Que el respeto sea la guía de todas tus decisiones y acciones.
“El secreto de una vida feliz es el respeto. Respeto por ti mismo y respeto hacia
otros.” Ayad Akhtar.
A lo largo de nuestra vida con nuestros padres, nuestros maestros en nuestra
formación, nuestros líderes en nuestro trabajo; hemos escuchado hablar del
respeto, ¡claro!, porque el respeto es un pilar fundamental para el desarrollo sano y
pacífico de nuestra persona en la sociedad, es una forma de reconocimiento y
aprecio a las cualidades de otros, por su valor como persona y por su conocimiento
y experiencia.
El respeto representa tratar a las personas como nos gustaría ser tratados, valorar y
proteger todo aquello que nos produce admiración. El respeto aplica a todas las
personas de acuerdo a su dignidad independientemente de edad, condiciones de
salud, social o económica, o cualquier otra distinción; respetar comprende también
ser solidarios, tolerantes, amables y evitar tomar decisiones basadas en prejuicios.
Respetar, pensar y actuar positivamente sobre los demás y sobre nosotros mismos
significa preocuparnos por el impacto que tienen nuestras decisiones y nuestras
acciones, cuando estas son buenas, nos permiten vivir mejor y nos otorgan algo de
dirección en nuestras vidas. Por otro lado, una mala decisión puede obligarnos a
tomar otra mala decisión. El respeto comienza con la confianza y está vinculado a la
empatía, la compasión, la integridad y la honestidad.
En Grupo Coppel somos una comunidad en donde la dignidad humana prevalece
sobre cualquier otra condición, por eso respetamos los derechos de todos los
individuos. No toleramos conductas que atenten contra la integridad física o
emocional de las personas. Es por ello que para nosotros el respeto es el camino a
la construcción de relaciones sanas dentro de los centros de trabajo, orientadas al
cumplimiento de logros personales y profesionales favoreciendo una comunicación
asertiva.
Actúa con honradez, rectitud, integridad, compromiso y cordialidad.
“La honestidad es la mejor imagen.” Tom Wilson.
“Integridad es decirme a mí mismo la verdad. Honestidad es decir la verdad a los
demás.”Anónimo.
Con frecuencia no sabemos lo que las cosas son, pero sabemos lo que no deben
ser. Así sucede con la honestidad. Aunque se tiene en alto aprecio se habla poco de
ella. Más bien, se habla de la deshonestidad y, pese a considerarla como algo
negativo, se practica más de lo que creemos. En fin, al menos eso nos ayuda a
saber lo que debemos evitar.
Algunas personas tienen en alta estima verse bien y vestirse bien, en eso no hay
nada de malo. Solamente que para lograrlo aprovechan ropa, objetos, maquillaje o
algo semejante. Eso les hace mostrar una buena imagen, solo que esos artículos
materiales no son parte de ellas y en algún momento se los tendrán que quitar. En
cambio, la honestidad es una cualidad o característica que distingue a las personas
porque sus acciones son rectas, respetuosas y, sobre todo, se mantienen en la línea
de la verdad y la honradez; es decir, no dicen mentiras, no ocultan cosas y mucho
menos se adueñan de algo que no les pertenece. La honestidad es la mejor imagen.
Esa no se quita como un traje bonito y caro; al contrario, quien la conserva y cuida
no perderla, hará de ella algo que le distinga, algo que le hará lucir muy bien.
Entonces, nuestras acciones han de buscar siempre ser encaminadas por el camino
de la honestidad. Si logramos hacerlo, seremos íntegros; es decir, no nos
mancharemos de todo aquello que atenta contra la verdad y el respeto a los bienes
ajenos; es decir, las propiedades de los demás.
Si de pronto nos encontramos en una situación en la que no logremos identificar si
algo es honesto, pensemos en algo básico: ¿este comportamiento me hará sentir
mal, me hará sentir vergüenza? ¿tendré que mentir u ocultarme para que nadie se
dé cuenta? Si la respuesta llegara a ser sí, significa que no es honesto y lo mejor
será rechazar esas acciones. Por lo tanto, busquemos el bien, vivamos en la
verdad, manifestemos compromiso y actuemos con cordialidad; es decir, con gestos
que nos llenen el corazón de satisfacción.
