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Resumen Prot Radiol

El documento aborda la estructura atómica y la radiación electromagnética, explicando que los átomos están compuestos por un núcleo de protones y neutrones, y una corteza de electrones. Se discuten las interacciones de partículas cargadas y fotones con la materia, destacando los tipos de colisiones y la atenuación de fotones en medios materiales. Además, se menciona la importancia de la energía de ionización y los procesos de excitación e ionización en los átomos.
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Resumen Prot Radiol

El documento aborda la estructura atómica y la radiación electromagnética, explicando que los átomos están compuestos por un núcleo de protones y neutrones, y una corteza de electrones. Se discuten las interacciones de partículas cargadas y fotones con la materia, destacando los tipos de colisiones y la atenuación de fotones en medios materiales. Además, se menciona la importancia de la energía de ionización y los procesos de excitación e ionización en los átomos.
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Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

I.- ESTRUCTURA ATÓMICA.

1. INTRODUCCIÓN.

A lo largo de los siglos se han identificado una serie de sustancias, que hoy llamamos
elementos químicos, elementos simples o sencillamente elementos, que aparecen en la
composición de las demás sustancias llamadas compuestos o combinaciones químicas,
pero que no pueden considerarse constituidas por otras sustancias más sencillas que
mantengan sus propiedades. Así, el agua es un compuesto químico que está constituido
por Hidrógeno y Oxígeno, que son elementos simples.

Toda la materia está constituida por individualidades, llamadas átomos, que conservan
su identidad en las reacciones químicas. Los átomos de cada elemento son iguales entre
sí, pero distintos de los de otros elementos, de los que difieren, al menos en el peso.

En la actualidad se conocen algo más de un centenar de elementos distintos. La mayor


parte de ellos se encuentran en la Naturaleza y solamente unos pocos han sido obtenidos
artificialmente. Esto quiere decir que existen más de un centenar de especies de átomos.
Cada elemento químico o especie atómica se designa con un nombre y un símbolo
químico: Hidrógeno (H), Helio (He), Carbono (C), Oxígeno (O), Azufre (S), Potasio
(K)...

Los diferentes tipos de átomos se combinan para formar estructuras más complejas que
reciben el nombre de moléculas. Una molécula es el menor constituyente de una
sustancia que conserva las propiedades químicas de la misma.

2. ESTRUCTURA ATÓMICA

El átomo se compone esencialmente de un núcleo, de unos 10 -14m de radio, que


contiene prácticamente toda la masa del átomo y se encuentra formado por protones y
neutrones, es decir, cargado positivamente, y la corteza, formada por un cierto número
de electrones, cuya carga total es igual y de signo contrario a la del núcleo, por lo que
la materia se presenta como eléctricamente neutra

La Corteza Electrónica

Los electrones constituyentes de la corteza atómica poseen una energía definida


dependiendo del estado en el que se encuentran. Una forma de representar los diferentes
estados es mediante órbitas circulares que los electrones describirían alrededor del
núcleo a modo de sistema solar.

Los estados de menor energía corresponden con aquellos en los que la distancia
promedio de los electrones al núcleo es menor y en este esquema vendrían representados
por las órbitas más cercanas al núcleo.

La energía de ligadura del electrón o energía de enlace se define como la energía


mínima que hay que suministrar a un electrón para separarlo de la capa
correspondiente. Los electrones que se encuentran en las capas más cercanas al núcleo
tienen una energía de ligadura mayor que aquellos que se encuentran en las capas más
alejadas.
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El Núcleo
Según se ha podido determinar experimentalmente, el centro del átomo se encuentra
ocupado por un núcleo cargado positivamente, cuyo radio es del orden de 10 -14m, en el
que se encuentra concentrada prácticamente la totalidad de la masa atómica.

-10
Teniendo en cuenta que el radio atómico es del orden de 10 m, se llega a la curiosa
conclusión de que el átomo se encuentra casi vacío.

El núcleo está compuesto por dos tipos de partículas llamadas conjuntamente nucleones:
los protones, con una unidad elemental de carga positiva, y los neutrones, de masa
ligeramente superior a la de los protones, pero eléctricamente neutros.

El número de protones de un átomo se denomina número atómico, Z, y es característico


del elemento en cuestión.

Como ya se ha indicado, los átomos, normalmente, se encuentran en estado eléctrico


neutro, es decir, con el mismo número de electrones en la periferia que de protones en el
núcleo. Todos los átomos que tengan el mismo número atómico, Z, tienen las mismas
propiedades químicas. Los números atómicos de los elementos existentes en la
naturaleza comprenden todos los números enteros desde Z = 1 para el hidrógeno, hasta
Z = 92 para el uranio.

Nomenclatura Nuclear
Un núcleo queda caracterizado, por el llamado número atómico Z, que es igual al
número de protones, y el número másico A, igual al número de nucleones. El número
atómico determina las propiedades químicas del átomo correspondiente. A los
diferentes núcleos atómicos que existen en la Naturaleza o que pueden producirse
artificialmente se les llama, en general, nucleidos y se les designa mediante el símbolo:

𝐴
𝑍𝑋
siendo X el símbolo del elemento químico correspondiente, A el número másico y Z el
número atómico que usualmente no se incluye al venir implícitamente definido por el
símbolo químico.

Todos los átomos que poseen el mismo número de protones en su núcleo tienen el
mismo número atómico y pertenecen al mismo elemento. Los nucleidos que poseen el
mismo número de protones (igual número atómico Z), de modo que corresponden a un
mismo elemento químico, pero distinto número de neutrones (distinto número másico
A). Por ejemplo, para el caso del carbono serán isótopos los nucleidos:

10 11 12 14
6𝐶, 6𝐶, 6𝐶, 6𝐶, 𝑒𝑡𝑐 .

reciben el nombre de isótopos del elemento en cuestión.

Los nucleidos que poseen el mismo número másico, pero distinto número de protones
(distinto Z) reciben el nombre de isóbaros; y los nucleidos que tienen igual número de
neutrones, pero distinto número de protones y distinto número másico, reciben el
nombre de isótonos.
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Excitación e Ionización
En el estado fundamental de un átomo, los electrones ocupan los niveles de energía más
bajos, esto es, las capas más internas. Cuando el átomo recibe un aporte de energía, puede
pasar a un estado excitado, en el que uno o varios de los electrones habrán pasado a
ocupar niveles energéticos superiores. Cuando la energía suministrada es suficiente, es
posible separar de él uno o varios electrones. Cuando a un átomo se le ha privado de un
electrón se dice que está ionizado.

La energía necesaria para arrancar un electrón atómico se denomina energía o potencial


de ionización y es característica de cada átomo. Mediante la aportación de la energía
necesaria, los átomos pueden excitarse, esto es, desplazar los electrones a órbitas más
externas, sin llegar a formar iones. Se dice entonces que el átomo se encuentra excitado.
En general los átomos excitados tienden a desexcitarse inmediatamente y por sí mismos,
ya que los estados de menor energía de cualquier sistema son los más estables.

Por consiguiente, los electrones que hayan sido desplazados de sus niveles normales
vuelven a ellos espontáneamente, liberando su exceso de energía en forma de radiación
electromagnética.

3. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
(Naturaleza de la radiación electromagnética)

La radiación electromagnética es una modalidad de propagación de energía sin el soporte


de un medio material. La radiación electromagnética puede considerarse como una doble
onda, formada por dos campos, eléctrico (E) y magnético (B), que se encuentran en fase
y cuyos planos de propagación son perpendiculares. (Figura 1).

Ondas electromagnéticas
La velocidad de propagación en el vacío de tales ondas, c, es una constante fundamental,
cuyo valor es aproximadamente: c = 3 x 108 m/s

Fig.1 Onda electromagnética

Las ondas electromagnéticas, como ocurre en general con cualquier onda, están
caracterizadas por su frecuencia f, y su longitud de onda λ. La frecuencia representa el
número de oscilaciones que efectúa el campo electromagnético en cada segundo y se
expresa en hertzios (Hz).
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La longitud de onda representa la distancia más corta que separa a dos puntos de la onda
que se encuentran en la misma fase o estado de oscilación, se mide en unidades de
longitud. Entre la frecuencia, la longitud de onda y la velocidad de propagación en el
vacío existe la relación: c = ν λ Cuando una onda electromagnética se propaga en un
medio material, se dice que el medio considerado es transparente para esa onda. Un
medio puede ser transparente u opaco para distintas longitudes de onda: así una hoja de
cartón es opaca a la luz visible y en cambio bastante transparente para la radiación X.

El conjunto de todas las radiaciones electromagnéticas conocidas, se pueden ordenar de


mayor a menor frecuencia (de menor a mayor longitud de onda). Esta ordenación
constituye lo que se conoce con el nombre de espectro de radiación electromagnética.
Dicho espectro es de una amplitud extraordinaria, y se extiende desde las ondas
radioeléctricas hasta los rayos gamma, de mayor frecuencia. Además de las ondas
luminosas visibles y de las ondas de radio, son también ondas electromagnéticas, los
rayos infrarrojos, los ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma.
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II.- INTERACCION DE LA RADIACIÓN CON LA MATERIA

1.- INTERACCIÓN DE LAS PARTÍCULAS CARGADAS.

(Tipos de colisiones)

Cuando las partículas interaccionan con la materia producen una serie de efectos que son
función del tipo de partícula, de su energía y del medio con el que interacciona (en lo
referente a componentes, densidad, estado físico, etc.). Cuando se habla de la influencia
del tipo de partícula se considera fundamentalmente su carga eléctrica y su masa.

Producen interacciones muy distintas las partículas cargadas y las no cargadas. Dentro
de las primeras las partículas consideradas "pesadas" (protones, partículas alfa,
fragmentos de fisión, etc.) pierden su energía de forma diferente que las consideradas
"ligeras" (electrones y positrones). Las partículas cargadas pierden su energía al
interaccionar con la materia fundamentalmente por colisiones coulombianas, esto es,
colisiones debidas a la interacción de las cargas de las partículas incidentes con las cargas
de los electrones y protones de los átomos.

Fundamentalmente, estas colisiones se producen a través de tres tipos de interacciones:


Colisión elástica: la partícula choca con los átomos del medio, desviándose de su
trayectoria y cediendo una cierta cantidad de energía en forma de energía cinética. No se
produce alteración atómica ni nuclear en el medio.

Colisión inelástica: la partícula interacciona con los electrones atómicos transfiriendo a


estas pequeñas cantidades de energía. La energía transferida puede provocar que el
electrón atómico escape de la atracción del núcleo produciendo la ionización del átomo,
o que el electrón atómico pase a un estado menos ligado produciéndose en este caso la
excitación del átomo.
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Colisión radiativa: la partícula cargada se "frena" o se "desvía" en su interacción con los


átomos del medio y como resultado emite ondas electromagnéticas (esta "radiación" se
conoce como radiación de frenado). Este proceso, a nivel elemental, se produce con
mayor probabilidad en las proximidades del núcleo atómico como consecuencia de
pequeñas "desviaciones" de la partícula incidente, ocasionadas por las cargas eléctricas
del núcleo.

Este es el fundamento físico de la producción de rayos X; se aceleran electrones que se


frenan bruscamente en un material de número atómico alto (ánodo).

Un equipo de rayos X se fundamenta en este proceso. Por ello, si lo que queremos es


obtener radiación de frenado significativa en el espectro de los rayos X debemos hacer
impactar un haz de electrones a una energía cinética adecuada contra un material de
número atómico alto, por ejemplo, el Wolframio (Z= 74).

La energía de la radiación de frenado dependerá de los “mucho” o “poco” que se frenen


las partículas cargadas en el medio. Así, si tenemos un electrón de 100 keV que sufre
una colisión radiactiva, la energía del fotón de radiación de frenado podrá ser de unos
pocos eV si el electrón se frena poco, pudiendo tomar valores en un espectro continuo
determinado por cuánto se frena la partícula hasta un máximo de 100 keV, caso en que
el electrón se frena del todo.

Para obtener un haz de radiación con fotones de unos cientos de keV, correspondientes
al espectro de los rayos X, debemos, por tanto, dar una energía a los electrones incidentes
de unos cientos de keV. Esto se consigue sometiendo a los electrones a una tensión de
polarización de unos cientos de kV.

Poder de frenado y alcance

El poder de frenado representa, la pérdida de energía por la partícula en la unidad de


recorrido (MeV/cm).

Las partículas ligeras (electrones, etc) experimentan colisiones elásticas, inelásticas y


radiactivas, en un grado de importancia no despreciable y que depende, entre otros
factores, de la energía. Debido a la pequeña masa de estas partículas, las colisiones
elásticas provocan importantes desviaciones en su trayectoria, resultando ésta, por tanto,
irregular y en zigzag.

2. INTERACCIÓN DE FOTONES CON LA MATERIA

Introducción
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Los fotones tienen un alto poder de penetración al no tener carga ni masa. La interacción
de fotones con la materia tiene interés desde dos puntos de vista: uno macroscópico,
referido a la forma de atenuar un haz con objeto de reducir el número de fotones o
cantidad de energía que llega a una persona, dispositivo o instalación (blindajes o filtros)
y otro microscópico, con objeto de conocer los procesos elementales de interacción de
los fotones con los átomos del material irradiado, así como sus distintas probabilidades
en función del número atómico y de la energía (de interés en técnicas de obtención de
imágenes, radiobiología, etc.).

Atenuación de fotones

Cuando un haz de rayos X o gamma penetra en un medio material, se observa una


desaparición progresiva de los fotones que lo constituyen. Esta disminución del número
de fotones incidentes denominada atenuación, se debe a la interacción de un cierto
número de ellos con los átomos que componen el medio.

En la interacción de un fotón con un átomo, parte de la energía del fotón se transfiere a


un electrón que sale proyectado con una cierta energía cinética. El electrón consume esta
energía produciendo ionizaciones de los átomos del medio. Así, parte de la energía del
fotón incidente es absorbida por el medio.

Esta forma de transferencia de energía es la responsable de los efectos biológicos que


se producen en la irradiación con rayos X o gamma.

Otra parte de la energía de los fotones que interaccionan reaparece en forma de fotones
cuya energía es igual o inferior y cuya dirección es distinta: son los fotones dispersados.
La atenuación de un haz de fotones considerada como la disminución progresiva del
número de fotones que transporta el haz se debe tanto a los procesos de absorción como
a los de dispersión.

Ley de atenuación

Si un haz monoenergético de fotones, incide perpendicularmente sobre un material de


espesor x, se producirá una atenuación o disminución del número de fotones del haz que
depende del tipo de material, de su espesor y de la energía de los fotones incidentes.

Para haces monoenergéticos, se llama semiespesor o espesor de semirreducción al


espesor de material necesario para reducir la intensidad del haz a la mitad de su valor
inicial.

De igual forma el espesor decimorreductor es aquel que reduce la intensidad del haz a
su décima parte. Para haces de espectro continuo se define la "capa hemirreductora"
(CHR) como el espesor de material que hay que interponer para reducir la exposición
del haz a la mitad.

