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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

ASAMBLEAS DE DIOS DE VENEZUELA

INSTITUTO BÍBLICO “JOSE CASTILLO MORA”

RIF J-00171452-9

MARACAIBO - ZULIA

Analiza el proceso de discipulado que se ha desarrollado en la

iglesia contemporánea, considerando los aciertos y desaciertos

que se han tenido, con el propósito de reorientar el proceso hacia

la verdadera visión de hacedores de discípulos.

Integrantes:

Gaskin, Katherine. C. I. 12.621.914

Rodriguez, Beatriz. C. I. 14.448.690

Torres, Ramón. C. I. 6.832.740

Profesora: Beatriz de Hernández.

Maracaibo, marzo de 2.022


INDICE

1. Introducción.

2. Desarrollo.

a. Discipulado en la iglesia contemporánea.

b. Aciertos y desaciertos en el proceso de discipulado en la iglesia

contemporánea.

c. Visión de hacedores de discípulos

3. Conclusión.
INTRODUCCION

¿Se ha encontrado con alguien que recién han aceptado a Cristo como su Salvador,

y quiere ayudarles a crecer y madurar en su vida cristiana? O tal vez lo que usted desea es

vencer la apatía que existe en algunos miembros de su iglesia, de tal manera que desarrollen

todo su potencial y logren alcanzar el propósito para el cual Dios los ha llamado.

Muchas veces nos damos cuenta de que algo pasa en la vida de los creyentes que les

impide que crezcan en su vida espiritual, a pesar de que en muchos de ellos existe un

interés genuino por el Señor y sienten la necesidad de madurar. Es frustrante ver que

algunos no parecen dar pasos encaminados a un crecimiento en su vida cristiana, ni

reaccionan a las predicaciones que el pastor ha expuesto especialmente para ellos.

Estas situaciones son sólo algunos ejemplos que nos ayudan a entender la

importancia del discipulado en la vida del creyente. Por eso consideramos necesario

desarrollar este material para que nos ayude a comprender cuál es el compromiso que se

requiere para conseguir el propósito de Dios para su iglesia: “Ser y hacer discípulos”

(Mateo 28:19-20).
DESARROLLO

1. Discipulado en la Iglesia Contemporánea.

La palabra discípulo tiene su origen en el vocablo latín “discipulus”, y se refiere


básicamente al alumno de un maestro. Tomando como referencia estos elementos (alumno
y maestro) podemos definir el discipulado cristiano como, el proceso educativo espiritual
que tiene como propósito llevar a la madurez en Cristo a todas aquellas personas que han
aceptado a Jesucristo como su Salvador personal. Es decir, ayudar al alumno a vivir y
pensar como su maestro, Jesucristo.

El discipulado tiene como finalidad, atender a nuevos convertidos y personas


reconciliadas con el Señor que tienen la disposición (actitud) y la disponibilidad (tiempo)
para aprender a guardar todas las cosas que nuestro Señor Jesucristo nos ha mandado.

Cuando alguien recibe a Jesús como Señor y Salvador, la meta debe ser llevarle a un
nivel de madurez espiritual tal que se convierta en multiplicador de las enseñanzas de las
Buenas Nuevas; en otras palabras, que el discípulo llegue a ser discipulador.

En la iglesia contemporánea el discipulado pretende enseñar y practicar los


fundamentos básicos de la Biblia para el desarrollo pleno del cristiano: oración, lectura de
la palabra, memorización de versículos, comunión, y evangelización entre otros. El objetivo
es que la práctica que se realiza en este entrenamiento se convierta en un hábito con
propósito dentro del diario vivir del creyente.
En nuestra iglesia Granero de Dios para las Naciones, se maneja o manejaba un
“Manual de Consolidación y Crecimiento Espiritual” que era utilizado para discipular a los
nuevos creyentes, normalmente en grupos (acordando un día específico para reunirse) o en
la escuela dominical. El Ministerio de Discipulado no garantiza que todos lo que se
finalicen los cursos o materiales del discipulado sean verdaderos discípulos. Será la
decisión personal y sus frutos en el Reino de Dios los que les marcaran como discípulos de
Jesucristo.

