0% encontró este documento útil (0 votos)
296 vistas412 páginas

Yuan Fen

Cargado por

xbnpsyr8fs
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
296 vistas412 páginas

Yuan Fen

Cargado por

xbnpsyr8fs
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

YUANFEN

Donde Seungmin descubre toda la verdad sobre su familia.

PRÓLOGO
Yuanfen: Es el equivalente a"destino" para nosotros. Se aplica a personas destinadas a conocerse y
a permanecer juntas. El término yuan-fen consta de dos partes (缘份) que podríamos traducir por
igual como "destino" aunque poseen sutiles diferencias en su significado: "Yuan" es la fuerza
responsable del encuentro de dos personas; es casualidad, suerte u oportunidad. "Fen" es lo que
asegura que esas dos personas permanezcan juntas; es causalidad, designio o resolución.

Yuan es un destino sobre el que no tenemos control alguno: es inevitable encontrarnos con esa
persona especial; mientras que Fen es un destino forjado a partir de ese momento del que ya somos
partícipes. Uno es el destino escrito por un pasado ajeno, probablemente toda la historia del
universo; el otro es un destino proyectado hacia el porvenir, ese que está siendo escrito ahora
mismo.

Yuan es el destino que venía, es predestinación; Fen, el destino que vendrá, determinación.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

La misma noche en la que Seungmin despertó producto de aquel sueño extraño y los gritos de sus
padres, en un pequeño departamento ubicado en el centro de Pekín, China, Lee Felix despertaba
también de forma brusca debido a una pesadilla.

En medio de la oscuridad tomó aire, tratando de recordar la pesadilla que sacudió sus sueños, pero
no pudo rememorar lo ocurrido con tanta facilidad.

Entonces, escuchó el llanto viniendo de otra habitación.

La persona a su lado se removió con un quejido.

-¿Lix? -preguntó Qian Kun con tono somnoliento-. ¿Puedes ir tú, por favor?

Felix miró al alfa con una mueca de fastidio.

-Eres un dolor en el culo -respondió, pero aun así se puso de pie, buscando su bata-, mañana
tendrás que hacer tú el desayuno.

Oyó la risa ahogada de Kun a lo que contestó con un bufido, saliendo del cuarto a oscuras para
ingresar a la pequeña habitación, donde un bebé de tres años estaba llorando.

-¿Chenle? -preguntó con tono dulce-, ¿qué ha pasado, precioso?

1
Lo tomó en brazos y el bebé comenzó a sollozar suavemente, calmándose de a poco gracias a las
feromonas maternas que Felix estaba soltando.

Chenle le miró con ojos llenos de lágrimas.

-Pesadila.

Felix sintió que algo se rompía cuando un viejo recuerdo volvió a su mente, un recuerdo que ahogó
para hacer sus días más manejables, más fáciles de llevar.

De pronto, el cabello castaño de Chenle se volvió negro, sus mejillas parecían más rellenitas, y le
sonreía con sus ojitos cerrados, mostrando todos sus dientes. De pronto, no estaba sosteniendo a
Chenle, sino a Seungmin.

A su Seungmin.

Sus manos temblaron, pero se obligó a mantener el control.

-¿Con qué soñaste? -preguntó, sonriéndole.

-Con el come-pelo -sollozó Chenle.

Felix sacudió su cabeza, caminando de vuelta al cuarto mientras le acariciaba el cabello,


prometiéndole que no había ningún come-pelo en el pasillo, y Kun soltó un nuevo quejido cuando el
omega acostó al bebé a su lado.

Chenle no dudó en apegarse a su papá y, por supuesto, Kun respondió al abrazo en señal
protectora.

Sintió como otro recuerdo parecía golpearlo con fuerza: él acostado en una cama, suspirando
mientras pequeños besos mariposas eran repartidos por todo su cuello, y Seungmin a su lado
estaba durmiendo.

Casi podía sentir los labios de él sobre su marca, besando, lamiendo, chupando.

Se obligó una vez más a mantener el control, pero su marca ardió, e hizo una mueca por el dolor.

A pesar de los ya casi catorce años que llevaba sin él a su lado, Felix seguía sintiendo ese leve
dolor que indicaba la necesidad de su omega.

Pero Felix aprendió a lo largo de los años que tenía razón: su omega estaba encaprichado y no
necesitaba de un alfa a su lado.

-¿No volverás a dormir, Lix? -preguntó Kun, en


tono ronco al verlo pasear por el cuarto.

-No -respondió distraído-, escribiré una carta.

2
Hubo un pequeño silencio mientras sacaba lo necesario, y se sobresaltó cuando de pronto el
cálido aliento de Kun golpeó su cuello.

Kun comenzó a reírse.

-¡No es gracioso! -se quejó Felix con enojo.

Pero el alfa sólo volvió a reírse, caminando otra vez a la cama para seguir durmiendo.

-Sabes que esa carta tardará en llegar por la situación del país, ¿no? -preguntó Kun, acostado.

Felix se encogió de hombros.

-No importa -lo miró de reojo con una sonrisa burlona-, no me dirán nada porque yo soy un buen
ciudadano, no cómo tú.

-Touché, Lixie -masculló Kun, cerrando sus ojos para dormir.

Felix suspiró, mirando la hoja, y comenzó a escribir.

Querido Seungmin.

A veces se preguntaba a sí mismo por qué seguía escribiendo si nunca recibía respuesta. Por qué
seguía volcando sus sentimientos en esas cartas si lo único que tenía a cambio era silencio.

Pero hacer eso parecía un pequeño refugio para Felix, parecía una forma de sacar parte del dolor
que todavía lo carcomía por dentro, y poder estar un poco más tranquilo.

Acarició la marca de él distraídamente, pensando en sus ojos oscuros, mirándolo lleno de un amor
tan infinito que no podía comprenderlo por completo.

¿Cómo estás, bebé precioso? Sé que ya no eres un bebé, pero de seguro debes ser el chico más
guapo del mundo entero. Aun así, aunque no te guste, tú siempre serás mi bebé, así que tendrás que
soportar que te siga llamando de esa forma hasta que muera, Minnie.

Cada semana se dedicaba a enviar una pequeña carta hacia Corea con la dirección de la empresa
de él, esperando obtener algún día una respuesta, pero el silencio era lo único que obtenía a
cambio.

Muchas veces, pensó que quizás él nunca le entregó las cartas a Seungmin, sin embargo, descartó
ese pensamiento cuando los días fueron pasando y su marca seguía allí, en señal de que él no
marcó Chaewon u otro omega. Entonces, simplemente imaginó que Seungmin no quería
responderle, y Felix no podía culparlo por ello.

Después de todo, lo abandonó sin mirar atrás. Desapareció de la faz de la tierra y comenzó una
nueva vida en otro lugar, rompiendo su promesa.

Pero aun así, Felix seguía escribiendo.


3
Ya has comenzado un nuevo año escolar y espero que te vaya muy bien, eres un chico muy
inteligente, lo sé, y también imagino que debes tener a algún o alguna pretendiente por allí, después
de todo, siempre has sido precioso, no como yo, que he sido siempre un desastre.

Espero que tu padre esté muy bien también y no siga tan gruñón, ¿ves que siempre anda de mal
humor? Parece una mezcla de un gatito enfurruñado y un oso panda por lo dormilón que es.

Se echó hacia atrás, mirando a Kun durmiendo con Chenle, roncando en voz baja por el cansancio,
y mordió su labio inferior.

La situación aquí está algo tensa, ya debes saberlo por las noticias, pero espero que pronto se
solucione todo.

No tengo nada más qué decir por hoy día, he tenido una semana algo aburrida, en la biblioteca no ha
pasado nada nuevo, así que me despido por hoy, Minnie.

Te ama, mamá.

Dobló la carta para después guardarla en un sobre, suspirando, y luego de anotar la dirección, la
guardó en el abrigo de Kun, sabiendo que el alfa se haría cargo de enviarla.
Una vez acabó, se recostó al lado del mayor,
cubriéndose con las frazadas.

-¿Lix? -preguntó Kun, girándose.

-¿Qué ocurre, Kun-Ge? -se burló Felix, acomodando a Chen en sus brazos.

-Eres un pendejo -se quejó Kun, haciendo una pequeña pausa-. ¿Mañana podrías llevarle uno de tus
estofados a Sicheng?

Felix le miró, viendo sus ojos llenos de tristeza.

-Sicheng dijo que no quería verme más allí -una pequeña pausa-, Sicheng sólo quiere ver a Chenle.

Kun hizo una mueca.

-Sicheng sabe que no puedo llevarlo a la cárcel, Felix.

El omega le tomó la mano, dándole un pequeño apretón.

-Lo sacaremos de allí, lo prometo -dijo Felix con tono serio.

Kun asintió, sin perder esa mirada triste, y luego acercó su rostro al cuello de Felix, inhalando su
aroma.

-Eres un gran amigo, Lixie -murmuró Kun, dándole un beso en la mejilla.

4
Felix se recordó cinco años atrás, cuando trabajaba en la biblioteca, y conoció al alfa por primera
vez. Al inicio era muy esquivo con él, también grosero y maleducado, hasta el punto de que incluso
llegó a tirarle el agua de su botella para alejarlo.

Pero Kun, a pesar de todo, insistió en estar a su lado.

Felix se giró, dándole también un beso en la mejilla, y le sonrió antes de verlo quedarse dormido.

Sin embargo, su sonrisa desapareció cuando miró el techo, y un breve pensamiento cruzó su
mente.

Un gran amigo, Felix. Pero no un buen omega. No un buen novio. No un buen padre.

A Felix no le importaba. Hace mucho que dejó de importarle.

5
CAP1.
Seungmin salió corriendo como un cobarde.

Ignoró el grito de sorpresa de Chan, abriéndose paso entre todos los estudiantes que soltaron
quejidos debido a los empujes, pero a Seungmin no podía importarle menos en ese instante, no
cuando una sensación extraña en su cuerpo, en su mente, le pedía huir lo más pronto de ese lugar
antes de seguir escuchando esa sarta de estupideces.

Sólo cuando un punzante dolor, en su costado izquierdo, lo hizo soltar un jadeo de dolor fue que se
detuvo, apoyando su espalda en la pared. El sudor bajaba por su rostro, y sacudió su cabeza,
reprochándose por haber reaccionado de esa forma, pero no pudo evitarlo porque…

Porque…

Chan tuvo que haberlo confundido de persona. Sí, esa era la única excusa posible para sus
palabras sin sentido. Se estaba confundiendo de persona. Porque no era posible que él... que… Sus
padres. No, sus padres eran Hwang Hyunjin y Hwang Chaewon, así como su hermana era Hwang
Yongsun. No había nadie más en su familia, ningún Felix, y definitivamente ese tal Felix no era su
madre porque… porque…

Porque sus padres no podían mentirle de esa manera.

Pero de todas formas…

No, Chan estaba equivocado, estaba hablando estupideces. Bueno, pudieron haberse conocido de
cuando eran pequeños, ¡pero el alfa dijo que él tenía sólo dos y cinco años respectivamente!
Ciertas cosas pudieron confundírsele, nada más, porque era la única forma de explicar toda esa
situación.

Sí, tal vez Chan no recordaba bien ese tiempo, porque desde que Seungmin tenía memoria, su
mamá estuvo a su lado, criándole con cariño y amor. Desde que recordaba, su papá lo acompañó a
todas partes y se preocupaba de que nada le faltara.

Era sólo una confusión.

Con ese pensamiento, prosiguió su camino a casa, sintiendo su estómago apretado durante todo
el camino hasta que entró y se encontró con su padre en el comedor.

Seungmin miró el perfil duro de Hwang Hyunjin, su rostro pálido, su cabello negro como un cuervo,
sus ojos rasgados, y tragó saliva cuando el mayor le miró con una ceja enarcada. Su padre era un
alfa puro, y de alguna forma, eso siempre terminaba por intimidarlo. Claro, hasta que hablaba.

-Minnie -saludó con un movimiento de cabeza, su voz suave y cariñosa-, ¿Cómo te fue en el
colegio?

6
Sus labios estaban secos, así que los humedeció, titubeante.

- Bien -contestó, mirando hacia las escaleras-. ¿Yongsun ya llegó?

-Sí -Hyunjin miró la televisión, haciendo una mueca de irritación-, quería jugar con sus muñecas.

-Oh -Seungmin miró su mochila, todavía balbuceante-. ¿No fuiste a trabajar hoy?

Pudo notar otra vez esa mueca de fastidio, pero fingió no verla, porque sabía que a su padre no le
gustaba la vida que llevaba.

No le gustaba su esposa. No le gustaba su trabajo. No le gustaban sus padres.

Lo único que parecía hacerlo sonreír, eran él y Yongsun, nada más.

-No me siento bien, pero Chaewon hará un buen trabajo -contestó con cierto tono irónico.

Porque, en el fondo, Chaewon lleva las riendas de la empresa, él es sólo una imagen, parecían
decir las palabras de Hyunjin.

Seungmin omitió el hecho de que escuchó la pelea de sus padres la noche anterior y que él llegó
borracho porque sabía, en el fondo, que su padre no se justificaría ni mentiría sobre lo ocurrido.

Su padre era brutalmente honesto con sus sentimientos, lo tenía claro desde hace mucho.

-Recuerda que esta noche iremos con tu abuela -dijo Hyunjin entonces-, va a presentarte como
heredero de la compañía.

Seungmin miró a Hyunjin, parpadeando.

-¿Tan pronto? -preguntó, sorprendido. Hyunjin se encogió de hombros.

-Sabes cómo es ella.

Exigente. Dura. Cruel incluso.

Seungmin siempre le tuvo miedo a sus abuelos, en especial a su abuela.

-Está bien -contestó sin ganas. Hizo una pequeña pausa y tomó valor para lo siguiente-. ¿Puedo
hacerte una pregunta, papá?

Hyunjin se giró, mirándole con una ceja enarcada.

-¿Qué ocurre, Minnie?

Mordió su labio inferior, tragando saliva, su garganta cerrándose por los nervios ante la
anticipación.

7
- Mi cumpleaños se acerca y yo… um... quería pedirte algo -preguntó, avergonzado.

Hyunjin soltó una risa, bajándole volumen a la televisión.

-Puedes pedir lo que quieras -concedió.

Seungmin volvió a humedecer sus labios.

-¿Puedes marcar a mamá?

El vaso de agua que Hyunjin estuvo sosteniendo se quebró.

Seungmin bajó la vista por la sorpresa, sin querer ver la expresión de su padre en ese momento, y
pensó en arrepentirse de sus palabras, pero realmente quería eso. Quería tener una familia normal,
con unos padres que se quisieran, para que las cosas pudieran mejorar.

Quería, en el fondo, comprobar que sus padres podían estar juntos y él era hijo de ellos.

Hyunjin se puso de pie, tranquilo.

-Fingiré que no has dicho eso, Seungmin -dijo Hyunjin con tono calmo.

-Pero papá…

Hyunjin suspiró, acercándose, y le tomó de la barbilla, levantando su rostro.

-Seungmin, eres un chico inteligente -dijo el alfa, sin perder su expresión tranquila, aunque sus ojos
brillaban con molestia-, es por ello que sé que tú tienes claro que yo no siento una pizca de amor
por Chaewon y nunca voy a marcarla -hizo una pausa pequeña-. Yo no marcaré a una persona que
no amo.

Seungmin tragó saliva.

-¿Ese tal Felix tiene tu marca, entonces?

Se arrepintió enseguida apenas las palabras salieron de su boca, porque realmente no quería saber
la respuesta, sólo quería hacerle daño a su papá.

Hyunjin se echó hacia atrás con una mirada de sorpresa y ojos heridos, tristes y rotos, sin
embargo, ya era muy tarde para hacer como que no preguntó eso.

Y Seungmin odió a ese tal Felix, porque por su culpa no podía tener una familia como el resto, por
su culpa sus padres no se amaban y todo parecía mal y horrible, porque podía notar todo el amor
que expresaba Hyunjin hacia esa persona de rostro desconocido sólo con nombrarlo.

-Yo... ¿cómo sabes sobre él? -preguntó Hyunjin con la voz temblorosa.

8
Su odio aumentó, porque nunca vio a su padre tan afectado como entonces, sin contar las veces
en que llegaba borracho a casa, llorando destrozado. Odió a ese tal Felix por provocar que su
padre se comportara de esa forma.

-¡Si tanto lo amas, deberías irte con él! -gritó enojado, empujando a su padre por los hombros.

-Seungmin…

-¿Qué pasa?

Los dos alfas se giraron hacia la entrada del comedor, donde una pequeña niña se asomaba con
expresión nerviosa y tímida.

Seungmin se obligó a cambiar su rostro molesto por una mirada más suave, mientras su padre
comenzaba a recoger los pedazos de vidrio del vaso que rompió.

-No ocurre nada, Yongsun -dijo Seungmin, acercándose para revolverle el cabello oscuro a la
chica-, sólo estábamos hablando sobre que no tengo muchas ganas de ir donde la abuela esta
noche.

-Oh -el rostro de la chica se tornó fastidiado-, yo tampoco quiero ir, la abuela es muy aburrida.

-Bueno, si fuera por mí, tampoco iríamos -agregó Hyunjin con tono ido-, pero Chaewon insiste en
que tenemos que estar ahí.

-Mamá a veces es tan aburrida como ella… -murmuró Yongsun, subiendo las escaleras en tanto
Seungmin le seguía.

Pero antes de seguir caminando, Seungmin miró a su padre por sobre el hombro, notando su
expresión lejana y mirada deprimida, y notó algo a lo que nunca le dio importancia hasta ahora.

Su padre siempre llamaba a su mamá como Chaewon y nunca, ni siquiera cuando eran pequeños,
la trató como mamá frente a ellos.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin iba a ser sincero consigo mismo: no quería saber nada de ese Felix, pero no podía evitar
que la curiosidad agujereara su estómago de forma incansable por averiguar sobre ello.
Así que hizo algo que nunca hizo hasta entonces: entró a la prohibida oficina de su padre.

Aprovechó que su papá salió a retirar los trajes para esa noche, y usando sus torpes habilidades
de espía, se acercó al cuarto que solía permanecer cerrado con llave siempre, como estaba en ese
instante.

Desde que tenía memoria, su padre siempre le dijo a todo el mundo que nunca debían entrar allí si
él no estaba.

9
Seungmin siempre sintió curiosidad por lo que podía encontrar dentro, pero nunca sintió una real
necesidad para averiguar como hasta ese día.

Giró la perilla, aunque sabía de antemano que iba a estar con llave, y procedió a sacar su tarjeta de
crédito que tenía desde hace dos años. Siempre vio como todo el mundo hacía eso en las
películas de acción y, en el fondo, no creía que fuera a funcionar, por lo que su sorpresa fue
bastante grande cuando, luego de cinco minutos intentando, escuchó un click y la puerta cedió.

Se sintió un poco decepcionado cuando se encontró con la típica oficina que conocía las pocas
veces que entró, pero no iba a permitir que eso arruinara su ánimo, así que cerró la puerta y se
deslizó por el cuarto a oscuras, usando la linterna de su celular para no hacer un desastre.

Apuntó a los libros un segundo, imaginando que su padre tuviera un escondite secreto como en
esas tontas películas, pero admitió que aquello era estúpido y sin sentido. Así que caminó hacia el
escritorio, viendo los papeles sobre la mesa: eran sólo informes de la empresa y cosas aburridas
que no merecían la pena, por lo que fue a los cajones, abriéndolos uno por uno, revisando
cuidadosamente las cosas en su interior.

Más y más papeles.

Arrugó el ceño al llegar al último cajón, también lleno de papeles, y miró el resto de la oficina,
desilusionado, su mano deslizándose por la madera del cajón, sus dedos tamborileando mientras
pensaba en dónde continuar.

Seungmin, eres un chico inteligente.

Recordó las palabras de su padre esa tarde y volvió a mirar el último cajón que estaba tocando.

Hueco. Sonaba hueco.

Apretando los labios, su mano libre agarró las tijeras sobre el escritorio y procedió a deslizar una
de las hojas por el borde del cajón, rogando no llegar a romper algo porque entonces iba a ser
descubierto. Luego de forcejear unos segundos, la madera cedió, y Seungmin observó un pequeño
libro que estaba metido en el espacio oculto que su padre tenía.

Se quedó en silencio, buscando percibir algún sonido extraño, y cuando se convenció de que su
papá todavía no llegaba, sacó el libro.

En las primeras hojas no había nada, pero después podía ver pequeñas notas guardadas
entremedio de las páginas.

Se sintió como un intruso al ir leyéndolas.

Hyunjin, te dejé el almuerzo sobre la encimera, por favor cómetelo todo, no te saltes la comida en el
hospital, ¡ya estás muy delgado!

Con amor, tu Lix.

10
No me gusta que llegues tan tarde, mi amor, no puedo darte tu beso de buenas noches, ¡me tienes
algo abandonado! Bueno, te dejé la cena lista para calentar, ¡no me despiertes cuando te vayas a
dormir!
Te ama, Lixie.

Cuando salgas de tu operación pasa a comprar un pastel, tengo ganas de comer pastel, ¿tú no,
Hyunjin? Y podrías comprar también crema, Hyewon me ha dicho que la crema es buena para el
sexo.
Con amor, Lix-ah.

¡Hyunjin, Minnie dice que no quiere que le cantes más, lo haces horrible! Así que le empiezas a
rapear o vamos a tener que terminar, ¿vale?

Te ama, Felix.

Sus manos temblaron cuando leyó esa última nota. Minnie.

Sintió su estómago apretarse.

Siguió buscando y observó una fotografía desgastada, pero no tanto como para no saber quiénes
estaban allí.

Reconoció a su padre, más joven, con el cabello rubio ceniza y sonriendo de una forma que nunca
antes vio en la vida. No miraba a la cámara sino al chico a su lado, joven y sonriente también, con
una sonrisa en forma de corazón, ojos cerrados y cabello café, devolviéndole la mirada a su padre
completamente enamorado.

Pero eso no fue lo que provocó que las náuseas aparecieran en su estómago, sino ver al bebé en
los hombros de Hyunjin, riéndose también, feliz y contento.

Al verse a sí mismo en la imagen.

Saltó y el libro cayó de sus manos cuando el golpe que hizo una puerta de auto al cerrarse resonó
afuera.

Las notas se desparramaron al igual que varios otros papeles, y sin tener tiempo para procesar lo
que estaba pasando, Seungmin guardó todo desordenadamente, pero no fue capaz de guardar la
fotografía ni tampoco una carta. Con rapidez metió el libro en el espacio escondido, poniendo la
tabla de forma torpe encima, cerrando el cajón, y salió corriendo de la oficina con la fotografía y la
carta escondida en sus ropas, cerrando lo más silencioso que podía la puerta. Caminó hacia su
cuarto para encerrarse allí.

Podía sentir como su cuerpo estaba entumecido por lo que leyó, por la fotografía que tenía
guardada en el bolsillo, por la carta cuyo contenido no sabía, pero tenía entre sus manos. Sin
embargo, no pudo leerla ahora porque sus padres llegaron y estaban subiendo en ese instante la
escalera.

11
Así que, de forma rápida, guardó lo que sacó en su mesita de noche, segundos antes de que su
mamá tocara a la puerta.

-¿Minnie? -preguntó Chaewon, asomándose. Seungmin se volteó, viendo el rostro de su madre, y


trató de sonreír.

-Hey, ¿qué pasa? -preguntó con voz titubeante.

Su mamá le mostró el traje que debería ponerse esa noche.

-Partiremos en una hora, así que ponte más guapo de lo que ya eres -le dijo Chaewon con tono
dulce. Seungmin asintió, mordiendo su labio inferior, y agarró el colgador, observando el traje.

-Mamá -la mujer lo miró-, tú... ¿cuánto llevas casada con papá? A veces se me olvida…

-Oh -Chaewon observó el anillo en su dedo, frío y hermoso-, acabamos de cumplir los catorce años
de matrimonio.

Catorce años. Y él tenía quince, casi dieciséis. Nunca lo relacionó, porque asumió que existió un
período de noviazgo antes del matrimonio, después de todo, no era raro que alfas y omegas
tuvieran bebés antes de casarse.

Pero ahora sintió como algo no cuadraba en todo eso.

-Una hora, Seungmin, sabes que a tu abuela no le gusta que lleguemos tarde -agregó Chaewon
saliendo del cuarto.

Seungmin observó la puerta entreabierta, negándose a seguir atando los hilos de todo ese
rompecabezas que parecía no tener fin.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

A la abuela Hwang no le gustaban las grandes fiestas, así que todas las juntas que hacían eran
más bien aburridas y monótonas, con un montón de gente de negocios metidos allí y hablando de
cosas sin sentido, de dinero y de matrimonios políticos que le desagradaban por completo.

Yongsun opinaba igual que él, luciendo hastiada en su vestido azul.

Miró de reojo a su padre, que estaba al lado de mamá en silencio, mientras Chaewon llevaba toda
la conversación con un inversionista, con expresión cansada y desamparada.

Bueno, Seungmin sabía que su padre odiaba la empresa de sus padres, sabía que tenía un título
como doctor y ejerció en su profesión unos años, ¿pero no podía por lo menos fingir mejor? ¿No
podía fingir que eran felices?

Se enderezó cuando su abuela se acercó, majestuosa, fría e imponente.

12
-¿Cómo has estado, Seungmin? -preguntó la abuela Hyeyon con voz tranquila.

Se encogió de hombros, sonriendo educadamente.

-El primer día de clases fue tranquilo -contestó-, omegas y betas se han acoplado bien a la clase.

Su abuela arrugó el ceño con una mueca de fastidio, y Seungmin adivinó enseguida a qué se debía:
dos años atrás, el Gobierno derogó la ley que ordenaba que betas y omegas debían estudiar en
cursos separados, teniendo que estar ahora todos mezclados para incentivar a una educación más
igualitaria entre las tres razas.

Por supuesto, los grupos más conservadores que solían estar conformados por Alfas Puros se
opusieron a eso, pero no lograron mucho, y Seungmin sabía que su abuela estaba metida entre
ellos.

-Ahora todo luce bien -dijo con tono enojado-, pero más adelante vas a notar la diferencia. Los
omegas no deberían juntarse con los alfas en los salones de clase, no tienen las mismas
capacidades que ellos.

Seungmin miró de reojo a Yongsun, a quién su abuela ignoró en todo momento, y no pudo evitar
sentir pena y dolor porque antes, cuando todos creían que él era omega y Yongsun sería alfa, los
papeles estaban invertidos: su abuela charlaba con Yongsun todo el tiempo, ignorándolo, y tirando
comentarios despectivos sobre los omegas.
Su hermanita menor parecía querer desaparecer de
allí.

-No hablemos de eso, abuela Hwang -dijo con tono cuidadoso-, no quiero que tus nervios se
alteren.

La mujer suspiró, apoyándose en su bastón, y le tocó la mejilla a Seungmin de forma distraída.

- Has crecido bien, Seungmin -elogió-, aunque luzcas suave y amable, eres un alfa muy guapo.

Acarició su nuca torpemente.

-Sí, bueno -se removió, incómodo-, no soy tan guapo como papá, pero todos dicen que me parezco
un poco a mamá.

Los ojos de su abuela se deslizaron hacia su hijo y Chaewon, mirándolos en silencio, y Seungmin
deseó que le dijera que se parecía a su mamá, que era una copia de papá, aunque fuera mentira.

-Tal vez te pareces a tus abuelos maternos -dijo Hyeyon, impasible.

Seungmin asintió con los labios apretados, siendo consciente de que en su casa no había foto de
sus abuelos maternos porque, según su mamá, murieron años atrás y ella era hija única.

Su abuela Hwang suspiró.


13
-Bueno, debo ir a hablar con algunas personas -le sonrió forzadamente-, luego haré nuestro
anuncio, Seungmin.

Por un breve instante deseó hacerle alguna pregunta sobre ese tal Felix, pero sabía, antes de tener
una respuesta, que su abuela no diría nada y se negaría a soltar palabra alguna.

Suspiró, volteándose hacia Yongsun.

-Quiero irme a casa, Minnie -dijo Yongsun en voz baja, conteniendo las ganas de llorar.

Hizo una mueca, abrazándola, y besó su frente.

-Volveremos pronto, sólo tenemos que soportar un poco más -le murmuró.

Fue incapaz de decir la palabra casa porque, últimamente, Seungmin no la estaba sintiendo como
un hogar.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Chenle estaba dormitando en el sillón mientras Felix terminaba de tomar desayuno, y Kun apareció
listo para salir ese día.

El omega miró al alfa con una ceja enarcada antes de soltar un bufido.

-Vale, ¿y cómo se supone que pasarás inadvertido así? -preguntó con voz llena de sarcasmo.

Kun llevaba una gorra sobre su cabello desordenado y vestía un abrigo enorme y largo. El
problema era que, ese día, estaba soleado y Felix sabía qué hacía calor, después de todo, cuando
se asomó por la ventana, vio a todo el mundo con ropas ligeras.

Su amigo se encogió de hombros.

-Me las arreglaré -dijo, sacando segundos después la carta que guardó la noche anterior-. Puede
que tarde en llegar, están teniendo especial cuidado con lo que sale del país -bajó la voz-. ¿No
pusiste nada comprometedor?

Felix rodó los ojos, tomando en brazos a Chenle.

-¿Algo como que soy líder de un movimiento revolucionario de omegas? -bufó, incrédulo-. Por
favor, Kun.

El alfa le pellizcó la nariz.

-Volveré en cinco días -le murmuró -, te dejé dinero para Chenle.

14
-Te he dicho que…

-No me discutas, Lee Felix -gruñó el alfa, y Felix hizo una mueca-, ahora dame a Chenle.

Felix suspiró, obedeciendo, y mientras terminaba de ordenar su bolso, escuchó a Kun


despidiéndose de su hijo en voz baja, prometiéndole volver pronto para poder jugar. Y, por
supuesto, Chenle no tardaba en preguntar sobre su mamá.

Kun siempre respondía que su mamá estaba de viaje y volvería pronto.

Felix se sentía enfermo cuando los oía, porque no podía evitar imaginarse a su pequeño Seungmin
dormitando en sus brazos, preguntándole medio dormido a donde iba, y él le prometía que
volvería.

Y los días tuvieron que haber pasado y él nunca volvió y Seungmin, tarde o temprano, se habría
cansado de esperar.

Seungmin tenía que odiarlo, lo sabía, lo tenía claro, y aunque dolía, ¿cómo iba a culparlo por eso, si
lo abandonó sin mirar atrás?

Huyó, dejó a su bebé, y era sólo culpa suya.

Seungmin con toda probabilidad ni siquiera leía sus cartas, debía recibirlas y luego se deshacía de
ellas sin echarles una segunda mirada, para así evitar responderle. Sin embargo, eso no evitaba
que Felix tuviera la esperanza de que en algún momento iba a recibir una respuesta.

-Quelo a mamá -lloriqueó Chenle, sorbiendo por su nariz.

- Lo sé, mi amor -murmuró Kun, acercándose-, ya va a regresar. Mientras, tío Lix va a cuidarte.

-Tío Lix ele a mamá -murmuró Chenle, mientras Felix lo tomaba en brazos, acurrucándose contra
su pecho.

Felix miró al niño en sus brazos, haciendo una mueca, y cerró sus ojos cuando Kun dejó un beso en
su mejilla.

-No hagas ninguna estupidez -le dijo Kun con tono lleno de advertencia.

Felix le miró inocentemente.

-No sé de qué estás hablando, Kun Kun -se burló como si nada.

Kun murmuró por lo bajo, abriendo la puerta, antes de mirarlo por sobre su hombro.

-Entrarás en celo pronto -le dijo, y Felix se tensó-. ¿Quieres que lo pase contigo o no?

Su marca ardió.

15
Se vio a sí mismo meses atrás, gimoteando en voz baja mientras Kun estaba sobre él, gruñendo y
jadeando en voz baja, calmando el calor, el dolor de su cuerpo.

En esos encuentros no había pizca de amor pasional, sólo lujuria desenfrenada provocada por sus
estúpidas y calientes hormonas que los nublaban a los dos.

Kun ni siquiera hacía el amago de intentar morderlo o besarlo porque para ambos era extraño, casi
grotesco.

Kun sólo trató de morderlo una vez, la primera vez, cuando apenas podía controlarse, y Felix chilló
que no lo hiciera, que no se atreviera, que le arrancaría el pene si lo hacía, y pareció ser amenaza
suficiente, porque su amigo se retiró como un cachorrito apaleado.

Acarició su marca.

-Solo si tú quieres -contestó con tono calmo.

Porque Felix no era tonto y sabía que Kun se debía sentir culpable y horrible, porque su omega
estaba en la cárcel desde hace un año, no podía hacer nada para sacarlo, y él se dedicaba a
follarlo cada tres meses porque Felix necesitaba ayuda.

Cada año, los celos se volvían más y más dolorosos, hasta el punto de que al masturbarse ni
siquiera sentía placer, sólo un vacío lleno de sufrimiento incapaz de llenar con su propio toque.

Su omega interior se retorcía cada celo, rememorando los toques de él, y las manos de Kun
parecían ayudarlo lo suficiente como para no enloquecer por el dolor.

Kun le miró.

-Sicheng ya me odia -murmuró, saliendo-, ¿qué es un poco más de odio?

Felix no tuvo tiempo para contestar.

La puerta se cerró, y miró a Chenle, que dormitaba en sus brazos con aspecto lloroso todavía.

Aunque tampoco es como si pudiera replicarle, porque Felix sabía que Kun tenía razón.

Seungmin lo odiaba. Hyunjin lo odiaba. ¿Qué era, entonces, un poco más de odio?

16
CAP2.
Seungmin se encerró en el baño cuando el timbre para salir de clase sonó, ignorando por completo
la tímida voz de Soojin que le estuvo llamando todo el día, y se sentó sobre el cubículo mientras se
obligaba a tomar aire y calmar la sensación pesada en su estómago.

Llevaba una semana haciendo eso: huir de Lee Soojin, ignorándola como si nada, para esconderse
en los baños de hombre hasta que sabía que todo el mundo se había ido y regresar a casa
caminando, esperando calmar un poco su mente de toda la ansiedad que cada día se volvía más y
más torturadora.

No se veía capaz de salir con el resto de personas para ver a Soojin acercándose a su hermano
mayor, Chan, porque sentía que iría a exigirle respuestas, a pesar de que no quisiera saber la
verdad.

Soltó un bufido.

¿Qué verdad? Su madre era Chaewon. Su padre era Hyunjin. Nadie iba a cambiar eso, menos la
presencia fantasma de una persona que no conocía.

Se puso de pie, agarrando su mochila, y salió del baño caminando hacia la salida.

Por supuesto, se quedó quieto en el umbral de la puerta cuando observó a Soojin sollozando
dentro de un auto, mientras otros dos chicos discutían afuera. Reconoció a Chan, por supuesto,
con su chaqueta de cuero y su cabello desordenado, pero el otro chico…

No, demonios, tenía que irse de allí.

Se giró, tragando saliva, bajando la cabeza, pero su suerte, por supuesto, no lo iba a ayudar mucho
en ese momento.

-¡Seungmiiiiiiiiiiiin!

Se quedó quieto cuando el grito de Yongsun resonó en el patio y levantó la vista, viendo a su
hermanita corriendo hacia él con una expresión llena de felicidad.

Mordió su labio inferior, batallando internamente si volver o no al interior del colegio, pero ya era
demasiado tarde. Podía sentir los ojos de Chan puestos sobre él, poniéndolo más nervioso que
nunca.

Yongsun se lanzó a sus brazos, riendo.

-¿Qué ocurre, princesa? -preguntó con tono dulce, fingiendo una calma que no sentía
.
La chica arrugó el ceño.

-Hoy es viernes -dijo confundida.

17
Seungmin dejó salir el aire, derrotado, porque olvidó que cada viernes llevaba a Yongsun a comer
helado luego de clases.

-Vamos entonces -se apresuró a decir, dispuesto a salir corriendo de allí si era posible.

Por supuesto, no resultó.

-Seungmin.

Aunque se llevó una sorpresa cuando la persona que habló no fue Chan con su voz grave y
aterciopelada, sino una voz más suave y dulce.

-Vámonos, Jeongin -habló Chan antes de que se girara, y viera al chico que habló.

El tal Jeongin le observaba inocentemente, con ojos solicitantes, y sintió que algo no estaba bien.

-¿Oppa? -preguntó Yongsun, confundida.

-Suéltame, Chan -gruñó Jeongin tirando de su brazo, pero el chico no obedeció-. ¡Qué me sueltes!

-¡Deja de comportarte como un niño! -replicó Chan sin soltarlo.

Seungmin percibió el olor omega que soltaba Jeongin, dulce y envolvente.

Entonces, notó lo que estaba mal.

Marcado. Jeongin era un omega marcado.

Su olor omega se percibía, pero por encima notaba otro olor conocido.

Miró a Chan con grandes ojos llenos de sorpresa.

-¡Quiero hablar con Seungmin! -reclamó Jeongin como un niño pequeño.

Chan lucía cansado, fastidiado, y su voz se tornó más grave

-No me hagas actuar, Jeongin -espetó Chan, calmado.

-Oppa, ¿los conoces? -preguntó Yongsun, tímida. Seungmin la miró, notando su expresión
asustada.

-No -contestó con tono duro, callando a los dos chicos frente a él-, vámonos, princesa.

Le tomó la mano y tiró de ella, echándoles una última mirada, y notó la expresión triste de Chan,
los ojos heridos de Jeongin, pero no se detuvo.

Jeongin estaba marcado por Chan.

18
Y Seungmin, realmente, no se sentía demasiado bien en ese instante.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix soltó un gimoteo cuando Kun gruñó contra su oído, quedándose quieto mientras anudaba en
su interior, y su omega interior se quejó en señal de disgusto y odio.

Pero Felix sólo ahogó esa voz en su interior, jadeando en voz baja, siendo consciente de que Kun
estaba anudando con un condón, por lo que no iba a quedar embarazado.

Aunque tampoco es como si le preocupara, porque si no pudo quedar preñado de Hyunjin, mucho
menos lo iba a quedar de Kun.

Se recordó brevemente a sí mismo catorce años atrás, haciéndose esa prueba de embarazo
cuando llegó a China, viendo el negativo marcado y sin saber si era una condena o una bendición.

-¿Crees que Chenle esté durmiendo? -preguntó Kun en voz baja, retirándose minutos después.

Le miró por sus ojos entreabiertos, cansado y medio dormido.

-No sé, traté de ser silencioso esta vez -contestó entre balbuceos.

Kun soltó una risa baja, sacudiendo la cabeza, y se recostó a su lado.

-¿No vas a empezar a morderme? -preguntó, enarcando una ceja.

Felix le tiró una almohada, gruñendo, pero su amigo sólo comenzó a reírse, la tensión
desapareciendo del aire con sus palabras, y permanecieron en un cómodo silencio. Contrario a la
vez que pasó su celo con Hyunjin, acá su libido y excitación no era grande, con que Kun lo follara
una vez bastaba para calmar a su enloquecido omega.

En el fondo, Felix sabía que en caso de volver a ver a Hyunjin, su omega entraría en un celo
inmediato y haría lo que fuera para tener a su alfa sobre él en todo momento.

Kun se giró, mostrándole un peluche tonto de oso que botaron.

-Este es nuevo -comentó, observando el juguete-, ¿Minghao sigue cortejándote, Felix? ¿Cuándo le
dirás que sí al pobre hombre?

Felix lo miró sin expresión alguna en su rostro, quitándole el peluche.

-No salgo con alfas -dijo con tono helado-, lo sabes bien.

-¿Y qué demonios soy yo? -preguntó Kun, ofendido.

El omega enarcó una ceja.

19
-Un cachorrito, Qian -dijo con falsa dulzura.

Kun golpeó su culo, sacándole un chillido.

-Pero insisto -prosiguió el alfa como si nada-, ¿por qué no sales con él? -hizo una pausa, y antes de
poder detenerlo, le acarició el cuello, sobre su marca-. Tal vez va siendo el momento de…

Lo manoteó, disgustado.

-No la toques -espetó con un gruñido-, y sabes que he acabado con los alfas. No quiero a ningún
alfa que me marque. No quiero someterme a ninguno de ellos -se quedó en silencio unos
segundos-. No le pertenezco a ningún alfa. Me pertenezco a mí mismo.

-Minghao parece un buen alfa, Felix…

-También Hyunjin. También Soobin. Incluso Youngie tenía sus momentos -soltó una risa amarga-.
Creo que tú has sido el único alfa decente que he conocido -Felix lo miró sin temor-, pero aun así
estoy esperando el momento en que me decepciones.

Kun no lució ofendido, sino apenado, casi defraudado.

-¿No es eso triste, Felix? ¿Vivir esperando que te decepcionen?

-No, porque así no voy a llorar cuando lo hagas -se puso de pie, disgustado, y recogió su bata-. Ya
no quiero hablar más de eso.

Antes de que Kun pudiera decirle algo más salió del cuarto yendo al baño, y una vez dentro, miró
su reflejo en el espejo, sus dedos delineando el contorno de sus ojos, pensando en la última vez
que lloró.

Trece años. No lloraba desde hace trece años.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin no sabía cómo era que no estaba colapsando en ese instante, aún más cuando Soojin le
miraba con una expresión triste y necesitada. Quería huir como estuvo haciendo todos esos días,
sin embargo, la chica lo acorraló contra la pared, y no podía alejarse a menos que la empujara.

Y Seungmin podía ser muchas cosas, menos un maleducado.

-Soojin, necesito ir al baño -pidió con amabilidad.

Soojin arrugó el ceño levemente.

-Oppa, miente muy mal -dijo con pena.

20
Seungmin quería reír histéricamente, alejarse tanto como pudiera de allí.

-No le quitaré mucho tiempo, Seungmin oppa -insistió Soojin-, sólo quería pedirle perdón.

Ahora la miró con evidente sorpresa en su rostro, sin comprender un poco lo que estaba
ocurriendo. ¿Por qué la omega debería pedirle perdón? Después de todo, él la estuvo evitando, ¿no
debería pedir perdón él?

-¿Qué? -preguntó, confundido.

Soojin mordió su labio inferior.

-Por mis hermanos. Ellos... -se veía un poco indecisa-, no sabía qué se conocían. Si hubiera sabido
que no se llevaban bien…

Oh, demonios.

¿Cómo decirle a Soojin que él ni siquiera se acordaba de ellos? ¿Cómo decirle que esa última
semana fue un desastre, porque todo estaba contuso en su mente, porque estaba descubriendo
algunas cosas que realmente no quería averiguar? ¿Cómo decirle que los ojos profundos de Chan,
su voz grave y ronca, enviaban escalofríos por su espina dorsal? ¿Cómo decirle que los ojos
astutos y atrayentes de Jeongin lo sacudieron como nunca antes?

No podía decirle eso.

-Soojin.

-Lamento si fueron groseros también -prosiguió Soojin, ignorándolo-, ellos… uh… han cambiado
mucho, oppa.

Seungmin no pudo seguir aguantándolo, así que lo soltó:

-Jeongin es el omega de Chan -dijo-, ¿no son hermanos?

La omega se removió, incómoda.

-Somos adoptados, oppa.

-Oh.

La niña se encogió de hombros, quitándole importancia.

-Pero sobre la marca… -rascó su mejilla, ansiosa-, Chan no tuvo opción. Jeonginie... él. mmm...
Estaba descontrolado y Chan sólo quería protegerlo. Pero ellos se quieren -se apresuró a decir-, de
verdad que sí, sólo que tienen sus roces.

Pareciera que quieren agarrarse a golpes, quiso


21
decir, pero Soojin se veía realmente afectada y Seungmin no quería hacerla sentir mal.

-Está bien, no te preocupes -dijo, buscando tranquilizarla-, de verdad que no pasa nada.

Soojin asintió, retrocediendo unos pasos.

-Prometo no molestarlo más, oppa -agregó con voz dulce, y luego le tendió un papel-, pero
lebdejaré el número de Chan oppa en caso de emergencia.

Abrió su boca para decirle que no era necesario eso, que tampoco tenía que alejarse, pero la chica
sólo le sonrió antes de correr por los pasillos hacia un grupo de chicas, y Seungmin sintió su
estómago pesado porque…

Porque…

Bueno, Seungmin no tenía amigos, pero no era porque todo el mundo lo molestara, sino que
Seungmin lo prefería así: no sabía por qué, pero desde que tenía memoria, era algo huraño y arisco
con las relaciones con los mismos chicos de su edad. Le costaba confiar en las personas, no se
sentía cómodo rodeado de tantas personas, pero por sobre todo…

Por sobre todo, sabía que su abuela se encargaría de alejar sus amistades si sabía que no le
convenían. Su abuela y su mamá.

Recordó brevemente la noche en que la abuela Hwang lo declaró como Heredero de la empresa
familiar, y luego lo obligó a pasar un tiempo con Bae Sumin, una conocida de otra familia que tenía
bajo su mano una compañía, y Seungmin tuvo que ser educado a pesar de notar la sonrisa
incómoda de Sumin. Ambos se conocían desde los trece, podían mantener una conversación
amena y tranquila, pero no había atracción entre ellos, eso era obvio.

Los padres de Sumin querían ese compromiso, su abuela lo quería, incluso su mamá insistía de
vez en cuando, pero, afortunadamente, su papá se negaba a ello.

Los escuchó pelear una vez sobre eso.

-¡No permitiré que le arruinen la vida a Seungmin como me la jodieron a mí!

Era algo ofensivo si lo pensaba fríamente, pero también se sentía aliviado de que su papá no
estuviera de acuerdo.

Seungmin sabía que si tenía novia o novio, y su abuela no estaba de acuerdo, todo el mundo iba a
enloquecer. Así que, aunque quisiera detener a Soojin para decirle que fueran amigos, sabía que lo
mejor era no hacerlo, porque no quería que la chica lo pasara mal.

Suspirando, Seungmin caminó hacia el salón de clases otra vez, esperando que el día sólo
mejorara en algún momento.

Pero, por supuesto, eso no ocurrió.

22
No cuando, luego de la cena, y mientras terminaba de hacer su tarea, escuchó a sus papás pelear.

Para su fortuna, ese día Yongsun fue a quedarse a dormir con una amiga, así que no debía
preocuparse de que escuchara cosas que podrían afectarle más de lo debido. Sin embargo, eso no
evitó que se pusiera de pie, saliendo del cuarto, y se acercara a la escalera para poder oír con
mejor claridad.

-¿Qué mierda estás diciendo? -preguntó su papá con tono trío.

Hubo un pequeño silencio.

-Hyunjin, si me marcas y tenemos otro niño, estoy segura que…

Su papá soltó una risa despectiva, burlona.

-Debes estar bromeando, Chaewon -escupió con desprecio-, ¿tú crees que yo pienso follarte con el
asco que me das?

Seungmin quería meterse, quería defender a su mamá, pero se quedó quieto cuando ella volvió a
hablar con voz dura:

-¿Por qué piensas serle fiel a Felix si él de seguro debe estar follando con otros alfas?

Sintió su estómago pesado, y recordó brevemente la carta que tenía en el fondo de su escritorio.
No fue capaz de leerla, pero tampoco de devolverla a su lugar.

-Felix todavía tiene mi marca -espetó Hyunjin, y retrocedió cuando lo vio avanzar por el pasillo
hacia la puerta de salida-. ¿Por qué no mejor vas a abrirte de piernas con mi mamá o con Soobin?
Estoy seguro de que cualquiera puede dejarte preñada otra vez y lo haces pasar por mío como
hiciste antes, ¿no es así?

-¡Hyunjin!

Seungmin corrió hacia su cuarto, su respiración entrecortada debido a las últimas palabras de su
papá, sintiendo su cuerpo sacudiéndose por temblores e incapaz de controlarse.

¿De qué estaba hablando su papá? ¿Acaso Yongsun…? ¿O él…?

Mierda, mierda, ¿qué estaba ocurriendo?

Se repitió cientos de veces que no quería saber la verdad, que no quería averiguarlo porque
prefería vivir en la ignorancia, pero, a esas alturas, no se veía capaz de seguir comportándose
como un ciego, no cuando toda la ilusión de su familia se estaba desmoronando poco a poco.

Seungmin necesitaba saber la verdad.

23
Por eso, horas más tarde, aprovechando que su mamá se fue a dormir y su papá seguía fuera (con
toda probabilidad emborrachándose), se deslizó por el pasillo a oscuras, hacia la oficina de su
papá.

Luego de forcejear un instante, logró entrar otra vez, pero ahora se dirigió directamente a la
computadora que estaba sobre la mesa, encendiéndola y suspirando por el alivio al ver que no
tenía contraseña.

No, por supuesto que no la tendría, ¿Quién iba a meterse ahí de todas formas? Su papá fue claro
en sus advertencias: prohibido entrar allí en cualquier momento, a menos que quisiera ganarse una
buena tunda.

El fondo de pantalla era el típico paisaje de un parque, pero se movió rápidamente a través de la
ventana, y comenzó a hurgar en las carpetas que había en el Escritorio. Arrugó el ceño mientras
informes del trabajo que poco podían importarle, sin embargo, luego de buscar por cerca de media
hora, se quedó mirando las fotografías al interior de una carpeta. Reconoció en las miniaturas el
rostro de Felix y el de su papá, íntimos, cercanos, compartiendo un espacio que jamás compartió
con su mamá, y bajó hasta el final, encontrando más miniaturas pero ahora de vídeos.

Seungmin mordió su labio inferior y apretó el primero para sacarlo inmediatamente, su rostro
tornándose rojo al notar que…

Oh, mierda, ¿por qué su papá tenía vídeos porno caseros con ese omega?

¡Él definitivamente no quería eso!

Observó con más detenimiento las miniaturas, y decidiendo que quizás esa no contenía imágenes
que lo iban a perturbar, apretó el vídeo.

Era el jardín.

Su estómago dio un vuelco cuando lo reconoció pero se veía distinto también: mejor cuidado, más
amplio, más… más…

Más familiar.

Y allí estaba Felix, de rodillas, regando un rosal con una expresión de concentración.

La cámara se movió y Felix se giró, sus ojos cálidos mirando hacia la pantalla.

-¿Qué estás haciendo, Hyunjin? -preguntó, y notó tanto cariño y amor en su voz, que no pudo evitar
perder el color de su cara.

Porque era la misma voz que hablaba en sus sueños.

-Te admiro -la voz de su padre contestó fuera de cámara, y Seungmin no se dio cuenta hasta ese
momento que estaba llorando, porque nunca escuchó ese tono en su padre-. Es que eres muy
precioso, Felix.
24
Observó cómo las mejillas de Felix se tornaron rojas y se reía de forma estruendosa.

-¿Qué quieres, Hyunjin? -insistió, acercándose.

-A ti -respondió su papá-, a ti para siempre.

Felix sacudió su cabeza, sentándose frente a la cámara, y le devolvió una mirada enamorada.

-Pero si ya me tienes -sus dedos acariciaron una marca en su cuello-, soy tuyo para siempre.

- Pues dile eso al mocoso endemonia-

-¡No! ¡Mami mía!

Entonces, Seungmin se vio a sí mismo en pantalla.

Más pequeño, más gordito, más sonriente.

Un pequeño niño que apareció tambaleándose en pantalla hasta abrazar a Felix por el cuello,
mirando más allá de la cámara, hacia Hyunjin, con una expresión de tierno enojo.

-¡Papá feo! ¡Feooooooooooo!

-¿Quieres volar, enano? -amenazó su papá.

-Mami 'e Minnie.

Felix sólo se rió, abrazándolo y arrullándolo en sus brazos, y Seungmin casi pudo sentir los brazos
de Felix sobre sus hombros, acurrucándolo contra su pecho y liberando feromonas maternas.

-Mamá siempre será de Minnie y Minnie será siempre de mamá -dijo Felix, sonriendo.

Escuchó la maldición baja de su padre a través del vídeo.

Entonces, un portazo resonó en el primer piso.

Seungmin se puso de pie, espantado, sintiendo su rostro húmedo por las lágrimas, y torpemente
cerró todas las ventanas, apagando el computador antes de salir corriendo del cuarto, jadeando,
hipando, y encerrándose en su habitación mientras cubría su boca con ambas manos.

Tenía que dormir en ese instante, tenía que acostarse y procesar todo lo que estaba pasando, tenía
que-

Se movió a través del cuarto, sin dejar de sollozar, y abrió el cajón sacando la carta. La bendita
carta.

Ya sin importarle nada, la desplegó frente a sus ojos.


25
Hyunjin:

Si estás leyendo esto, es porque ya me encuentro lejos, muy lejos, tan lejos que espero que tu alfa
sea incapaz de localizarme para siempre.

Lamento si he sonado duro. Lamento haber desaparecido sin más. Lamento haberme ido sin decir
adiós. Lamento haber dejado a Seungmin atrás.

Pero tiene razón. Chaewon tiene razón. De alguna triste forma, a pesar de todo el odio, hay una parte
mía que puede comprender el actuar de Chaewon porque ella es omega al igual que yo. Porque ella
tiene los mismos miedos que todos los omegas tenemos de no ser nadie en la vida y limitarnos a no
ser nada más que animales de cría para el resto de las personas. Porque ella sabe lo que es ser
mirado en menos por el resto y fingir que no te afecta cuando en realidad algo parece morir cada día
un poquito más. Si Chaewon ha actuado así, es porque la sociedad en la que estamos la ha obligado
a eso.

Pero eso no justifica sus acciones.

He descubierto que no importa cuánto me aleje, ella seguirá queriendo verme destrozado, y he
decidido irme por eso. Si permanecía en el mismo lugar que ella, Chaewon iba a asegurarse de que
terminara siendo devorado por todos los alfas posible sólo para su satisfacción personal, y soy lo
suficientemente inteligente como para rendirme cuando mi poca integridad personal está en peligro.

Habría querido llevarme a Seungmin conmigo, pero tú y yo sabemos que eso no es posible. Como
ahora tiene tu apellido, iba a necesitar tu autorización para sacarlo del país, y tengo bastante claro
que no ibas a otorgarme eso porque además Chaewon está encaprichado con él.

Así que Hyunjin, tienes que jurarme que lo vas a proteger con tu vida. Seungmin es lo único bueno
que he hecho en esta vida y si él llega a morir, Hyunjin, yo también me muero. Puedes marcar a otro
omega, creo que seré capaz de soportarlo, pero si algo le pasa a Seungmin, entonces mi vida habrá
acabado.

Promételo, Hyunjin.

Y dile que lo amo. Dile que mamá lo ama, tienes que decírselo todos los días, y tienes que entregarle
las cartas que le escribiré a futuro. Y tienes que pedirle perdón de mi parte y rogar que sea capaz de
perdonarme por haberlo dejado solo. Por no haber sido capaz de protegerlo. Pero es por su bien,
aunque eso no me consuele por completo.

Y te amo, Hyunjin, te amo a pesar de todo, pero una parte en mi interior también te odia, y lo siento
por eso, pero no puedo evitarlo.

Pero a pesar de todo esto, gracias.

Gracias por haberme amado a pesar de ser un desastre.

Gracias por haberme amado cuando nadie antes lo hizo.


26
Gracias por haberme amado hasta el punto de que fui realmente feliz por un tiempo.

Gracias, Hyunjin.

Con amor, Felix.

Seungmin estaba llorando sin control alguno para ese momento, sentado en el suelo y tratando de
ahogar los gemidos de dolor, de confusión, de pena, que morían por salir de sus labios. Tratando
de no ceder al pánico, al miedo, a la rabia y a la tristeza.

Él… Su mamá…

Mierda…

-¡CHAEWON!

Se sobresaltó cuando escuchó el grito furioso de su papá, un tono alfa que demandaba una
respuesta, y Seungmin comprendió entonces por qué todo el mundo parecía tenerle miedo a
Hyunjin, en especial su mamá.

Se arrastró hacia la puerta, escuchando los furiosos pasos de su papá por el pasillo, hacia la
habitación matrimonial.

Seungmin abrió la puerta, notando entonces que su papá salió de la oficina. Que los cajones
estaban en el suelo y los papeles desparramados.

La carta.

Miró el papel en sus manos y se puso de pie.

-¿Qué ocurre? -escuchó la voz chillona de Chaewon.

-¡La carta! ¡Dónde está la jodida carta! -gritó su papá con ira.

Seungmin se asomó en el cuarto, viendo a Chaewon acorralada contra la pared, con Hyunjin
tomándola del cuello con fuerza.

-¿De qué... carta hablas? -sollozó Chaewon.

-¡No te hagas la perra inocente, puta asquerosa! -gritó su papá, sacudiéndola-. ¡La carta de Felix!
¡Dónde mierda la tienes!

-¡Hyunjin!

-¡Si no me las das ahora mismo yo-!

-Yo la tengo.
27
Su voz fue apenas un temblor.

Hyunjin soltó a Chaewon, pero no se giró. Chaewon cayó al suelo, jadeante, acariciando su cuello, y
levantó la vista con espanto. Seungmin le devolvió la mirada, sin embargo, no se movió.

Su papá se giró, su rostro pálido como un fantasma, sus manos temblando, y Seungmin levantó la
carta.

-Devuélvemela, Seungmin -dijo con voz suave Hyunjin.

-¿Es cierto? -preguntó, dando un paso con titubeo-. ¿Yo… yo no soy hijo de mamá?

-Seungmin, por favor, por favor, estás confundido, no digas esas cosas, por favor… -balbuceó
Chaewon con los ojos llenos de lágrimas.

Pero Seungmin la ignoró, mirando a su papá directamente.

Hyunjin tomó aire.

-Quería decírtelo -murmuró en voz baja Hyunjin-, pero Chaewon y mi madre me obligaron a no
hacerlo.

Seungmin sintió su garganta apretada.

-¡No! ¡Seungmin es mi hijo! -gritó Chaewon- ¡Yo lo crié, yo lo vi crecer, yo le he estado dando amor
todos estos años!

-¡Cállate, maldita sea! -espetó Hyunjin-. ¡¿Tu hijo?! ¡¿Tu maldito hijo?! ¡Se lo quitaste a Felix, esa es
la jodida verdad!

-¡Hyunjin!

Hyunjin se giró hacia Seungmin con los ojos llenos de lágrimas.

-¿Quieres saber la verdad, Seungmin? -preguntó, pero no esperó una respuesta de parte del menor-.
Chaewon y Felix son hermanos.

Seungmin hipó y frotó sus ojos queriendo alejar las lágrimas, pero en ese instante era imposible,
no cuando estaba sintiendo cómo todo se volvía un desastre.

-Por favor, por favor, Hyunjin... -lloró Chaewon.

-Felix era mi omega -prosiguió Hyunjin-, y tú eras su hijo. Yo... yo los conocí cuando me mudé aquí,
porque él era mi vecino.

El menor le miró, sollozando.

28
-¿Tampoco eres mi papá? -preguntó, aturdido.

Hyunjin sacudió su cabeza.

-No, pero le dije a Felix que lo sería para ti -dijo, ignorando las súplicas de Chaewon-. Felix tenía
sólo dieciocho años y perdió a su alfa en un accidente, pero te tenía a ti y tú... tú eras todo para él.

Seungmin no quería seguir escuchando, pero sabía que era necesario saber toda la verdad, por
mucho que lo destrozara.

-Le dije que sería su alfa, le dije que... que engañaríamos a todo el mundo y yo te daría mi apellido y
así no tendrías que morir.

Porque el omega no podía conservar a su bebé de un alfa anterior ya que así era la dura ley de la
vida. Entrégate a tu nuevo alfa, olvida todo el pasado, deshazte de todos tus errores anteriores. Sé
un buen omega y complace a tu alfa en todo.

-Pero mi madre no quería a Felix, ella quería que me casara con Chaewon -escupió Hyunjin-, y
Chaewon odiaba a Felix -soltó una risa amarga, derrotada-. ¿Sabes qué quería hacer Chaewon con
tu mamá, Seungmin? ¿Sabes qué quería hacer con Felix?

Sollozó con más fuerza.

-¡Hyunjin, te lo ruego!

-¡Quería prostituirlo! -espetó Hyunjin, mirando furiosamente a Chaewon-. ¡Quería que cientos de
alfas lo violaran sólo para humillarlo, para convertirlo en su diversión personal! -se giró hacia
Seungmin, llorando-. Y Felix tuvo que irse, porque tenía que huir de su cruel e inhumana hermana,
porque sabía que ella no lo dejaría en paz.

-¡Basta, Hyunjin, basta!

Chaewon, con los ojos rojos por el llanto, hipando descontroladamente, se puso de pie y le dio una
bofetada al alfa, pero Hyunjin apenas se inmutó, sólo le agarró la mano y apretó su muñeca.

Seungmin los observaba en asfixiante silencio mientras sentía cómo el agujero en su pecho se
hacía más y más grande, recordando las palabras en la carta, el temor que se leía, el mensaje que…

-¿Él... -preguntó con voz ahogada, pero llamando su atención -, me... me envió ca-cartas…?

Hyunjin miró a Seungmin, aturdido, sacudiendo su cabeza.

-Felix... él no…

Pero Seungmin lo ignoró, mirando a su mamá. No, a su tía. A su tía Chaewon.

Algo hizo click: siempre se sintió extraño llamarla mamá, pero algo parecía encajar dolorosamente
ahora.
29
Ella no le miraba, sin dejar de llorar.

Tomó aire, dando un paso.

-Mis cartas -pidió en voz baja, suplicante.

Chaewon sollozó con más fuerza.

-Tú eres mi hijo.

Pero no se sentía correcto, no se sentía bien.

Seungmin tembló, sin embargo, ahora no era por la pena, sino por la rabia y la ira.

Catorce años viviendo una mentira, catorce años creyendo algo que no era verdad, catorce años
fingiendo que su familia estaba bien y estarían juntos para siempre.

Catorce años en los que pudieron decirle toda la verdad, pero prefirieron mentirle a la cara.

Alcanzó a Chaewon, tomándola de la muñeca y tirando de ella.

- Mis cartas, dame mis cartas -exigió furioso, y la mujer sacudió la cabeza.

-¡Felix no es tu mamá, él se fue y te dejó! -gritó Chaewon con dolor en su voz-. Seungmin, por favor,
por favor.

-Las cartas -insistió Seungmin, y luego bajó su voz-, te lo ruego, por favor.

Chaewon tiró de su brazo, soltándose, pero se observaron en silencio unos segundos que
parecieron eternos.

Finalmente se movió, caminando hacia su armario, y lo abrió.

Allí, en el fondo, había una pequeña caja desgastada que Chaewon sacó y dejó sobre la cama.

-Todas las cartas -murmuró, derrotada-, desde que se marchó hasta ayer.

Seungmin observó la cajita, aturdido, y vio papel amarillo, desgastado, al interior de ella. ¿Cuántas
cartas debían existir en su interior?

La agarró y pegó a su pecho, su corazón latiendo desbocadamente.

Mamá, mamá, mamá..., parecía murmurar una voz en su interior. Retrocedió.

-Todo este tiempo -dijo Hyunjin con tono lento, calmo-, Felix estuvo enviando sus cartas, y tú… ¿Tú
las escondías? -Chaewon desvió la vista-. Mierda, voy a matarte…

30
La mujer pareció estallar en ese instante.

-¡Esa puta no va a quitarme lo que con tanto esfuerzo logré! -gritó, furiosa-. ¡Ese bastardo puede
morirse! -miró a Seungmin-. ¡Y si se atreve a volver, te lo prometo, Hyunjin, lo mataré frente a ti!

No fue Hyunjin quién la empujó contra la pared.

No, fue Seungmin quién se movió de forma innata, agarrando a Chaewon del cuello y tirando de
ella, gruñendo en voz baja. Su instinto alfa salió a flote, diciéndole que no debía permitir que Felix
fuera ofendido en su presencia.

-No lo tocarás -dijo con rabia-, no vas a tocar a mamá.

Chaewon le miró, atónita, sollozando.

-¡No es tu mamá! ¡Esa zorra no es tu mamá! Yo lo soy, Seungmin.

Volvió a gruñir, pero antes de poder decir algo, Hyunjin lo tomó del brazo alejándolo.

Seungmin no lo escuchó, por el contrario, se volteó y golpeó al alfa en la mejilla, haciendo que
Hyunjin se alejara no por el dolor, sino por la sorpresa.

-¡No me toques! -espetó con tono quebrado-. Se supone que... que mamá era tu omega, tú... tú
debías protegerlo, pero... -hipó, retrocediendo, aferrándose a la caja-. Tú lo rompiste, si mamá se
fue es… es por tu culpa.

Hyunjin no lo negó.

Seungmin lo miró una última vez y dirigió después sus ojos hacia Chaewon, que seguía
sollozando. Se dio media vuelta, saliendo de allí corriendo e ignorando los gritos de la mujer.

Corrió saliendo de esa fría casa, alejándose de aquel lugar, sintiendo sus mejillas encharcadas por
las lágrimas, el frío de la noche calando en sus huesos, y no se detuvo sino hasta que sintió dolor
punzante en su costado.

Sólo entonces Seungmin marcó un número.

31
CAP3.
La motocicleta de Chan se detuvo frente a él, y Seungmin sintió alivio de que el mayor estuviera
sólo en ese instante, porque no sabría cómo reaccionaría si también iba a buscarlo con Jeongin.

El alfa frente a él se quitó el casco, su cabello desordenado cayendo sobre sus ojos, y Seungmin
sintió deseos de pasar sus dedos por entremedio de su pelo.

Por supuesto, se contuvo.

-¿Necesitas un aventón para tu casa? -preguntó Chan sonriendo, ofreciéndole el casco.

Seungmin lo tomó, poniéndoselo, y subió detrás de Chan, abrazándolo por la cintura, el masculino
olor alfa envolviéndolo.

Seungmin no sabía a qué olía él, no podía adivinar su aroma, pero esperaba que no fuera algo tan
fuerte como el olor de Chan, porque él inmediatamente quedó un poco aturdido cuando el aroma
de cuero y pino lo llenaron.

-¿Puedo pasar la noche en tu casa, por favor? -preguntó en voz baja.

Chan pareció tensarse unos segundos, sin embargo, luego relajó sus hombros y encendió la moto.

-Tus deseos son órdenes, Minnie.

Cerró sus ojos cuando el apodo envió una ola de calor por su espina dorsal, y se aferró al cuerpo
de Chan apenas partió, apretando contra su cuerpo la cajita con las cartas.

Minutos después Chan se estacionó fuera de un conjunto departamental, por lo que Seungmin se
bajó y esperó al alfa para que lo guiara a su hogar.

-Vivo solo -comentó Chan en el ascensor-, bueno, con Jeongin -se removió, nervioso-. Sobre lo del
otro día, me disculpo por él.

Seungmin le miró, asintiendo.

-No importa -contestó, restándole importancia.

Chan rascó su mejilla, sin decir otra cosa, y cuando las puertas del ascensor se abrieron salió
hacia la derecha, deteniéndose delante de una puerta.

Seungmin le siguió, avergonzado, pero sin saber exactamente el porqué.

El más alto abrió, quedándose quieto.

Seungmin sintió que se ahogaba cuando un olor suave, como loción de bebé, llegó a su nariz.

32
-¿Chan? -se oyó una voz viniendo del interior-. Estoy aburrido, Chanie, ¿por qué no vienes y me
follas?

Sentía de pronto sus mejillas coloradas, en especial cuando los ojos de Chan se dilataron.

-Mierda, Jeongin, ve a ponerte algo de ropa -ordenó Chan, entrando.

-¿Por qué? ¿Sigues enojado conmigo? Anda, prometo… -Jeongin se enderezó cuando Seungmin
apareció también, sin mirarlo a los ojos-. Oh -el omega bajó un poco la camisa blanca y larga que
llevaba, ocultando su ropa interior-, bueno, si quieres un trío…

-¡Jeongin!

El omega soltó un resoplido, poniéndose de pie, y marchándose al cuarto mientras murmuraba por
lo bajo.

Chan dejó las llaves de la moto sobre la mesita junto a su casco, frustrado y molesto, y Seungmin
cerró la puerta detrás de él, sin saber qué hacer exactamente.

-¿Quieres un café? -ofreció Chan, yendo a la cocina americana.

Seungmin sacudió su cabeza, nervioso, y Chan le miró unos segundos. Luego, abrió el refrigerador
y sacó dos cervezas, ofreciéndole una en silencio.

El más pequeño miró la lata, parpadeando.

-Soy menor de edad -dijo, pero agarró la cerveza.

Chan se encogió de hombros.

-Sí, pero tienes cara de mierda -contestó honestamente-. Anda, siéntate.

Seungmin obedeció acomodándose en el sofá mientras Chan se sentaba frente a él, suspirando.

Hubo un extraño silencio entre ellos, no incómodo, pero sí raro. Por un lado, Seungmin se sentía
aturdido todavía, tratando de procesar toda la información que le fue soltada de sopetón en las
últimas horas. Se forzó a olvidar los ojos llenos de lágrimas de Chaewon, la voz destrozada de
Hyunjin, la verdad cayendo sobre su cuerpo como una roca, pesada y difícil de quitar.

Observó la cajita en sus manos, sintiendo cómo sus dedos picaban, y tragó saliva.

Bajo la atenta mirada de Chan, sacó la primera carta, la que parecía ser más reciente, y la abrió.

Querido Seungmin:

¿Cómo estás, bebé precioso? Sé que ya no eres un bebé, pero de seguro debes ser el chico más
guapo del mundo entero. Aun así, aunque no te guste, tú siempre serás mi bebé, así que tendrás que
soportar que te siga llamando de esa forma hasta que muera, Minnie.
33
Ya has comenzado un nuevo año escolar y espero que te vaya muy bien, eres un chico muy
inteligente, lo sé, y también imagino que debes tener a algún o alguna pretendiente por allí, después
de todo, siempre has sido precioso, no como yo, que he sido siempre un desastre.

Espero que tu padre esté muy bien también y no siga tan gruñón, ¿ves que siempre anda de mal
humor? Parece una mezcla de un gatito enfurruñado y un oso panda por lo dormilón que es.

La situación aquí está algo tensa, ya debes saberlo por las noticias, pero espero que pronto se
solucione todo.

No tengo nada más qué decir por hoy día, he tenido una semana algo aburrida, en la biblioteca no ha
pasado nada nuevo, así que me despido por hoy, Minnie.

Te ama, mamá.

Sus manos temblaron al leer la última frase y dobló la carta con cuidado.

Luego, rebuscó y sacó una más vieja.

Hola hermoso bebé, espero que hayas tenido un lindo día hoy, ¡es tu cumpleaños! Ya tienes ocho
añitos, estás tan grande, mi vida. Me habría encantado enviarte algún regalo, cachorrito, pero pesa
demasiado y no tengo el dinero suficiente como para enviar un paquete de un país a otro. Espero
que puedas disculparme, mi vida.

Te extraño mucho, Minnie, todo el mundo me ha dicho que esto se irá haciendo más fácil a medida
que pase el tiempo, pero siento que es todo lo contrario, siento que se está haciendo más difícil.
¿Puedes creer que casi no recuerdo tu rostro? Casi no recuerdo tus ojitos cerrados por la risa, tus
mejillitas rechonchas, tu sonrisa escandalosa.

¿Cómo serás ahora? Estoy seguro de que debes ser hermoso.

Minnie, mi vida, ¿puedo volver a pedirte un favor? Sé que ya debes estar cansado a estas alturas,
pero por favor, ¿podrías enviarme una fotografía tuya?

Entenderé si no quieres, no te preocupes, no voy a enojarme contigo, así como tampoco me he


enojado porque no has contestado mis cartas, pero me haría muy feliz que lo hicieras, Minnie.

Bueno, en fin, lamento haber escrito palabras tan deprimentes, no quiero arruinar tu cumpleaños.
Ojalá papá te haya comprado muchos regalos y haya sido un lindo día.

Te amo.

Mamá.

Seungmin trató de imaginarse a Felix escribiendo esa carta años atrás, sentado sin nadie a su
lado, rogando por una fotografía de su hijo, sin recibir respuesta alguna, y antes de darse cuenta
estaba llorando otra vez, sintiendo cómo su corazón se quebraba.

34
Su mamá -su verdadera mamá- le estuvo enviando cartas en todo momento, sin cansarse, sin
importarle si no recibía respuesta alguna, y volvió a sollozar.

Limpió sus ojos, levantando la vista, chocando con la tranquila mirada de Chan, y recordó sus
palabras.

-Chan -murmuró, llamando su atención-, tú… ¿Tú recuerdas a mi mamá?

El alfa frente a él arrugó los labios levemente, asintiendo, pero antes de poder hablar otra vez,
levantó la vista y rodó los ojos.

-¿Qué está ocurriendo aquí? -preguntó Jeongin, entrando.

Seungmin observó las piernas desnudas del omega, vistiendo un short junto con esa maldita
camisa blanca.

-Jeonginie -llamó la atención Chan-, ¿recuerdas a tío Lix?

El rostro de Jeongin se iluminó, una sonrisa enorme extendiéndose por su rostro, mostrando sus
dientes, y Seungmin tuvo que desviar la vista.

-¿A tío Lix? Claro que sí -dijo Jeongin-, siempre nos dejaba jugar contigo, Minnie -el omega lo miró
con falso disgusto-. Tú siempre hacías trampa en todos los juegos, Minnie.

Seungmin mordió su labio inferior, apenado porque no podía recordar nada, y menos relacionarlo
con recuerdos viejos porque no tuvo amigos en su infancia.

-Tío Lix nos hacía reír mucho -prosiguió Jeongin-, también jugaba con nosotros y nos bailaba
canciones tontas -la sonrisa del omega se tambaleó-. ¿Por qué lo preguntas, Minnie?

El alfa bajó la vista.

-No lo recuerdo -dijo con voz suave-, no recuerdo a mamá -su tono tembló-. Él... él se fue hace
catorce años y no lo he visto más.

Chan se atragantó con la cerveza, mientras Jeongin parpadeaba por la sorpresa.

-¿Qué? -farfulló Chan.

Seungmin se abrazó, temblando.

-Yo no sé... -tomó aire, tratando de explicarse-. Yo creía que... Me hicieron creer que mi mamá era...
era Lee Chaewon, su hermana, pero... Ella está casada con papá y... y no había nadie más y…

-Espera -Jongin se enderezó-, ¿Chaewon? -Su voz se volvió furiosa-. ¿Esa perra?

-Jeongin... -murmuró Chan.

35
-¡Por la culpa de esa bastarda nos tuvimos que mudar! -espetó Jeongin enojado, mirando a su
hermanastro-. ¡No me mires así, Chan, lo sabes bien! ¡Mierda!

-¡Carajo, Jeongin, ¿puedes callarte unos segundos?!

-¡Vete a la mierda, Chan! ¡Esa perra casi arruina el matrimonio de nuestros padres!

Chan apretó sus labios. Y luego habló:

-Ve al cuarto a hacer la cama, Jeongin y no regreses hasta que estés calmado.

Seungmin sintió un escalofrío cuando Chan habló con su voz alfa, todo demandante y exigente, sin
permitirle protestar. Eran contadas las veces que vio a algún alfa hacer uso de aquella voz, y
seguía sin gustarle porque podía ver cómo el omega se encogía por el miedo, sin poder reclamar
por verse obligado a hacer algo que no deseaba.

Jeongin se tensó, su expresión llena de humillación y, soltando maldiciones en voz baja, volvió a
marcharse con rabia.

Chan se giró, mirando a Seungmin de reojo.

-Lo siento -se disculpó-, Jeongin es... -rascó su brazo-. Desde que se reveló como omega que
Jeongin no tiene control.

Seungmin observó la expresión de Chan, aclarando su garganta.

-¿No lo esperaban?

El alfa frente a él sonrió amargamente.

-No, claro que no, Jeongin tuvo que haber sido alfa -los ojos del mayor se posaron sobre él-, así
como tú debiste ser omega, ¿no, Minnie?

Se tensó, apretando su mandíbula, recordando los ojos sorprendidos de todo el mundo cuando, al
cumplir los doce años, no tuvo ningún celo, pero sí liberó un olor envolvente y duro que anunciaba
su nueva condición.

-Para todo el mundo fue una sorpresa -admitió Seungmin.

Chan asintió.

-Mi olor era demasiado fuerte -dijo el alfa-, y cubría el olor de Jeongin, y cómo estábamos todo el
día juntos era fácil pensar que los dos seríamos alfas -Chan mordió su labio inferior-. A Jeongin no
le hizo gracia alguna cuando llegó su celo, se enojó con todo el mundo e inevitablemente nos
alejamos -tragó saliva, su boca seca-. El... él quería demostrarle a todos que no importaba que
fuera omega, podía hacer las mismas cosas y merecía el mismo trato que los alfas teníamos.

- Pues lo tiene -replicó Seungmin, sin poder evitarlo.


36
Chan asintió, aunque sus ojos estaban llenos de pena.

-Claro que sí, Seungmin, pero no todo el mundo piensa igual que tú -Chan suspiró, acariciando su
frente-. Jeongin entró en celo cuando tenía dieciséis años en medio de una fiesta y todos los alfas
allí enloquecieron porque querían marcarlo. Así que tuve que actuar antes de que eso ocurriera y…
bueno…

- Lo marcaste -completó Seungmin.

-Jeongin no estuvo feliz tampoco -agregó Chan-, pero no es malo, sólo algo caprichoso.

Otro silencio entre ellos, pesado y un poco incómodo.

Jeongin apareció cargando ropa en sus brazos, molesto y enojado todavía, murmurando groserías
por lo bajo, cruzando hacia la pequeña habitación donde tenían la lavadora.

Chan lo miró con una sonrisa perezosa y le guiñó el ojo a Seungmin.

-Finge odiarme -declaró en voz baja-, pero en el fondo me quiere, mira.

Cuando Jeongin volvió, enfurruñado, Chan suspiró acariciando su cuello.

-Mierda, me siento tenso -comentó como si nada.

Jeongin miró a Chan con el ceño arrugado, moviéndose, manoteando su mano y comenzando a
masajear su espalda.

-Es porque duermes horriblemente mal y te encorvas cuando te sientas, ¿cuántas veces te lo he
dicho, idiota?

Chan se rió por lo bajo, moviéndose, y palmeó el asiento a su lado.

-¿Por qué no te recuestas a mi lado, bebé?

Jeongin empujó sus manos, fastidiado, pero obedeció y apoyó sus piernas sobre los muslos de
Chan. Recostó su cabeza en la almohada, mirando a Seungmin.

- Lamento lo que dije sobre Chaewon -dijo Jeongin-, no quise… uh. No tuve que dejar que mi rabia
me cegara.

Seungmin sacudió su cabeza, asintiendo.

-No te preocupes -contestó con tono amable-, supongo que ella... Ella no ha sido una buena
persona.

Pero te crió. Estuvo a tu lado todo este tiempo. Fue una madre para ti.

37
Sí, fue una madre porque te alejó de tu verdadera mamá.

-¿Seungmin? -preguntó Jeongin con tono tímido.

Lo miró, inquisitivo.

-Tío Lix te quería mucho -contestó en voz baja-. De verdad que sí. Cuando llorabas, él era el único
que podía calmarte.

Cerró sus ojos un momento, recordando todas esas veces que lloró antes en la soledad de su
cuarto, sin nadie a su alrededor porque nadie era capaz de consolarlo, ni siquiera su papá. Lloraba
hasta quedarse dormido, y cuando eso ocurría, solía soñar con Felix.

Chan mordió su labio inferior, sus dedos acariciando las desnudas piernas de Jeongin, causando
que soltara leves feromonas.

-Necesitas relajarte y dormir -dijo entonces Chan.

Seungmin lo contempló en silencio, sus ojos desviándose segundos después a la piel expuesta de
Jeongin, y se sintió algo culpable porque estaba mirando al omega de un alta que decía ser su
amigo.

Se sentía tan extraño al lado de esos dos chicos.

Chan le sonrió de forma cuadrada, divertido.

-¿Sabías que Jeongin estaba enamorado de ti? -dijo de pronto, en voz baja suave y persuasiva.

Jeongin le contempló con incredulidad, sus mejillas coloreándose, para luego soltar un gemido
bajo cuando los dedos de Chan subieron a sus muslos.

-Ch-Chan…

-Bueno, yo también lo estaba -prosiguió Chan, sin vergüenza alguna-, ambos creíamos que serías
un omega, Minnie, así que nos decíamos que, cuando fueras más grande, los dos te
compartiríamos.

Seungmin parpadeó, sus ojos abiertos y expresivos, sintiendo de pronto su pantalón apretado.
Observó cómo la mano de Chan se metía ahora bajo la tela del short, Jeongin gimoteando en voz
baja.

Bueno, ¿qué mierda?

-A mí no me molestaría compartir a Jeongin contigo -agregó Chan-, ¿qué dices tú, bebé? ¿Por qué
no le dices a Seungmin que quieres que te folle?

Jeongin jadeó, mirando a Seungmin por sus ojos entrecerrados, separando sus piernas mientras la
mano de Chan no dejaba de acariciarlo, la parte delantera de su short con una mancha oscura.
38
-Se-Seungmin... -gimió Jeongin, moviendo sus caderas-, te ne-necesito…

Seungmin observó la escena sin moverse.

-Perverso -masculló Seungmin, mirando a Chan, que sonrió ampliamente.

-No digas eso, Minnie -se rió Chan, su mano moviéndose para bajar el short de Jeongin-, ¿no es
más sucio de tu parte que quieras que yo te folle?

Seungmin se puso colorado, moviendo su boca para tratar de negarlo de alguna forma, sin
embargo, no pudo hacerlo cuando Chan le quitó por completo el short a Jeongin, juntando sus
piernas, y tirando de ellas contra su cuerpo, levantando su culo.

Antes de poder decir algo, vio como Chan metía dos dedos por el ano de Jeongin arrancándole un
fuerte gemido, su polla erecta y goteante.

Mordió su labio inferior, luchando para no tocarse.

-Ahora, imagínalo… -Chan le estaba mirando directamente mientras metía y sacaba los dedos del
trasero de Jeongin haciéndolo gemir, su mano húmeda por la lubricación natural del omega-,
imagina lo necesitado que estarías mientras te follo, Seungmin. Imagina a Jeongin bajo tuyo, en
cuatro, follándolo, mientras yo te follo. ¿No te parece sucio?

-Chan… po-por favor… -murmuró Jeongin, aunque miraba a Seungmin.

-¿Qué quieres, bebé? -preguntó Chan como si nada, sin dejar de mover sus largos dedos en su
interior, acelerando el movimiento de su mano.

-Co-correrme... -balbuceó, necesitado.

-Ah, pero Jeonginnie... -Chan sacudió la cabeza-, bueno, te dejaré correrte sólo si le dices a
Seungmin lo que me dijiste a mí anoche.

Jeongin cubrió su rostro con ambas manos, avergonzado, sin dejar de gemir.

Entre balbuceos, Jeongin contestó:

-Que me marquen -jadeó sollozante-, que los dos me marquen.

Seungmin se corrió sin tocarse, viendo a Jeongin alcanzar el orgasmo cuando Chan le dio una
palmada en su culo.

Chan quitó su mano del interior del culo de Jeongin, tranquilo, y terminó por enarcar una ceja.

-¿Funcionó para relajarte, Minnie? -preguntó como si nada.

Seungmin no pudo evitarlo en ese instante: soltó una risa nerviosa, aturdido.
39
-¿Hacen eso con todos sus invitados? -preguntó, sacudiendo su cabeza.

Jeongin soltó un quejido.

-No, sólo contigo -contestó el omega.

Seungmin no sabía cómo sentirse exactamente.

-Anda, bebé -dijo Chan, poniéndose de pie-, lleva a Seungmin al cuarto para que duerma, mientras
yo limpio mi mano de tu sucio desastre.

-Vete a la mierda, Chan -murmuró Jeongin, poniéndose de pie, y chilló cuando otra nalgada cayó en
su trasero-. ¡Eres un monstruo!

-Sí, sí, cómo digas…

Jeongin, sin importarle si estaba desnudo de la cintura para abajo, tomó la mano de Seungmin y
tiró de él. Para fortuna del alfa, la camisa del omega era lo bastante grande como para cubrir sus
partes íntimas, aunque no mejoraba mucho el panorama.

Jeongin abrió la puerta del dormitorio, Seungmin quedándose quieto al observar la cama
matrimonial.

-Yo… -su garganta se secó-, ¿no prefieren que duerma en el sofá?

El omega se giró, arrugando la nariz mientras sacudía la cabeza. Se movió para buscar en el cajón
de ropa otro short que ponerse.

-No nos importa -dijo Jeongin como si fuera obvio-, puede que tú no te acuerdes de nada, pero
entre los tres siempre compartíamos todo.

Seungmin asintió, humedeciendo sus labios, y entró con timidez. Jeongin no tardó en entregarle un
pijama también, que de seguro le iba a quedar grande. Segundos más tarde, Chan también entró,
tranquilo, y Seungmin de alguna extraña forma se sintió calmado cuando las suaves feromonas
omegas de Jeongin lo envolvían, junto con el fuerte aroma de Chan.

Había algo extrañamente reconfortante en aquellas dos presencias a su lado.

Se recostó y Jeongin no tardó en trepar a su lado, acurrucándose contra su pecho, como si fuera
un gato ronroneando. Chan tiró de él por la espalda, abrazándolo en su pecho, pero lejos de
sentirse asfixiado, Seungmin sólo pudo sonreír. Cerró sus ojos, sabiendo sin duda alguna de que
alguien estaba a su lado para sostenerlo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

40
-¿Cuántos libros puedes llevarte, Lin Fan?

-Tres, señor Li.

-¿Y cuántos llevas ahí?

-Cuatro.

Felix miró a la pequeña niña con ojos entrecerrados, pero Lin Fan le devolvió la mirada con ojos
expresivos e inocentes.

El omega terminó suspirando, sacudiendo su cabeza.

-¿Qué me darás a cambio, Lin? -preguntó Felix, mientras comenzaba a pasar los libros por el
sistema, anotando la fecha de devolución.

La niña saltó por la felicidad.

-Le traeré un caramelo cuando vuelva, señor Li -prometió Lin.

-Tendrán que ser dos, si me descubren, me van a despedir -contestó Felix, entregándole los libros.

-¡Gracias, señor Li!

Felix rodó los ojos, sonriendo inconscientemente mientras la niña salía corriendo de la biblioteca
municipal sosteniendo los libros contra su pecho, y Felix agarró los libros que fueron a devolver
esa mañana para ordenarlos en sus estantes correspondientes.

Mientras hacía eso, pasó a ver a Chenle, que estaba jugando en la sección de niños siendo vigilado
por la señora Hao, una dulce beta que se hacía cargo de esa zona de la biblioteca.

El niño lo miró pasar, sonriéndole ampliamente, y Felix le devolvió la sonrisa.

Luego se dedicó a ordenar todos los libros, suspirando de alivio porque era martes y a esa hora
todo el mundo estaba en clases, así que no existía una alta demanda por pedir libros. Sus días
solían ser bastante tranquilos y aburridos, aunque considerando que muy probablemente esa
misma tarde…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un aroma alfa que le hizo arrugar el ceño con
disgusto.

-Feilike.

Se giró, saludando con la cabeza a Minghao y sonriéndole minúsculamente, ignorando el ramo de


flores junto con el tierno peluche de perrito que sostenía.

-¿Cómo estás, Minghao? -preguntó coneducación.

41
-Extranándote, Feilike -contestó Minghao con una expresión de pena, pero que no provocó nada en
Felix.

Quizás antes se habría sentido culpable, habría sonreído con disculpa y prometido salir en algún
momento, porque se supone que los omegas debían ser amables y serviciales con los alfas, en
especial si eras un omega sin pareja.

Pero eso habría sido con el Felix de antes, aquel Felix que estaba muerto.

Suspiró, cansado, poniendo el último libro de Historia Universal en el estante.

-Estoy en mi horario de trabajo -contestó impasible, frío y helado.

Minghao asintió, mordiendo su labio inferior. Era alto, más alto que él, con cabello negro cuervo y
piel intermedia, ni tan pálida ni tan morena. Lo bonito de Minghao era su sonrisa, como de niño
pequeño, amplia y mostrando sus dientes, capaz de sacudir los corazones de cualquier omega
frente a él.

Menos de Felix, por supuesto.

-Yo sólo quería... um... quería traerte esto… -balbuceó Minghao torpemente-, lo vi y pensé en ti,
Feilike.

Felix trató de suavizar su expresión para no seguir intimidando al pobre alta.

-Gracias, Minghao -contestó con calma, tomando el ramo de tulipanes y dejándolos sobre el
escritorio-, ¿no te molesta si las dejo aquí en el trabajo? Ayudarán a que se vea más lindo.

Minghao sacudió la cabeza.

-No te preocupes -contestó, mordiendo su labio inferior-, pero yo quería preguntarte sí... mmm…
después de que salgas tenías algo qué hacer…

Felix le miró, recordando al alfa antes, sonriente y persuasivo, insistente, persiguiéndole para todos
lados, notando que ahora estaba actuando todo nervioso y tímido. Haber sido rechazado tantas
veces por un omega no era normal, hería en lo profundo de su orgullo.

A Felix realmente no le interesaba, pero se sentía un poco mal porque Minghao no era una mala
persona.

Tomó el peluche, acariciando su lomo.

-No creo que sea buena idea, Minghao -dijo, observándolo a los ojos-, ¿por qué no te rindes?

Las mejillas de Minghao se tornaron rojas.

-Es que realmente me gustas -contestó el alfa-. Me pareces un omega dulce y amable, me gustas
un montón.
42
Su marca ardió y sintió a su omega gemir por el dolor.

-No salgo con alfas -respondió Felix-, ya te he dicho que no salgo con ellos.

Minghao asintió, apenado.

-Pero si me dieras una oportunidad…

-No lo entiendes -interrumpió Felix-, y no quiero sonar duro, Minghao, no te lo mereces, pero no me
dejas opción -bajó su voz-: no confío en ningún alfa. No confiaré en ningún alfa nunca más en mi
vida.

Minghao bajó la vista, compungido.

-Nos vemos, Feilike.

Felix se enderezó, haciendo un gesto vago con su cabeza mientras Minghao se marchaba.

Cuando quedó solo, volvió su atención a la computadora hasta que su móvil recibió un mensaje de
Kun con una dirección y una hora, por lo que terminó suspirando con cansancio.

Eran sólo las cuatro de la tarde y ya sabía que sería un largo día.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin observó la casa desde fuera, mordiendo su labio inferior mientras sentía su mano
temblar por los nervios, y miró hacia atrás, donde Chan y Jeongin estaban sentados en el auto
haciéndole gestos de apoyo.

El alfa no sabía cómo explicar la sensación de agradecimiento que sentía hacia los dos chicos,
porque si bien todo comenzó mal y extraño, incluso incómodo, estaban allí para darle apoyo moral,
para tenderle una mano y aconsejarlo. Nunca nadie antes hizo tanto por él sin querer algo a
cambio.

Así que Seungmin tomó aire, caminando hacia la casa. Abrió la puerta y entró.

Esperaba encontrarse con Chaewon histérica, llorando en el sillón, o a su papá haciendo llamadas
para encontrarlo, pero no…

No…

-¿Qué mierda está pasando? -preguntó, sintiéndose enfermo.

43
Su abuela se volteó, chasqueando los dientes, y Hyunjin escupió sangre al suelo cuando el matón
de la mujer lo dejó de patear. Chaewon tenía la mandíbula apretada, sentada en el sofá con una
expresión de desprecio, la televisión prendida frente a ella.

-Seungmin -la voz de su mamá -no, su tía, su tía- sonó aliviada, poniéndose de pie-, Dios, Minnie,
estaba tan preocupada…

-No te acerques -gruñó, mirando a su padre-, ¿por qué están golpeando a papá?

-No es de tu incumbencia, Seungmin -espetó su abuela-, ahora ve a tu cuarto, luego tendremos una
seria conversa-

-¡Porque a tu dulce abuela no le pareció correcto que te dijera la verdad! -se burló Hyunjin riendo,
sin levantarse-. Chaewon le contó todo y tu abuela quiso darme una lección.

-Cierra la boca, Hyunjin -gruñó Hyeyon con rabia en su voz-, ¡no puedes hacer nada bien!

-¡Lamento ser una decepción, madre! -se rió Hyunjin-. Una horrible mujer sólo se merece un horrible
hijo.

-Seungmin, por favor, te acompañaré hasta tu cuarto para que podamos hablar -rogó Chaewon con
tono suplicante.

Pero Seungmin sacudió la cabeza, recordando las cartas que dejó en el departamento de Chan, los
tiernos mensajes que no exigían nada a cambio, y pensó que todo ese tiempo su mamá le estuvo
escribiendo a nadie, creyendo que si no recibía respuesta, era porque Seungmin no deseaba
hacerlo.

Y aun así continuó escribiendo.

-Yo sentía que no pertenecía a ningún lado - dijo, mirando a los ojos a Chaewon-, no importaba
cuánto me esforzara, sentía que no me acoplaba en ningún lugar -tomó aire, sacudiendo su
cabeza-, pero ya entiendo por qué.

Chaewon dio un paso para acercarse, pero Seungmin retrocedió.

-Minnie, por favor…

-Ya sé a qué lugar pertenezco.

Hyunjin sonrió, y no importaba que su boca estuviera ensangrentada, que siguiera en el suelo,
jamás lo vio tan orgulloso como en ese instante.

-Es porque pertenezco a mamá -Seungmin miró ahora a su abuela con seriedad-, es porque mi
verdadero lugar es con mamá.

La expresión de su abuela se tornó roja por la rabia y el disgusto, enfurecida por las palabras de
Seungmin.
44
-No hables estupideces, Seungmin -espetó la mujer-, tú perteneces a la familia Hwang, a nadie
más, ¿entendido? Si insistes con esto, me encargaré de que pagues cada uno de tus errores.

Seungmin no se amedrentó, sólo endureció su mandíbula.

-¿Te arriesgarás a quedarte sin ningún heredero para tu empresa, abuela? -preguntó con tono frío.

Hyeyon soltó un gruñido en advertencia.

-Vas a heredar esto quieras o no, así como obligué a tu padre a hacerlo -escupió-, y tú padre sabe
bien que la persona que pagó por sus errores no fue él, sino ese asqueroso omega.

Seungmin dio un paso, furioso, sin importarle si era más pequeño de porte que su abuela.

-Te atreves a tocar a mamá y prometo destruir todo tu maldito imperio -amenazó, apretando sus
manos en puños-. Si lo haces, abuela, si te atreves a hacerlo, le diré a todo el jodido mundo que tu
familia no es más que una farsa -sonrió heladamente-, ¿cómo crees que reaccionará el Gobierno si
se entera que ocultaste que yo no soy hijo de papá y mamá, abuelita?

Chaewon rompió a llorar, desconsolada, mientras Hyunjin se ponía de pie. Limpió su boca con la
manga de su suéter, humedeciendo sus labios.

-¡No se te ocurra amenazarme, Seungmin! -gritó Hyeyon, desquiciada.

-No es una amenaza, abuela -replicó con dulzura-, es un hecho.

Hyeyon endureció su expresión, furiosa por ver sus manos atadas, para terminar soltando un
resoplido. Le hizo un gesto a su guardia, que se ubicó detrás de ella.

-Ya te darás cuenta del enorme error que estás cometiendo, Seungmin -espetó, saliendo del cuarto
sin mirar a nadie más, dejando el comedor sumido en un tenso y pesado silencio.

Hyunjin se sentó en una silla, haciendo una mueca de dolor.

-Si piensas golpearme, Seungmin -dijo su padre tranquilamente-, que no sea en el rostro. Creo que
me han roto la nariz.

El menor le miró impasible, mientras Chaewon limpiaba su rostro.

-Por favor, Minnie... -murmuró la mujer, pero enmudeció cuando el chico sacudió la cabeza.

Iba a hablar, a decirle algo, a comenzar a exigir más respuestas, sin embargo, su voz quedó
atorada en su garganta al ver el noticiero.

-Súbele volumen -ordenó, mirando a Hyunjin.

45
El alfa arrugó el ceño, confundido, pero al mirar la televisión pudo ver cómo su expresión se
tornaba más pálida. Chaewon no tardó en soltar un grito de sorpresa y horror.

Era el noticiero de noche y se podía leer en la barra una Presentación de nuevo activista en China
en letras grandes y más abajo un Asume luego de la muerte de Wang MengYu.

-¿Fe... Felix? -balbuceó Hyunjin con la voz


ahogada.

Sus labios estaban secos cuando reconoció al omega en pantalla sentado entre dos personas, una
mujer de aspecto duro y otro hombre con expresión tranquila.

Hyunjin le subió volumen.

-... la presentación de Li Feilike se ve enmarcada luego de que Meng Yu haya sido asesinada en una
extraña redada por parte del gobierno chino hace tres días, en mitad de un discurso que se dio fuera
del Ayuntamiento en Pekín -se mostraron en ese instante fotos de la redada, con la conocida
activista hablando en un escenario con miles de personas escuchándola, y luego de unos
segundos comenzaron los disparos-. Dentro del movimiento por los derechos de omegas que
comenzó en China hace tres años, siempre se han visto tres rostros visibles como voceros y
representantes. Han Dong -se enfocó a la mujer al lado de Felix-, es considerada el cerebro detrás
de todo esto, siendo la líder omega que se alzó con un pequeño grupo de simpatizantes cuando
comenzó. Detrás de ella se podía ver siempre a Kun Qian -se apuntó ahora al hombre-, como uno de
los primeros alfas en apoyar la situación, junto a Wang Meng Yu, hasta que ocurrió su muerte. Es el
primer recambio que se ve dentro de los voceros del grupo, y hoy se dio a conocer junto a una
pequeña ronda de preguntas para resolver dudas.

Seungmin sentía que iba a vomitar en cualquier momento por todo lo que estaba ocurriendo en
ese instante. Hyunjin no lucía mejor, aturdido, y Chaewon ponía una expresión de incredulidad en
su rostro.
La presentadora dejó de hablar y se procedió a
mostrar toda la entrevista.

-Señor Li, ¿no es así? Surge curiosidad dentro de la comunidad, porque es la primera vez que se ve
su rostro junto a Han Dong Qian y Kun Qian. Ni siquiera en las manifestaciones anteriores se le vio.

-¿Por qué tendrían que verme? -contestó Felix, y Seungmin se estremeció cuando oyó su voz en
directo, suave pero firme-. Dong, Kun y MengYu eran los rostros importantes.

-¿No cree que ocupar el puesto de Wang MengYu es una gran responsabilidad para usted?

-Cuando Men Yu fue asesinada cobardemente por la policía y se me preguntó por esto, por supuesto
que pensé en negarme al inicio -respondió Felix-, después de todo, conocí a Meng Yu de forma
íntima luego de que tendiera su mano cuando no tenía nada. Pero Men Yu confiaba en mí como su
amigo, como activista, y fue ella la que quiso que asumiera. Es una gran responsabilidad y trataré de
dar lo mejor de mí para que los omegas podamos tener aunque sea la mitad de los derechos que
tienen los alfas.

46
-¿Y cuál es su historia, acaso? -preguntó burlonamente un periodista-. ¿Cuál es su triste historia con
la que piensa conmovernos?

Seungmin pudo notar como Hyunjin se tensaba, mientras Chaewon bajaba la vista.

En la televisión, Felix enarcó una ceja, su rostro impasible, y Seungmin no pudo evitar sentir
admiración por notarlo tan calmo.

-Cuando tenía dieciséis años mi primer alfa me violó y marcó detrás de un basurero -dijo con tono
amable-, y dos semanas después nos casamos. Luego de diez meses di a luz a mi primer y único
hijo, pero mi alfa murió en un accidente y me quedé solo. Cuando mi bebé tenía más de un año,
conocí a otro alfa que me prometió el mundo entero si me dejaba marcar por él, y confié en él -sus
dedos acariciaron de forma distraída su marca-, así que sacrifiqué la vida de mi bebito. Pero, luego
de marcarme, mi nuevo alfa me dejó por otra omega, y volví a quedar solo. Perdí a mi bebé, perdí a
mi alfa, por el simple hecho de dar todo y no recibir nada a cambio -su tono se volvió frío, mirando
directamente a la cámara ahora-. Nuestra intención no es conmoverlos a ustedes, sucios alfas, con
nuestras historias. Nuestra intención es destruir su sistema jerárquico que nos han impuesto sólo
para su propio disfrute.

Seungmin no pudo seguir escuchando la entrevista porque Chaewon se puso de pie, furiosa, y
golpeó la televisión con su pie, rompiendo la pantalla con odio.

-¡Un mentiroso! -escupió Chaewon, mirándolo directamente-. ¡¿Te das cuenta, Seungmin?! ¡Ese
imbécil es sólo un mentiroso! ¡Para él estás muerto!

-¡Cállate, maldita sea! -gritó Hyunjin con la voz quebrada.

-¡¿Y tú aún lo amas?! -espetó Chaewon-. ¡Pues si no lo notaste, Hyunjin, mi hermanito te odia! ¡Para
él no eres más que una basura! -la omega los miró con ojos llenos de lágrimas de rabia-. ¿Por qué
no se dan cuenta? Nosotros podríamos ser… ser una familia.

-¿A base de mentiras? -murmuró Seungmin-. ¿Yongsun es siquiera su hija?

-¡Seungmin!

El chico miró a Chaewon en silencio, notando cómo parecía volver a llorar pronto, y luego desvió
sus ojos al magullado rostro de Hyunjin, que miraba la rota televisión con una mirada
desamparada y ojos destrozados, totalmente afectado por lo que acababa de ocurrir, por lo que
acababa de ver.

Recordó, entonces, que no sólo él llevaba catorce años sin su mamá, sino que Hyunjin llevaba esa
misma cantidad de tiempo sin su omega, y se preguntó cómo sobrevivió lo suficiente y no
enloquecer en el proceso, porque no había nada más doloroso para un alfa que no tener a su
omega cerca.

Cerró sus ojos por un instante, recordando el rostro de Felix en televisión, sus dedos acariciando
su marca, y tragó saliva.

47
Si Felix decía odiarlos, si odiaba a Hyunjin, ¿por qué conservaba su marca?

-Voy a ir a buscarlo -dijo en voz baja, y ambos adultos lo miraron-. Voy a buscar a mamá.

Chaewon negó con la cabeza, y Hyunjin sonrió con debilidad.

-No Seungmin, no puedes-

-Y no iré solo -le interrumpió a Chaewon-. porque tú me vas a acompañar, papá. No pienso
recuperar sólo a mamá, sino también a tu omega.

Hyunjin palideció y parecía a punto de vomitar.

48
CAP4.
-¿Es mi idea, Jeonginnie, o tío Hyunjin no ha envejecido nada?

-Sigue con la misma cara de amargado.

-Voy a patearles el culo, par de mocosos insolentes.

Los dos chicos frente a Hyunjin se miraron con sonrisas cómplices y Seungmin sintió que no fue
buena idea juntarlos todavía, no cuándo su papá lucía todo mareado y nervioso, casi ido por sus
palabras dichas horas atrás.

Seungmin no recordaba haberlo visto nunca antes así.

Su papá quitó la carne congelada que sostenía contra su mejilla hinchada, suspirando.

-Seungmin -preguntó con tono cuidadoso-, ¿estás usando protección?

Se atoró con su propia saliva ante las palabras de Hyunjin, mientras Chan rompía a reír de forma
desquiciada y Jeongin parecía querer desaparecer de allí.

-¡¿De qué mierda estás hablando?! -preguntó, incrédulo.

Hyunjin señaló hacia Jeongin.

-Mocoso uno huele a ti -contestó, como si eso lo explicara todo.

-Y a Chan -agregó Seungmin-. No puedo creer que estemos hablando de esto. ¿No deberías estar
saltando de la emoción?

Hyunjin le miró de forma inexpresiva, aunque Seungmin fue capaz de leer nervios, ansiedad y terror
en sus ojos, y eso, si era honesto, le asustaba un poco porque, nunca antes vio esa mirada en su
papá.

-No iré contigo, Seungmin -respondió el alfa con brusquedad.

Arrugó el ceño, pero la persona que replicó no fue él:

-Y una mierda -dijo Chan-, si nosotros vamos a ir, usted también debe acompañarnos.

El mayor miró a Chan con rudeza, su mandíbula apretada mientras arrugaba los labios.

-No lo entienden -gruñó molesto-, las cosas entre Lixie y yo… no acabaron bien.

Seungmin soltó un bufido.

49
-Bueno, ¿quieres contarme entonces toda la historia? -espetó, poniéndose de pie-. Tengo un
montón de vacíos en todo esto que no logró comprender, y si tú no me los explicas… Supongo que
la abuela sería una pésima opción, pero sabré algo más.

Hyunjin le miró con derrota, suspirando, y se enderezó.

-Engañé a Felix.

Seungmin no pudo controlarse en ese instante, y Chan tuvo que ponerse de pie, para sostenerlo
por la cintura, al ver que iba a lanzarse sobre el mayor a darle un golpe en la mandíbula.

Hyunjin no se movió, e incluso parecía que quería


recibir ese golpe.

-¡¿Tú qué?! -escupió Seungmin, gruñendo para que Chan le soltara, pero el otro chico respondió
también con un gruñido, y se impuso.

-No lo engañé de esa forma, Seungmin -masculló Hyunjin, tomando aire, y cerró sus ojos un
momento-, pero él y yo… -hizo una mueca-. Chaewon y mi madre buscaron nuestros puntos débiles,
¿entendido? Y estaba haciendo que Felix pudiera tener confianza en sí mismo, pudiera… verse a sí
mismo como el omega que era... -soltó una risa amarga-, pero él… Él se reencontró con un antiguo
compañero que lo quería como omega, yo me descontrolé y le dije cosas horribles, porque estaba
herido y celoso, y no soy más que un alfa idiota que quería poseerlo en todos los sentidos…

Seungmin dejó de batallar contra el agarre de Chan, pero no se alejó, sólo se quedó mirando a
Hyunjin con sus dientes apretados, todavía conteniéndose para no lanzarse sobre el mayor. Ni
siquiera las suaves feromonas que Jeongin estaba soltando lo ayudaban a calmarse.

-¿Qué pasó entonces? -preguntó, helado.

-Lo dejé solo -respondió Hyunjin, sin sentimientos en su voz-, y fui a beber. Y Chaewon me estaba
siguiendo, entonces se aprovechó y…

-Oh dios, ¿te acostaste con ella? -balbuceó Jeongin, con asco en su rostro.

-Chaewon me hizo creer que así fue -contestó Hyunjin, humedeciendo su boca seca-, pero en
realidad no lo hice. Ella sólo me desnudó y fingió que nos acostamos para así… Para hacerme
creer que la dejé embarazada.

Seungmin le miró, las piezas que faltaban del rompecabezas encajando.

-¿Yongsun...? -preguntó con la voz ahogada.

-No es mi hija -concedió Hyunjin-, y ruego a cualquier dios que sea hija del antiguo compañero de
Felix, porque definitivamente no quiero que sea hija de mi madre.

Ahora fue el turno de Chan de atragantarse con su saliva.

50
-¡Oh, mierda! -gritó el alfa, girándose a Seungmin-. Espera, ¿si eso fuera así, no sería media
hermana de tío Hyunjin? -el mayor tenía una expresión en blanco-. ¡Y sería tu prima, Seungmin!

Bueno, Seungmin sentía que llegó su turno de querer vomitar con toda esa repentina información.

Jeongin alcanzó a moverse para sostenerlo al verlo mareado.

-Chan, pendejo, ¿puedes traer un vaso con agua? -preguntó Jeongin, con falsa dulzura en su voz.

-¿Esa es la manera de tratar a tu alfa, bebé? -regañó Chan, pero obedeció.

Hyunjin suspiró.

-Bueno, Chaewon le contó todo a Felix y él ya no quería verme nunca más, en especial porque…
Chaewon te quería a ti -sintió su estómago apretado-, y Chaewon nos amenazó que si no te dejaba
con ella, iba a decirle a todo el mundo que no eras hijo mío y te iban a matar, y Felix no iba a
sobrevivir a eso. Felix no podría seguir viviendo si te perdía a ti.

Sus ganas de vomitar fueron reemplazadas por deseos de llorar al pensar en el rostro de Felix, ese
rostro tan iluminado y sonriente que vio en el vídeo, todo destrozado y derrotado al saber qué
tendría que dejarlo para protegerlo.

-Y mamá se fue -terminó de decir Seungmin con la voz entrecortada.

-Cuando descubrí la verdad de que... de que Yongsun no era mi hija, fui a buscarlo para decirle
que… que podíamos arreglarlo, que podíamos solucionarlo, pero él no quería oírme, se negó a… Él
sólo quería marcharse para poder sanar, y te dejó conmigo y esa carta para explicarse -Hyunjin
parecía a punto de llorar también-. Te lo quería decir tantas veces, te quería decir la verdad sobre
Lixie y Chaewon, pero mamá me amenazó con matarte y no podía hacer nada, y tú creciste y lo
olvidaste y ya... ya no sabía cómo hacerlo, sin destrozarte a ti con todas esas mentiras.

Jeongin tuvo que hacer que Seungmin se sentara cuando lo vio con el rostro pálido, como si fuera
a desmayarse en cualquier momento.

Era demasiada información en tan poco tiempo, apenas podía procesarla por completo.

Toda su vida, toda su familia, era sólo una mentira que le hicieron creer por… por… Por un simple
capricho personal.

-¿Ahora lo entiendes? -murmuró Hyunjin-. Felix me odia, ¿cómo puedo...? Si lo veo, de seguro
colapsaré y él va a odiarme más por no respetar sus deseos de estar lejos o…

-No -espetó Seungmin con tono quebrado-, él no te odia, ¿acaso no lo ves? Felix, mamá, él… ¡Él
sigue con tu tonta marca y sigue enviándome cartas! ¿Cómo pueden esas cosas significar odio?

Hyunjin parpadeó, siendo consciente de que esos últimos días Seungmin le gritó más veces que
nunca en esos catorce años, y por un instante recordó al pequeño bebé malcriado y sonriente que
peleaba por llamar la atención de Felix, pero, por sobretodo, buscaba cuidarlo a su propia forma.
51
Recordó también todos esos días en los que iba a despertarlo para darle de comer y la forma en la
que Seungmin preguntaba, con vocecita débil y ahogada, conteniendo las ganas de llorar:

-¿Dóne 'ta mamá?

Fueron meses largos, llenos de dolor, en los que Seungmin se dormía en sus brazos, llorando todas
las noches, preguntando entre hipidos dónde estaba Felix, pero sin obtener respuesta alguna.

Sólo cuando el embarazo de Chaewon avanzó y la omega comenzó a liberar feromonas maternas
las cosas cambiaron: la actitud de Chaewon se suavizó hacia Seungmin, queriendo tenerlo en sus
brazos, y el dulce olor que soltaba la mujer, un olor tan parecido al de Felix, fue suficiente como
para que Seungmin aceptara sus toques.

Un año después de la partida de Felix, cuando Yongsun estaba en los brazos de Chaewon con
unos meses, Seungmin mirándola con evidente admiración, fue que el niño llamó a la omega como
mamá por primera vez.

Ese día, él y Chaewon discutieron a gritos por el tema de la verdad.

-No puedo verlo -dijo Hyunjin débilmente.

Esta vez Chan no alcanzó a agarrarlo y Jeongin sólo reaccionó encogiéndose en su asiento
cuando Seungmin se tiró contra Hyunjin, agarrándolo de la camisa y estampando su puño contra la
mejilla del alfa mayor, gruñendo por la rabia.

Hyunjin no reaccionó, sólo hizo una mueca de dolor, quedándose quieto cuando un nuevo golpe
cayó sobre su rostro.

-¡Eres un cobarde! -gritó Seungmin, enfurecido-. ¡No eres más que un jodido cobarde! ¡Mintiéndole
a mamá, dejando que se vaya, mintiéndome a mí, hundiéndote en toda tu... tu mierda
autocompasiva!

-¡Seungmin! -soltó Chan, agarrándolo por la cintura para alejarlo. Sin embargo, Seungmin estaba
enojado e iracundo, por toda la situación.

-¡¿Sabes qué más?! ¡Puedes quedarte, me importa una jodida mierda! -le gritó-. ¡Pero cuando lo
vea, cuando hable con mamá, me quedaré con él y no nos verás nunca más en tu patética vida!
¡Estoy feliz de que se haya ido porque no eres más que un cobarde!

Chan logró tirar de él, separándolo de Hyunjin, y Seungmin contempló el rostro herido de su papá,
su mejilla hinchada y colorada, su labio partido y sangrante, sintiendo una enferma satisfacción.

-Minnie…

-Tío Hyunjin -habló Jeongin con tono suave-, creo que lo mejor será que se vaya.

Hyunjin parpadeó hacia el omega, sintiendo su estómago apretado.


52
-Pero…

-Venga -el menor se puso de pie-, le daré la dirección de papá Minho, ¿está bien? -los ojos de
Jeongin lucían inquietos-. Le hará bien verlo. A él y a papá Jisung.

Asintió, perdido y confundido, tomando el pañuelo que Jeongin le tendía para limpiar su rostro,
observó a Seungmin. El chico le observaba con odio en su mirada.

-Te... te voy a llamar… -murmuró, girándose.

Seungmin sólo le gruñó.

Minutos después se quedaron sólo los tres en el departamento de Chan, y Seungmin se permitió
derrumbarse.

Antes de darse cuenta estaba llorando contra el pecho de Chan, jadeando mientras sus lágrimas
caían, por lo que el alfa no tardó en acurrucarlo en su cuerpo, murmurando palabras
tranquilizadoras y acariciándole el cabello.

Todo estaba mal, todo era un desastre, toda su vida se arruinó en sólo unos días.

Sollozó porque recordó todos esos años en los que Chaewon le abrazaba con una sonrisa,
diciéndole lo orgullosa que estaba de él, de su hijo mayor, y sintió una molestia en su corazón,
porque siempre algo dolía en su interior con esas palabras, pero nunca pudo entenderlo hasta
ahora.

Y quería odiarla, quería odiar a Chaewon por mentirle de esa forma, aunque no podía hacerlo sin
sentirse culpable también, porque ella lo había criado y cuidado todo ese tiempo.

Una parte suya la despreciaba, la quería ver lejos, pero otra pequeña parte…

-Hey, está bien -murmuró Jeongin, subiéndose al sofá donde estaba sentado Chan con él encima, y
como pudo, el omega se acurrucó contra él-, puedes llorar todo lo que quieras, Seungminnie.

Volvió a sollozar, asintiendo.

-Du-duele -tartamudeó entre lágrimas-, ellos. ellos me min-mintieron y ahora… ahora qui-quiero ir a
buscar a mamá, pero... ¿pero si no quiere verme….?

-No digas eso -regañó Chan-, tío Lix te ama con todo su corazón, ¿no lo dice en sus cartas?

Sacudió su cabeza, aterrado.

-Y ahora... ahora papá ha-hace esto y… y estoy solo y no quiero…

-Seungminnie -Jeongin llamó su atención, levantando su rostro-, no estás solo. Me tienes a


mí y a Chanie -el omega mordió su labio inferior-. Siempre nos has tenido, Minnie.
53
-Iremos contigo -gruñó Chan, con aprobación en su voz-, sí quieres, iremos contigo a donde lo
desees. No vamos a dejarte solo nunca, bebé. Lo prometemos.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Su mejilla realmente dolía.

Hyunjin miró su reflejo en el espejo del auto sin expresión alguna, sabiendo que debía lucir patético
y roto y destruido por todo lo que pasó los últimos días. Suspiró mientras apoyaba su frente en el
manubrio, tratando de organizar sus pensamientos lo suficiente como para tomar una decisión
quevfuera sensata.

Aunque, si era honesto, desde que Felix se marchó que su mente era un lío que apenas lograba
controlar.

