Sumario
EL TEATRO ESPAÑOL ANTERIOR A LA GUERRA CIVIL: LORCA Y VALLE-INCLÁN..........1
1. INTRODUCCIÓN.......................................................................................................................1
2. TEATRO COMERCIAL..............................................................................................................2
2.1. Comedia burguesa................................................................................................................2
2.2. El teatro en verso..................................................................................................................3
2.3. El teatro cómico...................................................................................................................3
3. EL TEATRO INNOVADOR........................................................................................................4
3.1. El grupo del 98.....................................................................................................................4
Ramón María del Valle-Inclán (Vilanova de Arousa, 1866-Santiago de Compostela, 1936):
................................................................................................................................................4
3.2. Vanguardismo.......................................................................................................................7
-Ramón Gómez de la Serna....................................................................................................7
3.3. El grupo del 27.....................................................................................................................8
-Pedro Salinas........................................................................................................................8
-Rafael Alberti.......................................................................................................................8
-Miguel Hernández................................................................................................................8
-Alejandro Casona.................................................................................................................8
-Max Aub...............................................................................................................................8
-Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 1898- Granada, 1936):......................................9
EL TEATRO ESPAÑOL ANTERIOR A LA GUERRA CIVIL: LORCA Y VALLE-
INCLÁN
1. INTRODUCCIÓN
El teatro es un género literario un tanto especial puesto que necesita ser representado por
unos actores y ante un público para estar completo. Este hecho explica que nos encontremos con
dos fuertes condicionamientos comerciales de las obras:
a. Por un lado, la necesidad de unos locales apropiados para la representación, que en este
caso son de propiedad privada y están orientados hacia el negocio (piénsese en los gastos para pagar
el local, al director, a los actores, ensayos, vestuario...).
b. Por otra parte, el público que en esta época asiste a las representaciones es
mayoritariamente burgués y acomodado.
Los dos condicionantes expuestos traen dos claras consecuencias:
a. Una consecuencia ideológica: la escasa crítica social y compromiso político de las obras
que buscan el éxito comercial.
b. Y una consecuencia estética: la casi inexistente innovación técnica del teatro orientado
hacia un público que entiende el género como simple divertimento.
Estos condicionantes y sus consecuencias explicarán perfectamente que nos encontremos en
el período anterior a la Guerra Civil con DOS TENDENCIAS TEATRALES muy marcadas:
a. Un teatro comercial, orientado hacia un público burgués, escasamente crítico y que
aporta pocas novedades técnicas. Esta tendencia es la que triunfa en las salas teatrales de la época.
b. Un teatro innovador, que pretende ofrecer un nuevo tipo de obras, bien por su carga
crítica, bien por sus innovaciones técnicas, o bien por ambas. Esta tendencia, sin embargo, fue en su
mayoría un fracaso comercial.
2. TEATRO COMERCIAL
Dentro de esta tendencia nos encontramos con diferentes formas teatrales:
2.1. Comedia burguesa
La comedia burguesa o comedia de salón, se caracteriza por incluir personajes de alta
condición y por tratar conflictos típicos de su clase social (infidelidades conyugales, desamores,
hijos calavera, hipocresías, murmuraciones...). El escenario suele ser un salón o un gabinete de la
alta burguesía, un yate, un palacio, la sala de un campesino acomodado, etc.
El principal autor de este tipo de teatro fue Jacinto Benavente1 (1866-1954), que sustituyó
la parrafada grandilocuente del teatro romántico por un tono conversacional y ligero en sus
diálogos. Ese fue su logro, pero se le achacan a Benavente sus ocasionales caídas en el
sentimentalismo y, sobre todo, el haber cedido a los límites impuestos por el público burgués. Tuvo
un comienzo audaz con El nido ajeno, sobre la situación opresiva de la mujer casada en la sociedad
burguesa (tema que nos remite a Casa de muñecas, del noruego H. Ibsen), pero la obra fue un
fracaso. Decidió decantarse por la crónica más bien amable de las preocupaciones y los prejuicios
burgueses, a través de una suave ironía. Otras obras de Benavente fueron Los intereses creados, una
farsa que desarrolla el tema del interés económico dentro de las relaciones humanas, con algunos de
los personajes tipo de la comedia dell’arte italiana, y La malquerida, drama rural, cuyo tema
central es la honra.
