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Jesus Historico Apuntes

El documento analiza la existencia histórica de Jesús de Nazaret, contrastando el Jesús histórico con el Jesús de los Evangelios y presentando testimonios extrabíblicos, principalmente de Flavio Josefo y Tácito, que confirman su existencia. A pesar de la escasez de referencias contemporáneas, se concluye que la evidencia histórica es suficiente para aceptar la historicidad de Jesús, ya que no hay dudas sobre su existencia entre historiadores serios. Se destaca que las primeras dudas sobre su existencia surgieron en el siglo XVIII, pero actualmente la mayoría de los estudiosos coinciden en que Jesús realmente vivió y tuvo un impacto significativo en la historia.

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Jesus Historico Apuntes

El documento analiza la existencia histórica de Jesús de Nazaret, contrastando el Jesús histórico con el Jesús de los Evangelios y presentando testimonios extrabíblicos, principalmente de Flavio Josefo y Tácito, que confirman su existencia. A pesar de la escasez de referencias contemporáneas, se concluye que la evidencia histórica es suficiente para aceptar la historicidad de Jesús, ya que no hay dudas sobre su existencia entre historiadores serios. Se destaca que las primeras dudas sobre su existencia surgieron en el siglo XVIII, pero actualmente la mayoría de los estudiosos coinciden en que Jesús realmente vivió y tuvo un impacto significativo en la historia.

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El Jesús Histórico y el Jesús de los Evangelios

El Jesús histórico y el Jesús de los Evangelios. Datos históricos extra-bíblicos que comprueban la existencia
de Jesús. Formación del Nuevo Testamento, contexto político, social y religioso de Palestina en Tiempos de
Jesús. Evangelios. El Reino, núcleo de la predicación de Jesús.

Jesús Histórico

Jesús Histórico: ¿Es posible demostrar la existencia de Jesús? (Ariel Álvarez Valdés)
¿Se puede mostrar la historicidad de Jesús Mediante algún autor no creyente?

❖ Un pleito desconcertante

En septiembre de 2002, el ingeniero agrónomo Luis Cascioli se presentó ante la justicia italiana de la
localidad de Viterbo, cerca de Roma, para denunciar al párroco del lugar. ¿Por cuál delito? Porque todos los
domingos, durante la misa, el cura hablaba de Jesús de Nazaret. Y según Cascioli, no hay pruebas de que
Jesús haya existido. Por lo tanto, el sacerdote había violado dos leyes penales italianas: la de “abuso de
credibilidad popular” (es decir, enseñar cosas falsas; art. 661) y la de “sustitución de persona” (inventar la
existencia de un personaje irreal; art. 494).
Los jueces de Viterbo quedaron estupefactos. ¿Acaso los Evangelios no prueban la existencia de Jesús? No,
dice Cascioli. Porque éstos son libros contradictorios, y además están escritos por gente que creía en él, por
lo que no sirven como prueba objetiva de su existencia.
La denuncia de Cascioli fue rechazada por absurda. Pero éste apeló. Y en segunda instancia los jueces le
dieron lugar, y ordenaron al párroco presentarse ante los tribunales para demostrar la existencia de Jesús. El
pobre sacerdote, al verse en semejante aprieto, estaba desesperado. Pero al final, los jueces de tercera
instancia volvieron a rechazar la demanda del ingeniero, y dieron por terminado el pleito judicial. Hasta
aquí la noticia que apareció en los diarios. Pero una duda quedó flotando en el ambiente: ¿se puede
demostrar la historicidad de Jesús? Fuera del Nuevo Testamento, ¿hay algún autor contemporáneo que lo
nombre, lo mencione, aluda a su existencia?

❖ Como piedra en el océano

Solemos pensar que Jesús de Nazaret, el fundador de la religión más importante y numerosa de occidente,
debió de haber sido muy conocido en su tiempo. Que durante su vida llamó poderosamente la atención de
las multitudes. Que con sus increíbles enseñanzas y sus sorprendentes milagros mantuvo fascinada a la
sociedad entera. Que su fama se extendió incluso a los que no lo conocieron personalmente. Y que
preocupadas por estos hechos, las más altas autoridades gubernamentales, incluido el emperador de Roma,
ordenaron su arresto y su muerte, en el año 30.
Es decir, creemos que el impacto de Jesús en la sociedad de su tiempo fue impresionante; semejante al de un
cometa que choca contra la tierra; y que si nos ponemos a buscar testimonios históricos sobre él, podemos
encontrar millares.
Sin embargo no es así. Cuando examinamos la información que tenemos de aquella época, nos damos con
que no existe ni un escritor, ni un autor, ni un historiador, ni un cronista, ni un ensayista, ni un poeta, ni un
contemporáneo suyo, que hable de él. Aunque parezca mentira, nadie parece haber reparado en su persona,

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ni para criticarlo ni para alabarlo. No tenemos ni siquiera una alusión de pasada. Nada. El impacto de Jesús
en la sociedad de su época parece haber sido prácticamente nulo. Más que a un cometa que choca contra
la tierra, se asemejó a una piedrita arrojada en el océano.