Su alfa estaba en su interior, callado, como si estuviera muerto, soltando sólo gimoteos de dolor
por la falta que le hacía su omega a su lado, y quiso vomitar al recordar la mirada vacía de Felix en
televisión, su sonrisa carente de calidez.

El primer pensamiento que tuvo al verlo fue un fugaz «allí está, ve a buscarlo, hazlo tuyo otra vez»,
que desapareció cuando Felix habló de su relación, contando una verdad a medias porque, de
seguro, le debía dar vergüenza hablar de cómo su alfa lo engañó con su hermana y arruinó todas
sus ilusiones.

A Hyunjin le daba vergüenza, sentía asco por sí mismo, al recordar todas esas cosas que hizo.

Seungmin tenía razón, sólo que no quería admitirlo: tenía razón sobre Felix conservando su marca,
¿cómo eso podía significar que lo odiaba? No, Felix siempre fue demasiado bueno como para
albergar tales sentimientos, incluso nunca llegó a odiar realmente a Chaewon a pesar de todo el
daño.

Tenía razón sobre que era un cobarde, no era necesario que alguien más se lo dijera, porque sabía
que estaba huyendo y ocultándose de sus verdaderos sentimientos. Estaba actuando como un
idiota y un niño pequeño aterrado del mundo, pero no podía evitarlo, ya que tenía miedo de ver a
Felix y no ver más que indiferencia en sus ojos.

No, Hyunjin no le temía al odio, porque el odio era un sentimiento fuerte y profundo, porque el odio
significaba algo, pero la indiferencia... ¿cómo iba a poder enfrentarse, luchar contra ella, cuando la
indiferencia sólo significaba la nada misma?

Hyunjin no quería observarlo y ver que Felix ya no sentía nada por él, porque eso lo iba a destruir
más que a nada en la vida.

Tomó aire, bajando del auto, tratando de espantar esos oscuros pensamientos, y vaciló un
momento antes de avanzar hacia la pequeña casa frente a él, tocando la puerta con suavidad.

54
Esperó unos segundos, abrazándose, su móvil vibrando, con toda probabilidad, por una nueva
llamada de Chaewon pero lo ignoró.

Entonces, la puerta se abrió.

Parpadeó cuando observó la rubia cabellera de Jisung, que le miró con ojos enormes y la boca
entreabierta. La última vez que lo vio, el cabello de su amigo era negro.

-Hola -saludó con tono débil.

Jisung parpadeó.

-¿Hyunjin? -preguntó incrédulo, pero antes de que pudiera decirle algo más, el beta volvió a hablar-:
¡Demonios, ¿qué te pasó?! ¡Luces como la mierda!

Hizo una mueca.

-Para mí también es un placer verte, Jisung.

Jisung volvió a parpadear y se echó hacia atrás

-¡MINHO!

Su grito casi lo dejó sordo.

Segundos después, Minho apareció con una ceja enarcada.

-¿Qué ocu...? ¡Oh, demonios!

Hyunjin arrugó el ceño, fastidiado.

-¿Me van a dejar pasar o no? -preguntó, exasperado.

La pareja se miró.

-Sigues tan encantador -murmuró Jisung rodando los ojos, pero se hizo a un lado para permitirle
entrar.

Hyunjin no dudó en seguirlo, observando la cálida y familiar casa, una sensación nostálgica
invadiéndolo, porque ese lugar olía a hogar, y él no sentía algo parecido desde hace mucho, mucho
tiempo.

Jisung le dijo que tomara asiento mientras iba a buscar algo para su rostro magullado, y Minho no
tardó en sentarse frente a él con el ceño levemente fruncido.

-¿Qué te pasó? -trató de romper el hielo Minho.

55
Hyunjin le agradeció a Jisung cuando le tendió un producto congelado, que no tardó en poner en
su mejilla hinchada y dolorida.

-¿En serio, Minho? -se burló débilmente-. ¿Catorce años sin vernos y esa es tu primera pregunta?

Jisung dejó salir un bufido, cruzándose de brazos.

-Bueno, la última vez que nos vimos, fuiste a buscar a Seungmin a nuestra casa y desapareciste
sin más -espetó Jisung, furioso-, y ahora llegas así luego de catorce años, ¿qué otra cosa quieres
que hagamos? -puso una expresión incrédula-. No me digas que te peleaste con Felix y eso te lo
hizo él, porque…

-Felix y yo no estamos juntos.

La pareja beta enmudeció.

Ambos se miraron con sorpresa, notando que Hyunjin no mentía porque su tono de voz era
absolutamente sincero, demostrando que no estaba ocultando nada.

-¿Qué? -balbuceó Jisung-. Pero…

-Y esto me lo hizo Seungmin, aunque también el matón de mi madre.

Bueno, eso era demasiada información repentina.

Minho parpadeó, aturdido, mientras Jisung abría su boca, como si quisiera decir algo. Sin
embargo, no se escuchó sonido alguno.

Hyunjin bebió agua rápidamente, sintiendo su garganta seca, porque todos los últimos hechos
estaban a punto de hacerlo tener un colapso nervioso.

-Hyunjin... -farfulló Minho-, ¿nos quieres explicar todo, por favor?

El alfa sonrió con amargura, roto, destrozado, y cuando habló, su voz sólo fue un temblor:

-Felix me dejó hace catorce años con Seungmin -dijo, parpadeando para no romper a llorar-. Luego
de eso, para protegerlo, me casé con Chaewon y todo fue un jodido infierno -soltó una risa vacía-.
Le hicimos creer a Seungmin que era hijo de esa perra y mío, pero él... -levantó la vista,
encontrándose con los pálidos rostros de sus amigos-, él se encontró con Chan y Jeongin y
descubrió todo y me odia. Seungmin me odia, pero no puedo culparlo por sentir eso.

Jisung miró a Minho con una mirada de lástima y sorpresa, comprendiendo que en todo ese
tiempo fuera, Hyunjin estuvo básicamente con las manos atadas, solo y sin nadie que pudiera oírlo,
porque no podía decir la verdad sin dañar a alguien en el proceso.

Y Felix, él…

-¿Qué hará Seungmin? -preguntó Minho-. Oh, mierda, ¿no me digas que odia también a Felix?
56
Sacudió su cabeza.

-No, él... Seungmin siempre…

Recordó al chico creciendo, tan callado y triste, distraído y arisco con todo el mundo, sin ser capaz
de poder relaciones amistosas con el resto de los niños de su edad, porque había algo que le
impedía ser expresivo y amigable con ellos.

Seungmin no lloraba, sólo derramaba lágrimas cuando tenía pesadillas, pero en ningún otro
momento, ni siquiera lo hizo cuando tenía cinco años y estaba aprendiendo a andar en bicicleta,
cayendo al suelo y haciéndose heridas en sus manos. No, Seungmin no derramaba lágrimas en
esos momentos.

Tampoco se reía: si algo le causaba gracia, lo único que hacía era sonreír con sus labios
apretados, pero ya no existía ningún chico de sonrisa enorme y ojos pequeños, como cuando tenía
más de un año y Felix lo hacía reír.

Menos se enojaba; si algo le disgustaba, si algo no le parecía, solía mantener la calma y solucionar
todo fríamente.

Pero esas últimas horas lo vio llorar y enfurecerse como antes, cuando era sólo un bebé y Felix no
estaba a su alrededor para calmarlo. Ahora que sabía la verdad, ahora que sabía que faltaba
alguien, una pieza encajó en su interior, y desencadenó al pequeño niño que necesitaba a su
madre, que desapareció con la partida de Felix.

Así que Hyunjin tomó aire y comenzó a contarles todo lo que ocurrió en esos catorce años, desde
que Felix se marchó, hasta que Seungmin le dijo que iría con él a buscar al omega.

Cuando acabó, ya estaba anocheciendo. Jisung tenía la boca abierta mientras que Minho parecía a
punto de vomitar, y terminó de beber el agua de su vaso con la garganta seca, agotado por todo lo
que estaba pasando.

Sin embargo, antes de que alguien pudiera decir algo más, se escuchó cómo alguien entraba en la
casa.

-¿Papá Jisung? -preguntó una voz de chica.

Una omega de la edad de Seungmin se asomó por el umbral del comedor, parpadeando hacia la
visita, y sosteniendo la mirada de un pequeño niño de no más de diez años.

-Soojin -dijo Jisung, recomponiéndose-, ¿estas son horas de llegar, Soosoo?

La chica mordió su labio inferior, tirando del niño que hacía un puchero indignado.

-Keonhee quiso ir a comer helado y tuve que llevarlo -dijo la omega.

57
-¡Mentira! -gritó el niño, soltándose para correr hacia Jisung, que no dudó en tomarlo en brazos-.
Soojin se olvidó de mí por conversar con sus amigas.

-¡Keonhee!

El niño le sacó la lengua a su hermana mayor mientras Minho se ponía de pie, llamando la atención
de sus hijos.

-¿Por qué no van a cambiarse de ropa? -preguntó con firmeza-. Luego vamos a cenar pizza -les
hizo un gesto a Hyunjin-. Es un amigo de la familia, así que le van a tener que decir tío Hyunjin.

-Ella es Soojin -presentó Jisung, señalando a la omega-, y él es el menor de todos los hermanos
Lee, Keonhee -añadió, apuntando al niño sentado en su regazo.

Saludó a los niños, mirando de reojo a la chica, y no pudo evitar ver a Yongsun en ella, tan dulce,
bonita y sonriente.

Por mucho que Yongsun no fuera su hija, Hyunjin no pudo evitar llegar a quererla como una hija
propia, porque la pobre niña no tenía la culpa de nada. Además, Yongsun era una chiquilla
demasiado querible una vez que se le conocía, y tal como ocurrió con Seungmin, forjó un lazo
irrompible con ella porque, irónicamente, Hyunjin siempre estuvo más presente en sus vidas que
Chaewon

Chaewon llevaba las riendas de la empresa y, cada vez que podía, Hyunjin se quedaba en casa,
evitando ir a ese lugar. Estar allí provocaba que se sintiera más muerto que nunca, rodeado de
todas esas personas superficiales e hipócritas.

Una vez los chicos desaparecieron, Hyunjin miró otra vez a Jisung, mientras Minho llamaba para
encargar la pizza.

-¿Cómo reaccionaste cuando Chan marcó a Innie? -preguntó con cuidado.

Jisung apretó sus labios un momento en una mueca de pena.

-Minho y yo estábamos furiosos, pero no tanto como Jeongin -masculló Jisung-. Imagina que una
mañana llegan tus dos hijos mayores discutiendo a gritos y con olor a sexo por todas partes.

-Mierda.

-Bueno, pero para qué vamos a mentir -dijo Minho, volviendo-, entre ellos dos las cosas ya estaban
tensas, desde que Jeongin tuvo su primer celo y el pobre de Chan estaba solo con él -Jisung
asintió, enfurruñado-. Probablemente a Jeongin le dolió más el hecho de ser omega, porque creía
que Seungmin sería también omega.

Hyunjin soltó una carcajada seca, recordando a Seungmin el día que se reveló como alfa, con un
celo afiebrado porque no tenía un omega con el que tranquilizarse, y cuán avergonzado lució los
días siguientes, porque no podía controlar sus erecciones matutinas.

58
-Dios -murmuró por lo bajo-, todas nuestras vidas se nos han complicado un montón.

Ni Minho ni Jisung respondieron, dándole la razón en un sepulcral silencio.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Sus últimas palabras causaron un revuelo en toda la sala, pero si era sincero, no le interesaba
demasiado. Se puso de pie a pesar de las incesantes preguntas que la gente estaba haciendo,
siguiendo a HanDong fuera del lugar y sabiendo que Kun estaba detrás.

Cuando la puerta se cerró, ChenLe se soltó de los brazos de YiRen, corriendo hacia él y
sujetándose de su pierna, mirándolo con clara necesidad.

Felix sacudió su cabeza, riéndose, sin dudar para tomarlo en sus brazos.

-Bueno, eso fue divertido -dijo HanDong como si nada.

-Divertido mis polainas -murmuró Kun, desaprobatoriamente-. Ahora has llamado la atención y el
Gobierno no tardará en buscarte, Felix.

Se encogió de hombros, acariciándole el cabello a ChenLe.

-El trabajo de la biblioteca ya me estaba aburriendo -fue lo que contestó, mirando a YiRen-. ¿Cómo
se portó el monstruito?

La omega sonrió.

-Muy bien, señor Li -contestó-, aunque estuvo extrañándolo mucho.

ChenLe le miró con inocencia mientras Felix le sonreía, pero antes de poder decirle algo, Kun se
adelantó y le quitó al niño con el ceño levemente fruncido.

Trató de disimularlo: a Felix aquello le dolió.

-Esto no es una broma -insistió Kun, mientras Felix caminaba detrás de HanDong y YiRen-. No sé
por qué quisiste asumir esto, ¡YiRen también pudo hacerlo! ¡O MeiQi también, y ella tenía más
tiempo que tú!

-Cállate un momento, Kun -se quejó YiRen-, me estás dando migraña. Además, ¿para qué otra chica
omega iba a asumir? Lo hablamos con Mei y ella está de acuerdo también.

-No me pasará nada malo -regañó Felix, mirándolo-, además, ya estoy grande para tomar mis
propias decisiones -hizo una pequeña pausa-, y no eres mi alfa como para decirme qué hacer, Kun.

El alfa se crispó, en tanto HanDong miró de reojo al omega.

59
-Sólo quiero protegerte -gruñó Kun-, eres mi amigo.

Humedeció sus labios, sacudiendo la cabeza.

-Lo aprecio, pero no es necesario -contestó con firmeza-, no voy a quedarme de brazos cruzados
nunca más en mi vida, Kun. Voy a hacer que los demás omegas tengan lo que merecen.

Kun lo observó sin decir cosa alguna antes de suspirar, asintiendo, aunque todavía lucía algo
contrariado por toda la situación.

Salieron del edificio por la puerta trasera, donde tuvieron que abrirse paso entre más y más
periodistas y un grupo de manifestantes omegas a favor de su presentación, sonriéndoles y
estrechando manos, prometiendo seguir adelante con la lucha, y lograron llegar sanos y a salvo al
auto que les estaba esperando.

ChenLe no tardó en quedarse dormido en los brazos de Kun, mientras el alfa seguía en silencio, y
sólo habló cuando se detuvieron fuera de la cárcel:

-¿Le dirás que lo amo? -le preguntó con tono desgastado.

Felix lo miró.

-Por supuesto que sí.

Abrió la puerta, tomando el bolso con el que andaba.

-Pide un taxi cuando te vayas -dijo HanDong con tono calmo-, y ve directo a tu departamento, Felix.
No salgas más de lo necesario.

Asintió, mirando a la feroz omega que le devolvía la mirada impasible, y salió del auto.

Llevar a cabo todos los trámites para que le dieran acceso demoró unos quince minutos, donde los
guardias le revisaron por todas partes para que no metiera algo ilegal al lugar, y se sentó a esperar
tras la ventanilla con una expresión casi aburrida.

Un momento después, SiCheng apareció siendo llevado por dos guardias.

El omega lo miró, enarcando una ceja con burla, y Felix le sonrió, tratando de aliviar la tensión.

Descolgó el teléfono, esperando que SiCheng le imitara, pero el chico se tomó su tiempo.

SiCheng estaba más delgado, pálido y ojeroso, pero no era como si Felix le fuera a decir aquello.

-¿Cómo ha ido todo? -preguntó con tono suave.

-No jodas, FeiLike -se burló SiCheng-, ¿a qué vienes?

60
Felix abrió el pequeño cajón donde podía entregarle las cosas que le llevó a SiCheng, dejando el
bolso, y apenas el omega lo tomó, lo revisó.

-ChenLe hizo ese dibujo en la guardería -dijo, sin dejar de mirarlo, viendo cómo sus ojos se
humedecían-, así que te lo traje para ti, Win.

SiCheng observó el dibujo de una familia donde estaba él con una sonrisa enorme, ChenLe en el
centro y Kun tomándole la mano, con un gato sonriendo en el suelo y una casita de madera atrás.

-Quiero verlo -gimoteó, mirando a Felix-, quiero a ChenLe, Lixie.

-Lo sé - el omega suspiró, asintiendo-, pero no puedo traerlo aquí, SiCheng. ChenLe... él no sabe
que…

SiCheng borró las lágrimas de sus ojos con rapidez.

-No, lo que pasa es que quieres quedártelo -escupió con odio en su voz-, es eso, ¿no, Lix? Ahora
que yo estoy aquí, estás aprovechando para quitarme a ChenLe porque te sientes culpable por
haber abandonado a Seungmin.

Felix lo observó con una expresión helada, mientras trataba de no quebrarse frente a SiCheng,
notando que eso era lo que buscaba su antiguo amigo.

-Fingiré que no dijiste eso, Winko -murmuró con la garganta apretada.

SiCheng le miró despectivamente.

-Sabes que es cierto -espetó SiCheng-. Te estás acostando con Kun y quizás estás a la espera de
que deje de quererme para que te marque, ¿no es así? Y esperas que ChenLe te llame mamá
porque no puedes soportar la culpa de haber sido un fracaso con Seungmin.

-No metas a Seungmin en esto -le gruñó Felix-, no sabes nada de él.

-¿Y tú sí? -se burló-. No seas patético, Felix. Seungmin debe odiarte y ser feliz teniendo a tu
hermanita como madre.

Felix colgó el teléfono, poniéndose de pie.

Sin embargo, antes de retirarse, volvió a descolgarlo.

-Kun te ama -dijo con voz helada.

Pudo ver el brillo de dolor en los ojos de SiCheng, pero no se conmovió, girándose para marcharse
de allí.

Dong SiCheng, condenado a quince años de cárcel por haber asesinado a un alfa que trató de
violarlo y marcarlo.

61
El caso apareció en todos los diarios y noticieros del país, junto con el largo juicio y la déspota
condena que se le dio, sin importar que SiCheng hubiera alegado en todo momento que lo hizo en
defensa propia, que no fue algo premeditado ni a propósito.

No, a los jueces alfas no les interesó que SiCheng ya estaba marcado, que tuviera un bebé, que ya
perteneciera a alguien: si SiCheng estaba volviendo de su trabajo tan tarde, anocheciendo,
caminando en las calles, y un alfa se encaprichó con él, la culpa era sólo suya por haber salido sin
compañía alguna. Si ese alfa lo agarró violentamente, tiró de él contra la pared y trató de marcarlo,
SiCheng tuvo que dejarse hacer, porque era un simple omega que no podía hacer nada más.

Y tampoco importaba que ese alfa ya hubiera tenido una omega, porque si ese alfa simplemente
ya no quería a esa omega y quería a SiCheng, entonces podía tenerlo, porque era un Alfa, podía
tener lo que quisiera.

Ellos le prometieron a SiCheng que lo sacarían de allí, pero si era honesto, como estaba la
situación, todavía faltaba mucho para que su amigo pudiera ver la libertad.

62
CAP5.
Querido Seungmin:

¿Cómo estás, cachorrito? ¡Ya es Navidad! De seguro debe estar cayendo mucha nieve allí, ¿te gusta
eso? Recuerdo que te gustaba mucho jugar en ella, Innie y Channie te perseguían y tú tratabas de
correr de ellos, ¡pero no podías! Tuve que detenerlos muchas veces porque te estabas ahogando por
la risa, bebé.

¿Qué pediste de regalo? Espero que papá te haya entregado lo que sea que pediste, si no, siempre
puedes hacerle un berrinche, aunque ya estás algo grande para eso. No importa, Minnie, hazlo rabiar,
papá enojado es muy divertido.

He estado pensando en viajar, Seungminnie, ¿no te gustaría que fuera una semana para allá y así
poder vernos? ¡Me encantaría verte otra vez! Estoy seguro de que papá te dejaría salir conmigo, y
puede que incluso… puede que Chaewon..
.
¿Por qué no lo piensas? Ya tienes trece años, Seungmin, ¿te gustaría conocerme? Si quieres hacerlo,
por favor bebé, envíame una carta y compraré un boleto hacia allá inmediatamente para que nos
veamos. Pero si no quieres, está bien, no es necesario que respondas, tu silencio será respuesta
suficiente, mi vida.

Piénsalo, por favor.

Bueno, ojalá te hayan dado muchos regalos, bebé hermoso, ten unas lindas celebraciones.

Con amor, mamá.

Seungmin terminó de leer la carta número quinientos setenta y dos, frotando sus ojos por el
cansancio, y la dobló cuidadosamente dejándola junto al resto de cartas leídas, quitando los
rastros de lágrimas de sus mejillas.

Cada semana, Felix le envió una carta sin falta, contándole cosas de su vida diaria, platicándole
sobre sus amigos, sus sueños, sus pensamientos, y sin importarle si sólo obtenía silencio. Algo
pareció romperse en su interior porque pensar en eso, en su mamá hablándole catorce años a la
nada, era algo demasiado doloroso y triste, algo que nadie debía pasar.

Jeongin, a su lado, se removió frotando sus ojos.

-¿Seungminie? -preguntó con tono somnoliento-. ¿No has dormido nada?

Sacudió su cabeza en una negativa.

Luego de que papá se hubiera marchado y él dejara de llorar, agarró la caja con las cartas,
rebuscando en el fondo para comenzar a leer las primeras que llegaron: eran las cartas más
deprimentes, duras y horribles de leer, porque podía notar, sólo con la narración, que mamá no
estaba bien.

63
Qué parecía consumido por un enorme dolor que acabaría tarde o temprano con él.

-Deberías dormir -dijo Chan, mientras su desordenado cabello caía sobre sus ojos-. Además, estás
faltando al colegio y…

Mordió su labio inferior.

-No voy a seguir yendo -dijo con el ceño levemente fruncido-, no me importa el colegio. Debo…
debo ir a buscar a Felix y…

-Hey, hey, tranquilo -se apresuró a decir Chan-, relájate, ¿está bien? No te sirve de nada enloquecer
ahora, Seungmin, no te hará bien. Necesitas descansar.

Miró a Jeongin, que volvió a cerrar sus ojos para dormir unos minutos más, y luego contempló a
Chan, sus ojos preocupados puestos sobre él.

Seungmin se sentía extraño allí, con los dos chicos sobre él en todo momento, tan preocupados
por su estado anímico, porque nunca antes otras personas que no fueran sus padres se
preocuparon por él. Como no tenía amigos, sus habilidades para las relaciones extra-personales
eran escasas, por no decir nulas, pero de alguna forma se sentía cómodo en ese ambiente.

Había algo extrañamente confortable, en ambos chicos, que relajaba a su alfa interior.

Suspiró, dejando la caja en el suelo, y se recostó sobre la cama. Inmediatamente Jeongin se subió
sobre él, acurrucándose contra su cuerpo, y el aroma omega inundó sus fosas nasales.

Chan, lejos de lucir celoso, sonrió como si nada.

-¿No deberían ir a la universidad ustedes? -preguntó Seungmin, bostezando.

-No estoy preocupado por mis clases, las primeras siempre suelen ser una mierda -dijo Chan,
tranquilo.

Jeongin no contestó.

-¿Y tú, Jeonginie? -le preguntó Seungmin al omega.

Jeongin se apretó contra su cuerpo, sin levantar la vista.

-No estoy estudiando -dijo en voz baja y avergonzada-, mis notas no fueron buenas y ninguna
universidad me aceptó. Además… -su tono se tornó rencoroso-, como estoy marcado, los Consejos
creían que era mejor que me quedara en casa para dedicarme a mi alfa.

Oh.

Seungmin miró a Chan, que hizo una mueca de pena, y le acarició el cabello a Jeongin.

64
-Te dije varias veces que te preocuparas de tus notas, pero nunca me hiciste caso -dijo Chan en
voz baja.

Jeongin lo fulminó con la mirada.

-Discúlpame, hijo perfecto -gruñó Jeongin-, pero yo no soy un chupapollas como tú.

Prosiguió un pesado silencio en la habitación, el omega acurrucándose más contra el pecho de


Seungmin y ocultando su rostro contra su cuello.

Seungmin le acarició el cuello, sobre su marca.

-Jeongin -gruñó Seungmin-, discúlpate con Chan. Ahora.

El omega se crispó, enderezándose bruscamente, mirándolo con sorpresa y molestia.

-¿Qué? -soltó-. ¿Por qué debería hacerlo? ¡Sólo dije la verdad! -se alejó, bajándose de la cama-.
¡Chan se dedicaba a lamerle el culo a todo el mundo para mejorar sus notas!

-Eso no es cierto, Innie -replicó Chan con tono herido.

-Pídele perdón -insistió Seungmin, sentándose sobre la cama.

-¡No! -Jeongin los observó con disgusto-. ¡Ustedes, como alfas, tienen toda su jodida vida resulta!
-sus ojos se llenaron con lágrimas-. ¡Pero nosotros, las putas omegas, tenemos que esforzarnos el
doble, el triple, para siquiera tener una mínima parte de lo que ustedes tienen!

Antes de que cualquiera pudiera decir algo más, Jeongin se marchó del cuarto cerrando con un
portazo. Ellos no le siguieron.

Seungmin miró a Chan, que suspiró por el cansancio, acostándose otra vez, y de forma automática
se acurrucó a su lado.

-No te preocupes -murmuró Chan en tono bajo -, Jeongin y yo solemos discutir así.

-No está bien -le dijo Seungmin con seriedad-, él no debería descargarse contigo, sólo porque eres
alfa. Sólo porque quieres cuidarlo.

-No es mi culpa -concedió Chan-, pero yo tampoco hice algo cuando supimos que era omega y
nuestros papás lo tuvieron que cambiar a un colegio sólo de omegas. Allí le enseñaban las tareas
del hogar, mientras que a mí me educaban en Geografía, Historia, Matemáticas, Literatura y
Lenguas. No hice algo cuando mis amigos ya no quisieron jugar con él, porque era débil, delicado y
omega, y yo me iba con ellos, dejando a Jeongin sentado y solo en el patio de nuestra casa.

Seungmin cerró sus ojos, tratando de imaginárselo, recordando a su pobre Yongsun, omega y
bonita, siendo dejada de lado cuando se mostró como omega. Recordando cómo lo trataban a él
porque creían que iba a ser omega, la forma en la que su abuela le miraba, incluso como su mamá

65
(no, mierda, tía Chaewon) le observaba, hablando siempre de él, frente a él, como si no pudiera
escuchar todas las cosas que opinaban.

Incluso, con sólo nueve años, hablaron en comprometerlo con un alfa de otra familia con poder,
pero, como siempre, Hyunjin se negó a ello con firmeza.

Y Seungmin sabía que le estaban buscando ya un prometido a Yongsun, que no lucía interesada en
todo eso, porque a ella la criaron todo el tiempo como si fuera a ser alfa. Y, cuando no fue así, le
quitaron todos los privilegios de un día para otro, comenzando a tratarla como si tuviera que
agradecer que le dirigieran la palabra.

De alguna triste forma, Chan tenía razón: no, ellos no tenían la culpa de que los omegas recibieran
ese trato, pero tampoco se preocupaban de hacer algo para evitarlo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-Minnie, ¿qué estás haciendo?

El niño de ocho años levantó la vista hacia su papá, arrugando los labios en señal de disgusto,
mientras dejaba el lápiz de color naranja sobre el dibujo, como si estuviera fastidiado.

-Le pinto el cabello a mamá -dijo, como si fuera obvio.

Hyunjin arrugó el ceño, confundido.

-¿De naranja? Pero Chaewon tiene el cabello oscuro -contestó Hyunjin sentándose detrás de él.

Seungmin se puso de pie, sacudiendo su cabeza, y caminó hacia él. El alfa no tardó en tomarlo en
brazos, sentándolo sobre sus piernas.

-Oh, cierto -dijo Seungmin atónito-. Es que anoche sonié con mamá.

-Se dice soñé, Minnie.

-Sooooonié -repitió Seungmin.

Hyunjin sonrió, revolviéndole el cabello.

-Pero anoche tuviste una pesadilla -prosiguió Hyunjin.

-Mhnnnn… -Seungmin asintió-, pero mamá estaba allí. Mamá... -arrugó su nariz-, bueno, tal vez no era
mamá…

-¿Qué dices? -su papá le miró, preocupado.

66
-Pero se parecía a mamá... -Seungmin frotó sus manitos contra sus ojos, confundido-. Sonreía y era
como mamá -los ojos de Seungmin se llenaron por las lágrimas-. Era cálido y dulce y bonito. Y se
giró y todo se sintió feo y oscuro.

-Oh, Minnie…

Hyunjin sólo lo abrazó, mientras Seungmin rompía a llorar sin entender un poco lo que estaba
ocurriendo, pero para el alfa era bastante obvio que el niño estuvo soñando con Felix.

Algo dolió cuando pensó en el omega.

Sin embargo, trató de no romperse en ese momento, porque Seungmin le necesitaba y él le prometió
a Felix que lo iba a cuidar, así que eso haría. El niño se acurrucó contra su pecho, sin dejar de
sollozar, mientras Hyunjin le acariciaba el cabello, suspirando.

-Está bien, no te preocupes -le murmuró-, yo sigo aquí.

Seungmin sorbió por su nariz, pero antes de poder decir algo, una pequeña niña entró al comedor.

-Minniiiiiiiiiiiee -dijo Yongsun, entrando con una sonrisa enorme que desapareció cuando lo vio llorar-.
¿Qué pasa, Minnie?

El niño frotó sus ojos para eliminar sus mejillas, bajándose del regazo de Hyunjin.

-No, es que me pegué -mintió como si nada.

Yongsun arrugó los labios para después mirar a su papá, corriendo a abrazarlo.

- Paaaaaaaaaapi -le dijo sonriendo, y Hyunjin se rió, tomándola en brazos-. Papi glunión.

-Gruñón -le corrigió, pero Yongsun se encogió de hombros.

Hyunjin le revolvió el cabello, mirando a Seungmin volviendo al dibujo para fruncir el ceño, tomándolo
y arrugándolo con fastidio.

Miró a la niña en brazos, tan contenta y feliz, y no pudo evitar darle un pequeño beso en la frente:
Yongsun podría no ser hija suya, pero eso no quitaba que mereciera cosas buenas a pesar de todo.
Además, el hecho de que llevara la palabra "Sun" en su nombre, le recordaba de alguna forma a la
personalidad radiante de Felix cuando estaba feliz, y eso hacía que no pudiera odiarla.

¿Cómo odiar a esa pobre niña?

Seungmin tiró el papel a un lado, volviendo su vista a la televisión y, en ese instante, Chaewon entró.

-Hey -saludó sonriendo, aunque Hyunjin la ignoró mientras los niños la saludaban.

Pudo sentir la tristeza omega en el aire, pero se limitó a mirar la televisión, ignorando a Chaewon
como llevaba haciendo todos esos años.
67
Casados podían estar, fingiendo ante el mundo que eran un matrimonio estable y que compartían
cama. Sin embargo, la verdad era que todo era un circo montado frente al resto, y ese falso lazo
estaba destinado a sequir siendo una tortura para ambos.

Hyunjin no iba a hacer nada por Chaewon, ni siquiera a tratarla con cariño, porque esa perra bastarda
no lo merecía.

-¿Qué estás dibujando, Minnie? -preguntó Chaewon, cuando Seungmin volvió a dibujar.

-A nosotros -dijo, sin levantar la vista-, ¡una familia feliz!

Hyunjin no cambió su expresión mientras Yongsun se ponía de pie para ir a ver el dibujo.

-Oh -comentó Chaewon, antes de recostarse contra él-, qué bonito, ¿no, mi amor?

El alfa la miró, viendo esa expresión de hipocresía que tanto odiaba.

-Tienes dos segundos para alejarte si no quieres que te golpee, Chaewon -le dijo, en voz baja para
que los niños no escucharan.

Chaewon no dudó en obedecer.

Una familia feliz. Sí, claro.

Una jodida y llena de mierda familia feliz.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin frotó sus ojos cuando despertó, somnoliento y abrumado, su móvil anunciando una
llamada, y observó el número de Chaewon en la pantalla.

Contestó.

-¿Qué quieres? -gruñó con su voz ronca.

-¿Dónde estás? ¿Dónde está Seungmin? - gimió Chaewon, aterrada-. Tienen que volver. Hyunjin, por
favor…

-¿Quieres que sigamos jugando a la casita, Chaewon? -espetó con tono burlón -. Seungmin y yo
nos hemos aburrido de eso.

Chaewon lloró al otro lado de la línea.

-Yongsun tiene miedo y no sé qué decirle -sollozó-, Hyunjin, por favor, ven y hablemos, podemos
solucionar todo esto si.

68
-¿Solucionar qué? ¿Nuestro matrimonio? -se rió, incrédulo-. Seungmin no quiere vernos ni en
broma, Chaewon, y yo no tengo nada qué hacer a tu lado.

-Pero Yongsun…

-Me haré cargo de ella cómo corresponde.

Hubo un pequeño silencio entre ellos.

-No puedes hacerme esto -espetó Chaewon con la voz teñida de rabia-, ¡te lo prohíbo, Hyunjin!
¡Nuestro matrimonio seguirá de pie, quieras o no!

Volvió a reír, pero ahora con la furia también.

-¿Y qué mierda harás? ¿Golpearme?¿Amenazarme? ¡Me has quitado todo, estúpida!

-¡Tu madre no permitirá esto, ¿me oyes?!

-¡Mi madre puede irse al infierno!

Cortó antes de oír su respuesta.

Echó el móvil a un lado, poniéndose de pie, y tocaron a la puerta de la habitación de invitados que
Jisung le ofreció. Segundos después, el beta entró con una ceja enarcada.

-Debo agradecer que mis hijos estén en el colegio ahora o se habrían asustado con todos esos
gritos -dijo Jisung rodando los ojos.

-Lo siento -se disculpó Hyunjin, suspirando-, pero creo que estoy en problemas.

-¿Con la dulce de Chaewon? -ironizó el beta-. Anda, el desayuno está listo, ven a comer algo.
Sigues tan desnutrido como siempre.

Hyunjin fingió no escuchar la sarta de insultos mientras se ponía de pie y le seguía fuera del
cuarto, hasta la cocina.

Una vez allí se sentó, sirviéndose café. Jisung se ubicó frente a él.

-Bueno -dijo el beta con casualidad-, ¿cuándo piensas viajar con Seungmin?

Arrugó los labios.

-¿Qué?

Jisung le miró como si fuera estúpido (aunque Hyunjin dudaba que Jisung le viera de otra forma,
luego de todos los errores que cometió en la vida).

69
-Para buscar a Felix -contestó, rodando los ojos-. Está en China, ¿no es así? ¿Qué estás esperando?

Hyunjin lo observó, parpadeando.

-No pienso viajar a China.

Jisung frunció el ceño.

-¿Entonces?

-Si Seungmin... Si él quiere ir a verlo, está en su total derecho -dijo con lentitud-, pero yo no iré con
él.

Jisung agarró un pedazo de pan.

Y se lo lanzó.

Soltó un grito cuando el trozo de pan chocó contra su frente, a segundos de caerse de la silla por la
sorpresa, pero sólo se encogió cuando Jisung se puso de pie con una expresión de ira.

-¿Me estás diciendo, estúpido cobarde de pacotilla -dijo Jisung con extrema lentitud-, qué no
piensas ir a buscar a la persona a la que consideras el amor de tu vida?

El alfa frotó su frente por el dolor.

-Jisung, ¿oíste todo lo que te conté ayer? -preguntó, ofendido.

Se agachó cuando vio que le lanzó ahora una cuchara.

-¡Por supuesto que lo hice, y por eso te estoy diciendo esto, pendejo! -le gritó Jisung-. ¡¿Acaso
piensas dejar que tu madre, que la tonta de Chaewon, te ganen?!

-¡Felix me odia!

-¡Por favor, Felix no puede odiar ni a Hitler!

-¡Estás siendo irracional!

-¡No, tú lo estás siendo, ¿me oyes, Hwang Hyunjin?! -enmudeció cuando Jisung son más iracundo-.
¡Te metiste en la vida de Felix cuando él no quería, lo hiciste tú omega, te enfrentaste a tu madre,
¿y eso fue todo?! ¡Entonces definitivamente no tuviste que acercarte, porque le arruinaste la vida y
ahora no te haces cargo de nada!

Trató de decir algo, pero las palabras no salían de su boca. Jisung volvió a hablar, sólo que ahora
con más calma:

70
-Es tu última oportunidad, Hyunjin, para poder arreglar todo esto -le dijo con advertencia-, así que, o
la tomas, o la dejas. Pero cuando el lazo que compartes con Felix se rompa definitivamente, no te
lamentes, porque fue por decisión tuya que esto terminara así.

Hyunjin lo miró, mordiendo su labio inferior, y asintió con una expresión de miedo, prometiendo que
nunca más haría enojar a Jisung.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix agarró una roca con fuerza cuando el policía lo lanzó al suelo y se giró, furioso, magullado
(incluso asustado, pero eso no iba a demostrarlo), y la levantó para golpear al pobre hombre en la
cabeza. Lo dejó aturdido el tiempo suficiente como para que su agarre se aflojara y así salir
corriendo de allí.

Kun le gritó algo, tomándolo del brazo para arrastrarlo, y cuando se volteó escucharon los primeros
disparos.

-¡Mierda! -oyó la maldición de Kun y se obligó a no voltear, saliendo de aquel callejón tan rápido
como podían.

Ese día salió un grupo enorme de omegas, betas y algunos alfas a manifestarse, pero
considerando que la situación en China estaba tensa, todo terminó en una redada para capturar a
las personas más revoltosas por orden del Gobierno y, por supuesto, las Fuerzas Especiales fueron
primero por los líderes.

HanDong estaba dando un discurso cuando interrumpieron la manifestación, todo se volvió un


caos y, de forma inevitable, terminaron separándose del resto del grupo.

-¡¿ChenLe?! -le preguntó a Kun-. ¡¿Dónde está él?!

-¡YiRen lo tiene! -gruñó Kun, sin voltearse- ¡ahora sigue corriendo, Lix!

Se obligó a obedecer, cojeando, porque el policía que lo derribó lo hizo disparándole a la pierna. La
bala rozó su piel, causando dolor suficiente como para dificultar su caminata.

Kun lo notó, y gruñendo, antes de que pudiera reclamar, lo tomó en brazos echándolo sobre su
hombro. Corrió entre medio de la gente mientras Fuerzas Especiales se acercaban con sus carros
lanza-agua y sus armas, bombas lacrimógenas ensuciando el aire.

Bueno, bien, la situación ya se tornó insostenible.

Kun se metió entre callejones que conocía, ignorando sus gritos de que lo bajara, y luego de diez
minutos sin detenerse, lograron llegar a un sector de la ciudad ya despejado y abandonado. El
último tiempo, gracias a todo el desastre que se volvió el país, las personas que no se unían a las
manifestaciones preferían quedarse bien encerrados, para no terminar metidos en medio del
fuego.

71
El alfa miró hacia ambos lados de la calle, dejándolo en el suelo, y se acercó a la puerta de un
edificio, tocándola discretamente.

Minutos después, la puerta fue ligeramente abierta, y un hombre se asomó.

-¿Contraseña? -preguntó en tono bajo.

Kun le miró con irritación.

-No me jodas, BooHan -barboteó Kun-, tengo a Lixie herido.

Boohan los miró, asintiendo, y abrió más la puerta dándoles la pasada. Kun lo ayudó a entrar, y
apretó sus labios, ahogando el gemido de dolor que quería escapar de sus labios.

El beta cerró la puerta con llave mientras se sentaba en la silla más cercana, el alfa buscando el
botiquín y, una vez que lo encontró, procedió a curarle la herida sangrante.

-Bueno, creo que no salió bien -comenzó BooHan como si nada.

-Fue todo un desastre -murmuró Kun-, y esto empeorará porque tuve que matar a un policía
-suspiró, sacudiendo su cabeza-. Nuestra guerra civil se acerca, Lixie.

Hizo una mueca.

-Esto es emocionante -fue lo que contestó.

-Pero alégrate -dijo BooHan-, te vi en televisión y a todo el mundo le gustó tu discurso.

Soltó una carcajada baja, sacudiendo su cabeza, y Kun se puso de pie una vez terminó. El alfa
caminó hacia el librero, empujándolo por el borde, y revelando una vieja puerta.

-¿Esto nos llevará a la estación de trenes? -preguntó Felix, mientras se cambiaba de ropa para
quitarse el pantalón ensangrentado.

Kun asintió, sin contestar, y se volteó hacia BooHan.

-¿Nos acompañarás?

El beta sacudió la cabeza.

-No puedo, quizás llegue más gente que me necesite.

En ese instante tocaron a la puerta otra vez.

Kun asintió, tirando de Felix, y ambos se despidieron rápidamente para comenzar a bajar por las
escaleras metidas tras la puerta, luz parpadeando por la vieja ampolleta.

72
A Felix nunca le gustaron los lugares cerrados, aunque, bueno, siempre fue un cobarde de primera:
la oscuridad, el encierro, las serpientes, las alturas, las abejas… Pero, desde que estaba en China,
tuvo que aprender a enfrentar todos sus miedos, porque tenía que dejar atrás todas esas cosas
que lo hacían débil y cobarde, aquellas cosas que lo caracterizaban tanto como un omega torpe e
inútil, para ser la persona que era ahora.

Así que se limitó a tomar aire, agarrando la mano de Kun para que no se adelantara demasiado (no
era por miedo, seguro), y comenzaron a caminar en silencio.

Cruzaron por un montón de pasillos con cientos de bifurcaciones, aunque su amigo parecía
conocer bien el camino, sin detenerse en ningún momento. No supo cuánto tiempo estuvieron en
eso, pero cuando llegaron a otra puerta, su pierna estaba entumecida. Sin embargo, no se lo iba a
decir a Kun, porque no quería verse débil ante él.

El alfa tiró de la puerta, respirando con alivio cuando la vieja estación de trenes que estaba
sirviendo como guarida para el movimiento de omegas y betas apareció lleno de gente en el
interior.

Caminaron entre la multitud que se dedicaba a descansar, tomar agua o comer algo, buscando a
HanDong hasta que la hallaron en el centro.

La omega los vio, su expresión tornándose aliviada.

-Iba a darme un infarto si no llegaban en media hora -comentó la mujer.

Felix se dejó caer sobre una caja, estirando su pierna, y al levantar el pantalón vio las telas llenas
de sangre.

-¡Papá!

Levantó la vista cuando ChenLe apareció corriendo, mientras YiRen le sostenía la mano para que
no se cayera, y Kun se apuró en tomarlo en brazos.

YiRen observó a Felix con horror.

-¡Su pierna, señor Li! -gritó, espantada.

Hizo una mueca cuando la chica comenzó a quitarle la venda para atenderlo.

-Estoy bien -mintió-, y YiRen, deja los honores, por favor, me haces sentir viejo.

-Pobre FeiLike -se burló JunHui, el doctor beta que tenían allí apareciendo para ayudarlo-, tu primer
discurso y termina así.

-Creo que echaré de menos el trabajo en la biblioteca -suspiró Felix.

-¡Mamá!

73
Felix levantó la vista cuando ChenLe fue dejado en el suelo y corrió hacia él, con los ojos llenos de
lágrimas.

-¿ChenLe? -parpadeó, confundido.

-¿'Ta bien, mamá? -preguntó, a punto de llorar.

La expresión de Kun lo decía todo.

-No mamá, ChenLe -corrigió Felix con dulzura, sintiendo como su corazón se quebraba porque un
pensamiento horrible cruzó su mente-, tío Lix.

ChenLe le miró confundido, pero antes de poder decir algo, Kun lo volvió a tomar en brazos y lo
alejó de allí.

Felix bajó la vista mientras JunHui se dedicaba a curarle, y pensó que ChenLe llevaba un año
viviendo con él, y ya lo creía su mamá. Sintió su estómago revuelto porque, hasta ese momento,
nunca pensó que para Seungmin, quizás, él ya no era más mamá.

Que, quizás, su mamá era ahora otra persona, y ya no podía hacer nada para evitarlo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin se encontró con Jeongin mirando la televisión, cubierto con una manta mientras fingía
ignorarlo, y se sentó a su lado como si nada. Chan salió minutos atrás para comprar la cena de la
noche.

Suspiró.

-Jeonginnie… -comenzó a decir.

-No te atrevas -murmuró el omega-, soy tu mayor.

Arrugó el ceño.

-Pero…

-Yo no quería ser omega -sollozó Jeongin-, ya nadie quería jugar conmigo y me dejaban solo
mientras jugaban a la pelota, a las escondidas o a los empujones. No querían jugar conmigo,
porque podían hacerme daño y hacerme llorar. Y en el colegio nos enseñaron cosas tan básicas
que, cuando los colegios comenzaron a ser mixtos y estaba en la clase de Chan, todos los omegas
estábamos atrasados, porque ellos sabían más y nosotros apenas sabíamos sumar y restar. Y los
alfas se reían de nosotros porque creían que éramos tontos, que éramos estúpidos, y no podíamos
demostrarles lo contrario -Seungmin tiró de él para acurrucarlo a su lado, oyendo su llanto-. Te juro
que traté, Minnie, traté de estudiar para ir a la universidad y cerrarles la boca, pero fui un fracaso

74
como el resto de omegas de nuestra generación, y sé que Chanie no tiene la culpa, pero me da
tanta rabia que…

-Está bien, Jeonginie -le dijo con voz suave-, no te sientas mal por eso.

Jeongin limpió sus ojos.

-Sé que soy malcriado y caprichoso -admitió en voz baja-, pero no sé a quién más dirigir mí rabia.

Seungmin quitó el resto de lágrimas de sus mejillas, suspirando, y se inclinó para darle un pequeño
beso en la frente.

-No tienes que enojarte con Chan, él sólo quiere protegerte -le dijo Seungmin, revolviéndole el
cabello café-, los dos queremos protegerte. Además… -le sonrió juguetonamente-, es nuestra
misión como alfas malcriarte, ¿no es así?

Jeongin arrugó el ceño.

-No me trates como un bebé, eres menor que yo -protestó, aunque sus labios estuvieran haciendo
un puchero inconsciente.

Seungmin soltó una risa baja.

-Bueno, he visto que te gusta que Chanie te trate como un bebé -comentó casualmente.

Jeongin desvió la vista, avergonzado, pero antes de poder decir algo, el celular de Seungmin sonó.

El alfa tomó el aparato, viendo el número de su papá, un poco aliviado de que no fuera tía Chaewon
llamando, porque estaba a segundos de bloquearla.

-¿Hola? -contestó.

-Minnie -el tono de su papá era bajo, y se sorprendió cuando reconoció miedo allí-, estoy
comprando los pasajes para Pekín. ¿Quieres viajar mañana o esperamos a la siguiente semana?

El celular cayó de su mano.

75
CAP6.
Seungmin observó los boletos que su papá le tendía, mirando la fecha en silencio mientras sentía
su estómago dando vueltas por lo que eso significaba.

Una semana. En una semana estaría en China, más cerca de mamá que nunca antes.

Tragó saliva.

-Papá -murmuró, tomando los boletos, en tanto Hyunjin se sentaba frente a él-, tú. ¿Felix te habló
alguna vez de... de su antiguo alfa?

Seungmin no podía decirle papá a ese primer alfa que tuvo Felix cuando era apenas un chico, ese
alfa de rostro desconocido, ajeno totalmente a él. No, su único papá era Hwang Hyunjin, nadie
más, eso era algo que tenía claro.

-No le digas Felix, es tu mamá -dijo Hyunjin con calma-. Y sí. Felix me habló mucho de él. Se
llamaba Kim Younghoon.

Se removió en su lugar, agradeciendo que Chan y Jeongin no estuvieran en el departamento en ese


momento: la pareja salió para tener una conversación sobre su relación y, a pesar de que hubiera
cierta tensión romántica y sexual entre los tres, Seungmin era consciente de que no tenía que
inmiscuirse entre ellos dos.

-Kim Seungmin -masculló.

-Suena mucho mejor que Hwang Seungmin, ¿no crees? -preguntó Hyunjin con una sonrisa irónica-.
Chaewon insistió varias veces en cambiarte el nombre, pero no iba a permitir aquello.

Asintió, mordiendo su labio inferior, sus dedos recorriendo el borde de los boletos.

-¿Ese alfa...? ¿Cómo era? -volvió a preguntar.

Hyunjin le miró con una expresión calculadora, sus ojos llenos de advertencia.

-No creo que te guste la respuesta, Seungmin -le dijo con suavidad.

Sus hombros se crisparon, sintiendo nervios en todo su ser.

-Es sólo curiosidad -insistió Seungmin.

El mayor ladeó la cabeza.

-Esto es lo que me contaba Felix, ¿está bien? No sé más cosas además de ello -Hyunjin suspiró,
acomodándose-. Lixie me contó varias veces que era una relación normal, lo que se esperaba de
ellos.

76
Los ojos de Seungmin se oscurecieron.

-¿Le pegaba? ¿Ese alfa le pegaba?

Pudo notar como la expresión de Hyunjin se tornaba rabiosa por el enfado, por el disgusto.

-Dijo que el único momento en el que no le pegaba era cuando estaba en cinta de ti -concedió
Hyunjin, con la voz temblando debido a la ira.

Seungmin sintió como el enojo bullía también en su interior por las palabras de Hyunjin, enojado
por pensar en Felix siendo agredido por quien se suponía que era la persona que debía defenderte
y cuidarte.

Pero no es como si fuera algo extraño: el omega era propiedad del alfa, y si el alfa lo estimaba
conveniente, entonces podía agredirlo todo lo que quisiera.

-Eso... ¿eso significa que yo fui producto de una violación? - siguió preguntando en voz baja.

La expresión de Hyunjin no cambió.

-Felix me contó varias veces que Youngie lo violaba, pero no me dijo si quedó embarazado en esos
encuentros -dijo con tono cuidadoso-. Sin embargo, Seungmin, eso no significa que Felix te haya
amado menos. Tú fuiste, eres y serás su centro siempre, ¿lo sabes?

Su centro. Su pilar. El motivo por el que Felix seguía viviendo y no cayó en una profunda depresión
que pudo haber acabado con su muerte, como dijo en esa carta que le dejó a Hyunjin.

Seungmin es lo único bueno que he hecho en esta vida y si él llega a morir, Hyunjin, yo también me
muero.

-Te ama tanto, que pensé varias veces en lanzarte por la ventana para deshacerme de ti y que me
amara sólo a mí -agregó Hyunjin como si nada.

Seungmin lo miró, parpadeando debido a la incredulidad.

-¿Estás bromeando, papá? -preguntó.

Hyunjin sonrió.

-Por supuesto que no.

Decidió no seguir investigando sobre eso.

-¿Mamá llegó a amarlo?

El rostro de Hyunjin se tornó meditabundo.

77
-No -dijo con rotundidad-, no creo que haya sentido amor por él. Felix fue criado para buscar
seguridad y sonreír ante un alfa, por eso permitía los golpes y abusos. Incluso, muchas veces
conmigo, se comportaba como un omega sumiso y complaciente, porque lo criaron para no tener
voz ni voto. Sólo cuando tú estabas realmente amenazado, él parecía reaccionar de otra forma
-hizo una mueca de diversión-. Cuando le propuse matrimonio, se negó al principio porque no iba a
sacrificarte, e incluso cuando le prometí que no te haría daño, fue desconfiado y trató de
satisfacerme para que yo siempre estuviera feliz.

Seungmin trató de imaginárselo, trató de pensar en el mismo rostro que vio en televisión, más
joven, forzándose a sobrevivir cuando la vida le dio tantos golpes, y comprendió el desprecio que
sentía Felix hacía los alfas, el por qué habló de ellos con tanta ira en su voz.

Entonces, un pensamiento desagradable entró a su mente.

Si yo soy alfa, ¿él también va a odiarme?

Felix no sabía que él era alfa. Hasta el momento, todo el mundo lo veía y pensaba que era omega
por su aspecto, y sabía que cuando era más pequeño, todos esperaban lo mismo de él. Incluso en
la carta de su cumpleaños número doce, cuando se reveló como alfa, Felix le comentaba lo feliz
que estaba que ahora fuera omega, a pesar de lo difícil que sería su vida.

Seungmin no creía poder vivir si su mamá le decía que no lo quería porque era alfa.

-¿Él te amaba, papá? -preguntó con voz ahogada, recordando los ojos llenos de amor que Felix
tenía en el vídeo.

Hyunjin trató de ocultar su mirada cubierta de dolor.

-Por supuesto que sí -dijo con voz temblorosa-, me amaba tanto como lo amo yo.

Seungmin miró a su papá, siendo consciente de que habló en tiempo pasado, y temió por un
instante que, a pesar de que Felix hablara con tanto amor en sus cartas, puede que las cosas
fueran distintas una vez se vieran.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-¡Oppa!

-¡Hyung

Chan se rió mientras tomaba en brazos a Soojin en tanto Jeongin rodeaba con un brazo a
Keonhee, revolviéndole el cabello sin dejar de sonreír. Minutos después, Jisung se asomaba por la
puerta de la cocina, feliz de tener a sus dos hijos mayores en casa.

-¿Cómo están? -preguntó Keonhee sonriendo, tirando de Jeongin al comedor.

78
-Pues bien -contestó-, ¿cómo te ha ido a ti en matemáticas? ¿Sigues reprobando?

Keonhee hizo un puchero.

-Es que son muy difíciles -dijo como excusa.

-Si quieres puedo ayudarte -se ofreció Jeongin.

Su hermanito menor, el pequeño e inocente Keonhee, lo miró confundido.

-Pero... ¿no reprobaste matemáticas también, Jeonginie? -preguntó sin mala intención.

Jeongin se tensó, pero Keonhee no lo notó:

-¡No te preocupes! -dijo como si nada-. Le pediré ayuda a Channie -y sin decir nada más, fue a
abrazar a su hermano mayor, que seguía haciendo reír a Soojin.

Jeongin se recordó a sí mismo a los trece años, sentado en el patio delantero de su casa mientras
veía a los niños betas y alfas del barrio donde vivían corriendo por las calles, con Chan metido
entre ellos, riéndose y jugando a la pelota. Por el contrario, las niñas omegas (él era el único niño
omega allí) estaban jugando en la casa frente a él a la casita, y lo invitaron, por supuesto, pero
Jeongin no quería jugar con ellas.

Jeongin quería jugar con su hermano y el resto de los niños.

Se puso de pie, limpiando sus pantalones, para caminar hacia donde estaban los chicos. Se acercó
a Chan, cuando este se detuvo por el cansancio.

-¿Channie? -preguntó, fingiendo una sonrisa confiada.

-¿Qué ocurre, Jeonginnie? -preguntó Chan, sonriéndole.

-¿Puedo jugar con ustedes? -dijo, balanceándose en sus pies-. He visto que falta un jugador en su
equipo, ¡puedo ir incluso al arco si quieren! Estoy seguro de que-

-¡No, el omega no puede jugar con nosotros! -se apresuró a decir el que fue su mejor amigo un año
atrás, Hyunsuk, que ahora era alfa-. ¡Se va a caer, llorará y nosotros tendremos la culpa! Además,
¿por qué no va con las omegas? ¡Ese es su lugar!

Jeongin parpadeó hacia Hyunsuk, ofendido, y frunció los labios en actitud de enojo.

-¡No voy a llorar! ¡Lo prometo! -insistió con la garganta apretada.

-¡Los omegas no pueden jugar con los alfas, lo dice mi mamá! -apoyó otro chico, Seunghun.

Jeongin quería llorar de la frustración y la rabia.

79
-¡Mira, si hasta se pondrá a llorar! -se burló Hyunsuk-. ¡No puedes jugar! Ya vete, nos estás
molestando.

Los dos chicos se marcharon con burlas, y Jeongin miró a Chan, que ya no sonreía y estaba con una
expresión congelada en el rostro. El pequeño omega le observó con insistencia, y al final, Chan sólo
bajó la vista.

-¿Por qué no vas a jugar con Yujin y Wonyoung? -dijo Chan retrocediendo, sonriéndole tensamente-.
¡Nos vemos a la hora de la cena!

Y Chan se giró, dejándolo de pie, solo y con los ojos llorosos.

Volvió a la realidad de golpe cuando Chan, ahora con casi diecinueve años, se sentó a su lado con
esa misma sonrisa cuadrada que ponía siempre.

-¿En qué piensas, Jeonginie? -preguntó.

Se obligó a no dejar que la rabia y el desprecio lo invadieran, porque sabía que eso no llevaría a
nada, que ya pasaron los años, y Chan no tenía la culpa de eso.

Porque no la tenía, ¿cierto?

-Keonhee necesita ayuda en matemáticas -dijo con calma-, ¿por qué no lo ayudas?

Chan soltó un gemido de protesta, pero antes de poder decir algo, Jisung volvió a asomarse.

-Hola, chicos -dijo, acercándose a darles un beso a cada uno-, supongo que se quedarán a cenar
con sus viejos padres.

Jeongin le sonrió a papá Jisung con disculpa y Chan sacudió su cabeza.

-No, cenaremos con Seungmin y tío Hyunjin-dijo


Jeongin.

Jisung puso una expresión ofendida en su rostro.

-¿Qué? ¡Luego de todo lo que he hecho por ustedes! -dijo con indignación.

-Papá.

-¡Yo los di a luz!

-¡Somos adoptados, papá!

-¡Es una metáfora!

-¡Papá, estás exagerando!

80
Jisung les pegó un manotazo a cada uno, haciendo que se quejaron, y se marchó otra vez a la
cocina, murmurando maldiciones por lo bajo.

Jeongin soltó un quejido, enfurruñado, y Chan comenzó a acariciar su cuello, llamando su


atención.

-¿Qué ocurre? -preguntó hoscamente-. En casa de nuestros papás no, Chan.

-Soñé contigo anoche -confesó en voz baja.

Jeongin le miró, enarcando una ceja, y Chan suspiró con ojos llenos de pena.

-Soñé cuando estabas llorando porque tus notas eran horribles -dijo Chan en voz baja, sin querer
que sus hermanos menores o su papá escucharan-, cuando pasabas noches estudiando para
poder tener buenas notas, pero seguías fracasando, porque no entendías las cosas y no querías
aceptar mi ayuda.

Jeongin apretó su mandíbula al instante.

-Me la ofreciste varias veces -recordó Jeongin-, pero siempre me negué, porque quería demostrarte
que no te necesitaba.

El alfa asintió.

-Lo lamento por todo -se disculpó Chan con tono serio-, por hacer una diferencia cuando no
debería haberla. No soy un buen alfa para ti, Jeongin.

-No -concedió Jeongin-, pero yo tampoco acepté tu ayuda por orgullo. Yo también lo siento por ser
tan malo y cruel contigo a veces.

-No tengo nada que no mereciera -insistió Chan-. Nadie lo merece -replicó el omega-, nadie merece
crueldad y odio, Chan -hizo una mueca-. Excepto Chaewon. Esa perra puede irse al infierno.

Chan ahogó una risa contra su hombro.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-¿Dónde está ChenLe, Kun? -preguntó Felix, enderezándose cuando Kun entró al vagón del tren que
servía como enfermería, su pierna envuelta en gasa mientras se curaba por la herida de bala que le
llegó.

Kun no le miró y se sentó a su lado.

-YiRen lo está cuidando -dijo Kun como si nada-. Ahora, sobre lo que hablamos en la reunión.

-Kun -le interrumpió Felix bruscamente-, quiero ver a ChenLe.

81
El alfa lo miró.

-No eres su mamá -le dijo sin suavidad-, así que vas a tener que permanecer un tiempo alejado de
él, hasta que lo entienda.

La expresión de Felix se tornó roja por la furia, sus labios frunciéndose en una mueca de ira,
mientras trataba de salir de la cama y ponerse de pie.

-¿De qué estás hablando? -espetó, enojado-. ¡Claro que no soy su mamá! ¡Pero que esté
confundido no significa que tengas que alejarlo de mí!

Kun se puso de pie, también molesto por la situación, y lo empujó contra la cama para que no se
hiciera más daño.

-¡No deja de llorar y llamarte, creyendo que eres su mamá, Felix, y no lo eres! ¡Su madre es SiCheng,
lo va a tener que recordar quiera o no! -Kun levantó su voz-. Si hubiera sabido que esto terminaría
así, jamás te lo habría dejado a cargo.

Se sintió como una cuchilla para su corazón, su lado omega sintiéndose tan herido y destrozado,
más de lo que ya estaba.

Felix no se lo comentó jamás a nadie, pero no sentía conexión alguna con esa parte fundamental
suya, con ese lado que lo volvía suave y tierno y dulce, excepto en esos breves instantes en los que
sostenía a ChenLe contra su pecho, imaginando que era Seungmin, o soñaba con el toque de
Hyunjin sobre su piel. En esos pequeños momentos, se sentía otra vez como ese omega torpe,
sonriente y que se acurrucaba contra la gente que amaba, porque quería ser protegido y amado.

Los celos, incluso, eran dolorosos y sin placer alguno para sí mismo: su cuerpo se complacía, pero
no había pasión, fruición, satisfacción, en su propio toque o en el de Kun. Su piel ardía, pero su
omega, su mente, todo lo demás, estaba helado y frío.

-Dame a ChenLe -rogó con la voz quebrada-. Kun, tráelo para acá…

Kun lo miró con pena en sus ojos. Y habló:

-No te acerques a ChenLe hasta que yo lo diga, Felix.

Felix sollozó, retorciéndose, su omega llorando en señal de protesta.

-¡Vete a la mierda! -le gritó furioso, con lágrimas cayendo por su rostro-. ¡Eres un hijo de puta, Kun,
un jodido bastardo! ¡No te me acerques más, ¿entendido?! ¡No te quiero ver, bastardo traidor!

Kun lo soltó cuando JunHui entró, alarmado por los gritos, y yendo hacia Felix. El omega golpeó a
Kun en la mejilla, sosteniéndolo para calmarlo.

Su mente era un hervidero de ideas inconexas que no podía controlar, no podía manejar, y gruñó
amenazadoramente hacia su amigo.
82
-¡No pienses obligarme con esa voz de mierda, traidor! -le gritó, luchando por soltarse-. ¡Lo vuelves
a hacer, Kun, y te mataré, ¡¿lo tienes claro?! ¡Te mato!

Kun salió de la habitación, disculpándose en voz baja, y Felix se derrumbó contra el toque suave de
Jun Hui, jadeando, odiando a todos esos malditos alfas que sólo lo hirieron una y otra y otra vez.

Una y otra y otra vez, sin descanso alguno.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Cuando la puerta se abrió, Hyunjin casi cayó al suelo apenas un cuerpo pequeño chocó contra el
suyo, y si no hubiera sido porque Seungmin estaba detrás de él, habría acabado sentado de culo,
con una sollozante Yongsun en sus brazos.

-¿Papá? -lloró Yongsun contra su pecho-. Papá, ¿dónde estabas? Mamá, ella…

Seungmin asomó su cabeza, sintiéndose culpable


por haber olvidado a su hermana menor, por no
llamarla, notando que estaba alterada y triste y sin
entender bien lo que estaba ocurriendo.

-¿Hyunjin? -la voz de Chaewon resonó en la casa, pero el mayor la ignoró, acariciándole el cabello a
su hija que seguía llorando-. ¿Seungminnie?

Levantó la vista, observando a Chaewon de pie en el pasillo, con ojeras marcando su rostro pálido,
su cabello desordenado, su mirada cansada, y sintió un leve dolor en su estómago. Días atrás,
antes de saber todo, habría ido hacia ella para abrazarla.

Pero, ahora, sólo podía verla y su mente pensaba en todo lo que hizo su tía, años atrás, para poder
tener algo de poder, para poder tener una buena posición, para poder ser superior al resto.

Todo lo que le hizo a su mamá, porque Felix estaba entremedio de sus deseos personales.

-Ves Yongsun -dijo Chaewon, dando un paso y tratando de sonreír-, te dije que papá y Seungminnie
regresarían, ellos no se irán de aquí.

La niña levantó su rostro lleno de lágrimas y Hyunjin limpió sus mejillas con evidente cariño.

-Vamos al comedor -dijo Hyunjin, sin dirigirse hacia Chaewon-, hay muchas cosas qué conversar.

Yongsun asintió, vacilante, y dejó que su papá se adelantara, acercándose a Seungmin y


abrazándolo por el cuello. El chico no dudó en devolverle el abrazo, queriendo calmarla, aunque
sabía que probablemente toda esa situación no acabaría bien.

83
Cinco minutos después, Yongsun estaba sentada a su lado, abrazándolo por el brazo mientras
Hyunjin se sentaba frente a ellos y Chaewon permanecía de pie, inquieta.

-Bueno -dijo Hyunjin con tono suave-, Yongsun, tu madre y yo nos vamos a divorciar.

Yongsun enmudeció por la sorpresa.

-¿Qué? -balbuceó Chaewon con horror en su voz-. ¿De qué hablas, Hyunjin?

Hyunjin no se giró hacia Chaewon, mirando sólo a la niña, y le tomó la mano a la omega.

-No quiero que tú y Seungmin se culpen de esto -Seungmin no dijo cosa alguna, sabiendo que
contarle toda la verdad a Yongsun de golpe podría alterarla-, porque es algo que sólo nos incumbe
a tu madre y a mí. Además, que nos separemos no significa que los quiera menos o ya no nos
veremos más.

-Hyunjin, ¿qué estás haciendo? -Chaewon se acercó con una mirada de rabia-. ¡No puedes tomar
esas decisiones!

Por primera vez desde que llegaron, Hyunjin la miró.

Chaewon se estremeció al ver odio profundo en sus ojos, una mueca de desprecio en su rostro.

-Los papeles de anulación te los enviará mi abogado mañana -dijo con tono suave-, espero que
estén firmados para la tarde, Chaewon.

-Si crees que... -comenzó a decir Chaewon con tono débil.

-Lo harás -dijo Hyunjin sin perder aquella voz dulce, que le asustaba mucho más porque sabía que,
si presionaba donde no debía, el alfa sacaría ese lado que daba miedo-, porque si no, Chaewon,
Seungmin no se quedará de brazos cruzados.

La mujer se volteó hacia Seungmin, que le miraba con ojos inexpresivos, sosteniendo la mano de
Yongsun.

-Puedes decirle a la abuela -dijo Seungmin amablemente-, pero si ella actuará en contra de nuestra
decisión, entonces puede ir despidiéndose de su imperio.

Chaewon no dijo nada, atónita mientras Seungmin se ponía de pie y tiraba de Yongsun.

-Vayan a buscar sus cosas -ordenó Hyunjin-, nos iremos apenas tengan todo guardado -cuando
los chicos desaparecieron, Hyunjin se volteó hacia Chaewon, sonriendo cruelmente-. Puedes
quedarte con la casa, Chaewon. Considéralo mi regalo de bodas.

Antes de que pudiera decirle algo más, Hyunjin se marchó del comedor, dejándola en completo
desconcierto al ver que todo lo que construyó se estaba derrumbando, sin poder hacer algo para
evitarlo.

84
CAP7.
-Yongsun, ¿estás lista?

La chica levantó la vista de su bolso, mirando a Seungmin arrodillado frente a ella, y sorbió por su
nariz.

-¿A dónde iremos? -preguntó con la voz temblando.

-A un hotel -dijo Seungmin, limpiando sus lágrimas-. ¿Estás triste porque papá y mamá se van a
divorciar?

La omega negó con la cabeza, tratando de calmarse gracias al toque dulce de Seungmin.

-No, Minnie, no soy tonta -dijo en voz baja-, sé que papá no quiere a mamá y ellos... uh... Ellos son
un desastre juntos -Seungmin asintió, dándole la razón en silencio-. Pero tengo miedo, ayer
mamá... Ella... ella estaba enojada y la abuela estaba aquí y peleaban a gritos.

Seungmin la tomó de la mano, mirándola con cariño porque sabía cuánto miedo le daba a Yongsun
su abuela, el temor que sentía por equivocarse frente a ella y llevarse una reprimenda.

En el fondo, Seungmin también le tenía mucho miedo, pero no iba a demostrárselo, porque sabía
que eso sería alimentar su ego.

-¿Qué estaban diciendo? -le preguntó con voz suave.

Yongsun sollozó.

-La abuela le decía a mamá que tenía que hacerse marcar por papá, aunque lo forzara, y tener otro
bebé -lloró la niña-, y luego habló algo sobre hacerte entender a la fuerza que nosotros somos tu
familia -Yongsun hipó-. No lo entendí bien, Seungminnie, ¿qué quería decir con eso? ¿Nos vas a
dejar? ¿Me vas a dejar?

Seungmin la miró, alarmado de que hubiera escuchado esas cosas, y la abrazó con fuerza,
sintiéndola sollozar contra su cuerpo. Su pequeña, dulce y amable Yongsun, que no le hizo nunca
daño a nadie, ni tampoco se volvió mala o petulante cuando tenía toda la atención sobre ella, en
los años que creían que iba a ser alfa.

Yongsun no era su hermana, pero así como Hyunjin tampoco era su papá, a Seungmin no le
importaba.

-Claro que no te dejaré -le dijo con voz seria-, ¿cómo puedes creer eso de mí? Eres mi bonita
princesa. Sólo voy a dejarte cuando llegue un alfa decente y quiera casarse contigo, que espero
que sea nunca.

Yongsun soltó una risa baja, asintiendo, y Seungmin le dio un beso en la mejilla antes de ponerse
de pie, tirando de ella a su lado para bajar juntos la escalera. Hyunjin ya los esperaba abajo,

85
llevando también un bolso mientras Chaewon le suplicaba que se quedara, que no se marchara,
pero su papá parecía decidido a ignorarla.

-¿Yongsun? ¿Seungmin? -Chaewon los miró con lágrimas en los ojos-. No le hagan caso a su papá,
quédense aquí, ¡somos una familia!

-Lo mejor es esto, mamá -dijo Seungmin con voz vacilante.

-Y vendremos a verte -añadió Yongsun, asustada.

-¿Tú también, Yongsun? -Chaewon dio un paso, pero Seungmin tiró de su hermana menor detrás.
¡Soy tu madre! ¡La madre de ambos! ¡No pueden...!

Hyunjin se movió, separando a Yongsun de Seungmin, y tiró de la niña contra su cuerpo,


caminando hacia la salida.

-Te espero fuera, Minnie -le dijo sin voltearse, saliendo de la casa con rapidez.

Chaewon miró a Seungmin, secando su rostro de las lágrimas, componiendo ahora una mirada de
ira, y Seungmin mordió su labio inferior.

-¿Realmente me harás esto? -preguntó Chaewon, en voz baja y furiosa-. ¿Luego de haberte criado
como un hijo mío? ¿Después de haberte criado como si fueras mi bebé?

-No tendrías que haberlo hecho si por tu culpa mamá no se hubiera ido -espetó Seungmin con
rabia contenida-. Si no hubiera sido por ti, papá y mamá estarían juntos y habríamos sido felices.
.
-No eres más que un mocoso desagradecido -escupió Chaewon-, y si cruzas por esa puerta,
Seungmin, te lo prometo, voy a matar al imbécil de Felix y lo haré frente a tus ojos, para que veas
que no tuviste que irte. Haré que lo violen frente a ti y luego prometo matar-

Seungmin se movió antes de que pudiera terminar de hablar, gruñendo por la furia, tomando a
Chaewon de los hombros y empujando de ella contra la pared. El choque de la cabeza de la mujer
contra la pared fue seco, y Chaewon jade por el dolor, temblando al ver los ojos llenos de enojo del
menor.

-No lo harás -le gruñó sin poder controlarse, llevando una mano al rostro de Chaewon y apretando
sus mejillas para obligarla a sostener su mirada-, te lo prometo, tía, si te atreves a tocarle un solo
pelo, yo voy a descuartizarte y daré de comer tus restos a los perros, aunque estoy seguro que ni
los pobres perros querrían comer una basura como tú.

Los ojos de Chaewon se llenaron de lágrimas, pero Seungmin no sintió compasión alguna,
demasiado enfurecido por ver a la persona que más quería amenazada por esa mujer, que durante
tiempo lo engañó.

-¿Lo entiendes? -preguntó, sin soltarla-. ¿Lo has entendido?

86
-S-sí -sollozó Chaewon espantada, soltando feromonas de miedo, porque nunca antes Seungmin le
había hablado así.

El menor la soltó, sin dejar de gruñir en voz baja, para después voltearse, saliendo de esa horrorosa
casa y corriendo hacia el auto de papá. Trató de no sentirse mal por haber actuado como un
animal.

Hyunjin lo miró, pareciendo adivinar lo que ocurrió allí dentro, pero no dijo nada y comenzó a
conducir para alejarse pronto de ese lugar.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀───

──

-Supongo que sabes el motivo por el que estás aquí, ¿no, Kun? -preguntó HanDong con tono suave,
aunque una mirada fría estremeció al alfa sentado frente a ella.

Kun levantó la vista, mirando de reojo a Felix sentado al lado de HanDong, y sonrió con algo de
ironía.

-Por haber abusado de FeiLike -contestó, para luego mirar a YiRen, sentada al otro lado de
HanDong, pero la chica no lo observó.

-Has roto la confianza con FeiLike, Kun, y no sólo con él -prosiguió HanDong en medio del silencio
de la sala, donde los omegas, alfas y betas más cercanos al círculo interno de la líder del
movimiento estaban allí-, sino también has traicionado todos los valores de nuestro propio grupo
al haber actuado así -la voz de HanDong se tornó dura-. ¿Cuál es la primera promesa que deben
jurar los alfas al ingresar aquí?

El alfa tragó saliva, abochornado.

-No imponerme. No puedo usar la voz alfa con omegas ni con betas, a menos que sea un caso de
extrema necesidad -respondió seriamente-. Es por ello que la usé.

Felix se tensó, apretando su mandíbula, sin bajar los ojos ante la molesta mirada de Kun.

No, ningún alfa lo iba a doblegar otra vez.

-¿Necesidad? ¿Fue necesidad el imponerte porque FeiLike iba a discutir contigo? -preguntó
HanDong con desprecio-. ¿O fue tu orgullo herido porque FeiLike no iba a ceder ante ti?

Kun la fulminó con los ojos.

-FeiLike es terco como todos los omegas en este lugar, y poner los recuerdos de mi hijo en peligro,
porque FeiLike no sabe mantenerse lejos. no está en mis prioridades -replicó Kun-. No permitiré
que ChenLe olvidé quién es su verdadera madre, así como ustedes parecieron olvidarlo.

87
Murmullos se hicieron escuchar en la sala, pero el rostro de HanDong no se inmutó mientras Felix
soltó un gruñido bajo.

-Acabemos con esto -espetó Felix-. Usó su voz alfa conmigo, tienes lo que querías, Kun. No pienso
acercarme a ChenLe. Listo. Vete a la mierda. Quería salir de allí, encerrarse y romper algo por

toda esa situación, pero HanDong no pensaba lo mismo, porque mandó a callar a todo el mundo
con un chistido.

-Kun merece un castigo también por su actuar -dijo HanDong-, para que aprenda a nunca más usar
esa voz con un omega -ladeó la cabeza-. Arrodíllate frente a FeiLike, Kun, y pídele perdón con la
vista gacha.

Felix se volteó hacia HanDong, parpadeando, mientras Kun soltaba un ruido de incredulidad por la
orden de la mujer. Todo el mundo pareció contener el aliento ante las palabras de HanDong, sin
atreverse a decir algo.

-Debes estar de joda -escupió Kun-. Yo no pienso…

-¿Arrodillarte ante un omega? -completó HanDong con tono amable-. Porque es humillante, ¿no es
así, Kun? ¿Tan humillante como haberte impuesto a FeiLike y obligarlo a algo que él claramente no
quería? -HanDong soltó una risa carente de diversión-. ¿Por qué es humillante que tú te arrodilles
ante un omega, pero que un omega lo haga no lo es?

Kun apretó su mandíbula, enfurecido, mientras Felix permanecía quieto en su lugar, aturdido por lo
que estaba pidiendo HanDong. Nunca, en sus treinta y dos años de vida, un alfa se arrodilló alguna
vez frente a él.

No. No, estaba equivocado.

Se estremeció cuando un viejo recuerdo llegó a su mente: Hyunjin llorando, abrazándolo por las
piernas, rogando por su perdón luego de que se enterara que dejó embarazada a su hermana.
Hyunjin no dudó en arrodillarse, en llorar frente a él, en pedirle disculpas, a pesar de ser sólo un
omega.

Hyunjin pudo haberse impuesto ese día, obligarlo a no abandonarlo, pero no lo hizo. Hyunjin jamás
se impuso a él.

Volvió a estremecerse, su omega gimiendo por el dolor.

-¿No es contradictorio, Kun? -prosiguió HanDong, ignorándolo-. Tú dices luchar por nosotros, dices
entendernos, dices que nos respetas, pero a fin de cuentas, eres incapaz de pedirle perdón a un
omega por haberte equivocado, porque en el fondo, nos sigues considerando inferiores. En el
fondo, sigues siendo un alfa criado con los estándares que esta sociedad te ha impuesto. Por eso
no te permito estar adelante en nuestros discursos, en nuestras marchas. Puedes unirte a nuestra
lucha, pero no ser protagonista de ella, porque a fin de cuentas, Kun... a fin de cuentas, tú nunca

88
has sido reprimido como nosotros -HanDong le sonrió con pena-. La sesión ha terminado. Espero
que pienses sobre estas cosas, Kun.

Felix no se movió mientras la gente se marchaba, murmurando en voz baja, y sólo cuando YiRen se
acercó con una sonrisa triste, sacudió su cabeza.

-¿Quieres que revise tu pierna, FeiLike? -preguntó YiRen en voz baja.

-Lo haré yo.

Kun estaba de pie frente a él con una mirada tranquila, aunque podía notar su expresión
avergonzada.

Felix quiso odiarlo.

Odiar era mucho más fácil, era mucho más sencillo, que sentir todo ese manojo de sentimientos
sin explicación que lo estaban sacudiendo por dentro. Una parte suya despreciaba a Kun por lo
que hizo, pero otra parte quería sólo abrazarlo y llorar en su hombro por todo el dolor que sentía,
pedirle que no le abandonara, que le quitara toda esa carga de los hombros.

YiRen parecía indecisa, sin moverse, y Felix sintió como ese instinto maternal, que sentía muerto
en su interior, florecía otra vez al ver el joven rostro de la omega. YiRen tenía sólo veintitrés años,
pero lucía de dieciocho, y ya estaba metida en toda esa lucha contra los alfas del país.

Le sonrió con dulzura.

-Luego iré a verte y podemos conversar -le dijo, como si no estuvieran metidos a kilómetros bajo
tierra, ocultándose de los policías, y con apenas algo qué comer.

Pero YiRen parecía feliz sólo con eso, asintiendo para marcharse.

Felix extendió su pierna, levantando el pantalón y reveló el vendaje sobre su piel. Esperó a que Kun
acercara una silla para cambiar las vendas, sin embargo, para su total sorpresa…

Kun se arrodilló delante de él, apoyando su pierna sobre sus rodillas.

Felix parpadeó.

-No me gusta tu papel -dijo Kun, en medio del silencio-, te prefiero como Lee Felix, no como Li
FeiLike.

El omega ladeó su cabeza, sin mover su cuerpo mientras las duras manos del alfa acariciaban su
desnuda piel.

-No sé de qué estás hablando -respondió Felix con tono impasible.

Kun observó su herida, horrible y con puntos. De seguro le quedaría una cicatriz. Una más a su
colección. A Felix no le importaba: no iba a permitir que nadie más tocara su cuerpo.
89
Apretó sus dientes cuando Kun limpió la herida con desinfectante.

-Te prefiero como el omega antes que al líder -explicó Kun, levantando la vista-. Como mi amigo
antes que-

-Tú y yo ya no somos más amigos, Kun -le interrumpió Felix con voz amable-, yo no soy amigo de
alfas que se imponen.

El mayor tensó su mandíbula, vendando otra vez su pierna con una nueva gasa.

-Felix…

-¿Alguna vez te impusiste ante SiCheng? -le preguntó Felix-. Pero no para salvar su vida, sino
porque él estaba haciendo algo que no te gustaba o no querías que hiciera.

Kun bajó la vista, abochornado.

-Sí -admitió a regañadientes.

-¿Te explicó cómo se sentía? ¿Cómo el omega parece encogerse y volverse un niño? ¿Cómo una
parte racional parece ser encerrada dentro de una caja que se va haciendo más y más pequeña?
¿Cómo tu interior se niega pero tu cuerpo actúa? ¿Cómo pierdes el control de tus acciones y ya no
eres tú, sino un títere? ¿Te lo explicó?

Kun no dijo cosa alguna por varios segundos.

-Lo siento -murmuró

Felix quiso romper a llorar.

-¿Sabes qué es lo más terrible? -dijo con la voz temblorosa, bajando su pantalón-. Que acepto tus
disculpas, pero eso no significa que las cosas se arreglen.

Felix lo sabía muy bien, porque Hyunjin le pidió perdón miles de veces y Felix ya no lo odiaba, lo
perdonó tiempo atrás, pero su relación entre ellos había sido rota y destrozada.

Y Felix le pidió perdón a Seungmin en cada carta que le envió, sin embargo, nunca hubo respuesta
alguna.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Yongsun estaba llorando frente a él, hipando y frotando sus ojos con un pañuelo para alejar las
lágrimas, mientras Seungmin bajaba la vista y Hyunjin suspiraba, abrumado.

-¿No… no so-somos… her-hermanos…? -balbuceó Yongsun, sin dejar de llorar.

90
Seungmin mordió su labio inferior, tomándole la mano a la menor, que sorbió por la nariz.

-Sí lo somos -insistió Seungmin, acariciando sus mejillas-, tú siempre serás mi hermanita, Yongsun,
no importa que no compartamos sangre. Eres mi hermanita menor, nunca dejarás de serlo.

La omega asintió, sin dejar de sollozar, y se giró a mirar a Hyunjin.

-¿Y tú... tú, papá? -farfulló con la voz temblando.

El mayor la miró, confundido.

-¿Yo qué? ¿Si seguiré siendo tu padre? -Yongsun lloró con más fuerza-. ¿Qué estás diciendo,
princesa? ¿Acaso quieres que no sea tu papá para que así no mate a tus futuros pretendientes?

Las lágrimas de Yongsun aumentaron y no dudó en lanzarse a los brazos de Hyunjin,


desconsolada, buscando protección en aquellos brazos que nunca le hicieron daño alguno, y
siempre estuvieron para allí a pesar de todo.

Hyunjin le acarició el cabello a la niña, sintiendo sus hombros sacudiéndose por el llanto contra su
cuerpo, y miró a Seungmin con una sonrisa de lado, luciendo ahora mucho más relajado. No
importaba que Yongsun fuera hija de Soobin, ella era su hija y lo sería siempre.

Además, estaba seguro de que Soobin no estaba enterado de que tenía una hija: Chaewon, a pesar
de haberle confesado horas atrás que Yongsun era hija de ese hombre, no dijo cosa alguna sobre
si él lo sabía. Por otro lado, Hyunjin averiguó que Soobin contrajo matrimonio con una lindo omega
varios años atrás, un hombre llamado Kai, y eran felices con su reciente hija.

Una mierda. Hyunjin tenía que contenerse para no increpar a ese bastardo y matarlo por haber
jodido su vida y la de Felix.

-¿Te sientes mejor ahora, princesa? -le preguntó a Yongsun cuando notó que la chica se calmó.

-S-sí -asintió Yongsun-, pe-pero papá... Tengo mi-miedo de mamá.

Apretó sus labios, siendo consciente de que Chaewon no iba a rendirse tan fácil. Esa maldita perra
astuta haría lo posible para atarlo de nuevo, y sabía que era capaz de utilizar a Yongsun para ello.
Debido a eso, Seungmin decidió contarle la verdad, pero aun así…

El móvil de Seungmin sonó.

Observó el número, arrugando el ceño, y se puso de pie caminando hacia el cuarto donde dormiría,
dejando a Hyunjin y Yongsun en el comedor.

-¿Sumin? -contestó con tono incrédulo.

Recordó que la última vez que la vio fue semanas atrás, en esa fiesta donde su abuela lo nombró
heredero. Intercambiaron números en caso de extrema emergencia: ambos no querían ese tonto
91
compromiso que sus padres insistían en firmar, primero que todo, porque Seungmin no sentía algo
más que amistad por Sumin, y segundo, pero más importante, porque Seungmin sabía que Sumin
estaba enamorada de una de sus guardaespaldas, SoEun.

-Estoy preocupada -dijo Sumin, al otro lado de la línea en voz baja-. Tu abuela vino a ver a mis
padres y están conversando sobre nuestro compromiso.

Dejó salir un ruido de incredulidad, sorprendido porque su abuela fuera tan descarada para seguir
atándolo e impedir su huida.

-¿Los estás espiando? -preguntó Seungmin, preocupado.

-¿Quién crees que soy? -se burló Sumin-. Quieren anunciarlo en unos días, ¿puedes creerlo? Creen
que voy a decirte que sí -soltó un bufido-. No te ofendas, Hwang, eres lindo y todo, pero demasiado
dulce para mí.

Dejó salir una risa burlona.

-¿Dulce? Eso es porque no me has conocido en privado -le gruñó, y escuchó su jadeo.

-Oh, dios, ¿me estás coqueteando? -Sumin se rio-. Chico malo -hizo una pausa pequeña-. No me
quiero casar, Seungmin, de verdad.

Seungmin no cambió su expresión.

-No nos casaremos -aseguró con firmeza-, prometo que no lo haremos.

Pudo oír su exhalación de alivio.

-Está bien, confío en ti -suspiró Sumin-. Nos vemos entonces, Seungmin.

-Cuídate, Sumin.

Cortó la llamada, maldiciendo en su interior porque sabía que las cosas se estaban complicando
con el pasar de los días, y deseó haber partido a China lo más pronto posible, pero en el fondo
sabía que eso no era posible. Tenía que solucionar un montón de cosas, comenzando por
Yongsun, antes de ir a buscar a Felix.

La puerta del cuarto son y Hyunjin entró, arrugando el ceño ligeramente.

-Dime que esa llamada no tiene relación alguna con la que acabo de recibir -murmuró, fastidiado.
Seungmin miró a su papá.

-¿Mi compromiso? -aventuró, apretando su mandíbula.

Hyunjin soltó un gruñido.

92
-La abuela acaba de llamarme y me dijo que teníamos una fiesta en cinco días, y que debíamos ir
si no queríamos hacerla enojar.

El menor hizo un gesto de odio.

-Es el día antes de que viajemos -calculó, para luego mirar a Hyunjin-. ¿Cómo la soportaste tanto
tiempo, papá?

Hyunjin lo miró con una mueca en su rostro.

-¿Por qué crees que me fui de casa a los dieciocho? -bufó, rodando los ojos-. No es necesario que
vayamos, adelantaré el viaje o-

-No -su papá parpadeo ante su interrupción-, Iremos y acabaremos con esto de una vez por todas.
No voy a huir de tía Chaewon o de la abuela. Se acabó. No más juegos entre nosotros. Esto ha
llegado a su fin.

93
CAP8.
Jeongin soltó un gemido.

Apretó su mano contra su boca, avergonzado por completo mientras Chan, sobre él, sonreía
perversamente, como si disfrutara el verlo así, todo sudado, desnudo y colorado.

-Bastardo -murmuró en voz baja.

Chan se rió, frotando su nariz contra su cuello, y ambos miraron hacia la puerta cuando fue
abierta.

Seungmin se quedó quieto, observando a los dos mayores en la cama, obscenamente desnudos y
sin lucir asustados por haber sido descubiertos en pleno acto. Las feromonas que Jeongin soltaba
no tardaron en llegar a su nariz, sintiendo de pronto calor en su cuerpo.

-¿Necesitan.. privacidad...? -preguntó, tratando de lucir impasible, aunque fallando


miserablemente.

Chan soltó una risa ronca, volviendo a agarrar la cintura estrecha de Jeongin y tirando de él,
penetrándolo un poco más profundo. Jeongin dejó salir otro gemido, su goteante miembro erecto
y duro contra su estómago.

-¿No quieres unirte? -preguntó Chan con tranquilidad-. La boca de Jeongin está desocupada y
Jeonginnie ha estado maldiciendo toda la mañana porque se acabó su leche de plátano.

-¡Sabes que yo... me pon-pongo de mal humor si no….. no te-tengo mi le-leche…! -chilló Jeongin,
antes de jadear por la nueva embestida.

Seungmin mordió su labio inferior, viendo el lío que eran los dos chicos frente a él, y tragó saliva
mientras sentía su propio miembro duro en sus pantalones, sin saber qué hacer. Por sobre todo,
porque si se acercaba, significaba tener su primer contacto sexual.

Sí, Seungmin era un chico virgen, pero no tonto: cuando se sentía caliente, por supuesto, se
masturbaba en la oscuridad de su habitación, y nunca antes tuvo contacto de ese tipo con otra
persona porque le avergonzaba un poco. Sin embargo, ahora, con Jeongin y Chan follando delante
de él, sentía la necesidad de desnudarse y permitir que hicieran lo que quisieran con él.

-Seungmin te dará tu lechita, ¿no es así, Minnie? -gruñó Chan, sonriéndole.

Seungmin fue para conversar con ellos sobre el viaje, pero bueno, siempre podía hacerlo después.

Caminó, observando al omega lloriqueando, y abrió la bragueta de sus pantalones. Las manos de
Jeongin lo agarraron de la playera, atrayéndolo, y agarró su ropa interior para bajarla lo suficiente,
sacando su polla ya erecta.

94
Soltó un jadeo bajo cuando la mano de Jeongin envolvió su miembro, húmedo por el líquido
preseminal, y el omega lo miró con ojos grandes y expresivos. Parecía estar fingiendo una
inocencia, que contrarrestaba enormemente con el hecho de que estuviera siendo follado por dos
alfas.

-¿Eres virgen, Seungminnie..? -balbuce Jeongin mientras movía su mano de arriba hacia abajo.

Desvió la vista, avergonzado.

-Sí -murmuró, mordiendo su labio inferior.

-Eso es adorable -gruñó Chan, levantando los ojos-. Con Jeonginnie nos aseguraremos que lo
disfrutes mucho.

Antes de poder decir algo, Jeongin comenzó a chupar el glande, llenándolo con saliva, mamando
de forma superficial, y jadeó por la corriente de placer que recorrió su espina dorsal. Sus manos se
deslizaron por el cabello oscuro de Jeongin, oyendo su ronroneo mientras Chan separaba más sus
piernas, viendo el momento exacto en el que el alfa se hundía más duro en su interior, gruñendo
con excitación.

El omega jadeó contra su miembro, sus ojos llorosos por el placer, para después abrir más su
boca, metiendo ahora todo el miembro entre sus labios. Con su mano lo agarró de la base para
sostenerlo, en tanto Chan comenzaba a embestirlo de forma seguida. El sucio sonido resonó en el
cuarto con cada nueva penetrada, seguido del ruido que provocaban los labios de Jeongin a
medida que chupaba más y más.

Seungmin escuchó varias veces a sus compañeros hablar sobre lo genial que era eso, que un
omega te chupara el pene, porque se veían sucios y calientes, llenos de lujuria y perversa inocencia
que podía hacerlos correr sólo con una probada. Sin embargo, nunca les dio demasiado crédito a
aquellas historias hasta ese momento; aunque, por otro lado, Seungmin estaba seguro de que era
la boca de Jeongin la que lo estaba provocando de esa forma, porque si hubiera sido cualquier
otro omega, habría salido corriendo por el miedo.

Pero si eran Chan o Jeongin quienes lo tocaban de esa forma, entonces estaba bien.

Mordió su labio inferior mientras la cabeza de Jeongin subía y bajaba por el largo de su miembro al
ritmo de las embestidas que recibía su culo, viendo cómo se auto-lubricaba sin problema alguno.
Al levantar la vista, Chan lo agarró del cuello de la camisa, tirando de él, y de pronto los labios del
alfa mayor estaban sobre los suyos en un beso sucio, caliente y dominante. Le siguió el ritmo
torpemente, sintiendo como metía la lengua en su boca sin encontrar resistencia alguna.

Al separarse, un hilo de saliva conectaba sus labios con los de Chan, que sonreía salvajemente
mientras follaba a Jeongin. El omega no dejaba de jadear y gemir con la polla metida en su
garganta, y al oír el gemido del muchacho cuando se corrió, terminó eyaculando en su boca
también, respirando aceleradamente antes de recibir otro sucio beso de Chan.

Se alejó, tratando de recuperarse, viendo a Chan corriéndose sobre el estómago de Jeongin, y el


omega gimoteó con su rostro manchado de blanco, obscenamente sucio y contento.
95
Antes de poder decir algo, Chan lo agarró del brazo y tiró de él, sentándolo en la cama.

-No... no tuvimos que hacerlo… -murmuró Seungmin, aturdido.

Chan gruñó en señal de desaprobación, sorprendiéndose cuando Seungmin contestó también con
un gruñido: a veces, olvidaba que Seungmin era alfa.

Jeongin jadeó.

-Hagan eso otra vez -soltó el omega-, es caliente.

El mayor rodó los ojos, sacudiendo su cabeza.

-Ve a limpiar tu rostro, bebé -le dijo y Jeongin le sacó la lengua, obedeciendo-. No sé por qué dices
eso, Minnie. Jeongin y yo estuvimos de acuerdo. Seungmin le miró, temblando.

-Pero es tu omega -dijo con voz débil-. Jeongin es tu omega, no el mío, tiene tu marca, no la mía,
¿no ves que…?

-¿Lo puedes marcar por accidente? -terminó de decir Chan con una expresión impasible.

El menor asintió, pero antes de darse cuenta, el alfa estaba sobre él, sobre su cuerpo, entre sus
piernas, volviendo a sonreír de forma astuta. Seungmin parpadeó, tragando saliva, para después
humedecer sus labios, y Chan agarró su labio inferior, sus ojos oscurecidos.

-Jeongin es nuestro, así como tú eres de nosotros y yo soy de ustedes -dijo con voz ronca.

Seungmin jadeó, sintiendo los labios de Chan contra su boca, sin poder dejar de mirarlo.

-He estado haciendo algunas averiguaciones -prosiguió Chan-, y en algunos países existen alfas
que comparten omega, marcándolo los dos al mismo tiempo. Podríamos intentarlo -los ojos de
Chan brillaron-. Podríamos estar los tres juntos si sale bien.

Seungmin sintió su garganta seca por las palabras de Chan, su alfa interior quejándose por lo que
planteaba el mayor. Seungmin no era tonto: sabía que sentía una inusual atracción por Chan, por
querer ser tocado, su corazón latiendo como desbocado al tenerlo tan cerca, pero sabía también
que esa otra parte, su lado alfa, no estaba totalmente de acuerdo por lo que significaba. Los alfas
eran dominantes por naturaleza, salvajes y posesivos, y ser dominado por otro, ser el sumiso,
significaba total y absoluto rechazo.

-¿Se van a besar otra vez? -preguntó Jeongin, entrando al cuarto, su rostro ya limpio-. ¿Por qué
están coqueteando cuando yo no estoy aquí? Son horribles.

Chan se quitó de encima, echándose a su lado mientras Jeongin se acercaba, colgándose del
cuerpo del alfa más grande, y Seungmin pensó, por un momento, que si quizás no tuvieran esas
naturalezas, todo sería más fácil.

96
Jodidamente más fácil.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix a veces se recordaba a sí mismo cuando acababa de llegar a China, desorientado, perdido,
sin saber qué hacer con su vida de ahora en adelante.

Se recordó bajando del avión, viendo los rostros desconocidos de todo el mundo, como su omega
gritaba en señal de auxilio, pero sólo respondía el silencio. Esa noche durmió en el aeropuerto,
siendo consciente del dinero que tenía, y a pesar de que en el bolsillo estuviera la llave del viejo
departamento que Youngie compró tiempo atrás, no sentía la fuerza necesaria para ir hacia allá.

Además, ni siquiera sabía en qué zona de Pekín quedaba, y mucho menos sabía cómo hablar
chino. Era un inútil, un bastardo inútil, un maldito omega de sólo dieciocho años que lo había
perdido todo y no sabía qué más hacer.

Al día siguiente, gracias a las vagas indicaciones que logró conseguir, llegó a la embajada coreana
de la ciudad, inventando una vaga historia sobre su alfa muerto y el comienzo de una nueva vida
lejos de su lugar de origen. Logró que lo aceptaran en un curso gratuito para aprender chino, con la
promesa de conseguirle un empleo lo más pronto posible, y luego partió a buscar el departamento,
agradeciendo al controlador de Youngie cuando llegó por haberlo amoblado.

Pero, por supuesto, se derrumbó por completo cuando se dio cuenta de que incluso la habitación
que iba a ser de Seungmin estaba amoblada, con una cuna, ropa y juguetes.

Los días siguientes fueron un remolino de oscuridad, lágrimas y dolor, sin salir del departamento ni
de la cama, levantándose sólo para beber agua e ir al baño, incapaz de hacer otra cosa excepto
llorar y dormir, rogando para que todo eso acabara, para que esa pesadilla desapareciera.

También escribió muchas cartas, llenas de pensamientos y divagues sin sentido que ni él mismo
podía comprender en su totalidad, pidiendo perdón por haberlo dejado, tratando de explicarle que
lo amaba, que siempre lo amaría, que era su pequeño bebé precioso que amaba más que a nada
en el mundo. No las envió enseguida, por supuesto, porque estaba tan sumido en su mierda que
no hacía nada, absolutamente nada, sólo permanecer acostado.

Sólo cuando se dio cuenta de que no tenía más comida tomó la fuerza suficiente para bañarse: fue
dos semanas después de haber llegado. Olía asqueroso, lo sabía, pero no le interesaba, y cuando
terminó de ducharse salió a la calle, buscando algún supermercado cercano en el que comprar
cosas para la alacena.

Fue allí cuando se encontró por primera vez con Wang MengYu, cuando estaba siendo agredida
por su alfa en mitad de la calle y nadie la estaba ayudando. Ese bastardo la abofeteaba,
sosteniéndola del cabello, ignorando su llanto y sus súplicas, y Felix se quedó quieto mientras el
resto de las personas caminaban, fingiendo no ver a la pareja a pesar de los gritos de la pobre
omega, y algo hirvió en su interior.

97
Algo hirvió porque se vio a sí mismo en MengYu.

Sí, quizás Youngie nunca fue tan agresivo como ese alfa, quizás Youngie nunca lo golpeó de tan
brutal manera frente a otras personas (pero a veces lo hacía, como cuando salían a comer y Feli
tropezaba o se reía o se comportaba como un niño malcriado según Youngie), sin embargo,
reconoció el miedo que exhalaba MengYu, porque él también sintió tanto miedo que, a veces,
sentía que iba a ser consumido por completo.

Así que, antes de darse cuenta estaba agarrando una roca, gruñendo por el odio, y golpeó a ese
alfa en el rostro, aturdiéndolo el tiempo necesario como para agarrar la mano de MengYu.
Corrieron lejos de allí, entre todas las personas atónitas, hasta su departamento donde estarían a
salvo.

-Deberías dejarlo -le dijo Felix a MengYu, pero la omega sólo lo contempló, atónita, y diciéndole con
esa mirada que no le entendía.

Felix se limitó a servirle un té, sin decir cosa alguna, y MengYu tampoco se molestó en mantener
una conversación.

La chica se marchó horas más tarde y Felix no la vio de nuevo diez años después, cuando estaba
trabajando en la biblioteca y la mujer entró con una expresión decidida.

-¿Li FeiLike? -le preguntó MengYu.

Felix la miró, parpadeando: cinco años atrás decidió usar el nombre que le ofreció el Ministerio de
Migración, sólo adaptar su nombre a la fonética china. Eso simplificaba un montón los trámites,
pero, por sobretodo, le ayudaba a fingir ser otra persona que no fue pisoteada miles de veces.

-¿Sí? -preguntó, parpadeando.

MengYu le sonrió ampliamente, y comenzó a recordarle quién era ella. Le preguntó si quería formar
parte de un movimiento social que luchara por los derechos omegas.

MengYu siempre le sonreía, aunque todo estuviera mal. Incluso antes de morir, MengYu le sonrió y
dijo que estaba orgullosa de él.

Felix frotó sus ojos llenos de lágrimas cuando recordó a MengYu, su pecho ensangrentado, la vida
escapándose de sus ojos, pero la sonrisa permanecía en su rostro, y se maldijo por seguir siendo
tan débil, por seguir llorando cuando ya no podía hacer nada, por seguir siendo, en el fondo, ese
tonto omega sensible y asustadizo del que todo el mundo se aprovechaba.

-¿Dóne etá mamá? -escuchó decir a ChenLe en mitad de la noche.

Sus ojos revolotearon por el vagón que usaban como dormitorio, siendo consciente que casi todas
las personas estaban durmiendo y, en medio de la oscuridad, vio la figura de Kun sosteniendo a
ChenLe, mientras entraban para acomodarse entre YiRen y MeiQi. Fingió dormir para así no ser
descubierto, sus dedos picando por el deseo de sostener al pequeño niño en sus brazos.

98
Se estaba haciendo difícil. Sin ChenLe a su lado, su omega lucía más perdido y muerto que nunca:
el pequeño servía como una especie de ancla, para mantener a raya a esos sentimientos confusos
y deprimentes que le invadían de vez en cuando, pero ahora, al tenerlo lejos.

Bueno, se sentía más débil y desorientado que nunca.

-Mamá está fuera, ChenLe, ya va a volver -le susurró Kun en voz baja, recostándose y dejando al
niño sobre su pecho.

-No -sollozó ChenLe-, mamá etá aquí. ¿Po qué no me… no me deyas con ella?

Felix quería romper a llorar también.

-Felix no es tu mamá, mi vida -murmuró Kun con cariño-, no lo ha sido, no lo es y no lo será, ¿está
bien? Felix es sólo tu tío.

-Pelo…

-Vamos a dormir, ChenChen.

Luego de eso, sólo hubo silencio.

¿Por qué Felix sentía que las cosas sólo estaban empeorando?

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-¡Están locos!

Jeongin y Chan se sobresaltaron cuando Jisung gritó, enojado, mientras Minho se encogía en su
asiento tratando de hacerse pequeñito y desaparecer. Seungmin, por otro lado, miró a Hyunjin
cuando éste se lanzó al suelo, como si quisiera ocultarse de la ira del beta de pie frente a ellos.

-Papá... -balbuceó Chan.

-¡¿Creen que iba a dejarlos ir así como así?! -le interrumpió Jisung, colorado por la rabia-. ¡Se los
prohíbo, no van a acompañar a Seungmin a China!

-Pero tío Hyunjin ya compró los pasajes... -dijo débilmente Jeongin.

-¡Me importa una mierda! -escupió Jisung-. ¡No tienen nada qué hacer allí! Y menos…! -Jisung tomó
aire, tratando de calmarse-. ¿Saben lo que ocurrió la última vez que nos metimos en medio de todo
este embrollo?

Hubo un silencio tenso en el comedor.

99
-Papá Jisung tiene razón -apoyó Minho con cuidado-. Si la madre de Hyunjin o Chaewon se entera
de que están involucrados, no va a tardar en meterse en nuestra familia otra vez.

-¡No pueden hacer eso! -gritó Jeongin-. ¡No vamos a dejar a Seungmin solo!

-Sus padres están en lo cierto -secundó Hyunjin, poniéndose de pie-. Voy a devolver los pasajes, así
que-

-¡No! ¡Iremos con Seungmin! -estalló Chan, enojado.

- ¡No nos grites, Lee Chan! -gruñó Jisung.

-¡No es justo! -gritó Jeongin.

-¡A callar! -levantó la voz Minho.

-¡Seungmin es también mi alfa! -soltó Jeongin.

Jisung palideció, mientras Minho se atoraba con su saliva en tanto Hyunjin parpadeaba por el
aturdimiento. Avergonzado, Seungmin bajó la vista.

-¿Qué? -balbuceó Jisung-. Oh, dios, ¿estás bromeando, Jeonginie? -el beta dio un paso, tomando
por el hombro a Jeongin, pero el omega se echó hacia atrás con una expresión enojada. Jisung, al
ver que no iba a conseguir nada con su hijo, se giró hacia Chan-. ¿De qué está hablando? ¡¿Vas a
dejar que Seungmin lo marqué?! ¡Saben lo peligroso que es eso!

-¡Puedo tomar mis propias decisiones, papá! -gritó Jeongin, enfurecido-. Chan puede ser mi alfa,
pero si quieres saber sobre mí, sólo debes preguntármelo!

-¿Por qué mejor no nos calmamos? -balbuceó Seungmin en voz baja.

-Papá, lo estás malinterpretando, es que... -Chan habló con tono nervioso-, es que los dos
queremos a Jeonginnie y Jeonginmie nos quiere a los dos, y yo también quiero a Seungmin y
Jeongin y Seungmin nos quiere también, ¿bueno?

El beta parecía a punto de desmayarse por las palabras que le estaba diciendo Chan, y Minho
estimó conveniente ponerse de pie para sostenerlo.

-Oh mierda… -murmuró Jisung-, y yo creía que la relación de Hyunjin y Felix era complicada…

-¿Disculpa? -farfulló Hyunjin.

Jisung se sentó en el sofá mientras Minho le imitaba, sosteniendo su mano para tratar de calmarlo
un poco. Notó que estaba realmente afectado por la situación, y nadie dijo nada por varios
minutos, esperando a que el matrimonio se calmara lo suficiente.

100
-¿Lo han hablado? -preguntó de pronto Jisung en tono duro-. ¿Han hablado sobre cómo lo harán?
-una pequeña pausa-. ¿Son conscientes de que si Jeongin queda embarazado, sus instintos alfas
se alterarán si no saben quién es el padre?

Jeongin parpadeó, abrazándose, mientras Chan bajaba la vista y Seungmin mordía su labio inferior,
afectados por las palabras que estaba diciendo el beta.

Jisung levantó la vista.

-Ya son grandes -declaró, mirando a sus dos hijos-, así que supongo que ambos sabrán lo que
están haciendo -se giró hacia Hyunjin-. Si no los cuidas, Hyunjin, prometo cortarte las bolas y
obligarte a comerlas, ¿está bien?

Hyunjin se atragantó con su saliva, pero asintió lo más rápido que pudo.

Jisung apretó su mandíbula.

-Espero que cenen con nosotros esta noche -dijo Minho con tono firme hacia sus hijos-, ¿a qué
hora partirán mañana?

-A las diez de la mañana -contestó Seungmin.

-Bien -Minho suspiró, poniéndose de pie y dirigiéndolos hacia la puerta de salida-. Espero que seas
consciente de tu decisión, Seungmin.

Seungmin no sabía cómo decirle que no estaba seguro, ni siquiera, de ese viaje.

Asintió, fingiendo una confianza que no sentía, y arregló la corbata de su traje. Salió detrás de su
papá hacia el auto y se subió al asiento del copiloto.

Jugueteó con sus manos, en tanto su papá se ponía a conducir camino a la casa de sus abuelos
para esa jodida última fiesta. De seguro se aprovecharían para comprometerlo con Sumin, y miró
de reojo a Hyunjin, que lucía tranquilo a pesar de todo.

No lo soportó por mucho tiempo.

-¿No dirás nada? -preguntó, y no pudo evitar el tono acusador-. ¿Sobre mi relación con Chan y
Jeongin?

Su papá le observó por el rabillo del ojo, sin cambiar su expresión a pesar de que Seungmin luciera
algo alterado.

-¿Quieres que te dé un consejo acaso? -dijo Hyunjin-. Creo que ya estás bastante consciente de tus
decisiones, Seungmin, y sobre todo, de lo que quieres para ti -hizo una pequeña pausa, pero
Seungmin no dijo algo, porque sabía que su papá no acabó de hablar-. ¿Deseas realmente estar en
una relación con otras dos personas?

101
Seungmin humedeció sus labios, inseguro, pensando en el rostro sonrojado de Jeongin, en su
toque descarado y juguetón, sus labios envueltos en su miembro mientras le miraba
inocentemente. Pensó en la boca de Chan sobre la suya en ese beso tan demandante, tan duro, tan
exigente, y cómo su interior se removió ante el pensamiento de que el alfa lo dominara: una parte
suya se negaba a aquello, pero tenía que admitir que también lo deseaba.

Pero…

Pero ¿era suficiente como para una relación?

-No lo sé -admitió.

Hyunjin asintió, comprensivo.

-No soy nadie para juzgarte, Minnie -prosiguió su papá, estacionándose fuera de la casa-, así que
sea la decisión que tomes, voy a apoyarte -miró la fachada del hogar antes de hacer una mueca-.
Ahora, acabemos con toda esta mierda.

Seungmin asintió, saliendo del auto, y le envío un breve mensaje a Yongsun deseándole las buenas
noches. Hyunjin y él acordaron no llevarla a esa fiesta de mierda, sabiendo que era lo mejor para
que Chaewon o su abuela no la usaran y la pasara mal. Ambos la iban a proteger, así que la
dejaron en el hotel con la promesa de volver temprano, y al día siguiente, si todo salía como lo
planearon, se quedaría con Minho y Jisung hasta que volvieran.

Volvió a arreglar su corbata, siguiendo a su padre hasta la puerta, y un mayordomo abrió.


Caminaron en silencio hacia el salón, ya lleno de gente, y contemplaron como la expresión de
Chaewon cambiaba de los nervios al alivio al verlos allí.

Hyeyon apareció con una mirada de piedra.

-Espero que hayan recapacitado en sus decisiones -dijo con tono duro-. Ahora, Hyunjin, ve con tu
esposa. Seungmin, acompáñame.

Seungmin miró a Hyunjin, viendo como apretaba su mandíbula por la rabia, pero sin decir nada, su
papá caminó hacia Chaewon. La mujer fingió una sonrisa de cariño, saludando a las personas con
las que hablaba.

Un escalofrío recorrió su espina dorsal cuando una mano se apoyó en su hombro.

-¿Has decidido hacer lo correcto? -le preguntó su abuela.

Seungmin la observó.

-Sí -dijo con seriedad.

Su abuela sonrió.

-Vamos.
102
La siguió por entremedio de la multitud en silencio, deteniéndose frente a Sumin, que estaba entre
sus padres. Saludó a los mayores educadamente, su garganta apretada, y besó la mejilla de Sumin,
notando sus ojos asustados. Detrás de ella, por supuesto, estaba Soeun, seria y alerta.

Humedeció sus labios.

-Seungmin le propondrá matrimonio esta noche -dijo Hyeyon.

Seungmin soltó un gruñido, llamando la atención de su abuela.

-No me casaré con Sumin -le dijo con dureza-. Lo siento, abuela, pero no lo haré.

Los padres de Sumin lo miraron con incredulidad, mientras su abuela entrecerraba sus ojos,
furiosa. Pudo notar a su amiga un poco más asustada, pero cuando la miró, pudo ver en su rostro
que le iba a apoyar de ser necesario.

-Seungmin tiene razón -dijo Sumin-, yo tampoco quiero casarme con él. Lo quiero como un
hermano, pero no más que eso.

La madre de Sumin, una alfa hermosa, la miró despectivamente.

-¿Tú crees, Sumin, que todo esto se trata de amor? -dijo en voz baja y enojada-. ¿Tú crees que yo
me casé con tu padre porque lo amo? Todo esto son negocios.

-Sora tiene razón -apoyó Hyeyon con tono duro-. ¿Realmente creen que nos interesa si se llegan a
amar? Tus padres también se casaron por negocios, Seungmin.

Seungmin sonrió con los labios apretados, sin mostrar sus dientes.

-¿Mis padres, abuelita? -preguntó dulcemente.

Pudo notar que ella interpretó el mensaje que le quiso dar con sus palabras.

La mujer mayor soltó un bufido despectivo.

-Vamos a conversar de esto a otro lado, mientras ustedes hablan para que recapaciten -espetó ella,
tratando de ocultar la rabia en su voz, girándose y siendo seguida por los padres de Sumin.

Una vez quedaron solos, Seungmin se volteó hacia Sumin.

-Pensé que tus padres serían más comprensivos -comentó con pesadez.

Sumin suspiró, tomando una copa de champagne que un camarero le ofreció.

-Tal vez mi padre sí, pero mamá insiste en esto -contestó Sumin, derrotada-. He tratado de decirles
de miles de formas que no lo quiero…

103
Seungmin asintió, agarrando también una copa, y tomó un sorbo. Lo alejó con una mueca de asco,
recordando porque el alcohol no le gustaba tanto, pero necesitaba despejarse con algo para no
estallar.

-No nos casaremos -insistió Seungmin-, no pueden obligarnos a decir el sí en el altar -Seungmin
miró hacia atrás, donde Soeun le observaba-. Bueno, y siempre Soeun puede raptarte y huir
contigo.

La alfa sonrió, divertida, mientras Sumin se reía por sus palabras.

Al otro lado del salón, Hyunjin iba a golpear a alguien definitivamente. Tal vez a Chaewon, que
sonreía complacida al tenerlo allí, fingiendo que seguían casados cuando los papeles de divorcio
ya estaban en trámite. Frente a ellos, un alfa les hablaba sobre negocios y un montón de mierda
que no le interesaba.

Observó por el rabillo del ojo a Seungmin, que estaba conversando con Sumin en una esquina del
salón, sólo los dos, y pensó que debían estar poniéndose de acuerdo para cortar con todo ese lío
que su madre creó.

No pudo evitar pensarlo, pero se dijo que Seungmin maduró demasiado en esas últimas semanas,
luego de enterarse de la verdad: antes, obedecía en todo a Chaewon y a su abuela, queriendo
complacerlas para ganarse su aprobación y sin discutir en nada. La personalidad completa de un
omega en un alfa, siendo callado, silencioso y manteniendo a raya sus emociones. Y, a pesar de
ser su hijo, no podía ver nada de Felix en Seungmin hasta entonces, porque ese niñito malcriado,
exigente y salvaje, desapareció cuando Felix se marchó.

Pero ahora, al verlo por primera vez haciendo algo que deseaba y luchando por ello, pudo notar que
Seungmin era la viva imagen de Felix. A pesar de que el omega hubiera sido durante tanto tiempo
tímido y complaciente, entendía que Felix lo hizo para sobrevivir. E irse, a pesar de haberle causado
un gran dolor, a pesar de que significó abandonar a Seungmin, era lo que Felix necesitaba hacer
para poder resurgir.

-Hyunjin, ¿en qué piensas?

Se volteó, mirando el fingido dulce rostro de Chaewon, e hizo una mueca notando que se quedaron
a solas.

-¿Realmente te interesa? -preguntó tranquilamente. Chaewon asintió, sonriendo-. Pensaba en la


expresión de Lixie cuando le hacía el amor en la cama.

Chaewon estuvo a punto de dejar caer su copa con alcohol.

Observó cómo trataba de controlar la expresión llena de ira en su rostro, pero sólo sonrió con
diversión, complacido de verla rabiar.

-Eres un imbécil -espetó ella-. ¿Catorce años y sigues pensando en eso? Eres patético, Hwang
Hyunjin.

104
No se inmutó ante sus palabras, indiferente.

-Me parece más patético que sigas insistiendo en toda esta mentira -le dijo con calma, girándose
hacia la mesa para agarrar su copa de champagne-. ¿No lo crees, Chaewon? Catorce años
insistiendo en un matrimonio que es más falso que tu inocencia -la miró con burla-. Más de
catorce años queriendo que te marque, pero ni siquiera obteniendo un beso mío, ¿no es eso lo
patético? Una omega de treinta y nueve años, casada, con hijos, pero sin una marca, qué patético.

La mujer parecía estar conteniéndose para no tirarle el líquido de su copa.

-Si sólo te dieras cuenta de que yo-

-No, Chaewon -le interrumpió ahora duramente-. Nunca te voy a amar. Nunca te voy a siquiera
querer. Para mí, tú no eres más que una mosca molesta que no puedo aplastar, nada más,
¿entendido? Y si no hubiera sido por Seungmin, por Yongsun, te habría matado hace años, aunque
eso vaya contra mis principios.

