Resumen del sistema reproductor Ciencias Naturales II PEP Agustina, Tamara, Yanel y Florencia
Sistema reproductor
El sistema reproductor humano es el conjunto de órganos que intervienen en la reproducción y en la
formación de las hormonas sexuales destinados a la procreación, es decir, a la generación de nuevos
individuos.
Esta función requiere la participación de dos individuos de la misma especie (seres humanos masculinos y
femeninos) pero con determinadas diferencias, dado que cada uno de ellos cumple un rol distinto en las
etapas del proceso sexual.
Aparato reproductor masculino
Partes externas: pene, glande, escroto, prepucio.
Pene: es un órgano cilíndrico cuya función es expulsar la orina y el semen. El pene consta de tres
segmentos: la raíz, que está insertada en el pubis, el cuerpo, que constituye la mayor porción del órgano,
y el glande, la parte más externa y dilatada. La uretra, que surca el pene longitudinalmente, desemboca
en un orificio que se localiza en la punta del glande, que se denomina meato urinario.
El pene dispone de varias capas de tejidos. La más externa es la piel, que es similar a la del resto del
tronco y el escroto, con las que se continúa. Al inicio del glande, la piel se repliega sobre sí misma, dando
origen al llamado prepucio; este rodea la punta del pene, pudiendo deslizarse hacia arriba y hacia abajo,
permitiendo que el glande quede semioculto o completamente expuesto. Este movimiento, sin embargo,
está limitado por el frenillo, un ligamento de tejido membranoso que se inserta en el cuerpo del pene.
En el fondo del repliegue de piel que forma el prepucio se localizan unas glándulas que secretan una
sustancia blanquecina y viscosa, denominada esmegma, que tiene propiedades lubricantes. Por dentro
del pene se extienden longitudinalmente dos bandas de tejido, denominados cuerpo.
Escroto: es un repliegue de piel y tejido muscular con forma de bolsa suspendida debajo del pene que
tiene funciones de protección. En él se alojan los testículos.
Partes internas: uretra, vejiga, próstata, vesícula y conductos seminales, testículos, epidídimo.
Testículos: son dos órganos simétricos de forma ovoide que se localizan en la parte inferior del tronco,
sujetos y envueltos por el escroto. Su función es fabricar las células reproductoras masculinas, los
espermatozoides y la principal hormona sexual masculina, la testosterona. Esta, regula la actividad del
aparato genital masculino.
Los testículos están revestidos por una membrana fibrosa, la túnica albugínea, que se proyecta al interior
de éstos, dividiéndolos en numerosos lóbulos, los cuales constan de una serie de conductos muy
delgados, denominados túbulos seminíferos, que se repliegan sobre sí mismos, formando una red
enmarañada. Estos conductos son los encargados de fabricar los espermatozoides.
Los túbulos seminíferos confluyen entre sí, dando origen a unos conductos mayores, los conductos
deferentes, que, a su vez, convergen en un solo conducto grueso: el epidídimo. Este es un conducto
que se conecta a cada uno de los testículos, además, constituyen una estación de maduración para los
espermatozoides.
Conductos deferentes: la función de estos es transportar los espermatozoides y otras secreciones de
los testigos y los epidídimos hasta los conductos eyaculadores.
Vesículas seminales y conductos eyaculadores: las vesículas seminales son dos pequeños órganos
huecos que se encuentran por debajo de la próstata y que fabrican una secreción amarillenta, el líquido
seminal, que sirve para nutrir y mantener viables los espermatozoides.
Las vesículas seminales vierten el líquido seminal directamente en los conductos eyaculadores, que
constituyen la continuación natural de los conductos deferentes, y que, a su vez, confluyen en la uretra,
concretamente en el segmento en que ésta atraviesa la próstata. La expulsión del líquido seminal se
produce cuando las vesículas seminales se contraen en movimientos bruscos y espasmódicos, y se
acompañan de una sensación placentera muy característica que constituye el inicio del orgasmo.