❖ El militar escritor

Si extendemos nuestra investigación a las décadas siguientes a su muerte, tampoco encontramos mención
alguna de Jesús. En los años 50, 60, 70 y 80, hay un completo silencio sobre su figura. Tenemos que esperar
a la década del 90 para hallar la primera referencia a Jesús, en un documento fuera de la literatura cristiana.
Pertenece a un historiador judío llamado Flavio Josefo, nacido en Jerusalén hacia el año 37 dC, es decir,
unos siete años después de la muerte de Jesús. Flavio Josefo era hijo de un sacerdote de Jerusalén, y por eso
recibió una esmerada educación. Cuando en el año 66 los romanos invadieron Palestina, Josefo fue puesto
al frente de las tropas judías para detener el país. Pero fue hecho prisionero, y llevado a Roma. Allí se ganó
las simpatías del emperador y fue liberado. Entonces se dedicó a escribir varios libros para difundir la
historia y las costumbres del pueblo judío.
Su primera obra fue La Guerra de los Judíos, en 7 tomos, donde describe la invasión de los romanos a
Palestina en el año 66. Su segunda obra fue Antigüedades Judías, en 20 tomos. Es en esta obra, compuesta
hacia el año 93, donde Josefo menciona dos veces a Jesús.

Tres añadidos cristianos


La primera mención está en el tomo 18, y dice así: “Por aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio (si
es que se le puede llamar hombre). Fue autor de hechos asombrosos, y maestro para quienes reciben con
gusto la verdad. Atrajo a muchos judíos y griegos. (Él era el Mesías). Y cuando Pilatos, debido a una
acusación hecha por nuestros dirigentes, lo condenó a la cruz, los que antes lo habían amado no dejaron
de hacerlo. (Él se les apareció al tercer día, vivo otra vez, tal como los profetas habían anunciado de Él,
además de muchas otras cosas maravillosas). Y hasta hoy los cristianos, llamados así por él, no han
desaparecido”.
Esta alusión a Jesús, conocida por los estudiosos como “el Testimonio Flaviano”, provoca verdadera
sorpresa. ¿Cómo es posible que un judío religioso, como Josefo, que nunca se convirtió al cristianismo,
confiese que Jesús era el Mesías, que resucitó al tercer día, que se apareció vivo ante la gente, y que era más
que un simple ser humano? Resulta inaceptable. Por eso hoy los especialistas sostienen que este texto
contiene tres pasajes añadidos por algún autor cristiano. Serían los pasajes que están puestos entre
paréntesis. Si los eliminamos, el resto sería lo que realmente escribió Flavio Josefo. Ahora bien, si nos
atenemos al texto auténtico el historiador judío, vemos que él afirma lo siguiente: a) existió en Palestina un
hombre llamado Jesús: b) era un sabio; c) realizó prodigios; d) la gente lo escuchaba con gusto; e) atraía
a muchos judíos y griegos; f) las autoridades judías lo acusaron; g) Pilatos lo condenó a muerte; h) murió
crucificado; i) sus seguidores se llaman cristianos en honor a él; j) el movimiento que él fundó siguió
existiendo después de su muerte.

Por el asesinato de Santiago


La segunda mención que hace Flavio Josefo de Jesús, aparece en el tomo 20 de su obra. Allí, al contar cómo
mataron a Santiago, el primer obispo de Jerusalén, en el año 62, dice: “Mientras tanto subió al pontificado
Anás. Era feroz y muy audaz. Pensando que había llegado el momento oportuno, porque (el procurador)
Festo había muerto y Albino aún no había llegado, reunió al Sanedrín y llevó ante él al hermano de
Jesús, que es llamado Mesías, de nombre Santiago, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la
ley, y los entregó para que fueran apedreados”.
En esta segunda referencia, el escritor judío afirma: a) existió un hombre llamado Jesús; b) tenía un
hermano llamado Santiago (lo cual coincide con lo que dice Marcos 6,3 y Gálatas 1,19); c) algunos lo
consideraban el Mesías.
Estas dos citas de Flavio Josefo, si bien muy breves, son importantísimas, porque constituyen la primera
prueba (fuera de la Biblia) de que Jesús de Nazaret realmente existió. Además, demuestran que Flavio
Josefo disponía de bastante información sobre la persona de Jesús, en el momento de escribir.

❖ Justo falta ese volumen

Poco después de Flavio Josefo, tenemos un segundo escritor que menciona a Jesús. Es el historiador romano
Tácito. Nacido en el año 55, de una familia muy rica, fue gobernador de la provincia de Asia (al oeste de la
actual Turquía) en el año 112, donde pudo conocer a los cristianos. Luego abandonó la política y se dedicó a
escribir. Su libro más importante fue los Anales, compuesto en el año 117. Es una historia de Roma en 18
volúmenes, que va desde el año 14 d.C. (en que muere el emperador Augusto) hasta el año 68 d.C. (en que
muere Nerón).
Desgraciadamente la obra nos ha llegado incompleta, porque se perdieron varios tomos; y justamente la
sección que va del año 29 al 32 no sobrevivió. Por eso el proceso y la muerte de Jesús (ocurrida en el año
30), que quizás podría haber figurado, no aparece en los manuscritos que hoy tenemos. Pero sí, al hablar de
la persecución de Nerón a los cristianos de Roma, Tácito dice: “Nerón sometió a torturas refinadas a los
cristianos, un grupo odiado por sus horribles crímenes. Su nombre viene de Cristo, quien bajo el reinado
de Tiberio fue ejecutado por el procurador Poncio Pilatos. Sofocada momentáneamente, la nociva
superstición volvió a difundirse no sólo en Judea, su país de origen, sino también en Roma, a donde
confluyen todas las atrocidades de todo el mundo. Primero, los inculpados que confesaban; después,
denunciados por éstos, una inmensa multitud, todos fueron convictos, no tanto por el crimen de incendio
sino por el odio del género humano”.
Este testimonio nos brinda varios elementos importantes para situar históricamente a Jesús. Nos dice: a) que
existió un hombre al que llamaban Cristo; b) que su patria era Judea; c) que su muerte ocurrió cuando
Tiberio era emperador (o sea, entre los años 14 y 37) y Poncio Pilatos gobernador (entre los años 26 y 36);
d) que Pilatos lo mandó a matar, lo cual implica que lo crucificaron, pues el castigo normal de las
autoridades romanas en Judea era ése; e) que antes de morir, Jesús ya había formado un grupo de
seguidores.