Procesos de interacción

Los fotones interaccionan con la materia fundamentalmente por tres tipos de procesos:
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• la interacción fotoeléctrica,
• la interacción Compton y
• la creación de pares.

Interacción fotoeléctrica

El fotón interacciona con el átomo invirtiendo toda su energía en arrancar un electrón


que suele ser de los más ligados, y comunicarle energía cinética.

Interacción Compton

Se trata de una interacción que se produce mayoritariamente entre el fotón y los


electrones atómicos poco ligados (los de las capas más externas). En la interacción
Compton se produce un fotón dispersado, de menor energía que el incidente y un electrón
con energía cinética prácticamente igual a la diferencia de energía entre ambos fotones.

Interacción de creación de pares electrón-positrón

La interacción por creación de pares consiste en la materialización del fotón en un


electrón y un positrón y sucede para energías superiores a 1,02 MeV, por lo que escapa
del contenido de este curso.
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Formación de la imagen radiológica

En el intervalo de energía de los fotones utilizados en radiodiagnóstico, de 20 a 120 keV,


los procesos de interacción con materiales biológicos son los ya descritos de interacción
fotoeléctrica e interacción Compton.

La primera de ellas representa la absorción total de la energía del fotón, mientras que en
la interacción Compton aparece un fotón dispersado de energía menor o igual que la del
fotón incidente por lo que sólo se produce un depósito parcial de la energía del mismo.

La imagen radiológica se forma con el haz de fotones transmitido por el paciente que
alcanza el sistema de registro de la imagen. Esos fotones pueden ser bien, los fotones
primarios que han pasado a través del paciente sin interaccionar o bien, los fotones
dispersados originados en los procesos de interacción Compton en el paciente.

Los fotones primarios son los que transportan la información más útil, ya que su
intensidad en cada parte del haz transmitido depende de las diferencias de absorción de
los fotones incidentes producidas en los tejidos atravesados. Así, la imagen radiológica
puede considerarse una “sombra” del objeto producida por los rayos X.

Desde el punto de vista de la formación de la imagen radiológica, el efecto fotoeléctrico


produce imágenes de excelente calidad por dos razones: en primer lugar, porque no
origina radiación dispersa y en segundo lugar porque aumenta el contraste natural entre
los distintos tejidos. El contraste en la imagen se debe a que algunos tejidos absorben
mayor número de fotones que otros y, por tanto, aumenta cuando las diferencias de
absorción en los tejidos adyacentes es grande.. Por otra parte, la probabilidad de que un
fotón sea absorbido por efecto fotoeléctrico disminuye de forma muy importante cuando
aumenta la energía de los fotones y en consecuencia el contraste disminuye al aumentar
la tensión aplicada al tubo (la tensión regula la energía máxima de los fotones).

Para obtener suficiente contraste, por ejemplo, entre la grasa y el músculo o un


parénquima glandular, es necesario usar tensiones bajas, de 25 a 30 kV en mamografía.

Desde el punto de vista de la dosis impartida al paciente el efecto fotoeléctrico no es


deseable puesto que toda la energía del fotón incidente es absorbida (se cede al paciente).
Los fotones dispersados son originados mayoritariamente en la interacción Compton y
su intensidad aumenta al hacerlo la energía media del haz y el volumen atravesado. La
probabilidad de que se produzca una dispersión Compton es poco dependiente del
número atómico, proporcional a la densidad y varía mucho más lentamente con la
energía.
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La dispersión Compton proporciona, por tanto, menos contraste entre tejidos con distinto
número atómico promedio que el efecto fotoeléctrico, excepto a altas energías para las
que el fotoeléctrico es más improbable. Además, los fotones dispersados en este proceso
pueden ser emitidos en cualquier dirección, dando lugar a un velo uniforme sobre la
imagen que deteriora su contraste.

Para evitar este deterioro, se recurre a la utilización de rejillas antidifusoras que pueden
eliminar hasta un 90% de la radiación dispersa.

La energía depositada en el paciente, cuando los fotones interaccionan por efecto


Compton, es una pequeña fracción de la energía del fotón incidente y por tanto al
aumentar el número de interacciones Compton disminuye la dosis impartida. En
ocasiones, para conseguir que en una misma película aparezcan imágenes correctas de
dos regiones con opacidad radiológica muy distinta, hay que reducir el contraste de la
imagen. Esto puede conseguirse utilizando tensiones elevadas o películas cuya densidad
óptica varíe más lentamente en función de la exposición.

Según el tipo de examen es preferible detectar en la imagen un gran número de detalles


(gran latitud) con poco contraste, o un número menor de detalles con un contraste mayor.

En resumen, las interacciones por efecto fotoeléctrico son deseables desde el punto de
vista de la calidad de la imagen porque proporcionan un alto contraste sin producción de
radiación dispersa, pero desafortunadamente la dosis impartida al paciente es más alta
que cuando se produce la interacción Compton. En consecuencia, la elección del kV
adecuado para la obtención de una imagen radiológica ha de ser un compromiso entre
los requerimientos de baja dosis y alto contraste.
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III.- CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LOS EQUIPOS DE


RADIODIAGNÓSTICO

1.- INTRODUCCIÓN

Los rayos X se generan cuando electrones moviéndose a alta velocidad


interaccionan con un blanco (ánodo) de un material como el wolframio, molibdeno,
etc. Dichos electrones, cargados negativamente, son atraídos por el núcleo, con
carga positiva, y como consecuencia se desvía de su trayectoria original con una
pérdida de energía cinética.

Esa energía cinética perdida se convierte, por un lado, en radiación electromagnética


de alta energía, llamada también radiación de frenado o de Bremsstrahlung. Por otro
lado, los átomos del ánodo son excitados por la colisión con los electrones, y al
desexcitarse emiten radiación electromagnética denominada “rayos X
característicos”. No obstante, la mayor parte de la energía transferida en la colisión
(99%) se transforma en calor, solamente un 1% se convierte en RX.

La energía del electrón está relacionada con la diferencia de potencial a la que se


somete el tubo de rayos X. Por otra parte, la energía de los fotones de rayos X
emitidos como resultado de la deceleración de los electrones en el campo eléctrico
del núcleo depende de lo cerca que el electrón pase del núcleo, de la energía del
electrón y de la carga del núcleo. Cuanto mayor sea la energía cinética de los
electrones mayor será la energía de los rayos X generados. Cuando en la consola de
una sala de rayos X seleccionamos un valor de kilovoltaje (kV), estamos
seleccionando la diferencia de potencial a la que se verán acelerados los electrones
y, por tanto, estaremos variando la energía de los rayos X que producirá el tubo. La
máxima energía de los fotones que salen del tubo de rayos X depende del valor del
kilovoltaje utilizado, mientras que la mínima dependerá de los filtros utilizados, pero
no de dicho valor. Además, la variación del kilovoltaje implica también una
variación en la cantidad de rayos X producidos, la cual aumenta con el cuadrado del
kilovoltaje seleccionado. Cuanto mayor sea el número de electrones que choca
contra el blanco, mayor será el número de fotones de rayos X producidos, es decir,
mayor intensidad del haz de rayos X.

La forma de conseguir que más electrones choquen contra el blanco es seleccionar


una mayor carga, es decir, mayor miliamperaje y/o tiempo de disparo (mA.s), por
tanto, un valor de carga mayor implica un mayor número de fotones, pero no
significa un cambio en la energía de los mismos.

El material que forma el blanco determina también la cantidad de radiación


producida para un valor determinado de kV y mAs. Cuanto mayor sea el número
atómico de los átomos del blanco, mayor será la eficiencia de producción de rayos
X.

Generador

Un generador de rayos X es un dispositivo que suministra energía eléctrica al tubo


de rayos X. No es un generador eléctrico en el sentido estricto de la palabra ya que,
por definición, un generador convierte la energía mecánica en energía eléctrica. Un
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generador de rayos X parte de una fuente de energía eléctrica. La mayoría de los


servicios de radiología dispondrán de corriente trifásica en el rango de 208 a 230 V.

El generador de rayos X modifica esta energía para acomodarla a las necesidades


del tubo de rayos X. El tubo de rayos X necesita energía eléctrica con dos fines:
arrancar electrones del filamento y acelerar estos electrones desde el cátodo al
ánodo, como se verá más adelante. El generador de rayos X tiene un circuito para
cada una de estas funciones, esto es, el circuito de filamento y el circuito de alto
voltaje. Además, el generador tiene un tercer circuito, un de cronómetro que regula
la duración de la exposición. El generador de rayos X se dispone en dos
compartimentos separados: un panel de control o consola y un transformador. Los
mandos del panel de control permiten al operador seleccionar el kV, los mA y el
tiempo de exposición apropiados para cada estudio particular.

Existe un transformador de bajo voltaje para el circuito de filamento y un


transformador de alto voltaje junto a un grupo de rectificadores para el circuito de
alto voltaje.

El rectificador es un dispositivo que cambia la corriente alterna en corriente


continua. Las diferencias de potencial en estos circuitos pueden llegar a ser de
150000 V, por lo que transformadores y rectificadores deben estar inmersos en
aceite, que cumple la función de aislante.

Filamento

Esquema se un tubo de rayos-X

El cátodo del tubo de rayos X es un filamento de un material (wolframio, molibdeno,


rodio) que produce electrones cuando es sometido a un calentamiento. La forma de
calentarlo es hacer pasar por el mismo una corriente eléctrica. Cuando un metal se
calienta, sus átomos absorben energía térmica y algunos de los electrones del mismo
adquieren suficiente energía como para separase a una pequeña distancia de la
superficie del metal. Este escape es lo que se conoce como emisión termoiónica.
Cuanto mayor sea la corriente que pasa por el filamento, mayor será la temperatura
que adquiera y mayor el número de electrones que emitirá. Los electrones emitidos
por el filamento (generalmente de wolframio) forman una pequeña nube próxima al
filamento que se conoce como carga espacial. Esta nube de cargas negativas tiende
a impedir que otros electrones sean emitidos por el filamento hasta que los primeros
hayan adquirido suficiente energía térmica como para superar la fuerza ocasionada
por la carga espacial.
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El wolframio es el material más comúnmente utilizado como ánodo en tubos de RX,


pese a no ser un emisor termoiónico tan eficiente como algunas de sus aleaciones,
pero se utiliza debido a su facilidad para formar hilos delgados y fuertes con alto
punto de fusión y a su baja tendencia a evaporarse, lo que le hace tener una esperanza
de vida razonablemente larga. Sin embargo, una pequeña cantidad de wolframio sí
se evapora desde el filamento, y ocasionalmente desde el ánodo, y se va depositando
en forma de una capa extremadamente fina en la superficie interna de la pared del
tubo, dándole un color amarillento cuya intensidad se ve acrecentada con la edad del
tubo.

Cada filamento consiste en una espiral de alambre. Una de ellas es más larga y ambas
están montadas una al lado de la otra o bien la una sobre la otra. Para una exposición
de rayos X dada sólo se utiliza un filamento y normalmente el filamento mayor,
llamado foco grueso, se utiliza para exposiciones más largas. El tamaño de foco es
importante para la calidad de imagen. Las exposiciones realizadas con el foco fino
ofrecen una mejor calidad de imagen. Sin embargo, cuando se utiliza foco fino, el
número de electrones que llegan al blanco disminuye y las exposiciones deben tener
una mayor duración para obtener la misma densidad óptica en la placa radiográfica
o receptor de imagen. El aumento del tiempo de disparo hace aumentar también la
posibilidad de movimiento del paciente y aumenta por tanto el riesgo de penumbra
cinética.

Ánodo

El ánodo es el material (blanco) contra el que chocan los electrones para producir
rayos X, normalmente de wolframio. Se llama mancha focal al área del ánodo en la
que impactan los electrones procedentes del cátodo. La mayoría de la energía de los
electrones se convierte en calor y sólo el 1% se convierte en rayos X. Puesto que el
calor se distribuye uniformemente sobre la mancha focal, cuanto más grande sea
ésta mayor cantidad de calor podrá acumular antes de que llegue a producirse un
daño en el ánodo. Sin embargo, cuanto mayor sea el área del foco menor detalle
podremos observar en las radiografías. Este conflicto se resolvió dando una
inclinación a la superficie anódica de modo que forme un ángulo con la
perpendicular al plano de incidencia del haz. Este ángulo difiere de unos tubos a
otros y puede variar de 6 a 20º.

Debido a esta angulación, cuando la superficie inclinada de la mancha focal es vista


desde la dirección en la cual los rayos emergen del tubo de rayos X, la superficie
parece menor, o dicho de otro modo, el tamaño del foco efectivo o aparente es
considerablemente menor que el del foco real. Cuanto menor sea el ángulo del
ánodo, menor será el tamaño del foco aparente. Algunos tubos modernos utilizan un
ángulo anódico de sólo 6º. El empleo de ángulos tan pequeños permite aumentar el
área sometida al impacto de los electrones (y, por tanto, el área disponible para la
disipación de calor), manteniendo un tamaño de foco aparente muy pequeño. Sin
embargo, a efectos prácticos, hay un límite por debajo del cual no conviene
disminuir más el ángulo del ánodo que viene dictado por el efecto talón, del cual se
hablará más adelante.

El ánodo rotatorio consiste en un disco, en general de wolframio o aleación de


wolframio que rota teóricamente a una velocidad de unas 3600 rpm en el momento
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de la exposición. El propósito del ánodo rotatorio es distribuir el calor producido


durante una exposición sobre un área anódica mayor.

Voltaje

La aceleración de los electrones a alta velocidad se consigue aplicando una


diferencia de potencial (expresada habitualmente en kV) entre el filamento (cátodo
o elemento cargado negativamente) y el blanco (ánodo o elemento cargado
positivamente). Cuando se aplica esa diferencia de potencial, los electrones que
estaban formando la nube de carga espacial fluyen desde las proximidades del
filamento hasta el ánodo produciendo la corriente del tubo.

Vacío

Todos los elementos descritos anteriormente están encerrados en una ampolla de


vidrio en la que se ha hecho el vacío. Si existiera un gas dentro del tubo, los
electrones chocarían contra las moléculas de gas en su camino entre cátodo y ánodo
y perderían energía, con lo que no adquirirían la velocidad deseada.

Blindaje

El tubo de rayos X debe tener un blindaje frente a la radiación y también frente a los
altos voltajes. La radiación que se produce en un tubo de rayos X no se trata de algo
confinado que emerge únicamente por la ventana del mismo. En realidad, los rayos
X se emiten desde el blanco con aproximadamente la misma intensidad en todas las
direcciones. A esta radiación emergente en todas direcciones desde el foco se le
denomina radiación de fuga. Además, los rayos X se dispersan en todas direcciones
como resultado de las colisiones de los fotones con diferentes estructuras que se
encuentran dentro y alrededor del tubo. Por todo esto, el tubo está rodeado de un
blindaje de plomo que sirve para absorber fotones primarios y secundarios que de
otro modo producirían una alta intensidad de radiación alrededor del mismo, dando
lugar a una exposición innecesaria tanto de pacientes como de profesionales, además
de un velo y una borrosidad excesivas para las radiografías.

