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Bellas Artes

El Palacio de Bellas Artes, inaugurado en 1934 en la Ciudad de México, es un símbolo cultural y artístico del país, con una rica historia que incluye su diseño por arquitectos destacados y su función como museo y escuela de bellas artes. Su arquitectura combina estilos Art Nouveau y Art Decó, y alberga una valiosa colección de pinturas y murales de renombrados artistas mexicanos. A lo largo de los años, el edificio ha sido objeto de diversas remodelaciones y ha mantenido su relevancia como un importante centro cultural.

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El Palacio de Bellas Artes, inaugurado en 1934 en la Ciudad de México, es un símbolo cultural y artístico del país, con una rica historia que incluye su diseño por arquitectos destacados y su función como museo y escuela de bellas artes. Su arquitectura combina estilos Art Nouveau y Art Decó, y alberga una valiosa colección de pinturas y murales de renombrados artistas mexicanos. A lo largo de los años, el edificio ha sido objeto de diversas remodelaciones y ha mantenido su relevancia como un importante centro cultural.

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Introducción El Palacio de Bellas Artes es uno de los edificios más emblemáticos

de la Ciudad de México y un símbolo de la cultura y el arte en nuestro país. Desde


su inauguración en 1934, ha sido sede de importantes eventos artísticos y
culturales. En este proyecto, exploraremos su historia, arquitectura, distribución
por pisos y algunos datos interesantes que hacen de este lugar un verdadero
tesoro nacional.
En 1879, El escultor José Miguel Blanco publicó un artículo en la Revista
Chilena en el que, inspirado por el modelo europeo, observaba la necesidad de
crear un Museo de Bellas Artes en Chile, a fin de recopilar obras que se
encontraban dispersas en diversos edificios institucionales. Su inquietud fue
atendida y el 18 de septiembre de 1880, bajo la presidencia de Aníbal Pinto, se
fundó el Museo Nacional de Pinturas que se instaló en los altos del Congreso
Nacional.
Su primer director fue el pintor Juan Mochi. Sin embargo, las actividades del
Museo no lograban coordinarse con las del Congreso, por lo que en 1887, el
Museo Nacional de Pinturas debió trasladarse al "Partenón", edificio ubicado en la
Quinta Normal de Agricultura, construido por la Unión Artística, sociedad fundada
por Pedro Lira y Luis Dávila. El gobierno adquirió el inmueble con el fin de realizar
exposiciones anuales de arte y a partir de ese entonces, la institución pasó a
llamarse Museo de Bellas Artes.

En 1901, el gobierno realizó un concurso de arquitectura para el proyecto de


construcción del Museo y Escuela de Bellas Artes, cuyo ganador fue el arquitecto
chileno-francés Émile Jéquier.
La canalización del Río Mapocho generó un extenso terreno baldío, propiciando la
construcción del museo en sus riberas, que muy pronto se convertirían en el
Parque Forestal, obra del arquitecto paisajista Jorge Enrique Dubois, titulado en la
Escuela de Jardinería de Versalles, en Francia.
Como parte de las celebraciones del Centenario de Chile, el Palacio de Bellas
Artes, que albergaba al Museo y a la Escuela, se inauguró el 21 de septiembre de
1910. Para la ocasión, se organizó una gran Exposición Internacional que contó
con obras de arte procedentes de catorce países, invitados a través de sus
respectivas embajadas.
Historia del Palacio de Bellas Artes La construcción del Palacio de Bellas Artes
comenzó en 1904, durante el gobierno de Porfirio Díaz, con el objetivo de celebrar
el centenario de la Independencia de México. El arquitecto italiano Adamo Boari
fue el encargado del diseño inicial. Sin embargo, diversos problemas, como la
Revolución Mexicana y dificultades técnicas debido al terreno arcilloso, retrasaron
la obra. Fue hasta 1934 que el edificio fue inaugurado oficialmente, bajo la
dirección del arquitecto mexicano Federico Mariscal.