1 En 1922 se le concedió el premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el segundo dramaturgo español que lo
recibía, tras Echegaray.
En la línea dramática de Benavente se sitúan: Juan Ignacio Luca de Tena, José López Rubio,
Joaquín Calvo Sotelo, Manuel Linares Rivas y Gregorio Martínez Sierra.
2.2. El teatro en verso
Lo que en un principio se llamó “teatro poético”, se caracterizaba por combinar elementos
posrománticos con rasgos del estilo modernista (verso sonoro, efectos coloristas…); todo ello
asociado a una ideología tradicionalista que incluye la exaltación de los ideales nobiliarios y los
grandes hechos del pasado. Formalmente, hay cierta voluntad de emular el teatro del Siglo de Oro.
Los autores más representativos de este teatro en verso son Francisco Villaespesa (La
leona de Castilla, El alcázar de las perlas...), de enorme éxito de público y crítica; Eduardo
Marquina (Las hijas del Cid, que lo catapultó a la fama, o En Flandes se ha puesto el sol); los
hermanos Manuel y Antonio Machado (La Lola se va a los puertos, Juan de Mañara, sobre el
famoso donjuán sevillano), que aportan mayor hondura psicológica y sencillez en el verso.
2.3. El teatro cómico
La finalidad básica del teatro cómico fue el entretenimiento del público. Sus características
principales son ambientación popular, historia amorosa, lenguaje sencillo y final feliz. Los
subgéneros con música son la opereta (presenta asuntos frívolos y da importancia a los aspectos
visuales y a la música), la revista (serie de espectáculos en los que destaca el elemento erótico y los
vistosos ambientes cosmopolitas), el vodevil (comedia frívola, ligera, picante, de trama compleja).
Los subgéneros del teatro cómico sin presencia de la música son el juguete cómico (degeneración
de la comedia, que convierte el enredo en un embrollo y prescinde de toda verosimilitud), el sainete
(se basa en los caracteres del mundo popular madrileño y presenta conflictos relacionados con el
amor, los celos, el honor y el poder; se continúa con la línea iniciada por don Ramón de la Cruz en
el siglo XVIII) y el astracán (piezas descabelladas sin más objetivo que provocar la carcajada; su
discurso se basa en el retruécano).
Los autores más representativos de este teatro cómico son: los hermanos Joaquín y
Serafín Álvarez Quintero (llevan a la escena una Andalucía tópica y sin más problemas que los
sentimentales; teatro carente de preocupaciones intelectuales o estéticas, amable y risueño: Las de
Caín, El traje de luces, Mariquilla Terremoto, El patio, El genio alegre...); Carlos Arniches (su
producción se organiza en dos grupos: los sainetes extensos de ambiente madrileño, interesantes por
su habla castiza y los tipos, chulapos y chulapas de Madrid -Don Quintín el amargao, La chica del
gato...- y la "tragedia grotesca", donde juega con la comicidad externa y la gravedad del contenido,
en el que se denuncia una realidad nacional caracterizada por el inmovilismo, la hipocresía, la
crueldad y el vacío espiritual -La señorita de Trévelez, burla a una solterona por parte de unos
jóvenes socios de casino, o Los caciques, defensa de los ideales regeneracionistas...); y Pedro
Muñoz Seca (el que crea el "astracán": La venganza de don Mendo, parodia en verso de los dramas
históricos neorrománticos, o Los extremeños se tocan).
3. EL TEATRO INNOVADOR
Muchos son los autores que pretenden hacer un teatro diferente en estos años, y en la
mayoría de los casos cosecharon un rotundo fracaso con sus obras. Veamos algunas fórmulas.
3.1. El grupo del 98
Destacaremos a Unamuno, Azorín, Jacinto Grau y, sobre todo, a Valle-Inclán, sobre el que
nos detendremos algo más:
Miguel de Unamuno se propuso llevar al público un teatro desnudo, un dramatismo
esencial, en el sentido de que se va a alejar de la excesiva ornamentación escénica, suprimirá los
efectos que no dependan directamente de la palabra (decorados, vestuario, utillería), se alejará de la
retórica del lenguaje verbal, la acción se hará esquemática y los personajes son los mínimos.