La efectividad del blindaje para limitar la radiación de fuga debe cumplir las
especificaciones de la ICRP (International Commission of Radiation Protection), la
cual establece que la radiación de fuga medida a 1 metro de la fuente no debe exceder
de 1 mGy/h cuando el tubo opera a la máxima potencia.

Filtros

Los filtros son capas de material metálico que se colocan a la salida del haz de rayos
X y absorben parte de la radiación que sale del tubo a través de la ventana,
fundamentalmente la radiación de baja energía. Dicha radiación de baja energía no
contribuye a la formación de la imagen ya que, dado su bajo poder de penetración
no es capaz de atravesar al paciente por completo para llegar al receptor de imagen,
pero en cambio sí aumenta la dosis al paciente. , . Por tanto, si mediante filtros
eliminamos parte de esos rayos X, conseguiremos impartir menores dosis en piel sin
afectar a la calidad de imagen. La filtración inherente es el resultado de la absorción
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de los fotones de rayos X en su paso a través del envoltorio de vidrio que recubre el
cátodo y el ánodo, el aceite aislante y la ventana del blindaje. La filtración inherente
se mide en milímetros equivalentes de aluminio, que representan el espesor de
aluminio que produciría el mismo grado de atenuación que el espesor del material
en cuestión. La filtración inherente normalmente varía entre 0.5 y 1 mm de Al.

La filtración añadida es aquella producida por absorbentes colocados a la salida del


haz de rayos X. La atenuación es más intensa cuando la interacción predominante
es el efecto fotoeléctrico y disminuye cuando aumenta la interacción Compton. La
energía de la radiación filtrada del haz puede regularse seleccionando un material
con número atómico apropiado. Los materiales comúnmente seleccionados en
radiodiagnóstico son el aluminio y el cobre.

El espesor de filtro que debe ser añadido a un haz de rayos X depende de la mínima
tasa de exposición y calidad que se desea obtener en el haz. La tasa de exposición
disminuye a medida que el haz se endurece y, por tanto, debe hallarse un
compromiso entre ambos factores. Después de añadir un cierto espesor de filtro a un
haz de rayos X, la filtración adicional puede reducir la tasa de exposición sin
aumentar su calidad significativamente. Un espesor de 2 mm de Al son suficientes
para absorber el 82% de los fotones de energías inferiores a 20 keV. Por tanto, la
mayoría de las ventajas de la filtración se consiguen con este espesor. Una filtración
excesiva causaría una disminución global del haz, principalmente por absorción de
fotones de alta energía, ya que todos los fotones de baja energía son absorbidos por
las primeras capas de material.

EFECTO TALÓN

La intensidad del haz de rayos X que abandona el tubo no es uniforme en toda la


superficie del mismo, sino que depende del ángulo en el que se emiten los fotones
desde el foco, siendo menor en la parte del haz más cercana al ánodo. Esta variación
de intensidad es lo que se conoce como efecto talón. La disminución de intensidad
del haz a ángulos aproximadamente paralelos a la superficie del ánodo se debe a la
absorción de algunos de los fotones por el mismo ánodo. Por otra parte, debido a la
ley del inverso del cuadrado de la distancia, los rayos que impresionan la película
en los extremos del haz han recorrido una distancia mayor que los que la
impresionan en el eje del mismo, con lo cual la intensidad en aquella región de la
placa radiográfica será menor.
Colimación

Como resultado de la interacción de los rayos X con el tejido, el efecto Compton


produce radiación dispersa, que no sólo provoca la aparición de información carente
de utilidad en la imagen radiográfica, sino que también eleva el velo de la película
y, como consecuencia, reduce el contraste de la imagen. La intensidad de la
radiación dispersa es función del kV, del tamaño de campo y del grosor del tejido
irradiado. Aunque la selección de un kilovoltaje bajo reduce el porcentaje de
radiación dispersa que alcanza la película, el uso de dichos valores trae como
consecuencia el aumento de la dosis de radiación en el paciente, al producirse un
aumento de la absorción de rayos X de baja energía. Por tanto, se buscan métodos
más efectivos, como es el uso de colimadores. El colimador es un dispositivo de
plomo que se sitúa a la salida del tubo de rayos X y sirve para limitar el área
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irradiada. Pueden ser de diferentes formas, rectangulares, cónicos, como en el caso


de equipos dentales, o trapezoidales como en el caso de equipos de mamografía. Un
ajuste adecuado de la colimación supone menor dosis para el paciente y la
producción de menor radiación dispersa, es decir, una mejor calidad de imagen,
además de una reducción de la dosis que recibe el personal situado en las
inmediaciones del tubo en cuestión.

Rejilla antidifusora

Los dispositivos restrictores del haz (diafragmas, conos, cilindros) ofrecen un modo
eficaz de reducir la radiación dispersa, pero su empleo por sí solo no resulta
suficientemente efectivo. La rejilla antidifusora es un dispositivo que se sitúa entre
el paciente y el receptor de imagen y consiste en una serie de láminas de plomo
(radioopaco) separadas por espacios que dejan pasar la radiación
(radiotransparente). La orientación de estos espacios es tal que por ellos sólo pasa la
radiación proveniente del foco de rayos X, es decir, la propagada en línea recta desde
la fuente al receptor de imagen, mientras que los rayos X transmitidos en dirección
oblicua, en un cierto ángulo con la rejilla, son absorbidos por la misma. Las rejillas
disponibles comercialmente pueden tener sus láminas paralelas o focalizadas. Las
rejillas paralelas atenúan más los rayos X primarios en el borde de la radiografía
que en el centro. Por tanto, la densidad óptica es mayor en el centro y menor en los
bordes. Las rejillas focalizadas proporcionan una densidad óptica más uniforme
siempre que estén colocadas a la distancia correcta del foco (distancia de
focalización).

Como la rejilla absorbe también parte de la radiación directa, se necesita utilizar una
mayor técnica para conseguir el mismo grado de ennegrecimiento en la película. Por
tanto, su uso supone mayor dosis al paciente, pero este hecho se ve compensado por
una mejor calidad de imagen al eliminar la radiación dispersa que reduce el contraste
de la imagen. Si el objeto estudiado tiene un volumen pequeño (mano, bebé), la
producción de radiación dispersa será menor y el aumento de dosis por el uso de la
rejilla antidifusora puede no compensar la pequeña mejoría en la imagen al eliminar
la pequeña fracción de radiación dispersa formada.

Control automático de exposición

Se trata de un dispositivo que mide la cantidad de radiación que llega al receptor de


imagen y concluye automáticamente la exposición cuando ha llegado al mismo una
cantidad suficiente de radiación como para proporcionar una imagen apta para el
diagnóstico. Con este dispositivo se reducen las dosis a los pacientes al evitar las
exposiciones demasiado bajas (lo cual podría hacer necesaria la repetición de la
imagen) o excesivas (lo cual redundaría en una dosis innecesaria para el paciente)
para conseguir una imagen óptima. El control automático de exposición consta
habitualmente de una o varias cámaras de ionización situadas entre el paciente y la
película. Estas cámaras son radiotransparentes, de manera que no interferirán con la
imagen radiográfica. La ionización dentro de la cámara crea una carga proporcional
a la densidad óptica. Cuando se ha alcanzado la carga apropiada, finaliza la
exposición. Esta cámara de ionización debe ser calibrada con un maniquí para que
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corte la exposición cuando se ha alcanzado la dosis adecuada en el receptor para


formar la imagen radiológica.

Receptores de imagen

La radiación transmitida después de atravesar un determinado espesor de tejido es


lo que se conoce con el nombre de radiación primaria. Esta radiación no puede ser
observada directamente, pero puede convertirse en visible mediante el uso de algún
tipo de sistema de imagen, como son los sistemas película radiográfica y cartulina
de refuerzo, intensificador de imagen y monitor de televisión o los sistemas digitales.
Antes de hablar sobre cada uno de ellos veamos cuáles son los principales
parámetros que definen la calidad de imagen. 8.1.- Parámetros que definen la calidad
de imagen La calidad de imagen se define mediante tres parámetros fundamentales:
resolución, contraste y brillo, este último asociado a los sistemas con intensificador
de imagen y monitor de televisión.

IV.- EL HAZ DE RADIACION

1. INTRODUCCIÓN.

La radiografía convencional es una técnica de obtención de imágenes por transmisión


que permite producir una representación bidimensional de un objeto tridimensional,
basada en la mayor o menor absorción y dispersión producida en la interacción del
haz con las estructuras sobre las que interacciona. La radiación emitida por un tubo
de RX atraviesa la zona a explorar y alcanza después el detector.

El haz emitido por el tubo tiene una distribución de intensidad esencialmente


uniforme antes de incidir sobre el paciente, y la absorción y dispersión de fotones al
interaccionar con los tejidos de éste, dan lugar a una alteración de dicho haz, que
contiene información sobre las estructuras atravesadas. Su registro en el sistema de
imagen es lo que se conoce como radiografía.

Uno de los principales objetivos en la radiografía médica es que la representación


del objeto sea fiel y dé la mayor información posible sobre las estructuras del mismo.
La fidelidad y la riqueza de la información contenida en la representación suele
evaluarse en términos de la calidad de la imagen. La calidad de imagen no puede
medirse en una escala simple. Sin embargo, y aunque siempre incorpora un cierto
carácter cualitativo, subjetivo si se quiere, la calidad de imagen puede describirse a
partir de un conjunto de magnitudes y conceptos, cuantificables y más o menos
interrelacionados entre sí.

De una manera intuitiva podría decirse que, para considerar buena una imagen
radiográfica, debe ser posible, por un lado, visualizar en ella objetos de pequeño
tamaño, detalles finos o bordes nítidos. Por otro, también debe ser posible que la
imagen permita distinguir estructuras diferentes, pero con propiedades relativamente
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similares en cuanto a interacción con los rayos X, como es el caso de muchos tejidos
biológicos.

La primera de las cuestiones puede cuantificarse a partir del concepto de resolución


espacial. La segunda se puede tratar en términos de resolución de contraste.

La posibilidad de distinguir en la imagen objetos o áreas que corresponden a zonas


del objeto original con propiedades similares de absorción para los rayos X es una
cuestión clave. Muchos tejidos biológicos plantean ese tipo de cuestiones, como es
el caso del tejido muscular y su entorno en el caso del abdomen o el del tejido
glandular y el tejido graso en la mama. El clásico umbral de sensibilidad a bajo
contraste describe el porcentaje de contraste original mínimo necesario para dar lugar
a algo discernible en la imagen. Son muchos los factores que limitan el contraste en
la imagen. Para lo que aquí interesa, valdría con llamar la atención sobre algunos de
ellos: el espectro del haz de rayos X incidente, y la mayor o menor abundancia de
radiación dispersa.

2. ESPECTRO DE RAYOS X
Los fotones que integran el haz de rayos X emitido por el tubo presentan una distribución
continua en energías con valores comprendidos, teóricamente, entre 0 y un valor máximo
que corresponde al valor de tensión o kilovoltaje aplicado al tubo de rayos X.
En efecto, si aplicamos una tensión, por ejemplo, de 90 kV entre el cátodo y el ánodo, los
electrones adquirirán una energía de 90 keV, y al chocar contra el ánodo, perderán energía
emitiendo una radiación de frenado. Los fotones de rayos X emitidos tendrán energías
comprendidas entre 0 y 90 keV. A esta distribución de energías se la denomina espectro
continuo. Además de esta componente continua, el espectro de rayos X está formado
también por una parte discreta en forma de picos de gran intensidad que se superponen a
la primera. Estos picos se denominan radiación característica, ya que su posición dentro
del espectro depende del material del ánodo, y más concretamente de su número atómico
(número de protones de cada átomo).

Tubo Tungsteno Tubo Molibdeno


Se muestra el espectro de emisión para un tubo con ánodo de tungsteno y para diferentes
valores de tensión aplicados al tubo de rayos X. En él se superponen el espectro continuo
procedente de los fotones de frenado y el espectro discreto generado por los fotones
característicos.

Los rayos X característicos se producen cuando los átomos excitados del ánodo por la
colisión con los electrones, se desexcitan y emiten su exceso de energía en forma de
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radiación electromagnética. La radiación característica puede jugar un papel muy


importante en la calidad de la imagen y de hecho así es en el caso de la mamografía.
En radiología digital debido a su amplia latitud, la formación de la imagen tiene lugar a
casi cualquier grado de exposición y la imagen puede ser luego procesada en el ordenador
variando su brillo y contraste.

Tensión
En el espectro del tungsteno que se ve en la figura puede observarse un pico de radiación
característica próximo a 10 keV. El valor máximo alcanzado por el espectro continuo es
numéricamente igual a la tensión o kilovoltaje seleccionada para generar ese haz. Este
espectro continuo tiene un máximo que se encuentra aproximadamente en una energía
igual a la tercera parte de la energía máxima (40 keV para un haz generado con 120 kV).
Puede deducirse por tanto que al subir la tensión o kilovoltaje del equipo de rayos X va a
obtenerse un haz más rico en fotones de mayor energía, por tanto más penetrantes, es decir,
con una mayor capacidad de atravesar espesores grandes de pacientes. Es por este motivo
por el que se utilizan técnicas de bajo kilovoltaje en aquellas exploraciones que requieran
más contraste , y técnicas de kilovoltaje más alto en exploraciones de alta absorción
(abdómenes, proyecciones laterales de cadera, etc.), pacientes más gruesos, o
exploraciones en las que se requiera un contraste más bajo (por ejemplo en una
exploración de tórax, un kilovoltaje más bajo impediría ver a la vez con detalle el pulmón
y la zona retrocardíaca y las costillas interferirían en la visión del pulmón).

Intensidad de corriente y tiempo de exposición


Otra posibilidad para modificar el espectro de un haz de rayos X es variar la intensidad de
corriente del tubo, es decir el número de electrones por segundo que van a ser acelerados
y van a impactar contra el ánodo. Con ello ni la energía máxima ni la energía media del
espectro se modifica, pero sí el número de fotones del haz de radiación. Al incrementar la
intensidad de corriente, es posible emitir todos los fotones necesarios para la formación
de la imagen radiológica en menos tiempo y ello va a tener una incidencia muy importante
en la reducción de la borrosidad por movimiento del paciente durante la exploración o en
aquellas exploraciones en las que haya órganos en movimiento (por ejemplo una
exploración de tórax para evitar la borrosidad del corazón).
Por el contrario, cuanto mayor sea la intensidad de corriente, mayor debe ser la potencia
y capacidad del tubo para soportarlo, y ello en ocasiones no es posible sin recurrir a un
filamento (cátodo) más grueso que no se funda con corrientes elevadas. Hay por tanto un
compromiso entre exploraciones que requieran tiempos cortos y por ello intensidades de
corriente más altas y otras, en las que el tiempo no sea tan crítico y se pueda utilizar un
foco (filamento o cátodo) más fino y de mejor resolución. Es evidente que el efecto que
tiene el tiempo de exposición en el espectro del haz de rayos X es el mismo que el que
tiene la intensidad de corriente. Da lo mismo incrementar al doble el número de fotones
por segundo que salen del tubo de rayos X (es decir, incrementar al doble la intensidad de
corriente) durante un tiempo determinado, que manteniendo la misma corriente, duplicar
el tiempo de exposición, y por tanto el número de fotones que salen del tubo de rayos X.
El producto de la intensidad de corriente por el tiempo de exposición es la carga de disparo
(a veces denominada mAs por las unidades en que se mide), y tiene que ver con el número
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total de fotones que salen del tubo de rayos X. Tanto con la intensidad de corriente como
con el tiempo de exposición no se modifica la calidad del haz de rayos X, es decir su
energía media ni su capacidad de penetración, pero sí la cantidad total de fotones que lo
componen.