2. Aciertos y desaciertos en el proceso de discipulado en la iglesia contemporánea.

Aciertos Desaciertos

 La razón por la cual existe el discipulado es para que toda persona


inconversa llegue a los pies de Cristo y se convierta en un seguidor de Él.
Esto significa que la responsabilidad del discipulador no termina con llevar a
la persona a una experiencia de salvación, sino también ayudarle a crecer en
su vida espiritual. Jesús no dijo que sólo trajéramos a otras personas a sus
pies. Nos ordenó que les enseñásemos “…que guarden todas las cosas que
nos ha mandado” (Mt. 28:20), “a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a
todo ser humano” (Col. 1:28b).

1. ¿QUÉ ES EL DISCIPULADO?

De esta definición destacamos tres elementos: Maestro, discípulo y proceso.


El discípulo hace un compromiso de vivir la vida que enseña y demanda su Maestro y
poco a poco enseñar a otros a vivirla. Esta relación entre el maestro y el discípulo implica
un proceso que dura toda la vida.

Ahora bien, el proceso al que se hace referencia implica el uso de medios o


recursos, entre los que podemos incluir a las personas, las estructuras, los programas, los
materiales, las lecciones, la currícula, etc. Pero cuidado, no debemos limitar el discipulado
a un programa o a una serie de lecciones. Discipulado es más que programas, planes o una
definición. El discipulado es el estilo de vida que Jesús, el Maestro, propone que vivamos
los que deseamos sinceramente agradarle y hacer su voluntad. Es un estilo de vida que
requiere la disposición para aprender.

También es importante comprender y reconocer que el discipulado tiene su origen


en Dios mismo, ya que Él es el único que puede producir cambios sobrenaturales en la vida
de las personas. Así que, el verdadero seguidor de Jesús es aquel que acepta ser un
instrumento en la misión de Dios; es quien se compromete a asumir responsabilidad
personal de convertirse en discípulo y hacer discípulos.

1. El Propósito del Discipulado


La razón por la cual existe el discipulado es para que toda persona inconversa llegue
a los pies de Cristo y se convierta en un seguidor de Él. Esto significa que la
responsabilidad del discipulador no termina con llevar a la persona a una experiencia de
salvación, sino también ayudarle a crecer en su vida espiritual. Jesús no dijo que sólo
trajéramos a otras personas a sus pies. Nos ordenó que les enseñásemos “…que guarden
todas las cosas que nos ha mandado” (Mt. 28:20), “a fin de presentar perfecto en Cristo
Jesús a todo ser humano” (Col. 1:28b).

2. La Visión del Discipulado


En la iglesia hay discípulos pero también “oyentes” que no son discípulos. Los
oyentes pueden ser movidos a escuchar al pastor o maestro por infinidad de motivaciones
sin adquirir ningún compromiso. Sólo los discípulos llegan a identificarse plenamente con
su Maestro, y para esto es necesario que le conozcan bien y hagan suyo su propósito para
la humanidad: La salvación y vida eterna.

A la par del conocimiento que se adquiere continuamente del Maestro, el


discipulado también se ocupa de ayudar al creyente a descubrir y desarrollar los dones
que Dios le ha dado. Como resultado de este proceso de descubrimiento y desarrollo de los
dones tendremos un discípulo dedicado al servicio cristiano en el área o áreas de su(s)
capacidad(es).

2. LA IMPORTANCIA DEL DISCIPULADO


El discipulado es importante por la trascendencia en la vida de la persona que ha
aceptado a Cristo como su Salvador. Es una necesidad urgente de la iglesia, hoy y en todos
los tiempos. La persona que ha nacido de nuevo no puede ser dejada a la deriva. No
traeríamos un bebé al mundo y un día le daríamos un pan, otro día leche y luego lo
dejaríamos sin alimento durante una semana. Tampoco le exigiríamos que se alimentara por
sí mismo. ¿Puede imaginarse a un bebé sentado en el piso de la cocina con una lata de sopa
y un abridor de latas? Un bebé tiene que ser alimentado y luego tiene que ser enseñado a
alimentarse por sí mismo.

Uno de los principales errores en el que hemos caído es, pensar que todas las
personas que se congregan en la iglesia son creyentes, han nacido de nuevo y tienen una
relación personal con Cristo. También hemos cometido el error de simplemente
“evangelizar” a la persona y creer, que por arte de magia, se convertirá en un cristiano
maduro, con convicciones firmes y arraigadas.