El Palacio de Bellas Artes


En 1905, el diseño del Palacio de Bellas Artes fue encargado al arquitecto chileno
Emilio Jéquier (1866-1949). Hijo de padres franceses, nació en Santiago y emigró
muy joven a Francia. Se graduó en la Escuela Especial de Arquitectura de París
(1886) y fue alumno de la Escuela Nacional de Bellas Artes de la misma ciudad
(1888-1889). También diseñó el Palacio de los Tribunales de Justicia, el edificio de
la Bolsa, la Estación Mapocho y la desparecida Estación Pirque, ubicada en el
actual Parque Bustamante.
Desde un principio a este edificio se le llamó Palacio de Bellas Artes. En su
ornamentación Jéquier buscó proyectar refinamiento, grandeza y progreso,
valores con los que se pretendía mostrar desarrollo artístico y cultural. Siguiendo
la huella de arquitectos franceses de la segunda mitad del siglo XIX, el arquitecto
usó libre e imaginativamente elementos del lenguaje clásico como pilastras,
tímpanos, guirnaldas y arcos, todo ello al servicio de lo que para entonces era una
idea moderna de museo. En las rejas del ingreso, las barandas de las escaleras
internas y estructuras de hierro fundido que soportan los balcones del segundo
piso, se aprecian detalles art noveau a modo de largas enredaderas, con hojas de
bronce.
El altorrelieve del frontón del Museo, obra ejecutada por el escultor chileno
Guillermo Córdova, representa una alegoría a las Bellas Artes. El tema fue
propuesto por el propio Jéquier y debía ser realizado en piedra blanca o vaciado
de cemento.
Entre las ornamentaciones del friso exterior del edificio del museo destacan
veintidós medallones de mosaico cerámico que representan a grandes arquitectos,
escultores y pintores del arte universal, entre ellos Fidias, Praxíteles, Bramante,
Violet-le-Duc y Rembrandt.
La cúpula de vidrio que corona el hall central del Museo fue diseñada y construida
en Bélgica, encargada a la Compagnie Centrale de Construction de Haine-Saint-
Pierre, y traída a Chile el año 1907. El peso aproximado de la armadura del domo
es de 115.000 kilos y las piezas de vidrio suman 2.400 unidades.
Arquitectónicamente, la planta del Museo presenta un eje central marcado por la
puerta de entrada y la escalinata del gran hall que conduce a toda la planta
superior.
En el hall central, sobre el balcón poniente del segundo piso, se ubicó un
altorrelieve que representa a dos ángeles sosteniendo un escudo. La obra se
realizó luego que la original resultara gravemente dañada en el terremoto de 1985.
Dos imponentes Cariátides que simulan sostener la gran cúpula se aprecian desde
la entrada al hall sobre los balcones del segundo piso, son obra de Antonio Coll y
Pi.
A lo largo de su historia, la arquitectura del edificio ha sufrido varias
modificaciones. En 1938, se construyó un anfiteatro en el costado Norte, obra del
arquitecto Eduardo Secchi que contaba con graderías descubiertas, tenía una
capacidad para 200 personas e inicialmente, estaba destinado para realizar
funciones de teatro infantil. En 1979, el anfiteatro fue remodelado con aportes de
la Municipalidad de Santiago y a partir del año 2003, fue utilizado para desarrollar
actividades de teatro, música y danza.
Durante la dirección de Nemesio Antúnez, entre 1970 y 1971, se construyó la Sala
Matta, bautizada en honor a Roberto Matta, ubicada en la planta del subsuelo.
Para su construcción hubo que levantar completamente la losa del Hall Central. La
sala abarca una superficie de 60 metro cuadrados y 100 metros lineales para
exhibiciones.
El 30 de diciembre de 1976, el edificio del Museo Nacional de Bellas Artes fue
declarado Monumento Nacional.
Con motivo del Centenario de la fundación del Museo, en 1980 se remodeló la
plazoleta de acceso y se reinstaló la escultura de Rebeca Matte que alude al mito
de Ícaro y Dédalo, llamada Unidos en la Gloria y en la Muerte. La escultura se
había mantenido en préstamo por años al Museo Aeronáutico y fue donada en
1930 por Pedro Iñiguez, marido de la artista, un año después de su muerte. La
obra es una copia del monumento encargado a Rebeca Matte que el gobierno
chileno donó a Brasil en 1922, en el Centenario de su Independencia.
En 2002 se instaura el proyecto Museo sin muros. Con la iniciativa de acercar el
patrimonio artístico al público en lugares de gran afluencia, el museo realiza
exposiciones de su colección en espacios especialmente diseñados en Mall Plaza
Vespucio y Plaza Trébol de Concepción.
El terremoto de febrero de 2010 no produjo daños significativos en el edificio
gracias a los eficaces trabajos estructurales realizados después del terremoto de
1985. El museo no debió cerrar sus puertas al público y, sin modificar su agenda,
prosiguió con los preparativos de la exposición Del pasado al presente.
Migraciones, que reunía obras adquiridas en 1910 y tenía por objetivo realizar una
doble celebración en el mes de septiembre: la del centenario del edificio del propio
museo y la del bicentenario del país.