Material del ánodo


Ya se sabe que los rayos X se producen por el bombardeo de un blanco (ánodo) por un
haz de electrones. Pues bien, la forma del espectro del haz de radiación producido también
va a depender del material con que esté fabricado ese blanco. Una aplicación práctica del
beneficio que supone el conocimiento de los espectros de los haces de rayos X es la
comparación entre los espectros más comunes utilizados actualmente en mamografía con
ánodos de molibdeno (con número atómico 42), rodio (con número atómico 45) y
wolframio (con número atómico 74) para una misma tensión. Las cuatro combinaciones
ánodo/filtro más empleadas son Mo/Mo, Mo/Rh, Rh/Rh y W/Rh.
La mamografía es una imagen de las estructuras internas de la mama, que podemos
englobar como un caso límite de una exploración de partes blandas, tejidos con densidades
y composiciones similares, de muy baja absorción, y con un contraste intrínseco muy
pequeño. Además, en la imagen el radiólogo busca pequeñas masas (alta resolución de
contraste) y microcalcificaciones (alta resolución espacial). Para que en la imagen puedan
alcanzar a detectarse este tipo de detalles es necesario que el haz de radiación sea de una
energía muy inferior a la habitual en radiografía general. Para un espesor típico de mama
(entre 3 cm y 5 cm comprimidos) se obtiene un contraste excelente con rayos X de energías
entre 17 keV - 22 keV.
El molibdeno produce rayos X característicos a 17.4 y 19.6 keV, por lo que si se utiliza
este material como blanco del tubo de rayos X se obtiene un haz de radiación con un
porcentaje muy elevado de su energía en el rango de interés. El problema que presenta
este material, es que las posibilidades de adaptar la calidad del haz al espesor del objeto o
densidad del tejido son limitadas, y es sólo adecuado para imagen de mamas de espesores
pequeños a medianos.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

V.- MAGNITUDES Y UNIDADES RADIOLÓGICAS

1. INTRODUCCIÓN

La necesidad de establecer normas de protección contra los efectos biológicos


perjudiciales de las radiaciones ionizantes, se hizo patente a los pocos meses del
descubrimiento de los rayos X por Roentgen en 1895, y al comienzo del trabajo con
elementos radiactivos en 1896. Como consecuencia del trabajo con radiaciones ionizantes,
algunos operadores en este campo comenzaron a manifestar efectos nocivos. El análisis
de síntomas patológicos de un conjunto de radiólogos, permitió establecer en 1922 que la
incidencia de cáncer en este grupo de trabajo, era significativamente más alta respecto a
otros médicos, circunstancia que demostró la peligrosidad de las radiaciones ionizantes y
la necesidad de establecer normas específicas de radioprotección.
Para caracterizar de forma cuantitativa y precisa las radiaciones ionizantes y sus posibles
efectos es necesario disponer de un conjunto de magnitudes con sus correspondientes
unidades.

2. GENERALIDADES SOBRE MAGNITUDES RADIOLÓGICAS


Todas las magnitudes en el campo de la Radiología se pueden clasificar en cinco categorías:

a) Radiometría, que trata con magnitudes asociadas a un campo de radiación. Tales son, cantidad
(fluencia de partículas) y calidad (distribución espectral) de un haz de radiación.

b) Coeficientes de interacción (atenuación, absorción, etc.). Trata con magnitudes asociadas a la


interacción de la radiación con la materia. Permiten relacionar las magnitudes radiométricas con
las magnitudes dosimétricas.

c) Dosimetría, Trata con magnitudes relacionadas con la medida de la energía absorbida y de su


distribución. Las magnitudes dosimétricas son generalmente producto de magnitudes de las dos
categorías anteriores. Se conciben como una medida física que se correlaciona con los efectos
reales o potenciales de la radiación. Dosis absorbida.

d) Radiactividad, Trata de las magnitudes asociadas con el campo de radiación producido por las
sustancias radiactivas.

e) Radioprotección, donde las magnitudes están relacionadas con el efecto biológico de las
magnitudes dosimétricas, y que atienden tanto al tipo de radiación como a la naturaleza del
medio irradiado. En este caso distinguiremos entre magnitudes de protección y operacionales.
Entre las magnitudes radiológicas unas son específicas o definidas para partículas cargadas o
directamente ionizantes y otras para partículas no cargadas o indirectamente ionizantes. De
todas las magnitudes, consideramos sólo las más importantes.

3.- DOSIMETRÍA

Exposición
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Se define esta magnitud, como el cociente X = dQ/dm, donde dQ es el valor absoluto de la carga
total de todos los iones de un mismo signo producidos en aire, cuando todos los electrones
liberados por los fotones absorbidos en la masa dm sean detenidos completamente en el aire.

La unidad en el SI de la exposición es el culombio por kilogramo, C/kg. La unidad antigua y hoy


obsoleta es el roentgen, (R).

La unidad especial en el SI es el Gy/s (Gy se denomina Gray) y la unidad antigua de tasa es el


rad/s. La relación entre ambas unidades se expresa en la forma siguiente:

1 rad/s = 10-2 J/kg. s = 1 cGy/s

Dosis absorbida

La dosis absorbida, D, en un material dado se define (ICRU, 1998b) como el cociente dε dm donde
dε es la energía media impartida por la radiación a un material de masa dm

Es decir, ε representa la energía neta que "se queda" en el volumen de materia considerado.

La dosis absorbida, que es la magnitud dosimétrica de más interés, resulta válida para cualquier
tipo de radiación, y requiere especificar el material en el que se cede la energía.

Transferencia lineal de energía

Se define la transferencia lineal de energía, L∆, de un material para partículas cargadas, como el
cociente de dE por dl, donde dE es la energía disipada por una partícula cargada al atravesar la
longitud dl a causa de aquellas colisiones con electrones en las que la pérdida de energía es
menor que ∆ La unidad es el J/m.

E se puede expresar en eV y entonces L∆ se puede dar en eV/m, o cualquier submúltiplo o


múltiplo convenientes, como keV/µm

4.- RADIOPROTECCIÓN

Dosis equivalente en un órgano,

Los estudios biológicos han mostrado que la probabilidad de efectos estocásticos sobre la salud,
debidos a radiaciones ionizantes, depende no solo de la dosis absorbida (energía depositada por
unidad de masa) sino también del tipo y energía de la radiación considerada. Ello es consecuencia
de los diferentes procesos mediante los cuales se deposita la energía a nivel microscópico, que
varían dependiendo del tipo de radiación (fotones, electrones, neutrones, partículas pesadas,
etc.). Para tener en cuenta dicho efecto, ICRP introdujo los denominados "factores ponderales
de radiación" o "factores de peso de radiación" en la definición de una nueva magnitud.

La dosis equivalente en un órgano o tejido T debida a la radiación R, se define (ICRP, 1991; ICRU,
1993) como la dosis absorbida media para la radiación R en el órgano o tejido T y wR es el factor
de ponderación para la radiación R.

En el caso de que existan radiaciones y energías con distintos valores de wR, la dosis equivalente
en el órgano o tejido T, HT, es la suma: de ellas

Puesto que los factores de ponderación son números, la unidad para la dosis equivalente en un
órgano o tejido es la misma que para la dosis absorbida, es decir: julio/kg. Sin embargo, se utiliza
el nombre especial de sievert (Sv) para distinguir claramente cuando se está hablando de esta
magnitud y cuando de dosis absorbida (magnitudes dosimétricas que no tienen en cuenta
posibles efectos biológicos).
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Dosis efectiva E,

La probabilidad de aparición de efectos estocásticos depende no solo del tipo de radiación sino
también del órgano considerado. Es decir, no todos los órganos y tejidos del cuerpo humano
son igualmente radiosensibles. Por tanto, se consideró apropiado definir una magnitud más, a
partir de la dosis equivalente, que tuviese en cuenta la combinación de diferentes dosis en
diferentes órganos como consecuencia de una irradiación del cuerpo entero.

La dosis efectiva, E, se define (ICRP, 1991; ICRU, 1993) como la dosis equivalente en el órgano
o tejido T y wT es el factor de ponderación para dicho órgano.

Magnitudes operacionales.

Las magnitudes limitadoras descritas anteriormente no pueden medirse puesto que para ello
habría que situar los detectores en el interior de los órganos del cuerpo humano. Por esta razón,
ICRU ha definido un grupo de magnitudes capaces de proporcionar en la práctica una
aproximación razonable (o una sobreestimación) de las magnitudes limitadoras.

Estas magnitudes medibles se definen a partir de la dosis equivalente en un punto del cuerpo
humano o de un maniquí y su relación con las magnitudes limitadoras puede calcularse para
condiciones de irradiación determinadas (ICRP, 1996; ICRU 1998a).

Las magnitudes operacionales recomendadas fueron introducidas por ICRU en 1985 para
diferentes aplicaciones de dosimetría personal y ambiental. Para la vigilancia de área se han
introducido dos magnitudes que enlazan la irradiación externa con la dosis efectiva y con la
dosis en la piel y el cristalino.

Son el equivalente de dosis ambiental, H*(d) y el equivalente de dosis direccional, H'(d,Ω). Para
la vigilancia individual se recomienda el uso del equivalente de dosis personal, Hp(d).
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

VI.- DETECCIÓN Y DOSIMETRÍA DE LA RADIACIÓN

1. FUNDAMENTOS FÍSICOS DE LA DETECCIÓN

El organismo humano no puede percibir directamente muchos agentes físicos del mundo que
le rodea; entre ellos figuran las radiaciones ionizantes. Gran parte del desarrollo científico y
técnico de la humanidad responde al deseo del hombre de remediar sus propias insuficiencias.

El hombre ha ideado procedimientos y aparatos para detectar, medir y analizar las radiaciones
ionizantes a fin de prevenir sus posibles efectos perjudiciales, y poder, en cambio, sacar ventaja
de sus múltiples aplicaciones.

2. DETECTORES DE IONIZACIÓN GASEOSA

Los detectores de ionización tienen un recinto lleno de un gas a presión conveniente en el que
se disponen dos electrodos a los que se les aplica una tensión de polarización, creando por tanto
un campo eléctrico en el interior del volumen del detector

Cámara de ionización En la cámara de ionización, la tensión de polarización aplicada produce un


campo eléctrico suficiente para que sea posible la colección de toda la carga generada por la
radiación incidente. Respecto al campo de utilización de las cámaras de ionización, debe decirse
que se usan preferentemente para la detección de fotones (radiación X y gamma) y partículas
beta.

Contador Proporcional El esquema de un detector proporcional es análogo al de una cámara de


ionización, siendo la tensión aplicada entre los electrodos, la diferencia fundamental entre
ambos detectores.

Contador Geiger En la práctica se suelen utilizar frecuentemente los contadores Geiger. Son
meros contadores de las partículas ionizantes que alcanzan el volumen sensible del detector.

Los equipos detectores de radiación basados en tubos Geiger resultan así mucho más sensibles
que los basados en cámaras de ionización y más adecuados, por tanto, para medir niveles de
radiación muy bajos.

Dosímetros personales Los dosímetros personales pueden dividirse en dosímetros activos y


pasivos según necesiten o no de una fuente de alimentación para su funcionamiento.

Esta característica condiciona sus propiedades dosimétricas y su empleo en operación. Los


dosímetros pasivos integran la dosis durante su exposición sin necesidad de estar conectados a
los instrumentos de medida y su evaluación se realiza en laboratorios especializados al finalizar
el período de exposición. Ejemplos de dosímetros pasivos son: las películas fotográficas, los
dosímetros termoluminiscentes. Los más comúnmente empleados en Dosimetría Personal son
los basados en detectores termoluminiscentes y en películas fotográficas.

Los dosímetros activos necesitan de una fuente de alimentación para su funcionamiento.


Presentan una respuesta inmediata y continua durante su operación y proporcionan, en tiempo
real, información sobre la dosis acumulada, la tasa de dosis y las condiciones de exposición.
Además, presentan la posibilidad de emitir alarmas que permiten una aplicación más eficiente
de los criterios ALARA. Habitualmente están basados en detectores de ionización gaseosa y en
detectores de semiconductor. Se utilizan habitualmente como dosímetros operacionales

Dosímetros termoluminiscentes (TLDs)


Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Ventajas y desventajas

Ventajas:

• Reutilizables.
• Linealidad en un amplio margen de
energía (ej. LiF:Mg,Ti:100 µSv- 5 Sv)
• Permiten la evaluación de dosis en
campos mixtos mediante la
combinación de distintos
materiales y el empleo de filtros
adecuados
• Equivalente a tejido. Fácil manejo.
Desventajas: Barato.
• Bajo nivel intrínseco de pérdida de
• información almacenada se destruye en
información.
el proceso de lectura, aunque la curva
• Bajo peso y tamaño reducido:
de luz emitida puede conservarse de
óptimos para dosimetría de
forma permanente.
extremidades
• Desvanecimiento o “fading” de la señal
• No necesitan baterías Proceso de
por estimulación óptica o térmica
lectura fácil de informatizar
• Estructura compleja de la curva de luz

Los dosímetros electrónicos que se emplean en dosimetría personal están basados en dos tipos
de detectores: tubos Geiger-Müller y diodos de Si.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

VII. ASPECTOS GENERALES DE LA INTERACCIÓN DE LA

RADIACIÓN CON EL MEDIO BIOLÓGICO

1. INTRODUCCIÓN.

Desde su descubrimiento, la radiación ionizante se utiliza en diversas aplicaciones


beneficiosas para el hombre, pero también puede producir efectos dañinos tanto en la
salud de las personas como en el medio ambiente. Para poder proteger al hombre de los
posibles efectos nocivos de la radiación ionizante es imprescindible conocer, tan en
detalle como sea posible, los efectos producidos por ésta, sus características y los factores
físicos, químicos y biológicos que influyen en dichos efectos. Ese es precisamente el
objetivo de este tema, describir el estado actual del conocimiento sobre los efectos
biológicos que puede producir la radiación ionizante, con especial énfasis en aquellos
efectos que se producen tras exposición a dosis bajas y los factores de riesgo que llevan
asociados. Al final del tema se describe como a partir de la estimación del riesgo derivado
de la exposición a radiación se establecen los límites de dosis para individuos, uno de los
tres principios del actual sistema de protección radiológica.