Posiblemente pienses que es difícil vivir en la verdad y en la honradez. Creo que es
mucho más complicado vivir en la deshonestidad. Esta última siempre traerá
muchas dificultades; la honestidad, en cambio, te dará mucha alegría y generará
bienestar. Como se dijo al inicio, te hará verte muy bien, te distinguirá como una
buena persona.
Vive y permite que tus compañeros vivan en un entorno de respeto a los valores.
“Abre tus brazos al cambio, pero no dejes ir tus valores.” Dalai Lama.
Por lo menos una vez en nuestra vida hemos escuchado hablar de valores; pero,
¿dónde están los valores si no los podemos ver? Si bien, los valores no los
podemos tocar, estos se aprecian y se ven a través de lo que hacemos día con día
en relación con otras personas. Son un cimiento muy importante para guiar el
comportamiento humano; la forma de ser, pensar y actuar de las personas que
pertenecen a un grupo.
Al hablar de valores nos referimos a todas aquellas cualidades que vamos
adquiriendo a lo largo de nuestra formación como personas y como parte de un
grupo social. Son importantes por lo que significan y por lo que representan, son
aquellos criterios de conducta, actitudes y sentimientos que toda persona debe tener
para vivir en sociedad, que van de acuerdo con nuestras creencias y pensamientos,
siendo estos fuente de satisfacción y plenitud. Vivir y permitir vivir a los que te
rodean en un entorno de respeto a los valores es trascendental para el crecimiento
personal y profesional dentro de nuestra comunidad ya que cada uno de ellos nos
permite aceptar la diversidad de ideas y creencias, aun y cuando no estemos de
acuerdo para poder gozar de un entorno armonioso.
Para Grupo Coppel los valores son uno de los dos pilares fundamentales para
generar buenas relaciones y de largo plazo con nuestros colaboradores,
proveedores y terceros. Es la mejor forma de organizarnos en nuestros equipos de
trabajo. Cumple y respeta tus compromisos, trabaja con transparencia, sé honesto,
alcanza tus objetivos, mantén una comunicación abierta y pon en práctica la
eficiencia, la sencillez y la innovación.
Te invitamos a conocer nuestros valores explorando y firmando nuestro código de
ética, pero más allá de conocerlo y firmarlo te invitamos a que lo reflexiones, lo
respetes y lo vivas diariamente en tu centro de trabajo; cada uno de nosotros somos
responsables de cultivar los valores en nuestro día a día permitiéndonos ser
mejores personas y ser mejores también como empresa.
Brinda a todos tus compañeros un trato igualitario que haga reconocimiento a su
dignidad como persona.
“La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones.” Marie
Curie.
Reconocemos a la dignidad por ser un derecho que todo ser humano posee por el
simple hecho de ser persona, como un derecho propio. La dignidad humana hace
alusión a que todos los seres humanos deben ser tratados de igual manera en
relación al respeto y trato en cualquier ambiente en el que se desarrollen.
Es muy importante afirmar que la dignidad no depende de ningún tipo de condición
que nos distingue de los demás. Es por eso que todo colaborador de Grupo Coppel
debe saber que forma parte de una empresa sumamente comprometida con su
bienestar y, por lo tanto, con su desarrollo tanto personal como laboral.
No se puede dejar a un lado la importancia de un ambiente de trabajo sano ya que
es el escenario perfecto para alcanzar nuestro desarrollo y uno de los elementos
esenciales para que esto sea posible es que los colaboradores se sientan
respetados y reconocidos los unos por los otros y esto se puede llevar a cabo desde
prácticas tan sencillas como saludar al llegar al centro de trabajo, cuando se
requiera un favor del otro siempre pedirlo con buena actitud, mostrarse empático
cuando alguien lo requiera y/o evitar tener una actitud grosera cuando otro
colaborador no comparta algún punto de vista y pudiéramos enumerar miles más.