Seguir a Jesús depende de un proceso continuo de comunión personal con Él, de una
comprensión básica de quién es Él, qué hizo y a dónde quiere conducirnos en la vida. Este
proceso tiene tanto un carácter formal o sistematizado, como un carácter informal o
relacional, y ambos se complementan. Vale la pena aclarar que el hablar de un proceso
informal no significa que surge de la nada. ¡No! El proceso de discipulado informal debe
ser tan bien planificado como el discipulado formal.

1. El Llamamiento y Reclutamiento de Discípulos


Sin discusión alguna, Jesús fue un reclutador por excelencia. Entre sus discípulos se
encontraban personas de todos los estratos de la sociedad de su tiempo. Lo vemos al
principio de su ministerio, cuando recluta a un grupo de pescadores: dos parejas de
hermanos que posteriormente formaron parte del grupo de los doce apóstoles.

El Señor llama a los suyos al servicio. “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A
quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”
(Isaías 6:8). Este pasaje nos recuerda, una vez más, que el llamamiento para la salvación y
el discipulado tiene su origen en Dios, pero también debemos decir que es nuestra
responsabilidad evangelizar y discipular a los que no conocen a Cristo (al mismo tiempo
que nosotros mismos estamos siendo discipulados para servir mejor al Señor).

El Señor nos llama al discipulado, pero es necesario que alguien nos involucre, nos
capacite e inicie en el servicio. Una de las características del verdadero discípulo de Cristo
es que se multiplica, es decir, que también es un maestro. Un discípulo desarrolla a otros
discípulos para que éstos a su vez puedan desarrollar a otros. Hacer discípulos que se
multipliquen es la única manera de cumplir efectivamente la “Gran comisión”.

2. Características del Discipulador


¿Recuerda usted a la persona que lo (la) discipuló? ¿Había algo especial en él (ella)
que impactó su vida? Quizá no era un gran orador o predicador, pero Dios le usó para que
usted pudiera estar donde ahora está. De hecho, Dios continúa utilizando a muchas
personas para ayudarle a crecer en su vida cristiana.

Esto nos ayuda a comprender que tanto la disposición y el compromiso al llamado


de Dios son indispensables para realizar el trabajo de discipulado. Pero, ¿habrá más
características que deba poseer el discipulador?

La respuesta es sí, y muchas. A continuación se mencionan algunas, que no son


finales ni definitivas, pero que nos ayudan a tener un perfil básico del discipulador:

1. Dependencia y sumisión al Señor. Dios tiene un plan para la vida de cada persona,
por lo que el discipulador debe ajustarse a ese plan y no buscar su propio plan para
la persona discipulada.
2. Disposición a relacionarse. El discipulador debe estar consciente de que gran parte
del éxito de su trabajo dependerá del tiempo que comparta con el discípulo. El
discipulado implica aceptar a las personas no por lo que son, sino por lo que Dios es
capaz de hacer en sus vidas. Debemos desarrollar la capacidad de expresar amor y
valoración cuando una persona falla o no realiza aquellas cosas que esperábamos de
ella.
3. Humildad. El discipulado es ante todo, una aventura en grupo. Aprendemos y nos
necesitamos los unos de los otros. El maestro tiene la responsabilidad de compartir
lo que Dios desea que el discípulo aprenda, pero al mismo tiempo, aprende de y
junto a su discípulo.
4. Constancia y consistencia. El discipulado significa caminar en fe. Muchas veces el
trabajo de discipulado no refleja sus frutos tan “rápido” como uno quisiera.
¡Cuidado! El hecho que los resultados no sean visibles, no quiere decir que no haya
fruto. El desánimo puede presentarse, pero no debe hacer desistir de su trabajo al
discipulador.
5. Servicio desinteresado. Se debe estar consciente de que se sirve al discípulo y no se
sirve de él. La labor de discipulado debe hacerse en el pleno conocimiento de que
muchas veces no será reconocido por lo demás (pero para Dios nunca pasará por
inadvertido).

3. EL DISCIPULADO JUVENIL
Para empezar, piense por un momento cómo son los jóvenes a los que ministra.
Intente describir su propia idea de cómo son ellos en su aspecto espiritual, emocional,
físico, social y psicológico. ¿Verdad que no es tan fácil?

