Terapia Racional Emotiva
Conductual (TREC)
M a Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
1. Introducción
2. Origen histórico
3. Fundamentos teóricos y filosóficos
3.1. Los A B C s de la Terapia Racional Em otiva C onductual
3.2. M ecanism os cognitivos d e l malestar
3.3. Tendencias biológicas básicas
3.4. Em ociones adaptativas y desadaptativas
3.5. A n siedad perturbadora y ansiedad del yo
3.6. Filosofía de vida y salud psicológica
3.7. A d quisición y m antenim iento de las alteraciones psicológicas
3.8. M apa conceptual de la Terapia Racional Emotiva C onductual
4. El proceso de ía Terapia Racional Emotiva Conductual
4.1. Fases del pro ceso
4.1.1. Evaluación psicopatológica
4.1.2. Evaluación Racional Emotiva
4.1.3. Insight racional-em otivo
4 .1.4. A p re n d e r una base de conocim iento racional
4.1.5. A p ren d er una nueva filosofía de vida
4.2. Estructura de las sesiones
4 .3. Estilo terapéutico y relación con el cliente
4.3.1. Estilo terapéutico
4.3.2 . Relación con el cliente
4.4. Principales técnicas de intervención
4.4.1. Técnicas utilizadas en el transcurso de las sesiones
4 .4.2 . Técnicas utilizadas en la realización d e trabajo para casa
4 .4.3 . Técnicas que tienden a evitarse en la TR EC
5. Aplicaciones, evidencia empírica y estudios de resultados
6. Consideraciones finales
6. Resumen
7. Bibliografía recomendada
8. Referencias bibliográficas
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C ondu ctuales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
A lbert Ellis (1913- 2007). Psicólogo estadounidense, creador de la Terapia Racional
Emotiva Conductual (TREC) y precursor del enfoque psicoterapéutico cognitivo. Su
método terapéutico intenta descubrir las irracionalidades de nuestros pensamientos y,
con ello, sanar las emociones dolorosas, dramatizadas y exageradas que provocan. En
1957 publicó su primer libro sobre Terapia Racional Emotiva Conductual: H o w to Uve
with a N eurotic (Cómo V ivir con un Neurótico). Dos años más tarde constituyó el Ins-
títute for Rational Living, dedicado a la aplicación, enseñanza y promoción de la TR EC
y del cual fue presidente hasta su muerte. En 1982 un estudio realizado entre psicólo
gos estadounidenses y canadienses lo situó com o el segundo psicoterapeuta más influ
yente de la historia, siendo el primero Cari Rogers y el tercero Sigmund Freud.
[Link]
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Terapia R acio n al Em otiva C o ndu ctual (TR EC )
M ‘ Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
Palabras clave
• Terapia Racional Emotiva • Emociones desadaptativas
• Conductual Modelo ABC • Filosofía de vida
• Pensamiento irracional • Salud psicológica
• Ansiedad del yo • Estilo terapéutico
• Ansiedad perturbadora • Relación con el paciente
Objetivos
Este capítulo ha sido escrito con el objetivo de que el lector/la lectora...
• Conozca e identifique las influencias y el marco conceptual que dan origen
a la Terapia Racional Emotiva Conductual de Ellis
• Conozca los elementos y conceptos propios de la TREC
• Conozca e identifique las fases del proceso de la TREC, así como la
estructura que caracteriza las sesiones
• Reconozca la importancia y el papel que, en este marco, adquiere el estilo
terapéutico y la relación con el paciente
• Conozca las principales técnicas de intervención que forman parte la
Terapia Racional Emotiva Conductual, su lógica y modo de aplicación en
cada fase
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M anual do T é c n ic a s y Terapias Cognitivo C ondu ctuaies
Marta Isabel Díaz, M 1Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
1. Introducción
La creencia de que los problemas psicológicos derivaban probablemente de una
historia de condicionam iento inapropiada sirvió de base a la primera generación de
terapeutas de conducta para el desarrollo de tratamientos basados en los principios
operantes y del condicionam iento clásico, no obstante, el modelo subyacente estímu
lo-respuesta fue puesto en entredicho con relativa rapidez, acusado de no dar cuenta
de la com plejidad de la conducta humana. A su vez, el fracaso de estas intervencio
nes al ser aplicadas a problemas del estado de ánimo, com o la depresión, abrió la
puerta a la cognitivización de la Terapia de Conducta y al com ienzo de la llamada
segunda generación. Albert Bandura había desarrollado a finales de los años 60 un
modelo de aprendizaje social que enfatizaba los procesos cognitivos en la adquisi
ción y el mantenimiento de la conducta desadaptada, proponiendo com o m ecanis
mo de aprendizaje el condicionam iento vicario.
El interés de la Terapia de Conducta por las variables y modelos cognitivos perm i
tió captar la atención de autores com o Albert Ellis, quien procedente de otras orienta
ciones psicoterapéuticas, había em pezado a m odificar su forma de intervenir. Al
em pezar a tomar en consideración elementos cognitivos, este autor encontró en el
viraje que estaba dando la Terapia de Conducta e! caldo de cultivo para seguir desa
rrollando sus trabajos. Albert Ellis cuenta con el crédito de haber formulado el primer
sistema de terapia cognitivo-conductual denominado Terapia Racional Emotiva, cuyo
objetivo es m odificar los núcleos cognitivos disfuncionales (ideas irracionales) que
subyacen a los estados de perturbación psicológica.
2. O rigen histórico
A lbert Ellis (1913-2007) fue el creador de ¡a Terapia Racional Emotiva C onductual
(TR EC ) y uno de los pioneros de la Terapia Cognitivo Conductual. Presentó en 1957
un modelo de intervención psicoterapéutica que denominó Terapia Racional (Ellis,
1957) en el que enfatizaba el papel de las creencias en el desarrollo de los trastornos
em ocionales, defendiendo activam ente que el cam bio de creencias irracionales pue
de conducir a un cam bio em ocional y conductual. En 1961 cam bió el nombre de su
enfoque a Terapia Racional Emotiva para destacar que, contrario a las críticas que se
venían realizando, no era una terapia centrada exclusivam ente en las creencias de los
pacientes, sino que también se prestaba una especial atención a las em ociones que
se experim entaban. Posteriormente en 1993 volvió a sustituir el nombre por el de
Terapia Racional Emotiva C onductual para resaltar que la conducta es igualmente un
objetivo de tratamiento y que las técnicas conductuaies se habían utilizado desde el
principio como procedimientos de intervención habitual (Hayes y Ellis, 2014).
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Terapia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (TR EC )
M* Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
Ellis fue un hombre polifacético, com o señala VVarren (2007), un hom bre del
renacim iento. Estudió filosofía, com puso óperas y otras partituras m usicales, escribió
novelas y le interesaron muy especialm ente los temas de relaciones de pareja y
sexuales. Este interés le llevó a crear en 1941 una fundación con fines no lucrativos
que llamó Instituto LA M P (¿ove an d Marriage Problem s - Problemas de Am or y de
Pareja), para proporcionar consejos y asesoramiento sobre problemas amorosos,
sexuales y de pareja. Con el fin de tratar de obtener una mayor formación que avala
ra una mayor dedicación profesional, se matriculó en el programa de doctorado de
psicología clínica de la Universidad de Colum bia y com pletó posteriormente su for
mación com o psicoanalista. Sim ultaneó su entrenamiento com o psicoanalista con la
práctica de la terapia marital y sexual.
Ellis mostró desde el com ienzo de su formación una actitud crítica con el psicoa
nálisis por considerar que su efectividad para solucionar los problemas de los pacien
tes era escasa. Concluyó que adquirir el ¡nsight de las experiencias traumáticas
infantiles no conducía a cam bios sustanciales en los problemas actuales, mientras
que dar orientaciones a los pacientes para cam biar creencias básicas relacionadas
con actitudes ante la vida conseguía más cambios en sus problemas em ocionales.
Ellis siempre ha destacado com o apoyo esencial a sus teorías los escritos y opi
niones de importantes filósofos y pensadores. La influencia de los filósofos estoicos,
especialm ente Epicteto y M arco Aurelio, fue decisiva en la llamada ¡nidalm ente
Terapia Racional. Ellis cita la famosa frase de Epicteto: "Los hom bres no se perturban
p o r las cosas, sino p o r cóm o se las tom an" como un importante punto de inspiración
para su formulación inicial. Adem ás, sirvió para reforzar su opinión acerca de que los
factores filosóficos son más importantes que los psicoanalíticos y psicodinám icos en
el origen y mantenimiento de los trastornos em ocionales. Destaca también la influen
cia de otros filósofos com o Kant, Spinoza o Schopenhauer y la de filósofos de la
ciencia com o Popper o Reichenbach. Todos ellos permiten reafirmar la gran influen
cia de las creencias sobre el com portam iento y las em ociones, y la im portancia de
los métodos lógicos y em píricos que utilizan los seres humanos para analizar la rea
lidad de acuerdo a sus reglas y principios. Para ello utilizan el método científico, for
mulando hipótesis sobre uno mismo y el mundo, y tratando de com probar su validez,
sin analizar previamente si las premisas de las que parten son correctas.
Podríamos resumir los principios éticos y humanistas que asume la T R E C en la
ayuda a las personas a m axim izar su individualidad, aceptación incondicional y
libertad (no siempre ¡limitada), incluso para elegir su propio estado em ocional y su
com prom iso social. Estos principios son muestra de la clara influencia de filósofos
existencialistas com o Russell (1930 y 1955) T iilich (1953) o Heidegger (1949). Por
otra, en sus bases conceptuales se hace referencia al marcado efecto que puede
tener el lenguaje sobre los pensamientos, em ociones y acciones, recogiendo así la
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M anual d e T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C ondu ctuales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
influencia de los semánticos generales o la ¡dea de que es necesario condenar el
p ecado pero no al pecador, proveniente de la filosofía cristiana.
De su formación psicoanaiítica, Ellis resalta la Influencia de los trabajos de Adler
(1927) sobre el papel desempeñado por los sentimientos de inferioridad. La impor
tancia concedida a la ansiedad del ego, la repercusión del Interés social en el bienes
tar psicológico, o la tendencia de los seres humanos a establecer metas y propósitos,
son un claro reflejo de las aportaciones de Adler a la T R EC . Igualmente, la influencia
de las ¡deas de Karen Horney (1950) sobre la "tiranía de los deberes" se hace eviden
te en la importancia atribuida en el marco conceptual de la TR EC al pensamiento
absolutista, dogmático y evaluativo en el origen y mantenimiento del malestar em o
cional. También destaca como fundamental la influencia de los primeros terapeutas
de conducta (Dun)ap, 1932; M .C , Jones, 1924; Watson y Rayner, 1920). Las técnicas
conductuales han sido desde los com ienzos de la TR E C una parte fundamental del
paquete de técnicas que ya se utilizaban en el proceso de la llamada inicialmente
Terapia Racional. M ás aún, Ellis valoró la efectividad de las técnicas conductuales uti
lizándolas para superar sus problemas de tim idez con las mujeres y su miedo a hablar
en público y en las terapias de pareja y sexuales que llevaba a cabo antes de formular
la Terapia Racional. A medida que la Terapia de Conducta iba desarrollando nuevas
técnicas de contrastada efectividad, la TR EC iba incorporando aquellas que facilita
ban sus objetivos terapéuticos de cam bio.
3. Fundam entos teóricos y filosóficos
La TREC considera al ser humano como un organismo complejo y biopsicosocial
con una fuerte tendencia a establecer metas y propósitos y tratar de conseguirlos. Las
dos metas básicas son: a) permanecer vivo, y b) obtener el mayor bienestar posible y evi
tar el malestar innecesario. De estas metas básicas se derivan el resto de submetas que
las personas se van proponiendo a lo largo de su ciclo vital y que, además de proporcio
narles felicidad, les permiten dar cierto sentido a la vida (Ellis, 1962, 1979a y 1984a).
3.1. L o sA B C s d é la TR EC
Cuando los individuos intentan conseguir sus metas, en los distintos ambientes
que conform an su entorno, se van encontrando con acontecimientos activadores (A)
que le permiten o dificultan la consecución de sus metas en función de las valoracio
nes que realicen de estas situaciones estimulares. Para analizar las ¡nterrelaciones
entre acontecimientos, cogniciones y consecuencia, Ellis (1984) propone el modelo
A B C : los acontecimientos activadores (A) por sí mismos no provocan consecuencias
em ocionales, conductuales o cognitivas (C), si no qu e estas dependerán de cóm o se
perciba o interprete (B) dicho acontecimiento activador. En otras palabras "A" son los
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Terapia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (TR EC )
Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos u
acontecimientos activadores a los que respondemos, “ C " la respuesta cognitiva,
em ocional o conductual que damos a ellos y "B" las creencias que tenemos sobre
"A" que son las que explican en mayor medida nuestra respuesta “ C", siendo, "B " el
mediador fundam ental entre "A" y "C".
También la influencia de A sobre B y C , y de C sobre A y B, está claramente reco
nocida en esta terapia. A pesar de la importancia concedida a las creencias racionales
e irracionales (B), la Terapia Racional Emotiva Conductual insiste en la constante inte
racción entre A, B y C. Un elemento activador (A), por ejemplo una enfermedad o un
acontecimiento trágico, puede producir directamente consecuencias emocionales,
conductuales y cognitivas (C) y generar, al mismo tiempo, una serie de creencias (B).
Por ejemplo, un accidente de tráfico en el que se pierde un brazo (A) puede producir
consecuencias negativas (C), como depresión, temor a los coches, pérdida del traba
jo , evitación a la gente, imposibilidad de hacer deporte, sentimientos de ser muy des
graciado, inútil, etc. y generar "creencias irracionales" (B) del tipo "nunca encontraré
trabajo debido a mi mutilación", "nadie me querrá", "jamás podré ser feliz", etc. Las
consecuencias derivadas de A (sentimiento de frustración, depresión, etc.) pueden a
su vez influir, igualmente, en la activación o creación de creencias irracionales (B), por
ejemplo, del tipo: "me siento fatal, no puedo soportarlo", "esto es tan horrible que
nunca lo superaré", etc., que a su vez pueden influir nuevamente en C incrementando
la sensación de malestar y convirtiendo la valoración realizada sobre el estado emo
cional en una nueva consecuencia (C) de mayor intensidad (Ruiz, 1993).