Chaewon no dijo nada, apretando sus labios, y Hyunjin soltó un bufido, volteándose para buscar a
Seungmin. Sus ojos escanearon el cuarto, lleno de gente, pero ya no estaba en la misma esquina
de antes. Sumin tampoco estaba.

Arrugó el ceño, pensativo, llevando la copa a sus labios, y volvió su vista a Chaewon.

La mujer le observaba en silencio.

Un rápido pensamiento cruzó su mente.

Sonrió una vez más, bajando la copa con burbujeante alcohol, notando los nerviosos ojos de
Chaewon en él.

-¿Realmente, Chaewon? -preguntó en voz baja-. ¿Realmente pusiste algo en mi copa?

El rostro de Chaewon palideció.

Hyunjin dejó la copa sobre la mesa.

-No sé de qué estás hablando -balbuceó la omega.

Ladeó la cabeza, tranquilo.

-¿Qué es? ¿Algo para dejarme aturdido? No, espera, ya sé -soltó una risa seca-. Algo para ponerme
caliente, para que mi alfa se active, ¿no es así? Y tú vas a estar allí, perfecta para que te folle, para
que te marque y me quede contigo, ¿eh?

-Dios, Hyunjin, eso es…

-¿Enfermo? -se acercó, intimidándola-. Algo típico de ti, ¿no crees? -su expresión se oscureció-.
Eres una bastarda, y aun así, esa palabra queda corta para ti, pero no quiero ofender a las putas y a
105
las perras diciendo que te pareces a ellas, porque eres peor que eso -vio como ella temblaba-.
¿Dónde está Seungmin, Chaewon?

Ella retrocedió, asustada.

-Hyunjin…

Sin importarle si estaban en medio de esa estúpida reunión, que hubieran más personas all,
Hyunjin dio dos pasos y la tomó de la muñeca, haciendo que soltara la copa, que cayó al suelo y se
rompió en cientos de pedazos. Chaewon chilló, espantada, para jadear cuando la mano de Hyunjin
se cerró alrededor de su cuello, tirando su rostro contra la mesa. Un espantoso ruido seco resonó
en el cuarto, todo repentinamente en silencio, pero a Hyunjin le interesaba una mierda.

-Seungmin, Chaewon. ¿Dónde está mi hijo? -preguntó con tono suave.

Chaewon sollozó, un hilo de sangre escapando de su nariz.

-No... no lo sé... -lloró, espantada.

Hyunjin soltó hormonas alfas, diciéndole a todo el mundo que no se acercaran o iban a recibir un
golpe. Pudo escuchar como los omegas salían del cuarto, asustados, seguidos de sus alfas.

-Es la última vez que te lo preguntaré, Chaewon -insistió, sin perder aquel tono-. Dónde. Está.
Seungmin.

-¡No lo sé! ¡No lo sé! -balbuceó.

Hyunjin hizo una mueca, agarrando su copa de champagne, y la rompió contra la mesa,
sosteniendo el fuste del objeto, y acercó el vidrio roto a Chaewon. Pudo notar su pánico, el miedo,
el terror en sus ojos, en su aroma, pero Hyunjin no sintió compasión alguna.

-Te di la oportunidad, Chaewon -dijo tranquilamente.

La agarró del cabello, tirando de su cabeza para atrás, exponiendo su cuello, y presionó el vidrio
contra su garganta.

-¡El cuarto de tu madre! ¡El cuarto de tu madre! -chilló, espantada.

Hyunjin sonrió, soltó los restos de la copa y la empujó contra el suelo, hecha un desastre.

-Gracias, Chaewon -dijo calmado-, espero la firma en los papeles de divorcio mañana.

Chaewon sollozó.

Salió del salón, furioso y adentrándose en esa horrible casa que fue su hogar durante su infancia,
yendo directamente hacia el pasillo donde su madre dormía. Por supuesto, se la encontró junto a
los padres de Sumin, el cuarto cerrado, y los mayores le miraron con sorpresa.

106
-¿Hyunjin? -dijo Hyeyon, sorprendida-. ¿Qué demonios haces aquí?

No se detuvo: la alcanzó, importándole poco que fuera su madre, que también fuera alfa, y la
agarró del cuello, tirando de ella contra la pared.

-Se acabó. Todo esto se acabó -le gruñó con un tono alfa fuerte-. Si te sigues metiendo en nuestras
vidas, te mataré con mis propias manos, así como acabo de matar a Chaewon.

Los ojos de Hyeyon se abrieron por el espanto.

-¿Tú... qué?

La hizo a un lado, gruñéndoles a los padres de Sumin, y abrió el cuarto.

Por supuesto, ya se esperaba la escena. Seungmin jadeaba, semidesnudo, con el rostro colorado
mientras Sumin gemía sobre la cama, inducida en su celo, sólo con la ropa interior puesta. Ignoró a
la pobre muchacha, tomando a Seungmin del brazo, que soltó un gruñido, pero Hyunjin sólo rodó
los ojos y le devolvió la amenaza.

Seungmin pareció aplacarse con la imposición de Hyunjin, bajando la vista, y lo aprovechó para
sacarlo del cuarto, sin importarle si estaba sin la camisa ni los zapatos.

-Nos vamos -dijo, tirando de Seungmin.

-Yo... Su-Sumin…

No le hizo caso.

Al bajar al primer piso, vio a su madre sosteniendo a una destrozada Chaewon, sangre en su
rostro.

-¡¿Estás loco?! -gritó Hyeyon, enloquecida-. ¡¿Cómo se te ocurre hacer esto frente a todo el
mundo?!

-Tienes razón -concedió Hyunjin-, tuve que haberla matado.

Chaewon soltó un gemido de espanto.

-¡Hwang Hyunjin!

Ignoró el grito de su madre, saliendo de la casa mientras Seungmin le seguía a tropezones, el frío
aire de la noche despejando un poco su drogada mente.

-Sumin, ella... Ella se sentía repentinamente mal y la llevé al baño porque Soeun no estaba, sus
papás la llamaron y de pronto…

-Calma -le dijo, sin enfado en su voz-. No es tu culpa, Seungminnie.

107
-Pero... pero ella necesita… Sumin quería…

Lo subió al auto, cerrando la puerta mientras Seungmin seguía balbuceando cosas sin sentido, y
segundos después se sentó a su lado, pero no encendió el auto.

Suspiró, mirando a Seungmin, que apretaba sus


manos en su regazo.

-¿Quieres que vaya a buscar a Jeongin para que te ayude con tu problema? -preguntó, apuntando a
su obvia erección.

Seungmin enrojeció, avergonzando y cubriendo el bulto en sus pantalones.

-No -dijo colorado-, podría... podría marcarlo…

Hyunjin asintió, suspirando, y encendió el auto saliendo de ese horrible lugar, sintiéndose aliviado
de que todo eso hubiera terminado. Sabía que su madre y Chaewon quizás seguirían insistiendo,
pero ahora que atacó a la mujer abiertamente, que hubieran querido drogarlo, que le hubieran
hecho eso a Seungmin, las cosas estaban ya acabadas para él.

-Vas a llegar a tomar agua y a dormir -le dijo a Seungmin mientras conducía-, recuerda que mañana
tenemos nuestro viaje.

Seungmin asintió, todavía con las mejillas rojas, y permaneció un momento en silencio.

-La odio.

Hyunjin no se volteó a mirarlo.

-Lo sé -dijo Hyunjin.

-No creí que... Que ella fuera realmente capaz de hacer algo así -dijo Seungmin-. De hacerle eso a
Sumin o a mí. Sumin ni siquiera me quiere como alfa, pero estaba en celo y Soeun no estaba y…
-Seungmin soltó un quejido-. Y la tía y la abuela querían que la marcara, ¿no es así? -Hyunjin
asintió-. Que la marcara y la dejara embarazada, como contigo, para... para que no me fuera, para
que no buscara a mamá.

-Ellas juegan así -dijo Hyunjin, haciendo una mueca-. Juegan sucio para conseguir lo que quieren.
Al menos me di cuenta a tiempo ahora, porque antes tampoco las creía capaz, y eso ayudó a que
mi relación con Felix se acabara.

Seungmin asintió, apagado, los efectos de la droga todavía presentes, pero ya no tan insistentes, y
miró a Hyunjin.

-Haremos que vuelva con nosotros -dijo, ganándose la atención de Hyunjin-. Él volverá con
nosotros y le dará su merecido a tía Chaewon.

Hyunjin sonrió, imaginándose esa perspectiva, y asintió con diversión.


108
CAP9.
-¿Cuáles son las garantías mínimas?

HanDong, a su lado, se recostó en la silla mientras acomodaba sus lentes en su rostro. Movió un
lápiz en su mano, en tanto el Presidente del Gobierno chino, Ang Lee, arrugaba el ceño con
molestia.

-¿Se tomó al menos la molestia de leer nuestro Petitorio? -preguntó HanDong con burla en su voz.

El Presidente apretó sus labios, mirando al resto de su Gabinete reunido en la mesa, tensos e
incómodos en el lugar.

-Las garantías mínimas -repitió, dirigiendo sus ojos a Kun.

Kun ladeó la cabeza.

-Señor Presidente -dijo Felix con voz suave-, la líder es HanDong, no Qian Kun, así que es a ella a
quién debe dirigirse.

Ang Lee soltó un ruido de desprecio.

-No hablaré con omegas rebeldes y provocadores, así que no te dirijas a mí, maldita puta -espetó el
Presidente.

La ofensa no lo inmuto: no era lo peor que le dijeron los alfas en su vida.

Perra. Zorra. Chupapollas. Puta. Siempre necesitado de una polla en su sucio agujero. Animal que
sólo sirve para follar. Agujero útil sólo para satisfacer a un alfa.

Kun soltó un gruñido de advertencia.

-Si lo vuelve a ofender, daremos esto por terminado -espetó Kun, furioso.

Antes de que Ang pudiera decir algo, HanDong se le adelantó:

-Inmunidad para todos los alfas, betas y omegas que pertenecen al movimiento -dijo con tono
duro-. Libertad inmediata para los presos políticos, y betas y omegas condenados por defensa
contra el ataque de un alfa, comenzando por Qian SiCheng, esposo de Kun.

-Concedido y concedido -cedió Ang, furioso.

-No he terminado -gruñó HanDong-. Al menos la mitad de su Ministerio tendrá que ser
reemplazado por betas y omegas. La Cámara de Diputados y Senadores tendrá que poseer por lo
menos la mitad de escaños para betas y omegas, al igual que la presencia de betas y omegas en
juicios.

-¡¿Qué?! -el presidente enrojeció por la rabia-. ¡Están locos!

109
-Betas y omegas tendrán la misma libertad para poder acceder a los trabajos que deseen y
estudiar las carreras que quieran sin distinción de su raza -la voz de HanDong se iba tornando más
y más exigente-. Voto para los omegas. Eliminación de escuelas sólo para omegas, betas y alfas.
Eliminar del currículum escolar la clase de Principios Básicos para el Omega.

-¡Es inaceptable! -gritó Ang.

-Y, por último, un proyecto de ley que apoye al omega marcado a la fuerza, violado y maltratado por
un alfa, otorgándole los derechos y recursos para alejarse de su agresor y violador si así lo desea,
además de protección en caso de emergencia -HanDong sonrió-. Esos son nuestros pisos
mínimos, Presidente Ang.

Felix admiraba como HanDong podía mantenerse tranquila, impasible e incluso indiferente, cuando
la sala estaba llena de alfas enfurecidos por sus palabras. Costaba todo su esfuerzo, al menos
para él, no encogerse y buscar algún lugar donde esconderse de toda esa ira.

Kun percibió su nerviosismo, porque le tomó la mano por debajo de la mesa, a pesar de que su
relación estuviera rota y destrozada.

-Podría ordenar asesinarlos con sólo una palabra -espetó el Presidente, enfurecido-. Podría
simplemente imponerme ante ustedes dos, malditas zorras engreídas, y hacer que se arrodillen
ante mí pidiendo perdón, para luego hacer que todos aquí se las follen por su insolencia.

Un murmullo colectivo en señal de aprobación recorrió a los Ministros.

HanDong sonrió fríamente.

-Puede hacerlo -concedió HanDong, poniéndose de pie-, pero mis órdenes son que si mis omegas
no reciben un mensaje cada diez minutos, pueden volar todo el edificio con ustedes incluidos -Felix
le imitó, seguido de Kun-. Los dejaremos para que discutan su posición.

La puerta se cerró detrás de Kun, y Felix, sólo entonces, pudo soltar el aire que estuvo conteniendo.
HanDong lo miró, suavizando su expresión, antes de acercarse para darle un abrazo dulce y
materno.

HanDong era dura, imponente y hermosa, sin embargo, a Felix realmente le gustaba ser abrazado
por ella, porque se sentía, muchas veces, como si fuera una mamá para él. Felix no podía
relacionarlo, ya que nunca tuvo una figura materna en su vida, nunca nadie se preocupó por él
cuando era sólo un niño, pero imaginaba que la sensación debía ser parecida.

-Lo hiciste bien, Lixie -le murmuró HanDong.

-No hice nada -dijo Felix en voz baja.

-Estuviste a mi lado -HanDong levantó su rostro, sonriéndole-, eso ya es demasiado.

Cerró sus ojos un momento cuando le besó en la frente, suspirando.


110
-Fue mejor de lo que esperaba -comentó Kun-, creí que Ang se negaría a dejarte hablar.

HanDong se encogió de hombros, tranquila.

-No aceptarán, esto es sólo diplomacia barata -contestó despectivamente-. Estos bastardos jamás
aceptarán, a menos que les esté apuntando con una pistola en la cabeza.

-Tal vez eso tienes que hacer -sugirió Felix-, me gustaría ver sus caras.

HanDong soltó una risa, encantada, mientras Kun negaba con la cabeza, aunque sonreía con
diversión.

Sin embargo, cuando la puerta de la sala volvió a abrirse, sus expresiones se pusieron serias otra
vez, y Felix volvió a suspirar en su interior, preparándose para lo que iba a venir.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin abrió sus ojos de golpe, aturdido, desorientado.

Soñó otra vez con mamá.

-No llores, mi amor, por favor. Prometo que volveré por ti, lo juro, Seungminnie, pero tienes que
quedarte un tiempo con papá, y cuando regrese, bebé... Te juro que iremos a comer todo el helado
que quieras y te compraré todos los peluches del mundo, pero tienes que portarte bien.

Todo el helado que quisiera. Eso sonaba bien.

Cubrió su mano con su boca, ahogando el repentino sollozo que quiso escapar de sus labios, y se
enderezó, notando que el avión estaba descendiendo.

Descendiendo en China.

Su estómago se contrajo por la ansiedad, volteándose para observar a su padre dormir como una
roca. Adelante suyo, Chan roncaba con la boca abierta, mientras Jeongin jugaba con su consola
portátil.

Antes de poder decir algo, la voz del piloto resonó en la cabina, diciendo que aterrizarían en diez
minutos y que apagaran sus teléfonos móviles. Pudo escuchar como Chan se atragantaba con su
saliva al ser despertado repentinamente, y sonrió por la diversión.

-Eres un idiota -murmuró Jeongin mientras Chan bebía agua-, siempre te atragantas, algún día
morirás por eso, ¿lo sabes? Por supuesto que lo sabes, tonto, te lo he dicho miles de veces y aun
así…

-Yo también te quiero, bebé -farfulló Chan.

111
Antes de seguir escuchando esa tonta pelea que la pareja estaba teniendo, observó cómo su papá
le tendía un pañuelo, amodorrado, pero sin decir cosa alguna.

Seungmin le miró con agradecimiento, quitando el rastro de lágrimas de su rostro. Tomó aire
mientras el avión aterrizaba y Jeongin seguía regañando a Chan.

Veinte minutos después estaban en tierra firme, arrastrando las maletas detrás suyo, abriéndose
paso entre la multitud de personas. Hyunjin, por supuesto, iba adelante, pues era el que más se
manejaba en chino y se encargaría de guiarlos por
la ciudad.

Subieron a un taxi en silencio.

-Pedí sólo un cuarto para cuatro personas -dijo Hyunjin, desde el asiento delantero-, pensé primero
en pedir dos cuartos, pero luego pensé que no quiero ver a ningún mocoso desnudo o follando por
ahí, así que se aguantan.

Jeongin enrojeció, Chan tosió y Seungmin quería hundirse en su asiento.

-Sí, tío amargado -murmuró Jeongin.

Seungmin soltó una risa baja, girando su cabeza para comenzar a mirar por la ventana, sus ojos
observando las calles vacías de Pekín, y tragó saliva cuando recordó la situación que estaba
viviendo el país. Si ellos lograron entrar sin problema fue porque Hyunjin movió sus contactos,
aludiendo a que era un viaje de negocios, porque en cualquier otra situación, entrar habría sido
mucho más difícil, por no decir imposible.

En especial ahora que el conflicto entre omegas, betas y alfas era tan visible e imposible de
detener.

Se hundió en su asiento, pensando en que su mamá estaba metido en todo eso y que era,
prácticamente, una especie de fugitivo de la ley por lo que encontrarlo no sería algo fácil.

El taxi se detuvo fuera de un hotel por lo que no tardaron en bajar, su estómago gruñendo por el
hambre, pero a Seungmin eso poco le interesaba porque estaba más impaciente por comenzar a
buscar a Felix. Una vieja dirección estaba guardada en su bolsillo, una que le envió su mamá
meses atrás, cuando en una de sus muchas cartas le sugirió si quería ir a verlo, y se cruzó de
brazos mientras su papá los registraba en el hotel.

Chan le sonrió, apoyando las manos en sus hombros para tratar de tranquilizarlo, y Seungmin
mordió su labio inferior.

Hyunjin volvió, llevando la llave de la habitación, y subieron al ascensor.

-Dejaremos las maletas e iremos a comer algo dijo su papá con tranquilidad-, veré qué logro
averiguar.

112
Seungmin le miró.

-No -contestó impaciente-, vamos enseguida, no quiero seguir esperando.

Chan y Jeongin se miraron, retrocediendo unos pasos en silencio.

El mayor miró a Seungmin con una expresión en blanco.

-Dije que iremos a comer, Seungmin -gruñó-, y luego yo me dedicaré a averiguar algunas cosas,
mientras ustedes tres vuelven acá a descansar.

Las puertas del ascensor se abrieron.

-¡No, no haremos eso! -dijo enfurecido Seungmin-. ¡No puedes dejarme fuera de esto!

-Puedo, y lo haré -le espetó Hyunjin-. Mierda, Seungmin, entiendo que estés impaciente, pero Felix
es un rostro visible de este movimiento y encontrarlo no será fácil, ¿pretendes acaso que vayamos
preguntando persona por persona si lo han visto?

-¡Si es necesario sí! -su padre soltó un bufido, abriendo la puerta de la habitación, caminando sin
detenerse-. ¡Estás haciendo tiempo, eso es!

Jeongin y Chan se escabulleron al baño, sin querer quedar entremedio de la discusión

Hyunjin se giró lentamente, mirando a Seungmin con ojos brillando por la rabia.

-¿Qué estás diciendo? -preguntó, tratando de conservar la calma.

Seungmin hizo una mueca.

-Qué estás haciendo tiempo porque no quieres encontrarte con mamá -le dijo, enfurecido-. ¿Creías
que no iba a notarlo? ¡Tienes miedo! ¡Estás aterrado de encontrarte con mamá!

-Estás hablando estupideces -murmuró Hyunjin.

-¡Deja de tratarme como un niño!

-¡Entonces deja de comportarte como uno!

-¡El único que se está comportando como un niño eres tú, papá! -Seungmin dio un paso,
cruzándose en su camino, y Hyunjin le miró con una mirada rabiosa-. Deja de evitarlo, deja de huir y
enfréntate a mamá de una vez, ¡lo único que estás haciendo es atrasarlo porque tienes miedo de…
de...!

-¿De qué, Seungmin? -gruño Hyunjin alejándose, caminando hacia la puerta.

-¡De que él ya no te quiera y esté con otro!

113
Hyunjin se quedó quieto, su mano en el pomo de la puerta, y por un instante Seungmin temió
haberse pasado, decir demasiado, pero ya era tarde para arrepentirse.

Su papá lo miró por sobre su hombro, su rostro en


blanco.

-Te quedarás aquí con los otros mocosos, volveré cuando sepa algo -escupió Hyunjin, saliendo y
cerrando con un portazo.

Seungmin lanzó el florero más cercano contra la puerta recién cerrada, soltando un grito de
molestia. Apretó los puños, volteándose hacia las maletas y pateándolas de paso. Maldijo en voz
baja, furioso, pero antes de poder golpear la pared, sintió un tirón en su hombro.

-Basta -espetó Chan-, asustas a Jeongin.

Tiró de su hombro, soltándose.

-¡No me importa! -le dijo, observándolo.

Chan le devolvió la mirada, sin inmutarse ante su molestia, para volver a agarrarlo y empujarlo
hacia una habitación. Seungmin trató de resistirse, gruñendo, pero el mayor contestó de la misma
forma. Seungmin terminó presionado contra la pared, con Chan acercando su rostro.

-Cálmate -ordenó Chan con voz grave.

-i¿Cómo quieres que lo haga?! -gritó Seungmin-. ¡Mamá está ahí y no puedo ir a buscarlo, porque al
idiota de mi padre se le antojó!

-¡Qué te calmes, Seungmin! -insistió Chan-. ¡Sabes que Jeongin es un omega y se asusta con los
gritos!

-¡Me importa una mierda! -espetó Seungmin- ¡Si quiere que me calme, que traiga su jodido culo
para acá!

No pudo decir otra cosa porque Chan le cruzó el rostro con una bofetada.

Picor recorrió su mejilla, ardiendo, y sus ojos se movieron hasta chocar con la enojada mirada de
Chan. Reparó, entonces, en sus palabras, y agudizó el oído, oyendo los sollozos asustados de
Jeongin provenientes del baño.

Mordió su labio inferior.

-Yo…

-¿Tú qué? -murmuró Chan-. ¿No fue también la rabia y la ira lo que arruinó la relación de tus
padres?

114
Enmudeció antes de bajar la vista, avergonzado. La puerta del cuarto abrió y Jeongin entró con
ojos lagrimosos, caminando de forma titubeante hacia la cama, subiéndose a ella y poniéndose en
cuatro, boca abajo.

-Si lo harás, hazlo rápido -lloró Jeongin.

Chan miró a Seungmin, impasible.

-Lo siento -dijo Seungmin con la voz temblando-. Jeonginie, lo siento. No quise... No quise
ofenderte, de verdad -Jeongin se acurrucó contra la almohada, desplomándose como peso
muerto-. Chan, no quise… -su garganta ardió-. Gracias por golpearme.

Chan lo agarró de las mejillas, levantando su rostro e inclinándose para darle un beso en los labios,
gruñendo en señal de afirmación. Seungmin trató de seguirle el beso como pudo, de forma torpe y
algo dulce, jadeando cuando el aire se acabó.

-¿Estás más calmado? -preguntó Chan, separándose unos centímetros.

Asintió, abrazándolo por la cintura, enterrando su rostro en su pecho, y agradeció que Chan se
quedara allí acariciándole el cabello, sin moverse, sólo sosteniéndolo.

-Soy un desastre -murmuró Seungmin contra la ropa de Chan, olisqueando su olor envolvente y
fuerte.

-No -Chan le besó la frente-, puedo entender


que quieras encontrar a tío Lix pronto, Seungmin, es comprensible todo eso -suspiró, llamando su
atención-. Mira, tío Hyunjin dijo que no saliéramos, ¿cierto? Pero ¿cuándo le hemos hecho caso?

-¿Nunca? -titubeó Seungmin, quién siempre ha obedecido a su papá en cualquier orden que daba.

Chan sonrió.

-Bueno, si te soy sincero... -el mayor se inclinó, frotando su nariz con la suya-, cuando eras un bebé,
sólo le hacías caso a tío Lix. Eras muy malcriado... y lo sigues siendo -los ojos de Chan brillaron-.
Tal vez debería castigarte por eso.

Una ola de excitación recorrió su espina dorsal, sin embargo, se obligó a concentrarse en cualquier
otra cosa, menos en las imágenes que invadieron su cabeza. Recordó el papel en su bolsillo, una
vieja carta que mamá le envió cuando cumplió catorce años, preguntándole si le gustaría visitarlo,
si quería viajar a China para verlo.

No es obligación que vengas, Minnie, pero me encantaría verte aquí uno de estos días. ¿Por qué no
vienes a verme en verano? Puedes quedarte todo el tiempo que desees, y aunque fueran sólo dos
días, yo sería feliz con eso.

No respondas, ¡amaría verte de sorpresa! Me imagino llegando del trabajo, cansado y agotado,
mientras tú me esperas sentado fuera del departamento. Sólo de pensarlo me pongo a sonreír, mi
vida.
115
¿Te parece? Voy a dejarte mi dirección anotada al final, entonces, para que puedas sorprenderme si
decides venir

Y, al final, como lo prometió, Felix anotó su dirección.

Se olvidó de decírselo a su papá, demasiado enojado y molesto por su actitud, pero ahora, si él
insistía en tomarse su tiempo, tal vez Seungmin debía tomar al toro por las astas y hacerlo a su
manera.

Ya luego le pediría disculpas a papá.

Sonrió, tomando a Chan por el rostro y poniéndose de puntillas para darle otro beso en los labios,
dejándolo sorprendido.

-Tú, querido Chanie, eres un poco adorable, ¿lo sabes? -le dijo, antes de otro pico en su boca.

Chan parpadeó, su cara tornándose roja.

-Eso es lo que dicen las abuelitas antes de pellizcarme las mejillas -farfulló, sonriendo.

Seungmin enarcó una ceja.

-¿Qué mejillas? -ronroneó, deslizando ahora sus manos por el trasero de Chan para darle un
apretón, causando que se sorprendiera y comenzara a reír.

-¿Por qué se dan amor entre ustedes y me dejan olvidado? -gimoteó Jeongin desde la cama.

Los dos alfas se voltearon, mirando al omega acurrucado contra el cojín, y Seungmin soltó a Chan.
Se sintió ligeramente culpable, para después caminar hacia Jeongin, subiéndose sobre la cama y
el cuerpo del omega.

Jeongin le miró, titubeante, y Seungmin comenzó a dejarle el rostro lleno de besos, sus manos
deslizándose por la cintura de Jeongin para hacerle cosquillas. Se sintió mejor al ver la sonrisa
enorme que decoró el rostro del omega producto de sus dedos acariciando su piel.

-Nunca pienses que tienes que someterte a mí -le dijo, mirándolo a los ojos-, porque tú y yo somos
iguales, Jeonginie.

Jeongin le devolvió la mirada, sus labios temblando, antes de asentir.

Seungmin se inclinó, indeciso, pero Jeongin decidió dar el primer paso al elevar su rostro para
darle un beso en la boca, sus labios suaves titubeando un segundo.

El alfa, sin embargo, lo tomó como su oportunidad para devorarle la boca con un gruñido bajo,
causando que Jeongin gimiera, y se obligó a separarse para no terminar hecho un desastre.

Se puso de pie, observando de Chan a Jeongin, para finalmente sonreír.


116
-Vamos -dijo, sintiéndose aliviado al ver las miradas determinadas de los otros dos chicos, porque
sentía que podía llegar al fin del mundo si Jeongin y Chan estaban a su lado.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix apoyó su frente en la ventana del auto, suspirando relajado cuando dejaron atrás el Congreso
donde se llevó a cabo la reunión, y sintió la mirada de Kun puesta en él. No le importó un poco:
ahora estaba rodeado de gente en la que confiaba, sabiendo que no le harían daño alguno.

-Supongo que rechazaron los pisos mínimos -dijo Zhang YiXing, el beta designado como
conductor, con una sonrisa irónica.

HanDong hizo un ruido de desprecio.

-La inmunidad y la libertad para los presos políticos no fue problema alguno -dijo HanDong,
amarrando su cabello-. Aceptó ceder un tercio de los escaños políticos a betas y omegas, pero
¿qué hacemos con eso? Seguirán siendo minoría en el Congreso. Aceptaron el voto para omegas,
pero sólo para mayores de veintiún años, y sobre el proyecto de ley… -soltó un bufido-, dijo que lo
iban a plantear, pero la comisión estaría dirigida por él, y eso… ¿cómo pretenden crear una ley en
beneficio para los omegas si sólo alfas lo van a discutir?

-Eh, pero fue mejor de lo que pensábamos -dijo Kun, frotando su frente-, creí que se negarían a
todo.

-Ang Lee es un dolor en el culo -se quejó Felix-, sólo piensa en conservar su posición, todo lo
demás le vale una mierda.

-Lenguaje, FeiLike -regañó HanDong como una madre.

Felix hizo un puchero, suavizando su expresión.

-¿Podemos pasar a mi departamento? -pidió con tono dulce-. Necesito buscar algo de ropa,
prometo no tardar más de cinco minutos.

HanDong lo miró por el espejo retrovisor, impasible, mientras YiXing doblaba en una esquina.

-Si ocurre algo, recuerda que te dejaremos atrás -contestó HanDong tranquilamente.

Felix asintió, sin inmutarse porque sabía que, a veces, era necesario hacer sacrificios para poder
lograr un objetivo mayor que beneficiara a todo el mundo.

Minutos después se detuvieron fuera de su edificio, pero antes de bajarse, el celular de HanDong
comenzó a sonar.

La omega lo puso en altavoz.

117
-MeiQi -saludó HanDong.

-Tengo una buena y una mala noticia -dijo MeiQi con tono casual-, ¿cuál desean oír primero?

-La mala -suspiró Kun.

-Los hombres de Ang los están siguiendo, así que métanse ahora en la intersección principal, estoy
enviando otro vehículo para despistarlos, pero tienen que moverse ya mismo -dijo MeiQi, con aquel
tono que no admitía réplica alguna.

HanDong maldijo en voz baja, mientras Felix volvía a hacer un puchero.

-Pero necesitaba ropa -se quejó, aunque sabía que no iría a buscarla porque la seguridad era lo
primero.

-Iré yo más tarde por ella, FeiLike -contestó MeiQi, riéndose-. Ahora, la buena noticia... Están
detenidos, ¿no es así? No quiero que choquen por la impresión… Aunque supongo que Kun no está
conduciendo, ¿eh? La última vez casi chocamos contra un basurero-

-Mei, concéntrate.

-¡Oh, cierto! -MeiQi se rió-. Bueno, HanDong, todo fue un éxito como anticipaste. El mundo entero
estaba con los ojos puestos sobre la primera negociación, así que entrar fue fácil.

-¿De qué está hablando? -preguntó Kun,


confundido.

HanDong se giró, sentada adelante, mirando a Kun directamente a los ojos.

-De la extracción -dijo HanDong-. El otro día nos acusaste de haber olvidado a SiCheng, Kun, así
que ahora tienes la prueba de que no es así -HanDong sonrió con dulzura-. Le ordené a MeiQi
interrumpir en la cárcel de omegas, y sacar de allí a los presos políticos y a los condenados por
ataques alfas.

-¿Tú… qué…? -farfulló Felix, sorprendido mientras Kun se atoraba con su saliva, incrédulo.

-Vámonos -murmuró Kun, mirando a YiXing con necesidad-. ¡Vámonos, por favor!

HanDong le hizo un gesto al beta para que acelerara, que obedeció segundos después con una
mirada de firmeza.

-SiCheng ahora está siendo curado, Kun, y está sano, lo prometo, él sólo quiere ver a ChenLe -dijo
MeiQi, antes de cortar la llamada.

Kun balbuceó unas palabras más, asintiendo, y Felix le tomó la mano con una sonrisa, aunque una
parte suya, esa parte horrible, que no mostraba ante nadie, esa parte podrida y destrozada, le
murmuraba que ChenLe y Kun ya no lo necesitaban.
118
Que, otra vez, volvió a quedarse solo y sin nadie que realmente lo necesitara.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin bajó del taxi a tropezones, mirando la dirección anotada en el papel y escuchando a
Chan agradeciendo al taxista en un torpe chino que aprendió, sin muchas ganas, en el colegio. Se
volteó a mirar la entrada del edificio. La calle estaba algo vacía, comprensible por la situación del
país, y miró de reojo a Jeongin, que le tomó la mano para impedirle salir corriendo.

Miró su celular, titubeando si enviarle algún mensaje a Hyunjin para avisarle dónde estaban, para
terminar por sacudir su cabeza.

-Vamos -le dijo a Jeongin y Chan, éste último detrás de él con una expresión dulce.

Entraron al edificio, notando enseguida que no había ningún conserje detrás del mesón principal,
pero lo agradecieron en el fondo, porque preferían ahorrarse las explicaciones. La construcción se
encontraba dentro de un término medio: ni demasiado lujosa ni tristemente pobre. Contaba con
siete pisos, pero el departamento de Felix era el 305, así que decidieron subir a pie.

Notaron también, cuando estuvieron en el segundo piso, que muchos departamentos estaban
abandonados gracias a las puertas abiertas o destrozadas, y tragaron saliva, nerviosos.

No fue ninguna sorpresa ver que el departamento que su mamá marcó como el suyo tenía la
puerta rota, colgando sólo de una bisagra, así que Seungmin mordió su labio inferior cuando entró
seguido de Channie y Innie.

Percibió, a primera vista, que era pequeño: el comedor estaba unido a una cocina americana y un
pasillo con tres puertas, adivinando que dos de ellas debían ser cuartos y la tercera el baño. Por
otro lado, no estaba ordenado, notando que la policía estuvo allí por todo el desorden existente en
el lugar; los cojines se hallaban esparcidos por el suelo junto con los libros, el suelo de la cocina
estaba repleto de ollas y paños, las sillas estaban volteadas y los cajones destrozados.

Cuando entró, sin embargo, se quedó quieto.

Un olor familiar llegó a su nariz, un olor que reconoció, pero desapareció de su mente.

Sus pies se movieron automáticamente, ignorando el susurro de Chan, y abrió la puerta del fondo
del pasillo, entrando a un cuarto con el mismo aspecto del comedor en cuanto a orden. Sus ojos
se movieron, posándose en una cama de dos plazas, y un gimoteo bajo escapó de sus labios, sin
dudar en trepar sobre las sábanas para enterrar su rostro en la almohada.

Mamá, mamá, mamá..., murmuró su instinto, el olor suave, como pino y césped, inundando sus
fosas nasales, su lado alfa gruñendo con felicidad al reconocer el toque.

119
La felicidad fue efímera: distinguió otro olor en la almohada del lado, y el resultado no le gustó
demasiado.

Alfa.

Gruñó, furioso con esa inexistente presencia para alejar la almohada de Felix, abrazándola contra
su pecho mientras dejaba que el olor lo envolviera, como si esa simple cosa pudiera protegerlo de
todo lo malo en el mundo.

Adivinó que, tal vez, cuando Felix lo tenía en sus brazos, sí se sentía protegido del resto de las
personas.

-Seungmin, no llores.

Levantó la vista, chocando con el rostro preocupado de Chan, para volver a enterrar su cara en la
almohada, y limpió de paso las lágrimas que no sintió caer.

-Estoy bien -dijo en voz baja-, me siento feliz.

Se puso de pie, comenzando a buscar

superficialmente algo que llamara su atención, notando una pequeña cosa que le hizo sentir
miserable y triste: no existía ninguna foto en el cuarto, no notó algún artículo personal o algún
objeto con significado allí. En sí, el cuarto era bastante frío y vacío, con la cama en el centro, dos
veladores, dos armarios y un escritorio frente a la ventana. Cuando lo veía, no notaba la presencia
de Felix en él, no notaba que fuera un hogar.

-¿Seungmin? -llamó Jeongin desde otro cuarto.

Seungmin salió, entrando por la puerta de la derecha, y volvió a quedarse quieto, su boca abierta
por la impresión.

Un cuarto de bebé.

¿Qué demonios…?

A diferencia del cuarto principal, esta habitación estaba pintada de un bonito color celeste, con
nubes blancas decorando cada tanto, una cuna blanca en una esquina y muchos peluches y
juguetes por todos lados.

Su alfa gruñó otra vez cuando sintió el olor a bebé en el lugar, en la cuna, en los juguetes, en la ropa
dentro de la cómoda, imaginando algo horrible, algo que dio vuelta su estómago.

¿Acaso Felix tuvo otro bebé, con otro alfa?

Sus ojos observaron los dibujos pegados en la pared; un perrito sacando la lengua, un sol
sonriente, una noche estrellada…

120
Y sobre la mesita pequeña, un dibujo a medio hacer, penosamente abandonado: unos columpios,
un tobogán, y un niño en el centro, siendo llevado de la mano por una persona llamada PAPÁ y otra
persona llamada MAMÁ, de cabello naranja, como el cabello de Felix.

Ira ardió en su interior porque Felix nunca le habló de otro bebé en sus cartas, de otro alfa en todo
lo que le enviaba.

-Hey, Seungmin, no saques conclusiones -dijo Jeongin.

-¿Conclusiones? -murmuró con amargura-. ¿Qué puedo pensar con esto?

Jeongin abrió su boca para decir algo, sin embargo, enmudeció de pronto, girándose de golpe con
una expresión de sorpresa.

Seungmin escuchó una voz femenina hablando en chino.

Se obligó a tratar de entenderle, recordando cuando debía tomar clase de idiomas para poder
manejar mejor la empresa.

-Sólo estamos... mirando -contestó Chan, desde el pasillo con torpeza.

-¿Son ustedes dos? -preguntó la mujer con tono


helado-. Al comedor, ahora.

Jeongin salió y Seungmin se pegó a la pared detrás de la puerta para no ser visto, respirando
aceleradamente. Agradeció que el aroma de Chan fuera lo bastante fuerte como para cubrir el
suyo, además de que feromonas nerviosas que soltaba Jeongin inundaron el aire también.

Se obligó a prestar más atención.

-¿Omega? -el tono de la mujer se volvió más amable-. ¿Estás aquí por obligación?

-No entiende -contestó Chan, tragando saliva-. Es mi omega. No lo obligo.

Seungmin asomó su rostro por la puerta, notando a la mujer omega de espaldas, delgada y bajita,
su cabello tomado en una coleta desordenada.

Sus pelos se erizaron cuando observó el arma que sostenía, apuntando a Chan.

Se obligó a controlar su respiración.

-¿Qué están haciendo aquí? ¿Son espías del gobierno? -insistió la mujer con tono serio.

-No, no -Jeongin se apegó más a Chan, asustado, mientras el mayor trataba de explicarse-. Sólo…
solo.

Seungmin se movió, empujando a la mujer a un lado, escuchando su grito de sorpresa, y Chan se


movió para tirar a Jeongin al suelo. Seungmin forcejeó con la omega hasta que logró quitarle la
121
pistola, retrocediendo cuando la mujer se enderezó, y se obligó a decir algo para calmar el
ambiente tenso.

-Felix. Buscó a Felix -la mujer le miró sin entender-. Felix. Lo estoy buscando.

Los labios de la omega se fruncieron, en señal de no entender.

-No lo conozco.

Seungmin pensó primero en decirle que no bromeara con él, porque esa era la casa de Felix, sin
embargo, un breve pensamiento cruzó su mente.

-FeiLike. Li FeiLike, lo estoy buscando. Sé que lo


conoces.

Comprensión llenó el rostro de MeiQi, pero le siguió mirando con desconfianza.

-Todo el mundo conoce a FeiLike.

Seungmin apretó sus labios e hizo algo que nunca hizo antes.

-¿Conoces a FeiLike, omega?

MeiQi se tensó ante el tono alfa que usó Seungmin, y el alfa sintió como una sensación de poder
grotesco recorrió su cuerpo, como si fuera mucho más grande que la omega frente a él, como si
pudiera manejarla a su antojo.

-Sí -respondió MeiQi con tono monótono, aunque ira iluminó sus ojos.

Tensó su mandíbula.

-Llévame con él.

La omega volvió a tensarse.

-Seungmin -llamó su atención Chan-, ¿qué estás haciendo?

Seungmin se volteó, mirando al alfa.

-Busco a Felix -contestó con voz dura.

-No Felix, es mamá -corrigió Jeongin, arrugando el ceño-. ¿Qué estás pensando? ¡No puedes..! -el
omega miró a la mujer, asustado-. ¡La estás obligando!

-¿Crees que esto me gusta? -preguntó Seungmin con una mirada sombría-. Odio esto, pero haré lo
necesario para encontrar a Felix.

-Avísale a tío Hyunjin -dijo Chan-. Dile que venga, no podemos ir nosotros.
122
-¡No! -Seungmin los miró, rabiando-. Papá se enfurecerá si sabe y... y…-miró a MeiQi, que le
observaba inexpresivamente-. Ella me llevará con Felix. Si no quieren ir, está bien, pero yo iré y lo
encontraré.

-¡Pero no así! -insistió Jeongin-. ¡Usar el tono alfa…! ¡Obligarla está mal!

-¡Si debo usarlo para encontrar a Felix, entonces lo haré! -espetó Seungmin.

Chan se interpuso entre Jeongin y Seungmin, debido a que notó que el omega parecía a punto de
lanzarse para golpear al menor, queriendo calmar la evidente tensión en el aire. Se volteó hacia el
alfa, que le observaba con decisión en los ojos, y terminó por girarse hacia Jeongin, suspirando.

-Iré con Seungmin -le dijo Chan al omega-, tú vuelve al hotel y dile a tío Hyunjin que-

-Vete a la mierda -soltó Jeongin-, iré con ustedes y no podrás impedírmelo a menos que me
obligues -los ojos de Jeongin se estrecharon-. Y les prometo que si usan la voz alfa, les cortaré el
pene a los dos.

Ninguno de los dos alfas dudó que fuera capaz de hacerlo.

Seungmin se volteó hacia la omega, que seguía quieta, ocultando muy bien su miedo ante las dos
presencias alfas en el lugar. Muy bien podían ser menores que ella, pero Seungmin todavía
sostenía el arma, y por sobre todo, la contenía con su voz alta.

-Tú nombre -pidió Seungmin.

-MeiQi -contestó la omega.

-Llévame con FeiLike -ordenó Seungmin.

MeiQi apretó sus dientes, asintiendo, para después girarse y salir del departamento. Los tres
chicos se miraron un instante, titubeantes, siguiendo a la mujer pasados unos segundos, y
subieron al auto que la omega señaló.

Comenzó a conducir sin decir cosa alguna, así que Seungmin sacó su celular, sin saber qué
escribir enseguida. Se tomó su tiempo para pensar en algún mensaje que no sonara tan mal y no
enfureciera tanto a su padre, pero sabía que eso no iba a ocurrir.

Papá, fui a buscar a Felix, tal vez no vuelva en la noche. Estoy bien, Chan y Jeongin están conmigo.
Te aviso cualquier cosa.

Saltó cuando recibió una respuesta pasado un momento.

DE QUÉ MIERDA ESTÁS HABLANDO SEUNGMIN.

El móvil comenzó a sonar.

123
-¿Es tío Hyunjin? -gimoteó Chan, realmente asustado.

-¡Córtale! -pidió Jeongin.

Seungmin obedeció, marcando el botón rojo, sin embargo volvió a recibir una llamada enseguida, y
mordió su labio inferior.

Su dedo tembló.

-¡No lo hagas! -insistió Jeongin-. Tío Hyunjin va a estar enojado, Seungmin, y puede... él puede…

-Es un alfa puro -recordó Chan-, y puede imponerse ante ti y obligarte a volver.

Jamás su padre le hizo eso, el imponerse aprovechando su condición para obligarlo a hacer algo
que no deseaba. Ante Chaewon solía hacerlo, cuando ella enloquecía, pero su tía era omega, era
algo que resultaba mucho más... más natural (aunque no lo hacía mejor). Sin embargo, Hyunji era
también un alfa puro, y gracias a esa condición, podía imponerse sin problema alguno también a
otros alfas.

Nunca lo vio haciéndolo y, definitivamente, no quería que lo hiciera con él.

Así que cortó otra vez y decidió apagar su celular para no recibir más llamadas.

Ya aceptaría las consecuencias de sus decisiones en otro momento.

MeiQi condujo por cerca de media hora, estacionándose fuera de un edificio algo abandonado, y
notaron que estaban lejos del centro de la ciudad, en una zona periférica pobre y un tanto vacía.

-Tenemos que caminar -dijo MeiQi con tranquilidad.

Seungmin asintió, bajándose del auto seguido de sus amigos. Metió las manos en sus bolsillos, y
procedió a seguir a la mujer por las calles vacías del lugar, lleno de bares, y casas y edificios viejos.

Escuchó como Chan le murmuraba a Jeongin que estarían bien cuando ya llevaban más de diez
minutos caminando, así que estuvo a punto de preguntarle a MeiQi cuánto quedaba. Sin embargo,
la mujer se detuvo frente a la entrada de un metro abandonado. Tragó saliva al notar que MeiQi
pasó por debajo de las cintas amarillas prohibiendo el paso como si nada, sacando de su
chaqueta una linterna, y apuró el paso para alcanzarla, a pesar de sentir un poco de miedo.

Nunca le gustó demasiado la oscuridad, así como las alturas o los insectos, pero no era algo que
hablara en voz alta. No era normal que un alta sintiera miedos tan irracionales.

Aunque sus dos acompañantes parecieron sentir su vacilación, porque inmediatamente Chan
tomó su mano derecha, mientras que Jeongin le imitaba con la izquierda.

La estación, por supuesto, estaba completamente vacía y abandonada, telas de araña, polvo y
objetos abandonados esparcidos en el suelo. La linterna era la única luz que iluminaba el oscuro
lugar, saltando los molinetes y bajando escaleras sin detenerse.
124
Seungmin estuvo a punto de echarse hacia atrás cuando observó a MeiQi bajando a las vías del
tren con cuidado, apuntando hacia el túnel oscuro y frío.

-¿Cuánto falta? -preguntó Chan, titubeante. MeiQi lo iluminó.

-Menos de un kilómetro.

Se obligó a bajar hacia las vías, tragando saliva por el terror de la absorbente e infinita oscuridad
que parecía engullirlo. Apretó las manos de Chan y Jeongin para sostenerse, mientras seguían a la
omega hacia el interior del túnel.

Estaba helado, demasiado helado, maldiciendo por no haber traído algo que le abrigara, así que se
apegó al cuerpo de Chan, y Jeongin se aferró a su brazo al introducirse más y más en el lugar, sólo
sus respiraciones oyéndose. La omega frente a él no parecía afectada por la situación, indiferente
a sus jadeos y quejidos, y Seungmin no pudo menos que admirarla por lo fría que lucía.

Incluso la admiró más aún cuando se detuvo de golpe, volteándose hacia ellos con una sonrisa
dulce, pero algo burlona.

-Coreanos, ¿uh? -dijo en un coreano chapucero, aunque entendible. Los tres se quedaron quietos-.
Demasiado fácil, ¿no?

MeiQi apagó la linterna.

Segundos después, ocho pares de linternas se encendieron de golpe, iluminándolos en un círculo


cerrado y cegándolos un instante.

-¡Las armas abajo! -ordenó una fuerte voz.

Seungmin obedeció, porque no era idiota y no se arriesgaría a que alguien resultara herido.

Escuchó unos pasos, abriendo sus ojos con esfuerzo, y notó que las personas que los rodeaban,
iluminándolos, sostenían armas también. Pero la persona que caminaba estaba desarmada, un
hombre alfa de cabello café y que vio antes en televisión, acompañando a Felix mientras eran
entrevistados.

-¿Qué tenemos aquí? -preguntó Kun, sorprendido-. Pero son unos niños, MeiQi…

-Estoy buscando a Felix -soltó Seungmin, sin poder evitarlo y dando un paso, para volver a
quedarse quieto cuando las personas que lo rodeaban gritaron en señal de que se detuviera-. No
somos… nosotros no…

Los ojos de Kun lo observaron.

-¿Felix? -preguntó-. No conocemos a ningún Felix.

-FeiLike -insistió Seungmin con su estómago apretado-. Tú lo…


125
Se quedó quieto cuando su nariz logró percibir el aroma de Kun.

El mismo olor que estaba en la cama de Felix. En la cama de su mamá. En la habitación de bebé.

Ni siquiera lo pensó, por supuesto: Seungmin actuó sin control, porque el aroma de mamá era
conocido y el de Kun no lo era, le era ajeno, y no sabía qué relación compartía con Felix. Pero
mamá era de Seungmin y si Seungmin no lo aprobaba, entonces podía ponerse… malcriado, como
solía decirle Hyunjin.

Dejó salir un gruñido enojado y se lanzó hacia Kun, a pesar de ser más pequeño y delgado, pero no
le importaba demasiado en ese momento.

-¡Minnie! -gritó Chan.

Pero no lo escuchó, sólo quería golpear al alfa bajo él, que estaba atónito, pero que fácilmente se
defendió de la situación.

-¡No! -escuchó el grito de Jeongin.

Antes de poder darse cuenta, un golpe punzante apareció en su cabeza, derrumbándose sobre
Kun, y sus ojos se cerraron, enviándolo a la más completa inconsciencia.

126
CAP10.
Felix despertó, adolorido.

Apretó sus labios, confundido por no saber dónde se hallaba producto de la desorientación del
sueño, y frotó sus ojos reconociendo el vagón donde todo el mundo dormía. Tomó un suéter,
abrigándose mientras se ponía de pie para salir del lugar, queriendo despejarse porque se sentía
extraño y perdido y triste.

Se sentía demasiado triste y quería llorar, pero no sabía por qué.

Aunque no fue una buena idea salir, por supuesto.

-Mami.

Se volteó, viendo a SiCheng, delgado y pálido, sentado alrededor del fuego que mantenían
encendido en todo momento para poder tener algo de calor durante las comidas. Su sonrisa, por
supuesto, era hermosa, era feliz, contenta, y llena de un infinito amor que algo pareció romperse en
su interior.

-¿Qué ocurre, mi vida? -preguntó SiCheng, ajeno a él y sosteniendo en sus brazos a ChenLe.

El pequeño, por supuesto, también estaba feliz, sonriendo, mientras sus manitos se cerraban
alrededor de la ropa de SiCheng y frotaba su cabecita contra el cuello de su mamá.

Se vio a sí mismo catorce años atrás, sosteniendo a Seungmin contra su pecho, el bebé
sonriéndole, mostrando sus dientecitos en crecimiento, queriendo ser impregnado por su aroma, y
el dolor en su corazón estalló otra vez.

-Te estanieeeeee muuuuuchiooooo- canturreó ChenLe, para comenzar a reír cuando SiCheng le hizo
cosquillas en el estómago.

Felix tropezó, sus ojos llenos de lágrimas.

SiCheng se volteó ante el ruido repentino, pero Felix se obligó a bajar la vista, fingiendo estar
recogiendo algo para poder limpiar su rostro. No podía quebrarse, no podía derrumbarse frente al
mundo, no podía permitirse que todos supieran que, en el fondo, a pesar de que no necesitara a un
alfa, si necesitaba a su bebé en sus brazos, aunque hubieran pasado catorce años.

Felix tenía que seguir aguantando por mucho que doliera.

-Tío Liiiiix -llamó ChenLe.

Tragó el nudo en su garganta, levantando la vista para componer una sonrisa en su rostro.

-Hola ChenLe -saludó, acercándose e inclinando su cabeza hacia SiCheng-. Hola, SiCheng.

El omega le observó en helado silencio.

127
-Deberían ir a dormir -dijo Felix con amabilidad-, ya es tarde y-

Estoy esperando a Kun -le interrumpió SiCheng bruscamente, con rabia contenida en su rostro-.
¿Tú también lo esperas, Feilike?

Bajó la vista otra vez.

-No -contestó-, tuve un sueño.

-¿Suenio malo? -preguntó ChenLe, con sus ojos arrugados-., ¿Abazo, tío Fei?

Sonrió con más ganas, abriendo su boca para contestar, pero SiCheng se le adelantó poniéndose
de pie y sosteniendo a ChenLe con más fuerza contra sí.

-Ahí viene papá -le dijo a ChenLe, llamando su atención.

Observó cómo SiCheng se alejó, ignorándolo y llevándose a ChenLe, y mordió su labio inferior con
fuerza hasta sacarse sangre. El rostro cansado de Kun se iluminó al notar a SiCheng y ChenLe, y
puso una expresión compungida cuando el omega no lo besó, sólo le pellizcó la nariz en señal de
regaño.

Felix se volteó cuando los ojos de Kun se dirigieron hacia él, observando el fuego en silencio, y su
marca pareció arder de pronto.

La acarició distraídamente, pensando en la caliente boca de Hyunjin sobre la suya, en un beso


posesivo y reclamador.

-¿Qué estás haciendo tan tarde despierto? -le preguntó Felix a Kun, cuando el alfa se acercó con
SiCheng a regañadientes.

Kun se encogió de hombros.

-MeiQi volvió hace un par de horas -dijo Kun-, pero no pudo traerte ropa, Lix-asintió en silencio-. Se
encontró con… Había gente en tu departamento y la obligaron a traerlos aquí, así que tuve que
hacerme cargo.

Felix frunció el ceño.

-¿Los mataste? -preguntó con dolor en su estómago.

Kun parpadeó, pero le dio un coscorrón.

-Claro que no, ¿quién crees que soy? -bufó, sacudiendo su cabeza-. Bueno, MeiQi logró avisarme
con su código de número, ya sabes, me envió un uno y luego un cinco, y al inicio no lo entendía…

-Uno significa estoy atrapada -recitó Felix-, y cinco es voy obligada.

128
El alfa lució indignado ante el hecho de que Felix pudiera recordarlo sin problema alguno, así que el
omega soltó una risa baja, que murió al notar la mirada molesta de SiCheng sobre él.

-Entonces, me avisó eso y Mei llegó horas después con estos chicos, uno me atacó y los otros
estaban asustados, así que los trajimos. Están encerrados en la sala de monitores, mañana los
interrogaré y veré qué hacen aquí -se encogió de hombros-. Aunque eran coreanos, tal vez tú
podrías hablar con ellos…

Movió su cabeza, asintiendo, aunque, siendo honesto, hablar con espías era lo último que quería
hacer en su vida.
-ChenLe quiere dormir, Kun -dijo de pronto
SiCheng, llamando la atención del alfa.

Y así la atención del alfa hacia Felix desapareció.

Felix miró el fuego ardiente, fingiendo no escuchar los arrullos de Kun hacia su hijo que se arrimó
en sus brazos, despidiéndose para entrar al vagón que servía cómo dormitorio.

-Gracias por cuidar de ChenLe -dijo SiCheng detrás de él, pero Felix no se volteó-. No hay forma de
agradecer todo lo que has hecho por él.

-Tú habrías hecho lo mismo -contestó Felix tranquilamente.

-Por supuesto -respondió SiCheng, e hizo una pausa. El de cabello naranja cerró sus ojos para
poder soportar el golpe siguiente-, así que supongo que entenderás si te pido que te alejes de
ChenLe y Kun, ¿cierto? Porque es mi hijo y es mi alfa. Ellos son míos, así como yo soy de ellos.

El nudo en su garganta pareció crecer.

-Sí -se obligó a decir, mientras fingía estar bien-, no te preocupes, Winko, mantendré mis distancias.

Con los ojos cerrados sus lágrimas no iban a salir tan fácilmente.

-Eso espero -fue lo único que dijo SiCheng, antes de girarse y entrar al vagón.

Estaré bien. Siempre estoy bien, se repitió mientras se abrazaba y se ponía de cuclillas, enterrando
su rostro entre sus rodillas una vez estuvo solo, y tomó aire para contener el llanto que moría por
salir de su boca.

Puede que no ahora. Puede que no pronto. Pero, tal vez, en algún momento estaría bien, ese era su
único consuelo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin iba a asesinar a Seungmin apenas lo tuviera frente a él.

129
Lo iba a descuartizar, a arrancarle la piel en tiritas y a gritarle lo tonto que fue por actuar de esa
forma, a pesar de que él le ordenó que no lo hiciera. Al final, lo abrazaría por lo malditamente
preocupado que lo tenía.

Soltó el aire que contenía, mientras llamaba al número de Seungmin por número treinta y cinco en
el día, siendo enviado al buzón de voz, y miró la hora también. Las dos de la mañana.

Un gruñido quería escapar de su garganta por la rabia, pero también por la preocupación que
sentía, pensando en la tonta pelea que tuvo con Seungmin horas atrás y lo molesto que se vio el
menor. Podía comprenderlo, por supuesto, porque Seungmin se sentía perdido y solo y nervioso, y
él tampoco reaccionó de la mejor forma porque, maldita sea, su hijo tenía razón.

Hyunjin estaba aterrado.

Pensar en ver a Felix hacía que su estómago se encogiera de nervios, mariposas asesinas
revoloteando por la anticipación. Sin embargo, también sentía pánico, miedo y susto de ver a Felix
y no ver nada más que indiferencia allí, ver que Felix seguía conservando su marca, pero no sus
sentimientos, que ya no eran más ellos dos y debía renunciar por completo al omega.

Hyunjin no sabía cómo iba a soportar eso, porque estaba seguro de que si su lazo se rompía, su
marca desaparecía, algo dentro de él iba a morir para siempre.

Y, sumado a todo eso, ahora Seungmin no contestaba su maldito celular.

Jisung lo iba a matar.

Mordió su labio inferior, tomando su móvil, y titubeó un instante, sin saber si activar el GPS que
tenía en el celular de Seungmin para estos casos, y decidió que era necesario, sólo necesitaba
saber dónde estaban los tres mocosos que más de una vez le sacaron de quicio.

Aunque, si algo les pasaba…

Suspiró, exasperado, echando a andar el auto mientras el GPS indicaba el lugar dónde estaba
Seungmin, sin importarle si era de noche, porque un montón de cosas podían pasar en pocas
horas. Lo que necesitaba era saber si el tonto mocoso que tenía por hijo estaba bien, para así
poder pegarle cuando lo viera.

Horas atrás habló con Yongsun, preguntándole si estaba bien en la casa de Jisung y si su madre
apareció en el colegio para buscarla. Quedó un poco aliviado cuando la chica le aseguró que todo
estaba bien, que tío Jisung y tío Minho la estaban cuidando y que Soojin y Keonhee la trataban
como una hermana más.

Luego, por supuesto, tuvo que mentirle a Jisung diciéndole que sus hijos estaban a salvo, siendo
cuidados por él, e inventando una excusa de que fueron a comprar y dejaron sus celulares en el
hotel, para terminar de despedirse rápidamente antes de que Jisung quisiera hablar con ellos.

No sólo mataría a Seungmin, sino también a Jeongin y Chan por acompañarlo. Se supone que eran
los mayores, ¡deberían cuidar de Seungmin, no seguirlo como unos idiotas!
130
Arrugó el ceño cuando condujo por calles de barrios que lucían algo peligrosos para él, rezando
por no encontrar a los mocosos muertos en una zanja.

Una punzada de dolor sacudió su corazón.

Felix estaba triste.

Mordió su labio inferior, siendo consciente que desde que aterrizaron en el país, su alfa parecía
estar dando vueltas en su interior como un animal herido. Sabía que estaba más cerca de su
omega que nunca en esos catorce años, ansioso por encontrarlo, rodearlo con sus brazos y nunca
dejarlo ir. Y su enlace, aquello que todavía los mantenía unidos, se sentía arder, dando tirones y
sacudidas en anticipación.

En todo ese tiempo, los estados de ánimo de Felix estuvieron bloqueados para él, porque el omega
así parecía quererlo. No sólo por la distancia, sino porque Felix aprendió, con toda probabilidad, a
controlar sus sentimientos, mantenerlos a raya y manejarlos, para que así los demás no los usaran
en su contra, por lo que le fue difícil sentir al omega esos años.

Pero ese día, en especial, Felix parecía más sensible, más entristecido que nunca.

Sin pensarlo, envió una ola de tranquilidad por el enlace.

Estoy aquí. Estoy aquí, Lixie, y todavía te amo.

No hubo respuesta.

Estacionó el auto fuera de la entrada de una estación de trenes subterráneo, y frunció el ceño
porque el GPS le indicaba que Seungmin estaba a poco menos de un kilómetro. Según el mapa
que tenía, en esa zona sólo existían viejas construcciones derrumbadas o a medio caer.

Supuso, entonces, que los rumores que muchos empresarios le dijeron y con los que habló,
durante la tarde, debían ser ciertos. Al parecer, en las viejas vías de los trenes estaban los grupos
rebeldes. Contempló el mapa que le entregó un viejo amigo, XiaoXiang, cuando le habló sobre
aquellos rumores y que debía buscar a alguien que quería, para poder hablar una última vez.
XiaoXiang no hizo más preguntas, aunque vio la curiosidad en sus ojos, y le entregó una serie de
mapas de las estaciones de trenes abandonadas, donde trabajó años atrás, para que no terminara
perdiéndose.

Pero, ¿qué tan sensato era meterse allí solo?

La respuesta llegó sola.

Te extraño.

Parpadeó, quedándose quieto cuando la voz de Felix pareció hablar a través del enlace, y recibió
una sensación de más pena y dolor en su corazón.

131
Era la primera vez que Felix le contestaba de esa forma luego de tanto tiempo.

Si esa no era una maldita señal, entonces no sabía qué era.

Resoplando, cerró su abrigo mientras tomaba el mapa que correspondía a esa estación, palpando
de paso el arma cargada en su bolsillo por si debía usarla en caso de emergencia, y bajó del auto.
Resopló cuando el frío caló en sus huesos.

Dio unos pasos, observando la envolvente oscuridad.

Yo también te extraño, Lixie.

Pensó en la sonrisa brillante de Felix, en sus bonitos labios sobre los suyos, en sus ojos alegres y
felices mirándolo, en su cuerpo encima de él, y en el terrible miedo que le tenía Felix a la oscuridad.

¿Me sostendrías esta noche, Hyunjin?

Avanzó, decidido a entrar a ese desconocido lugar, pero sabiendo que no saldría de allí a menos
que Felix estuviera con él.

Te sostendré siempre, mi amor.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin despertó con un punzante dolor de cabeza y escuchó un suspiro de alivio seguido de
unos brazos rodeándolo con fuerza. Parpadeó, sus ojos enfocándose en el preocupado rostro de
Jeongin contra su pecho, antes de enfocarse en Chan, su cara sobre la suya mientras su cabeza
yacía recostada en las piernas del mayor.

Trató de hablar, pero su boca estaba seca.

-Atacaste a ese hombre -explicó Chan, ante su silenciosa pregunta-, y la mujer, MeiQi, te pegó en la
cabeza con un arma. Luego nos trajeron aquí, supongo que habrán pasado unas horas, no sé.

Trató de enderezarse con ayuda del omega, mirando la habitación medio abandonada en la que
estaban, con una mesa en el centro y dos sillas.

-¿Qué te pasó? -preguntó Jeongin, llamando su atención-. Seungmin, has estado… -el chico apretó
su boca unos segundos-. Mierda, no tuvimos que venir.

El menor lo miró.

-¿De qué... hablas...? -preguntó con la voz ronca.

Jeongin frunció el ceño y Chan pareció querer intervenir, pero una mirada del omega le dijo que se
mantuviera al margen. Para su sorpresa, el alfa obedeció.

132
-Eso -la voz de Jeongin era grave y se veía serio, para nada juguetón-. Todas estas decisiones, todo
lo que has hecho, lo hiciste sin pensarlo, actuando por puro… puro capricho, porque no puedes
controlar tus propias emociones. Entiendo que quieras encontrar a tu mamá, Seungmin, pero eso
no justifica todas tus acciones.

Seungmin miró a Jeongin y soltó un ruido despectivo.

-Claro, porque a ti te dijeron desde el inicio que tus padres no te quisieron y eres sólo un niño al
que abandonaron en un orfanato -respondió Seungmin.

Jeongin no lo dudó, por supuesto: volteó su rostro con una bofetada.

Chan sostuvo al omega, que parecía dispuesto a lanzarse para darle otro golpe. Seungmin saboreó
sangre, su labio roto por el golpe.

-Estás siendo cruel a propósito porque sabes que tengo razón -gruñó Jeongin, enfurecido-, ¿sabes
qué más? ¡Vete al diablo!

Seungmin abrió la boca para decir algo más, pero la puerta se abrió en ese momento

Kun, seguido de MeiQi y otra chica, miraron la escena con sorpresa.

-¿Van a pelear? -preguntó Kun, en un fluido coreano que Seungmin no notó en su debido
momento-. Pueden hacerlo luego de comer algo. No es mucho, pero es todo lo que tenemos.

La chica que lucía más joven dejó una bandeja sobre la mesa con tres tazas de té y sándwiches de
jamón y queso.

Ninguno de los tres adolescentes se movió, sorprendidos por la voz amable de Kun.

El alfa se sentó en la silla detrás de la mesa, frente a ellos, y MeiQi con la otra chica se apoyaron en
la pared, sin moverse.

-¿No van a comer? -preguntó Kun-. No está envenenado, saben -al ver que ninguno de los chicos
hacía algo, el alfa suspiró-. Bueno, me gustaría hablar con el omega. ¿Por qué no te sientas frente
a mí?

Jeongin parpadeó, aturdido y apretando el brazo de Chan sin saber qué hacer.

-Ellos no tienen-

-El omega es el único que tiene permiso para hablar -le interrumpió Kun a Seungmin con dureza,
para después suavizar su expresión-. No te haremos nada, chico, ¿está bien? Y no tienes que
hacerles caso si no quieres, aquí tienes tu propia voz.

133
Jeongin tragó saliva, atónito todavía, para sólo asentir y ponerse de pie con torpeza, caminando
hacia la mesa, sentándose en la silla frente a Kun. El alfa le sonrió, ofreciéndole una taza de té con
un sándwich, que el omega agarró con vacilación.

-¿Cuál es tu nombre? -preguntó Kun.

-Lee Jeongin -contestó el menor, agarrando la taza con sus dos manos.

-Jeongin -asintió Kun-, y estás marcado, ¿no es así? ¿Por cuál de los dos alfas aquí?

Mordió su labio inferior, sintiendo la presencia de sus dos compañeros detrás.

-Por Chan -respondió nervioso, sobresaltándose cuando la mano de Chan se posó en su hombro.

-A Jeongin no le gustan las presencias desconocidas -dijo Chan con voz grave-, lo ponen incómodo
y se cohíbe con facilidad, ¿por qué no...?

Kun soltó un bufido de burla.

-Bueno, ¿es que acaso ustedes no están acostumbrados a que alguien los ignore? -preguntó Kun
con enojo en su tono-. Le estoy preguntando a Jeongin, no a ustedes -el alfa volvió su vista al
menor-. ¿Los estás acompañando por obligación, Jeongin?

Hubo un pequeño silencio en la habitación.

Chan y Seungmin se miraron, sin saber qué decir, mientras Jeongin parpadeaba en señal de
desorientación.

Ellos sabían que en los procesos de interrogación llevados a cabo por la policía, si se veían
involucradas dos razas, se le preguntaría primero al alfa lo que ocurrió y su versión de los hechos
se daría por verídica enseguida: era así como en los casos de violación, de marca forzada, nunca
se hacía nada a favor del omega, pues si el alfa decía que el omega lo provocó, lo deseó en el
fondo, se humedeció durante el acto sexual, entonces el omega ahora le pertenecía.

No tenían que ser muy inteligentes, entonces, para saber lo que estaba pasando allí.

-Si no estás aquí porque quieres, Jeongin -prosiguió Kun en voz baja-, puedes decirnos y te
sacaremos de este cuarto enseguida, para que podamos hablar con más calma y sin presiones.

-¡Esto es una estupidez! -gruñó Chan, enfurecido-. Si estamos aquí es…

-Yo no quería venir.

Chan enmudeció cuando Jeongin habló con su voz quebrada.

Seungmin miró al omega, que sorbió por su nariz con sus ojos repentinamente llorosos, y sintió su
estómago contraerse cuando tendió una mano para agarrarlo por el hombro y el omega de pronto
chilló en señal de miedo.
134
¿Qué demonios…?

Jeongin se puso de pie, alejándose de Chan y Seungmin como si sintiera verdadero terror de ellos
dos.

Kun se puso de pie.

-No sé... yo no sé qué planean ellos -lloriqueó Jeongin-, pero Chan me trajo con él y se reían
diciendo que cuando. cuando salieran ellos iban a compartirme y yo no quiero, no.

-Hey, tranquilo, Jeongin -dijo Kun, tomándolo del hombro, alejándolo para voltearse a la chica joven
para hablar en chino-. YiRen, llévalo fuera, ¿sí? Salgo enseguida.

-¡Jeongin! -Chan dio un paso, causando que Jeongin volviera a encogerse por el pánico-. ¿Qué
demonios…?

Seungmin miró al omega, aturdido por la situación, pero luego helada comprensión apareció en su
mente cuando Jeongin le dirigió una mirada fugaz con ojos tranquilos.

Métete en tu papel, idiota, parecían decir los ojos del omega.

Seungmin tragó saliva.

-¡¿Qué estás haciendo, estúpido omega?! -gritó Seungmin, tratando de lucir enfurecido-. ¡¿Cómo te
atreves…?!

Kun lo retuvo mientras Chan abría la boca, todavía sin entender lo que estaba ocurriendo, y
Jeongin salió de la habitación con la chica sosteniéndolo.

-Volveré cuando los dos se hayan calmado -dijo Kun con voz fría, girándose, y MeiQi también
abandonó el cuarto.

La puerta se cerró con un portazo y Chan lo miró.

-¿Qué mierda acaba de ocurrir? -preguntó, molesto.

-Jeongin buscará a mamá -le susurró a Chan-, pero necesitaba salir y…

Chan entendió, apretando sus labios por la situación en la que estaban, y a Seungmin sólo le
quedó rezar a cualquier dios inexistente que el omega pudiera actuar rápido, antes de que perdiera
la cabeza.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

135
Jeongin ni siquiera sabía qué era lo que estaba haciendo mientras era escoltado por la otra chica
(¿YiRen?) fuera de la habitación, caminando en silencio por los pasillos de la estación de trenes,
hasta salir a la zona del andén principal. Si no fuera por las constantes fogatas, de seguro todo
habría estado a oscuras, pero gracias al fuego pudo ver a muchas personas conversando,
comiendo e incluso a algunos niños jugando como si nada.

YiRen lo agarró del brazo.

-Por aquí -dijo la chica en un torpe coreano que pudo entender.

Siguió a YiRen en silencio, buscando entre la multitud de personas el rostro conocido de Felix, pero
no lo vio por ninguna parte. Aunque, por supuesto, podía estar también al otro lado del andén,
donde los tres obstaculizaban su vista.

Eso sería más difícil de lo que pensó.

YiRen se metió a un vagón que estaba lleno de ropa limpia.

-Puedes escoger lo que quieras -dijo YiRen con voz amable-, estoy segura de que quieres ducharte,
¿no?

Jeongin se sintió algo culpable entonces, porque todos allí lo trataron con amabilidad, sin
importarles si era de otro país, que hubiera tratado de entrar a su territorio, porque era un omega y
creían que lo estaban obligando a eso. Si actuaban de esa forma, significaba entonces que, tal vez,
todos allí tenían un pasado desagradable con alfas.

Recordó brevemente a Jaehyuk, un chico alfa que estuvo en su clase cuando tenía dieciséis años,
y que solía molestarlo -e incluso acosarlo- para que se convirtiera en su omega. Jaehyuk muchas
veces se ponía muy intenso, e incluso agresivo, cuando él lo rechazaba y le decía que se fuera al
diablo, llegando al punto de pegarle en partes que no fueran visibles para que así no le
amonestaran.

Jeongin tampoco se lo dijo a Chan, pensando que él podría detenerlo en caso de ser necesario,
pero cuando fue esa tonta fiesta en casa de Mingi y su celo estalló de forma repentina, Jaehyuk
fue el primero en agarrarlo y forzarlo. Chan apareció antes de que pudiera penetrarlo, para su
propia fortuna, golpeándolo y echándolo de la habitación, pero en el pasillo había más alfas
peleando por entrar. Chan tuvo que cerrar con llave, sin embargo era sólo cosa de tiempo para que
abrieran la puerta con fuerza, y estaban en un segundo piso, y él estaba demasiado caliente y-

-Oye, hey, no llores -dijo YiRen con voz preocupada, acercándose mientras sacaba un pañuelo de
su bolsillo y le limpiaba la nariz-. Aquí estarás a salvo, eh... Jeongin, ¿no es así? -asintió, sin ser
capaz de hablar-. No pasará nada malo, no permitiremos que te hagan más daño.

Volvió a asentir, aturdido, para sonreírle minúsculamente. YiRen le devolvió la sonrisa y le pellizcó
la mejilla con cariño.

-¿Ves? Así está mejor -se rió, sorbiendo por su nariz-. Todos aquí te caerán bien, puede que JunHui
no tanto, habla hasta por los codos y cuando tenemos gelatina se la roba porque le fascina
136
comerla, no lo entiendo muy bien, pero bueno, así hay que quererlo, y aunque sea un ladrón de
gelatinas nosotros…

Jeongin volvió a reír al escuchar a la chica hablar atropelladamente para distraerlo, y se volteó,
comenzando a buscar ropa limpia de su talla, agarrando finalmente un pantalón junto con una
camisa blanca que se veía de su gusto. Luego, YiRen lo llevó hasta los baños, entregándole una
toalla junto con una bolsita pequeña de champú, y lo esperó fuera mientras se bañaba.

YiRen se apoyó en la pared, escuchando al omega silbar en tanto el agua corría, para enderezarse
cuando Kun llegó.

-¿Todo bien? -preguntó Kun en chino.

YiRen asintió.

-No me ha dicho nada importante -comentó YiRen-, pero si pasó más tiempo con él, quizás…

Kun sacudió su cabeza.

-Me haré cargo yo, no te preocupes, ¿por qué no vas a la reunión de HanDong? Luego me dices qué
tal todo -dijo Kun con tono tranquilo.

YiRen volvió a asentir con la cabeza, despidiéndose del alfa, que imitó la posición de la chica
segundos antes.

-YiRen, esto... Oh -Jeongin se quedó repentinamente callado cuando abrió la puerta y vio a Kun
frente a él, poniéndose tímido enseguida.

Cuando estaba rodeado de gente que conocía, Jeongin solía ser expresivo y hablador, incluso
bromista, pero en estas situaciones, solo y con personas desconocidas, se cohibía con facilidad y
apenas era capaz de formar una oración completa sin ruborizarse.

Kun le miró, poniendo su piel de gallina cuando notó la mirada seria en sus ojos.

-Cuando MeiQi golpeó a tu amigo -dijo Kun con cuidado-, tu alfa lo llamó Minnie... ¿es acaso un
diminutivo de Seungmin?

Jeongin rascó su brazo.

-Sí -contestó, bajando la vista.

Kun entornó los ojos.

-Y están buscando a Lee Felix -prosiguió Kun.

El omega sentía como si estuviera en la cueva del lobo en ese instante y miró a ambos pasillos,
como queriendo buscar a alguna persona que lo salvara.

137
-Ajá -asintió, titubeante.

Escuchó el suspiro de Kun.

-Te lo diré en palabras simples -Kun se enderezó-, esta noche, cuando todo el mundo esté
durmiendo, los sacaré de aquí y tú te asegurarás de que no regresen, ¿entendido?

Ahora levantó los ojos por el pasmo, sorprendido por las palabras del alfa, que lucía tranquilo.

-¿Qué? -balbuceó.

-Eso Kun volvió a suspirar-. Conozco a Felix, ¿está bien? Y lo conozco bien, y él me ha hablado de
su alfa y de Seungmin, porque era yo quién enviaba las cartas estos últimos años ya que las cartas
a otros países estaban prohibidas y las hacía pasar por aduana, sin que nadie se enterara -Kun se
acercó-, así que si te digo esto, es porque ahora estamos en medio de un jodido conflicto y
necesito a Felix concentrado en la situación, no en su hijo que nunca le contestó por catorce años
y ahora se aparece para... ¿para qué? -Kun dejó salir un ruido despectivo-. Ustedes tres van a irse,
le puedes decir a Seungmin que te encontraste con Felix, pero él no quiere verlo, no ahora, por lo
que-

-No -le interrumpió Jeongin a Kun con enojo en su voz-. No, no lo haré, no le diré eso a
Seungminnie -muy bien ellos dos podían haber peleado horas atrás, pero eso no significaba que
Jeongin le iba a mentir de tan cruel forma-. Lléveme con mi tío Felix, no quiero hablar con usted,
alfa tonto.

Kun parpadeó por las palabras del omega, arrugando las cejas por el disgusto que le provocó, pero
Jeongin trató de no amedrentarse.

-Podría obligarte -amenazó Kun.

Jeongin soltó una risa carente de diversión.

-¿Qué clase de horrible líder es para defender los derechos de los omegas delante del resto, pero
hacer eso cuando le conviene? -escupió Jeongin, empujándolo.

-No quiero hacerlo -gruñó Kun, enfadado-, pero si lo debo hacer por el bien de Felix, entonces lo
haré.

-¿Su bien? -espetó Jeongin-. ¡Está velando por sus propios intereses, no por su bien!

Antes de que Jeongin pudiera seguir avanzando, Kun lo agarró del brazo deteniéndolo, volteándolo
para que lo mirara a los ojos, y el omega se estremeció al ver su rostro enojado.

Kun se obligó a suavizar su expresión.

-Jeongin, sólo…-Kun frotó su frente-, eres omega, ¿por qué no lo ves? Felix... A él le costó mucho
llegar hasta donde está, ¿entendido? Y ha sabido mantener gran parte de sus emociones

138
personales a raya por el bien de nuestra lucha, y si llega a ver a Seungmin, puede... El puede
abandonarlo todo por su hijo sin dudarlo, ¿no ves que eso nos afectaría enormemente a nosotros?

Jeongin se quedó quieto, pensando en su propia condición como omega, como todo el mundo
solía verlo como una criatura frágil y necesitada de protección. Lo consideraban incapaz de tomar
sus propias decisiones y de hacer algo por él mismo. Pensó en todo lo que estaban luchando los
omegas de ese país y, si aquello triunfaba en China, si salía bien, quizás los omegas de otros
países podrían decidir imitarlos.

Sin embargo, pensó también en el llanto de Seungmin cuando leía sus cartas, y la noche en que
decidió leer alguna para poder saber qué decían. Su propio corazón se rompió al leer las palabras
de tío Felix y, quizás, eso sólo era una décima parte de lo que Seungmin debía sentir.

Miró a Kun.

-¿Usted se considera amigo de tío Felix? -preguntó Jeongin, viendo a Kun asentir-. Entonces
debería saber cuánto le duele a él no poder estar con Seungmin. ¿Es capaz de hacerle esto
sabiendo lo mucho que ha sufrido?

Kun permaneció un momento en silencio.

-Si es por nuestro movimiento, entonces sí.

Jeongin apretó sus labios.

-Entonces usted no es su amigo -inclinó su cabeza-. Si trata de obligarme, lo haré pagar, se lo


prometo. Nos vemos, señor Kun.

Caminó sin voltearse hasta salir al andén, sobresaltándose cuando Kun lo agarró del brazo y tiró
de él.

-¡Oiga! -se quejó.

-Te llevaré donde Felix -espetó Kun entre dientes-, que luego no ande diciendo que no le doy
regalos sorpresa.

Jeongin no supo qué responder.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin despertó con un gruñido, maldiciendo por el frío que sentía, y frotó sus ojos en completa
oscuridad, buscando el encendedor que llevaba en el bolsillo y que usaba además como linterna.
Luego buscó su celular, observando la hora, y maldijo en voz baja: las tres de la tarde.

139
Durmió bastante tiempo para haberse acostado contra una helada pared, aunque no le extrañaba
demasiado, porque siempre fue capaz de dormir en los lugares más inusuales, todo con ganar un
poco de sueño.

Se puso de pie, chistando mientras limpiaba su ropa, su estómago gruñendo por el hambre, y miró
el mapa en la oscuridad. Gracias al papel en sus manos logró avanzar por los pasillos más
abandonados de la estación, porque sabía que el camino central estaría siendo vigilado y no quería
que le dispararan por accidente o algo así. Esperaba llegar a una salida de emergencia que existía,
buscar a los idiotas mocosos y salir de allí sin ser visto, aunque conociendo su suerte, con toda
probabilidad todo iba a terminar siendo un desastre.

Suspirando, Hyunjin siguió caminando.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix rascó su nuca, sintiéndose extraño mientras su omega en su interior parecía removerse por
anticipación. Sabía que no se debía a un celo, el último que tuvo fue semanas atrás, entonces ¿qué
estaba ocurriendo?

Tal vez se debía a que, de alguna forma, conectó con Hyunjin a través del enlace en la noche, algo
que llevaba sin hacer en todo ese tiempo.

Su corazón se aceleró irremediablemente ante el recuerdo, cuando estaba observando el fuego


sintiéndose patético y miserable, y de pronto una sensación de tranquilidad pareció llenarlo, junto
con un susurro quedo en su mente, un susurro titubeante que reconoció como el alfa de Hyunjin.

No quiso contestarle al inicio, sorprendido y asustado, pero no pudo evitarlo: su lado omega
enloqueció al sentir a Hyunjin al otro lado del enlace, y cuando hubo respuesta, su corazón pareció
calmarse un poco a pesar de todo el dolor.

Mordió su labio inferior mientras se inclinaba ante MingHao, curando la herida en su labio roto, y el
alfa le sonrió a través del dolor.

-Tu rostro todo guapo ha quedado arruinado -bromeó Felix, tratando de aligerar el ambiente.

Minutos atrás llegó MingHao dentro de un grupo de desertores alfas, betas y omegas, con una
nueva triste noticia: decretaron una ley de emergencia donde los omegas podían ser marcados en
su primer celo si un alfa así lo deseaba, y la gente salió a quejarse, siendo reprimida brutalmente
por Fuerzas Especiales.

Las cosas ya estallaron, ahora sólo era cosa de tiempo para saber dónde iban a terminar.

-Sí, bueno, tuve que meterme antes de que se llevaran a XuanYi -suspiró MingHao, hablando de su
hermanita menor.

Felix asintió en señal de comprensión, poniéndose de pie.

140
-Descansen, ¿está bien? -dijo Felix, girándose.

MingHao lo tomó de la mano, deteniéndolo.

- FeiLike... -dijo MingHao con tono dulce.

Felix miró los dedos de MingHao alrededor de su piel, y su omega se removió en señal de
necesidad.

MingHao sería un buen alfa. Lo conoces desde hace años. MingHao te respeta. ¿Y si...?

Se sobresaltó cuando la puerta del vagón, que servía como enfermería, se abrió. Se alejó, tratando
de no lucir culpable.

Observó el rostro de Kun, que le observaba sin entrar por completo.

-¿Qué ocurre? -preguntó Felix, desviando la vista.

-¿No quieres ver a los chicos que querían infiltrarse anoche? -preguntó Kun como si nada.

Arrugó los labios, disgustado.

-Estoy ocupado, tengo que ir donde HanDong ahora -le dijo.

Kun vaciló unos segundos.

-Felix -dijo, llamando su atención, porque Kun no solía usar su verdadero nombre frente a otras
personas-, ¿te suena el nombre Jeongin?

El frasquito con desinfectante que sostenía para guardarlo cayó al suelo de forma estrepitosa.

A Felix no le importó en ese momento.

Se volteó hacia Kun, que seguía sin moverse.

-No, no me suena -mintió con la garganta apretada.

Kun entró al cuarto, tirando entonces de un chico omega con su brazo.

Felix retrocedió, su omega enloqueciendo cuando el muchacho levantó la vista y lo miró con ojos
exigentes. Enloqueciendo cuando su olfato reconoció dos olores alfas sobre el muchacho.

-¿Tío Lix? -preguntó Jeongin, atónito.

Felix saltó cuando el muchacho habló en coreano, y por un breve instante, vio a un niño más
pequeño frente a él.

141
-Tío Lix, ¿dónde está Minnie?

Bilis subió por su garganta.

Dio otro paso atrás, chocando con la mesita donde estaban algunos materiales de primeros
auxilios, echándolos al suelo, y MingHao se puso de pie, preocupado.

-FeiLike, ¿qué pasa? -preguntó MingHao, acercándose.

Su estómago se contrajo.

-¿Jeong… Jeonginnie? -preguntó, vacilante.

Jeongin asintió, soltándose del agarre de Kun, que seguía sin moverse.

-Tío Lix, yo estoy... -Jeongin parecía haberse quedado callado de pronto, sin dejar de moverse y
observando su rostro desencajado y alterado-, estamos en…

Felix agarró el basurero para vomitar.

-Oh dios -escuchó el murmullo de Kun-, ¿pueden salir un momento?

No levantó la vista cuando la puerta volvió a cerrarse y Kun tuvo que obligarlo a levantar su rostro
para mirarse a los ojos. El alfa lucía pálido y preocupado, pero Felix apenas podía procesarlo,
aturdido, sin entender un poco lo que estaba ocurriendo.

Jeongin, él…

Qué estaba-

-Lixie -llamó su atención Kun-, ¿quieres que llame a JunHui?

-No -Felix agarró un paño, limpiando su boca y poniéndose de pie-. Jeongin, tráelo, necesito…

Su estómago volvió a agitarse cuando pudo pensar en el hecho de que Jeongin estaba allí, lo que
podía significar.

-¿Está...? -ni siquiera fue capaz de formular la pregunta entera, porque temía ver una negativa,
temía que todo fuera sólo una cruel casualidad y que esa idea que tenía en mente podía no ser
cierta.

Si llegaba a ser mentira, Felix apenas sería capaz de tolerarlo.

Kun bajó los ojos un momento.

Cuando los levantó, había ternura y cariño en sus ojos.

-Seungmin está aquí, Lixie.


142
Felix rompió a llorar.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin se sobresaltó cuando los labios de Chan se posaron en un lado de su cuello y sus
dientes mordisquearon de forma superficial.

-¿Qué te pasa? -preguntó, golpeando las manos del alfa que se deslizaban por su cintura.

-Estoy enfurecido contigo -le gruñó Chan-, le gritaste a Jeongin cuando tiene razón, has estado
actuando como un niño malcriado.

Seungmin le devolvió el gruñido, removiéndose para quitárselo de encima, pero Chan era más
fuerte que él.

-Estoy asustado -gimoteó Seungmin-, ¿y si mamá no quiere verme? ¿Si sólo enviaba las cartas por
cumplir, si ahora tiene otro… otro bebé y se olvidó de mí?

Chan permaneció un momento en silencio.

-¿Estás celoso de un bebé? -se burló Chan, aunque notaba el cariño en su voz.

-Mamá me pertenece -se quejó Seungmin-, no es de papá ni de ningún otro alfa o bebé, es mío.

Ni siquiera sabía de dónde sacó aquella idea infantil y tonta, pero las palabras salieron de su boca
antes de poder controlarlas. Nunca trató a Chaewon de esa forma, siempre fue solamente mamá,
pero cuando se trataba de Felix, su lado posesivo parecía salir a flote.

-Mami mía, mami mía, papá feo -imitó Chan con voz infantil-. ¿Te suena eso?

Soltó un bufido, aunque sus mejillas se colorearon de rojo.

-No sé de qué estás hablando -le dijo, para luego cambiar de tema-. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Y
si le hicieron algo a Jeongin?

-Minnie…

-Hablo en serio -insistió Seungmin-. No tuvimos que mandarlo allí , ¿qué tal si...?

Su voz desapareció cuando ambos sintieron el seguro de la puerta siendo removido, poniéndose
de pie.

Jeongin se apresuró a entrar con expresión aturdida y agitada, siendo seguido de YiRen.

-¿Qué ocurre? -preguntó Chan.

143
Jeongin agarró la mano de Seungmin, sentándolo y diciéndole con la mirada a Chan que se
quedara en silencio.

-Minnie -le dijo Jeongin a Seungmin, llamando su atención-, él… Tío Lix…

-¿No quiere verme? -lloriqueó Seungmin, con la garganta apretada.

Jeongin mordió su labio inferior, indeciso un instante.

-Está llorando como desquiciado, ¿quieres verlo? -preguntó Jeongin,

Seungmin le miró.

-¿Qué clase de tonta pregunta es esa? -soltó sin poder evitarlo.

Chan le dio un coscorrón mientras que Jeongin le pellizcó la mejilla, sacándole un quejido.

-Ven -murmuró Jeongin, tirando de su mano.

Seungmin se puso de pie y se dio cuenta de que sus piernas temblaban, su garganta estaba
repentinamente seca y quería vomitar.

Dios, ¿iba a vomitar?

YiRen caminó por el pasillo, nerviosa también, deteniéndose a pocos metros después, frente a otro
cuarto, y abrió la puerta. Segundos después, Kun apareció.

Seungmin le miró, sus palmas sudando, su estómago apretándose por la ansiedad, y


definitivamente iba a vomitar, de eso estaba seguro.

Jeongin limpió su nariz, preocupado, mientras Chan le besaba la mejilla.

-Tienes que verte guapo para él, Minnie -regaño Chan.

Quiso reír, pero estaba demasiado entumecido para hacerlo, comenzando a jadear por el pánico, y
se dio cuenta de que no podía hacerlo, joder, no podía entrar allí y ver a Felix y verlo con otro bebé y
otro alfa y ver que él ya no formaba parte de su vida y que Felix aceptó juntarse con él por pena y
que le pediría que se fuera y que-

Kun pareció adivinar la línea de sus pensamientos porque entrecerró sus ojos, agarrándolo del
brazo y tiró de él.

Cayó al suelo y el primer instinto de Seungmin fue gruñirle, porque recordó que el olor de Kun
estaba en la almohada de su mamá, así que se puso de pie para golpearlo y dejarle un ojo morado
y luego sacarle los dientes y tal vez después-

-¿Minnie?
144
Se quedó quieto cuando una vacilante voz habló en el interior del cuarto.

No se giró.

La puerta se cerró por completo, nadie más en el interior, y Seungmin miró el suelo, quieto cuando
esa dulce voz habló, feromonas maternas inundando el aire de pronto, y se sintió como un niño de
cinco años.

Felix se removió en su asiento, sin levantarse, su mano temblando mientras limpiaba su nariz, y
mordió su labio inferior al notar que la figura de un chico de cabello negro frente a él no se movía.

Su corazón latía desbocadamente, sin control, aterrado.

-¿Eres… eres tú, Minnie?

Pudo notar como los hombros del muchacho se crispaban, sin obtener respuesta alguna. Hipó,
nervioso.

Seungmin quería salir huyendo de allí, acurrucarse en una esquina y hacerse bolita, desaparecer de
ese lugar, hacerse pequeñito y que nadie le mirara.

-¿Po... podrías... girarte...? -jadeó Felix, antes de añadir con timidez-; Aunque... es-está bien si… Si
no quieres, bebé…

¿Puedes responder, mi amor? Aunque está bien si no quieres…

¿Podrías enviarme una foto, mi vida? Pero no pasa nada si no quieres…

¿Puedo viajar para verte, Minnie? Pero si no quieres, está bien…

¿Puedes viajar para que estemos juntos unos días, bebé? Aunque si no lo deseas, no importa…

Seungmin sintió cómo algo dolía en su interior, muy profundamente, y se volteó.

Observó el rostro lloroso de Felix frente a él, a unos metros, su sonrisa vacilante, sus ojos
brillantes, su cabello teñido de naranja desordenado, y pensó que su mami era mucho más bonito
cuando lo tenía a unos pasos de él, que cuando lo veía a través de una pantalla.

Felix soltó un ruido extraño al abrir su boca, tomando aire, y limpió sus lágrimas, poniéndose de
pie.

-Estás… estás muy precioso, Seungminnie... -lloró Felix, sin poder evitarlo-, más... más bonito de lo
que pensé -caminó un poco, levantando su mano para terminar bajándola-. Eres un... un príncipe,
mi hermoso príncipe.

Seungmin entreabrió su boca, sin saber exactamente qué decir, notando que también estaba
llorando.
145
-¿Tú…? - su voz salió rota y limpió sus mejillas con furia-. ¿Tú me... me quieres, mami?

La expresión de Felix se quebró.

Antes de darse cuenta, los brazos de Felix lo estaban rodeando con fuerza y Seungmin estaba
llorando en su pecho sin control alguno, sintiendo como algo parecía encajar ahora que estaba
siendo abrazado por la persona que más quería en el mundo, por la persona que se marchó, pero
no lo olvidó, por la persona que le entregó todo de sí para protegerlo y cuidarlo, a pesar de que eso
significara hacerse daño.

Y Seungmin lloró por todos esos años en los que no lloró, gimiendo cuando Felix lo estrechó con
fuerza, sus labios dándole un beso cálido en el cabello, y le devolvió el abrazo sin dudarlo un poco,
el olor de Felix rodeándolo, sintiendo cómo revivía una parte que no creía que existía.

Mamá, mamá, mamá..., murmuró su alfa contento, sintiéndose más protegido que nunca en esos
catorce años, porque si era Felix quién le sostenía, entonces todo iba a estar bien.

-¿Qué dices, Minnie? -sollozó Felix, retrocediendo, pero sin soltarlo-. Te amo más que a mi vida
misma, bebé hermoso.

Seungmin lloró con más fuerza mientras Felix se sentaba en el sofá, atrayéndolo contra su cuerpo,
y se acurrucó en su pecho y hombro, para comenzar a frotar su cabeza contra su piel. Quería
dejarlo así marcado con su olor, gruñendo y berreando como un bebé.

Felix se rió entre lágrimas, sin atreverse a soltarlo por temor a que todo eso no fuera más que un
sueño, porque creer que Seungmin, su pequeño bebito, estaba ahora con él tras catorce años lejos,
era algo demasiado bueno como para ser realidad.

Y si llegaba a despertar, si era mentira…

Le volvió a dar otro beso mientras Seungmin no dejaba de hipar y lloriquear en su hombro, para
luego notar algo que pasó por alto al principio.

Parpadeó.

-Minnie -le murmuró, llamando su atención, y Seungmin levantó la vista, mirándolo directamente.
Felix se sintió derretir cuando sus ojos lo observaron, tan bonitos y brillantes-, eres un alfa.

No fue una pregunta, sino una afirmación, porque su claro olor demostraba a qué raza pertenecía.

La expresión de Seungmin se volvió vacilante e incluso temerosa.

-¿Es... eso un pro-problema... mami? -preguntó, con real miedo en su voz.

Felix le miró unos segundos para terminar por sonreír, agarrándolo de las mejillas y dándole un
apretón.

146
-Por supuesto que no -le dijo sin duda alguna-, ahora, ¿dónde quedó mi chico gordito y de mejillas
rechonchas?

-Mamá…

Seungmin bajó la vista, avergonzando mientras escuchaba la risa de Felix, y hubo un pequeño
silencio en el cuarto, sólo sus respiraciones oyéndose. Pero eso estaba bien en aquel instante, sólo
ellos dos, nadie más.

-Te extrañé tanto -le susurró Felix-, estos catorce años han... han sido horribles sin ti -le sonrió,
haciéndolo sentir culpable, porque Seungmin no supo la verdad hasta hace poco-. ¿Cuánto tiempo
estarás aquí, Seungminnie?

Seungmin alejó su rostro lo suficiente como para observarlo, notando el temor en los ojos de Felix,
y sus labios se curvaron en una sonrisa.

-Para siempre -dijo con seriedad-, me voy a quedar contigo, mamá. No voy a volver a menos que
sea contigo.

Felix enmudeció.

-Seungmin, ¿de qué estás hablando? -preguntó Felix, sorprendido.

-¿No me quieres aquí? -refunfuñó Seungmin.

Felix sacudió su cabeza.

-No es eso -Seungmin hizo un puchero-, pero… ¿y Chaewon? ¿Ella te trata mal? - Felix apretó su
mandíbula-. ¿Y tu papá?

-Papá…

Y Seungmin recordó a Hyunjin.

-¡Oh, mierda!

¡Su papá!

¡No lo llamó y apagó su celular!

¡Estaba muerto!

Se puso de pie, repentinamente asustado porque sabía que Hyunjin lo iba a agarrar del cuello para
ahorcarlo con dulzura por lo que hizo, y caminó hacia la puerta para exigir su móvil, pero antes de
poder hacerlo, Felix lo detuvo.

-Seungmin -le dijo con tono serio-, ¿tu padre sabe que estás aquí? -mordió su labio inferior-.
¿Hyunjin te dio permiso para venir?
147
Se removió, incómodo, bajando la vista.

-Papá vino conmigo.

Felix ladeó la cabeza, pestañeando atónito, y sintió otra vez ganas de vomitar, lo que era
totalmente desagradable en ese momento porque su estómago estaba vacío.

-Estás bromeando -afirmó Felix, forzándose a sonreir.

Seungmin se removió.

-No -rascó su brazo-, lo obligué a viajar conmigo y peleamos y vine a buscarte con Jeongin y Chan,
pero papá está aquí, en China, está en la… la ciudad.

Felix tuvo que sentarse porque sentía que iba a estallar pronto.

Hyunjin... Oh, Hyunjin…

Entonces eso explicaba su enlace tan vivo en ese instante, tan cercano, como si Hyunjin estuviera
sólo a unos metros de distancia, y quiso romper a llorar otra vez porque se sentía vulnerable,
asustado y sensible por la situación.

Porque no estaba listo para verlo. Quizás nunca iba a estarlo.

Recordó su último encuentro, los besos, los toques, los labios de Hyunjin sobre su piel, calor
recorriendo su cuerpo mientras el alfa lo hacía suyo una vez más, los jadeos contra su oído, y su
omega pareció arder ante esas viejas memorias.

Mierda, y ese último día se sintió tan alterado que no podía explicarlo, pero ahora…

-Papá te ama -soltó Seungmin, acercándose-, él ni siquiera ha tocado a Chaewon o a otra persona,
él todavía…

-No Seungmin -le interrumpió Felix, bruscamente-, no quiero hablar de él.

El menor parecía dispuesto a replicar, sin embargo, en ese momento la puerta fue abierta y Kun se
asomó

El primer instinto de Seungmin fue gruñirle con enojo, colgándose de Felix como un koala,
apretujándolo contra su cuerpo mientras el omega soltaba un ruido por la sorpresa.

Kun miró a Seungmin con una ceja enarcada, cómo burlándose de él, sin embargo, Seungmin no se
avergonzó, porque él no le caía bien y no le gustaba su olor alrededor de su mamá, así que frotó
otra vez su cabeza contra el cuello de Felix.

-Mío -murmuró posesivamente.

148
Felix comenzó a reírse de forma descontrolada, mientras Seungmin volvía a gruñirle a Kun, atónito
ahora.

Kun dio un paso, pero se detuvo cuando Seungmin soltó un nuevo gruñido amenazador.

-Tranquilo, cachorro, no te lo quitaré por mucho tiempo -se burló Kun-. Tenemos que ir a ver a
HanDong para explicarle todo esto, Felix.

-Oh -la sonrisa de Felix desapareció, y asintió, acariciándole el cabello a Seungmin de forma
distraída-. Minnie…

-No -gimoteó Seungmin-, no, no te vayas, no hemos... no hemos hablado de nada, tengo tanto qué
decirte, y puedes irte y no volver y…

-Oye, oye, calma bebé -susurró Felix, tomándolo de las mejillas y obligándolo a sostener su
mirada-. No va a pasar nada de eso, ¿está bien? -le besó la punta de la nariz-. No tardaré mucho, te
lo prometo, y volveré enseguida a ti.

-No…

-Yo tampoco quiero separarme de ti -afirmó Felix-, pero ahora que estás conmigo, nadie te volverá
a alejar, ¿entendido? -asintió, titubeante-. Quédate aquí con Jeongin y Chan, y apenas termine,
volveré contigo, ¿te parece?

Volvió a asentir, hipando por el pánico, y con lentitud se puso de pie, soltándolo mientras sus
amigos entraban a la habitación. Felix no tardó en saludarlos, con Seungmin conteniendo sus
impulsos de volver a colgarse de su mamá por la espalda para que no lo dejara, sintiéndose como
un niño de cinco años, y mordió su labio inferior.

Tal vez era porque su alfa seguía siendo un niño de cinco años, ya que, muy en el fondo, nunca
reconoció a Chaewon por completo. Ahora que estaba con Felix sólo quería que el omega se
quedara a su lado y no lo soltara nunca más.

Antes de salir, Felix se volteó a mirarlo.

Y le sonrió, con tanta dulzura, que algo pareció sanar en su interior.

-Vuelvo enseguida -prometió-. Te amo, Minnie.

Seungmin le sonrió, titubeante.

-Yo también te amo... mamá -contestó.

El rostro de Felix se iluminó y Seungmin estaba seguro de que las cosas irían ahora bien. Por fin
iba a estar bien.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

149
Hyunjin se volteó, poniéndose de cuclillas para amarrar los cordones de su zapato, mientras dos
guardias alfas pasaban a su lado. Agudizó el oído, escuchándolos hablar sobre el nuevo grupo de
personas que llegaron hace unas horas, suponiendo que ese era su momento para moverse por
todo el lugar sin ser descubierto.

Avanzó por entremedio de la multitud, sorprendiéndose de la cantidad de personas que habían allí,
dirigiéndose a los vagones con la vista baja y sabiendo que debía pasar desapercibido para que
nadie le hablara. Hyunjin entendía y podía comunicarse en chino, sin embargo, su acento no podía
ocultarlo.

Miró de reojo a cada persona con la que se cruzaba, esperando encontrar algún rostro reconocible,
pero no tuvo demasiado suerte, y mucho menos al tratar de buscar algún aroma conocido, como el
de Seungmin, Jeongin, Chan… o incluso el de Felix.

Aunque no sabía si iba a poder controlarse si veía al omega a pasos de distancia.

Ingresó al primer vagón en donde unas personas salieron, encontrándose con un lugar lleno de
estantes y ropa. Fingió buscar algo que ponerse, agarrando unas prendas para salir con ellas.

-Hola, ¿está perdido? -pregunto una beta con una expresión preocupada. Se detuvo, negando con
la cabeza-. ¿Busca el baño? -asintió, tratando de sonreír, para después murmurar unas gracias
cuando la chica le indicó dónde quedaba.

Mierda, eso iba a ser más difícil de lo que pensaba.

Suspiró, caminando al baño, cuando se quedó quieto. Olisqueó el aire.

Olía a…

Tuvo que cubrir su nariz con sus manos para que el olor de Felix no le pegara con tanta fuerza,
retrocediendo en sus pasos y metiéndose al vagón de ropa como si se le hubiera quedado algo.

Se asomó por la puerta.

Allí, entremedio de personas caminando, al lado de otro alfa (ese alfa que estaba junto a él en una
entrevista), estaba Felix.

Su respiración se cortó.

Felix pareció detenerse un instante, con el ceño fruncido, sus ojos buscando por la multitud algo, y
terminó por voltearse hacia el otro alfa que le seguía hablando, asintiendo a sus palabras.

Dios, Felix estaba…

Felix seguía siendo precioso.

Aún con el tiempo, con el pasar de los años, con su rostro más duro, con su cabello teñido y una
expresión algo lejana, Felix seguía siendo ese omega del que se enamoró. Quería llegar a él, quería
150
tomarlo entre sus brazos, llenarle el rostro de besos y rogarle que le diera una nueva oportunidad,
que se quedara a su lado, que ambos podían estar juntos otra vez.

Rogarle que lo aceptara como su pareja otra vez, a pesar de todo.

Su alfa se removió, desesperado por alcanzarlo, pero tuvo que controlarse para no correr hacia él,
porque sabía que estaba con mucha gente, porque podía asustarlo, porque…

Vio cómo se volteaba, marchándose por una puerta con el otro alfa, y no pudo evitarlo.

Hyunjin lo siguió.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jeongin estaba recostado contra Chan, sobre el sofá, medio dormido mientras el alfa despeinaba
sus cabellos, y Seungmin saltó cuando la puerta del cuarto fue abierta, Felix entrando con una
sonrisa algo asustada que se relajó al verlo allí.

El menor no tardó en ponerse de pie, abrazándolo otra vez, escuchando su risa, y Seungmin le
gruñó a Kun por sobre su hombro cuando notó el olor del alfa sobre su mamá.

Felix llamó su atención, sentándose en el sillón, y Seungmin, básicamente lo abrazó por el cuello,
sin querer separarse de él al sentir como las feromonas maternas lo rodeaban, feromonas
tranquilas, dulces y suaves que lo envolvían en un ambiente de total calidez que no sintió nunca
antes.

Frotó su cabeza contra el cuello de Felix, escuchando la risa de su mamá producto de las
cosquillas que le estaba haciendo, y sonrió ampliamente, contento, feliz. Se sentía tan natural que
ni siquiera le importaba si lucía como un bebé necesitado de atención.

Esas acciones se sentían bien.

Chan parpadeó.

-Vaya -comentó el alfa como si nada, sin dejar de acariciar el cabello del omega en su regazo ya
dormido-, es la primera vez que te veo sonreír como antes.

Como antes.

Mostrando sus dientes, sus ojos cerrándose, en señal de completa alegría y placer.

-¿Eso es cierto, Minnie? -preguntó Felix, volteándose con una expresión de preocupación.

-No importa -contestó, arrebujándose más a su lado-, no importa ahora que estoy contigo, mamá.

-Seungminnie…

151
Pero antes de poder añadir algo más, se escuchó un desorden fuera de la habitación, gritos y
chillidos en señal de pelea.

Felix se tensó mientras Seungmin se enderezaba, arrugando el ceño.

La puerta se abrió de golpe.

-Felix.

Hyunjin chocó con la vista del omega.

Y el celo de Felix estalló.

152
CAP11.
Felix se encogió cuando calor y dolor recorrió su cuerpo, su omega enloquecido en el momento en
que la voz grave de Hyunjin se dirigió a él, y pudo sentir como el celo pareció apoderarse de su
cuerpo con una enorme intensidad que no sintió en los últimos catorce años.

Hyunjin gruñó ante el olor dulce, envolvente y seductor de Felix llegó a sus fosas nasales, viendo el
rostro colorado del omega. Sus pupilas se dilataron en anticipación, su alfa volviéndose loco para
poder tener a Felix entre sus brazos y nunca alejarlo.

Felix gimió cuando Seungmin se alejó con una expresión de sorpresa, en tanto Chan se ponía de
pie, despertando a Jeongin.

-A-Alfa... -jadeó Felix.

Hyunjin volvió a gruñir por el placer que la simple palabra provocó en su ser.

Dio un paso, pero antes de poder seguir avanzando, Seungmin se adelantó y lo empujó, haciéndolo
retroceder.

-No -advirtió Seungmin-, ¡sal de aquí!

Felix sollozó, descontrolado, su omega gimiendo para poder tener contacto, y Hyunjin miró al
menor en señal de advertencia de que se alejara, o no se haría responsable de sus acciones.

Pero Seungmin sólo arrugó el ceño.

-¿Qué está ocurrien-? ¡Oh, mierda!

Hyunjin le gruñó al alfa que apareció detrás de él, comprendiendo la escena con rapidez, y dio un
paso para acercarse a Felix. Sin embargo, no dio ni dos pasos y Hyunjin tiró de él, con un nuevo
gruñido amenazador.

-No -espetó-, ¡fuera, todos!

Kun miró a Hyunjin, parpadeando, observándolo y dirigiendo su vista otra vez a Felix. Terminó por
girarse a ver a los tres chicos allí metidos, a Seungmin frente a su mamá.

Volvió a mirar a Hyunjin, endureciendo su expresión.

Felix gimoteó una vez más, inducido en un profundo celo doloroso que lo estaba enloqueciendo de
a poco.

Hyunjin dio otro paso, pero Seungmin lo empujó.

-¡Dije que no! -le gritó, enojado-, ¡No lo harás, no así!

-¡Me necesita! -gruñó Hyunjin con tono desesperado-. Lo necesito.

153
Kun lo agarró del hombro, tirando de él hacia atrás.

-No, no lo necesitas, y él tampoco lo hace -dijo con tono serio-. Fuera. Me haré cargo de Lixie.

Hyunjin miró al alfa con una expresión en blanco, ojos refulgiendo con ira.

-¿A-alfa...? - lloriqueó Felix, levantando la vista, sus piernas temblando mientras luchaba por
ponerse de pie-. Po-por fa-favor.

-Lixie, necesito que- ¡AH, MIERDA!

No fue Hyunjin el que mordió a Kun.

Apenas la mano del alfa se estiró para acariciarle el cabello y calmarlo, Felix soltó un gruñido
agresivo y lo mordió con fuerza, sin ser juguetón, sólo amenazante y salvaje.

-No -jadeó Felix, aferrándose al asiento y encogiéndose-. S-sólo A-alfa.

Hyunjin quiso volver a acercarse, sin embargo, Seungmin seguía entremedio.

-Seungmin, es la última vez que te lo digo: fuera de aquí -gruñó Hyunjin con tono duro.

-¿Qué harás? -soltó Seungmin, furioso-. ¿Lo vas a desnudar y follarás? ¿Luego de catorce años
lejos? ¿Sin hablar, sin verse, sin solucionarlo todo? ¡No puedes jodidamente hacer eso, papá!

-¡Lo que ocurra entre Felix y yo no es de tu incumbencia!

-¡Vas a tener que disculparme, entonces!

Hyunjin parpadeó, pero antes de poder preguntar qué demonios le pasaba, Seungmin apretó su
mano en un puño y lo golpeó en el rostro. Lo dejó aturdido los segundos suficientes como para
que no pudiera defenderse.

-¡Chan, ayúdame!

No fue necesario que lo repitiera: Chan sostuvo a Hyunjin de las axilas, arrastrando de él mientras
Seungmin lo empujaba.

-¡Mi-mierda, suéltame! -gritó Hyunjin, descontrolado y gruñendo.

Kun se movió, sosteniéndolo de una pierna, y Seungmin se volteó hacia Jeongin, que parecía
asustado.

-Cuida de mamá -le pidió, agarrando la otra pierna de Hyunjin.

Jeongin asintió.

154
-¡Qué me suelten, idiotas! -rugió Hyunjin, desesperado.

-¡A-Alfa! -lloró Felix, tratando de ponerse de pie, pero Jeongin lo sostuvo de los hombros, y
comenzó a sollozar cuando la puerta del cuarto se cerró.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jun Hui salió de la habitación a donde movieron a Felix, una serie de cuartos preparados con
camas para los omegas que experimentaran celos dentro del lugar. Todo el mundo esperaba fuera
con una expresión cansada. Detrás de JunHui le seguía Jeongin, que lucía agotado.

-¿Se calmó con los supresores? -preguntó Kun, preocupado.

Jun Hui sacudió su cabeza mientras Hyunjin le gruñía, enfurecido por seguir siendo retenido
cuando todo el mundo pasaba a ver a Felix al interior del cuarto.

-El estado de Felix es frágil -dijo JunHui con evidente preocupación-. Su celo está... demasiado
intenso. Su lado omega no hace caso a supresores ni se calma, está desesperado por volver a
sentir a su alfa -JunHui hizo una mueca-. Como amigo, Kun, te diría que no dejes que ningún alfa
toque a Felix, pero como doctor… -suspiró-. Como doctor, mi única recomendación es que dejes
pasar a Hyunjin.

-¡No puede hacer eso! -espetó Seungmin-. ¡Ellos no pueden..!

-Seungmin -le interrumpió Kun-, a mí tampoco me agrada esto, ¿bien? Felix es mi amigo y sé que
esto no le hará mucha gracia cuando se calme, pero… Pero tú no lo has visto el tiempo suficiente y
yo he vivido sus últimos celos con él y... Y Felix no está conectado con su lado omega. Felix ha
pasado tanto tiempo sin su alfa que su omega está casi muerto y eso le hace daño, ¿lo entiendes?
Cada vez que tenía que ayudarlo porque sus celos ya estaban descontrolados, podía notar su
mueca de dolor. Se supone que en el celo un omega experimenta placer, pero Felix sólo ha sentido
dolor los últimos años.

Seungmin apretó sus dientes en una mueca de rabia, mirando a Kun, para luego dirigir sus ojos
hacia el triste y desesperado rostro de Hyunjin. Gruñó en voz baja al recordar la sonrisa de su
mamá, sus brazos rodeándolo en todo momento, pero con un halo de tristeza sobre él.

Se volteó hacia Chan, hacia Jeongin, notando sus expresiones apenadas.

Asintió, bajando la vista, pero antes de que alguien dijera algo más, se acercó a su papá.

-Si le haces daño, no te lo perdonaré nunca -le dijo con seriedad.

Hyunjin asintió, caminando a tropezones cuando Kun lo soltó, abriendo la puerta de golpe y
cerrando con llave después.

Levantó la vista, y lo vio.

155
A su Felix.

Su alfa aulló en señal de desesperación al verlo echado sobre un costado, llevando sólo una
camisa blanca y larga, encogido mientras liberaba feromonas intensas que lo estaban
enloqueciendo. Tragó saliva cuando los ojos afiebrados de Felix se enfocaron en él.

-¿Alfa...? -murmuró con tono anhelante Felix.

Su primer instinto era alcanzarlo, quitarle la ropa interior, abrir sus pantalones y follarlo, sabiendo
que Felix no presentaría lucha alguna e incluso lo disfrutaría, pero no pudo hacerlo.

No cuando recordaba el rostro lloroso de Felix sobre él, sus ojos llenos de desilusión y desprecio
por todo lo que ocurrió entre ellos.

Así que, con todo el esfuerzo del mundo, Hyunjin comenzó a quitarse la chaqueta.

-Hola, mi amor -susurró en voz baja, notando los ojos del omega siguiendo cada movimiento que
hacía-, hoy estás más precioso que nunca.

Felix pareció ronronear ante el cumplido, complacido por la atención, y Hyunjin prosiguió con los
zapatos.

-Te... te ne-necesito, Alfa…-rogó Felix-. Du- duele... -los ojos del omega se llenaron de lágrimas-.
Aquí, du-duele.

Y llevó sus dos manos a su corazón, sollozando.

Hyunjin echó a un lado sus pantalones, quedando sólo con la ropa interior y su camisa, para
acercarse enseguida a la cama, su corazón desbocado.

-Lo sé, bebé -susurró Hyunjin, subiéndose al colchón-, sé que duele -Hyunjin le observó con ojos
llorosos-. A mí también me duele.

Felix se arrebujó a su lado, tirando de él boca arriba para subirse sobre su cuerpo, sus caderas
moviéndose de forma automática, pero Hyunjin lo detuvo.

-No, no cariño -le regañó con tono suave-. No podemos hacerlo.

El omega gimió.

-¿Po-por qué? -preguntó, desesperado.

-Porque tengo que decirte muchas cosas primero -trató de explicarse Hyunjin-, ¿vas a escucharme,
Lixie?

Ambos se miraron en silencio, sólo oyéndose sus respiraciones jadeantes.

156
Hyunjin observó, entonces, que a pesar de la mirada acalorada de Felix, existía cierto brillo
inteligente y astuto en sus ojos, una expresión decidida y tranquila. De seguro, si Felix no estuviera
inducido en celo, no lo dejaría hablar, se limitaría a esquivarlo, pero bajo esas condiciones, el
omega parecía ser consciente de que tenía que oírlo.

Así que Hyunjin se recostó y Felix no tardó en recostar su cabeza contra su pecho, temblando por
el toque del alfa, esa parte desesperada suya en el interior calmándose.

-Te he extrañado mucho -le susurró en voz baja-, no tengo palabras para explicar lo mucho que te
he extrañado, mi vida -Hyunjin le revolvió el cabello, mordiendo su labio inferior.

-Yo... yo ta-también... -dijo Felix contra su cuello-. Extra.. Extraño a Alfa…

Más silencio, tranquilidad invadiendo el cuarto, y Hyunjin supo que llegó el momento de decirlo.