❖ Otros candidatos abolidos

Estos dos escritores, Flavio Josefo y Tácito, son los únicos testimonios no cristianos (es decir, neutrales)
conocidos, que hablan de la existencia histórica de Jesús de Nazaret. No hay ninguna otra fuente no
cristiana, anterior al año 130 (o sea, en un período de cien años desde la muerte de Jesús), que mencione al
fundador del cristianismo.
Los estudiosos suelen citar a otros dos escritores romanos que, según dicen, hablarían también de Jesús.
Ellos son Plinio el Joven y Suetonio.

En el caso de Plinio el Joven, el texto que suelen citar es una carta suya, escrita en el año 112, donde al
hablar de los cristianos dice: “Ellos afirman que toda su culpa y error consiste en reunirse en un día fijo,
antes de la salida del sol, y cantar a coro un himno a Cristo como a un dios; y se comprometen a no
cometer crímenes, ni hurtos, ni asesinato, ni adulterios, ni mentir, y luego toman su alimento”. De
Suetonio, el texto sería un pasaje de su libro Vida de los Doce Césares, escrito en el año 120: “Como los
judíos provocaban constantemente disturbios a causa de Cristo, el emperador Claudio los expulsó de
Roma”.
Pero si miramos bien, vemos que ninguno de los dos textos habla directamente de Cristo, sino de los
cristianos. No afirman que haya existido alguien llamado Jesús, sino que un grupo de cristianos creía en su
existencia. Por lo tanto, no sirven como fuentes para afirmar la realidad histórica de Jesús.

❖ Pocos, pero contundentes

En conclusión, sólo han llegado hasta nosotros dos testimonios extrabíblicos sobre Jesús de Nazaret. Sin
embargo, todos los estudiosos están de acuerdo en que esos dos textos bastan para probar, de manera
concluyente y definitiva, su existencia histórica. Por eso hoy ningún historiador serio niega la historicidad de
Jesús.
Primero, porque vemos que existen dos autores muy antiguos que de manera imparcial, objetiva y
desinteresada afirmaron su existencia. Y son testimonios lo suficientemente cercanos a los hechos como
para constituir fuentes fidedignas y confiables.
Segundo, porque hay además muchísimos textos cristianos, más antiguos todavía, que hablan de Jesús. Entre
ellos están las cartas de Pablo, escritas alrededor del año 50, que reflejan una tradición de los años 40, es
decir, muy cercana al momento de la muerte de Jesús. También poseemos los Evangelios, que si bien fueron
compuestos por creyentes en Jesús, y por eso no son obras imparciales, sí pretenden remontarse a un
personaje real. Por lo tanto, negar la existencia histórica de la figura central de estos libros traería más
dificultades que aceptarla.

❖ No podemos negar a los otros

Tercero, porque en la antigüedad ningún enemigo ni adversario de los cristianos, por más encarnizado que
fuera, puso en duda la existencia de Jesús. Sí cuestionaron que fuera el Mesías, o el Hijo de Dios, pero jamás
que hubiera existido. Las primeras dudas sobre su existencia histórica surgieron recién en el siglo XVIII,
cuando ciertos autores franceses empezaron a decir que Jesús de Nazaret era una divinidad solar antigua a la
que se le había atribuido existencia histórica. Esta duda se prolongó durante el siglo XIX y XX. Pero
actualmente ya ningún estudioso la toma en serio.
Cuarto, porque los textos del Nuevo Testamento hacen interactuar a Jesús con otros personajes históricos,
cuya existencia está demostrada por documentos arqueológicos y literarios no cristianos, como Juan el
Bautista, Poncio Pilatos, Herodes el Grande, Herodes Antipas o Caifás.
Finalmente, porque si los evangelistas hubieran inventado a Jesús de la nada, lo habrían inventado de un
modo tal que no produjera tantas dificultades y dolores de cabeza a los lectores; y hoy no habría ninguna
diferencia entre el Jesús de los Evangelios y el Jesús histórico, que vamos conociendo gracias a la
arqueología y a otras ciencias; los dos serían exactamente iguales. El hecho de que los evangelistas procuren
reinterpretar la figura de Jesús desde su fe, demuestra que están tratando de modificar la vida de un
personaje real.

