesinos de a pie,
los desplazados y las víctimas, indican que este no es un modelo a seguir y que para Nariño mucho
Las características del modelo Montes de María, ha conllevado a una expropiación "legal" de la
un ingreso "justo", sin mencionar aun, los lazos que los beneficiarios empresariales de este modelo
13
han continuado en unas nuevas dinámicas con el paramilitarismo en la región. ¿Resultado final?
Mayor concentración de la tierra, consolidación del monocultivo que agrede las vocaciones
productivas del territorio y una venta miserable de la mano de obra en la región, que sin duda a
mediano y largo plazo, terminará llevándonos a la misma situación anterior, miseria, exclusión y
pobreza.
augurio para un proceso de posacuerdo en las regiones y territorios, ya que como lo han sostenido
Bauman y Bordoni: “Los gobiernos han buscado nuevas alianzas en la economía y en ellas han
encontrado lo que han considerado un instrumento infalible para continuar ejerciendo su poder.
, se han convertido ahora en el arma suprema de un poder supranacional que ya no necesita del
En los Montes de María, si bien es cierto que las organizaciones y procesos sociales, han logrado
posicionarse como un proceso de verdad y memoria histórica, siguen resistiendo y luchando por
biocombustibles. Las regiones no necesitan que les lleven y vendan modelos. Solo es necesario
abrir los espacios de construcción social y dejar que éstos sean los que realmente rijan en los
territorios y en Nariño especialmente esto es posible por sus ricas experiencias en procesos
4
Bauman, Z. y Bordoni, C. (2016): Estado de Crisis.
14
auto sostenibilidad, sino, que esto ha llevado a la creación de una cultura de la asociatividad, donde
la idea de un gran empresario, sucumbe ante la posibilidad de miles de pequeños empresarios que
proceso minifundista, ligado a las grandes luchas sociales y reivindicativas, lo que se ha generado
en Nariño es una visión de modelo alternativo y propio del desarrollo fundamentado en la prioridad
entra en conflicto con modelos externos como el de los Montes de María, ya que este último, lo
que haría es exacerbar los conflictos sociales de nuestro departamento, sería retroceder en el
proceso de economías solidarias y asociativas de pequeños propietarios y daría paso sin duda a
Un modelo real y justo de paz territorial para Nariño, debe estar basado en lo que el territorio y
sus procesos sociales y políticos han construido. El modelo propuesto, para construir paz en las
regiones y territorios debe partir de un concepto abierto, alternativo y autónomo del desarrollo,
donde las comunidades participan y deciden la distribución y uso del territorio, fortalecen sus
locales y subregionales que permitan una nueva relación Estado-Sociedad. En este terreno, el
¿Cómo hacer para llevar el estado actual que presenta la región a un escenario deseado?
Después de ver y analizar el complejo contexto nariñense y las duras realidades que se colocan al
frente, ¿Qué puede significar la paz para un departamento como Nariño? La búsqueda de ésta,
desde una concepción histórica, debe surgir de la condición del ser nariñense, de una idiosincrasia,
de un modo de ser y pensar, de unas circunstancias y condiciones históricas concretas, región que
es a la vez periferia, frontera, mar pacífico, Andes y Amazonía, con una historia de resistencias y
La paz para los nariñenses, surge y se desarrolla desde una base impregnada de interculturalidad
étnica, que caracteriza el desarrollo humano de los sujetos que habitan el Departamento,
una forma particular de ver el mundo, marcado ancestralmente por la búsqueda siempre del Sumak
Kawsai (buen vivir en Quechua) y Suma Qamaña (en Aymara) y su relación directa y dinámica
con el interés colectivo, con la minga social y cultural, con una idea integradora de la comunidad
y el territorio.
Aunque es claro ya en la comunidad académica occidental, que Platón y Sócrates son los
fundadores del concepto de justicia social, en este ensayo el concepto del buen vivir, se asume
como la versión ancestral del concepto de justicia social, desde una construcción sociolingüística
propia de los pueblos que habitaron y habitan del Rio Bravo hacia el sur. La construcción de paz
empieza desde allí, desde la recuperación del lenguaje como territorio y se expresa en la dinámica
16
imagen oral, del sentido de nuestras propias lenguas. En este ensayo, se utiliza el concepto del
Si se parte del análisis, que la guerra ha afectado profundamente esta condición social y cultural y
la conciencia colectiva del ser nariñense y la idea del buen vivir, si se está de acuerdo en que el
conflicto ha trastocado los cimientos del arraigo al territorio, si identificamos que la confrontación
armada ha golpeado el tejido social comunitario y ha hecho casi desparecer la minga de acción y
saberes, entonces, construir la paz, nos sitúa en la necesidad prospectiva de la vinculación colectiva
al proyecto de reconstrucción de vida en las condiciones y la cultura del ser nariñense. Así, la paz
para los y las nariñenses, es la recuperación de la condición del buen vivir, idea integradora de una
gobernabilidad democrática y popular, del respeto por el territorio, de sus haberes y saberes.
