Estoicismo para Adolescentes
Estoicismo para Adolescentes
)
Versión de Sharon Lebell.
DA Epicteto (35
tal y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos con-
trolar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la
eficacia exterior.
DIRECCIÓN
naturaleza escapan a nuestro control, o si intentamos adoptar los
asuntos de otros como propios, nuestros esfuerzos se verán desbara-
tados y nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y critico-
nas.
escriba la
escriba la carta
carta aquí
Presta atención únicamente a tus verdaderas preocupaciones y da por Haz
aquí todo lo que esté en tu mano para refrenar el deseo. Pues si
sentado que lo que pertenece a los demás es asunto suyo y no tuyo. deseas algo que escapa a tu control, seguramente acabarás decep-
Si obras así, serás impermeable a la coacción y nadie te podrá rete- cionado; mientras, estarás descuidando las cosas que están bajo
ner. Serás auténticamente libre y eficaz, pues darás buen uso a tus tu control y que son merecedoras de deseo. Por supuesto, hay
esfuerzos en lugar de malgastarlos criticando u oponiéndote a los ocasiones en las que por razones prácticas debemos ir tras unas
demás. Si conoces y prestas atención a tus verdaderas preocupacio- cosas y regir otras, pero debemos hacerlo con elegancia, discerni-
nes, nada ni nadie te hará actuar contra tu voluntad; los demás no miento y flexibilidad.
podrán herirte, no ganarás enemigos ni padecerás ningún mal. Si tie-
Veamos las cosas tal como son en verdad.
nes el propósito de vivir siguiendo estos principios, recuerda que no
será fácil: deberás renunciar por completo a algunas cosas y pospo- Las circunstancias no se presentan para satisfacer nuestras expec-
ner otras por ahora. tativas. Las cosas suceden por sí mismas. La gente se comporta
tal como es. Aprovecha lo que realmente obtienes. Abre los ojos:
Es probable que debas privarte de la riqueza y el poder si quieres
tienes que ver las cosas tal como son y así te ahorrarás el dolor
asegurarte de alcanzar la felicidad y la libertad. Reconoce las meras
de los falsos vínculos y de la decepción evitable. Piensa en lo que
apariencias. A partir de ahora debes ejercitarte en decirle a cualquier
te deleita, las herramientas con las que cuentas, las personas a
cosa desagradable: «Eres sólo una apariencia y en modo alguno lo
quienes quieres. Pero recuerda que tienen su propio carácter es-
que aparentas ser». Entonces considera concientemente el asunto en
pecífico, el cual poco o nada tiene que ver con la forma que tene-
cuestión de acuerdo con los principios que acabamos de mencionar.
mos de verlo.
En primer lugar, ¿pertenece esta apariencia a las cosas que están ba-
A modo de ejercicio, piensa en la cosa más insignificante a la
jo mi control o a las que no? Si pertenece a cualquier cosa que esté
que te sientas vinculado. Pongamos, por ejemplo, que tienes una
fuera de tu control, aprende a no preocuparte por ella. El deseo recla-
copa favorita. Al fin y al cabo, no es más que una copa, de ahí
ma ser satisfecho.
que si se rompe puedas soportarlo.
Nuestros deseos y aversiones son soberanos veleidosos que reclaman A continuación toma una cosa o una persona para con quien tus
satisfacción. El deseo nos ordena correr y tomar lo que queremos. La sentimientos y pensamientos de apego sean más intensos. Re-
aversión insiste en que evitemos las cosas que nos repelen. Es bas- cuerda, por ejemplo, cuando abraces a tu hijo, a tu marido, a tu
tante común que nos decepcionemos cuando no conseguimos lo que esposa, que estás abrazando a un mortal. Así, si uno de ellos mu-
queremos y que nos aflijamos cuando logramos lo que no queremos. riera, podrías soportarlo con entereza. Cuando algo acontece, lo
En cambio, si evitas sólo las cosas indeseables que son contrarias a único que está en tu mano es la actitud que tomas al respecto;
tu bienestar natural y que están bajo tu control, nunca te verás en- tanto puedes aceptarlo como tomarlo a mal. Lo que en verdad
vuelto en algo que no quieras realmente. No obstante, si tratas de nos espanta y desalienta no son los acontecimientos exteriores
evitar fatalidades como la enfermedad, la muerte o el infortunio, so- por sí mismos, sino la manera en que pensamos acerca de ellos.
bre los cuales no tienes un control real, sufriréis tú y quienes te ro- No son las cosas lo que nos trastorna, sino nuestra interpretación
dean. de su significado.
El deseo y la aversión, aunque poderosos, no son más que hábitos. Y
¡Deja de asustarte a ti mismo con ideas impetuosas, con tus im-
podemos ejercitarnos en tener mejores hábitos. Restringe el hábito
presiones sobre el modo en que las cosas son! Las cosas y las
de verte rechazado por todas esas cosas que escapan a tu control y
personas no son lo que deseamos que sean ni lo que parecen ser.
céntrate, en cambio, en las cosas nocivas que sí puedes combatir.
escriba la
Son lo que son. Armoniza tus actos con la vida tal como realmente
carta aquí ción de la culpa. Vemos la futilidad de la acusación. Cuanto más
es. No intentes establecer tus propias normas. Compórtate siempre, examinamos nuestras actitudes y trabajamos sobre nosotros mis-
en todos los asuntos, grandes y públicos o pequeños y privados, de mos, menos susceptibles somos de ser barridos por reacciones
acuerdo con las leyes de la naturaleza. La armonía entre tu voluntad emocionales tormentosas en las que buscamos explicaciones fáci-
y la naturaleza debería ser tu ideal supremo. ¿Dónde practicar este les a sucesos espontáneos. Las cosas son sencillamente lo que son.
ideal? En los pormenores de la vida cotidiana, en las tareas y debe- Los demás que piensen lo que quieran; no es asunto nuestro. Ni
res personales. Cuando lleves a cabo una tarea, como darte un baño, vergüenza, ni culpa. Crea tu propio mérito. No dependas nunca de
hazlo tan bien como puedas, en armonía con la naturaleza. Cuando la admiración de los demás. No tiene ningún valor. El mérito per-
comas, hazlo tan bien como puedas, en armonía con la naturaleza, y sonal no puede proceder de una fuente externa. No lo encontrarás
así sucesivamente. No se trata tanto de qué estás haciendo como de en las relaciones personales, ni en la estima de los demás.
cómo lo estás haciendo.
Es cosa probada que las personas, incluso quienes te quieren, no
Mientras comprendamos correctamente este principio y vivamos con estarán necesariamente de acuerdo con tus ideas, no te comprende-
arreglo al mismo, aunque surjan dificultades (pues también forman rán ni compartirán tu entusiasmo. ¡Madura! ¡A quién le importa lo
parte del orden divino), la paz interior seguirá siendo posible. Los que los demás piensen de ti! Crea tu propio mérito. El mérito per-
acontecimientos no nos hacen daño, pero nuestra visión de los mis- sonal no puede alcanzarse mediante la relación con personas de
mos nos lo puede hacer. Las cosas, por sí mismas, no nos hacen da- gran excelencia. Te ha sido encomendada una labor que debes lle-
ño ni nos ponen trabas. Tampoco las demás personas. La forma en var a cabo. Ponte manos a la obra, hazlo lo mejor que puedas y
que veamos las cosas es otro asunto. Son nuestras actitudes y reac- prescinde de quien pueda estar vigilándote. Lleva a cabo un traba-
ciones las que nos causan problemas. Por consiguiente, ni siquiera la jo útil manteniéndote indiferente al honor y a la admiración que
muerte tiene gran importancia por sí misma. Es nuestro concepto de tus esfuerzos puedan suscitar en los demás. El mérito ajeno no
la muerte, nuestra idea, lo que es terrible, lo que nos aterroriza. existe.
Hay formas muy distintas de pensar sobre la muerte. Examina a fon- Los triunfos y excelencias de los otros sólo a ellos pertenecen.
do tus conceptos sobre la muerte y sobre todo lo demás. ¿Son real- Asimismo, tus posesiones pueden ser excelentes, pero tu persona
mente ciertos? ¿Te hacen algún bien? No temas a la muerte y al do- no adquirirá excelencia a través de ellas. Piénsalo: ¿qué es real-
lor; teme al temor a la muerte y al dolor. No podemos elegir nuestras mente tuyo? El uso que haces de las ideas, recursos y oportunida-
circunstancias externas, pero siempre podemos elegir la forma de des que se te presentan. ¿Tienes libros? Léelos. Aprende de ellos.
reaccionar ante ellas. Ni vergüenza, ni culpa. Si lo que sentimos Aplica su sabiduría. ¿Tienes conocimientos especializados? Em-
acerca de las cosas es lo que nos atormenta, más que las cosas en sí pléalos a fondo y a buen fin. ¿Tienes herramientas? Sácalas de la
mismas, resulta absurdo culpar a los demás. Por consiguiente, cuan- caja y construye o repara cosas. ¿Tienes una buena idea? Profundi-
do sufrimos un revés, una molestia o una aflicción, no les echemos za en ella y llévala a cabo. Saca el mayor provecho de lo que tie-
la culpa a los demás, sino a nuestra propia actitud. La gente mezqui- nes, de lo que es realmente tuyo. Puedes estar razonablemente a
na suele reprochar a los demás su propio infortunio. La mayoría de gusto y contento contigo mismo si armonizas tus actos con la natu-
la gente se lo reprocha a sí misma. raleza mediante el reconocimiento de lo que es en verdad tuyo.