Además, el drama constituiría un método de conocimiento, que desvelara la interioridad, oculta por
una caracterización excesiva. Obras: La princesa doña Lambra, La difunta, La venda, La esfinge,
El pasado que vuelve, Fedra, Soledad, Raquel encadenada, Sombras de sueño, El otro.
José Martínez Ruíz, Azorín luchó por un teatro antirrealista que incluyera, el inconsciente,
lo onírico y lo fantástico. Para este autor el diálogo debía aproximarse a la lengua hablada y plasmar
el carácter y las costumbres de los personajes. Por otra parte, la iluminación debía subrayar aquello
que se encontraba más allá de la realidad. Sus temas serán la felicidad, la muerte (Lo invisible,
trilogía sobre la angustia de la muerte) o el tiempo (Angelita).
Jacinto Grau, se dedicó exclusivamente al teatro, un teatro distinto, denso, culto, que
despertó el tinterés en París, Londres, Berlín, pero fracasó en España. Se interesa principalmente
por los grandes mitos o temas literarios: Don Juan de Carrilana, El burlador que no se burla, El
señor de Pigmalión...
Ramón María del Valle-Inclán (Vilanova de Arousa, 1866-Santiago de Compostela, 1936):
Fue Valle-Inclán, en palabras de Ramón Gómez de la Serna, "la mejor máscara a pie que
cruzaba la calle de Alcalá". Su figura es inconfundible: manco, con melenas largas y largas "barbas
de chivo, con capa, chambergo y chalina. Era mordaz y generoso, exquisito y paradógico.
Según F. Ruíz Ramón, "el teatro de Valle es, como totalidad, una de las más extraordinarias
aventuras del teatro europeo contemporáneo y, desde luego, el de más absoluta y radical
originalidad en el teatro español del siglo XX". Su teatro, tan aplaudido y admirado en nuestros
días, no tuvo la misma aceptación en vida del autor. El camino hacia el estreno de las obras fue muy
difícil y tortuoso para Valle.
Decía Adolfo Marsillach en 1966: "Valle Inclán -al menos yo así lo creo- fue un hombre al
que el teatro de su época le venía estrecho. No cabía en el reducido círculo de las comedias de
salón, de los decorados únicos, entre la polvorienta guardarropía de las cornucopias y los veladores.
A don Ramón le salía su espíritu de poeta por los cuatro costados... Nosotros, los hombres de teatro
de hoy, tenemos la obligación de demostrar que el teatro de Valle Inclán era quizás el más
representable de sus contemporáneos, justamente porque fue el menos representado".
Su teatro exigía técnicas especiales no desarrolladas en la época, lo que implicó su exclusión
de los escenarios y la puesta en duda de la condición dramática de sus obras, a las que se achacaba
la imposibilidad de ser representadas. Hoy en día las obras de Valle se llevan al teatro con mucha
frecuencia.
Su trayectoria es paralela a la de Antonio Machado, aunque más renovadora en cuanto a la
expresión. Ninguno de los dos autores se encuadran tajantemente en el grupo del 98, ni por estética
ni por ideología. Se observa el paso de un Modernismo elegante y nostálgico (ensalzando los viejos
valores de la sociedad arcaizante en la que se había formado) a una literatura crítica, basada en una
feroz distorsión de la realidad (relacionado con su evolución ideológica hacia posturas más
revolucionarias).
Tras unos inicios en el género del teatro poético, ensayará altenativamente dos fórmulas
dramáticas: por una parte, la recreación mítica de su Galicia natal y, por otra, la farsa de ambiente
dieciochesco. Hacia 1920 ambos caminos se integran y cristalizan en una nueva fórmula totalmente
original: el esperpento.
Etapas en la dramaturgia de Valle:
a) INICIOS DRAMÁTICOS: En sus primeras obras, dentro del teatro poético, El marqués
de Bradomín (1906) y El yermo de las almas (1908), Valle aplica el Modernismo al drama e
incorpora personajes con lenguaje y actitudes realistas, a los que trata de forma irónica y hasta
caricaturesca. En ambas obras se trata el tema del adulterio, tan del gusto de la literatura
decimonónica, y el personaje femenino, por ejemplo, presenta los típicos rasgos de heroína
decadente finisecular.
