HAMARTIOLOGÍA.
I. LA REALIDAD DEL PECADO.
En la actualidad muchas personas (incluso teólogos, predicadores y maestros), prefieren otras expresiones para
referirse al problema (pecado) del hombre: error, enfermedad, trauma.
A. Falsos puntos de vista acerca del pecado.
No es real sino ilusorio, sostienen que el hombre, básicamente, es bueno y que, dándole el suficiente
tiempo, los recursos y el ambiente adecuado, mejorará. No les parece que el hombre sea pecador; "el
hombre," dicen, "no necesita arrepentirse, sino sólo reformarse."
No es más que egoísmo. Dios creó así al hombre, por tanto, no hay nada de malo en serlo.
No es otra cosa que un mal social. El pecado se presenta debido a que la personalidad, las metas y las
motivaciones de la gente son diferentes, lo cual es causa de conflictos.
El mal está generalizado en el mundo. Decir "pecado" es ser muy específico. En el mundo existen dos
fuerzas impersonales en acción, el bien y el mal (dualismo) y esto no hace al hombre un pecador, sólo
significa que la maldad existe en forma general
Es una simple comparación entre la gente. El pecado aparentemente está presente porque unas
personas son mejores que otras.
Solo es aplicable con respecto a las acciones, no a las actitudes del corazón. Este era el argumento de
los fariseos de los tiempos de Jesús. Algunas personas hacen "cosas malas" las cuales son calificadas
como pecado por la gente religiosa. (legalismo).
Aunque todas estas opiniones acerca del pecado son populares en la actualidad, ninguna es bíblica y
todas son falsas.
B. Enseñanza bíblica.
• El pecado es real (1 Juan 1:8; Génesis 4:7).
• El pecado causa la muerte y la destrucción (Romanos 6:23; Santiago 1:15).
• El pecado nos separa de Dios (Isaías 59:1-2).
• El pecado es siempre una ofensa directa contra Dios (Salmos 51:3-5).
II. EL ORIGEN DEL PECADO.
¿Creó Dios el pecado? Dios creó todas las cosas y si el pecado es tan malo y Dios es tan bueno, ¿cómo pudo
haber creado Dios el pecado?
Respuesta:
Dios no creó el pecado, pues el pecado no es una cosa creada sino la ausencia o carencia de algo bueno.
Por ejemplo, la enfermedad no es una cosa en sí misma, sino sencillamente la ausencia de salud. El
pecado es la corrupción de lo bueno. Geisler define el mal como un “parásito ontológico” que existe solo
en algo bueno y como corrupción de esa bondad.
Dios permite el mal, el pecado y la adversidad. Dios no crea el pecado, pues su santidad no se lo permite
(Habacuc 1:13; Santiago 1:13).
El pecado está íntimamente relacionado con el orgullo y es activado por el libre albedrío o capacidad de
elegir entre el bien y el mal; entre lo correcto y lo incorrecto.
La Escritura enseña que:
- El pecado (la maldad) fue hallada en Satanás (Ezequiel 28:15-16).
- Entró en el mundo a través de la desobediencia de Adán (Romanos 5:12).
- El pecado está presente porque la capacidad de "la libre elección" está presente.
El voluntario deseo de obedecer sólo es posible si existe la posibilidad de desobedecer, lo cual significa
que la existencia del pecado tiene que ser permitida, con objeto de que la obediencia tenga un
verdadero significado.
Explícitamente, la Biblia no va más allá de estas declaraciones acerca del origen del pecado, ni de cómo éste
entró en Satanás.
Es necesario recordar que Satanás cayó en pecado antes que el hombre, y que el infierno (el fuego eterno)
había sido preparado para Satanás y sus demonios (Mateo 25:41).
III. DESCRIPCIÓN Y NATURALEZA DEL PECADO.
A. Descripción del Pecado.
"Pecado es toda actitud o acción contraria al carácter santo de Dios."
Aun así, más que una actitud y más que una acción, el pecado es un estado o condición en que se
encuentra el hombre, una naturaleza inherente a él.
Según la Escritura... Pecado es:
Errar o fallar el blanco (las normas de Dios) (Stgo.2:10).
Romper (transgredir) la ley de Dios (Sal.32:1).
Desobedecer a Dios (1Sam.28:18).
Impiedad e injusticia (Ro.1:18).
Descarriarse o desviarse del camino recto (Is.53:6).
Ser destituido de la gloria de Dios (Ro.3:23).
Pensamientos que no agradan a Dios (Mt.5:28).
No hacer el bien que se sabe hacer (Stgo.4:17).