Arquitectura y estilos El Palacio de Bellas Artes combina dos estilos


arquitectónicos principales: el Art Nouveau en su exterior y el Art Decó en su
interior. La fachada está hecha de mármol blanco de Carrara y presenta esculturas
de figuras femeninas y querubines. En el interior, destacan las líneas geométricas
y los detalles metálicos característicos del Art Decó.
Materiales de construcción Para la construcción del Palacio se utilizaron
materiales de alta calidad:
Mármol blanco de Carrara para la fachada.
Mármoles mexicanos de diferentes colores para el interior.
Acero en la estructura interna.
Vidrio y cristal en vitrales y el telón del escenario.
Cerámica y cobre en la cúpula.
Distribución por pisos El Palacio de Bellas Artes cuenta con cuatro niveles
principales:
Planta baja: Vestíbulo y Sala Principal.
Primer piso: Balcones y detalles artísticos.
Segundo piso: Murales y salas de exposición.
Tercer piso: Museo Nacional de Arquitectura.
Planta baja: Sala Principal y vestíbulo La Sala Principal tiene capacidad para
aproximadamente 1,396 personas. Uno de sus elementos más destacados es el
telón de cristal opalescente, elaborado por la Casa Tiffany de Nueva York, que
representa el Valle de México con los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. El
vestíbulo está decorado con mascarones de Tláloc y Chaac, y una cúpula interior
adornada con una lámpara que representa al dios Apolo rodeado de las musas.
Sala Principal

Entre todos los elementos de valor cultural que encuentras en el Palacio, algo que
no puede pasar desapercibido es su Sala Principal. En ella, encontrarás su gran
cortina de cristal, la cual contiene cerca de un millón de piezas de cristal
opalescente de 2cm cada una; siendo el motivo de su decoración los legendarios
volcanes que enmarcan el Valle de México: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. El
paisaje es el mismo que podía admirarse desde las ventanas del Palacio Nacional
a principios del siglo XX.
Basado en la idea original del arquitecto Adamo Boari, el artista húngaro Géza
Maróti ejecutó un primer proyecto para su elaboración, en 1908. Sin embargo,
Harry Stoner, diseñador de escenarios y pintor, fue quien lo concretó.
El motivo principal de su construcción era crear un telón protector contra
incendios, lo que era una de las grandes preocupaciones de esa época. La cortina
de cristal fue mandada a elaborar por Boari a la Casa Louis C. Tiffany de Nueva
York, donde fue exhibida antes de ser enviada por barco a la Ciudad de México.
Otra de las majestuosas obras decorativas que se encuentra en el interior de la
Sala se localiza en su techo. Si miras hacia arriba, podrás ver en lo alto un plafón
transparente, el tema de la composición que lo adorna es el Olimpo, en él se ve a
Apolo, rodeado por las nueve musas. Este majestuoso vitral fue creado por el
artista Géza Maróti.
Distribución de butacas

En la Sala se puede disfrutar de la ópera, la danza, la música sinfónica, recitales,


homenajes y más. Su capacidad es de 1,396 personas, distribuidas en palcos,
lunetas y galerías.
Se cuenta con una zona especial, con excelente visibilidad, para personas que
usan sillas de ruedas. (Para reservación de localidades destinadas a personas con
discapacidad comunicarse al 55 8647 6500 exts. 2152 y 2153)
Primer piso: Balcones y detalles artísticos En el primer piso se encuentran los
balcones que ofrecen una vista privilegiada de la Sala Principal. Los barandales y
puertas están decorados con hierro forjado, elaborados por Alessandro
Mazzuccotelli, y presentan motivos de la flora y fauna mexicana. También hay
mascarones del dios maya Chac, realizados en acero por Edgar Brandt.
El Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México alberga una notable colección
de pinturas de caballete que complementan su reconocida muestra de murales.
Estas obras, realizadas por destacados artistas mexicanos, ofrecen una visión
profunda de la evolución del arte en el país y reflejan diversos aspectos históricos,
sociales y culturales. A continuación, se presentan algunas de las piezas más
representativas:

