G. 182. XXXIV.
RECURSO DE HECHO
Guerrero de Louge, Susana Ernestina
Teresa y otros c/ Municipalidad de
la Ciudad de Buenos Aires.
Buenos Aires, 12 de noviembre de 1998.
Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por la
demandada en la causa Guerrero de Louge, Susana Ernestina
Teresa y otros c/ Municipalidad de la Ciudad de Buenos
Aires", para decidir sobre su procedencia.
Considerando:
Que resultan aplicables al sub examine las
consideraciones formuladas en el pronunciamiento dictado en
la fecha en los autos [Link]. "Bernasconi Sociedad
Anónima Inmobiliaria Agrícola Ganadera Financiera Comercial
Inmobiliaria e Industrial c/ Municipalidad de la Ciudad de
Buenos Aires", al que corresponde remitir en razón de
brevedad.
Por ello, se desestima la queja planteada. Tómese nota
por Mesa de Entradas del diferimiento del depósito previsto
en el art. 286 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación que, atento el resultado alcanzado, corresponde que
se haga efectivo. Notifíquese, con copia del fallo
mencionado, y oportunamente archívese. JULIO S. NAZARENO -
EDUARDO MOLINE O'CONNOR - CARLOS S. FAYT - AUGUSTO CESAR
BELLUSCIO - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI (por su voto)-
GUILLERMO A. F. LOPEZ - GUSTAVO A. BOSSERT - ADOLFO ROBERTO
VAZQUEZ.
ES COPIA
VO -//-
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RECURSO DE HECHO
Guerrero de Louge, Susana Ernestina
Teresa y otros c/ Municipalidad de
la Ciudad de Buenos Aires.
-//- TO DEL SEÑOR MINISTRO DOCTOR DON ENRIQUE SANTIAGO
PETRACCHI
Considerando:
1°) Que la Sala D de la Cámara Nacional de Apela-
ciones en lo Civil, al confirmar lo resuelto en la
instancia anterior, hizo lugar a la acción meramente
declarativa interpuesta por los actores contra la
Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires con el objeto de
que "...se haga cesar el estado incertidumbre que se cierne
sobre ellos, en razón de que el 27 de octubre de 1992, la
demandada les hizo llegar una factura mediante la cual les
fijó plazo hasta el día 30 del mismo mes y año para pagar
la suma de pesos 3.535,05, alegando a tal efecto un error
de hecho en el cálculo correspondiente a tasa de alumbrado,
barrido y limpieza, territorial, pavimentación y aceras,
ley 23.514, que ya habían abonado, perteneciente al período
31/1/87-31/12/92..." (fs. 2 del recurso de hecho).
2°) Que el a quo llegó a tal conclusión tras un
pormenorizado análisis de los hechos del caso y de los pun-
tos en debate que fueron sometidos a su conocimiento. En
síntesis, descartó las quejas de la Municipalidad de la
Ciudad de Buenos Aires con los siguientes argumentos: a)
que la vía procesal prevista en el art. 322 del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación era -atento a la
intempestiva intimación de pago recibida- la única apta
para eliminar la incertidumbre o prevenir el daño; b) que
aunque la materia sometida a decisión de la cámara fue la
referente al pago de
-
//-
-//- un tributo debía recurrirse en forma supletoria a los
principios generales del derecho privado -e incluso a los
propios del derecho constitucional- puesto que las normas
fiscales aplicables no resuelven todas las cuestiones pro-
puestas, a saber: el concepto jurídico de error; la retroac-
tividad de las leyes; el efecto cancelatorio del pago y la
alegada violación del principio de legalidad; c) debido a que
la demandada justificó su intimación de pago en la existencia
de su parte de un error de hecho, la cámara recordó cuál es
el alcance que a dicho error otorga el art. 929 del Código
Civil de la República Argentina y cómo debe interpretarse ese
precepto a la luz de la doctrina y la jurisprudencia de la
propia sala que se citó en la sentencia. Destacó, en
especial, la circunstancia de que es la municipalidad de-
mandada la que tiene a su cargo tanto el desarrollo y planea-
miento urbano de toda construcción que se pretenda llevar a
cabo en el ámbito de la ciudad cuanto la pertinente fiscali-
zación. Por lo mismo, agregó que la demandada tiene conoci-
miento "...de los elementos que integran una construcción,
vale decir, el equipamiento y funcionamiento de cada edificio
que ha gozado de su aprobación y la categoría a la cual
pertenece, todo ello desde su inicio, 'desde su origen'...".