-Lixie -giró su cabeza, observando esos grandes ojos solicitantes-, Chaewon nunca estuvo
esperando un hijo mío.

El omega se echó hacia atrás, su expresión cambiando, y pudo notar como una lucha interna
iniciaba en su mente, como si esa parte sentimental con una parte lógica estuvieran batallando por
tomar el control de sus acciones.

-No -gimió Felix-, no, e-eso... No, Al... Alfa, no…

-Shhh, escúchame -suplicó Hyunjin, tomando sus manos-, necesito decírtelo -Felix apretó sus
labios, temblando-. Yo no… no me acosté con ella, Felix, te lo prometo. Yongsun no es hija mía,
Chaewon se acostó con Soobin y fingió que era mío para atarme, ella misma terminó por
confesármelo -Felix le observó, aturdido-. Eso no justifica mis acciones, por supuesto, todo lo que
te dije, todo lo que hice... Eso no tiene perdón, Felix, pero te lo prometo: no te engañé con ella. Ni
siquiera, en estos catorce años, me he acostado con ella. Jamás podría hacerlo, mi amor. Jamás.

Su voz se fue apagando cuando notó las lágrimas silenciosas cayendo por su rostro, y sorbió por
su nariz, desesperado, roto por dentro, con el corazón destrozado, queriendo explicarle todo lo que
sentía, todo lo que estaba pasando.

-Eres todo lo que quiero -lloró Hyunjin, hundiendo su rostro en el cuello de Felix y respirando a
bocanadas por la situación-. Eres todo para mí. Tú… Tú eres más que mi omega, siempre lo has
sido, eres... eres mi alma gemela, mi… mi compañero, mi… mi batería, mi pequeño príncipe, lo eres.
todo para mí, y… y haré lo que sea para que... para que me perdones, Lix, porque eres…

-Eres mío.

Hyunjin levantó la vista, chocando con la mirada de Felix, su ceño fruncido en señal de
concentración. Se sorprendió al ver los dedos del omega comenzando a desabrochar los botones
de su camisa.

-Alfa mío -dijo pausadamente-, no de... no de Chaewon. Mío -Felix gruñó y Hyunjin soltó un jadeo
de dolor cuando el omega lo mordió en el hombro-. Hyunjin… tú eres mío.
157
Las manos de Felix lo agarraron de los hombros mientras se acomodaba sobre él, sin dejar de
gruñir en voz baja, y Hyunjin permitió que los dientes del omega lo marcaran en donde quisieran,
dejaran marcas por su piel blanca.

-¡Ah! ¡Felix! ¡Eso duele! -se quejó como un niño pequeño al sentir la mordida en un pezón, sin dejar
de gruñir.

Lo agarró de los hombros, obligándolo a levantar la vista, y Hyunjin notó que Felix le miró con
desafío y rabia contenida. Le contestó con un gruñido bajo que Felix no tardó en devolver, y de
pronto los dos estuvieron rodando por la cama lanzándose mordiscos y gruñidos, jadeando por el
roce de sus pieles.

Cayeron al suelo con un estrepitoso ruido que no sirvió para detenerlos, pero ahora Hyunjin quedó
sobre el omega con una sonrisa de superioridad. Las manos de Felix se deslizaron por su espalda,
el omega enfurecido para chillar cuando Hyunjin lamió su mejilla.

Por supuesto, el triunfo de Hyunjin no duró mucho: no cuando sintió los dedos de Felix en su
trasero, bajo su ropa interior, un dedo sobre-

-¡Felix! -gritó, asustado y alejándose de golpe, poniéndose de pie.

Felix respondió con otro gruñido, aunque una sonrisa de triunfo pintó su rostro.

-Malo -espetó Felix-. Hyunjin... ha... sido… malo..

-No se te ocurra acercar tu dedo allí -amenazó Hyunjin, sintiéndose ridículo cuando Felix le sacó la
lengua-. ¡Estoy hablando en serio, Felix!

-¿O qué? -el omega le miró groseramente-. Yo… renegué… de ti…

Hyunjin mordió su labio inferior, notando la mirada triste de Felix, y suspiró mientras asentía,
recordando las palabras del omega ese fatídico día en el que todo se fue a la mierda, todo se
arruinó.

Hemos roto, Hyunjin. No te quiero como alfa. Reniego de ti.

Y a pesar de que ellos después se hubieran acostado otra vez, a pesar de que Hyunjin lo mordió
una última vez, eso no significaba que Felix todavía lo quisiera como pareja. Haberlo renegado
significó, para su alfa, el rechazo total de su omega, significó que Felix ya no le quería a su lado.

-¿Hay alguna forma de reparar lo nuestro? -preguntó, acercándose con cautela.

Felix le miró.

-Bebé -gimoteó-. Quiero... un…bebé…

Hyunjin se quedó quieto. Felix le miró desde la cama.


158
-No digas esas cosas- dijo con tono tembloroso- Tú no quieres un bebé, Felix. Es tu omega
hablando.

-¡No! -Felix le tiró la almohada al rostro y Hyunjin alcanzó a agarrarla-. ¡Bebé!

-¡Felix, así no imaginé nuestro reencuentro!

-¡Un... bebé! -Felix rompió a llorar y se cubrió con la sábana-. ¡Malo! ¡Eres… eres cruel! ¡Te… te odio!
¡Te odio!

Hyunjin sintió como su corazón se quebraba ante las palabras de Felix, por lo que se acercó, sin
dudar en acostarse sobre él. Lo acurrucó en sus brazos a pesar de que el omega chillara y
pataleara en señal de protesta, pero no le iba a soltar, no en ese instante.

-Está bien -le arrulló con voz suave-, está bien, Lixie, tranquilo, estoy aquí…

-Malo -sollozó Felix-. Alfa… malo… Me... me engaña y… y rompe el... el corazón... y… no quiere… no
quiere un bebé…

-Si quiero un bebé contigo, Lixie -le susurró acariciándole, suspirando con cansancio-. Me
encantaría tener muchos bebés contigo, ¿no sería eso lindo? Nuestros bebés corriendo por la casa
mientras los dos los cuidamos, suena perfecto, ¿no es así?

Felix sorbió por su nariz, bajando la sábana para mostrar su rostro lloroso, asintiendo con
desconfianza.

-Bebé -insistió Felix con debilidad.

Hyunjin se forzó a seguir calmado, tratando de crear un ambiente de relajación para el omega,
notando cómo sus ojos parecían cerrarse por el sueño.

-Un bonito bebé nuestro -continuó Hyunjin en voz baja-, sería mi sueño, Lixie -notó como se quedó
dormido, y le besó la mejilla-. Sería el hombre más feliz de la vida con un bebé nuestro, cariño.

Hyunjin estaba seguro de eso, no era necesario que nadie más se lo dijera.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jeongin estaba a punto de morirse de la risa mientras JunHui terminaba de hablar, echado en el
suelo, en tanto Seungmin abría la boca por la incredulidad y Chan se inclinaba hacia el omega,
preocupado. Kun mordía su labio inferior, el ceño fruncido en concentración.

-¿Eso significa qué...?

159
-Felix ha pasado estos últimos catorce años sin conectar con su omega -dijo JunHui-, y ahora que
su alfa está aquí, el omega lo va a dominar completamente -una pequeña mueca -. No sólo en el
ámbito sexual, por supuesto: Felix experimentará unos cambios de humor terribles, se volverá
agresivo o una bolita de algodón en sólo segundos, o juguetón y demandante cuando no debería
serlo.

Seungmin soltó un bufido.

-¿Y no pudo decirle eso a mi padre porque...?

-Porque me pareció más divertido así -contestó JunHui como si fuera obvio.

Jeongin volvió a rodar por el suelo, sin poder controlar su risa.

-Jeonginnie… -trató de regañar Chan.

-¡Es que me lo imagino...! -soltó Jeongin casi llorando-. ¡Me imagino la cara de tío Hyunjin tratando
de… de controlar los cambios de humor y… y no puedo…! ¡Hasta tú te… te espantas cuando entro en
celo y... y te empiezo a molestar…

Chan enrojeció, avergonzado, mientras Seungmin trató de imaginar el panorama que Jeongin
planteaba. Terminó por reírse en voz baja también al pensar en su pobre padre, serio y tranquilo,
tratando de ser paciente y mantener la cabeza fría en esa situación.

Kun abrió la boca para decir algo, sin embargo, en ese instante apareció en el pasillo SiCheng con
una expresión de molestia. El alfa se enderezó, tratando de sonreír cuando SiCheng se quedó
quieto, olisqueando el aire.

-Dios -la cara del omega era un poema-. ¿Felix entró en celo?

-SiCheng... -comenzó a regañar Kun.

-¿Y qué haces acá? -espetó a Kun-. ¿Acaso piensas follártelo otra vez?

La risa de Jeongin murió y Chan desvió la vista. Seungmin se atragantó con su saliva y JunHui
parpadeó con incomodidad.

La cara de Kun estaba en blanco.

-No eres más que un bastardo -gruñó SiCheng ante el silencio-. ¡Si tanto quieres a Felix entonces
deberías marcarlo!

-Estás hablando estupideces, SiCheng -murmuró Kun, agotado.

El omega hizo una mueca de desprecio, girándose, saliendo de allí con su cara deformada por la
rabia, pero Kun no lo siguió.

JunHui se aclaró la garganta.


160
-Dale su espacio -le dijo con tono suave-, ha sido difícil para él.

Kun le miró de reojo.

-¿Y acaso para mí ha sido fácil? -preguntó con amargura.

Jun Hui sacudió la cabeza en una negativa, suspirando, y se marchó diciendo que tenía que revisar
a otras personas y le buscaran en caso de emergencia. Pronto, quedaron sólo los cuatro allí en un
incómodo silencio que fue roto cuando Jeongin le preguntó a Chan qué pasó porque no entendió
nada de lo que hablaron, sólo lo que estaba ocurriendo.

-Estás enamorado de mi mamá.

Kun miró a Seungmin, que le observaba con una expresión de piedra. Chan enmudeció por la
sorpresa en tanto Jeongin pestañeó.

El mayor lo miró con una mueca de desprecio.

-No hables estupideces -le dijo-, Felix y yo sólo somos amigos.

Seungmin soltó un gruñido.

-Sí, y eso te duele -soltó bruscamente-, porque le quieres más que eso. Mamá, después de todo,
estuvo allí cuando más lo necesitabas, ¿no es así? Y pasaste sus celos con él -su voz se
endureció-. ¿Te gustó aprovecharte de su estado? ¿Te gustó follarlo?

Kun empujó a Seungmin contra la pared, enfurecido, mientras Chan ponía a Jeongin detrás de él
automáticamente.

-Felix estuvo de acuerdo -escupió Kun-, si pasaba sus celos con él, es porque Lixie estuvo de
acuerdo. No me aproveché de nada.

Seungmin sonrió, a pesar de que Kun soltó un gruñido.

-Espero estar equivocado, entonces -dijo como si nada-, porque sería una pena que estuvieras
enamorado de él ahora que papá lo volverá a marcar.

El mayor tuvo que soltarlo y marcharse de allí con rapidez, porque estaba seguro de que iba a
golpear la estúpida sonrisa del menor por lo que dijo.

Seungmin frotó su cuello, haciendo una mueca, y Jeongin se le acercó con preocupación.

-Te estás ganando enemigos, Seungminie -le advirtió Chan, acercándose también.

Lo tenía muy claro, pero no le importaba para nada, porque haría lo necesario para proteger como
fuera a Felix de cualquier persona que quisiera hacerle daño.

161
─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin se puso de pie, su estómago gruñendo por el hambre, y frotó sus ojos con cansancio.
Caminó hacia la puerta de salida para ir a buscar algo qué comer cuando un golpe suave en su
cabeza lo detuvo.

Se giró, recogiendo la almohada que Felix le lanzó, el omega recostado en la cama, gruñendo
amenazadoramente.

-¿Qué pasa, Lixie? -preguntó, exasperado.

Felix volvió a gruñir.

-Te vas -espetó-, me... me abandonas…

-Iré por algo para comer -explicó sin paciencia.

-Puaj -el omega hizo un gesto de desagrado-. No. Aquí. Quédate.

-¿Para qué? ¿Para qué me sigas mordiendo? -Hyunjin no necesitaba mirarse para saber que tenía
marcas en su piel-. ¡Eso duele, Felix! ¿Qué tal si voy por algo para comer y te consigo un pollo de
hule?

-¡No! iNo... no quiero… ! -Felix rompió a llorar-. Celo. Quema. Duele. A-alfa.

Hyunjin sintió como su lado alfa parecía activarse con el lloriqueo del menor seguido de sus
palabras, anhelantes y suplicantes. Se sintió duro por la situación, sobre todo cuando Felix
comenzó a quitarse la ropa interior, echándola a un lado.

El alfa vio el pene duro y erecto del omega, goteante, para después observar cómo se giraba boca
abajo.

-Felix, no… -gimió, desesperado.

Pero no sirvió de nada: Felix levantó sus caderas, elevando su trasero y separando sus piernas, sus
manos dirigiéndose a su culo y separando sus nalgas. Hyunjin contempló, jadeante, el ano de Felix,
su polla endurecida por la situación.

Podía ver cómo se contraía por la necesidad, rosadito, brillante por la lubricación, y soltó un
gemido cuando Felix deslizó dos dedos en su interior sin dificultad.

-Aquí... -lloriqueó Felix, necesitado-, Yo… Hyunjin…

Si Felix le hubiera llamado Alfa se habría negado, porque sabía que eso significaba que la parte
Omega del menor era la que hablaba. Pero que hubiera usado su nombre le hizo dar unos pasos,
titubeante, sus manos temblando.

162
En ese instante, Hwang Hyunjin se sentía como un torpe adolescente que estaba a punto de tener
su primera vez, los nervios atenazando su estómago, sin saber qué hacer a continuación.

Quitó las manos de Felix de allí, escuchando su protesta, y se inclinó dando un beso en la espalda
baja del omega, sintiéndolo temblar bajo su toque. Luego bajó un poco más, sus manos separando
sus nalgas, y sin dudarlo un poco pasó su lengua por allí, el sabor de la lubricación quedándose en
su boca, dulce, empalagoso, pero sin molestarle en absoluto.

Felix gimió con fuerza, elevando más su trasero, queriendo un contacto profundo, y Hyunjin se lo
concedió: su lengua comenzó a penetrarlo, sus labios chupando su ano, volviéndolo un manojo de
nervios, de sudor, de jadeos desesperados por más. El aire pronto se llenó de feromonas sexuales,
del olor de celo y el aroma alfa de Hyunjin, además de los ruidos que ambos soltaban.

Hyunjin alejó su boca, un hilo de saliva en sus labios, y gruñó mientras observaba el húmedo ano
de Felix, preparado para recibirlo. Sin embargo, aún le quedaba un rastro de cordura: giró al omega,
dejándolo boca arriba, y se ubicó entre sus piernas, inclinando su cabeza. Felix parpadeó, perdido,
su boca abierta en un jadeo silencioso, sus ojos brillando, su rostro colorado, su pecho subiendo y
bajando y el cabello pegado a su frente por el sudor.

-Lixie… -murmuró, llamando su atención-, eres hermoso, ¿lo sabes? -el omega ronroneó por el
cumplido, aunque sacudió su cabeza en una negativa.

-Cica… trices… -jadeó.

Hyunjin bajó la vista, mirando las estrías en su estómago, en sus muslos, marcas de un embarazo
joven; la cicatriz por cesárea que le hicieron cuando tuvo a Seungmin; otras pequeñas marcas que
no sabía cómo se hizo, pero deseaba averiguar. Cada cicatriz decorando el bello cuerpo de Felix,
haciéndolo más precioso que nunca.

Sonrió con suavidad, ubicando sus manos a los lados de la cabeza del omega.

-¿Quieres que lo haga? -preguntó en voz baja, temblando por el fuerte olor a celo que había a su
alrededor-. ¿Quieres que te haga el amor, Felix?

Felix le devolvió la mirada, sus manos moviéndose y agarrando el rostro de Hyunjin a centímetros
del suyo.

-Sí, Hyunjin -contestó Felix con voz seria-, sí quiero.

Antes de que Hyunjin pudiera decirle algo más, Felix lo empujó hacia abajo, su boca chocando con
los labios entreabiertos del alfa en un beso lento, dulce lleno de sentimientos que no podían poner
en palabras exactas, pero que estaban allí.

Gimió contra la boca de Felix, una de sus manos bajándose la ropa interior mientras la otra lo
sostenía.

163
Si Felix lo hubiera llamado Alfa, Hyunjin no habría cedido. Hyunjin simplemente se hubiera alejado
por mucho que costara, para seguirlo calmando como pudiera, sabiendo que Felix sólo lo pedía por
necesidad y no por gusto. Pero si el omega le llamaba por su nombre, si lo interpelaba
directamente, era porque era consciente de sus acciones y las hacía por deseo propio.

Así que mientras lo besaba, Hyunjin comenzó a empujar de forma lenta.

Felix rompió el beso, gimiendo con fuerza cuando su ano fue invadido con lentitud, el pene de
Hyunjin expandiéndolo, penetrándolo con cuidado de no hacerle daño.

Los testículos de Hyunjin chocaron contra su culo y el alfa se quedó quieto, jadeando, sintiendo el
envolvente calor rodeando su miembro. Podía percibir que una parte suya dejó de doler por fin y
que estaba bien, ahora todo estaba bien.

Chocó con la mirada de Felix, que le acarició las mejillas.

-No... no llores… Hyunjin... -susurró Felix, limpiando su rostro-. Du-duele si... si lloras…

Hyunjin sonrió, jadeando, besando los labios del menor en un beso pequeño y dulce.

-Te amo -contestó.

Antes de que Felix pudiera responderle se movió, arrancándole un gemido sonoro cuando presionó
contra su próstata, enviando escalofríos por todo su cuerpo.

Felix sentía como si estuviera flotando mientras Hyunjin, sobre él, sin dejar de besarle todo el
rostro, se movía contra su trasero, penetrando más y más profundo en tanto él, por el placer que
sentía, enterraba sus uñas en la espalda del alfa. No dejaba de gemir contra su oído, contra su
boca, contra su mejilla, su omega enloqueciendo por tener a quién consideraba como su
compañero de vida, su otra mitad, por fin entre sus brazos, sosteniéndole y haciéndole el amor.

De alguna extraña forma, Felix era consciente de sus acciones: el omega lo estaba dominando, sin
embargo, si no deseaba algo, era capaz de contenerlo. Supo, cuando despertó, que era porque por
fin eran ahora una sola persona, ya ese otro lado que odió tanto tiempo no estaba herido y alejado,
sino que ahora ambas partes se aceptaban y reconocían. Tener a Seungmin entre sus brazos, que
luego Hyunjin lo sostuviera, provocaron que esas heridas que estuvieron tanto tiempo abiertas, sin
cicatrizar, empezaran a curarse por fin.

Y aunque Hyunjin y él tuvieran pendiente una conversación, aunque las cosas no estuvieran bien,
Felix sabía que eso era lo que necesitaba para que esa etapa de celo natural, que estaba viviendo,
se calmara, para que no siguiera perdiendo la cabeza y pudiera estabilizarse.

Por otro lado…

Por otro lado, Hyunjin ni siquiera lo estaba obligando a nada. Ni siquiera se impuso a su llegada, ni
siquiera trató de someterlo, a pesar de que Felix lo pidiera, tratando siempre de calmarlo y
sostenerlo contra su pecho.

164
¿Cuánto tiempo llevaba desde la última vez que alguien lo sostenía así?

Probablemente desde que dejó a Hyunjin esa noche de años atrás.

Felix no necesitaba a Hyunjin como alfa, eso lo aprendió, pero ahora se daba cuenta de que si lo
necesitaba como alguien que deseaba a su lado.

La mano de Hyunjin se envolvió alrededor de su miembro duro y goteante, y Felix echó el cuello
hacia atrás por deseo propio, revelando esa marca apagada, casi desaparecida.

-Már... ca... me… -exigió con voz jadeante, sus ojos llenos de lágrimas.

Hyunjin le miró unos segundos antes de obedecer, bajando su cabeza, sus colmillos acariciando la
piel de su cuello unos segundos para después enterrarlos con profundidad.

Felix gimió fuertemente al correrse contra la mano de Hyunjin, su espalda arqueándose, dolor y
placer estallando en su cuerpo, y escuchó el gemido del alfa contra su cuello. Entonces, Felix sintió
el pene de Hyunjin en su interior anudando.

El omega no lo creía posible, pero volvió a eyacular cuando sintió el semen de Hyunjin llenándolo.

Un bebé, pensó fugazmente mientras Hyunjin lamía su marca, un cachorrito.

La idea desapareció de su mente cuando Hyunjin se enderezó, jadeando, y Felix le acarició el


pálido rostro sudoroso.

-Has... perdido… ex… experiencia… -murmuró, respirando profundamente.

Hyunjin le observó unos segundos, parpadeando, y terminó por reírse entre dientes. Se inclinó y
frotó su nariz contra los cabellos del omega, escuchando su gruñido de satisfacción.

-Me encantas -le murmuró Hyunjin-, y si he perdido experiencia ha sido porque llevo catorce años
sin ti, Lixie.

Felix parpadeó, algo desorientado. Sacudió la cabeza.

-No bromees, Hyunjin -regañó en voz baja-, esas cosas…

El omega se quedó callado cuando el alfa le devolvió una mirada seria.

-Es cierto, Felix -contestó, moviéndose sobre él, acomodándolo en la cama, recostando la cabeza
en su pecho y oyendo los latidos de su corazón-, ¿cómo estaría con alguien más? Tú eres… eres el
único para mí.

Felix no contestó.

Hyunjin sintió su estómago apretado.

165
-Tú...- tragó saliva, oyendo la respiración errática del omega-, ¿estuviste con... con otra persona?

Su hombro se tornó húmedo de pronto y supo que era por las lágrimas de Felix.

No volteó su rostro, observando la pared del lugar mientras oía los sollozos de Felix, bajos y llenos
de culpa y dolor.

-Kun… -susurró Felix-, me... me ayudó en mis… últimos… ce… los… -sintió a Felix frotando su mejilla
contra su cabello-, pero... pero no lo quiero, Hyunjin. No lo amo. Sólo has sido tú. Nadie más. Sólo
tú.

Hyunjin sintió su corazón detenerse unos segundos ante las palabras de Felix, su alfa pareciendo
revivir ante las palabras dulces del menor, y sus dedos acariciaron la marca en el cuello del omega,
calor recorriéndolo cuando la conexión se tornó más fuerte. Felix gimoteó en voz baja ante las
sensaciones que lo recorrieron.

-Felix -el omega lo miró, medio dormido-, anudé en tu interior. Yo sé que quizás no quieres…

-No creo, Hyunjin -Felix se acurrucó a su lado-, probablemente sea infértil. Tal vez tú también lo
seas. Kun... una vez lo hicimos sin condón, pero no pasó nada, no hubo respuesta de mi sistema,
y... y recordé todas las veces que lo hicimos.

Hyunjin asintió con una expresión lejana, sabiendo que el omega tenía algo de razón, porque él
también lo pensó: anudó incansablemente en su interior y nunca ocurrió nada. Pero, aunque
Hyunjin quisiera tener bebés con Felix, tampoco iba a enloquecer si el omega no podía dárselos.
Estaba Seungmin, y Hyunjin sabía que Felix querría recuperar todo el tiempo perdido con su hijo, y
también estaba Yongsun, a quien Felix querría como una hija, de eso estaba seguro.

-No importa -contestó Hyunjin tranquilamente-, con que… con que tú estés a mi lado, entonces
todo estará bien.

Felix lo observó en silencio.

-Mejor déjame dormir, tonto -regañó Felix, apretujándolo contra su pecho.

Hyunjin sonrió cuando sintió los labios de Felix contra su frente, suaves y dulces.

Sin embargo, algo dolió al notar que Felix ignoró sus últimas palabras, limitándose a desviar la
atención, y supo que las cosas no iban a estar cómodas entre ellos por algún tiempo.

166
CAP12.
Kun saboreó sangre cuando SiCheng lo golpeó en la mejilla con una expresión de ira en su rostro,
lejos de todo el mundo. ChenLe no estaba con ellos, para fortuna de ambos, sino que estaba junto
al resto de niños en el lugar, siendo cuidados por dos profesores para que así interactuaran entre
ellos a pesar de todo.

SiCheng le escupió, asqueado.

-¿Creías que no iba a darme cuenta? -gruñó SiCheng, furioso-. Soy tu maldito omega, Qian, y eso
significa que estoy conectado a ti. ¿Creías que no me daría cuenta de tu corazón acelerándose
cuando ves a Felix?

El alfa bajó la vista cuando llegó la segunda bofetada en su mejilla mientras SiCheng comenzaba a
sollozar, sus hombros sacudiéndose por el llanto.

-Te odio -escupió SiCheng-, fingiendo que todavía me amabas…

-Te quiero -dijo Kun con seriedad-, te lo prometo. Esto por Felix es una estupidez, tú eres mi omega,
eres a ti a quien amo.

SiCheng dejó salir un bufido de burla, sacudiendo su cabeza con incredulidad.

-¿Sabes qué es lo peor? -dijo SiCheng-. Que Felix no tiene la culpa de nada, sólo has sido tú el… el
idiota que se ha enamorado mientras yo…

-Mi amor…

-¡Vete a la mierda!

SiCheng se volteó, marchándose de allí con paso enojado, limpiando su rostro furiosamente, y Kun
no le siguió. Sabía que el omega sería capaz de darle otro golpe.

Acarició su mejilla adolorida, siendo consciente de que se merecía todas esas bofetadas porque lo
que hizo era imperdonable: no sólo se acostó con Felix para ayudarlo con su celo, sino que
también generó sentimientos que rozaban lo romántico, y eso, en definitiva, era cruel y vergonzoso.
En especial porque fue durante la época en la que SiCheng no estuvo por cumplir con esa
horrorosa condena que le impusieron.

SiCheng se dio cuenta antes que nadie, por supuesto: Kun dejó de visitarlo todos los sábados,
hablando poco sobre lo que ocurría y evitando mirarlo a los ojos. Y cuando llegó con el olor a celo
de Felix encima…

Antes de ese encuentro, por su buen comportamiento, dejaban que las visitas fueran al comedor,
sin una ventana de por medio, pero SiCheng enloqueció y se lanzó a golpearlo. Le dejó su mejilla
rasguñada y sangrante por la herida que alcanzó a hacerle, y desde ese día le prohibieron a

167
SiCheng aquellas visitas, teniendo que ver a la gente que le visitaba sólo por medio de un ventanal
y un teléfono.

Kun sabía que SiCheng estaba alejando a Felix a propósito, y algo dolía en su interior porque antes
de eso ellos dos fueron buenos amigos. Felix fue a cenar muchas veces a su casa cuando lo
invitaban en las fiestas como Navidad o Año Nuevo (sobre todo cuando Kun se dio cuenta de que
Felix pasaba aquellas festividades sin compañía alguna, porque no tenía a nadie allí). Fue una de
las primeras personas en enterarse del embarazo de SiCheng, estuvo a su lado cuando fue el día
del parto y conoció a ChenLe desde el día que nació, cuidándolo con dedicación, cuando ellos
salían a cenar o querían pasar un tiempo juntos.

Él sabía lo mucho que les dolía, tanto a SiCheng como a Felix, toda esa situación, pero no sabía
cómo arreglarlo.

Ni siquiera sabía cómo ahogar esos tontos sentimientos que tenía también, que no correspondían,
que no tenían motivo de ser. Pero Felix estuvo cuando más lo necesitaba, cuando SiCheng no
estaba y ChenLe era imposible de controlar, y cuando todo parecía ser un maldito desastre que no
podía solucionar. Felix-

Se enderezó al sentir la presencia repentina de alguien.

-Te estaba buscando -dijo HanDong a modo de saludo-, ¿por qué soy la última en enterarme de
todo el desastre que está pasando aquí? -parpadeó, desconcertado, y la mujer suspiró-. El hijo y el
alfa de FeiLike, su celo…

Kun soltó una risa cansada.

-Muchas cosas en pocas horas -señaló, mirándola.

HanDong lo agarró de la barbilla, obligándolo a sostenerle los ojos.

-No te sientas culpable por cometer errores y querer llorar, Kun -dijo HanDong con dulzura-, antes
que un alfa, eres un humano, ¿está bien?

Su garganta se apretó, pero se limitó a asentir, y empezó a contarle a HanDong todo lo ocurrido en
las últimas horas.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix despertó, sofocado.

Pensó por un breve instante que se debía a que su cuerpo estaba otra vez en celo, sin embargo,
terminó por descartarlo cuando notó el brazo de Hyunjin sobre su cuerpo, envolviéndolo en un
abrazo protector, roncando profundamente.

168
Se revolvió, rodando sobre la cama, sintiéndose confundido un instante antes de que su estómago
se contrajera por la dura realidad.

Seungmin. Hyunjin. Celo. Omega. Alfa.

Hyunjin.

Hyunjin.

Observó otra vez el rostro de Hyunjin, tranquilo, calmado a su lado, y su primer instinto fue
acurrucarse contra él una vez más, frotar su nariz contra su cabello, dejando que el olor del alfa lo
envolviera, pero terminó por descartarlo cuando pensó en lo ocurrido.

Hyunjin. Chaewon. La mentira más grande del mundo inventada por la loca de su hermana. La
mentira que lo arruinó por completo.

Quiso romper a llorar por todo lo que significaba. Sin embargo, se controló lo suficiente como para
enderezarse y sentarse en la cama. Agarró torpemente una de las batas que dejaban allí,
envolviéndose en la tela antes de caminar a paso titubeante hacia la puerta.

Su omega se revolvió, queriendo volver a la cama, a los brazos de Hyunjin, y se sintió confundido y
perdido porque todavía estaba en celo, eso lo tenía claro. Sin embargo, necesitaba salir, necesitaba
un poco de aire, y luego, quizás, podría volver, permitir que Hyunjin le hiciera el amor una vez más
o-

Abrió la puerta, gruñendo por el hambre, pero antes de poder dar dos pasos unos brazos se
envolvieron a su alrededor, y tenía a un enojado Seungmin contra su pecho, sus piernas
rodeándolo, colgándose como un mono, frotando su cabello contra su cuello.

-Hueles mal -gimió Seungmin, molesto-, no hueles a mamá. Lo odio.

Calor lo recorrió cuando su hijo -su bebé, su príncipe, su todo- lo estaba abrazando como si nada,
posesivo, malcriado, justo como lo recordaba.

-Minnie, estoy sucio -le recordó con cariño.

Seungmin gruñó.

-No importa -dijo-, el olor de papá es malo. Apesta y te deja a ti oliendo mal -el menor le miró con
falsa inocencia-. No me molestaría que huyéramos de él.

Comenzó a reírse sin poder controlarlo, recordándose catorce años atrás, cuando tuvo su celo con
Hyunjin, y Seungmin se volvió todo gruñón y celoso al sostenerlo en brazos, alegando que ahora
olía distinto.

Cerró la puerta detrás de él.

-¿Dónde están Channie y Innie? -preguntó. mientras Seungmin se enderezaba.


169
-Se fueron a dormir -dijo Seungmin-, pero yo no pude hacerlo. Quería… Debía asegurarme que…
Bueno, que papá no iba…

-Hyunjin jamás me levantó la mano ni me obligó a nada, Seungminnie -le dijo Felix cariñosamente-,
no tienes que enloquecer por eso.

Seungmin abultó sus labios en un mohín enfurruñado, hablando con sus mejillas infladas en
actitud avergonzada:

-Lo sé -dijo, compungido-, pero es que no quiero que te alejes demasiado. Siento que... que podrías
desaparecer en cualquier momento…

Felix parpadeó, agarrando las mejillas de Seungmin y dándole un apretón cariñoso. Se inclinó a
besarle la frente, permitiendo que el menor volviera a acariciar su cuello con su mejilla para
impregnarlo en olor familiar.

-No me iré -le dijo con firmeza-. No dejaré que te alejen de mí ahora que estás conmigo, Minnie -le
revolvió el cabello-. Ahora ve a dormir algo, yo necesito una ducha y regresaré con tu padre.

Seungmin vaciló un instante.

-¿Lo perdonaste?-preguntó recelosamente.

Felix desvió los ojos.

-Mañana hablaremos -fue todo lo que dijo Felix, y por su tono de voz, Seungmin supo que su mamá
no iba a dar el brazo a torcer.

Volvió a hacer una mueca, marchándose de allí con pasos enfurruñados, y sólo cuando no había
nadie mirándolo, Felix se permitió apoyarse en la pared. Jadeó por el celo, que parecía dispuesto a
atacarlo otra vez.

Se tambaleó con lentitud hacia el baño del lugar, su omega revolviéndose por querer volver a la
cama, acostarse junto a Hyunjin y permitirse ser mimado, pero Felix necesitaba algo de soledad
para poder ordenar sus pensamientos. Para poder mantener a raya al omega en su interior, que se
estaba saliendo de control otra vez.

Llevaba tanto tiempo sin sentirlo que le era, por muchos momentos, un completo desconocido.

Entró a la ducha, echando la bata para después abrir la llave, su piel erizándose cuando agua fría
golpeó su piel, pero quizás eso era lo que necesitaba. Jadeó, aturdido, y se sobresaltó cuando
sintió una presencia detrás de él.

Se volteó de golpe, encontrándose con el tenso rostro de Kun.

Parpadeó, aturdido.

170
-¿Kun-Ge? -preguntó un poco desorientado.

-Hueles a celo -murmuró Kun, sacudiendo su cabeza como para despejarse- y a alfa. ¿No
deberías…?

-Quería bañarme -se defendió Felix, importándole poco si estaba desnudo, porque no era la
primera vez que Kun lo veía así.

Antes se habría avergonzado. El omega de antes se habría puesto colorado, para tratar de cubrirse
con la bata, pero aprendió -y entendió- que su cuerpo no era algo de lo que debería sentirse
avergonzado. Que, muchas veces, su cuerpo podía ser un arma que todos ignoraban.

-No te ves bien -dijo Kun-, ¿necesitas ayuda?

Algo en sus palabras hizo que su mente se activara.

-No -dijo cuidadosamente-, es mejor si vas a dormir. SiCheng y ChenLe deben estar esperándote,
Kun. Yo terminaré y volveré con…

-Con tu alfa -terminó de decir Kun, con algo de amargura en su voz-. ¿No que acabaste con ellos,
Lixie?

Humedeció sus labios, su cabello pegándose a su frente, el agua fría manteniéndolo despierto
para tratar de pensar con claridad.

-Hyunjin es mi alfa -contestó con calma.

-¿Alguna vez me notaste a mí? -preguntó Kun bruscamente.

Antes de poder contestar, otra persona habló:

-¿Lo hiciste, Lixie?

Hubo un breve momento de pánico en el que Felix se sintió como ese torpe, asustado y aterrado
joven de dieciocho años, viendo el momento en el que Hyunjin aparecía de pronto, enfurecido,
agarrando a Soobin y golpeándolo debido a los celos. Pensó que la escena iba a repetirse, que
Hyunjin agarraría a Kun producto del lado posesivo que tenía su alfa, pero…

Pero Hyunjin sólo se quedó bajo el marco de la puerta abierta, vestido con los pantalones, medio
dormido todavía. Calmado, pero alerta.

No había ira en sus ojos, ni celos irracionales, sólo tranquilidad.

Kun apretó su mandíbula.

-No -dijo Felix, sintiéndose como un extraño-, no Kun. Eres mi amigo. Nada más.

171
Kun sacudió su cabeza, sin decir cosa alguna, girándose. Hyunjin se hizo a un lado cuando el alfa
salió del cuarto con rapidez, antes de observar a Felix, todavía bajo el agua, entumido.

-Te vas a resfriar -señaló Hyunjin, preocupado, entrando y cerrando la llave.

Felix quiso decir algo, ser capaz de ordenar sus pensamientos en ese entonces, pero su mente se
volvió como gelatina cuando los dedos de Hyunjin acariciaron su helada y desnuda piel,
envolviéndolo en la bata para que dejara de tener frío.

Su omega interior ronroneó por el gusto de ser tocado por su alfa, de ser su centro de atención.

-No... no estás enojado -afirmó Felix con torpeza.

Hyunjin detuvo sus movimientos, bajando la vista, y ambos se miraron.

Felix sintió que se ahogaba al sentir los ojos oscuros del alfa sobre él, como si quisiera devorarlo, y
le asustó que una parte suya no se negaba a eso.

-Estoy furioso -admitió Hyunjin con tono calmo-, me llena de rabia pensar en ese alfa tocándote o
que tengas sentimientos por él -el más alto apretó su mandíbula un segundo-. Pero tú eres libre,
Felix. Y aunque tengas mi marca, tú renegaste de mí y puedes hacer lo que quieras.

Su aliento quedó atrapado en su garganta.

No sabía cómo reaccionar ante las sinceras palabras de Hyunjin: una parte suya se alegraba de
eso, de que el alfa frente a él ya no le mirara como un objeto, como una pertenencia, que no
hubiera reaccionado como antes, ni se hubiera impuesto a la fuerza como muchos alfas harían en
esa situación. Que Hyunjin pareciera entender que una relación no se trataba de tú eres mío y
debes hacer lo que yo te ordeno.

Pero otra parte suya, ese lado omega con el que seguía luchando en ese instante, pareció
quebrarse ante lo dicho por el alfa, porque su omega quería pertenecer a él, pero no en el sentido
enfermizo y celoso que tanto asustaba a Felix, sino en otro sentido. En el sentido de sentimientos,
de cariño, de querer, de amor. Una parte de Felix quería amar a Hyunjin, ser capaz de entregarle
todo y dejar que el alfa le diera el mundo entero, que sus sentimientos pertenecieran a Hyunjin, y
los de Hyunjin fueran de él, de nadie más.

Así como antes, como cuando todo parecía ir bien y se sentía amado.

No dijo cosa alguna mientras el alfa continuaba cerrando la bata sobre su cuerpo, tomándole la
mano y llevándolo de vuelta al cuarto. Felix se recostó sobre la cama, en tanto Hyunjin ordenaba
las prendas de ropa.

-¿Por qué no... no marcaste a Chaewon? -preguntó con voz temblorosa, viendo como Hyunjin se
detenía-. Eres un... un alfa. Tienes ne… cesidades…

El alfa se volteó con una expresión confundida.

172
-Porque te amo.

Tan honesto, tan certero, tan seguro, como si no hubiera duda alguna en sus palabras.

Humedeció sus labios.

-O a otro omega. Pudiste hacerlo -su propia voz salió estrangulada, ahogada por el dolor-. Pudiste
olvidarme. Pudiste… amar a cualquier otra persona.

Hyunjin arrugó el ceño.

-¿Por qué debería hacerlo? -preguntó Hyunjin suspirando.

Felix se sentía débil, febril, luchando por mantenerse concentrado y no dejar que su omega lo
domine por completo. Su desesperado, asustado, casi muerto omega.

-Porque te abandoné -sus ojos se llenaron de lágrimas-. Porque renegué de ti. Porque te dejé de
lado con mi bebé a cargo. Porque… -su garganta se apretó-. Porque te odié, Hyunjin, te odié cuando
tú no... tú no hiciste nada malo. Y a pesar de eso yo…

Felix no sabía cómo demostrárselo, cómo decirle con palabras todo lo que estaba sintiendo,
porque temía volverse blando y débil y sumiso como antes. Temía que Hyunjin le mirara otra vez
como ese tonto, estúpido omega que estaba desesperado por afecto, tan desesperado que era
capaz de entregar todo por nada a cambio.

Felix no quería ser otra vez un omega que proteger y cuidar. Felix quería que Hyunjin lo mirara
como un igual, como alguien a quien tener a su lado y no de rodillas.

-Ni siquiera te escuché -Felix quería alcanzarlo, rodearlo con sus brazos, pero era un cobarde, un
maldito cobarde-. La última vez que... que estuvimos juntos, ¿ya lo sabías?

Hyunjin ladeó la cabeza, reflexivo, y suavizó la mirada en sus ojos.

-Eso no es importante -contestó impasible, pero suspiró cuando Felix lo observó con insistencia-.
Si lo sabía, Felix. Fui a verte para contarte, pero las cosas no se dieron y luego…

Recordó esa tarde, a Hyunjin haciéndole el amor, tocándolo como si fuera un objeto precioso, y la
esperanza brillaba en sus ojos. Él trató de desviar la atención a otro lado, para que el alfa no
pudiera convencerlo de perdonarlo, de seguir juntos, cuando todo estaba mal y arruinado.

Felix pensó durante catorce años que Hyunjin lo engañó. Creyó durante todo ese tiempo que el alfa
se acostó y folló con su hermana, que ese hijo que ella esperaba era de él; y no sólo eso, alimentó
su odio, su desprecio, su ira, en base a ese hecho, en base a esa horrible mentira.

Y ahora que sabía la verdad, ¿qué le quedaba? Con el odio ahora extinto sólo quedaba el dolor, la
pena, la tristeza y desesperación de haber sabido que pasó catorce años lejos por… por…

173
-¿Por qué no...? -su voz se quebró y antes de poder detenerlo, lágrimas escaparon de sus ojos-.
¿Por qué no me... me buscaste, Hyunjin? ¿Para… para de-decirme la verdad?

Hyunjin lo vio roto, llorando entre jadeos y gemidos bajos, lágrimas derramándose por sus mejillas,
y quiso moverse para abrazarlo, para sostenerlo, para llenarle el rostro de besos. Pero permaneció
en su lugar, porque sabía que ese dolor pertenecía sólo a Felix, que Felix necesitaba llorar para
sacar todos esos sentimientos de su interior y que, durante tanto tiempo, lo carcomieron.

-Porque tenías razón -dijo, llamando su atención-, en tu carta. Y Yeojin, tu amiga, también tenía
razón cuando me dijo si realmente creía que el amor sería suficiente para esto -Hyunjin se sentó a
su lado, pero no hizo amago de acariciarlo-. Me dijiste que entendías a Chaewon, que podías
comprender su desesperación por actuar para tener todo lo que deseó, y que sabías que ella no se
detendría. Ella no se habría detenido por nada del mundo. Si te lo hubiera contado, ¿qué habría
cambiado, Felix?

-Yo no… Podría haber…

-Seungmin, legalmente, ya no te pertenecía, ahora era mío -le interrumpió con amabilidad Hyunjin-,
y si decidías llevártelo, Chaewon no habría dudado en contarle a todo el mundo que Seungmin no
era hijo mío para que así lo mataran. Y si no lo hacías, pero te quedabas, ella no habría estado
satisfecha sabiendo que ambos estábamos tan cerca todavía, así que habría buscado a algún alfa
de mala muerte para que te forzara y así marcara, rompiendo nuestro enlace. No, Felix, tenías que
irte, era la única forma de que tú estuvieras a salvo y Seungmin también lo estuviera. Tú supiste
primero que todos que ella no iba a detenerse.

Felix sollozó, asintiendo, pero eso no aminoraba el dolor. Eso no lo hacía más soportable. Tal vez,
más adelante, podría comprenderlo mejor y asumir que no se equivocó, sin embargo, en ese
instante sólo dolía.

-Te odié -admitió Felix-, durante... tanto tiempo, yo… yo te odié, y tú no... no lo merecías… Yo lo… lo
arruiné todo, ¿no es así? Tú no... No hiciste nada malo y yo me fui y.… y los dejé, ni siquiera fui… fui
capaz de…

-No digas esas cosas -Hyunjin lo agarró de las mejillas, obligándole a sostenerle la llorosa mirada-.
Te decepcioné. Te agredí. Te dije cosas horribles y humillé porque me sentía con el derecho de
hacerlo -tomó aire-. Te dejé solo. Te mentí. Te oculté lo ocurrido con Chaewon. No te protegí
-Hyunjin le dio un beso pequeño-. Los dos fuimos culpables de esto, Felix. Puede que yo tenga más
culpa que tú o viceversa, pero somos culpables al fin y al cabo.

Felix volvió a soltar un gemido de dolor, sacudiendo su cabeza. Su frente se apoyó en la de Hyunjin,
y permitió que los labios del alfa le acariciaran el rostro por todas partes, le besaran de mil formas
que no creía posibles.

-Te quiero, te amo -murmuraba Hyunjin con cada nuevo toque-, y sé que duele todavía, Felix. Sé que
todavía duele.

174
El omega no podía ponérselo en palabras. No podía hablarle sobre lo mucho que sentía lastimado
a su omega, lo herido que parecía, cuánto sufrimiento parecía tener en su interior, porque parecía
que nunca sería suficiente. Sólo sabía que todo eso hacía que doliera algo en su interior.

-Si tú... si me dieras la oportunidad de sanarte… -continuó Hyunjin, acariciándole el rostro.

-¿Después de todo, lo harías? -preguntó con voz triste.

Hyunjin lo miró.

-¿No hacen eso las personas que se aman, Lixie? -preguntó con pena.

Felix se arrimó a su lado, dejando que el alfa lo abrazara por la cintura, apoyando su cabeza contra
su pecho.

-¿Cómo puedes amarme después de todo? -dijo, su voz ahogada-. Yo me odio.

Hyunjin le sonrió, revolviéndole el cabello, y le dio un beso en la frente.

-No digas esas cosas -regañó suavemente-, no puedes odiarte, Lixie -le dio otro beso-. Jisung dice
que no puedes odiar ni a Hitler, ¿por qué te odiarías a ti?

Felix se atragantó con su saliva, incrédulo, y comenzó a reclamar. Hyunjin sólo se rió, aliviado de
ver esa sombra de dolor fuera, esa mirada triste lejos, y se prometió que haría lo posible para no
volver a verlo así otra vez, porque Felix no debía estar nunca triste.

Felix había nacido para ser feliz, no para estar lleno de dolor.

175
CAP13.
Seungmin suspiró mientras se acurrucaba al lado de Jeongin, el omega emitiendo calor y
hormonas de cariño a su alrededor, y sonrió cuando Chan se volteó, abrazándolo por detrás, medio
dormido. Los encontró durmiendo en una esquina de los vagones que utilizaban como dormitorios,
despertando al alfa para que le hiciera un espacio entre ellos, y Chan no tardó en atraerlo a su
pecho, frotando su mejilla contra su cabello en señal protectora para dejarlo con su olor.

Jeongin se removió en sus brazos, bostezando.

-Todavía estoy enojado contigo -le gruñó amodorrado, pegándole con suavidad en el pecho.

Seungmin asintió, frotando su nariz en el cuello del omega, haciendo una marca pequeña de amor
y sintiendo cómo se relajaba en sus brazos.

-Perdón -se disculpó con honestidad-, ¿cómo puedo recompensártelo?

Los ojos del omega brillaron.

-Quiero ver cuando Chan te folle -exigió, sonriendo maliciosamente.

Seungmin se atragantó con su saliva, pero antes de poder decir algo, Chan soltó un gruñido.

-Eres un pervertido -reclamó Chan-, primero te follaremos a ti y luego me encargaré de Seungmin.

Jeongin chilló, mientras Seungmin sentía sus mejillas coloradas por lo que estaban diciendo.

-Váyanse a la mierda -refunfuñó Jeongin.

Chan se rió entre dientes, sacudiendo su cabeza por la diversión. Seungmin se dedicó a dejarle
pequeños besos en el rostro, encantado de verlo haciendo un puchero inconsciente por el
disgusto. Sin embargo, la burbuja alrededor suyo pareció estallar cuando una presencia conocida
se acercó a ellos.

YiRen se inclinó con una mirada preocupada.

-Necesito que Seungmin venga conmigo -dijo con voz firme.

Jeongin frunció los labios, parpadeando, en tanto Chan enarcaba una ceja y Seungmin arrugaba el
ceño, confundido. Por un momento, pensó en negarse y mandarla al diablo, sin embargo, decidió
que no sería lo más sensato, porque estaba en un lugar desconocido, con gente que no lo conocía,
y debía portarse bien para proteger a Chan, Jeongin y a Felix. No debía ser un chico malo.

-Volveré enseguida -dijo mirando a Jeongin, que le tenía agarrado el brazo.

El omega sacudió su cabeza.

-No, te acompañaremos -dijo, haciendo amago de ponerse de pie.

176
-Solo Seungmin -dijo YiRen en su torpe coreano.

Jeongin mordió su labio inferior y Seungmin le dirigió una mirada rápida a Chan.

Chan pareció entenderle sólo con ello.

-Déjalo, Jeonginnie -dijo Chan, atrayendo al omega-, ya verás que vuelven pronto.

-Pero…

-Sigue durmiendo -le interrumpió Seungmin, agarrándolo de las mejillas con amabilidad estaré de
regreso cuando despiertes.

Jeongin parecía decidido a decir algo más, sin embargo Seungmin se inclinó y le dio un beso en
los labios, escuchando su jadeo de placer. Sonrió al alejarse, soltándolo, para luego inclinarse y
darle un beso ahora a Chan, que le devolvió la sonrisa, complacido.

Se puso de pie, siguiendo a YiRen por entremedio de la gente, sintiendo los ojos puestos de los
dos chicos sobre él, y sólo bajó sus hombros cuando estuvo fuera de la vista de ellos, revelando su
nerviosismo.

-¿Pasó algo con mi mamá? -preguntó, ansioso. YiRen le observó, arrugando el ceño.

-No -dijo-, FeiLike está bien -agregó con tono serio, dando a entender que no diría otra cosa.

Seungmin sólo suspiró, siguiéndola cuando caminó por un pasillo vacío para detenerse ante una
puerta cerrada, tocando dos veces. Segundos después se abrió, Kun apuntando con su linterna al
rostro de los chicos. YiRen entró, tirando de él, y observó la pequeña sala donde unas pocas
personas estaban reunidas.

-Tú eres el hijo de FeiLike, ¿cierto? -dijo una mujer sentada detrás de una mesa redonda-. No te
pareces mucho a él.

Seungmin la miró, parpadeando, y la reconoció de las imágenes que vio por televisión e internet
antes de viajar, investigando todo lo que podía. HanDong, la líder y vocera del movimiento omega
en China, la mujer que llevaba más de diez años batallando por los derechos de su raza.

Leyó muchas cosas de ellas, pero no sabía realmente cuál era cierta.

-Soy Seungmin -se presentó con voz tímida, repentinamente cohibido ante la mirada penetrante de
la omega.

Nunca antes había visto una mirada así en otro omega. Los que conocía, normalmente, tenían ojos
suaves, dulces y llenos de miedo y sumisión. Otros, como Jeongin, solían ser juguetones y
demandantes de atención. Pero los de HanDong…

Los de HanDong eran salvajes, feroces, indomables.


177
HanDong asintió en su dirección.

-Me habría gustado que nos conociéramos en otras circunstancias -dijo HanDong, ladeando su
cabeza-, pero supongo que eso será imposible -hizo un gesto a su alrededor-. MeiQi me contó que
te trajo porque te impusiste a ella. La obligaste a traerte.

Se tensó.

Los ojos de HanDong se endurecieron.

-HanDong, es sólo un chico… -comenzó a decir Kun.

-Mi alfa también era sólo un chiquillo de quince años cuando me agarró y violó en los baños del
colegio, dejándome preñada -le interrumpió HanDong, impasible-. También tenía sólo quince años
cuando me golpeó hasta hacerme abortar meses después.

El silencio se hizo en la habitación.

HanDong se inclinó, curiosa.

-¿Qué castigo crees que merece un alta que se impone, Seungmin? -preguntó, sonriendo-. ¿Qué
castigo le darías al alfa que se imponga ante Felix?

Seungmin tragó saliva.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin soltó un gemido bajo cuando anudó dentro de Felix, el omega jadeando contra su oído,
gruñendo y gimoteando, y miró el techo con una expresión de cansancio.

-Tienes razón -dijo Hyunjin, llamando su atención-. He perdido experiencia.

Felix lamió su mejilla, dominado por el omega en su interior, ronroneando por el gusto al sentir que
Hyunjin acarició su cabello desordenado, y bajó la vista, notando que estaba erecto. Acababa de
anudar dos veces en Felix y realmente estaba agotado por aquello, pero sacudió su cabeza,
volteando al omega, escuchando su chillido cuando salió de su interior.

-¡M-malo! -se quejó Felix como un niño pequeño-. ¡A... Alfa malo! -le dio un golpe en la cabeza,
suave y ligero, pero Hyunjin le gruñó en señal de advertencia.

Felix le devolvió el gruñido, juguetón, y antes de que se moviera, el alfa empujó el almohadón en su
boca para que lo mordiera.

Felix se quejó por el disgusto.

178
Hyunjin bajó la vista, luchando con el omega por el control, notando como semen salía de su ano,
su polla erecta, y bajó la cabeza.

Muchos alfas no se preocupaban si el omega llegaba al orgasmo en sus encuentros sexuales, pero
Hyunjin no quería ser ese tipo de persona. Hyunjin quería que Felix disfrutara el sexo con él.

Con su mano libre agarró el miembro de Felix por la base, escuchando su jadeo de excitación, y
llevó su boca al glande, comenzando a chupar superficialmente, presemen llenando su boca.

Felix gimió, arqueándose.

-¡Nhg! -jadeó, soltando la almohada entre sus dientes-. Al… Alfa…

-Mmm… -Hyunjin sonrió con gusto al ver al omega tan vulnerable, gimoteando sin control alguno, y
chupó con más profundidad. No faltó mucho para que Felix se corriera en su boca-, eres un
encanto. Tan bonito, Lixie…

-No -se quejó Felix, tratando de empujarlo cuando Hyunjin se subió sobre él con una sonrisa
divertida-, ma-lo… -el omega comenzó a reírse al sentir su rostro siendo llenado de besos
repentinamente, las manos del alfa sosteniéndolo por la cintura-. iBa-basta!

-Me gustaría comerte -le dijo entre risas.

-Eres… eres ho-horrible… -gimoteó Felix, luego de varios segundos en los que se recuperó,
pareciendo volver a recuperar el control de sí mismo-. ¿No te da risa mi omega? -Hyunjin lo miró,
acariciándole el rostro-. A veces no puedo comprenderlo…

-¿Por qué me daría risa? -preguntó Hyunjin con tono serio-. Lo encuentro tierno. Tan exigente de
cariño y amor, tan juguetón y enojado -su voz se volvió más suave-. Me gusta que me... me
necesite de esa forma.

Hyunjin no lo dijo, pero Felix adivinó lo que quería decir en realidad.

Me gusta que me demuestre su amor, así como yo se lo demuestro.

Felix quería decírselo, quería ser capaz de sostenerle la mirada, pero cuando chocaba con sus ojos
se veía a sí mismo, más joven, más débil, más asustado, y el miedo se apoderaba de él, el temor de
que las cosas volvieran a repetirse, por ceder sin pensar un poco más en lo que eso podría
significar.

Se alejó, mordiendo su labio inferior, para subirse sobre Hyunjin mostrándole la espalda. Sus
rodillas se apoyaron en la cama mientras se enderezaba, separando sus piernas.

Sintió el aliento de Hyunjin cortarse.

Ladeó su cabeza, mostrando su marca.

179
-Te necesito -dijo Felix, sintiendo inmediatamente como su cuerpo volvía a reaccionar ante el
aroma alfa que Hyunjin empezó a liberar, su ano lubricando otra vez-, por favor, Hyunjin.

-No, Lixie, necesitamos… -balbuceo Hyunjin, sintiéndose ya duro por la situación.

-Te necesito -repitió Felix-. Mi omega te necesita, alfa. Yo te necesito, Hyunjin.

Hyunjin lo agarró de las caderas, tirando de él hacia abajo, volteándolo, pero antes de poder decir
algo, la boca caliente del alfa estaba sobre sus labios en un beso duro, posesivo y húmedo. Las
manos de Hyunjin lo agarraron con fuerza, aunque con delicadeza también, y gimió sin poder
evitarlo al sentir el tacto en su piel.

-No me necesitas -murmuró Hyunjin-, lo sabes, Lix-ah.

Felix le miró.

Se recordó a sí mismo todos esos años, cuando el celo lo atacaba y algo parecía quemar en sus
entrañas, dolor recorriendo su cuerpo mientras su omega enloquecía y pedía ser tocado, ser
acariciado, ser amado, y no tenía respuesta alguna.

Era distinto, era más doloroso, porque cuando tuvo sus primeros celos, sólo quería que un alfa lo
marcara, su omega actuando como un cachorrito perdido que necesitaba de alguien que lo
anclara. Luego, con Youngie y Hyunjin, su omega sabía que existía alguien, alguien que le tocaría, y
sólo tenía que dejarse llevar.

Pero después, cuando algo en su interior estaba roto, cuando sólo había pena y dolor, su omega se
sentía como un ciego al que le dejaron ver la luz, los colores, la vida, durante unos segundos para
después devolverlo a la oscuridad otra vez y burlarse de su sufrimiento.

Su celo se sentía como fuego vivo y, aunque tratara de complacerse, aunque Kun tratara de
ayudarlo de alguna forma, no parecía ser nunca suficiente. El fuego parecía quemarlo demasiado y
sólo podía rogar para que acabara, para que se detuviera, para que dejara de doler y romperle el
corazón de tantas formas que no creía posibles.

Y ahora el toque de Hyunjin se sentía como un bálsamo para su propio cuerpo, para su alma, y
quería acurrucarse en sus brazos y quedarse allí todo el día.

-No te... no te necesito de esa forma -Felix le devolvió la mirada, roto-. Te necesito porque te quiero.
Porque… -rompió a llorar, destrozado-, porque te elegí como mi alfa, porque me quisiste cuando yo
no era nada y porque... porque… -boqueó en busca de aire, obligándose a no bajar los ojos-. Porque
te amo, Hyunjin.

Hyunjin se quedó quieto, sus ojos puestos en su rostro, sin expresión alguna.

-Repítelo -pidió en voz baja.

Felix suspiró, limpiando su rostro.

180
-Te amo. Te amo. Te-

Hyunjin lo besó sorpresivamente, sus labios sobre los suyos en un toque suave, dulce y cariñoso,
sus manos acariciándole la cintura, pegándolo a su cuerpo. Le devolvió el beso, tímido al inicio,
pero terminó por responder luego de unos segundos con la misma fuerza. Se alejaron unos
segundos, mirándose, y volvieron a besarse.

-Podría… -dijo Hyunjin contra sus labios- podría oírte todo el día, Lixie, y creo que nunca me
cansaría.

Felix hipó, lloroso.

-Vamos a... vamos a solucionarlo…

Sus palabras se vieron cortadas cuando la puerta del cuarto fue tocada bruscamente.

Hyunjin soltó un quejido por el disgusto mientras Felix parecía un poco perdido un instante, como
si estuviera tratando de averiguar dónde estaba.

-Ocupados -gruñó Hyunjin, molesto.

La puerta fue tocada otra vez.

-¿Felix?

El omega se enderezó cuando reconoció la voz de SiCheng al otro lado de la puerta.

Confundido, empujó a Hyunjin que se quejó otra vez, poniéndose de pie para envolverse en la bata
y, titubeante, abrió la puerta, encontrándose con el conocido rostro de su amigo.

SiCheng lucía nervioso, sosteniendo a un dormido ChenLe en sus brazos. Lo vio morder su labio
inferior al verlo casi desnudo.

-Lo siento -dijo con voz temblando-, no quería… No quería molestarte…

-No importa -contestó, rascando su nuca-, creo que… -miró a Hyunjin, que lucía cansado-. ¿Ocurre
algo, SiCheng?

-Necesitaba ver… -SiCheng miró hacia el pasillo-, ¿es tu alfa? ¿Él es... es Hyunjin? ¿Eso significa que
ese chico era Seungmin?

Felix se sobresaltó cuando de pronto las manos de Hyunjin lo agarraron de la cintura, atrayéndolo
contra su cuerpo, y por un instante deseó poder acurrucarse ahí, ignorar todos los problemas, ser
feliz con ese toque.

Pero se obligó a concentrarse en la necesitada mirada de SiCheng.

-Sí, han... han pasado muchas cosas y…


181
-Lo vi con YiRen -le interrumpió SiCheng de golpe-, saliendo del vagón, hacia la oficina de... de
reuniones…

-¿Qué? -Felix le observó, atónito, mientras sentía a Hyunjin tensarse a su espalda.

-Lo van a castigar.

Felix sintió su sangre hervir.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-¿Y bien, Seungmin?

El alfa bajó la vista, asustado, mientras HanDong seguía observándole con ojos tranquilos y duros.
Se sentía como un niño pequeño, tembloroso y aterrado, temeroso de equivocarse y ser
reprendido. Mordió el interior de su mejilla.

-No lo sé, yo... -se removió en su lugar-, no quería realmente…

-¿No querías usarla? -preguntó amablemente HanDong-. Claro que no, ¿cómo ibas a quererlo? Era
la única forma de encontrar a FeiLike -asintió-. Pero el punto no es ese, Seungmin, porque la usaste
al fin y al cabo. Y una vez que la usas… -HanDong hizo una mueca-, bueno, siempre puedes
repetirla. ¿No quieres incluso usarla ahora para librarte de esto?

Sacudió la cabeza en una negativa asustada, aunque si era sincero consigo mismo, no podía estar
seguro. Una parte suya parecía decirle, muy en el fondo, que la usara. Que podía irse de allí si se
imponía ante los omegas en ese lugar.

Pero no estaba bien. Usarla no estaba bien.

HanDong suspiró, agotada, y, por un instante, Seungmin sólo vio a una mujer con un enorme peso
encima, que debía esforzarse cada día para poder mantenerse entera y no doblegarse ante
ninguna situación.

-Solo... sólo quiero estar con mi mamá -dijo con voz débil.

-Es sólo un cachorro -insistió Kun.

-¿Debería perdonarlo, entonces? -HanDong ladeó la cabeza-. ¿MeiQi? ¿No fuiste tú la principal
afectada?

La mujer arrugó los labios, mirando el rostro espantado de Seungmin, e hizo una mueca.

-Sí, es un niño -dijo MeiQi con lentitud-, un niño que ya es capaz de discernir lo que es bueno y
lo que es malo -suspiró-. Pero ya sé cuál es el castigo suficiente para él.

182
Sin embargo, antes de poder continuar, la puerta del cuarto fue abierta bruscamente, un furioso
Felix entrando, mientras Hyunjin trataba de sostenerlo atrás.

-¿Qué mierda está ocurriendo aquí? -preguntó Felix, enojado, caminando sin duda hacia Seungmin.
El menor no tardó en abrazarlo, queriendo esconderse detrás de él y desaparecer de allí-.
¡Seungmin es mi hijo, esto-!

-¿Sabías que violó una de las reglas principales aquí? -le interrumpió HanDong con voz dura.

Felix enmudeció.

Seungmin se encogió en sus brazos, temblando, sin levantar la cabeza.

-¿Qué? -preguntó Hyunjin en medio del silencio.

Kun se removió, incómodo.

-Será mejor que vuelvas al cuarto, Felix -dijo Kun, dando un paso-, sigues apestando a celo y…

-Vete a la mierda -le escupió Felix, fulminándolo con la mirada-, mejor explícame qué está pasando
aquí.

-¿Tú alfa le enseñó a usar la voz alfa a tu hijo, Felix? -preguntó HanDong-. ¿Tú alfa también la usó
contigo mientras te follaba?

Felix tuvo que sostener a Seungmin, enojado repentinamente, para que no se lanzara sobre la
mujer.

HanDong hizo un ruido despectivo.

-¿Voz... alfa? -preguntó Felix con lentitud, y Seungmin se quedó quieto-. ¿De qué hablas?

-¿Cómo crees que tú hijo llegó aquí? -HanDong apuntó a MeiQi-. La obligó a traerlo, le habló con su
voz alfa y la sometió para llegar hasta aquí.

-¿Minnie? -Seungmin bajó la vista cuando Felix habló-. ¿Es eso cierto, Minnie?

Se estremeció al notar la voz de Felix quebrándose.

Miró el suelo como si hubiera algo terriblemente interesante allí, mientras sacudía la cabeza en un
asentimiento torpe.

MeiQi volvió a hablar:

-Este es tu castigo -dijo la omega, poniéndose de pie-, saber que decepcionaste a tu mamá.

183
Volvió a estremecerse al ver a HanDong salir de allí sin decir otra cosa, el resto de las personas
abandonando también el lugar, y sólo quedaron ellos dos, con Hyunjin detrás y Kun un poco
alejado.

Seungmin llevó sus manos a sus ojos, limpiándolos con fuerza y conteniendo las ganas de llorar.

Felix dio un paso, agarrándolo de la barbilla, y obligándolo a levantar la vista. Los labios del menor
temblaron cuando notó los ojos endurecidos de su mamá sobre él, su expresión en blanco.

-¿Por qué lo hiciste? -le dijo en voz baja Felix-. Tú sabes que eso está mal, ¿no es así, Seungmin?

Sorbió por su nariz.

-Está mal -admitió con tono agudo y tembloroso. Mierda, ni siquiera cuando era más pequeño y era
regañado por un adulto se comportó así-, pero… pero tenía que encontrarte, mamá, y no sabía… Yo
no sabía qué hacer…

Felix limpió sus ojos llorosos con cariño, sin embargo, sus ojos seguían heridos y desilusionados.

-¿La has usado antes? -preguntó, pero se volteó hacia Hyunjin-. ¿Tú madre le enseñó?

Hyunjin lo observó unos segundos, para después mirar a Seungmin con ojos también lejanos.

-No, mi madre se ha mantenido al margen de la crianza y Chaewon… -hizo una mueca-, fue una
madre decente -dijo pausadamente.

Felix se tensó, por supuesto.

-Lix, Seungmin lo lamenta -dijo Kun, acercándose con cuidado e ignorando el gruñido bajo de
Hyunjin-, olvidemos todo esto y vuelve al cuarto.

El omega se volteó a mirarlo, aturdido, y terminó por sacudir su cabeza.

-Me siento bien -dijo bruscamente-, lo suficientemente bien como para poder castigar a mi hijo.

Seungmin se crispó.

-¡No! -dijo, nervioso-, ¡Lo siento! Pero mamá. -su propia voz salió ahogada, desesperada,
necesitada-. Tenía que hacerlo, ¿cómo te iba a… a encontrar? Ella lo sabía y no quería decirme
nada de... de ti... -hipó-. No lo haré otra vez, lo prometo.

-Las cosas no funcionan así, Seungmin -dijo Felix con la voz dura.

Se sobresaltó más aún al oírlo hablar así, y su alfa se molestó y enojó porque estaba en esa
situación, porque se sentía aterrado, y no quería -no debía- sentirse así. Su abuela siempre le dijo
que ningún omega tenía el derecho a minimizarlo, a tratarlo como una basura, a regañarlo como un
niño pequeño, y que sí quería algo, debía conseguirlo.

184
Pero estaba mal, también lo sabía, estaba-

-Sí, funcionan así porque tú no me enseñaste -espetó retrocediendo, viendo como los ojos de Felix
se agrandaban por la sorpresa-. Mamá Chaewon nunca me castigó por nada.

Lo último lo soltó sin pensarlo.

Felix se quedó quieto y el enojo pareció desaparecer de su expresión.

Seungmin quería romper a llorar en ese instante porque se sentía desorientado, perdido, enfadado
consigo mismo y desesperado por tratar de explicarse, de pedir perdón, de acurrucarse en los
brazos de Felix y no salir nunca, nunca de allí. Sin embargo, no sabía cómo decirlo en voz alta,
como expresarse sin lucir como un niño pequeño, torpe y estúpido.

Hyunjin se adelantó, su rostro enfurecido, y lo tomó del brazo.

-Pídele perdón, ahora -ordenó Hyunjin, apretando su muñeca, e hizo una mueca por el dolor-.
Seungmin, o le pides perdón o te juro que-

-Está bien -le interrumpió Felix con la voz temblando, pero sonriendo débilmente y bajando la vista.
Soltó una risa rota-. Qué idiota fui, ¿no es así? -su mamá retrocedió y Kun le tomó la mano,
sosteniéndolo-. Tienes razón, Seungmin. No estuve allí para enseñarte nada, así que no tengo
derecho sobre ti -frotó sus ojos-. Ah, creo que… que necesito volver al cuarto, no me... me siento
muy bien….. -se giró hacia Kun, inestable-. Kun Kun, ¿podrías…?

-Tranquilo -dijo Kun, apresuradamente-, yo te ayudo -se giró hacia Hyunjin-. Ve a buscar algo para
comer y se lo llevas a Lix cuando regreses.

-Mami... -llamó Seungmin con tono ahogado.

Felix lo miró una vez más, por sobre su hombro, sonriéndole.

-No te preocupes -le dijo-, luego hablamos.

No pudo decir algo más porque Felix ya salió, con Kun detrás.

Seungmin soltó un ruido bajo y Hyunjin volvió a mirarlo.

-¿Qué acabas de hacer, Seungmin? -la voz de su papá estaba teñida de tristeza-. Dios, esto…
-sacudió su cabeza y lo agarró de las mejillas, obligándolo a levantar la mirada-. Tus emociones,
¿estás dejando que te controlen? Sabía que esto…

-¿Papá? -preguntó Seungmin, asustado.

Hyunjin soltó un gruñido, callándolo.

-No sabes manejar tus propios sentimientos porque nunca tuviste amigos y creciste rodeado de

185
soledad, Seungmin -le dijo su papá con voz seria-, pero eso no justifica lo que acabas de hacer.
Estoy decepcionado de ti, Seungmin.

Su alfa gimió en disgusto cuando Hyunjin le dijo aquello y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Iré con mamá y... y le pediré perdón y…

-No -le interrumpió su papá-, irás con Jeongin y Chan para que te contengan. Yo iré con Felix ahora
y lo calmaré, luego hablarán como corresponde -quiso protestar, pero una mirada de su papá bastó
para hacerlo desistir de aquello-. Vas a deshacerte de estos malos sentimientos, Seungmin, o te
prometo que te devolveré a Corea apenas pueda.

Asintió, espantado, y Hyunjin lo soltó, girándose mientras murmuraba por lo bajo un par de
groserías junto a un apestoso alfa Qian.

Segundos después se quedó solo y salió de la habitación, tambaleándose hacia los


vagones-dormitorios, y entró.

Quería vomitar, hacerse pequeñito, desaparecer y llorar por lo que acababa de pasar y, más aún,
cuando llegó hasta donde estaba Chan y Jeongin, el omega acurrucado en los brazos del alfa,
ambos dormidos. La visión de los dos chicos -sus aromas tranquilizadores- lo descolocaron un
segundo.

Comenzó a acomodarse al lado de Chan.

-¿Minnie? -balbuceó Jeongin, amodorrado-, ven aquí…

Y Jeongin le hizo un espacio entre los brazos de Chan, a su lado.

Amigos. Nunca tuvo amigos con los que desahogarse.

Familia. Siempre supo que algo no estaba bien con ella, que había odio y desprecio y decepción
por debajo de las sonrisas.

Mamá. Chaewon siempre lo trató como un hijo, sin embargo, sabía que no era correcto. No era
natural. Era algo vacío.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Jeongin se enderezó, alarmado.

-¿Minnie? -preguntó, preocupado.

Chan se despertó.

-Hey, ¿qué ocurre? -farfulló Chan, atrayéndolo a su regazo.

Seungmin rompió a llorar.


186
-Lo arruiné -sollozó-, lo arruiné todo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Agradeció que Kun no dijera cosa alguna mientras lo sentaba en la cama apestada a feromonas y
sexo, manteniendo una expresión tranquila, aunque sus ojos brillaban por una sensación que no
podía identificar.

No le importaba. No en ese instante.

Seungmin tenía razón, por supuesto, ¿con qué derecho creía que podía levantarle la voz, castigarle,
llamarle la atención, cuando nunca estuvo en su vida? ¿Cuándo estuvo catorce años fuera, sin
criarlo, sin saber nada de él?

Felix se perdió su primer día en la guardería, su primer día de clases en primaria, en la secundaria,
la primera vez que anduvo en bicicleta, sus graduaciones, sus primeras calificaciones, su primer
diente caído, su primer golpe contra el suelo, su primer dibujo en clase, su primer castigo, su
primer corte de pelo, su primer…

Tantas, tantas cosas perdidas.

¿Cómo podía creerse su madre?

Había fallado, fracasó por completo.

-Lix -levantó la vista, chocando con la preocupada mirada de Kun-, estoy orgulloso de ti, Lixie.

Parpadeó.

-¿Qué dices? -preguntó en un susurro.

-Porque sigues aquí a pesar de todo, Lixie -le murmuró Kun.

Entonces el alfa se movió y Felix se sentía perdido, desconcertado, cuando los labios de Kun lo
besaron.

Se quedó quieto, la boca del alfa sobre la suya, sin moverse, y se echó hacia atrás.

El alfa bajó la vista.

-¿Por qué hiciste eso? -preguntó Felix con la voz temblando.

Kun se encogió de hombros.

-¿Por qué podía? -aventuró, sus labios curvándose en una sonrisa irónica-. Ah, Lix…

187
-No -Felix sacudió su cabeza-. No lo digas. No-

Kun apretó su mandíbula.

-Me gustas.

Felix dejó caer sus hombros.

-Fuera -Felix lo empujó-, ¡fuera, Kun!

-Lixie…

-¡Fuera!

-Ya lo oíste, pulgoso.

Felix se sobresaltó cuando Hyunjin apareció con una mirada tranquila, llevando en sus manos una
bandeja con comida, y no supo que tenía tanta hambre como en ese preciso instante.

Kun miró a Felix una vez más, dejando salir el aire de sus pulmones, y se volteó, saliendo del
cuarto con paso furioso, cerrando de golpe. Hyunjin enarcó una ceja, murmurando algo por lo bajo,
y se acercó a la cama.

Felix agarró una taza de leche humeante, su garganta quemando por lo caliente.

-Con cuidado -regañó Hyunjin-, no seas salvaje.

-Soy un desastre -murmuró Felix-. Primero el celo, luego Seungmin, ahora Kun… -Hyunjin se sentó a
su lado y Felix apoyó su frente en su hombro-. ¿Podemos huir de aquí y desaparecer?

Hyunjin se rió, acariciándole el cabello.

-Podemos huir muy lejos -concedió Hyunjin-, ¿qué tal Alaska? Podríamos tener una cabaña en
medio de la nada, con muchos perros siberianos.

-Pero odias el frío -señaló Felix, acurrucándose contra él.

-Bueno, sí -Hyunjin besó su frente-, entonces tendrías que mantenerme caliente todo el tiempo,
Lix-ah.

Felix soltó una risa ahogada, golpeándolo en el costado mientras Hyunjin se reía también, y levantó
la cabeza para darle un beso en los labios. Se quitó el rastro de Kun, aliviado cuando el alfa no lo
rechazó, a pesar de que sabía que Kun lo besó.

Pero si Hyunjin no sacó el tema a colación, era porque sabía que para él no fue nada, no significó
cosa alguna, y le agradeció a través del enlace que no hubiera enloquecido, no hubiera reaccionado
como un alfa posesivo, celoso y duro.
188
-Te amo -le susurró-, mi alfa. Mi Hyunjin -gimoteó al sentir las manos del alfa adentrándose bajo su
ropa-. Mi príncipe Jinnie…

-No lo arruines -regañó Hyunjin, con otra risa ahogada contra su cuello-. ¿Mejor, bebé?

Sacudió su cabeza en una negativa y escuchó el suspiro de Hyunjin.

Pero no pudo escuchar lo que le iba a decir a continuación, porque la puerta fue abierta
bruscamente, ambos sobresaltándose.

YiXing los miró con expresión de disculpa, agitado.

-Lamento interrumpirlos -dijo con rapidez en chino-, pero tenemos que irnos, FeiLike. El Gobierno
hará una redada en dos horas y debemos movernos.

189
CAP14.
Víctor: código internacional perteneciente a la navegación marítima, significa "Necesito auxilio".

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin tenía sólo trece años cuando su abuela le presentó a Sumin.

Bae Sumin era una pequeña, delgada omega de su misma edad, callada y tímida pero hermosa,
con cabello negro brillante, piel pálida y labios rojo cereza que le gustaron enseguida.

-Ella es Sumin, tu omega -le dijo su abuela con una sonrisa enorme, acariciándole los hombros, y a
Seungmin le gustó tener la atención de la mujer mayor sobre él-, ¿por qué no pasean juntos? Estoy
segura de que se llevarán bien.

Asintió, queriendo complacerla, y le tomó la mano a Sumin.

A Sumin no le gustó para nada.

-¡No! -chilló la chica, soltándolo-, ¡No me gusta él! ¡A mí me gusta Soeun!

Seungmin no sabía qué hacer realmente así que retrocedió, entendiendo que, bueno, la omega
podía quejarse y eso estaba bien, porque si a ella le gustaba alguien más, ¿cómo podía obligarla a
estar con él?

Su mamá, sentada en el sofá, se puso de pie y se acercó con preocupación. Seungmin la miró,
encogiéndose de hombros, viendo como la madre de Sumin endurecía su mandíbula.

-¡Sumin, cálmate, dios, no puedes portarte así !-regañó, autoritaria.

-¡No me gusta él!

-Seungmin, no dejes que te trate así -dijo su mamá, llamando su atención.

Seungmin la observó, asustado, sin comprender lo que quería decir con ello.

-Pero…

-Eres un alfa -dijo su abuela con voz dura-, no puedes dejar que un omega te rechace o te levante la
voz. Sumin te pertenece ahora, puedes imponerte ante ella y ella obedecerá -su abuela le revolvió
el cabello-. A los omegas les gusta eso.

Seungmin no podía entender bien esa lógica, pero quería hacer sentir orgulloso a su abuela que,
por fin, lo estaba mirando, por fin no lo estaba ignorando como hacía años atrás, cuando creía que
sería un omega. Su abuela le daba ahora regalos, le hablaba de igual a igual y a veces lo invitaba a
comer, ¿cómo iba a decepcionarla?

190
Sumin estaba llorando mientras su mamá la sostenía y Seungmin se sintió mal por eso.

-¡Sumin, deja el llanto! -ordenó su madre de pronto con voz alfa, dura e imponente.

La pobre chica tembló, cerrando su boca, sus manos limpiando el rastro de lágrimas que había en
sus mejillas.

-¿Ves, Seungmin? Así es como…

-¿Qué mierda está ocurriendo aquí?

Seungmin se volteó, viendo a su papá entrar al comedor, llevando de la mano a su hermanita


menor. Yongsun le sonrió, llevando dos paletas de helado entre sus dedos, y se soltó del agarre de
su papá para correr hacia él.

-Minniiiiiiiiieee -llamó Yongsun, contenta-, ¡mira lo que te compré!

Seungmin tomó la paleta de helado, sonriendo, revolviéndole el cabello, y Yongsun se giró hacia su
abuela.

La mujer la miró despectivamente.

-Hola abuelita -saludó Yongsun, dando un paso para abrazarla.

Pero Hyeyon soltó un ruido de desprecio, haciéndose a un lado.

Con once años, Yongsun liberaba un ligero olor a omega, que ya demostraba lo que sería una vez
se revelara al año siguiente.

Hyunjin se adelantó, notando el rostro de desconcierto de la niña por el rechazo de su abuela,


antes de mirar a la madre de Sumin.

-Bae -saludó fríamente-, ¿qué hacen en mi casa? -se volteó hacia sus hijos-. Seungmin, Yongsun, a
sus cuartos, ahora.

Los dos no tardaron en obedecer.

Seungmin despertó de golpe por fuertes sacudidas, escuchando gritos, luces de linternas viéndose
en todos lados, mientras la gente agarraba sus cosas y se ponía de pie, saliendo del vagón con
prisa.

Se enderezó, notando la mirada de alivio de


Jeongin, y frotó sus ojos.

-¿Qué ocurre? -preguntó con la voz ronca por el sueño.

-Debemos movernos -dijo Jeongin, poniéndose de pie-, vamos a trasladarnos. Chan fue en busca
de tío Hyunjin.
191
El nombre de su padre le hizo recordar brevemente lo que ocurrió horas atrás, y su estómago se
contrajo por la pena y el susto. Se levantó también con ayuda de Jeongin, comenzando a moverse
por entre la gente, ambos de la mano para no separarse.

-Nos moveremos hacia la zona centro-sur de Pekín -decía MeiQi, a través de un megáfono-, nos
hemos apoderado de la Villa Imperial, ¡nos moveremos por los túneles! Cojan sólo lo necesario y
apúrense…

Seungmin se abrió paso por entre la multitud de personas moviéndose con rapidez, buscando
desesperado a su mamá, a su papá, a Chan, algún rostro conocido al que aferrarse, y se volteó
cuando escuchó el grito de Jeongin avisando que encontró a alguien.

HanDong estaba de pie sobre las escaleras mecánicas detenidas, observando críticamente a todo
el mundo moverse, y a su lado…

Seungmin se dejó caer sobre Felix, lloriqueando, importándole poco el olor a celo. Chan atrajo a
Jeongin, besándole la frente y murmurándole algo por lo bajo.

-Mamá, mamá, lo siento mucho -hipó Seungmin, frotando sus ojos-, prometo que…

Soltó un chillido al sentir una mordida en su hombro, alejándose de golpe, y se encontró con los
ojos brillantes, juguetones, de Felix.

Hyunjin bufó, atrayendo a Lix a su regazo.

-No -le dijo con voz dura, y Felix soltó un gruñido-, no ahora, Felix, concéntrate.

-¿Está…?

-Asustado -le interrumpió Hyunjin a Seungmin-, es su omega. Su celo sigue a flote y está asustado.
Va del omega al humano, y del humano al omega por segundos.

Felix gimió, disgustado, arrebujándose al lado de Hyunjin.

-Odio… esto… -se quejó Felix-, quiero… vomitar…

-Deberían irse -dijo HanDong a su lado-, FeiLike necesita ayuda.

-¿Y… tú...? -preguntó Felix.

HanDong le sonrió.

-Soy la líder -explicó con voz dulce-, debo ser la última en marcharme, FeiLike.

Felix soltó otro gemido de disgusto, haciéndole una seña a Seungmin, que no dudó en acercarse a
su lado. El omega lo agarró de las mejillas, tratando de lucir serio.

192
-Te irás… -le dijo jadeante-, con Jeongin y… y Chan…

-No -balbuceó Seungmin, sacudiendo su cabeza-, no, no quiero.

-Sí -insistió Felix-, no puedes... quedarte aquí… Es peligroso… Debes volver a… a Corea…

-¡No! -repitió Seungmin-. No voy a alejarme de ti, no ahora, no cuando recién… -Seungmin apretó
sus labios un segundo-. Tengo muchas cosas que hablar contigo, no quiero alejarme de ti -sus
ojos se llenaron de lágrimas-. Por favor, mamá, por favor…

-Minnie -Felix hizo una mueca-, si algo te... te llegara a pasar aquí... No puedo cuidarte como…
como querría y…

-No me importa -se apresuró a decir Seungmin-, por favor, por favor, por favor, mamá, no me alejes
de ti -hipó, abrazándolo con fuerza-. Tienes que castigarme, ¿cómo lo harás si estoy lejos? Tengo
que quedarme para que me castigues, para que... para que… para que seas mi mamá -lloró,
asustado.

Felix soltó un quejido y apretó el brazo de Hyunjin, llamando su atención.

-¡Dile. dile algo…!-le gruñó.

-Felix -contestó Hyunjin con paciencia-, cuando se trataba de pelear contra Seungmin, nunca pude
ganarle, lo sabes bien. Si se trata de ti, Seungmin se vuelve un monstruo -hizo una pequeña pausa-
Te dije que todo sería más fácil si lo lanzaba por la ventana.

-¡Hyunjin!

-¡Papá!

-Todavía estamos a tiempo -agregó como si nada.

Felix dejó salir un nuevo bufido, para después encogerse al sentir otro calambre en el estómago, y
se arrebujó al lado de Hyunjin. El alfa cambió su expresión de diversión a una más preocupada,
acariciándole el cabello para calmarlo.

-No lo haré -replicó Seungmin-. ¡Tendrás que llevarme de la oreja hasta el avión para que me vaya!

-¡Pues lo haré si...!

-¡Dios, ¿quieren discutir eso en otro momento?! -les interrumpió HanDong, exasperada-. ¡Estamos
en medio de una crisis! -la mujer miró a Felix, que parecía mareado-. Vas a tener que llevarlo en tu
espalda, alfa -dijo, desviando su vista a Hyunjin-, apenas puede caminar. Y ustedes tres -agregó,
ahora enfocándose en Seungmin, Chan y Jeongin-, tendrán que ayudarlo.

-HanDong… -balbuceó Felix.

193
-Nos juntaremos en dos horas, en la fuente del palacio imperial -le dijo, moviendo su mano en
señal de despedida.

-Pero HanDong…

-¡Si te atreves a desobedecerme, FeiLike -le advirtió HanDong mientras Hyunjin se movía,
acomodándolo en su espalda-, voy a darte una buena tunda!

Felix quería romper a llorar porque comprendía a HanDong mejor que nadie, porque HanDong
nunca tuvo hijos, ya que su alfa la golpeaba tan seguido que abortaba por mucho que quisiera
evitarlo, y ella lo veía a él como uno de sus niños.

A él, a ese omega desastroso y abandonado.

Felix no podía evitar quererla, en especial cuando HanDong se hizo popular luego de haber
asesinado a su alfa con doce puñaladas y volverse una prófuga de la justicia, cinco años atrás.

HanDong podía ser dura, una reina de hielo, una perra sin corazón como muchos le decían, pero
Felix la admiraba mucho, porque seguía manteniéndose firme en sus convicciones, en su lucha, sin
querer rendirse, aunque no hubiera nadie apoyándola desde el inicio.

-¿Has engordado? -le preguntó Hyunjin, mientras avanzaban entre las personas.

Se quejó por sus palabras, y sin poder evitarlo, mordió su hombro, escuchando su quejido.

Sonrió por el gusto, lamiéndole su cuello. Se sentía un poco asustado, aunque cómodo, suspirando
por el gusto de ser llevado por su alfa en brazos. Su omega se sentía feliz, muy feliz, y si su omega
era feliz, entonces él también lo era.

-No creo que pueda cargarte todo el viaje -le dijo Hyunjin mientras seguía a las personas, llamando
su atención-, soy un alfa débil.

-No débil... -murmuró Felix-, sólo... alfa especial.

Sintió a Hyunjin riéndose.

-¿Especial? ¿Eso es mejor?

-Para mí -besó su mejilla-. Alfa especial para omega especial.

Hyunjin permaneció en silencio varios segundos, avanzando a paso lento.

-Un omega revoltoso para un alfa puro, ¿eh? -preguntó Hyunjin.

Felix se rió, frotando su mejilla contra el cabello del mayor, y liberó feromonas de celo sin poder
evitarlo.

Hyunjin se tambaleó y la gente los miró, asustados.


194
Si no hubiera sido porque Seungmin se acercó a sostener a Hyunjin, habrían caído al suelo.

-Felix, no -pidió Hyunjin.

El omega gimoteó con disgusto.

-Te necesito... -reclamó-. Yo… me si-siento caliente y…

-No aquí -insistió Hyunjin-, no puedo tomarte aquí, Lixie.

-Esto es vergonzoso -se quejó Seungmin-, no quiero imaginarme las cosas asquerosas que hacen.

-¿Asquerosas? -resopló Hyunjin-. Ya verás cuando lo hagas con Chan o Jeongin, no van a salir de la
cama.

-¡Papá!

-¡Tío!

-Cuando Felix tuvo su celo conmigo y éramos jóvenes -prosiguió como si nada-, no salíamos de la
habitación, nos la pasábamos…

-¡Alfa! -balbuceó Felix, avergonzado.

Hyunjin suspiró.

-¿Se te bajó la calentura? -preguntó con voz grave.

-Malo -Hyunjin soltó un quejido al recibir un golpe-. Horrible -se revolvió, queriendo bajarse-.
¡Puedo… caminar…!

El alfa comenzó a pelear con Felix, gruñendo por el disgusto.

-No hagas esto más difícil -le dijo frustrado.

-Mamá, por favor... -pidió Seungmin.

-Minnie -el menor miró a Felix-, eres malo igual…. -soltó una protesta cuando el omega le pellizcó la
nariz-. Desafiándome… -el rostro del mayor se llenó de pena-. No he sido bueno. Buena madre. Lo
siento, Minnie.

-No digas esas cosas -regañó Seungmin-. No tuviste la oportunidad, mamá, pero no es tu culpa.
Nunca ha sido tu culpa -le dio un beso en la mejilla-. Vamos, cuando te sientas mejor, vas a poder
castigarme todo lo que quieras y no reclamaré nada.

-Siempre... -Felix le sonrió, titubeante-, siempre quise pegarte con la varilla, Minnie…

195
Jeongin comenzó a reírse sin control, mientras Chan se forzaba a ocultar su sonrisa. Seungmin
soltó un resoplido, negando con la cabeza, pero se calmó al ver a Felix más tranquilo ahora.

Incluso, media hora después, estaba dormido, importándole poco que Hyunjin estuviera con la
espalda adolorida por cargarlo.

-Podría cargarlo yo, tío Hyunjin -ofreció Chan-, soy más joven.

-Y una mierda -farfulló Hyunjin-, nadie tocará a mi bebé. Se lo permito a Seungmin sólo porque es
su hijo.

-No sabemos cuánto queda -apoyó Jeongin-, y realmente…

-¿FeiLike?

Hyunjin se detuvo cuando una voz desconocida habló, y Felix soltó un gruñido de disgusto,
parpadeando y enfocando su vista nublada por el sueño.

-¿MingHao…? -balbuceó medio perdido.

Sintió a Hyunjin tensándose bajo su agarre, pero Felix lo ignoró, sonriéndole al alfa frente a él.

-¡Baby MingHao! -canturreó Felix.

El alfa parecía realmente desconcertado, sin comprender la situación, y dio un paso. Sin embargo,
no avanzó más al escuchar el gruñido de Hyunjin y Seungmin. Jeongin soltó un resoplido mientras
Chan tosía, tratando de ocultar su risa.

-No -se quejó Felix, golpeando a Hyunjin en el hombro, para luego tirarle la oreja a Seungmin-.
MingHao amigo. No sean tontos.

-Amigo mis polainas... -murmuró Hyunjin, antes de que Felix volviera a golpearlo en la cabeza
¡Bueno, te bajas! -y lo soltó.

El chillido de Felix resonó en el lugar.

Hyunjin se arrepintió de aquello, por supuesto, minutos después al ir caminando entre rezongos,
mirando a MingHao cargar con un somnoliento Felix en su espalda. Seungmin no dejaba de mirar
la espalda de su mamá, en tanto Jeongin trataba de relajarlo, sosteniéndolo de los hombros y
Chan silbaba.

-¿Así que te encontraste con tu alfa, FeiLike? -preguntó MingHao en chino.

Felix soltó un ruido en señal de asentimiento.

-Sí -contestó el omega-. Lo siento, baby MingHao -agregó con vergüenza-, tú y yo…

196
-¿Por qué lo lamentas? -el alfa se rió-. Bueno, sí, me sentía atraído por ti y realmente me gustas
mucho, FeiLike, pero está bien -MingHao se veía relajado-. Te ves mejor que nunca y eso es lo
importante, ¿no es así? Podré superarlo.

El omega afirmó, aunque no parecía demasiado convencido, recordando los ojos de Kun sobre él,
sus labios sobre los suyos en un beso dulce, y se sintió desgraciado por todo eso.

-¿Cómo está... XuanYi? -preguntó para cambiar de tema.

-Se marchó antes -le dijo con voz suave-, nosotros somos la última tanda, ¿no es así? La está
cuidando Jihoon,

-Jihoon es bonito -dijo Felix de pronto-. Bonito omega para bonito alfa -le pellizcó la mejilla y
MingHao volvió a reír.

-Ah, FeiLike, ¿no eres adorable?

Hyunjin parecía dispuesto a intervenir, pero en ese momento MingHao se detuvo junto al resto de
las personas. Bastó una mirada para saber que llegaron, todo el mundo subiendo por los
escalones según las indicaciones, sin apuro para no provocar alguna estampida a pesar de los
evidentes nervios.

-Creo poder llevar a Felix por el resto del camino -dijo Hyunjin de pronto, con voz casual.

MingHao miró al alfa con una expresión de diversión.

-¿Sí? No me molesta seguir cargándolo -contestó como si nada.

Chan decidió intervenir al notar como su tío parecía dispuesto a decir algo grosero.

-Venga, tío, le hará bien que su espalda descanse -dijo, sonriendo.

Hyunjin lo miró sin expresión.

-O suelta a Felix, o le romperé la carita de niño bueno que tiene -contestó con calma.

-Debería dejar a tío Felix -se apresuró a decir.

MingHao volvió a reírse, divertido, y con cuidado dejó a Felix de pie, Seungmin adelantándose para
sostenerlo.

Poca gente estaba quedando ahora, el resto subiendo sin mirar atrás.

Felix bostezó.

-Tengo sueño -dijo, frotando sus ojos.

197
-FeiLike -dijo MingHao-, no deberías sonreír tanto, ¿sabes? Así enamorarás a todo el mundo -Felix
lo miró, parpadeando, y el alfa le pellizcó la nariz, causando que la arrugara-. Nos vemos por ahí,
¿está bien?

-MingHao bueno -aprobó Felix abrazándolo, ignorando el gruñido de Hyunjin.

Minutos después el alfa subió las escaleras, y Hyunjin no tardó en acercarse a Felix, abrazándolo y
frotando su mejilla contra el cuello del omega con expresión enfurruñada.

-Ahora hueles a ese alfa -se quejó con fastidio.

-MingHao huele bien -dijo Felix como si nada, pero borró su sonrisa, mirando hacia el interior del
túnel-. Subir -señaló a los menores-. Vayan primero.

-Pero mamá...

Felix no le dio tiempo para que Seungmin reclamara, dándole un golpe en la nuca.

-Suban -ordenó con voz seria.

Chan le tomó la mano a Seungmin, tirando de él, y Seungmin no tardó en agarrar a Jeongin para
que le siguiera.

-Eres muy celoso -le dijo Felix a Hyunjin, mientras se acomodaba en su espalda, y el alfa soltó un
resoplido-. Yo te amo a ti. Omega ama a Alfa. Felix ama a Hyunjin.

-Y yo te amo a ti -contestó Hyunjin, sin duda alguna-, es sólo que tengo miedo de perderte, Lixie.

-No -Felix cerró sus ojos-, mi corazón, mi alma, todo de mí, te pertenece -el omega soltó un gruñido
bajo-, así como tú eres mío, de nadie más.

-Eres increíble -suspiró Hyunjin, subiendo las escaleras.

Felix parecía dispuesto a protestar, sin embargo, cuando Hyunjin subió otro escalón empezaron a
escuchar disparos seguido del ruido de un motor, sonidos provenientes por donde habían llegado.

Todo se volvió un caos repentino cuando una camioneta se acercaba a toda velocidad por el túnel
en el que vinieron y Felix soltó un jadeo de miedo contra su oído. El instinto de Hyunjin demandó
seguir subiendo para poner a salvo a su omega, pero cuando dio dos pasos, Felix gritó:

-¡No, espera! -Felix se revolvió en sus brazos, obligándolo a soltarlo.

-¡Lixie, estás en celo! -regañó.

La camioneta se detuvo de golpe y Kun bajó con expresión urgente.

-¡Víctor! -gritó con voz desgastada.

198
No fue necesario que dijera otra cosa, porque Felix entendió enseguida, volteándose para mirar a
los sorprendidos alfas, betas y omegas que estaban habilitados para llevar armas.

-¿Qué mierda esperan? -dijo, enfurecido- ¡Necesito que cubran a Kun!

Hyunjin se sobresaltó cuando Felix gritó con tono potente hacia las personas, que no dudaron en
comenzar a bajar con apuro. Le ordenaban a la gente que siguiera subiendo y se apresuraran, y el
alfa contempló, atónito y sorprendido a Felix tambalearse, todavía en celo. Sin embargo, luchaba
contra su instinto, bajando las escaleras para acercarse a Kun, que estaba abriendo las puertas
traseras y…

-Mierda -jadeó Felix, cuando una ensangrentada HanDong se derrumbó sobre el suelo.

-¡Necesito un médico, urgente, que esté listo arriba! -gritó Kun, levantando a HanDong con cuidado,
la omega jadeando por el dolor.

-Estoy... bien... -gimió la mujer-, la ba-bala en el muslo no… no me hará mucho… -HanDong observó
a Felix, con el rostro desfigurado por el sufrimiento-. YiRen necesita…

HanDong soltó otro gemido de dolor cuando Hyunjin apareció detrás de Felix, bastando sólo una
mirada para que Kun acomodara a HanDong en los brazos de Hyunjin.

El alfa miró a Felix, apretando sus dientes.

-Haz lo tuyo y luego subes a buscarme -le dijo Hyunjin con voz suave.

Felix quiso llorar por lo que estaba haciendo Hyunjin, por no llevárselo de allí, por parecer respetar
el lugar que se ganó en ese grupo, y le dio un beso rápido en los labios.

-No dejes que Seungmin enloquezca -le pidió, y Hyunjin asintió antes de girarse y correr con
HanDong en brazos.

Al voltearse palideció al observar a Kun sacando de los asientos traseros a una sollozante,
ensangrentada y herida YiRen.

-Tranquila, tranquila -murmuraba Kun, mientras Felix se apresuraba a quitarse la chaqueta,


presionando la prenda contra el estómago de YiRen, tratando de detener el sangrado.

La chica lloró con fuerza.

-Fei. FeiLike.. -sollozó con sus labios ensangrentados.

-Yi, Yi, estoy aquí -dijo Felix tratando de no ceder al pánico, fingiendo no escuchar los gritos, los
disparos repentinos-, vamos a conseguirte un doctor y todo estará bien, ¿te parece? Necesito que...
que seas fuerte un poquito más, sólo unos minutos.

-No quiero... No quiero morir... -jadeó YiRen, antes de gritar por el dolor cuando Kun la levantó entre
sus brazos.
199
-No vas a morir -le prometió Felix, apretando su mano.

-Necesito que te hagas cargo -gruñó Kun-, debo llevarla arriba con un médico o seguirá perdiendo
sangre.

-Pero…

-Confío en ti -dijo Kun con tono serio-, a ti te confiaría mi vida, Felix.

Sus labios temblaron con fuerza, pero no pudo decir nada porque Kun se giró y marchó de allí.

Dios. Dios…

Las decisiones nunca pasaron por él, porque HanDong era quién sola proponer las soluciones y, si
ella no llegaba a estar, entonces Kun era el segundo al mando. Y dejarlo con ese peso sobre los
hombros en una situación tan crítica.

Pero Felix sabía lo que debía hacer cuando se volteó y escuchó todos los disparos, los gritos.

Sólo necesitaba-

-Feilike.

Observó al recién llegado y no pudo evitar sonreír por el alivio, tomando el arma que YiXing le
tendía sin duda alguna.

-Me encontré con Kun mientras bajaba -le dijo YiXing-, ¿cuál es la orden?

Felix miró hacia el túnel, hacia las luces moviéndose a lo lejos, indicando que los soldados del
gobierno se estaban acercando, y mordió su labio inferior.

Si ellos llegaban, entonces estarían jodidos. La dificultad de estar instalados en la Villa Imperial era
que estaban en la superficie, los ataques directos serían más seguidos e inevitables, estaban a la
vista de todos, pero volver a los túneles sería ahora imposible. Y no podía permitir que tuvieran
aquella entrada por ese lugar.

Endureció su mirada.

-Vamos a volar esto, YiXing -le dijo con voz seria.

YiXing soltó una carcajada.

-Me lo imaginé, así que Boohan ya viene para aquí.

No podía dudar, no podía demostrar inseguridad en ese instante.

200
Minutos después el beta apareció cargando un bolso, jadeando por el cansancio, pero con
expresión decidida.

-Supongo que estás C-4 no son para decorar el túnel -aventuró, mientras se arrodillaba en el suelo,
abriendo el bolso sin que fuera necesario decirlo y mostró varios explosivos que robaron de los
cuarteles militares cuando los asaltaron, semanas atrás-. Podría haber muertos, FeiLike -le
advirtió.

Felix lo sabía. Lo tenía claro desde que se metió en todo ese embrollo, porque no podía soportar
no hacer nada, porque odiaba la posición que se le fue impuesta, y quería luchar contra todas
aquellas injusticias que tanto daño provocaban a las personas que amaba.

¿Y qué rebelión efectiva en el mundo, pensó amargamente, se hizo con paz y flores?

-Hazlo -ordenó, apretando su mandíbula.

No fue necesario que se lo dijera otra vez: Boohan activó los explosivos C-4, aprovechando que lo
estaban cubriendo, y se dedicó a dejar los pequeños dispositivos en zonas estratégicas para que
así las consecuencias fueran más grandes. Para que así todo ese lugar se derrumbara y quedara
inhabilitado.

El último lo acomodó bajo la camioneta, apurándose en volver.

Felix se dio cuenta de que los militares se estaban acercando.

-¡No quedan municiones! -gritó LuHan, que estaba a cargo de dirigir a los guerrilleros que tenían.

Felix chistó, volteándose hacia Boohan, que sacaba el detonador del bolso.

-Vamos -ordenó, antes de levantar la voz-. ¡Retírense, ahora!

No hizo falta que lo repitiera para que sus amigos se giraran y comenzaran a correr hacia las
escaleras, subiendo sin mirar hacia atrás, tratando de no voltearse. Tratando de no mirar hacia los
amigos que pudieron haber muerto, porque sabía que le iba a costar seguir adelante.

Se sobresaltó cuando una bala rozó su cuerpo, pero no se detuvo, e incluso YiXing le tomó la mano
para apurarlo, tirando de él.

Jadeó cuando olisqueó el aire puro, las estrellas brillando en el cielo, y se volteó.

-¡Cierren las puertas! -gritó hacia MeiQi, que tiró hacia abajo el portón de metal que cubría la
entrada de la estación de trenes-. ¡Aléjense, ahora! -todo el mundo le obedeció, corriendo lejos de
allí-. ¡Boohan!

Su amigo activó el detonador y el suelo pareció sacudirse de pronto como si estuviera temblando,
escuchándose ruidos sordos provenientes del suelo, todo el mundo cayendo al suelo, y Felix se
agachó cuando la puerta que protegía la estación se sacudió y soltó de forma repentina,
destrozándose, humo y fuego envolviendo el aire en segundos.
201
YiXing lo cubrió con su cuerpo cuando más ruidos retumbaron, la tierra de pronto abriéndose,
grietas abriéndose e indicando que los túneles se estaban derrumbando, aplastando todo a su
paso.

Levantó la vista y, de pronto, se vio envuelto en unos conocidos brazos.

-¿Estás bien? -le murmuró Hyunjin agarrándolo de las mejillas, sus preocupados ojos sobre él.

Asintió, titubeante, pero antes de decir algo otro cuerpo lo abrazó de golpe y Seungmin comenzó a
lloriquear contra su hombro.

-No hagas eso otra vez -le pidió Seungmin con la voz rota-, me preocupa y no puedo ayudarte,
mamá. No lo hagas, por favor.

Felix tosió, devolviéndole el abrazo con cariño, frotando su mejilla contra el cabello del menor, y se
enderezó con cansancio.

-Lo hiciste bien.

Se volteó, encontrándose con los agotados ojos de Kun.

-¿HanDong? -preguntó con miedo-. ¿YiRen?

El alfa humedeció sus labios.

-HanDong está bien -contestó-, YiRen perdió demasiada sangre.. -hizo una pequeña pausa-, pero
estará bien.

Casi se puso a llorar de alivio, pero sólo abrazó Seungmin otra vez, tratando de concentrarse en
esa sensación para no dar paso a la terrible, horrible culpa de que ahora debía cargar con muertes
sobre sus hombros por sus decisiones.

Decisiones de las que no se arrepentía, pero no disminuían en nada la culpa.

202
CAP 15.
Hyunjin sabía que Felix iba a golpearlo, así que se adelantó y lo empujó contra el suelo, gruñéndole
juguetonamente para mantenerlo a raya, y el omega soltó un jadeo de disgusto, luchando para
soltarse.

Pero Felix volvía a estar dominado por esa otra parte irracional, así que estaba un poco más débil,
lo suficiente como para vencerlo en aquella jugada de mordidas.

-Debería ser tu último día -le dijo Hyunjin, acomodándose entre las piernas del menor-, y has estado
arisco y gruñón, Lixie.

Felix dejó salir ahora un gemido de placer cuando el alfa se adentró en su interior, arqueando su
espalda mientras sus manos recién libres se deslizaron por la espalda del mayor, temblando por
las sensaciones que le recorrieron.

El omega humedeció sus labios, jadeando, sintiendo los labios de Hyunjin en su cuello, chupando,
besando, mordiendo…

Bueno, ¿cómo habían acabado así?

Felix no podía recordarlo bien. Sólo sabía que cuando el peligro pasó, con Seungmin en sus brazos,
Iloriqueando para no soltarlo, de pronto quería vomitar y Hyunjin lo sostuvo para que no cayera al
suelo. Antes de darse cuenta, estaba mareado, gruñéndole por el disgusto, el omega otra vez
dominándolo, y necesitaba desesperadamente al alfa acariciándolo, besándolo, tomándolo.

Tuvieron que habilitar un cuarto de urgencia para que terminara su celo allí, y ahora Hyunjin estaba
aprovechándose de él.

Tonto, tonto alfa…

Hyunjin le embistió y jadeó, los labios del alfa sobre los suyos en uno de esos besos que tanto le
gustaban: devoradores, húmedos, una lucha por el control entre los dos.

Por otro lado, Hyunjin apenas cabía en sí por la felicidad que estaba sintiendo mientras movía sus
caderas, empujando contra el ano de Felix salvajemente. Oía los gemidos sonoros del omega a su
oído, y sus dientes se deslizaron por su cuello, sintiendo escalofríos en tanto lo sostenía de la
cintura.

Tenerlo entre sus brazos, hecho un desastre, como lo tuvo tiempo atrás, hacía que se sintiera feliz
y completo y lleno de una infinita alegría, que hasta podría comenzar a cantar.

Bueno, quizás no tanto, pero la intención era lo que valía.

Mordió en su marca, su enlace vibrando, y hasta casi podía sentir a su alfa moviendo la cola en su
interior, dando vueltas por la emoción cuando comenzó a anudar en el interior del omega.

203
-Uh... uh... te... a-amo… -gimió Felix, corriéndose entre sus pechos, temblando por el orgasmo y con
sus ojos llenos de lágrimas por las sensaciones placenteras que recorrían su cuerpo.

Hyunjin gruñó contra su cuello, satisfecho, y observó el rostro sudoroso y agotado de Felix. Antes
de darse cuenta, comenzó a llenarle la cara de besos, causando que comenzara a protestar.

-¡Bas... ta...! -chilló Felix.

-Te amo -le murmuró Hyunjin entre besos-, te amo. te amo.

Y, aun así, esos te amo se sentían insuficientes para lo que verdaderamente sentía por el omega.
Se sentían pequeños, no abarcables para los sentimientos que tenía por Felix, pero no sabía qué
otra palabra usar para explicárselo mejor. Para decirle que él era una parte fundamental de su vida,
de su cuerpo, de su alma, y Felix era como el oxígeno para él. Para poder estar bien.

Nunca se lo diría porque no quería hacerlo sentir culpable, porque deseaba ahogar todos esos
años, pero estar alejado de Felix provocó que una parte suya estuviera muerta. Su alfa interior se
sentía herido, destrozado, muerto, y cada día era un verdadero suplicio, un sufrimiento eterno,
rogando para que acabara pronto y despertara con Felix a su lado.

Era un muerto en vida, con el corazón destrozado en miles de pedazos, su alma rota por completo,
su enlace casi extinto, y lo único que lo mantenía con vida, que no le hacía perder la razón, era
saber que Felix conservaba su marca todavía. Que, al otro lado del enlace, Felix seguía vivo y
latente.

Y cuando lo tuvo en brazos, ahora que lo miraba con el rostro colorado, jadeante por el sexo, con el
cabello desordenado, sus labios hinchados por los besos, sólo podía pensar en que valió la pena.

Aunque hubiera dolido, aunque hubieran pasado catorce años, valió la pena cruzar la puerta que
separaba su casa de la de Felix y verlo arreglando el jardín, tan joven, tan lleno de vida, con un
pequeño Seungmin a su lado, y decidir que quería a ese chico como omega.

Cada maldito segundo a su lado valió la pena. Felix humedeció sus labios, y Hyunjin se vio tentado
de volver a besarlo y comenzar con las embestidas otra vez. Después de todo, todavía no salía de
su interior.

-Es... estoy pega... joso... -se quejó Felix, pero no hizo amago de alejarlo.

-Puedo llevarte a la ducha y... y nos bañamos juntos -propuso Hyunjin, jadeante.

-No -Felix le besó la mejilla-. Pri... primero debes darme un bebé -los ojos del omega brillaron-. Un
bebé, un bebé…

-Lix-ah…

-Un bebé... -insistió Felix, tarareando-, un bebé, un bebé.

204
Hyunjin suspiró, repartiendo pequeños besos por el cuello del omega, escuchándolo murmurar en
voz baja que quería un cachorro de los dos, y pensó que, si el omega estuviera en sus plenas
facultades, no estaría diciendo eso tan ligeramente, como si fuera tan fácil.

Como si no existiera la posibilidad de que ellos dos no fueran compatibles en ese aspecto.

Y Hyunjin no iba a ser tan idiota como para decírselo cuando estaba inducido en celo, porque era
consciente de que aquello podría herir al omega, estando más sensible que de costumbre, así que
se dedicó sólo a volver a besarlo, moviéndose otra vez y escuchando su suspiro de placer.

Después de todo, tenía que aprovechar ese celo. porque sabía que cuando Felix saliera de él, era
muy posible que no tuvieran tiempo para los dos.

Oyó el gemido del omega y sonrió antes de comenzar con sus embestidas.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin se sentó en la fuente que estaba en el patio del palacio imperial, mirando hacia el
enorme edificio que estaba sirviendo como refugio, y marcó un número en su celular.

Luego de unos timbres, contestaron.

-¿Oppa? -preguntó la dulce voz de Yongsun.

-Hola, princesa -saludó Seungmin, sintiendo algo de alivio al escuchar a su hermana al otro lado de
la línea-, ¿estás enojada?

Hubo un pequeño silencio.

-Te extraño, oppa -dijo Yongsun con tono lastimoso-, a ti y a papá. ¿Cuándo van a volver?

Seungmin mordió su labio inferior, sin saber exactamente qué decirle, porque no estaba seguro de
nada en ese momento. Sabía que no quería alejarse de su mamá, sin embargo, también era
consciente de que no podía dejar a Yongsun a la deriva. Dejarla abandonada.

Rascó su nuca.

-Pronto -fue lo único que dijo-, ¿cómo han estado las cosas allí? ¿Te llevas bien con Soojin?

-Han estado bien -dijo Yongsun-, tío Jisung y tío Minho me tratan bien, son amables y cariñosos -un
instante sin decir nada-. Oppa, ayer mamá fue a retirarme del colegio.

Sintió su estómago contraerse por la situación, tragando saliva, recordando la mirada de Chaewon
sobre él y su toque cariñoso sobre su cabello.

-¿Te trató bien, Yongsun?

205
Sí, el toque cariñoso cuando vio que era alfa. Antes Chaewon le trataba bien, por supuesto, pero no
lo tomaba mucho en cuenta creyendo que sería omega, mimando a Yongsun, esperando que ella
fuera alfa. Pero cuando no fue así, su hermanita menor perdió privilegios, perdió atención, y él
ganó todo eso. Los nuevos cariños se sentían bien, por supuesto. Sin embargo, no podía evitar
sentirse culpable cuando Chaewon dejó de mirar dos veces a su propia hija en beneficio de él.

-Sí, oppa -afirmó Yongsun-. Fue a retirarme antes de clases y me llevó a comer helado -su voz
tembló-. Dijo que… que si te convencía de volver, que si volvías con papá y volvíamos a ser una
familia, ella sería… sería buena conmigo y podríamos comenzar de nuevo. Dijo que... que si lo
hacían, entonces la abuela no tendría que ser mala otra vez -Yongsun rompió a llorar.

Seungmin apretó su mandíbula, sintiendo odio por no ser capaz de estar al lado de su hermanita
menor para protegerla, y sólo la escuchó llorar al otro lado de la línea.

-No te harán daño -prometió-, si lo hacen, Yongsun, haré que paguen por ello -tomó aire-. Aléjate de
mamá, ¿vale? Ella no está bien. Necesita ayuda.

-Está bien, Seungminie…

-Y no olvides que te quiero, princesa -agregó-. Prometo llamarte más seguido. Cuídate mucho,
Yongsun.

-También te quiero, oppa.

Cortó la llamada, agotado, pensando en la difícil situación en la que se encontraba, y levantó la


vista. Observó el cielo estrellado, pensando en entrar e ir a las habitaciones que funcionaban como
cuartos, donde de seguro encontraría a Jeongin y Chan durmiendo. Sabía que podía dormir
entremedio de ellos dos, pero no sentía muchas ganas de estar allí en ese instante.

-Minnie.

Se sobresaltó al escuchar la suave voz de Felix, y se giró, encontrándoselo de pie detrás de él,
envuelto en una bata, con el cabello revuelto y ojos medio dormidos.

-¿Qué estás haciendo? -preguntó Seungmin, poniéndose de pie-. Deberías estar con papá, mamá.
Estás en celo.

Felix hizo un gesto de relajo.

-El celo está pasando -comentó Felix-, y necesitaba salir un poco. Hyunjin está durmiendo como un
muerto, nunca podía despertarlo enseguida luego del sexo.

-¡Mamá! -se quejó Seungmin avergonzado, escuchando la risa escandalosa de Felix-. De verdad,
esos detalles…

-Ah, ¿no es mi misión hacerte sentir incómodo? -Felix trató de calmarse, apretándole un moflete-.
Tus mejillitas siguen tan rechonchas como siempre, bebé -la voz del omega se tornó algo triste y,
206
de pronto, Seungmin se sintió terriblemente culpable por la forma en la que actuó las últimas
horas.

Tomó la mano de Felix, sentándose otra vez en la cerámica de la fuente y Felix no tardó en
seguirlo, ubicándose a su lado.

Seungmin mordió su labio inferior antes de volver a hablar, con la voz temblorosa:

-No sabía de ti -Felix le miró, confundido, y quiso romper a llorar-. Yo no… Yo no sabía que tú eres
mi mamá hasta hace unos meses.

Felix abrió su boca, pero no salió sonido de ella.

-Tus cartas... -cerró sus ojos un momento-, ma... tía Chaewon me las entregó cuando… cuando me
enteré de la verdad, no antes -le dio un apretón en la mano-. No te conocía. No sabía quién eras.
Para mí tú... tú no existías, mamá.

Pudo sentir el momento exacto en el que el corazón de Felix pareció romperse ante sus palabras,
viendo cómo su mirada se tornaba destrozada y sus labios temblaban, como si quisiera romper a
llorar.

-Pero… Hyunjin…

-Abuela y tía Chaewon lo obligaron a no decir nada -defendió Seungmin-, él me dijo que quería
decirme, pero no… no lo dejaron hacerlo.

-Y tú…

-Me enteré porque me encontré con Chan y él... él preguntó por ti -tragó saliva-, entonces los
escuché discutir y tenía que averiguar quién eras, así que... que revisé las cosas de papá y descubrí
todo. Lo siento, mamá, lo siento.

Felix comenzó a llorar en silencio, sorbiendo por su nariz, y Seungmin lo abrazó por el cuello,
acurrucándose contra su pecho. Escuchaba sus hipidos, los hombros del omega sacudiéndose por
el llanto.

-Eso significa que... que estos catorce años...