2. INTERACCIÓN DE LA RADIACIÓN CON LA CÉLULA Y SUS


COMPONENTES: RESPUESTA A NIVEL MOLECULAR Y CELULAR.

Como es bien sabido, la unidad básica del organismo vivo es la célula. Los efectos
biológicos de las radiaciones ionizantes derivan del daño que éstas producen en la
estructura química de las células, fundamentalmente en la molécula de ADN (ácido
desoxirribonucleico). En el ADN se encuentra toda la información necesaria para controlar
funciones celulares como el crecimiento, la proliferación y la diferenciación. Además, esta
información se transmite a las células de la descendencia.
Las trayectorias de radiación pueden depositar energía directamente en el ADN (efecto
directo) o pueden ionizar otras moléculas de la célula, especialmente las moléculas de
agua, para formar radicales libres que pueden dañar al ADN (efecto indirecto). Dentro de
la célula los efectos indirectos ocurren en distancias muy cortas, del orden de pocos
nanómetros, ya que la distancia de difusión de los radicales está limitada por su
reactividad. Aunque es difícil determinar de forma precisa la contribución de los efectos
directos y los indirectos en el daño del ADN causado por radiación, evidencias obtenidas
introduciendo en las células captadores de radicales libres sugieren que cerca del 35% es
exclusivamente directo y el 65% tiene un componente indirecto, para radiaciones de baja
transferencia lineal de energía (tipo rayos-X o rayos-gamma).

Las lesiones que la radiación puede inducir en el A DN son muy diversas y entre ellas se
pueden mencionar las roturas de una o de las dos cadenas (roturas sencillas o dobles),
recombinaciones, sustituciones de bases, deleciones, etc. En la Tabla 1 se muestran los
principales productos del daño en el ADN que pueden medirse tras exposición a radiación
de tipo rayos-X o rayos-gamma. En algunos casos, estos cambios en la estructura del ADN
se traducen en aberraciones cromosómicas, lesiones que pueden ser utilizadas como
parámetros para la medida de la dosis absorbida (dosimetría biológica).
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Frecuencia
Tipo de daño (número de defectos por células
por Gy)

Roturas de cadena sencilla 1.000


Daño en bases 500
Roturas de doble cadena 40
Entrecruzamientos ADN-proteína 150

Tabla I. Frecuencia estimada de daño en el ADN en células de mamíferos, causado


por exposición a radiación de tipo rayos-X o rayos-gamma.

Antes de comentar los efectos que la radiación puede tener a nivel celular es importante
explicar el concepto de radiosensibilidad. Poco después del descubrimiento de los rayos
X, se observó que éstos parecían tener una eficacia selectiva para destruir células
cancerosas sin afectar a los tejidos normales. De aquí nació el concepto de
radiosensibilidad, basado en características inherentes a la célula y no a la radiación. Poco
tiempo después se demostró la existencia de una relación entre la radiosensibilidad de una
célula y su nivel de diferenciación, entendiendo como célula diferenciada aquella que está
especializada funcional o morfológicamente, y como célula no diferenciada aquella que
tiene pocas características morfológicas y funcionales especializadas. La misión
fundamental de este tipo de células indiferenciadas es la división, para proporcionar
células que mantengan el tamaño de su propia población y para reemplazar las células
diferenciadas que se van perdiendo.
Las células, como consecuencia de la exposición a radiación, pueden sufrir un daño severo
que les conducirá a la muerte o bien pueden sufrir daños menos severos, subletales, que si
bien no provocan la muerte de la célula sí alteran su composición genética (ADN). La
respuesta de las células frente a la exposición a radiación está influida por un gran número
de factores físicos, químicos y biológicos. Entre los factores físicos se incluyen la dosis,
la tasa de dosis y la calidad de la radiación (transferencia lineal de energía). Los factores
químicos son sustancias que bien aumentan o disminuyen la radiosensibilidad celular.
Dentro de los múltiples factores biológicos que intervienen en la respuesta celular a la
radiación cabe destacar la fase del ciclo celular en el que se encuentre la célula en el
momento de la irradiación (si está activamente proliferando o está en reposo) o la eficacia
de los mecanismos de reparación para reparar las lesiones en la molécula de ADN.

Factores biológicos que influyen la respuesta celular frente a radiación.

Ciclo celular. Las células muestran distinta sensibilidad dependiendo de la etapa del ciclo
de división celular en la que se encuentren en el m omento de la irradiación. En general,
se ha observado que las fases más radiosensibles son G y M (mitosis). Por el contrario la
fase S (síntesis del ADN) se comporta como una fase más radiorresistente.
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Mecanismos de reparación Uno de los factores biológicos más interesantes a considerar


para comprender la respuesta de una célula a las radiaciones es su capacidad de reparar el
daño producido en la molécula de ADN. Cuando se produce un daño potencialmente letal,
únicamente si la célula es capaz de repararlo podrá sobrevivir. Dicha reparación es
especialmente eficaz cuando las células se encuentran en estado de reposo proliferativo.
Así, si a una célula irradiada se la estimula proliferativamente, resulta poco probable que
pueda reparar el daño potencialmente letal inducido. Aunque se repare la mayor parte del
daño producido por radiación ionizante, lo que tiene consecuencias para la célula y su
descendencia es el daño remanente no reparado o mal reparado, siendo el resultado en
estos casos una célula viable pero modificada genéticamente o la muerte celular

3. CLASIFICACIÓN DE LOS EFECTOS BIOLÓGICOS RADIOINDUCI DOS.

Atendiendo a la naturaleza del daño producido por la radiación en las células, los
efectos biológicos se clasifican en estocásticos y deterministas (Tabla II) .

Tabla II. Principales características de los efectos estocásticos y deterministas.


Si
Efectos estocásticos Efectos deterministas

Mecanismo Lesión subletal Lesión letal


(una o pocas células) (muchas células)
Naturaleza Somática o hereditaria Somática

Gravedad Independiente de dosis Dependiente de dosis

Dosis umbral No Sí

Relación Dosis-Efecto Lineal-cuadrática; Lineal Lineal

Aparición Tardía Inmediata o tardía

como consecuencia de la irradiación, se produce la muerte de un número de células


suficientemente elevado de un órgano o tejido, habrá una pérdida de función del órgano, efecto
que se conoce como determinista (Figura 2). La gravedad de los efectos deterministas es
proporcional a la dosis de radiación recibida, siempre y cuando ésta sea mayor que la dosis
umbral, dosis que establece el límite entre la aparición o no del efecto. Estos efectos ocurren tras
exposición a dosis relativamente altas, poniéndose de manifiesto a medio-corto plazo.
Como consecuencia de la exposición a radiación la célula puede no morir, sino verse modificada
(mutada), hablándose en estos casos de efectos estocásticos (Figura 2). Estos efectos ocurren
tras exposición a dosis moderadas y bajas de radiación y se ponen de manifiesto a medio-largo
plazo. La gravedad de los efectos estocásticos no es proporcional a la dosis recibida, pero sí la
probabilidad de que tenga lugar el efecto. Aunque siguen existiendo discrepancias al respecto,
para la estimación de riesgos de efectos estocásticos se considera que no existe dosis umbral
para su aparición.
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Figura 2. Esquema de las consecuencias de la interacción de la radiación ionizante


con los componentes celulares.

Efectos deterministas.
Puesto que para que tenga lugar un efecto determinista tiene que producirse la muerte de
un número sustancial de células, existe una dosis umbral de radiación por debajo de la
cual el número de células afectadas es insignificante paraque se ponga de manifiesto
efecto alguno. El número de células afectadas se relaciona con la dosis, por lo que en este
tipo de efectos la gravedad resulta proporcional a la dosis recibida. Por tanto, esta
propiedad y la existencia de una dosis umbral son las características más notables de los
efectos deterministas.
Los efectos deterministas ocurren tras exposición a dosis relativamente altas de radiación,
y su aparición suele ser inmediata o tras un corto periodo desde la irradiación. Para
describir los efectos deterministas se utiliza la magnitud dosimétrica dosis absorbida (D),
que es la energía absorbida por unidad de masa. Su unidad es el julio por kilogramo que
recibe el nombre especial de Gray (Gy).
Teniendo en cuenta que el mecanismo por el que se producen los efectos deterministas es
la muerte celular, es importante definir lo que se entiende como muerte celular ya que este
término no tiene el mismo significado para distinto tipos celulares. Así, para células
diferenciadas, que no proliferan, la muerte significa la pérdida de la función para la que se
han especializado, por ejemplo, la pérdida de capacidad para transportar oxígeno en el caso
de los glóbulos rojos de la sangre; sin embargo, para células que se dividen, la muerte
celular implica que han perdido la capacidad de llevar a cabo la división.

Para apreciar las diferencias que existen entre este tipo de muerte y la que se refiere a la
pérdida de una determinada función, diremos de una manera generalizada, que para
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destruir la funcionalidad celular en sistemas no proliferativos se necesitan dosis de


radiación del orden de 100 veces superiores a las que son necesarias para producir la
inhibición proliferativa de las células que se dividen.
Una vez descritos los principales efectos deterministas que pueden tener lugar a nivel de
tejidos u órganos, vamos a conocer qué efectos se producen a nivel del organismo
completo. Cuando se consideran los efectos deterministas a nivel de individuo, hay que
diferenciar entre adultos y organismos en desarrollo, ya que la respuesta va a ser
diferente entre ellos.
La respuesta de un organismo adulto a una exposición aguda (en un tiempo corto, del
orden de minutos o inferior), que provenga de una fuente externa y que afecte a todo el
organismo, produce un conjunto de signos, síntomas y un cuadro clínico variable que se
conoce con el nombre de síndrome de irradiación.

Efectos en el feto:
Como se ha comentado anteriormente, la respuesta tras la exposición a radiación de un
organismo en desarrollo no es la misma que en el individuo adulto. Los tipos de efectos
que puede producir la radiación en embriones y/o fetos son:
- Muerte del organismo en desarrollo.
- Anomalías congénitas que se manifiestan en el nacimiento y que son producidas por
efecto de la exposición a radiación en útero.
- Anomalías congénitas que no se manifiestan en el momento del nacimiento sino a edades
más avanzadas.

La mortalidad e inducción de anomalías producidas por la exposición a radiación del


individuo en desarrollo dependen entre otros factores del momento de la gestación en el
que tenga lugar la irradiación.
Cuando se produce la fertilización del óvulo comienza, antes de que el cigoto se implante
en la mucosa del útero (etapa de preimplantación) puede producirse una elevada
mortalidad, si bien, la irradiación en ese momento del desarrollo no origina una alta
incidencia de anomalías congénitas. Una vez que haya tenido lugar la implantación y se
inicie la diferenciación celular característica de la fase de la organogénesis, la
probabilidad que se produzca la muerte del embrión pasa a ser muy baja, pero sí pueden
producirse anomalías estructurales y deformidades. La irradiación de fetos a 3-8 semanas
de gestación puede producir anomalías graves en muchos órganos, especialmente en el
sistema nervioso central y esqueleto.

Entre las semanas 8 y 15 de gestación es menos frecuente la aparición de anomalías


aparentes y muerte prenatal, pudiéndose producir retraso mental y disminución en el
cociente de inteligencia (QI). La exposición entre las semanas 15 y 26 también puede
provocar disminución en el cociente de inteligencia, aunque ya menos severa.

La radiorresistencia del feto aumenta durante la última fase del desarrollo al


incrementarse el número de células diferenciadas y disminuir la actividad mitótica. Como
consecuencia, la irradiación del feto a partir de la semana 26 conlleva mucho menor
riesgo.
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Efectos estocásticos.

Si como consecuencia de la irradiación la célula no muere sino que sufre una modificación
en la molécula de ADN, podrán producirse los denominados efectos estocásticos. Estos
efectos tienen lugar tras exposiciones a dosis o tasas de dosis bajas de radiación y la
probabilidad de que ocurran, pero no su gravedad, aumenta al aumentar la dosis de
radiación recibida. La gravedad de estos efectos depende de factores como el tipo de célula
afectado y el mecanismo de acción del agente agresor que interviene.
Existe cierta controversia sobre la existencia o no de dosis umbral para los efectos
estocásticos. Las organizaciones nacionales e internacionales responsables de dictar las
recomendaciones de protección radiológica aceptan que no existe una dosis umbral para el
caso de efectos estocásticos, ya que opinan que no se puede descartar, con la información
de la que se dispone en la actualidad, que incluso a dosis muy bajas de radiación exista una
probabilidad, aunque sea muy pequeña, de que la célula sea modificada.
Los efectos estocásticos pueden ser hereditarios y somáticos. Si la célula que ha sido
modificada tras la irradiación es una célula somática, el efecto se pondrá de manifiesto en
el individuo que ha sido expuesto a la radiación, hablándose en este caso de efectos
estocásticos somáticos. Si por el contrario la célula que se ha visto modificada tras la
irradiación es una célula germinal, el efecto biológico no se pondrá de manifiesto en el
individuo expuesto sino en su descendencia, hablándose en este caso de efectos
estocásticos hereditarios.
Antes de describir los principales efectos estocásticos producidos por la radiación, es
importante definir que se entiende por dosis y tasas de dosis bajas, ya que este concepto se
utilizará con frecuencia en este apartado. En protección radiológica se consideran dosis
bajas aquellas que son inferiores a 0,2 Gy y tasas de dosis bajas cuando su valor es inferior
a 0,1 mGy min-1.

Efectos estocásticos somáticos: Desarrollo del cáncer.

Hoy día se sabe que el efecto estocástico somático de mayor relevancia tras exposición a
dosis bajas de radiación es el desarrollo de cáncer. La transición desde una célula normal
a una célula maligna es un proceso complejo que implica diversos cambios cuya naturaleza
exacta dependerá del tipo de célula, del mecanismo de acción del carcinógeno implicado
y del tipo de cáncer que se origine. En medicina se emplea la palabra cáncer para referirse
genéricamente a un conjunto de enfermedades con más de cien formas clínicas
diferenciables, de comportamiento biológico y manifestaciones clínicas muy distintas, y
que abarcan a su vez más de un millar de variedades histopatológicas.
A pesar de la diversidad, se han desarrollado diversos modelos generales para describir
el proceso carcinogénico, siendo el más aceptado actualmente el modelo multietapa.
Dicho modelo predice que un cáncer aparece como consecuencia de una serie de sucesos
que pueden ser totalmente independientes, pero que con frecuencia están ligados,
pudiendo incluso estar mediados por el mismo agente. El modelo multietapa considera
que el desarrollo de cáncer tiene lugar en cuatro etapas: iniciación, conversión, promoción
y progresión.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

El desarrollo de cáncer es un proceso complejo en el que pueden intervenir multitud de


factores celulares y ambientales. Aunque en la actualidad los mecanismos implicados en
cada una de las etapas del proceso carcinogénico no se conocen en su totalidad, se
presupone que, si bien la radiación podría actuar en cualquiera de estas etapas, es en la
iniciación donde su papel carcinogénico es más relevante.