En consecuencia, concluyó el a quo que el Fisco municipal
"...no podía ignorar...que el edificio de la actora cuenta
'con ascensor principal y de servicio, distribución diferen-
ciada y calefacción central por radiadores', todo ello desde
1940" (fs. 25); d) destacó que, si bien el art. 165 de la
Ordenanza Fiscal (t.o. 1992) autoriza a la demandada a re-
visar la valuación de los inmuebles urbanos, entre -//-
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-//- otros casos, cuando media "error u omisión" (inc. 3°
del artículo citado), en el caso no puede alegarse "un
error de hecho advertido con posterioridad". Descartó esta
posibilidad pues ni siquiera se menciona con posterioridad
a qué hecho la municipalidad tomó conocimiento del error y,
por otra parte, se omite tener en cuenta que el inmueble
afectado no sufrió mejora o modificación alguna desde el
año 1940, razón por la cual debió la demandada saber desde
un inicio en qué condiciones se hallaba dicho inmueble.
Declaró, con énfasis, que la conducta de la demandada
implica "...la violación de los más elementales principios
de la buena fe...y [revela que] la ignorancia del verdadero
estado de las cosas proviene de una negligencia culpable
adjudicable solamente a ella" (fs. 25 vta.); e) finalmente,
consideró que los pagos que oportunamente efectuó la actora
han tenido efectos cancelatorios y se hallan al amparo de
la garantía del art. 17 de la Constitución Nacional. Basó
esta aseveración en que al no existir un error en los
términos de los arts. 43 y 165 de la Ordenanza Fiscal (t.o.
1992), la intimación cursada no es una "...reliquidación de
lo debido sino...una nueva..." valuación que no puede tener
vigencia -como se lo pretende- "...desde seis años
anteriores al reclamo" (fs. 26).
3°) Que en el recurso extraordinario la autoridad
municipal solicita la apertura de la vía prevista en el
art. 14 de la ley 48 con sustento en dos clases de razones
distintas: la primera, que la sentencia apelada es
arbitraria y se configura en el caso un supuesto de
gravedad institucional;
-
//-
-//- la segunda, que la decisión adoptada por la cámara
consagra una violación de los arts. 16, 17, 18 y 129 de la
Constitución Nacional y perjudica al régimen rentístico muni-
cipal previsto por la ley 19.987 y las ordenanzas fiscales.
Asimismo, critica la admisión por parte del a quo de que el
reclamo de la actora haya tramitado por la vía prevista en el
art. 322 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación,
pues, en su concepto, no se encontraban reunidos los recaudos
que esa norma establece para la procedencia de dicha vía.
4°) Que, en primer término, corresponde abordar el
cuestionamiento relativo a la arbitrariedad del pronuncia-
miento, pues de configurarse este supuesto no habría senten-
cia propiamente dicha, conforme con los precedentes del
Tribunal registrados en Fallos: 312:1034; 317:1155, 1413,
1454 y 1845 y 318:189, entre otros.
La razón que, según la demandada, sustenta esta
impugnación es "...fundamentalmente...[que] no se tuvo en
cuenta lo prescripto por los arts. 43 y 165 de la Ordenanza
Fiscal, cuya aplicación fue dejada de lado sin fundamento vá-
lido alguno y mera voluntad del Sentenciante" (fs. 33 vta.).
En este sentido, expresa que "No cabe en el caso de autos
dilucidar si se trata de un error esencial, material o acci-
dental ya que la letra de la ley es suficientemente clara y
no ofrece duda interpretativa alguna". "La sentencia recurri-
da al resolver en el sentido que lo hizo no se restringió al
texto de la ley sino que acudió al criterio del tribunal que,
como ya dijera, no puede servir de sustento" (fs. 34/34
-//-
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-//-vta.).
Añade, reiteradamente, que la cámara ha cometido
un yerro puesto que las ordenanzas fiscales vigentes,
durante el período en cuestión en este pleito, autorizan a
revisar las valuaciones de los bienes efectuadas en el
supuesto de existir un "error" del contribuyente o de la
comuna y que en tanto las normas fiscales tienen
preeminencia sobre los principios del derecho común no
corresponde acudir a éstos sino de modo supletorio.
Pretende sustentar su crítica en jurisprudencia de
tribunales inferiores que han descartado el efecto
liberatorio del pago con invocación de los arts. 797 y 798
del Código Civil y en doctrina de derecho civil acerca del
enriquecimiento sin causa (fs. 42 vta.).