-Lamento todo -siguió disculpándose Seungmin-, no quiero que pienses que te odiaba, si yo
hubiera sabido habría... te habría contestado, no habría dejado que le… le escribieras a la nada.

Felix no dijo cosa alguna, siguió sollozando en su hombro, temblando por el dolor de las palabras
de Seungmin, pensando en todo ese tiempo perdido. En todos los pensamientos que tuvo a lo
largo de los años, siempre creyó que Seungmin no respondió porque lo odiaba, no quería saber
nada de él, lo detestaba por abandonarlo, pero…

Pero fue todo una farsa. Seungmin no sabía de él. Creyó todo ese tiempo que Chaewon.

207
-¿Ella... ella te trataba bien...? -preguntó entre jadeos, sin levantar la vista.

-Tía Chaewon… -Seungmin hizo una pausa-, me trató como un hijo todos estos años, mamá, y
decía quererme -le dio un beso en la coronilla al escucharlo hipar-, pero yo no me sentía bien. No
me sentía cómodo. Había cosas que... -apretó sus labios un segundo-. Papá siempre decía que yo
era demasiado… demasiado callado, demasiado frío y que antes no era así, que cuando bebé me
reía mucho, pero tía Chaewon le corregía diciendo que lloraba. Que yo lloraba mucho.

-No puedes decirme eso -sollozó Felix con la voz rota-, no puedes ser... ser tan llorón como yo,
Minnie.

Soltó una risa entrecortada, acariciándole el cabello al mayor, sintiendo como ahora se calmaba de
a poco, y rozó su mejilla, quitando el rastro de lágrimas de ellas.

-Lamento todo, mami -le dijo con tono arrullador-, lamento ser un mal hijo y ser grosero y poco
comprensivo y no hacerte caso, pero… -le besó la mejilla-, pero cuando supe la verdad me sentí
traicionado, pero feliz también porque algo pareció encajar en mí… -Felix sonrió temblorosamente-.
Por eso no quiero dejarte, mamá, porque… porque si regreso allá, tengo miedo de no poder verte
otra vez. Quiero estar contigo para siempre.

El mayor asintió todavía con lágrimas en las mejillas, sorbiendo por su nariz, para después
pellizcarle un moflete.

-No puedo creer que tenga un hijo tan... tan malcriado -dijo Felix, haciendo que el menor formara
un puchero-. Eres mi bebito, Seungmin, siempre serás mi bebito, aunque creas ser un mal hijo.

Seungmin se rió, dejando que su mamá le llenara el rostro de besos pequeños, su alfa
revoloteando por el gusto de estar envuelto en un ambiente de amor materno que no estaba
acostumbrado a sentir. Porque se sentía bien que alguien le quisiera a pesar de todo y no dudara
en mimarlo.

-¿Lixie? ¿Minnie?

Se separaron unos centímetros, encontrándose con un somnoliento Hyunjin de pie detrás de ellos,
frotando sus ojos para tratar de despejarse un poco, y Seungmin hizo una mueca al verlo sólo con
la ropa interior.

-Papá, ¿por qué estás desnudo? Esto es incómodo -murmuró Seungmin, cubriendo sus ojos.

Hyunjin se encogió de hombros, indiferente.

-Ah, tu padre siempre fue un desvergonzado -dijo Felix, poniéndose de pie y sonriendo de forma
radiante-. Cuando podía, siempre agarraba su celular y nos grababa mientras nos acostábamos
diciendo que-

-¡Mamá! -gritó Seungmin, desesperado.

208
Felix se rió, encantado, antes de soltar un sonido de placer al sentir los brazos de Hyunjin
agarrándolo de la cintura, apoyando su mejilla en la cabeza del omega.

-Volvamos a la cama -rezongó Hyunjin, frotando su rostro contra el cabello-, la cama se siente
vacía y fría sin ti.

Felix volvió a reírse, devolviéndole el abrazo por el cuello. Le besó la mejilla a Hyunjin, que soltó un
suspiro de felicidad y, a pesar de lo incómodo que se sentía Seungmin ante la escena, podía
apreciar que su papá estaba sonriendo como nunca antes lo hizo. Con Chaewon jamás sonrió. Y
con ellos. Hubo sonrisas, pero ¿de felicidad?

No, nunca antes lo vio tan contento y feliz en esos años.

-Al parecer Seungmin no es el único malcriado -dijo Felix, sonriendo cuando Hyunjin le sonrió-, tú
eres mi otro bebito.

-¿Puedo sacar leche de tus pech-?

-¡Bueno, me voy a dormir! -Seungmin se puso de pie, decidido a no seguir escuchando aquella
conversación que parecía destinada a subir de tono.

No, escuchar a sus padres hablar sobre el sexo estaba definitivamente fuera de sus planes.

Se despidió de los mayores, entrando al pasillo más próximo para buscar los cuartos que servían
como dormitorios, y minutos después entró al lugar donde sabía que estarían Jeongin y Chan.

Jeongin estaba durmiendo, acurrucado contra Chan, pero el alfa estaba despierto, arropando al
omega en su regazo.

-¿Te sientes mejor? -preguntó Chan en voz baja.

Seungmin observó al omega, acariciándole el cabello y escuchando el ruido de gusto que hacía
con su garganta.

-Lamento haberme portado tan mal -se disculpó-, no entiendo cómo pueden seguir queriéndome.

Chan se acomodó, haciéndole un pequeño espacio, y Seungmin se sentó a su lado. Dejó que Chan
le acariciara la mejilla.

-Te entendemos de alguna forma, Seungminnie -contestó Chan con voz seria-, recordamos muy
poco de esos últimos días, pero lo poco que tenemos en mente, es un niño muy triste y llorón
-Seungmin dejó que los labios del alfa acariciaran su nuca-. Estabas demasiado enojado cuando
tío Lix te dejó y creo que, si es posible, odiabas a todo el mundo. Eras realmente una bolita de odio
y llanto.

Seungmin soltó un quejido de disgusto, escuchando la risa suave de Chan, y levantó su cabeza, el
alfa observándolo con una profundidad que lo estremeció.

209
Antes de darse cuenta lo estaba besando en los labios, la boca cálida del alfa acoplándose a la
suya con naturalidad, y a pesar de que una parte de su instinto se quejó por el beso, la ignoró
porque se sentía demasiado bien. Que Chan le besara de esa forma se sentía correcto.

Se alejó unos milímetros, respirando contra el rostro del alfa.

-Eso no justifica mis acciones -murmuró en voz baja.

Chan humedeció sus labios, sin dejar de mirarlo.

-Tendrás que pedirle disculpas a Jeongin -le dijo-, él ha sido el más herido por todo esto. No te lo
dirá jamás porque se cree un adulto fuerte e independiente del resto, pero por dentro no es más
que un bebé grande -Chan se rió, encantado-. ¿No es un lindo bebé?

Seungmin miró a Jeongin durmiendo con la boca abierta y un hilo de saliva escurriendo de sus
labios.

Se rió, sacudiendo la cabeza.

-Le pediré disculpas mañana -aceptó Seungmin, feliz-. Ahora, abrázame y déjame dormir.

Chan le pellizcó la mejilla, asintiendo, y lo acurrucó a su lado. Pronto, ambos estuvieron durmiendo,
cálidos por el toque de sus pieles y cómodos con la presencia del otro.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-Me gustan tus curvas.

Felix abrió los ojos, sintiendo las manos de Hyunjin agarrándolo de la cintura, y los labios del alfa
rozaron su nalga derecha en un toque suave que envió cosquillas por su cuerpo. Estaba boca
abajo sobre la cama, así que la posición no le era incómoda, y su omega interior suspiró de
felicidad ante los roces delicados que Hyunjin le daba.

Estaba bien. Eso se sentía tan, tan bien.

Soltó una risa divertida cuando sintió una leve mordida y quiso voltearse, pero las manos de
Hyunjin se lo impidieron.

-Debemos levantarnos -dijo Felix con pocas ganas-. Mi celo acabó y necesito ir a ver a HanDong y
YiRen, Hyunjin.

-No -se quejó Hyunjin como un niño pequeño- vuelve a tu celo, Lix-ah -los labios de Hyunjin
comenzaron a besar su espalda, subiendo, subiendo, hasta que sintió el peso del alfa sobre su
cuerpo-. Nos podríamos quedar en la cama para siempre.

-Qué cosas dices, tonto -se rió Felix-, cómo podría…

210
-Sólo tienes que murmurar muchas veces alfa y bebés, y pedirme que te folle -le dijo al oído,
riéndose-, y yo no podría negarme, claro que no, porque si no me morderías.

-¡Eres terrible! -se quejó Felix con las mejillas tornadas de rojo, luchando para quitárselo de encima.

Los dos terminaron en el suelo, gruñéndose de forma juguetona, y Felix estaba sobre Hyunjin,
besándole el cuello con cariño.

-Lamento haber insistido tanto con el tema de los bebés -dijo entonces el omega, en medio del
silencio-, sé que eso te pone triste, Hyunjin.

El mayor cerró sus ojos un momento, sin querer negarlo porque estaría mintiendo vilmente, y
tratando también de controlarse para no ponerse a llorar, porque él realmente quería tener un bebé
con Felix.

-Podríamos hacernos exámenes -le dijo, acariciándole la nuca-, buscar alternativas, Lixie. Pero si
no es posible... -Felix lo miró, apenado-, podríamos adoptar. No te voy a amar menos por esto, mi
amor.

Felix asintió, sensible y triste, y se inclinó ahora, dándole un beso profundo, amoroso, dulce en los
labios. Casi podía derretirse por lo bien que se sentía todo en ese instante, aunque fuera sólo unos
minutos.

Una hora después salieron del cuarto, bañados y vestidos, y Felix se sentía mucho mejor que
nunca en la vida, en especial cuando le dio la mano a Hyunjin y el alfa se la tomó sin duda alguna,
sonriéndole complacido. Felix tuvo que pedir un par de indicaciones para poder llegar a la
habitación que habilitaron como enfermería y no terminar perdido por el enorme lugar.

-Tu chino suena natural -comentó Hyunjin, siguiéndolo-, ¿cómo aprendiste tan bien, Lixie?

Felix lo miró de reojo, un escalofrío repentino cruzando su cuerpo.

-La embajada coreana -dijo sin mirarlo-, cuando llegué fui a ella para... para orientarme -Hyunjin le
dio un apretón en la mano, alentándolo a continuar-. Escogí China porque Youngie pensó en
trasladarse aquí, así que compró un departamento semanas antes de morir, y cuando falleció,
quedó a mi nombre. Lo olvidé por completo, nunca tuvo mayor importancia para mí, pero cuando
necesitaba escapar, bueno... Pensé que sería una buena oportunidad.

Felix recordaba bien esos días: el dolor lacerante en su corazón, en su alma, sus ojos rojos e
hinchados por las lágrimas, la sensación de abandono tragándolo cada día un poco más. No sabía
bien cómo sobrevivió a eso, porque su único pensamiento durante esos días era el de morir.

Hyunjin le estaba observando con una expresión de pena y sufrimiento.

-Así que llegué aquí y fui a la embajada porque… porque a pesar de que contaba con algo de dinero
que te robé y ahorros de Youngie, iba a necesitar mantenerme. Ellos tenían un programa para
aprender chino gratuito y dijeron que me asignarían un pequeño bono por ser extranjero, hasta que
211
pudieran conseguirme trabajo. Me llamaron semanas después diciendo que… que, bueno, podía
trabajar en una biblioteca, que no podían ofrecerme nada más porque... porque, ya sabes, Hyunjin,
no terminé mis estudios.

Hyunjin lo sabía, lo tenía claro, después de todo, ¿no fue por eso que el omega le pidió ir a esas
clases nocturnas?

Imaginarse a Felix perdido, sin saber a dónde ir, tratando de hacer algo a pesar de que tenía todo
en contra, lo estremeció por completo. Hyunjin se aseguraría de que eso nunca más ocurriera. De
que Felix no volviera a sufrir de esa forma.

Felix se encogió de hombros, restándole importancia.

-Pude terminarlos después, una vez manejé bien el chino, me inscribí en una escuela y saqué mis
estudios secundarios, pero me quedé en la biblioteca porque ya me acostumbré -hizo una pequeña
pausa-. Allí conocí a Kun.

El alfa fue a ese lugar con su hermana menor, que tenía que leer un libro para el colegio, y la
acompañó para que no se llevara todos los textos del lugar, porque la chica era una lectora voraz.
En ese entonces Kun ya tenía una relación establecida con SiCheng, se casaron hace poco, pero el
alfa era alguien demasiado hogareño y cariñoso con su familia y, siempre que podía, salía con su
hermana menor para mimarla un montón.

Kun bromeó al verlo, diciendo que nunca vio a un omega con un rostro tan amargado, pero Felix no
lo tomó en cuenta al inicio.

Felix, durante esos años, se mantenía lo más lejos posible de todos los alfas que le rodeaban, para
que así no le dirigieran una segunda mirada.

Se detuvieron delante de las puertas de la enfermería, y Hyunjin quiso decirle algo, pero Felix le
pidió con los ojos que no lo hiciera, que podían mantener esa conversación después, así que
Hyunjin hizo caso a sus deseos.

El omega entró luego de llamar, entrando a un iluminado y amplio cuarto, con camillas en el suelo.
Habían algunas personas, como soldados que resultaron heridos durante el enfrentamiento, y al
final…

YiRen estaba pálida, demacrada, pero estable, y eso fue alivio suficiente para Felix.

Se acercó a su lado, arrodillándose porque no tenían camillas allí, y le tomó la mano dándole un
apretón. YiRen le sonrió de forma temblorosa, por lo que Felix le dio un beso en su frente.

-FeiLike -suspiró YiRen-, te ves muy hermoso hoy.

Se rió, acariciándole el cabello, soltando feromonas maternas para así relajarla un poco.

-Qué cosas dices, Yi -regañó-, siempre hemos dicho que la omega hermosa del grupo eres tú. Los
chicos babean por ti.
212
YiRen se rió levemente, sacudiendo su cabeza, y Felix le pellizcó la nariz con cariño.

-Bueno, descansa preciosa -le dijo, poniéndose de pie-, vendré a verte más tarde y a contarte
chistes.

-Por favor, no… -gimió YiRen.

Volvió a reírse, tomando la mano de Hyunjin, y tiró de él para avanzar un poco después de YiRen,
hacia otro cuarto pequeño y privado, donde estaba HanDong siendo revisada por JunHui y Kun. Su
torso se encontraba desnudo, sin prenda alguna, una venda cubriendo su hombro y pecho
izquierdo.

Felix no se inmutó ante la desnudez de HanDong, pero las mejillas de Hyunjin se tornaron rojas y
desvió la vista.

HanDong enarcó una ceja.

-Vaya, no he visto jamás a un alfa avergonzarse cuando ve a un omega desnudo -comentó


HanDong con voz débil.

Felix observó a Hyunjin, pero no percibió rastro de molestia o celos en sus ojos.

-Hyunjin se hace el fuerte, pero es un gatito en el fondo -respondió Felix con algo de diversión en
su tono.

El alfa dejó salir un bufido indignado, para después pellizcarle el trasero a Felix, escuchando su
chillido.

-Gatito al que le pides bebés -masculló.

El omega le dio un palmazo suave en la cabeza. HanDong soltó una risa, encantada, aunque
terminó por hacer una mueca cuando JunHui apretó el vendaje

-La herida en tu muslo no trajo tantas complicaciones como ésta -comentó el beta-, Hyunjin hizo
un buen trabajo en atenderte.

Hyunjin hizo una mueca.

-Lo habría hecho mejor si no estuviera tan desgastado.

-Desgastado en la cama y en tu oficio, Hyunjin -suspiró Felix.

-Soy un hombre viejo -se defendió Hyunjin.

-En realidad -dijo HanDong, interrumpiéndolos-, quería darte las gracias, Hwang Hyunjin -el alfa
miró a la mujer, que arreglaba su camisa, cubriéndose-, por haber ayudado a FeiLike y atenderme a
mí. No tenías por qué hacerlo.
213
Hyunjin no dejó de observar a HanDong, parpadeando por sus palabras. Estaba un poco
sorprendido porque la mujer le estuviera diciendo aquello de improviso, y después inclinó su
cabeza.

-Es mi trabajo -le dijo-, además... No podía dejar morir a la líder de este movimiento. No si no
quería que Lixie me asesinara.

HanDong se rió mientras Felix soltaba un bufido, empujando a Hyunjin.

-Bueno, no es por interrumpir este maravilloso momento -habló de pronto Kun bruscamente-, pero
¿no deberíamos hablar de lo que haremos a continuación?

Las risas desaparecieron y Felix miró a Kun, notando su mandíbula apretada y ojeras bajo el rostro.

Sabía que ambos tenían una conversación pendiente. Sabía que los dos tenían algo qué resolver,
sin embargo, no se veía capaz todavía de enfrentarlo. No, primero deseaba hablar con SiCheng y
luego con Kun, porque por muy frío que sonara aquello, él nunca le dio motivos a Kun para que
pensara en ellos como algo más.

Kun sabía que su corazón le pertenecía a Hyunjin, a nadie más.

Se volteó hacia Hyunjin y le dio un beso en los labios.

-¿Me esperas? -preguntó Felix.

Hyunjin pensó en decirle que podía acompañarlo si deseaba, pero por la mirada que el omega le
dirigió, supo que prefería enfrentar aquello solo, porque era algo que le pertenecía a él, a nadie
más. Felix era un líder allí, mientras que él... él debía respetar eso.

Asintió con calma.

-Buscaré a Seungmin -dijo-, tengo cuentas que arreglar con ese mocoso.

Felix abrió su boca para protestar, sin embargo, la cerró luego de unos segundos.

-No lo tires por la ventana, por favor -fue lo único que dijo.

-Haré lo posible -contestó Hyunjin, lacónico.

Una vez el alfa se marchó, volteó su vista hacia HanDong y Kun, que le esperaban con calma y
expresiones decididas.

-Muy bien -empezó a decir HanDong-, comencemos. Yo digo que deberíamos hacer explotar el
Congreso.

Felix sabía que HanDong no bromeaba.

214
CAP16.
N.A: China se divide actualmente en 23 provincias, 5 regiones autónomas y 4 municipios junto a 2
regiones administrativas especiales. Para efectos del fic decidí simplificarlo un poco más
estableciendo una división propia que no obedece a nada en especial, solamente se estableció para
no entrar a explicar geográficamente posiciones que no tienen demasiada incidencia en la historia.

No se incluyó Taiwan (República de China, no República Popular de China [prefiero no ahondar


demasiado en dicho conflicto y me fui por lo sencillo, no incluirla]) ni las 5 regiones autónomas:
Mongolia Interior, Zhuang de Guangxi, Hui de Ningxia, Uigur de Xinjiang ni el Tíbet para evitar
también ciertos conflictos por desconocer parte de la región.

Se dividió en 4, obedeciendo a la cantidad de municipios y que serán mencionados como capitals de


sus respectivos distritos: Distrito Tianjin (zona norte): Heilongjiang, Jilin, Liaoning, Hebei del Norte y
Tianjin (Hebei no se divide en dos pero por decisión propia lo hice). Distrito Pekín (norte/centro):
Hebei del sur, Shanxi, Shandong, Jiangsu, Anhui, Henan, Hubei y Pekín.

Distrito Chongqing (zona oeste): Sichuan, Shaanxi, Gansu, Qinghai, Yunnan, Guizhou y Chongqing.
Distrito Shanghái (zona sur): Zhejiang, Jiangxi, Hunan, Guangdong, Hainan, Fujian, Hong Kong,
Macao y Shanghái.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-¡Papá, papá, le voy a decir a mamá!

-Felix dijo que no te tirara por la ventana. No dijo nada sobre lanzarte por el balcón.

-¡Tío Hyunjin!

-Tú sigues, Jeongin. No confiaba ni en Seungmin ni en Chan porque son unos alfas idiotas
impulsivos, pero tú eres el omega, la voz de la razón.

-¡Papá!

Hyunjin suspiró, tirando de Seungmin hacia el interior del cuarto, alejándolo del balcón por el que
asomó su cabeza y parte de su torso cuando lo encontró. Seungmin golpeó el suelo con un
quejido, siendo ayudado rápidamente por Chan para enderezarse, en tanto Hyunjin limpiaba sus
manos.

-Vuelves a desobedecerme -le dijo en tono calmo-, y prometo raparte el pelo, Seungmin.

El menor le miró con horror.

-¡Eres horrible! -le gritó, asustado.

Hyunjin sonrió con burla.

215
-Sí, eso es lo que dice tu madre cuando no lo dejo correrse -contestó como si nada.

-¡Papá, eres lo peor!

-¡Eso es asqueroso, tío Hyunjin!

Se encogió de hombros, ignorando las protestas de los chicos frente a él, y de pronto su expresión
se tornó seria. Seungmin supo que lo que le diría a continuación sería importante, por lo que les
hizo un gesto a Jeongin y Chan, que se acercaron con rapidez.

-Felix tiene razón -dijo pausadamente- deberías volverte a Corea con Channie e Innie, Seungminnie.

Seungmin frunció el ceño con fastidio, cruzándose de brazos.

-No -dijo-, volveré sólo con mamá. Puedes devolverte tú si quieres -agregó, bufando-, pero yo no
pienso regresar sin él.

Hyunjin le contempló unos segundos.

-No le estás tomando el peso a tus acciones, Seungmin -le dijo-, quedarte aquí implica que algo
podría pasarte, y si eso ocurre, Felix quedaría destrozado -Hyunjin le dio un pequeño golpe en la
nuca-. Felix no puede perderte ahora que te ha recuperado.

Seungmin le miró con lástima, poniendo una expresión de cachorro apaleado para tratar de
conmover su corazón (aunque falló miserablemente, por supuesto).

-No me va a perder -replicó algo molesto-, puedo cuidarme solo, sobreprotegerme...

-Está en su naturaleza -le interrumpió Hyunjin, mirándolo con ojos entrecerrados-. Felix te ama más
que a su propia vida, Seungmin, lo sabes bien -suspiró, frotando su frente-. Esto podría alargarse
por meses y…

-No importa -dijo, dándole la espalda-. No me iré, no a menos que me metas en una maleta.

-No le des ideas, Seungmin -dijo Jeongin, al ver la mirada interesada repentina del mayor.

Hyunjin soltó un bufido, murmurando palabras incomprensibles por lo bajo. Terminó por asentir,
aunque seguía sin estar de acuerdo.

-Bien -dijo Hyunjin-, haré que Felix te regañe entonces.

Seungmin le sacó la lengua cuando Hyunjin le dio la espalda, marchándose mientras sacaba su
móvil para llamar a Yongsun, y cuando estuvo sin la presencia de su padre, dejó caer sus hombros.

Jeongin no tardó en acercarse, abrazándolo por el cuello sin importar si era unos centímetros más
alto que Seungmin, y el menor dejó que las hormonas dulces del omega lo tranquilizaran. Chan,
por su lado, los rodeó a ambos con sus brazos, gruñendo por lo bajo, y dejándolos impregnados
con su olor.
216
-Ustedes deberían devolverse -dijo Seungmin, llamando la atención de los otros chicos-. Los
arrastré hasta aquí y…

-Vinimos por decisión propia -le interrumpió Chan con voz ronca-, nos quedaremos contigo hasta
el final -miró a Jeongin de reojo-. Por otro lado…

-Tendré un celo la semana que viene -dijo Jeongin con las mejillas tornadas de rojo-, y quiero que
me marques -una pequeña pausa mientras tomaba la mano de Seungmin junto con la de Chan-.
Que los dos me marquen.

Seungmin sintió su garganta seca de pronto por imaginarse aquella perspectiva.

Su lado alfa pareció aprobar esa idea, ver a Jeongin en su etapa de celo mientras se acostaba con
él para morder su cuello segundos después, marcándolo como suyo. Pero también estaba esa otra
parte, ese alfa profundo arraigado en su interior que no quería compartirlo con nadie. Peor aún:
que no quería a un alfa tocándolo a él, sometiéndolo.

A Seungmin le gustaba Chan, eso era innegable. Le gustaba cuando lo miraba, cuando le hablaba
con esa atractiva voz que tenía, cuando sonreía, cuando lo sostenía. Pero a su alfa… No terminaba
por convencerlo.

Su lado alfa se negaba a ser dominado, a entregarse de esa forma a otro alfa.

Chan, a su lado, olisqueó su cuello y soltó un gruñido bajo.

-Vamos a pelear por el control -le dijo con voz grave-, tú y yo, Seungmin. Cuando llegue el celo de
Jeongin, los dos vamos a pelear por el control y el que pierda, va a ceder -hizo una pequeña
pausa-. Delta, así se les llama a un alfa que se somete a otro.

Seungmin lo miró, asintiendo, gruñendo en señal de respuesta, y Chan le dio un beso salvaje antes
de escuchar el reclamo de Jeongin.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

LuHan se inclinó sobre el mapa expuesto con una mirada calculadora, apuntando hacia Shanghái,
la capital del distrito colindante y principal lugar económico del país.

-YiXuan se hizo con el control de todo el distrito -dijo LuHan-, nos contactó esta mañana para dar
aviso de que Shanghái cayó en nuestras manos -movió sus dedos hacia el otro distrito,
Chongqing-. JieQiong logró hacerse con este distrito también hace dos días, y sabemos que en
Tianjin las cosas están en un punto crítico también, con Zhoumi presionando para tomar el poder
allí -LuHan suspiró-. Pero no sirve de nada si no podemos derribar el Gobierno Central, HanDong
-su voz hizo una pausa-. Tenemos que hacer que Ang renuncie, tomarlo preso… o asesinarlo -la voz
del omega se hizo un poco más baja-. Sabes que los alfas no van a rendirse a menos que les
demos un golpe duro en su orgullo, HanDong.

217
HanDong observó el mapa del país con expresión pensativa, desviando sus ojos hacia el mapa que
MeiQi extendía con ayuda de YiXing: era el plano de la ciudad.

-¿FeiLike? -preguntó HanDong con voz dulce, llamando su atención-. ¿Qué crees que debemos
hacer?

-Asesinarlo -dijo con rotundidad Felix-. No por darle un golpe a los alfas, sino porque es acabar con
el ciclo de dominancia que nos han impuesto -Felix endureció su voz-. Dejarlo vivo significaría que
algunos alfas querrían ponerlo en el poder más adelante. O renuncia… O nosotros nos haremos
cargo de él.

Se hizo una pequeña pausa, HanDong examinando ambos mapas.

-Comunícate con YiXuan y dile que movilice a su gente inmediatamente hacia aquí, haz lo mismo
con JieQiong. Vamos a bombardear el Congreso -dijo, apuntando al edificio central y principal
punto de organización política del país-, quiero verlo derribado en tres días. No vamos a seguir
alargando esto -una pequeña pausa-. ¿Ang ha solicitado ayuda extranjera?

-Apoyo a Rusia, Estados Unidos y Alemania contestó YukHei con el ceño fruncido-, pero se han
negado a cooperar -el beta sonrió con algo de diversión-. Están teniendo sus propios problemas…
con los omegas de sus países.

HanDong sonrió también, volviendo su atención al mapa.

-Mañana volveremos a reunirnos aquí para discutir los nuevos grupos de ataque -dijo HanDong,
con voz un poco cansada, y JunHui apareció para ayudarla a acostarse en la camilla. Eso fue señal
suficiente para hacer salir del cuarto a todo el mundo.

Felix se despidió de HanDong con un beso en la mejilla, entrando a la habitación que usaban como
enfermería, y se acercó a YiRen, que parecía mucho mejor ahora que descansó.

-¿Cómo fue todo? -preguntó YiRen media dormida, sedada para soportar el dolor.

El omega le peinó el cabello con amor para después acariciarle la mejilla, liberando feromonas
dulces que la hicieran dormir. Felix sabía que YiRen perdió a su madre omega luego de que su
padre la hubiera asesinado por irracionales celos, cuando tenía siete años, para después pasar a
un hogar de acogida donde fue abusada por los alfas dirigentes del lugar.

-Todo bien, Yi -dijo cariñosamente-, ¿por qué no duermes? Debes estar muy cansada.

-JunHui dice que deberé estar reposando mucho tiempo -gimoteó YiRen-, pero necesito estar de
pie antes para ayudarlos, FeiLike…

Felix le pellizcó la nariz.

-No, te quedarás a descansar -le dijo con seriedad-, no vamos a perderte, YiRen.

218
-Pero…

-Si me sigues rebatiendo, entonces voy a darte una tunda.

-Hazle caso, FeiLike cumple siempre sus promesas.

Felix se volteó cuando SiCheng habló detrás de él.

YiRen soltó un quejido de protesta.

-Son lo peor -dijo enfurruñada, cerrando sus ojos para dormir.

Felix suspiró, dándole un beso, despidiéndose en voz baja de la chica para voltearse y chocar con
la mirada de SiCheng. No estaba con ChenLe en sus brazos, adivinando que el bebé debía estar
jugando con el resto de niños del lugar.

-¿Ocurre algo? -le preguntó, mientras salían de la habitación.

SiCheng le miró de reojo.

-Quiero hablar contigo -contestó SiCheng con voz seria.

Felix sintió su estómago apretarse, sin embargo, asintió porque era lo correcto, ya no podía
evitarlo, y era lo mínimo que podía hacer por SiCheng luego de todo lo ocurrido.

Su ex amigo caminó por delante de él, abriéndose paso entre la gente sin decir nada, y caminaron
por varios minutos. Salieron a un patio interior algo vacío, sentándose en las escaleras. Felix se
ubicó a su lado, observando el cielo despejado, antes de mirar al omega.

-Lo siento -le dijo con tono amable, aunque quisiera vomitar por los nervios-, nunca tuve que
acostarme con Kun. Soy un amigo terrible, el peor del mundo, no es necesario que me lo digas, y
sé que no tengo excusa alguna -se mantuvo en silencio unos segundos-. Pero no lo quiero,
SiCheng, no de esa forma. No lo amé nunca como amante, sólo como amigo, y jamás pensé que él
podría quererme de esa forma.

-¿Cómo fue? -preguntó SiCheng, sin observarlo-. ¿En tu departamento? ¿En nuestra casa?

Felix bajó la vista.

-En mi departamento -contestó-. Yo entré en celo en la biblioteca y lo llamé porque necesitaba


regresar a casa con supresores. Mi celo había. había estallado repentinamente. Tú sabías que mi
omega estaba tan dañado que podía pasar meses sin tener un celo, como tener uno repentino de
forma dolorosa, no sabía preverlo, entonces ese día estalló sin que pudiera controlarlo y él era mi
única opción en ese momento. Si salía de allí en ese estado…

-Sé lo que podría haber pasado, Felix -le dijo SiCheng con dureza-. Yo iba caminando solo, sin estar
en celo, con una marca ya visible, y un alfa igual me atacó.

219
Felix abrazó sus piernas.

-Kun llegó y me impregnó de su olor con una marca temporal -su voz tembló-. Dolía tanto, SiCheng,
era como si… como si algo se estuviera quemando en mí, y los supresores no bastaban. Estaba
llorando por el dolor, Kun no sabía qué hacer, él también estaba mareado y afectado, y yo sólo
quería que todo acabara... -su voz se rompió-. Cuando Kun me tocó, le pregunté si era consciente
de eso. De lo que iba a ocurrir. De lo que significaría. Y él me prometió que no significaba nada.
Que me iba a ayudar porque éramos amigos, sólo por eso, pero lo que haríamos era sin
compromiso alguno -limpió sus ojos-. Lo siento mucho, SiCheng. De verdad lo lamento.

SiCheng no dijo cosa alguna por varios minutos, sin consolarlo tampoco, sin tocarlo, sólo mirando
al cielo con una expresión vacía y desolada.

-Es tu culpa -le dijo-, pero también es de Kun. Los dos me decepcionaron y rompieron el corazón
-SiCheng tomó aire-, pero lo comprendo de una forma retorcida, Felix. Y siempre te estaré
agradecido por haber cuidado de ChenLe -el omega tocó su hombro, obligándolo a mirarlo-. Lo que
te dije la última vez que fuiste de visita, todas esas cosas… no las decía en serio. Sé que nunca
quisiste quitármelo ni querías quedarte con Kun.

Felix quería explicarle un montón de cosas, tratar de decirle lo arrepentido que estaba, porque
SiCheng y Kun fueron sus primeros amigos luego de mucho tiempo. Antes de conocerlos, Felix
vivía una triste soledad impuesta, creyendo merecerla por lo que hizo, pasando todas las
festividades sin compañía alguna: Navidad, Año Nuevo, su cumpleaños…

Fechas sin compañía alguna, cenando solo, yéndose a la cama temprano porque, a veces, ese
silencio se hacía insoportable para él.

Hasta que apareció Kun con su estúpido sentido de empatía e insistencia para ser amigos. Felix lo
odió al principio, tan acosador, tan impertinente, y hasta pensó que el alfa quería algo con él.

-Déjame en paz, dios, Qian -le había dicho, harto de él-, ¿por qué no te rindes? ¡Eres un dolor en el
culo!

-Porque nadie lo merece -contestó Kun-, porque hueles a omega triste, y nadie debería oler a eso,
FeiLike.

Sus palabras lo estremecieron en el fondo de su corazón, y terminó aceptando ir a cenar a la casa


del alfa para conocer a su esposo.

SiCheng y él congeniaron enseguida: el omega era alguien dulce, divertido y preocupado, sin ser
celoso luego de que Felix acusara a Kun por haberlo perseguido tanto tiempo, e invitándolo a cenar
al día siguiente también si así quería.

Cuatro meses después fue Navidad.

-¿Qué harás? -preguntó SiCheng una tarde, mientras estaban tomando un café, esperando a Kun-.
Para las fiestas, ¿irás a algún lado?

220
Felix se encogió de hombros, fingiendo que no le importaba nada en ese instante.

-Probablemente vaya a dormir temprano -contestó, sonriendo-, no me gustan demasiado estas


fiestas.

SiCheng lo observó en silencio, comprendiendo sin necesidad de que dijera más, y Kun llegó
minutos después, envuelto en un abrigo para capear el frío.

-¿Algo nuevo? -preguntó como si nada, besando a SiCheng.

SiCheng le sonrió.

-Felix pasará las Navidades con nosotros.

-Ah, qué bien -dijo Kun con tranquilidad.

Protestó, pero no logró librarse de aquella invitación.

No logró librarse nunca más de ellos.

-Lo siento tanto -sollozó Felix-, realmente lo lamento, Winko. Lamento haber sido el peor amigo que
hayas podido tener.

SiCheng suspiró, dolido también, y le dio un apretón en el hombro.

-Ya está, no hay nada que se pueda hacer ahora, Felix -dijo SiCheng-. No puedo prometerte mi
perdón ahora, no sé si seré capaz de hacerlo en algún momento, pero tampoco quiero que
sigamos en esta situación incómoda para los dos, porque nos hace daño -SiCheng sonrió un poco,
con debilidad-. ChenLe extraña mucho a su tío Fei.

Felix no pudo contenerse más y lo abrazó, asintiendo mientras trataba de no llorar, porque
SiCheng, definitivamente, era la mejor persona del mundo y se merecía lo mejor. Se merecía un
montón de cosas buenas y no toda esa mierda que pasó allí.

-Y estoy feliz por ti -prosiguió SiCheng contra su hombro, llorando también-, tan feliz de que ahora
estés con Seungmin y hayas podido perdonar a tu alfa, Felix. Me alegra ver que hayas logrado
encontrar parte de tu felicidad.

-Tú también deberías buscarla, SiCheng -le dijo Felix, revolviéndole el cabello.

-Ya soy feliz con tener a ChenLe conmigo -contestó SiCheng, poniéndose de pie y tirando de él-. Lo
demás son sólo detalles.

Felix quería decirle algo más, pedirle que hablara con Kun, pero sabía también que ya no debía
meterse en eso. Tristemente, ya no podía intervenir en dicho asunto, sólo podía apoyar la decisión
que SiCheng quisiera tomar.

221
Volvieron a entrar al interior del lugar, avanzando entre conversaciones superficiales, al menos
hasta que Chan apareció, corriendo:

-¡Tío Lix! ¡Tío Lix! -chilló Chan-. ¡Tío Hyunjin va a tirar a Seungmin por el balcón porque no quiso
comerse sus verduras!

Felix no podía creer que tuviera a dos bebés a su cargo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin parecía enfurruñado mientras se deslizaba a su lado, empujando a su papá a un


costado, provocando que Hyunjin protestara. Poco le importó, acomodándose en su pecho.

Felix suspiró, rodando los ojos.

-¿No deberías estar con tus novios? -preguntó su mamá, pellizcándole la nariz.

Seungmin arrugó el ceño, enterrando su rostro en el cuello del omega y comenzando a frotar su
cabeza allí.

-Oh, ¿te peleaste con ellos? -bufó Hyunjin, cruzándose de brazos-. ¿Así que ahora vienes a joderme
a mí? La próxima vez te tiraré por las escaleras.

Felix le dio un golpe en la pierna.

-Venga, ¿qué ocurre, bebé? -preguntó Felix, tomando el rostro de Seungmin para obligarlo a mirarlo
a los ojos-. ¿No quieres hablarlo conmigo?

-No -replicó Seungmin-, porque van a avergonzarme. Tú o papá van a decir comentarios
asquerosos y subidos de tono.

-Bueno, ¿cuántas veces nos interrumpiste a punto de tener sexo cuando eras una bola de grasa?
-murmuró Hyunjin, enfadado-. Ya no eres un bebé, no puedes meterte entre nosotros dos como
antes.

Seungmin le dio un golpe en el costado mientras Felix se reía, abrazando con más fuerza a su hijo.

-¿Qué dices, idiota? -regañó Felix, ignorando las protestas de Seungmin-. Minnie será siempre mi
bebito hermoso, no importa que tenga treinta años. Será mi guapo príncipe por siempre -antes de
que Hyunjin pudiera decir otra cosa, Felix volvió a hablar-: Entonces, ¿qué ocurre?

El menor hizo un puchero, decaído.

-Quiero marcar a Innie -dijo en voz baja-, pero mi alfa no quiere compartirlo con Chan. Y eso está
mal porque Jeongin es el omega de Chan, y él quiere estar con los dos, no puedo obligarlo a sólo

222
aceptarme. Y una parte mía quiere también someterse a Chan, pero otra quiere someterlo también,
así que…

Su voz se fue apagando cuando vio la mirada que sus padres compartieron, y tuvo un horrible
pensamiento repentinamente:

-¿Debería dejarlo? -dijo con voz ahogada-. ¿Buscar otro omega?

El omega sacudió su cabeza mientras Hyunjin se acomodaba a su lado, los dos creando un
pequeño nido de hormonas de amor y cariño que no recordaba haber sentido antes. Tal vez,
cuando era un bebé, solía dormir en esos nidos familiares, pero desde que tenía memoria y tía
Chaewon estaba en sus recuerdos que no recordaba una sensación como esa.

Y se sentía bien, el poder estar en medio de tantas feromonas soporíferas y cómodas.

-¿Te gusta Jeonginnie? -preguntó Felix con voz dulce, y asintió-. ¿Y te gusta Chan? -volvió a asentir,
sin estar un poco indeciso-. No deberías dejar que el alfa te domine, Seungminnie. Es una parte
importante de ti, por supuesto, pero no puede definir tus decisiones.

-No le hagas caso a tu mamá -replicó Hyunjin-. Vamos, puedes someter a Chan si te lo propones,
no dejes que te gane.

Felix le pegó un manotazo al alfa, aunque sabía que estaba sólo bromeando.

Hyunjin soltó un gruñido de advertencia, juguetón e incluso algo coqueto, y Seungmin decidió
intervenir antes de que sus padres terminaran teniendo sexo frente a él. Ya aprendió que no tenían
vergüenza alguna, ni siquiera con él.

-¿No se sentirían mal si... um... si Chan pudiera dominarme? -preguntó en voz baja.

-Qué va -contestó Felix, pellizcándole la mejilla-, los roles no definen quién eres, Seungmin. Ser el
activo, ser el pasivo, no te hace una mejor o peor persona -sus ojos miraron a Hyunjin de forma
atrevida-. Por ejemplo, yo estoy tratando de que tu padre acceda a dejarme ser el de arriba en el
siguiente celo.

Hyunjin se atragantó con su saliva.

El omega se rió, divertido, mientras Seungmin ocultaba su rostro en el pecho de su mamá para
aguantar la risa también, escuchando a su papá toser.

-Jamás -farfulló Hyunjin.

-Eso ya lo veremos, Alfa -replicó Felix.

-Voy a darte unos azotes que…

-Cómo iba diciendo -se apresuró a interrumpir Seungmin, exasperado-, lo que ocurra ese día, ¿no
los va a decepcionar?
223
Hubo un pequeño espacio sin ruido entre ellos mientras abrazaba con un poco más de fuerza a
Felix, suspirando por el dulce ambiente en el que estaba. No quería moverse allí durante tanto
tiempo de lo cómodo que se sentía.

-No -contestó Hyunjin con seriedad-, es tú relación, son tus decisiones, y no podemos impedir
estas cosas, Seungmin. Si tropiezas, nuestra misión como padres es estar allí para apoyarte y
ayudarte a levantarte.

Soltó un ruido bajo de satisfacción cuando Hyunjin le revolvió el cabello, sin dejar de frotar su
mejilla contra el pecho de Felix en señal de aprobación, y pronto sintió a Hyunjin acurrucar al
omega contra su cuerpo.

-Los quiero -dijo Seungmin de pronto, en medio del silencio-, los quiero, papás.

-Ah, mis dos alfas... -se burló Felix cariñosamente, dándole un beso en la mejilla.

Hyunjin aspiró en el cuello de Felix, soltando un ruido de desagrado.

-Ahora apestas a bebé malcriado -dijo con malicia.

-¡Papá! -se quejó Seungmin.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Chaewon estaba enfurecida.

Podía sentir a su omega interior enloquecida por el abandono, por la desesperada situación en la
que estaba, y el hecho de que Hyeyon no estuviera haciendo algo, la ponía más iracunda que
nunca.

-Lo quiero muerto -escupió Chaewon, dejándose caer en el sofá y tratando de controlar las
expresiones de su rostro, porque las heridas que Hyunjin causó todavía no sanaban.

Sabía que iban a quedar cicatrices en los lugaresvdonde el vidrio se enterró, y eso la hacía sentir
más desgraciada, porque su bonito rostro quedó marcado para siempre por el actuar del alfa.

Hyeyon la observó con expresión de piedra.

El padre de Hyunjin falleció dos años atrás de un ataque al corazón y, desde ese día, la alfa se hizo
cargo ella sola de una sección de las empresas Hwang, sin embargo, Chaewon podía ver el paso
del tiempo en el rostro de la mujer. Seguía siendo fría e imponente, pero su cabello negro se volvió
blanco, tenía ojeras evidentes bajo sus ojos y nuevas arrugas enmarcaban ese fino y delgado
rostro.

224
¿Cuánto le debía quedar? No mucho, eso Chaewon lo sabía, como sabía también que si no hacían
algo pronto, perdería lo poco que le quedaba.

Ya todo el mundo estaba al tanto de lo que hizo Hyunjin esa noche, la forma en la que la agredió, y
no hubo forma alguna de ocultar todo porque fue un completo escándalo.

Necesitaba la marca de Hyunjin. Necesitaba recuperar a Seungmin -y en menor medida a Yongsun,


aunque en la práctica poco le servía.

-¿Qué quieres que haga? -preguntó Hyeyon con voz amargada-. ¿Cómo mierda propones que mi
hijo te marque si ya ha quedado claro que te desprecia?

La pregunta envió un escalofrío por su espina dorsal.

Desprecio era una elegante forma de decir te quierevver muerta.

-Tuviste catorce años -prosiguió Hyeyon, mirándola despectivamente-, catorce años para que te
marcara, y no pudiste hacerlo. Y ese otro omega lo logró en unos meses.

Pensar en Felix envió otra ola de rabia por el cuerpo de Chaewon, que volteó la mesa del centro
con su pie por la necesidad de golpear algo.

-¿Entonces eso es todo? -gritó, furiosa-. ¿Adiós a tu hijo, a tu nieto, a todo tu jodido imperio que te
ayudé a mantener?

La alfa la miró con ojos astutos, pensativa.

-¿Quién crees que soy? -bufó Hyeyon, poniéndose de pie con algo de esfuerzo-. Yongsun, la quiero.
Puede ser una estúpida omega, pero me va a servir -escupió con desprecio.

Chaewon hirvió en furia, tratando de no pensar demasiado en su hija, esa bonita niña que parecía
esperar siempre lo mejor de los demás, y se maldijo por no haber podido dar a luz un alfa en lugar
de una omega.

-Contacta a la familia Nam -dijo Hyeyon-, diles que aceptamos el compromiso con su hijo -hizo una
mueca algo divertida-. Puede marcar a esa tonta niñita si quiere.

La omega compuso un mohín, sacando su móvil, pero antes de poder llamar, escuchó otra vez a la
mayor:

-Oh, y ya sé cómo deshacerme de ese omega -dijo pensativa-. Necesito que llames a LianJie. Le
tengo un pequeño encargo que necesito que haga.

Una lenta sonrisa se extendió por el rostro de Chaewon.

Sí, las cosas eran mejor cuando ella podía tirar de los hilos de su destino.

225
CAP17.
Felix apestaba a alfa.

Cuando Kun lo vio entrar al salón donde iban a discutir los últimos planes, sus mejillas coloreadas
de rojo, la marca en su cuello brillando, el olor posesivo a su alrededor envolviéndolo, no pudo
evitar apretar sus manos en puños, porque no era idiota y sabía lo que significaba.

Sabía que arregló las cosas con su alfa, que estaba feliz con su hijo revoloteando a su alrededor
como una polilla, y que su amistad con él estaba arruinada.

MeiQi, a su lado, arrugó los labios.

-Contrólate -le dijo la mujer-, estás liberando hormonas de rabia.

Kun se forzó a soltar el aire que estaba conteniendo, molesto mientras se sentaba y trataba de
evitar la mirada de Felix, que se sentó al lado de LuHan. HanDong entró al salón segundos después
con expresión algo demacrada por sus heridas todavía sanando, pero tan tranquila como siempre,
y se sentó al lado de él, mirándole con una ceja enarcada.

Parecía decirle un luego hablaremos con su mirada, y soltó un bufido por dentro.

-Mañana vamos a acabar con todos estos meses de lucha -dijo HanDong en medio del silencio-,
con todos estos años de batalla. Si las cosas salen bien, dentro de unos días daremos inicio a una
nueva nación donde los omegas y betas tengan el lugar que merecen en la sociedad, y no sólo un
pequeño grupo salga beneficiado -hizo una pequeña pausa-. Van a morir personas, es algo que lo
sabemos desde hace tiempo, y no quiero hablar sobre lo mucho que dolerán sus muertes pero
debemos usarlas para seguir adelante. No soy quien para hablar sobre el dolor y el sufrimiento
porque cada persona lo ha vivido de forma distinta, y tendremos un montón de sentimientos
encontrados cuando llegue el momento de tomar decisiones que nos van a pesar más adelante.
Lo único que puedo decir es que no podemos pretender seguir teniendo una actitud pacífica
porque no nos ha llevado para ningún lado, y que si las conversaciones no han funcionado,
entonces ha llegado el momento de actuar.

HanDong sonrió con suavidad, volteándose hacia LuHan y haciéndole un gesto para darle la
palabra.

-YiXuan llegó con su grupo hace unas horas y JieQiong debería estar cerca también según mis
últimos informes -dijo LuHan-, contamos con un total de cincuenta mil personas que están
capacitadas para manejar un arma. Una pequeña parte de la población si consideramos que Pekín
tiene más de veinte millones de personas, pero aquí es donde debemos jugar con los números.
Ang no cuenta con los militares a su lado luego de que los mandara a reprimir los desórdenes en
Chongqing y Shanghái, lo que terminó en un fracaso estrepitoso, por lo que ahora están diezmados
y en un momento crítico. Tenemos que terminar esto antes de que puedan reaccionar, ¿entendido?

Hubo un murmullo de asentimiento colectivo entre todos, pendientes de lo que estaba hablando
LuHan.

226
-Zhoumi está luchando por tomar el control en Tianjin, por lo que debemos estar con los ojos
puestos en tres frentes -prosiguió LuHan-. Movilizaré a veinte mil hombres a las fronteras del sur y
del oeste para impedir que tropas militares de otras partes entren a la ciudad, y también para
impedir que… alfas escapen -dijo con cuidado-. Otros diez mil hombres estarán en la frontera con
Tianjin en caso de emergencia por si Zhoumi no puede hacerse con el poder pronto. El resto nos
vamos a dividir para tomar los principales edificios de Pekín y sacar a Ang del poder.

Se giró hacia el mapa de la ciudad, que tenía marcado varios puntos, y señaló los ocho principales.

-Los tres más importantes son Zhongnanhai, el Gran Salón del Pueblo y la Plaza de Tiananmén,
porque son los que enmarcan más el poder del Gobierno. Sabemos que Zhongnanhai es la sede
central del Gobierno y donde se está ocultado Ang, por lo que HanDong, YiXuan y yo nos vamos a
dirigir ahí con el primer grupo. El Gran Salón del Pueblo es donde están los congresistas, así que
FeiLike, Kun y BooHan se dirigirán allí. La Plaza de Tiananmén es por donde va a movilizarse la
policía y los militares en la ciudad, así que MeiQi, YiXing y JieQiong se harán cargo de ella -LuHan
miró a los integrantes de los grupos principales con ojos duros-. Serán los grupos con más gente
en sus filas por lo que implica, con mayor cantidad de armas y autos, ¿entendido?

"YukHei se hará cargo de tomar el Beijing Yintai Center y DeungBin del China World Tower, los
rascacielos más grandes de la ciudad. Xin Wi se dirigirá al Templo del Cielo y JiaJia al Palacio de
Verano, los lugares más simbólicos de Pekín. Por último, ChengXiao irá a la Sede de la Televisión
Central de China para intervenir en los canales y evitar la propagación de información por parte del
Gobierno -se quedó un momento pensando, su voz tornándose grave-. No hay lugar para perder. Si
un grupo cae, todos estaremos jodidos, ¿está claro? -todos asintieron en silencio, y LuHan volvió a
hablar-. Nada de disparar contra civiles a menos que sean peligrosos. Solo atacaremos a
uniformados, no queremos que la gente se volteé contra nosotros. Por otro lado, evitemos el caos
y el desorden. Si lo permitimos, las cosas se volverán más difíciles para nosotros. ¿Alguna duda?”

Hubo un momento de breve silencio y de pronto MeiQi levantó su mano, llamando la atención de
todo el mundo.

-La voz alfa -dijo con expresión pensativa-, ¿cómo la vamos a enfrentar? Si un alfa nos ordena
detenernos...

Kun aclaró su garganta.

-Lo hablamos con LuHan, por eso un alfa irá de la mano en la dirección de las operaciones
-contestó suavemente-. En caso de que un alfa se imponga, estamos autorizados para imponernos
para evitar algún desastre.

Hubo unos segundos de murmullos bajos, pero Felix sabía que no había forma de rebatir ante las
palabras de Kun porque, en el fondo, tenía razón: si era necesario, iban a tener que imponerse,
porque luchaban en clara desventaja ante un alfa.

-Antes de salir entregaremos una cantidad de armas y municiones -añadió HanDong, antes de que
alguien más dijera otra cosa-, estamos bien dotados en ese sentido, pero tampoco se confíen
demasiado. No sabemos cuánto poseen ellos y no podemos permitirnos perder esto -suspiró-.
Saldremos a las ocho de la mañana, ¿entendido?
227
Todos asintieron tratando de lucir tranquilos y confiados, aunque ya se estaba empezando a sentir
cierto aire de tensión con ansiedad.

Felix se puso de pie, suspirando, pero antes de poder moverse hacia la salida fue detenido por un
tirón en su brazo. Al girarse, se encontró con el rostro tranquilo de Kun.

-Lixie -dijo Kun en voz baja-, quiero que hablemos, ¿es posible hacerlo?

El omega humedeció sus labios, una negativa instintiva asentándose como primera respuesta,
pero trató de controlar sus impulsos. Terminó sacudiendo su cabeza en una señal positiva,
despidiéndose del grupo para caminar detrás del alfa y forzándose a mantener la calma.

-Quería hablar hace mucho contigo -dijo Kun en el pasillo-, pero tu cachorro parecía estar siempre
detrás de ti.

Felix soltó una risa baja ante las palabras del alfa, sabiendo que tenía razón porque Seungmin
estaba actuando todo sobreprotector y malcriado a su alrededor. Le exigía atención a pesar de que
tuviera quince años, e incluso Hyunjin estaba empezando a tener sus nervios crispados, porque el
menor no le dejaba un momento a solas.

A Felix honestamente no le importaba. Estuvo catorce años sin su bebé, se perdió muchos
momentos con Seungmin, y el chico podía actuar tan infantil y exigente como quisiera porque él no
iba a reprocharle nada (bueno, tal vez sí, pero no por ahora). Antes de reprocharlo iba a abrazarlo y
conocer todo de él, lo más que pudiera, mimándole y apretando sus mejillas tan rechonchas y
suavecitas.

-Aprovechemos que no está aquí -dijo con calma.

Kun suspiró, frotando su frente, y se apoyó en la pared mientras la gente a su alrededor se


dispersaba, dejándoles solos. Las reuniones se estaban llevando a cabo en un sector alejado del
palacio, por lo que sabía que no le iban a molestar mucho, ya que Seungmin y Hyunjin tenían
prohibido acercarse allí.

-No pretendía decirte nunca que te quería -dijo repentinamente Kun, en medio del silencio-, era algo
que planeaba llevarme a la tumba, porque no quería darle más importancia de la que realmente
tiene. Porque sé que nunca me mirarás de esa forma.

Bajó la vista, apretando su mandíbula.

-Eras mi mejor amigo -dijo en voz baja-, mi único amigo aquí. Creí que podrías mantener los
sentimientos alejados, que no le darías mayor importancia a nuestros revolcones porque, al fin y al
cabo, amabas a SiCheng.

-Pero él no estaba -contestó Kun-, y eso suena peor y lo sé, pero no hay otra forma de explicarlo: él
no estaba, apenas podía preocuparme de ChenLe, y tú apareciste como un salvavidas -observó
como el alfa levantaba su barbilla-. No eres el culpable, por supuesto, los dos tenemos la culpa de
esto.
228
Lo fulminó con la mirada.

-¿Crees que no lo sé? -le dijo bruscamente-. Acostarme contigo fue uno de los peores errores que
pude haber cometido, Kun, lo tengo claro desde hace mucho.

Antes de poder moverse, el alfa lo agarró del brazo y tiró de él, su cuerpo chocando con el del otro,
su omega revolviéndose por el temor.

Lo supo mantener a raya a pesar de que quería correr lejos de allí.

-Suéltame -ordenó con calma, aunque quería alejarse del toque.

Kun le dirigió una mirada herida, sin hacer caso.

-Soy tu amigo, antes no habrías reaccionado así -dijo Kun en voz baja.

Felix le miró de reojo, todavía algo alterado, recordando la forma en la que reaccionaba tiempo
atrás, cuando apenas lo conocía: asustado de que le hiciera algo, de que quisiera algo más, de que
tratara de obligarle a cosas que no deseaba.

-No podemos ser más amigos, Kun -contestó, tratando de suavizar su voz y observando cómo la
expresión del alfa cambiaba.

-¿Es por mis sentimientos? -preguntó con amargura-. Si es así, no tienes que preocuparte, entiendo
que…

-Le hacemos daño a SiCheng -le interrumpió, sacudiendo su cabeza-, lo sabes bien, Kun, es tu
omega después de todo.

-SiCheng ya no me quiere -replicó Kun-. Lo di todo por ti y aun así…

-Nunca te lo pedí -Felix tiró de su brazo, haciendo que lo soltara-. No pretendas hacerme sentir
culpable por eso, porque yo sólo te ofrecí mi amistad, nada más. Nunca te di otras señales. Que lo
hayas malinterpretado no es responsabilidad mía, Qian.

Kun miró un instante al suelo y Felix podía notar que estaba luchando en su interior por decir algo
que, de seguro, dejaría su orgullo por los suelos.

-Pensé que podrías quererme -dijo Kun-, odiando a tu alfa, despreciado por SiCheng… Los dos
estábamos rotos y pensé que podrías quererme, aunque yo fuera un desastre, así como yo te
quise.

Felix se crispó, sintiéndose enfermizo por el tono que estaba tomando la conversación, y se alejó
unos centímetros.

229
-Lo siento, Kun -dijo Felix-, pero Hyunjin ha sido el único alfa que he elegido, y jamás podría
arrepentirme por ello -hizo una pequeña pausa-. Arregla las cosas con SiCheng, ¿está bien? A
ChenLe no le hace bien todo esto.

-Felix.

-No -insistió el omega-, esto no nos llevará a ningún lado, Kun. Tú quieres algo que yo no soy capaz
de darte.

Kun no dijo cosa alguna cuando caminó lejos de allí, queriendo poner distancia para poder
despejarse un poco, relajarse de alguna forma, porque no quería estar demasiado tenso las
siguientes horas. No con lo que iba a pasar la próxima mañana.

Salió al patio donde todo el mundo estaba almorzando, conversando entre sí para sacar la tensión
del aire, y comenzó a buscar a Hyunjin.

Lo encontró sentado junto a Seungmin, Jeongin y Chan, los menores pareciendo discutir sobre
algo, por lo que no dudó en acercarse hacia su alfa. Antes de poder llamarlo, Hyunjin pareció notar
su presencia y levantó su rostro, sonriéndole ampliamente al ver que salió de la reunión.

Le dio un beso en los labios, escuchando su gruñido de placer, y las arcadas de los chicos.

-Te extrañé -dijo Hyunjin sin vergüenza.

-Fueron un par de horas, tonto -contestó, sonriéndole.

Antes de que Hyunjin pudiera decirle algo, Seungmin apareció metiéndose en medio de los dos,
importándole poco el quejido de su papá.

-Yo también te eché de menos -dijo Seungmin con tono de pena, poniendo ojos de ciervo.

Felix sólo se rió, revolviéndole el cabello y frotando su mejilla contra el cabello de su hijo, dejando
su olor en él.

-Ya me tienes aquí, bebé -respondió amorosamente.

Pudo escuchar los quejidos bajos de Hyunjin por el trato distinto que le estaba dando, pero poco le
importó.

Segundos después se sentó en el suelo para comer, con Hyunjin recostándose a su lado y
Seungmin acomodándose en los brazos de Chan, con Jeongin acurrucado contra los dos alfas.

-Entonces... -comenzó a decir Seungmin-, ¿qué pasará, mamá?

-Nada que te interese -respondió, observando como la expresión de Seungmin se tornaba


enfurruñada-. Venga, no seas así, Seungminnie. Quieres saber sólo para después lloriquearme que
no vaya.

230
El menor soltó un bufido mientras Chan y Jeongin se reían de él, sus carcajadas aumentando al ver
el puchero en su rostro.

Felix miró a Hyunjin cuando le tomó la mano, llamando su atención.

-¿Estarás en primera fila? -preguntó Hyunjin, con clara preocupación en su rostro.

Le dio un apretón.

-No tan así -contestó a regañadientes-. Estaré con el segundo grupo en una misión propia, con Kun
y BooHan.

-Bien -concedió Hyunjin, para después añadir con calma:-, porque pienso acompañarte.

Se atragantó con el arroz que estaba tragando, en tanto Seungmin pestañeaba, sorprendido, las
risas acabando.

-¿Qué? -balbuceó Felix-. No, Hyunjin, no puedes…

-Necesito cuidarte de alguna forma -replicó Hyunjin-. No te estoy pidiendo que dejes esto, que te
enfoques sólo en mí y lo olvides todo, pero sí que me dejes estar a tu lado para poder sostenerte
en caso de ser necesario -el alfa soltó un bufido, desviando la vista con algo de pena-. No podría
soportar perderte otra vez, Lixie. Si algo te llegara a pasar…

-No va a pasarme nada -contestó Felix, aunque sabía en el fondo que era una mentira porque
cualquier cosa podía ocurrirle. Observó la expresión de Hyunjin, sus ojos suplicantes, y terminó
suspirando-. Está bien, Hyunjin, pero no te pongas gruñón y mandón, ¿está bien? O te patearé el
culo.

Hyunjin comenzó a reírse al escucharlo hablar así, pero sabía que Felix no dudaría en hacer eso si
se ponía pesado.

Seungmin, en cambio, fruncía el ceño y parecía estar siendo contenido por el abrazo de Chan.

-Yo también quiero ir -dijo, llamando la atención de sus padres.

-Seungmin, no -contestó Jeongin, enderezándose.

El chico lo ignoró.

-Quiero ir con papá, acompañarte -insistió Seungmin-. Para cuidarte también…

-No -respondió Felix con voz dura, mientras Hyunjin entornaba los ojos-. No hay forma alguna. Te
quedarás acá con Innie y Chanie, y no vamos a discutir sobre ello.

-Pero…

231
-Tu madre ha hablado -agregó Hyunjin, su tono helado-. Además, Jeongin estará en celo pronto, ¿y
no querías pasarlo con él? -el mayor miró a su hijo a los ojos-. ¿Qué clase de alfa pretendes ser si
piensas dejar a tu omega solo en su celo?

Seungmin miró a Jeongin, que le observaba con pena en sus ojos, antes de enfocar su vista en el
rostro serio de Chan, su mirada oscurecida en advertencia.

Mordió su labio inferior, viendo de nuevo a sus padres: a Felix recostado al lado de Hyunjin, el alfa
en estado alerta, protegiendo de forma innata a su mamá para que nada le pasara. Comprendió
que, si bien podía comportarse exigente y malcriado con mamá, él iba a tener siempre a su papá
para que le protegiera la espalda, le cuidara sin que se diera cuenta.

Y Seungmin también debía hacerlo, pero no con su mamá.

Soltó un bufido, cruzándose de brazos.

-Luego de eso -dijo con tono ligero-, me comprarás todos los helados que me debes, mamá.

Felix sonrió con orgullo, y sintió a Jeongin acurrucándose en sus brazos, importándole poco ser
más grande que el alfa, liberando hormonas de felicidad.

-¿Quieres volver a ser esa bola rechoncha de un año? -soltó Hyunjin.

Felix le dio un golpe en la cabeza.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin le cobró el golpe horas más tarde.

-Te aprovechas de mi buena voluntad -murmuró Hyunjin contra su oído, sus pulgares acariciando
la piel de su cintura, el sudor pegando sus cabellos.

-¿Bu-buena... voluntad..? Ah… -Felix se rió, sus manos sosteniéndose de los hombros de Hyunjin-.
Oh… A-ahí…. Mmm…

-Sí, que... que ahora soy un alfa dominado por su omega… -se burló Hyunjin, acomodándose entre
las piernas desnudas de Felix y moviendo sus caderas para seguir penetrándolo con lentitud.

Felix recordaba haber terminado de cenar, despedirse de Seungmin mandándolo a dormir, y de


pronto Hyunjin lo arrastró a uno de los cuartos de celo, encerrándolos y besándolo. La ropa
estorbaba de forma repentina, estaban desnudos, y Felix amaba la forma en la que Hyunjin se
deslizaba en su interior con tanta facilidad, su omega recibiéndolo como si Hyunjin fuera una parte
de su cuerpo.

Se rió al sentir los dientes de Hyunjin mordisqueando la piel de su cuello, corriéndose en ambos
pechos, el nudo del alfa formándose sin dificultad alguna.

232
-Te encanta -le dijo Felix, suspirando cuando sintió el semen en su ano-, que te domine…

-Lo amo -respondió Hyunjin, comenzando a besar su rostro-, que seas tú mismo, que seas el
omega que amo.

-¡Me... me estás dejando lleno de babas! -regañó Felix entre risas gracias a los continuos besos del
alfa-. Ah… Hyunjin -el omega le tomó del rostro, depositando besos seguidos en sus labios-, te amo
tanto…

-¿Más que a Seungmin? -bromeó Hyunjin. -No te creas tanto tampoco.

Hyunjin formó un puchero al escucharlo hablar aunque no se sentía ofendido por ello. Sabía que
Felix sentía dos tipos de amor distinto por él y por Seungmin, y que sentirse celoso de aquello no
valía la pena.

-Deberíamos dormir algo -dijo de pronto Felix, en medio del silencio-, debemos madrugar y
estamos aquí teniendo sexo…

-El sexo hace bien para la piel -contestó Hyunjin, antes de alejarse con cuidado y saliendo de su
interior lentamente-. Ahora te ves más reluciente.

Felix se enderezó, sintiendo el semen escurriendo por su entrada, sin ocultar su desnudez porque
con Hyunjin no lo sentía necesario. Antes, se habría sentido avergonzado de su propio cuerpo, de
las cicatrices e imperfecciones que lo cubrían, pero comprendió que despreciarse a sí mismo de
esa forma sólo le hacía daño a él y lo volvía infeliz.

Y Hyunjin no le miraba con asco, con desprecio, como si su cuerpo fuera horrible o repulsivo.
Hyunjin lo miraba con tanto amor que algo dentro de él se sentía feliz.

-Tú me haces más reluciente -dijo, sonriendo y besándole repetidas veces en los labios,
sonriéndose mutuamente.

-Me estás avergonzando -regañó Hyunjin, dejando que los dedos del omega acariciaran su piel.

-Pobre de mi bebé -se burló Felix, antes de suspirar cuando el alfa estaba sobre él una vez más,
adentrándose en su interior, moviéndose, besándolo, tocándolo.

A la mierda si luego andaba con sueño, Felix prefería que Hyunjin le hiciera tocar mil veces el cielo
a irse a dormir.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin despertó por el movimiento de Jeongin, dormido a su lado, y soltó un suspiro al sentirlo
tan inquieto. Chan, al otro lado, le hizo un gesto para que permaneciera en silencio, observando los
movimientos erráticos de Jeongin.

233
El menor se puso de pie, pasando su mano por su cabello, y caminó hacia el pasillo para ir a los
baños a tomar algo de agua, con Chan siguiéndole.

-Siempre se pone un poco inquieto antes de sus celos -comentó Chan, tomándole la mano.

Seungmin le miró, asintiendo en silencio y observando el cielo oscuro por las ventanas. El aire
nocturno envió pequeños escalofríos por su piel.

-Si Jeongin no estuviera marcado... -aventuró Seungmin, sus dedos jugueteando con la palma de la
mano de Chan-, ¿tú igual querrías que lo marcáramos los dos?

Chan se acercó a él, pasando sus brazos por ambos costados de su cuerpo y lo miró con una
sonrisa algo juguetona en sus labios.

-Claro que sí -dijo el mayor-, es algo que siempre hablábamos cuando crecíamos -Chan se inclinó,
sus labios acariciando sus mejillas-. Íbamos a buscarte, a encontrarte, y a quererte mucho…

El menor giró su rostro, besando la boca de Chan de forma sorpresiva, sus labios acariciándose
entre sí en un toque suave y corto.

Al alejarse, humedeció su labio inferior.

-Y si yo hubiera sido omega -prosiguio Seungmin-, ¿me habrías marcado a Jeongin y a mí?

Las cosas se habrían complicado un montón en ese caso, ambos lo sabían bien, porque la marca
sobre uno de ellos hubiera desaparecido si Chan marcaba al otro.

Chan sacudió su cabeza.

-No, habríamos tenido que conversarlo mucho antes de tomar una decisión así -dijo el alfa con voz
grave-, además, tengo claro que tú y Jeongin no son muy… generosos e inclinados a compartir.

-No es eso -se defendió Seungmin-, sólo nos gusta cuidar lo que es nuestro.

-Necesitan ayuda -afirmó Chan, antes de romper a reír al ver el rostro amurrado de Seungmin-. No
importa, en realidad. Los quiero así.

Seungmin le sonrió con burla antes de que Chan le besara otra vez, ambos gruñendo mientras
luchaban por el control del beso, devorándose con cada nueva presión, con cada nuevo toque, con
cada…

-¿Chicos…?

Ambos se alejaron al escuchar el tono tembloroso de Jeongin, girándose para mirar al omega.

Jeongin estaba envuelto en la sábana, con el rostro colorado, su cabello desordenado, sus ojos
dilatados.
234
El aire de pronto pareció cargarse con feromonas.

-¿Innie? -preguntó Seungmin.

Jeongin soltó un gemido.

-Caliente -balbuceó-. Me... me si-siento… caliente…

-Oh, bebé -se apresuró a decir Chan caminando hacia él-, ¿entraste en celo?

El omega dejó salir otro jadeo, presionando su nariz contra las sábanas.

-Me... me du-duele todo... -lloriqueó Jeongin-. Alfa... Alfas... Los… los ne-necesito…

Chan miró a Seungmin. Seungmin miró a Chan. Ambos parecían no saber qué hacer.

Jeongin comenzó a llorar como un niño pequeño.

Los dos parecieron reaccionar de pronto, acercándose al lloroso omega para poder ayudarlo, y
comenzaron a impregnarlo en su aroma, a envolverlo para que se calmara de alguna forma y
dejara las lágrimas.

-Vamos a un cuarto -ofreció Seungmin, tratando de sonar relajado, aunque quería colapsar por
dentro.

-Los quiero -insistió Jeongin, dejándose llevar por el menor.

-Nos tendrás, bebé -dijo Chan, bajando la voz-, siempre nos tendrás a tu lado, mi amor.

-Pero ahora... -sollozó Jeongin deteniéndose, sus manos temblorosas yendo a su pantalón-, ahora,
aquí…

Chan se apresuró a detenerlo, agarrándolo de las muñecas, y Seungmin comenzó a empujarlo para
obligarlo a caminar en dirección a los cuartos que habilitaron para el celo. Jeongin comenzó a
forcejear para que le soltaran, gruñendo, arrugando su nariz y siseando en voz baja.

-¡Aquí! -exigió, enojado-. ¡Aquí, aquí, aquí!

-Jeongin, por favor… -pidió Seungmin detrás, su rostro tornándose colorado cuando uno guardias
los miraron con curiosidad.

Jeongin infló sus mejillas y antes de que pudieran decirle otra cosa, pateó a Chan en la espinilla.

-¡JEONGIN! -gritó Chan, más sorprendido que adolorido, para luego arrugar el ceño-. ¡Bueno, eres
un fastidio!

235
El omega chilló cuando Chan lo agarró de la cintura, echándoselo a su hombro como un saco de
papas.

-¡A-abajo! -chilló Jeongin, rompiendo a llorar otra vez-. ¡Malo! ¡Malo! ¡Te odio! ¡Minnie!

Seungmin quería ocultarse, porque Jeongin lucía como un perro rabioso capaz de morderte si veía
la oportunidad.

¿Así eran los celos en los omegas? Seungmin prefería morir solo.

Entraron al pasillo donde estaban los cuartos habilitados, y Seungmin se quedó quieto al percibir
un rastro de feromonas conocidas.

Parpadeó, y sin pensarlo, abrió la puerta más cercana.

-¡OH, MIERDA, MAMÁ! -gritó horrorizado, cerrando de golpe.

Chan lo miró, tratando de controlar a un enfurecido Jeongin que le pegaba en la espalda.

-¿Acabas de ver a tus padres teniendo sexo? preguntó con algo de burla resignada-. Yo los vi a los
trece años.

-¿A tío Minho montando a tío Jisung? -farfulló Seungmin, abriendo otra puerta algo alejada y
observando un cuarto vacío.

Chan hizo un gesto extraño.

-A papá Jisung montando a papá Minho- respondió.

Seungmin ya no quería seguir averiguando sobre eso, menos cuando la imagen de la espalda
desnuda de su mamá seguía en su mente.

El alfa echó a Jeongin sobre la cama, el omega rebotando entre gemidos de odio, y Seungmin los
miró, observando enseguida como Chan comenzaba a quitarse el suéter que llevaba.

Oh dios, oh dios, oh dios…

¡Seungminnie!

Se volteó cuando vio a su mamá salir del cuarto recién cerrado con las mejillas coloradas,
subiéndose los pantalones. Detrás, venía su papá con expresión de fastidio, y sintió deseos de
tirarse por la ventana.

¿Eso podría ser más desastroso?

Jeongin empezó a sacarse los pantalones.

Bueno, sí.
236
-¿Qué está pasando? -preguntó Hyunjin, enfurruñado antes de olisquear y fruncir el ceño-. Huele a…

-¡Celo! -soltó Seungmin, exasperado-. ¡Jeongin entró en celo y creo que quiero llorar!

Felix se asomó al cuarto.

-Hola, tío Felix -saludó Chan, batallando con Jeongin para que el omega se quedara en la cama.

-¡Fu-fuera! -gruñó Jeongin, siseando hacia Felix-. ¡Mi... míos! ¡Mis… mis al-alfas! ¡Fuera!

El omega se alejó, saliendo de la visión de Jeongin que le gruñía, tratando de lucir amenazador
(pero fallando, porque parecía un zorrito queriendo atacarlo).

Felix miró a su hijo con expresión seria.

-¿Lo harás o no, Seungminnie? -preguntó cuidadosamente.

Seungmin miró hacia el interior, hacia Chan gruñéndole a Jeongin para que se calmara, pero
Jeongin trataba de golpearlo con una almohada y, de alguna forma, sintió a su instinto alfa tirando
hacia ellos.

-Sí -contestó con seguridad.

Felix se giró hacia Hyunjin, y ambos sonrieron con orgullo.

-Nada de dejarlo preñado -comentó Hyunjin, tomándole la mano a Felix.

-Y si dice que no, no insistas, ¿está bien? -agregó Felix, besándole la mejilla a Seungmin-. Jeongin
podrá estar caliente, pero no es un muñeco.

-¡Seungmin!

Alcanzó a girarse para agarrar a Jeongin, que parecía querer lanzarse sobre Felix, gruñendo en
señal de advertencia. El mayor, lejos de lucir intimidado, sonrió con algo de diversión.

-Mío -gruñó Jeongin, abrazando a Seungmin con posesión.

-¡Eres un monstruo! -regañó Chan con un rasguño en su mejilla, pareciendo a punto de romper a
llorar.

-Mío tú igual -espetó Jeongin.

Felix le sacó la lengua al omega.

-Será tuyo estos días -provocó Felix-, pero luego andará detrás de mí como un bebé pidiendo
atención.

237
-¡Mamá! -farfulló Seungmin cuando Jeongin trató de soltarse.

Hyunjin se llevó a Felix entre risas.

Chan cerró la puerta del cuarto, quedando los tres en la habitación, y Seungmin acomodó a
Jeongin en sus brazos, caminando hacia la cama.

-Son... son mi-míos… -sollozó Jeongin, cuando fue dejado sobre las sábanas.

Chan suspiró, sentándose al lado del chico, que se acurrucó contra él.

-Jeongin es un desastre en el celo -comentó Chan, quitándose la playera, quedando sólo con los
pantalones-. Tan celoso, tan exigente... Es un bebé gigante y grande.

Seungmin observó al omega, que comenzó a balbucear en voz baja, sus ojos brillando y ansiosos.

Se enderezó.

-¿A quién quieres primero, Innie? -preguntó Seungmin, llamando la atención del chico.

Notó como las pupilas del omega se movían erráticamente.

-Pelea -exigió Jeongin-. Alfas. Control -Chan dejó de moverse-. Los… los dos…

-Creo que quiere vernos pelear -dijo Chan.

Seungmin miró al alfa y, sin poder evitarlo, soltó un gruñido. Chan sonrió con salvaje diversión,
devolviéndole el gruñido.

Jeongin gimoteó en excitación.

-Sí... -asintió Jeongin-, así…

-Oh dios -balbuceó Chan con voz ahogada-, eres un fetichista, no puedo… ¡AH, SEUNGMIN!

Los dos alfas cayeron al suelo cuando el menor se lanzó sobre Chan sin dudarlo un poco, ruido
estrepitoso resonando en el cuarto. Jeongin soltó un jadeo de placer.

Chan levantó su rostro, sus hombros siendo sostenidos por las manos de Seungmin, y enfocó sus
ojos en la cara de Seungmin, que soltaba un gruñido, mostrando sus dientes.

-Quítate -ordenó Chan en advertencia.

-No -espetó Seungmin-, a menos que aceptes ser mi delta hoy.

-¿Yo? -dijo Chan con burla-. Estás loco, Seungmin. El delta serás tú.

238
Ambos se gruñeron amenazadoramente, sus ojos dilatándose, y Chan comenzó a removerse para
quitárselo de encima, peleando con quejidos.

Pronto, los dos rodaron por el suelo, tirándose mordiscos para doblegar al otro, soltando ruidos
amenazadores mientras forcejeaban queriendo tomar el control de la situación. Jeongin, sumido
en su celo, observaba la escena sobre la cama sin lucir intimidado, Iloriqueando para que uno de
los dos tomara el control pronto.

Chan quedó ahora sobre Seungmin, sus ojos dilatados y su nariz frotándose contra la mejilla del
menor.

-¡A-abajo! -ordenó Seungmin, enfurecido.

-Delta -contestó Chan-, serás el delta hoy.

Seungmin sintió a su alfa interior protestando en respuesta, y sacando fuerzas de quién sabe
dónde, levantó su rodilla, golpeando a Chan en el estómago. El mayor soltó un grito, liberándolo del
agarre, y rodaron otra vez entre gruñidos.

El menor quedó sobre Chan una vez más.

-¡Ra-rápido! -protestó Jeongin, golpeando la almohada.

Seungmin le sonrió con superioridad a Chan, que estaba furioso bajo él, jadeando y queriendo
soltarse del agarre.

-¡Tramposo! -acusó Chan.

-Todo vale -replicó Seungmin, gruñendo-. Muéstrame tu cuello, Chan.

El mayor sintió un escalofrío en su espina dorsal cuando Seungmin habló con voz ronca y exigente,
su voz impregnada en esencia alfa. Demostraba con claridad que el chico muy bien podía no tener
el cuerpo característico de uno, pero en actitud sí lo era.

Demandante. Exigente. Duro. Severo.

Chan soltó un resoplido, echando su cuello hacia atrás, exponiendo su piel.

Seungmin sonrió, inclinándose, sacando sus dientes para morder, y-

Y de pronto estaba mirando el techo cuando Chan lo empujó de golpe al sentir el agarre
debilitándose, dando vuelta la situación. El alfa mayor se impuso con una facilidad sorprendente,
que lo hizo berrear como un bebé.

-¡No! iNo es justo! -reclamó Seungmin.

-Sí lo es -contestó Chan-. Tu cuello. Déjame morderlo.

239
Seungmin batalló unos segundos más, pero Chan permaneció firme, sonriendo, sus ojos burlones
y provocadores. Terminó lloriqueando en protesta, desviando sus ojos y girando su rostro,
mostrando la piel de su cuello.

Chan se inclinó unos centímetros.

-¿Confías en mí? -preguntó Chan con seriedad.

Soltó un bufido.

-Sí, idiota -respondió entre quejidos.

El mayor se rió al escucharlo hablar y, antes de decirle que lo hiciera, los dientes de Chan se
enterraron en su cuello en una marca.

Y dolió como un demonio.

Chilló por el dolor, ardor recorriendo su piel mientras el chico se retiraba con una expresión
culpable, y sentía como el aroma alfa a su alrededor se hacía más fuerte.

-¡Eres un monstruo! -dijo Seungmin con lágrimas en los ojos.

-¡Lo... lo siento, Seungminnie! -Chan parecía querer llorar también-. Venga, ¿por qué no...?

Chan soltó un grito cuando una almohada llegó a su cabeza.

Los dos chicos en el suelo se enderezaron, mirando a un enojado Jeongin sobre la cama, desnudo
ya (¿cuándo se quitó la ropa?) y sosteniendo otra almohada.

-Horribles -dijo Jeongin, antes de que sus ojos se llenaran con lágrimas-. Ustedes dos. Monstruos.

Chan se puso de pie, ayudando a Seungmin a levantarse también, y pronto los alfas caminaron
hacia el omega con rapidez antes de que se pusiera a llorar como condenado, hipando y sorbiendo
por su nariz como un niño pequeño.

-No llores, bebé, ¿qué pasa? -preguntó Seungmin con preocupación, mientras Jeongin se
recostaba en la cama.

-Caliente -gimió Jeongin-. Aquí. Los necesito.

-¿Dónde, cariño? -murmuró Chan, subiéndose a la cama.

-A mí... a mí alrededor -pidió Jeongin-. Duele. Todo -se acurrucó contra Chan, comenzando a frotar
su cabeza contra el pecho del alfa-. Dormir.

-Pero... ¿no querías follar? -balbuceó Seungmin atónito, sobresaltándose cuando Jeongin lo agarró
repentinamente del brazo.

240
-¡No! -gritó Jeongin-. ¡Dormir! ¡Dormir!

Seungmin miró a Chan, que comenzó a sonreír con exasperada resignación, y entendió que ahora
el omega mandaba y, si quería dormir, entonces debían hacerlo.

No le quedó nada más que quitarse los pantalones, subiendo a la cama, ubicándose detrás de
Jeongin, que ronroneó con gusto. Besó a Chan antes de hacer lo mismo con el omega, ya más
tranquilo y contento.

-Necesita acumular energía -susurró Chan-, ya verás que mañana.

-¡Dormir! -insistió Jeongin, enfurecido.

Chan decidió obedecer y Seungmin suspiró, sabiendo que las siguientes horas serían muy, muy
divertidas.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix abrió sus ojos cuando alguien sacudió su hombro, y se encontró con la mirada de MeiQi, a un
lado de él.

-Salimos en media hora -le dijo su amiga, antes de dirigirse hacia otras personas durmiendo.

El omega se revolvió en su lugar, frotando sus ojos y despertando de paso a Hyunjin, acurrucado a
su lado. El alfa lo miró un instante, desorientado, y le dio un beso en los labios.

-¿Seguro que quieres ir? -preguntó Felix, tranquilo-. No es tu lucha, y si prefieres quedarte…

-Quiero estar contigo -contestó Hyunjin, enderezándose.

Felix le dio otro beso.

Fueron a lavarse la cara conversando en voz baja, sin querer bañarse porque sabían que iban a
tardar más. No importaba demasiado, ya que luego de hacer el amor se ducharon, así que no
estaba tan sucios, y lo preferían de esa forma para alcanzar a comer algo.

El comedor ya estaba lleno de gente moviéndose de un lado hacia otro y, aunque su relación
estuviera rota y tensa, Felix se acercó hacia Kun, que estaba tendiendo armas a su grupo de gente.

-Iremos en primera fila -le dijo Kun como si nada, porque ambos sabían que sus problemas
personales no podían influir en esa situación-, así que ponte un chaleco antibalas, debemos evitar
posibles desastres.

Felix no tardó en obedecer, aprovechando que Hyunjin fue en busca del desayuno y volvió
segundos después con dos trozos de pan con jamón y queso, y café.

241
-Gracias, bebé -le murmuró Felix, dándole un pequeño beso.

Kun soltó un ruido extraño.

-¿Tu alfa irá? -pregunto Kun con evidente desagrado.

El omega suspiró.

-¿Algún problema? -replicó Hyunjin fríamente.

Felix estaba tentado de darles un golpe a los dos, en especial cuando los escuchó gruñir, pero
terminó metiéndose entre ambos con una mirada de enojo.

-Hacen eso otra vez y prometo cortarles las bolas -amenazó, provocando que se callaran
inmediatamente-. Espero que no haya ningún problema entre los dos en esto, ¿está claro o debo
explicárselos con manzanitas?

-No, Lix -murmuró Kun.

-No, mi amor -susurró Hyunjin.

-Bien -rodó los ojos-. Ahora vamos a despedirnos de Seungmin, regresamos en cinco minutos, Kun.

El alfa le hizo un gesto con la mano en señal de comprensión, diciéndole que les iba a esperar
afuera con el grupo de gente, y mientras desayunaban con rapidez se dirigieron hacia las
habitaciones habilitadas para celo.

Tocaron la puerta con suavidad, sin saber realmente si estaban en condiciones para atender, pero
los dos querían realmente despedirse de los menores.

La puerta se abrió un poco y Seungmin se asomó, su rostro iluminándose al ver a sus padres. Hizo
un gesto, saliendo rápidamente del cuarto, vistiendo sólo una bata.

-Jeongin está durmiendo -dijo a modo de explicación, antes de abrazar a su mamá-. Odio el celo,
¿por qué no pude ser beta?

Felix se rió, besándole el cabello e importándole poco al notar el olor a omega a su alrededor.
Cerró sus ojos un instante, disfrutando de tenerlo entre sus brazos, deseando poder protegerlo con
ese simple gesto de todo lo malo en el mundo.

Volveré, se prometió Felix en silencio, no me separaré más de ti.

-Sé un buen alfa, cariño -le dijo Felix, alejándose y tomándolo de las mejillas-, lléname de orgullo,
¿bien?

-Sí, mamá -Seungmin sonrió-. Te amo.

-Yo también, Minnie -Felix le besó un moflete sonoramente, alejándose y dando paso a Hyunjin.
242
Seungmin se sorprendió cuando su papá también lo abrazó y se permitió acurrucarse a su lado.

Recordaba que, cuando era más pequeño, tenía pesadillas y su papá lo tomaba en brazos tratando
de calmarlo, murmurándole que todo iba a estar bien, que mamá y él lo amaban mucho.

No podía entender por qué decía esas cosas, pero ahora…

-No hagas ningún desastre -le dijo Hyunjin con cariño-, y no seas malcriado.

-No soy malcriado -replicó Seungmin.

-Si vuelves a responderme, cuando regrese te empujaré por las escaleras accidentalmente
-contestó Hyunjin.

Felix le dio un golpe en el trasero, riéndose, y Seungmin bufó.

-Ya vayan -apuró Seungmin, no queriendo alargar la despedida porque sentía que iba a llorar-,
cuando regresen quiero mil helados.

Sus ojos estaban picando y su garganta se apretaba con cada nueva palabra, pero se obligó a que
su voz no se quebrara, porque sabía que si rompía a llorar sus papás no lo dejarían nunca.

Pero no quería ver cómo ellos se iban, cómo podía existir la posibilidad de que todo acabara mal
y…

Y…

Se obligó a concentrarse en el rostro de sus padres.

-Te amamos mucho, bebé -dijo Felix, tomando la mano de Hyunjin y despidiéndose mientras
retrocedían.

-Yo también los amo -contestó, tratando de sonreír.

Sólo cuando desaparecieron al doblar en la esquina se permitió apoyarse en la pared, tomando


aire y frotando sus ojos con sus manos para despejar el rastro de lágrimas que pujaban por salir,
tratando de creer que todo saldría bien.

Que todo iría maravilloso, perfectamente bien.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Realmente esperaba que Jeongin estuviera durmiendo, pero cuando se acostó, el omega se giró
sobre la cama, su rostro colorado, ojos acusatorios sobre él, y lo agarró del brazo.

243
-Te fuiste -espetó Jeongin-. Desperté y no estabas.

Con calma, Seungmin se quitó la bata, quedando en ropa interior. Notó de reojo que Chan seguía
durmiendo como una roca.

-Lo siento, bebé -se disculpó Seungmin, acostándose al lado de Jeongin.

El omega gruñó, enojado, comenzando a frotar su cabello contra el cuello del alfa.

-Hueles mal -murmuró Jeongin-. A otro omega. No gusta -sus ojos se pusieron llorosos-. ¿Otro
omega?

-No, no cariño -suspiró Seungmin, dejando que el omega se refregara contra él a su propio placer-,
era mi mamá. Tú eres mi único omega.

Jeongin levantó su cabeza, su cabello desordenado completamente y respirando un poco


acelerado. El chico se subió a horcajadas de él, sus piernas a ambos lados del estómago de
Seungmin.

El alfa tomó aire, feromonas invadiendo sus fosas nasales, y mordió su labio inferior cuando notó
humedad en la ropa interior de Jeongin.

-Márcame -exigió Jeongin, comenzando a balancearse y frotando su entrepierna contra el vientre


de Seungmin-, aquí -apuntó a su lado izquierdo, donde no había ninguna marca-. Ahora.

Seungmin mordió su labio inferior, agarrándolo de la cintura para detenerlo, y giró su rostro,
chocando de pronto con la despierta mirada de Chan.

-Quítate la ropa interior, Innie -ordenó Chan con voz grave, provocando que el omega gimiera-, deja
que te admiremos.

Jeongin no tardó en obedecer, quitándose de encima, echando la única prenda que vestía a un lado
y quedando completamente desnudo. Su pene ya estaba endurecido, goteando presemen por toda
su longitud, y se acostó boca arriba. Abrió sus piernas y las levantó, llevándolas a su pecho,
mostrando su ano. Seungmin tragó saliva al verlo: rosado, apretado y húmedo por la
autolubricación.

-Eres bonito -alabó Chan con calma, aunque sus ojos brillaban por la excitación-, ¿no,
Seungminnie?

-Precioso -coincidió Seungmin, observando el rostro complacido de Jeongin por los halagos-.
Precioso y sexy.

-Aquí -Jeongin llevó sus manos a sus nalgas, separándolas para darles una mejor vista-. Los
quiero. Alfas, por favor…

-¿Qué quieres, bebé? -preguntó Chan, sin moverse.

244
Los ojos dilatados de Jeongin los observaron, pensativos y, cuando habló, su voz era un temblor
tímido y nervioso:

-A... a Alfa Se-Seungmin preparándome… -humedeció sus labios, avergonzado-. A… a Alfa Chan en
mi… mi boca…

Oírlo hablar con títulos provocó una punzada de dolor y ansiedad en su pene endurecido, y
Seungmin tragó saliva, mirando a Chan. El mayor le hizo un gesto con la mano, quitándose la ropa
interior, y Seungmin no tardó en imitarle, caminando y acomodándose entre las piernas del omega,
que gimió al primer tacto.

-¿Mis dedos, mi boca, omega? -preguntó Seungmin con voz grave, sintiéndolo temblar.

-Por... por favor... -pidió Jeongin, desesperado.

Seungmin se inclinó mientras Chan rodeaba la cama, quedando al otro lado, su pene en el rostro
de Jeongin, que mojó sus labios una vez más en señal de excitación.

El omega soltó un gemido sonoro cuando la lengua de Seungmin pasó por sobre su ano, probando
la lubricación que seguía soltando, su ano apretándose por el deseo, y Seungmin agarró sus
nalgas, separándolas para abrir un poco más su agujero brillante.

Chan acarició el necesitado rostro de Jeongin con el glande de su pene, sonriendo al ver como
quedaba húmedo por el presemen que estaba sintiendo, y soltó un gemido ronco cuando el omega
movió su cabeza, sus labios cerrándose alrededor de su polla.

Seungmin dejó salir un gruñido, su lengua comenzando a follar el ano de Jeongin, sus dedos
acariciando el borde de su entrada, y los sonidos que estaba soltando el omega no ayudaban
mucho a su autocontrol.

-¿Te gusta así, bebé? -provocó Chan entre gemidos, moviendo sus caderas para follar con más
facilidad la boca del chico-. ¿Te gusta que te deseemos tanto, Jeonginnie?

El chico separó el pene de sus labios, un hilo de saliva conectando el miembro con su boca, y
lloriqueó cuando Seungmin metió un dedo en su interior, su lengua sin dejar de prepararlo.

-S-sí… -murmuró Jeongin, temblando-, más… Más, alfas…

Cuando a Seungmin le explicaron la unión alfa-omega, sabía que el omega lubricaba y


autopreparaba con facilidad, su celo relajando su entrada. Incluso, cuando solía ver porno, veía
como el omega no necesitaba mucha preparación para ser follado.

Pero eso no significaba que no estaba sorprendido al ver como un segundo dedo entraba con
facilidad en el ano de Jeongin, estirándose sin dificultad alguna, la lubricación humedeciendo su
mano y facilitando el jugueteo.

245
Se enderezó, alejando su boca, pero sin dejar de mover sus dedos en el interior de Jeongin.
Observó al omega con la boca abierta y ojos llorosos, sumiso y dejando que Chan llevara el ritmo
de las estocadas, y la visión era demasiado caliente como para quedarse quieto.

Jeongin gimió cuando Seungmin agarró su pene y comenzó a chuparlo, agregando ahora un tercer
dedo en su ano, acelerando el ritmo de las embestidas.

Así no duró mucho: la estimulación en su entrada, la boca de Seungmin subiendo y bajando


alrededor de su sensible miembro, su garganta atragantándose con la polla de Chan, fueron
suficiente como para temblar sin control alguno y correrse entre jadeos y chillidos de placer.

Seungmin se alejó cuando Jeongin dejó de eyacular, el semen en su boca, y Chan lo agarró del
brazo, tirando de él, besándolo con posesión.

El omega gimió en necesidad al ver a los dos alfas compartiendo su semen en un beso sucio,
obsceno y lascivo, su pene reaccionando una vez más. Ambos tragaron al alejarse, el sabor
espeso cayendo por su garganta, pero poco les importó porque estaban más calientes que nunca
en ese instante.

-Fóllalo -ordenó Chan entre jadeos.

-Sí, sí, sí… -concedió Jeongin tomando a Seungmin de la mano, empujándolo en la cama.

Seungmin se sentía mareado, excitado y deseoso, dejándose manipular con facilidad por el
omega, Se sometió sin problema alguno con sólo una mirada de Chan y pensó, fugazmente, que se
debía a su posición de delta en ese celo, a que su alfa sabía que había alguien superior a él ese día.

Cayó de espaldas entre las mantas, Jeongin subiéndose sobre él, y el omega comenzó a frotar su
culo contra el pene del alfa.

-Mira -prosiguió Chan, detrás de Jeongin-, mira como su ano te traga, Seungminnie.

El omega elevó sus caderas, agarrando la base del miembro del menor, alineándolo contra su
entrada, y comenzó a bajar con lentitud, las paredes anales del chico envolviendo su sensible
miembro, cálidas y apretadas.

Seungmin gimió sonoramente por la sensación que estaba sintiendo, Jeongin jadeando al bajar sin
dificultad alguna, su interior recibiéndolo con una increíble facilidad.

Se quedaron quietos un instante, tratando de recuperar el aire, y Seungmin chocó con los ojos de
Chan.

Muévete, pareció ordenar el alfa con su mirada, follalo, rómpelo.

Jeongin comenzó a saltar entre chillidos, su rostro ruborizado completamente, sus ojos
lagrimeando por el placer y sus labios entreabiertos en ruidos adorables que soltaba. Seungmin
decidió mover sus caderas también para poder follarlo, un chapucero ruido resonando en el cuarto.

246
-Pequeño zorrito -gruñó Chan, agarrando a Jeongin de la cintura y deteniéndolo-, ¿me podrás
recibir a mí también?

Jeongin gimoteó, inclinándose, sus ojos enfocándose en la cara colorada de Seungmin, y sonrió
temblorosamente antes de que los labios del chico se posaran contra su boca en un beso dulce y
tierno, lento y pausado, ambos tomándose su tiempo para compartir ese momento.

Chan, mientras tanto, separó las nalgas de Jeongin, viendo su ano siendo llenado por el pene de
Seungmin, y se inclinó, comenzando a chupar a su alrededor queriendo excitarlo más aún.
Esperaba que con aquello pudiera lubricar y así lo recibiera con mayor facilidad.

El omega comenzó a soltar ruidos necesitados y de impaciencia, y Chan sonrió con deseo al
comenzar a empujar su dedo contra el ano de Jeongin, complacido al observar como penetraba
con facilidad.

-Ra... rápido… -Iloriqueó Jeongin, queriendo moverse otra vez, pero siendo impedido por Chan.

-No seas impaciente, bebé -regañó Chan, antes de meter otro dedo.

-No queremos... ha-hacerte daño… -agregó Seungmin, gimiendo cuando los dedos de Chan
acariciaron su miembro.

Jeongin soltó un gruñido, comenzando a besar el rostro del menor.

Minutos después Chan sacó sus dedos, acomodando su miembro contra el ano de Jeongin, y
empujó del omega hacia arriba, sacando la polla de Seungmin, dejando sólo la punta contra su
entrada.

-Relájate... -pidió Chan con voz suave-, toma aire, bebito.

Seungmin decidió distraer a Jeongin acariciando sus pezones, sus labios comenzando a besar su
cuello, y escuchó los jadeos del omega cuando ambos comenzaron a entrar lentamente en su
interior, sus penes uno junto al otro. Las bocas de los dos alfas acariciaron la piel desnuda del
omega para distraerlo del leve dolor que comenzó a sentir.

-¿Va... va bien..? -preguntó Seungmin, tratando de no moverse mientras Jeongin bajaba con
lentitud. Hacía pequeñas muecas en su rostro, excitado y caliente por lo apretado que se sentía
ahora el ano del omega.

Pero no quería disfrutarlo, no completamente cuando Jeongin comenzó a sollozar.

-Tal vez deberíamos… detenernos... -ofreció Chan, preocupado.

-¡No! -Iloriqueó Jeongin-. ¡Si-sigan! ¡Be… bésenme…

No fue necesario que Jeongin dijera algo más para que obedecieran.

247
Segundos después ambos alfas terminaron de penetrarlo, quedándose quietos en su interior.
Seungmin limpió el rostro de Jeongin, que sorbía por su nariz, dejándole un rastro de besos en
todo su rostro y cuello.

-Estoy... estoy bien... -murmuró Jeongin- pueden… pueden moverse…

-¿Seguro? -preguntó Chan, desconfiado.

-Quizás sería mejor…

-¡No! ¡No! -gruñó Jeongin, enojado e interrumpiendo a Seungmin-. ¡No quiero! ¡Malos! ¡Alfas malos!
¡Alfas... AH!

Jeongin gritó cuando Chan lo embistió.

-Entonces salta, Innie -motivó el mayor-, comienza a saltar como el zorrito sucio que eres.

No fue necesario que le dijeran algo más para que el omega se moviera.

Pronto, el cuarto se llenó de gruñidos, gemidos y jadeos, olor de sudor, feromonas y sexo
invadiendo el aire, murmullos resonando en el lugar, lloriqueos de necesidad y comentarios
lascivos alabando al omega.

Jeongin no aguantó mucho en ese estado: tener dos pollas en su culo hacía que presionaran con
facilidad su próstata, y comenzó a chillar cuando se corrió entre su pecho y el de Seungmin, su ano
apretándose alrededor de los miembros, y los dos alfas se miraron en ese momento.

Chan sonrió, mostrando sus colmillos e inclinándose hacia el lado derecho, donde su marca
brillaba. Seungmin supo que le estaba cediendo el lado izquierdo, así que gruñó embistiendo una
vez más antes de elevar su rostro, su boca posándose en la piel salada del omega.

Jeongin se corrió otra vez cuando los dos alfas enterraron sus colmillos en su cuello, placer y dolor
recorriéndolo en un santiamén, un lazo formándose repentinamente entre los tres.

Sin embargo, el placer pronto se transformó en dolor cuando los chicos comenzaron a anudar en
su interior.

-Du-duele… -lloriqueó, dejándose caer sobre el pecho de Seungmin, que gimoteaba de placer.

-Lo sé, bebé, lo sé... -concedió Chan, eyaculando entre jadeos.

-¿Puedes... puedes aguantar? -preguntó Seungmin, besando el rostro del chico.

-Sí, sí, sí... -Jeongin sonrió, afiebrado-. Bebés. ¿Me darán bebés…?

-Todos los que quieras -respondió Chan, besándole la espalda.

Eso pareció calmar al omega lo suficiente para dejar que besaran su rostro el resto del momento.
248
Minutos después, el nudo terminó y ambos alfas no tardaron en retirarse del interior de Jeongin,
observando como el semen escurría por sus piernas.

El omega suspiró, feliz, comenzando a frotar su cara entre los dos alfas.

-Los quiero -suspiró, contento.

Seungmin acarició el cabello de Jeongin, sus ojos posándose en el rostro amoroso de Chan, y
contestó sin dudarlo:

-Yo también los quiero.

Y las cosas, por un instante, se sintieron correctas.

249
CAP 18.
Chan estaba batallando con Jeongin, cuando Seungmin despertó al recibir un golpe en una de sus
piernas.

-¡Seungmin! -Iloriqueó Jeongin, tratando de impedir que Chan lo sostuviera de los brazos-. ¡A…
ayuda…!

-¿Qué ocurre? -preguntó confundido, su voz ronca por el sueño.

Chan gritó al recibir una mordida en su mano, el omega gruñendo entre quejidos.

-No quiere tomarse el anticonceptivo de emergencia -explicó Chan-. Su omega quiere un bebé, pero
yo sé que Jeongin no está hablando en serio, y tengo que obligarlo cada maldito celo a tomarse la
pastilla para que no quede preñado.

-¡Bebé! -exigió Jeongin, tratando de girarse y escapar del agarre del alfa-, ¡Quiero bebés!

-¡No, no los quieres! -bufó Chan-. ¡Vamos, Seungmin, ayúdame! ¡Sostenlo de los brazos!

-¡No! ¡No! -sollozó Jeongin al ser agarrado por el alfa menor-. ¡Malos! ¡Malos!

Chan agarró su mandíbula, obligándolo a separar sus labios, y puso una pastilla en su lengua,
tapándole la boca para impedir que la escupiera. Jeongin terminó tragando la pastilla entre llantos,
y Seungmin se sintió mal al escucharlo llorar de forma desquiciada.

-Quiero mis... mis bebés… -hipó el omega, tocándose el estómago.

-Ya, Jeongin… -comenzó a decir Seungmin, queriendo calmarlo-, más adelante... ¡AH!

El omega lo mordió repentinamente en el hombro, enfurecido.

Chan tiró del chico, empujando una almohada en su boca para que no mordiera a nadie más, y
Jeongin abrazó el cojín, sollozando sin control alguno.

-No le creas -dijo Chan al ver la expresión de Seungmin-, está fingiendo porque espera que le
demos bebés con su llanto.

Las lágrimas de Jeongin se detuvieron.

Chan sonrió con burla.

-¡Los.. los mataré…!

-Jeonginnie, no seas malo -regañó Seungmin, antes de recibir un golpe de la almohada-. Vamos,
¿te calmarás si follamos entre nosotros?

No sabía de dónde sacó la valentía para decir eso.

250
Jeongin los miró con sorpresa, sus mejillas coloradas y ojos brillando, y asintió con ferocidad.

Chan observó a Seungmin. Seungmin observó a Chan.

El menor levantó sus manos.

-Sólo bromeaba.

-¡No, no! -gritó Jeongin, enderezándose-. ¡Follen! ¡Follen!

-¡Creaste un monstruo! -acusó Chan.

-¡Yo sólo quería...!

-¡Follen! -Jeongin rompió a llorar (otra vez)-. ¡Malos! ¡Malos… alfas! ¡Malos! ¡No me... no me
aman...I

Seungmin rascó su nuca.

-Bueno, Channie, si puedes ponerte en cuatro… -comenzó a decir Seungmin, antes de que Chan se
atragantara con su saliva.

-No me jodas, Seungmin -balbuceó Chan-. El delta en este celo eres tú. En cuatro, ahora. Creo que
hay lubricante en un cajón…

Seungmin iba a comenzar a llorar porque no creía que estuvieran hablando de eso, pero una
mirada hacia Jeongin, que estaba balbuceando cosas entre lágrimas, le hizo desistir de su plan de
lanzarse por la ventana.

Mientras Chan agarraba algo en el cajón, Seungmin se giró y se puso boca abajo, desnudo y un
poco incómodo por la situación en la que estaba. Por sentirse tan expuesto de pronto.

Su alfa interior comenzó a chillar que no, que se diera vuelta y tratara de someter a Chan, pero
desistió, porque el lugar donde el mayor mordió el día anterior pareció arder en señal de
advertencia. Chan ganó justamente. Era el Alfa a cargo en ese celo. Quizás en el siguiente podría
cobrárselo, pero por ahora.

-Relájate, Seungminnie -susurró Chan, acariciando su cintura de forma repentina, Jeongin


mirándolos atentamente-. Si es demasiado, me avisas y pararé.

Tomó aire, forzándose a relajar sus tensos músculos de su cuerpo, y tomó la mano de Jeongin
para sostenerse, mientras sentía los dedos del alfa comenzando a acariciar su trasero.

-Vaya -comentó Chan-, tienes mejor culo que Jeongin, quien lo- ¡POR UN DEMONIO, JEONGIN!

El grito del mayor resonó en el cuarto cuando Jeongin le lanzó ahora su zapato.

251
Seungmin comenzó a reírse sin control alguno, tanto por la situación como por los nervios, pero
antes de poder decir algo, jadeó cuando Chan, mascullando por lo bajo, apretó la botellita del
lubricante, soltando el líquido entre sus nalgas.

-Ven -instó Chan, agarrándolo de las caderas y tirándolo hacia la orilla de la cama-. Apoya tus pies
en el suelo, pero no te endereces. Separa tus piernas y eleva tu culo, sí, así -alabó Chan al verlo
obedecer-. Ahora, Jeonginnie, ¿qué tal si le chupas la polla mientras lo preparo, para relajar a tu
alfa?

Jeongin gimoteó, asintiendo con torpeza. Se deslizó por entre las mantas y se acomodó de rodillas
en el suelo, entre las piernas de Seungmin, agarrando su miembro con los labios para comenzar a
chupar.

Seungmin jadeó por la ola de placer que lo recorrió, inevitablemente relajándose un poco más
cuando Jeongin agarró su pene, y casi no notó el momento en el que Chan deslizó un dedo en su
interior.

Se sobresaltó por completo, pero no por el dolor: bueno, sí, era algo incómodo y con un pequeño
dolor punzante, aunque no era demasiado. Podía… Podía acostumbrarse.

Miró hacia abajo, su rostro entre sus brazos. Observó a Jeongin mirándole atentamente mientras
seguía chupando su polla, sus mejillas coloradas, sus ojos brillando.

-¿Cómo se siente? -preguntó Chan con voz ronca detrás de él, entrando y sacando su dedo de su
interior.

-Ex... extraño… -contestó Seungmin, respirando aceleradamente.

-Meteré un segundo -dijo Chan, antes de echar más lubricante en su entrada y su mano, juntando
dos dedos para presionarlos contra su entrada.

Bien, ahora sí dolió un poco más.

Soltó un gemido tanto por el leve dolor como por el placer de la boca de Jeongin, que estaba
haciendo maravillas allá abajo. Seungmin no tenía mucha tolerancia hacia el dolor, si era honesto,
nunca tuvo accidentes graves o sentido demasiado dolor, por lo que cuando el tercer dedo ingresó,
dejó salir ahora un grito más fuerte.

-¿Quieres que pare? -preguntó Chan, sin mover su mano mientras Jeongin seguía trabajando allí
abajo-. Si es así…

Seungmin tomó una respiración más profunda, concentrando su mirada en los ojos de cachorro de
Jeongin, que lucía más excitado aún por la situación.

Es tu omega. Lo desea. Y, en el fondo, tú también lo quieres, murmuró una voz en su interior.

-Con... continúa... -le dijo en voz baja.

252
Pronto el dolor desapareció, los dedos de Chan expandiéndolo, dilatándolo, agrandándolo con
sucios chapoteos que se mezclaban con los sonidos ahogados de Jeongin, y se encontró a sí
mismo jadeando con los movimientos de la mano de Chan, embistiendo contra su entrada.

-Creo que estás listo -dijo Chan con voz ronca-. Vamos, ahora, ¿por qué no follas a Jeonginnie?

Jeongin dejó de chupar el miembro mientras Seungmin gemía cuando Chan sacó sus dedos,
comenzando a masturbarse. El omega lo empujó unos centímetros, acostándose boca arriba y
levantando sus piernas.

Seungmin observó el ano de Jeongin, lubricando ya, apretándose con cada nueva respiración, y
Seungmin gruñó al separar más las piernas del chico, dirigiendo su polla húmeda hacía su entrada.
Jeongin gimió con fuerza al ser llenado, soltando más lubricante, y Seungmin comenzó a
mordisquear su cuello expuesto.

Chan separó sus nalgas,

-¿Estás relajado? Entraré lentamente -jadeó el alfa, echando lubricante en su pene y otra vez en la
entrada de Seungmin.

Seungmin tomó la mano de Jeongin, dándole un fuerte apretón cuando el glande de Chan se abrió
paso en su agujero.

-Oh, dios… -gimió Seungmin por el dolor.

Jeongin comenzó a mover sus caderas, autopenetrándose con algo de dificultad por la posición, y
sus labios se dedicaron a besar el rostro de Seungmin.

Dolía demasiado. Dolía como el infierno, su entrada ardiendo por la presión, y tuvo que luchar
contra el impulso de gruñir y darle un golpe a Chan para que se alejara.

Jeongin liberó hormonas sexuales para distraerlo al notar su mueca, y las manos de Chan fueron a
sus pezones, acariciándoselos para darle algo más de placer. Siguió empujándose contra su
entrada con lentitud, sin querer ser brusco para hacerle daño.

Chan terminó de penetrarlo, jadeando al sentir el interior apretado de Seungmin. Se sentía extraño,
porque no estaba la lubricación natural a la que estaba acostumbrado por el cuerpo de Jeongin, y
se inclinó dándole un beso en la espalda a Seungmin.

-Avisame cuando te sientas mejor para moverme -gimió Chan, tratando de no moverse.

Seungmin entornó sus ojos sobre el rostro colorado de Jeongin, que estaba bajo él, todavía en su
interior, y pensó que tal vez…

-Muévete -pidió con un jadeo.

253
Chan empujó, moviendo el cuerpo de Seungmin también contra el de Jeongin, y el omega gimió
por el placer, su ano apretándose. Seungmin también gimió por el estímulo en su pene y en su
interior, agachando su cabeza para besar el cuello del omega.

Todavía había dolor, pero estaba disminuyendo bastante con cada nueva embestida contra su
entrada. Se mezclaba con el placer que sentía cuando Chan pareció presionar contra su próstata,
junto con su pene dentro del ano de Jeongin. El mega no dejaba de balbucear palabras inconexas
debido a su celo.

Así no aguantó mucho, no con ese doble estímulo: se corrió dentro del omega, enterrando sus
dientes en el cuello de Jeongin, reavivando su marca, y el nudo pareció asentarse dentro del
omega.

Jeongin también se corrió con la mordida, chillando por el placer, y Seungmin se sobresaltó
cuando los dientes de Chan también se cerraron en su piel, en una marca suave, gruñendo al
eyacular en su interior.

Chan se retiró antes de formar un nudo, sabiendo que eso le provocaría un mayor dolor a
Seungmin, y se derrumbó a su lado.

Seungmin se movió, saliendo del interior de Jeongin, que comenzó a frotar sus ojos por el sueño.

-No podré caminar mañana -gimoteó Seungmin contra la sábana.

Chan se rió y Jeongin se revolvió, dándole un beso en la mejilla a cada alfa.

-Los amo -dijo con voz suave.

Ambos sonrieron, satisfechos.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin lo tiró hacia atrás segundos,protegiéndolo, antes de que algo estallara a metros de donde
estaban ellos. Si no hubiera sido por los autos, basureros y latas protegiéndolos de las balas ya
habrían muerto hace mucho, todos lo sabían bien.

-Más cuidado -le gruñó Hyunjin con aspereza.

Felix soltó un jadeo, observando a todo su grupo con las cabezas bajas para evitar las balas que
los soldados del Gobierno disparaban desde las ventanas del Gran Salón del Pueblo. Tenían la
clara desventaja de que los rostros de los soldados no se veían bien gracias a los vidrios y
cortinas, además de que ellos estaban en un campo abierto. Sin embargo, no tenían otra opción
más que entrar por la puerta principal…

O por las alcantarillas.

254
Pero, para ello, debían llegar a una de las entradas de ella, que quedaba también detrás de un auto
abandonado, a varios metros de ellos. Si salían de su escondite, de la barricada improvisada que
lograron construir, para correr y lograr llegar a ese otro auto, existían muchas probabilidades de
recibir un disparo en la cabeza.

-Estamos perdiendo el tiempo -dijo Felix, enfurecido-, no podemos quedarnos aquí todo el día.
Debemos apoderarnos del Gran Salón lo antes posible.

-¿Y qué propones? -espetó Kun-. ¿Qué todos vayamos a ese jodido auto? ¡No entraremos todos allí,
Felix! Somos casi cien personas, ellos van a sospechar lo que queremos hacer si vamos varios…

-¿Entonces qué propones tú, Kun? -contestó BooHan-. FeiLike tiene razón en algo: no podemos
seguir perdiendo el tiempo. HanDong y MeiQi cuentan con que podamos tomar el Gran Salón lo
antes posible.

Los tres se miraron. Felix asomó su cabeza antes de volver a esconderla, un nuevo disparo
resonando.

-¿Qué es lo que sabemos? -volvió a preguntar Felix.

Kun soltó un resoplido.

-Cuarenta diputados alfas están allí con sus familias junto a veinte senadores. Los otros veinte
diputados y senadores están con Ang Lee en Zhongnanhai, probablemente con la mayoría de los
militares de la ciudad -dijo BooHan-. Si nuestras fuentes son correctas, habría en el interior cerca
de treinta soldados con pocas armas.

-Tenemos que neutralizarlos -insistió Felix-. Son peligrosos.

-Podríamos mover este auto -dijo de pronto YuQi, una alfa que servía como segunda al mando de
LuHan, y quedó a cargo de ese pelotón-. Si lo encendemos y unos pocos van hacia la alcantarilla…

-Sería exponer a uno -dijo Felix-. Tratar de que haga contacto en el auto lo expondría con los
soldados, las ventanas reflejarían lo que quiere hacer.

Hubo un silencio tenso, todo el mundo escuchando lo que estaban diciendo.

-Podría ir yo -dijo Wu Lei, un beta, con voz cuidadosa-. Era mecánico y puedo hacer contacto
rápidamente.

Kun lo miró.

-Sabes lo que podría pasar -le dijo con voz dura-. Podrías morir.

Los labios de Wu Lei temblaron.

-Si es por un bien mayor, está bien -respondió.

255
Felix quería decir algo más, sin embargo, antes de poder hacerlo Wu Lei se movió, abriendo la
puerta del auto.

-Necesitaré un cuchillo - pidió.

BooHan le dio uno que llevaba en su bota.

El omega se arrebujó contra Hyunjin, que le dio un abrazo y un beso en la coronilla buscando
calmarlo un poco. Sin embargo, Felix no podía quitar sus ojos de encima del pequeño cuerpo de
Wu Lei, entrando al asiento del copiloto con cuidado, exponiéndose su cabeza, su cuello, hacia los
francotiradores.

Un disparo resonó.

Todos se sobresaltaron, pero Wu Lei siguió trabajando con expresión concentrada.

-Venga, cúbranlo -ordenó Kun, sacando una de sus pistolas-. ¡No desperdicien mucho, disparen
sólo cuando estén seguros de su objetivo!

El aire se llenó pronto de sonidos de disparos, de balas silbando en el aire y casquillos cayendo al
suelo. Felix no tenía buena puntería, así que prefería no arriesgarse a perder balas, y por otro lado,
las manos de Hyunjin lo tenía abrazado, tratando de calmarle un poco, de que su omega interior no
se alterara por todos esos ruidos.

El motor del auto se encendió.

-¡Retírate, Wu....!

Kun no alcanzó a terminar su frase cuando más disparos resonaron, una ventana quebrándose, un
jadeo sonando en el aire. Felix observó el cuerpo de Wu Lei temblar.

-Mierda -murmuró BooHan, agarrando al beta de las piernas.

Felix trató de ayudarlo, escuchando los gritos a su alrededor, los disparos resonando, pero se
quedó congelado cuando el cuerpo de Wu Lei cayó, peso muerto en el suelo, un disparo en su
cuello, sangre manchando el cemento. Sus ojos vacíos estaban sin vida.

BooHan hizo amago de quitarse la chaqueta para tratar de detener el sangrado, pero Felix sabía
que estaba muerto. Que no valía la pena. Que ya era tarde.