No hay que dejar de lado que un gesto amable, por más sencillo que parezca,
puede cambiar el día a otra persona, hay que animarnos a aplicarlo.
Sería importante y retador que a partir de hoy dejemos de esperar a que el otro
cambie y empecemos con el cambio nosotros mismos tratando a los demás como
nos gustaría ser tratados, hasta lograr que estas intenciones positivas contagien a
un centro completo con nuestras buenas acciones.
Para Grupo Coppel lo más importante es el hecho de ser persona, de ahí que se
reprueben aquellos gestos con los que se menosprecia a las personas por motivos
de su edad, sexo, raza, religión, salud o discapacidad. Es por ello que, buscamos
brindar a todos los colaboradores un trato igualitario, reconociendo su dignidad
humana como persona, y esto lo podemos encontrar establecido en nuestro Código
de Ética como uno de los principios rectores para el Grupo.
Busca ser siempre buen ejemplo para los demás y si observas en alguien una
fuente de inspiración no dudes en adoptarla.
“Un acto ejemplar puede afectar una vida, o incluso miles de vidas.”
John W. Gardner.
Desde pequeños hemos observado el comportamiento de los que nos estaban
cerca y de ahí pasamos a admirar aquellos que nos parecían buenos y
convenientes; es decir, siempre hemos tenido ante la mirada personas ejemplares
en algún sentido.
La mayoría de las personas que llegan a ser consideradas ejemplares no
pretendieron serlo, no trabajaron para que los siguieran o admiraran, solamente se
esforzaron por ser buenas y hacer el bien, se ocuparon en trabajar en sí mismas y
lograr la mejor versión de sí que les fuera posible. Ser un ejemplo para los demás
vino como consecuencia. Fueron esos otros quienes se dieron cuenta de las
virtudes que les adornaban, de las actitudes que adoptaban y los gestos con los que
se dirigían a las demás personas. En fin, cuando se busca ser íntegro, honesto,
servicial, amable, comprometido y humilde, en suma, ser buena persona, será
inevitable que las miradas de muchos se dirijan a ti. Será difícil que alguien no
llegue a admirarte.
Ahora bien, alguien podría afirmar que está lejos de ser un buen ejemplo. Lo está
intentando, a veces logra avanzar un poco en el camino de las virtudes, pero
después se estanca o se frena. Entonces, la invitación será buscar a esa persona
que pueda llegar a ser para ti un modelo o una fuente de inspiración, alguien de
quien puedas aprender no solamente a hacer mejor algún proceso o una cosa, sino
que podrá ayudarte a ser una buena persona virtuosa. Si pones atención,
encontrarás entre las personas que te rodean una que te resultará realmente
ejemplar.
Tristemente, en el mundo de hoy, los que tienen mayor proyección y lo que más
aparece ante nuestros ojos son personas con comportamientos violentos, groseros,
ofensivos o vulgares. No significa que haya más personas viciosas que virtuosas.
Solamente se debe a que aquellas no se esconden para hacer el mal, mientras que,
en muchas ocasiones, el bueno se queda callado u oculto. Te insisto, siempre
necesitaremos buenos ejemplos que seguir. Si no encuentras a alguien ejemplar, sé
tú un buen ejemplo.
Ofrece un servicio de calidad a todos nuestros clientes poniendo en práctica la
amabilidad.
“Haz un cliente, no una venta.” Katherine Barchetti.
El cómo se hace sentir a un cliente es uno de los puntos más importantes en el que
nos debemos de concentrar ya que es la pieza más importante de la empresa, sin
clientes todo lo que hacemos como Grupo no tendría sentido. Para que un cliente se
sienta satisfecho y mejor aun quiera regresar, no basta con realizar una venta si no
poner todo de nuestra parte para que viva una buena experiencia y si esta no fuera
posible por causas ajenas a nosotros, tener herramientas a la mano para que él se
sienta atendido.