Quienes se consagran a una vida de sabiduría comprenden que el Céntrate en tu deber principal.
impulso de culpar a algo o a alguien es una necedad, que nada se
gana con culpar, ya sea a los demás o a uno mismo. Uno de los sig- Hay un momento y un lugar para la diversión y el entretenimiento,
nos que anuncian el alborear del progreso moral es la gradual extin- pero no deberías permitir nunca que éstos pasaran por encima de
tus auténticos propósitos. Si vas de viaje y el barco echa el ancla
escriba la
carta aquí
en un puerto, puedes bajar a tierra en busca de conchas o plantas. La paz interior comienza cuando dejamos de decir, a propósito de
Pero ten cuidado; estate atento a la llamada del capitán. Presta aten- las cosas, «lo he perdido», y en su lugar decimos «ha regresado al
ción al barco. Distraerse con tonterías es la cosa más fácil del mun- lugar de donde vino». ¿Ha muerto tu hijo? Él o ella ha regresado al
do. En cuanto el capitán llame a bordo, debes estar listo para abando- lugar de donde vino. ¿Tu marido o tu esposa han muerto? Él o ella
nar dichas distracciones y acudir prontamente, sin siquiera volver la ha regresado al lugar de donde vino. ¿Te han arrebatado posesiones
vista atrás. Si eres anciano, no te alejes demasiado del barco o tal vez y propiedades? Éstas también han regresado al lugar del que vinie-
no consigas presentarte a tiempo cuando te llamen. Acepta con cal- ron. Tal vez estás enfadado porque una mala persona ha robado tus
ma los acontecimientos tal como ocurren No exijas que los aconteci- pertenencias. ¿Pero por qué debería preocuparte quién devuelve tus
mientos sucedan como deseas. Acéptalos tal como son realmente. cosas al mundo que te las dio? Lo importante es ser muy cuidadoso
Así te será posible la paz. con las cosas que tienes mientras el mundo te permite tenerlas, tal
como un viajero cuida de su habitación en una posada.
Tu voluntad está siempre bajo tu poder En verdad nada te detiene.
Nada te retiene realmente, puesto que tu voluntad está siempre bajo La buena vida es la vida de la serenidad interior.
tu control. La enfermedad puede desafiar a tu cuerpo. ¿Pero acaso
eres sólo cuerpo? La cojera puede afectarte las piernas. Pero no eres El signo más claro de una vida superior es la serenidad. El progreso
sólo piernas. Tu voluntad es mayor que tus piernas. Tu voluntad no moral tiene como resultado liberarse de la confusión interior. Pue-
tiene por qué verse afectada por ningún incidente, a no ser que tú lo des dejar de preocuparte por esto y aquello. Si buscas una vida su-
permitas. Recuérdalo cada vez que te ocurra algo. perior, absténte de emplear pautas de pensamiento habituales como
éstas: «Si no trabajo más duramente, nunca me ganaré bien la vida,
Utiliza plenamente lo que te sucede. nadie me tomará en consideración, seré un don nadie» o «si no cri-
tico a mi jefe, se aprovechará de mi buena voluntad». Es mucho
Cada dificultad con la que tropezamos en la vida nos ofrece la opor- mejor morir de hambre libre de pesares y temores que vivir en la
tunidad de volvernos hacia dentro e invocar a nuestros recursos ínti- abundancia acosado por la preocupación, el pavor, el recelo y el
mos. Las pruebas que soportamos pueden y deben darnos a conocer deseo desenfrenado. Emprende en seguida un programa de autodo-
nuestra fuerza. La gente prudente mira más allá del incidente e inten- minio. Pero empieza con modestia, por esas pequeñas cosas que te
ta crearse el hábito de sacarle provecho. Con ocasión de un suceso molestan. ¿Tu hijo ha derramado algo? ¿No encuentras la cartera?
accidental, no debes limitarte a reaccionar a la buena de Dios: re- Debes decirte a ti mismo: «Hacer frente con calma a este inconve-
cuerda que debes volverte hacia dentro y preguntarte con qué recur- niente es el precio que pago por mi serenidad interior, por verme
sos cuentas para hacerle frente. Profundiza. Posees fuerzas que a lo libre de toda perturbación; nadie consigue algo a cambio de nada».
mejor aún no conoces. Encuentra la más apropiada. Utilízala. Si tro-
piezas con una persona atractiva, el dominio de ti mismo será el re- Cuando llamas a tu hijo, debes estar preparado para que no te res-
curso necesario; ante el dolor o la debilidad, el aguante; ante los in- ponda, y si lo hace, tal vez no haga lo que le pides. En tal caso, tu
sultos, la paciencia. A medida que pase el tiempo y vayas consoli- inquietud en nada le ayuda. Tu hijo no debería tener la facultad de
dando el hábito de emparejar el recurso íntimo más apropiado a cada causarte ningún trastorno.
incidente, dejarás de tender a dejarte llevar por las apariencias de la
vida. Dejarás de sentirte abrumado con tanta frecuencia. No prestes ninguna atención a las cosas que no te atañen.
Ocúpate de lo que tienes, no hay nada que perder. El progreso espiritual nos exige hacer hincapié en lo esencial y ha-
cer caso omiso de todo lo demás, ya que sólo se trata de trivialida-
En verdad nada nos puede ser arrebatado. No hay nada que perder. des que no merecen nuestra atención. Además, en verdad es bueno
que nos consideren estúpidos e ingenuos en relación con los asun-
escriba la
tos que no nos atañen. No te preocupes por la impresión que causescarta aquí
Piensa en la vida como si se tratara de un banquete en el que te
en los demás. Están deslumbrados y engañados por las apariencias. comportases con cortesía. Cuando te pasen las bandejas, extiende
Sé fiel a tu objetivo. Sólo así reforzarás tu voluntad y darás coheren- la mano y sírvete una porción moderada. Si una fuente te pasa de
cia a tu vida. Absténte de intentar granjearte la aprobación y la admi- largo, disfruta de lo que tienes en el plato. Y si un manjar aún no te
ración de los demás. Tu camino va más arriba. No anheles que te ha sido ofrecido, espera pacientemente a que te llegue el turno.
consideren sofisticado, único o sabio. De hecho, debes recelar cuan- Mantén esta misma actitud de educada moderación y gratitud con
do los demás te vean como alguien especial. los hijos, la esposa, la profesión y las finanzas.
Ponte en guardia contra la presunción y la vanidad. Mantener la vo- No hay ninguna necesidad de ansiar, envidiar o apropiarse de nada.
luntad en armonía con la verdad y preocuparse de lo que escapa al Obtendrás la porción justa cuando llegue el momento. Las vidas de
propio control son acciones que se excluyen mutuamente. Cuando Diógenes y Heráclito fueron modelos impecables del seguimiento
estés absorto en una, descuidarás la otra. de estos principios. Propónte seguir su valioso ejemplo. Evita
adoptar los puntos de vista negativos de los demás. Los puntos de
Conforma tus deseos y expectativas a la realidad. vista y los problemas de los demás pueden ser contagiosos.
Para bien o para mal, la vida y la naturaleza se rigen por leyes que no No cometas sabotaje contra ti mismo inconscientemente adoptando
podemos cambiar. Cuanto antes lo aceptemos, más tranquilos estare- actitudes negativas e improductivas fruto de tu trato con terceros.
mos. Serías un necio si desearas que tus hijos o tu esposa vivieran Si te encuentras con un amigo descorazonado, un pariente afligido
para siempre. Son mortales, igual que tú, y la ley de la mortalidad o un colega que ha sufrido un revés de fortuna, procura no verte
está completamente fuera de tu alcance. De modo semejante, es estú- superado por el aparente infortunio.
pido desear que un patrono, un pariente o un amigo no tengan tema.