Desvió sus ojos, encontrándose con la culpable mirada de Kun, pero el alfa no dijo cosa alguna.

-Tienes el auto, Felix -le dijo Kun-. ¿Ahora qué?

Apretó sus dientes y sólo la presencia de Hyunjin detrás, sus dedos acariciando su marca en su
cuello, lo detuvo de romper a llorar.

256
-BooHan, te dejaré a cargo del grupo -le dijo Felix a su amigo-. Kun, YuQi, YingNan, Yang y yo nos
infiltraremos en el Gran Salón. Llegaremos hasta las puertas principales y las abriremos para que
puedan entrar.

Kun lo observó.

-Es el plan más horrible que he escuchado -contestó Kun con brusquedad-. ¡Un montón de mierda
puede salir mal, Felix!

-¡¿Se te ocurre algo mejor, Kun?! -le espetó, furioso-. ¡Pues quiero escucharte, entonces!

El alfa hizo una mueca, sacando las municiones que lograron sacar de la furgoneta que les dejó
allí, antes de que comenzaran los disparos y lograran refugiarse en ese improvisado refugio que
armaron a tiempo para no caer muertos.

Felix observó a su grupo. Tenía ya dos heridos y acababan de tener su primera baja.

Kun recargó el arma que llevaba, uno de los fusiles de asalto, y se lo entregó con controlada rabia.

-Conduciré yo -dijo Kun, observando el interior del auto, los asientos con sangre-. Los disparos
comenzarán apenas vean que queremos movernos, así que conduciré lo más rápido que pueda
-sus ojos miraron a BooHan, brevemente-. Si para medianoche no hemos abierto las puertas,
quedas a cargo de todo, ¿entendido? Necesitamos que nos cubran mientras.

BooHan asintió, haciendo un gesto a la multitud, que volvieron a acomodarse por entre los
agujeros de la barricada, tratando de no exponer demasiado sus cuerpos.

-Quiero acompañarte -le dijo repentinamente Hyunjin a Felix.

Felix lo miró, abriendo su boca, pero Kun contestó:

-No -le dijo-, esta no es tu lucha. Sólo vas a molestar con tu presencia.

Hyunjin miró a Kun con su mandíbula apretada.

-Podría ser de ayuda -dijo con voz suave.

-¿Sabes disparar una jodida arma? -le preguntó Kun con brusquedad-. No. Sólo vas a jodidamente
distraer a Felix.

-Oh dios -dijo YuQi con la voz ahogada-, ¿quieren dejar esto para otro momento?

-En primer lugar, no deberías haber venido -prosiguió Kun, terminando de recargar otro fusil de
asalto-. Lo has arruinado todo, como siempre lo has hecho.

Felix lo abofeteó.

-Te quedarás con BooHan -le espetó Felix con frialdad-, Hyunjin irá en tu reemplazo.
257
Kun lo fulminó con la mirada.

-Irán los dos, maldita sea -dijo BooHan-. Kun no puede quedar fuera porque conoce las alcantarillas
mejor que nadie, e irá Hyunjin porque es un alfa puro. La discusión acaba aquí. Y suben en dos
minutos, o les prometo que les meteré el fusil por el culo.

Hyunjin y Kun se miraron, ambos gruñendo en voz baja, pero terminaron asintiendo en silencio.
Cuando cada uno terminó de recargar sus armas observaron el auto.

-¡Ahora! -dijo Kun, trepando hacia el asiento delantero.

Felix y Hyunjin se acomodaron en el asiento del acompañante mientras YuQi, Yang y YingNán, lo
hacían atrás, todo en unos segundos, y Kun puso el primer cambio, acelerando tan ágilmente como
pudo.

Los disparos volvieron a resonar en el aire. Si no hubiera sido porque Kun se alejó, habrían muerto
sin duda alguna.

BooHan gritó que cubrieran el arranque del auto y más disparos rasgaron el cielo.

Minutos después, Kun logró llegar hacia la entrada de la alcantarilla, todos bajándose
(prácticamente tirándose al suelo) y cubriéndose con el vehículo, tratando de recuperar el aire. Los
disparos volvieron a calmarse.

Yang, un omega, comenzó a abrir la puerta de la alcantarilla.

-¿Tienen todos sus armas? -preguntó YuQi con voz grave, mientras YingNan ayudaba a levantar la
tapa de la alcantarilla-. No desperdicien balas. Kun, irás adelante.

-Eso suena magnífico -murmuró Kun, acomodándose para bajar por las alcantarillas. Sin embargo,
antes de seguir, miró a Hyunjin-. Si las cosas salen mal, será tu única culpa.

Hyunjin tuvo que sostener a Felix para que no se lanzara a golpearlo, mientras Kun bajaba.

-Tontos alfas posesivos… -murmuró YingNán, rodando los ojos y siguiendo a Kun.

-Quiero matarlo -masculló Felix, enfurecido.

Hyunjin sacudió su cabeza en una negativa.

-No le des el placer de que te afecte -contestó el alfa con tranquilidad, en tanto Yang era el
siguiente en bajar-. Si tú y yo estamos bien, no importa nada más.

Felix asintió con labios temblorosos antes de que Hyunjin le dijera que bajara.

258
El omega no tardó en obedecer, bajando las escaleras lo más rápido que podía, dejando que la
oscuridad lo envolviera. En el fondo ya lo esperaban sus amigos portando linternas, apuntando
hacia el fondo del túnel, y sintió segundos después la tranquilizadora presencia de Hyunjin.

Su omega parecía exigir permanecer con el alta la mayor cantidad de tiempo posible, sin
importarle si lucía necesitado, porque ya estuvo demasiado tiempo solo y ahora quería sentirse
amado. Kun se quedó un momento en silencio, pareciendo pensar bien lo que diría a continuación.
Felix recordó que el alfa, antes de convertirse en la persona de ahora, fue un arquitecto de
renombre que colaboró en la remodelación del Gran Salón unos años atrás, por lo que conocía
muy bien aquellos túneles que servían como cloacas e, incluso, como vías de escape en caso de
emergencia.

-Son unos quinientos metros -dijo Kun con cuidado-, la salida da a un sótano que queda algo
alejado de la puerta principal. Probablemente esté vigilada, así que deberemos ser rápidos.
Ocuparemos sólo una linterna.

Todos asintieron en silencio, frunciendo el ceño ante el fétido olor que llenaba aquel lugar, mirando
con desagrado el agua que corría entre sus pies. Estaban, literalmente, hundidos en la mierda,
¿qué podría ser peor?

Kun comenzó a caminar sin decir otra cosa, agua chapoteando a su alrededor, y no tardaron en
seguirle sin decir cosa alguna, atentos a escuchar cualquier otro ruido que pudiera alertar la
situación

Felix tomó la mano de Hyunjin, que le dio un apretón en señal tranquilizadora, y se sintió por un
momento en las nubes. Fantaseó brevemente en la vida que pudieron haber tenido si las cosas no
se hubieran torcido de tan horrible, desquiciado modo. Si Chaewon y la madre de Hyunjin no se
hubieran metido.

De seguro, se habrían casado para luego tener hijos en unos años, dedicándose por completo a
ellos. Con toda probabilidad habrían sido felices los dos juntos, él acostumbrado a ser un omega
hogareño, ajeno a los problemas del resto.

Pero había algo en ese futuro que no le convencía por completo, y era eso último: a Felix nunca le
gustó esa posición que poseía, teniendo que ser siempre un omega que debía vivir para hacer feliz
a su alfa. Felix no quería ese futuro. No quería ese sueño porque sabía que, en el fondo, era sólo
una felicidad falsa.

-Deténganse -ordenó Kun, en un susurro apenas audible, y apagó la linterna-. Hay dos alfas
vigilando la entrada que está a dos curvas más. YuQi y yo vamos a dispararles. Carguen sus
armas.

Felix sabía que Kun decidió que ellos dos se arriesgaran, porque sus sentidos alfas eran más
perfectos, podían ver en la oscuridad sin tropezarse y escuchar mejor sonidos lejanos. Además,
tenían un olfato más fino, pero eso no evitó que pudiera preocuparse de lo que podría ocurrir.
Existían tantos factores que podían hacer que todo acabara en un desastre…

259
-No te preocupes -le murmuró Hyunjin-, Kun sabe lo que hace. Será un imbécil, pero un imbécil
astuto.

Se rió contra su hombro.

-Coincido con Hyunjin -dijo YingNán-. Estará de un humor de perros, sin embargo, Kun sabe jugar
bien sus cartas.

-Sus cartas en la política, porque en el amor, es un desastre -se burló Yang, antes de ganarse un
golpe de YingNan.

Felix soltó un suspiro ahogado, cerrando sus ojos un breve momento, mientras pensaba en la
última conversación que mantuvo con SiCheng. La forma en la que el omega se negó a mantener
cualquier otra relación con Kun.

-Es el padre de mi hijo -concedió Sicheng con voz helada-, y puede estar con ChenLe cuando lo
desee. Pero no es más mi alfa. Lo he renegado, así como tú renegaste de Hyunjin -Felix quiso seguir
insistiéndole, pero su amigo le volvió a interrumpir-. Ya no lo amo. Mi omega lo quiere por
necesidad, pero ya no siento nada por él.

Y, ante eso, Felix poco podía hacer: no iba a forzar los sentimientos de SiCheng por una relación
que ya no estaba funcionando.

Iba a decir algo, pero en ese momento se sobresaltó al escuchar disparos. Uno, dos, tres, cuatro…

Luego, silencio.

Escucharos chapoteos y pasos acercándose, y de forma inevitable, Felix encendió la linterna,


sintiendo al resto de compañeros sacando sus armas.

-India -susurró YuQi.

Todos suspiraron por el alivio cuando el rostro de la alfa se asomó por la curva, pálida y algo
agotada, pero viva.

Aunque sus manos estaban manchadas con sangre.

-Muertos -declaró la chica, haciéndoles un gesto para que siguieran caminando-. Al parecer no
tienen tanta seguridad como esperábamos.

-Por supuesto que no -dijo Yang de forma despectiva-. Las fuerzas militares están omenzando a
caer de a poco, pero el idiota de Ang se niega a entregar la presidencia.

-Eso es bueno -contestó YingNan-, que los militares decidan deponer sus armas. Así no hay tanta
sangre derramada.

YuQi miró sus dedos rojos.

260
-Se derramará sangre sí o sí -dijo la alfa-, lo importante es que no perdamos de vista nuestro
objetivo.

Felix apretó la mano de Hyunjin, recibiendo un apretón de vuelta.

Minutos después se encontraron con Kun, que observaba la escotilla de emergencia con expresión
pensativa, y ninguno dijo nada sobre los cuerpos acostados a un lado, sus rostros ocultos por la
oscuridad. Tal vez era mejor así. Tal vez era mejor no saber sus nombres.

-Estaban con radios -dijo Kum, volteándose a mirarlos-, pero no alcanzaron a dar aviso. Todavía
contamos con el factor sorpresa, por lo menos, si no escucharon los disparos en el interior -hizo
una pequeña pausa-. Una vez entremos, vamos a cerrar esta escotilla. No podemos permitirnos
que escapen. Saben lo que eso significa, ¿cierto?

Todos asintieron en silencio: la única salida que podrían tener en caso de emergencia era por la
puerta principal.

-A un lado -ordenó Felix-, abriremos y esperaremos. Si hay militares al otro lado, no van a dudar en
disparar. Iré yo primero.

-Pero... -comenzó a decir Hyunjin.

Felix le hizo un gesto para callarlo.

-Si hay alguien al otro lado -dijo entre dientes-, van a sentir que soy omega. Tratarán de someterme
antes que dispararme.

Hyunjin parecía dispuesto a decir algo más, a seguir protestando, pero desistió con sólo una
mirada del omega, sus ojos furiosos diciéndole que se mantuviera al margen. El alfa tuvo que
suprimir su instinto posesivo y gruñón, queriendo imponerse para proteger al menor.

Felix observó su arma, cargada por completo, y comenzó a subir en silencio, sintiendo los ojos de
todo el mundo sobre él.

Al llegar arriba miró la escotilla. En medio del silencio trató de escuchar algo, pero no tuvo una
respuesta satisfactoria, y tomó aire antes de empujarla. Cerró sus ojos esperando oír gritos y
órdenes, sin embargo, no hubo ruido alguno mientras echaba la puerta a un lado y asomaba su
cabeza.

El sótano estaba vacío por completo. YuQi dijo que la seguridad no era tan buena, pero esto...

-No hay nadie -susurró hacia abajo, antes de que la luz apuntara a su rostro.

Terminó de subir ante un gesto de Kun, y pronto YingNán estuvo cruzando el lugar.

-¿No es esto demasiado fácil? -murmuró Yang al subir-. Tengo un muy mal presentimiento…

261
-Estás invocando a la mala suerte -contestó Hyunjin-, si esto acaba en un desastre, será culpa de
tus palabras.

-Oh, eres un alfa adorable -dijo YuQi-, ahora entendemos porque Feilike te dejó.

-Uh, golpe bajo -respondió YingNan, mientras Felix le daba un golpe en la nuca a YuQi.

-YuQi, Hyunjin, vayan a la salida y vean si hay guardias cerca -ordenó Kun, terminando de subir.

Los dos alfas obedecieron inmediatamente, Hyunjin dándole un beso corto a Felix en los labios.

Kun rebuscó en su pequeño bolso hasta que dio con una cadena junto con un candado. Yang y
Felix cerraron la escotilla, el ruido resonando en el sótano. El alfa se apresuró en sellar la salida.

Todos se pusieron de pie, caminando hacia la entrada, donde YuQi y Hyunjin estaban escuchando
hacia fuera.

-Nos dividiremos -dijo Kun, llamando la atención del grupo-. Existen dos caminos hacia la puerta
principal desde aquí. YuQi me ha acompañado antes -los observó con cuidado-. No sé cuántos
hombres tengan, pero no podemos ir todos en un solo grupo porque nos podrían neutralizar con
mayor rapidez -mordió su labio inferior-. YuQi irá con Felix y YingNan. Yo iré con Hyunjin y Yang.

-Pero… -Felix quería decir algo, insistir en ir con Hyunjin, pero no se atrevió a hacerlo, porque era
sólo un capricho. No quería permanecer lejos del alfa.

Hyunjin le observó, y le sonrió con dulzura.

-Estaré bien -dijo Hyunjin-. Nos reuniremos en la entrada.

Asintió, su garganta apretada.

-El grupo de YuQi irá por el borde -dijo Kun-, las probabilidades de que se encuentren con alfas es
mayor, porque los militares estarán pendiente de mantener a raya a nuestras fuerzas y las
ventanas están allí. Nosotros iremos por el centro, que estará más despejado, pero seremos más
rápidos en llegar a las puertas. Muy probablemente a ustedes los sometan -Kun alzó su barbilla-,
pero nosotros necesitamos a Hyunjin para imponerse en caso de ser necesario.

-Seremos distractores -dijo YuQi, estrechando sus ojos-. Vaya, que posición más mierda.

Kun suspiró en señal de disculpa.

-No lo haría si no fuera necesario…

-No importa -dijo Felix, tratando de que su voz no temblara-. La misión es más importante.

-Partan primero -dijo YingNán-. Nosotros nos iremos cinco minutos después.

262
YuQi hizo un gesto afirmativo, pero antes de irse, Felix abrazó a Hyunjin. Le dio otro beso en los
labios, su omega exigiendo quedarse allí, no moverse más, permanecer en los brazos del alfa.
Hyunjin le revolvió el cabello.

-Si terminas herido o muerto -le dijo, tratando de bromear-, te mataré, Hyunjin.

El alfa le sonrió antes de darle otro beso.

Se alejó para no romper a llorar, y YuQi abrió la puerta. Yang fue el primero en salir, pero antes de
que Felix pudiera seguirle, Kun le agarró del brazo.

-Cuando esto acabe -le dijo el alfa con voz suave-, vamos a hablar.

Felix sólo asintió.

La luz del pasillo pegó fuerte en sus rostros una vez salieron y se movieron hacia la izquierda, el
sótano cerrándose, ellos comenzando a correr. Aquel corredor estaba vacío, no se escuchaba
ruido alguno excepto el de sus respiraciones, mientras YuQi les dirigía en silencio.

Se detuvo en una esquina, su cuerpo oculto por la pared, mostrándoles el dedo índice. Alfas.

-El Palacio de Verano está en posesión omega -gruñó un alfa-, y tengo entendido que HanDong
está en Zhongnanhai, esperando a que Ang dimita. -Debería hacerlo -escupió otra persona-. Esto
se ha alargado demasiado y nos tienen a nosotros como títeres. La Sede de Televisión también
está a punto de caer en manos omegas, y están tratando de entrar en edificios.

-Somos con suerte treinta alfas aquí y el resto son políticos escondiéndose como ratones -habló
una tercera voz-. ¿Cómo es posible...?

-¡Eh, eh, lograron entrar! -avisó alguien a través de una radio, su voz desesperada-. ¡Por el pasillo
central! ¡Dejen las armas…!

-Distractores -ordenó Yui, mirándolos fijamente.

Los dos asintieron.

YuQi cargó su arma y salió, comenzando a disparar, el desorden estallando.

Felix siguió a YuQi, viendo sorprendidos rostros de alfas, y aferró con más fuerza el arma también,
Yang detrás de él sosteniendo el fusil de asalto para disparar con mayor fuerza. Sin embargo,
calcularon mal.

No eran sólo unos alfas. Eran más de diez, varios de ellos asomados por las ventanas, hacia la
plaza donde estaba BooHan, y no tardaron en voltear sus armas.

-¡Omegas! -gritó uno.

-¡Alto! ¡Alto! -ordenó otro.


263
Felix sintió su cuerpo pesado ante la orden, su omega desatándose, y se forzó a disparar una vez
más, viendo la bala golpear a un militar, sangre manchando el suelo.

YuQi se agachó.

-¡Deténganse ahora! -escupió en una orden otro soldado-. ¡Suelten las armas!

Felix obedeció, el arma cayendo al suelo con un estrepitoso sonido, y Yang jadeó también. Sólo
YuQi empuñó con mayor fuerza el arma, apretando sus dientes, su mano en un costado, y Felix
soltó un ruido ahogado al ver su mano llena de sangre.

Yang y él eran omegas, por supuesto, y obedecerían ante una orden. Pero YuQi era alfa. Y era una
alfa traidora para las personas que estaban allí.

YuQi volvió a disparar antes de recibir otro impacto de bala en su hombro, su grito de dolor
resonando en el lugar, cayendo de rodillas.

Felix trató de luchar contra la voz alfa para volver a recoger su pistola, pero antes de poder hacerlo,
un alfa se adelantó y lo golpeó en el rostro. Cayó al suelo con un ruido estrepitoso, gimiendo de
dolor, sabiendo que Yang también fue golpeado.

Mareado, observó el techo antes de vomitar por las náuseas repentinas de la situación, el olor a
sangre en sus fosas nasales.

-YuQi... -jadeó, su boca con sabor a bilis, sus ojos buscando a la chica mientras se enderezaba.

Pero recibió otro golpe, ahora en su nuca con un arma, y cayó boca abajo. Entre la neblina del dolor
vio a YuQi en el suelo, echa una bola, sangre a su alrededor, sus ojos abiertos y llorosos.

No pudo decir cosa alguna cuando vio como un militar remataba a YuQi, disparándole en la
cabeza.

Felix gimió.

Muerta. YuQi estaba muerta.

-Oh dios -murmuró un militar en medio del silencio-, ¿qué haremos con ellos?

Trató de ponerse de pie, pero un pie en su cabeza impidió que pudiera moverse.

-Matarlos -ofreció un alfa-. ¡Por su culpa perdimos a otros cuatro soldados!

Tiraron a Yang a su lado, que tenía el rostro ensangrentado, su nariz rota.

Liberó feromonas de miedo, esperando que con ello se ablandaran un poco. Lo suficiente como
para pensar en algo.

264
YuQi. YuQi.

Su mirada vacía estaba sobre él, y se estremeció por el miedo.

-Pero si están temblando -se burló el alfa que lo sostenía contra el suelo-. Ese es tu lugar, ¿no
crees, putito? Boca abajo y a mis pies.

Apretó su mandíbula.

No digas nada. No digas nada.

-Oh oh, un omega marcado -ronroneó ahora una mujer alfa-. ¿No es eso lindo? ¿Tu alfa estaría feliz
si alguien más te marcara? Podría hacerlo yo, cariño -sintió los dedos de la mujer en su cuello,
sobre su marca, y se removió-. Tranquilito, bebé, di que quieres ser follado.

Tragó saliva, las palabras en su boca, pero se resistió a hablar. A decir algo. Eso no les hizo gracia.

La mujer gruñó.

-Di que eres una zorra que quiere que lo rompamos -ordenó ,ahora sin diversión en su voz, dura y
fría.

No pudo resistirse.

-Soy una zorra -sollozó, mientras el alfa sacaba el pie de su cabeza-, por favor, rómpanme.

-Pueden quedárselo -dijo un alfa desinteresado-, a mí me gustan que estén sin marcar, como este
chiquillo -agregó, observando a Yang.

Felix apretó sus dientes, viendo el aterrado rostro de Yang mientras le enderezaban, y se forzó a
soltar feromonas sexuales. A llenar el aire con su olor, a pesar de lo grotesco que era todo.

Se escucharon unas carcajadas.

-¿Huelen eso? -se rió otro alfa, agarrándolo del cabello y poniéndolo boca arriba-. Al parecer
tenemos a una puta celosa aquí. ¿Te abrirás de piernas a nosotros, cariño? ¿Tan poco orgullo
tienes?

Le escupió en el rostro.

Recibió una bofetada y probó sangre en su boca.

-Esto será divertido -gruñó el alfa, enfurecido-, te llenaremos con nuestro semen hasta que quedes
preñado, ¿no les gusta eso a las putas como ustedes?

-¡Váyanse al diablo! -gritó enojado, comenzando a luchar para soltarse-. ¡Son unos bastardos!

Recibió ahora otro golpe y un alfa le agarró de los brazos, para que dejara de retorcerse.
265
-Eso, sigue luchando -soltó la alfa que lo sostuvo de las piernas-, eso sólo me excita más. Te haré
mi perra, siempre en cuatro para mí y rogando para que te llene de semen.

Chilló, sabiendo que todos los ojos debían estar puestos sobre él, que se debían haber olvidado de
Yang, y comenzó a llorar entre gritos cuando empezaron a desabrocharle los pantalones.

Cierra los ojos, cierra los ojos, cierra los ojos..., se repitió entre gritos para que le soltaran cuando le
dieron la vuelta.

Sintió dedos en sus muslos y volvió a vomitar.

-Suéltenlo. Ahora.

Se estremeció al escuchar la dura, helada y furiosa voz de Hyunjin.

Todos le soltaron y cayó al suelo, girándose entre jadeos para ver al alfa, antes de que el caos
estallara.

Hyunjin nunca antes habló con esa voz alfa, grave y rabiosa, llena de peligro, y aunque no iba
dirigida a él, su omega también reaccionó, haciéndose pequeñito.

Se agachó al escuchar gritos y disparos repentinos, arrastrándose hacia donde estaba Yang, que
gimoteaba por el dolor de su nariz.

-¡El Gran Salón está colapsando! -gritó un alfa por una radio, antes de que una bala golpeara en su
espalda.

Felix tiró de Yang, obligándolo a permanecer en el suelo como peso muerto, polvo, gritos, sangre y
disparos llenando el aire. Entremedio de todo el peligro perdió de vista a Hyunjin, y luchó por
calmarse, por limpiar las lágrimas de su rostro.

Buscó la pistola que tiró al suelo, que permanecía al lado del cuerpo de YuQi, y tragó saliva para no
romper a llorar.

Se puso de pie, tambaleante.

-Hyunjin -murmuró-. ¡Hyunjin!

Entonces, lo vio.

Hyunjin le estaba dando la espalda cuando lo escuchó, pero Felix no pudo mirarlo más, no cuando
había un militar con un arma levantada hacia el alfa.

Hacia su alfa.

-¡HYUNJIN!

266
Pero su grito fue ahogado por el disparo. Apretó el gatillo del arma contra el militar, pero sabía que
era tarde. Sabía que…

Cayó al suelo al ver a Kun agarrando a Hyunjin, empujándolo contra el suelo, su boca abierta en un
jadeo de dolor. Sangre salpicando el suelo por la herida de Kun en su estómago.

Se arrastró con un gemido de horror, alcanzando a Kun en el suelo.

-Oh dios, oh dios... -jadeó, desesperado.

Kun tosió sangre.

-Duele -balbuceó Kun con los ojos llenos de lágrimas-. Duele, Lixie…

-No, no, no… -lloriqueó, sacándose la chaqueta para tapar la herida, pero había demasiada sangre,
demasiada sangre por todas partes, y…

-¡Felix!

Se enderezó ante el desgarrador grito de Hyunjin. Dolor estalló en su hombro mientras caía al
suelo, pero se obligó a enderezarse, a acercarse otra vez a Kun, aunque tuviera que arrastrarse.

-Kunkun... -gimió, llamando la atención de Kun.

-Estás... sa-sangrando….. -susurró Kun con voz quebrada.

-Estaré bien -mintió Felix-, es... estaremos bien…

-Te amo -le dijo Kun-, te amo, aunque no me… no me correspondas.

El agarre de Kun se aflojó un poco y Felix comenzó a ver puntos negros en su visión.

-¡FeiLike, necesitamos un médico! -dijo de pronto BooHan a su lado.

-FeiLlike, él…

-¡No!

Fue su último grito, viendo el rostro vacío de Kun, la sangre en su visión, el dolor en su hombro,
antes de que la oscuridad se lo tragara por completo.

267
CAP19.
SiCheng estaba en la guardería, cuidando a los niños para distraerlos de todo el conflicto, YiRen
curándose de sus heridas y contándole bromas a los bebés, cuando lo sintió.

ChenLe se hallaba jugando a las escondidas, por lo que no estaba cerca de él en el momento en el
que el dolor lacerante, fuego vivo, quemó su cuerpo de forma repentina, cortando su respiración y
haciéndole caer de rodillas de golpe.

-¡SiCheng! -gritó YiRen, al ver como se iba contra el suelo.

Alcanzó a sostenerse, su cuello ardiendo en fuego, y llevó su mano a ese lugar esperando ver
sangre, un cuchillo, una bala, que lo explicara todo.

Pero no había nada. No tenía motivos para ese sufrimiento, excepto…

Excepto…

Golpeó el suelo con el costado antes de gritar cuando la marca, el enlace que compartía con Kun,
desapareció.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Abrió sus ojos y sintió el dolor estallando en su hombro.

Gimió en voz baja, parpadeando, tratando de enfocar su vista, y vio el preocupado rostro de
Hyunjin sobre el suyo. Estaba lleno de miedo, demacrado y con ojeras enmarcando sus ojos, pero
también una chispa de alivio.

-¿Hyunjin...? -preguntó débilmente, su garganta seca.

-Shhh, tranquilo bebé -arrulló Hyunjin con suavidad-, no te fuerces. Deja que te acomode y llamaré
al doctor, ¿está bien?

Asintió, perdido, y permitió que el alfa lo ayudara a enderezarse, débil y tembloroso. Minutos
después, Junhui entró con una mirada de tranquilidad, sonriéndole en señal de consuelo.

-¿Recuerdas el disparo, FeiLike? -preguntó Junhui, sentándose en la silla.

Miró el techo, aturdido todavía, recordando los gritos, el polvo, la sangre.

YuQi muerta. Yang siendo golpeado. Alfas tocándolo sin pudor alguno.

Kun. Kun llenó de sangre por todas partes, sus ojos desesperados, el dolor en su cuerpo.

Su garganta estaba seca.

268
-Ku... Kun... -pidió con voz ronca.

Junhui mordió su labio inferior, mientras Hyunjin desviaba sus ojos.

-No pudimos hacer nada, FeiLike -le dijo suavemente Junhui-, para cuando Hyunjin lo atendió, ya
estaba muerto.

Muerto. Muerto. Kun muerto.

Oh dios, oh dios…

Sus ojos se llenaron de lágrimas y Hyunjin se movió, abrazándolo a pesar del dolor en su cuerpo,
soltando hormonas alfas para tranquilizarlo.

Kun, quién fue su mejor amigo. Su sostén tantos años. Y, aunque las cosas hubieran estado rotas y
tensas, hubieran sido un desastre, eso no significaba que Felix no quisiera solucionarlo.

Y SiCheng... ChenLe…

-No... -gimoteó con la voz quebrada-, no, no es…

-Tranquilo, bebé -susurró Hyunjin, acariciándole el cabello para calmarlo, mientras el omega
sollozaba-, fue rápido, lo prometo. El no sufrió mucho.

Hipó, desconsolado, pensando en la mirada de Kun, en su risa, sus ojos cariñosos puestos en él
cuando hablaban, cuando estaban uno al lado del otro. A pesar de las últimas cosas que
ocurrieron, a pesar de eso, Kun siempre le sostuvo.

-No, esto es…

-No es tu culpa -le dijo Hyunjin, interrumpiéndolo y obligándolo a sostener su mirada-. Esto no es tu
culpa. Cada uno tomó decisiones, Felix, y ninguno influyó en el otro. Yo no tuve, en primer lugar,
que haberte ido a buscar porque debíamos despejar el camino, pero no me resistí. Kun tampoco
tuvo que recibir esa bala por mí. Tú no tenías por qué ser carnada. Pero fueron decisiones que
tomamos, y debemos soportarlas ahora.

-Pero…

-Mírame -Hyunjin suavizó su expresión-, no nos culpemos. No dejemos que esto nos destroce,
Lix-ah. Kun... él no querría que vivieras así. Por mucho que no nos lleváramos bien, él siguió
preocupándose de ti, e hizo lo que pensó que sería mejor -le dio un beso pequeño-. No dejes que
esto te consuma, bebé.

Tragó saliva, sus ojos todavía llorosos, y se forzó a relajarse porque el dolor en su hombro era
todavía demasiado, porque se sentía mareado y con ganas de vomitar por todo lo ocurrido. Por…

-¿Qué ocurrió? -preguntó, su voz ahogada.

269
-El Gran Salón cayó en nuestras manos -dijo Junhui, antes de sonreír, con sus labios temblando-. Y
HanDong se hizo al día siguiente con Zhongnanhai. Ang dimitió enseguida -Junhui parecía a punto
de llorar-. Lo logramos, FeiLike. Por fin lo logramos.

Felix soltó una risa por la emoción, demasiadas sensaciones en ese instante por todo lo ocurrido,
pero la sonrisa desapareció cuando notó algo:

-¿Cuánto tiempo permanecí...?

-Tres días -dijo Junhui-, tuvimos que operarte para sacarte la bala. Te va a seguir doliendo un
tiempo, mientras cicatriza, pero tranquilo, no fue nada demasiado grave -agregó ahora con voz
delicada-. Pero por si acaso, te hice unos exámenes de sangre, FeiLike... y, bueno…

-¿Qué? -farfulló Felix, aturdido todavía y esperando una horrible noticia-. ¿Me voy a morir?

El doctor soltó una risa entrecortada.

-No digas esas cosas -regañó Hyunjin-, cómo puedes creer que-

-En realidad -le interrumpió Junhui-, estás embarazado, FeiLike -una pequeña pausa-. Felicidades,
van a ser padres.

Felix parpadeó. Hyunjin abrió su boca, pero no dijo nada. Junhui los miró, expectantes.

La pareja se miró.

-¿Qué? -balbuceo Felix, atónito.

-Embarazado -repitió Hyunjin-, pero ¿cómo...?

-Bueno, supongo que habrá sido cuando le metiste la polla en el culo a FeiLike sin condón y
anudaste -Junhui se vio interrumpido cuando Felix le lanzó un almohadón, aún con el dolor en su
cuerpo.

-No te fuerces -se apresuró a decir Hyunjin, deteniéndolo de lanzarle otra cosa al doctor, que se
quejaba-, no te hará bien, ni a ti ni al... al… -Hyunjin pestañeó-. Lixie, estás embarazado.

Felix miró a Hyunjin, atónito.

-Sí, Hyunjin…

-Tendremos un bebé -masculló Hyunjin-. Un bebé. De nosotros dos -una sonrisa enorme pintó el
rostro del alfa a pesar de lo demacrado que se veía-. Lixie, vamos a tener un bebé.

-Eso significa estar embarazado -concedió Felix, y se quedó callado enseguida.

Sus ojos, de pronto, se llenaron de lágrimas que ya no pudo resistir por la cantidad de noticias
recibidas.
270
-Un bebé, Hyunjin -dijo con la voz quebrada-. Tendremos un bebé. Un bebito -Hyunjin asintió,
tomándole la mano y con su mirada llena de felicidad-. No soy…. No somos infértiles. Podemos
tener bebés.

-Será el primero -el tono de Hyunjin temblaba por la emoción-. El primero de nuestra familia.

Felix rompió a llorar, emocionado, mientras Hyunjin lo abrazaba por el cuello liberando hormonas
de alegría. Frotó su cabello contra el cuello del alfa, sintiéndose contento y lleno de esperanza por
la noticia que le acababan de dar.

-Te amo -dijo, levantando la vista y atrayendo el rostro de Hyunjin contra el suyo-, te amo, te amo
Hwang Hyunjin.

Y Hyunjin le sonrió.

-Yo también te amo, Lix, te amo... -Hyunjin llevó una mano a su vientre, mirándolo con admiración-,
y también te amo a ti, bebé.

Comenzó a reír entrecortadamente, dejando que las manos de Hyunjin lo sostuvieran y


sintiéndose, por primera vez en mucho tiempo, afortunado.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

El conteo final fue mucho más pesado de lo que Felix pensó.

Kun. MeiQi. YuQi. YingNan. ChengXiao. Dongchun. JieQiong. JiaJia. Xinwi. Más amigos de los que
podía contar con los dedos de la mano. Mucha gente que no conoció, pero que apoyó todo eso.

Felix ni siquiera pudo asistir a los funerales por su condición, dormido tres largos días por la herida
en su hombro, sin embargo se prometió que apenas saliera del hospital iría a visitar cada tumba.

-HanDong finalmente asesinó a Ang -dijo Junhui, mientras le vendaba el hombro-, luego de que se
rindiera, lo acusó de seguir conspirando en nuestra contra y le disparó -el beta suspiró-. Esperamos
que con ello la resistencia de algunos sectores desaparezca. HanDong planea establecer un
Consejo Representativo y llevar a cabo una Asamblea Constituyente.

El omega asintió, algo retraído, pensando en Seungmin. Su hijo no pudo ir a verle por el celo de
Jeongin, pronto a acabar en esos días, y esperaba que no le hubieran contado del disparo, porque
sabía que el menor enloquecería. Muy probablemente no querría separarse de él por el resto de su
vida.

Hyunjin no estaba en ese instante, atendiendo a heridos en otro salón, y Felix lo prefería así. Si
Seungmin se alteraría por lo del disparo, su alfa ya estaba vuelto loco porque recibió el disparo en
cinta, y la sobreprotección de su pareja estaba alcanzando un punto límite: sin ir más lejos, parecía
que quería acompañarle incluso para ir al baño.

271
La puerta fue tocada, y alguien entró.

Felix desvió la vista al ver el demacrado rostro de SiCheng, sus ojos yendo de forma inevitable a la
marca amarillenta en su cuello en señal de un alfa muerto.

Se recordó a sí mismo también los primeros días luego de la muerte de Youngie. Dependiendo de
cuán fuerte era el amor por el otro se definía el dolor de la pérdida, así que Felix en realidad no la
pasó tan mal: ardió cuando la cicatriz comenzó a desaparecer y adquiría ese color amarillento,
pero pudo manejarlo bien, más concentrado en que Seungmin no la pasara mal.

Sin embargo, no era insensible: el enlace entre SiCheng y Kun fue mucho más fuerte pues ambos
se unieron por amor y, a pesar de todo lo ocurrido los últimos meses, ese amor no se iba tan fácil.
Puede que nunca se fuera.

Así que comprendía el sufrimiento por el que debía estar pasando el omega (él, después de todo,
se separó de Hyunjin catorce años y no fue una situación agradable).

-¿Interrumpo algo? -preguntó SiCheng, cargando a un dormido ChenLe en sus brazos. Junhui lo
ayudó a ponerse la playera del pijama, negando con la cabeza.

-Tranquilo, ya estaba acabando su revisión -Junhui acercó la bandeja de comida-. No dejes nada,
Feilike.

Hizo un gesto de desagrado al observar el brócoli, Junhui saliendo y SiCheng sentándose a su


lado.

-Lo siento -fue lo primero que dijo Felix, una vez el silencio se volvió insoportable-, Kun no tuvo
que…

-Kun tomó una decisión -le interrumpió SiCheng con calma-, y no pidas perdón por eso. Le dije lo
mismo a Hyunjin cuando se acercó para darme las condolencias y culparse, porque Kun recibió su
bala.

Enmudeció, avergonzado, hurgando con el tenedor el plato con brócoli, arroz y pollo.

-¿Cuánto dolió? -preguntó, algo tímido.

-Un infierno -respondió SiCheng, acariciándole el cabello a ChenLe-. Nuestro enlace era fuerte a
pesar de lo ocurrido, después de todo, Kun pudo haberte marcado en cualquier encuentro que
tuvieron si no me hubiera querido tanto.

-Si no dudabas de sus sentimientos, ¿por qué...?

-¿Por qué no lo perdoné? -terminó de decir-. Porque hay cosas que comprendo, pero no significa
que perdone. O, más aún, que olvide. Lo amo, sin embargo, me conozco lo suficiente para saber
que me habría pesado más adelante los sentimientos que pudo haber tenido por ti. Se lo habría

272
sacado en cara cuando pudiera -hizo una mueca-. Tarde o temprano, lo nuestro hubiera llegado a
su fin por eso. Era mejor cortar por lo sano antes de que nos termináramos odiando.

Asintió, comprendiendo por completo la postura que tenía su amigo y sabiendo que no era nadie
para juzgarlo, para enjuiciar sus decisiones. SiCheng, antes que un omega, era una persona capaz
de elegir lo que estimara conveniente para su propio bien. Y si eligió eso para sentirse mejor,
entonces Felix no era nadie para juzgarlo.

No luego de haberlo traicionado de tan vil forma.

-ChenLe la ha pasado peor -prosiguió SiCheng, dándole un beso en la frente a su bebé-, no


entiende que Kun ya no esté. Cuando le expliqué que papá estaba en el cielo me preguntó varias
veces que cuando volvería, que lo extrañaba, que lo quería a su lado -suspiró, agotado, y sus ojos
se llenaron de lágrimas de dolor-. ¿Cómo se lo explico, Lix? ¿Cómo le digo que no verá nunca más
a papá? Puede que Kun no haya sido el mejor alfa para mí, pero como padre…

Como padre, Kun fue impecable, uno de los mejores que Felix conoció, preocupado siempre de que
a su hijo nunca le faltara nada y estuviera siempre feliz.

-Lo entenderá en algún punto -contestó Felix-. ChenLe es un chico inteligente y se dará cuenta de
ello.

-Sólo... no quiero que sufra más -murmuró su amigo, limpiando sus ojos furiosamente-, lo único
que espero ahora es que las cosas se calmen. ChenLe merece una vida normal -SiCheng lo miró-.
Tú también lo mereces, Lixie, ya es tiempo de que empieces a preocuparte por ti y no del resto.

Asintió, no muy convencido de ello, pero entendiendo que SiCheng tenía algo de razón: iba a tener
un bebé, por lo que debía cuidarse mucho más, descansar y relajarse.

SiCheng se puso de pie, y en ese momento la puerta se abrió.

Felix se rió cuando Seungmin entró casi corriendo.

-¡No es gracioso! -se quejó Seungmin, subiéndose a la cama para abrazarlo-. ¡Cuando papá me dijo
que estabas aquí, casi lo tiro por la ventana!

-Ah, ¿no ha hecho un buen trabajo? -pregunto algo divertido, haciendo una mueca cuando por los
movimientos su hombro dolió-. Minnie…

-¡Pudiste haber muerto! -prosiguió Seungmin, con los ojos llenos de lágrimas-. ¡Te das cuenta de
eso, mamá!

SiCheng le hizo un gesto, saliendo de la habitación con una sonrisa algo divertida, diciéndole que
hablarían en otro momento, y Felix le revolvió el cabello a Seungmin.

-Estás exagerando, fue sólo un rasguño -regañó, pellizcándole el labio inferior.

Seungmin hizo un gesto enfurruñado.


273
-Nunca piensas en mí -exageró, recostándose contra su pecho y sin soltarlo un poco.

-¿Qué estás diciendo? -bufó Hyunjin, entrando-. Ojalá pensara menos en ti para que me quiera más.

El menor soltó un gruñido.

-Bueno, ha llegado el momento de decirlo -prosiguió Hyunjin, sentándose en la silla y sonriendo, de


pronto, burlonamente.

Seungmin parpadeó, sin entender las palabras del alfa, y miró otra vez a Felix, que frunció el ceño
con disconformidad.

-Oh, Hyunjin… -murmuró Felix.

-Vamos, vamos, dile -incitó Hyunjin, sus ojos malvados.

-¿Qué cosa? -preguntó Seungmin.

-Espera, espera, quiero grabarlo -dijo Hyunjin.

-¡Eres un idiota! -regañó Felix-. Seungminnie, bebé, vas a tener un hermanito.

Seungmin arrugó las cejas, confundido.

-¿Van a adoptar? -preguntó.

Hyunjin ladeó la cabeza.

-¿A ti te pagan por ser idiota o qué? -bufó Hyunjin.

-¡Mamá!

-Estoy esperando un bebé, Seungmin.

-¿Qué? -farfulló el menor enderezándose, haciendo que la sonrisa en el rostro de Hyunjin se


extendiera-.¿Cómo...?

-Me corrí dentro de Felix muchas veces -dijo Hyunjin-, y anudaba con facili-

-¡PAPÁ!

-Eres un monstruo -se quejó Felix entre carcajadas.

Seungmin soltó un bufido de indignación, sus mejillas coloradas, hasta que reparó en lo que le
acababan de decir. En las palabras recién mencionadas.

Su rostro se volteó hacia Felix, que seguía acariciándole el cabello con evidente ternura.
274
-¿Un hermanito? -preguntó, atónito.

-Nos lo dijeron el día de ayer -contestó Hyunjin con calma, aunque se podía ver todavía la emoción
en sus ojos, una sonrisa enorme decorando su rostro-, tú mamá está esperando un bebé. Un bebé
mío -recalcó.

Seungmin rodó los ojos, enfocando ahora su mirada en el estómago plano de Felix.

-¿Me va a quitar tu atención? -preguntó con un tono extraño-. Porque si es así, entonces puedes
deshacerte de ese parásito.

Felix comenzó a reírse mientras Hyunjin se atoraba con su saliva.

Antes de que alguno pudiera decir otra cosa, el alfa mayor se puso de pie, agarrando a Seungmin
del cuello de la playera y tirando de él.

-Ahora sí te lanzo por la ventana -masculló, arrastrando al menor.

-¡NO, PAPÁ, ERA BROMA, ERA BROMA! -chilló Seungmin.

Y mientras Seungmin trataba de impedir que Hyunjin lo levantara para tirarlo por la ventana del
tercer piso del hospital, Felix sólo podía reírse, sin dejar de mirarlos, pensando que, quizás, llegó el
día de su fortuna.

Que ahora, tal vez, las cosas sí le sonreirían.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin no se despegaba en ningún momento de él, pero honestamente, a Felix no le interesaba


demasiado. No cuando el alfa se veía tan, tan feliz, que él de forma inevitable sonreía también.

(Aunque también le hacía sentir algo culpable, por todo lo que acababa de pasar, por los amigos
que acababa de perder, sin embargo, trataba de que no le consumiera, de que no le afectara tanto
porque sabía que llorar no solucionaría nada, que ellos no volverían nunca).

-¿Bebé? -murmuró Hyunjin contra su estómago, acomodándose en la cama-. ¿Me escuchas, bebé?
-agregó, acariciando su vientre.

Felix se rió, sus manos revolviendo el cabello de Hyunjin.

-Amor, el bebé todavía no tiene oídos, no puede escucharte -le dijo con la voz cargada de ternura.

-Shhhh…. -regañó Hyunjin-, no lo escuches, bebé. Yo sé que puedes oírme -Felix se sentía derretir
en ese momento-. Papá te ama mucho, mucho, mucho, cachorrito.

275
El omega suspiró por la sensación de alegría que le recorría con cada nueva palabra de Hyunjin,
más aún cuando el alfa se enderezó, acercándose y dándole un beso en los labios.

-También te amo a ti, no tienes que ponerte celoso -bromeó contra su boca.

Felix le pellizcó el costado.

-¿Cómo le vamos a poner? -preguntó Felix, acurrucándose contra Hyunjin.

El alfa enarcó una ceja.

-¿No es muy pronto para eso?

-¿No eras tú el que le está hablando a un montón de células que no pueden escucharte?

-Touché -Hyunjin acarició sus cabellos-. Si es niño, podría ser… Mmm... Daehyun…

Hwang Soonyoung -aprobó Felix, asintiendo-. Es un bonito nombre. ¿Y si es niña?

Hyunjin, de forma perezosa, cerró sus ojos.

-Hwang Yeji -respondió-. Ahora, ¿qué tal si dormimos?

Felix lo empujó fuera de la cama.

-No, ve a buscarme algo para comer -dijo, ignorando los quejidos de Hyunjin-, la comida de hospital
no es buena.

Hyunjin se puso de pie con una expresión de reprobación en su cara.

-La comida de hospital tiene los nutrientes


necesarios para que…

-¡Tu bebé quiere comida! -regañó Felix. Hyunjin soltó un suspiro.

-¿Cuál de los dos bebés? -murmuró en un quejido, dándose vuelta para ir a buscar algo que Felix
quisiera.

-Ambos -contestó, antes de que saliera del cuarto, sin dejar de sonreír.

Una vez Felix se quedó solo, se permitió bajarse de la cama a pesar de que Junhui le hubiera
recomendado permanecer acostado, yendo a la ventana para mirar hacia la ciudad. Las calles
seguían algo vacías, pero gran parte de las personas parecían haber retomado sus vidas de forma
normal según lo que se esperaba. Si bien el Gobierno anterior estaba acabado, HanDong estaba
luchando en ese instante por ganarse la confianza de economistas y empresarios para poder
sacar el país a flote como fuera, antes de llevar a cabo las reformas necesarias y cambiar el orden
impuesto durante tantos años.

276
Sabía que sería difícil. Que mucha gente lucharía contra ellos. Pero iban a tener que hacerlo para
que, por fin, les miraran como personas y no como ganado.

Y Felix lo llevaba pensando desde hace mucho, en especial esos últimos días. Quizás llegó el
momento de hacer lo mismo en el país donde nació. De volver a Corea con Hyunjin y Seungmin,
para poder luchar allí también por sus derechos.

La puerta fue abierta, pero no se giró.

-¿Tan rápido volviste? -preguntó un poco distraído.

No hubo respuesta.

Extrañado, se volteó, pero permaneció quieto cuando sus ojos se encontraron con un cuchillo
contra su garganta, un beta enorme de pronto empujándolo contra la pared. Soltó un jadeo,
sorprendido, su cabeza golpeando el concreto, y estuvo un instante mareado, sin saber qué hacer.

Alcanzó a girar cuando vio el cuchillo siendo levantado, rodando por el suelo, su instinto omega
disparándose.

-¡No! -chilló-. ¡NO!

¿Qué mierda estaba pasando? ¿Quién demonios era ese beta?

El desconocido lo agarró del cabello, gruñendo y aplastándolo con su cuerpo para contenerlo.

-Tranquilo -espetó-, te callas y calmas si no quieres que te apuñale, Felix.

Tembló ante sus palabras, obedeciendo a pesar de que su garganta luchaba por gritar. Sin
embargo, no era idiota: estaba esperando un bebé, si era apuñalado no sólo él iba a morir sino
también su hijo, y no podía permitirse eso. No ahora. No su bebé.

Por ello, también se obligó a calmarse, sabiendo que el estrés podría provocarle un aborto
espontáneo.

-Así me gusta -concedió el beta, y notó que el hombre estaba vestido como un enfermero-, ahora,
ponte de pie y saldrás delante de mí. Caminaremos hasta las escaleras de emergencia, ¿me
entiendes? Y si se te ocurre correr, si se te ocurre gritar, prometo matarte.

Asintió, sin dejar de temblar, siendo tirado de su cabello para ponerse de pie, y sintió la punta del
cuchillo en su espalda, presionando un poco. Se obligó a no mirar hacia atrás, comenzando a
caminar, su omega revolviéndose por el temor, por el miedo.

¿Acaso ese hombre fue mandado para matarlo por una fracción alfa que deseaba derrocar al
nuevo Gobierno instaurado? A Felix no le extrañaría, no luego de todo lo ocurrido. Kun estaba
muerto, él sería el siguiente, y quizás iban a querer llegar a HanDong después.

277
Salió de la habitación tratando de mantener la expresión tranquila, sus ojos moviéndose de forma
calculadora por el pasillo donde algunas personas caminaban y doctores iban y venían, pero el
cuchillo presionó con un poco más de fuerza.

-La salida está a la vuelta de la esquina -dijo con suavidad el beta-, ahora, camina.

Se obligó a no mirar a nadie, a no correr, sintiendo el pánico atenazándose en su interior. Dios,


dios…

El cartel que apuntaba a la salida de emergencia brillaba en neón rojo, abriendo la puerta, y
observó las escaleras con terror, el lugar apenas iluminado. Felix se sentía algo débil, incluso
mareado, y pensaba que iba a vomitar.

Entró, la puerta cerrándose detrás del beta.

-Baja -ordenó el hombre bruscamente, empujándolo con el cuchillo, y soltó un jadeo por la punzada
en su espalda.

No dudó en obedecer.

Sus pies se enfriaron por el cemento, desnudos, y tembló porque sólo le abrigaba el pijama del
hospital, su hombro quejándose por el dolor.

Estaremos bien, bebé, no dejaré que te pase nada. No permitiré que te hagan daño, bebé, se dijo
cuando llegaron al segundo piso.

En ese instante una alarma en el lugar resonó.

El beta soltó un gruñido.

-¡Apúrate! -espetó el hombre, presionando el cuchillo contra su espalda baja, y Felix sintió una
punzada pequeña.

Se obligó a obedecer, soltando feromonas de miedo. Esperaba conmover un poco al desconocido,


a ablandar su corazón, pero el hombre bufó con desprecio.

En el primer piso, el beta abrió la puerta, saliendo al aire libre, en un estacionamiento donde un
auto ya les estaba esperando, el motor encendido.

-¡Eh, deténganse! -gritó una guardia a lo lejos.

-¡Súbete, maldita sea! -gritó el hombre, abriendo la puerta del auto.

Felix soltó un chillido, negándose.

-¡No, no! -balbuceó, girándose y sosteniendo las muñecas del beta para forcejear con él-. ¡¿Quién
demonios es usted?!

278
El beta lo golpeó en el rostro y cayó al suelo, su mejilla latiendo, y vio al desconocido agarrando el
cuchillo para apuñalarlo.

Felix no lo pensó, pateándolo en las piernas, haciendo que se desequilibrara, y se arrastró para
tomar el arma. Sin embargo, antes de poder hacerlo, el beta se lanzó otra vez sobre él, sus manos
alrededor de su cuello, cortando su respiración.

-Suéltalo, ahora.

Jadeó cuando el aire volvió a cruzar por su tráquea, y contempló el cielo, mareado y aturdido. El
rostro lloroso de Seungmin se asomó en su visión, gruñendo contra el beta, que respiraba
aceleradamente, y su hijo lo ayudó a sentarse en el suelo.

Hyunjin tenía la mandíbula apretada, observando al beta con furia en su mirada.

-Está bien, mamá -murmuró Seungmin, acariciándole el cabello-, estás a salvo.

Asintió, todavía en el suelo.

Hyunjin elevó su barbilla mientras Junhui apareció, arrodillándose al lado de Felix para atenderlo.
LuHan se ubicó al lado de Hyunjin, sacando su arma y apuntando al beta.

-¿Pretendías matarlo? -habló Hyunjin con voz helada.

El beta escupió al suelo.

Hyunjin entrecerró sus ojos.

-Habla ahora, pedazo de mierda -volvió a hablar, chasqueando su lengua, su tono impregnado de
voz alfa.

Felix tembló de forma inevitable, pero Seungmin lo arrulló.

El desconocido soltó un gruñido.

-Por supuesto que sí -dijo con voz grave-, torturarlo y matarlo.

A Felix le importaba una mierda sí lucía como un bebé en ese instante, demasiado asustado por lo
que acababa de ocurrir, su instinto omega dominándolo. Sobre todo ante el pensamiento de que su
bebé pudiera haber recibido daño alguno. Sollozó por el susto.

Hyunjin le ignoró, sus ojos brillando por la ira.

-¿Quién te mandó? -siguió preguntando, agarrándolo ahora de la camisa y tirando del beta.

-Hwang Hyeyon -espetó el beta-, ella me contrató para encargarme de un omega problemático.

Hyunjin lo golpeó en la cara, su rostro ensombrecido.


279
-FeiLike, vamos, tienes que volver a la cama -murmuró Junhui, preocupado.

-No -chilló débilmente-, quiero a Hyunjin -sollozó-. Quiero a mi Alfa, ¡quiero a Alfa!

Hyunjin volvió a ignorarlo, más concentrado en golpear otra vez el rostro del beta ya
ensangrentado. LuHan parecía no querer intervenir, y ningún otro guardia hizo amago de detener a
Hyunjin.

El instinto omega de Felix estaba demasiado a flote por la situación.

-Necesito revisarte -siguió insistiendo Junhui.

Felix se negó, y Seungmin mordió su labio inferior, decidiendo intervenir. Poniéndose de pie, se
acercó a su papá, su puño quebrándole la nariz al desconocido, y lo agarró de la cintura.

-Papá, detente, por favor -pidió Seungmin suavemente.

-Suéltame, ahora -ordenó Hyunjin con tranquilidad.

-Mamá te necesita -insistió Seungmin-, ¿de verdad le dejarás así?

Hyunjin bajó su mano, soltando al beta, y soltó un bufido antes de patearlo otra vez en el
estómago. Terminó por acercarse a Felix con cuidado, suavizando su expresión.

-Hyunjin... -sollozó Felix.

-Shh, shhh. -susurró Hyunjin, inclinándose y tomándolo en brazos-, estoy aquí, mi amor. Prometo
que no te pasará nada malo.

Felix se arrebujó contra él, necesitado de atención, lloriqueando, y sólo cuando Hyunjin le sostuvo
pudo relajarse un poco, aferrarse al alfa y dejarse querer por él.

Dejarse proteger porque, por primera vez en años, no se sentía fuerte.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

HanDong le acarició el cabello, pero a Felix no le interesaba si se veía como un bebé, en ese
instante sólo quería que le dieran amor.

Incluso Seungmin, con quince años y siendo ya un adolescente, se acostó a su lado para que Felix
creara su nido de amor. Dejó que se aferrara a él y le llenara el rostro de besos, para calmarlo un
poco.

-¿Por qué Hyunjin no me está abrazando? -murmuró Felix, liberando feromonas maternas.

280
Seungmin asomó su rostro, entornando los ojos.

-Porque no quiero que papá me abrace, eso golpearía mi ego -replicó el menor.

Hyunjin soltó un bufido, su mano apretando una pelota de goma que Junhui le trajo para que se
desquitara. Parecía contener los impulsos de ir a asesinar al beta que osó tocar a su omega, a su
bebé.

HanDong suspiró.

-No tienes que preocuparte, FeiLike -le dijo ella con amor-, nos encargaremos de que no vuelva a
molestarte.

-Lo quiero matar -masculló Hyunjin, poniéndose de pie.

Junhui entró en ese instante, llevando los exámenes que le hicieron a Felix una vez estuvo estable.

-Todo bien -dijo el beta con alivio-, todavía hay un montón de células que serán un bebé en un
futuro dentro de tu vientre, FeiLike.

Felix gimoteó y Hyunjin le lanzó la pelota a Junhui a la cara.

-No le digas así a mí cachorro -regañó Hyunjin, e importándole poco que Seungmin se quejara, se
subió a la cama y abrazó al omega por detrás, dejando que liberara más feromonas de amor
-¿Oíste, Lixie? Nuestro cachorrito está bien -y repartió besos por su cuello.

HanDong fingió arcadas mientras Seungmin volvía a quejarse, pero Hyunjin los ignoró por
completo, feliz de que todo estuviera bien, a pesar del horrible susto que acababa de llevarse por
culpa de la loca de su madre.

Hyunjin la iba a matar, de eso no tenía duda alguna, en especial cuando recordaba a Felix en el
suelo, su rostro lleno de pánico, su mejilla roja por el golpe que le dieron. La rabia ardía en su
interior por esa situación. No pasó por tanta mierda como para que ahora le arrebataran a la
persona que más amaba en el mundo, persona que, además, cargaba a su hijo.

No, Hyunjin no lo iba a permitir.

Así que llegó el momento de arreglar cuentas.

-Vamos a estar bien -le dijo, Felix soltando a Seungmin, que no dudó en bajarse de la cama
refunfuñando por lo bajo-, puedes quedarte aquí mientras yo regreso a Corea y me deshago de
unas moscas molestas y…

-¿Qué dices? -Felix le miró, atónito-. ¿Volver tú solo? ¿Estás loco?

Hyunjin parpadeó.

-Lix, es lo…
281
-¡Y una mierda! -todos se sobresaltaron ante el grito del omega-. ¡Tú no vas a volver solo! ¡Yo
viajaré contigo, y Seungmin también, y sus novios igual!

-Todavía no somos novios -aclaró Seungmin con las mejillas coloradas.

-Lixie, estás preñado -dijo Hyunjin-, si algo llegara a pasarte por el estrés o si mi madre..

-¡Cierra la boca, Hyunjin! -el alfa obedeció, queriendo esconderse bajo la cama-. No eres tú la única
persona que tiene algunas cosas pendientes -Felix apretó sus labios un instante-, Chaewon va a
pagarme todo lo que hizo. Le cobraré cada uno de sus actos, y lo haré yo, nadie más, ¿entendido?
Así que si estás pensando en abandonarme otra vez, entonces voy a meterte un palo por el culo,
¿está claro?

Hyunjin pestañeó mientras Seungmin ponía cara de espanto. HanDong enarcó una ceja, algo
fascinada por todos los gritos, en tanto Junhui se ponía a silbar una canción.

De pronto, el alfa sonrió con lentitud.

-¿Te he dicho lo caliente que te ves cuando te enojas? -comentó.

-¡No, no pueden hacer esas cosas frente a mí! -se quejó Seungmin-, ¡Le dejarán un trauma al bebé!

-El bebé todavía no puede escucharlos -dijo Junhui con paciencia.

-¡Yo soy el bebé! -aclaró Seungmin.

-Un bebé apestoso, rechoncho y llorón -replicó Hyunjin.

HanDong se sentó al lado de Felix, mientras Seungmin y Hyunjin se ponían a discutir como dos
niños pequeños, y le acarició el cabello al omega una vez más.

-¿Cómo los soportas? -preguntó HanDong con diversión-. Son como dos cachorritos peleando por
tu atención

Felix sonrió, feliz, y llevó una mano a su estómago.

Felix quería esa felicidad, y la iba a conservar como fuera, aunque tuviera que hacerle daño a su
propia hermana.

- Son mis bebés -fue lo único que dijo, antes de gritar cuando Hyunjin agarró la camisa de
Seungmin y lo arrastró a la ventana.

282
CAP20.
Felix se sentó en el suelo, importándole poco si sus rodillas quedaban sucias, y miró en silencio las
flores que decoraban la tumba, todas vivas y brillantes.

Le recordaron mucho a Kun en sus mejores días, antes de que SiCheng fuera a la cárcel, sonriendo
sin preocupación alguna, y se prometió que lo iba a recordar así. Lo iba a recordar como el alfa
amable, preocupado y de buen corazón que fue su amigo, cuando estaba solo en ese lugar y sin
nadie que le hiciera compañía alguna.

-Gracias -dijo en voz baja, aferrándose al ramo de claveles que llevó-, por salvar a Hyunjin. Por… Por
ser mi amigo -su voz se quebró-. Lo siento tanto, Kun-Ge…

Comenzó a llorar, pero agradeció que ni Hyunjin ni Seungmin le hubieran acompañado, porque
necesitaba hacer eso sin nadie allí. Porque necesitaba despedirse a solas de Kun. Porque
necesitaba llorar sin que nadie le mirara.

-Lamento todas las cosas que dije -se disculpó, mirando el retrato de Kun, donde sostenía a
ChenLe entre sus brazos y sonreía por la felicidad-, sólo... yo estaba tan herido y triste, tan... tan
solo, y tú lo único que querías era ayudarme… -frotó sus ojos, tratando de calmarse-. Si yo no…. Si
yo no hubiera amado tanto a Hyunjin, y tú no hubieras amado tanto a SiCheng, de seguro
habríamos sido pareja, ¿no es así, KunKun?

Comenzó a ubicar el ramo de flores entre el resto de coronas alrededor de la tumba, teniendo
especial cuidado de no dañar ninguna.

-Perdón también por las últimas peleas -le dijo con voz suave-, no tuvimos que habernos
comportado, ¿así? -suspiró, agotado-. Eso es lo que más me duele, Kun-Ge, de todo lo que pasó,
que hayamos estado peleando como niños pequeños cuando antes nos entendíamos muy bien
-limpió sus mejillas-. Ambos merecíamos cosas mejores.

Se forzó a tomar aire para calmarse, para no dejar que la pena y el dolor le invadieran. No quería
convertirse en alguien triste por la pérdida de su mejor amigo, no quería recordar a Kun de esa
forma, así que respiró con profundidad.

-Gracias por amarme, por ser mi amigo -continuó, poniéndose de pie-, gracias por salvar a Hyunjin
y permitirme ser feliz, Kun. Voy a preocuparme de ChenLe y encargarme que nunca te olvide
-sonrió débilmente-. Te has convertido en un héroe, ¿no, Kun-Ge?

Sorbió por su nariz, envolviéndose en su abrigo porque los días se estaban tornando más fríos.

-Vendré a visitarte otra vez -prometió -, no voy a olvidarte -tragó saliva-. Hasta… hasta pronto, Kun.

Limpió sus ojos, observando también las otras tumbas que visitó antes, dejando la de su amigo
para el final: YuQi, MeiQi, YingNan…

283
En todas dejó un ramo de flores, porque todos fueron sus compañeros y, aunque a algunos los
conocía más y a otros menos, los apreció por completo por haber sido partícipes de esa lucha. Por
haber sido parte de su vida.

Por eso mismo, no debía permitir que la tristeza lo consumiera, que el dolor en su interior fuera tan
grande hasta el punto de hacerlo miserable. No ahora que las cosas parecían ir bien, que Hyunjin
estaba con él, que Seungmin volvió a sus brazos. Si ellos murieron, debía recordarlos con una
sonrisa y amor por todo lo que hicieron.

Felix los recordaría con todo el cariño del mundo.

Salió del cementerio, subiendo al auto donde HanDong ya le estaba esperando, y la mujer le dio un
abrazo con una mirada triste, pero tranquila en sus ojos. Felix sabía lo mucho que le dolía a ella
todo lo ocurrido, en especial por la pérdida de Kun y MeiQi.

HanDong perdió a MengYu meses atrás, su principal compañera con quien levantaron todo ese
movimiento. Kun llegó después, y luego MeiQi. Además, Felix sabía lo mucho que HanDong quiso
a MeiQi, a pesar de que ambas fueran omegas.

HanDong adoró con toda su alma a MeiQi, y perderla tenía que ser doloroso, un cuchillo
enterrándose en su corazón, porque HanDong sufrió mucho antes.

Abrazó a HanDong, dejando que las feromonas de la mujer lo envolvieran, y la omega le acarició el
cabello.

-Voy a extrañarte -le dijo ella con voz suave, y Felix quería llorar, porque no deseaba dejarla sola.
Porque HanDong fue su mamá en todo ese tiempo, y él realmente la quería mucho.

-Nos encontraremos otra vez -le contestó -, nos volveremos a ver.

Pudo sentir la sonrisa de HanDong.

-Por supuesto que sí -concedió ella-, no permitiré que hagas una revolución en Corea sin mi ayuda.

Se rió, sus ojos picando por las lágrimas que trataba de contener.

-Tal vez no debería dejarte sola - murmuró, enderezándose-, no luego de todo lo que pasamos, no...

-No digas eso -contestó HanDong-, no estaré sola. LuHan estará conmigo, y YiRen, y Boohan, y
JunHui, y YiXing -le pellizcó la mejilla-. Tú tienes cosas que hacer allá en Corea, FeiLike. Tu lugar es
allá.

-Pero…

-Ya has dado demasiado por nosotros -HanDong le dio un beso en la frente-, es momento de que
ahora pienses en ti mismo, y en tu felicidad.

284
Asintió, sorbiendo por su nariz, y volvió a acurrucarse contra ella, pensando que tenía razón. Que
llegó el momento de preocuparse de sí mismo, y buscar su propia felicidad.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin miró el techo, medio dormido, y Jeongin subió a la cama, acurrucándose a su lado. El
alfa le hizo un pequeño espacio, inhalando el aroma a loción de bebé que el omega soltaba con
facilidad.

Estaban los dos solos porque Chan fue por algo de comida, así que se quedaron en silencio unos
segundos.

-Lamento haberte mordido en el celo -murmuró de pronto Jeongin, con las mejillas coloradas.

Seungmin levantó su cabeza, mirándole.

-¿Qué dices? -preguntó, algo confundido-. Está bien, Innie. Entiendo que fue tu lado omega.

Jeongin ocultó su rostro en el cuello del alfa, tímido y avergonzado.

-Y lamento insistir por lo de los bebés -prosiguió en voz baja-, y por pelear por no querer la pastilla.

El menor le acarició el cabello, algo distraído, dejando que el olor suave del chico le relajara.

-No importa -respondió Seungmin-, lo importante es que no hay bebés en camino. Suficiente tendré
con el parásito que mamá va a tener.

Jeongin le dio un pellizco en el costado en señal de regaño.

-No digas esas cosas -retó, pero Seungmin hizo una mueca-. Seungmin, ¿tú quieres bebés más
adelante?

-Jeongin -Seungmin le miró con poca paciencia-, ¿realmente me estás preguntando eso? Tengo
quince años.

La expresión de Jeongin se deformó, y Seungmin sintió enseguida que los ánimos cambiaron por
las hormonas que soltó el omega.

-Pero no ahora -insistió Jeongin-, más adelante. Cuando… um… -Jeongin hizo un gesto extraño-.
Cuando ya seamos adultos. A mí me gustan los bebés -sus ojos se iluminaron-, me gustan mucho.
Con Chan lo hemos hablado, a él también le gustan, y pensamos en quizás tres bebés…

-Espera, ¿qué? -Seungmin se enderezó, soltándolo-. Jeongin, detente -el omega enmudeció, y
Seungmin pensó que, quizás, tenía que decirlo con delicadeza, pero no podía hacerlo en ese
instante, porque se sentía algo crispado, algo alterado-. No me gustan los bebés.

285
Jeongin parpadeó, sorprendido, y Seungmin desvió la vista porque estaba sintiendo demasiadas
cosas en ese instante, y no sabía cómo manejarlas.

Antes, cuando lo único que quería era hacer sentir orgullosos a sus padres, se habría limitado a
asentir, sonriendo de forma correcta, y obedecer en todo lo que su abuela le dijera. Pero desde que
todo se dio vuelta, desde que mamá estaba con él, las emociones parecían desbordarlo con
facilidad. Se sentía como un niño pequeño en ese instante, queriendo correr a los brazos de Felix y
permanecer allí todo el día.

El omega acarició la marca de Seungmin en su cuello.

-¿Qué dices? -Jeongin negó la cabeza, algo desorientado-. Eres mi alfa. Yo quiero llevar a tus
bebés.

Seungmin se crispó un poco más, percibiendo que Jeongin estaba actuando así porque acababa
de salir de su celo sólo unos días atrás, y había estado demasiado pegajoso con ellos.

-Innie, hablemos esto después -le dijo suavemente.

-No -Jeongin le dio un pequeño golpe en el hombro-. ¿Por qué dices esas cosas? Desde que tío
Felix te dijo que estaba esperando un bebé que has estado arisco y enojado con todo el mundo -el
omega levantó su barbilla-. ¿No estás feliz por tus padres?

-Jeongin…

-¿Es eso? ¿Estás celoso? -Jeongin le volvió a dar un golpe acusador-. Es tu hermano, Seungmin,
¿realmente no lo quieres?

-Basta.

-Es que no lo entiendo, tus padres estuvieron separados más de diez años, cada uno siendo
miserable, y ahora que están juntos, que pueden tener un bebé, tú…

-¡Por dios, Jeongin, cállate!

No quiso hacerlo. No quiso usarla. Pero su voz alfa salió sin poder evitarlo.

Jeongin cerró su boca, abriendo sus ojos de golpe, sus pupilas dilatándose por el repentino miedo,
y las feromonas se llenaron de susto.

Se arrepintió enseguida, y tragó saliva.

-¿Qué está pasando aquí?

Seungmin se volteó hacia la puerta de la habitación, donde Chan estaba de pie con el ceño
fruncido en confusión, y quería hacerse pequeñito, desaparecer.

Los ojos preocupados de Chan se movieron hacia Seungmin, y luego a Jeongin, parpadeando.
286
-Jeonginnie, bebé, ¿qué ocurre? -preguntó Chan. Seungmin se fijó en el omega, viendo sus ojos
llorosos, y la culpa lo carcomió.

-Lo siento, Innie-se disculpó inmediatamente -no quise… Lo lamento mucho… -extendió un brazo
para acariciarlo, sin embargo, Jeongin se echó hacia atrás, limpiando sus ojos con furia.

-Eres despreciable -escupió el omega, poniéndose de pie, ya no triste sino enojado-. Usando tu voz
alfa…

-Vamos, vamos, ¿por qué no nos calmamos? -se apresuró a hablar Chan con tono conciliador-.
Venga, Jeonginnie, siéntate…

-¡Deja de tratarme como un niño pequeño, Chan! -gritó Jeongin, más enojado ahora-. Siempre tan
paternalista, tan superior, como si yo fuera un mocoso que necesita de ti…

Chan lo contempló, atónito y sorprendido, y Seungmin mordió su labio inferior mientras el omega
bufaba, agarrando una sudadera.

-¿A dónde vas? -preguntó Seungmin.

-Necesito algo de aire -masculló Jeongin.

-Es tarde -soltó Chan.

-¿Y eso qué?

-Puede pasarte algo -prosiguió Chan, ladeando la cabeza.

-Sé cuidarme solo, no necesito…

-Jeongin, quédate.

Seungmin se sobresaltó cuando Chan habló con voz grave y baja, sin una pizca de humor en su
rostro. El omega abrió su boca, conmovido, sin embargo, no salió nada por varios segundos. Hasta
que su expresión se enfureció más aún.

-¡Debes estarme jodiendo, Chan! -le gritó Jeongin, retrocediendo, sin salir, pero sin quedarse
quieto-, ¡Sabes cuánto odio esa porquería, imbécil, y tú y Seungmin...! -soltó un jadeo -. Son
horribles. Son unos alfas horribles y…

-Estás siendo irracional -dijo Chan con calma-. ¿Qué ocurre? Llevas días actuando extraño,
Jeongin, y ahora esto..

-¡Pasa que ustedes, par de imbéciles, son los peores alfas del mundo! -Jeongin se volteo, enojado,
y caminó hacia el baño cerrando con un portazo.

287
Chan suspiró, agotado, y caminó hacia la cama. Se sentó al lado de Seungmin, que seguía
sorprendido por lo que acababa de ocurrir. Todo comenzó tan bien y ahora..

-Jeongin odia sus celos -murmuró Chan-. No lo dice, pero es obvio cuando el celo acaba. No le
gusta ser tan vulnerable y necesitado, detesta ese lado omega que lo vuelve así, y cuando sale se
torna arisco. Es extraño, porque a veces su humor es bueno, pero si le dices algo que no le gusta,
cambia Y…

-No tuvimos que usar la voz alfa -le interrumpió Seungmin, y Chan se encogió, culpable-, si él
quería salir…

-Le podría pasar algo -se justificó Chan, y sus ojos se llenaron de lágrimas-. Sé que él tiene
derechos, que es libre, pero no todo el mundo lo entiende, y si alguien le hace algo, si algún alfa
trata de propasarse…

Seungmin lo recordó. Seungmin recordó a su padre contándole sobre su verdadero papá, y lo que
hizo con su mamá. Sobre un joven Felix de dieciséis años, escondiéndose en un callejón, sin
controlar el celo, y siendo encontrado por un alfa que lo deseó.

A veces, Seungmin pensaba en eso. En lo mucho que tuvo que haberle dolido a su mamá, y
deseaba que Felix nunca hubiera pasado por eso, aunque eso significara que él no naciera.

Pero no podía soportarlo, no podía soportar el pensamiento de su mamá siendo abusado por
alguien que se encaprichó con él.

Jeongin era libre, pero no todo el mundo iba a querer entregarle esa libertad que tanto parecía
buscar.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin estaba orgulloso de considerarse a sí mismo un alfa bastante… racional, en la mayoría de


sus acciones. Por supuesto, cometió ciertos errores en el pasado que siempre le iban a pesar (y
trataba de no pensar demasiado en ellos, porque sabía que le afectaría demasiado si le daba
muchas vueltas a ese asunto), pero por lo demás, sabía controlarse bastante bien gran parte del
tiempo. Después de todo, nunca mató a Chaewon, a pesar de tener que soportarla por largos
catorce años.

Sin embargo, en ese instante, la razón podía irse a la mierda porque definitivamente no iba a dejar
que el beta frente a él, llamado LianJie, se saliera con la suya. No luego de haberle hecho daño a
Lixie.

Su puño conectó con la nariz del beta, un crack resonando en el lugar, y ladeó la cabeza sin
inmutarse con el grito de dolor que soltó el hombre, que permanecía atado a una silla.

LuHan, detrás de él, suspiró.

288
-De verdad, Hyunjin, ¿no deberías matarlo y listo? -preguntó LuHan con algo de exasperación.

-Muy sencillo -respondió Hyunjin, y levantó su mano una vez más.

Sin embargo, se vio interrumpido cuando la puerta se abrió, y Felix se asomó con una expresión de
disgusto. Detrás, HanDong lucía algo curiosa.

-Hyunjin, ¿qué haces? -preguntó Felix con poca


paciencia.

-Encargarme de la basura, bebé -contestó Hyunjin.

Felix comenzó a murmurar por lo bajo, rodando los ojos, y se apoyó en la pared. HanDong cerró la
puerta.

-Ah, Hyunjin, decir esas cosas mientras golpeas a alguien.. -el omega negó con la cabeza-. Vamos,
ya fue, estoy bien y…

-No -la respuesta de Hyunjin fue rotunda-, pudo haberte hecho daño, tiene que pagar por eso.

-Dios, Hyunjin…

El beta escupió sangre al suelo, su rostro ensangrentado.

-En realidad, podrías dejarlo con vida -comentó LuHan, llamando la atención de todo el mundo-.
Después de todo, ustedes van a viajar a Corea, ¿no? -LuHan se encogió de hombros-. Sería muy
divertido ver el rostro de tu hermana cuando te vea con vida, creyendo que estás muerto.

Felix parpadeó, mientras Hyunjin ponía un rostro pensativo.

HanDong arrugó el ceño.

-LuHan, eso es perverso -regañó, para luego sonreír-. Me encanta.

El beta soltó un gemido de dolor cuando Hyunjin lo agarró del cabello, tirando de su rostro hacia
atrás.

-Bueno, ¿qué dices? -preguntó el alfa con ojos helados-. ¿Colaborarás por las buenas o por las
malas?

-Hyunjin, ¿por qué tienes que dar tanto miedo? -se quejó Felix.

-No doy miedo -protestó Hyunjin-, jamás querría darte miedo.

-Son asquerosamente lindos y empalagosos, me dan asco -suspiró HanDong.

-¿Qué.. quieren que haga? - murmuró LianJie.

289
-Llama a mi madre -dijo Hyunjin-, cuéntale que lograste deshacerte de Felix -no había humor en la
voz del alfa-. Dile que todo salió bien.

Felix se enderezó, alarmado.

-Hyunjin, ¿qué estás haciendo? -preguntó, frunciendo el ceño-. Fingir mi muerte..

-Piénsalo, Lixie -gruñó Hyunjin-, ellas no van a calmarse por ahora si saben que estás vivo. Podrían
contratar a otra persona, y tu vida correría peligro -LuHan le tendió el móvil de LianJie, y Hyunjin lo
agarró-. Además, necesito ver la cara de Chaewon cuando te vea con vida.

Felix parecía dispuesto a protestar una vez más, sin embargo, desistió inmediatamente porque una
parte suya pareció darle algo de razón al alfa. Si no hubiera estado esperando un bebé, no se
habría preocupado demasiado de ello, sin embargo, era consciente de que debía cuidarse ahora.

Hyunjin se aclaró la garganta.

-Llamarás a mi madre -ordenó con voz alfa, grave y dura, sin admitir réplica alguna, e incluso Felix
se estremeció, aunque aquellas palabras no iban para él-, y les dirás que mataste a Lee Felix. Les
dirás que te deshiciste de Felix, que eso ya está listo, y que no saldrá en las noticias su muerte,
porque van a cubrirlo para evitar más desórdenes en la ciudad.

LianJie asintió, su rostro apretado, y Hyunjin buscó el número de su madre, marcando


inmediatamente y poniendo el altavoz. Esperaron varios segundos.

-LianJie.

Felix volvió a estremecerse al reconocer la helada voz de Hyeyon, recordando la última vez que la
vio, la mujer con una expresión cruel en su rostro, triunfante y feliz por haberlo sacado de en
medio.

-Señora Hwang -habló LianJie en un torpe coreano-, ya me deshice de Lee Felix.

Hubo un pequeño silencio en el lugar, todos conteniendo la respiración.

-¿Cien por ciento que está muerto?

-Le disparé en la cabeza -contestó LianJie-, y luego lo desmembré como me ordenó. Enterré su
cuerpo por distintas partes de la ciudad.

¿Era un buen momento para tener náuseas?

LuHan tenía una expresión en blanco mientras HanDong endurecía su rostro, y Hyunjin…

Hyunjin parecía realmente furioso.

-¿Por qué no ha salido eso en las noticias? -preguntó Hyeyon-. Ese imbécil era parte de ese
asqueroso movimiento y…
290
-Lo van a cubrir por ahora -explicó el beta-, tienen que estabilizar el nuevo gobierno de alguna
forma, así que ocultarán todo eso por ahora.

Otro silencio.

-Recibirás el resto de tu paga en unos minutos.

Felix se sintió mareado al escuchar tanta felicidad proveniente de la voz de esa horrible, odiosa
mujer.

-Tú y yo no hemos hablado jamás -prosiguió la mujer, exultante y contenta, casi riéndose-, fue un
placer hacer negocios contigo, LianJie.

-Lo mismo digo, señora Hwang.

Hyunjin cortó la llamada antes de lanzar el teléfono contra la pared, y LuHan tuvo que sostenerlo
por los brazos para que no se lanzara contra el beta.

-Voy a matarte -gruñó el alfa con rabia en la voz.

-Hyunjin, Hyunjin... -susurró Felix, ubicándose entremedio para impedir que corriera sangre-,
vamos fuera, necesitas calmarte.

-No, Lixie, déjame.

-Si no me haces caso, prometo dejarte sin sexo por dos años.

Hyunjin resopló.

-Aguanté catorce años, puedo…

-¡Bueno, fuera los dos! -ordenó HanDong, exasperada.

Hyunjin soltó un gruñido, pero se dejó llevar por LuHan fuera del cuarto donde tenían a LianJie, con
Felix siguiéndolo.

Trasladaron al beta a la estación de policías más cercana para dejarlo encerrado, LuHan y sus
compañeros encargándose de la seguridad del país mientras trataban de restablecer la situación,
así que nadie los iba a molestar en esos instantes.

Felix abrazó a Hyunjin, soltando feromonas suaves para calmarlo, y LuHan volvió al interior del
cuarto.

-Cálmate -le ordenó amorosamente-, no me gusta verte así, Jinnie…

Hyunjin lo agarró de forma posesiva, sus dientes enterrándose en su marca sin llegar a hacerle
daño sólo dejándose dominar por su alfa en ese instante.
291
Felix gimoteó ante el tacto, la leve mordida enviando un escalofrío de placer.

-No te harán más daño -gruñó Hyunjin contra su cuello-, voy a matarlas si es necesario.

-No digas esas cosas -regañó Felix, suspirando-. No te conviertas en un asesino por ellas, no lo
valen.

Los labios de Hyunjin fueron subiendo por su piel, y de pronto le estaban dando un beso devorador,
cálido y duro, su lengua jugueteando con la suya. Felix se sintió como ese chiquillo de dieciocho
años que era tocado por Hyunjin, encendido y apasionado, queriendo complacerlo en todo, y sus
piernas temblaron.

-Te amo -murmuró Hyunjin contra su boca.

Felix sonrió.

-Yo también te amo -contestó, antes de darle otro beso.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Observó la puerta destrozada con pesar, y se giró hacia Seungmin, que estuvo en extraño silencio
esas últimas horas.

-No fueron ustedes, ¿cierto? -preguntó, tratando de animar el ambiente.

Seungmin negó con la cabeza.

-No, mamá, ya estaba así cuando vinimos -contestó con voz apagada.

Felix arrugó el ceño, pero no dijo algo mientras entraba al departamento que Youngie estuvo y
donde estuvo viviendo, todo el lugar destrozado saqueado por las autoridades cuando fueron a
buscarlo. Poco le importaba, en realidad, porque nunca fue un verdadero hogar para él, pero igual
sentía algo de pesar ya que tenía buenos recuerdos allí. En especial recuerdos con Kun.

Acomodó la gorra sobre sus cabellos, sabiendo que tenía que ocultar en lo posible su rostro para
que los medios de comunicación no publicaran su cara en todas partes, y así arruinar esa mentira
que Hyunjin quería sostener frente a su madre y Chaewon.

Caminó directo hacia su cuarto.

-Ese cuarto de bebé… -aventuró Seungmin, pasando frente a la habitación con una cuna.

-Era para ti -contestó Felix con calma-, antes de que tu padre muriera, lo iban a trasladar a China,
así que nos mudaríamos aquí. No era el mejor alfa del mundo, pero se preocupaba de que no nos
faltara nada.

292
Seungmin se crispó un poco, sin saber por qué aquello le estaba afectando demasiado. Tal vez,
porque pensó que él era un alfa horrible por lo que le hizo a Jeongin.

Pero las cosas eran tan complicadas…

-Papá me dijo que él te golpeaba -murmuró en voz baja.

Felix entró a su cuarto, caminando hacia el armario donde estaban sus ropas, y sacó una vieja
maleta para guardar sus pertenencias.

-Youngie era temperamental -explicó Felix, sabiendo que le debía esa conversación a Seungmin-,
como cualquier alfa en la vida. Trataba de no hacerlo enojar, tú sabes, sólo tenía diecisiete años,
pero a veces era inevitable discutir -sonrió con amargura-. Sabía ponerme en mi lugar con
facilidad.

Abrió la maleta para guardar todas sus pertenencias, caminando por el cuarto mientras Seungmin
permanecía de pie con una expresión extraña.

-¿Yo fui producto de sus violaciones? -preguntó con tono ahogado.

Felix se quedó quieto frente al armario, algo tenso apagado.

-Seungmin…

-Es sólo que... -la voz del chico se rompió-, no quiero ser como él, pero… pero siento que estoy
arruinando todo con Jeonginnie y…

-¿Qué? -Felix se volteó, parpadeando-. Seungmin, ¿de qué hablas? -un pensamiento horrible cruzó
por su mente-. Bebé, ¿lo golpeaste?

-¡No, no! -gritó Seungmin con horror-. No mamá, no, no lo hice…

Felix permaneció en silencio, y Seungmin lo interpretó como un impulso para seguir hablando.

-Peleamos -balbuceó-, no sé cómo comenzó todo, pero él estaba hablando de bebés, y yo le dije
que no quería hijos. El decía que debíamos tener tres y yo sólo tengo quince años, no me he puesto
en ese plan todavía, no sé, entonces empezó a decir que estaba de mal humor desde que... que me
enteré que tú y papá van a tener otro hijo, y eso me sacó de quicio, sólo quería que se callara, así
que se lo dije, pero no pensé que usaría la voz alfa, salió sola, yo no…

-Oh, oh, ya, tranquilo cariño… -se apresuró a decir Felix al verlo lloriquear, sus ojos brillantes,
sorbiendo por su nariz, y lo llevó a la cama, sentándose a su lado-. Vamos, respira y calmémonos
un poco, ¿está bien?

Seungmin se acurrucó contra su mamá, respirando su aroma para buscar un ancla en ese
momento. Su alfa pareció calmarse cuando Felix le acarició el cabello, sus dedos rozando su nuca,
allí donde era vulnerable. Su cuerpo se relajó inmediatamente.

293
-No hagas eso -gimoteó-, me siento como un perrito al que le rascas el estómago.

Felix se rió, sin embargo, no detuvo su toque, calmándolo mucho más.

-Ahora, Seungmin -dijo con cuidado-, ¿qué ocurre?

-Usé la voz alfa con Jeongin y le pedí perdón, pero él estaba enojadísimo conmigo -explicó
Seungmin, su tono ahogado-, luego llegó Chan, y Jeongin no quería hablar con nadie, sólo quería
salir, se había enfurecido mucho. Aun así, Chan no lo dejó salir, dijo que era peligroso, así que... lo
obligó a permanecer en el cuarto, y Jeongin nos gritó más -Seungmin ocultó su rostro, sin querer
mirarlo-. No quiero ser como... como mi padre, mamá. Yo no quiero hacerle daño a Jeongin, pero
es como si mi alfa fuera otra persona y…

-Seungminnie, pero ¿qué dices? -Felix le obligó a levantar el rostro-. Jamás vas a ser como tu
padre, cariño, no pienses esas cosas -los ojos del omega se tornaron tristes-. Mira, sé que... que yo
no he estado catorce años contigo, ¿cierto? -Seungmin asintió, su garganta apretada-, pero tengo
claro que papá te ha criado bien, que él te enseñó que los omegas no somos objetos ni cosas que
usar y desechar, así como la abuela quería enseñarte -le dio un beso en la mejilla.

-Sí, él... Papá me decía esas cosas, que yo debía respetar a mi omega y entender que era una
persona libre -barboteó el menor.

Felix le sonrió.

-Usar la voz alfa no está bien, pero es bueno que eso lo sepas -le pellizcó la mejilla-, así que vas a
tener que aprender a controlarla. Deja que pasen unos días para que Jeongin se calme, y hablen
como personas civilizadas. Y si empiezan a discutir y sientes el impulso de usarla, sólo debes
preguntarte a ti mismo cómo te sentirías si alguien tuviera ese poder sobre ti, ¿entendido?

-Sí, mami -Seungmin lo abrazó, sin querer soltarlo.

Felix le devolvió el abrazo, soltando hormonas maternas para relajar más a su hijo, y cerró sus ojos
un instante.

-Ahora, Seungmin -volvió a hablar-, ¿tú no quieres un hermanito?

Seungmin se apretujó más contra Felix, avergonzado.

-No es eso -dijo algo ahogado-, estoy muy feliz por ustedes, mamá…

-Pero…

-Pero estoy celoso -Seungmin no aguantó más y comenzó a llorar como un bebé, rompiendo el
corazón de Felix, porque se sintió como cuando Seungmin tenía un año y lloriqueaba en busca de
abrazos-, es-estoy muy… muy celoso…

294
Felix frotó su barbilla contra el cabello de Seungmin, sosteniéndolo mientras sollozaba ahora en su
pecho, sorbiendo por su nariz y desahogándose de sus sentimientos malos. Él lo notó, se dio
cuenta de lo mucho que le costaba al alfa expresarse, y no podía evitar culparse por ello.

Como bebé, Seungmin siempre fue expresivo con sus sentimientos: si estaba feliz, se reía mucho;
si estaba triste, lloraba sin descanso; si se enojaba, hacía rabietas y lloraba más aún. Sin embargo,
cuando lo volvió a ver, cuando por fin estaba con él otra vez, notó lo cohibido, lo cerrado que era
para expresarse. Parecía expresar mejor mediante el cuerpo, con abrazos, caricias, toques, pero
con las palabras… parecía trabarse demasiado.

Y él sabía que se debía a que no estuvo con él. Que, de forma inconsciente, el abandono quedó
grabado en el alfa de Seungmin.

-No voy a quererte menos, Seungminnie -le susurró segundos después, su voz temblando -, tú
siempre serás mi príncipe -sus ojos se llenaron de lágrimas-, ¿está bien? Tú siempre vas a ser bebé
hermoso. Un hermanito…

-No es eso -Seungmin hipó-, es que... Estoy celoso porque... porque el bebé te…. te va a tener como
yo no te tuve -sollozó, jadeando-. Y no es justo. No es justo porque nadie me va a devolver todos
estos años sin ti, nadie va a retroceder el tiempo para que puedas estar conmigo y hacerme feliz. Y
yo… yo quiero mucho eso, ser un niño y que estés allí para mí -Seungmin ahora estaba llorando a
lágrima viva y poco le importaba si se veía débil y estúpido, necesitaba llorar en ese instante-.
Chaewon quiso reemplazarte, pero nunca pudo hacerlo. Nunca lo logró, y la odio mucho por
haberme alejado de ti.

-Oh, bebé…

Felix lo arrulló más en sus brazos, dejando que se desahogara todo lo que quisiera con él. Tarareó
una canción en voz baja para relajarlo, para calmarlo un poco.

-Tú sabes, Minnie... -le susurró Felix-, cuando llegué acá, estaba muy triste. lloraba todos los días
porque te extrañaba mucho, y cuando logré… logré levantarme, cuando logré salir adelante, te
seguía extrañando tanto que llegaba a doler -Felix se alejó, poniéndose de pie, y caminó hacia el
armario-. Era peor porque, ya sabes, no pude irme con alguna fotografía tuya, porque tuve que dejar
mi celular para que no lo rastrearan y no tenía ningún recuerdo de ti -comenzó a hurgar en el lugar,
su voz temblando-. A ti te gustaban mucho las series de superhéroes, recuerdo, te quedabas
mirando la pantalla todo el día, aunque no entendieras nada, porque te llamaban la atención los
colores. Incluso, cuando jugabas con Jeongin y Chan, te gustaba usar capas.

Seungmin no podía recordarlo. No podía recordar otra cosa que no fueran las fiestas de etiqueta, él
rehuyendo a otros niños, alejándose de los grupos grandes porque le asustaban, le hacían sentir
incómodo. Porque no podía mantener una conversación de más de cinco minutos sin sentir que le
estaban juzgando.

Se enderezó cuando su mamá se volteó, mostrándole una pequeña capa que parecía para un niño
de cinco años, y Felix bajó la vista por la vergüenza.

295
-Yo quería regalártela -sollozó Felix-, quería enviártela, pero costaba demasiado, y no respondías
mis cartas. Creía que me odiabas y que no ibas a recibir nada de mí. Yo creí que…

Seungmin le tomó la mano, haciendo que se sentara a su lado, y le limpió las lágrimas con
cuidado, dejando que su mamá llorara también.

-Cuando lleguemos -le dijo con voz dulce-, podríamos comprar una capa más grande -sus mejillas
se pusieron coloradas-, y me enseñarás a andar en bicicleta, porque nunca aprendí.

Felix se rió, dejando que Seungmin le abrazara, y se prometió que no lo iba a soltar más. Que no
iba a permitir que nadie más alejara a su bebé de él.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin frunció el ceño cuando su móvil vibró, y levantó la cabeza, sus dedos acariciando el
cabello de Felix, medio dormido en sus brazos. Al día siguiente iban a viajar a Corea, así que
decidieron acostarse temprano, pero no esperaba esa llamada.

Después de todo, habló con Yongsun horas atrás, ¿por qué….?

-¿Cariño? - preguntó, contestando el celular.

-Yongsun -dijo, exigiendo una respuesta.

-Pa-papá… -sollozó la chica al otro lado de la línea.

-¿Qué ocurre, princesa? -insistió.

-Es la... es mamá -balbuceó Yongsun-, ella llegó a casa de tío Minho y tío Jisung y…

La chica se interrumpió, soltando un grito bajo.

-¿Yongsun? ¡Yongsun! -gruñó Hyunjin, sintiéndose de pronto desesperado de que algo hubiera
pasado.

De que algo le ocurriera a Yongsun.

Felix se despertó, alarmado por los gritos, y permaneció en silencio mientras Hyunjin caminaba por
el cuarto.

-Hyunjin -ronroneó repentinamente una voz al otro lado de la línea.

Dejó de moverse.

-Chaewon -espetó con furia en la voz.

296
-Me enteré de que vuelves mañana -dijo la mujer con tono meloso-, ¿listo para la fiesta de
compromiso y marca de Yongsun?

Sintió como si un cubo de agua fría cayera por su espalda.

Dios, oh dios…

Chaewon no podía estar hablando en serio. No con Yongsun. No con la pequeña niña.

-¡Tiene sólo trece años, Chaewon! -gritó, enfurecido-. ¡Es tu hija!

-Tal vez si mañana estás aquí a mediodía -dijo Chaewon, como si lo estuviera pensando-, podría
cambiar de opinión.

La llamada se cortó.

Un ultimátum, eso le dio Chaewon. Hyunjin iba a matarla.

-¿Jinnie? -preguntó Felix con precaución.

Una fiesta de marca, por el amor de dios…

Hyunjin creía que Chaewon no sería tan desgraciada, tan bastarda, no con su propia hija. Hacer
una fiesta de compromiso a la edad de Yongsun, con trece años, y luego permitir una fiesta de
marca, donde la omega sería tratada sólo como un objeto bonito para ser entregada a un alfa que
la marcaría en la noche... Eso era, definitivamente, algo cruel e inhumano. Esas fiestas fueron
prohibidas mucho tiempo atrás, porque atentaban contra la integridad de los omegas niños, pero
las familias más ricas solían usarlas todavía para sellar compromisos que trajeran beneficios.

Su mamá trató de hacerlo con él, cuando tenía quince años, comprometiéndolo con una joven
muchacha que se reveló como omega sólo un mes atrás: Shin Ryujin. Pero Hyunjin se negó a eso,
hasta el punto de arruinar su propia fiesta de compromiso y marca, echando a todo el mundo y
haciendo que su mamá le castigara sin compasión alguna.

Hyunjin iba a matar a esa maldita.

Felix lo abrazó por detrás, olisqueando sus hormonas rabiosas, y besó su hombro.

-Ellas no van a seguir haciéndonos daño -le murmuró Felix, acariciándole la cintura para calmarlo
un poco.

La puerta de la habitación fue tocada, y ambos se voltearon cuando Chan, Jeongin y Seungmin
ingresaron con expresiones urgidas.

-Tío -balbuceó Chan-, mis papás me acaban de llamar, ellos…

-¿Están bien? -gruñó Hyunjin, tratando de controlar su tono de voz-. ¿No les pasó nada malo?

297
-No, no -barboteó Chan-, bueno, papá Jisung dijo que lo golpearon cuando quisieron llevarse a
Yongsun, pero por lo demás están bien. Sólo algo asustados, pero…

-Tienen a Yongsun -hipó Seungmin con los ojos llorosos-, la tienen a ella, pero ella no ha hecho
nada malo…

-La vamos a salvar -prometió Felix, queriendo calmar a los más jóvenes, que estaban bastante
alterados-, no le harán daño.

Hyunjin apretó su mandíbula, tratando de controlarse y observando a Felix abrazando a los chicos
para que no entraran en pánico. Llegó a la conclusión de que ese juego del gato y el ratón, que
Chaewon insistía en jugar, llegó a su fin.

Hyunjin iba a acabar con esa víbora, aunque tuviera que manchar sus manos con sangre.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

El omega tuvo que sacar un pañuelo mientras YiRen se deshacía en lágrimas, la pobre muchacha
lloriqueando en sus brazos, y HanDong le revolvió el cabello a la chica.

-YiRen, FeiLike no se irá para siempre -le dijo HanDong con materno amor-. Prometió volver para
vacaciones.

-¡No es justo! -sollozó la omega-. ¡Yo quería ver a FeiLike preñado!

Felix se rió, besándole la frente.

-Te enviaré fotos -prometió-, no seas dramática, YiRen.

-El dramatismo vive en nosotros -bufó JunHui-. Ahora, ¿te vas a cuidar? Me ha costado un culo
mantenerte con vida, si algo le llega a pasar al bebé o a ti, viajaré exclusivamente a matarte.

Las carcajadas aumentaron por las palabras del beta, y Felix lo abrazó, antes de sentir un tirón
proveniente de su pantalón.

Bajó la vista, alzando a ChenLe, llevándolo a su pecho.

-Te estani-a-ré, tío Lix-murmuró ChenLe, sus ojos lagrimeando también.

Felix le revolvió el cabello, balanceándolo, tratando de mantenerse entero, porque los ojos de
ChenLe le recordaban mucho a los de Kun.

-Yo también, ChenLe -le contestó, pellizcándole la nariz-, pero volveré para tu cumpleaños. Te voy a
traer un enorme regalo.

-¿I-rás dóne papá? -preguntó ChenLe con voz temblando-. ¿pudes decile que vueva?

298
Felix se forzó a permanecer con la sonrisa en su rostro, aunque iba a romper a llorar.

SiCheng apareció para salvarlo, tomando en brazos a ChenLe.

-Ah, mi amor... -dijo SiCheng, dejando que ChenLe se acurrucara en sus brazos- , papá está en otra
parte, él te está cuidando, pero no puedes verlo.

-Pelo…

-Vamos, despídete de tío Lix -insistió SiCheng para distraerlo-, él se irá a otro lado pero va a volver.

Felix le dio un beso en la frente a ChenLe, despidiéndose también de SiCheng, y luego hizo lo
mismo con HanDong, dejando que la mujer le diera un abrazo fuerte.

-Tú eres fuerte -le susurró HanDong al oído-, tú eres un omega increíble y que merece muchas
cosas buenas -ella le agarró las mejillas, besándole la frente-. No dejes que nadie pase por encima
de ti, Li Feilike.

Cerró sus ojos un momento, dejando que las palabras de la mujer calaran hondo en su alma, en su
cuerpo, que le hicieran sentir calma, aunque sintiera miedo por volver.

Pero ella tenía razón: era fuerte y no permitiría que volvieran a destrozarlo. No iba a dejar que
Chaewon, que Hyeyon, lo manejaran a su antojo.

Llegó el momento de cobrar cada golpe, cada herida, que ellas le hicieron.

Se alejó, despidiéndose con los ojos llenos de lágrimas de esa gran familia que tuvo en sus peores
momentos, esa familia que le acogió aunque fuera un desconocido, dispuesto a no dejar que los
lazos que creó con ellos, se rompieran.

Hyunjin y Seungmin eran su hogar, pero esa personas allí también lo eran, y sabía que eso jamás
podrían arrebatárselo.

Eso nunca iban a quitárselo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Tenía claro que le estaban esperando una vez bajara del avión.

Hyunjin levantó la vista cuando reconoció a uno de los guardaespaldas que su mamá tenía, de pie
entre las personas, esperándole con una expresión de piedra, y se volteó hacia Seungmin. El chico
permanecía tieso, con los ojos endurecidos y una expresión de furia contenida.

-Park -saludó al guardia, sonriendo irónicamente-, supongo que nos llevarás donde mi madre, ¿no
es así?

299
-Por supuesto, señor Hwang -contestó el guardia-, sólo los dos -apuntó a Jeongin y Chan-. Ellos
pueden irse.

Jeongin soltó un gruñido, pero Chan le sostuvo, impidiendo que se lanzara contra el guardia. El
omega seguía molesto y enfurecido con ellos, sin embargo, eso no impidió que Jeongin caminara
hacia donde estaba Seungmin. Le dio un beso en los labios, frotándose brevemente contra él para
impregnarlo en su olor.

-Si marcas a otro omega, te cortaré el pene -le advirtió Jeongin.

Seungmin tragó saliva.

Chan también se inclinó, besándolo, sin una pizca de broma en su rostro.

-Yo te cortaré los testículos -agregó el alfa, agarrando la mano de Jeongin.

Seungmin sentía que se metió con unos psicópatas.

Hyunjin lo tomó del brazo, despidiéndose con la cabeza de los menores, sus ojos escaneando
entre la multitud. Felix no estaba a la vista, pero trató de no mostrar su ansiedad mientras seguían
al guardia hacia la salida, donde una limusina ya estaba estacionada. No tardaron en subir,
acomodándose con las maletas, quedando los dos solos.

-Papá… -susurró Seungmin.

Hyunjin le hizo un gesto negativo, escribiendo algo en su celular.

Puede tener cámaras y micrófonos.

Seungmin apretó sus labios, preocupado también por si eso fuera a salir bien, tratando de
controlarse para no estallar en pánico.

Su mamá. Yongsun. Su tía. Su abuela.

¿Cómo podía existir gente tan desquiciada en ese


mundo?

Media hora después, el auto se estacionó fuera del hogar de su abuela, la enorme mansión fría y
lejana. Ambos se bajaron, esperando al guardia, y caminaron hacia el interior.

Yongsun estaba en el comedor, sentada en una silla, su rostro lleno de lágrimas.

-¡Papá! -balbuceó la chica, poniéndose de pie para caminar hacia el alfa, abrazándolo de golpe-.
Papá, papá…

La pobre chica comenzó a llorar contra su pecho, mucho más tranquila ahora que sentía el
conocido olor de su papá a su lado.
300
-Tranquila, princesa -le contestó Hyunjin, aliviado de que estuviera bien-, no te pasará nada.

-Déjame darte las condolencias -dijo una fría voz detrás de él-, me enteré de tu omega muerto.

Gruñó mientras se volteaba, encontrándose con el helado rostro de su madre. Detrás, con nuevas
cicatrices en su cara, estaba Chaewon.

-Me gusta tu nuevo estilo, Chaewon -se burló, observando la rabia llamear en los ojos de la mujer.

-Vete a la mierda -espetó Chaewon-, haré que pagues por ello, Hyunjin -alzó su barbilla, orgullosa-.
¿Mi hermanito por fin desapareció de la faz de la tierra? ¿Lograste conocerlo, Seungmin? -el chico
soltó un gruñido-. ¿Viste lo patético que era?

-Eres un monstruo, tía -soltó Seungmin.

Molestia brilló en el rostro de la omega.

-¿Tía? Fui mamá por catorce años, mocoso insolente -dio un paso, suavizando su voz-. Ahora que
estamos aquí, los cuatro, podemos solucionar nuestras diferencias. Volver a lo de antes.

-Estás desquiciada -Hyunjin se acercó, observando con placer como la omega retrocedía en un
acto reflejo-. ¿Lo de antes? Eso era una farsa. Todo esto -apuntó al lugar-, es una mentira. Si he
venido, ha sido por Yongsun y porque vamos a acabar con esto.

-¿Vamos? -Hyeyon soltó una carcajada mordaz-. Estás loco si crees que nosotras…

-En realidad, él se refería a mí.

Las dos mujeres se congelaron cuando una conocida y despectiva voz habló en el pasillo. Veloces
como un rayo, ambas se voltearon, sus rostros palideciendo cuando observaron a una persona que
creyeron muerta durante los últimos días. Cuando vieron a un omega apoyado en la pared.

Lee Felix sonrió con frialdad.

-Hola, hermanita -dijo con falsa ternura-, hola suegra. ¿Me extrañaron?

301
CAP21.
Felix se sentó en el sofá con una expresión helada, como si fuera el rey de la casa, y Seungmin se
ubicó a su lado en una posición protectora, sin quitarle los ojos de encima a Chaewon.

Hyunjin, por otro lado, sonrió ferozmente, acariciándole el cabello a Yongsun.

-¿Realmente creías que yo iba a permitir que lo mataran, mamá? -preguntó en un gruñido feroz-.
Luego de todo lo que pasamos, ¿creías que iba a descuidarme así?

Felix se rió en voz baja.

-Me pilló por sorpresa -le dijo Felix con aire indiferente-, pero ya sabemos de sus jueguitos,
Chaewon. Ahora -se volteó hacia Hyunjin, como si estuvieran hablando del clima-, ¿está listo el
divorcio, cariño?

Hyunjin ladeó la cabeza mientras su madre y Chaewon permanecían en silencio, descolocadas


todavía.

-Está en trámite -dijo Hyunjin-, necesitamos firmar sólo unos papeles y estará todo listo.

-No lo haré -habló Chaewon por primera vez-, no creas que lo haré, Hyunjin, no pretendo.

-Firmarás todos esos papeles, Chaewon -gruño Hyunjin, la gracia desapareciendo de su voz, y
Chaewon se tensó, sus hombros crispándose -, vas a darme el divorcio sin reclamar.

- ¡Hyunjin! -gritó su madre-. ¿Quién te crees que eres? ¡No creas que….!

-No me manejarás más, Hyeyon -escupió Hyunjin-, esto se acabó, ¿no lo entiendes acaso? ¿Qué
sigues pretendiendo? -Hyunjin alzó su barbilla-. Seungmin ya es grande, ¿crees que al Gobierno le
importará que esté vivo a estas alturas? A ellos les importará más saber que los Hwang les haya
ocultado todo esto, con lo que respetan las tradiciones, supuestamente, y si nos quieren quitar la
empresa… bueno, me importa una mierda, Nunca la he querido.

-Bueno, yo si la quiero -reclamó Seungmin.

-Por dios, tú cállate bebé gordo -espetó Hyunjin.

Felix abrazó a Seungmin para que dejara de balbucear cosas, indignado.

Chaewon apretó su boca un instante, sus ojos llenos de lágrimas, pero dejó de mirar a Hyunjin para
enfocar su vista en Felix, el odio brillando en su rostro.

-¿Estás feliz ahora, bastardo? -le escupió con ira-. ¡¿Estás feliz por todo lo que has hecho?!

Felix volvió a reírse.

302
-Deja el show, Chaewon -habló sin borrar la sonrisa-, no eres una víctima aquí. Pero respondiendo...
Estoy increíblemente feliz -echó a un lado la cabeza, mostrando su marca-. Catorce años, y no
pudiste lograr que Hyunjin te marcara. No pudiste conseguirlo, pero yo… -soltó una risa más
fuerte-, un patético omega que fue usado, lo consiguió antes que tú. ¿No es eso divertido,
Chaewon?

Chaewon se movió con rapidez, gritando por el odio, lanzándose para golpearlo, pero Seungmin
también reaccionó con velocidad para impedir alguna pelea, agarrando a su tía por la cintura.

-¡Te mataré! -gritó Chaewon, en tanto Felix permanecía impasible y sin amedrentarse-. ¡Voy a
matarte, cabrón!

El omega enarcó una ceja.

-Ya no te tengo miedo -dijo.

Y era cierto. Felix antes tenía pánico de hacer algo contra Chaewon, de provocarla tanto que ella le
hiciera daño, pero pasó por tanta mierda que ya no iba a dejarse amedrentar más por ella.

Hyeyon permanecía en helado silencio.

Hyunjin elevó su barbilla.

-No vas a atentar más contra la vida de Felix -gruñó Hyunjin en una orden furiosa, sus palabras
impregnadas en tono alfa, y Hyeyon se estremeció porque nunca antes fue usado contra ella-. Le
vas a dejar en paz. No le harás daño, ni tú, ni ninguna otra persona -el alfa hizo una mueca-. Tuve
que haber hecho esto desde un inicio, pero supongo que tenía la esperanza de que cambiaras. De
que realmente quisieras a tu propio hijo lo suficiente para querer verlo feliz.

Hyeyon escupió al suelo.

-Siempre he querido lo mejor para ti, pero nunca has sabido apreciarlo, Hyunjin -dijo ella-, y este
patético omega…

-Es la persona que he escogido para mí -replicó Hyunjin, poniéndose de pie-. Hemos acabado, no
queremos saber nada de ti, ni de Chaewon. Tu imperio se ha acabado. No heredaré tu compañía, ni
pienso meter a Seungmin en ello.

Seungmin parecía todavía indignado, pero al menos se mantuvo callado.

Chaewon dio un paso.

-Suelta a Yongsun -dijo la omega-, es mi hija…

Yongsun se aferró a él, desesperada.

-No -Hyunjin sonrió-. Nos dejarás en paz también, Chaewon. No te acercarás más a nosotros.

303
-¡Es mi hija! -gritó ella, desquiciada-. ¡Es mía!

-Es mi hija también, después de todo, ¿no lleva el apellido Hwang? -Hyunjin ladeó la cabeza-.
¿Cómo fue que dijiste hace catorce años, Chaewon?

-Quiero a Seungmin, ahora es mío y de nadie más -repitió Felix, sin gracia en su voz-. Recuerdo muy
bien esas palabras, Chaewon -Felix se puso de pie-. Pensé en matarte, ¿sabes? En ahorcarte e
incluso sacarte los ojos, pero prefiero esto -el omega se acercó, agarrándola de las mejillas,
frialdad en su mirada-. Prefiero que veas como todo lo que creíste conseguir te lo arrebato, así tal y
como hiciste tú -la chica se estremeció-. Vas a jodidamente dejarme en paz, dejar de meterte en mi
camino, y si vuelves a hacerlo, voy a matarte -sonrió, exultante-. No voy a dudar en hacerlo,
Chaewon, después de todo, en China tuve que matar a un par de personas que se interpusieron en
mi camino.

La soltó, haciendo un gesto, y Seungmin lo abrazó por el costado, observando sin expresión a su
tía. Chaewon quiso agarrarle el brazo para detenerlo, pero Seungmin sólo gruñó en voz baja,
aunque una parte suya dolió porque, a pesar de todo lo que se enteró, la mujer frente a él le crió.

Por mucho que no lo quisiera, fue su mamá por catorce años.

Hyunjin acarició el cabello de Yongsun, que seguía algo aterrada a su lado.

-Espero que haya quedado todo claro -dijo, su tono desdeñoso, caminando hacia la salida detrás
de Felix-. Vuelvo a verlas en la vida, y esas cicatrices que tienes, Chaewon, serán lo más inocente
que te haré.

Ninguna de las dos mujeres habló, derrotadas por completo.

Salieron fuera de la casa, el ambiente todavía cargado de tensión, pero algo de alivio sintieron
cuando vieron que no había ninguno de los guardias de Hyeyon, con toda probabilidad todo con
órdenes de no detenerlos.

Con calma, se marcharon caminando, un peso de los hombros desapareciendo a medida que se
alejaban de ese horrible lugar.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-Este jardín es horrible.

Hyunjin levantó la mirada de los muebles llenos de polvo, observando a Felix de espaldas.

Contemplaba el patio trasero, mientras Seungmin y Yongsun permanecían sentados en el sofá.

-No tenía tiempo para cuidarlo -se defendió Hyunjin.

304
-Tardé semanas en ponerlo bonito -siguió hablando Felix, como si no lo hubiera escuchado-, ¿te
das cuenta de lo horrible que está?

Hyunjin refunfuñó por lo bajo, en tanto Felix se giraba.

-Nos vamos a mudar, supongo -comentó al aire.

Hyunjin lo miró. Seungmin observó a su hermana, que dejó de sollozar.

-¿Eh? -preguntó Seungmin.

-Eso -Felix hizo un gesto de desagrado-. Esta casa… -suspiró-, tiene muchos malos recuerdos,
saben. Incluso… al entrar, se siente la loca presencia de mi hermana.

Hyunjin asintió.

-Sí, en realidad, deberíamos mudarnos -concedió el alfa-, y cambiar la cama en donde dormía con
Chaewon.

-Eso es asqueroso, Hyunjin -Felix hizo un gesto de asco, pero después ambos se sonrieron.

-Ustedes son asquerosos -reclamó Seungmin-. Um, Yongsun, ¿tía Chaewon no te hizo nada?

-No, ella no -barboteó Yongsun, sonando su nariz, y Felix se sentó al lado de la chica y Hyunjin se
inclinó, preocupado-. Pero la abuela sí. Cuando me resistí, ella me golpeó y usó su voz alfa para
que me calmara -sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas-. No quiero verlas más, ellas querían
que... que Eric me marcara a esta edad, y no importaba cuánto yo no quisiera, me iban a forzar...

-No se acercarán más a ti -prometió Hyunjin con rabia en su voz-, ellas no van a hacerte más daño.

-Vamos a protegerte, cariño -agregó Felix, llamando su atención-, sé que tú y yo no nos


conocemos, que nunca hemos hablado en la vida, pero aun así, eres la hija de Hyunjin -el omega le
acarició la mejilla-, y sólo con eso, significa que voy a protegerte, sobre todo de mi hermana
-Yongsun comenzó a sollozar otra vez-. No pienso reemplazar a tu mamá, sé que eso es imposible,
pero aun así, Yongsun... aun así, quiero que sepas que yo estaré aquí para ti. Ahora somos una
familia.

Hyunjin no pudo evitarlo, y sonrió ante esas palabras, aliviado de ver la forma en la que Felix
estaba tratando a su hija. Aliviado de no ver celos ni odio, sólo potencial cariño, y que su omega
fuera tan amable, tan dulce, con ella.

Ellos serían una familia, por lo que Hyunjin la cuidaría como fuera.

-Comenzaré a buscar una nueva casa -dijo Hyunjin, llamando la atención de los tres-, con muchos
cuartos, para todos los bebés que vamos a tener.

Felix soltó un bufido.

305
-¿Bebés? -balbuceó Yongsun-. ¿Tío Lix, está embarazado?

-¡Ves! -Hyunjin se puso de pie-. ¡Yongsun entendió enseguida, pero el idiota de Seungmin no!

-¡Papá!

Yongsun y Felix se rieron mientras los dos alfas comenzaban a discutir, la paz instalándose en el
lugar.

Paz que duró hasta la noche, cuando Hyunjin y Felix discutieron.

¿El motivo? Bueno…

-Puedo hacerle daño al bebé -dijo Hyunjin con poca paciencia.

-¡Hyunjin, el bebé no tiene ni siquiera un mes! -exclamó Felix, exasperado.

-¡Peor aún, no está formado!

-¡Por dios, eres médico, Hyunjin, lo que me estás diciendo es….. estúpido! -Felix le lanzó la
almohada, enfurecido-. ¡Quiero tener sexo!

-¡Pues yo no quiero! -replicó Hyunjin-. ¡Tienes dedos y una almohada! -Hyunjin le lanzó el cojín de
vuelta.

Felix soltó un chillido, enojado, lanzándole ahora sus pantuflas.

-¡Eres lo peor!

Hyunjin esquivó las pantuflas, aunque luego Felix agarró sus zapatos, y uno le llegó a la cabeza.

Cuando vio que Felix agarró un cepillo, sus alarmas se activaron.

-¡Estás siendo irracional! -Hyunjin se apuró, acercándose para agarrarlo de las muñecas, y ambos
forcejearon-. ¡Puedes matarme con eso!

-¡Me conseguiré a otro alfa que sí me folle!

Cayeron a la cama sin dejar de forcejear, y Hyunjin gruñó en señal de advertencia. Felix gimoteó,
necesitado, sonriendo cuando el alfa se acomodó entre sus piernas abiertas, soltándolo.

-Me estás chupando el alma -se quejó Hyunjin, quitándole el pijama.