5°) Que la mera confrontación entre los
argumentos desarrollados en la sentencia (ver puntos b, c,
d y e, del considerando 2°) y la alegada tacha de
arbitrariedad de aquélla (ver considerando anterior) sirven
para desechar sin más ni más las quejas de la recurrente.
En efecto, no se configura en autos ninguno de los
supuestos que esta Corte al desarrollar la doctrina de la
arbitrariedad de sentencias ha establecido con expresiones
tales como: "sentencia carente de fundamento, determinada
por la sola voluntad del juez" (Fallos: 235:654, y los allí
citados); sentencia fundada en razones "caprichosas"
(Fallos: 242:252), o sentencia que consagra una
"interpretación manifiestamente irrazonable de los jueces
de la causa" (Fallos: 244:309).
Más aun, el desarrollo argumental de la cámara
parte de una premisa: la aplicación al caso de los arts. 43
-
//-
-//- y 165 de la Ordenanza Fiscal (t.o. 1992), y no de su
prescindencia. Es en la sentencia en la que se recuerda que
las valuaciones que realiza el Fisco municipal pueden ser
"revistas" por éste, entre otros supuestos, "cuando se com-
prueba un error u omisión" (ver art. 165, inc. 3°, de la or-
denanza citada). En consecuencia, el único diferendo que
sobre este aspecto podría argüir la apelante es su disconfor-
midad con el alcance dado por el tribunal a quo a una norma
de derecho local, aspecto éste que reiteradamente el Tribunal
ha declarado ajeno a su jurisdicción extraordinaria (Fallos:
181:264; 183:230; 186:519; 188:464; 259:402; 275: 276;
281:249, entre muchos otros).
Sobre el particular, y con el solo propósito de in-
dicar la endeblez del agravio, debe señalarse que si el ar-
tículo citado en último término permite que las valuaciones
efectuadas sean "revistas" cuando media un "error", pero no
explicita qué debe entenderse por "error" -ni tampoco lo hace
otra norma del ordenamiento tributario local-, es razonable
que la tarea de interpretación, que conlleva la aplicación de
toda norma, requiera alguna clase de definición jurídica de
aquel término, puesto que las palabras son signos
"arbitrarios" que tienen una significación no natural, asig-
nada por una convención. Lo que el apelante critica del fallo
es, simplemente, que ante la ausencia de definición en el
derecho tributario, los jueces hayan recurrido a principios
generales del derecho privado.
Recuérdese que el a quo precisó las particulares
circunstancias del caso -sobre las que no hay controversia-,
esto es, que se trata de un inmueble que "desde 1940, no su
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-//-frió mejora ni modificación alguna", respecto del cual
la municipalidad al efectuar "una inspección rutinaria...en
el mes de junio de 1991" advirtió que cometió un "error de
empadronamiento", pues le asignó desde su origen una
categoría equivocada (fs. 25 vta. y 30 vta.). Fue en base a
aquellas circunstancias y al concordar el art. 165, inc.
3°, de la Ordenanza Fiscal (t.o. 1992) con el art. 929 del
Código Civil, que la cámara concluyó en la imposibilidad de
excusar el error de hecho invocado.
6°) Que, por lo demás, la solución a la que
arribó la sentencia en cuanto al carácter definitivo de los
pagos realizados y a las condiciones en que el error puede
excusar a la autoridad encargada de la recaudación
tributaria, condice con los alcances que estableció una
doctrina de esta Corte, cuyo desarrollo puede considerarse
actualmente consolidado en jurisprudencia.
Dicha doctrina descansa en la protección
constitucional que brinda el art. 17 de la Constitución
Nacional al pago -y su consecuente efecto liberatorio-
cuando es efectuado de buena fe por el contribuyente.