🎨 Obras Destacadas de Pintura de Caballete en el Palacio de Bellas Artes

1. "La piedad en el desierto" (1942) – Manuel Rodríguez Lozano


o Esta obra presenta una interpretación moderna de la piedad
cristiana, ambientada en un desierto, que refleja el sufrimiento y la
compasión en tiempos de crisis.
2. "Liberación" (1957-1963) – Jorge González Camarena
o Esta pintura representa la lucha por la libertad y la justicia, con
figuras humanas liberándose de cadenas, simbolizando la
emancipación del pueblo.
3. Obras de Dr. Atl (Gerardo Murillo)
o Aunque más conocido por su labor en el muralismo, Dr. Atl también
realizó pinturas de caballete que capturan la majestuosidad de los
paisajes volcánicos mexicanos. Su enfoque en la naturaleza y el uso
del color influyeron significativamente en el arte mexicano del siglo
XX. es.wikipedia.org
4. Obras de Luis Nishizawa
o Luis Nishizawa, de ascendencia japonesa y mexicana, fusionó
técnicas orientales y occidentales en sus pinturas de caballete. Sus
obras reflejan la riqueza cultural de México y su conexión con la
naturaleza.

Significado e Historia

Las pinturas de caballete en el Palacio de Bellas Artes ofrecen una perspectiva


íntima y detallada de la evolución del arte mexicano. A diferencia de los murales,
que suelen abordar temas sociales y políticos a gran escala, estas obras permiten
explorar la individualidad del artista y su interpretación personal de diversos
temas. Desde representaciones religiosas hasta paisajes y escenas cotidianas,
estas pinturas reflejan la diversidad y riqueza del patrimonio artístico de México.
Además, estas obras sirven como testimonio de los cambios estilísticos y
temáticos que han ocurrido en el arte mexicano a lo largo del tiempo, desde el
realismo y el simbolismo hasta el modernismo y las vanguardias. Su presencia en
el Palacio de Bellas Artes no solo enriquece la colección del museo, sino que
también ofrece a los visitantes una comprensión más completa de la historia del
arte en México.

Si deseas información más detallada sobre alguna de estas obras o artistas, o si


estás interesado en conocer las exposiciones temporales actuales que incluyen
pinturas de caballete, te recomiendo visitar el sitio oficial del Museo del Palacio de
Bellas Artes
Segundo piso: Murales y salas de exposición El segundo piso alberga murales de
artistas mexicanos del siglo XX:
Estos murales, a menudo con temas sociales y políticos, son una parte importante
de la historia y el arte del país.
Murales de Diego Rivera:
"El Carnaval de la Vida Mexicana":
Este políptico, uno de los más emblemáticos del Palacio, representa la vida
cotidiana y las tradiciones mexicanas.
"Revolución Rusa o Tercera Internacional":
Este mural, que originalmente se encontraba en otro edificio, aborda temas de la
revolución y el movimiento comunista.
"Nueva Democracia":
Este mural, también rescatado, refleja la visión de Rivera sobre el progreso y la
lucha por la democracia.
Murales de David Alfaro Siqueiros:
"El Tormento de Cuauhtémoc": Este mural representa el sufrimiento del último
emperador azteca.
"La Apoteosis de Cuauhtémoc": Este mural complementa el anterior, mostrando la
glorificación de Cuauhtémoc.
"Nueva Democracia": Siqueiros también creó una versión de este mural.
Otros Murales:
"Alegoría del Viento": Este mural, también de Rivera, fue trasladado al Palacio de
Bellas Artes.
"La Piedad en el Desierto": Este mural, de Rivera, también fue trasladado al
Palacio.
Murales de Rufino Tamayo: Tamayo también realizó murales en el Palacio,
combinando temas locales con vanguardias europeas
Tercer piso: Museo Nacional de Arquitectura En el tercer piso se encuentra el
Museo Nacional de Arquitectura, que exhibe planos, maquetas y fotografías de
obras arquitectónicas importantes de México. Ofrece una visión del desarrollo
arquitectónico del país y presenta exposiciones temporales.
Murales emblemáticos
En el tercer y último nivel del Palacio se encuentra el Museo Nacional de
Arquitectura, cubierto por un techo de vidrio y hierro. Este museo presenta
exposiciones de reconocidos arquitectos mexicanos, incluyendo modelos, planos y
fotografías de obras importantes. También organiza exhibiciones temporales para
exponer al público el rico patrimonio arquitectónico del país

Sala El Rincón del Tiempo

Este espacio está dedicado a exposiciones que rememoran aspectos tanto de los
sucesos artísticos como de la historia política del país vivida en el Palacio.
Actualmente, alberga la muestra "90 años del Palacio de Bellas Artes, Memoria de
Arte y Arquitectura", que incluye piezas arqueológicas del periodo mexica
rescatadas en el predio que hoy ocupa el
Palacio .visionmx.com+4palacio.inba.gob.mx+4portalguanajuato.mx+4