El discipulado juvenil es también un arte. A simple vista pareciera que todos los
jóvenes son iguales, pero cuando los observamos con detenimiento, nos damos cuenta de
que son muy diferentes los unos de los otros. Cada categoría de jóvenes tiene características
propias y plantea unos desafíos específicos a la hora de trabajar con ellos. No es lo mismo
hablar de sexualidad con un joven de 23 años que con un adolescente de 12 ó 13 años.
El grupo de jóvenes no es uniforme sino muy variado en muchos aspectos: Edad,
necesidades (espirituales, sociales, emocionales e intelectuales), gustos e intereses, nivel de
compromiso, trasfondo familiar y social, formación religiosa e intelectual, etc.
Sin lugar a dudas, cada joven es distinto, pero también posee características que
comparte con otros jóvenes. Y tanto las características que les hace diferentes como las que
comparten (emocionales, espirituales, físicas y sociales del joven), plantean al líder de
jóvenes la necesidad de presentar una enseñanza integral y profunda que se refleje en un
estilo de vida práctico.

a. El Mundo en el que Viven Nuestros Jóvenes


Un aspecto importante a considerar en el discipulado de jóvenes es que el joven no
vive aislado, ni protegido por la iglesia todo el tiempo. Nuestros jóvenes están en constante
contacto con otras personas y además, el mundo en el que les ha tocado vivir es un mundo
en el que el dinero, la posición social, la fama, la “libertad” de creencias y las apariencias
son algunos de los valores más sobresalientes.

A continuación se mencionan algunas de las características que este mundo, al que


se hace referencia, posee:

1. Influencia de los medios de comunicación. Los adolescentes y jóvenes son un


público numeroso y a ellos se dirige gran parte del mensaje de los medios. Pasan
horas frente al televisor, la computadora, la radio, el cine, los medios impresos, etc.
El mensaje que la mayoría de los medios transmite, está impregnado de pornografía,
sensualidad, inmoralidad, sensacionalismo y relativismo moral; y toda esta basura
está llenando la mente de los jóvenes con un modelo a seguir que no coincide con lo
que Dios desea para el ser humano.

2. Falta de buenos modelos. ¿Quiénes son los personajes de mayor influencia para
nuestros jóvenes? Kobe Bryant, Britney Spears, Adal Ramones, David Beckham,
Jennifer López, Shakira, Ricky Martin, Ronaldo, entre muchos otros. Estos modelos
invitan a la imitación, a vestir de determinada manera, a expresarnos con
determinadas frases, en fin, a actuar de acuerdo a principios y valores que la gran
mayoría de las veces no coinciden con los principios bíblicos.

3. La familia. Hay una realidad en nuestra sociedad: La familia cada vez tiene menos
significado. Una de las causas puede ser el marcado individualismo. Se busca el
bienestar personal sin considerar un compromiso por buscar el bienestar de los que
le rodean, y sin importar quién sea lastimado con tal de que no sea “yo”. Esto lo
vemos reflejado en el hecho de que la solución más socorrida para terminar los
problemas entre las parejas es el divorcio. Las familias “disfuncionales” son cada
vez más normales. Y, es muy común encontrarnos con matrimonios mixtos, madres
solteras, padres divorciados, unión libre o de hecho, etc.
4. La educación. El acceso a instituciones de educación es más fácil ahora que hace
unos 10 ó 20 años. Hoy día las oportunidades de ingresar a la universidad y terminar
una carrera son mayores. Esto le ha dado a nuestros jóvenes la oportunidad de
superarse y aspirar a mejores condiciones de vida, pero también le ha expuesto a un
sinnúmero de filosofías y creencias que muchas veces no tienen su sustento en la
Palabra de Dios.

5. Ciencia, tecnología y desarrollo. ¿Quién no ha comprado una computadora


sabiendo que es el modelo más reciente, pero a la semana de haberla adquirido se
entera que ya hay un nuevo modelo? En los últimos 20 años la tecnología se ha
desarrollado más de lo que lo ha hecho en el resto de la historia.

6. Consumismo y materialismo. Comprar es la palabra favorita de nuestros días. Para


la mayoría de la gente es muy importante tener un buen automóvil, una buena casa,
buena ropa, el equipo de vídeo y sonido que recién ha salido al mercado, y muchas
cosas más. Pero este no es un fenómeno aislado, está en relación con lo que los
medios de comunicación ofrecen, con lo que la gente considera como valioso, con
el querer ser parte de un grupo. Todo esto con el fin de llenar un vacío emocional
y/o espiritual.