En definitiva, podría decirse que los seres humanos no pueden tener experiencias
(A) sin hacer inferencias, valoraciones o interpretaciones sobre ellas (B), que siempre
tendrán algún tipo de consecuencias (C). Sin embargo, difícilmente se percibe, inter
preta o valora (B) y se actúa, se siente o se piensa (C) si no hay ningún elemento acti
vador (A).
Reconociendo, por tanto, está interrelación, la TR EC se ha centrado en resaltar la
repercusión que las creencias racionales e irracionales (B) tienen en las consecuen
cias em ocionales y en la consecución de las metas y propósitos.
3 .2 . M e c a n is m o s c o g n itiv o s d e l m a le sta r
Desde el punto de vista psicológico, la idea central de la teoría de la TR E C estaría
en la distinción entre creencias racionales e irracionales y su decisiva contribución
en el desarrollo de las em ociones, conductas y pensamientos adecuados o disfuncio
nales. Ellis (1994 y 1995) define las creencias racionales com o cogniciones evaluati-
vas de significado personal que son de carácter preferencia! que se expresan en
forma de deseo, preferencia, gusto, agrado y desagrado. Los pensamientos racionales
son flexibles y ayudan al individuo a establecer libremente sus metas y propósitos.
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Marta Isabel Díaz, M " Ángeles Ruiz y ArabeHa Villalobos
Los pensamientos irracionales son, por el contrario, cogniciones evaluativas de
carácter absolutista y dogmático, se expresan de forma rígida con términos tales como
debería de y tendría que, y generan emociones negativas perturbadoras que interfieren
claramente en la consecución de metas y propósitos que proporcionan felicidad.
La racionalidad e irracionalidad no se define en la T R E C en un sentido absoluto,
sino relativo, porque lo que realmente dificulta o ayuda a conseguir las metas depen
derá de la persona y de su situación particular.
Las creencias irracionales nucleares tienen algunas características similares (e.g.
rigidez) a las del constructo de esquem a negativo tal y com o lo define la Terapia Cog
nitiva de Beck y otras teorías y terapias cognitivo-conductuales. Por ello, D iC iusep p e
(2010) considera que sería más exacto denom inar a las creencias irracionales como
esquem as irracionales. Las creencias irracionales se pueden considerar esquemas de
am plio espectro, tácitos, que operan a muchos niveles, conjuntos de expectativas o
creencias sobre lo que es y debería ser el mundo, y lo que es y debería ser bueno o
malo. M aultsby (1975) señala tres de los criterios que cum plen estas creencias o
esquemas Irracionales: 1) no responden a los principios de la lógica porque se basan
en interpretaciones incorrectas y son inconsistentes con la evidencia em pírica, 2) son
automáticas, y el individuo no es consciente del papel mediador que ejercen sobre
sus pensamientos, sentimientos y conducta y 3) obstaculizan la consecución de las
metas y propósitos básicos.
Desde los com ienzos de la TR EC ha ido identificando más de 200 creencias irra
cionales que tienen una clara influencia en los trastornos psicológicos. Las 11 creen
cias más significativas y relevantes, publicadas ya en 1962 en el libro Razón y
Em oción y Psicoterapia, son:
1. N ecesito el am or y la aprobación de todas las personas im portantes de mi
entorno.
2. Para considerar que soy valioso deb o ser absolutam ente com petente y tengo
qu e ser capaz de conseguir todo lo que m e propongo.
3. Hay personas a las qu e se d e b e considerar malvadas, infames o inmorales y
deben ser culpadas y castigadas p o r sus malas acciones.
4. Realm ente es terrible, horrible y catastrófico que las cosas no salgan o no
sean com o yo deseo.
5. Los seres humanos no p odem os hacer nada o casi nada para evitar o co n tro
lar las desgracias y los sufrimientos que pad ecem o s p o rq u e son p ro d u cid o s
p o r causas externas sobre las que tenem os m uy escasa influencia.
6. Cuando ocurre o p u ed e ocurrir algo peligroso o amenazante, d ebo sentirme
trem endam ente preocu pa do y pensar constantem ente que p u e d e ocurrir lo
peor.
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Terapia R acio n al Emotiva Ccinductual ¡TR EC )
M ‘ Ángeles Ruiz, Marta Isabel D íaz y Arabella Villalobos
7. Es m ucho más fácil evitar que afrontar las dificultades y responsabilidades
que se presentan en la vida.
8. Se debe dep en d er de los dem ás; se necesita tener a alguien más fuerte que
uno m ism o en quien confiar.
9. Las cosas qu e me ocurrieron en mi historia pasada, son determ inantes de mi
conducta actual y de mi conducta futura p o rq u e siem pre y de manera defi
nitiva m e influirán.
10. D e b o preocupa rm e m ucho y constantem ente p o r los problem as y perturba
ciones de los demás.
11. Existe una solución precisa, acertada y perfecta para cada problem a y es
horrible y catastrófico no encontrarla.
En la actualidad, más que describir nuevas creencias irracionales concretas, la
teoría de la TR EC se centra en resaltar la im portancia de cuatro formas de pensa
miento irracional:
1. D em andas o exigencias (e.g .: "Si mi pareja m e quisiera, debería haberm e
h echo un regalo p o r mi cum pleaños").
2. C atastrofism o (e.g. " Com o mañana no m e salga bien la entrevista será horri
ble, yo me m uero").
3. Baja to lera n cia a la fru stra ció n (e.g. “N o voy a la fiesta p o rq u e m e da m ie
do q u e m e rech acen , es durísim o, yo soy m uy sensible y no podría s o p o r
tarlo").
4. D e p re cia ció n o condena g lo b a l de la valía hum ana (e.g. “Se me ha quem ado
la com ida. Soy una inútil, todo lo hago m al", "ha h ech o mal la factura, es un
incom petente total"). Estas formas de pensamiento se consideran irracionales
porque son falsas, ilógicas, extremas y tienden a interferir con las metas y pro
pósitos básicos de la personas.
Ellis (1984a) defiende que las creencias irracionales de catastrofismo, baja tole
rancia a la frustración y depreciación global, se derivan de las demandas o exigen
cias absolutistas de los debería o tendría. W essler (1984), sin embargo, considera
que los cuatro tipos de creencias pueden ser primarlos y en ocasiones ser los pensa
mientos Irracionales relacionados con demandas y exigencias absolutistas (debería,
tendría) los que se deriven de alguno de los otros tres (catastrofismo, baja tolerancia
a la frustración y depreciación de uno mismo). No obstante, más recientemente,
DiLorenzo, David y M ontgomery (2007) aportan evidencia em pírica que avala la
hipótesis de Ellis sobre e! carácter primario de los pensamientos de demanda y e x i
gencia y el carácter secundario de las evaluaciones catastrofistas, la baja tolerancia a
la frustración y la depreciación. Finalmente, Dryden, David y Ellis (2010) asumen la
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M anual de T é cn ic a s y Terapias C ognitivo C o nd u ctuaies
Marta Isabel Díaz, M “ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
interdependencia de las creencias absolutistas por un lado, y por otro, de los pensa
mientos catastrofístas, baja tolerancia a la frustración y depreciación, considerándo
los com o dos caras de la misma moneda.
3 .3 , Tendencias biológicas b á s ic a s
Aunque Ellis (1976, 1979a, 1984a) reconoce la influencia social y cultural en el
pensamiento irracional, también afirma que incluso las personas con la educación
más racional tienden a transformar sus preferencias en demandas absolutistas sobre sí
mismo, los demás y el mundo. Sugiere que los seres humanos tienen dos tendencias
biológicas importantes: 1) la tendencia a pensar irracionalmente, y 2) la capacidad de
elegir cam biar sus creencias irracionales si a sí lo desean.
La primera tendencia biológica se refiere a la tendencia a convertir sus fuertes pre
ferencias en exigencias absolutistas. Ellis y Dryden (1997) indican 10 argumentos para
defender la base biológica del pensamiento irracional (Tabla 1).
Tabla 1. Argumentos de defensa de las bases biológicas del pensamiento Irra
cional (Ellis, 1976a; 1976c; 1994c)
1. Todos ios seres hum anos tienen algún tipo de pensam iento irracio n al y de autoderrota.
2. Pensamientos irracionales que tienen que ver con cre e n cias absolutistas y generan perturbación em o cio n al se
encuentran en personas de todas las culturas.
3. La m ayoría de las co nductas autodestructivas que (levam os a cab o , por ejem plo, postergar activid ad es y/o
responsabilidades (p ro castinacid n), o ia falta de au to d iscip lin a, son contrarias a lo que tratan de enseñar los
padres, profesores o m edios de co m u n icació n .
4. Incluso las personas más b rillantes e inteligentes a menudo después de ren u n ciar a pensam ientos irracionales,
suelen adoptar otros nuevos igualm ente irracion ales.
5. Incluso las personas que se oponen enérgicam ente a diferentes cre e n cias irracionales (e.g. ideologías o p en
sam ientos absolutistas), a m enudo suelen caer en la m ism a irracio n a lid a d (e.g. rech azo de esos pensam ientos
o cre e n cias absolutistas con argum entos tam bién absolutistas).
6. Tom ar co n cie n cia de la irracionalidad de los pensamientos, sentim ientos o conductas solo ayuda parcialm ente
a m o dificarlo s
7. Los seres hum anos suelen vo lver a sus hábitos y patrones de conducta de autoderrota incluso aunque hayan
trabajado duram ente para superarlos.
8. Las personas a menudo encuentran más fácil aprender conductas de autoderrota que de autosuperaclón.
y. Los terapeutas que se supone deberían preferiblem ente ser buenos m odelos de racio na lid ad a seguir, a m enu
do actúan irracion alm ente en su vida personal y profesional.
10. Las personas con fre cu e n cia se engañan a si m ism os creyen do que ciertas m alas exp e rie n cias n u nca les
ocurrirán a ellos
Terapia R acio n al Emotiva C o ndu ctual (T R E C )
M a Ángeles Ruiz, M ana Isabel D íaz y Arabella Villalobos
La segunda tendencia biológica que vien e a contrarrestar el d eterm inism o de
la prim era es la capacidad de los seres hum anos de poder elegir cam b iar sus
pensam ientos y co n d u ctas d isfu n cio n aies. Esto im p lica que las personas, a pesar
de su tendencia al pensam iento irra cio n a l, no son e sclavas de ella, y pueden
trascend er sus efectos eligiendo, aunque con esfuerzo, cam b iar su forma de
pensar irracio nal y, com o co n se cu e n cia, elim inar sus em o ciones negativas per
turbadoras.
3.4. Em ociones adaptativas y desadaptativas
La T R E C considera que no todas ias em ociones negativas son disfuncionales, ni
todas las em ociones positivas adaptativas o saludables. Las em o cio n es adecuadas
son todos aquellos sentim ientos positivos y negativos que va experim entando un
individuo a lo largo de su vida que no interfieren con el establecim iento y co nse
cución de metas. El amor, el placer, la curiosidad, la alegría, son algunos de los
ejem plos de em ociones positivas adecuadas. El dolor, la tristeza, la frustración, la
incom odidad o el malestar, serían, por otra parte, ejem plos de em ociones negati
vas adecuadas. Entre los sentim ientos positivos inadecuados estarían la prepoten
cia o la excesiva confianza en un mismo, que podrían interferir con la consecución
de metas y propósitos. Entre los sentimientos negativos inadecuados estarían la
ira, la depresión, la ansiedad, la desesperación, la desesperanza o la sensación de
inutilidad. Estos sentimientos negativos se consideran inadecuados porque incre
mentan la percepción subjetiva de m alestar o frustración y suelen bloquear las
acciones que facilitan el afrontam iento de las dificultades que surgen en todo pro
ceso de consecución de metas. Según Ellis (1994) ¡as em ociones negativas y posi
tivas saludables estarían asociadas a pensam ientos o creencias racionales, y las
em ociones negativas y positivas perturbadoras lo estarían a creencias irracionales.
En la Tabla 2 se recogen algunas de las em ociones negativas insanas asociadas a
un ejem plo de creencia irracional y su equivalente en em ociones negativas sanas
cuando ¡a creen cia asociada es racional.
M anual de T é c n ic a s y Terapias C o g n ilivo C o nd u ctuales
Marta Isabel Díaz, M " Á ngeles Ruiz y Arabella Villalobos
Tabla 2. Emociones negativas y creencias
EMOCIONES CREENCIA IRRACIONAL ASOCIADA EMOCIONES CREENCIA RACIONAL
NEGATIVAS NEGATIVAS ASOCIADA
INSANAS SANAS
Ansiedad "H e estudiado mucho para este examen. Preocupación "He estudiado mucho para este
No debería bajo ningún concepto examen. Espero no suspender,
suspender, si ocurre sería terrible " porque sería mala suerte"
Depresión "No debería haberse ido m i hijo de casa. Tristeza "Siento mucho que m i hijo
Es terrible que se haya ¡do". se haya ido de casa, pero no
hay razón por la que no deba
haberse ido"
Vergüenza "He metido la pata. Es terrible, no D ecepción "He metido la pata pero ya que
debería haberío hecho. Todos pensarán fe voy a hacer"
que soy un auténtico estúpido"
Culpa "Me he enfadado con luán sin razón. Remordimiento "Me he entadado con luán sin
Cómo he podido ser tan vil. No debería razón. La verdad es que lo he
nunca hacer estas cosas, no tengo hecho fatal. En cuanto le vea le
perdón" pediré disculpas"
Ira "Ese chico es un sinvergüenza, se ha Enfado "Vaya cara que tiene ese chico,
colado y es inadmisible. Tendría que se ha colado, podría haber
haber hecho lo que debe como hacemos esperado su turno como todos"
todos: esperar su turno".
3.5. A n sied a d perturbadora y ansiedad del yo
Ellis (1979b y 1980) considera que cuando los individuos presentan demandas
absolutistas sobre el mundo, otras personas, o ellos mismos, cuando estas demandas
fallan, se genera malestar emocional que dará lugar a dos tipos de perturbación psi
cológica: 1) la ansiedad del yo, y 2) la ansiedad perturbadora.