Todavía hoy encontramos gente, como el ingeniero agrónomo Luis Cascioli, que duda de la existencia real de
Jesús. Creen así estar a la vanguardia de la intelectualidad. Sin embargo, son personas que se han quedado en
el tiempo, porque hace décadas ya que los estudiosos modernos llegaron a la certeza de su vida. Escasa
atracción
Cuando buscamos en la antigüedad los datos sobre la existencia histórica de Jesús, descubrimos con asombro
que sus contemporáneos no dijeron casi nada de él. Que su vida fue absolutamente insignificante en el plano
de la escena mundial. Esto demuestra que Jesús durante su vida fue un judío marginal, que fundó un
movimiento marginal, en una provincia marginal del gran imperio romano. Su vida y su muerte fueron los
acontecimientos menos importantes de la historia romana de ese tiempo, y sus contemporáneos ni siquiera
le prestaron atención.
Por eso, lo asombroso no es que nadie hable de él. Lo asombroso hubiera sido que algún historiador de la
época se hubiera interesado en él. Sería una casualidad increíble que los escritores de ese tiempo se sintieran
atraídos por contar la ejecución de un carpintero palestino. Lo más natural del mundo hubiera sido que ningún
contemporáneo lo recordara ni mencionara.
Sin embargo, y a pesar de ello, tenemos varias referencias de él. Más aún: hay más información sobre Jesús
de Nazaret que sobre otros personajes de la historia cuya existencia nadie cuestiona. Por eso, su existencia
constituye hoy un hecho histórico cierto e irrefutable.
Pero sus contemporáneos se interesaron poco en él. Sólo se habló de su persona cuando los cristianos
comenzaron a ser una “molestia” para la sociedad. Cuando sus seguidores empezaron a hablar del amor
al prójimo, del perdón a los enemigos, del servicio a los demás como actitud de vida, de no criticar, de
defender a los más pobres. Recién entonces surgió el interés por conocer a esa extraña figura, que había
dado origen a la doctrina más sublime de la historia de la humanidad.
Hoy el interés por la figura de Jesús ha vuelto a ser escaso. Quizás porque los cristianos hemos dejado de
“molestar”; ya no somos un ejemplo llamativo de amor ante la sociedad. No somos los representantes de la
doctrina más asombrosa que oyó la humanidad. Quizás si volviéramos a encarnar su mensaje, los
historiadores, pensadores, filósofos, periodistas, vuelvan a sentirse atraídos por el carpintero de Nazaret.

El Jesús de los Evangelios

❖ La formación del Nuevo Testamento

Con el NT, la Biblia se hace cristiana. Lo que esencialmente lo distingue del AT es el lugar que ocupa la
figura de Jesús de Nazaret quien, el pueblo creyente, lo reconoció como el Mesías, el Cristo prometido.
Comprender el NT, es así, comprender y descubrir quien ese Jesús, llamado Cristo. Sabemos quien fue ese
Jesús Histórico, por los datos extrabíblicos que ya hemos visto. Ahora debemos indagar en el Cristo. La
mejor fuente, la encontramos en los Evangelios, además de los demás libros que componen el NT.

Quizás, la primera pregunta que nos surge es ¿Quién o quienes escribieron esos libros? ¿De dónde
proceden? ¿De dónde han sacado esa tranquila seguridad con la que afirman que Jesús es el hijo de Dios?
Para empezar, lo mejor será ver la cronología de los libros del NT.

1ra 2da 3ra LIBROS


GENERACIÓN GENERACIÓN GENERACIÓN

80 MATEO

70 MARCOS

80 LUCAS

90 JUAN
85 HECHOS

57 ROMANOS (7)

55 1 CORINTIOS (3)

56 2 CORINTIOS (4)

56 GÁLATAS (6)

60 EFÉSIOS (10)

56 FILIPENSES (5)

60 COLOSENSES (8)

51 1 TESALONISENSES (1)

51 2 TESALONISENSES (2)

65 1 TIMOTEO

67 2 TIMOTEO

65 TITO

60 FILEMÓN

70 HEBREOS (9)

60 SANTIAGO

63 1 PEDRO

110 2 PEDRO

95 1 JUAN

92 2 JUAN

92 3 JUAN

85 JUDAS

96 APOCALIPSIS

Los libros están ordenados tal como los encontramos en la Biblia. Las fechas están en tres columnas que
corresponden a las tres grandes generaciones. Todas las fechas son aproximadas, no hay exactitud en ellas,
los distintos biblístas difieren aunque sea por poco. Los números entre paréntesis (-), tiene que ver con la
clasificación de las diez cartas del primer período.
Lo primero que podemos ver, es que los Evangelios, no son los primeros libros escritos del NT. Más bien
comprobaremos que constituyen la conclusión y la cima. Y razón por la cual se los ha colocado al frente de la
colección.
Para comprender como se formó el NT, quizás debamos remontarnos a un gran acontecimiento:
Pentecostés. Después de este hecho puntual, los discípulos encontraron el coraje y la eficacia para
comunicar la fe en Cristo Resucitado, mensaje principal de la predicación apostólica. Esto lo vemos
claramente en el libro de los Hechos. Allí se cuenta como a través de esa predicación de los discípulos, se
suman a ese pequeño grupo unas 3.000 personas. El NT es la memoria de esa comunidad.

En los primeros tiempos, el recuerdo de Jesús, es muy vivo. Están los testigos oculares de Jesús, aquellos
que han visto y oído. Si se quiere y si se me permite, eran los evangelios vivientes, los testigos directos de
Jesús. No hay acá necesidad de escribir, ya que estaban entre la comunidad los testimonios vivos de los que
habían vivido con Jesús.
Las cartas que tenemos en este período, responden más bien a consecuencias misioneras. Ellas son
orientaciones para las nuevas iglesias, sugerencias, alientos, exhortaciones redactadas por los grandes
dirigentes de la evangelización: Pedro, Pablo, Santiago y algunos de sus colaboradores.