Efectos estocásticos hereditarios .

Además de inducir cambios neoplásicos en tejidos somáticos, la radiación ionizante puede


producir efectos transmisibles (hereditarios) en poblaciones irradiadas, a través de la
inducción de mutaciones en el ADN de las células germinales masculinas o femeninas.
Estas mutaciones, aunque no tienen consecuencias directas en el individuo expuesto,
pueden expresarse en generaciones posteriores como desórdenes genéticos de muy diverso
tipo y severidad.
Hasta el momento no se ha demostrado la inducción por radiación de enfermedades
genéticas (hereditarias) en poblaciones humanas expuestas a radiación ionizante. Sin
embrago, la radiación ionizante es un mutágeno universal y estudios experimentales
realizados en plantas y animales demuestran claramente que la radiación puede inducir
efectos genéticos; por tanto parece poco probable que los humanos sean una excepción.
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4. RIESGO DE EFECTOS ESTOCÁSTICOS TRAS EXPOSICIÓN A RA


DIACIÓN IONIZANTE. LÍMITES DE DOSIS.

Para poder proteger a las personas de los efectos perjudiciales derivados de la exposición
a radiación ionizante, es imprescindible conocer, hasta donde la información disponible
lo permita, todos los riesgos que supondrían para la salud dichas exposiciones. Todas las
actividades humanas acarrean riesgos aunque algunos de ellos puedan considerarse muy
bajos. En otras ocasiones, se aceptan actividades aún sabiendo que implican un riesgo
elevado. Lo que sí parece una actitud general es que estamos dispuestos a aceptar un
riesgo a cambio de disfrutar de los beneficios de una sociedad moderna, siempre que los
riesgos no sean innecesarios o fácilmente evitables. Sin embargo, se difícil establecer
qué niveles de riesgo estaría dispuesta a aceptar la sociedad.
Para poder desarrollar un sistema de protección radiológica es necesario un conocimiento
cuantitativo de cómo la probabilidad de los efectos estocásticos y la gravedad de los
efectos deterministas varían con la dosis. La información más adecuada es la que se
obtiene directamente de estudios epidemiológicos sobre los efectos de la radiación en el
hombre. Asimismo, se puede obtener información de interés sobre los mecanismos de
daño y sobre las curvas dosis-respuesta, de estudios experimentales realizados con
sistemas in vitro (microorganismos, cultivos celulares) e in vivo (animales de
laboratorio). Sin embargo, desafortunadamente, la parte de la información experimental
que puede aplicarse directamente a la protección radiológica es muy escasa o incluso
nula, y en cualquier caso requiere una interpretación muy cuidadosa. Fundamentalmente,
la información obtenida en estudios experimentales sirve de apoyo a los datos obtenidos
en estudios epidemiológicos.
En lo que respecta al riesgo de desarrollar cáncer tras exposición a radiación ionizante, se
dispone de información directa procedente de estudios epidemiológicos realizados en
diversas poblaciones entre las que se incluyen los supervivientes de las bombas
atómicas de Hiroshima y Nagasaki (H&N) y personas expuestas a radiación externa o
a radionucleidos por motivos médicos u ocupacionales. Existen igualmente estudio
epidemiológicos en poblaciones expuestas a dosis bajas de radiación. Sin embargo, con
frecuencia estos estudios no permiten obtener resultados concluyentes debido a los
factores de confusión que intervienen en dichos estudios.
Las estimaciones actuales del riesgo de cáncer asociado con exposición externa a
radiación ionizante se realizan en base a los datos obtenidos en el estudio de los
supervivientes de las bombas atómicas de H&N, al considerarse la muestra más
completa. Dicha muestra está compuesta por un número elevado de personas, de ambos
sexos y de todas las edades y que fueron expuestas a un rango de dosis muy amplio,
distribuidas de manera bastante uniforme en el organismo. Sin embargo, hay que tener
en cuenta que todas las dosis recibidas por el grupo de estudio japonés se produjeron a
muy altas tasas de dosis.
El estudio de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki ha mostrado un aumento
significativo en el número de tumores sólidos en personas expuestas a 200-500 mSv
de radiación. La forma de la curva dosis respuesta par a los tumores sólidos
considerados en su conjunto, se ajusta a una función lineal para dosis de hasta 3 Sv. En
el caso de las leucemias, los datos se ajustan mejor a una función lineal-cuadrática.
Una vez se conocen los riesgos derivados de la exposición a radiación se pueden
establecer los límites de dosis, uno de los tres principios en los que se basa el sistema
de protección radiológica.
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Para el establecimiento de los límites de dosis, el procedimiento que se sigue es el de


seleccionar unas determinadas dosis efectivas, calculándose el detrimento que éstas
producirían (considerándose todos los atributos que contribuyen al detrimento), para
posteriormente evaluar si los niveles de detrimento obtenidos son "aceptables" o
"inaceptables" según la filosofía de protección radiológica.
Los límites de dosis NO son una línea divisoria entre lo seguro y lo peligroso, NI la
forma más efectiva de mantener las exposiciones a niveles bajos. Los límites de dosis
persiguen establecer, para un conjunto de prácticas definido, un nivel de dosis por
encima del cual las consecuencias para el individuo serían ampliamente consideradas
como “inaceptables”.

Tabla VI. Límites de dosis recomendados por la ICRP en 1990.

Aplicación Límite de dosis1


Ocupacional Público
Dosis efectiva 20 mSv/año 1 mSv en un año 3
promediada a lo largo de
períodos definidos de 5
años2
Dosis equivalente anual en:
Cristalino 150 mSv 15 mSv
la piel4 500 mSv 50 mSv
las manos y pies 500 mSv ___
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica
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CRITERIOS GENERALES Y MEDIDAS BÁSICAS DE


PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

1.- CONCEPTO Y OBJETIVO DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGIC A

El hombre ha estado siempre expuesto a fuentes naturales de radiaciones ionizantes: rayos


cósmicos, materiales radiactivos que se hayan en la corteza terrestre, en el aire o incorporados
a los alimentos, e incluso sustancias radiactivas que se encuentran en el interior del organismo
humano (40K, 14C). A la radiación producida por estas causas se la denomina radiación de
fondo o natural y forma parte del medio ambiente1.
Además de la radiación natural, el hombre está expuesto a fuentes de radiaciones artificiales.
La utilización de fuentes de radiaciones ionizantes, aparatos de rayos X, sustancias radiactivas
naturales o radionucleidos producidos artificialmente, en actividades de la medicina, la
industria, la agricultura o la investigación, ha re portado muchos beneficios a la humanidad,
pero también la hacen estar sometida a ciertos riesgos que no quedan limitados a un pequeño
grupo de personas, sino a numerosos trabajadores y a la población en su conjunto.

La necesidad de protegerse contra los efectos perjudiciales de las radiaciones ionizantes se


hace patente desde que, a finales del siglo XIX, comienzan a observarse efectos perjudiciales
en los primeros usuarios de los rayos X (enrojecimiento de la piel, caída del cabello...cáncer),
comenzando el desarrollo de la Protección Radiológi ca. Así en el año 1928 se creó en un
Congreso Internacional de Radiología el “Comité Internacional de Protección para los rayos
X y el Radio”. En 1950 este Comité fue reestructurado con el nombre actual de Comisión
Internacional de Protección Radiológica (ICRP, en sus siglas en ingles). Proporcionar un
nivel adecuado de protección sobre estos individuos , trabajadores o personas del público, y
del medio ambiente, de forma que no se vean expuestos a riesgos que la sociedad considere
inaceptables es el objetivo principal de la Protección Radiológica.

“La protección de los individuos, sus descendientes y la humanidad en su conjunto contra


los riesgos que se derivan de las actividades humanas que por las características de los
materiales y equipos que utilizan, pueden implicar la exposición a radiaciones ionizantes”.

La ICPR (Comisión Internacional de Protección Radio lógica), ha sido y continúa siendo el


Organismo encargado de establecer la filosofía de la protección radiológica, proporcionando
las RECOMENDACIONES generales y fundamentales para utilizar de forma segura las
radiaciones ionizantes en las múltiples aplicaciones que éstas tienen. En España, los aspectos
relacionados con la protección radiológica de los t rabajadores expuestos y de la población
recaen en el Consejo de Seguridad Nuclear

2.- BASES BIOLÓGICAS

Como ya se ha mencionado, poco después del descubrimiento de los rayos X, aparecieron las
primeras evidencias clínicas, sobre todo debidas a los efectos en la piel, que indicaban que las
radiaciones ionizantes eran perjudiciales para los tejidos humanos. Además, posteriormente
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se observó que la exposición del tejido germinal (órganos reproductores) en animales y


plantas se traducía en efectos sobre los descendientes.

La magnitud de los efectos provocados por el ataque a tejidos y órganos, depende de una
serie de variables físicas (dosis recibida, tipo de exposición, calidad de la radiación), y de una
serie de variables biológicas (características del tejido y de su capacidad para compensar y
reparar los daños causados). La capacidad de reparar los daños está en función de la edad, el
estado de salud, el sexo y la predisposición genética del individuo. Todas estas variables
condicionan la respuesta entre los individuos de una población expuesta.

2.1.- Efectos biológicos. Clasificación y caracterí sticas

Hay distintas posibilidades para clasificar los efectos de las radiaciones, aquí vamos a
referirnos a aquellas que más frecuentemente se utilizan en Protección Radiológica, que
hacen referencia a la transmisión generacional de los efe ctos y a su relación con la dosis.

En función de que puedan transmitirse a la descende ncia:

- Efectos Hereditarios: se transmiten a la descendencia


- Efectos Somáticos: afectan sólo al individuo irradiado

En función de su relación con la dosis:

- Efectos Estocásticos: se caracterizan por una relación dosis-efecto de naturaleza


probabilística. Incluso a dosis muy bajas es posible que se deposite energía suficiente en una
célula para provocar su transformación o muerte. No hay evidencias científicas de que exista
o pueda existir una dosis umbral por debajo de la cual no se produzcan efectos sobre la salud.

- Efectos Deterministas: La relación dosis-efecto es de naturaleza determinista. A dosis


más elevadas, puede producirse un grado importante de muerte celular suficiente para que se
detecten cambios en el tejido. Para que se produzca cualquier daño no estocástico definido,
tienen que haber perecido un determinado número de células para que el nivel de detección
sea alcanzado. Ello constituye un umbral cuya magnitud dependerá del nivel de daño elegido
y por debajo. En el caso de los efectos deterministas, la severidad del efecto observado es
función de la dosis recibida.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Dosis bajas Dosis altas


E. ESTOCÁ STICOS E. DETERMINISTAS
EFECTOS Caída del cabello, lesiones en la
- Anomalías hereditarias piel, esterilidad, anemia........
SOBRE EL muerte
- CarcinogénesisCausa:
Mutaciones
ORGANISMO
Causa: muerte celular
La frecuencia del efecto depende
DEPENDENCIA de Frecuencia y gravedad del efecto
CON LA DOSIS la dosis, no su gravedad dependen de la dosis
No hay evidencias para poder
El umbral depende del nivel de
UMBRAL establecerlo, pueden producirse
daño escogido
incluso a dosis muy bajas
Efectos tardíos:
- Tiempo variable de
DEPENDENCIA latencia
Efectos Inmediatos
TEMPORAL para cánceres (10-40 años)
- Sobre futuras
generaciones
Sólo se puede establecer sobre
grupos
grandes de población
Los efectos se observan
irradiada, como un incremento en
RELACIÓN la
individualmente
probabilidad de que ocurra
DOSIS-EFECTO un
efecto por encima de su
incidencia
natural.

Figura 2.- Efectos biológicos. Relación dosis-efect o

3.- EL SISTEMA DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA


Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

En 1976 la ICRP incorpora a sus recomendaciones el “Sistema de Limitación de Dosis”, el


cual se basa en tres principios fundamentales: Justificación, Optimización y, Limitación de
dosis individuales (ICRP nº 26). Estos principios se mantienen en las siguientes
recomendaciones (ICRP nº 60, 1990), en las que se establece el actual “Sistema de protección
radiológica” que sustituye al anterior sistema de limitación de dosis, aunque mantiene los
criterios y filosofía general de aplicación.

El marco básico de la Protección Radiológica necesariamente tiene que incluir valoraciones


tanto de tipo social como científicas, porque la finalidad principal de la Protección
Radiológica es proporcionar un nivel apropiado de protección para el hombre, sin limitar
indebidamente las prácticas beneficiosas que dan lugar a la exposición de la radiación.

Además, se debe suponer que incluso dosis pequeñas de radiación pueden producir algún
efecto perjudicial. Dado que existen umbrales para los efectos deterministas, es posible evitar
dichos efectos restringiendo las dosis recibidas por las personas. No es posible, sin embargo,
evitar del todo los efectos estocásticos porque no existe evidencia científica de un umbral para
ellos.

Como consecuencia del estado actual de conocimientos de los efectos biológicos de la


radiación, la ICRP considera que el doble objetivo de la protección radiológica es evitar la
aparición de efectos biológicos deterministas y limitar al máximo la probabilidad de aparición
de los estocásticos.

3.1.- Prácticas e intervenciones

El sistema de Protección radiológica se basa en la distinción entre “prácticas” e


“intervenciones” y en la aplicación de diferentes formas y grados de control a cada uno de los
tipos de exposición (ocupacional, médica y del público).

La ICPR considera “ práctica” a todas las actividades humanas que incrementan la exposición
o la probabilidad de exposición de los individuos a las radiaciones ionizantes. Este incremento
puede originarse porque:

- se introduzcan nuevas fuentes de radiación, o


- se originen nuevas vías de exposición, o
- se produzca un incremento importante del número de individuos afectados.

En función de esta definición se considerarán prácticas:

- La producción de fuentes y el uso de radiaciones o de sustancias radiactivas con fines


médicos, industriales, veterinarios, de enseñanza o de investigación
- Todas las actividades relacionadas con la producción de energía nucleoeléctrica,
incluidas las correspondientes al ciclo del combustible y la gestión de los residuos
radiactivos.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

- Las actividades que supongan una exposición incrementada a la radiactividad natural


(minería del uranio, tripulación de aviones a reacción, vuelos espaciales...)
- Determinadas actividades que las autoridades reguladoras especifican como tales
(minería subterránea tradicional por inhalación de Radón)

Necesariamente, cada actividad considerada como práctica se vincula al menos una fuente de
radiación. Estas fuentes pueden ser:

- Sustancias radiactivas y los dispositivos que las contengan:


Productos de consumo público (pararrayos, detectores de
humos) Fuentes encapsuladas
Fuentes no encapsuladas (como los preparados utilizados en medicina nuclear)
Generadores de radiación, incluidos los equipos móv iles de radiografía.