La ansiedad de! yo se define como un malestar emocional intenso que se acom pa
ña con frecuencia por sentimientos fuertes de depresión, vergüenza, culpa o incapa
cidad. Este tipo de ansiedad la suelen experim entar las personas cuando: (1) sienten
que su yo o su valía personal está am enazado, (2) deben o tienen necesariamente
que hacer bien cualquier cosa y/o ser aprobados por los demás, y (3) sienten que es
horroroso, terrible o catastrófico no hacer bien las cosas y no ser aprobados por los
demás como ellos creen cjue deberían o tendrían que serlo. La ansiedad del yo supon
dría, por tanto, el auto-desprecio de la persona por no cum plir con las exigencias que
tiene sobre ella misma, los otros y e! mundo. La auto-condenación im plica por una
parte descalificarse globalmente y por otra "diablificarse" como si uno fuera un ser
malo y nada valioso. La alternativa racional y saludable a la auto-condenación sería la
aceptación incondicional de uno mismo reconociéndose com o ser falible. La auto-
aceptación incluye, entre otras cosas, aprender a evitar calificaciones o valoraciones
Terap ia R acio n al Em otiva C o nd u ctual ¡TR EC )
.VC Ángeles Ruiz, Marta Isabel D íaz y Arabella Villalobos
globales y ser capaz de reconocer que, com o ser humano que se es, se cometen y se
cometerán errores, de ese modo estará en condiciones de realizar un afrontamiento
adecuado de los problemas.
La ansiedad perturbadora hace referencia al malestar emocional que experimentan
las personas cuando: (1) consideran que su vida o bienestar se encuentran amenazados,
(2) consideran que deben o tienen que conseguir lo que desean necesariamente o no
deben o no tienen que experimentar o padecer lo que no desean y, (3) consideran que
es terrible, horroroso o catastrófico, en lugar de desagradable o incómodo, no conseguir
lo que creen que deben o tienen que tener o sienten lo que creen que no deben o no
tienen que sentir. En definitiva, la ansiedad perturbadora implica una baja tolerancia a la
frustración que se origina porque la persona hace demandas a sí mismo, a los otros o al
mundo que tienen que ver con normas dogmáticas sobre las condiciones de bienestar y
vida confortable que deberían tener (Dryden, 2009 y 2015). La tolerancia a la frustra
ción es la alternativa saludable y racional a este tipo de perturbación. La ansiedad per
turbadora puede ser igualmente un síntoma primario o secundario, aunque, según Ellis
(1990), generalmente suele ser un síntoma secundario. A veces es difícil reconocer este
tipo de ansiedad y puede contundirse con la ansiedad generalizada o flotante, puesto
que la ansiedad que puede llegar a provocar la propia sintomatología de ansiedad pue
de hacer que esta se manifieste en distintas situaciones, ajenas todas ellas a la situación
original que produjo el malestar inicial. La detección de la ansiedad perturbadora es
importante porque será e! paso previo al tratamiento de los problemas de ansiedad
específica. Cuando el cliente haya aprendido a dejar de horrorizarse de sus propios sen
timientos de ansiedad, cuando acepte que sentirse ansioso no es tan terrible, y que por
ello no es un ser débil, dejará de obsesionarse por ese sentimiento y, entonces, según
los preceptos de la TR EC , podrá trabajar para superar la ansiedad que le producen los
estímulos concretos (e.g. hablar en público, claustrofobia, miedo a los perros, etc.).
Ellis resalta la necesidad de tratar de forma independiente estos dos tipos de ansie
dad aunque a veces se solapen, porque en cada uno de ellos están implicadas creen
cias irracionales diferentes. Como se ha indicado anteriormente, la ansiedad del yo,
está asociada a creencias relacionadas con incompetencia o descalificación personal,
mientras que las creencias relacionadas con la ansiedad perturbadora tienen que ver
con la no aceptación del malestar como emoción humana o con la consideración de
que ¡as em ociones negativas son malas y por tanto no se deben de tener.
3 .6 . F ilo so fía d e vid a y s a lu d p s ic o ló g ic a
La im portancia concedida en la TR EC a aspectos filosóficos queda reflejada,
com o se ha ido viendo a lo largo de este capítulo, en la consideración de lo que se
entiende por creencias irracionales y en lo que a su juicio son las dos principales
perturbaciones psicológicas.
347
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C o n d u ctu ales
Marta Isabel Díaz, M “ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
Tabla 3. Principios fundamentales que configuran el marco filosófico de la TREC
PRIN CIPIO E N U N C IA D O
Interés por uno Aunque el sacrificio y el preocuparse por otras personas puede ser conveniente y
mismo necesario en determinados momentos o situaciones, como regla general, el Interés por
uno mismo ha de ser superior al interés que se preste a los demás.
Interés social Puesto que somos seres sociables, vivimos en comunidad y una parte importante
de nuestras gratificaciones se derivan de la interacción social, es necesario actuar
moralmente y defender y respetar los derechos de los demás y contribuir á1bienestar y
supervivencia de la sociedad.
Auto-dirección Las personas sanas asumen la responsabilidad de dirigir y gobernar su propia vida sin
necesitar o demandar constantemente el apoyo de los demás.
Tolerancia a la Los individuos racionales se conceden a s í mismos y a los demás el derecho a
frustración equivocarse, evitando condenar y procurando modificar las condiciones desagradables
o adversas si puede o aceptándolas si no se pueden cambiar.
Flexibilidad Las personas sanas y maduras procuran evitar establecer reglas rígidas e inalterables
con ellos mismos y con los demás. Sus planteamientos y actitudes son tolerantes y
pluralistas. Mantienen posturas flexibles y están abiertas al cambio.
Aceptación de la Es adaptativo y saludable reconocer y aceptar el hecho de que vivimos en un mundo
incertidumbre incierto y probabilístíco y admitir que, p o r el momento, no existen certezas o verdades
absolutas, ni probablemente existirán.
Compromiso creativo Las personas tienden a sentirse más felices cuando se implican vitalmente en algún
proyecto ajeno a ellas mismas, les interesa algún tema creativo y asumen algún
compromiso social al que dedican parte de su vida cotidiana.
Pensamiento Los individuos sanos tienden a ser objetivos, racionales y científicos. Autorregulan
científico sus emociones y conductas reflexionando sobre ellos mismos y las consecuencias de
sus acciones. Evalúan mediante la aplicación de las reglas de la lógica y del método
científico los procesos de consecución de sus metas y propósitos.
Auto-aceptación Las personas con buena salud mental están contentas de estar vivas. 5e aceptan a sí
mismas y tienen capacidad para divertirse. No hacen valoraciones globales de sí mismos
en función de sus logros externos o del juicio de los demás. Eligen aceptarse a si mismos
de forma incondicional, evitan clasificarse en categorías preestablecidas e intentan
disfrutar en lugar de estar probándose continuamente.
Asumir riesgos Las personas sanas tienden a asumir los riesgos que a veces acompañan a la
consecución desús objetivos, aunque exista la posibilidad de fallar. Tienden a ser
aventureros, pero no son temerarios.
Hedonismo en sentido Las personas bien ajustadas son hedonistas porque buscan el bienestar y evitan el dolor
amplio pero no están obsesionadas con la obtención de gratificaciones o placeres de forma
inmediata. N o renuncian al beneficio presente por temor al dolor futuro, ni renuncian al
beneficio futuro por las dificultades que se pueden encontrar en el presente.
No utopismo Las personas sanas aceptan el hecho de que las utopías son, probablemente,
inalcanzables y, por tanto, admiten que no siempre van a obtener todo lo que desean ni
van a poder evitar sentir en algunas ocasiones sufrimiento o dolor.
Auto-responsabilidad tos individuos sanos aceptan la parte de responsabilidad que tienen sobre sus trastornos
por el propio malestar emocionales en lugar de culpar de forma defensiva a los demás o a los acontecimientos.
emocional
348
Terapia R acio n al Em otiva C o n d u ctu al (TR EC )
M s Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
Desde la primera formulación de la T R EC , Eliis señala una serie de valores y acti
tudes que denomina racionales que contribuyen a! bienestar psicológico y que tie
nen que ver con una particular manera de estar y de entender la vida. Los trece
principios fundam entales que constituyen el marco filosófico esencial suscrito por la
Terapia Racional Emotiva Conductual se exponen en la Tabla 3.
Ayudar a las personas a elegir y a asumir como propio este tipo de filosofía de
vida, se convierte en un objetivo esencial de la TR EC . A lo largo del proceso terapéu
tico pueden cambiarse o elim inarse determinadas creencias irracionales, situaciona-
les o globales, pero si no se cam bia la filosofía de vida con e! tiempo seguirán
surgiendo nuevas creencias irracionales que causen nuevos trastornos em ocionales.
La teor ía de ía TR EC argumenta que si bien una filosofía de vida basada en abso
lutismos y demandas está en la base de muchos problemas em ocionales, una filoso
fía basada en el relativismo y en lo deseable es una característica central de la
persona psicológicamente saludable. Esta filosofía reconoce que los humanos tienen
muchas cosas que les gustan, desean, quieren o prefieren, pero si se niegan a elevar
estos valores a dogmas (o demandas de carácter categórico) estarán psicológicam en
te menos perturbados (Elüs y Dryden, 1997).
3 .7 . A d q u is ic ió n y m a n te n im ie n to d e las a lte ra c io n e s p s ic o ló g ic a s
La Terapia Racional Emotiva Conductual no ha elaborado ninguna teoría especí
fica para explicar cuál es el mecanismo mediante el que se adquieren los problemas
psicológicos.
La teoría postula que la tendencia biológica a pensar irracionalmente no es sim i
lar en todos los seres humanos. A veces el contexto educativo en el que se desarrolla
el individuo puede potenciar (o reducir) la tendencia a pensar irracionalmente, pero
no todas las personas se ven influidas en la misma medida, aún estando en el mismo
contexto. Por ejemplo, una de las creencias más señaladas por El lis "necesito el am or
y la aprobación de todas las personas de mi entorno", puede darse tanto en personas
que han sido sobreprotegidas en su infancia por sus padres, com o en personas que
fueron abandonadas. En definitiva, se asume que las experiencias vividas pueden
afectar al proceso de adquisición de la perturbación psicológica, pero lo que real
mente es decisivo es cóm o nosotros mismos vivim os e interpretamos nuestras exp e
riencias en ía actualidad.
La TR EC , sin embargo, sí hace una propuesta sobre cóm o se mantienen o perpe
túan los problemas psicológicos. Ellis (1979a) señala tres Insights TR EC de los que
carecen (no necesariamente de todos) las personas que mantienen sus trastornos
emocionales.
a M anual do Té cn ic a s y Terapias C ognitivo C o nd u ctuales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Ángeles Ruiz y ArabeHa Villalobos
• Insight n° 1. La perturbación humana viene determinada por ias creencias irracio
nales que se activan ante las situaciones vitales negativas. Sin embargo, si la perso
na que padece un trastorno emocional considera que se debe a los acontecimientos
negativos que le ocurren, tratará de cambiar las situaciones pero no las creencias
que se le han activado y que son las responsables reales de su malestar.
• Insight n° 2. Si las personas siguen reafirmando sus creencias rígidas y extremas,
estas se mantendrán. No obstante sí se reconoce la influencia de las creencias
irracionales en el malestar emocional, pero la persona dedica su esfuerzo a
encontrar el origen de ellas, en lugar de tratar de cambiar las, se mantendrán.
• In sig h t n” 3. Solo trabajando de forma constante en eí presente y en el futuro
las creencias irracionales y practicando creencias racionales alternativas se
conseguirá cambiar.
La TR EC señala Igualmente como un factor importante en eí mantenimiento del
malestar em ocional, sostener una filosofía de vida basada en una baja tolerancia a la
frustración. Considerar que no se debe sentir incom odidad, malestar o dolor, que la
obtención de metas u objetivos no debe ¡r acompañada de esfuerzos o conflictos
importantes, en definitiva, adoptar lo que Ellis denomina hedonismo a corto plazo
para evitar mayor malestar, impide en ocasiones alcanzar un mayor bienestar a largo
plazo. Por ejemplo, no dejar de fum ar por el esfuerzo que requiere y el malestar que
entraña (hedonismo a corto plazo), im plica mantener una adicción que a largo plazo
supone renunciar a un mayor bienestar (hedonismo a largo plazo) psíquico o físico.
O tra propuesta de explicación de la TR EC para la perpetuación de los trastornos
psicológicos se deriva de la teoría freudlana sobre los mecanism os de defensa {Zie-
gler, 2016). Según la TR EC las personas utilizan diversos m ecanismos de defensa (e.g.
evitación, racionalización, negación, etc.) para negar la existencia de problemas o
para m inim izar su gravedad. No obstante, si bien pueden evitar con ello la tendencia
a la auto-condenación (e.g. soy débil o incompetente) o la consideración de que no
son capaces de asumir sus problemas si no tienen ayuda (sin ayuda no lo puedo supe
rar) o bien producir un incremento de su malestar (e.g. no lo puedo soportar), están
perpetuando sus creencias irracionales y, consecuentemente, su trastorno em ocional.
Por último, la TR EC apunta otros dos factores relacionados con la perpetuación de
la perturbación psicológica. El primero, la percepción y valoración del coste y bene
ficio por trabajar el cam bio de creencias y su consecuencia emocional (e.g. Si una
persona decide viajar ella sola para trabajar la creencia de "no p o d e r hacer nada sin
la ayuda de los dem ás", puede activarse la creencia "m i familia se p u e d e enfadar,
sería horrible y lo no podría soportar"). El segundo, se refiere a la llamada profecía
autocum plida que Implica actuar de acuerdo con las predicciones y evaluaciones
realizadas, de manera que las respuestas de uno mismo o de los otros permiten con
firmar la hipótesis inicial sobre el origen del malestar.
350
Terapia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (TR EC )
M * Á ngeles Ruiz. Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
En resumen, algunas de las razones que se apuntan en la TR EC para que las per
sonas perpetúen su malestar emocional son las siguientes:
• Considerar que si en lugar de cam biar las creencias irracionales se cambian
los acontecimientos o situaciones se elim inará el problema em ocional.