Con el paso del tiempo, la comunidad fue creciendo y los compañeros históricos de Jesús empezaron a
desaparecer. Los que habían sido testigos directos de los gestos y las palabras de Jesús, murieron. ¿Qué
pasaría entonces con la misión de la iglesia si ninguno de ellos estaba para proclamar la verdadera fe,
especialmente frente a la ofensiva de las herejías?
Es en esta etapa donde surge la necesidad de poner por escrito aquello que éstos habían predicado sobre el
Mesías. Es justamente aquí en donde se comienzan a redactar los evangelios. Es decir que no lo han hecho
los apóstoles directos de Jesús, sino las comunidades donde estos habían predicado. Por eso decimos que el
Nuevo Testamento es la memoria de esas comunidades.

Contexto político, social y religioso de Palestina en tiempos de Jesús

Antes de meternos de lleno en los Evangelios, se hace necesario tener una noción de la situación social,
política y religiosa en tiempos de Jesús. Solo así podremos comprender su modo de actuar. Jesús no era
ajeno a su realidad, a su contexto. De no comprenderlo así corremos el riesgo de descontextualizar el
mensaje. Justamente teniendo en cuenta la situación cultural en la que vivió Jesús, podremos ver que es lo
que hoy nos dice su Palabra, que ciertamente es tan viva como los fue hace más de dos mil años.

❖ Políticamente:
Palestina se encuentra dividida en varias administraciones, dependientes todas del poder imperial del
ocupante romano. En cambio, Galilea goza de una aparente independencia bajo el mando del Rey Herodes
Antipas. Aparente, porque era un semi-extranjero odiado por los judíos y que debe su autoridad a su
devoción por la potencia de Roma. La región Judeo Samaría está bajo la autoridad de Poncio Pilato, quien
tiene su cuartel en Cesarea, a orillas del Mediterráneo. En Judea, sin embargo, la organización política judía
se sigue manteniendo gracias a su senado, el sanedrín, el cual es presidido por el sumo sacerdote. Por
derecho consuetudinario (por costumbre, entiéndase por el derecho no escrito), esto le permite seguir
administrando los asuntos corrientes.

También vale sumar a esta organización, las rivalidades étnicas. Así los habitantes de Judea se sienten
profundamente distintos de los samaritanos, a quienes reprochan que son un pueblo mezclado, salido de la
colonización asiria (ocho siglos antes aprox.) y sobre todo por tener una tradición bíblica y una organización
religiosa independientes de las de Jerusalén. (¿Parábola del Buen Samaritano?)
Así también, los judíos, miran con malos ojos a los galileos. Por andar demasiado mezclados con los
paganos. También le critican su pronunciación deplorable de las consonantes guturales, (pronunciación de
algunos términos) lo cual prestaba a confusión y los volvía incapaces de participar en las sutiles discusiones
de las escuelas rabínicas, tan famosas en Judea. (Jesús era galileo)

❖ Socialmente – Religiosamente
La sociedad estaba fuertemente atravesada por lo religioso. Y también presenta grandes desniveles. La
clase superior es más bien saducea, se identifica con los Saduceos. La gente sencilla, los artesanos, se
sienten inclinados, más bien, al fariseísmo. A no ser que se unieran a los Zelotes, los extremistas
alzados en armas contra Roma.
Por otra parte, hay una gran masa de marginados: mendigos, enfermos (si, también eran contados acá) y
prostitutas. Hay que hacer una mención aparte de los publicanos (recaudadores) que cobraban los
impuestos a favor del ocupante. Eran tenidos como parásitos y detestados por todos. Era un trabajo
deshonroso.

✓ Saduceos: constituyen la aristocracia del clero. Gente rica. Dominan el templo. Lo esencial, en la
vida de fe, consiste en el respeto estricto a la ley de Moisés. Rechazando toda interpretación
nueva o “ley oral”, practicada por los fariseos. No creen, por ejemplo, en la resurrección de los
muertos, esto es una herejía para ellos, ya que ningún texto del Pentateuco alude claramente a
ella.
✓ Fariseos: fariseo, quiere decir: separado. Son una secta de gente piadosa. Veneran la ley y se
empeñan en respetarla escrupulosamente. Algunos de ellos siguieron a Jesús. Orgullosos por sus
“obras” no entendían que el perdón gratuito de Jesús es de hecho el cumplimiento del Amor de
Dios. Gente de condición media, rechazados por los Zelotes y mirados con simpatía de parte de
los escribas y maestros de la ley, especialistas en la Sagrada Escritura, encargados de difundirla y
pronunciar el derecho civil y religioso.
✓ Zelotes: revolucionarios, a favor de soluciones tajantes. Solamente a Dios dan el título de Señor
y Maestro. Al principio se sintieron seducidos por la predicación de Jesús, luego se sintieron
decepcionados por su actitud no violenta y se distanciaron.

Este es un poco el contexto en el que se inscribirá el mensaje de un carpintero de Nazaret, que vino a
desconcertar todos los datos y a provocar una efervescencia que todavía se mantiene.

Pero, ¿Quién es Jesucristo?

❖ Por el camino de Emaús (Lc. 24, 13-35)


Este texto, nos puede ayudar a introducir a la respuesta que buscamos.
El gesto de partir el pan, es la clave. En él, lo reconocen: ¡Es Jesús! ¡Ha resucitado! ¡Está vivo! Pero el
Señor ya ha desaparecido de sus ojos. Poco importa, sigue allí. Al partir el pan, el Resucitado, revela el
misterio de su presencia eucarística. No lo ven ya, pero está presente. La fe les basta. Una realidad
totalmente nueva acaba de surgir. Hay que gritar al mundo la buena noticia. El Evangelio.