-En realidad lo que te chupo es... Oh... Ah…

Felix no necesitaba preparación porque su cuerpo lubricaba automáticamente, en tanto su ano se


soltaba un poco, por lo que recibir a Hyunjin no dolió; además, estaba tan caliente que lo quería
dentro enseguida.
306
Hyunjin gimoteó contra su boca, embistiendo con lentitud al omega, viendo sus expresiones de
completo placer.

Le tomó la mano, dándole un apretón


.
-Eres tan bonito -alabó Hyunjin con la voz ronca-, con los ojos llorosos y ruborizado...

Felix le dio un golpe en el culo con la pierna, provocando que fuera más profundo, dejando salir
ahora un gemido sonoro.

Hyunjin se rió entre dientes, comenzando a darle besos pequeños en los labios.

-Mmm... Sí... A-ahí… -guió Felix, su cuerpo tembloroso, moviendo sus caderas al ritmo de las
penetradas.

-Estoy... se-seguro que nuestros. gritos, provocaron el suicidio de Seungmin…. -se rió Hyunjin
contra su boca.

El omega soltó una risa entrecortada, su lado más animal revoloteando por la felicidad.

-No importa -balbuceó Felix-, voy a hacerle sentir tan avergonzado para recuperar el tiempo. Oh…
Mmm…

-¿Tú puedes hacerlo sentir... avergonzado pero yo no..?

-Oh dios, no podemos estar hablando de nuestro hijo mientras me follas -farfulló Felix, con algo de
indignación.

Hyunjin volvió a reírse, saliendo del interior de Felix, escuchando su protesta furiosa por lo
ocurrido. Sin embargo, antes de que el omega pudiera darle un golpe en la cabeza, lo agarró de la
cintura, girándolo boca abajo, y sus manos amasaron su culo.

Se adelantó otra vez a los reclamos de Felix: separó sus nalgas, escupiendo en su entrada, oyendo
su jadeo mientras levantaba sus caderas.

-Eres muy sucio -regañó Hyunjin con tono divertido-, te conviertes en un desastre sólo por.. por
querer que te folle, Lixie…

Felix gimió al sentirlo entrar, recibiéndolo con total gusto, su omega demasiado contento.

-Mmm... -aprobó Felix, cerrando los ojos como un gatito recibiendo mimos-, es que… lo haces tan…
Oh…. tan bien…

Minutos después terminó soltando un chillido al sentir dientes en su marca, y Hyunjin se derrumbó
sobre él, jadeando contra su oído.

-Quítate -regañó Felix.


307
-No -se quejó Hyunjin-, me gusta pensar en mi semen llenándote, Lix.

Felix lo golpeó en el costado.

-¡Eso es repulsivo!

-¡Mi semen llenándote te dejó preñado!

Hyunjin fue empujado fuera de la cama.

Felix murmuró por lo bajo, escuchando los quejidos del alfa, pero poco le importó al ponerse una
bata, sintiendo sus piernas algo pegajosas, y caminó al baño para limpiarse. Pasados unos
minutos salió más limpio, pero no caminó a la cama donde Hyunjin estaba acostado, sino que a la
puerta que daba al pasillo.

-¿A dónde vas? -preguntó Hyunjin-. ¡Vuelve aquí, es hora de dormir!

-Veré a los niños, estúpido -replicó Felix, saliendo antes de que Hyunjin pudiera decrile algo por la
incredulidad.

Aun así, volvió a reírse por lo que acababa de ocurrir, todo su ser increíblemente alegre porque
nunca antes tuvo tantas cosas por las que ser feliz. Hyunjin estaba con él, estaba esperando un
bebé, Seungmin se hallaba a su lado…

Nunca habría podido creer que las cosas hubieran salido tan, tan bien…

Se asomó al cuarto de Yongsun, admirando el bonito rostro de la omega durmiendo. Se parecía un


poco a su hermana, eso era innegable, e incluso al principio se sintió incómodo por ello: se
recordaba cuando niño, yendo detrás de ella por su atención, Chaewon acariciándole el cabello de
forma distraída.

Pero Yongsun no era Chaewon, y Hyunjin la quería mucho. Felix no iba a ser una persona horrible,
no iba a ser su hermana y hacer que Hyunjin tuviera que elegir.

Caminó hacia el cuarto de Seungmin, entrando y viéndolo despierto. El chico lo miró con mala
cara.

-¿Terminaron de follar y hacer un escándalo? -preguntó, y Felix no podía dejar de reírse-. Por dios,
parecen dos niños…

-Tu padre me hace más joven -dijo Felix, carcajeándose todavía-. Vamos, no fue tan terrible, ¿o sí?

-No me hagas contestar eso, por favor, mamá.

-¿Y qué haces despierto a esta hora, además? -Felix le pellizcó la nariz-. Necesitas tus horas
mínimas de sueño, cariño.

308
-No puedo dormir -se quejó Seungmin-. Jeongin no quiere responder mis mensajes, y Chan me ha
dicho que sigue molesto…

-¿Quieres que te lea un cuento?

-¡Mamá!

-Es broma, es broma -el mayor se sentó a su lado-. Dale su espacio, Seungmin, la forma en la que
actuaron no estuvo bien. Tampoco la forma en la que Jeongin se comportó, pero imponerse a él…

-Pero lo extraño -se quejó Seungmin-, a él y a Chan. Quiero que estén aquí ahora…

Felix rodó los ojos ante el tono lastimero de Seungmin, dándole un coscorrón para llamar su
atención.

-Pues vas a tener que controlarte, cachorrito -le regañó-, te recuerdo que sólo tienes quince años,
Seungmin, y una escuela que terminar.

- ¡Tú tenías trece años cuando dejaste el colegio! -acusó Seungmin, pero no había molestia ni
dobles intenciones en su tono de voz.

Su mamá volvió a pellizcarle la nariz, sólo que ahora sin delicadeza.

-¿Desde cuándo eres tan malcriado? -Felix lo cubrió con una manta, poniéndose de pie-. No, no
respondas eso. Me acusarás a mí de malcriarte. Seungmin bufó, enfurruñado todavía, pero dejó
que su mamá se inclinara a besarle la mejilla en señal de despedida, satisfecho de sentir
feromonas dulces y tiernas en el aire que le estaban ayudando a sentir sueño.

Agarró la mano de Felix.

-Estoy feliz -le dijo con voz tímida, algo vacilante-, porque ahora estás aquí, mamá.

Felix sonrió ampliamente, contento de escucharlo decir eso, y volvió a darle un beso en la frente.

-Estaremos juntos por siempre -le susurró-. Buenas noches, cariño.

-Buenas noches, mamá.

Segundos después, Felix volvió al cuarto, sintiendo satisfacción cuando vio a Hyunjin boca arriba,
durmiendo como un bebé, y se acostó a su lado, dándole un abrazo. El alfa se movió, su nariz
olisqueando su cuello, sacándole un poco de cosquillas.

-Te amo -murmuró Hyunjin.

Felix se sentía feliz, feliz, tan lleno de amor que no podía contenerlo.

-Yo también te amo.

309
─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jisung sentía que le daría pronto un dolor de cabeza, sus dos hijos mayores sentados frente a él,
ambos con los brazos cruzados y sin mirarse.

Minho suspiró, agotado, exasperado.

-Bueno, ¿qué pasó aquí? preguntó su marido, y Jisung no pudo evitar admirarlo de que estuviera
tan tranquilo cuando él quería darles un golpe con la varilla, como hacían cuando eran pequeños.

Minho era la voz de la razón mientras que Jisung era la voz de los chistes.

Jeongin soltó un resoplido.

-De verdad, ¿por qué tenemos que hablar de nuestra relación con ustedes? -se quejó Jeongin.
Jisung apretó su mandíbula.

-No nos faltes el respeto, Jeongin -le advirtió Jisung, sin gracia en su voz.

Chan se enderezó.

-Me impuse ante Jeongin -explicó, su tono grave-, y a él no le ha parecido divertido. Jeongin se
sobresaltó.

-¡Tú y Seungmin son unos idiotas! -espetó Jeongin-. ¡Me tratan como si fuera un niño tonto!

-¡No pongas palabras en nuestras bocas, Jeongin! -regañó Chan.

-¡Usas esa maldita voz porque es la única forma que tienes para ganar una discusión!

-¡Basta! -chistó Minho, y ambos chicos obedecieron inmediatamente-. O bajan la voz, o prometo
dejar de pagarles el departamento y tendrán que volver a vivir con nosotros.

El omega volvió a cruzarse de brazos, enfurecido, pero obedeció en tanto Chan bebía del café que
se preparó con anterioridad.

Jisung se puso de pie.

-Chan, qué te dijimos cuando te revelaste como alfa -no era una pregunta, sino una orden, y a pesar
de que Jisung fuera sólo un beta, era aterrador en ese instante.

Chan soltó un quejido, como un niño siendo regañado.

-Que la voz alfa era sólo en casos de emergencia -dijo, bajando la vista.

-Cuáles casos de emergencia.

310
-Sólo si la vida de Jeongin se veía amenazada -murmuró, antes de levantar la voz-. ¡Por eso lo hice,
porque Jeongin quería salir sabiendo que era peligroso!

-¡Vete a la mierda! -Jeongin se puso de pie, lleno de rabia, y caminó hacia la puerta-. ¡Puedo salir
sin tu maldito permiso, ¿entendido?!

Antes de que Chan o sus padres pudieran hablar, salió de la casa con paso apresurado, corriendo
lejos porque quería estar solo en ese instante, sin nadie a su alrededor que le estuviera dando
órdenes o tratándole como ese omega tonto y patético que era en sus celos.

Jeongin se odiaba, realmente se odiaba, porque era un imbécil que necesitaba atención y mimos,
que dejaba que Chan le tratara como un cachorrito, y se contentaba con caricias.

Jeongin no quería ser omega, lo detestaba por completo, porque eso lo volvía torpe y vulnerable y
tímido, lleno de olores para cualquier situación, sin poder tener algo de privacidad: ¿estaba triste?
Su olor le delataba. ¿Estaba feliz? Su olor cambiaba. ¿Sentía deseo? Las feromonas se volvían más
potentes.

Peor aún eran sus celos, cuando los sufría, y todo dentro de él quemaba, su omega tomando el
control de sus emociones. Odiaba su lubricación natural, sus piernas húmedas, y ese insaciable
apetito sexual que sentía. Odiaba volverse un cachorro que buscaba que todo el mundo le mirara
en señal de aprobación.

Y recordar la forma en la que Seungmin y Chan le trataron…

Bueno, se portaron bien, satisfaciendo su ansia, su deseo, su necesidad, pero parecían portarse
como si fueran superiores a él, como si Jeongin fuera sólo su puta personal, dándoles órdenes
para su propio placer.

Jeongin, ponte boca abajo.

Jeongin, abre tus piernas.

Jeongin, salta sobre nosotros.

Ordenes, órdenes, órdenes. Jeongin las odiaba demasiado.

Sus dos marcas ardieron en señal de necesidad, pero ignoró el tirón, así como ignoró las
constantes vibraciones de su móvil. Sabía que debían ser Seungmin y Chan, sin embargo, no
quería verlos en ese instante. No los quería cerca.

Él los quería, pero…. pero…

¿Por qué no le veían como un igual?

Antes, cuando eran niños, antes de que se revelaran como omega y alfa, él y Chan se llevaban muy
bien, congeniaban en todo y hacían travesuras como iguales. Antes, eran sólo dos niños que se
311
divertían, sin diferencia alguna (aunque Jeongin siempre fue más sensible, en tanto Chan era más
brusco en los juegos), e incluso el omega solía tener mejores promedios en los colegios.

Y ahora era un simple omega que tenía que contentarse con su posición, viendo como dos alfas le
dominaban. Sólo cuando Chan folló a Seungmin se sintió algo mejor, viéndolos juguetear entre
ellos, pero luego Seungmin no quiso que lo hicieran otra vez así, centrando su atención en Jeongin,
y aunque su omega quedó satisfecho, había una sensación amarga por debajo que le afectó los
siguientes días.

¿Cómo lo hacía tío Felix? Luchó tanto tiempo para librarse por el control de los alfas, pero apareció
tío Hyunjin, y el omega se rindió a él como un perro se rinde a su dueño. ¿Eso no lo convertía en un
hipócrita? Hablando de la libertad omega, pero dejando que un alfa le dominara, le sometiera, le
marcara.

Jeongin no sabía cómo sentirse, demasiado confundido, asustado de sus propias emociones.

-Hey, amigo, se te cayó la billetera.

Se giró con una expresión de disgusto, tratando de relajar su ceño cuando se dio cuenta de que la
persona que le hablaba era un omega.

-Gracias -murmuró, agarrando el objeto.

-No es nada -el desconocido rascó su nuca-. Um, deberías tranquilizarte un poco, no te ves
demasiado bien.

-He tenido días mejores -respondió Jeongin, sorprendiéndose porque no se sentía tan tímido en
ese instante.

El muchacho, que parecía tener su edad, titubeó un instante.

-Eh, ¿no quieres ir a beber algo? -preguntó con voz cuidadosa-. No te ves muy bien -aclaró su
garganta-. Soy Daehwi.

Jeongin vaciló un instante, tomando la mano del omega.

-Soy Jeongin -se presentó-. Um, ¿no estás muy ocupado?

-Qué va -el chico hizo un gesto despectivo-. Iba para casa, pero si te soy sincero, no quiero llegar
-se encogió de hombros-. ¿Qué dices?

Volvió a titubear, pero al sentir su móvil vibrando otra vez, decidió aceptar. Estaba confundido,
mareado, y necesitaba hablar con alguien que no fuera su familia. Necesitaba… necesitaba un
amigo.

Jeongin no era bueno para hacer amigos, así que, ¿por qué no hacer alguna amistad en ese
instante?

312
Además, ¿qué podía salir mal?

-Está bien -concedió, siguiendo a Daehwi y dejando que el chico le animara de alguna forma.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Cuando Felix supuso que cumplió el mes, Hyunjin llegó del trabajo diciendo que había comprado
una nueva casa fuera de la ciudad.

-¿Y cómo la pagaste? -preguntó Felix, incrédulo.

Hyunjin hizo un ruido de desdén.

-Todos estos años he ahorrado el dinero que ganaba en la empresa.

Así que ese día se hallaba en la oficina de Hyunjin, arrodillado frente al escritorio, y cientos de
cajas a su alrededor para guardar las cosas.

-Papá no nos dejaba entrar aquí sin su permiso -se quejaba Seungmin a su lado, ayudándole luego
de llegar del colegio-. Pensé que tenía documentos importantes, pero no era así.

Felix sonrió con algo de nostalgia cuando sacó un álbum de fotografías.

-Mira, éste es... Oh -sacudió la cabeza-. De las pocas fotografías que tuve con tu padre.

Seungmin se sentó a su lado, observando a Felix abrirlo. En la primera fotografía observó a dos
personas: su mamá con un traje sobrio de bodas, del brazo con un alfa alto, guapo y un poco
parecido a él.

-Younghoon era muy hermoso -suspiró Felix, acariciando la foto-. Es de nuestra triste boda. A
Youngie no le gustaban las grandes celebraciones.

Seungmin quiso encontrarle lo bonito a la fotografía, pero sólo se estremeció al pensar en lo joven
que se veía mamá. Parecía... Parecía…

Su estómago se contrajo.

Parecía un niño.

-¿Tú lo quisiste? -preguntó Seungmin-. ¿Él te quiso?

Felix pasó la página. Otra foto del matrimonio, ambos firmando el acta.

-Amor... -saboreó Felix-, no, nunca lo sentí por Youngie. Tal vez le quise, y hubo cariño obligado. Mi
omega lo buscaba por necesidad. Y si él me quiso… Él me deseaba. A él le gustaba mi olor. De vez
en cuando me encontraba bonito.

313
Seungmin observó otra fotografía, el matrimonio fuera del registro civil. Ese año se cumplían cinco
años desde que las bodas con omegas menores de edad se prohibieron. Antes, sólo marcar a uno
aseguraba un casamiento joven si el alfa lo deseaba. No tenía que preguntar si su padre le
consultó a Felix de la boda, porque era bastante obvia la respuesta.

-Eso significa que yo no fui deseado -aventuró Seungmin con tono triste-, ni que tú me querías.
Felix frunció el ceño, sin decir nada, pasando la fotografía.

-Bueno, ¿puedo ser sincero? -aventuró con tono tranquilo, observando otra foto del matrimonio en
el patio de la casa. Seungmin asintió, titubeante-. No es que al inicio no te haya querido, mi vida,
sino que… los primeros meses me fuiste indiferente.

Seungmin pensó que le dolería, que se sentiría mal por ello, pero no hubo nada. Sólo
entendimiento, porque sabía que su mamá no la tuvo fácil.

Felix pasó página, sonriendo cuando ahora, en la foto, estaba solo él, inclinado en el jardín, con un
pequeño estómago sobresaliente.

Acá tenías cuatro meses -dijo feliz-. Bueno, y como te decía, tú eras sólo el motivo por el que
Youngie suavizó su toque conmigo. Él quería un bebé, así que yo iba a dárselo, aunque yo no
quisiera -Felix le besó la frente-. Pero cuando diste tus primeras patadas, fue que comencé a
amarte. Cuando me di cuenta de que tú y yo teníamos un lazo que nadie iba a romper.

Seungmin observó otra fotografía: el matrimonio dentro de la casa, sentados en un sofá, su padre
acariciando el estómago enorme de mamá.

-Tenías seis meses -dijo Felix-, y tu padre y yo estábamos felices, aunque él no lo demostrara
mucho. Te quería, a pesar de todo.

-Me quería porque era su trofeo -replicó Seungmin-, porque era una prueba de que tú le
pertenecías. Si él no hubiera muerto.

-Nos habríamos mudado a China -contestó Felix-, no habría conocido a Hyunjin. Probablemente,
hubiéramos tenido más bebés. Tú habrías crecido conmigo -su expresión se llenó de tristeza.

Seungmin quería decir algo, pero en ese momento se sentía incapaz de hacerlo porque, a veces, no
sabía si ese futuro era mejor o no. Si esa opción hubiera entregado un futuro mejor.

-Habría crecido viendo como Younghoon te agredía constantemente -dijo Seungmin de pronto-, y
yo habría asumido que eso estaba bien. Entonces habría marcado a un omega, y el ciclo se hubiera
repetido.

Felix sonrió, revolviéndole el cabello, cerrando el pequeño álbum. Luego, agarró otro, abriéndolo
con expresión más alegre.

-Este es tu álbum de bebé -dijo Felix, apuntando a la primera fotografía, donde…

314
-¡Mamá, qué asco! -gritó Seungmin al ver fotos del parto.

Felix lo contempló con incredulidad.

-¡Eres tú naciendo, Minnie! -Seungmin cerró los ojos al ver sangre-. Además, fue un parto por
cesárea, no hay ningún…

-¡No quiero oírlo!

Felix soltó un resoplido, pasando las fotografías, y se detuvo en otra donde estaba acostado en la
camilla, sosteniendo un bulto contra su pecho.

-Fue dos días luego de que naciste, la tomó Youngie -dijo Felix-, llorabas un montón y sólo te
calmabas si yo te sostenía.

-Bueno, es que hueles muy bien -respondió Seungmin-, cuando me abrazas, es como si todo a mi
alrededor fuera mejor.

Felix se rió, pasando varias fotos.

-Acá fue cuando cumpliste el año -dijo Felix. Seungmin se miró a sí mismo.

-Vaya -murmuró-, era muy gordo, mamá.

Felix le contempló, ofendido.

-No eras gordo, estabas relleno de amor -contestó su mamá.

-Estoy seguro que tenía sobrepeso -replicó Seungmin.

-¡Eres un exagerado!

-Ahora entiendo el bullying de papá.

-¡Todo lo que me pedías, yo te lo daba!

Seungmin sacudió su cabeza, sin poder dejar de observarse a sí mismo, sonriendo cuando miró
otra donde mamá le sostenía entre sus brazos y él se reía.

-Esta fue la última foto que sacó Younghoon de nosotros -dijo Felix-, poco después murió.

-¿Yo lo lloré?

-No -Felix pasó las fotografías-. No lo veías mucho, tú preferías que yo te sostuviera y te atendiera.
A él no le importaba, decía que era mi trabajo después de todo. Empezaste a notar su falta meses
después, cuando veías a Jeongin y Chan interactuar con sus padres -frunció el ceño-. Luego
conociste a Hyunjin y no se te ocurrió nada mejor que llamarlo papá.

315
-Es que era idiota -se excusó Seungmin.

Felix se rió, encantado, para comenzar a guardar los álbumes en las cajas junto a los libros que
Hyunjin tenía.

-A todo esto -comentó-, ¿qué ha pasado con Jeongin y Chan?

-Pues nada -la actitud de Seungmin cambió por completo-. Jeongin nos está ignorando y Chan
dice que le demos su espacio, pero ya han pasado unas semanas, y no parece que vaya a cambiar
de actitud.

Felix suspiró, entendiendo el desánimo que su hijo estaba sintiendo. Después de todo, Seungmin
todavía trataba de entender sus propios sentimientos, y probablemente veía todo eso como un
fracaso.

-Pues van a tener que obligarle a hablar -señaló Felix, llamando su atención-, pero no me refiero a
que usen la voz alfa. Deberían hacerle una arrinconada y así hablar.

-¿Pero si empieza a gritar?

-Deben actuar maduramente y tratar de no dejarse llevar por sus instintos. Le diría a Hyunjin que te
aconseje, pero a veces actúa de forma irracional también -Felix le dio un pequeño golpe-. Ustedes,
los alfas, son tan volátiles y enojones.

Seungmin volvió a refunfuñar, poniéndose de pie para limpiar sus rodillas y, segundos después,
Yongsun entró al cuarto con expresión tímida.

-Ya terminé de ordenar mis cosas, tío Lix -dijo la chica-. ¿Lo puedo ayudar aquí?

-¿Por qué no puedes ser como Yongsun, Seungmin? -bromeó Felix-. Ella ordena sus cosas y no
pierdo el tiempo como tú.

-Es que oppa es muy flojo -respondió Yongsun, comenzando a sacar los libros de los estantes.

-¿Qué es esto? ¿Una confabulación contra mí? -dijo Seungmin en tono de broma, porque a pesar de
todo, se sentía muy contento.

En esas semanas, se sintió más feliz que nunca en la vida.

Se sobresaltó cuando su móvil sonó, y atendió la llamada de Chan.

-Hey, ¿qué ocurre? -preguntó, saliendo del cuarto donde su mamá y Yongsun se pusieron a
conversar.

-Jeongin dice que quiere hablar con nosotros, así que ¿puedes venir al departamento? -preguntó
Chan-. La verdad es que también te extraño un poco.

316
Seungmin se sintió algo mejor al escucharlo decir eso, porque temía un poco que Chan se
estuviera arrepintiendo de haberlo dejado marcar a Jeongin. Que Chan ya no lo quería a su
alrededor.

-Voy enseguida -respondió, suavizando su voz- Luego podríamos ir a comer un helado.

Chan se rió.

-Sólo si me invitas, Hwang-bromeó Chan-. Nos vemos.

-Adiós.

Cortó la llamada y fue a avisarle a Felix que iría a casa de Chan, ganándose un regaño y
advertencia de que las cosas en su cuarto debían estar guardadas a más tardar mañana para la
mudanza. Seungmin asintió con rapidez, saliendo del hogar casi corriendo, y agarró el primer bus
que vio para poder llegar con rapidez al departamento de Chan.

Media hora después estaba tocando la puerta, ansioso, y suspiró con alivio cuando el alfa abrió,
tirando de él en un beso posesivo.

Se alejó unos centímetros, sonriendo, antes de morder el labio inferior de Chan.

-No nos pongamos rudos -advirtió Chan.

Seungmin le dio un golpe suave, asomándose al comedor y encontrándose con la molesta mirada
de Jeongin sobre ellos. Se sintió un poco intimidado, sin embargo, trató de mantener su expresión
tranquila.

-Jeonginnie -avanzó, inclinándose a darle un beso, pero el omega le hizo el quite-. Vamos, bebé.

-Al parecer, Chan y tú se llevan muy bien -ironizó Jeongin-, y soy yo el que sobra aquí.

-Oh dios -Chan hizo una mueca-, ¿de qué mierda hablas, Jeongin?

-¿Ustedes me quieren porque soy Jeongin -preguntó el chico con resentimiento-, o porque soy el
omega?

Ambos alfas se quedaron quietos, atónitos por la pregunta que les hicieron, y se miraron mientras
parpadeaban.

Jeongin se puso de pie, sus manos jugueteando nerviosamente.

-Tú me marcaste en mi celo, Chan -siguió Jeongin, su voz temblorosa-, lo hiciste porque fue la
única opción que viste en ese momento, y sé que actuaste para protegerme, para cuidar de mí,
pero… -el omega bajó la vista-, pero yo recuerdo que te gustaba Sana en esos años, aunque me
prometías mil veces que seguías pensando en Seungmin.

Chan apretó su mandíbula, pero no dijo nada, aunque permaneció con una expresión tranquila.
317
Jeongin retrocedió un paso.

-Y tú, Seungmin... Tú ni siquiera nos conocías -balbuceó Jeongin-, y llegamos a tu vida de golpe,
diciéndote que éramos amigos, que nos gustabas, y ni siquiera te dimos opción. Te abrumamos -el
chico tomó aire-. Yo te abrumé con mis olores, con mi actitud -su tono se quebró-. Ustedes se
miran como iguales porque son alfas, pero a mí me miran en menos porque soy omega, y no sé
qué…

-Estás hablando pura mierda -soltó Seungmin, callándolo.

Todos estaban sorprendidos por sus palabras, incluso el mismo Seungmin.

El menor pensó que, ya que habló, lo mejor sería seguir haciéndolo antes de que Jeongin montara
en cólera:

-Los escogí a los dos -continuó Seungmin-, no a uno. No solo a Chan. No solo a ti, Jeongin. A los
dos -dio un paso-. Perdóname. Perdóname de verdad, Jeongin. Lo que hice no estuvo bien, me
arrepiento mucho por ello, y sé que tú eres una persona libre. No te miro sólo como un omega, te
miro como Lee Jeongin, el chico que me gusta.

Jeongin permaneció en silencio, sin moverse, y Chan lo aprovechó también:

-Lamento también lo ocurrido, Jeonginie -dijo con voz suave-, sé que no estuvo bien, no fue la
forma correcta de actuar, y me arrepiento de ello -el alfa también caminó un poco, acercándose-
Sobre nuestra marca… Sé que fue obligada, Jeongin, sé que ambos no lo quisimos, no realmente,
pero no me arrepiento de ella. Tú eres.. -humedeció sus labios-, tú eres mi bebé zorrito, aunque no
lo quieras.

El color pintó el rostro de Jeongin ante sus palabras, sin saber qué decir en ese instante, porque no
se lo esperaba. No pensaba que iban a actuar así.

-Te hemos descuidado -agregó Seungmin-, hemos asumido que te sentías bien con nosotros, pero
no te lo hemos preguntado -le tomó la mano-. ¿Hay algo que podamos hacer, Jeonginnie?

Dejó que Chan lo abrazara por la espalda mientras que Seungmin seguía mirándole con ojos
suaves, llenos de cariño, y volvió a odiar a su omega por volverlo tan débil ante ellos. Por permitir
que una mirada, un toque dulce, unas palabras amorosas, lo derritieran con tanta facilidad.

-Quiero helado -murmuró, cediendo a su instinto-, mucho helado.

Ambos alfas se sonrieron mutuamente, abrazando al muchacho, calma instalándose a su


alrededor. Jeongin permitió que le mimaran, aunque sus dudas permanecieran allí.

Pero las iba a solucionar. En otro momento, no ahora, no cuando sólo quería que le sostuvieran un
instante.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

318
Felix colgó el teléfono, recostado en el respaldo de la cama y acariciando el cabello de Hyunjin. El
alfa estaba apoyado contra él, refunfuñando, con sus manos en el estómago de Felix.

Se instalaron en esa nueva casa, grande y bonita, fuera de la ciudad, en una pequeña parcela y
lejos del ruido de todo el mundo. Era perfecta para ellos, y a pesar de que Seungmin y Yongsun
tuvieran que agarrar un bus para ir al colegio, estaba feliz porque podían construir un nuevo hogar,
con nuevos recuerdos. Además, Hyunjin le dijo que, luego de la llegada del bebé, podría sacar la
licencia de conducir de Corea, lo que facilitaría la vida para todos.

-Seungmin no vendrá a comer -dijo, frunciendo el ceño-. Ha dicho que se quedara en casa de Chan
y Jeongin… otra vez.

-Desde que se arreglaron que se la ha pasado allí metido -masculló Hyunjin-, un día de estos
aparecerá con una prueba de embarazo positiva y la noticia de que seremos abuelos -Felix sacudió
la cabeza, negando con ella-. ¿Por qué nuestro cachorro no crece más rápido? Ya quiero que salga.

El omega butó.

-Dios, Hyunjin, no tiene ni siquiera dos meses -regañó amorosamente.

-Pero no es justo -siguió quejándose como un niño pequeño-, Seungmin tenía casi dos años
cuando lo adopté.

-Ahora entiendo por qué Seungmin es un idiota.

Hyunjin soltó un quejido, pellizcándole el costado a Felix y haciéndolo reír.

-Hyeyon me ha llamado hoy al trabajo.

Felix se tensó inmediatamente ante la mención de la madre de Hyunjin, y el alfa se enderezó un


poco, su expresión seria.

Gracias a los contactos que Hyunjin tenía, logró que le contrataran en una clínica privada, así que
el alfa solía llegar a casa cuando sus turnos terminaran. Por otro lado, en ese casi mes y medio
desde que regresaron, no hablaron nunca más con Chaewon ni con Hyeyon. Lograron enterarse,
gracias a las noticias, que la madre de Hyunjin asumió el cargo de directora en la empresa
exportadora de los Hwang, pero ambos no sabían cuánto duraría aquello.

Una vez que muriera, por derecho la empresa le pertenecía a Hyunjin, pero…

-Quiere hablar sobre el futuro de la herencia -dijo Hyunjin con calma-, dice que debo hacerme cargo
de la empresa, por el bien de nuestra familia. Que le importa una mierda mi vida amorosa, pero que
necesito asumir mi deber como un Hwang.

-Deben tener otros familiares -replicó Felix con el ceño fruncido.

-No -suspiró Hyunjin-, tenemos tíos y primos en segundo grado, pero no han sido criados con
una mente empresarial. Aunque no lo quiera, yo sé dirigir esas cosas, y Seungmin.
319
-No te atrevas a meterlo en sus asuntos -le advirtió Felix-, Seungmin está fuera de lo que esa mujer
quiera. Yongsun y él no tienen nada que hacer allí.

Hyunjin estrechó sus ojos, arrugando sus labios ante las palabras del omega, pero Felix no se dejó
amedrentar. Los últimos años se la pasó discutiendo con todo el mundo, así que la expresión de
Hyunjin no le iba a intimidar.

Aquel pensamiento hizo que algo doliera porque extrañaba mucho a sus amigos. Sobre todo a
Kun. Dentro de tres semanas, además, se celebrarían las primeras elecciones democráticas y
parlamentarias en China. HanDong estaba postulando a la presidencia, lo que marcaría un hito no
sólo por ser las primeras elecciones done omegas podrían votar, sino donde se presentaba una
candidatura de omega para el alto mando.

-Me ha citado la siguiente semana a la casa -dijo Hyunjin-, ¿qué opinas tú?

-Pues que si quiere, vamos -contestó Felix-, pero sólo los dos, nadie..

-No, Felix -le interrumpió el alfa-. Sólo yo. Ella no quiere verte. Dice que es sólo un asunto de madre
e hijo. Y yo tampoco te quiero cerca de ella.

Felix se enderezó, frunciendo su ceño, sus labios haciendo una mueca que, en cualquier otro
momento, Hyunjin encontraría tierna. Ahora, sabía que sólo significaba que iban a discutir.

Pero Hyunjin no iba a ceder con ello, de ninguna maldita forma.

-Tienes que estar bromeando, Hwang Hyunjin -dijo el omega.

-Sí, es la mejor broma del universo, ¿no crees? -ironizó mordazmente Hyunjin.

Felix le dio un empujón suave.

-Te acompañaré -contestó-, y esta discusión se acaba.

-Claro que no se acaba -replicó Hyunjin-. No irás. Ahora se acaba la discusión.

-¡Hyunjin!

Hyunjin sostuvo la muñeca de Felix antes de que el omega pudiera golpearlo, y apoyó su mano en
el estómago del menor.

-Nuestro cachorro dice que me hagas caso -murmuró Hyunjin.

-Nuestro cachorro dice que puedes irte al diablo -replicó Felix, tomando aire para calmarse-. Jinnie,
no va a pasar nada malo.

-Podrías estresarte -señaló Hyunjin-, y tener un aborto espontáneo. O peor aún: esa loca podría
hacerte daño -Hyunjin se enderezó, dándole un beso corto-. Y si te hacen daño, yo no podría
soportarlo, Lixie.
320
Felix suspiró, entendiendo el temor de Hyunjin, pero no iba a permitir que se alejara más de él. No
otra vez.

-No me harán daño -contestó Felix contra los labios del alfa-, ya no soy ese omega cobarde de
antes, Hyunjin. Ya no le tengo miedo a tu madre. Ni siquiera le tengo miedo a mi hermana.

Hyunjin le sonrió con algo de orgullo ante ello, sin embargo, no parecía dispuesto a cambiar de
opinión. No, ese encuentro sería sólo entre su madre y él, nadie más, Felix iba a permanecer lejos
de ella, porque sabía que todavía podía hacerle daño. Eso no lo iba a permitir de ninguna forma.

-Por favor, Lixie... -pidió con voz suave. Felix soltó un quejido al recibir otro beso, las manos del alfa
deslizándose por su cintura, poniendo su piel de gallina. Podía sentir su entrada húmeda, así que
no tenía que tocarse para saber que estaba lubricando, y dejó salir otro quejido cuando sintió la
nariz de Hyunjin olisqueando su cuello.

-Haré lo que quieras… -prosiguió Hyunjin con tono seductor.

Estaba algo mareado en ese instante, soltando feromonas sexuales, Hyunjin sobre él, y permitió
que le quitara el pijama, acomodándose entre sus piernas, su pene duro, húmedo por el líquido
preseminal.

Los dedos de Hyunjin empezaron a hacer maravillas en su entrada, una sonrisa burlona en el rostro
del alfa, así que lo golpeó en el estómago con suavidad, ganándose una risa de su parte.

-¿Puedo... um… oh… fo-follarte...? -jadeó, sus ojos llorosos al sentir tres dedos en su ano.

Hyunjin se rió, besándolo mientras se deslizaba en su interior en unos instantes, gimiendo contra
su boca.

-Ah... Voy a... a pensarlo… -cedió Hyunjin, moviendo sus caderas y follándolo con suavidad,
sosteniéndolo sin dejar de besarlo.

A Felix le fascinaba eso, le encantaba que Hyunjin le hiciera tocar el cielo cada noche, sus labios
sobre su piel enviando escalofríos por todo su cuerpo, su omega reaccionando ante los toques.
Todo su ser parecía rendirse ante el alfa, pero no de una forma mala, sino en... en señal de
confianza. En señal de darle el poder a Hyunjin, sabiendo que él nunca le haría daño. Nunca le
trataría mal, abusaría de él, le hiciera sentir como si no valiera.

Hyunjin le miraba con tanta adoración que le provocaba miles de mariposas en el estómago ¿Cuál
fue esa palabra que aprendió?

Kilig. Kilig.

Felix sentía… sentía kilig cada vez que el alfa le tocaba, le miraba.

Cuando Hyunjin anudó en él, su marca ardiendo en su cuello, y se acurrucó a su lado, recordó otra
cosa.
321
Se rió.

-Hyunjin, ¿conoces la leyenda del hilo rojo del destino? -le dijo, cubierto de sudor, oliendo a sexo y
semen, pero poco le importó. Se acostó sobre el pecho del alfa, todavía sintiéndolo en su interior.

Hyunjin parecía tener sueño, luchando por mantenerse despierto.

- Un hilo rojo que conecta las almas gemelas hasta que se encuentren -contestó Hyunjin.

Felix lo besó.

-Hay una palabra china que se refiere a la predestinación -prosiguió Felix-. Yuanfen. Yuan es… es el
destino que nos hizo conocernos -Hyunjin le dio otro beso-. No fue coincidencia que Youngie
muriera meses antes de que tú aparecieras en ese horrible patio, Hyunjin, lo estuve pensando
mucho.

-Nunca vas a olvidar mis escasas habilidades de jardinería, ¿cierto? -se quejó Hyunjin.

Lo volvió a besar, acomodándose sobre el regazo del alfa, comenzando a mover sus caderas y
sintiendo el miembro endureciéndose en su interior.

-No fue coincidencia que me persiguieras como un idiota ni que Seungmin te llamara papá.

Hyunjin gimió.

-Yuan estuvo sobre nosotros siempre- gruñó el alfa, dejando que el omega le montara.

Felix no podía dejar de besarlo, embriagado por el toque del alfa.

-Fen es resolución -prosiguió Felix, jadeando, temblando-, es nosotros luchando por nuestro
destino. Por nuestra relación -le tomó la mano-. No dimos suficiente antes, Hyunjin. No luchamos
demasiado -más besos en su piel-. Pero ya no más. Ya no…

-Forjaremos Fen mejor -concedió Hyunjin-, ahora vamos a seguir juntos, aunque el mundo no lo
quiera -mordió su labio inferior, asintiendo-. Te amo, te amo…

-Yo también te amo -respondió Felix-, ahora, lléname de amor, cariño.

Hyunjin cumplió sin duda alguna.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jeongin se recostó contra Daehwi, ambos riendo mientras veían las últimas escenas de la película
en el cine, y se sentía algo feliz por ello.

322
Jeongin no conservó demasiado a sus antiguos amigos de la secundaria. La mayoría de ellos se
casaron apenas cumplieron la mayoría de edad, debido a las pocas expectativas de trabajo que
tenían. Incluso, algunos ya tuvieron a sus primeros hijos o estaban en espera de ellos, así que
olvidó por completo la sensación de tener a un compañero con el que divertirse.

Salieron todavía entre risas, bromeando por la película de terror que acabaron de ver, pero no dio ni
un poco de miedo, al menos no a ellos dos.

-Era patética -dijo Daehwi, sacudiendo su cabeza-. ¿La escena donde la rubia tetona tropezó y se
enterró un palo en el estómago? ¡Exagerado!

-¡Oye, fue mejor que la del nerd siendo decapitado en la bañera! -replicó Jeongin-. ¿Quién demonios
se va a bañar con un ventilador?

Se sentía feliz, porque Chan y Seungmin además estaban cambiando su comportamiento con él,
sin ser tan posesivos y sobreprotectores. Incluso vio a Seungmin follando a Chan, sin participar,
sólo observándolos, ¡lo que le encantó mucho! Aunque tuvo que llenar el rostro de Chan con besos
cuando se quejó al día siguiente por el dolor, pero no le importaba.

Ni siquiera le ponían reparos en que saliera al cine por la noche con su nuevo amigo, sólo le
pidieron que les avisara cuando fuera camino a casa. Sacó su móvil, enviándole un mensaje a
Seungmin para decirle que estaría en el departamento en media hora, y Seungmin le contestó con
un emoji de beso.

Miró a Daehwi, que estaba frunciendo el ceño.

-¿Todo bien, Daehwinnie? -preguntó, usando el apodo de Daehwi para que se relajara, y envolvió su
brazo con el del chico.

Daehwi fue un buen amigo, a pesar de que no se conocieron en las mejores condiciones. El omega
se preocupó mucho por él, e incluso los siguientes días le estuvo preguntando cómo estaban las
cosas, aconsejándole para que hablara con los alfas y solucionara todo.

Aunque, si era honesto, Daehwi tampoco parecía demasiado feliz de ver que se arregló todo.

-No, no es nada -contestó Daehwi, sacudiendo su cabeza en una negativa.

-Vamos, puedes decirme todo, somos amigos -contestó Jeongin, tirando de él mientras
empezaban a caminar.

Se sintió un poco culpable, porque sabía que Daehwi tampoco tenía una vida fácil. No tenía un alfa,
teniendo veinte años, y en su familia ya le estaban considerando un deshonor por ello, pero el
omega le confesó a Jeongin que estaba más interesado en estudiar, tener un título y conseguir
trabajo, antes que convertirse en esposo de un o una alfa.

Así que el omega se la pasaba discutiendo con sus padres, y Jeongin quería devolverle todo el
apoyo que Daehwi le dio al inicio.

323
-Mis padres han estado hablando de comprometerme a la fuerza -suspiró Daehwi-, así que
probablemente huya de casa. Ya no lo soporto más.

-Oh, Daehwi…

Jeongin lo abrazó, tratando de transmitirle todo su apoyo con esa caricia, y permitió que el omega
le abrazara también, olisqueando su cuello.

-Sabes que… -comenzó a decir Jeongin, antes de ser interrumpido:

-Y la verdad es que yo... Um.... -Daehwi se alejó unos centímetros, mirándole-, pensé en preguntarte
si querías huir conmigo. Si querías dejar a esos alfas y estar conmigo, Jeonginnie.

Jeongin levantó su vista, sorprendido, pero antes de poder decir algo, su voz quedó ahogada en su
boca.

Daehwi le besó.

324
CAP22.
Jeongin quería que Jaehyuk le dejara de molestar, pero el alfa parecía no querer rendirse en su torpe
coqueteo acosador que ya le estaba cansando.

-Detente, por favor -le pidió, tratando de que su voz fuera suave, dulce, como el tono de esos omegas
perfectos que veía en televisión y que nunca podría ser.

Pero Jaehyuk daba miedo cuando se enojaba, y si Jeongin le rechazaba de forma grosera, el alfa no
iba a dudar en golpearlo.

Y Jeongin no quería que esa noche quedara arruinada, porque era la fiesta de Donghyun, quería
relajarse un poco y olvidar todas las cosas que tenía que estudiar para el colegio. Ese maldito, jodido
colegio en el que sólo sacaba notas deficientes como al resto de compañeros omegas que tenía.

-Vamos, vamos Jeongin -dijo Jaehyuk, su sonrisa desapareciendo-, deja que te folle y te dejaré en
paz. Esta noche hueles muy bien.

El alfa lo agarró de la muñeca, pero Jeongin tiró de ella. Sin embargo, el chico se negó a soltarlo, la
expresión divertida en su rostro desapareció.

Jeongin estaba algo mareado, la música retumbando en sus oídos, su estómago revolviéndose,
como si fuera a vomitar. Sus piernas temblaron.

Jaehyuk alcanzó a agarrarlo, acercando su cuerpo, y se estremeció cuando el alfa olisqueó su cuello.

-Oh -susurró el alfa con expresión de alegría-. ¿Estás en celo?

Jeongin no pudo responder, sólo gimió, desorientado, perdido, queriendo correr, pero sin que su
cuerpo respondiera.

Escalofríos le recorrieron cuando Jaehyuk tiró de él, llevándolo por el pasillo con rapidez, su lengua
lamiendo en su cuello.

-No -dijo débilmente-, no, no…

Pero el alfa no hizo caso. Su omega estaba entrando en celo repentino porque olvidó tomar sus
supresores los últimos días, así que su cuerpo soltaba feromonas rápidamente, todo en él mareado,
confundido, necesitado.

Aunque seguía siendo consciente de lo que ocurría: Jaehyuk lo llevó a un cuarto, encerrándolo,
tirándolo sobre la cama. Trató de empujarlo fuera, de quitárselo, pero su cuerpo no respondía bien:
sudaba, temblaba, se sacudía. Y Jaehyuk lo estaba aprovechando demasiado bien, sosteniéndolo de
las manos, frotándose contra él para descontrolarlo más.

Jeongin sentía desprecio por su omega: debido a él, los chicos alfas no querían jugar a su lado a los
trece años. Gracias a él, le metieron a un colegio de omegas donde aprendió cosas que no le
interesaban y ahora estaba fracasando en la preparatoria mixta.

325
Y ahora, por su omega, estaba siendo violentado.

-No -insistió, pero la lengua del alfa no se detenía, y comenzó a llorar tanto por el dolor en su
entrepierna como por la situación-, por... por favor, no…

-Pequeña puta -se burló Jaehyuk-, en el fondo, quieres que te folle.

Sollozó con más fuerza.

-¿Qué mierda?

Jaehyuk se sobresaltó cuando una voz grave habló, quitándose, girándose, y Jeongin se hizo una
bolita sobre la cama.

Lee Chan, su hermano adoptivo, estaba bajo el umbral de la puerta.

-¿Jeongin? -preguntó Chan con una expresión de horror.

Sollozó con fuerza.

Chan apretó su rostro, observando a Jaehyuk, que seguía atónito, y su hermano se lanzó sobre el
alfa que trató de violarlo, gruñendo de forma amenazante. Un golpe seco resonó en el cuarto,
Jaehyuk gimió por el dolor, y Chan lo arrastró fuera del cuarto, aguantando el olor de feromonas que
dejaba salir el cuerpo de Jeongin.

-¡Pedazo de mierda! -espetó Chan hacia Jaehyuk, tirándolo fuera del lugar-. ¡Jodido bastardo! ¡Voy
a...

Su voz se cortó cuando se dio cuenta de que no estaba sólo Jaehyuk fuera del cuarto, sino también
otros alfas. El aire estaba cargado de feromonas.

-¿Hay un omega en celo ahí dentro? -preguntó uno de los alfas, Hyunsuk.

Chan tuvo que actuar rápido, soltando a Jaehyuk, retrocediendo y cerrando la puerta de golpe,
girando el pestillo. Pronto, la puerta estaba siendo golpeada por demasiados alfas, todos exigiendo
que abriera para hacerse cargo del omega. Corrió a abrir la ventana, pero estaban en un segundo
piso, y no había ningún árbol cercano como para colgarse.

Su entrepierna se endureció al olisquear la loción de bebé de Jeongin, girándose y viéndolo con


expresión afiebrada sobre la cama.

-Duele -balbuceó Jeongin-, du-duele, Alfa…

Y ese "Alfa" envió un escalofrío por su espina dorsal.

Trató de mantener la mente fría en esa situación, pero los golpes en la puerta se hacían más fuertes,
no tenía una salida, no podía pensar bien, y Jeongin…
326
Jeongin comenzó a tocarse entre llantos. Lo agarró de las manos, deteniéndolo, pero Jeongin gimió
por el dolor.

-Fo... fóllame, alfa... -pidió Jeongin.

Chan apretó su mandíbula.

-No, no, Jeongin..

Jeongin lo besó, pero Chan se alejó porque se sentía extraño. Jeongin era su hermano. Adoptivo. Su
alfa se quejó en respuesta, murmurando que desnudara al omega y cogiera con él.

Los golpes se hacían más fuertes, los gritos más desesperados.

Chan pensó, terriblemente, que si lograban entrar, era posible que todos allí violaran a Jeongin. Al
verlo en celo, todos buscarían hacerse cargo, y más si el cuerpo de Jeongin respondía bien. Querrían
poseerlo, a menos que... a menos que…

A menos que Jeongin fuera un omega marcado.

Con la marca, el olor a celo de Jeongin bajaría unas horas, haría que el omega apestara a él, y todos
sabrían que ya pertenecía a alguien.

Pertenecer. Que palabra tan horrible, despreciable, bajo ese contexto.

Chan tuvo que tomar una decisión en ese instante.

-Perdóname -le pidió a Jeongin mientras anudaba en su interior, antes de morderlo-, perdóname,
Jeonginnie…

Jeongin no podía recordar ese momento, traumático para él, porque ese día odió ser un patético,
imbécil omega.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Cuando entró al comedor, vio a Seungmin observando una película, recostado contra Chan, y se
sintió miserable en ese instante.

Ambos alfas se giraron, sonrientes.

-¿Cómo estuvo la película, Jeonginnie?

Odiaba ser omega. Odiaba ser un chico necesitado, que no podía imponerse frente al resto, porque
la naturaleza quiso que fuera un estúpido omega.

327
-Estuvo bien -su voz, extrañamente, salió firme, aunque por dentro temblaba al recordar los labios
de Daehwi sobre los suyos-. ¿Qué han hecho?

-Ver una película -respondió Chan-, esperarte…

-Estábamos aburridos -apoyó Seungmin, y Jeongin olisqueó el aire al notar cierta esencia algo
suave y atrayente. Hormonas de celo-. ¿No quieres follar, Innie?

Jeongin los observó.

Ellos no te quieren. Ellos te desean, le dijo Daehwi cuando lo alejó, minutos atrás. Sólo te quieren
por ser omega, Jeongin, ¿por qué no lo ves?

-No tengo ganas -contestó-. ¿Por qué no follan ustedes?

Anda, si estás tan seguro de sus sentimientos, !sugiéreles que cojan entre ellos! Después de todo,
¿por qué ser omega debería marcar la condición de ser tú el follado?

Chan y Seungmin se miraron, sus expresiones cambiando.

-Hacerlo entre nosotros requiere mucha preparación -se quejó Seungmin-, y queremos algo
sencillo, Innie.

Te lo digo: van a negarse porque no te quieren. No te aman. Sólo eres su jodido omega al que follar
cuando están aburridos.

Miró el suelo.

-Olvídalo, está cansado -suspiró Chan, volviendo su atención a la televisión-. Ve a dormir si quieres,
Jeongin.

Huir. Huir. Huir.

-Los engañé.

Seungmin se enderezó. Chan abrió la boca Jeongin se quedó quieto, observándolos, recordando
los labios de Daehwi sobre los suyos.

-¿Qué? -preguntó Seungmin, volteándose para mirarlo directamente.

Chan permanecía en silencio.

-Daehwi se me declaró -dijo Jeongin-, y me ha besado. Le he besado de vuelta.

Sí, Jeongin contestó a la situación, devolviéndole el beso a Daehwi, gruñendo contra su boca. Pero
no se sentía bien, ni correcto, ni bueno.

328
Se alejó segundos después, jadeando por la sorpresa, diciendo que aquello fue un error, que eso
no estaba bien, que no correspondía porque él quería a Seungmin y Chan, y ellos le querían de
vuelta.

Pero Daehwi sólo le dijo que eso era mentira, que él realmente no les quería.

Tu omega sólo los busca porque son alfas. Tú no Les quieres.

-Jeongin, ¿esto es una broma de mal gusto? -preguntó Seungmin.

Jeongin lo observó.

-¿Te ha gustado? -preguntó repentinamente Chan, con voz extraña.

El omega no se veía capaz de mirarlo a la cara. No a Chan.

-Ha sido bueno -contestó, evasivo.

Chan se rió, aunque no había diversión ahí. Parecía una fría burla, ira contenida.

-¿Qué quieres probar con esto, Jeongin? -escupió el alfa-. ¿Qué eres libre de un alfa, que no te
dominamos? -Chan estrechó los ojos-. Si tanto pensabas eso, ¿por qué mierda te dejaste marcar
por nosotros?

El omega explotó, confundido, desesperado, sin poder entender sus propias emociones ni
sentimientos.

-¡Porque yo no he sido! !Porque a mi omega aquello le ha dado la gana, y ustedes parecen hacerle
caso más a él que a mí! -gritó.

A sus palabras le siguió un silencio tenso, duro, los dos alfas mirándose en tanto Jeongin
respiraba con dificultad.

-¿Es eso? -preguntó Seungmin, su voz plana-. Entonces no quieres de verdad mi marca. Ni la mía, ni
la de Chan -soltó una risa seca, poniéndose de pie-. ¿Qué mierda hago aquí?

Jeongin sacudió su cabeza, sin saber qué decir en ese instante. Antes del celo, ser marcado por
dos alfas no parecía una mala idea: lo ansió demasiado, la deseaba con desespero cuando lo
conversaron, pero después, ahora…

Estaba confundido, sin saber qué hacer, sin comprender cómo las cosas cambiaron tanto.
Seungmin agarró su chaqueta, su rostro enfurecido, pero sin decir nada más.

-Entenderé esto como el fin de lo que teníamos -escupió Seungmin, mirándolo.

-Seungminnie… -balbuceó Jeongin, su corazón quebrado.

El menor dejó salir un bufido.


329
-Yo no estaba convencido de ser mordido por otro alfa -le espetó-, pero lo hice porque quería
hacerte feliz. Porque tú parecías quererlo mucho. Y al final, eso te valió una mierda, Jeongin.

El chico sorbió por su nariz cuando Seungmin se marchó, cerrando con un portazo.

Se volteó hacia Chan, que tenía los ojos llenos de lágrimas.

-Te marqué hace tres años -sollozó Chan-, ¿y tú realmente nunca me has querido?

-No -farfulló Jeongin-, yo no he dicho eso... es sólo que… Es-estoy confundido…

-Confundido -repitió Chan-, tres años confundido -frotó sus ojos-. Olvídalo, Jeongin. Creo que has
dejado todo claro ahora.

No se vio capaz de detenerlo cuando Chan también se marchó, sin dirigirle otra mirada, y Jeongin
comenzó a llorar.

¿Cómo lo arruinó todo?

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin quería llorar, gritar, golpear algo, patear muebles y tirar cosas por la ventana.

Pero sólo se limitó a meterse a la cama de su mamá, acurrucándose a su lado y dejando que el
omega le acariciara el cabello con suavidad. No quería moverse de allí, aunque sabía que papá
pronto le echaría cuando llegara.

-Hueles tan bien -murmuró Seungmin, su voz rota.

-¿Es una indirecta para que te deje dormir aquí? -preguntó Felix, amorosamente.

Seungmin no contestó, ocultando su rostro en su estómago.

-¿Qué ocurriría si llego a marcar a otro omega? -dijo en cambio, levantando la vista.

Felix ladeó la cabeza.

-Tu enlace con Jeongin desaparecería -contestó tranquilamente-. Él lo pasaría muy mal, e incluso…
podría morir -puso una expresión pensativa-. Aunque es poco probable. Todo va de acuerdo a los
sentimientos.

Felix acarició su marca con suavidad, sus dedos rozando los bordes, y sintió una ola de calidez
que Hyunjin le envió a través del enlace, anunciando que le extrañaba mucho. Respondió de igual
forma, sonriendo levemente.

330
-Si Jeongin lo supiera, estuviera de acuerdo en romper el enlace, puede que no reaccione tan mal
-explicó ante la mirada inquisitiva de su hijo-, Sería distinto si él te amara mucho y no lo supiera.
Cuando un alfa engaña a su omega de esa forma, es cuando el omega más sufre -le levantó el
rostro, obligándolo a mirarle-. Pero tú no quieres marcar a otro omega, ¿no es así?

-Lo quiero a él -Iloriqueó Seungmin-. A él y a Chan. Los quiero tanto que duele. Pero… pero no
puedo obligar a Jeongin a estar conmigo si él no me quiere así, y no sé qué tanto podamos
soportarlo con Chan -Felix limpió las lágrimas de sus mejillas-. Tal vez lo mejor es que cada uno
siga por su camino…

-Ah, cariño... -Felix lo abrazó, y Seungmin comenzó a frotar su cabeza contra el cuello de Felix,
queriendo desesperadamente dejarlo impregnado en su aroma. Le gustaba mucho eso, estar
dentro del nido que su mamá creaba cuando se sentía triste, y saber que quedaba marcado por su
olor-. Ow, no seas caprichoso…

-Mamá mía -murmuró Seungmin-, papá es tonto.

-Tú le decías "popo feo" cuando te enojabas con él -recordó Felix cariñosamente-. Insultabas a
cualquier persona que no te agradara.

Seungmin soltó una risotada, divertido, su expresión tornándose extraña.

-Papá me contaba que yo era un niño educado con todos -le comentó-. Que a los abuelos les tenía
mucho miedo.

El omega rascó su nuca, pensativo.

-Bueno, tú sabes, ellos nunca se portaron bien contigo -contestó Felix-. Ninguno de tus abuelos, en
realidad… -le revolvió el cabello-. Siempre fuimos tú y yo, nadie más, Minnie.

Seungmin abultó sus labios.

-Tía Chaewon dijo que su papá estaba muerto.

Los ojos de Felix relampagueaban con un brillo extraño.

-¿Mi padre? -su tono se tornó raro-. La verdad es que no lo sé. Era un viejo borracho que buscaba
sacar provecho de todo. Solía golpearme y gritarme que yo maté a mamá -el omega se revolvió,
algo inquieto, y Seungmin se pegó más a su lado para tranquilizarlo-. Él me echó de casa con trece
años…

Frunciendo el ceño, Seungmin abrazó a su mamá con posesión.

-Era malo, por lo que dices.

-Chaewon me contó que la muerte de mamá lo golpeó duro -respondió el omega, distraído ahora
gracias al dulce olor de su hijo-. Supongo que necesitaba dirigir su ira hacia alguien, y yo parecía un

331
objetivo fácil -un momento en silencio-. Espero que esté muerto, la verdad. El sólo quería sacarme
dinero y hacerme daño.

Seungmin no quería hablar de eso, porque no le gustaba escuchar acerca del pasado de su mamá.
Entendía que era una parte vital de él, que le marcó por completo, pero era demasiado doloroso oír
aquello.

Felix suspiró.

-Pienso que sólo debes darle un tiempo a Jeongin -dijo el omega, cambiando de tema-, para que
piense bien las cosas. No te apresures en tomar una decisión, ¿está bien?

-¿Qué tiene que pensar? -preguntó Seungmin sin gana alguna-. Ya dijo todo lo que tenía qué decir.
Nos ha pedido la marca porque su omega lo quería, no porque.

Felix frunció el ceño, sus labios haciendo una mueca adorable, y Seungmin lo sintió como un
regaño hacia él, por lo que volvió a ocultar su rostro en su cuello.

-Pues Jeongin está equivocado -dijo enfadado el omega-. ¿Qué es eso de que él no lo quería?
Jeongin piensa que humano y omega son dos entidades diferentes, pero no es así, nunca lo ha
sido -Seungmin puso una expresión triste-. Las cosas van a arreglarse, sólo no presiones a
Jeongin.

La puerta fue abierta y Felix sonrió cuando vio el enfurecido rostro de Hyunjin observándolos.

Seungmin se aferró más a la cintura de su mamá, gimoteando como un animal herido.

-Fuera -ordenó Hyunjin.

-¡Vete, popo feo! -chilló Seungmin.

Felix no sabía cómo terminó rodeado de idiotas.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jeongin no supo en qué momento acabó en la casa de sus papás, sentado en el sofá, oyendo a
Soojin ayudar a Keonhee con su tarea en el cuarto del menor, y papá Minho de pie frente a él junto
a su tío Felix.

Regresó a casa dos días atrás, luego de que Chan le hubiera dejado sólo, y se limitó a sacar sus
cosas del departamento lo más rápido que pudo, sin contestar los mensajes de Daehwi. Sin
embargo, se sentía miserable porque los dos alfas no le enviaron ni siquiera algún mensaje
preguntándole si estaba bien.

Aunque no lo merecía, no después de lo que hizo.

Sus dos marcas ardieron en señal de necesidad, pero las ignoró porque sólo quería llorar.

332
-Lo siento, tío Lix -se disculpó con tono débil.

Felix arrugó las cejas.

-¿Por qué lo sientes, Jeongin? -preguntó, tomando la taza de té que Minho le ofreció. Eran los
únicos adultos en el lugar pues Jisung se hallaba trabajando, y ese día le tocaba a Minho cuidar de
sus dos hijos-. A mí no me has hecho nada.

-Porque no he sido un buen omega -sollozó-, porque lo he decepcionado…

Jeongin recordaba muy bien las enseñanzas de la escuela para omegas a la que asistió,
enseñanzas que odió siempre, porque sólo iban en beneficio para el alfa.

Un buen omega siempre sigue el principio FOS: Fidelidad, Obediencia y Sumisión. El buen omega
tiene que ser fiel a su alfa, hacerle caso en todo, y someterse a él, de esa forma, alcanzará la
felicidad.

Pura mierda, dijo Jeongin cuando se lo enseñaron, y terminó en dirección porque aquello no era un
vocabulario correcto para omegas. No le importó en ese instante, pero ahora.

Tal vez su profesor tenía razón. Tal vez…

-¿Un buen omega? -farfulló Felix-. ¿De dónde has sacado aquella porquería, Jeongin?

Se encogió, porque a pesar de que Felix fuera sólo su tío, se sentía como estar siendo regañado
por sus padres. Incluso Minho parecía querer esconderse.

-Si lo fuera…

-Si fueras un "buen omega" -dijo Minho, haciendo el gesto de comillas-, no serías Jeongin -suspiró,
cansado-. Con papá Jisung nunca quisimos enviarte a un colegio para omegas, pero nos vimos
obligados a hacerlo por las leyes del país. Queríamos que Chan y tú crecieran como iguales -frotó
su frente-, pero no hemos hecho un buen trabajo, ¿cierto?

-No -gimió Jeongin-, no es culpa de ustedes. Yo sólo. No sé… Mi omega es…

-Tu omega no es ningún desconocido, Lee Jeongin -dijo Felix-, tu omega es una parte natural en ti,
es un complemento de tu persona, y la expresión más primitiva de tus deseos -Felix alzó la
barbilla-. Nunca vas a lograr comprenderte si tratas de renegar de tu omega ni te sientes orgulloso
de ello, Jeongin.

-¿Orgulloso? -Jeongin soltó una risa despectiva-. ¿Cómo me voy a sentir orgulloso de... de ser un
jodido omega que sólo quiere ser marcado y tener sexo con cualquiera? -miró a su tío a los ojos,
tratando de contener la molestia-. Después de todo, ¿no se acostó usted con otro alfa para pasar
sus celos?

333
-¡Jeongin! -gritó Minho con una expresión incrédula, y el omega bajó la vista-. ¿Cómo puedes
portarte así? ¡Pídele perdón ahora mismo a tu tío!

-No, está bien -Felix sacudió su cabeza en una negativa, su expresión tranquila, aunque algo dolió
al recordar a Kun-. Somos omegas, Jeongin, lo quieras o no. Y el celo es una etapa natural de la
vida en la que nuestra parte primitiva desea acoplarse a alguien. Pero eso no significa que no
puedas controlarlo. Si yo se lo pedí a Kun, fue porque era consciente de ello -lo señaló-. Y nunca le
pedí una marca. Conocía mis propios límites, y una marca de su parte nunca me llamó la atención.

Jeongin soltó un resoplido, aunque una parte suya se sentía avergonzada por lo que dijo.

-No lo entiendo -se quejó-, no a usted, tío Lix. Estuvo… estuvo luchando todo este tiempo en China
por sus derechos, pero apenas tío Hyunjin apareció, usted se rindió a él -lo miró, desafiante-. Se
convirtió en un omega que sólo quería a su alfa y no pensaba en nada más. Se dejó someter por él,
y ahora incluso carga a su bebé.

Felix sonrió, sin lucir afectado por sus palabras, y Minho dejó salir otro suspiro. La verdad era que
no sabía manejar esas situaciones, porque no comprendía muy bien la naturaleza alfa-omega, así
que parecía mejor que Felix manejara la situación. Si lo hacía él o incluso Jisung, podrían terminar
peleando.

-Querer a Hyunjin y luchar por lo que considero correcto nunca han sido ideas que puedan estar
separadas, Jeongin -contestó Felix-. Yo amo mucho a mi alfa, y él me ama como un igual: Hyunjin
siempre me ha preguntado por mi opinión en todo y, aunque a veces se ponga posesivo y tonto, es
capaz de mantener, la mayor parte del tiempo, sus sentimientos a raya -se inclinó unos
centímetros-. Hyunjin no me ve como un omega. El me ve como Felix

Jeongin se crispó.

-Pues eso está bien -le contestó-, pero Chan y Seungmin no son así. Ellos sólo me ven como un
omega al que cuidar y proteger, que no tiene opinión propia, que…

-¿Y cómo pretendes que ellos hagan eso -le interrumpió Felix-, si tú tampoco quieres a tu omega?
Mientras más lo desprecies, más te va a costar manejarlo. El omega no aparece sólo cuando estás
en celo, Jeongin, el omega está presente siempre en todos los aspectos de tu vida, y si tratas de
bloquearlo, te afectará mucho más de lo normal -el mayor le acarició el cabello a Jeongin, soltando
feromonas de tranquilidad-. Tu omega controla tus emociones más sensibles, pero al mismo
tiempo, regula las más pesadas. El dolor, la pena, la tristeza. Tu omega puede hacer que no sufras
tanto, Jeongin, pero sólo si se lo permites. Si continúas alejándolo, si continúas oprimiéndolo, tus
emociones sólo van a confundirte más.

Los labios del omega menor temblaron mientras lo escuchaba hablar, sintiendo su garganta
apretada y sus ojos picar por las lágrimas que estaba tratando de contener. Una parte suya quería
correr lejos de allí, pero la otra, su parte más... animal, quería permanecer abrazado a tío Felix,
porque se sentía cómodo en ese lugar.

-Pero… las marcas… el celo…

334
-El celo es la demostración de nuestro período fértil, nada más -contestó Felix-, pero tu omega
sabe bien con quién pasarlo -la voz del mayor se volvió triste-. Cuando Younghoon me marcó, ¿tú
crees que realmente mi omega fue feliz? Estaba en celo, pero yo no lo quería. Yo nunca lo quise así
-le obligó a mirarlo a los ojos-. Y a pesar de que pasaba mis celos con Kun, cuando quiso
marcarme, mi omega también lo rechazó. Mi omega no quería a ningún otro alfa, sólo ha querido a
Hyunjin, a nadie más.

Jeongin comenzó a llorar porque recordaba lo que les dijo a Chan y a Seungmin. La mirada herida
de Seungmin sobre él, las palabras rotas de Chan cuando le habló, y la culpabilidad y el dolor lo
golpearon con fuerza. Su marca ardió.

-Mientras sigas manteniendo a tu omega alejado de esa forma, seguirás sin comprender tus
sentimientos, Jeongin -prosiguió Felix-, pero por sobre todo, seguirás haciéndole daño a las
personas que quieres. Tú haces de tu omega una debilidad, cuando deberías hacerlo una virtud.

Sorbió por su nariz, asintiendo mientras seguía llorando por lo ocurrido, por la forma en la que
actuó, por la cantidad de sentimientos negativos que poseía en ese instante.

-No sientas vergüenza de ser quien eres, Jeongin -Felix le besó la frente-, siéntete orgulloso mejor.

Hipó entre llantos.

-Es-está bien, tío Lix.

Felix sonrió, haciéndole señas a Minho para que lo fuera a reemplazar, y Minho no tardó en ocupar
el puesto de su amigo, dejando que Jeongin lo abrazara como un koala para que pudiera llorar en
su pecho.

-Ya me debo ir -comentó Felix-, Hyunjin pasará a buscarme ahora.

-Gracias, Lix -le dijo Minho, suspirando por el alivio.

-Gracias, tío Lix -murmuró Jeongin, sin alejarse de su papá.

Hizo un gesto para quitarle importancia, sacudiendo su cabeza, y se despidió de ellos junto con los
niños, que seguían en el otro cuarto, haciendo la tarea. Salió segundos después, observando el
auto de Hyunjin, y le dio un beso cuando subió.

-¿Cómo te fue hoy? -preguntó Felix.

Hyunjin le dio otro beso, gruñendo contra su boca. Estos últimos días, Felix estuvo soltando un
delicioso aroma materno que le provocaba querer besarlo (y hacerle el amor) en cada momento.

-Agotador -le dijo Hyunjin contra sus labios, y Felix soltó una risa divertida al ver su mirada
necesitada-. ¿Seungmin está en casa?

-Con Yongsun -contestó Felix-, y ella también está molesta por todos los ruidos que hacemos.

335
Hyunjin resopló.

-¿Un motel? -ofreció Hyunjin, encendiendo el auto,

-Esas cosas no se preguntan -dijo Felix, riéndose por la felicidad cuando Hyunjin se apresuró en
acelerar.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin no podía creer lo distintas que se sentían las cosas en el colegio ahora que volvió a
clases.

Casi un mes atrás estaba en otro país, ¡en otro lugar! ¡En medio de una guerra civil que dejó cientos
de muertos!

Y ahora estaba quedándose dormido en la clase de Química.

-Señor Hwang, si sigue durmiendo voy a enviarlo con el director -amenazó la profesora alfa.

Seungmin limpió la baba de la comisura de su boca, refunfuñando mientras sus compañeros se


mofaban de él, y se obligó a prestar atención el último cuarto de hora, aunque su mente estaba en
otro mundo. Pasaron cinco días desde lo ocurrido con Jeongin y, a pesar de que quería estar
acostado en ese instante sin hacer nada, su mamá no se lo permitió.

¡Lo obligó a seguir yendo al colegio, aún cuando su corazoncito estaba roto! ¿Qué clase de
persona hacía eso?

Además, él odiaba la Química, era tan aburrida y sosa, ni siquiera comprendía que estaban viendo
en ese instante.

-Oppa -dijo Minju, una omega que se acercó mucho a él las últimas semanas-, no anotaste nada.

Seungmin rascó su nuca, guardando su cuaderno vacío, y suspiró.

-La verdad es que no presté atención porque no entiendo lo que estamos viendo -se excusó, algo
enfurruñado.

Las mejillas de Minju se colorearon de rojo.

-Yo podría ayudarte, Seungmin oppa -dijo con un poco de vergüenza-, podríamos estudiar juntos.

Seungmin la observó un instante, recordando a Jeongin y a Chan.

Minju era bonita, amable, graciosa, dulce y tímida. Le gustaba pasar desapercibida por todo el
mundo, y se acercó a él sólo para preguntarle si quería comer con alguien, porque la chica
tampoco tenía amigos. Seungmin no se vio capaz de decirle que no.

336
Minju podría ser una buena omega, ¿no? Después de todo, Jeongin no lo quería como alfa. Y sin
Jeongin, su relación con Chan.

-Suena genial -aceptó Seungmin, sonriendo con suavidad mientras salían del salón de clases.

La chica parpadeó, sorprendida por las palabras del muchacho, y sonrió ampliamente. Se abrieron
paso por la multitud de chicos y chicas que caminaban por el pasillo debido al fin de la jornada
escolar.

-Podríamos vernos este fin de semana -decía Minju-, el examen es la próxima semana, pero si nos
ponemos de acuerdo.

-Deberás tenerme mucha paciencia eso sí -dijo Seungmin, avergonzado-, soy algo tonto con estas
cosas.

-¡Tranquilo, oppa! -Minju le tomó del brazo-. Estoy segura de que podrás aprobar si pones de tu
parte.

-Tienes mucha fe en mí -se quejó Seungmin, riéndose.

-Es que eres un chico genial, Seungmin oppa -siguió alabando Minju-, de verdad que…

-¿Seungmin?

El aludido se giró cuando escuchó una conocida voz hablar.

Jeongin estaba de pie, detrás de él, con una mirada titubeante y descolocada, observando el
agarre de Minju alrededor de su brazo.

Seungmin se sintió algo mareado cuando lo miró. A pesar de que no pasó mucho tiempo lejos del
omega, su alfa se sentía feliz y exultante de verlo allí en ese instante, y quería abrazarlo, enterrar su
rostro en su cuello.

-Oh -Jeongin retrocedió, su tono volviéndose tímido-. Lo siento, no… no quise interrumpir…

Seungmin observó a la chica.

-Nos vemos mañana, Minju -se despidió.

Afortunadamente, la muchacha interpretó bien su tono de voz, porque sólo le sonrió con
amabilidad.

-Nos vemos mañana, Seungmin oppa -se despidió, poniéndose de puntillas para darle un beso en
la mejilla e irse segundos después.

Seungmin miró el rostro apagado de Jeongin, su posición torpe e incómoda, pero trató de no
amedrentarse, de no sentirse mal por ello, aunque la situación no era lo mejor.
337
-¿Ocurre algo, Jeongin? -preguntó con voz cortés.

Jeongin parecía un niño frente a él, a pesar de que fuera mayor y un poco más alto. En ese
instante, se veía algo perdido.

-Um, yo... ¿po-podemos hablar en algún lugar más... más privado? -preguntó con tono débil.

Una parte suya quería negarse, decirle que se fuera al diablo, sin embargo, no se vio capaz de ello.
N cuando los ojos de ciervo con los que Jeongin le observaba ponían a su alfa como un cachorrito.

-Vamos a comer algo -invitó Seungmin-, yo pago.

Jeongin asintió, sonriendo con timidez, y ambos partieron a un local cercano a comer helado. Se
sentaron en una de las sillas de fuera, apenas diciéndose algo, Seungmin esperando
pacientemente a que Jeongin quisiera hablar.

El omega limpió sus labios, demasiado nervioso en ese instante, pero sabiendo que tenía que
hacerlo.

-Lo siento -se disculpó, bajando la vista-, por lo ocurrido el otro día. Por haber besado a Daehwi
-Seungmin permaneció en silencio-. He estado confundido con... con todo lo que ha pasado
últimamente, y la he pagado con ustedes.

-No lo entiendo -dijo Seungmin con voz suave-, todo lo que ha ocurrido. Creí que estábamos bien,
que... que tú lo querías.

-Y lo quiero -aseguró Jeongin, sin duda alguna. Lo entendió luego de pensarlo mucho, luego de
darle muchas vueltas a las palabras de tío Felix-. Es sólo que yo… yo nunca he sido feliz siendo
omega, porque creí que ser omega era depender de un alfa. Sentía que… que ustedes sólo me
querían por el sexo, por obligación, no porque realmente hubiera algo más.

Seungmin se quedó varios segundos sin decir nada, lo que Jeongin interpretó como una forma de
que siguiera hablando.

Humedeció sus labios.

-En la escuela de omegas me enseñaron que... que los omegas sólo sirven para la reproducción y
hacer feliz a los alfas -explicó-, y yo en los celos sentía que… que ustedes eran más felices porque
sólo pensaba en follar, en bebés, en complacerlos a ustedes. Mi omega tomaba las riendas de
todo, y se veían contentos con ello, con que apenas hablara y pidiera cosas. Sentía que me
miraban en menos sólo por ser omega, y me odiaba por eso.

El alfa tragó saliva.

-Lo siento -pidió perdón el alfa-, lamento si alguna vez te hice sentir así, Jeonginnie, no fue mi
intención, yo… yo sólo quería hacerte feliz -su garganta se apretó-, pero nunca te he mirado en
menos. Nunca he… No quería hacerte sentir así. Lo lamento mucho.
338
Jeongin sentía que iba a llorar, porque no pensó que Seungmin fuera a disculparse también. Una
parte suya decía que todo eso fue sólo un error de él, de nadie más, pero agradecía enormemente
que Seungmin fuera capaz de decirle aquello cuando no lo merecía.

Lo siento, le dijo Chan la noche que lo marcó, mientras le hacía el amor. Se lo dijo cientos de veces,
sus ojos llenos de lágrimas por lo que tuvo que hacer, y Jeongin sólo quería decirle que no lo
lamentara. Que lo comprendía y, en el fondo, lo deseaba desde hace tiempo. Deseaba su marca.

-Por otro lado -el alfa contempló su helado-, si tú lo quieres, puedo marcar a otra persona.

Jeongin se atoró con la cuchara en su boca

-¿Qué? -pregunto entre toses.

Seungmin se encogió de hombros.

-Quitarte mi marca -explicó con voz débil-. Si no la quieres, si no me quieres, entonces puedo…

-¡No! -Jeongin se puso de pie, e importándole poco si estaba llamando la atención, tomó la mano
de Seungmin y se sentó en sus piernas de forma posesiva-. No, no, no, no…

Seungmin tuvo que agarrarlo de la cintura para que no golpeara el suelo.

-Jeonginnie…

-¡No! -repitió el omega-. No, yo quiero tu marca.

-Pero...

-¡Eres mi alfa! -insistió Jeongin-. Tú y Chan lo son. Son mis alfas -sus ojos se llenaron de lágrimas-.
Siempre lo van a ser, así como yo soy su omega. Nos pertenecemos mutuamente.

Seungmin asintió, su garganta todavía apretada, pero enterró su rostro en el cuello del omega.
Respiró profundamente, su aroma calmándolo, y haciéndolo sentir mejor que nunca en todo ese
tiempo.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin y Felix sabía aprovechar muy bien el tiempo en el que los niños no se hallaban en casa,
agradeciendo a cualquier dios existente que Yongsun decidiera salir con unas amigas y Seungmin
fuera a estudiar con una compañera.

-oooooooooooh… -gimió Felix al sentir el nudo del alfa en su interior-, mmm…

339
Hyunjin sonrió ampliamente ante su expresión colorada, sus ojos llenos de lágrimas de placer, y lo
besó con fuerza, sus labios devorando su boca, sus dedos jugueteando en la piel de su cintura.

Felix volvió a gemir cuando los dientes de Hyunjin se deslizaron por su piel hacia su cuello, hacia
su marca, y mordió posesivamente, oyendo los chillidos del omega ante la situación.

No alejó su rostro, terminando de anudar y lamiendo la marca para dejarlo impregnado en su olor.
Luego, frotó su cara contra el cuello del omega para así también quedar marcado en el aroma a
celo que Felix soltaba en el sexo.

-Vas atrasado para la cena con tu madre -jadeó Felix, respirando aceleradamente cuando el alfa se
retiró de su interior.

-Me importa una mierda -gruñó Hyunjin-, se aguantará. Estoy ocupado ahora.

Felix tembló al sentir el firme agarre del alfa en sus muslos, pero suspiró con amor cuando Hyunjin
apoyó su cabeza en su vientre, frotando su mejilla contra su piel.

-¿Cómo estás, bebé? -preguntó el mayor-. Papá te quiere mucho, ya quiero que nazcas para tenerte
entre mis brazos -le dio un pequeño beso a su estómago-. Te amo…

El omega quería decirle a Hyunjin que permaneciera con él, que le abrazara y le hiciera el amor mil
veces más, pero sólo suspiró cuando lo observó ponerse de pie, estirándose para irse a dar una
ducha. Felix no quería que fuera donde su madre, tenía un horrible presentimiento, pero sabía
también que Hyunjin y ella tenían cosas pendientes.

Nunca entendió esa relación extraña que poseían: Hyunjin le contó, cuando estaban saliendo, que
su madre sólo se dejó embarazar por la esperanza de dar a luz un alfa puro, por ningún otro
motivo, pues su naturaleza alfa rechazaba el ser dominada en la cama. Y aun cuando lo tuvo a él,
nunca poseyó el llamado instinto materno, ya que a Hyunjin lo criaron niñeras que duraban sólo un
par de meses por el maltrato que recibían por parte de los señores Hwang. El alfa no tenía ningún
buen recuerdo de sus padres, que casi nunca se hicieron cargo de él ni de sus necesidades
personales o afectivas.

Pero, a pesar de ello, Hyunjin afirmó que les tenía algo de afecto: eran, después de todo, sus
padres. Sin embargo, aunque existiera afecto, el alfa sabía que eran unas personas tóxicas y a las
que era mejor mantenerse lejos por su seguridad.

Hyunjin salió de la ducha minutos después, si bien limpio, todavía con el aroma de Felix a su
alrededor. El omega sonrió, observándolo vestirse.

-¿Ocurre algo? -preguntó Hyunjin, abotonando la camisa.

-Eres muy guapo -halagó Felix, su sonrisa tomando más fuerza al notar las mejillas coloradas del
alfa-. ¿Por qué no vuelves a la cama, Jinnie? Tengo ganas de chuparte el pene.

Hyunjin se rió, agarrando su chaqueta, y se inclinó sobre la cama para darle un beso en los labios.

340
-Te cobraré la mamada cuando vuelva -le dijo, acariciando su labio inferior.

Felix hizo un puchero, dándole otro beso, tratando de ahogar la sensación de temor que había en
su interior. No quería preocupar a Hyunjin, no de forma innecesaria. De seguro el miedo que sentía
era porque no quería ver más a esa mujer, ya que, a pesar de que Felix se veía capaz de enfrentarla,
todavía tenía algo de susto por ella. Después de todo, le hizo demasiado daño con sus acciones
esas cosas no se olvidaban con facilidad.

-Te amo -le dijo a Hyunjin.

El alfa sonrió, feliz.

-Yo también te amo -suspiró el mayor.

Felix lo vio salir, asomándose por el balcón después mientras el auto se alejaba, y soltó el aire que
estuvo conteniendo.

Hyunjin iba a volver, se repitió, pensando en lo que prepararía para comer.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jeongin se sobresaltó cuando la puerta fue cerrada bruscamente, volteándose y chocando con los
ojos apagados de Chan.

La culpabilidad golpeó su estómago, pero se obligó a mantenerse entero y no romper a llorar


porque debía solucionar lo que hizo, así como hizo con Seungmin.

-Pensé que te estabas quedando donde papás -dijo Chan, dejando su abrigo en el colgador.

-Quería hablar contigo -dijo Jeongin, mordiendo su labio inferior.

Chan rascó su nuca, acercándose, pero de pronto Jeongin frunció el ceño.

-Hueles a feromonas -le dijo, y de pronto parpadeó, sus ojos abriéndose por la sorpresa-. Oh…

-No -se apresuró a decir Chan, sentándose a su lado-, bueno, salí con un chico omega, pero... pero
no hubo nada más -hizo una pequeña pausa, levantando su mano de pronto, y acarició su marca-.
Si tú lo quieres, puedo quitártela y

Jeongin se echó hacia atrás, todo en su interior negándose. No sólo su omega, sino él también.

Hablar con tío Felix le ayudó a comprender algunas cosas, aunque seguía un poco confundido
también porque ciertas dudas no serían resueltas por el resto, sino por él. Pero logró entender, un
poco, que tal vez tenía que permitirle a su omega tomar las riendas de ciertas situaciones, y no
sentir vergüenza por ser más emocional que el resto.

341
-No, es mi marca -Chan le miró, sorprendido-. Yo la quiero. Siempre la he querido -su voz se tornó
vacilante-. Cuando teníamos diez años, tú me marcaste por primera vez.

El alfa pestañeó.

Chan recordaba aquella ocasión en la que ambos estaban jugando a las luchas, girando sobre la
cama, gruñéndose y lanzándose mordiscos para tratar de vencer al otro. Jisung les estaba
gritando desde la cocina que se detuvieran, que no se harían daño, pero ambos no lo tomaron en
cuenta.

Jeongin gimoteaba en señal de queja, haciendo que Chan se compadeciera, y el omega


aprovechaba aquello para poder vencerlo. Chan sentía, por otro lado, la imperiosa necesidad de
morderlo, hasta que logró quedar sobre él, riéndose estruendosamente, y antes de pensarlo dos
veces, mordisqueó la piel de su cuello.

Jeongin chilló por el dolor y Jisung apareció, cargando una varilla con la que golpeó su trasero por
lo que hizo.

El omega estuvo algo empalagoso y dócil los siguientes días, pero Chan no podía entender bien
por qué. Luego, cuando tuvo su primer celo, todo cobró sentido.

-Ese día yo... yo me di cuenta de que quería tu marca -dijo Jeongin, sus labios temblando-. Nunca
te lo dije porque me daba vergüenza, porque me negaba a admitir lo mucho que la deseaba -el
omega bajó la vista-, pero la quiero, Chan. Siempre la he querido, así como la marca de Seungmin.

Luego de aquellas palabras, Jeongin se apresuró en explicarle todo lo que pasó por su mente esos
últimos días, todos los sentimientos malos que tuvo tanto tiempo, todo el miedo y temor que
sentía, queriendo hablar para poder soltar aquellas emociones negativas que le estuvieron
asfixiando.

Chan tragó saliva.

-Tu nunca… -finalizó el omega-, nunca has sido un mal alfa.

-No digas eso -la voz del chico salió grave-. He usado la voz alfa en ti cuando he podido. Te
mereces algo mejor, Jeongin, no…

-Y yo he sido caprichoso, grosero y un imbécil muchas veces -le interrumpió Jeongin-, pero ahí vas
tú, aguantando mis actitudes -el omega lo abrazó, enterrando su rostro en su cuello-. Lo siento
mucho. Lo siento, Chanie.

Chan cerró sus ojos un momento, suspirando y llevando sus dedos al cabello desordenado del
chico, acariciándole el pelo.

-¿Esto es...?

-Quiero estar contigo y con Seungmin -aseguró Jeongin-, yo sólo quiero que.., Me gustaría… -apretó
sus labios un instante-. Me gustaría estudiar algo y...
342
-Lo que quieras -se apresuró a decir Chan-, todo lo que desees -le besó la frente-. Puedes hacer lo
que desees y voy a apoyarte, Jeongin.

Jeongin lo abrazó con más fuerza, cerrando sus ojos un instante. Dejó que el olor embriagador del
alfa lo calmara y, cuando volvió a abrirlos, tenía una decisión tomada.

Le dio un beso pequeño en los labios.

-Voy a salir -le murmuró contra sus labios-. Necesito… Debo hacer algo.

Chan se veía tentado de preguntarle qué era lo que haría, en tanto otra parte se debatía en pedirle
que no saliera porque ya estaba anocheciendo. Sin embargo, se vio obligado a calmarse,
asintiendo confiando en Jeongin.

El omega sonrió.

-No tardaré -prometió-, podrías invitar a Seungmin para que pase la noche aquí -lo besó-. Los he
extrañado mucho.

-Y yo a ti -admitió el alfa-, extraño tus quejas, zorrito.

Jeongin lo golpeó en el costado, pero sólo sonrió. Segundos después, el omega salió de casa, casi
corriendo a paso apresurado para llegar pronto a su destino, algo dentro de él sintiéndose más
cómodo que nunca por la decisión que tomó. Mucho más porque logró hablar con los dos alfas sin
llegar a gritos, sin pelear, viendo la forma en la que le escuchaban, y su omega era feliz con
aquello.

Su omega, por primera vez en mucho tiempo, se sentía contento, cómodo, sin una batalla en su
interior que lo atormentara.

Llegó al puente Seongsu, jadeando por la corrida, observando a Daehwi sosteniendo dos cafés. El
omega le sonrió, ofreciéndole uno, y Jeongin lo agarró por cortesía.

-Creí que me estabas evitando -comentó Daehwi con voz suave.

Jeongin respiró, recuperando el aire, y llevó el vaso a su boca, bebiendo antes de hablar.

-Lo siento -le dijo en disculpa-, he estado algo. algo ocupado -titubeó un instante-. ¿Qué has
decidido, Dae? -preguntó, observando el río Han.

El chico mordió su labio inferior.

-Me escaparé a Gwangju -dijo Daehwi-. Mis padres concretarán un matrimonio forzado. Me iré en
dos días -le miró de reojo-. ¿Y tú, Jeonginnie? ¿Has pensado en mi propuesta?

Jeongin miró el café, sus manos calentándose por el líquido.

343
-Lo siento, Daehwi -murmuró con dulzura-, pero no te puedo corresponder de ese modo. Yo no…
-sus marcas ardieron-. Yo ya tengo a dos chicos que me quieren, y yo los quiero.

Daehwi asintió, distraído, una expresión triste en su rostro.

-¿No hay forma de hacerte cambiar de opinión? -preguntó, su voz extremadamente abatida-. Ellos
te van a decepcionar. Los alfas no son buenos, Innie.

Frunció los labios, negando con la cabeza.

-Seungmin y Chan lo son -aseguró-, y ellos son míos, así como yo soy de ellos.

Su amigo volvió a asentir, terminando de beber el café.

-Si me hubieras escogido -dijo Daehwi, sin perder su tono adolorido-, habrías hecho las cosas más
fáciles, Jeonginie, porque yo realmente te quiero.

Jeongin lo miró.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Sus labios se arrugaron en una mueca cuando Seungmin apareció en el umbral del comedor, algo
desorientado.

-¿Y papá? -preguntó su hijo.

-Tuvo que salir -respondió Felix, un poco distraído.

-¿Pelearon? -Seungmin enarcó una ceja.

Felix bufó, sin querer decirle a Seungmin donde estaba su alfa, porque sabía que iba a alterarse.

-Algo así -mintió, decidido a cambiar de tema-. Pensé que te vendrías con Yongsun. Ya son las
nueve de la noche y no ha llamado -sacudió su cabeza-. ¿Se habrá quedado a dormir con sus
amigas?

Seungmin se encogió de hombros.

-¿Estaremos los dos solos? -preguntó, sus ojos iluminándose-. ¿Puedo dormir contigo, mami?
-puso un puchero, queriendo verse adorable, y Felix se rió.

-¿En la cama dónde tengo sexo con tu padre? -dijo con inocencia el omega.

-¡Mamá, eso es asqueroso! -se quejó Seungmin. pataleando como un niño pequeño.

344
-Venga, llamaré a Yongsun para ver qué ocurre con ella. Ve a servirte algo para comer, la cena ya
está lista.

Seungmin se fue a la cocina, refunfuñando entre murmullos mientras Felix marcaba el número de
Yongsun para saber dónde estaba. De verdad, ¿tanto le costaba llamar para decir que no iría a
comer? Si se quedaría con sus amigas lo podía entender, pero avisarle no costaba nada.

El celular de la chica estaba apagado.

Arrugó el ceño.

Seungmin volvió, llevando un plato con sopa y sentándose a su lado en la mesa.

-No hagas esa mueca, mamá -regañó-, es muy rara.

Felix le pellizcó la mejilla, volviendo a llamar a Yongsun, pero sin tener éxito alguno.

-¿Se habrá quedado sin batería? -preguntó, extrañado.

Seungmin se encogió de hombros, dispuesto a comer, sin embargo, su celular sonó en ese
instante. Lo agarró, observando el número de Chan, y sonrió.

-Hey -dijo alegremente-. ¿Qué tal...?

-Seungmin, oye -saludó Chan, y notó enseguida que su voz estaba algo ansiosa-. Por casualidad,
¿Jeongin no está contigo?

Sus cejas se arrugaron por la pregunta, confundido.

-¿Innie? No -eso llamó la atención de Felix, que le miró-. No he visto a Innie desde el jueves. ¿Por
qué?

Felix recordó que tenía el número de la madre de una de las amigas de Yongsun, y llamó.

-Jeongin salió hace una hora, y me dijo que volvía enseguida -balbuceó Chan-, pero le he llamado
porque me preocupé, y no ha contestado. Su móvil está apagado.

-Hola, soy el tío de Yongsun -saludó Felix cuando una mujer contestó-, llamaba para saber si ella
estaba con su hija. La llamo pero no contesta.

-¿Yongsun? No, mi hija regresó a casa hace dos horas y ha venido sola -dijo la mujer al otro lado de
la línea-. Dijo que cada una se fue a su casa luego de salir.

Felix sintió su estómago apretado, dando las gracias y despidiéndose.

Seungmin tenía la garganta apretada.

-No lo he visto -volvió a decirle a Chan-, pero… ¿no te dijo a dónde iba?
345
-¡No! -Chan parecía a punto de llorar-. Sólo me dijo que debía hacer algo y que volvería pronto.
Seungmin, ¿y si... y si nos dejó? ¿Si se fue con ese amigo?

El chico sentía que su mundo se estaba desestabilizando, y Felix le agarró del brazo, sus ojos
endurecidos.

Rápidamente, Felix llamó a Hyunjin.

El número que usted marcó no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio.

Lo intentó otra vez, pero el mensaje volvió a repetirse.

Felix apretó su mandíbula.

Bien. Bien.

Ahora Felix estaba enfurecido.

346
CAP23.
Hyunjin se estaba arrepintiendo de haber aceptado ir a cenar con su madre, pero ya estaba allí, así
que trataría de hacer todo eso muy rápido. Lo único que quería era volver a su hogar, con Felix, y
aprovechar que Seungmin y Yongsun no estaban para poder hacerle el amor al omega una vez
más.

A pesar de estar por cumplir cuarenta años, cuando Felix liberaba sus feromonas se sentía como
el joven de veinticinco años que lo vio por primera vez, con total energía para hacerlo suyo mil
veces si el omega así se lo pedía.

Su madre lo miró, apoyándose en el respaldo de la silla.

-¿No vas a comer? -le preguntó, observando como el plato estaba sin tocar.

Hyunjin enarcó una ceja.

-Podrías haberle puesto algo -contestó con tranquilidad-. Después de todo, tú le dijiste a Chaewon
que me llevara a la cama así, ¿no?

Hyeyon arrugó los labios, fastidiada, y para su completa sorpresa agarró con el tenedor el arroz de
su plato, llevándolo a su boca y tragándoselo con una expresión de irritación.

-¿De verdad no confías en tu propia madre, Hyunjin? -le dijo.

El alfa ladeó la cabeza.

-¿Debería hacerlo? -bufó, su tono incrédulo-. Después de todo lo que has hecho, ¿crees que yo
confiaría en ti?

-Fue por tu bien -respondió con voz dura-, nunca supiste apreciarlo. Tus compromisos, tu
educación, todo iba en beneficio tuyo y aun así…

-Tú beneficio -corrigió Hyunjin-, sólo en beneficio de la familia Hwang, no mío -el alfa suspiró,
acomodándose en el asiento, porque era verdad.

Nunca experimentó el verdadero cariño, el verdadero amor materno, porque sus padres sólo le
vieron como un objeto para conseguir mejores posiciones económicas. Según lo que sus mismos
padres le contaron, ambos se casaron por conveniencia, porque venían de dos familias ricas que
veían en dicho matrimonio una unión positiva. Tardaron cinco años en concebirlo, porque no era
algo natural que Hyeyon quedara embarazada, y luego de muchos esfuerzos, lo consiguieron.

Pero no hubo cariño maternal por parte de la mujer hacia el bebé, e incluso la mujer le tenía cierto
rechazo hacia el bebé. Y cuando Hyunjin nació… La mujer sólo lo alimentó tres meses de su pecho
materno, para luego contratar a una nodriza que le diera leche a Hyunjin.

De ahí en adelante, Hyunjin apenas vio a sus padres, siendo educado por los mejores profesores
privados, enseñándole lo necesario para asumir en un futuro la compañía de sus padres. Trató de

347
ser comprometido a los quince años, pero se rebeló contra ellos, y los siguientes años fueron
llenos de tensión porque no cumplió con las expectativas esperadas.

Pero a él no le interesaba. No cuando podía ver las expresiones de disgusto en sus rostros. No
cuando conoció a Felix así.

Ni siquiera sintió algo de lástima o pena el día en que su padre falleció de un infarto al corazón,
tres años atrás.

-Madre, de verdad, ¿cuál es el motivo por el que estoy aquí?

Hyeyon ladeó la cabeza, disgustada, pero sólo dejó salir un chasquido de reprobación.

-¿Cuáles son las probabilidades de que dejes a ese sucio omega y por fin aceptes tu destino como
heredero Hwang? -preguntó con tono serio.

Hyunjin la observó un instante, y sin poder evitarlo, comenzó a reírse de forma descontrolada,
importándole poco si lo hacía frente a su madre.

Estuvo riéndose varios segundos, llevando la copa de vino a sus labios para controlarse un poco, y
tomó aire profundamente. Sacudió su cabeza, todavía divertido por lo que le dijo.

-Deberías ser comediante -dijo Hyunjin luego de beber, sin dejar de sonreír.

La mujer lo observó con obvia irritación.

-Hablo en serio -insistió.

-Veamos, tiene que haber algo que no estás comprendiendo -le dijo con tono excesivamente
amable, como si estuviera hablando con una niña pequeña-. Digo… Vamos, ¿de verdad me estás
diciendo algo tan estúpido?

-¡Hyunjin!

-Han pasado quince años -prosiguió Hyunjin-, casi dieciséis, desde que conocí a Felix. Desde que
lo amé. Y catorce años en los que trataste de amarrarme a ti, a Chaewon, para siempre, pero no lo
lograste. Y aun así tú... ¿aun así tienes el descaro de preguntarme eso? -volvió a reírse-. ¿Es que
acaso sigues sin entenderlo, madre?

-Entender qué.

Hyunjin sonrió, lleno de orgullo, sin lucir algo avergonzado de sus sentimientos.

-Que amo a Lee Felix. Que lo amo con todo mi corazón, y por él, soy capaz de renunciar a todo -se
inclinó, como si le estuviera contando un secreto-. Felix no lo ve, a veces es algo despistado, pero
estoy completamente loco por él. Si me pidiera que saltara de un puente, yo lo haría gustoso. El no
es sólo un omega. Él es el dueño de mi corazón, me tiene comiendo de la palma de su mano, pero

348
no le cuentes eso, mamá -otra risa escapó de su boca-. Si llegara a enterarse, yo de verdad sentiría
demasiada vergüenza.

Hyeyon hizo una mueca de desprecio, asqueada totalmente por su confesión, pero a Hyunjin poco
le importaba. Le daba lo mismo la opinión que tuviera su madre acerca del omega, porque al final,
era él quien estaba con Felix.

Felix era suyo, era de él, y nadie iba a poder quitarle todos esos sentimientos.

-¿Te estás oyendo? -gruñó la mujer-. Amor, ¿qué mierda es eso? Eres un alfa puro, con tu padre nos
costó años concebirte, ¿para qué nos pagaras de esta forma?

Se puso de pie, indiferente, pensando que ya debía regresar a casa con Felix para cobrarle la
felación que le prometió y dejarlo impregnado en su olor. A Hyunjin le encantaba eso: correrse,
anudar en su interior, para que así el omega oliera a él.

Más ahora, estaba embarazado de su bebé.

Le costaba un poco expresar sus sentimientos con palabras, pero realmente estaba demasiado
feliz con el hecho de que Felix estuviera esperando un hijo suyo. Fue uno de sus sueños desde que
lo marcó, verlo brillando por el embarazo, verlo con un bebé suyo, y no iba a cambiar eso por nada
en el mundo.

Y si Felix lo quería, ese sería el primer bebé de ellos. El primero, pero no el único.

-No quiero verte más -le dijo a la mujer-, la verdad es que ya no te soporto, y prefiero que nos
mantengamos lejos el uno del otro.

Su madre frunció los labios.

-Tú sabes, Hyunjin… -dijo Hyeyon, cambiando su expresión a una llena de pesar, y se puso en
guardia enseguida-, yo siempre consigo lo que quiero -la mujer sacó su móvil, que en ese momento
estaba sonando, y pulsó el botón verde, poniendo el altavoz.

-Hyeyon -saludó una conocida voz al otro lado de la línea-, está conmigo.

-Haz que hable.

Hyunjin observó el móvil

-¿Papá? -murmuró Yongsun al otro lado de la línea, luego de que Chaewon le hubiera ordenado
hablar-. Papá, ¿estás allí?

Hyeyon cortó la llamada, marcando otro número.

Hyunjin estaba congelado. Sorprendido, aturdido, sin saber qué decir.

Yongsun, su hija…
349
Alguien contestó, y volvió a poner el altavoz.

-Dongyul -saludó Hyeyon.

Hyunjin apretó su mandíbula. El padre de Felix.

-Tengo al chico aquí.

-Hazlo hablar.

-¿Tío Hyunjin? -balbuceó Jeongin-. Yo…

La mujer volvió a cortar.

El alfa dio un paso, enfurecido. Yongsun, Jeongin…

Dios, ¿qué pretendía esa mujer?

-Libéralos. Ahora.

Hyeyon tenía una mirada aburrida.

-Ellos los van a matar si me ordenas liberarlos. Los están apuntando con armas, así que poco
puedes hacer -se enderezó, sus ojos brillando con interés-. Ahora, Hyunjin, ¿vas a cooperar o no?

Hyunjin apretó sus puños.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix subió al segundo piso con rapidez, sabiendo que Seungmin le estaba siguiendo, pero no dijo
nada mientras hacía rechinar sus dientes por todo el disgusto que estaba sintiendo.

Por dios, ¿por qué no le hizo caso a su instinto? Claramente la madre de Hyunjin no iba a admitir
su derrota tan rápido, menos Chaewon, haciendo hasta lo imposible para seguir jodiéndole la vida.

Pero Felix no lo iba a permitir más. No les daría el gusto, no iba a dejarse derrotar por ellas. Nunca
más. Ya no era ese omega cobarde, llorón y perdedor que fue tanto tiempo. Ese omega que se
dejaba pisotear por todo el mundo.

Abrió el armario, sacando una caja de zapatos, y al sacarla quitó la tapa.

Seungmin se sobresaltó.

-¿Esas son pistolas? -balbuceó, poniendo una expresión de horror-. ¡Mamá!

350
Felix cargó un arma con rapidez, de las que se trajo de China, prosiguiendo con la otra sin dudarlo.
Apartó su mirada.

-Seungmin -le dijo Felix, agarrándolo del hombro-, en caso de emergencia…

-¡No me digas que te deje solo, porque no lo haré! -se apresuró a decir con clara decisión.

Felix le dio un golpe en la frente.

-No seas idiota -regañó-, hablo de que vas a tener que golpear a alguien -Seungmin lo observó,
desconcertado-. A la entrepierna, Seungmin. Sea hombre o mujer, un golpe en la entrepierna
siempre te da ventaja, ¿entendido?

-Oh -Seungmin asintió, palideciendo-. Pero…

-Vamos con Chan -fue lo único que dijo, guardando las pistolas en una mochila, y procedió a
tomarle la mano a Seungmin, llevándolo con él.

-¿Dónde está papá? -farfulló el chico-. ¡El podría...!

-Fue a cenar con tu abuela -le interrumpió Felix, saliendo al garaje, y rebuscando las llaves del auto
que Hyunjin le compró unas semanas atrás-, él tampoco contesta su móvil -lo miró-.
Probablemente mi hermana tiene a tu padre, a Yongsun y a Jeongin.

La expresión de Seungmin cambió, de la sorpresa al horror, y del horror a la molestia.

-¿Por qué fue a cenar con ella, en primer lugar? -dijo, enfurecido.

Felix lo hizo entrar al auto. Aprendió a conducir en China, pero no solía hacerlo mucho, porque
nunca tuvo un auto propio. No hasta ahora.

Subió al asiento del piloto, encendiendo el auto.

-Porque Hyunjin quería una última conversación -bufó, molesto-. Le dije varias veces que no fuera,
pero ese idiota seguía sin hacerme caso. Ya va a ver cuando esté aquí, voy a darle unos azotes
que...

-¡No quiero oírlo! -gritó Seungmin, poniéndose el cinturón de seguridad.

Felix salió a la carretera, con una expresión de ira en su rostro, y Seungmin realmente sintió algo de
miedo en ese instante. Nunca lo vio tan enojado, tan rabioso, y agradeció que aquella rabia no
estuviera dirigida a él.

El omega, por otro lado, estaba tratando de controlar sus impulsos asesinos hacia la madre de
Hyunjin y su propia hermana. Dios, ¿esas mujeres podían estar más locas acaso? ¿Qué era lo que
pretendían con todo ese show?

Como si Felix fuera a concederles sus caprichos.


351
Como si él decidiera dejar a Hyunjin sólo porque ahora lo tenían.

Hyunjin era su alfa y no iba a permitir que se lo quitaran.

No hablaron nada más en el resto del camino, y Felix se estacionó fuera del departamento de
Chan. Salió junto a Seungmin, corriendo hacia el hogar y tocando la puerta con rapidez. El hijo
mayor abrió, pero no estaba solo: Jisung y Minho ya estaban allí, ojos preocupados en sus rostros.

Felix los abrazó, y Seungmin corrió a los brazos de Chan para abrazarlo.

-¿Chaewon? - preguntó Jisung.

El omega hizo una mueca.

-Arreglaré cuentas ahora -prometió-, voy a matarlas.

Seungmin se estremeció, porque no sabía si hablaba en serio o no.

Los betas se miraron.

-Vamos contigo -dijo Minho.

El primer impulso de Felix era decirles que no, que era muy peligroso, pero sabía que ellos eran
padres y estaban preocupados por su hijo. ¿Quién era él para negarles ir?

Seungmin y Chan se adelantaron.

-Nosotros…

-Se quedan aquí -dijo Felix, con una voz grave que no admitía réplica-, no harán nada más.

-¡Pero tiene a Yongsun y Jeongin! -dijo Seungmin.

-¡Podríamos ayudar en algo! -agregó Chan.

-Hemos dicho que no -contestó Jisung-, se quedan aquí, y si desobedecen, vamos a matarlos.

-Pero…

-El castigo que recibirán si no hacen caso será enorme, ¿entendido? -advirtió Minho.

-¡Mamá!

Felix observó a Seungmin con una mirada de piedra y el chico se acobardó. El omega no iba a
permitir que le quitaran a su hijo tampoco. Ellos eran su familia, y Felix los iba a proteger como
fuera de todo el daño que quisieran hacerles.

352
-Si me desobedeces, Seungmin -le dijo-, voy a dejar que tu papá te lance por la ventana,
¿entendido?

Seungmin no alcanzó a contestar porque en ese momento el móvil de Felix sonó. El omega no
tardó en sacarlo, soltando un bufido al ver el número de Hyunjin, y contestó con rapidez.

-Di lo que quieres, ahora -contestó Felix.

-¿Ni siquiera vas a preguntar cómo estoy, Lixie? -diio Chaewon al otro lado de la línea.

Soltó un resoplido.

-Anda, dilo rápido y acabemos con esto pronto -dijo con clara irritación.

La mujer soltó una carcajada.

-Espera, voy a pasártelo.

Felix permaneció en silencio unos segundos.

-Lixie.

Pudo respirar aliviado al escuchar la voz ronca de Hyunjin, sintiendo sus labios temblar, pero se
forzó a mantenerse entero. Si rompía a llorar se sentiría como un idiota, además de que entraría en
pánico, y la estabilidad que trataba de mantener se iría a la mierda.

-Nunca me haces caso -dijo con voz algo débil.

Escuchó la risa entrecortada del alfa.

-Prometo hacerlo la siguiente vez -Hyunjin suspiró-. Ellas tienen a Yongsun y a Jeongin.

-Lo sé -Felix soltó un chasquido.

-Debo marcar a Chaewon- prosiguió el alfa-, ahora mismo. Acabar con nuestro enlace.

-Lo aguantaré -contestó Felix.

Hubo un breve instante de silencio.

-Sé que lo harías -dijo Hyunjin, el cariño evidente en su voz-, porque eres un omega fuerte, Lixie.
Pero no sé si…

Felix sabía a qué se refería sin necesidad de preguntarlo.

Si el bebé lo resistiría. Felix podría sobrevivir, por supuesto, pero no sabía si el bebé que esperaba
podría aguantar una marca rota.

353
Felix no quería averiguarlo.

-Quiere a Seungmin también -continuó Hyunjin-, me han dicho que tienes que traerlo aquí. Y va
tener que romper su enlace con Jeongin también.

El omega humedeció sus labios.

-Está bien -concedió-, iré para allá ahora mismo -hubo otro instante sin decir nada, y luego procedió
cuidadosamente-. Panorama.

Cuando Hyunjin estuvo en China, luego de encontrarse, y mientras se preparaban para infiltrarse en
el Gran Salón, Felix tuvo que enseñarle el código con el que iban a comunicarse en distintos casos.

-Tranquilo -dijo Hyunjin, también con cuidado-, estoy bien.

Tres palabras. Tres guardias además de Chaewon y Hyeyon.

Era suficiente. Felix podría trabajar con ello.

-Nos vemos -una pausa-. Te amo.

-Yo también te amo, bebé.

Cortó la llamada, volteándose hacia Seungmin y Chan

-Se van a quedar aquí -volvió a decir-, ¿está claro?

Ambos alfas bajaron la vista, compungidos, antes de asentir en silencio.

Se despidieron con rapidez de los menores, saliendo del departamento, y pasaron varios segundos
sin que alguno dijera algo

-Supongo que vamos a ir -dijo Chan.

Seungmin bufó.

-Por supuesto que sí -contestó el alfa menor, agarrando su chaqueta.

Chan sonrió, feliz, y le agarró la mano a Seungmin, ambos dándose un apretón porque no iban
permitir que le hicieran daño a Jeongin.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Jeongin se sentía como un verdadero idiota en ese instante.

354
Miró hacia la derecha, donde tío Hyunjin estaba sentado, sus pies y manos atadas a la silla, con un
pañuelo metido en su boca para que no pudiera hablar, evitando que usara su voz alfa para que los
liberen. El alfa fulminaba con la mirada a las dos mujeres de pie ante ellos, con expresiones
satisfechas en sus rostros.

Por otro lado, hacia la izquierda, estaba la hermana menor de Seungmin, Yongsun, también
maniatada contra una silla, sus ojos rojos y llorosos. Tenía la mejilla hinchada y un horrible
moretón en ella, probablemente por haberse resistido, y tragó saliva, sin poder hablar también por
la mordaza entre sus labios.

Daehwi era una maldita rata traidora.

-Lo siento -le había murmurado el omega, cuando comenzó a sentirse mareado.

-¿Qué hiciste? -botó el vaso de café, sintiendo su estómago revuelto-. Daehwi, ¿qué...?

-Necesitaba el dinero -balbuceó Daehwi con rapidez, abrazándolo contra él para que no golpeara el
suelo-, la señora Hwang prometió pagarme mucho dinero si la ayudaba.

-¿La... la señora Hwang...? -murmuró, aturdido.

-Necesito huir de mis padres para no casarme -se apresuró a decir Daehwi-, y tú realmente me
gustabas, Innie. Yo de verdad... si me hubieras dicho que sí, podríamos haber huido juntos. Ella
sólo te quería lejos del camino.

Trató de golpearlo para salir corriendo, pero todas sus extremidades hormigueaban, sin poder
moverlas, sin poder hacer algo.

Sintió un beso suave en su mejilla antes de que todo se volviera negro

Luego despertó en un auto, con un horrible alfa a su lado, sus manos atadas, y se vio obligado a
hablar con tío Hyunjin a través de un teléfono. Minutos después, estaba siendo atado contra la
silla.

Hyunjin, por otro lado, estaba rabiando en su interior por su estupidez. Tuvo que haberse deshecho
de su madre y Chaewon cuando volvió, no dejarles el camino libre, pero realmente no creyó que
iban a seguir intentando algo cuando ya perdieron por completo. Lo que sea que estuvieran
haciendo…

Era desquiciado.

Y le preocupaba demasiado que Felix fuera a hacer algo imprudente y loco. Conociéndolo, no iba a
dudar en arriesgarse para salvarlo, pero el omega debía pensar en su bebé. Si algo llegaba a
ocurrirle al omega o al bebé…

Hyunjin era capaz de matar a todo el mundo si algo les pasaba.

355
No esperó tanto tiempo para por fin ser feliz, como para que su madre y la loca de Chaewon, lo
arruinaran todo.

Además, la rabia empeoraba porque veía el rostro lloroso de Yongsun, la herida en su mejilla, y
sabía sin necesidad de preguntar que eso se lo hizo Chaewon. La única vez en la que Chaewon
levantó la mano a Yongsun y Seungmin fue cuando eran pequeños, pero Hyunjin la amenazó con
que si volvía a hacerlo, le cortaría la mano sin duda alguna.

Quería quitarse los amarres para poder cumplir esa promesa.

-Señora Hwang -habló uno de los guardias, apareciendo por el umbral de la puerta-, ha llegado.

Hyeyon se giró en el momento en que Felix entró al cuarto, sus ojos yendo inmediatamente hacia
el rostro de Hyunjin. El alfa sintió una oleada de tranquilidad proveniente del omega, diciéndole que
se calmara, pero Hyunjin sentía su estómago apretado.

No quería tranquilizarse. Quería agarrar a Felix y llevárselo lejos de allí.

-¿Dónde está Seungmin? -preguntó Chaewon, poniéndose de pie.

El omega hizo un ruido despectivo.

-¿Realmente crees que vas a quitarme a mi hijo, Chaewon? -preguntó con evidente desprecio-. No
seas idiota. Ahora, libéralos, y haremos como que esto no ocurrió nunca

Chaewon parecía realmente desconcertada por la actitud de Felix. Si era honesta, ella esperaba
volver a ver a ese chico de dieciocho años del que se deshizo hace tanto tiempo, lloroso y
estúpido, que apenas podía hacer algo para evitar su destino.

Pero Felix cambió demasiado, y eso ella no se lo esperaba.

Incluso Hyeyon parecía algo atónita.

-¿Tú... qué? -preguntó la alfa, y terminó por endurecer su mirada-. No lo estás entendiendo, Felix,
cómo pretendes…

-Ya llamé a la policía -le interrumpió Felix con frialdad-, y por otro lado…

Ambas mujeres se sobresaltaron cuando del bolsillo de su abrigo Felix sacó un arma, apuntando a
Hyeyon sin dudarlo un poco. Chaewon abrió la boca con incredulidad.

Hyunjin sentía ahora todos sus nervios crispados por la situación.

-¿Nos estamos entendiendo ahora o no? -preguntó el omega, su agarre sobre el arma era firme, sin
lugar a dudas.

356
Felix sabía que el guardia también sacó un arma, apuntando a su espalda, pero poco le importó.
No iba a dejar que el miedo le dominara en aquel momento, no cuando podía perder al alfa por el
que tanto luchó.

Aunque, si era honesto, Hyunjin parecía a punto de tener un infarto por la situación.

-¿Vas a disparar? -preguntó Chaewon-. ¿Serías capaz de matarme?

-¿A ti? -Felix se rió-. ¿Por qué querría matarte a ti, hermanita? ¿No es la madre de Hyunjin la que
está detrás de todo esto? -rodó los ojos-. Tú sólo eres un peón para ella, ¿qué eres tú sin esta
mujer? Una patética omega sin nada de dinero -humedeció sus labios-. Si el guardia me dispara, yo
le disparo. Si yo le disparo, él me va a disparar. ¿No es así? Pero de todas formas, ella terminará
muerta y dudo que puedas manejar a Hyunjin una vez ella muera. Tú sabes… -sonrió con
superioridad-, él me ama a mí.

Chaewon apretó su mandíbula, en un gesto tan parecido al de él, que Felix sabía que estaba
rabiando en su interior.

-Señora Hyeyon.

Se quedó congelado cuando una conocida voz habló.

La alfa sonrió con frialdad.

-¿Sí, Dongyul? -preguntó con fingido interés.

-Mire a quiénes encontré.

Felix pensó que quizás su padre atrapó a Jisung y Minho, a quienes les dejó la misión de
deshacerse de los dos guardias de afuera. Pero cuando miró hacia atrás, sintió que las cosas
estaban empeorando.

-Oh, Seungmin -dijo Chaewon, la diversión en su voz-. ¿Decidiste venir por tu propia cuenta?

Su hijo lo miró con expresión de culpabilidad y Chan desvió la vista, avergonzando.

La mano que sostenía su arma tembló.

-Qué mierda les dije -murmuró, con la voz tiritando por la rabia.

Seungmin tragó saliva.

-No podíamos quedarnos con los brazos cruzados -contestó Chan.

-No, y en lugar de eso, vinieron acá para arruinarlo todo -Felix los fulminó con la mirada, y los dos
alfas querían correr lejos de allí a pesar de la situación-. Deja de apuntar con un arma a mi hijo,
Dongyul.

357
Su padre, con los ojos inyectados en sangre, se rió.

-Vaya, has cambiado mucho, Felix -dijo Dongyul-. ¿No vas a saludar a tu padre? Luciendo así, yo
definitivamente ignoraría que eres mi hijo para follarte.

Felix no cambió la expresión de su rostro, sin embargo, Hyunjin soltó un gruñido con su garganta,
su mirada oscureciéndose.

Incluso Seungmin tensó su mandíbula.

-El otro día me preguntaste por tu abuelo -comentó Felix-, aquí lo tienes, Seungminnie.

-Oh, dejémonos de reuniones familiares -explotó Chaewon, poniéndose de pie-, y acabemos con
esto. Hyunjin va a marcarme ahora mismo y tú, Seungmin, vas a quedarte en esta casa -la chica
observó a Felix-. Hermanito, tú te irás con nuestro padre.

-Espero que te guste la prostitución -dijo Dongyul-, voy a sacar buen dinero si te follan.

Felix observó a cada una de las personas, sus ojos deteniéndose en Seungmin.