• Creer que el hecho de entender que las creencias irracionales están a la base
de los problemas em ocionales es suficiente para que estas cam bien.
• No trabajar con tenacidad para detectar las creencias irracionales, ni practicar las
alternativas racionales a estas creencias para que puedan asumirse como propias.
• Seguir actuando en consonancia con las creencias irracionales.
• Creer que mantener las creencias irracionales y sus consecuencias reporta
mayor beneficio que el que se obtendría si se llevara a cabo el cambio hacia
creencias alternativas más saludables.
• V ivir en ambientes y realizar conductas que apoyan las creencias irracionales
que sustentan sus problemas (profecía auto-cumplida)
• Tener un déficit importante de habilidades sociales, habilidades de com unica
ción, destrezas de resolución de problemas o de otras destrezas o competencias
relevantes para un adecuado funcionamiento personal, profesional o social.
3 .8 , M a p a c o n c e p t u a l d e la Terapia R a c io n a l E m o tiv a C o n d u c tu a l
¡ d em a n d a s o e xig
I cata stro fis m o
i b a ja to ieran c. frustr
| d ep re cia ció n g lo b al
cu an d o n o s e
cum plen
✓ \
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c reen cia s c reen cia s
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l d e l m a les ta r j
351
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C o n d u ctu aies
Mana Isabel Díaz, M" Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
4 . El p r o c e s o d e T e r a p ia R a c i o n a l E m o t i v a C o n d u c t u a l
4 . 1. Fases d e l p r o c e s o
El proceso de intervención que se lleva a cabo en la TR EC puede dividirse en cin
co fases o etapas: 1) evaluación psicopatológica, 2) Evaluación Racional-Em otiva
(ERE), 2) insight racional-em otivo, 3) aprendizaje de una base de conocim iento racio
nal, y 4) aprendizaje de una nueva filosofía de vida.
4.1.1. Evaluación psicopatológica
En T R EC , cuando se trabaja con clientes que pueden tener un trastorno emocional
clínicam ente relevante, el prim er paso es realizar una exploración psicopatológica
com pleta, de la misma forma en cóm o se procede en el resto de psicoterapias cogni
tivo conductuaies. Para ello, se utilizan varias estrategias diagnósticas. En prim er lugar
suelen aplicarse los criterios diagnósticos estandarizados tipo DSM o IC D . En segun
do lugar se analizan los factores psicológicos o biológicos im plicados en el problema
o problemas, utilizando como instrumentos básicos de evaluación entrevistas clíni
cas, cuestionarios, tests psicológicos, medidas de auto-informe, etc.
Una vez llevado a cabo un diagnóstico adecuado en el caso de poblaciones clín i
cas se com ienza la Evaluación Racional Emotiva, propia y específica de la T R EC . En
los clientes que no sufren ningún trastorno psicopatológico especial, se com ienza
directamente con la ERE.
4.1.2. Evaluación Racional Emotiva
La ERE com ienza realizando una lista con los problemas que presenta el cliente,
clasificándolos en internos y externos y, teniendo en cuenta si son, a su vez, primarios
o secundarios.
Se consideran problemas externos los que dependen fundam entalmente de pro
blemas ambientales (e.g. divorcio, despido laboral, etc.). Cuando los sucesos am bien
tales provocan reacciones em ocionales o conductuaies disfuncionales, se considera
que la persona tiene problemas externos, además de problemas internos. Son preci
samente en los problemas internos en los que se centra la T R E C .
El análisis detallado de las em ociones y conductas disfuncionales y de los aconte
cimientos que los provocan va dirigido m uy especialm ente a ir detectando creencias,
opiniones o explicaciones que encierren exigencias absolutistas, catastrofismo, baja
tolerancia a la frustración o auto-descaliticación general.
Es importante detectar y clasificar los problemas teniendo en cuenta si son prima
rios o secundarios. El hecho de padecer una fobia social o un miedo al abandono
352
Terapia R acio nal Em otiva C o nd u ctual (T R E C )
M ‘ Á ngeles Ruiz, Marta Isabel D íaz y Arabella Villalobos
(problemas primarios) pueden provocar en la persona una devaluación de sí mismo y
tal desesperanza, que desemboque en una depresión (problema secundario). En gene
ral es conveniente com enzar a trabajar los síntomas secundarios puesto que pueden
estar incrementando los síntomas primarios. Por consiguiente, el trabajo terapéutico se
llevará a cabo fijando las metas a alcanzar en el siguiente orden: a) los problemas
secundarios, b) los problemas primarios, y el los problemas externos.
Una vez definidos estos, se establece para cada uno de ellos una prim era aproxi
mación a las relaciones entre los acontecimientos activadores (A), creencias irracio
nales (B) y consecuencias em ocionales (C). A continuación se fijan las metas globales
siguiendo ei modelo teórico de la TR EC
4.1.3. Insight racional-emotivo
Una vez realizado el proceso de Evaluación Racional, se explican los principios
teóricos que sustentan la TR EC , así como los tres insight que se deben alcanzar para
llevar a cabo el proceso de cam bio.
Las situaciones o acontecimientos en sí mismos no son los responsables del males
tar emocional, son las creencias Irracionales que se activan ante cada situación.
Puesto que el origen del malestar no son las experiencias actuales ni las de ¡a
infancia, sino las creencias irracionales que se generaron ante ellas, si se cam bia el
contenido de las creencias, también cam biará el problema em ocional. Por tanto, la
responsabilidad del cam bio em ocional está en uno mismo, no en las situaciones o
acontecimientos que vivim os.
El deseo de cam bio de creencias irracionales y de una filosofía de vida perjudi
cial, no es suficiente, es necesario trabajar duramente y de forma constante para que
el cam bio realmente se produzca.
4.1.4. Aprender una base de conocimiento racional
Esta tercera fase es en la que se lleva a cabo la TR EC propiamente dicha puesto
que en ella se enseña y entrena una base de conocim iento racional que permita
aprender a debatir y refutar creencias irracionales, y a generar o afianzar creencias
racionales alternativas para elim inar los problemas actuales y prevenir que se repitan
en el futuro.
4.1.5. Aprender una nueva filosofía de vida
En la que es la última fase de la TREC se pretenden alcanzar dos objetivos: I) conse
guir que las creencias racionales que se han ido instaurando a lo largo de las etapas
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C ondu ctuales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
anteriores se arraiguen y 2) fortalecer el hábito de detectar, debatir y refutar creencias
irracionales, sobre todo aquellas basadas en exigencias absolutistas, creencias catas-
trofistas, auto-descalificaciones globales y baja tolerancia a la frustración.
4.2. Estructura, de las sesiones
Dryden, D iCiuseppe y Neenan (2003) señalan 13 pasos fundamentales que suelen
incluirse en las sesiones de la TR EC . Estos pasos pueden agruparse en los siguientes:
1. Preguntar al cliente por el problema que quiere tratar durante la sesión. No se
considera necesario continuar con el problema que se trató en ¡a sesión ante
rior ya que puede haber otro más relevante para el cliente y porque, en el fon
do, el acontecim iento activador (e.g. pelear con ia pareja, tener un problema
con el jefe, tener miedo a ir en avión, etc.) sirve de punto de partida para deba
tir y refutar creencias irracionales, independientemente de que el contenido se
centre, en unas sesiones, sobre aspectos relacionados con baja tolerancia a la
frustración y, en otras, en debatir o refutar demandas absolutistas.
2. Definir y acordar los objetivos concretos de la sesión, pues no en todas las
ocasiones coinciden terapeuta y cliente. Independientemente de lo com enta
do anteriormente, a veces el terapeuta puede considerar necesario seguir insis
tiendo en el debate de determinadas creencias irracionales para afianzar su
cambio y, sin embargo, el cliente querer abordar otros problemas.
3. Llevar a cabo el proceso de evaluación de los A B C del problema del cliente así
com o establecer las conexiones entre los acontecimientos activadores, creen
cias y consecuencias.
4. Debatir terapeuta y cliente creencias irracionales específicas tratando de adop
tar nuevas creencias racionales alternativas o afianzando las que ya tiene.
5. Revisión y discusión durante la sesión de los autorregistros y de ¡as tareas rea
lizadas entre sesiones.
6. Elegir, definir y acordar nuevas tareas a realizar entre sesiones.
7. Trabajar los aspectos que facilitan o son necesarios para la realización de estas
tareas (e.g. entrenar nuevas formas de debate, enseñar canciones humorísticas,
seleccionar y com entar posibles lecturas o grabaciones, ensayo de conductas,
modelado, etc.).
4 .3 . Estilo terapéutico y relación con el cliente
Ellis y sus colaboradores han señalado en diversas publicaciones el estilo terapéu
tico de la TR EC y las características del terapeuta que favorecen la relación con el
cliente (Ellis, 1981; Ellis y Grieger, 1990).
354
Terap ia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (TR EC )
M ‘ Angeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y ArabeHa Villalobos
4.3.7. Estilo terapéutico
Entre los aspectos relacionados con el estilo y la actitud que adopta el terapeuta
en la T R E C cabe resaltar los siguientes:
• Ser activo y directivo, sobre todo con aquellos pacientes que muestran una
gran resistencia o que presentan un alto grado de trastorno em ocional. Para
Ellis, ayudar a corregir creencias irracionales y com portam ientos disfunciona-
les exige mucha actividad y directividad por parte del terapeuta para contra
rrestar su tuerte arraigo, debido a la enorme tendencia a la repetición que
tenemos los seres humanos.
• Ser verbalmente muy activo y promover, al mismo tiempo, la participación
del cliente. Puesto que la parte fundamental de la terapia se dedica a técnicas
de discusión y debate, el terapeuta debe estar continuamente haciendo pre
guntas y cuestionando pensamientos para estimular a la persona a cuestionar
se todas aquellas creencias que puedan estar a la base de su trastorno
emocional o conductual.
• Ser didáctico y com portarse como un buen profesor. Debe procurar utilizar
un lenguaje claro y asequible y ayudarse de cualquier material de lectura o
grabación que facilite la com prensión de los fundamentos teóricos de la TR EC
para que la persona pueda com prom eterse en e) cam bio.
• Saber promover cambios en la filosofía de vida. El terapeuta ha de señalar ai
cliente, de forma clara y didáctica, la influencia positiva de adoptar una filoso
fía de vida más saludable, basada en los 13 valores y actitudes señalados ante
riormente.
• No fomentar la catarsis, puesto que considera que sus efectos terapéuticos
son muy limitados. Aunque pueda en el momento aliviar el malestar, a medio
y largo plazo, puede ser perjudicial porque puede reforzar las creencias irra
cionales que están en la base de esas em ociones.
• Ser flexible. El lis señala que la flexibilidad, el carácter anti-dogmático y no
absolutista son precisamente premisas básicas de la TRt'C y, por consiguiente,
requisito indispensable para un terapeuta racional emotivo. Siempre y cuando
se respeten los principios teóricos en los que se basa la TR EC , pueden admitir
se variaciones en el estilo terapéutico que permitan tener en cuenta las carac
terísticas del cliente, del terapeuta y de la interacción de ambos. Dryden y Ellis
(1986) sugieren, aunque no se existe evidencia em pírica que lo avale, que es
conveniente evitar mostrar un estilo muy directivo con personas dependien
tes, un estilo demasiado activo con personas muy pasivas, un estilo dem asia
do intelectual y racional con personas obsesivas y un estilo muy amigable y
emotivo con personalidades histéricas.
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C o n d u ctu ales
Marta Isabel Díaz, M ' Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
4.3.2. Relación con el cliente
La relación interpersonal que se debe mantener con el cliente asume la mayor
parte de los principios básicos señalados por Roger (1957) de aceptación incondicio
nal, empatia, respeto y autenticidad. No obstante, en la TR EC se considera que no
todas ellas son necesarias y ninguna es suficiente. Junto a estas características, con
sus correspondientes m atizaciones, se recom iendan otras que también pueden favo
recer la alianza terapéutica y el proceso de cam bio.
• Aceptación Incondicional. En la TR EC se considera importante que el tera
peuta muestre hacia el cliente aceptación incondicional, entendiendo ¡a incon-
dicionalidad com o la ausencia de juicios valorativos globales, sean positivos o
negativos. Es decir, mostrar a los clientes que son aceptados incondicional-
mente com o seres humanos falibles, ni inútiles, ni valiosos, ya que son dema
siado com plejos para ser valorados por solo una o varias conductas. Ellis (1987)
considera que el terapeuta no debe mostrar una especial calidez, atención,
cuidado y apoyo hacia el cliente, puesto que aceptar no significa amar o apro
bar, y desde el punto de vista de los objetivos de la T R E C estas actitudes del
terapeuta hacia el cliente pueden interferir con los objetivos de la terapia. En
este sentido, mostrar una especial calidez, atención, cuidado y apoyo pueden
servir para reforzar, sin pretenderlo, las creencias irracionales del cliente rela
cionadas con necesidad de aprobación o de amor, baja tolerancia a la frustra
ción y creencias irracionales de necesidad permanente de ayuda y apoyo de
otras personas para afrontar las dificultades y adversidades que le depara la
vida. A pesar de estas indicaciones generales, Ellis reconoce que bajo ciertas
condiciones y según la intensidad del malestar emocional del cliente, sobre
todo cuando hay una depresión importante o existen ideas suicidas, es conve
niente que el terapeuta muestre una mayor calidez y apoyo durante el tiempo
que considere necesario y, progresivamente, ir estableciendo la distancia ade
cuada en la relación terapéutica que permita no encubrir creencias irraciona
les como las anteriormente señaladas.
• Empatia. El terapeuta ha de ser empático con el cliente. No solo ha de mos
trarle empatia afectiva (hacer sentir al cliente que com prende sus sentim ien
tos), sino también ha de hacerle sentir que com prende la filosofía que subyace
a sus sentimientos. La empatia filosófica es fundamental en la T R E C porque si
el cliente no siente que el terapeuta entiende su filosofía de vida, puede pensar
que las creencias irracionales que le va señalando no son tales, ni tienen por
qué estar afectándole negativamente, más bien puede pensar que el terapeuta
no le com prende y, por tanto, no procederá al cam bio de creencias.