Próstata: es un órgano único, que posee una forma y un tamaño similares a los de una castaña, y que
se encuentra por debajo de la vejiga urinaria. La función de la próstata es elaborar la secreción prostática,
un líquido que sirve para nutrir a los espermatozoides, y que por ser alcalino permite a los
espermatozoides sobrevivir más tiempo, tras ser expulsados dentro de la cavidad vaginal, cuyo medio
es ácido.
Las secreciones prostáticas, elaboradas por numerosas glándulas que se encuentran en el interior del
órgano, son vertidas en la uretra, un conducto que nace en la vejiga, atraviesa la próstata y discurre por
el interior del pene hasta desembocar en el extremo de éste, y que sirve para conducir al exterior del
organismo tanto la orina como el semen.
Aparato reproductor femenino
El aparato genital femenino, comprende unos órganos genitales internos, en los que se fabrican las células
sexuales femeninas u óvulos, que están preparados para la fecundación y el embarazo, y unos órganos
genitales externos, que intervienen en el coito o copulación.
Entre los internos se incluyen los ovarios, las trompas de Falopio y el útero; entre los externos, se encuentran
la vulva y la vagina.
Ovarios: son dos órganos simétricos, de forma ovoide, de unos 3,5 por 1,5 cm, que se sitúan en la parte
inferior de la cavidad abdominal, y que tienen la función de originar y almacenar los óvulos, es decir, los
gametos o células reproductoras femeninas. Los ovarios están sujetos a la pared interna del abdomen,
quedan situados muy próximos a las trompas de Falopio, por detrás y a los lados del útero.
Trompas de Falopio: son dos órganos tubulares en los que entran los óvulos al desprenderse de los
ovarios, y donde, de encontrarse con los espermatozoides, se produce la fecundación.
Las trompas de Falopio están insertadas en la parte posterior del útero, y se comunican con este órgano
a través de los orificios internos de la trompa; en el otro extremo presentan unas prolongaciones, las
fimbrias, que rodean los ovarios. Las trompas de Falopio cuentan con una capa de músculo liso que, al
contraerse, facilita el desplazamiento de los óvulos hacia el útero. Por dentro están revestidas por una
mucosa, denominada endosálpinx, que, al igual que la del útero, crece y se adelgaza a lo largo del ciclo
menstrual.
Útero: también llamado matriz, es un órgano, hueco y con forma de guante de boxeo, que se localiza en
la pelvis, por encima de la vejiga. Su función es albergar el feto durante el embarazo, donde recibe los
nutrientes y el oxígeno. Mide unos 7 u 8 cm de longitud y unos 3 de ancho, aunque, durante la gestación,
su tamaño aumenta mucho.
El útero consta de dos porciones bien diferenciadas: el cuello del útero, que es una boca estrecha y
alargada, y el cuerpo del útero, que comprende el resto del órgano. La pared del útero cuenta con una
poderosa capa de músculo liso, denominada miometrio, cuyas contracciones desempeñan un papel
central tanto durante la menstruación como durante el parto, y una mucosa, el endometrio, que reviste
el órgano por dentro y es muy rica en vasos sanguíneos; el grosor del endometrio varía
considerablemente a lo largo del ciclo menstrual, bajo influencias hormonales.
Vagina: es una cavidad profunda en la parte inferior de la pelvis, que se localiza por debajo y detrás de
la vejiga y por delante y encima del recto. Mide entre 8 y 12 cm de largo y su ancho puede alcanzar
varios centímetros cuando está dilatada. La función de la vagina es recibir al pene durante el coito. La
pared vaginal está revestida por la mucosa vaginal y dispone de una capa de músculo liso que puede
contraerse voluntariamente. La vagina conecta con el exterior a través del orificio vaginal, que se sitúa
un poco por detrás del punto por el que emerge la uretra, el meato urinario, y entre los labios menores,
que forman parte de la vulva. En las mujeres que aún no han tenido relaciones, este orificio está
parcialmente cubierto por el himen, una lámina de tejido membranoso.