Actuar sin fe (Ro.14:23).
Incredulidad (Jn.16:9). Se ha definido esta como la esencia del pecado.2
El pecado es el repudio de Dios y la exaltación del yo. El pecado es maligno y equivocado porque es contra
Dios y hace que la gente se aparte de Dios.
Definición: El pecado es la naturaleza injusta del hombre que lo hace tener actitudes y cometer actos
contrarios al carácter de un Dios santo (Mateo 5:27-28).
El pecado es una violación de la santidad de Dios.
B. Pecados específicos.
El pecado puede tomar y toma muchas formas: (Gálatas 5:19-21; Efeios 4:29-32; Romanos 1:29).
El pecado es pecado y es señal de que "fallamos el blanco" impidiéndonos estar correctamente relacionados con
Dios, rompiendo nuestra comunión con Él.
El pecado puede consistir en:
Pensamientos.
Actitudes.
Acciones.
Omisiones.
Lo que hacemos y lo que dejamos de hacer.
El Unigénito del Padre, haya sido el único hombre que podía darse a Sí mismo en sacrificio perfecto —“sin
pecado” — delante de Dios, y que sólo por la fe en Su justicia podamos ser justificados delante de Dios,
Romanos 3:21-26; Romanos 5:1.
IV. NATURALEZA Y ESTRATEGIA DEL PECADO.
Engañar: Génesis 3:4-7; Hebreos 3:13.
El pecado ofrece felicidad verdadera, pero no la da, solo satisfacción y placeres efímeros; que al final
termina destruyendo a las personas.
Esclavizar y controlar: Génesis 4:6-7; Juan 8:34.
“El pecado te llevará más lejos de lo que quieras ir, te retendrá más tiempo del que te quieras quedar y te
costará un precio más alto del que estés dispuesto a pagar.”
Destruir: Santiago 1:13-16; Romanos 6:23.
Ya que la condición del hombre antes de la caída era la de poseer "santidad no probada" o "inocencia sin
confirmar," ¿Cuál vino a ser la condición del hombre después de la caída?
V. CONSECUENCIAS DEL PECADO.
La Escritura describe la condición del hombre caído como:
A. Separado de Dios.
Separado y apartado del rostro de Dios (Is.59:2).
Enajenado de Dios (Col.1:21).
Enemigo de Dios (Ro.5:10).
B. Muerto en pecados.
El alma que pecare morirá (Ez.18:1-4).
Muerto en delitos y pecados (Ef.2:1).
Impío (Ro.5:6).
C. Condenado a la muerte espiritual y física.
El pecado trajo la muerte y el juicio (Ro.5:16-18; Heb.9:27).
Hijos de ira (Ef.2:3.)
Condenado de antemano mientras es incrédulo (Jn.3:18).
D. Perdido y sin esperanza (Efesios 2:12).
Sin Cristo.
Ajeno a los pactos de Dios.
sin esperanza.
sin Dios.
E. En Adán.
Ro.5:12-18; 1Cor.15:21-22. Todos los hombres nacen naturalmente identificados con Adán, heredando
su condición pecaminosa. Están bajo la maldición del pecado y de la muerte.
F. Bajo la potestad de Satanás.
Jn.8:42-47; Col.1:13-14; Hch.26:18. Todos los hombres caídos están bajo la potestad de Satanás, y
Satanás es su padre.
G. Destinado a padecer eternamente en el lago de luego (eterna perdición).
Juan 3:16; 2Tes.1:6-10; Ap.21:8. Juicio y castigo eterno es el destino de todos los que rechazan a Dios.
Debido al pecado, el hombre está totalmente perdido, sin Dios y condenado a pagar una pena eterna por
pecar. Aquellos que dicen que no es para tanto, que el hombre no llega a tal grado de maldad que merezca tal
castigo, ignoran la clara y sana enseñanza de la Escritura.
H. ¿Son todos los pecados iguales?
Hay ciertas evidencias bíblicas que debemos tener en cuenta (Mt.23:23; 22:38; Jn.19:11; Lc.12:47, 48;
1Jn.5:16; Mt.12:32).
VI. EL PECADO Y EL INCRÉDULO.
Ya hemos visto hasta qué extremo se encuentra perdido el incrédulo (Lc.19:9-10).
¿Cómo es que el incrédulo llegó a tal condición?
La Escritura enseña que todos los hombres están bajo condenación debido a tres cosas:
1) La naturaleza pecaminosa heredada.