El Palacio de Bellas Artes es el mayor recinto artístico del país y lo ha sido por
décadas. Es sede del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
Hospeda a la Compañía de Teatro Nacional, la Orquesta Sinfónica Nacional, la
Compañía Nacional de Opera, el Ballet Folklórico de México y la Orquesta de la
Cámara de Bellas Artes. Tiene un aforo de 1,700 personas.
Muchos visitantes internacionales lo visitan por el Ballet Folklórico, no sólo porque
no es necesario entender el español para apreciarlo, sino porque es una
experiencia inolvidable. Por mas de 60 años han presentado danzas tradicionales
y regionales de toda la república. Puede encontrar mas información en su portal
de internet.
El edificio
Con muchos estilos arquitectónicos, el Palacio de Bellas Artes es principalmente
art nouveau en el exterior y art decó en el interior. El exterior fue diseñado por
Adamo Boari y comenzó su construcción en 1904. Despues de muchas
interrupciones ocasionadas por la Revolución, su construcción tomó más de 30
años. La fachada es de mármol blanco.
La entrada principal tiene esculturas de Leonardo Bistolfi que representan la
música y la inspiración. La plaza frente al edificio también fue diseñada por Boari.
Contiene la escultura Pegaso del artista Agustí Querol Subirats. El techo de la
parte central está hecho de cristal y fue diseñado por Géza Maróti, en el se retrata
a Apolo y las musas. Tenía una pergola en uno de sus costados, pero ésta fue
demolida en 1973.
El interior contiene diseños principalmente en estilo art decó y fue completado por
Federico Mariscal. Hecho principalmente mármol, el recibidor principal conecta
con los salones de exposición, con el teatro y con las oficinas institucionales. Así
mismo, tiene muchas obras con motivos prehispánicos realizados en estilos
modernistas y art decó. Estos son cabezas de serpientes en los arcos y máscaras
de chaac-mol. Los diseños del techo de Maróti se pueden apreciar desde el primer
piso. Las salas de exhibición mas pequeñas están en el primer y segundo piso. El
primer piso contiene murales de Rufino Tamayo, dos salas para recitales
musicales llamados Adamo Boari y Manuel M. Ponce. El segundo piso tiene más
salas musicales y murales de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros,
Diego Rivera, Jorge González Camarena, Roberto Montenegro y Manuel
Rodríguez Lozano. El tercer piso alberga el museo de arquitectura. Los trabajos
de herrería fueron diseñados por Alessandro Mazzucotelli y Luis Romero Soto.
En la entrada del teatro se pueden ver máscaras de Tlaloc y Chaac, las deidades
de la lluvia y el agua para los Mexicas y Mayas. Éstas fueron diseñadas por
Gianette Fiorenzo. El arco sobre el escenario retrata a las musas con Apolo, este
fue construido en Hungría en el taller de Géza Maróti. Lo mas impactante es el
telón de cristal conformado por alrededor de un millón de piezas hechas por
Tiffany’s en Nueva York. Es único en el mundo y pesa 24 toneladas. Contiene el
Popocatépetl y al Iztaccíhuatl en el centro. rodeado de paisajes de Yautepec y
Oaxaca.

Cúpula y detalles del techo La cúpula del Palacio está recubierta con láminas de
ónix, cobre y cerámica. Se corona con un águila republicana rodeada de cuatro
figuras femeninas. En el interior, la cúpula presenta un vitral circular diseñado por
Géza Maróti, que representa al dios Apolo y las nueve musas.

Eventos y espectáculos destacados El Palacio ha sido escenario de


presentaciones de artistas y compañías internacionales. Uno de los eventos más
recordados es el concierto de Juan Gabriel en 1990. También han actuado
grandes figuras como María Callas y Pavarotti.

Restauraciones y mantenimiento El Palacio ha tenido diversas restauraciones para


preservar su estructura y belleza. Entre las más importantes están la renovación
de la sala de espectáculos (2008-2010) y la restauración de las cúpulas (2000-
2004).

Datos curiosos
El Palacio se ha hundido más de 1.80 metros desde su construcción.
El telón de cristal pesa 22 toneladas.
Fue el primer teatro de ópera con sistema de aire acondicionado.

Opinión personal Considero que el Palacio de Bellas Artes es un lugar


impresionante que refleja la riqueza cultural y artística de México. Me gustaría
visitarlo para experimentar su majestuosidad y conocer más sobre su historia.

Conclusión El Palacio de Bellas Artes es un símbolo de la identidad cultural de


México. Su historia, arquitectura y las manifestaciones artísticas que presenta lo
convierten en un lugar único que debemos conservar y valorar.

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