Solo así tendría sentido y significado la paz para los nariñenses: la sencilla idea de que la paz es
recuperar ese buen vivir para todos, tiene su asiento conceptual en muchas de las ricas experiencias
de la lucha y resistencia de los pueblos y las sociedades latinoamericanas, una de las más recientes,
“Los pueblos indígenas de América Latina, después de más de 500 años de desprecio y
destrucción material y cultural, han conocido en los últimos años una renovación de su conciencia
colectiva. Dentro de este proceso, han querido recuperar su memoria, “recuperar la vivencia de
Bolivia (Eduardo Gudynas, 2011, 1). Se trata de reconstruir el sentido de la vida y la ética que
Tal vez, la idea de aventurarse a ensayar una visión territorial del conflicto y del posacuerdo, esté
discursos que teorizan y que aportan, en gran parte a idealizar, homogenizar y construir mitos y
visiones que desconocen las realidades concretas de los territorios donde la guerra se desarrolla en
el día a día, en las casas, fincas, caminos y veredas, donde viven y andan la gente del común.
Es la región y lo local con los problemas del territorio, con las interrelaciones sociales, con sus
dinámicas económicas, con sus particularidades culturales y las formas concretas que ha asumido
la guerra en estos contextos y dinámicas, lo que permite darle una base real y concreta a toda
estrategia de posacuerdos y reconciliación. En este sentido tienen razón quienes han afirmado que
paz real, tiene un carácter local y regional. Esta premisa sin embargo, debe dejar de ser discurso
para tomar cuerpo en procesos reales de construcción y trabajo en los territorios con las
“Las políticas neoliberales ha derivado en América Latina, una modificación profunda de las
estructuras territoriales, sobre todo en lo rural, al transformase las forma de tenencia de la tierra,
lo que ha generado una diferenciación en los roles que desempeñan los actores sociales, que dado
las nuevas dinámicas involucra tanto urbanos como rurales, en el desarrollo de los territorios
18
mecanismos de sobrevivencia y estrategias de adaptación que llevan a cabo otro grupo de actores
locales y a través de los cuales pueden integrarse en los distintos escenarios de competitividad,
citadinos5”
Recuperar el sentido de una ruta del buen vivir, toma forma cuando el territorio, sus colectividades
y su cultura, empiecen a tener cauce en una nueva dinámica de relaciones políticas sociales,
autonómica de los territorios y regiones. Son las regiones y las localidades, las llamadas a servir
Los acuerdos ya se firmaron, pero lo más importante es que la paz se desarrolle de manera real y
gobiernos territoriales comunitarios, que se dan y existen en las regiones y las localidades.
Los discursos, propuestas y visiones esgrimidas hoy por los importantes procesos de organización
elaboraciones, así como las políticas públicas que desde los gobiernos y las institucionalidades
5
Ruralidades emergentes y dinámicas territoriales nuevas percepciones y medios de VIDA, Sandra Bibiana Vargas,
Rev. Eleuthera. Vol. 3, enero - diciembre 2009.
19
regionales y locales, como lo plantea Luis F. Aguilar, “los discursos, propuestas y visiones
esgrimidas hoy por los importantes procesos de organización y movilización campesina, indígena
y afrodescendientes que están produciendo a la vez profundas elaboraciones, así como las
políticas públicas que desde los gobiernos y las institucionalidades nacionales, departamentales
y locales, deben aterrizar sus elaboraciones en los contextos regionales y locales, la elaboración
intelectual de generar conceptos e hipótesis que sustenten y validen las acciones de la PP decidida,
la exigente tarea política de promover los vínculos (de facto o requeridos) de cooperación y la
disposición a acuerdos voluntarios entre los actores gubernamentales y los sociales, y entre los
mismos actores sociales, cuyos atributos de ciudadanía tienen grados diversos de desarrollo y,
El proceso de paz que se desarrolló en la Habana aportó de todas maneras avances importantes en
variados temas. Pero es necesario poner estos importantes avances y decisiones a la luz de las
expectativas e incertidumbres que se vienen expresando en los territorios locales que han vivido
están desarrollando estructuras paramilitares atadas al narcotráfico que también vienen nutriéndose
de las disidencias, y en no pocos casos aún en connivencia con algunos miembros de la fuerza
6
Aguilar, Luis F., (2012). Política pública: una mirada al presente y al futuro.