Cuando Adán pecó una nueva naturaleza entró en él: la naturaleza pecaminosa. A partir de entonces esa
naturaleza pecaminosa sería transmitida de padres a hijos (Gn.5:1-3). La imagen de Dios en el hombre, que fue
deteriorada por el pecado, vino a ser la naturaleza pecaminosa del hombre. Esta naturaleza pecaminosa entró en
Adán antes de engendrar hijos. Hemos dicho que la naturaleza pecaminosa es esa predisposición del hombre
que lo impele a cometer actos pecaminosos y lo alejan de Dios. Por naturaleza, el hombre posee una inclinación
y una atracción congénitas hacia el pecado.
Como consecuencia de la naturaleza pecaminosa heredada, todos hemos nacido en un estado de...
Muerte espiritual (separación de Dios) (Ro.5:19; Ef.2:3; Sal.51:5).
La única curación contra la naturaleza pecaminosa es la muerte redentora de Cristo en la cruz mediante la cual
El juzgó (condenó) al pecado en la carne (Ro.8:3-5; Ga.5:24; Ef.2:4-6; Col.2:11).
2) El pecado imputado
Cuando el primer hombre, Adán, pecó, Dios cargó (acreditó o imputó) su pecado a todos los hombres que
nacerían a partir de él de modo que todos vendrían a ser judicialmente culpables de pecado (Ro.5:12-14).
Recordemos que cuando Adán pecó, él no era solo un hombre. En ese momento él era la humanidad. Este es
precisamente el significado de su nombre, en sentido genérico (hombre y mujer).
La consecuencia del pecado imputado es la muerte física (1Cor.15:22).
El pecado causó que todos los hombres quedaran bajo la maldición de la muerte física. La curación del pecado
imputado es doble:
(1) Justificación: acto mediante el cual la justicia de Cristo es imputada o acreditada al creyente (2
Corintios 5:21; Romanos 4:22-25).
(2) La Resurrección corporal de Cristo: aseguró la victoria sobre la muerte física (Romanos 6:4; 1
Corintios 15:54-58).
3) Los pecados personales
Los pecados cometidos personalmente por los hombres no hacen sino confirmar el justo juicio de Dios quien
declara que todos los hombres son pecadores (Ro.3:9-18, 23; Ap.20:11-15).
La curación de los pecados personales es el perdón provisto por el derramamiento de la sangre de Cristo en la
cruz (Ef.1:7; Col.2:13-15).
VII. EL PECADO Y EL CREYENTE.
Los pecados personales del creyente (pecados pasados -antes de creer-, presentes y futuros) han sido
perdonados en su totalidad (Col.1:14).
¿Qué acerca de la "naturaleza pecaminosa"?
Mientras que la vieja naturaleza fue juzgada y condenada en la cruz (Ro.8:1-4), la naturaleza pecaminosa forma
parte integral del hombre y no será totalmente destruida sino hasta que el cuerpo del creyente sea resucitado y
glorificado. La maldición del pecado no será removida sino hasta que llegue el estado eterno de las cosas
(Ap.22:3).
Sin embargo, la Escritura enseña varias verdades significativas acerca del creyente en relación con su
"naturaleza pecaminosa" y su inclinación al pecado.
El creyente está muerto al pecado.
El pecador no tiene por qué seguir pecando.
El creyente ha sido librado del poder de su vieja naturaleza pecaminosa, aunque ésta no haya sido
destruida.
El poder del Espíritu Santo está disponible dentro del creyente para ayudarlo a no pecar (Ro.6:1-14; 8:5-
14).
El pecado del creyente no destruye la relación con Dios, pero rompe su comunión con Dios (Ef.4:30;
1Jn.1:3-6).
Los verdaderos creyentes no andan en pecado como un continuo estilo de vida (1Jn.3:9- 10).
Aunque el creyente tiene que seguir luchando contra los apetitos de la "carne" (la vieja naturaleza pecaminosa),
con su nueva naturaleza puede triunfar si es que él...
Se da cuenta por medio de la fe que está muerto al poder del pecado.
Descansa en el poder del Espíritu Santo que mora en él para resistir el pecado.
Elija andar en el Espíritu en obediencia a la Palabra de Dios (1Ped.1:13-16; 2:11-12; Ro.7:14-25;
Ga.5:13-26; Col.3:5-10; 2Cor.7:1; Heb.12:4).
Cuando el creyente peca, lo que tiene que hacer para restaurar su comunión con el Señor es hacer una confesión
genuina de sus pecados y apropiarse del perdón que fue provisto por Cristo con Su muerte en la cruz (1Jn.1:7-9;
2:1).