Humilde artesano, salido de una aldea perdida de Galilea, se puso de pronto a anunciar que el Reino de
Dios, estaba cerca. Todo a su alrededor empezó a revivir. Se curaban los enfermos, la gente perdida, los
rechazados por la sociedad, cobraban nuevas esperanzas. Les hablaba de amor y de justicia. Pero en
seguida, choca con los ataques de sus contemporáneos. Estos se unen para acabar con el aguafiestas que
viene a coartar sus impulsos y a atentar contra sus privilegios. Su muerte en cruz será la consecuencia.
La libertad soberana con la que hablaba y actuaba desembocó aparentemente en un fracaso total.
Pero fue esa muerte en cruz, sello de su predicación, y el misterio de la Resurrección, lo que impulsó a sus
seguidores a extender por el mundo la buena nueva de Jesús. Convencidos de que su Maestro era el Hijo de
Dios Salvador, podían afirmar que en adelante, era posible una nueva forma de vincularse con Dios y con
los demás Hombres.
La antigua alianza judía (Ex.24, 6-8) dejaba lugar para una Alianza Nueva, para el Nuevo Testamento
(Mt.26, 27-28). Y esta es la Buena Noticia, el Evangelio.

Los Evangelios

❖ Para introducir…
La palabra Evangelio, en singular, significa literalmente Buen Mensaje / Buena Noticia, en su traducción
del griego. Proclamada y vivida propiamente por Jesús. Es siempre el propio mensaje. El Nuevo Testamento
conoce únicamente este modo de usarla (Mc.1, 1).
Cuando hablamos de evangelios, en plural, nos referimos a las interpretaciones del Evangelio. Ya que
como vimos, Jesús no escribió ningún Evangelio, sino las comunidades donde predicó cada evangelista.

❖ Tres libros evangélicos y uno más…


El NT, ofrece una serie de cuatro libros en su comienzo. Primero una serie de tres (Mateo, Marcos, Lucas)
que tienen mucha semejanza entre sí. Y luego un “Cuarto Evangelio” que tiene una dimensión y una función
aparte.
Los tres primeros, se los conoce como “Evangelios Sinópticos”. Esta expresión quiere decir que se los
puede colocar en tres columnas paralelas y de una sola mirada, a modo de cuadro sinóptico, permite
considerar como relata cada uno de ellos los mismos acontecimientos.

El Cuarto Evangelio, el de Juan, presenta ya, como llamaríamos hoy, una reflexión teológica del hecho
Cristo. También es el más distanciado cronológicamente. Viene de este modo a comentar y completar la
transmisión del mensaje evangélico.

Mateo, el evangelio del Reino

Hacia el año 80, los judeo-cristianos de la región de Antioquía, en Siria, viven momentos de apuro. Judíos
de origen, apegados a la vieja tradición de sus mayores, ven en Jesús al que venía a cumplir las esperanzas
de Israel. Y fueron acusados de traicionar dicha tradición.
Quizás sea ese el motivo de la extensa genealogía de Jesús, con la que comienza el libro de Mateo (¿será el
mismo recaudador de impuestos?), como esforzándose en demostrar que Jesús pertenecía a dicha tradición
judía y ellas eran sus raíces.
Por esto, otra característica de este evangelio, es que ya sabemos desde el comienzo quien es Jesús. El Hijo
de Dios, el Mesías, el Esperado.

❖ Estructura del libro:


➢ Primer bloque: Del cap. 1 al 4
a. 1-2 Infancia y Nacimiento de Jesús.
b. 3 Predicación de Juan el Bautista y Bautismo de Jesús.
c. 4 Tentaciones en el desierto y Primeros discípulos
➢ Segundo bloque: del cap. 5 al 7 “La Justicia del Reino”
a. El Sermón de la Montaña es el gran discurso inaugural de Jesús, en el cual anuncia las
condiciones para vivir en (o vivir el) Reino.
b. Por una serie de diez milagros se manifiesta como aquel que libera y salva a su comunidad.
➢ Tercer bloque: Del cap. 10 al 12 “Los anunciadores del Reino”
a. cap. 10 Jesús dirige a sus discípulos un discurso misionero.
b. cap. 11-12 Para que ellos anuncien, es necesario que Jesús muera y resucite, por eso el mismo
parte a predicar y cumplir lo que había enseñado.
➢ Cuarto bloque: del 13 al 16 “El misterio del Reino”
a. 13 Discurso en siete parábolas, Jesús nos urge a optar a favor o en contra de su programa de
felicidad.
b. Luego demuestra con hechos que esta felicidad alcanza a todos los que creen en Él: cura y
alimenta a la gente.
➢ Quinto bloque: del cap. 17 al 23 “Los hijos del Reino”
a. 17 Escena de la Transfiguración de Jesús.
b. 18 Discurso sobre la iglesia, Jesús expone a los discípulos, responsables de la comunidad, las dos
reglas que han de observar: La misericordia y el perdón.
c. 19-23 Nos encontramos con la ruptura entre Jesús y los dirigentes de Galilea y más tarde en
Jerusalén.
➢ Sexto bloque: del cap. 24-28 “Del Reino oculto al Reino manifestado”

a. 24-25 Jesús describe en dos discursos: El final de los tiempos y la llegada del Reino.
b. 26-28 La pasión y la resurrección de Jesús inauguran esta llegada. En adelante les toca a los
discípulos tomar el relevo de su Señor partiendo a proclamar esa buena nueva del Reino, al mundo
entero.

