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La influencia del concepto de

biopoder para el desarrollo de la


gubernamentalidad

Epistemología de las ciencias sociales.


Nombres: Valentina Figueroa
Gabriela Márquez
Cristóbal Parra
Fecha: 13 de diciembre, 2016
Dentro de la epistemología foucaultiana nos encontramos con una gran cantidad de
conceptos que nos entregan una visión distinta para entender las características del
mundo. Por ejemplo, al hablar del análisis del panóptico, la sociedad disciplinaria, la
relación entre el poder y el saber,etc. se dan a conocer diferentes miradas de los
aspectos de la sociedad que nos ayudan a darle un nuevo sentido a la crítica social
contemporánea y de esta manera construir una nueva epistemología.
Para el siguiente trabajo, hemos tomado como premisa las determinaciones del
biopoder y sus técnicas de control, para el desarrollo de la gubernamentalidad, y
reconocer por medio de el caso de la vida política de nuestro país sus efectos.
Para comprender de mejor manera los conceptos que se desarrollarán, se debe
revisar las concepciones de poder y política que propone Foucault.

“Michel Foucault ha planteado el poder como el ejercicio de conducir las posibles


conductas y disponer el campo de acción de los individuos a través de técnicas. (…)
Estas técnicas en conjunto garantizan la obediencia y la economía de los gestos y el
tiempo, y la presencia del poder en el tejido de las relaciones entre los individuos.”
(Yela, Jeysson, 2010. Pág. 59).

Un poder dispone y necesita de un orden determinado para funcionar, así como de


un conjunto de saberes que describen, explican, legitiman, aseguran o respaldan la
autoridad de ese poder para funcionar de cierta manera y no de otra. Se trata,
entonces, de una red de relaciones en las que está implicada una forma
determinada de ejercicio del poder y de configuración del saber que hacen posibles
determinados efectos de verdad y realidad (García, Luis, 2001. Pág. 3).

Foucault habla del discurso, con respecto a la relación entre palabra, sentencia y
práctica. El cual constituye al sujeto, y las representaciones sobre las cosas
materiales. Existe el discurso científico, las prácticas divisorias, y las tecnologías del
yo. Por tanto, el sujeto es sometido a otro a través de la vigilancia, la disciplina, el
control, y la dependencia, pero también atado a su propia identidad por la
conciencia o el conocimiento de sí mismo. El poder conduce a conductas, y
normaliza un orden social constituyendo al individuo. A esto Foucault lo llama
gubernamentalidad, la cual hace a los sujetos gobernables. Las relaciones de poder
son relaciones de fuerza, es un combate por la verdad, y supone resistencia.

Para Foucault la dominación en la modernidad, es la gubernamentalidad, la que


implica tecnologías de dominación. Esta consiste en conducir conductas, que el
sujeto cree que aumentan su libertad y autodeterminación. Lo anterior, está ligado a
un régimen de verdad que hace del sentido común la verdad, y de la verdad la
esencia inmutable. Esto hace que no existan mentalidades, sino estructuras
mentales.
Como cita Botticelli, Foucault entiende la gubernamentalidad como “el conjunto
constituido por las instituciones, los procedimientos, análisis y reflexiones, los
cálculos y las tácticas que permiten ejercer esa forma bien específica, aunque muy
compleja, de poder que tiene por blanco principal la población, por forma mayor de
saber la economía política y por instrumento técnico esencial los dispositivos de
seguridad”. En segundo lugar entiende por «gubernamentalidad» la tendencia que
dentro de todo Occidente, no dejó de conducir hacia la preeminencia del tipo de
poder que podemos llamar ‘gobierno’ sobre todos los demás: soberanía, disciplina, y
que indujo, por una parte a la gubernamentalidad del estado en Foucault: un
problema moderno un lado, el desarrollo de toda una serie de aparatos específicos
de gobierno, y además, el desarrollo de toda una serie de saberes. Habría
entonces, que entender la «gubernamentalidad» como el proceso o, mejor, el
resultado del proceso en virtud del cual el Estado de justicia de la Edad Media,
convertido en Estado administrativo durante los siglos XV y XVI, se
gubernamentalizò poco a poco (Foucault citado en Botticelli, 2015. Pág. 88-89).

Con la gubernamentalización de la sociedad, nacen nuevas maneras de ejercer un


control en la población, legitimar el accionar de los organismos que
organizan/controlan la sociedad, y así mantener el régimen de verdad válido y
vigente. Aquí es donde entra en juego el concepto de biopoder.