Ello supondría controlar cosas que en verdad no podemos controlar. Acuérdate de discriminar entre los hechos en sí y la interpretación
Bajo nuestro control está que no nos decepcione el deseo si nos ocu- de los mismos. Recuérdate esto: «Lo que hace daño a esta persona
pamos del mismo de acuerdo con los hechos, en lugar de dejarnos no es el suceso en sí mismo, puesto que otra persona podría no sen-
llevar por él. En el fondo estamos controlados por aquello que otorga tirse en absoluto oprimida por la misma situación. Lo que está ha-
o suprime lo que buscamos o evitamos. ciéndole daño es la respuesta que él o ella ha adoptado sin ningún
sentido crítico.» Contribuir a dar rienda suelta a obstinados senti-
Si lo que buscas es la libertad, no desees ni rehúyas nada que depen- mientos negativos no constituye una demostración de amabilidad o
da de los demás, o siempre serás un esclavo inválido. Comprende en amistad para con las personas por quienes nos interesamos.
qué consiste realmente la libertad y cómo se alcanza. La libertad no
es el derecho o la capacidad de hacer lo que te venga en gana. La Seremos de mucha más utilidad, tanto para los demás como para
libertad viene de comprender los límites de tu propio poder y los lí- nosotros mismos, si permanecemos al margen y evitamos las reac-
mites naturales establecidos por la divina providencia. ciones melodramáticas. Con todo, si te encuentras conversando con
alguien que está deprimido, lastimado o frustrado, muestra amabili-
Al aceptar las limitaciones y las inevitabilidades de la vida y trabajar dad y escúchale con compasión, pero no permitas que termine por
con ellas en lugar de combatirlas, nos hacemos libres. Si, por el con- desanimarte a ti también. Interpreta siempre bien el papel que te
trario, sucumbimos ante el deseo pasajero por cosas que escapan a han asignado Somos como los actores de una obra. La voluntad
nuestro control, perdemos la libertad. divina nos ha asignado papeles en la vida sin consultarnos nada.
Algunos de nosotros actuaremos en un drama breve; otros, en uno
Tómate la vida como si de un banquete se tratara. largo.
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Puede que nos asignen el papel de pobre, de tullido, de distinguida ce- entre las cosas que están bajo tu control. Si no olvidas esta premisa,
lebridad, de dirigente o el de ciudadano normal y corriente. Aunque no no te encontrarás en falso sintiendo envidia o desolación, compa-
podemos controlar el papel que se nos asigna, nuestro afán debe ser rando lamentablemente tus logros con los de los demás.
interpretar el papel asignado tan bien como sea posible y abstenernos
de quejarnos del mismo. Sea donde fuere y en cualesquiera circunstan- Deja de aspirar a ser otro que tú mismo, pues esto está bajo tu con-
cias, ofrece una actuación impecable. Si tienes que leer, lee; si tienes trol. Nadie puede hacerte daño. La gente no tiene la facultad de ha-
que ser escritor, escribe. Todo sucede por una buena razón. certe daño. Incluso si te denigran a voz en grito o te golpean, si te
insultan, tuya es la decisión de considerar si lo que está ocurriendo
Dime lo que piensas y te diré quién eres. es insultante o no. Cuando alguien te irrita, lo único que te está irri-
tando es tu propia respuesta. Por consiguiente, cuando te parezca
Evita supersticiones que te lleven a conferir a los acontecimientos que alguien te está provocando, recuerda que lo único que te provo-
unos poderes o significados de los que carecen. No pierdas la cabeza. ca es tu propio juicio del incidente.
Nuestras ajetreadas mentes siempre andan sacando conclusiones, ma-
nufacturando e interpretando signos que no existen. Piensa, en cambio, No permitas que tus emociones se enciendan ante meras aparien-
que todo lo que te sucede, sucede por algún bien. Que si has decidido cias. Intenta no limitarte a reaccionar al instante. Toma distancia de
ser feliz, eres feliz. Todo acontecimiento conlleva algún beneficio para la situación a fin de tener una perspectiva más amplia. Sosiégate.
ti; basta con que lo busques.
El progreso espiritual pasa por hacer frente a la muerte y a las
La felicidad sólo puede hallarse en el interior. calamidades.
La libertad es la única meta que merece la pena en la vida. Se consigue En lugar de apartar la vista de los acontecimientos dolorosos de la
prescindiendo de las cosas que escapan a nuestro control. No podemos vida, míralos de frente y piensa en ellos a menudo. Al hacer frente
tener un corazón alegre si nuestras mentes son un afligido caldero de a las realidades de la muerte, la enfermedad, la pérdida y la decep-
temor y ambición. ¿Quieres ser invencible? Entonces no entables com- ción, te liberas de falsas ilusiones y esperanzas, al tiempo que evi-
bate con aquello sobre lo que no tienes un control real. tas pensamientos desdichados y envidiosos.
La felicidad depende de tres cosas, y las tres están bajo tu poder: la Inculca en tu mente los ideales que debes abrigar.
voluntad, las ideas respecto a los acontecimientos en los que estás en-
vuelto y el uso que hagas de esas ideas. La auténtica felicidad siempre Manténte unido a lo que es espiritualmente superior, prescindiendo
es independiente de las circunstancias externas. Practica la indiferen- de lo que hacen y dicen los demás. Sé f iel a tus verdaderas aspira-
cia para con las circunstancias externas. La felicidad sólo puede hallar- ciones pase lo que pase a tu alrededor. Quienes busquen una vida
se dentro. Con cuánta facilidad nos deslumbran y nos engañan la elo- en la prudencia serán objeto de burla Quienes buscan una vida su-
cuencia, los cargos, los títulos, los honores, las posesiones, la ropa ca- perior en la prudencia, quienes aspiran a vivir fieles a sus princi-
ra o un porte afable. No cometas el error de dar por sentado que las pios espirituales, deben estar preparados para ser objeto de burla y
celebridades, los personajes públicos, los líderes políticos, los ricos o condena.
quienes poseen grandes dotes intelectuales o artísticas son necesaria-
mente felices. Muchas personas que bajan progresivamente el listón de sus aspira-
ciones personales en un intento de ganar aceptación social y más
Hacerlo es dejarse desconcertar por las apariencias y sólo hará que du- comodidad en la vida terminan amargamente resentidos con quie-
des de ti mismo. Recuerda: la esencia real de la bondad sólo se halla nes tienen inclinaciones filosóficas y se niegan a comprometer sus
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ideales espirituales en su búsqueda por mejorarse a sí mismos. Nunca ni una celebridad? ¿Y por qué deberías preocuparte de si eres un
vivas en función de estas almas desdichadas. Compadécete de ellas al don nadie cuando lo que importa es ser alguien en las áreas de la
tiempo que te mantienes firme en lo que tú sabes que es bueno. vida sobre las que tienes control y en las cuales puedes marcar una
diferencia real? «Pero sin poder y reputación no podré ayudar a
Cuando inicies tu programa de progreso espiritual, es probable que las mis amigos», podrías decir.
personas que te rodean se mofen de ti y te acusen de arrogancia. Tu
cometido es comportarte con humildad y ser consecuente con tus idea- Es cierto que no les darás acceso al dinero ni a los pasillos del po-
les morales. Aférrate a lo que en el fondo de tu corazón sabes que está der. ¿Pero acaso alguien espera realmente este tipo de ayuda de ti y
bien. Así, si eres constante, las mismas personas que se burlaban de ti no de algún otro? ¿Cómo pueden esperar que des algo que no tie-
terminarán por admirarte. Pero si permites que las opiniones malinten- nes? «Aun así, sería estupendo tener poder y dinero para compar-
cionadas te hagan titubear en tus propósitos, incurrirás en una doble tirlos con mis amigos».
falta.
Si puedo hacerme rico y poderoso conservando mi honor, la lealtad
Querer agradar a los demás es una trampa peligrosa. a la familia, los amigos, los principios y el amor propio, dime có-
mo se hace y lo haré. Pero si tengo que sacrificar mi integridad per-
Cuando intentamos agradar a los demás, nos encontramos mal dirigi- sonal, es estúpido y ridículo que me sigas animando. Por otra parte,
dos hacia lo que está fuera de nuestra área de influencia. Al hacerlo si tuvieras que elegir entre una determinada cantidad de dinero o
perdemos el dominio sobre el propósito de nuestra vida. Confórmate tener un amigo leal y honorable, ¿con qué te quedarías?
con ser un amante de la prudencia, un buscador de la verdad.
Es mejor que me ayudes a ser una buena persona en lugar de inci-
Regresa una y otra vez a lo que es esencial y valioso. No trates de pa- tarme a hacer cosas que amenazan a mi buen carácter. «Bueno, ¿y
recer sabio a los ojos de los demás. Si quieres llevar una vida en la qué hay de mis obligaciones para con la patria?» ¿Qué quieres de-
prudencia, vívela en tus términos y con tus propios ojos. cir? ¿Acaso te refieres a efectuar grandes donativos a instituciones
benéficas o a levantar exorbitantes edificios, acaso se trata de eso?