Evangelio de Marcos: El Hijo de Dios

Marcos se dirige a unos lectores que no viven en Palestina. Escribe para cristianos de origen paganos. Este
pequeño grupo se enfrenta a dificultades y contradicciones. Marcos declara que no hay que extrañarse de las
dificultades. La realeza y la divinidad de Jesús no se afirmaron en el triunfo, sino en la cruz. El relato de la
pasión ocupa toda la segunda mitad del evangelio.

❖ ¿Quién es Marcos?
Hay varias posibilidades. Una es que haya sido Juan apodado Marcos, de los hechos de los apóstoles (12,
12) Hizo su aprendizaje misionero con Pablo, luego se separó de él. Más tarde, lo acompañó durante su
cautividad en Roma (Col.4, 10)
Pedro, por su parte, señala que Marcos “su hijo” está con él en Roma (1Pe.5, 13) Tradicionalmente se cree
que Marcos puso por escrito la enseñanza de que dio Pedro concretamente en la comunidad de Roma.
Quizás haya que identificar a Marcos con el “joven” que se escapó desnudo en el momento del arresto de
Jesús (Mc.14, 51-52), este es un detalle propio de Marcos, no está en otro evangelio.

❖ Los malos entendidos…


Jesús trastornas las ideas que se tienen espontáneamente de Dios. Se muestra como un Señor desconcertante
para el hombre. Marcos elabora su relato bajo la forma de un malentendido entre Jesús y sus distintos
interlocutores, malentendidos que desembocan en la Pasión.

Malentendidos entre Jesús y sus adversarios prisioneros de un sistema social, político y religioso. Jerusalén
es el lugar del judaísmo oficial, dominado por la aristocracia del templo y los maestros de la ley. Tienen una
idea muy elevada de su religión y la practican rigurosamente. Por eso, son poco accesibles a la novedad de
la enseñanza de Jesús. (Mc.10, 33-34)

Malentendidos entre el maestro y una multitud siempre dispuesta a entusiasmarse. (6, 34) La gente ocupa un
lugar importante en Marcos. Jesús siempre se muestra lleno de solicitud por ella.

Malentendidos entre Jesús y sus discípulos, éstos se muestran siempre asociados a Jesús. Les cuesta
comprender su enseñanza. Rechazan el camino difícil por el cual quiere llevarlos el Señor. (6, 30-52 / 8, 31-
33 / 9, 30-32)

❖ El secreto de Jesús…
Todos estos malentendidos provienen de hecho de un malentendido único y fundamental, la verdadera
naturaleza del mesías, el Cristo esperado.
Es una constante en Marcos ver que ante alguna situación donde quedará descubierta la identidad de Jesús,
Él ordene que hagan silencio. (1, 34 / 3, 12 / 8, 30 / 9, 9).

El pueblo está esperando un mesías glorioso en el sentido humano, un rey político que los libere de la
ocupación romana. Jesús viene a establecer un Reino desde la humillación, el sufrimiento y la muerte.
Solamente, en la hora de la cruz, donde ya no es posible ninguna ambigüedad, Jesús acepta ser designado
públicamente con su verdadero título de Cristo y de Rey. (14, 61-62 / 15, 2 / 15, 39)

❖ El evangelio de Marcos es provocativo, cuestionador y a la vez tranquilizante. No puede menos que


interrogarnos también a nosotros hoy, ya que nunca acabaremos de descubrir al Verdadero Hijo de
Dios.

Lucas, el evangelio del camino, la alegría y el amor

Los cristianos sufrimos una gran tentación, la de encerrarnos en nuestras propias comunidades. Sin
embargo, a nuestra puerta llama siempre el pobre, el extranjero. ¿Les abrimos? ¿Sabemos reconocer en ellos
un nuevo rostro de Jesús? A esto es a lo que nos invita Lucas.

❖ Contexto de Lucas…
Situamos a Lucas alrededor del año 70. Seguramente el médico que acompañó a Pablo en sus viajes de
evangelización. (Col.4, 13).
Dedica su evangelio a Teófilo (el que ama a Dios) quien es quizás un personaje real o más bien el símbolo
de los lectores a los que se dirige Lucas, es decir a los paganos convertidos al cristianismo. El evangelista
presenta un Jesús abierto a todos.

❖ Una subida a Jerusalén…


Esto es lo más original de Lucas, con respecto a los otros tres. A lo largo del relato Jesús se encuentra
subiendo a Jerusalén, en camino a… más allá de lo geográfico (no se da en un avance progresivo) se trata de
un camino teológico: Jesús va subiendo hacia su muerte y su glorificación en la ciudad santa.

❖ Algo de la estructura del relato…

➢ Cap. 1-2 Nacimiento y vida oculta de Juan el Bautista y de Jesús.


Esfuerzo por mostrar la infancia de Jesús (al igual que Mateo) Lucas nos quiere demostrar que la
vida de Jesús, su resurrección sobre todo y hasta lo esencial de la vida de la iglesia, están presentes
de antemano, como en germen. El relato de la anunciación es un ejemplo (será el mesías) o el de los
pastores que van en busca del Señor y Salvador.