Una de las herramientas valiosas que tenemos en Grupo Coppel es el valor de
atención y servicio, el cual se centra en crear sinergias con clientes y compañeros a
través de una comunicación abierta que permite proporcionar el mejor servicio y
atención.
No se puede ofrecer un servicio de calidad a todos nuestros clientes sin la
amabilidad, es decir, sin esa actitud que nos caracteriza por nuestros
comportamientos de atención, cortesía y simpatía, expresados en actos
respetuosos, para ayudar a nuestros clientes y compañeros de trabajo y mostrar un
interés por satisfacer sus necesidades y deseos.
La amabilidad no debe estar condicionada a nuestro estado de ánimo de ese día ni
a ninguna otra cuestión, si no que debe ser aplicada de forma constante para que
todo aquel que se relacione con nosotros, sobre todo el cliente, se quede con un
buen sabor de boca tanto que eso marque la diferencia.
La decisión 24- E, amabilidad para Grupo Coppel, menciona de forma puntual
algunos aspectos a considerar y estos nos pueden servir de guía.
● Felicita a los clientes que tienen un excelente manejo de su crédito.
● Asesora correctamente al cliente y bríndale la confianza para que cualquier
duda que tenga la externe.
● Haz sentir al cliente que “hablas su mismo idioma”, utilizando palabras que le
sean fáciles de comprender.
● Pregunta si tiene alguna duda y despídete con una sonrisa.
Ofrece siempre información pertinente, oficial, veraz y actualizada de manera
detallada y comprensible.
“La nueva fuente de poder no es el dinero en manos de pocos, sino la información
en manos de muchos”. John Naisbitt.
Hace un par de décadas era difícil acceder a cierta información o conocer las
opiniones de miles de personas; actualmente tenemos acceso a información en
abundancia. Esto nos hace pensar en ¿qué puedo hacer con tanta información?
¿Cómo estoy seguro de que es confiable? ¿cómo selecciono la más importante?
Nuestro deber ahora es clarificar la importancia que tiene el adecuado manejo de la
información, sobre todo, en lo que respecta al servicio que ofrecemos. El qué y el
cómo informamos contribuye mucho para lograr una experiencia satisfactoria del
cliente.
La organización se comunica directamente con las personas a través de sus
colaboradores, ya que estos son su carta de presentación y a su vez representan la
ética del Grupo, por lo que se espera que sus valores sean compartidos con los de
la empresa. Entonces podemos notar que la información que el colaborador
comparte juega un papel muy relevante en esta relación organización-cliente y se
debe ver al colaborador como una fuente de información confiable.
Debemos garantizar que el cliente obtenga la información correcta, adecuada y
veraz en el momento oportuno, esto contribuirá en gran medida a construir una
mayor fidelidad del cliente.
Conoce, actúa y cumple con las funciones encomendadas en los procesos y
principios de Grupo Coppel.
“Los sabios toman las normas como su guía.” Awdhesh Singh.
“Es muy importante tener límites y directrices para actuar.” Allan Mulally.
La historia de la humanidad, pero también la historia personal de cada hombre, es
un camino de muchos aprendizajes. Hubo épocas, en las que las experiencias
significativas y las enseñanzas más fundamentales, se transmitían de generación en
generación de manera oral; es decir, en diálogos. Posteriormente, con el desarrollo
de la escritura, se pensó en asegurarse de no perderlos y los pusieron en
pergaminos.
En los tiempos modernos nos resulta familiar encontrarnos con normas,
reglamentos, manuales o documentos semejantes en los que se nos ofrece una
guía de comportamientos ante una situación. A veces no los entendemos o no
comprendemos el sentido de algunos de sus criterios, lo cierto es que también son
producto de una historia, una experiencia o un aprendizaje que alguien puso por
escrito para guiarnos, para facilitarnos las cosas. Estos manuales o guías deben ser
considerados valiosos en verdad. Si sabes hacer buen uso de ellos te evitarán
muchas dificultades. Se podría decir que son un buen amigo y un excelente aliado.
