Conclusión:
El estudio evidencia que la propiedad agrícola en Ecuador está regulada
por un marco normativo complejo que articula principios
constitucionales, legales y sociales, con énfasis en la función social y
ambiental de la tierra. Si bien ha habido avances históricos en la
legislación agraria y el reconocimiento de derechos colectivos, persisten
problemas como la concentración de tierras, la informalidad en la
tenencia y la débil aplicación de las leyes. La tierra representa no solo
un recurso económico, sino también un elemento identitario y cultural
para comunidades campesinas, indígenas y montubias. Por tanto,
garantizar su acceso y uso sostenible requiere un enfoque integral,
inclusivo y articulado entre el Estado, comunidades y propietarios.
Recomendaciones Principales:
1. Educación y evaluación histórica:
Incluir la historia agraria del país en la educación rural.
Realizar auditorías participativas sobre el impacto de reformas agrarias.
2. Fortalecimiento institucional y judicial:
Capacitar funcionarios en los principios constitucionales sobre
propiedad.
Aplicar activamente la prohibición del latifundio.
3. Inclusión social en políticas agrarias:
Apoyar a campesinos sin títulos formales con asistencia técnica y
créditos.
Priorizar a grupos vulnerables en los procesos de adjudicación de tierras.
4. Fomento a la sostenibilidad agroambiental:
Implementar monitoreo ambiental y promover la agroecología.
Otorgar incentivos a propietarios que adopten prácticas agrícolas
sostenibles con fines comunitarios.
5. Reforma en la adjudicación de tierras:
Agilizar trámites y actualizar el catastro rural con participación
comunitaria.
6. Consolidación de programas de conservación:
Asegurar financiamiento estable para Socio Bosque, REDD+ y similares.
Crear fondos para proyectos que integren conservación y producción
sostenible.