El carácter importa más que la reputación.
Un obrero metalúrgico no hace zapatos y un zapatero no fabrica
La preocupación y el temor son una pérdida de tiempo y no suponen armas.
un buen ejemplo. Esto es especialmente cierto en lo concerniente a tu
reputación e influencia. ¿Por qué vivir con temor a cosas como si ob- Basta con que cada cual haga bien lo que tiene que hacer. «¿Y qué
tendrás reconocimiento público en tu profesión o comunidad, o si con- pasa si hay alguien más que hace lo mismo que yo?» No pasa nada,
seguirás las oportunidades y gratificaciones que otros consiguen? No no por ello tu contribución será menos valiosa. «Pero, ¿y mi posi-
te preocupes por cuestiones como «La gente no tiene una buena opi- ción en la sociedad?», preguntas. Cualquier posición que puedas
nión de mí, soy un don nadie». mantener conservando el honor y la fidelidad a tus obligaciones
está bien. Pero si tu deseo de contribuir en la sociedad compromete
Incluso si tu reputación fuera una cuestión de importancia, no eres res- tu responsabilidad moral, ¿cómo puedes servir a tus conciudadanos
ponsable de lo que los demás piensan de ti. ¿Qué diferencia real supo- si te has convertido en un irresponsable sinvergüenza? Más vale ser
ne para tu carácter y bienestar que goces de una posición ventajosa o una buena persona y cumplir con tus obligaciones que tener renom-
que te inviten a fiestas elegantes? Ninguna. bre y poder.
Entonces, ¿qué descrédito puede haber en no ser un agente del poder Todo tiene un precio ¿Alguien disfruta de privilegios, oportunida-
des u honores que tú deseas? Si los privilegios que han conseguido
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carta aquí aquí
son buenos, deléitate con el goce de quien los posee. Es su momento Cuando recordamos que el propósito es el progreso espiritual,
de prosperidad. Si los privilegios son malos, no debe preocuparte que volvemos a esforzarnos en dar lo mejor de nosotros mismos. Así
no te pertenezcan. Recuerda: nunca obtendrás las mismas recompensas es como se alcanza la felicidad. Valora tu mente, aprecia tu ra-
que los demás si no empleas los mismos métodos e inviertes el mismo zón, mantente fiel a tu propósito. No entregues tu mente. Si al-
tiempo que ellos. guien pretendiera ofrecer tu cuerpo a cualquier transeúnte sin
darle mayor importancia, naturalmente te pondrías furioso. En-
No es razonable pensar que podemos obtener una recompensa si no tonces, ¿por qué no tienes ningún pudor en prestar tu valiosa
estamos dispuestos a pagar su precio. La persona que «gana» en algo mente a cualquier persona que desee influenciarte? Piénsalo dos
no tiene ninguna ventaja real sobre ti, puesto que tuvo que pagar el veces antes de entregar tu mente a alguien que puede injuriarte,
precio de la recompensa. Siempre está en nuestras manos decidir si dejándote confundido y trastornado.
queremos pagar o no el precio de las recompensas de la vida. Y con
frecuencia nos conviene más no pagarlo, pues dicho precio podría Considera lo que viene en primer lugar, luego lo que le sigue, y
comprar nuestra integridad. Podríamos vernos forzados a ensalzar a entonces actúa Cultiva el hábito de estudiar y examinar una ac-
alguien por quien no sentimos ningún respeto. ción futura antes de emprenderla. Antes de obrar, retrocede para
tener una visión más amplia, para no actuar a la ligera obedecien-
Haz tuya la voluntad de la naturaleza Descubre la voluntad de la natu- do a un impulso. Determina lo que sucede primero, considera
raleza. Estúdiala, préstale atención y hazla tuya. La voluntad de la na- adónde conduce y entonces actúa de acuerdo con lo que hayas
turaleza nos es revelada mediante experiencias comunes a todos. Por aprendido.
ejemplo, si el hijo de un vecino rompe un tazón o algo por el estilo,
decimos de buen grado: «Estas cosas pasan». Cuando el tazón que se Cuando actuamos sin prudencia, podemos iniciar una tarea con
rompa sea el tuyo, deberías responder de la misma forma en que lo gran entusiasmo; luego, cuando aparecen consecuencias impre-
haces cuando se rompe un tazón ajeno. Traslada esta premisa a asun- vistas o indeseadas, nos retiramos vergonzosamente y llenos de
tos de mayor importancia emocional y material. ¿Que muere el hijo, la pesar: «Habría hecho esto; podría haber hecho lo otro; debería
esposa u otro ser querido de otra persona? En tales circunstancias, haberlo hecho de otro modo».
cualquiera puede decir: «Es el ciclo de la vida.
Supongamos que quieres conseguir una medalla en los Juegos
La muerte tarde o temprano llega. Hay cosas inevitables». Pero cuan- Olímpicos. Eso está muy bien, pero debes tomar en considera-
do quien muere es nuestro hijo o nuestro amor, tendemos a exclamar: ción en qué te estás involucrando. ¿Qué conlleva un deseo como
«¡Ay de mí! ¡Qué desgraciado soy!» mismo a otra persona. Transfiere este? ¿Qué es lo primero que debes hacer? ¿Y luego? ¿Qué te van
ese sentimiento a tus circunstancias actuales. Aprende a aceptar los a exigir? ¿Y qué se deriva de ello? Esta línea de acción, ¿te será
acontecimientos, incluso la muerte, con inteligencia. realmente beneficiosa? Si lo es, adelante. Si deseas ganar en los
Juegos Olímpicos, para prepararte como es debido tendrás que
El dominio de uno mismo es el objetivo al que la voluntad divina seguir un programa estricto que te llevará al límite de tu resisten-
desea que aspiremos. cia.
El mal no reside de forma natural en el mundo, en los acontecimientos Tendrás que someterte a normas muy exigentes, seguir una dieta
ni en las personas. El mal es consecuencia del descuido, la pereza o la adecuada, olvidarte de los dulces y los postres, entrenar concien-
distracción: aparece cuando perdemos de vista el verdadero propósito zudamente y con regularidad haga frío o calor, y dejar de beber.
de nuestra vida. Tendrás que obedecer las instrucciones de tu entrenador como si
fueran las de un médico. Luego, una vez que ya estés compitien-
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do, hay bastantes posibilidades de que te tiren a la cuneta. Puedes para tener éxito en un campo específico, también se requieren ciertos
lastimarte un brazo, torcerte el tobillo, caer de bruces al barro; y sacrificios.
tras pasar por todo esto, puede que fracases. Después de contem-
plar todas estas posibilidades, prestando atención a todas las cosas Si anhelas llegar a ser diestro en el arte de vivir con prudencia,
que pueden suceder y a sus consecuencias, si tu resolución se man- ¿crees que puedes comer y beber en exceso? ¿Crees que puedes se-
tiene firme, debes ejercitar tu juicio. guir sucumbiendo a la ira y a tus hábitos de frustración e infelicidad?
No. Si la auténtica sabiduría es tu objetivo y eres sincero, tendrás
Si en conjunto sigues pensando que te conviene, participa en los que trabajar contigo mismo. Tendrás que superar muchos antojos
Juegos, y hazlo de todo corazón. Al ver las cosas con perspectiva nocivos y muchos actos reflejos. Tendrás que reconsiderar con quién
estableces la diferencia entre tú mismo y el diletante, la persona tratas.
que juega a cualquier cosa mientras resulte cómodo o interesante.
No es esa una postura noble. Piensa detenidamente en las cosas y ¿Merecen la pena tus amigos y compañeros? ¿Contribuye su influen-
comprométete de pleno. De otro modo serás como un niño que a cia (sus hábitos, valores y comportamiento) a elevarte o más bien
veces se figura que es un luchador, otras un soldado, otras un mú- refuerza tu dejadez ante los hábitos de los que quieres desprenderte?
sico y otras el actor de una tragedia. La vida de la sabiduría, como cualquier otra cosa, tiene un precio.
Siguiéndola puedes ser objeto de burla e incluso acabar por llevarte
A no ser que nos entreguemos por completo a nuestros esfuerzos, la peor parte en todos los aspectos de la vida pública, con inclusión
seremos personas vacías y superficiales y nunca desarrollaremos de la profesión, la posición social y la posición legal ante los tribuna-
nuestros talentos naturales. Todos hemos conocido personas que, les. Una vez que has examinado como es debido todos los detalles
cual monos, imitan cualquier cosa que parezca novedosa y llamati- que conlleva el esfuerzo por disfrutar de una vida superior, aventúra-
va en un momento dado. Pero poco después su entusiasmo y su te con el mayor encono posible.
esfuerzo decaen; abandonan sus proyectos en cuanto les resultan
demasiado familiares o exigentes. Realiza los sacrificios necesarios que constituyen el precio del más
valioso de los objetivos: la libertad, la ecuanimidad y la tranquilidad.