20
pública, aprovechando la dejación de armas y el vacío en el control territorial dejado por las
antiguas FARC. En zonas de Nariño, Norte de Santander, Santander y Antioquía, zonas como
Magdalena Medio, sufren hoy una involución en materia de respeto de los DDHH por la
recomposición y restructuración paramilitar que hostiga y persigue a los líderes sociales, a los
Además de los puntos del acuerdo concernientes a la “Política de desarrollo agrario integral”, “Fin
del conflicto”, “Solución al problema de las drogas ilícitas” y “Víctimas y verdad”, que fueron
desarrollados profundamente y que se convirtieron en el eje central del dialogo, y son los más
fuerza pública, que creen aún que el proceso de paz solo era para la desmovilización y entrega de
la insurgencia. Presos de esta visión militarista del proceso, se dejó a un lado la posibilidad de la
insurgencia se viera clara y precisada. La constitución de una policía rural era claramente una
opción viable. Uno de los aspectos concretos de un proceso de paz es la necesidad de la transición
de un ejército de hombres y mujeres considerados "mano de obra calificada para la guerra" y, que
no puede quedar flotante a la oferta de nuevas estructuras ilegales, paramilitares o incluso del
narcotráfico. Esta fuerza con la experiencia de la guerra debería asumir otro rol, el de la seguridad
21
de las comunidades que antes fueron afectadas por su accionar. ¿Es esto posible? Creo que sí. Más
aún, cuando el Estado ha demostrado su incapacidad para llegar hasta estos territorios y generar la
como ejecutores de los recursos para la paz sin mediaciones de grandes ONGs y organismos de
Cooperación y una gran variedad de intermediarios, dejando de ver a las comunidades y sus
organizaciones como incapaces para direccionar sus propios destinos. Las organizaciones sociales
y las autoridades ancestrales del territorio en el caso étnico, las acciones comunales y las
asociaciones en el caso de los campesinos, en este nuevo escenario de paz, debieran ser asumidas
en un nuevo rol, partiendo del reconocimiento de sus capacidades para cogobemar y ejecutar
políticas. Por otra parte, las concepciones sobre el posacuerdo deben salirse de los marcos
sociales que deben jugar los excombatientes junto a las comunidades en una perspectiva de
excombatientes a la vida civil, sino, de partir aceptando que existe una real compenetración de
éstos con las comunidades, lo cual permitirá que comunidades y excombatientes asuman
Se debería pensar entonces en la suerte que están corriendo y que correrán estos excombatientes,
campesinos, afros, indígenas y mestizos cuya decisión de integrar en su momento las FARC,
obedeció precisamente a las condiciones de pobreza y abandono por parte del Estado, y que
22
precisamente por dicha razón tomaron conciencia de su papel en la transformación de esas mismas
condiciones.
Las preguntas esenciales al respecto son: ¿A dónde están trasladándose? ¿A qué se están
dedicando? ¿Qué papel juegan en la reconstrucción de sus territorios devastados por la guerra?,
¿Tendrán algún papel en una eventual redistribución de tierras? ¿En la reparación integral de las
víctimas?, ¿Se encuentran aportando en la erradicación y sustitución de los cultivos de usos ilícito?
Estas preguntas nos ponen en un escenario de posacuerdo, más allá de la mera participación
un simple método asistencialista para cada combatiente, y de que esa sea la reintegración a la
sociedad civil. Dichas preguntas indagan por el papel fundamental de los excombatientes en una
nueva etapa del país, la etapa de la reconstrucción social, económica, cultural y política de los
generar nuevas condiciones de desarrollo de los territorios, sin duda debe contar con este
contingente de hombres y mujeres, que son campesinos que conocen el oficio de sacarles frutos a
la tierra, que conocen el comportamiento de la fauna y la flora donde han habitado por años,
conocen los ríos, las lagunas, las montañas, y conocen a la gente, así como pueden ser líderes
En el caso de Nariño, es más claro que las FARC-EP son una guerrilla profundamente rural, ligada
a los territorios donde hacen presencia, no solo por el poder que les brindaron las armas, como a
todo ejército regular o irregular, sino, por las diferentes dinámicas que en la practica terminaron
desarrollando, allí donde no había llegado nunca el Estado, lo que los hace parte integrante de los
territorios. Así las cosas, por lo menos en Nariño, no es adecuado hablar de reintegración de modo
singular como se asumieron otro tipo de procesos de desmovilización, como en el caso del M-19
o de las mismas AUC. Si las FARC-EP vivieron y siguen siendo parte del territorio, no se necesita
una reintegración, sino más bien una nueva política de Estado con nuevos roles para todos los
convivencia, reconciliación y el reconocimiento de una nueva fuerza social y política con presencia
en los territorios.