356
Terap ia R acio nal Emotiva C o nd u ctual (T R E C )
M* Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
Ser genuino. El terapeuta ha de ser abierto y accesible. Puede incluso hacer
auto-revelaciones cuando le parezca oportuno o conveniente porque crea
que puede servir de modelo al cliente al mostrarle ejemplos de su vida en los
que pasó por dificultades parecidas a las suyas e Indicarle con qué tipo de
estrategias pudo superarlas.
Tener sentido del humor. Tener sentido del hum or y saber utiliza r la iro
nía y la brom a son cara cte rística s del terapeuta esp ecialm ente valo radas
en la T R E C (W o o d b u ry-Fariña y Antongiorgi, 2014). El terapeuta puede uti
liza r el sentido del hum or para resaltar algún aspecto concreto del cliente,
pero nunca para reírse de él o rid icu liza rle com o persona. Es más, ha de
ser c a p a z de reírse con el cliente, no de reírse de él, so lo de su co nd u cta o
cre en cia . La utilizació n del sentido del hum or com o p rocedim iento de
intervenció n en la T R E C parte del punto de vista de Ellis (1987) de que la
perturbación psicológica se produce a veces porque las personas se toman
dem asiado en serio a sí m ism as, a los otros y/o a los acontecim ientos de la
vida. El humor del terapeuta, bien utilizado, es eficaz porque puede ayudar a
los clientes a distanciarse de sí mismos y a ver lo ridículo de su pensamiento
o com portam iento irracional, facilitando con ello su determ inación de p en
sar y actuar racio nalm ente. Al igual que con otras Intervencio nes, la T R E C
afirm a que no siem pre es apropiado ni efectivo utiliza r el sentido del
hum or, por varias razones entre las que cabe resaltar que no todos los
pacientes lo entienden o les parece apropiado, y no todos los pacientes
tienen el sentido del hum or apropiado o no lo saben utiliza r en un contex
to terapéutico.
Estilo terapéutico informal. Los terapeutas en las sesiones tienden a m os
trar, por lo general, un estilo terapéutico inform al salvo en los casos en los
que no se considere pertinente. D ryden (2009) afirm a que el estilo infor
mal del terapeuta puede ser relevante por varios m otivos. En prim er lugar,
puede ayu d ar al c lie n te a ver que el terap euta se ap lica la filo so fía que
le pretende transm itir: se toma así m ism o y a su papel en serio, pero no
dem asiado en serio. En segundo lugar, tiende a dism inuir la distancia em o
cional entre el terapeuta y el cliente, sin perder de vista el hecho de que
esta relación se ha establecido para ayudar al cliente a a lca n z a r sus o b jeti
vos terapéuticos. En tercer lugar, m uestra al cliente que com o terapeuta
tiene m ayor cono cim iento profesional sobre cóm o tratar los problem as y el
m alestar y sobre las técn icas más efectivas para prom over el cam bio, ah o
ra bien, com o ser hum ano es tan falible, cam biante y com p lejo com o él y,
por tanto, tam poco m erece una única c a lifica ció n global sobre su valía
personal.
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C onductuales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
4.4. Principales técnicas de intervención en la TREC
Com o se ha señalado anteriorm ente, la T R E C utiliza una am plia gama de técni
cas de intervención cognitivas, conductuales y emotivas procedentes de orientacio
nes teóricas diferentes. Desde e! punto de vista teórico, la TR E C es considerada por
Ellis y sus colaboradores (Ellis y D ryden, 1997; Dryden, 2 00 9 y 2015; Dryden, David
y Ellis, 2010) com o una psicoterapia de corte cognitivo conductual, sin embargo,
predomina el eclecticism o técnico en cuanto a las estrategias de intervención utili
zadas. Describirem os a continuación algunas de las principales técnicas, com en
zando en prim er lugar por aquellas que se utilizan con mayor frecuencia en el
transcurso de las sesiones y posteriormente las técnicas que se utilizan para llevar a
cabo el trabajo entre sesiones o tareas para casa. En ambos casos, las describirem os
agrupándolas en técnicas cognitivas, conductuales o em otivas (Ruiz, 1993), si bien
todas ellas tiene un objetivo com ún: m odificar fundam entalm ente pensamientos o
creencias.
4 .4 .1. Técnicas utilizadas en el transcurso de las sesiones
4.4.1 4 . Técnicas Cognitivas
Las técnicas cognitivas son las técnicas por excelencia en la TR EC , dentro de ellas,
las más utilizadas son: a) las técnicas de discusión y debate de creencias, b) el entrena
miento en auto-instrucciones, y c) las técnicas de distracción cognitiva e imaginación.
a) Técnicas de discusión y debate de creencias
Las técnicas de discusión y debate son, sin duda, los procedimientos más relevan
tes y genuinos de la T R EC . Ellis utiliza tres tipos de argumentos para debatir las creen
cias irracionales: argumentos em píricos, que animen al cliente a buscar evidencia que
confirm e o refute la verdad de sus creencias irracionales, argumentos lógicos, que le
permitan analizar la lógica de sus creencias irracionales y argumentos pragmáticos,
que le ayuden a cuestionarse la utilidad sus creencias irracionales.
las técnicas de discusión más utilizadas en la TR EC son las técnicas didácticas de
persuasión (Harrell, Beiman y La Pointe, 1990). Entre ellas, cabe destacar las siguientes:
• Análisis y evaluación lógica. Consiste en enseñar al cliente a utilizar los princi
pios de la lógica para analizar y m odificar creencias irracionales. La discusión
lógica se realiza en dos direcciones: (1) el análisis de la validez lógica de las
premisas del cliente y (2) el análisis de la incongruencia de la premisa válida
del cliente en relación con su conducta. Por ejemplo, si una persona concluye
que es profesionalmente incompetente, se trata de analizar la validez de las
premisas mediante las cuales ha llegado a esta conclusión:
358
Terapia R acio nal Em otiva C o n d u ctu al (TR EC )
¡Vfa Angeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
- Para ser profesionalmente com petente hay que saber manejar con destreza el
ordenador.
- Cuando se bloquea m i ordenador, nunca sé qué hacer.
- Luego, so y profesionalm ente incom petente.
En este caso, se trata de mostrar que la premisa mayor de la que se parte
no es universalmente verdadera y, por tanto, la conclusión a la que llega, a
pesar de ser correcto el razonamiento, puede ser falsa. Se pueden pedir
ejemplos y ofrecerlos de personas muy competentes que no tienen muchos
conocim ientos de ordenador y de otras que saben mucho de ellos, pero
no realizan bien su trabajo.
Para analizar la incongruencia entre la premisa básica del cliente y su conduc
ta se utilizan tanto el razonamiento deductivo como el inductivo. Para demos
trar que una conducta no se deriva de una creencia se puede utilizar el
razonamiento deductivo y para mostrar cóm o una creencia no se deduce de
una conducta, el razonamiento inductivo. Ejemplos:
- Razonam iento deductivo: "Si afirmas que todas las personas com eten
errores, ¿p o r qué dices que eres estúpido p o r haber com etido un error al
copiar mal este párrafo al o rdenador?".
- Razonam iento inductivo: "H as escrito correctam ente la lista de cosas p e n
dientes, la solicitud de material, y la carta que querías m andar a Berlín.
¿C ó m o p u e d e s m antener q u e cuando te po n es a escribir al ordenador
siem pre lo haces mal?''.
Reducción al absurdo. Im plica llevar al extrem o la creencia expresada para
que, ante lo absurdas que pueden resultar sus consecuencias, vea la necesi
dad de reformularla.
Ejemplo:
Cliente: Soy absolutam ente incapaz de d ecir "n o " cuando m e p id e algo mi
jefe.
Terapeuta: Vamos a llevar esta creencia tuya hasta sus últimas co n secu en
cias. Bien, si eres coherente con lo que acabas de decir, entonces si tu jefe
mañana te dice que vayas a trabajar todos los días p e ro sin sueldo, com o
no eres capa z de d ecir "n o " ¿lo aceptarías?. Si te p id e que le regales tu
casa, según tu creencia no podrías decirle qu e no, entonces ¿se la regala
rías?. Y si te dice que te tires p o r la ventana, ¿tam bién lo harías?
En función de las contestaciones que va dando la persona, el terapeuta le
va haciendo ver cóm o realmente sí sería capaz de decir "no" a su jefe en
determinadas circunstancias. En el fondo depende de lo que le pidan, por
359
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C onductuales
Marta Isabel Días, M “ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
tanto, si es capaz de decir a algunas cosas que no, también puede decirlo a
otras muchas si se lo propone.
• Análisis y evaluación empírica. Se trata de aportar evidencia em pírica que
avale las creencias u opiniones que se están sosteniendo.
Ejem plo: M e dices, que " todo el m u ndo" te rechaza. ¿D onde está la evid en
c ia ? Aun su pon ien do que algunas personas te rechacen, ¿ dó n d e está escri
to que todo el m undo te tenga que aceptar?
• Contradicción con ei valor apreciado. El terapeuta trata de resaltar creencias
particulares del cliente que son contradictorias con otras que pertenecen tam
bién a su repertorio y muy valoradas por él.
Ejemplo: Eres dem asiado inteligente com o para creer que "to das" las p e rso
nas "siem p re" te rechazan.
• Apelar a consecuencias negativas. El terapeuta muestra al cliente las conse
cuencias negativas que tiene lo que está diciéndose a sí mismo.
Ejemplo: Cuando te dices a ti m ism o: "soy tan inhábil socialm ente que
seguro que si hablo m eteré la pata" te estás generando, con tu auto-evalua
ción negativa, un mayor nivel de ansiedad y fom entando pensam ientos que
repercuten negativam ente en tu funcionam iento social.
• Apelar a consecuencias positivas. El terapeuta le enseña a extraer las conse
cuencias positivas que supone adoptar creencias racionales.
Ejemplo: Si asumes el h echo de que si alguien se ríe de ti p o rq u e algo no
has h echo bien (e.g. bailar) no significa necesariam ente que te esté recha
zando o descalificando p o r ello, y en caso de que alguien lo hiciera, si
entiendes qu e realm ente no es tan "horrible", obtendrías m uchos benefi
cios con ello. Por ejem plo, pu ed es d ecir librem ente lo que se te ocurra
cuando te parezca oportuno, pu ed es arriesgarte a hacer más cosas qu e te
gustan aunque no lo hagas bien y, adem ás, podrías co n o ce r a más gente
porq u e no tendrías m iedo al ridículo o a que se rían de ti.
Durante el proceso de debate o discusión el terapeuta puede adoptar diferentes
estilos. DiGluseppe (1991) señala como estilos más habituales el socrático, el didáctico,
el metafórico y el humorístico. Dryden (2009) añade a los anteriores el estilo teatral.
• Estilo socrático. El terapeuta formula al cliente preguntas abiertas destinadas a
animarle a detectar y comprobar sus creencias irracionales y racionales, y las
razones de por qué lo son en cada caso. Ejemplos de preguntas para el cuestio-
namiento socrático según el tipo de argumento que se quiera utilizar, serían ios
siguientes: a) argumento em pírico: ¿Donde está la evidencia de que tu debes
...?, ¿hay alguna ley universal que afirme que tu debes...'!: b) argumento lógico:
360
Terapia R acio nal Em otiva C o nd u ctual (TREC )
M 'Á ngeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
¿Cuál es la lógica que sigue el que porque tú c/uieres entonces... tú tienes?,
¿dónde está la lógica ele que tú d e b e s . . c) argumento pragmático: ¿Cuáles son
las consecuencias emocionales y conductuales de creer que tú debes!, ¿qué
consigues creyendo que tú d eb es. . .?
• Estilo didáctico. El terapeuta enseña didácticamente al cliente a detectar y debatir
sus creencias racionales, asegurándose de que entienda los puntos que se han ¡do
tratando y los procedimientos que se han enseñado para conseguir el cambio.
• Estrío metafórico. El terapeuta utiliza la metáfora, contando historias que per
mitan ilustrar la irracionalidad de las creencias irracionales y la racionalidad
de las creencias racionales.
• Estilo humorístico. Com o se describirá más adelante, el terapeuta utiliza el
sentido del humor a la hora de debatir y refutar las creencias irracionales.
• Estilo teatral. El terapeuta lleva a cabo en el contexto de la terapia, cuando lo
considera oportuno, una conducta por lo general extravagante o desconcer
tante, con el fin de evidenciar la irracionalidad de alguna creencia irracional.
Por ejemplo, para demostrar la irracionalidad de la depreciación de sí mismo
el terapeuta llevaría a cabo una conducta que pueda calificarse, por ejemplo,
de estúpida (e.g. subirse a la mesa) y preguntar al cliente si este hecho signifi
ca que sea una persona estúpida.
b) Entrenamiento en auto-instrucciones
Este entrenamiento es especialmente útil con aquellas personas que tienen dificul
tades intelectuales o les resulta muy com plicado desmontar sus creencias irracionales
por procedimientos socráticos y de discusión. En estos casos, se van generando a lo
largo de las sesiones una serie de auto-verbalizaciones que el cliente deberá aprender
y utilizarlas ante determinados acontecimientos activadores. Para facilitar el aprendiza
je, se pide al cliente que las apunte en tarjetas y las practique, primero leyéndolas y
luego recordándolas, en las situaciones concretas discutidas en las sesiones que van
acompañadas de perturbación emocional o conductas disfuncionales. Por ejemplo:
"H e com etido un error, no es tan horrible. N o ".siem pre d e b o " hacer las cosas bien".
c) Distracción cognitiva
La TREC entrena a los clientes durante las sesiones a utilizar distintos procedimientos
de distracción cognitiva para que puedan utilizarlos y practicarlos posteriormente si fue
se necesario en las tareas para casa. Entre estos procedimientos destaca la relajación
progresiva de Jacobson y distintas estrategias de distracción mediante ía imaginación.
Aunque la relajación progresiva se considera un procedimiento conductual dirigido a
modular el componente psicofisiológico de respuesta, en este caso se utiliza como
mecanismo de distracción (y por tanto de modulación) de la sintomatología emocional
que presenta el individuo.