➢ Cap. 3 en adelante, nos encontramos con una introducción y con toda la preparación del ministerio
de Jesús.
Juan el Bautista introduce a Jesús y le deja su lugar. Porque Él es el que viene a cumplir la misión
que Dios ha encomendado a Israel en favor de la humanidad. No se deja apartar de su vocación
(tentaciones)

➢ Cap. 4, 14 y siguientes, se cuenta el ministerio de Jesús en Galilea. En adelante, Jesús, revestido del
poder del Espíritu, puede comenzar su ministerio público. Y lo inaugura con un discurso, muy breve,
en la sinagoga de Nazaret. El profeta definitivo acaba de surgir de entre ellos. Por sus palabras y
gestos (milagros) Jesús va a demostrar que ese Reino de felicidad, está ya entre ellos. Escoge a unos
discípulos.

➢ Cap.9, 51 Jesús inicia su subida a Jerusalén. Esta es la parte propia de Lucas. Jesús emprende la
marcha hacia su muerte y glorificación. En el camino enseña con sus palabras y milagros. Choca con
los fariseos y los doctores de la ley y anuncia a sus discípulos su pasión.

➢ Cap.19, 28 y siguientes. Ministerio de Jesús en Jerusalén. La pasión y resurrección. Jesús se


presenta como siervo (el que sirve Lc. 22, 27) a lo largo de toda su pasión. Y enseña a sus
discípulos a que también lo sean.
Lucas recoge las manifestaciones que se dieron después de la resurrección, en Jerusalén o cerca de
ella.

❖ El evangelio de la alegría…

El evangelio de Lucas se abre en una gran atmósfera de acción de gracias y de alabanzas. De hecho, es el
único que conserva el cántico de María, el de Zacarías y el del anciano Simeón. (1, 46-55 / 1, 68-79 / 2, 29-
32)
Este evangelio, tan exigente, es también de gran alegría y fiesta. La alegría de los discípulos al regresar de la
misión, alegría del pastor al encontrar la oveja perdida, la alegría y la fiesta del Padre al regresar su hijo…

Lucas nos presenta una comunidad alabando a Dios, cantando su amor y nos hace descubrir lo que puede
sentir una comunidad salvada por Jesús, animada por el Espíritu y viviendo para el Padre. Es en estas
condiciones como podrá manifestar al mundo la alegría de Dios.
Y nosotros, ¿Cómo estamos?

Juan, el evangelio de la revelación

“Estas cosas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengan vida en su nombre”
Así es como define el autor el programa del cuarto evangelio.

Su texto es muy distinto al de los sinópticos. Juan escribe de una manera mucho más libre y personal.
Podríamos decir que el texto de Juan, tiene de fondo una reflexión teológica más formada o con más cuerpo.

❖ El Verbo se hizo carne…


La introducción de Juan es admirable (y aunque difícil). Nos ofrece en ella todas las claves del mismo
evangelio. Es necesario poder entrar en ella, ya que nos ayudará a comprenderlo.

➢ 1, 1 Jesús es verdaderamente la palabra, o el Verbo de Dios, es decir, su propio obrar.


➢ 1, 14 Dios se hizo hombre en la Encarnación, con el fin de revelársenos.
➢ 1, 11-12 De este modo puede vencer nuestra incredulidad y hacernos hijos espirituales suyos.
➢ 1, 16 Esta es la Buena Nueva de su perdón gratuito (gracia sobre gracia)

❖ Algunas claves…

➢ Los signos: son otras tantas confirmaciones que se dan a la fe. No provocan la fe, sino que la
consolidan. Se renuevan en los sacramentos de la iglesia (bautismo y cena eucarística) a los que
aluden.
(Discurso sobre el Pan de Vida cap. 6)
Fuera de esos signos, Jesús realiza otros cargados de sentido. Al echar a los comerciantes del templo, al
lavar los pies a sus discípulos, al acoger la unción de María, se presenta como servidor que da su vida.

➢ Designa con dos términos a los que rechazan el mensaje de Jesús:


✓ “los judíos” literalmente a los de Judea. Apunta a los representantes oficiales del judaísmo de
Jerusalén. Sirviéndose de las Escrituras, estos judíos no dejan de oponerse a Jesús. Con la
condenación parece que lo derriban, pero no es así. Jesús re-significa su muerte “No hay
amor más grande que dar la vida por sus amigos” 15, 30
✓ “el mundo” Esta palabra designa todo terreno del hombre que pretende bastarse de sí mismo
y que rechaza la luz divina. Este mundo parece triunfar sobre el Señor, pero en realidad se
condena a sí mismo. Pilato es el máximo exponente de él. (7, 7 / 15, 18-19)
En oposición al mundo y a los judíos, están todos los que se abren al mensaje de Jesús. Esta disponibilidad
no es fácil, ya que la humanidad se muestra deseosa de satisfacciones materiales e inmediatas.

❖ El Verbo era luz. De su plenitud hemos recibido todos (1, 4.16)


El don divino cambia radicalmente al hombre. Se ve totalmente transformada la relación de éste con su
Señor. En adelante el creyente queda impregnado del Espíritu del mismo Jesús, es Hijo de Dios.

Corresponde al creyente dar a conocer al mundo entero esta buena nueva, anunciando la palabra y siendo
testigos, sobre todo, del amor a los demás. (13, 34-35) De esta manera, anunciarán la verdadera vida de la
que Jesús participa ya plenamente y a la que estamos todos invitados (20, 31)

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