Vulva: es la parte exterior del aparato genital femenino, está compuesta por una serie de tejidos y órganos
que rodean el orificio vaginal. El monte de Venus es una prominencia de tejido graso que se localiza
sobre la zona central del pubis. Los labios mayores son dos pliegues de piel que rodean el resto de los
órganos de la vulva; se extienden desde la zona inferior del monte de Venus hasta el ano. Por dentro de
los labios mayores se encuentran los labios menores, que también son dos pliegues de piel, aunque más
pequeños, que rodean el orificio vaginal y el meato urinario. Por encima de la comisura se encuentra el
clítoris, consta de tres porciones: las raíces, dos estructuras mediante las que se inserta al pubis; el
cuerpo, que es una estructura única; y el glande, que queda parcialmente descubierto y está revestido
por una mucosa especialmente sensible.
El ciclo menstrual
Los ciclos menstruales son fases que se repiten periódicamente, en las que los órganos del aparato genital
femenino sufren una serie de transformaciones que preparan el organismo de la mujer para un posible
embarazo. Comienzan a producirse en la pubertad y finalizan en la menopausia, entre los 45 y 55 años de
edad; en condiciones normales, comprenden alrededor de 28 días.
Los ciclos menstruales son provocados por unas hormonas que secretan la hipófisis, denominadas FSH y
LH, y los estrógenos y la progesterona, las hormonas femeninas que son secretadas por los propios
ovarios. Los fenómenos clave de estos ciclos ocurren en los ovarios, y son la ovogénesis, o maduración de
los óvulos, y la ovulación, que es el desprendimiento de un óvulo maduro hacia una trompa de Falopio.
Durante los primeros días del ciclo menstrual, y bajo el estímulo de la hormona FSH o foliculoestimulante,
una veintena de folículos primarios comienzan a madurar y a secretar cantidades progresivamente mayores
de estrógenos. El resultado de todo ello es que, al cabo de 10 a 14 días de iniciado el proceso, algunos de
estos folículos se transforman en unas estructuras de mayor tamaño, o folículos de Graaf, que contienen en
su interior un óvulo maduro, que cuenta con 23 cromosomas y está preparado para ser fecundado. Llegado
este punto, la secreción de estrógenos decrece, a la vez que la hipófisis comienza a secretar hormona LH o
luteinizante, los folículos de Graaf se hinchan y uno de ellos explota, liberando el óvulo hacia la trompa de
Falopio, sobreviene la ovulación.
Los folículos que no han llegado a madurar se atrofian. Por el contrario, el folículo responsable de la
ovulación sigue madurando y se transforma en el denominado cuerpo lúteo, que comienza a secretar
progesterona, la hormona responsable de las modificaciones que preparan el útero para la posible
implantación de la célula huevo y eventual gestación. Paralelamente, la secreción de estrógenos decrece.
Los óvulos permanecen viables durante unas 24 horas. Si son fecundados y se produce el embarazo, el
ciclo menstrual se interrumpe. De lo contrario, la hipófisis deja de secretar la hormona luteinizante, por lo
que el cuerpo lúteo se atrofia y disminuye también la secreción de progesterona. En estos casos, al cabo de
unos 28 días de iniciado el proceso, el ciclo menstrual vuelve a repetirse.
Fecundación
La reproducción propiamente dicha comienza con la fusión de dos células sexuales o gametos, un óvulo,
procedente del aparato genital femenino y un espermatozoide, procedente del aparato genital masculino.
A este proceso se lo denomina fecundación. El óvulo es fecundado en la trompa (1 día) y luego avanza
hacia el útero (entre 2 y 5 días). Al cabo de cinco días llega a la cavidad uterina y el embrión anida o se
implanta en la misma (entre 6 y 7 días). En los días 21-22 del ciclo menstrual. Si no tiene éxito, el blastocito
degenera y es expulsado con el endometrio degenerado y la sangre al comenzar la menstruación el día 28.