- Instalaciones: Instalaciones
de irradiación
Minas y plantas de tratamiento de minerales
radiactivos Instalaciones nucleares

Instalaciones dedicadas a la gestión de residuos radiactivos

- Fuentes especificadas como tales por la autoridad reguladora (generalmente


relacionadas con la radiactividad natural)

Se considera “ intervención” a las actividades humanas destinadas a reducir la exposición o


la probabilidad de incurrir en exposiciones, actuando sobre las diversas causas que pudieran
ocasionarlas. Estas actividades pueden dirigirse a:

- eliminar o reducir de la actividad las fuentes de radiación,


- modificar las vías que incrementen la exposición
- reducir o eliminar el número de individuos expuestos.

Las acciones que se aplican en las intervenciones se conocen como acciones de remedio y de
protección.

La intervención se divide en: emergencia radiológica, situación que requiere medidas urgentes
con el fin de proteger a las personas, y exposición perdurable, resultante de los efectos
residuales de una emergencia radiológica o del ejercicio de una práctica del pasado

Las exposiciones que pueden requerir una intervención se dividen en:

- Exposición de emergencia: exposición voluntaria de personas que realizan una


acción urgente necesaria para prestar ayuda a personas en peligro, prevenir la
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exposición de un gran número de personas o para salvar una instalación o bienes


valiosos.
- Exposición perdurable: exposición resultante de los efectos residuales de una
emergencia radiológica o del ejercicio de una práctica o actividad laboral del
pasado.

3.2.- Tipos de exposición

Las exposiciones que se derivan de las diversas prácticas se pueden clasificar en

- Exposición ocupacional : la que se produce durante el desarrollo del trabajo debida


a la exposición a fuentes de radiación artificiales o naturales incrementadas por
acción humana.

- Exposición médica: la que es consecuencia de las exposiciones recibidas por los


individuos como parte de los procedimientos de diagnóstico o de tratamiento
médico.

- Exposición del público: comprende todas las exposiciones no incluidas en las


ocupacionales ni en las médicas, y que son consecuencia de las actividades que
dan lugar a las dos anteriores así como las derivadas de fuentes naturales
incrementadas por la actividad humana.

Por otra parte, la Comisión ha establecido una clara diferencia entre las denominadas
“exposiciones normales”, aquellas que sí existe certeza de que se produzcan a causa de las
actividades que se desarrollan en una práctica o intervención y las “exposiciones potenciales”
que sólo se producirán en caso de fallo o accidente de los sistemas de seguridad y protección.
Una exposición potencial puede llegar a convertirse en una exposición real y requerir por
tanto una intervención.

Las medidas de protección necesarias para restringir la exposición de los individuos, tanto
respecto al control de las prácticas como al de las intervenciones, podrán aplicarse tanto a la
fuente, como al medio ambiente (vías de exposición), o a los individuos.

Las medidas de control sobre la fuente son menos perturbadoras, mientras que las medidas
aplicables al medio ambiente o a los individuos introducen más dificultades en la operatividad
de las instalaciones, y podrían dar lugar a inconvenientes sociales que no siempre son
previsibles. En general y donde sea posible, se recomienda aplicar sobre la fuente las medidas
de protección y control de la exposición.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Para el control de la exposición ocupacional se utilizan medidas de protección aplicadas a los


tres componentes del conjunto. Para la fuente y de acuerdo con sus características se realiza
su confinamiento y blindaje adecuado; al medio ambiente se aplican sistemas de ventilación
y acondicionamiento de aire, así como blindajes adicionales; para los individuos se utilizan
vestimentas y equipos protectores y se establecen procedimientos de actuación en su trabajo.

Para el control de la exposición médica se aplican también medidas de protección en los tres
componentes, principalmente como parte de la actividad de diagnóstico o el tratamiento.

El control de la exposición al público se realiza mediante la aplicación de medidas sobre la


fuente y sólo en el caso de que puedan no ser efectivas se aplicarán al medio ambiente o a los
individuos. La vigilancia de la población se realiza estableciendo las medidas y controles
necesarios para que las prácticas se lleven a cabo de acuerdo con el sistema de protección,
evaluando las dosis que recibirían los habitantes del entorno de las instalaciones realizadas
mediante estimaciones que reflejen la evolución de los posibles contaminantes y los hábitos de
la población.

3.3.- Principios básicos del Sistema de Protección Radiológica

Los principales objetivos del Sistema de Protección Radiológica relacionados con los
efectos biológicos son:

- Evitar la aparición de efectos deterministas


- Limitar la probabilidad de incidencia de efectos estocásticos

Siguiendo las recomendaciones de la ICRP en su publicación nº 60, el Sistema de P.R. para


las prácticas en curso y las previstas se basa en osl siguientes criterios o principios básicos de
carácter general:

Justificación
Optimización
Limitación de dosis y de riesgo.

JUSTIFICACIÓN de una práctica: “NO se deberá adoptar ninguna práctica con


radiaciones ionizantes, que no produzca un beneficio neto positivo para los individuos
expuestos o para la sociedad”.

La justificación de una nueva práctica o modificación de una antigua debe basarse en un


análisis coste-beneficio, con el fin de comprobar que el conjunto de perjuicios resultantes es
compensado por los beneficios derivados de la misma.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

El conjunto de perjuicios que constituye el detrimento total, comprende todos los costes y
aspectos negativos de la actividad propuesta que, por ejemplo, para el caso de producción de
energía eléctrica, incluiría:

- Gastos de inversión y de explotación,


- Costes de la protección radiológica,
Detrimento para la salud consecuente a la exposición a la radiación de las
personas expuestas y del público,
- Detrimento del medio ambiente,
- Detrimento no radiológico y coste de la protección contra riesgos no radiológicos,
- Otros riesgos.

El beneficio total incluye, entre otros, los siguientes:

- Valor del producto originado,


- Aumento del empleo,
- Menor dependencia en materia energética,
- Ventajas socioeconómicas.

El proceso de justificación puede representarse esquemáticamente por la expresión:

B=V–(P+X+Y)
donde:

B, es el beneficio neto resultante de la actividad


V, el valor bruto de la actividad, que incluye el valor del producto resultante, el de los
beneficios sociales tangibles y no tangibles y los beneficios de cualquier otra índole,
P, representa los costes de producción, incluidos los costes para la sociedad de los
detrimentos no radiológicos y los costes de protección contra los riesgos no radiológicos,

X, es el coste de la protección radiológica,


Y, es el coste para la sociedad del detrimento radiológico, que es proporcional a la dosis
efectiva colectiva, SE.

Solamente se considerará justificable una actividad si el beneficio neto es positivo y de


suficiente magnitud para compensar las incertidumbres. Un valor negativo del mismo
significará que la actividad no está justificada.

El concepto de Detrimento Radiológico, Y, (también llamado detrimento a la salud) se utiliza


para estimar el riesgo de reducción de la duración o calidad de vida en un segmento de la
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

población tras haberse visto expuesta a radiaciones ionizantes. Se expresa mediante la


combinación de la probabilidad de que se produzca u n efecto para la salud y la gravedad del
efecto.

El coste para a la sociedad del detrimento radiológico, que es proporcional a la dosis efectiva
colectiva, SE, se calcula multiplicando ésta por un factor (a), que es el valor monetario de la
unidad de dosis efectiva colectiva, se expresa en unidades monetarias por persona y representa
el coste que una sociedad está dispuesta a pagar por aceptar un determinado incremento en el
índice de riesgo a que está expuesto por otras causas.

Y =  . SE

El valor monetario de la unidad de dosis colectiva (a), debe ser fijado por las autoridades y
puede variar en los diferentes países y las distintas circunstancias El OIEA ha recomendado
un valor mínimo de 3.000 dólares por Sievert-person a, en las aplicaciones que cualquier país
realice respecto a una determinada actividad nuclear o radiactiva que pueda originar
exposición a las radiaciones en personas de otros países limítrofes o no. En determinados
países desarrollados se han adoptado valores superiores a 20.000 dólares por Sievert-persona.

OPTIMIZACIÓN de la protección : Teniendo en cuenta que cualquier dosis implica un


riesgo, el objetivo de la optimización de las prácticas será “mantener todas las exposiciones
tan bajas como sea razonablemente posible” teniendo en cuenta las condiciones socio-
económicas aplicables.

El principio de optimización también se conoce como criterio ALARA (acrónimo de la


expresión inglesa "as low as reasonably achievable” , cuya traducción al castellano es “tan
bajo como razonablemente sea posible”).

Una vez que una práctica ha sido justificada y adoptada, es necesario considerar cómo utilizar
mejor los recursos disponibles para reducir el riesgo de las radiaciones para los individuos y
la población. El objetivo principal debería ser asegurar que tanto la magnitud de las dosis
individuales, el número de personas expuestas y la probabilidad de recibir exposiciones,
cuando no haya certeza de ser recibida, se mantengan tan bajas como razonablemente sea
alcanzable, teniendo en cuenta factores económicos y sociales. Habrá que considerar las
interacciones que pudiera haber entre estas magnitudes. Si el siguiente paso en la reducción
del detrimento se puede conseguir sólo mediante un despliegue de recursos evidentemente
desproporcionado respecto a la reducción a conseguir, dicho paso no será de interés para la
sociedad, siempre que se haya asegurado la protección adecuada de los individuos. En este
caso, la protección se podrá considerar optimizada y las exposiciones serán tan bajas como
razonablemente sea alcanzable, teniendo en cuenta factores económicos y sociales. Este
principio también se debería de aplicar a la hora de revisar prácticas ya existentes.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

La determinación del nivel más bajo de exposición que puede alcanzarse razonablemente
puede realizarse por distintas técnicas como son el análisis diferencial de coste-beneficio o la
técnica de análisis multiatributo. En líneas generales puede decirse que la Protección
Radiológica podrá estar optimizada cuando la suma del coste de la protección (X) y del
detrimento radiológico para la salud (Y), sea mínima.

Excepto en el caso de las exposiciones médicas con fines de diagnóstico o tratamiento, el


beneficio y el detrimento derivados de la utilización de radiaciones ionizantes no suele recaer
sobre las mismas personas, es decir, que la población no va a estar uniformemente expuesta
y el proceso de optimización puede introducir una sustancial falta de equidad entre los
individuos. Esta desigualdad puede ser limitada incorporando en el proceso de optimización
“restricciones de dosis” relacionadas con las fuentes a las que pueda estar expuesto un
individuo.

La restricción de dosis se debe aplicar a la dosis media que recibiría el “grupo crítico”
correspondiente a la fuente para la cual se está optimizando la protección, entendiendo por
“grupo crítico” a aquel que recibiría de forma homogénea la dosis más alta por exposición a
dicha fuente.

La optimización debe realizarse para cada una de las fuentes que pueden incidir en la exposición
a los individuos, por ello, y ante la posibilidad de que las mismas personas puedan estar expuestas
a varias fuentes de radiación, la aplicación del proceso de optimización debe realizarse para que
no solamente no se sobrepasen los límites de dosis, si no para que no se sobrepasen los
denominados niveles de “restricción de dosis".

En el caso de que se trate de exposiciones potenciales, que son las que se producirán con una
cierta probabilidad, se establecen “restricciones d el riesgo”

La optimización de la protección radiológica debe efectuarse tanto en el diseño como en la


ejecución de toda operación justificable que pueda contribuir de manera significativa a la
irradiación de los profesionales y del público. Debe tenerse siempre en cuenta que, en muchos
casos, pueden conseguirse reducciones significativas de las dosis estableciendo y aplicando
procedimientos operacionales satisfactorios, que no suponen un incremento del costo.

LIMITACIÓN de dosis individual y de riesgo: La exposición de individuos que se


produzca como resultado de una determinada práctica debe estar sujeta a una limitación en
las dosis; o si se trata de exposiciones potenciales, a algún mecanismo de control de riesgo.

Es importante tener en cuenta que los límites de dosis no deben ser considerados como la línea
divisoria entre la seguridad y el peligro y que han de ser realmente considerados como la
exposición a un riesgo aceptable.

La ICRP considera un riesgo INACEPTABLE el que corresponde a una dosis que no sería
admisible en circunstancias normales, un riesgo TOLERABLE el que corresponde a una dosis
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

que puede aceptarse si se ha optimizado el grado de protección y un riesgo ACEPTABLE


correspondería a una dosis que ya no hay que reducir.

Niveles de dosis inaceptables y aceptables

Los límites de dosis se establecen con relación a d os objetivos:

1º.- Evitar que se produzcan efectos deterministas, impidiendo que las personas reciban dosis
superiores a las umbrales, por medio del establecimiento de dosis equivalentes
suficientemente bajas.

2º.-Controlar la aparición de efectos estocásticos manteniendo las irradiaciones justificables


tan pequeñas como sea razonablemente posible, estableciendo límites de dosis efectiva
adecuados.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

La ICPR 60 (1990), establece las siguientes recomendaciones con respecto a los límites de
dosis para los trabajadores y para el público

Aplicación Ocupacional Público

20 mSv/a promediada a lo
largo de 5 años 1 mSv en un año
Dosis efectiva
(España: 100 mSv/5 años) oficial *
y un máximo de 50 mSv/a

Dosis equivalente anual en


- Cristalino 150 mSv 15 mSv
- Piel 500 mSv** 50 mSv**
- Pies y manos 500 mSv

*En circunstancias especiales, el Consejo de Seguridad Nuclear podrá autorizar un valor más
elevado en un único año oficial, siempre que el promedio durante cinco años oficiales
consecutivos no sobrepase 1 mSv por año oficial.
Y que como los límites de dosis han de ser entendidos como la exposición a un riesgo
aceptable, se aplican a la suma de todas las dosis debidas a la exposición externa durante los
periodos de tiempo especificados y a las dosis comprometidas por incorporación durante
estos mismos periodos.

Los límites de dosis aplican sobre las exposiciones normales, ya sean ocupacionales o al
público en general. No aplican en el caso de exposiciones accidentales porque si se produce
un accidente y es necesario intervenir se establecen niveles de intervención. Tampoco aplican
a las exposiciones médicas porque generalmente el beneficio de un diagnóstico precoz o de
un tratamiento en un cáncer justifican que se puedan sobrepasar los límites. Y tampoco
aplican a las exposiciones debidas a la radiación natural a n o ser que ésta se vea incrementada
por actividades humanas (minería, vuelos a gran altura).

5. LOS PRINCIPIOS BÁSICOS EN LAS NUEVAS RECOMENDACI ONES DE LA


ICRP_103
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

En marzo de 2007 la ICRP, basándose en los nuevos conocimientos, la experiencia adquirida


y la sensibilidad de la sociedad hacia la protección del medio ambiente, aprueba unas nuevas
recomendaciones básicas, que quedaron recogidas en la publicación ICRP-103, publicada a
finales de dicho año.