7. Desempleo y subempleo. Pareciera contradictorio lo que pasa en nuestros días.


Mientras más oportunidades de preparación hay, y más desarrollo científico y
tecnológico existe, también aumenta el desempleo y subempleo en nuestros países,
lo cual da origen a diversos problemas sociales como la delincuencia juvenil y la
violencia en las calles.

8. Tolerancia. Este término ha sido confundido y ha ocasionado que los principios y


valores de nuestra sociedad sean relativos. Nuestra sociedad no concibe la
existencia de valores absolutos. El pensar que cada quien tiene derecho a concebir
las cosas desde su propia perspectiva, ha degenerado en una sociedad que defiende a
capa y espada las relaciones entre homosexuales, el sexo prematrimonial, el
adulterio, el sincretismo, entre otras muchas más.

9. Finalmente, los jóvenes cristianos se encuentran ante una gran disyuntiva: la iglesia
o el mundo. Pero también ahora, a raíz del surgimiento sorprendente de
movimientos religiosos (aun entre la iglesia cristiana), el joven se encuentra ante
otra interrogante: ¿Quién tiene la razón?

Todo lo mencionado anteriormente nos invita a ser conscientes de que, no obstante


que todos los jóvenes están inmersos en el mismo ambiente, no todos están en la misma
situación, no tienen las mismas necesidades, ni reaccionan de la misma manera ante la
presión de la sociedad.
b. Métodos de acercamiento al joven

Ya se ha hablado sobre algunas de las características de los jóvenes y del ambiente


que les rodea; además se ha dejado claro cuál es el propósito del discipulado. Ahora, es
necesario definir cómo vamos a acercarnos a los jóvenes para discipularlos. Existen varios
métodos de acercamiento, pero debemos estar conscientes que ninguno es precisamente el
mejor o el único.

Dentro de los métodos más utilizados encontramos la reunión general de jóvenes, la


clase de escuela dominical, el trabajo personal, el campamento o retiro, la reunión en
grupos pequeños o células, jornadas de compasión, actividades recreativas y de desarrollo
de talentos, etc. Cada uno de estos métodos tiene al menos tres características en común:
 Cubre un papel en particular.
 Es limitado en su alcance.
 Se complementa con otros.

A continuación tenemos una pequeña descripción de los métodos más comunes:

1. La reunión general de jóvenes

Este instrumento se utiliza con cierta periodicidad, reúne a todos los integrantes del grupo
de jóvenes y es “comúnmente” conocido y aceptado en todas las iglesias. Algunas de las
características de este método son las siguientes:
 Se desarrollan temas generales, sobre necesidades generales.
 Existe un compañerismo entre jóvenes de diferentes edades, sexos, niveles de
compromiso, etc.
 Se comparten principios espirituales básicos.
 Se busca desarrollar un ambiente de amor y aceptación.

2. Grupos pequeños
Se define como la relación intencional entre 3 y doce personas (algunas veces más), que se
reúnen regularmente, tienen en común ciertas características (edad, sexo, grado de estudios,
etc.) y comparten el propósito común de explorar juntos algún aspecto de la fe cristiana. En
este método se puede incluir la clase de Escuela Dominical, y tiene ciertas características:
 Homogeneidad.
 Temas específicos.
 Intimidad.
 Fortalece los lazos de amistad y aceptación.

3. Campamento o retiro
Para que los jóvenes puedan madurar espiritualmente necesitan tiempo. Precisamos
de tiempo para tenerlos bajo nuestra influencia, tiempo para incidir sobre ellos y sobre todo,
tiempo continuo y adicional al tiempo fraccionado que nos proporcionan las actividades
semanales de la iglesia.

Esta es una herramienta que nos provee muchísimas oportunidades únicas y


especiales para concentrarnos en Dios, escucharle por medio de las Escrituras y
profundizar en nuestra relación con Él.

4. Trabajo personal
Por medio del trabajo personal con los jóvenes podemos reforzar las enseñanzas que
se han impartido en la reunión general de jóvenes, en la Escuela Dominical, en las
reuniones de grupos pequeños, en los campamentos o retiros y en otras actividades. La
conversación individual puede acercar más los principios de la palabra de Dios a la
situación específica de la vida del joven, a su situación real y a sus características peculiares
y personales.