Un espíritu poco entusiasta no tiene ningún poder. Los esfuerzos No obstante, si al valorar tu temple te das cuenta de que no estás ca-
vacilantes conducen a resultados vacilantes. La gente suele lanzar- pacitado o dispuesto, libérate del engaño y toma un camino distinto,
se a una empresa de cabeza y sin reflexionar. Tal vez se encuen- más realista. Si intentas ser algo que no eres o te esfuerzas en conse-
tren con una figura ejemplar como Eufrates y reciban inspiración guir algo que está más allá de tus posibilidades, terminarás como un
para superarse a sí mismos. Está muy bien actuar así, pero antes patético diletante que habrá intentado primero ser un hombre pru-
debes examinar la verdadera naturaleza de tus aspiraciones y me- dente, luego un burócrata, luego un político y luego un dirigente mu-
dirlas con tus capacidades. nicipal.
Sé sincero contigo mismo. Valora claramente tus fuerzas y debili- Estos papeles no son coherentes. No puedes emprender el vuelo en
dades. ¿Tienes lo necesario para competir? Para ser un luchador, infinitas direcciones, por más atractivas que sean, y al mismo tiempo
por ejemplo, se requiere una extraordinaria fuerza en los hombros, vivir de forma íntegra y fructífera. Sólo puedes ser una persona, ya
la espalda y los muslos. ¿Tienes la habilidad y la agilidad físicas sea buena o mala. Tienes dos elecciones básicas. O te dispones a
para estar entre los mejores de esta disciplina? Una cosa es desear desarrollar la razón, siendo fiel a la verdad, o ansías bienes externos.
ser un campeón y hacer algo con destreza; otra es serlo realmente La elección es única y exclusivamente tuya. Puedes emplear tus cua-
y hacerlo con una habilidad consumada. Cada cual está hecho para lidades en un trabajo interior o perderte en lo exterior, o lo que es lo
una cosa distinta. Así como se precisan determinadas capacidades mismo, ser una persona prudente, o seguir las trilladas sendas de la
mediocridad.
escriba la
carta aquí
Las relaciones con los demás nos revelan nuestros deberes. centres en lo que él o ella hace, sino en seguir tu elevado propósito.
Tu propósito debería buscar la armonía con la naturaleza. Pues éste
No eres una entidad aislada, sino una parte única e irreemplazable es el verdadero camino hacia la libertad. Deja que los demás actúen
del cosmos. No lo olvides. Eres una pieza esencial del rompecabe- como quieran; de todos modos eso escapa a tu control y por consi-
zas de la humanidad. Todos formamos parte de una comunidad hu- guiente no te concierne.
mana vasta, intrincada y perfectamente ordenada. ¿Más dónde en-
cajas en esta telaraña de humanidad? ¿A quién le estás obligado? Comprende que la naturaleza en conjunto está ordenada de acuerdo
Busca cuáles son y comprende tus relaciones con las demás perso- con la razón, pero que no todo en la naturaleza es razonable. Cuando
nas. pones empeño en llevar a cabo acciones propias de una persona sa-
bia y prudente, intentando conformar tus intenciones y actos a la vo-
Al reconocer las relaciones naturales e identificar los deberes defi- luntad divina, no te sientes víctima de las palabras o las acciones de
nimos nuestra situación en el esquema cósmico. Los deberes resul- los demás. En el peor de los casos, esas palabras y acciones te pare-
tan naturalmente de relaciones tan fundamentales como la familia, cerán divertidas o lamentables.
el vecindario, el lugar de trabajo y el estado o la nación. Debes ad-
quirir el hábito de examinar regularmente tus funciones (padre, hi- Salvo en el caso de malos tratos físicos extremos, los demás no pue-
jo, vecino, ciudadano, líder) y los deberes naturales que conllevan. den hacerte daño, a no ser que se lo permitas. Y esto sigue siendo
cierto aunque la persona en cuestión sea tu padre, hermano, herma-
Una vez que sepas quién eres y a quién estás vinculado, sabrás lo na, maestro o patrono. No consientas que te hagan daño y no te lo
que tienes que hacer. Si un hombre es tu padre, por ejemplo, debe- harán. Sobre esta elección sí tienes control. La mayor parte de la
rás satisfacer determinadas exigencias emocionales y prácticas. El gente tiende a engañarse a sí misma pensando que la libertad consis-
hecho de que sea tu padre implica un vínculo fundamental y dura- te en hacer lo que te hace sentir bien o lo que favorece el bienestar y
dero entre vosotros dos. Por naturaleza estás obligado a cuidar de la tranquilidad.
él, a escuchar su consejo, a tener paciencia con sus opiniones y res-
petar sus indicaciones. Sin embargo, supongamos que no es un Lo cierto es que quien subordina la razónala sensación del momento,
buen padre. Tal vez sea necio, ignorante, grosero o sostenga opinio- de hecho es esclavo de sus deseos y aversiones. Está mal preparado
nes muy distintas de las tuyas. para actuar con eficacia y nobleza cuando se presentan desafíos ines-
perados, cosa que inevitablemente se da. La auténtica libertad exige
¿Acaso la naturaleza le da a cada uno el padre ideal, o siquiera un mucho de nosotros. Sólo si descubrimos y comprendemos nuestras
padre? Cuando se trata del deber fundamental como hijo o hija, el relaciones fundamentales y cumplimos con entusiasmo con nuestro
carácter, la personalidad y los hábitos de tu padre, sean cuales sean, deber, la verdadera felicidad, a la que todo el mundo aspira, será
son secundarios. efectivamente posible.
El orden divino no diseña las personas ni las circunstancias a nues- La esencia de la fidelidad.
tro gusto. Tanto si te resulta agradable como si no, ese hombre es,
al fin y al cabo, tu padre, y debes cumplir con tus obligaciones filia- La esencia de la fidelidad reside ante todo en sostener opiniones y
les. actitudes correctas con respecto a lo absoluto. Recuerda que el orden
divino es inteligente y fundamentalmente bueno. La vida no es una
Supongamos que tienes un hermano o una hermana que te trata serie de episodios fortuitos y sin sentido, sino un todo ordenado y
mal. ¿Qué más da? Sigue existiendo el imperativo moral de recono- elegante que obedece a leyes en el fondo comprensibles. La volun-
cer y mantener tus deberes fundamentales para con él o ella. No te tad divina existe y dirige el universo con justicia y bondad. Aunque
escriba la
carta aquí
no siempre lo parezca —si nos limitamos a ver la superficie de las Los acontecimientos son, por sí mismos, impersonales e indife-
cosas—, el universo en el que vivimos es el mejor universo posi- rentes.
ble.
Cuando contemples el futuro, recuerda que todas las situaciones se
Toma la resolución de esperar justicia, bondad y orden, y se te irán desenvuelven del modo en que lo hacen sin tener en cuenta cómo
revelando progresivamente en todos tus asuntos. Confía en que nos hacen sentir. Nuestras esperanzas y temores ejercen influencia
existe una inteligencia divina cuyas intenciones dirigen el universo. en nosotros, no en los acontecimientos. Las personas indisciplina-
Haz que tu objetivo supremo sea gobernar tu vida de acuerdo con das, llevadas por sus antipatías y simpatías personales, siempre
la voluntad del orden divino. Cuando te esfuerces en conformar tus andan en busca de signos para construir o reforzar sus irreflexivos
intenciones y acciones al orden divino, no te sentirás acosado, inde- puntos de vista y opiniones. Más los acontecimientos, por sí mis-
fenso, confundido o resentido ante las circunstancias de tu vida. Te mos, son impersonales, aunque las personas juiciosas sin duda
sentirás fuerte, decidido y seguro. pueden y deben responder a dichos acontecimientos de forma pro-
vechosa.
La fidelidad no es creencia a ciegas; consiste en practicar con cons-
tancia el principio de rehuir las cosas que no están bajo nuestro En lugar de personalizar una situación («es mi triunfo», «fue su
control, dejando que se resuelvan de acuerdo con el sistema natural metedura de pata» o «es mi amargo infortunio») y sacar conclusio-
de responsabilidades. Deja de intentar anticiparte o controlar los nes mortales sobre ti mismo o la naturaleza humana, busca el mo-
acontecimientos. Acéptalos, en cambio, con gracia e inteligencia. do de hacer un buen uso de ciertos aspectos del acontecimiento.
Es imposible mantenerse fiel a un propósito ordenado si tiendes a ¿Hay algún beneficio, no evidente, encerrado en ese acontecimien-
imaginarte que las cosas que escapan a tu poder son inherentemente to, que un ojo ejercitado pueda discernir? Presta atención; sé un
buenas o malas. detective. Tal vez extraigas una lección que podrás aplicar a un
caso similar en el futuro.