En cambio, cuando se ignoran los procesos o criterios que otros han puesto por
escrito para mostrarnos el camino o la ruta a seguir en una situación particular,
prácticamente estamos rechazando sus experiencias y aprendizajes y nos estamos
arriesgando a equivocarnos. Nos estamos poniendo en un camino que incluso
podría llevarnos a realizar acciones no solamente convenientes, sino negativas y
dañinas. El obedecer los lineamientos operativos siempre nos traerá muchos
beneficios.
Te invito a reflexionar en los lineamientos que tienes a la mano para orientarte en la
vida y en el trabajo y a ponerlos en práctica.
Haz buen uso de los dispositivos tecnológicos que tengas a tu alcance y de la
información a la que te dan acceso.
“La tecnología es importante, pero lo único que realmente importa es qué hacemos
con ella”. Muhammad Yunus.
En la actualidad, el uso de la tecnología nos permite comunicarnos y contactar a
otros al instante; nos permite acceder a mucha información desde cualquier lugar
dejando atrás métodos tradicionales. Se podría decir que todas las áreas de nuestra
vida han sido alcanzadas por la tecnología.
En una organización, la tecnología trae grandes beneficios, desde agilizar procesos,
reducir errores, mejorar la eficiencia y la rapidez en la comunicación con los clientes
hasta proporcionar análisis de datos.
El empleo de herramientas tecnológicas trae consigo muchas ventajas si se le da el
uso correcto, nos ayuda a cubrir necesidades y nos vuelve más ágiles y eficientes.
Estas herramientas contribuyen a que el colaborador ahorre tiempo valioso
facilitando procedimientos, con ello los colaboradores pueden tener una mejor
disposición en el contacto directo con el cliente y proporcionar un trato más humano.
Los colaboradores deben conocer la condiciones en las que deben utilizar las
herramientas tecnológicas y la información a la que tienen acceso e invitarlos a
comprometerse con las nuevas formas de trabajo que la organización disponga. Es
fundamental reconocer la necesidad de mejorar el uso de los recursos tecnológicos
y estrategias que van a repercutir en un beneficio directo tanto para el colaborador,
los clientes y toda la organización.
Cuida de los recursos de la empresa. Un uso apropiado de ellos traerá en
consecuencia beneficios para todos.
“Una sana economía es resultado de un balance razonable entre consumir algo hoy
o diferir su consumo.” Adam Davidson.
Cuando somos pequeños no siempre tenemos claridad de cómo le hacen nuestros
padres para brindarnos los recursos necesarios para vivir, vestir o socializar.
Solamente nos limitamos a hacer uso de dichos recursos y en ocasiones de manera
descuidada.
Esa actitud a veces es replicada en otros contextos, uno de ellos vienen a ser las
empresas. En ocasiones los empleados no tienen en mente que la compañía nos
ofrece recursos que necesitamos para desempeñar nuestro trabajo o para que la
empresa funcione. Con descuido o desinterés se hace mal uso de los recursos
pensando que hay de sobra y que siempre me darán más. La triste noticia es que
esta mentalidad no funciona ni en los hogares ni en las empresas. Los recursos mal
aprovechados afectan mucho a la economía de una organización.
En cambio, cuando se tiene cuidado de los recursos de una organización, es decir,
cuando se tiene un balance en cómo se consumen o administran, se genera una
economía sana que le permite a la empresa permanecer con el tiempo, y con ello se
le facilita seguir apoyando con empleo y buenas prestaciones a todos sus
trabajadores. Aunque en ocasiones se llegara a presentar una “oportunidad” para
obtener un beneficio inmediato, piensa en las consecuencias que podría tener para
la empresa y cuáles serían los impactos negativos en el futuro.
No se trata de no aprovechar los recursos, sino que se trata de usarlos de manera
apropiada para que la empresa pueda seguir funcionando y nos pueda seguir
brindando un espacio de trabajo y muchos beneficios para todos los trabajadores,
sus familias y la comunidad.