El concepto de biopoder, nos da a entender una base por medio de la cual nace una
serie de organismos, como el estado, la sociedad civil. Foucault, da a entender el
biopoder como la capacidad de los estados para "explotar numerosas y diversas
técnicas para subyugar los cuerpos y controlar la población" (Foucault, Michel
1976), además, da a entender la importancia de este concepto para el desarrollo del
capitalismo, ya que en este se hace urgente en la conformación de un sistema
económico que tiene como fin el control de los cuerpos para el ejercicio y
mantenimiento de la producción y el capital.
De lo anterior nacen dos técnicas de control, que a pesar de no tener elementos en
común, se complementan y estructuran desde diferentes perspectivas, el
comportamiento de los individuos, con el fin de anatomizarlos, es decir, producir
cuerpos sumisos y fragmentados. Estas técnicas de control corresponden a los
conceptos de biopolítica y de anatomopolítica, Foucault describe esto como:“una
gran tecnología de doble faz” (Foucault, 1976b [VS] pág. 169)
El concepto de biopolítica fue presentado por primera vez por el geógrafo y
politólogo sueco, Rudolf Kjellén quien fue profesor de Gobierno en la Universidad
de Göteborg; en los años ’20 publicó una serie de escritos que intentaban pensar al
Estado como un organismo. Los nombres que vislumbró para las nuevas ramas de
la ciencia política en la que trabajaba fueron los términos geopolítica y biopolítica.
Consideraba que la Geopolítica estudiaba “la influencia de los factores geográficos,
en la más amplia acepción de la palabra, sobre el desarrollo político en la vida de
los pueblos y Estados” (Körholz, 1938) adoptando una perspectiva determinista
centrada en el estudio de la influencia del medio sobre la acción política. La obra
fundamental de Rudolf Kjellén , El Estado como forma de vida (1916), manifiesta
una concepción darwinista del Estado con respecto al medio. El Estado es
realmente un organismo viviente, cuya evolución sólo se podría entender a partir del
estudio de su relación con el medio.
Por otro lado el concepto de biopolítica lo aplicó a la vida social, a las luchas de
intereses e ideas entre los diferentes grupos y clases que transcurren en la
sociedad. Para este el Estado no era una entidad jurídica nacida del contrato social:
el Estado debía entenderse como un conjunto de personas que actúan como un
organismo único, que a su vez es espiritual y corpóreo. Desde ahí, la biopolítica fue
definida como “la política de la vida biológica y cultural de las sociedades, misma
que se materializa en la existencia del Estado” (Castro, 2011) . Cabe destacar que el
término biopolítica usado por Kjellen, no apunta a lo mismo que la perspectiva de
Foucault, de modo que habría una coincidencia del "término", pero no del concepto.
La expresión usada, aunque igual en su forma, designa cosas diferentes, pero la
similitud está en intentar “abordar la realidad política del Estado poniendo entre
paréntesis las categorías jurídicas. Para ambos, la realidad del Estado es, aunque
de diferentes maneras, una forma viviente” (Castro, 2011)
Sin embargo, fue a finales del siglo cuando el filósofo, psicólogo, historiador y
teórico social, Michel Foucault tomó esta idea y le dió forma. Al hablar de biopolítica
se refirió a la traducción de todos los aspectos de la vida social al plano de la
política.
La noción de anatomopolítica, se define por su parte, como un mecanismo de
manejo del cuerpo y el actuar de los individuos “Se basa en la disciplina como
instrumento de control del cuerpo social penetrando en él hasta llegar hasta sus
átomos”. Las formas a través de las cuales funciona la anatomopolítica son la
vigilancia, el control, intensificación del rendimiento, el emplazamiento, la utilidad,
etc.
Desde esta perspectiva, se puede reconocer superficialmente a modo de ejemplo,
en la sociedad chilena refleja en parte el efecto del bio poder, que influye
directamente en la vida de las personas y las presiona a actuar de cierta manera, de
este modo, podemos reconocer un rol débil del estado en lo que respecta a
promover la participación política, la actual desafección por la participación por parte
de la sociedad civil (que ha ido en ascenso) que se refleja en las cifras de las
pasadas elecciones del 23 de octubre, 34% de los 14 millones de millones de
habilitados para votar ejercieron su derecho de sufragio, esta es, la cifra más baja
desde el retorno a la democracia.
Es aquí donde puede evidenciarse que: o no está existiendo una gran
correspondencia entre biopoder y biopolítica, en el sentido de la influencia del
primero en la determinación del segundo, ya que el Estado no se ha hecho cargo
del problema un desafección evidente a toda la sociedad civil y política, o si existe
aquella correspondencia pero la aplicación de este biopoder tiene intenciones de
alejar a la sociedad civil de la actividad política1.

Considerando lo planteado y teniendo en cuenta la premisa expuesta es que


podemos concluir que el concepto de Biopoder anteriormente definido, (y que tiene
un gran capacidad hegemónica sobre la sociedad) se configura en la sociedad
moderna, como el principal gestor o sostenedor de lo que Foucault denomina
Gubernamentalidad. La gubernamentalidad necesita de un biopoder que a través de
sus medios hegemónicos logre imponer su régimen de verdad y que le dé, al mismo
tiempo, sustento a los aparatos de dominación y técnicas de control
(anatomopolíticos y biopolíticos) por los cuales la gubernamentalidad ejerce un
control aparentemente legitimado por la sociedad y sobre la sociedad
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