Cuando esto sucede, se establece sin más el hábito de culpar a los
factores externos por nuestra suerte en la vida, y nos perdemos en En ningún acontecimiento, por horrible que parezca, no hay nada
una espiral negativa de envidia, discordia, disgusto, ira y reproche. que nos impida buscar esa oportunidad escondida. No hacerlo su-
Pues por naturaleza todas las criaturas rechazan las cosas que les pone un fallo de la imaginación. Pero buscar la oportunidad en
harán daño y buscan y admiran las que parecen buenas y provecho- ocasiones requiere armarse de mucho valor, pues la mayor parte de
sas. El segundo aspecto de la fidelidad es la importancia de obser- la gente que te rodea persistirá en interpretar los acontecimientos
var prudentemente las costumbres de nuestra familia, nuestro país y en los términos más groseros: éxito o fracaso, bueno o malo, bien
nuestra comunidad local. o mal. Estas categorías simplistas y polarizadas eclipsan otras in-
terpretaciones más relativas (y útiles) de acontecimientos que son
Participa en los rituales de tu comunidad con el corazón puro, sin mucho más ventajosos e interesantes.
avaricia ni extravagancia. Haciéndolo, te unes al orden espiritual de
tu pueblo y favoreces las aspiraciones esenciales de la humanidad. El hombre prudente sabe que es infructuoso proyectar las propias
La fidelidad es el antídoto de la amargura y la confusión y nos con- esperanzas y temores en el futuro. Hacerlo sólo conduce a elaborar
fiere la convicción de estar preparados para cualquier cosa que la representaciones melodramáticas mentales y a perder el tiempo.
voluntad divina nos destine. Debemos aspirar a ver el mundo como Paralelamente, uno no debería mostrar una aquiescencia pasiva
un todo integral, inclinar fielmente todo nuestro ser hacia el bien ante el futuro y lo que éste encierra. Limitarse a no hacer nada no
supremo y adoptar la voluntad de la naturaleza como si fuera la evita el riesgo, sino que lo acrecienta.
propia.
escriba la
Hay un momento para planear con prudencia y hacer provisiones carta aquí
Habla sólo con buena intención.
para las situaciones venideras. Prepararse como es debido para el
futuro consiste en adoptar buenos hábitos personales. Esto se hace Se presta mucha atención a la importancia moral de los actos y
persiguiendo activamente el bien en todos los aspectos de la vida sus consecuencias. Quienes aspiran a una vida superior también
cotidiana y examinando regularmente las razones que te mueven, llegan a comprender el con frecuencia ignorado poder moral de
para asegurarte de que están libres de las trabas del miedo, la avari- las palabras. Uno de los signos más claros de vida moral es hablar
cia y la pereza. Si lo haces, los acontecimientos externos dejarán de correctamente. Perfeccionar el modo de hablar es una de las pie-
zarandearte. dras angulares de todo programa espiritual que se aprecie.
Ejercita tus intenciones en lugar de engañarte a ti mismo pensando Ante todo, piensa antes de hablar para asegurarte de que hablas
que puedes manipular los acontecimientos externos. Si la oración o con buena intención. Irse de la lengua es una falta de respeto ha-
la meditación te sirven de ayuda, practícalas. Pero el consejo divino cia los demás. Descubrirte a la ligera es una falta de respeto a ti
búscalo solamente cuando la aplicación de tu propia razón no pro- mismo. Mucha gente se siente obligada a expresar cualquier senti-
duzca ninguna respuesta, cuando hayas agotado los demás medios. miento, pensamiento o impresión que tenga. Vierten al azar el
¿Qué es un acontecimiento «bueno»? ¿Qué es un acontecimiento contenido de su mente indiferentes a las consecuencias. Esto es
«malo»? ¡Tales cosas no existen! ¿Qué es una buena persona? La peligroso tanto en sentido práctico como moral.
que alcanza la tranquilidad tras adoptar el hábito de preguntarse en
toda ocasión «¿qué es lo correcto?». Si tertuliamos sobre cada una de las ideas que se nos ocurren,
sean grandes o pequeñas, podemos desperdiciar fácilmente, en el
No reprimas nunca un impulso generoso. trivial curso de una charla huera, ideas que tienen verdaderas cua-
lidades. Hablar desenfrenadamente es como ir dando bandazos en
Lleva a cabo todos tus impulsos generosos. No los cuestiones, es- un vehículo sin control destinado a caer en la cuneta. En caso de
pecialmente si un amigo te necesita; actúa en su nombre. ¡No du- necesidad, manténte callado o habla con moderación.
des! No te entretengas con especulaciones sobre los posibles pro-
blemas o peligros. Mientras dejes que la razón te muestre el ca- El habla en sí misma no es buena ni mala, pero se emplea tan a
mino, estarás a salvo. Tu deber es estar dispuesto a prestar ayuda a menudo con negligencia, que debes ponerte en guardia. La charla
tus amigos en los momentos de apuro. Define claramente la perso- frívola es una charla hiriente; además, es impropio ser un charla-
na que quieres ser ¿Quién quieres ser exactamente? ¿Qué clase de tán. Entra en discusión cuando una ocasión social o profesional
persona quieres ser? ¿Cuáles son tus ideales personales? ¿A quién así lo requiera, pero sé cauto y asegúrate de que el espíritu y el
admiras? ¿Cuáles de sus rasgos característicos te gustaría hacer tu- propósito de la conversación, así como su contenido, siguen mere-
yos? Ya va siendo hora de dejar de ser un vago. ciendo la pena. La cháchara es seductora. No te dejes atrapar por
sus garras. No es preciso limitarse a temas elevados o filosóficos
Si deseas convertirte en una persona extraordinaria, si quieres ser todo el tiempo, pero ten cuidado de que el parloteo común que
sabio, tienes que identificar explícitamente el tipo de persona que pasa por ser una discusión que vale la pena no tenga efectos co-
quieres ser. Si llevas un diario, escribe lo que estás intentando ser, rrosivos sobre tu elevado propósito.
de modo que puedas utilizar esa autodefinición como referencia.
Describe con precisión la conducta que quieres adoptar, de forma Cuando decimos tonterías sobre cosas triviales, nosotros mismos
que puedas observarla tanto cuando estés a solas como con más nos volvemos triviales, pues la atención queda absorta en triviali-
gente. dades. Nos convertimos en aquello a lo que prestamos atención.
Nos volvemos mezquinos cuando entablamos una conversación
escriba la
carta aquí
sobre terceros. En especial, evita acusar, alabar o comparar a la gen- selectivo a la hora de hacer nuevos amigos, colegas y vecinos. Todas
te. Si te das cuenta de que la conversación en la que estás inmerso esas personas pueden tener efectos sobre tu destino. El mundo está
decae hacia la palabrería, intenta, siempre que sea posible, condu- lleno de semejantes agradables y con talento. La clave es asociarse
cirla de nuevo, sutilmente, hacia temas más constructivos. No obs- sólo con personas que te eleven, cuya presencia saque lo mejor de ti
tante, si te encuentras entre extraños indiferentes, puedes limitarte a mismo.
permanecer callado.
Pero recuerda que la influencia moral es una calle de doble direc-
Conserva el buen humor y disfruta de unas carcajadas cuando sea ción, y por eso debemos asegurarnos de que nuestros pensamientos,
apropiado, pero evita la risa floja de cantina que suele degenerar en palabras y actos constituyan una influencia positiva en aquellos con
vulgaridad o malevolencia. Ríete con, pero nunca dé. Siempre que quienes tratamos. La verdadera prueba de la excelencia personal ra-
puedas, evita hacer promesas ociosas. dica en la atención que prestamos a los pequeños detalles de la con-
ducta, la cual con tanta frecuencia descuidamos.
Apártate de los entretenimientos populares. Debemos preguntarnos regularmente: «¿Cómo son los pensamien-
tos, palabras y actos que afectan a mis amigos, mi esposa, mi vecino,
Casi todo lo que se acepta como legítimo entretenimiento es inferior mi hijo, mi patrono, mis subordinados, mis conciudadanos? ¿Estoy
o ridículo y sólo atiende o explota las debilidades de la gente. Pro- poniendo algo de mi parte para contribuir al progreso espiritual de
cura no formar parte de la multitud que se entrega a semejantes pa- todos aquellos con quienes estoy en contacto?» Haz tuya la empresa
satiempos. La vida es demasiado corta y tienes cosas importantes de sacar lo mejor de los demás predicando con el ejemplo.
que hacer. Sé juicioso con las imágenes e ideas que permites en tu
mente. Si no eliges tú mismo a qué pensamientos e imágenes te ex- Cuida tu cuerpo, pero no hagas alarde del mismo.
pones, lo hará algún otro, y sus motivos pueden no ser los más ele-
vados. Respeta las necesidades de tu cuerpo. Prodígale los mejores cuida-
dos para promover su salud y bienestar. Dale absolutamente todo lo
Lo más fácil de este mundo es deslizarse imperceptiblemente hacia que necesite, con inclusión de comida y bebida saludables, ropa dig-
la vulgaridad. Pero no es necesario que esto suceda si tomas la de- na y un hogar cálido y confortable. Sin embargo, no utilices tu cuer-
terminación de no desperdiciar tu tiempo y tu atención en tonterías. po como una ocasión para la exhibición o el lujo.