Así, se sostuvo desde antiguo que a quien ha com-
prado una propiedad, previo certificado expedido por la
Oficina Fiscal de que no se adeuda impuesto alguno, "...no
es justo imputar...negligencia culpable...al no advertir la
diferencia entre el precio de la avaluación fiscal y el de
compra privada del bien...". Se dijo: "Que el
incumplimiento si lo hubo por parte...[del vendedor] de
comunicar las am
-
//-
-//- pliaciones y mejoras que se dicen introducidas en el
bien vendido, habrían determinado responsabilidades y mencio-
nes de carácter personal, como son siempre las penales, y que
no se trasmiten a terceros inocentes aun cuando ellos ad-
quieren la cosa a la que esas omisiones se refieren". En este
contexto, se acotó: "No es función ni obligación de los
particulares fiscalizar, controlar o apercibir al Estado por
el descuido o ineficacia de los encargados de organizar la
buena percepción de la renta cuando ello no afecta sus dere-
chos" (Fallos: 154:162). Tres años más tarde, la Corte resol-
vió una causa en la que el Fisco reclamaba la contribución
territorial sobre dos fracciones de campo, pues había omiti-
do, al momento de la valuación, tener en cuenta las construc-
ciones existentes en aquéllas desde hacía más de treinta
años. En ese caso el actor había denunciado la existencia de
dichas construcciones y las autoridades provinciales habían
reconocido que no hubo mala fe ni ocultación, en cuanto a la
valuación de los inmuebles, por parte de la demandante. Sin
embargo, con sustento en un "error de avaluación" por parte
de los funcionarios fiscales, se pretendía el cobro del tri-
buto sobre la base del nuevo valor, incluso, con anterioridad
a que las propiedades fueran adquiridas por la actora.
En esa ocasión, recordando lo dicho en Fallos:
152:268, el Tribunal expresó: "Que el mero hecho de que una
ley de impuesto tenga carácter retroactivo,...no constituye
una causa de invalidación de la misma...". Sin embargo, esta
"...facultad de legislar hacia el pasado no es...ilimitada.
El Congreso podrá hacer que la ley nueva destruya o modifique
un mero interés, una simple facultad o un derecho en ex
-//-
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-//-pectativa ya existente y los jueces, investigando la
intención de aquél podrán a su vez atribuir a la ley ese
mismo efecto. Pero ni el legislador ni el juez pueden en
virtud de una ley nueva o de su interpretación, arrebatar o
alterar un derecho patrimonial adquirido al amparo de la
legislación anterior. En este caso el principio de la no
retroactividad deja de ser una simple norma legal para
confundirse con el principio constitucional de la
inviolabilidad de la propiedad...". "Que el efecto
liberatorio del pago constituye un derecho patrimonial
adquirido respecto del impuesto satisfecho y no ha podido
ser desconocido por el decreto cuya invalidez se persigue
sin contrariar el precepto contenido en el art. 3° del
Código Civil que como se ha dicho, en tales casos, se
confunde con la inviolabilidad de la propiedad asegurado
por el art. 17 de la Constitución Nacional".
Así fue como el Tribunal afirmó en ese caso:
"Que la demandada no puede aducir para justificar el
decreto que ordena un nuevo pago de un impuesto ya
satisfecho, ni la posibilidad de una infracción cometida
por el contribuyente, ni la de un error por parte suya. Lo
primero porque el Fisco dispone de los medios adecuados que
le concede la ley para fijar con exactitud el valor de los
inmuebles sin dependencia de la voluntad del propietario, y
lo segundo, porque si se admitiera como causa válida el
error posible en la tasación practicada por el Fisco
después de exigido y satisfecho el tributo, se crearía una
situación de verdadera incertidum
-
//-
-//- bre para el contribuyente y una grave pertubación en las
transacciones que tuvieran por objeto la fortuna inmobi-
liaria..., pues con un sistema de ese tipo no sería posible
saber nunca al comprar, al vender o al constituir derechos
reales si se adeudan o no impuestos de contribución directa"
(Fallos: 167:5).
Similares conceptos fueron vertidos al decidir los
casos registrados en Fallos: 188:293; 209:213 y 237:556. En
este último, se afirmó que esta doctrina "...ha sido invaria-
blemente mantenida (Fallos: 180:16; 182:29; 184: 620, entre
otros) y tiene sólidos fundamentos, en vista de la seguridad
y estabilidad de las relaciones jurídicas entre los contribu-
yentes y el Fisco...".
La explicación más clara de cuál es el verdadero
alcance de esta doctrina puede hallarse en Fallos: 220:5.
En efecto, en esa ocasión la Corte dijo: "Que en
reiterados fallos el Tribunal ha declarado que el pago de un
gravamen con arreglo al monto y forma exigidos por la oficina
encargada de su percepción, produce la liberación del con-
tribuyente, que se incorpora a su patrimonio como un derecho
adquirido amparado por la garantía constitucional de la pro-
piedad aunque las autoridades fiscales hayan incurrido en
error al efectuar las operaciones tendientes a determinar el
monto del gravamen...". "Que esa jurisprudencia tiene funda-
mento no tan sólo en el efecto extintivo del pago, sino tam-
bién y muy especialmente en la índole de las relaciones
existentes entre el Fisco y los contribuyentes y en la tutela
de la seguridad jurídica requerida por la garantía consti-
tucional de la propiedad".