361
M anual d e T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C ondu ctuales
Marta Isabel Díaz. M 1 Ángeles Ruiz y ArabeHa Villalobos
Este tipo de técnicas no tienen un uso generalizado en TR EC y se utilizan en situa
ciones muy concretas, fundamentalmente ante situaciones de muy alta intensidad
emocional o para facilitar el afrontamiento inicial, pero siempre de forma temporal,
puesto que en la TR EC lo que se pretende es que la persona aprenda a darse cuenta de
que puede enfrentarse a situaciones am enazantes, incrementando así su tolerancia a la
frustración. El motivo fundamenta! es que Ellis considera que si ante un acontecimiento
activador e! individuo se siente mejor utilizando procedimientos de relajación o dis
tracción imaginativa, puede dejar de trabajar las creencias Irracionales que subyacen y,
con ello, impedir que se produzca un cambio realmente permanente y estable.
[Link]. Técnicas conductuales
Entre las técnicas más utilizadas se encuentran el ensayo de conducta mediante el
role-playing y la Inversión del rol racional. Cuando el proceso de identificación y debate
de creencias está muy avanzado, si se considera conveniente, se puede llevar a cabo un
entrenamiento en habilidades sociales y estrategias de resolución de problemas.
• Ensayo de conducta. El cliente señala distintas situaciones en las que se siente
em ocionalm ente perturbado o se com porta de forma disfundonal. Terapeuta y
paciente van analizando y debatiendo las distintas creencias irracionales aso
ciadas a dichas situaciones y ensayando creencias racionales adecuadas para
cada situación.
• Inversión del rol racional. El terapeuta adopta el rol del cliente y verbaliza las
creencias irracionales subyacentes a sus problemas. E! paciente deberá adop
tar a su vez el rol del terapeuta y discutir y debatir las creencias que presenta,
ayudándole a generar otras nuevas más racionales y adaptativas. Evidentem en
te, la inversión de roles se lleva a cabo cuando el cliente ya ha adquirido cierta
destreza para debatir creencias irracionales.
• Refuerzo y castigo. El refuerzo positivo se utiliza muy poco en la T R EC porque
se considera que muchos de los problemas em ocionales se deben a una exce
siva necesidad de aprobación social y el refuerzo positivo por parte del tera
peuta puede incrementar o favorecer esta necesidad. Sí se entrenan, sin
embargo, técnicas de auto-refuerzo y auto-castigo. En las sesiones se ayuda al
cliente a establecer tipos de refuerzos y castigos concretos que se dispensará
él mismo ante la realización o evitación de determinadas tareas.
• Entrenamiento en habilidades sociales. En general, antes de iniciar un entrena
miento en habilidades sociales han de haberse interiorizado creencias raciona
les relacionadas con ia pérdida del miedo a hacer el ridículo, no descalificarse
ante los errores o fracasos, tratando de asumir que no se puede ser perfecto
aunque sí intentar hacer las cosas ¡o mejor posible, etc.
Terapia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (TR EC )
M a Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
En TR EC es necesaria la aceptación incondicional a uno mismo antes de darse
este tipo de entrenamiento (o cualquier otro que conlleve la adquisición de
habilidades), pues, de otra forma, la aceptación sería condicional y conllevaría la
necesidad de tener determinadas habilidades para poder aceptarse uno mismo
y ser feliz. Con un EHS demasiado temprano durante el curso de la terapia
estaríamos fortaleciendo las creencias irracionales sobre competencia personal.
• Entrenamiento en solución de problemas. Las dificultades que presenta el indi
viduo para resolver determinados problemas, como por ejemplo, conflictos en
las relaciones interpersonales o abordaje de sucesos vitales importes, igual que
en las otras técnicas conductuaies, no se lleva a cabo hasta que el cliente ha
aprendido a debatir sus creencias irracionales fundamentales. Posteriormente,
terapeuta y paciente ensayan estrategias específicas que puedan ser eficaces
para resolver los problemas concretos que se van señalando, como por ejemplo
entrenamiento en toma de decisiones, entrenamiento en técnicas específicas
para resolver problemas sexuales, estrategias de búsqueda de empleo, etc,
[Link]. Técnicas emotivas
En la TR EC se utilizan numerosas técnicas emotivas, entre las que cabe destacar
la Imaginación Racional Emotiva (técnica específica de la TR EC ) y procedimientos
humorísticos que hacen que las sesiones estén frecuentemente cargadas de emo
ción. La insistencia de Ellis de que el debate de creencias irracionales sea muy enér
gico y con vigor es porque facilita no solo la convicción y persuasión de la
im portancia de la racionalidad sino también de la em ocionalidad.
• Imaginación Racional Emotiva. La técnica de Imaginación Racional Emotiva,
desarrollada inicialm ente por Maultsby (1971), es una de las más utilizadas en
la T R EC . Consiste en pedir ai cliente que imagine una situación concreta que
le resulta problemática y trate de cam biar la emoción negativa perturbadora
que se activa en esa situación por otra más apropiada o moderada, m odifican
do para ello las creencias irracionales que acompañan a la emoción de inten
so malestar. Por ejemplo, cam biar la angustia que le produce a un estudiante
el pensar que al realizar un exam en se quedará bloqueado y no podrá contes
tar a las preguntas, por sentimiento de inquietud que no bloquee la ejecución
del exam en. Cuando el cliente indica que está visualizando nítidamente la
situación, se le pide que trate de cam biar la emoción de angustia por la de
inquietud o simple descontento. Cuando el cliente consigue sentir este tipo de
em ociones, se le pide que describa los pensamientos que le han ayudado a
conseguir estos sentimientos, (e.g. "pensé que no era tan grave si me bloquea
ba porque seguro que si me tranquilizaba podría contestar y si no era así, mala
suerte, pero me puedo volver a presentar").
363
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C ondu ctuales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
• Técnicas humorísticas. Ellis (1981) considera que muchas perturbaciones emo
cionales se deben al exceso de dramatismo o seriedad con el que nos tomamos
a nosotros mismos o las cosas que nos ocurren en la vida. Entre las muchas
razones por las que considera beneficioso el sentido del humor en psicoterapia
hay cinco fundamentales: (1) reírse de uno mismo hace que resulte más fácil
aceptar los propios fallos y la vulnerabilidad, (2) facilita un cierto distanciamien-
to emocional lo que permite ser más objetivo con los problemas personales, (3)
ayuda a no tomarse demasiado en serio algunos de los acontecimientos desa
gradables que nos ocurren en la vida y a no dramatizar, (4) el humor puede ser
vir como procedimiento distractivo al interrumpir, al menos temporalmente, los
pensamientos autodestructivos y de hostilidad y (5) elimina radicalmente algu
nos patrones habituales de funcionamiento desadaptado y facilita la adquisición
de otros nuevos más adaptativos. Los resultados de la aplicación del humor en
psicoterapia también indican que se produce una reducción de diversos índices
de estrés y un fortalecimiento de la alianza terapéutica (W oodbury-Fariña y
Antongiorgi, 2014).
Como técnicas humorísticas habitualmente se suelen utilizar una serie de his
torias, lemas, parábolas, chistes, poemas y aforismos como complementos a las
técnicas de debate cognitivo (Wessler y Wessler, 1980). Ellis (1977, 1981) y otros
destacados terapeutas de la TREC han escrito numerosas canciones divertidas y
a veces disparatadas para facilitar la asunción de una filosofía más racional
A modo de resumen, en Tabla 4 se presentan las principales técnicas que se utili
zan durante las sesiones en la T R E C y que hemos ido presentando anteriormente.
Ta b la 4 . P rin cip a le s té c n ic a s q ue se u tiliz a n du ran te las se sio n e s
Técnicas cognitivas • Técnicas de discusión
• Análisis y evaluación lógica
• Reducción al absurdo
• Análisis y evaluación empírica
• Contradicción con el valor apreciado
• Apelar a consecuencias negativas
• Apelar a consecuencias positivas
» Entrenamiento en auto-instrucciones
• Distracción cognitiva
Técnicas conductuales • Ensayo de conducta
• Inversión del rol racional
• Refuerzo y castigo
• Entrenamiento en habilidades sociales
• Entrenamiento en solución de problemas
Técnicas emotivas • Imaginación Racional Emotiva
• Técnicas humorísticas
364
Terap ia R acio nal Em otiva C o nd u ctual (TREC )
Angeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
4.4.2. Técnicas utilizadas en la realización de trabajo para casa
Un elemento fundam ental de ta TR EC es eí trabajo realizado fuera de las sesio
nes. Se considera necesario trabajar diariamente para poder contrarrestar la fuerte
tendencia a la repetición de las creencias irracionales y de los patrones conductuales
y em ocionales disfuncionales por estar muy arraigados durante años. Igualmente, el
debate constante en situaciones reales permite la interiorización de ias creencias
racionales que, solo con el trabajo de las sesiones, sería insuficiente.
Las tareas o ejercicios que se suelen realizar entre sesiones incluyen tanto activi
dades cognitivas, como conductuales y emotivas. Adem ás de algunas de las técnicas
con las que se trabaja en las sesiones, anteriormente descritas, se utilizan todos
aquellos procedim ientos que faciliten el debate de creencias y el cam bio de filosofía
de vida. Algunos de las técnicas más frecuentes son:
[Link]. Técnicas cognitivas
• Auto-registros. Se utilizan de forma continuada com o procedim iento para
detectar entre sesiones las relaciones entre los A B C , hasta para el auto-debate
y la refutación de cre en cia s. Existen diferentes auto-regisLros y se pueden
diseñar tantos com o se consideren necesarios según la fase de la terapia en la
que se esté trabajando y el tipo de debate que se quiera establecer.
En las prim eras fases de identificació n de los A B C de la Terapia Racional
Emotiva Conductual, se suelen utilizan auto-registros en los que se pide a la
persona que recoja cada día los acontecimientos activadores (A) que van
acompañados de creencias irracionales (B) y cuyas consecuencias son em o
ciones y conductas disfuncionales. El formato sería del tipo:
Fecha Acontecimiento Creencia Consecuencia emocional y/o
Activador Irracional conductual
A B C
Lunes 25 a las Se me cae el café en el Q u é horror me están 1 A nsied ad, sensación de ridícu lo
12.30 mostrador de la cafetería m irando y se están
riendo de mí
------------------------- _ i
A medida que en las sesiones se va avanzando en el debate y cuestionamien-
to de las creencias irracionales, se van incluyendo casillas en el aulo-registro.
En primer lugar, se incluye una casilla adicional que incluye el cuestionamíen-
to socrático de la creencia irracional, en otra casilla en la que se ha de escribir
una creencia racional alternativa y, finalmente, en la última casilla se registran
los cam bios en las consecuencias em ocionales originados por la asunción de
la creencia racional. Un formato típico de este tipo de auto-registro sería:
M anual de Té cn ic a s y Terapias C ognitivo C o n d u ctu ales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Á ngeles Ruiz y Arabella Villalobos
Fecha Aconteci Creencia Consecuen Cuestionamiento Creencia Nueva
miento Irracional cia emo de la creencia racional consecuen
Activador cional y/o irracional alternativa cia emo
conductual cional y/o
conductual
A B C D E F
Jueves .Se m e cae Q u é horror Ansied ad, ¿P o rq u é s e ría tan Realm ente sería
30 a las el café en el me están sensación terrible que se incó m od o y Fastidio
1 1 .0 0 mostrador m irando y se de rid ícu lo estuvieran riendo desagradable,
de la están riendo de mi? pero no tan
cafetería de m í horroroso
Uno de los primeros auto-registros utilizados en TR EC para debatir creencias fue
el Formulario de Auto-ayuda RET. En este instrumento se solicita al cliente que
escriba en la parte superior (A) el acontecimiento activador y ios sentimientos
perturbadores o conductas auto-derrotistas que le siguieron. El formulario con
tiene la lista de creencias irracionales que el paciente debe señalar en fundón de
las que considere que se han activado en la situación concreta señalada, y así
establecer un debate desafiándolas y sustituyéndolas por una más racionales.
* Proselitismo racional. Otra de las tareas para casa mas recomendadas por Ellis es
pedir al cliente que intente enseñar a los amigos y a las personas cercanas los fun
damentos teóricos de ía TRJEC y cómo pueden realizar los cambios en su sistema
de creencias irracionales. Con esta estrategia se pretende afianzar más su filosofía
racional al intentar enseñar y convencerá otras personas de la utilidad de la TREC.
• Debatir grabaciones. Con frecuencia se suelen entregar al cliente grabaciones
de alguna sesión anterior para que escuche una secuencia de debate, de él mis
mo o de otros. Después de escucharla se le pide que reproduzca el debate que
ha oído con alguna creencia irracional suya ante algún acontecimiento activa
dor concreto. La reproducción del debate se mantiene hasta que llegue a for
mularse creencias racionales que puedan servirle ante la situación planteada.
* Auto-instrucciones racionales. Cuando se trabaja con auto-instrucciones
durante la sesión se pide a los clientes que las repitan en casa repetidamente
para interiorizarlas, o bien ante la presencia de acontecimientos activadores
concretos, a ser posible en un tono mas elevado que el normal. En muchas
ocasiones se sugiere que lo hagan con gestos exagerados y/o delante de un
espejo para facilitar el aprendizaje mediante una mayor dram atización.
• Biblioterapia. En general la T R E C suele utilizar com o procedimiento habitual
la lectura de libros sobre la filosofía de la Terapia Racional Emotiva o y su apli
cación a determinados problemas. Estas lecturas serán después comentadas
con el terapeuta durante las sesiones.
366
Terapia R acio nal Em otiva C o nd u ctual (TR EC )
M “ Angeles Ruiz, Marta Isabel D íaz y Arabella Villalobos
4 .4 .2.2. Técnicas conductuales
Las técnicas más utilizadas en la TR EC entre sesiones son fundamentalmente téc
nicas de exposición en vivo a estímulos am enazantes de alta o mediana intensidad
entre los que destacan:
• Tarea de toma de riesgos. Consiste en pedir al cliente que realice una tarea
que para él suponga un cierto riesgo de fracaso o de perturbación emocional
y debatir las creencias irracionales que le surgen ante estas situaciones. Por
ejemplo, pedir a una persona tímida que entre en una cafetería y diga que le
cambien el café por estar frío, aún a sabiendas que el cam arero se puede
enfadar.