Una acotación de El marqués de Bradomín: "(Tras los cristales del mirador, el jardín
aparece lleno de sombra, y en el cielo, triste y otoñal, se perfila la luna como borrosa moneda de
plata. Al pie de la fuente, un criado espera con los caballos del diestro (Bradomín). Se ve la figura
de Don Juan Manuel que baja por un tortuoso camino de mirtos. El Marqués de Bradomín se
desprende blandamente de la Dama, apoyada en el arco de la puerta, le despide agitando su mano
blanca. Después, cuando la sombra se desvanece en la noche del jardín, sale a la escalinata para
seguir viéndola un momento más. En otra puerta, aquella que comunica con el palacio, aparece el
Abad de Brandeso)."
b) EL "CICLO MÍTICO": A este ciclo pertenecen las Comedias bárbaras (1907-1922),
El embrujado (1913) y Divinas palabras (1920). En ellas se representa una sociedad arcaica, en la
que la existencia humana se rige por fuerzas primarias: lujuria, soberbia, crueldad, despotismo,
pecado, sacrilegio, superstición, magia... Se dice que se aproxima al modelo de la tragedia, por su
fatalismo, la ausencia de comicidad y el estatismo de sus personajes (frente a los movimientos
exagerados de lo que luego será el esperpento).
Con las Comedias bárbaras, formada por tres dramas Águila de blasón (1907), Romance de
lobos (1908) y Cara de Plata (1922) se inicia su "teatro en libertad", de enorme fuerza
dramática. En un ambiente rural gallego, con toda su miseria, se mueven personajes violentos o
tarados, con pasiones de fuerza alucinante, y todo presidido por don Juan de Montenegro, un
hidalgo tiránico, inmensa figura de un mundo heroico en descomposición. El lenguaje es ahora más
fuerte y hasta agrio, pero siempre musical y brillante.
El embrujado se desarrolla en un mundo regido por la fatalidad, la avaricia, la lujuria y la
muerte. La obra pretende mostrar cómo los hombres repiten las mismas acciones impulsados por
fuerzas que los destruyen.
Divinas Palabras es un violento drama y una de las cimas del autor, cuyo mundo sórdido
recuerda al de las Comedias bárbaras, y en el que a las deformidades morales y sociales
corresponde un lenguaje desgarrado y con frecuencia brutal.
c) El "CICLO DE LAS FARSAS": A este ciclo pertenecen La marquesa Rosalinda (1912)
-crítica abierta a las instituciones y costumbres españolas-, Farsa infantil de la cabeza del dragón
(1914) -parodia la literatura modernista, en cuanto a la evasión o el medievalista superficial-, Farsa
italiana de la enamorada del rey (1920) -en la corte del siglo XVIII- y Farsa y licencia de la reina
castiza (1920) -sátira del reinado de Isabel I-. En ellas Valle introduce personajes de la farándula,
utiliza disfraces, el teatro del dentro del teatro, y busca la ruptura del efecto de realidad escénica.
Casi todas escritas en verso, excepto la segunda.
d) EL "ESPERPENTO": Será Luces de bohemia (1920) la primera obra dramática a la que
Valle-Inclán da el nombre de "esperpento". Con esta palabra (cuyo significado habitual era "persona
o cosa extravagante, desatinada o absurda") designa el autor a esas obras en las que lo trágico y lo
burlesco se mezclan, con una estética que quiere ser "una superación del dolor y de la risa". Su
mejor definición se hallará en la escena XII de Luces de bohemia: "el sentido trágico de la vida
española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada".
Tres son los esperpentos escritos en los años siguientes: Los cuernos de don Friolera (1921),
Las galas del difunto (1926) y La hija del capitán (1927), recogidos después bajo el título común de
Martes de Carnaval.
La degradación del esperpento afecta a ambientes y personajes: Los escenarios dominantes
son tabernas, burdeles, antros de juego, interiores míseros o calles inseguras del Madrid nocturno.
Por las piezas pululan borrachos, prostitutas, pícaros, mendigos, artistas fracasados y bohemios;
todos estos personajes se presentan como marionetas sin voluntad, animalizados y cosificados.