-//-
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-//- Acotó: "Que la protección así reconocida al
contribuyente resulta, sin embargo, inconciliable con la
inexistencia de buena fe por parte de aquél, y en tal
sentido se ha orientado la jurisprudencia de esta Corte
Suprema al considerar excluido de ella el caso en que el
error en cuanto al monto del impuesto exigido se deba a la
ocultación por el contribuyente de los datos que según la
respectiva ley impositiva tenía la obligación de
suministrar (Fallos: 211, 389)". Concluyó, en el caso, que
"...el silencio guardado por el dueño en presencia de una
liquidación del impuesto territorial inexplicable y
desproporcionadamente inferior a todas las anteriores,
excluye la buena fe que debió observar en sus relaciones
con el Fisco".
Posteriormente, esta Corte, en precedentes como
el registrado en Fallos: 258:208 recordó que los principios
antes referidos, en relación al efecto liberatorio del pago
en materia fiscal, se sustentan en que "...el error en
cuanto a la corrección del ejercicio de sus propias y
exclusivas atribuciones por parte de las autoridades
receptoras de los impuestos, no perjudican al
contribuyente, en tanto no haya mediado dolo o culpa grave
equiparable por parte de éste". En el mismo sentido se ha
mantenido esta doctrina en supuestos como los analizados y
resueltos en Fallos: 259:382; 261:188; 264:124; 279:265;
284:232; 302:1451; 305:283, entre otros.
7°) Que, como ya se expresó, al aplicar el a quo
normas de derecho local y de derecho común, se ajustó a la
recordada construcción del Tribunal, la que, a partir de un
-
//-
-//- examen -caso por caso- de las conductas del contribu-
yente y de la administración fiscal, ha establecido en qué
condiciones el pago se halla al amparo de la garantía que
consagra el art. 17 de la Constitución Nacional.
8°) Que, en suma, corresponde concluir que en esta
causa no se configura un supuesto de arbitrariedad de senten-
cias, pues la doctrina que el Tribunal estableciera a partir
de Fallos: 184:137, no tiene por objeto convertir a la Corte
en un tribunal de tercera instancia ordinaria ni corregir fa-
llos equivocados o que se reputen tales, sino que procura cu-
brir casos de carácter excepcional en los que groseras defi-
ciencias lógicas del razonamiento o una total ausencia de
fundamento normativo, impidan considerar el pronunciamiento
de los jueces ordinarios como la "sentencia fundada en ley" a
que hacen referencia los arts. 17 y 18 de la Constitución
Nacional (Fallos: 307:257; 311:786 y 1668; 312:246;
313:1045).
9°) Que en cuanto a la queja relativa a que la de-
manda no debió ser formalmente admitida por no hallarse
reunidos los requisitos previstos en el art. 322 del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación, los agravios del
apelante remiten a cuestiones de derecho procesal, reservadas
a los magistrados de la causa y ajenas, por principio, a la
vía del art. 14 de la ley 48, máxime cuando, como ocurre en
el caso, lo resuelto cuenta con fundamentos suficientes que
excluyen la tacha de arbitrariedad (conf. doctrina de Fallos:
311:59 y los allí citados; Fallos: 311:306, entre muchos
otros).
10) Que, por último, en las condiciones relatadas,
-//-
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-//- es insuficiente para habilitar la vía extraordinaria
del art. 14 de la ley 48 la mera invocación que hace la de-
mandada de garantías constitucionales (vgr. arts. 17, 18 y
129 de la C.N.), pues, además, de no estar aquélla
sustentada en un mínimo desarrollo que confiera seriedad al
agravio, dichas garantías -del modo en que fue fundado el
fallo- resultan ajenas a la materia resuelta. Igual suerte
merece la alegación del art. 16 de la Constitución Nacional
(ver fs. 38/38 vta.), pues la garantía de la igualdad ante
la ley ha sido consagrada para los particulares frente a la
autoridad y no para que esta última defienda su potestad
impositiva (Fallos: 303:113 y el allí citado; 303:1923).
Por ello, se desestima la queja planteada. Tómese nota
por Mesa de Entradas del diferimiento del depósito previsto
en el art. 286 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación que, atento el resultado alcanzado, corresponde se
haga efectivo. Notifíquese y, oportunamente, archívese.
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