• Inundación en vivo. Exponerse a estím ulos que provocan niveles altos de
m alestar em o cional y perm anecer en la situación hasta que se red uzca la
ansiedad m ediante el debate racio nal. El objetivo es que el individuo c o m
pruebe que es c a p a z de tolerar niveles altos de m alestar em o cional (e.g.
ansiedad) y, así, refutar sus cre en cia s irracio nales de no poner soportarlo
o de que le o currirá algo espantoso (perder el control, hacer el rid ículo ,
etc.).
• Ejercicios de metas fuera de lo corriente. Se pide al cliente que establezca
objetivos que impliquen increm entar conductas de baja frecuencia o elegir
alguna conducta de su repertorio habitual que tenga una frecuencia elevada y
que se desee reducir. Por ejemplo, dedicar más tiempo a leer (actividad pla
centera de baja frecuencia) o reducir el consumo de dulces (actividad de alta
frecuencia a reducir).
• Auto-refuerzo y auto-castigo. Se pide al cliente que se administre los refuer
zos o los castigos que se fijaron en las sesiones ante la ejecución, o no, de las
tareas concretas para los que fueron propuestos.
4 .4 .2 .3. Técnicas em otivas
Los que se utilizan con mayor frecuencia son la Imaginación Racional Emotiva,
ejercicios de ataque de vergüenza y el uso del sentido del humor.
• Ejercicios de ataque de vergüenza. Están encam inados a proporcionar a la
persona la posibilidad de debatirse aquellas creencias irracionales que acom
pañan a la realización de actos que considera vergonzosos (e.g. "es horrible y
espantoso hacer el ridículo y que alguien se ría de m í") y le producen malestar
emocional (e.g. ansiedad). Un ejercicio típico de ataque de vergüenza podría
ser Ir por la calle con una prenda de vestir puesta al revés.
M anual ele T é cn ic a s y Terapias C ognitivo C o n d u ctu aies
Marta Isabel D íaz. M ” Angeles Ruiz y Arabella Villalobos
• Uso del sentido del humor. Se suele pedir a los clientes que ejerciten el senti
do del humor fuera de las sesiones. Por ejemplo, cantar ante un acontecim ien
to activador alguna de las canciones que han podido ser ensayadas en las
sesiones y cuyas letras van encam inadas a ridiculizar creencias irracionales o a
ensalzar las racionales, hacer bromas sobre lo absurdo de las creencias irracio
nales o expresarlas de forma extravagante o exagerada y, así, al ridiculizarlas,
proceder con mayor facilidad a su elim inación. Todos aquellos procedimientos
humorísticos que en e! curso de las sesiones le hayan ayudado a desdramati
zar, o a reírse un poco de sí mismo, son sugeridos com o ejercicios para favore
cer el auto-debate de las creencias irracionales.
Por últim o, hay que indicar que no todas las técn icas son apropiadas, o Igual
mente e ficaces, para todos los clientes (D ryden y N eenan, 2015). Sabem os que el
diálogo so crático suele plantear dificultades a las personas con baja cap acidad
intelectual, y que las té cn icas em otivas y condu ctuaies resultan de especial u tili
dad en personas que tienden a in telectu alizar com o m ecanism o defensa o bien
en aquellas otras que, más que debatir o refutar, se im p lican en un duelo d ia lé c
tico con el terapeuta. El refuerzo positivo, aunque no es recom endable en gene
ral, se suele utilizar con pacientes deprim idos durante las prim eras fases. Por
últim o, las técn icas de inundación o exp osició n a situaciones m uy aversivas o de
alta intensidad em ocional no parecen ser m uy aco nsejables con personalidades
histéricas.
En la Tabla 5 se recogen las principales técnicas que se utilizan en el trabajo entre
sesiones.
T a b la 5. P rin cip a le s té c n ic a s para el trab a jo e n tre se sio n e s
T é cn ica s cognitivas • Autorregibtros
• Proseiitism o racional
• D ebatir grabaciones
• Auto-instrucciones racionales
• Biblioterapia
T é cn ica s co nductuaies • Tarea de toma de riesgos
• Inundación en vivo
• Ejercicios de metas fuera de lo corriente
• Auto-refuerzo y auto-castigo
T é cn ica s emotivas * E je rcicio s de ataque de vergüenza
• U so del sentido del hum or
368
Terapia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (T R E C l
M ' Ángeles Ruiz, Marta Isabel D íaz y Arabella Villalobos
4.4.3. Técnicas que tienden a evitarse en la TREC
La TR EC defiende el eclecticism o técnico siempre y cuando las técnicas sirvan
para conseguir sus objetivos terapéuticos. Hay sin embargo una serie de técnicas que
expresamente se señalan como no recom endables cuando se lleva a cabo una TR EC
(Ellis, 2002):
• Técnicas que faciliten o incrementen la dependencia (e.g. proporcionar con
frecuencia refuerzo positivo)
• Técnicas que animan a las personas a ser crédulos y sugestionables (e.g. pen
samiento positivo "polianesco" por ejemplo "siempre alegres para hacer feli
ces a los demás").
• Técnicas o Intervenciones ineficientes y de larga duración (e.g. asociación
libre y otras técnicas psicodinám icas)
• Métodos que ayudan a las personas a sentirse bien o a aliviar su malestar a
corto plazo más que a conseguir que se sientan mejor a largo plazo (e.g. algu
nas técnicas gestálticas y aquellas que fomentan una expresión emocional
exagerada y dramática en el aquí y ahora)
• Técnicas que distraen a los clientes de trabajar sus filosofías irracionales (e.g.
métodos de relajación, yoga y otros métodos de distracción cognitiva).
• Métodos que inconscientem ente refuerzan la filosofía de baja tolerancia a la
frustración (e.g. exposición gradual).
• Técnicas que incluyen una filosofía anticientífica (e.g. curación por la fe y el
misticismo).
• Técnicas que Intenten cambiar las situaciones negativas, sin identificar ni tratar
de m odificar previamente las creencias irracionales (e.g. técnicas de terapia
sistémica, de cambio de roles y configuración familiar)
• Técnicas de dudosa validez (e.g. programación neurolingüística).
5. A p lica cio n e s, e vid e n cia em pírica y estudios de resultados
La Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) se ha aplicado a prácticam ente a
cualquier tipo de trastorno o problema em ocional y/o conductual, en casi todos los
ámbitos posibles de intervención y, tanto en la modalidad individual, com o grupal.
Ya en 1985, Ellis y Bernard (publicado en castellano por la editorial D esclée De
Brouwer en 1990) describen varias de las aplicaciones de ia T R E C . Desde entonces
se han escrito numerosos libros y artículos que han ido incorporando nuevas aplica
ciones (Cristea, Stefan, David, Mogoase, y Dobrean, 2016; David y D iCiuseppe,
2016; Davis-Gage y Vernon, 2016; 2016; Rusell, 2015; Shea, 2016; Surilena et al.,
2014). Solo a título de ejem plo cabe resaltar intervenciones de la T R E C en pro b le
mas afectivos, el sexuales, de pareja, celos, toxicom anías, duelo, afrontamiento de
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C onductuales
Marta Isabel Díaz. M ’ Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
enferm edades y ad herencia al tratam iento m édico, co ach in g, ed u cació n escolar,
estrés, deporte, relaciones laborales, promoción de la salud física y mental, etc.
En cuanto a la evidencia em pírica sobre la TR E C en los últimos años, David (2014),
David y Lynn (2010), Dryden, David y Ellis (2010), y O 'K e lly y Collard (2016) analizan
de forma detallada los estudios publicados que la avalan, muchos de ellos llevados a
cabo por The A lb ert Ellis ¡nstitute'. Las Investigaciones realizadas se pueden dividir
en dos tipos de estudios: 1) la investigación de procesos, centrada en contrastar em pí
ricamente los principios teóricos de la TR EC , intentando esclarecer las relaciones
entre creencias irracionales, estados em ocionales, indicadores psicofisiológicos, con
ducta y otros productos cognitivos, y 2) investigación de resultados, centrada en la
eficacia o efectividad de la T R E C en su aplicación a diversos problemas y trastornos.
7. Investigación de procesos: evidencia empírica sobre la teoría racional emotiva
conductual
Las revisiones sobre la investigación de procesos en T R E C (David y Lynn, 2010;
David, Schnur y Belloi, 2002; David, Szentagotai, Kallay y Acevei, 2005; O 'K e lly y
Collard, 2016; Montgomery, David, DiLorenzo y Schnur, 2007) permiten llegar a las
siguientes conclusiones:
• El modelo A B C ha recibido un amplio y significativo apoyo empírico, habién
dose puesto de manifiesto la im portancia de las cogniciones en el desarrollo y
mantenimiento de los trastornos em ocionales y conductas disfuncionales
(Dobson, 2000).
• Las creencias irracionales están asociadas con em ociones y conductas pertur
badoras.
• Las creencias irracionales consideradas cogniciones valorativas (hot cognitions)
se han encontrado como componentes fundamentales de diferentes trastornos
emocionales. Por ejemplo la tendencia al catastrofismo es un componente fun
damental de la ansiedad y el dolor, mientras que descalificarse a uno mismo, lo
es del ánimo depresivo {David et al., 2002; David et al., 2005).
• En relación con el pensamiento caracterizado por altas exigencias, varios estu
dios parecen indicar que la taita de flexibilidad psicológica o pensamiento
absolutista es un m ecanism o o proceso cognitivo irracional primarlo, mientras
1. En los siguientes enlaces se puede encontrar información detallada y actualizada sobre el estado de
la evidencia empírica en la TREC:
The Albert Ellis Institute:
[Link]
International Institute íor the A d van ced Studies o f Psychotherapy a n d A p p lied M ental Health:
http:/Avww. [Link]
370
lerap ia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (TREC )
:t f Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos B
que la falta de tolerancia a la frustración, el catastrofismo y la auto-descalifi
cación global son mecanism os vaiorativos irracionales secundarios (DiLoren-
zo et al. 2007). Sin embargo, otros trabajos parecen apuntar a que el
pensamiento exigente es parte de un proceso de revaloración, y podría consi
derarse un m ecanism o de evaluación irracional secundario. {David, 2003;
Lazarus, 1991).
• Las creencias irracionales generan inferencias y descripciones distorsionadas.
Szentogatai y Freeman (2007) mostraron que el ánimo depresivo de pacientes
con depresión mayor estaba determinado por pensamientos automáticos
generados por creencias irracionales.
• Hay un patrón específico de creencias irracionales en diferentes trastornos
em ocionales. El pensamiento exigente y la baja tolerancia a la frustración
están presentes en los problemas de ira, la auto-descalificación global en el
ánimo depresivo, y el catastrofismo y pensamiento exigente en los trastornos
de ansiedad (David, Schnur y Belloiu, 2002).
El cuerpo de datos existente sobre los principios teóricos de la TR E C no es des
preciable, no obstante, el desconocimiento es aún muy amplio, pues la complejidad
de este tipo de investigación hace que sus frutos no sean muy abundantes. Algunas
áreas que requieren atención se comentan a continuación.
• Las relaciones que han sido identificadas entre pensamiento irracional y per
turbación psicológica son de carácter correlaciona!, sin que ningún estudio
haya podido poner de manifiesto de forma incuestionable relaciones causales
entre la modulación a la baja de las em ociones disfuncionales y la mejoría de
la salud física y mental. Tam poco se han podido poner de manifiesto relacio
nes causales entre creencias racionales o irracionales e indicadores psicofisio-
lógicos de arousa!, quizá porque ia investigación no ha utilizado contextos de
estrés reales sino inducidos de forma artificial en un contexto experim ental.
• No se dispone de evidencia em pírica suficiente sobre si las creencias raciona
les y las irracionales son polos opuestos de un único constructo unidim ensio
nal bipolar o bien se trata de dos dim ensiones independientes relacionadas.
Concretam ente este objetivo de investigación requeriría del diseño y depura
do de escalas de evaluación de distintos tipos de pensamientos y creencias
(O 'K elly y Collard, 2016) que permitiesen una medida válida y fiable de esos
productos cognitivos.
• La investigación no ha mostrado datos acerca de si las creencias racionales
generan descripciones e inferencias funcionales durante la activación de
eventos específicos, es decir, ¿los procesos racionales y funcionales tienen
una forma sim ilar a los irracionales y disfuncionales?
371
M anual de T é c n ic a s y Terapias C ognitivo C ondu ctuales
Marta Isabel Díaz, M ‘ Ángeles Ruiz y ArabeHa Villalobos
• No existe conocim iento sobre el fundamento biológico de las creencias racio
nales e irracionales, aunque algunos intentos de fundam entación se han dado
(e.g. área pre-frontal-creencias racionales, amígdala-irracionales) (David y Cramer,
2010 ).
• Las diferencias entre las emociones saludables y funcionales y las emociones
poco saludables y disfuncionales (e.g. ansiedad frente a preocupación, ánimo
depresivo frente a tristeza, etc.) no están claramente establecidas ni son total
mente aceptadas y reconocidas, a su vez, no es fácil determinar si estas diferen
cias son de carácter cualitativo o cuantitativo, y si se relacionan diferencialmente
con las creencias racionales e irracionales (e.g. ansiedad-creencia irracional vs.
Preocupación-creencia racional).
2. Evidencia empírica sobre la estrategia de intervención de la TREC
H ay un número importante de estudios metodológicamente rigurosos que apoyan
la efectividad de la T R E C desde los años 70. Desde esa década se han venido llevan
do a cabo más de 500 estudios, de naturaleza diversa, la mayoría de los cuales han
quedado recogidos en alguna (o varias) de las 16 revisiones realizadas con el fin de
analizar sistemáticamente la investigación sobre el tópico, algunas de ellas mediante
meta-análisis. En todo caso, y a pesar de su diversidad, coinciden en avalar em pírica
mente la TR EC para el tratamiento de problemas em ocionales en general y trastornos
psicopatológicos en particular.
Q u izá los dos meta-análisis (específicos para TR EC ) más relevantes sean el de
Lyons y W oods (1991) y el de Engels, Garnefski, Diekstra (1993) con adultos y el de
G onzález, Nelson, Gutkin, e ta l. (2004) con niños, En los tres trabajas se identifica un
tamaño del efecto entre moderado y grande a favor de T R E C . Ensayos clínicos poste
riores han aportado datos en esta misma línea.