5. Otros recursos
Existen otros métodos que pueden utilizarse para complementar el discipulado juvenil y
hacerlo más efectivo. Por ejemplo:
 Proyectos de ayuda a instituciones públicas o de asistencia social (Máxima Misión).
 Reuniones recreativas y/o sociales
 Actividades deportivas
 Banquetes
 Dramas o cantatas
 Conciertos
 Talleres y seminarios
Grupos pequeños

Reunión General
Trabajo personal

Recursos para el discipulado Juvenil

Como hemos visto, es necesario un discipulado formal e informal para nuestros


jóvenes. Actualmente contamos con varios recursos para discipular a nuestros jóvenes:

1. Esgrima Bíblico Juvenil


2. ICTHUS

3. Escuela Dominical

4. Grupos de Amistad Juvenil

5. Máxima Misión

6. El Sexo, las mentiras y la verdad

7. Super Pablo y Timoboy

Y ahora también, tenemos Revista Jóvenes de Discipulado. Las lecciones de


discipulado que se presentan en esta revista son un esfuerzo por proveer recursos para
desarrollar un discipulado formal; partiendo de la premisa que el discipulado informal es
complementario e inherente al discipulado formal.

También es pertinente aclarar que no existe una metodología única para trabajar con
todos los grupos de jóvenes, ya que cada uno tiene características particulares; pero sí
podemos partir de la base de que como líderes de jóvenes tenemos un propósito en común:
Presentar perfecto en Cristo Jesús a todo joven, atendiendo a sus diferencias individuales.

Las lecciones de discipulado buscan confrontar al joven con la Biblia de una manera
dinámica, intencional e integral. Es precisamente aquí donde debemos detenernos para
hacer la siguiente consideración: Aun cuando hoy día la palabra de Dios es tan vigente y
aplicable como hace 2000 años, la manera de presentarla debe adaptarse al contexto en el
cual vivimos.

La intención no es convertir el discipulado de jóvenes en un programa de juegos y


dinámicas, ni tampoco promover una técnica creativa como la solución mágica para el
ministerio juvenil. Sin embargo, si nuestro deseo es que nuestros jóvenes tengan un
encuentro personal y profundo con Cristo, debemos buscar todos los medios válidos
posibles para compartir lo que Dios ha puesto en nuestro corazón.

Esperamos que este material sea de bendición para usted y su grupo de jóvenes, y
recuerde: ¡No hay elemento más creativo que la misma palabra de Dios, porque es la única
que puede cambiar vidas!

¡CUIDADO, LÉASE ANTES DE USAR!


Antes de empezar a trabajar con la lección modelo que utilizaremos, le invito a que
lea con detenimiento esta sección.

En primer lugar, el enfoque de esta lección es considerar al joven como un ser


integral. Queremos atender su vida espiritual, pero también nos interesa ayudarle en sus
relaciones con otros jóvenes, con él mismo, con
sus padres, con sus hermanos, en fin, con todo lo que le rodea. Por esa razón trabajaremos
con 8 grandes temas:
1. Dios
2. El amor al prójimo
3. La Familia
4. La Iglesia
5. La autoestima
6. La sexualidad
7. El mundo actual
8. La mayordomía

Las lecciones están dirigidas a los siguientes grupos de edades: Adolescentes (12 a
15 años), jóvenes menores (16 a 18 años) y jóvenes mayores (19 años en adelante). Cada
lección se divide en dos secciones principales: Una dirigida al líder y la otra para cada
grupo de edades (hojas de actividades para fotocopiar).

Dentro de las páginas dirigidas al líder se encuentra una subdivisión más: La


primera parte es propiamente el “Desarrollo del Tema” y aquí se hace uso del esquema
homilético tradicional (Introducción, dos o tres puntos del tema y la conclusión o resumen).
La segunda parte es la explicación sobre, “¿cómo desarrollar la lección con cada grupo de
edades?”.

La experiencia de trabajar con grupos de jóvenes nos hace ver que cada grupo es
especial y diferente a los demás. Nadie conoce mejor al grupo de jóvenes que quien trabaja
con ellos; sin embargo, en cada lección hemos incluido algunos recursos adicionales para
ayudarle en el proceso de acercamiento y discipulado del joven. Por ejemplo: Definición de
términos, lista de materiales a utilizar, información complementaria.