Cuidado con las compañías. Absténte de defender tu reputación o tus intenciones.
Al margen de lo que los demás pretendan, puede que en realidad no No tengas miedo de los insultos ni de las críticas. Sólo los moral-
vivan siguiendo valores espirituales. Vigila con quién te relacionas. mente débiles se sienten obligados a defenderse o explicarse ante los
Imitar los hábitos de quienes tratamos es humano. Sin advertirlo, demás. Deja que la calidad de tus actos hable en tu nombre. No po-
adoptamos sus intereses, opiniones, valores y manera de interpretar demos controlar la impresión que los demás se forman de nosotros,
los acontecimientos. Hay mucha gente que, aun con buena inten- y esforzarse por hacerlo sólo degrada el carácter. Así pues, si al-
ción, sigue teniendo una influencia perjudicial sobre ti porque no guien te dice que una persona determinada te ha estado criticando,
sabe distinguir entre lo que merece la pena y lo que no. no te molestes en excusarte o defenderte.
El mero hecho de que la gente sea amable contigo no significa que Limítate a sonreír y responde: «Supongo que esa persona no conoce
debas pasar el tiempo con ellos. Que te busquen y se interesen por ti mis demás defectos. De no ser así no habría mencionado sólo esos».
v tus asuntos no quiere decir que debas relacionarte con ellos. Sé Compórtate con dignidad Estés donde estés, compórtate siempre co-
escriba la
carta aquí
mo si fueras una persona distinguida. Aunque el comportamiento de e intensidad a lo que dicen o para incomodar a los demás. Niégate a
mucha gente viene dictado por lo que sucede a su alrededor, tú man- seguir dichas conversaciones. Cuando la gente que te rodea empieza
ténte fiel a un nivel superior. Procura evitar las fiestas o juegos don- a hablar de forma insustancial e indecente, si puedes, vete, o cuanto
de el jolgorio y la juerga irreflexivos son la norma. menos guarda silencio y deja que la seriedad de tu mirada muestre
que te ofende lo grosero de su lenguaje.
Si te encuentras en un acontecimiento público, permanece arraigado
en tus propósitos e ideales. Prefiere la satisfacción duradera a la gratificación inmediata.
Materializa tus ideales personales simulando a personajes ejem- Deja que la razón sea suprema. Incúlcate el hábito de la delibera-
plares. ción. Practica el arte de probar si las cosas son efectivamente bue-
nas o no. Aprende a esperar y a evaluar en lugar de reaccionar siem-
Una de las mejores maneras de elevar el carácter de inmediato con- pre obedeciendo a un instinto inexperto. La espontaneidad no es
siste en encontrar personajes ejemplares que valga la pena emular. una virtud por sí misma.
Si tienes la oportunidad de conocer a una persona importante, no te
pongas nervioso. Invoca las características de la gente que admiras Si te seduce la promesa de un placer cualquiera, da un paso atrás y
más, adopta sus modales, su forma de hablar y su comportamiento concédete algo de tiempo antes de ir a por él sin pensarlo. Desapa-
como si fueran tuyos. siónate y dale un par de vueltas al asunto: ¿este placer me propor-
cionará un deleite momentáneo o una satisfacción real y duradera?
No hay nada falso en ello. Todos llevamos dentro las semillas de la La calidad de vida y el tipo de persona en que nos convertimos
grandeza, pero necesitamos una imagen como punto de referencia cambian sustancialmente cuando aprendemos a distinguir entre las
para que puedan brotar. Paralelamente, el hecho de conocer a una emociones baratas y las recompensas significativas y duraderas.
persona de gran mérito no significa que debas atemorizarte más de
la cuenta. Las personas sólo son personas, a pesar de su talento o Si al considerar con calma el placer en cuestión te das cuenta de que
influencia. en caso de abandonarte al mismo te arrepentirás, absténte y disfruta
del dominio sobre tu persona. Refuerza el triunfo de tu carácter y te
Ejercita la discreción al conversar. fortalecerás. Adopta una actitud firme Después de deliberar y deter-
minar que una línea de acción es acertada, jamás pongas en duda tu
La presunción no es el estilo del auténtico filósofo. Nadie disfruta juicio. Apoya tu decisión.
con la compañía de un fanfarrón. Por consiguiente, no agobies a los
demás con entusiastas relatos sobre tus hazañas. A nadie le importan Cabe la posibilidad de que haya gente que malinterprete tus inten-
mucho tus batallas y aventuras, y si te las consienten durante un rato ciones y pueden llegar a censurarte. Pero si a tu juicio estás actuan-
es por mera educación. Hablar con frecuencia y en exceso de los do correctamente, no tienes nada que temer. Adopta una actitud fir-
propios logros resulta cansado y pretencioso. No es preciso que seas me. No seas cobarde y evasivo.
el payaso de la clase. Ni tampoco necesitas recurrir a otros métodos
poco delicados para convencer a los demás de que eres listo, sofisti- La cortesía y la lógica tienen cada una su lugar.
cado o afable.
El decoro y la lógica son cosas distintas y cada una tiene una aplica-
La charla agresiva, fácil u ostentosa debe evitarse a toda costa. Pues ción apropiada. La proposición «o es blanco o es negro» funciona
disminuye la estima que te profesan tus conocidos. Mucha gente muy bien en un razonamiento disyuntivo, pero no tanto en una con-
aliña su discurso con obscenidades en un intento por dar fuerza e versación entre amigos. Asimismo, en un banquete tal vez tenga
escriba la
escriba la
carta aquí Lacarta
decencia y la belleza interior son más valiosas que la apa-
aquí
sentido servirse la porción de comida más grande si se está real- riencia.
mente hambriento, pero hacerlo es de mala educación.
Las mujeres cargan con el peso de la atención que se presta a que
Cuando compartas la mesa con otras personas, presta atención no tengan un aspecto agradable. Desde su primera juventud, los
sólo a lo mucho que tu cuerpo aprecia las delicadezas que te son hombres las halagan o son evaluadas sólo en términos de su apa-
ofrecidas, sino también a la importancia que tienen los buenos mo- riencia externa. Desgraciadamente, esto puede conducir a que una
dales y el refinamiento personal. mujer se sienta adecuada sólo para dar placer a los hombres, y sus
verdaderos dones interiores se atrofian tristemente. Puede sentirse
El dominio de sí mismo depende de la honestidad con uno mis- obligada a emplear mucho tiempo y esfuerzos en realzar su belle-
mo. za exterior y deformar su ser natural para gustar a los demás.
Ante todo debes saber quién eres y de qué eres capaz. Así como Lamentablemente, mucha gente, tanto hombres como mujeres,
nada grandioso se crea en un instante, lo mismo sucede con el per- ponen todo el énfasis en controlar el aspecto físico y la impresión
feccionamiento de nuestros talentos y aptitudes. Siempre estamos que causan en los demás. Quienes buscan la sabiduría llegan a
aprendiendo, siempre estamos creciendo. Lo correcto es aceptar comprender que aunque el mundo nos otorgue recompensas por
los desafíos. Así es como se progresa hacia el siguiente nivel de razones erróneas o superficiales, tales como el aspecto físico, la
desarrollo intelectual, físico o moral. Con todo, no te hagas ilusio- familia de la que procedemos, y así sucesivamente, lo que real-
nes: si intentas ser algo o alguien que no eres, empequeñeces a tu mente importa es quiénes somos en nuestro fuero interno y en
verdadero yo y terminas por no desarrollarte en campos donde po- quién nos estamos convirtiendo.
drías destacar de forma natural.
La razón es más importante que el cuerpo.
En el orden divino cada uno tiene su vocación. Descubre la tuya y
síguela fielmente. Protege la razón Igual que cuando caminas pro- Quienes carecen de preparación moral invierten una desmesurada
curas no pisar un clavo ni torcerte el tobillo, deberías poner sumo cantidad de tiempo en sus cuerpos. Realiza tus funciones anima-
cuidado en no deteriorar bajo ningún concepto la facultad suprema les incidentemente. Debes prestar la mayor atención al cuidado y
de la mente. La vida virtuosa depende ante todo de la razón. Si desarrollo de la razón. Pues mediante la razón se llegan a com-
proteges a la razón, ella te protegerá. prender las leves de la naturaleza.
