GEHENA
Se despertó tranquilo, desnudo, en un planeta rojo incandescente, sus alas rotas, miró al horizonte
al gran sol que iluminaba al planeta y se preguntó.-Que demonios hago aquí? El planeta estaba
completamente vacío y desértico, caminó poco a poco entre las piedras y los ríos de sangre,
caminó entre la lava pero no pasaba nada -¿Será la muerte segunda?- se preguntaba, pero nadie
contestaba, no había ángeles ni demonios a su alrededor, no había gritos ni dolor solo una
inmensa soledad que le congelaba el corazón, trastornaba su mente y a lo que algunos le llaman
alma. Intentó gritar pero no tenía voz, de igual manera nadie lo escucharía, se dio cuenta que
estaba atrapado de alguna manera en un sueño infinito y entonces repentinamente sintió sueño y
escuchó entre confusión una voz que llorando decía: ¡Por favor, desconéctenlo! Entonces durmió.