Unas declaraciones hechas por Valle en una entrevista en 1928 decía que "hay tres modos de
ver el mundo artística o estéticamente: de rodillas, en pie o levantado en el aire". Sintetizando,
diremos que cuando el autor mira desde abajo, la realidad aparece enaltecida y los personajes se ven
como héroes superiores (en la epopeya o en la tragedia clásicas). Si se mira al mismo nivel, los
personajes son como "nuestros hermanos" (en Shakespeare). Por último, si los miramos desde
arriba, resultarán como muñecos o peleles: "Los dioses se convierten en personajes de sainete "(en
Quevedo). Y concluye: "Esta consideración es la que me movió a dar un cambio en mi literatura y a
escribir los esperpentos".
3.2. Vanguardismo
-Ramón Gómez de la Serna
Es el pionero del Vanguardismo español. Dentro de su ideal de un “arte arbitrario”, escribió
piezas polarmente distantes de lo que se podía ver en las tablas y que, en su mayoría, se quedaron
sin representar. Era un teatro para “el que no quiere ir al teatro”, como él mismo dijo. Entre 1909 y
1912 compuso obras como La utopía, El laberinto, Teatro de soledad, verdaderamente insólitas. En
1929 estrenó Los medios seres, cuyos personajes aparecen con la mitad del cuerpo negra, como
símbolo de una personalidad incompleta, mitad realizada, mitad frustrada.
3.3. El grupo del 27
Dentro del grupo del 27, además de Pedro Salinas, Alberti (teatro de tipo surrealista o
comprometido), Miguel Hernández (teatro de corte social y de combate), Alejandro Casona
(perfecta combinación de realidad y fantasía) o Max Aub, hay que priorizar la figura de Federico
García Lorca.
-Pedro Salinas
Por su teatro apenas corresponde al período que estudiamos (es casi todo en el exilio).
Citemos, sin embargo sus obras largas, Judith y el tirano y El dictador, y algunas de sus doce obras
en un acto, La cabeza de Medusa, La estratosfera, Ella y sus fuentes…
-Rafael Alberti
Antes de la guerra publica El hombre deshabitado (1930), de tipo surrealista, y Fermín
Galán (1931), más en la línea del teatro comprometido. Alberti seguirá cultivando un teatro
político, cuya obra más importante es la posterior Noche de guerra en el Museo del Prado (1956).
Otras obras: Adefesio (1944), El trébol florido o La gallarda.
-Miguel Hernández
Tras un auto sacramental, Quién te ha visto y quién te ve (1934), cultiva un teatro social con
ecos de Lope de Vega, El labrador de más aire (1937), en el que luce su verso. Ese mismo año se
entrega a un teatro de combate, de menores preocupaciones estéticas: Pastor de la muerte y Teatro
de guerra.
-Alejandro Casona
Destacan en él la habilidad constructiva y la combinación equilibrada de realidad y
fantasía. Obras: La sirena varada (1934), Otra vez el diablo (1935), Nuestra Natacha (1936), La
barca sin pescador, Los árboles mueren de pie, La dama del alba…
-Max Aub
Su tema central es la incapacidad del hombre para comprenderse, para comprender la
realidad y para comunicarse (Una botella, Narciso). De otra índole es La jácara del avaro, farsa de
cierto sabor clásico. Sus obras más importantes son las del exilio: Los trasterrados, San Juan,
Morir por cerrar los ojos, No…
Por cierto, antes de pasar a Lorca hemos de decir que en 1927 inicia su carrera teatral
Jardiel Poncela, a quien estudiaremos en la posguerra, por ser más abundante su obra de entonces.
Y no olvidemos a Miguel Mihura, que escribe su Tres sombreros de copa en 1932, pero la
estrenaría veinte años más tarde.
-Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 1898- Granada, 1936):
El teatro fue la actividad preferente de García Lorca en los últimos años de su vida: dirige
“La Barrraca”, grupo de teatro universitario que, con el apoyo del gobierno republicano, recorre los
pueblos de España representando obras clásicas (“las misiones pedagógicas”). La calidad de sus
obras dramáticas es pareja a la de su obra poética. Lorca creó el verdadero teatro poético, en el que
la palabra, la música, la danza y la escenografía configurará un “espectáculo total”. Constituirá una
de las cumbres del teatro español y universal.
a) Temática:
-Domina en todas sus obras, poesía y teatro, una temática profunda, que gira en torno al
“mito del deseo imposible”, el “conflicto entre la realidad y el deseo”, en definitiva, “la
frustración”.
-Lleva a escena destinos trágicos, pasiones condenadas a la soledad o a la muerte, o
amores marcados por la esterilidad.
-Lo que frustra a los personajes de Lorca se sitúa en un doble plano: el metafísico (el
tiempo, la muerte...) o el social (prejuicios, convenciones...), los cuales se entrecruzan.
-En muchas ocasiones este destino trágico aparece encarnado en mujeres. Esto no quiere
decir que se trate de un “teatro feminista”, sino que representa la tragedia de toda persona
condenada a una vida estéril, a la frustración vital.
2. Concepción teatral:
La concepción teatral de Lorca puede resumirse en las siguientes ideas:
- “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana”.
- El teatro es “uno de los más expresivos y útiles instrumentos de edificación de un país”.
- “El teatro es una escuela de llanto y risa, y una tribuna libre donde los hombres pueden
poner en evidencia morales viejas o equívocas, y explicar con ejemplos vivos normas eternas del
corazón y del sentimiento del hombre”.
- “En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo”.
3. Estilo:
-Uso del verso y la prosa: Primero empleará siempre el verso: luego lo dejará solo para los
momentos de mayor intensidad dramática; finalmente, escribirá en prosa.
-Uso del diálogo, que, a medida que va ganando terreno la prosa, se hace más vivo, intenso,
expresivo.
-Densa presencia de símbolos, metáforas, comparaciones, originales o de aire coloquial;
todo ello unido a las fuertes connotaciones emotivas, sensoriales, imaginativas.
4. Géneros que desarrolla:
-La farsa, el teatrillo de guiñol, el drama simbolista, el teatro surrealista, la tragedia, el
drama urbano, el drama rural...
5. Fuentes:
Lorca se nutrió de muy diversas tradiciones teatrales: en sus comienzos hay una raíz
modernista; tuvo en cuenta el drama rural; amó a nuestros clásicos (Lope de Rueda, Calderón de la
Barca, Lope de Vega...); le apasionaba el teatro de títeres (adopta su expresividad, su descaro, su
insolencia verbal); sus obras tienen ecos de la tragedia griega y de Shakespeare; de Valle-Inclán le
interesa la construcción de un universo mítico y el uso del lenguaje grotesco; y a todo ello se une su
interés por el teatro de vanguardia.
6. Trayectoria.
a. Los comienzos (tanteos y experiencias en los años 20):
-Comienza su trayectoria dramática con un ensayo juvenil que, estrenado en 1920, fue un
fracaso: El maleficio de la mariposa. Se ajusta al teatro poético modernista. Un "curianito"
(cucaracha) se enamora de una mariposa; intuimos el tema del amor imposible.
-Ajustándose al teatro histórico, publica Mariana Pineda (1923), donde se plasma la vida de
la heroína granadina ajusticiada en el reinado de Fernando VII por bordar una bandera liberal.
-Farsas para guiñol ("títeres de cachiporra"), buena manera de luchar contra el teatro
convencional de la época: Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita (1923), El retablillo de
don Cristóbal (1931). Se desarrolla el tema del matrimonio de conveniencia entre el viejo y la
joven; la primera obra tiene un carácter más lírico y en la segunda hay elementos grotescos, influido
por Valle.
-Farsas para personas: La zapatera prodigiosa (1929) y Amor de don Perlimplín con Belisa
en su jardín (1929), que desarrollan el mito de la ilusión insatisfecha o la lucha entre realidad y
fantasía.
b. La experiencia vanguardista (principios de los años 30):
Tras el éxito del Romancero gitano (1928) y durante su estancia en Nueva York (1929-
1930), Lorca sufre una crisis en lo vital y en lo estético: en lo vital, tiene que ver con la
homosexualidad del poeta; en lo estético, sus inquietudes y ciertas críticas le hacen replantearse los
fundamentos de su creación y buscar un nuevo lenguaje poético. Le afectan especialmente las
opiniones de sus grandes amigos Dalí y Buñuel, lanzados ya de lleno en el Surrealismo.