-Es tu última oportunidad -le dijo a Chaewon-, acaba con esto ahora.

-¿O qué? -la omega caminó hacia Hyunjin, que la fulminaba con la mirada-. Apenas des una orden,
le van a disparar a Felix, así que no te atrevas a decir algo -habló dirigiéndose ahora al alfa.

-Entrégale el arma a mi guardia Felix, ahora -ordenó Hyeyon.

El omega hizo una mueca, tentado de luchar contra esa voz alfa sólo para ver la expresión de la
mujer, pero terminó obedeciendo. El guardia bajó su arma, mientras Chaewon comenzaba a
desatar la mordaza de Hyunjin.

Felix miró a Seungmin una vez más.

El alfa asintió.

Felix no dudó en levantar su pie, golpeando al guardia en su entrepierna con un jadeo, así como
HanDong le enseñó años atrás. Seungmin se giró también, empujando a Chan a un lado, Dongyul
desconcertándose porque no sabía a cuál de los dos apuntar.

Seungmin lo aprovechó bastante bien, imitando a Felix, y golpeó al alfa en sus testículos.

Felix no se detuvo a observar a su hijo, levantando su puño y golpeando al guardia para dejarlo
aturdido, y se giró. Chaewon lo observaba, aturdida, su cuerpo congelado.

Dio un paso.

-¡Detente, omega! -gritó Hyeyon con la voz alfa.

358
Pero Felix sólo sonrió, despectivo, lanzándose a golpearla.

-He luchado toda mi vida contra la voz alfa -le gruñó Felix a la mujer, tirándola al suelo y
escuchando su grito-. ¿Crees que vas a detenerme?

Le dio un golpe en la nariz, sintiendo placer al escuchar un crack, pero no pudo regocijarse porque
en ese momento, alguien tiró de él hacia atrás agarrándolo del cabello.

Se volteó, soltando un jadeo por el dolor, encontrándose con el enfurecido rostro de Chaewon.

-¡Suéltala, Felix! -chilló Chaewon.

Felix gruñó, agarrándola de las muñecas para que la soltara, y ambos cayeron al suelo
estrepitosamente.

Mientras tanto, Seungmin trataba de quitarle el arma a su abuelo, forcejeando con el alfa, pero sin
poder lograrlo. No hasta que Chan se puso de pie, ayudando al menor con su cometido, golpeando
en el rostro al alfa para dejarlo aturdido.

Una vez lo lograron, se miraron y corrieron hacia donde estaban Hyunjin, Yongsun y Jeongin. Chan
comenzó a desatar a Jeongin, en tanto Seungmin hacía lo mismo con su hermana menor.

-¡Sal de aquí, Yongsun, ahora! -le ordenó, una vez desató sus manos.

Chaewon chilló al sentir un golpe en su mejilla, pero no soltó un poco a Felix, envolviendo sus
manos alrededor del cuello de su hermano para asfixiarlo.

-Voy a matarte -murmuró la mujer-, voy a hacerte pagar por todo.

Felix golpeó las manos de Chaewon, empujándola y rodaron por el suelo, ahora el omega
quedando sobre ella, y trató de dejarla quieta el tiempo suficiente como para que dejara de pegarle.
Podía sentir su labio roto por uno de los golpes que le dio, pero no le importaba demasiado en ese
instante.

La sacudió de los hombros, escuchando su grito cuando la cabeza de Chaewon choc contra el
suelo, e iba a…

-¡Deténganse ahora mismo o le disparo!

Felix se quedó congelado al escuchar la voz de Hyeyon, jadeante, y se giró. Vio como la mujer lo
apuntaba con un arma.

Seungmin se quedó quieto mientras trataba de desatar a su papá, el alfa con los ojos abiertos
ampliamente al observar la pistola apuntando a Felix. Jeongin y Chan también estaban
congelados, en completo shock.

359
La mujer respiró con profundidad, perdiendo los estribos en ese instante, con una mirada tan
enfurecida que Felix sintió algo de miedo. Se parecía, extrañamente, a Hyunjin ese triste día en el
que las cosas se torcieron, cuando lo descubrió
mintiendo con Soobin.

-Abuela... -murmuró Seungmin, poniéndose de pie con lentitud.

-Tuve que haberte matado -gruño Hyeyon, mirando al muchacho-, deshacerme de ti apenas este
imbécil omega te abandonó. Me habría ahorrado un montón de problemas.

Felix soltó un gruñido amenazante, pero la mujer no se vio intimidada, sólo sonrió con frialdad.

-Supongo que si hay que deshacerse de la basura, tienes que hacerlo tú misma -dijo Hyeyon,
quitándole el seguro al arma.

Un disparo resonó con fuerza.

Todo el mundo se sobresaltó al escucharlo, moviendo sus ojos hacia Felix, que miró a su
estómago con espanto. Pero no había nada. No había-

Hyeyon dejó caer su arma, aturdida, mirándose a sí misma. Luego, se volteó.

Yongsun estaba llorando en silencio mientras dejaba caer el arma, jadeando, aturdida.

Sangre goteaba de la herida que Hyeyon tenía en la espalda, donde la bala la alcanzó, y cayó al
suelo como peso muerto.

Felix se puso de pie, pero no para alcanzarla, sino para agarrar a Yongsun, pálida y con aspecto de
desmayarse también.

-Hey, hey, tranquila -murmuró, sosteniéndola.

-¿La mataron? -preguntó Chaewon con un hilo de voz-. ¿Ella está…?

-¡Les habla la policía, manos arriba!

-La... la abuela iba a... a ha-hacerte daño… -balbuceó Yongsun, en shock, mientras hombres
armados entraban al cuarto.

-Lo sé, lo sé, mi amor, no te preocupes... -susurró Felix, acariciándole el cabello.

Mientras la policía entraba, detrás de ellos, Jisung y Minho también aparecieron. El beta más alto
tenía un ojo morado, en tanto Jisung se quejaba por la nariz rota, pero ambos no dudaron en correr
hacia donde estaban Jeongin, Seungmin y Chan, el omega siendo cubierto por las chaquetas del
alfa, rompiendo a llorar gracias a la situación.

Una vez Hyunjin fue desatado, no tardó en correr hacia Felix y su hija, envolviéndolos en un abrazo,
su corazón latiendo sin control alguno.
360
-Estamos bien -murmur Hyunjin-, estaremos…

Felix soltó un grito cuando sintió dolor recorriendo su vientre.

Hyunjin perdió el color de su cara, pareciendo que iba a desmayarse pronto, pero Felix apretó sus
dientes y le tomó la mano.

-Necesito ir a un doctor, ahora -le ordenó, y Hyunjin no tardó en pedirle a la policía que se lo
llevaran a un hospital.

Pero no lo abandonó. Hyunjin, definitivamente, no lo iba a dejar solo nunca más.

361
CAP24. CAP FINAL
Hyunjin iba a tener un ataque de nervios en ese instante.

De pie, en el pasillo del hospital más cercano donde llevaron a Felix, sentía que todo el mundo se le
venía encima ante el pensamiento de que le pudo haber ocurrido algo a su omega. A su bebé.

Si lo llegaba a perder, si ocurría cualquier cosa…

Hyunjin iba a ponerse a llorar como un niño pequeño.

Chan, Jisung y Minho estaban en otro cuarto mientras revisaban a Jeongin, en tanto Seungmin
permaneció junto a Yongsun cuando la policía comenzó con los interrogatorios. Se llevaron a
Chaewon entre gritos, pero a Hyunjin no le interesaba. Y su madre…

Bueno, la estaban operando para sacarle la bala. Yongsun no disparó a ningún órgano mortal, sin
embargo…

El doctor salió del cuarto y Hyunjin se le acercó.

-¿Cómo está? -preguntó con voz urgida-. ¿Puedo pasar a verlo? ¿El cachorro?

-Está todo bien -dijo el doctor Shin, aliviado-, no hubo aborto. Ha sido sólo el estrés de toda la
situación. Su bebé está muy bien.

Hyunjin ahora iba a llorar por el alivio.

-Puede pasar a verlo -agregó el doctor-, ha estado bastante calmado a pesar de todo, pero lo ideal
es que duerma para que su cuerpo se relaje mejor.

Notó la indirecta del hombre: podía estar con Felix, pero primero tenía que hacerlo dormir. Para
ello, su papel de alfa sobreprotector sería ideal.

Aunque, claro, cuando lo vio acostado en la cama no dudó en subir sobre ella para abrazar al
omega y restregar su rostro contra el pecho del más bajo como si fuera un bebé. Quería quedar
impregnado en su olor.

-Ow, Hyunjin…

-Casi te pierdo otra vez -gimoteó, con la voz temblando-. Soy el peor alfa del mundo…

-¿Qué estás diciendo? -regañó Felix, acariciándole el cabello a Hyunjin-. Eres mi bebé grande.

-Debería haberte protegido, y mira dónde estamos.

-Oye, no me ha pasado nada grave -Felix liberó feromonas para tranquilizar al alfa, que seguía algo
alterado-. Nuestro cachorro sigue bien, mira.

362
Tomó la mano de Hyunjin, llevándola a su vientre algo abultado, lo que llamó bastante la atención
del doctor porque recién iba a cumplir dos meses. Comentó la necesidad de hacer exámenes, pero
Felix le dijo que no se lo dijera a Hyunjin, porque iba a preocuparlo más.

-¿Ves? -Hyunjin parecía fascinado mientras le acariciaba-. Cachorrito está bien.

El alfa asintió, estirando sus labios, y Felix se rió para darle un beso pequeño, calmado por el toque
dulce del alfa sobre su piel.

-Tienes al peor papá del mundo, cachorro -lloriqueó Hyunjin.

Felix rodó los ojos.

-Deja de llorar, tonto -le regañó-. Lo importante es que estamos bien, estamos juntos, y esto se ha
acabado, ¿cierto? -su expresión cambió-. ¿Tu mamá?

Hyunjin frunció el ceño.

-Está viva -contestó, sin soltarlo un poco de su agarre-, aunque…

-Hierba mala nunca muere -murmuró Felix.

-Al parecer -prosiguió el alfa cuidadosamente-, va a quedar inválida. El impacto de la bala fue en la
columna vertebral.

Felix parpadeó, observando el rostro tranquilo de Hyunjin, y no se molestó en fingir que aquello le
afectaba, porque sería mentir. Si ella vivía, si moría, le daba lo mismo, lo único que deseaba era
que le dejara en paz.

-¿Y Chaewon? ¿Mi padre? -prosiguió.

-Los han llevado detenidos. La policía está en espera de que estabilicen a mi madre para
interrogarla también. Muy probablemente tengamos un juicio por la herida de bala. Además.
-Hyunjin acarició su cintura-, voy a demandarlas por secuestro, agresión e intento de homicidio.
Haré que se pudran en la cárcel, Lix. Ellas ya no van a hacernos daño alguno.

Felix lo abrazó, olisqueando su cuello, sintiendo alivio y calma al sentir el alfa de Hyunjin, su olor
varonil relajándolo. Hyunjin se movió sobre él, empujándolo a acostarse, y el omega se dejó
manipular como un bebé, riéndose cuando los labios del mayor acariciaron la piel de su mejilla.

Todo acabó por fin, todo terminó.

-Hyunjin... -se rió-, estamos en un hospital, en un lugar público…

-No estoy haciendo nada malo -dijo Hyunjin, sin alejarse, su voz ronca-, sólo hago feliz a mi omega
Además, ¿no me debías una mamada?

-Eso era si volvías, no si yo iba a rescatarte…


363
El menor suspiró, jadeando por los dientes de Hyunjin mordisqueando la piel de su cuello,
separando sus piernas y-

-¡No jodan, son lo peor!

Hyunjin se cayó de la cama cuando Felix lo empujó, siendo un déjà vu de la primera vez que
Seungmin, siendo bebé, los vio juntos también.

Ahora, el chico estaba de pie bajo el umbral de la puerta, con las mejillas coloradas y una mirada
atormentada por la situación.

Pero Felix no le sonrió.

Seungmin bajó la vista, avergonzado, e incluso Hyunjin sólo se puso de pie, sin reclamar y notando
el aire cargado de feromonas molestas. El alfa tosió.

-Bueno, iré a ver a Yongsun -dijo Hyunjin, dándole un beso a Felix-, no seas duro con él -agregó en
voz baja.

Felix soltó un bufido y Hyunjin casi salió corriendo, cerrando la puerta detrás de él.

-Mamá... -murmuró Seungmin.

-¿Qué te dije, Seungmin? -le preguntó, su voz grave y seria, su mandíbula apretada y sus ojos sin
dejar de mirarlo.

El muchacho se crispó.

-Pero... yo quería…

-Qué. Te. Dije.

Seungmin quiso ponerse a llorar al escuchar su tono bajo y enfurecido, pero se forzó a mantenerse
entero, a no derrumbarse y hacerse bolita en una esquina.

-Que no fuera -dijo con la voz temblando-, que me quedara con Chan en su departamento.

-Entonces -prosiguió Felix, sin amedrentarse por la visión de su hijo mirando el suelo, los ojos
llorosos y expresión sufrida-, ¿por qué fuiste a esa casa?

El muchacho sollozó.

-Quería... a-ayudarte... no pretendía…

-¿Ayudarme? Seungmin, no pensaste que si te dije que no me acompañarías, ¿fue porque sabía
que serías un estorbo? -le dijo, sin dejar esa posición de regaño, su voz helada sin admitir réplica
alguna.
364
Seungmin se encogió en su lugar, herido por sus palabras, aunque sin ser capaz de replicarle.
Nunca antes le regañaron de esa forma, nunca le afectó tanto unas palabras como en ese instante.

-Lo… lo si-siento… -farfulló, sin atreverse a levantar la vista.

-No sólo me desobedeciste -continuó Felix, su voz más dura-, sino que también fuiste tan estúpido
como para dejar que mi padre te capturara. Me hiciste cambiar todo lo que tenía planeado e
improvisar en unos segundos -Seungmin, para ese momento, ya estaba llorando-. Y no suficiente
con eso, pusiste tu vida en peligro y haces que casi me dé un infarto en ese momento -el tono de
Felix se quebró-. ¿Qué habría hecho yo si te hubiera pasado algo, Minnie?

Seungmin lo miró en ese instante, y rompió a llorar como un bebé al ver a Felix sollozando
también.

Se movió con rapidez, subiéndose a la cama mientras berreaba sin control alguno. Se acurruco en
los brazos de su mamá para poder ser consolado por él, hipando y sorbiendo por su nariz.

-Lo... lo la-lamento, mami… -sollozó Seungmin.

Felix suspiró, abrazándolo contra su pecho, acariciándole el cabello.

-Sigo enojado contigo y estoy pensando en tu castigo -le dijo Felix, sin embargo, su voz ya no
estaba tan furiosa.

Seungmin gimoteó.

-No me odies, mami -balbuceó.

Felix se sintió derretir, pensando brevemente que si no se hubiera visto obligado a abandonar a su
hijo, se habría comportado así a lo largo de su crecimiento para evitar ser castigado.

Pero trató de no pensar en ello, porque eso ya no ocurrió, tomó su decisión en el pasado, y ahora
estaban juntos. Ahora nadie lo iba a separar de su bebé, de Hyunjin, y se iba a asegurar de eso.

-¿Qué dices? -le dijo con dulzura-. Jamás podría odiarte, cariño. Eres mi bebé grande -suspiró,
soltando más feromonas maternas-. Mi primer bebé grande. Te amo mucho, Seungmin.

El muchacho suspiró de alivio, aferrándose al abrazo de Felix, sintiendo que todo iría bien. Que, por
fin, las cosas irían bien.

-Yo también te amo mucho, mamá -contestó, feliz.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

365
Hyunjin acarició el cabello de Yongsun, que dormía a su lado, contra su pecho, y suspiró por el
cansancio. El interrogatorio de la policía acabó minutos atrás y su hija lloró contra su pecho hasta
quedarse dormida, pero a Hyunjin no le interesaba.

Si bien se libraron por fin de esas dos mujeres locas, el precio que tuvieron que pagar fue
demasiado alto, porque ninguno de los dos adultos tuvo que disparar, sino una niña de trece años
que, además, fue interrogada hasta el cansancio por los policías. Hyunjin estuvo presente en todo
el momento, tratando de sostener a su bebé para que no tuviera un colapso, y luego le dijo que no
fue culpable de nada.

Que todo fue en defensa propia y ellos la iban a seguir queriendo por siempre.

Se puso de pie, arropando a la niña para que no pasara frío en el hospital, y salió del cuarto con
algo de agotamiento. Le darían el alta a Yongsun al día siguiente, pero no la iba a dejar sola esa
noche, no cuando lo necesitaba. Sin embargo, mandó a Felix a la casa junto a Seungmin, sabiendo
que el omega debería descansar los siguientes días por recomendación del doctor.

Hyunjin lo prefería así, no quería que Felix estuviera más en ese lugar.

Caminó por el pasillo, yendo a comprar un café, y mientras volvía al cuarto, se desvió hacia otra
habitación.

No tocó al entrar, revisando que no hubiera alguien cerca, y entró.

Su madre estaba acostada, pero no durmiendo. La mujer lo miró, pálida, ojerosa, pero Hyunjin no
se sintió mal, ni triste, ni amedrentado.

-¿Hyunjin? -preguntó ella, y el alfa nunca la vio tan frágil como en ese instante.

No se acercó, apoyándose en la pared.

-Supongo que los doctores ya te lo han dicho -comentó-, que no vas a volver a caminar.

Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas.

-Vivir en una silla de ruedas… -murmuró Hyeyon, su rostro lleno de desdicha-, ¿vas a hacerte cargo
de mí?

Hyunjin no pudo evitarlo: se rió. Aun así, trató de controlarse, sacudiendo su cabeza en una
negativa feroz.

-No, verás -dijo con cuidado-, dentro de unas semanas, cuando mejores lo suficiente, voy a llevarte
a juicio por secuestro, extorsión, agresión e intento de asesinato -Hyeyon quiso decir algo, pero
Hyunjin continuó con mayor fuerza-. Haré lo posible para que te den mucho tiempo en la cárcel, lo
suficiente como para que mueras allí.

-¿Qué estás diciendo? -preguntó, su voz temblando-. Soy tu madre, ¿cómo puedes…?

366
-A Chaewon también la meteré contigo -prosiguió, como si no la hubiera escuchado-, ella puede
hacerse cargo de ti allí. Yo voy a preocuparme de mi familia porque, bueno… -sonrió-, no te lo
alcancé a decir, pero Felix está esperando un bebé mío. Vas a ser abuela.

-¿Qué? -la mujer parecía en shock, aturdida, sin saber qué decir.

Hyunjin bebió el café, tranquilo, sintiéndose mejor que nunca en todo ese tiempo. Sabiendo que las
cosas, por fin, acabaron.

-Después de tanto, si vas a tener un nieto de sangre -comentó, regocijándose de su dolor.

-La empresa…

-Oh, las acciones han bajado mucho por todo esto -dijo el alfa, despreocupado-, ya sabes, no es
bien visto que hayas raptado a tu hijo, a tu nieto y a otro omega, y que hayas amenazado a mi
pareja -se encogió de hombros-, así que la he vendido.

-¡¿Qué?! -la mujer se enderezó, blanca como un papel, luciendo como si fuera a vomitar-. ¡¿Qué has
hecho qué?!

-La he vendido -repitió, saboreando cada palabra-, barata, producto de estos escándalos, pero de
todas formas saqué buen dinero de eso. A Seungmin tampoco le ha hecho mucha gracia, no te
preocupes.

-Hyunjin, no puedes… debes.

-No, madre -dijo, dándose la vuelta para salir-, no debo hacer nada. Estás condenada, y me
encargaré de que te pudras donde sea que te manden -le hizo un gesto de despedida-. Nos vemos
en el juicio, Hyeyon.

La mujer balbuceó su nombre, tratando de detenerlo, pero Hyunjin simplemente salió del cuarto,
sintiendo gran alivio porque ya todo fue dicho a esa mujer. No sentía compasión, ni dolor por todo
ello, porque ella nunca fue una verdadera mamá para él. Fue, tristemente, sólo una desconocida.

Hyunjin ahora estaba listo para vivir su vida junto a las personas que amaba, sin que nadie se
interpusiera entre ellos.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyunjin tuvo que morder su labio inferior para no soltar un gemido, aunque si era sincero, a esas
alturas, sus hijos tuvieron que haberse puesto sus audífonos para no seguir escuchando.

Bajó la vista, observando los ojos traviesos de Felix mientras le miraba, su boca chupando el
glande, en tanto su mano acariciaba sus testículos.

-Eres ho-horrible -jadeó, cerrando sus ojos brevemente por el placer.

367
Felix sonrió, alejando su rostro.

-¿No te gusta despertar así? -contestó con inocencia-, puedo dejarte en paz si…

-No te atrevas -gruñó Hyunjin, antes de volver a gemir al sentir como la boca de Felix tomaba su
pene sin dificultad alguna.

El rostro de Felix terminó cubierto de semen y saliva, pero poco le importó cuando se enderezó,
subiéndose al regazo del alfa. Ubicó cada pierna a un lado de la cintura del mayor, y comenzando a
mover sus caderas para que el pene de Hyunjin volviera a endurecerse.

El alfa volvió a gemir.

-Estoy viejo -se quejó, agarrándolo de la cintura-, ya no duro... lo mismo de antes, Lixie…

Felix comenzó a reírse, sin dejar de moverse, sintiendo la erección entre sus nalgas y su anp
lubricando.

-¿No te gusta cómo me veo? -le dijo, enarcando una ceja.

Hyunjin lo observó, su cara con restos de semen, sus mejillas coloradas, la expresión sucia en su
rostro. Se sentía algo más provocador verlo con su vientre abultado en señal de embarazo, donde
el pensamiento de follar a su omega, que cargaba a su cachorro, envió una ola de excitación por
todo su cuerpo.

-Me encantas -admitió, antes de gemir cuando el omega se auto-penetró solo, su pene abriéndose
paso en su agujero apretado y estrecho.

-Mi Alfa... -murmuró Felix, besándolo en la boca.

Despertar de esa forma, consideró, no estaba tan mal.

Quince minutos después estaba anudando en su interior, gruñendo contra su cuello mientras
renovaba su marca y Felix se derrumbaba en sus brazos.

-Estamos yendo tarde -murmuró Hyunjin, mirando la hora brevemente.

Felix suspiró, levantando sus ojos, y puso una expresión extraña en su rostro. Hyunjin supo que no
sería algo bueno lo que vendría a continuación, sintiéndose algo estúpido, porque los últimos días
Felix había estado un poco raro.

Su alfa sintió pánico de pronto.

El omega se removió, sentándose a su lado, su mano puesta sobre su vientre abultado. Las
últimas dos semanas Hyunjin se percató de lo notorio que era.

-Pareciera que tengo cuatro meses y no dos -le dijo, su voz suavizándose con algo de pena.
368
Hubo un instante de tenso silencio, en los que el alfa proceso lo que le estaba diciendo.

-No -murmuró Hyunjin, derrotado.

-No le pregunté al doctor porque estábamos preocupados por otras cosas, Hyunjin, pero… -vaciló
un instante-. No lo consideré porque no lo creí posible, pero ahora... Tal vez debamos considerar
que sea de Kun. Pasé un celo con él antes de que tú volvieras.

Hyunjin puso un brazo sobre su rostro, sin querer mirar el triste rostro de Felix, sintiendo su
corazón quebrándose ante la noticia. El omega no hizo amago de tocarlo, sin saber qué hacer en
ese instante.

-Me dijiste que usaban condón -dijo Hyunjin, su voz completamente quebrada, y Felix quería
romper a llorar.

-La mayoría de las veces sí -admitió, avergonzado

Hubo una pequeña pausa.

-Necesito estar solo un instante -pidió Hyunjin.

Felix tuvo el débil impulso de negarse, pero sabía que Hyunjin estaba a unos segundos de llorar, y
sabía que el orgullo del alfa le impedía hacerlo frente a él, menos en esa situación. Vacilante, se
puso de pie, tomando su bata, y se envolvió en ella para salir del cuarto.

La vida, al parecer, no iba a dejársela fácil a Hyunjin.

Una hora después, los cuatro estaban saliendo de la casa, sentados en el auto de Hyunjin, aunque
los dos adultos iban en un mortal silencio.

Seungmin observó a Yongsun, que le devolvió la mirada, completamente extrañada porque en la


mañana esos dos estaban teniendo sexo, y ahora parecía que pelearon. Sin embargo, no se
atrevieron a decir nada, no cuando su papá tenía los ojos enrojecidos y Felix parecía culpable.

Se suponía que ese día todo iría bien, ¿por qué se arruinó de pronto?

Ese día era el juicio contra Chaewon, Hyeyon y Dongyul, pero los dos adultos parecía que iban a un
funeral.

En la Corte Suprema evitaron a los periodistas que estaban curiosos por el caso, encontrándose en
el interior con la familia Lee. Seungmin no tardó en ir con Jeongin y Chan, en tanto Yongsun se
acercó a Soojin y Keonhee. Incluso Jisung y Minho notaron que la pareja no estaba bien, por lo que
no quisieron acercarse a entablar alguna conversación.

Felix se giró hacia Hyunjin, estirando sus manos para arreglar la corbata alrededor de su cuello.

369
-Me haré exámenes mañana mismo -le dijo con tono apagado-, y no quiero presionarte. Si no
quieres hacerte cargo en caso de…

-No pasamos tanta mierda para que esto nos separe -contestó Hyunjin, obligándolo a sostener sus
ojos-. Te amo a pesar de todo -lo abrazó, y Felix quería llorar en su pecho-. Lo vamos a superar.
Aún nos quedan muchas oportunidades para tener un hijo de los dos.

El omega asintió, hipando, y minutos después se prepararon para ingresar a la sala de juicios
donde se llevaría a cabo la sesión.

Fue un juicio largo, extenso, que duró toda la mañana y gran parte de la tarde, pero Hyunjin
presionó para que todo se solucionara dentro del día, en lo posible. No quería extender más esa
situación, no cuando Yongsun y Jeongin tuvieron que testificar, además, explicando todo lo
ocurrido, visiblemente afectados por los recuerdos.

Bajo todas esas circunstancias, la decisión del juez fue sencilla: culpables las tres personas de
todos los cargos que se les acusó.

A Hwang Hyeyon le dieron veinte años, sin posibilidad alguna de rebaja, por lo que, con toda
probabilidad, iba a morir encarcelada.

Lee Chaewon recibió quince años de prisión, con una orden de alejamiento de cualquier miembro
de la familia Hwang. Si bien Felix esperaba más, quedó satisfecho con el hecho de que, si bien
tenía un gran riesgo de salir viva, perdió todos sus privilegios: ya no tenía a Hyeyon para que ni un
trabajo con el que mantenerse.

Y Lee Dongyul recibió diez años de cárcel, y si no moría dentro de los barrotes, saldría ya
demasiado viejo como para hacer algo.

-¡Felix! -le gritó Chaewon entre lágrimas mientras se la llevaban, pataleando, siendo arrastrada por
los guardias en un intento desesperado de que la soltaran-. ¡Felix, por favor! ¡Por favor, no me
hagas esto! ¡No a tu hermanita mayor!

Felix hizo una mueca de desprecio, poniéndose de pie, y le dio la espalda, caminando lejos de allí. ,
cómo esas puertas que tanto dolor le causaron, estaban ya cerradas.

Por fin, luego de tanto tiempo, su pasado iba a dejar de perseguirle para siempre.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin, definitivamente, tenía que estar fuera de casa esos últimos días.

Sus papás no le comentaron nada, pero los dos adoptaron una actitud demasiado extraña,
saliendo casi todos los días por asuntos privados y volviendo a casa sin hablar demasiado.

370
Sin embargo, él no iba a meterse, porque la relación era de ellos, y estaba algo feliz además de no
escuchar gemidos en medio de la noche.

Por otro lado, tenía varias preocupaciones que atender en ese momento.

-Jeongin, bebé, ¿qué pasa? -preguntó Chan, con aspecto cansado, mientras el omega miraba la
televisión con poco interés.

-No pasa nada, ¿por qué preguntas eso? -dijo Jeongin, sonriendo forzadamente

-No has querido salir en estas últimas tres semanas, Jeongin -contestó Seungmin, viendo la
sonrisa desaparecer-. Hasta estás más pálido por eso.

El omega arrugó el ceño con expresión de fastidio.

-Es porque prefiero estar acá en casa -explicó-, ¿para qué voy a salir? Me encargo de que todo esté
limpio y ordenado…

-Hey, hey -se apresuró a interrumpir Chan-, ¿desde cuándo quieres hacer eso? Siempre te quejas de
que no eres un ama de casa -hizo una pequeña pausa-. Tú me habías comentado la otra vez que
querías estudiar algo.

La expresión que puso el omega fue de pronto triste y desamparada, y ambos alfas se miraron con
evidente preocupación.

-He causado muchos desastres -murmuró Jeongin, su voz temblando-. Los he puesto a los dos en
peligro por mis decisiones. Yo no... No quiero causar más problemas, sólo qui-quiero que los tres
vivamos en paz…

-Oye, ¿qué estás diciendo, bebé? -dijo Seungmin, sentándose al lado del omega para abrazarlo-. No
has hecho nada malo.

-Yo realmente pensé en huir con Daehwi -soltó Jeongin-, y no suficiente con ello, confié en él
porque me dio un poco de atención, y provoqué que la maldita de Chaewon me tuviera en sus
manos.

-No es tu culpa -insistió Seungmin.

-Jeonginnie, ellas te habrían llevado como fuera -agregó Chan, tomándole la mano-, pero de
ninguna forma ha sido tu culpa. Y si te hubieras ido con ese idiota… -los alfas volvieron a mirarse-,
lo habríamos comprendido, porque te queremos, queremos que tú seas feliz -hizo una pequeña
mueca-. Después de todo, si tú lo hubieras querido y pedido, nosotros habríamos marcado a otros
omegas para liberarte de nosotros.

Jeongin rompió a llorar ahora, dejando que ambos chicos lo abrazaran y llenaran de amor, el aroma
alfa a su alrededor provocando que se volviera un bebé.

371
No quería que le soltaran, le dejaran nunca, se dio cuenta en ese instante, demasiado lleno de
cariño y ternura.

-Ah, no nos hagas esto, zorrito -murmuró Chan-, si tú lloras, harás llorar a Seungmin…

-¡No estoy llorando! -sollozó Seungmin.

-Y si Seungmin llora, ¡yo voy a llorar! -terminó de decir Chan con lágrimas en los ojos.

Los tres se mantuvieron en ese abrazo por varios segundos, arrimándose entre sí y dándose besos
pequeños y cortos, lo suficiente para calmarse y tratar de recuperar la poca dignidad que les
quedaba.

Luego de varios minutos, se separaron unos centímetros, lo que bastaba para poder calmarse.

-Y no bromeábamos cuando te decíamos si quieres estudiar algo -dijo Seungmin, acariciándole la


mejilla húmeda por las lágrimas-. Si tú quieres estudiar alguna cosa, o entrar a trabajar, sólo tienes
que decirnos para que te apoyemos.

-¿Puede ser cualquier cosa? -preguntó Jeongin con timidez.

-Lo que quieras -prometieron los dos.

-Los amo -admitió Jeongin, dándole un beso a cada uno-. De verdad que los amo. Lamento
haberme dado cuenta tan tarde y hacer tantas cosas tontas.

-Hey, todos hemos hecho cosas tontas -dijo Chan-. Por ejemplo, Seungmin hoy se acabó tu leche
de plátano.

-¡¿QUÉ ÉL HIZO QUÉ?!

-¡CHAN!

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Seungmin sabía que las cosas iban a ir bien.

O, al menos, eso creía hasta que llegó a su casa después del colegio junto a Yongsun, dos días
después, y encontraron a su papá llorando en el sillón a lágrima viva. Las únicas veces que lo
vieron llorar era cuando llegaba borracho, gimoteando el nombre de Felix, y ellos no entendían qué
ocurría.

Sus alarmas se activaron, dejando las mochilas en el suelo.

-¿Papá? -preguntó Yongsun, asustada-. ¿Qué pasó, papá?

372
Pero Hyunjin hipó, incapaz de hablar.

Seungmin levantó la mirada cuando sintió una presencia conocida, y Felix salió de la cocina,
llevando un vaso con agua, con una expresión cansada pintando su rostro.

-¿Mamá? -balbuceó Seungmin-. ¿Qué está ocurriendo?

Felix se sentó al lado de Hyunjin, ofreciéndole el vaso, y el alfa no dudó en agarrarlo para beber.
Felix le tomó la mano a Hyunjin.

-Bueno, necesitamos conversar seriamente con ustedes -dijo, hablando con cuidado.

Seungmin iba a vomitar.

-¿Le ha pasado algo al bebé? -preguntó Yongsun.

-El… el be-bebé…. -farfulló Hyunjin, antes de volver a beber agua.

Felix suspiró, sacudiendo la cabeza.

-Con papá fuimos a hacernos exámenes porque nos llamó la atención algo del embarazo
-comenzó a explicar Felix-. Mi vientre no luce como si tuviera dos meses, es más, parezco tener
por lo menos cuatro meses.

Seungmin palideció, mientras Yongsun puso una expresión desconcertada.

-Espera... -musitó Seungmin-, ¿el bebé puede ser…. uh…?

-Quisimos verificar también que todo estuviera bien -le interrumpió Felix a Seungmin-, y el doctor
nos dijo, al final de todo, que…

-¡Son tres! -chillo Hyunjin, histérico-. ¡No un bebé! ¡Son tres!

Seungmin se atoró con su saliva, en tanto Yongsun abría la boca por la sorpresa.

Felix parecía exasperado.

-Tienen los dos meses correspondientes -aclaró Felix, cuando Hyunjin terminó de beber el agua-,
pero el doctor hizo varios exámenes para comprobar cuántos bebés eran. Apenas lo tuvo todo
claro, nos avisó, y tuve que venir conduciendo yo porque tu pobre papá apenas podía decir algo. A
mitad del viaje se puso a llorar como desquiciado.

Hyunjin volvió a llorar.

-¡Seré... seré papá! -dijo con la voz temblando por el nervio-. ¡De tres… tres bebés! ¡Tres por… por
uno!

Felix soltó un ruido por la incredulidad.


373
-Bueno... ¡felicitaciones! -dijo Yongsun, todavía desconcertada.

Seungmin arrugó el ceño.

-Pero no lo entiendo -dijo algo confundido-. ¿Por qué lloras, papá?

Felix se puso de pie.

-Tal vez tu papá quería sólo un bebé y no tres -dijo el omega, su tono borde

Hyunjin dejó de llorar, observando a Felix cruzarse de brazos.

-¿Qué estás diciendo? -dijo Hyunjin-. Estoy llorando porque no creí que mi semen fuera tan potente.

-¡PAPÁ!

-¡OH POR DIOS, NO HAY CASO CON USTEDES!

Los dos adolescentes salieron corriendo de allí cuando Felix se subió al regazo de Hyunjin,
comenzando a llorar por la felicidad repentinamente, su corazón latiendo sin control alguno.

-Tres bebés -murmuró Hyunjin, deslizando sus labios por las mejillas del omega-, tres cachorros,
Lixie. Todos míos…. Mis cachorritos.

-Todos tuyos -prometió Felix, dándole un beso en la boca, su omega revoloteando por la felicidad, y
se rió al sentir de pronto besos en su cuello-. Los niños están arriba -agregó, sonriendo mientras le
besaba, las manos del alfa deslizándose por debajo de su camisa.

-Bueno, ¿qué importa si quedan más traumados? -preguntó Hyunjin, girando y acostando a Felix
sobre el sofá, tratando de quitarle los pantalones-. Esto hay que celebrarlo.

-Oh, ¿ahora ya no estás viejo para follar? -ronroneó Felix, quedando desnudo en unos segundos,
separando sus piernas-. Porque... Oh… Mmm…

Hyunjin amaba la sensación de penetrar el ano de Felix, sintiendo como su agujero le recibía sin
dificultad, y sonrió contra sus labios, jadeando por el placer.

-Mi omega -suspiró, moviendo sus caderas para llegar más profundo, observando el rostro agitado
de Felix y la expresión de placer en su rostro-, mis cachorros.

-Tuyo, tuyo, tuyo por siempre -prometió Felix, tomándole la mano y dándole un apretón-. Te amo. Te
amo, Hwang Hyunjin.

Hyunjin le devolvió la sonrisa, volviendo a besarlo con los ojos llenos de lágrimas, riendo por la
emoción.

374
Felix creyó durante mucho tiempo que era un omega con mala suerte, pero ahora, se dio cuenta de
que la fortuna iba a sonreírle. Y él lo iba a disfrutar para siempre.

375
EPÍLOGO.
Entró al comedor con una expresión de hastío seguido del omega, que sostenía a una bebita. Sin
embargo, se quedó quieto mirando al pequeño niño de dos años que aferraba contra sí un pequeño
peluche de un perrito color beige, babeándolo mientras observaba la televisión.

-¿Qué estás haciendo, Changbin? -preguntó Seungmin horrorizado, llamando la atención del bebé-.
¡Ese es mi Puppy M! ¡Suéltalo, ahora!

Changbin lo miró con sus ojitos solicitantes, pero Seungmin no se sintió intimidado ni mal.

-No seas malcriado -regañó Jeongin detrás de él, sentándose en el sofá y acariciándole el cabello
a la niña-. Es sólo un peluche.

-¡No lo es! -Seungmin lo fulminó con la mirada, caminando hacia el niño y, sin pensarlo, le quitó el
peluche de perrito-. ¡Es mi PuppyM, no de este apestoso bebé!

Changbin parpadeó y sus labios temblaron, sus ojitos llenándose de lágrimas.

-¡Devuélvele el peluche, Seungmin! -ordenó Jeongin, horrorizado.

-¡Jamás!

El bebé se puso a llorar a gritos.

Seungmin abrazó el peluche mientras siseaba contra Jeongin, que dejó a la niña en el sofá para
ponerse de pie y tomar en brazos a Changbin con el objetivo de calmarlo, sin embargo, resultaba
imposible bajo esa situación,

-¿Qué está pasando? -preguntó Chan, entrando al comedor y cargando a una bebita sonriente-.
¿Por qué Binnie está llorando?

-¡El idiota de Seungmin le quitó el peluche! -acusó Jeongin.

-¡Es mío, estaba ensuciando a PuppyM! -berreó Seungmin.

-¡Por dios, Seungmin, tienes dieciocho años! -regañó Chan.

-¡No importa, sigue siendo mío!

Las dos bebés se pusieron a llorar también.

Chan comenzó a mecer a la niña que sostenía para calmarla.

-¡Seungmin, haz algo, son tus hermanitos!

-¡No son mis hermanitos, son monstruos que me quitan la atención de mamá!

376
-¡Tienen dos años, Seungmin!

-¡Dos años de sufrimiento y dolor!

Se quedaron en silencio cuando escucharon la puerta siendo abierta, incluso los bebés parecieron
calmarse un poco, atentos al repentino ruido.

-Podríamos hacer que Seungmin cuide de Binnie, Chae y Yeji un fin de semana y nos escapamos
para follar, ¿te parece...?

-¡Papá, los estoy escuchando! -chilló Seungmin.

Hyunjin se asomó al comedor cargando las bolsas del supermercado, bufando y rodando los ojos,
pero sonrió cuando los bebés comenzaron a barbotear:

-Papa... papa…

-¿Cómo se portaron mis bebitos hermosos? -dijo Felix entrando también, sonriendo y arrastrando
más bolsas.

-¡Mamá...! -chilló Chaerin.

-¡Mamá! -gritó Seungmin, abrazando a Felix y colgándose como un koala, importándole poco que
ya tuviera dieciocho años-. ¡Esos demonios me hicieron la vida imposible! -lloriqueó, poniendo
expresión de pena.

-¿Es así? -preguntó Hyunjin, tomando en brazos a Changbin y sacándole una risa-. Los entrené bien
entonces.

-¡Dile algo, mamá!

-Eres mayor de edad, Seungmin -regañó Felix, tirándole la oreja a Seungmin antes de inclinarse y
recoger a Yeji, que se rió con diversión-, deja de odiar a tus hermanitos.

-Minnie bonito -balbuceó Yeji con amor.

Seungmin soltó un bufido, cruzándose de brazos.

-Yo también los quiero -le dijo a la bebé, tomándola en brazos-, pero me quitan la atención de mi
mami -le pellizcó la mejilla, haciéndola reír más fuerte.

-Tienes dieciocho años, bola de grasa -bufó Hyunjin, dejando a Changbin sobre el sofá para tomar
a Chaerin-, ya no tienes atención de nadie.

-¡Mamá, dile algo! -se quejó Seungmin.

-Hyunjin, no le digas eso a Seungmin -regañó Felix, en tanto Seungmin dejaba a Yeji en el suelo
para que fuera a jugar con sus otros hermanos-, ves que se siente mal y se pone a llorar.
377
-¡No es cierto! -balbuceó Seungmin, limpiando sus ojos.

Felix se rió, abrazándolo mientras le acariciaba el cabello.

-No llores, bebé -arrulló, provocando que Seungmin se pusiera colorado por la vergüenza,
observando las miradas burlonas de sus novios-, mami está aquí.

-¡Son lo peor! -se quejó Seungmin-. Teniendo sexo como locos sin pensar en mi o Yongsun, y
haciendo estos comentarios.

-Bueno, tú querías muchos hermanitos cuando bebé -comentó Hyunjin, yendo a la cocina-.
¿Cuántos me pediste? Oh, sí, diez hermanitos. Todavía faltan otros seis para hacerte feliz.

Seungmin agarró las manos de Chan y Jeongin, que estaban riéndose como locos, y los llevó a su
pieza entre quejidos y murmullos indignados. Sin embargo, antes de que desaparecieran por las
escaleras, Felix les gritó:

-¡Nada de sexo, los únicos que podemos follar en esta casa somos Hyunjin y yo!

-¡MAMÁ!

-¡TIO LIX!

Felix se rió, sentándose en el sofá, observando a sus tres bebés sentados en el suelo: Changbin
agarró un viejo peluche de Seungmin, hablándole, en tanto Chaerin y Yeji comenzaron a construir
una torre de bloques. Por sus comportamientos y olores sospechaba que el varón sería omega, en
tanto las dos niñas serían alas, sin embargo, no le importaba demasiado.

Él los amaba completamente, con todo su corazón.

Se sobresaltó cuando su móvil sonó, y sonrió cuando vio que era una vídeo-llamada, apretando el
botón verde para responder.

-¡Hoooooooooooooolaaaaaaaaaaaaaaa! -chilló una voz conocida en chino, asustándolo.

-¡Dios, YiRen, te he dicho que no hagas eso! -regañó.

La cámara estaba enfocando un ojo, pero la persona se alejó, la chica mostrando su cara.

-¡FeiLike! -saludó YiRen-. ¡Chicos, tengo a FeiLike!

Felix se rió cuando la cámara ahora mostró el rostro de JunHui, LuHan y SiCheng, sentados en una
mesa, levantando sus copas al verlo.

-¡Woah, Feliz Navidad, FeiLike! -gritó LuHan.

-¡ChenLe, ven ahora! -soltó SiCheng, sonriendo.


378
-¡Te ves genial, ¿cuándo vendrás a vernos? -preguntó JunHui.

-Hey, hey, ¿a quién agobian? -dijo otra voz, y de pronto HanDong apareció, saliendo de la cocina con
un plato de galletas-. ¡FeiLike! ¿Cómo está todo? ¿Cómo están mis sobrinos?

Felix sonrió ampliamente, moviendo la cámara para enfocar a los tres niños, y escuchó un aaaaw
colectivo.

-¡Saluden a tía HanDong, chicos! -dijo Felix, llamando la atención de los bebés.

-¡Tía Hanie! -balbucearon los niños, saludando a la cámara, y Felix volvió a enfocarse, poniendo una
expresión tierna cuando un infantil rostro también apareció.

-¡Tío Lix! -chilló ChenLe, con ahora seis años, acercando su cara al celular-. ¿Cómo etaaaaaaas?
-preguntó, sonriendo ampliamente.

-Muy bien, ChenLe, ¡estás muy grande! Por favor, no crezcas más -pidió, recordando que la última
vez que lo vio fue el verano pasado, cuando viajó allá con Hyunjin.

ChenLe se rió, y Felix se sintió feliz de que estuviera sano, contento y, por sobre todo, hubiera
logrado entender la muerte de su papá. Por supuesto, a veces seguía extrañando la presencia de
Kun, pero ya no dolía tanto como al inicio. Además, SiCheng estuvo saliendo los últimos meses
con un beta que conoció, Yuta, y notó lo felices que eran juntos.

Pegó un pequeño salto cuando sintió una conocida presencia, y de pronto las manos de Hyunjin se
deslizaron por su cintura, sus labios dejando un beso casto en su cuello.

-Hey, hola -saludó también en chino, saludando a la cámara.

-¡Hwang XianZhen! -gritó JunHui-. Vaya, ¿estás más pálido o es mi idea?

-Eres tan grosero, JunHui -regañó YiRen-. Por eso FeiLike se fue, para no soportarte más.

-¡Eh, salvé a sus tres crías! -dijo indignado JunHui.

-¡Tío Jun! -chilló Chae, reconociendo la voz del doctor.

-¿Cómo ha estado la política, Presidenta Han? -bromeó Felix, rodando los ojos cuando escuchó a
Jun Hui y YiRen poniéndose a discutir.

HanDong sonrió, negando con la cabeza. Una vez se llevaron a cabo las votaciones tres años
atrás, la omega salió electa Presidenta de China, convirtiéndose en la primera mujer omega en
tomar el cargo luego de años de dominio alfa. La nación tuvo que reconstruirse de nuevo, poco a
poco, pero tuvo gran éxito al implementar políticas en favor de los omegas.

-Oh, todo aburrido, como siempre -desestimó HanDong, haciendo un gesto despectivo-. Peleando
con alfas anticuados, poniendo en su lugar a las familias aristocráticas, lo mismo de siempre -ella
379
se inclinó, sonriendo astutamente-. Pero lo importante eres tú, FeiLike. ¿Cómo van las
negociaciones en tu país?

Felix se rió, porque todo estaba yendo muy bien. Durante los últimos dos años creó un movimiento
de protesta omega que tuvo adherentes enseguida, pero a diferencia de China, el Gobierno decidió
entablar un diálogo inmediato para evitar una guerra civil. Sobre todo cuando se dieron cuenta de
que Felix estuvo involucrado en todo el lío en el país vecino y, además, contaría con el apoyo de la
presidenta HanDong si… era necesario derrocar un gobierno que no respondiera a sus demandas.

-A finales de enero se firmará la ley para permitir diputados y senadores omegas -dijo Felix,
contento.

-¡Suena muy genial! -apoyó LuHan-. ¿Todavía conservas las pistolas que te regalé en caso de
emergencia?

-Sí, las usa para amenazarme cuando no quiero darle sexo -suspiró Hyunjin, sacudiendo su cabeza
con una sonrisa dulce.

-Soy un omega con necesidades -se justificó Felix.

HanDong se rió, poniendo ahora una expresión astuta.

-Vaya, ¿le has dicho a Hyunjin? -preguntó de pronto la omega.

Hyunjin puso una expresión confundida, en tanto Felix negaba con la cabeza, indignado por lo que
dijo la mujer.

-¡No! ¡Me has arruinado la sorpresa! -le regañó, observando la expresión culpable de HanDong-. Ya,
dejemos la conversación hasta aquí, ¡o revelarán todos mis secretos!

-Lo siento, FeiLike -dijo HanDong, haciendo un puchero.

-¡Nos vemos, Fei! -se despidió YiRen.

-¡Te queremos! -dijo SiCheng.

-¡Adiós, tío Lix! -chilló ChenLe.

-Adiós, chicos -se despidió Felix, cortando la video-llamada, y dejando el móvil sobre la mesita del
living.

-¿Qué cosa debes decirme? -preguntó Hyunjin, frunciendo el ceño.

Felix observó un momento a los niños jugar: ahora los tres estaban con autitos de juguetes,
chocándolos entre sí, haciendo ruidos y riéndose. El omega se sentía muy feliz con sus hijos,
porque cuando los abrazaba, todo parecía ir bien; cuando Hyunjin le besaba, sabía que nunca debía
preocuparse más del dolor; y cuando Seungmin le sonreía, su mundo parecía iluminarse.

380
Y todo por lo que estaba luchando, todo para hacer un mundo más justo para omegas como él,
estaba yendo por buen camino.

Era muy feliz con esas cosas que el destino le entregó luego de tanto. Felix se encargaría ahora de
nunca perderlo.

-Tu regalo de Navidad -dijo Felix, poniéndose de pie para caminar hacia su abrigo y sacar del
bolsillo una pequeña cajita-. Te lo iba a dar más tarde, luego de la cena, pero no creo que aguantes
ahora que han arruinado mi sorpresa.

Changbin se puso de pie, yendo donde Felix, poniendo ojos solicitantes.

-¡O tamién queo lealo! -pidió, rebotando por la emoción, y Felix lo tomó en brazos, sacándole
carcajadas.

Hyunjin comenzó a romper el envoltorio, frunciendo las cejas en confusión. ¿Qué le podría haber
regalado Felix?

-Tu regalo lo tendrás en la noche -le dijo Felix, pellizcándole la nariz, haciéndolo reír, para luego
mirar a Hyunjin.

El alfa observó la cajita con curiosidad y la abrió. Se quedó mirando el objeto dentro, algo perplejo,
y lo levantó.

-¿Qué es esto? -preguntó, atónito.

Felix rodó los ojos.

-Sabes lo que es, Hyunjin, eres un doctor -regañó con poca paciencia, liberando a Changbin, que
volvió a correr con sus hermanas mayores.

-Es un test de embarazo, que dice positivo -contestó Hyunjin-, pero ¿por qué..?

Hyunjin se quedó callado repentinamente, observando el rostro sonriente de Felix, y parpadeó unos
segundos.

-Oh.

Felix volvió a rodar los ojos.

-¡Oh! -Hyunjin se puso de pie antes de sonreír de forma amplia, sus ojos arrugándose-. ¡¿Estás
embarazado?! ¡¿Otra vez?! ¡¿SERÉ PAPÁ UNA VEZ MÁS?!

-Diez hermanos pidió Seungmin -bromeó Felix.

-¡Sí! -gritó Hyunjin, inclinándose y dándole un beso a Felix en los labios-. ¡SÍ! -volvió a gritar,
separándose y yendo a agarrar a Yeji, que se rió sorprendida-. ¡Niños, van a tener un hermano! dijo
por la emoción.
381
-¡Wooooooooooah! -gritó Bin.

-¡Helmanitoooooooooooooooooo! -chilló Chae.

Felix se rió cuando Hyunjin corrió hacia el inicio de la escalera, sin soltar a Yeji, que se aferraba a él
para no caerse.

-¡Seungmin! ¡SEUNGMIN! -gritó hacia arriba-. ¡YONGSUN!

-¡¿Qué pasa, papá?! -respondió Yongsun.

-¡¿Ahora qué quieres?! -gritó Seungmin.

-¡VAN A TENER OTRO HERMANITO! -gritó demasiado excitado-. ¡HE VUELTO A DEJAR A FELIX
EMBARAZADO!

-¡PUAJ! -dijo Yongsun, que estaba pasando por la etapa emo de "odio a todo el mundo" y no quería
saber nada de amor.

-¡OH, NO, ¿USTEDES NO CONOCEN EL CONDÓN?! -se lamentó Seungmin, abriendo la ventana para
lanzarse por allí.

Hyunjin los ignoró, volviendo al comedor, dejando a Yeji en el suelo, y abrazó a Felix, besándolo una
vez más, llorando por la felicidad.

-Te amo, Lixie -suspiró contra sus labios.

Felix le devolvió el beso, acariciándole el cabello al alfa, sabiendo que ahora nadie, ni siquiera el
destino, le arrebataría esa felicidad por la que tanto luchó.

382
EXTRA. ¿QUÉ HUBIERA SIDO SI…?
Advertencias:

IMPORTANTE A LEER ANTES DE CONTINUAR CON ESTA LECTURA:

Nota de la autora:

"Este será el único extra que subiré dentro de Yuanfen, basado en un AU alternativo que le
consultaron una vez a la autora original: ¿cómo habría sido la historia si Hyunjin hubiera matado a
Seungmin? La verdad es que la curiosidad me picó y no pude sacarme la idea de la cabeza hasta
escribirla. He aquí el resultado."

"Debido a ello, como advertencias, pongo en mayúsculas las siguientes para que las personas que
quieran dejar la lectura, lo hagan"

• ANGST EN TODA SU EXPRESIÓN.

• RELACIÓN ENFERMIZA Y DEPENDIENTE.

• SEXO FORZADO, VIOLACIÓNY VIOLENCIAINTRAFAMILIAR.

• MUERTE DE PERSONAJE.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix sintió el sabor a sangre en su boca mientras permanecía en el suelo, quieto, sin moverse,
callado, sólo respirando en tanto su alfa estaba de pie frente a él, con la mano todavía levantada.

El fuego crepitaba en la chimenea y Felix lo observaba como si fuera algo ajeno.

-¿Tienes otras fotos? -preguntó Hyunjin con voz helada.

Limpió sus ojos, sorbiendo por su nariz, tratando de controlar el llanto. Si hubiera sido por
cualquier otro error, Felix no habría llorado: cinco años viviendo con Hyunjin lo habían preparado lo
suficiente para controlar sus lágrimas y a su omega, para no romperse porque sabía que el alfa
detestaba que llorara.

Pero bajo esa situación resultaba imposible que pudiera hacerlo.

-No -dijo con voz temblando.

Escuchó el gruñido de Hyunjin pero siguió sin moverse aunque sus ojos observaron la arrugada
fotografía que el alfa sostenía.

Quiso pedirle que se la devolviera, sin embargo, sabía que eso sólo empeoraría las cosas.

383
Aunque no pudo evitar llorar más cuando vio a Hyunjin rompiendo la vieja fotografía donde su
Seungmin estaba jugando en su sillita móvil, riéndose, sus ojitos arrugados, mirando directamente
a la cámara, para después tirar los restos al fuego.

Hyunjin lo agarró del cabello, tirando de él, obligándolo a sentarse.

-¿Tienes más fotografías? -preguntó con tono alfa, helado, amenazante.

Se estremeció y su omega gimió por el terror.

-No -mintió

Se había acostumbrado al tono alfa, a esa voz que le obligaba a responder, que había momentos
donde podía luchar contra ella, resistirse y soportar la amenaza.

Rogaba que Hyunjin nunca se diera cuenta de eso. El alfa suavizó su expresión, acercando su
mano, y trató de ocultar su estremecimiento: si había algo que Hyunjin odiaba más que verlo
llorando, era que lo viera actuando con miedo ante él. Era que demostrara que no lo amaba.

Felix pudo haberlo amado. Había momentos donde creía que podía hacerlo, donde creía que
quizás podría.

Luego, recordaba el crack que hizo el cuello de Seungmin cuando Hyunjin lo mató frente a él. Se
obligó a olvidar esa grotesca, horrible escena que era su pesadilla y realidad.

Seungmin estaba muerto. Hyunjin lo había matado sin dudarlo apenas pudo

-No me gusta golpearte, Lix-ah -volvió a la realidad cuando el alfa habló con voz suave,
acariciándole su mejilla, allí donde le pegó-, pero te portas tan mal.

-Lo siento -se disculpó aunque no lo lamentaba.

Los labios del alfa lo besaron con fuerza y posesión así que se obligó a responder para no
enfurecerlo más.

-¿Quién es tu alfa? -preguntó Hyunjin al separarse.

-Tú, Hyunjin -respondió sintiendo su marca arder.

-¿Y tus hijos? -prosiguió el alfa con voz helada.

Tragó la bilis de su garganta.

-Yeji y Changbin contestó tratando de sonreír.

Hyunjin lo observó un instante en silencio.

384
-Si vuelvo a verte llorando con otra foto de ese horrible bebé que tuviste, te romperé la nariz,
¿entendido? -preguntó con calma.

Sus ojos picaron por las lágrimas que trataba de contener.

-Sí, Alfa.

Hyunjin lo soltó.

-Ve a ver a los cachorros. Creo que están despiertos -dijo entre dientes.

Felix no tardó en obedecer.

Se obligó a limpiar el rastro de llanto que todavía tenía en su rostro, subiendo las escaleras
apresuradamente para ir al cuarto que los mellizos compartían viéndolos acostados pero
despiertos en sus camas.

-¿Mamá? -preguntó Yeji con tono vacilante.

-¿Qué ocurre Jinnie? -preguntó con voz dulce, sin encender la luz para que no vieran su labio roto y
sangrante.

-Yeji dice que tú y papá pele-alon -dijo Changbin, el menor de los dos, con voz temblorosa.

Miró a Yeji, acurrucada entre sus mantas.

-No gusta que peleen -lloró Yeji-, papá se enoja y te pega.

Felix se forzó a soltar una risa para tranquilizarlos, liberando feromonas maternas y de cariño
buscando hacerlos dormir.

-¿Qué dicen? Fue sólo un sueño -arropó a Changbin, revolviéndole el cabello-. Todo está bien con
papá, nos amamos mucho y estaremos juntos para siempre.

-Pelo...

Se acercó a la cama de Yeji, limpiándole los ojos lagrimosos, asustado de que sus bebés de tres
años supieran de esas cosas.

Hyunjin muy bien podía golpearlo y decirle cosas horribles, pero era un buen padre. Amaba a sus
hijos con su vida entera y siempre procuraba discutir con él (golpearlo) cuando los niños no
estuvieran presentes.

-Mañana lo iremos a buscar al trabajo y pasaremos a comer helado, ¿está bien? - dijo tratando de
desviar su atención, dándole un beso a Yeji.

Yeji asintió, no muy convencida, pero cerró sus ojos para dormir y luego de varios minutos, cuando
estimó conveniente, salió del cuarto cerrando la puerta.
385
Felix los amaba, de verdad que los quería enormemente a pesar de todo, pero había una sensación
de melancolía y grotesca tristeza cuando pensaba en su otro bebé. En su Minnie.

Si hubiera seguido con vida, Seungmin habría cumplido los siete años ese mismo día.

Por eso fue tan descuidado, por eso Hyunjin lo había pillado con esa vieja fotografía que logró
salvar de Seungmin (una de las pocas que le iban quedando) y se enfureció tanto que lo golpeó sin
dudarlo. El alfa se había deshecho de todas las cosas de Seungmin a pesar del llanto, de los
ruegos, de las súplicas de Felix, diciendo que ahora iba a comenzar una nueva vida con él y sus
propios cachorros, y no necesitaba todas esas otras horribles cosas que pertenecían a otra
persona.

Y a pesar de eso, a pesar de que Hyunjin lo marcó a la fuerza cuando sólo horas atrás le rompió el
cuello a su bebé, fue necesario otro largo, horrible año para que pudiera quedar preñado.

Se obligó a mantener la calma para no seguir llorando, sin querer ganarse otro golpe, y entró al
cuarto matrimonial para acostarse.

Por supuesto se tensó cuando vio a Hyunjin sentado en el sillón al lado de la ventana, tranquilo y .

-Tendremos otro bebé -dijo Hyunjin-. Desnúdate.

Felix bajó la vista, espantado.

No ese día. Cualquier día menos ese.

-No estoy en celo, Hyunjin -dijo con tono ligero, tratando de sonreír-, tendré uno en menos de un
mes, si.

-¿Te pregunté? -le interrumpió Hyunjin estrechando sus ojos-. No me hagas repetirlo, Lixie.

Hyunjin lo golpearía si rompía a llorar.

Sus labios temblaron.

-Yeji y Changbin todavía están pequeños -barboteó desesperado-, con otro bebé no podré
concentrarme tanto en ellos, los cachorros merecen atención y cariño, podrían sentirse celosos o-

-Desnúdate -ordenó Hyunjin impasible-, y luego en cuatro sobre la cama, mostrándome tu ano.

Su omega gimió por la orden dada, asustado, espantado, y obedeció tragando el llanto. Cinco
minutos después estaba boca abajo, sus rodillas dobladas sobre el colchón, ocultando su rostro
contra la almohada, sintiendo la mirada del alfa sobre su cuerpo desnudo.

-No estás ni duro ni lubricando -comentó Hyumjin sin moverse-. ¿No estás excitado, Felix-ah?

-Estoy cansado -mintió con voz ahogada.


386
-Cansado -repitió Hyunjin sin creerle nada-. ¿No quieres otro cachorro? Cuando me deshice de tu
bastardo prometí darte más bebés para que seas feliz.

-¡No lo menciones! -espetó sin poder evitarlo, girándose y lanzándole la almohada.

Hyunjin alcanzó a detener el objeto antes de que golpeara su rostro sin perder la calma, y Felix se
espantó más porque cuando Hyunjin se mantenía tranquilo significaba que sería peor.

-Boca abajo y lubrica como si estuvieras en celo.

No era un tono alfa suave. Fue imponente, duro y salvaje, diciéndole a su omega que si no
obedecía iba a matarlo.

Su cuerpo actuó automáticamente, sintiendo como su ano se humedecía ante la orden.

-No, no, no... -susurró en voz baja.

-Fóllate con un dedo.

Humillarlo. Denigrarlo. Hyunjin sabía cómo castigarlo para que todo fuera mil veces peor.

Su mano se movió, su dedo índice deslizándose en su interior.

No había placer o excitación, sólo helada obligación.

-Usa dos dedos. Ábrete. Gime como una puta.

Un golpe era cuando Hyunjin sólo quería advertirle que estaba pasando. Obligarlo a cosas como
esas era para decirle que él era quién mandaba allí.

Las lágrimas corrían por su rostro mientras su boca soltaba sonidos falsos y exagerados que de
seguro no iban a complacer al alfa.

-Métete otro dedo -pudo sentir al alfa poniéndose de pie-. ¿Debería hacer que te folles con tu mano,
Felix? ¿Crees poder soportarlo? -sollozó-. Tu mano o mi pene.

Boqueó en busca de aire, su cabeza dando vueltas, conmocionado mientras su mano trabajaba en
su entrada, sus piernas temblando.

-Tu pene -lloró, sintiendo la sonrisa de superioridad de Hyunjin que debía estar esbozando porque
había ganado.

-¿Ves, Lixie? -dijo Hyunjin agarrando su muñeca, deteniendo sus torpes movimientos, sacando sus
dedos de su lubricado ano-. En el fondo, lo deseas -trató de resistirse cuando el alfa llevó su mano
húmeda, sucia y con sus propios fluidos a su boca -. Venga, pruébate.

387
Lloriqueó cuando se obligó a abrir su boca, a chupar sus propios dedos, a probarse a sí mismo
mientras el alfa entraba en su interior, estirándolo, penetrándolo, gimiendo por el placer.

Felix separó más sus piernas para que no doliera tanto, sintiendo su estómago dando vueltas, su
omega interior temblando por el miedo. Con el pasar del tiempo había momentos donde disfrutaba
de esos encuentros: era normalmente en sus celos, donde Hyunjin le trataba mejor, con más
cariño, como si fuera un pequeño bebé, y le permitía muchas cosas con tal de complacerlo. Pero
esos otros encuentros eran más brutales, más duros, hechos para remarcar quién mandaba all,
quién tenía las riendas de la relación.

-Dilo... -ordenó Hyunjin contra su oído antes de morder sobre su marca, gruñendo.

Felix jadeó.

-Te amo -dijo gimiendo de dolor-, te amo, te amo, te amo…

A pesar de la falsedad, a pesar de la mentira, Hyunjin lo dejó pasar, anudando y eyaculando en su


interior.

Minutos después Hyunjin se retiró pero Felix no se movió, humillado por completo, sintiendo como
algo frío y pequeño se deslizaba por su ano, un pequeño tapón para impedir que el semen saliera
de su vientre.

Hyunjin quería un cachorro, así que Felix se lo daría quisiera o no.

-Yo también te amo -dijo Hyunjin dándole un beso casto en la mejilla, sonriendo.

Quería borrarle la sonrisa de un golpe, pero se limitó a asentir, escondiéndose bajo las mantas y
llorando porque el vacío en su corazón sólo crecía más y más cada día.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Yeji y Changbin acababan de llegar de la guardería por lo que estaban jugando en el patio mientras
Felix terminaba de sacar la maleza, escuchando la risa de los mellizos que se columpiaban entre
carcajadas.

-Felix.

Se enderezó con esfuerzo, su estómago embarazado de cinco meses pesando, y le sonrió con
suavidad a Jisung, al otro lado de la cerca.

-Hola -saludó manteniendo sus distancias.

-Te ves radiante -comentó Jisung.

Qué gran y estúpida mentira, ambos lo sabían bien.

388
Felix había perdonado a Jisung y Minho tiempo atrás, cuando comprendió que las acciones de
Hyunjin no tenían relación alguna con el hecho de que sus amigos se lo hubieran presentado.
Hyunjin simplemente no comprendió jamás lo que era un no por respuesta y asumir que habían
cosas que no podía conseguir por ser un alfa.

Hyunjin podía poseer, podía dominar su cuerpo y su lado omega, pero su corazón... eso Felix no iba
a entregárselo jamás.

No luego de asesinar a Seungmin.

-Hyunjin dice que el embarazo me sienta bien -contestó como si nada, regando las plantas.

Jisung asintió, bajando la voz mientras veía a Yeji y Changbin reírse:

-El otro día estaba ordenando cosas viejas con Chan y Jeongin- dijo Jisung como si estuviera
hablando del tiempo, mientras le tendía unos papeles boca abajo-, y encontramos unos lindos
recuerdos.

Felix le miró, confundido, acercándose y tomando los papeles. Al voltearlos sintió como sus ojos
se llenaban de lágrimas porque eran viejas fotografías de Seungmin, con Innie y Channie, los niños
jugando en el patio trasero de la casa de Jisung, riéndose inocentemente mientras eran felices.

Pronto se iba a cumplir el aniversario de muerte de Seungmin.

Y dolía, seguía doliendo tanto como el momento en el que la vida se apagó de los brillantes ojos de
su bebé y caía como peso muerto mientras él sólo podía llorar, aterrado, inmóvil por la voz alfa
ordenándole no moverse para luego gritar cuando Hyunjin lo agarró de la muñeca y lo llevó a su
cuarto, dejando el cadáver sobre-

-Gracias -dijo con voz ahogada mirando los ojos llorosos de Jisung-, gra… gracias, Jisung, pero…

-¡Papá!

Se espantó y le devolvió las imágenes a Jisung rápidamente, que las agarró entendiendo con
rapidez lo que sucedía.

-Guárdalas -rogó asustado, limpiando sus ojos con furia.

Jisung asintió en silencio.

Se volteó, viendo a Changbin siendo elevado por Hyunjin hacia su pecho, contento, mientras Yeji lo
abrazaba por la rodilla en tanto el alfa le revolvía el cabello, y trató de componer una sonrisa falsa
en su rostro, una sonrisa de felicidad y tranquilidad.

-Jisung -saludó Hyunjin con tono tenso.

Jisung soltó un bufido, volteándose y marchándose sin decir cosa alguna.


389
Luego de la muerte de Seungmin, por supuesto, la familia Lee no tardó en alejarse de Hyunjin
porque desaprobaban por completo lo que había ocurrido.

-Hola, Hyunjin -saludó Felix inclinándose y dándole un beso pequeño-, ¿cómo te fue hoy?

Hyunjin le miró unos segundos, sin contestar enseguida, pareciendo buscar algo en su rostro, para
después suspirar con cansancio.

-Agotador -dijo-, y tú no deberías esforzarte tanto. No le hará bien al pequeño. Vamos adentro.

Felix leyó entre líneas, por supuesto.

No te acerques tanto a Jisung, Felix.

Sonrió, siguiendo a Hyunjin hacia el interior de la casa.

-Ah, sabes que yo no soy de quedarme quieto -comentó en tanto cerraba la ventana-. Soy un
omega que necesita movimiento.

Hyunjin dejó en el suelo a Changbin, que no tardó en sentarse junto a su hermana para ver la
televisión, y el alfa se ubicó en el sillón, haciéndole un espacio para que se recostara a su lado.
Felix no dudó en obedecer, dispuesto a tenerlo contento para que Hyunjin estuviera de buen humor.
Lo necesitaba de buen humor.

Horas más tarde incluso bromeó con él cuando Hyunjin le habló al bebé, arrullándole con evidente
amor, fingiendo contestarle como un niño pequeño y haciéndolo reír.

Satisfecho, Hyunjin se enderezó para ir al baño luego de darle un pequeño beso a su panza, feliz de
sentir una pequeña patadita.

-Jinnie? -preguntó con timidez, llamando su atención.

El alfa se volteó con una mirada de interrogación.

-¿Qué ocurre, bebé? - dijo contento.

Felix mordió su labio inferior.

-Soonyoung será nuestro tercer hijo -dijo con cuidado, viendo a Hyunjin mirándole con atención-, y
creo que eso está bien, ¿no es así? ¿No crees que deberíamos operarnos?

El mayor parpadeó, enderezándose.

-¿Operarnos? ¿Para qué? -preguntó lentamente.

Tragó saliva, incómodo.

390
-Para no tener más bebés -dijo como si nada-. Tres está bien. Yeji, Changbin y Soonyoung, es
suficiente para nosotros, y si nos operamos podemos seguir teniendo sexo sin necesidad de-

-Hacer el amor -corrigió Hyunjin impasible.

Felix sintió a su omega sacudiéndose por el pánico.

-... podemos hacer el amor sin tener miedo de tener otro bebé -terminó de decir con la voz
temblando.

Hyunjin se tomó su tiempo, pensativo, observando su rostro sin expresión alguna.

Por favor, por favor, por favor…, pidió Felix a cualquier dis existente.

-¿Cuántos años tienes, Felix-ah? -preguntó Hyunjin.

-Veinticuatro, Hyunjin -contestó enseguida.

-Sí -concedió el alfa-, y un omega es fértil hasta los cincuenta años, ¿no es así?

-El promedio, sí, pero existen complicaciones -respondió con la boca seca.

-Y yo tengo treinta y uno -dijo Hyunjin-, y soy fértil toda mi vida -Hyunjin extendió una mano,
acariciándole la mejilla, para luego apretárselas sin delicadeza alguna. Felix aguantó el grito de
dolor-. Qué cosas dices, Lixie, eres tan divertido.

Lo soltó, haciéndolo jadear.

-Hyunjin... -insistió en voz baja, débil.

-Eres joven -le interrumpió Hyunjin con dureza-, y me darás todos los cachorros que yo quiera hasta
que esté satisfecho. Si quiero diez, te follaré las veces necesarias para que me los des,
¿entendido?

Felix apretó su mandíbula, furioso.

-Odio estar embarazado -le escupió sin pensarlo.

Hyunjin levantó su mano pero no lo golpeó.

-Has parido una vez, te acostumbrarás -le soltó.

No, eso Felix no iba a permitírselo.

-Dos veces -le gruñó enfurecido-, he tenido trabajo de parto dos malditas veces. Primer Seungmin,
y luego Yeji y Changbin.

391
Pudo ver la ira en los ojos del alfa, sin embargo, sabía que no iba a golpearlo. Estaba embarazado,
Hyunjin no era idiota, y sabía que golpearlo en su estado era peligroso. Incluso usar la voz alfa era
peligrosa porque activaba el miedo en el omega, y con miedo era capaz de hacer cosas para
protegerse como fuera.

-Lo vuelves a mencionar... -advirtió Hyunjin.

Pero Felix estaba iracundo.

-Seungmin -dijo saboreando el nombre de su bebé muerto-. Seungmin, Seungmin, ¡Seungmin! ¡Mi
Seungmin, mi Minnie! -rompió a llorar-. ¡Mi cachorrito, mi bebé, mi pequeño ángel! -lo golpeó en el
pecho y Hyunjin lo agarró de la muñeca-. ¡Lo mataste, tú maldito bastardo, lo mataste!

-Felix-

-¡Le quebraste el cuello frente a mis ojos apenas pudiste! ¡No pudiste aceptar un maldito, un jodido
no! ¡No quería tu marca, no quería casarme contigo, no quería nada de ti, pero no pudiste
aceptarlo! -Hyunjin le contemplaba, enojo brillando en sus ojos, pero seguía en silencio-. Y aún...
aún no puedes aceptarlo… -hipó, desconsolado-. Nunca... nunca quise otro alfa, yo… yo estaba bien
sólo con él.

-Eres un omega -espetó Hyunjin-, necesitas de un alfa.

-¡Vete a la mierda! -tiró de su brazo, poniéndose de pie titubeante-. No te necesito. Jamás te he


necesitado -sus ojos estaban llenos de lágrimas-. Te odio. Te odio, hijo de puta, te odio.

-No te atrevas a decirlo otra vez -gruñó Hyunjin.

Lo miró a los ojos.

-¡Te odio! ¡Puedes morirte y yo sería feliz con eso!

Felix había olvidado lo volátiles que podían ser los alfas.

Antes de darse cuenta estaba en el suelo con punzante dolor en su mejilla, allí donde Hyunjin lo
golpeó con su puño sin pensarlo un poco, y su omega enloqueció por el miedo, por el pánico.

-¡Mierda! -soltó Hyunjin bajando su mano-. Mierda, Felix -se inclinó con una expresión de pánico en
su rostro-. Dios, bebé, lo siento, no quise...

-¡No me toques! -chilló lleno de miedo mientras se acurrucaba protectoramente sobre su vientre
para tratar de proteger al bebé, su rostro todavía doliendo-. ¡No toques a mi bebé!

Se dio cuenta de que no sólo su mejilla dolía sino también su nariz. Su nariz, su…

Llevó su mano a ella, notando algo húmedo, caliente y pegajoso, y al mirar sus manos notó la
sangre.

392
Su vientre dolió.

Gimoteó.

-Lixie, por favor -balbuceó Hyunjin asustado-, deja que…

-No -lloró quebrado-, no, tú... me-me rompiste la... la nariz… -jadeó, el dolor punzante causando que
se mareara cuando trató de enderezarse, y sollozó con más fuerza.

-No quise hacerlo -jadeó Hyunjin dando otro paso pero quedándose quieto al notar cómo
retrocedía-, va-vamos al hospital, bebé, tienen que...

Felix bajó la vista y jadeó horrorizado al notar tanta, tanta sangre, ¿cómo podía haber tanta? Si sólo
su nariz.

El dolor en su vientre aumentó. Hipó, horrorizado, sus piernas pegajosas y húmedas.

Hyunjin pareció tomar una decisión en ese instante al notar lo que estaba ocurriendo, ignorando el
grito de odio de Felix, y lo agarró por la espalda, levantándolo en sus brazos, importándole poco si
sus manos quedaban manchadas por la sangre. El omega soltó un gemido de dolor, llorando sin
control alguno, queriendo golpear a Hyunjin para que lo soltara, para que se alejara, pero desistió
cuando el alfa salió del cuarto, bajando las escaleras apresuradamente, cargándolo contra su
cuerpo.

Gritó con una nueva punzada de dolor en su estómago, llevando sus manos hacia su vientre,
sintiendo a su bebé patalear, a Soonyoung pateando con fuerza.

Pronto Hyunjin lo metió en el auto, partiendo hacia el hospital, y lo último que escuchó Felix fue a
Hyunjin rogándole que no cerrara los ojos, que no durmiera, pero Felix estaba tan, tan cansado…

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Entonces despertó de golpe, aire entrando en su boca, y luces blancas lo obligaron a cerrar otra
vez sus ojos, jadeando contra una mascarilla en su rostro.

-Hey, hey, tranquilo -dijo una voz suave a su lado, un toque dulce acariciando su cabello para
calmarlo.

Felix enfocó sus ojos en el rostro de un amable doctor alfa, que le sonreía con suavidad mientras
seguía acariciando su cara, y su mano se movió de forma automática hacia su estómago pero no
había nada.

Estaba plano.

Aterrado, Felix bajó la vista.

393
-Mi bebé -balbuceó-, dónde está… Soonyoung…

-Shhh, calma -murmuró el doctor-, no te alteres, Felix.

Quiso volver a hablar, sin embargo, la puerta se abrió y el omega supo quién era antes de que
hablara:

-¿Bebé?

Chilló por el terror cuando Hyunjin dio un paso en su dirección, su lado omega estallando por el
pánico, y su rostro dolió cuando se quitó la mascarilla.

-Señor Hwang, por favor, le pido que salga -ordenó el doctor con voz dura, sosteniendo a Felix.

-Es mi omega -balbuceó Hyunjin con voz tensa-, yo debería…

-Usted sabe lo peligroso que es que un omega reciba un golpe en el embarazo -espetó el hombre
furiosamente-, y aun así, lo hizo. No me hable de deberes, ha demostrado ser un alfa horrible para
un omega tan joven.

-Mi bebé -lloriqueó Felix derrotado-, mi bebé...

El doctor se giró y lo miró, para luego hablar con dulzura:

-Lo perdió, Felix, lo lamento mucho. No pudimos hacer nada.

-¡No! -sollozó-. Mi bebé, mi Soonyoung… -soltó un hipido, destrozado, sacudiendo su cabeza-.


Quiero a mi... a mi bebé… a mi Minnie… a mi Soonyoung…

-Felix, necesito que-

-¡Mis bebés! -miró a Hyunjin con rabia mal contenida, tratando de ponerse de pie para atacarlo-.
¡Los mataste! ¡Tú, asqueroso alfa, los mataste!

-Mi amor…

-¡Te odio! escupió enfurecido, siendo detenido por el doctor para que no se lanzara sobre él-. ¡Te
odio, te odio, te odio!

Lo último que recordó fue a unos guardias sosteniéndolo mientras el triste doctor le inyectaba un
calmante en el brazo, sus ojos llenos de lágrimas, el destrozado rostro de Hyunjin lejos de él.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Felix recordaba a la madre de Hyunjin muy bien aunque casi nunca la veía, porque Hyunjin se
encargó de humillarlo frente a ella para demostrar quién tenía el poder en esa relación.

394
Ese día Hyunjin lo había sacado a la cama por la fuerza, importándole poco si no estaba bañado, y
a pesar de sus súplicas lo llevó desnudo al comedor, agarrándolo del cabello, echándolo sobre la
alfombra, a los pies de esa fría y helada mujer.

Hyunjin estaba enfurecido con él porque había pasado una semana y todavía se resistía a él, a sus
toques, a su presencia, y Felix no era capaz de decirle que lo detestaba, que lo odiaba, porque
sabía que el alfa sería capaz de romperle los huesos por eso. Pero aun así Hyunjin buscaría
formas de humillarlo para hacerle saber que ahora estaba en su poder, como en ese momento.

-¿Este es tu omega? -preguntó la mujer con una mueca de disgusto.

Felix levantó la vista, quedándose congelado cuando la vio.

A Chaewon al lado de la madre de Hyunjin.

La chica -su hermana mayor- le miró con evidente sorpresa, pero su expresión cambió con rapidez
a una de indiferencia, fingiendo no conocerlo, y Felix se sintió tentado de llamarla, pedirle ayuda,
¿pero qué lograría?

Estaba marcado. Le pertenecía a un alfa ahora.

No había forma de liberarse.

Y las cosas con Chaewon estaban rotas, ¿qué bien haría eso?

-Todavía está de luto -contestó despectivamente Hyunjin-, en mejores condiciones verás lo bonito
que es.

La madre de Hyunjin enarcó una ceja.

-¿Lo tienes dominado acaso? -bufó ella, cruzándose de brazos-. Chaewon habría sido mejor. Está
lista para obedecerte y complacerte en lo que desees, Hyunjin, pero tú…

-Felix -gruñó Hyunjin, y el omega se crispó-, enderézate y abre la boca.

No.

No, no, No…

No pudo hacer nada cuando su cuerpo actuó automáticamente, temblando sin control, y obedeció.
Sus ojos se agrandaron al observar Hyunjin abriendo la bragueta de sus pantalones, sacando-

-No, Alfa... -sollozó Felix sin control.

-Chúpalo -ordenó-, haz que me corra en tu cara de puta.

Lloró con fuerza pero obedeció.


395
Tenía que obedecer. Debía obedecer. Su instinto así lo demandaba.

Terminó con el rostro húmedo, pegajoso, pero Hyunjin no lucía contento. La madre de Hyunjin
tampoco.

Sólo Chaewon se veía pálida, como si fuera a vomitar.

-Lubrica -prosiguió Hyunjin-, en cuatro. Levanta tu culo.

Felix también quería vomitar.

Terminó derrumbándose cuando el nudo de Hyunjin desapareció, todo sucio, jadeante, sintiendo
como el semen del alfa escurría por su ano, por sus piernas, mientras su rostro seguía manchado,
y no podía creer que hubiera sido humillado de tan vil forma.

-Así se ve hasta bonito -dijo con desinterés la mujer-. Lo quiero controlado. Si me causa algún
problema…

-No te preocupes -Hyunjin se inclinó, revolviéndole el cabello, dándole una bofetada cuando tembló
por el miedo-, Felix es obediente.

Cerró sus ojos.

-Eres un buen omega -le susurró Hyunjin a su lado-, esto sólo fue una dificultad, bebé, ya verás
que…

-Muérete -le murmuró sin mirarlo, observando la pared blanca-. Muérete.

Hyunjin se quedó unos segundos en silencio.

-No digas eso -pidió el alfa con voz suave-, por favor, Lix-ah.

-Eres lo peor... -sollozó, su voz rota-, lo peor que me ha pasado..

Hyunjin pareció querer decir algo más, pero la puerta del cuarto se abrió y la figura enderezada y
helada de la madre del alfa apareció.

Felix la odiaba.

Sabía que Hyunjin también la odiaba por lo parecidos que eran, pero no le interesaba a él.

-Un aborto -escupió la madre de Hyunjin mirando al omega en la cama con desprecio-. ¡Un maldito
aborto!

-Baja la voz -ordenó Hyunjin.

396
Felix se arrebujó entre las mantas, queriendo desaparecer, su vientre doliendo por el movimiento y
las palabras de la mujer.

-De todas las malditas cosas que podrías hacer, tenías que hacerlo abortar -soltó la mujer con
desprecio-. ¡Cómo se te ocurre...!

-Fue un accidente -murmuró Hyunjin.

-Un accidente -la mujer se carcajeó, enrabiada-. Van a ponerte una denuncia, la clínica lo hará, ¡Te
van a quitar a este apestoso omega!

-¡No lo harán! -el tono de Hyunjin se alteró de forma repentina, lo que llamó la atención de Felix, que
se había ocultado bajo las frazadas-. ¡No me lo pueden quitar, es mío!

-¡Lo hiciste abortar! -acusó Hyeyon-. ¡Sabes que está prohibido que los alfas hagan abortar a sus
omegas! ¡Sabes lo que puede ocurrir si un alfa hace eso con su omega!

-¡No lo hice a propósito!

-¿Es... es verdad eso...? - preguntó Felix con voz débil-. ¿Yo no…?

Hyunjin no dijo nada mientras Hyeyon observaba al omega, y por primera vez desde que la
conocía, Felix pareció ver lástima en los ojos de la helada mujer.

-Es una vieja ley, casi nadie la conoce porque ¿cuál es su necesidad? ¿Qué alfa haría que su omega
aborte? -la mujer fulminó con la mirada a Hyunjin-. Está prohibido. Es antinatural. El alfa que le
haga ese daño a su omega está condenado a perderlo. Te asignarán a otro alfa o a una casa de
acogida.

-¡No lo harán! -le interrumpió Hyunjin furioso-. ¡Felix es mi omega! ¡Lo de Soonyoung fue un
accidente, Felix lo sabe bien! -el alfa lo miró con expresión grave-. Díselo, Lix-ah. ¡Dile que me
quieres!

-Te odio -escupió Felix.

Antes de darse cuenta, Hyunjin estaba sobre él, agarrándolo de las mejillas, y chilló por el miedo de
la situación, su omega dominándolo completamente.

-Si te vas, Felix -amenazó ignorando los gritos de su madre diciéndole que lo soltara-, ¡mataré a Yeji
y Changbin, te lo juro!

Felix sabía que no bromeaba.

Le escupió en el rostro.

-¡Vete al infierno, Hwang Hyunjin!

397
Tuvieron que sacar a Hyunjin a la fuerza del cuarto mientras el doctor atendía su nariz otra vez
rota.

La madre de Hyunjin lo miraba con una expresión de piedra, sin decir nada.

Pero antes de salir le dirigió la palabra.

-Haré que te trasladen -le dijo lacónica-, a ti y a los cachorros. Saldrás de la vida de mi hijo hoy
mismo -observó los papeles que el doctor había llevado-. ¿Cuál ha sido el veredicto final?

El hombre lo miró.

-Asignado a otro alfa.

Felix se sobresaltó, horrorizado.

-No -jadeó-, no, otro alfa… -su voz se llenó de miedo, de dolor-, Jinnie y Binnie…

-Shhh, tranquilo -susurró el doctor-, los jueces harán una excepción al igual que el alfa asignado,
pero este caso no saldrá a la luz. Nadie se debe enterar que abortaste, Felix, porque los medios no
tardarán en aparecer. Te trasladaremos a una nueva ciudad con tus cachorros donde tu nuevo alfa
te estará esperando.

-No -sollozó-, no quiero más. No, por favor…

-Será distinto -prometió el doctor-, lo juro.

Felix no le creyó.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

-¿Mami?

Bajó la vista, mirando al rostro lloroso de Yeji, y le limpió los ojos mientras Changbin dormía a su
lado, acurrucado en su regazo.

-¿Qué ocurre, mi vida? -preguntó liberando


feromonas de amor.

-¿Dónde vamos? -hipó la niña-. No me gusta esto. Volvamos con papá. Estaba tliste.

Dolor estalló en su corazón ante las palabras de Yeji, por lo que le acarició el cabello.

Podía sentir tirones de rabia, de ira, de desesperación a través del enlace, Hyunjin ordenándole que
volviera con cada nuevo empuje, pero lo ignoraba porque sentía como la intensidad iba

398
disminuyendo a medida que se alejaban. El abogado del hospital conducía a través de la carretera,
hacia su nueva casa, sin decir nada.

-No vamos a volver, Yeji -le dijo dulcemente-, nos estamos mudando.

-Pelo papá…..

Felix decidió mentir, porque era lo único que hacía bien.

-Papá ya no nos quiere -le dijo abrazando a Yeji-, papá prefiere estar solo.

-No entiendo…

-Nos tenemos a los tres de ahora en adelante -continuó besándole la mejilla-, y tú debes proteger a
tu hermano así como él te va a proteger a ti. ¿Crees ser capaz de hacerlo, Yeji?

La niña mordió su labio inferior pero asintió.

Dos horas después habían llegado a una parcela bonita e impecable que quedaba a las afueras de
Incheon, a unos kilómetros del mar, y Felix no bajó mientras el abogado se dirigía hacia la entrada,
tocando la puerta.

El alfa que salió era guapo, de eso no tenía duda alguna, y se veía mayor que él, con una sonrisa
amable y ojos dulces.

Pero Felix no confiaba en él porque todos los alfas eran iguales.

Bajó del auto, dejando a los niños en el interior porque temía que aquel alfa los asesinara así como
había hecho Hyunjin con su Seungmin.

-Ven, Felix- pidió el abogado-, te presentó a Park Hyungsik, tu nuevo alfa.

El alfa le observó con ternura y Felix inclinó su cabeza.

-Gracias por aceptarme -dijo con voz monótona-, lamento estar usado, alfa, pero prometo ser
bueno.

Hyungsik parpadeó.

Su voz era cálida, cariñosa, al momento de hablar:

-No me digas alfa, por favor, Felix -pidió Hyungsik-, prefiero que me llames por mi nombre -el mayor
miró hacia el auto-. ¿Tus cachorros?

Tembló por el pánico.

-E-ellos…

399
-Tranquilo, tranquilo -calmó Hyungsik al notar las feromonas de miedo-, no los tocaré si así lo
deseas, Felix, ellos son tuyos. Son tus bebés. No les pasará nada.

Mordió su labio inferior y Felix volvió al auto, tomando en brazos a una dormida Yeji mientras
Changbin agarraba su mano, somnoliento, siguiéndolo.

Park seguía al lado del abogado y se puso de cuclillas ante Binnie.

-Ah, que chiquillo más adorable -alabó-, ¿cuál es tu nombre, pequeño?

Changbin se escondió detrás de Felix.

-Hwang Changbin -dijo el menor.

-¿Y tú dormilona hermana?

-Hwang Yeji.

Hyungsik asintió, complacido.

-Me gustan sus nombres -dijo con aprobación-, pero creo que suena mejor Park Changbin y Park
Yeji, ¿no crees?

Changbin arrugó el ceño, confundido, mientras Felix observaba a Hyungsik con expresión de
sorpresa por sus palabras. Prácticamente acababa de regalarles su apellido a sus hijos, y eso
significaba que…

-Los papeles para asignarle los cachorros ya están listos -le dijo el abogado en modo de
explicación-, no está registrado que Hwang Hyunjin tenga hijos ni un omega -el hombre bajó la
voz-. Usted lleva cuatro años con Park Hyungsik, ¿entendido?

Su voz estaba ahogada en su garganta.

-Lee Felix -agregó Hyungsik, todavía sin acercarse demasiado a él.

Felix temía el momento en que estuvieran a solas y Hyungsik mostrara su verdadera cara. No
podía ser tan bueno como lucía.

Los alfas no eran buenos.

-Vamos a comer algo -ofreció Hyungsik-, fue un viaje largo y de seguro necesitan descansar -una
pequeña pausa-. El cuarto de los niños ya está listo, Felix.

El omega lo miró con asombro ante sus palabras.

-Segundo piso -le señaló apuntando a las escaleras-, un cuarto para los dos. Más adelante
podremos ver una habitación para cada uno. Puedes dejarlos durmiendo si así quieres, Felix.

400
Sintió algo apretado en su garganta ante la amabilidad con la que le hablaba el alfa, todavía sin
acercarse, y tomó la mano de Changbin asintiendo, entrando a la casa, dirigiéndose hacia donde
había ordenado Hyungsik.

La habitación era bonita, de eso no había duda alguna, con dos camas de plaza y media, color
celeste, vista hacia el bosque, amplia y con algunos juguetes. Acostó a Yeji y Changbin en una
cama, los dos juntos, para después inclinarse hacia su hijo.

-Estaré abajo -le murmuró-, cerraré por dentro. No abran a menos que sea yo, ¿está bien?

Changbin asintió.

Salió de la habitación con paso temeroso, sin saber qué hacer, y luego de unos segundos decidió
bajar a la cocina, donde escuchaba al abogado beta junto al alfa conversar con tranquilidad. Se
quedó en el umbral, tímido y con la cabeza baja.

-¿Quieres tomar un té? -preguntó Park poniéndose de pie.

-Yo... um... si me lo indica puedo servirme. -balbuceó, acostumbrado siempre a servir en la casa de
Hyunjin.

Park soltó una risa cálida.

-Qué dices, ven, siéntate -le indicó una de las sillas-, ¿azúcar o endulzante?

-Azúcar -contestó avergonzado.

El abogado le sonrió, tratando de hacerlo agarrar confianza.

-Park es profesor de universidad -dijo el hombre con tono suave-, enseña economía y estadística.

-Algo aburrido -comentó Hyungsik dejando la taza con té frente a él-, pero me deja ganar lo
suficiente para tener esta casa. Bueno, eso, y la fortuna de mis padres -el alfa se sentó a su lado-.
Felix, sé que esto suena apresurado, pero ¿quieres tener más hijos?

Se tensó ante sus palabras.

Mordió su labio inferior, observando el líquido frente a él.

-Si usted quiere, alfa, le daré los hijos que quiera -contestó en voz baja.

Hubo un pequeño silencio.

-No fue lo que pregunté -dijo Hyungsik delicadamente.

Sintió sus ojos llenos de lágrimas.

Seungmin, Soonyoung, Changbin, Yeji…


401
-Estoy para darle hijos -insistió con voz ahogada.

Otro pequeño momento de silencio.

Hyungsik suspiró.

-Te lo diré en palabras simples, Felix -dijo el alfa-, tengo problemas de fertilidad por lo que
posiblemente no pueda darte un bebé a menos que realmente lo desees, porque en ese caso,
puedo iniciar un tratamiento. Pero sólo si tú quieres.

Levantó la vista con temor, encontrándose con el tranquilo rostro de Hyungsik, y tragó saliva.

-No quiero bebés. No por... no por ahora -se apresuró a decir.

Hyungsik asintió comprensivamente.

-Está bien. Estoy seguro de que me llevaré bien con Changbin y Yeji.

Oírlo hablar así, tan relajado, estaba a punto de hacerlo llorar.

-Pero es necesaria la marca -dijo el abogado de pronto, llamando la atención de ambos-, Felix
necesita tu marca.

La marca en su cuello ardió.

Recordó las dos veces anteriores, cuando Youngie lo sostenía del cuello y sus dientes se
enterraron con brutalidad mientras seguía embistiendo. Luego a Hyunjin, agarrándolo de las
manos para impedirle luchar, anudando, y mordiendo sobre la vieja marca en tanto él lloraba.

¿Cómo sería ahora con Hyungsik?

-No -dijo Hyungsik interrumpiendo sus pensamientos-, si Felix no se siente listo todavía, entonces
no lo marcaré.

Felix miró al alfa.

-¿Qué? -preguntó.

Hyungsik se encogió de hombros.

-No te marcaré si no lo deseas -hizo una pequeña pausa-. No quiero que lo sientas como una
violación. No quiero que te sientas obligado o aterrado al marcarte.

-Hyungsik…

-Dongjoon -suspiró Hyungsik-, si acepté a Felix aquí, fue bajo mis condiciones, no las del gobierno.

402
Felix no quería pensar en esas condiciones.

El abogado no dijo nada, asintiendo.

Una hora después el hombre dijo que debía marcharse y el omega sintió como los nervios parecían
querer hacerlo vomitar ante la perspectiva de quedarse a solas con el alfa, sin embargo, Dongjoon
prometió volver en una semana para verificar que todo estuviera bien.

Una vez a solas, con su maleta en la entrada de la casa, Hyungsik apareció otra vez.

-Venga, te mostraré nuestro cuarto -le dijo Hyungsik agarrando la maleta con su ropa y un bolso
con útiles personales.

Felix no tuvo más remedio que seguirlo.

La habitación matrimonial era enorme, con una cama de dos plazas y un baño privado.

-Puedes acomodar tu ropa en ese armario, te hice un espacio para aquello -dijo Hyungsik,
quedándose un momento en silencio-, puede también poner las fotografías que desees en tu
velador.

Abrió la maleta, encontrándose con la ropa que Jisung tuvo que haber guardado. Lo había visto
una última vez antes de subir al auto, junto a Minho y Chan y Jeongin, los menores despidiéndose
con ojos llorosos. Minho le dio un abrazo fuerte en tanto Jisung le besaba la mejilla, los dos
deseándole suerte.

Cuando llegó al final, rompió a llorar al ver las fotografías de Seungmin.

Hyungsik no dijo nada al verlo sollozar sin control, agarrando los últimos recuerdos que le
quedaban de su Minnie, abrazándolos contra su pecho, ayudándolo en silencio a guardar la ropa.

-¿Pu-puedo... -hipó con tono quebrado-, de-dejarla en mi... mi velador? -preguntó mostrándole la
fotografía enmarcada, donde él sostenía a Seungmin contra su pecho, el bebé riendo sin control en
tanto Felix le besaba la frente.

Los ojos de Hyungsik se suavizaron.

-Por supuesto que sí, Felix.

No dejó de llorar. Una vez comenzó, no pudo detenerse porque estaba destrozado después de todo
lo ocurrido, porque su marca ardía en odio y necesidad, porque se sentía vacío y aterrado, porque
su Minnie estaba muerto y no iba a volver, porque Hyunjin le había arrebatado lo que más amaba,
porque ahora sólo era una cáscara vacía sin sueños y anhelos, porque era un fracaso y sólo un
omega triste en el mundo, por todo lo que había vivido.

Hyungsik lo arropó en silencio mientras lloraba sin control, sus ojos hinchados, su rostro
encharcado, y luego apagó las luces, abrazándolo contra su pecho, soltando hormonas de cariño y

403
calidez que trataban de calmarlo, y lo dejó llorar en su pecho, sin propasarse, sólo abrazándolo
amorosamente.

Y, a pesar de todo el llanto, de todo el dolor, Felix pudo dormir bien esa primera noche.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Hyungsik no lo había tocado más de lo necesario esos días.

Le hablaba con voz amable y dulce cuando llegaba del trabajo y cenaban juntos, pero parecía tener
más contacto con Yeji y Changbin que con él.

Los niños lo adoraban. Se los había ganado cuando, luego de dos días allí, había llegado con un
cachorro poodle al que llamaron Hongsam, además que al volver del trabajo siempre les traía un
regalo. Luego del tercer día Felix se había atrevido a dejarlos solos unos segundos, casi llorando
de alivio cuando regresó y vio que Hyungsik estaba escuchando atentamente lo que Changbin le
decía mientras Yeji jugaba con Hongsam.

Hyunjin nunca les dejó tener un perrito, diciendo que eran sucios y desastrosos.

Ese fin de semana estaban comiendo afuera, en el patio, aprovechando que era verano y hacía
calor. Sus hijos adoraban la parcela porque era grande, enorme, y tenían espacio para correr y
gritar.

-¿Po-emos vel a papá? -preguntó entonces Changbin cuando Hyungsik les sirvió pollo.

Felix miró al alfa, esperando verlo furioso y enojado, pero Hyungsik sacudió su cabeza en una
negativa amable.

-Me estás viendo, Binnie -le dijo con amabilidad-. Yo soy papá.

Changbin arrugó las cejas, algo confundido, volteándose a Felix.

-¿Mamá? -preguntó.

Sonrió, cortándole la carne en trozos a Yeji.

-Sí, él es papá -apoyó.

Ni Changbin ni Yeji dijeron otra cosa.

Esa noche, mientras se acostaba, Felix miró a Hyungsik.

-¿No te molesta? preguntó con temor-. ¿No tener tus propios hijos? -su voz se rompió -. Hyunjin se
enfurecía si nombraba a Seungmin -Hyungsik se recostó en las almohadas, agarrando un libro que
solía leer todas las noches.

404
.
-Tengo treinta y cinco años, Lix -le dijo con calma-, y cada omega con el que he estado, se ha
echado hacia atrás porque no puedo darles hijos -se encogió de hombros-. Jinnie y Binnie son
niños que merecen ser amados y tú eres un omega que merece algo de tranquilidad. Yo no puedo
darte hijos sin un esfuerzo extra, no voy a arrebatarte a tus bebés por un capricho mío que puedo
controlar -le tomó la mano, dándole un apretón-. ¿Qué tal si duermes ahora, mi vida?

Felix le dio un beso en la mejilla, sorprendiéndose a sí mismo, y se acurrucó al lado de Hyungsik


dejando que el olor alfa lo relajara

Un mes después, los niños ya lo llamaban papá y Felix se sentía más feliz que nunca en todos
esos años.

Hyungsik no presionó nunca sobre el tema de la marca, que parecía arder y punzar más cada día
pero ignoraba sin problema alguno. Felix sabía que tendría que hacerlo en algún momento porque
no podía ir a la ciudad diciendo ser el omega de Hyungsik oliendo a otro alfa, pero tampoco lo
consideraba bien urgente. Prefería quedarse solo en la casa, cuidando a los niños, sin nadie que le
mirara horrible.

-Tendrás que salir en algún momento -le dijo Hyungsik mientras veían películas una tarde con los
niños-, para ir a buscarlos a la guardería.

Hizo un puchero inconsciente que Hyungsik pellizco.

-¿Pasan buses por aquí cerca? -preguntó algo preocupado.

Hyungsik le sonrió. A Felix le gustaba cuando le sonreía porque se veía más guapo que nunca.

-Aprenderás a conducir. Te compraré tu propio auto y así los podrás llevar tú.

Le miró, sorprendido.

Hyunjin nunca quiso enseñarle a conducir porque tenía claro que, si hubiera sabido, habría
escapado cualquier día lejos de allí.

-Pero... un auto…

-Confío en ti.

Hyungsik le dio un beso en los labios.

Le gustaban los besos del alfa. Eran dulces, suaves y tiernos, nada demandantes y exigentes,
pidiendo permiso para tocarlo.

Felix se sorprendió a sí mismo cuando notó que le daría el permiso que quisiera a Hyungsik, lo que
también le asustaba un poco porque su temor de que todo se arruinara seguía vivo. Seguía latente.
Hyungsik se alejó, notando un poco el cambio de humor en Felix, y le pellizcó la nariz.

405
-Cuando estés listo -fue lo único que le dijo con tranquilidad.

A pesar del miedo, Felix hundió su rostro en el cuello de Hyungsik y aspiró su aroma relajante.

-Gracias -le murmuró abrazándolo otra vez.

La mano de Hyungsik acariciando su nuca envió un ronroneo de placer por su cuerpo. Dios, se
sentía tan, tan bien.

Tan protegido, tan amado, tan feliz de tener algo más que golpes y falsas palabras de cariño.

A finales de verano Felix se sintió preparado entonces.

Fue cuando comenzó a calcular su celo, sabiendo que la siguiente semana sería, y aunque tenía
claro que Hyungsik no lo tocaría si no quería, Felix se encontró deseando que lo hiciera. Sobre todo
cuando esa mañana despertó con su marca ardiendo en señal de necesidad, tirones de dolor y
rabia provocando que su cabeza doliera porque no podía manejarlo bien.

El enlace con Hyunjin estaba pudriendo a su omega a pesar de que estuviera lejos, y sabía que
debía solucionarlo pronto.

-¿Má? -preguntó Yeji una tarde mientras jugaban en el patio, Hongsam persiguiendo a Changbin-.
Papá es bu-e-no. ¿Pol qué no vinimos aquí antes?

Parpadeó, mirando el rostro inocente de Yeji, y le pellizcó la mejilla, haciéndola reír.

-Porque papá estaba preparando este hermoso castillo para nosotros, princesa -le dijo besándole
la punta de la nariz-. ¿No es un bonito lugar para ti?

-¡El mejol! -asintió Yeji elevando sus brazos-. Pelo a veces estlani-o a ese otlo hombe.

Felix no tenía que preguntar para saber a quién se refería.

Se obligó a mantener la sonrisa en su rostro.

-Tranquila, hermosa -le dijo revolviéndole el cabello-, algún día puede que lo vuelvas a ver.

Nunca. Nunca lo verás otra vez, no mientras yo viva, se prometió enviando a Yeji a jugar.

Esa noche, mientras Hyungsik se acostaba a su lado, Felix salió del baño desnudo. A Felix no le
gustaba demasiado su cuerpo, lleno de marcas, cicatrices y estrías, pero tampoco era demasiado
pudoroso como para ocultarlo del resto. De su alfa.

Notó las pupilas de Hyungsik dilatándose.

-Lixie... -le dijo con voz suave.

Soltó feromonas de celo.


406
-Mañana es mi celo -le dijo subiéndose a la cama-, ¿por qué no me marcas... Alfa?

No fue necesario que lo dijera dos veces.

Felix se sorprendió a sí mismo disfrutándolo, con Hyungsik besándolo dulcemente a medida que
se movía contra él, jadeando por el placer de ser tomado, y cuando echó el cuello hacia atrás y los
dientes de Hyungsik se deslizaron en su piel, sintió el éxtasis estallar en su cuerpo, temblando,
jadeando, gimiendo…

El enlace siendo roto mientras otro le reemplazaba, uno que parecía un bálsamo para su alma
herida, para su omega perdido.

Parpadeó, enfocando sus ojos en el rostro tierno de Hyungsik, y le dio un beso pequeño.

-¿Mejor? -preguntó Hyungsik contra sus labios.

Asintió, sonriendo con timidez, arrebujándose contra él. Hyungsik lo arropó amorosamente,
despeinándole el cabello, y volvió a sonreír.

Sonrió feliz.

El alfa fue muy bueno durante todo su celo. No sólo se hizo cargo de los niños y no fue a trabajar,
sino la forma en la que lo trató, mimándolo, jugueteando con él, nunca con dobles intenciones,
sólo pensando en su placer, provocó que su corazón latiera sin control alguno

Hyungsik era bueno, era dulce, era tan increíble que se sentía como en un sueño.

-Eres muy bonito -le dijo Hyungsik cuando su celo estaba terminando-. Eres hermoso, Sunshine.

Sacudió su cabeza, ocultando su cabeza en el cuello del alfa, respirando su aroma.

-No mientas -le regañó con voz débil por el orgasmo que acababa de tener, su cuerpo todavía
sensible-. No soy un omega lindo.

-¿Qué estás diciendo? -Hyungsik se movió, volviendo a penetrarlo, y gimoteó-. Eres precioso.

Felix le creyó, porque Hyungsik nunca le mentía. Nunca le había dado motivos para desconfiar de
él.

Olvidó esa conversación, demasiado concentrado en no hacer ruido alguno para no despertar a los
niños.

Era feliz. Era muy feliz.

Pero no le sorprendió cuando las cosas se arruinaron, porque Felix sabía que no era un omega
destinado a la felicidad.

407
Ocurrió un mes después: estaba colgando la ropa en el patio, escuchando las risas de Yeji y
Changbin, cuando su móvil sonó. Observó el número, frunciendo el ceño al darse cuenta de que
era Hyungsik. Tal vez le llamaba para decirle que llegaría tarde a la cena, como ocurría de vez en
cuando.

-¿Sí, cariño? -saludó.

-Felix -se tensó inmediatamente al escuchar su voz seria-, necesito que agarres a los niños y
salgas de la casa. Ahora.

-¿Qué? -preguntó, atónito y sorprendido-. Hyungsik, ¿qué…?

-Le han perdido el rastro a Hyunjin -contó Hyungsik, y Felix sintió un retorcijón en su estómago-.
Desde hace dos días. Le estuvieron vigilando para que no se acercara a ti, pero Dongjoon me
acaba de llamar. Voy camino para allá, pero prefiero que te lleves a los niños a la playa, iré allí
directamente, ¿me entiendes?

-Sí, sí, lo haré, sólo-

No pudo hablar más cuando escuchó el grito de Yeji.

Se giró bruscamente, su corazón latiendo a mil, y chocó con unos helados, fríos, enfurecidos ojos.

-Corta la llamada -ordenó Hyunjin, sosteniendo a Yeji de los cabellos, la niña comenzando a llorar.

Felix obedeció, pero más por el temor de que le hiciera algo a Yeji que por la voz alfa.

Observó a Hyunjin, su omega alterándose por el terror, el miedo, pero no se movió sabiendo que
eso podía enojar más al alfa. Por otro lado… Hyunjin se veía deplorable: su cabello parecía sucio,
como paja; su piel estaba más pálida, labios resecos y ojeras enormes enmarcando su guapo
rostro. Se veía más delgado que nunca.

-Suéltala, Hyunjin -pidió con voz temblorosa.

No sabía si Hyungsik llegaría a tiempo, si podría escapar de esa situación, pero sólo quería una
cosa: que Hyunjin soltara a Yeji.

Changbin estaba a pasos suyos, sin moverse tampoco, sosteniendo a Hongsam, que gruñía por el
disgusto. Pero el animal era sólo un cachorro, ¿qué daño le haría?

-Aquí te escapaste -escupió Hyunjin-, me dejaste solo, a mí, tu alfa. Tú único alfa. Te abriste de
piernas ante otro, dejaste que te tocara, que anudara en ti, cuando sabes bien que me perteneces,
Felix. Siempre me has pertenecido.

Tembló, mirando el rostro lagrimoso de Yeji, jadeando por el dolor de estar siendo sostenida de su
pelo.

-Por favor, suéltala -volvió a pedir.


408
Eso pareció enrabiarlo más.

-¡Y te preocupas más por tus cachorros que por mí! -acusó, agarrando a la niña del cuello,
haciéndola llorar más-. ¡Bastardo!

-¡Hyunjin, Hyunjin! -rogó-. ¡Alfa!

Usar el título pareció calmarlo un poco, y Felix sabía lo que debía hacer para salvarle la vida a su
niña. A su cachorrita.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Vámonos -le dijo a Hyunjin, llamando su atención-, Hyunjin, iré contigo, vámonos de aquí, ¿está
bien? Deja a Changbin y a Yeji, déjalos aquí, y vámonos a otro lugar. ¿Qué tal Japón? -trató de
sonreírle-. Te daré más bebés, todos los que quieras, y me quedaré contigo, Alfa, para siempre.

El agarre de Hyunjin alrededor de Yeji se aflojó.

Su garganta se apretó.

-Seré bueno, lo juro -prosiguió-, seré un buen omega para ti, te obedeceré en todo sin quejarme y
siempre con una sonrisa. Podrás usarme como quieras, Alfa. Alfa, por favor.

Soltó a Yeji y la chica corrió a sus brazos, sin dejar de llorar. Felix la envolvió en sus brazos,
respirando aceleradamente, pero no pudo disfrutar mucho de ello porque entonces Hyunjin lo
alcanzó, agarrándolo a él de los cabellos.

-¡Mamá! -gritó Changbin cuando el alfa gruñó.

-Vámonos -ordenó Hyunjin sin su tono alfa, siendo la primera prueba: o me obedeces, o mataré a
los niños.

Felix iba a llorar.

-Quédense aquí, con Hongsam -les dijo apresuradamente-, papá llegará pronto y él los va a cuidar
-su tono se quebró-. ¿Me entienden?

-Pero…

-Mamá…

-Es una orden -insistió, aguantando el grito de dolor por el tirón de su pelo-, así que háganme caso.
Yo… yo volveré más tarde. Los amo. Los amo -les dio un beso a cada uno, viéndolos llorar otra vez-.
Los amo.

-Te-te amamos -balbucearon los dos, sin entender nada, apenas comprendiendo lo que estaba
ocurriendo.
409
Felix lo prefería así. Prefería que no pudieran saber realmente lo que pasaba.

Los soltó, trastabillando detrás de Hyunjin, que gruñía como una bestia amenazante, y se obligó a
seguirlo fuera de la parcela, sin voltear hacia atrás, sabiendo que sus cachorros los estaban
viendo.

-Puta -le gruñía Hyunjin, sin ser amable ni dulce-, zorra abrepiernas. Te lo di todo y así me pagaste.

No dijo nada porque sabía que sería empeorarlo.

Luego de unos minutos se detuvieron ante una camioneta, subiendo al asiento del copiloto, y
Hyunjin partió segundos después, llevándoselo lejos de allí.

Arrebatándole todo una vez más.

─────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀─────────❀◦❀◦❀──

Su marca sangraba y sentía que iba a vomitar en cualquier momento, sin embargo, sólo tragó la
bilis.

Hyunjin delineaba con un dedo su espald desnuda, satisfecho, antes de continuar con la curvatura
de su culo, acariciando el tapón anal que le puso para que no soltara su esencia.

Para obligarlo a más y más.

-¿Ves? -murmuró Hyunjin, enloquecido pero satisfecho-. Me perteneces. Eres mío, Lixie.

Asintió para hacerlo feliz, cansado y agotado. Creía que Hyunjin querría irse con él enseguida, pero
había olvidado que era un alfa. Y como alfa, querría marcar su territorio apenas pudiera. Así que lo
llevó a un motel de mala muerte, en otra ciudad, y no tardó en desnudarlo para anudar en él y
marcarlo.

Felix lo había olvidado. Olvidado lo cruel que podía llegar a ser.

Con toda probabilidad debían estar buscándolo, sabía que Hyungsik no se quedaría tranquilo,
aunque si era honesto, la perspectiva tampoco le llenaba de esperanza. Si llegaban a encontrarlo,
si eso ocurría... ¿qué pasaría después? Se llevarían a Hyunjin preso, y él quedaría con Hyungsik,
que tendría que marcarlo otra vez.

Otra marca.

Dios, ¿qué tan asqueroso sonaba eso?

Felix no quería más marcas. No creía poder soportarlo.

410
Felix quería acabar con todo. Ya no quería más, estaba cansado de todo.

Hyunjin se vistió, poniéndose de pie.

-¿Para dónde vas? -preguntó con voz suave, enderezándose.

El alfa lo miró.

-Iré a comprar algo para comer, vamos a seguir nuestro viaje -contestó Hyunjin, inclinándose y
agarrándolo de la mejilla. Aguantó el grito de dolor porque el alfa no sólo lo había violado y
marcado, sino también lo golpeó para hacerle pagar su actuar-. Sabes lo que va a ocurrir si sigues
escapando de mí, ¿no, Lix?

Asintió apenas.

-Soy tuyo -prometió, aunque la falsedad escapó en sus palabras.

Hyunjin lo notó, dándole una bofetada, pero no lloró.

Luego de tanto, ¿podía seguir llorando?

-Volveré en quince minutos -espetó, agarrando las llaves del cuarto para salir y dejarlo encerrado.

Se puso de pie apenas, quitándose ese tapón que odiaba, sintiendo el semen escurriendo por sus
muslos, pero lo ignoró para ir al baño. Observó la tina, echando a correr el agua, para luego agarrar
la botella de cerveza que Hyunjin consumió antes de follarlo.

Qué idiota era Hyunjin. ¿Acaso no sabía que cuando uno le arrebataba todo a una persona, ya no
tenía nada por lo que seguir luchando?

Changbin y Yeji estarían bien con Hyungsik, Felix confiaba en eso.

El, ahora, sólo quería cerrar sus ojos para siempre y soñar con su Seungmin.

Golpeó la botella contra el lavamanos, vidrio cayendo al suelo, pero poco le importó cuando
caminó a la bañera, sus pies haciéndose heridas. Una vez ingresó al agua, observó casi ajeno
cómo enrojecía por la sangre, y miró el techo un instante.

Felix no le entregaría nada más a Hyunjin, no luego de todo lo que hizo, no luego de haberlo
destruido a su antojo. Se iba a librar de él como fuera aunque eso significara su muerte, porque ya
no tenía nada más que hacer en ese mundo.

Se hundió en el agua, abriendo sus ojos bajo esta, quedándose un instante mientras buscaba el
valor para lo que haría a continuación

Salió a la superficie, su rostro empapado, y agarró la botella rota.

411
Tenía que hacerlo antes de que Hyunjin llegara porque sabía que lo iba a detener, y con toda
probabilidad, a darle una paliza nueva.

Estaba tan, tan cansado….

La sangre salió a borbotones de su brazo izquierdo cuando pasó el vidrio por su piel, pero aguantó
el gemido de dolor. No era el peor dolor que había experimentado, no, ese lugar lo tenía cuando vio
y sintió a Seungmin morir.

Recordar el crack, el cuerpo quedándose quieto, el grito apagándose, una parte suya muriendo,
hizo que presionara con más fuerza.

Sintió el primer tirón por parte de su enlace.

Hyunjin tuvo que haberlo sentido.

¿Qué está pasando? Lixie, ¿qué estás haciendo?, casi podía escuchar.

Pero no contestó.

Su mano izquierda temblaba tratando de sostener la botella, sin fuerza alguna mientras la sangre
escurría por su piel, abierta, y se sentía mareado de pronto. Nunca le gustó la sangre, pero en ese
momento, la encontraba casi hermosa.

Repitió la acción con su brazo derecho pero el corte fue irregular gracias a que no podía agarrarlo
bien, pero tampoco le importó.

Comenzó a deslizarse dentro del agua, su marca ardiendo, puntos negros en su visión. El dolor se
estaba yendo, el dolor fluía y desaparecía, el peso sobre sus hombros comenzando a
desvanecerse un poco. Podía sentir cómo volvía a respirar con calma, como su piel se limpiaba, y
lloró.

Lloró porque ya no había cansancio, ya no había sufrimiento, ya no había miedo.

Sólo había nada, y eso era suficiente para él.

-¿Mami?

Y Felix fue feliz.

412

También podría gustarte