David, Szentagotai, Lupu y Cosman (2008) llevaron a cabo un ensayo clínico con
trolado y aleatorizado (ECA) en el que se comparaba la eficacia de la Terapia Cognitiva,
la TR EC y un tratamiento farmacológico con fiuoxetina para el tratamiento de la depre
sión. No se encontraron diferencias significativas entre los tres tratamientos una vez
finalizado el tratamiento y a los seis meses de seguimiento, siendo los tres igualmente
de eficaces. Estos resultados fueron replicados posteriormente, añadiendo además
datos sobre la eficiencia de la TR EC (Sava, Yates, Lupu, Szentagotai y David, D .., 2009).
Cuando se ha com parado una intervención conjunta (TR EC + tratamiento farma
cológico) frente a un tratamiento farm acológico aislado en pacientes con depresión
mayor, ¡os resultados muestran mejoras significativas del grupo que recibió el trata
miento com binado frente al grupo que solo recibió tratamiento farm acológico (e.g.
M acaskill y M acaskill, 1996). En el caso de los pacientes con distimia, el tratamiento
farm acológico y la TR EC mostraron resultados sim ilares. Datos procedentes de un
372
Terapia R acio nal Em otiva C o nd u ctual (T R E C )
M* Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
reciente ensayo controlado aleatorizado (Iftene, Predescu, Stefan y D avid, 2015) con
trastorno depresivo mayor en población juvenil, indican que la T R E C resultó igual de
efectiva que el tratamiento farm acológico con inhibidores de la recaptación de la
serotonina, y que el tratamiento com binado (TREC + fármacos). Aunque la replica-
ción en población adulta (por tanto más crónica) sería necesaria para confirm ar la
efectividad en este tipo de trastorno, los datos no dejan de ser relevantes, al configu
rarse este tratamiento psicológico como una opción terapéutica para la depresión
mayor tan efectiva como ei tratamiento farmacológico, pero sin efectos secundarios.
La com paración de la TR EC con otras intervenciones cognitivas o cognitívo-con-
ductuales ha mostrado los siguientes resultados: no parecen existir diferencias signi
ficativas entre la T R E C y la Terapia de Conducta convencional para el tratamiento de
diversos trastornos de ansiedad (Terjesen et al., 2008); en general, varios ensayos c lí
nicos han encontrado que la TR EC es un tratamiento más efectivo que las condicio
nes de control, y que su eficacia es sim ilar a los tratamientos conductuales para los
trastornos obsesivo-compulsivos (Em melkam p y Beens, 1991), la fobia social (Bóe-
gels, y van der Sleen, 1989; M ersch, Emmelkamp y Lrps, 1991) y la ansiedad social en
general (D iG iuseppe et al., 1990). Sin embargo para el tratamiento de problemas de
agorafobia, la T R E C parece ser menos efectiva que la exposición en vivo (Em m e
lkamp, Briíman, K u ip e ry M ersch, 1988).
En general, la investigación de resultados en TR EC avala la consideración de esta
psicoterapia como tratamiento efectivo, de hecho, la lista de tratamientos psicológicos
con apoyo empírico basados en TC C de la División 12 de la Am erican Psychoiogical
Association (APA), incluye componentes de la TR EC en muchos de ellos ([Link]
[Link]/divislons/div12/rev_est/cbt_ibs.html). Pese al éxito, la revisión sistemática de
la investigación y los meta-análisis realizados hasta la fecha también pone de mani
fiesto problemas metodológicos que debilitan ei valor de esos resultados. Los estudios
de efectividad realizados son dispares, tanto por el tipo de hipótesis que se ha someti
do a prueba, como por la variedad de las características sociodemográficas de la
muestra, tipo de tratamiento, grado de malestar emocional o diagnóstico. Las investi
gaciones se han llevado a cabo tañía con población adulta como infantil, con TR EC
en grupo e individual, en personas con problemas emocionales moderados y también
con trastornos psicopatológicos graves. Además, un número importante de las investi
gaciones se han llevado a cabo con poblaciones subclínicas que presentan malestar
emocional relacionado con problemas de pareja, amorosos, laborales, falta de habili
dades sociales, etc. Adicionalmente, muchos de los participantes han sido personas a
las que se ha dado en llamar YAVIS (jóvenes, atractivos, verbales, inteligentes y sensi
bles). Por este motivo, los resultados obtenidos con poblaciones subclínicas, y además
YAVIS, difícilmente se podrían considerar generalizables a poblaciones clínicas, que
habitualmente adolecen de menos recursos personales (e.g. mayor edad, menor nivel
M anual de T é c n ic a s y Terapias Cognitivo C onductuales
Marta Isabel Díaz, M “ Angeles Ruiz y Arabella Villalobos
socioeconóm ico, menor atractivo, menor capacidad verbal e intelectual y menor sen
sibilidad). Por todo ello, a pesar de los resultados positivos obtenidos, es necesaria más
investigación bien controlada metodológicamente para que pueda quedar bien esta
blecida la efectividad, y quizá también la eficacia, de la TR EC en poblaciones clínicas
(DiGiuseppe, 2010; Dryden, David y Ellis, 2010; Terjesen, Esposito, Ford y DiGiusep-
pe, 2008).
6. C o n sid eracio n e s finales
La T R E C se ha convertido en una de las psicoterapias más influyentes de hoy en
día. La búsqueda en bases de datos internacionales (e.g., Psyclnfo), revela que los
constructos creencias racionales e irracionales se encuentran entre los más investiga
dos en el ámbito de la TC C . No obstante, aunque hay cada vez más estudios contro
lados que apoyan em píricam ente la efectividad de la T R EC , el aval teórico no ha
alcanzado una cota de desarrollo semejante. Apenas existen investigaciones que ava
len inequívocam ente el supuesto básico de la TR E C de que el cam bio emocional
alcanzado es debido fundam entalmente al debate y m odificación de las creencias
irracionales. Ello se debe, entre otros factores, a la dificultad de llevar a cabo investi
gaciones que traten de aislar la influencia específica del debate de las creencias en el
cambio em ocional, de la influencia que pudieran tener técnicas conductuales y em o
tivas. La razón es que aunque las técnicas conductuales se utilizan en la TR E C como
procedimientos para facilitar el debate, desafío y m odificación de creencias, muchos
teóricos del campo de la Terapia de Conducta señalan que existe evidencia em pírica
suficiente que avala la efectividad de estas técnicas conductuales para explicar, sin
necesidad de acudir a ningún tipo de creencias, el cambio em ocional (Longmore y
W orrell, 2007). No obstante, este es un debate abierto y controvertido, donde aún
queda mucho por hacer (Evans, 2015).
7. Resum en
• Albert Ellis (1913-2007) fue el creador de la Terapia Racional Emotiva Conduc
tual (TR EC ) y uno de Sos pioneros de la Terapia Cognitivo Conductual.
• Ellis reconoce la influencia de diferentes filósofos y psicólogos como apoyo
esencial a sus teorías. Resalta ia influencia de los filósofos estoicos Epicteto y
M arco Aurelio, de los filósofos existencialistas Russell, T illich y Heidegger, de
los psicoanalistas Adler y Horney, y de los primeros terapeutas de conducta
com o Dunlap, M .C . Jones y J.B. W atson y R. Rayner. Igualmente ha sido sus
tancial la influencia de diferentes principios éticos y humanistas
374
Terapia R acio nal Em otiva C o n d u ctu al (T R E C )
M ‘ Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
La T R E C considera al ser humano com o un organismo com plejo (biopsicoso-
cial) con una fuerte tendencia a establecer metas y propósitos y tratar de con
seguirlos. Las dos metas básicas son a) perm anecer vivo, y b) obtener el mayor
bienestar posible y evitar el malestar innecesario.
Para analizar las interrelaciones entre acontecimientos, cogniciones y conse
cuencias, Ellis propone el modelo A B C : los acontecimientos activadores (A)
por sí mismos no provocan consecuencias em ocionales, conductuaies o cog
nitivas (C); estas dependerán de cómo se perciba o interprete (B) dicho acon
tecimiento activador.
Desde el punto de vista psicológico, la idea central de la teoría de la T R E C
está en la distinción entre creencias racionales e irracionales, y su decisiva
contribución al desarrollo de las em ociones, conductas y pensamientos ade
cuados o disfuncionales.
Ellis define las creencias racionales como cogniciones evaluativas de significa
do personal que son de carácter preferencia! que se expresan en forma de
deseo, preferencia, gusto, agrado y desagrado. Los pensamientos racionales
son flexibles y ayudan al individuo a establecer libremente sus metas y propó
sitos.
Los pensamientos irracionales son, por el contrario, cogniciones evaluativas
de carácter absolutista y dogmático, se expresan de forma rígida con términos
tales com o debería de y tendría qu e y generan em ociones negativas perturba
doras que interfieren claramente en la consecución de metas y propósitos que
proporcionan felicidad.
Según Ellis, las cuatro formas más importantes de pensamiento irracional son:
las demandas o exigencias, el catastrofismo, la baja tolerancia a la frustración
y autodevaluación global. Para Ellis, el catastrofismo, la baja tolerancia a la
frustración y la auto-devaluación global se derivan de las demandas o exigen
cias absolutistas, es decir, de los debería o tendría.
La T R E C sugiere que los seres humanos tienen dos tendencias biológicas
importantes: 1) la tendencia a pensar irracionalmente y 2) la capacidad de ele
gir cam biar sus creencias irracionales si así lo desean.
La T R EC considera que no todas las em ociones negativas son disfuncronales,
ni todas las em ociones positivas adaptativas o saludables. Las em ociones ade
cuadas son todos aquellos sentim ientos positivos y negativos que va exp eri
mentando un individuo a lo largo de su vida que no interfieren con el
establecimiento y consecución de metas.
La TR EC resalta dos tipos de perturbación psicológica: ansiedad del yo y
ansiedad perturbadora.
375
M anual de T é cn icas y Terapias C ognitivo C o nd u ctuales
Marta Isabel Díaz, M" Ángeles Ruiz y Arabella Villalobos
• Ellis resalta una serie de valores y actitudes que contribuyen al bienestar psico
lógico y que tienen que ver con una particular manera de estar y entender la
vida. Ayudar a las personas a elegir y a asumir como propio esta filosofía de
vida, es un objetivo esencial de la T R EC .
• El proceso de intervención que se lleva a cabo en la T R E C puede dividirse en
cinco fases o etapas: 1) evaluación psicopatológica, 2) evaluación racional-
emotiva, 2) insight racional-emotivo, 3.) aprendizaje de una base de cono ci
miento raciona] y 4) aprendizaje de una nueva filosofía de vida.
• La TR EC señala que el terapeuta racional em otivo conductual ha de ser activo
y directivo, a la vez que didáctico y flexible, saber promover cambios en la
filosofía de vida de su cliente y no fomentar la catarsis. Igualmente, ha de mos
trar hacia su cliente aceptación incondicional y empatia, y ha de ser genuino y
tener sentido del humor.
• La TR EC es considerada por Ellis y sus colaboradores como una psicoterapia
de corte Cognitivo Conductual, sin embargo, predomina el eclecticism o técni
co en cuanto a ias estrategias de intervención utilizadas.
• Las técnicas que con mayor frecuencia se utilizan en la TR EC pueden agrupar
se en técnicas cognitivas, conductuales y emotivas. Todas ellas tienen como
objetivo el cambio cognitivo, es decir, elim inar o reducir creencias irraciona
les, generar nuevas creencias racionales y promover una filosofía de vida salu
dable.
8. Bib lio g rafía recom endada
Ellis, A. y Grieger, R. (1990). Manual de Terapia Racional Emotiva. Vol. i y vo¡. 2 Bilbao.
Desclée De Brouwer.
• El contenido de los dos volúm enes están organizados en varias apartados. En
ellos se recogen los principales principios teóricos v conceptuales de la TR EC ,
la descripción detallada de diferentes técnicas y procedim ientos de interven
ción y diferentes explicaciones de la dinám ica de distintos trastornos em ocio
nales o conductas perturbadoras. D edican igualmente un apartado a las
aplicaciones a distintos problemas tanto en adultos y en niños. En el primer
volum en se recogen también los principios básicos y procedimientos de inter
vención de otros enfoques cognitivos.
Dryden, W . (2015). Rational em otive behaviour therapy: D istinctive features, 2nd. NY:
Routledge.
• Se trata del manual-guía más actualizado sobre T R E C , escrito por una de las
autoras que mejor conocen la obra de A. Ellis, su teoría y forma de proceder
376
Terapia R acio n al Em otiva C o nd u ctual (T R E C )
Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos
en terapia. El libro se divide en dos secciones, una dedicada a los rasgos teó
ricos distintivos de la T R E C en relación con otras terapias cognitivas y otra
dedicada a ios elementos particulares y distintivos del proceso terapéutico
propio de T R EC .
Lega, L .I., Caballo, V.E. y Ellis, A . (2002). Teoría y práctica de la terapia racional em o-
tivo-conductual. Madrid. Siglo XXI.
• Trabajo en el que se describen los principios teóricos, el proceso y las técnicas
de intervención más utilizadas en la T R EC , prestando también especial aten
ción al proceso de evaluación. Se presentan los cuestionarios e Instrumentos
de evaluación de creencias irracionales más utilizados en este ámbito. Resulta
de interés la parte dedicada a la puesta en práctica de la TR EC en grupo y sus
aplicación a problemas sexuales, problemas de depresión, ansiedad o aserti
vos.
Yankura, J. y Dryden, W . (2000). Terapia C ondu ctu al racional em otiva (R EB T). Casos
ilustrativos. Bilbao, D esclée De Brouwer.
• Se trata de un libro de casos enfocados desde la T R E C . La primera parte está
dedicada a aplicaciones de la TR EC a problemas em ocionales relacionados
fundamentalmente con los distintos trastornos de ansiedad, depresión, trastor
no por déficit de atención e hiperactividad, problemas de ira y hostilidad. Los
casos presentados en la segunda parte del libro se centran en aplicaciones en
grupo, en el ámbito familiar, en niños y adolescentes y con personas con dís-
capacidades.