Fruto de esta crisis es el poemario Poeta en Nueva York y las obras teatrales que él llamó
“misterios” o “comedias imposibles”. En ellas el surrealismo es palpable en la imaginación y el
lenguaje, pero se vislumbra en estas obras una coherencia descifrable y un sentido global.
-La primera es El público (borrador no definitivo de 1930). El tema de la homosexualidad se
trata abiertamente en esta obra. Pretende ser un grito de desafío contra la hipocresía burguesa y es
un alegato a favor de la libertad amorosa y artística (Teatro al Aire Libre / Teatro Bajo la Arena, la
máscara en el teatro, el arte como instrumento para cambiar la realidad...).
-Así que pasen cinco años (1931) presenta a un joven, partido entre dos amores, animado
por un ansia de paternidad imposible, luchando por realizarse contra la corriente de la vida y del
tiempo. Es el tema de la frustración íntima.
Estas dos obras, que profundizan en la psicología profunda del autor, son de lo más audaz
que podría haberse hecho en esta época. Por supuesto, tardaron en ser representadas, y Lorca lo
sabía; también sabía que en diez o veinte años serían un exitazo.
c. Su plenitud
Lorca dará un giro decisivo hacia un camino propio, cuya identidad radica en hermanar rigor
estético y alcance popular. Son los años de “La Barraca”. Por este camino alcanzará la plenitud de
su arte dramático y un éxito multitudinario y sin fronteras.
A esta etapa corresponden dos tragedias, dos dramas y una comedia inacabada (aparte de
otros proyectos que no realizaría ya). En casi todas ellas la mujer ocupa un puesto central. Este
hecho revelaría la sensibilidad de Lorca ante la condición de la mujer en la sociedad tradicional,
pero ello se sitúa, a la vez, en un marco más amplio: las mujeres deben situarse, en la obra de Lorca,
junto a los niños, los gitanos o los negros. Se trata, en suma, de criaturas marginales o marginadas,
más allá o más acá de las convenciones, y que representan , a la vez, la inocencia o la pasión
elemental, pura.
-Bodas de sangre (1933): La obra parte de un suceso real, la huida de una novia con su
antiguo novio el día de la boda. Se trata de una pasión que desborda barreras sociales y morales,
pero que desembocará en la muerte. En torno, un marco de odios familiares y venganzas. Personajes
alegóricos y simbolismo en la escenografía.
-Yerma(1934): El drama de una mujer condenada a la infecundidad. La esterilidad se
presenta como una maldición para la protagonista. Yerma ve que todo a su alrededor es fecundo; su
marido, Juan, al final de la obra, confirma que él no quiere tener hijos, ante lo cual ella decide
matarlo y se condena para siempre. Lorca elimina lo alegórico y prefiere lo ritual: el coro de las
lavanderas que comenta la acción y las canciones de Yerma, que marcan el recorrido emocional de
la protagonista.
-Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935): Lorca se asoma ahora a la
situación de la mujer entre la burguesía urbana, a la soltería de las señoritas de provincias y a su
marchitarse como las flores. De nuevo, la frustración y la condena a la esterilidad.
-La casa de Bernarda Alba (1936): Inspirada en un suceso real, desarrolla la lucha entre el
principio de autoridad, encarnado en Bernarda, quien dicta años de luto a sus hijas por la muerte de
su marido, y el principio de libertad, representado por Adela, la menor de las hijas, que mantiene
relaciones ocultas con Pepe el Romano, prometido de su hermana Angustias. Descubierto el hecho,
Bernarda dispara a Pepe y, al creerlo muerto, Adela se suicida. En una situación límite, en un
espacio como este, hermético, los conflictos, las fuerzas, las pasiones se agrandarán.
-Borrador del acto I de una Comedia sin título.
Esta es la hermosa trayectoria que, en pleno apogeo, truncarían unas balas pocos meses
después. El destino de Lorca, como el de sus grandes personajes, fue también un DESTINO
TRÁGICO.