La lección está organizada para que el tiempo de duración sea de 45 minutos a 1


hora. El desarrollo de la lección que sugerimos está dividido en tres etapas y es el siguiente:

 Abriendo la Palabra.- Esta es la etapa inicial y su finalidad es crear un ambiente


que sea propicio para la presentación del tema, procurando captar toda la atención
de los jóvenes. En esta sección encontrará sugerencias para introducir el tema, por
ejemplo: dinámicas grupales, presentación de videos, dramas, cantos, historias,
entre otros. Cada lección cuenta con recursos dirigidos específicamente a cada
grupo de edades. En algunos casos, según su criterio y conocimiento del grupo,
podrá intercambiar los recursos sugeridos para cada grupo. Se recomienda que esta
etapa no dure más de 10 minutos.

 Profundizando en la Palabra (Tiempo estimado de 30 minutos).- El inicio de esta
etapa es un buen momento para hacer la lectura bíblica, la cual no deberá tomar más
de 5 minutos. La lectura puede ser leída o por medio de una dramatización, usando
los textos claves del pasaje, asignando parte de las Escrituras a tantos jóvenes como
personajes aparezcan en el texto. En algunos casos deberá prepararse durante la
semana previa.

En esta etapa también deberá explicarse el contexto bíblico del pasaje de estudio. Es
importante llevar a los alumnos hasta el lugar donde ocurrieron los hechos.
Finalmente, deberá tratarse el asunto clave de la lección. Es importante guiar a los
alumnos hacia el punto central de la enseñanza. No se debe perder el hilo conductor
o el principio bíblico a enseñar.

Para presentar cada uno de los puntos del “Desarrollo del Tema”, se deben utilizar
diferentes métodos para hacer más dinámica la clase. Por ejemplo: historias,
anécdotas, dramas, cuestionarios, hojas de trabajo, discusión dirigida, etc.

 Aplicando la Palabra (Tiempo estimado de 10 minutos).- Use diferentes


modalidades para resumir lo tratado y puntualizar el principio bíblico. Ayude a los
jóvenes a buscar la aplicación de este principio en su vida diaria, haciéndoles
algunas preguntas. Por ejemplo: ¿Cómo aplico este principio bíblico en mi vida?
¿Cómo lo vivo en mi vida cotidiana?

Es en esta sección le sugerimos trabajar con dos elementos importantes: La
memorización del texto bíblico y la elaboración de un proyecto personal o grupal.

Es necesario confrontar al joven con la palabra de Dios, de tal manera que pueda verse en el
espejo de Dios y reconocer que Él le está moldeando día con día. Pero, también será
importante que proveamos oportunidades prácticas en las cuales el joven pueda crecer en su
vida cristiana. En todas las lecciones se incluyen sugerencias como el llenado de una “hoja
compromiso”, la planeación de alguna actividad grupal a realizar durante la semana, o una
serie de pasos que cada joven desarrollará en su vida diaria.

ASPECTOS ADICIONALES A CONSIDERAR


A continuación se presentan algunas sugerencias para hacer más efectivo el uso de este
material:

1. Prepare la lección con suficiente tiempo. Busque con anticipación los


materiales que necesitará para cada lección.
2. Busque un lugar tranquilo y lejos de todas las distracciones para preparar la
lección.
3. Sea flexible y adapte la lección al tamaño del grupo. Esta revista no es un
reglamento, y mucho del éxito depende de la habilidad que usted tenga para
aplicarlo con su grupo de adolescentes o jóvenes.
4. Use al máximo su creatividad. Al leer cada lección, más de una idea le vendrá
a la cabeza, no se detenga, ¡úsela!
5. Utilice este material de las maneras más diversas que pueda: En la reunión general
de jóvenes, en la Escuela Dominical, en grupos pequeños de discipulado, persona a
persona, etc.
6. Finalmente, la más importante: Entréguele su ministerio a Dios y permita que
Él le hable primero a usted. Dios no espera que usted sea el mejor de los maestros
(sus alumnos tampoco); lo que sí espera de usted es que viva lo que enseña y se
convierta en un verdadero discipulador.

Muchos de los jóvenes quizá nunca recuerden una clase en particular, pero lo que sí
quedará grabado en sus corazones es el ejemplo de quien les enseñó a amar a Dios con todo
su corazón. Nuestras oraciones para que Dios bendiga su ministerio.

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