Observa prudencia y moderación. Los malos tratos son fruto de las falsas impresiones.
Mediante la vigilancia podemos anticipar la tendencia al exceso. Si alguien te falta al respeto o habla mal de ti, recuerda que él o
Las posesiones de una persona deberían ser proporcionales a las ella lo hace teniendo la impresión de que es correcto hacerlo. Es
necesidades de su cuerpo, tal como el zapato calza al pie. Sin una poco realista esperar que esa persona te vea comote ves tú mismo.
preparación moral, podemos vernos inducidos al exceso. En el ca- Quien saca conclusiones que se fundamentan en falsas impresio-
so de los zapatos, por ejemplo, mucha gente siente la tentación de nes es quien resulta herido, más que tú, puesto que es esa persona
comprar zapatos selectos y exóticos cuando lo que en realidad ne- quien va descaminada.
cesita es un calzado confortable y duradero de su número.
Cuando alguien interpreta una proposición verdadera como si fue-
Una vez que caemos, aunque sólo sea un poco, en la falta de mo- ra falsa, la proposición en sí no resulta herida; la persona que sos-
deración, adquirimos impulso y podemos perdernos en los capri- tiene el punto de vista equivocado es quien sale defraudada y, por
chos.
escriba la
consiguiente, perjudicada. Una vez que hayas comprendido esto carta aquí
aquí sólo se puede concluir: «Hablo de forma más persuasiva que
con toda claridad, será más difícil que te sientas insultado por los
tú; por consiguiente, mis discursos tienen más efecto que los tuyos».
demás, aunque te injurien.
Pero recuerda: el carácter nada tiene que ver con las propiedades o
Puedes decirte a ti mismo: «A esta persona le parece esto, pero no los discursos persuasivos.
es más que su impresión».
Dedica tiempo a estudiar asiduamente el pensamiento claro y no te
Todo tiene dos caras. encontrarás con los ojos vendados. Una sólida formación lógica y
las reglas de la discusión eficiente te serán de gran ayuda.
Todas las cosas tienen dos caras: una con la que se pueden llevar,
otra con la que no. Si, por ejemplo, tu hermano o hermana te trata Llamemos a las cosas por su nombre.
mal, no captes la situación por el asa del dolor o la injusticia, o no
Cuando llamamos a las cosas por su nombre, las comprendemos
serás capaz de soportarla y te amargarás. Haz lo contrario. Capta la
correctamente, sin añadir juicios o información por nuestra cuenta.
situación por el asa de los vínculos familiares.
¿Que alguien se ducha deprisa? No digamos que se lava poco, sino
En otras palabras, céntrate en el hecho de que se trata de tu her- deprisa. Nombremos la situación tal como es; no la filtremos por
mano o de tu hermana, de que habéis crecido juntos y, por consi- nuestros juicios. ¿Que alguien bebe mucho vino? No digas que es
guiente, os une un lazo duradero e irrompible. Al contemplar la un borracho, sino que bebe mucho.
situación de este modo, la comprendes correctamente y mantienes
A no ser que estés perfectamente al corriente de su vida, ¿cómo sa-
el equilibrio.
bes que es un borracho? No te arriesgues a dejarte seducir por las
El pensamiento claro es vital. apariencias para construir teorías e interpretaciones basadas en de-
formaciones que son fruto de dar un nombre equivocado a las cosas.
La vida prudente está regida por la razón. Es importante aprender a Da tu consentimiento sólo a lo que sea efectivamente cierto.
pensar con claridad. El pensamiento claro no es una empresa aza-
rosa. Exige una preparación adecuada. Mediante un pensamiento La prudencia se manifiesta actuando, no hablando.
claro somos capaces de dirigir la voluntad, ser fieles a nuestro au-
No te presentes como persona prudente ni discutas tus aspiraciones
téntico propósito y descubrir los vínculos que nos unen a los demás
espirituales con gentes que no las apreciarán. Muestra tu carácter y
y los deberes que resultan de dichas relaciones. Todos deberíamos
tu compromiso con la nobleza personal mediante tus actos.
aprender a identificar el pensamiento sensiblero y falaz.
Si deseas poner a prueba tu resistencia, hazlo por ti mismo, no
Estudia la legitimidad de las inferencias, de forma que evites sacar
por los demás.
conclusiones sin fundamento. Por ejemplo, he aquí unos casos de
falsa lógica: «Soy más rico que tú; por consiguiente, soy mejor que No estés henchido de orgullo si eres capaz de cubrir tus necesidades
tú». con un coste muy pequeño. La primera tarea de quien quiere vivir
con prudencia es liberarse de los límites del ensimismamiento. Pien-
Nos encontramos continuamente ante afirmaciones tan absurdas
sa en cuánto más frugales que nosotros son los pobres, cuánto mejor
como ésta, pero son una falacia absoluta. La inferencia válida que
hacen frente a las dificultades. Si quieres desarrollar tu capacidad
podría sacarse es ésta: «Soy más rico que tú; por consiguiente, ten-
para vivir con sencillez, hazlo por ti mismo, hazlo quedamente, y no
go más posesiones o dinero que tú». Otro ejemplo: «Hablo de for-
lo hagas para impresionar a los demás.
ma más persuasiva que tú; por consiguiente, soy mejor que tú». De
escriba la
carta aquí
La prudencia depende de la vigilancia personal. cipios como «no hay que mentir». El segundo paso consiste en de-
mostrar la verdad de esos principios, como las razones por las que
La mayor parte de la gente no se da cuenta de que tanto la ayuda co- no hay que mentir. El tercer paso, que conecta los dos primeros, es
mo el perjuicio vienen de nuestro interior. En cambio miran a lo ex- indicar por qué las explicaciones bastan para justificar los princi-
terno, hipnotizados por las apariencias. La gente prudente, por otra pios. Aunque el segundo y el tercer paso son valiosos, el primero es
parte, se percata de que somos la fuente de cuanto nos es bueno o el más importante. Pues es demasiado fácil y habitual mentir mien-
malo. Por consiguiente, no recurre a culpar y acusar a los demás. No tras demostramos ingeniosamente que mentir está mal.
se siente empujada a convencer a nadie de que es respetable, espe-
cial o distinguida. Empieza a vivir tus ideales.
Cuando alguien prudente se enfrenta a un reto, se mira a sí mismo; Ha llegado el momento de que te tomes en serio vivir tus ideales.
cuando recibe alabanzas, sonríe para sí, impasible; cuando es objeto Una vez que hayas determinado los principios espirituales a los que
de calumnias, no siente necesidad de defender su nombre. Pero se quieres servir de ejemplo, acata esas reglas como si fueran leyes,
ocupa de sus actos con vigilancia, pensando que todo está bien, aun- como si en efecto fuera pecaminoso incumplirlas. No debe impor-
que no perfectamente seguro. Armoniza sus deseos con la vida tal tarte que los demás no compartan tus convicciones. ¿Cuánto más
como es y trata de evitar solamente las cosas que le impedirían ejer- tiempo vas a ser capaz de postergar a quien realmente quieres ser?
cer su voluntad correctamente. Tu yo más noble no puede seguir esperando. Pon en práctica tus
principios, ahora.
Ejercita la moderación en todos sus asuntos. Y parecer ignorante o
simple, no es algo que le concierna. Sabe que sólo tiene que vigilarse Basta de excusas y dilaciones. ¡Esta es tu vida! Ya no eres un niño.
a sí mismo y a la dirección de sus deseos. Vivir la prudencia es más Cuanto antes emprendas tu programa espiritual, más feliz serás.
importante que ser versado en ella Si alguien intenta impresionarte Cuanto más esperes, más vulnerable serás ante la mediocridad y te
afirmando que comprende los escritos e ideas de grandes pensadores sentirás lleno de vergüenza y arrepentimiento, porque sabes que
como Crisipo, recuerda que lo importante no es ser capaz de hablar eres capaz de más. A partir de ahora, promete que dejarás de de-
con fluidez de temas abstrusos. fraudarte a ti mismo. Sepárate de la multitud. Decide ser extraordi-
nario y haz lo que tengas que hacer. Ahora.
Lo esencial es comprender la naturaleza y alinear las intenciones y
actos con la forma de ser de las cosas. Quien verdaderamente com-
prende los escritos de Crisipo o los preceptos de cualquier mente pri-
vilegiada es quien realmente aplica las enseñanzas del filósofo. Hay
una gran diferencia entre decir y hacer cosas valiosas. No otorgues
demasiado peso específico a la mera erudición.
MANUAL
DE VIDA
Epicteto (35 d.C - 135 d.C.)