Subregiones como el Sanquianga, el Pacifico Sur, el Telembí, Abades, Pie de Monte, Cordillera y
parte de la frontera con Ecuador, tendrían que acordar una convivencia y darle paso a un proceso
comunitario y social de procesamiento del dolor de la guerra más allá del marco jurídico de la
justicia transicional acordada entre el Estado y la FARC-EP. Una nueva estrategia de presencia del
Estado en los territorios donde históricamente se ha desarrollado la guerra tendrá que contar con
los excombatientes, tendrá que vincularlos como agentes del desarrollo local y tendrá el Estado
que reconocer sus liderazgos y su capacidad para aportar a un posconflicto sostenible en paz y con
dignidad.
Si bien, desde una perspectiva etiológica nacional, es cierto el hecho de que el principal motor del
conflicto social y político en Colombia ha sido la disputa por el acceso y uso de la tierra, esta
Esta idea general del problema de la tierra que no aterriza en la particularidad de lo regional y
local, es un gran vacío, ya que existen pocos, o casi ningún estudio actual sobre la tenencia y
distribución de tierras en Nariño y sus municipios. Esto, sin duda representa un problema en un
determinado método de investigación a utilizar, ya que incide en la esencia de las respuestas a los
Los grades conflictos sociales, originalmente nacidos en el seno de la historia nariñense, son de
otro tipo, por ejemplo, las luchas cívicas de los años 70 y 80 en Náriño, estuvieron centradas en la
organizaciones y sectores campesinos no tienen como punto central, la disputa por la tierra, sino
¿Por qué no sale a relucir un punto central de la disputa de la tierra en el conflicto social y político
campesinos nariñenses.
“Otra potencialidad de Nariño para un desarrollo alterativo, la constituye el hecho de existir una
propietarios poseen 172.000.000 hectáreas, los resguardos indígenas son titulares de 467.000
posconflicto, con un enfoque regional y local, es necesario plantear que hay necesidad de echar
mano de una teoría que dé cuenta de ello, que se construye con la combinación adecuada del
pensamiento universal, nacional y regional. Hasta aquí solo hemos mencionado los vacíos de una
paz desde el movimiento social, popular y de izquierda. Pero las políticas públicas institucionales
regional, que a veces pareciera que están diseñadas con visiones y objetivos totalmente opuestos a
los intereses, las particularidades y las necesidades de las comunidades y los ciudadanos que viven
en las periferias.
7
Plan de Desarrollo Departamental Adelante Nariño 2008-2011.
26
características sociales. La dirección podría ser, y que apunta la solución del problema de la tierra
en Nariño y con ella, el entronque con la lucha social y política nacional, es primero un proceso
organización, asociatividad y cooperación que favorece la unidad real de los procesos sociales,
campesinos, indígenas y afros, que de todas maneras se encuentran dispersos en los territorios.
27
Lista de Referencias
Aguilar, Luis F., (2012). Política pública: una mirada al presente y al futuro.
Avila, Ariel, (2017). Conflicto, Paz y Posconflicto, Fundación Paz & Reconciliación URL
[Link]
Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y
[Link]
general/Documentos%20compartidos/Acuerdo_General_para_la_terminacion_del_conflicto.pdf.
Chambers, Paul A, (2013). En busca de las causas del conflicto armado colombiano y las
Houtart, François, (2011). El concepto de sumak kawsai (buen vivir) y su correspondencia con el
[Link]
Plan Fronteras para la Prosperidad. Resumen Ejecutivo proyectos de inversión 2017. URL
[Link]
[Link]
Cultivos Ilícitos 2016. COLOMBIA Julio de 2017. Los diez municipios con la mayor cantidad
[Link]