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Una Buena Relación Con Dios

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Una Buena Relación con Dios | Juan 15

: (Juan 15 Una buena relación con Dios) Con frecuencia los afanes de éste
siglo, la multitud de ocupaciones y metas personales nos enredan y apagan
nuestro tiempo personal con el Señor. Una buena relación con Dios es
vital y por eso debemos cuidarla. La iglesia del primer siglo fue poderosa y
sus logros fueron inmensos, era una iglesia que buscaba con fervor y
constancia la presencia de Dios. Aquel que busca y confía en el Señor
nunca será avergonzado…

1) Una buena relación con Dios nos permite llevar abundante fruto
(Juan 15:1-2).

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en


mí no lleva fruto, lo quita; y todo aquel que lleva fruto, lo limpia, para que
lleve más fruto.”

Nota 1: El Señor Jesús toma un ejemplo de la vida normal de los judíos


para enseñar sobre la importancia de buscar su presencia, y fomentar o
permanecer en esa buena relación con Dios. Toma el caso de la vid o
planta de la uva. Él mismo se pone como la vid “verdadera” es decir hay
falsas (son fuentes equivocadas o que mediante engaño hacen creer que
son la solución de vida para los hombres, por ejemplo sectas, falsos
maestros, desarrollo humano sin Dios, etc).

Nota 2: Presenta a nuestro Padre celestial como labrador, es decir aquel


que cuida la viña, es el encargado de podar y quitar aquellas cosas que
impiden llevar mucho fruto. Es también quien recibe las alabanzas de
aquella viña pues es el dueño. Él quita y limpia a los pámpanos (que
venimos a ser nosotros) para que lleven más fruto.
2) Una buena relación con Dios nos permite ser efectivos en su
propósito (Juan 15:3-5).

“Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en


mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo,
si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en
mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en
él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. ”

Nota 1: Debemos ver aquí como el Señor Jesús destaca el poder limpiador
de la palabra: “Vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”.
Por eso es tan importante exponernos a la palabra de Dios pues ella nos
alimenta, fortalece, guía y limpia, pues nos muestra lo que está mal en
nuestra vida y lo que debemos hacer para limpiar nuestro camino.

Nota 2: Así como una rama muere al ser cortada del tronco principal,
nuestra vida mengua al descuidar nuestra comunión con Dios. No es
posible llevar fruto por nosotros mismos, podemos hacerlo en la medida en
que dependemos de Cristo, porque él es la fuente de la vida.

Es vital “permanecer en Cristo” pero ¿qué es permanecer en él? La palabra


permanecer se traduce del griego “menó” que además significa: esperar,
continuar, persistir, mantenerse en el lugar o posición aguardando algo en el
futuro. Entonces permanecer es perseverar creyendo en sus palabras y no
desistir.

3) Una buena relación con Dios nos permite permanecer firmes (Juan
15:6).

“Si alguno no permanece en mí, será echado fuera como pámpano, y se


secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

Nota: Todos vivimos dificultades y pruebas, ante éstas aparecen las dudas,
temores y aún deseos de renunciar, pero en Dios debemos tomar fuerzas y
permanecer en él para alcanzar la victoria y el logro de aquellas promesas
fieles que nos ha hecho el Señor.

La rama que se desprende termina secándose y siendo combustible para el


fuego. En la comunión con Dios recibimos de él la fuerza para perseverar y
la sabiduría para tomar buenas decisiones, será como aquel hombre
prudente que edifica su casa sobre la roca y ni los vientos ni las
tempestades podrán derribarlo.

4) Una buena relación con Dios promueve la respuesta a nuestras


oraciones (Juan 15:7).

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis


todo lo que quisiereis, y os será hecho.”

Nota: Aquí el Señor Jesús nos enseña algo muy importante: hay una gran y
fuerte relación entre permanecer en Cristo y las respuestas a nuestras
oraciones. Cuando perseveramos en Dios y guardamos su palabra
podemos pedir y nos será hecho lo que pidamos (y por supuesto que esté
en su voluntad).

Podemos concluir entonces que algunas oraciones no tienen respuesta por


falta de perseverancia en Cristo, pero si procuramos su fuerza y
perseveramos, lo que pidamos nos será hecho, y él es fiel para cumplir lo
que ha dicho.

5) Una buena relación con Dios nos ayuda a glorificar su nombre (Juan
15:8-12).

“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis
discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado;
permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi
amor; como también yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y
permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en
vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Éste es mi mandamiento: Que os améis
unos a otros, como yo os he amado.”

Nota: En estos versículos podemos ver el reflejo del fruto que Dios espera
de nosotros:

a) El verdadero discípulo debe llevar mucho fruto.


b) El fruto que Jesús destaca es una vida que refleje o evidencie el amor de
Dios.
c) El amor es poder para obedecer.
d) Hacer la voluntad de Dios genera un gozo sobrenatural en el cristiano.
e) El más grande fruto es el amor por Dios y por el prójimo.

Conclusión: Es vital mantener y fortalecer una buena relación con Dios,


allí somos fortalecidos, instruidos y llenos de su amor para hacer su
voluntad y glorificar su nombre. Permitamos a Dios hacer su obra en cada
uno de nosotros para llevar abundante fruto que glorifique su nombre.

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