Las nuevas recomendaciones vienen a consolidar el sistema de protección implantado en la


ICRP-60 y, de hecho, una parte importante de las nuevas recomendaciones está dedicada a
clarificar conceptos que ya habían sido recogidos en las anteriores recomendaciones.

En la ICRP-103 se reformulan los principios básicos y se introducen cambios en relación


con la implantación práctica de la optimización. Los principios básicos se expresan de la
siguiente manera:

− Justificación : Cualquier decisión que altere o modifique una sit uación que implique
la exposición a radiaciones ionizantes debe conducir a mayores beneficios que
perjuicios.

− Optimización : La probabilidad de incurrir en exposición a radia ciones, el número


de personas expuestas y la magnitud de las dosis individuales por ellas recibidas se
mantendrán tan bajas como razonablemente alcanzable, teniendo en cuenta factores
económicos y sociales.

− Limitación : La dosis total recibida por un individuo en situaciones planificadas


(distintas de la exposición médica de pacientes) no deberán exceder los límites
recomendados por la Comisión.

Se refuerza el principio de optimización, que ahora aplica de manera similar a todas las
situaciones que pasan a llamarse planificadas, existentes y de emergencias, en lugar de
prácticas e intervenciones.

5.- MEDIDAS BÁSICAS DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

Es claro que se ha de procurar que las dosis recibidas, tanto por los trabajadores en el
desempeño de su trabajo como por la población en general, deben ser lo más bajas posible.
Para ello es necesario saber que la disminución de la dosis recibida durante la permanencia en
las proximidades de una fuente radiactiva va a depender de tres factores:

- El tiempo de permanencia: la dosis acumulada viene dada

por: Dosis = Tasa de Dosis *Tiempo


Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Por tanto la dosis es directamente proporcional al tiempo de exposición, si éste se reduce a la


mitad, la dosis se reducirá también a la mitad. El tiempo que un trabajador permanece en
contacto con las radiaciones ionizantes viene determinado por la tarea a realizar y por su
entrenamiento para la misma.

- La distancia: Debe ser la máxima posible respecto de la fuente emisora de radiación. Hay
que recordar que la dosis disminuye con la distancia de acuerdo con la ley del inverso del
cuadrado de la distancia.

- Los blindajes: Cuando la combinación de tiempo y distancia no re duce la dosis a niveles


adecuados, será necesario interponer una barrera de material absorbente, adecuado al tipo de
radiación, entre la fuente y la persona.

Para minimizar los riesgos de las radiaciones hay que controlar y limitar el acceso y
permanencia en las zonas donde se encuentran las fuentes. Para que el control sea adecuado
es necesario clasificar convenientemente las zonas atendiendo a los niveles de radiación o
posibilidad de contaminación de las personas que ac cedan a estas.

Reglamento sobre Protección Sanitaria contra Radiac iones Ionizantes (Real Decreto
783/2001, de 6 de Julio).

En España el único Organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección


radiológica es el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), ente de Derecho Público
independiente de la Administración Central del Esta do. El CSN, que fue creado en 1980, se
rige por un estatuto propio, pudiendo encomendar algunas de sus funciones a las
Comunidades Autónomas. Es un Ente de Derecho Público independiente de la
Administración Central del Estado. Emite informes p receptivos y vinculantes para la emisión
de autorizaciones.

Por parte de la Administración Central del Estado, el Ministerio de Industria Turismo y


Comercio a través de la Dirección General de Política Energética y Minas, es responsable de:

Otorgar autorizaciones de las Instalaciones radiactivas y


Elaborar el Registro de las Instalaciones de Rayos X con fines de diagnóstico médico.

Además, también tienen competencias relacionadas con el tema el Ministerio de Sanidad y


Consumo, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y el Ministerio de
Trabajo e Inmigración. Este apartado se desarrolla en detalle en los temas de normativa en
protección radiológica.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

PROTECCIÓN RADIOLÓGICA OPERACIONAL

- PROTECCIÓN RADIOLÓGICA OPERACIONAL DE LOS TRABAJADORES


EXPUESTOS

La protección de los trabajadores expuestos en la ejecución de las prácticas, se basa en las


siguientes medidas:

− Evaluación previa de las condiciones laborales para determinar la naturaleza y


magnitud del riesgo radiológico y asegurar la aplicación del principio de
optimización.

− Clasificación de los lugares de trabajo en diferentes zonas teniendo en cuenta: la


evaluación de las dosis anuales previstas, el riesgo de dispersión de la
contaminación y la probabilidad de magnitud de exposiciones potenciales.

− Clasificación de los trabajadores expuestos en diferentes categorías según sus


condiciones de trabajo.

− Aplicación de las normas y medidas de vigilancia y control en las diferentes zonas


y a las distintas categorías de trabajadores expuestos, incluida en su caso, la
vigilancia individual.

− Vigilancia sanitaria.

En régimen normal de trabajo, las dosis recibidas serán lo más bajas posible y en todo caso
inferiores a los límites.

Una de las medidas importantes en la prevención de los riesgos radiológicos es la formación


previa de los trabajadores expuestos.

4. - PREVENCIÓN DE LA EXPOSICIÓN

A efectos de protección radiológica, se identificarán y delimitarán todos los lugares de trabajo en


los que exista la posibilidad de recibir dosis efectivas superiores a 1 mSv por año oficial o una
dosis equivalente superior a 1/10 de los límites de dosis para el cristalino, la piel y las
extremidades establecidos en el RPSRI, y se establecerán las medidas de protección radiológica
aplicables. Dichas medidas deberán adaptarse a la naturaleza de las instalaciones y de las fuentes,
así como a la magnitud y naturaleza de los riesgos. El alcance de los medios de prevención y
vigilancia, así como su naturaleza y calidad, deberán estar establecidos en función de los riesgos
vinculados a los trabajos que impliquen una exposición a las radiaciones ionizantes.
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Se define una zona radiológica con riesgo de irradiación externa, cuando en esta zona es posible
recibir una irradiación del organismo por una fuente emisora de radiaciones ionizantes externa al
mismo. Se define una zona radiológica con riesgo de contaminación radiactiva, cuando en esta
zona se considera que existe la probabilidad de que exista una sustancia radiactiva indeseable, esta
sustancia puede estar depositada en un medio material (contaminación superficial), en el aire
(contaminación ambiental) o en las personas (contaminación personal).

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Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

La protección contra el riesgo de contaminación consistirá en el aislamiento y confinamiento


de las fuentes no encapsuladas (barreras de ingeniería, sistemas de ventilación, celdas de
aislamiento como las cajas estancas con accesos provistos de guantes, vitrinas especiales con
métodos de extracción de aire, etc.).Cuando no es posible confinar dichas fuentes hay que
protegerse del contacto con ellas. Para trabajar en zonas contaminadas, en función de las
características de la contaminación se emplean medios de protección personal: usos de equipos
de protección, protección respiratoria y vestuario especial.
4.1 Clasificación y señalización de zonas

Los lugares de trabajo se clasificarán, en función del riesgo de exposición a las radiaciones
ionizantes en distintas zonas. La clasificación de los lugares de trabajo deberá estar siempre
actualizada, delimitada y debidamente señalizada de acuerdo con el riesgo existente. El acceso
estará limitado a personas autorizadas al efecto.

La clasificación de los lugares de trabajo se realiza en función del riesgo de exposición y teniendo
en cuenta la probabilidad y magnitud de las exposiciones potenciales, en las siguientes zonas:
Figura.3

ZONA VIGILADA: es aquella en la que, no siendo controlada, existe la posibilidad de


recibir dosis efectivas superiores a 1mSv por año oficial o una dosis equivalente
superior a 1/10 de los límites de dosis equivalentes para el cristalino, la piel y las
extremidades, según se establece en los límites de dosis fijados en el RPSRI.

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Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

ZONA CONTROLADA: es aquella en la que existe la posibilidad de recibir una


dosis efectiva superior a 6 mSv/año oficial o una dosis equivalente superior a
3/10 de alguno de los límites para el cristalino, la piel y las extremidades fijados
en el RPSRI para los trabajadores, o aquella en la que es necesario seguir
procedimientos de trabajo con objeto de restringir la exposición, evitar la dispersión
de contaminación o prevenir o limitar la probabilidad y magnitud de accidentes
radiológicos o sus consecuencias.

Además, las zonas controladas se podrán subdividir en las siguientes:

− Zona controlada de permanencia limitada: Es aquella en la que existe


el riesgo de recibir una dosis superior a los límites de dosis fijados para los
trabajadores.

− Zona controlada de permanencia reglamentada: Es aquella en la que


existe el riesgo de recibir en cortos periodos de tiempo, dosis superiores a
los límites de dosis fijados para los trabajadores y que requiere
prescripciones especiales desde el punto de vista de la optimización.

− Zona controlada de acceso prohibido: Es aquella en la que existe el riesgo


de recibir, en una exposición única, dosis superiores a los límites de dosis
fijados para los trabajadores.

Requisitos de las zonas

Teniendo en cuenta la naturaleza y la importancia de los riesgos radiológicos, en las zonas


controladas y vigiladas se deberá realizar una vigilancia radiológica del ambiente de trabajo
con arreglo a lo dispuesto a los principios de protección de los trabajadores. Estas zonas:

− Estarán delimitadas adecuadamente y señalizadas de forma que quede de manifiesto


el riesgo de exposición.

− El acceso estará limitado a las personas autorizadas al efecto y que hayan recibido las
instrucciones adecuadas al riesgo existente en el interior de dichas zonas. En las zonas
controladas, estas instrucciones serán acordes con los procedimientos de trabajo establecidos
por escrito por el titular de la práctica.

En las zonas controladas en las que exista:

− Riesgo de exposición externa será obligatorio el uso de dosímetros


individuales.

− Riesgo de contaminación será obligatorio la utilización de equipos personales


de protección adecuados al riesgo existente. A la salida de estas zonas existirán
Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

detectores adecuados para comprobar la posible contaminación de personas y equipos


y, en su caso adoptar las medidas oportunas.

En las zonas vigiladas debe efectuarse al menos, mediante dosimetría de área, una estimación
de las dosis que puedan recibirse.
4.3. - Información y formación

La formación previa de los trabajadores expuestos constituye una medida importante de


prevención de la exposición. Este programa de formación será parte de la documentación

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Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

laboral de los trabajadores.

Antes de iniciar su actividad, los trabajadores tanto directa, como indirectamente


vinculados con la instalación, deberán ser informados e instruidos, a un nivel
adecuado a su responsabilidad y al riesgo de exposición en su puesto de trabajo, sobre:

− Los riesgos radiológicos asociados y la importancia que reviste el


cumplimiento de los requisitos técnicos, médicos y administrativos.

− Las normas y procedimientos de protección radiológica y precauciones


que se deben adoptar, por lo que respecta a la práctica general y a cada
tipo de destino o puesto de trabajo.

− En el caso de mujeres, la necesidad de efectuar rápidamente la


declaración de embarazo y notificación de lactancia, habida cuenta de los
riesgos de exposición para el feto, así como el riesgo de contaminación
del lactante en caso de contaminación radiactiva corporal.

5.2. - Vigilancia individual de la exposición.

Las dosis recibidas por los trabajadores expuestos deberán determinarse con objeto de
comprobar que el trabajo se está realizando en condiciones adecuadas. Cuando las
condiciones de trabajo sean normales, se determinarán con una periodicidad no superior
a un mes para la dosimetría externa y con la periodicidad que, en cada caso, se establezca
para la dosimetría interna si procede. En exposiciones de emergencia se realizará una
vigilancia individual o evaluación de las dosis individuales en función de las
circunstancias.

Para la determinación de las dosis totales, no se tendrá en cuenta las dosis debidas al
fondo radiactivo natural ni las debidas a examen y tratamientos médicos.
5.3. - Registro y notificación:

Todas las dosis recibidas por el trabajador expuesto durante la vida laboral es obligatorio
registrarlas en un historial dosimétrico individual que estará, en todo momento, a
disposición del propio trabajador.

En el caso de que éste cambie de instalación o cese en su empleo, el titular de la instalación


deberá proporcionarle una copia certificada de dicho historial. Asimismo, el trabajador
deberá entregar una copia certificada de su historial dosimétrico al titular de su nuevo destino.

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Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

Los trabajadores expuestos que lo sean en más de una instalación tienen la obligación de
dar cuenta expresa de tal circunstancia a los encargados de la protección radiológica de
cada uno de los centros en los que trabajen, al objeto de que en todos ellos conste,
actualizado y completo, su historial dosimétrico individual. A tal fin, el trabajador deberá
comunicar en cada instalación los resultados dosimétricos que se le proporcionen en las
demás.

Tanto el historial dosimétrico de los trabajadores expuestos como los documentos


correspondientes a la evaluación de las dosis y a las medidas de los equipos de vigilancia e
informes sobre circunstancias y medidas adoptadas en exposiciones accidentales o de
emergencia deberán ser archivados por el titular de la actividad donde presten o hayan
prestado servicios dichas personas, quien deberá tenerlos a disposición de la Autoridad
competente, pero no podrá ponerlos en conocimiento de otras personas sin el consentimiento
expreso del propio trabajador.

El titular de la instalación archivará el historial dosimétrico hasta que el trabajador


haya alcanzado la edad de 75 años y nunca por un periodo inferior a treinta años,
contados a partir de la fecha del cese del trabajador en su condición de trabajador expuesto.
En el caso de cese definitivo de las actividades el titular está obligado a remitir dicha
información al C.S.N.

El historial dosimétrico de todo trabajador expuesto de categoría A deberá figurar


además, en el historial médico.
10. CRITERIOS GENERALES DE REDUCCIÓN DE DOSIS. BLINDAJES

Como ya se ha comentado anteriormente, la disminución de la dosis recibida durante la


permanencia en las proximidades de una fuente va a depender de tres factores:

- El tiempo de permanencia: la dosis es directamente proporcional al tiempo de


exposición
- La distancia: la dosis disminuye con la distancia de acuerdo con la ley del inverso del
cuadrado de la distancia.

- Los blindajes: Cuando la combinación de tiempo y distancia no reduce la dosis a niveles


adecuados, será necesario interponer una barrera de material absorbente, adecuado al tipo
de radiación, entre la fuente y la persona.

Para calcular el blindaje necesario para proteger una zona determinada, hay que
considerar inicialmente el tipo de radiación que se dirige hacia ella. En el caso del
radiodiagnóstico, se pueden establecer para la radiación tres orígenes distintos:

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Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica


Radiación primaria: Es la radiación directamente emitida por la fuente de
radiación y que constituye el haz útil. En este caso, la barrera interpuesta se
denomina "barrera primaria".


Radiación secundaria: Es la radiación emitida por un material como resultado
de su interacción con la radiación primaria. Puede ser radiación dispersada por el
paciente o los objetos interpuestos en el haz primario, o bien radiación de fuga
emergente a través de la carcasa o sistema de protección que contiene la fuente.
En este caso, la barrera interpuesta se conoce como barrera secundaria.

En el caso del radiodiagnóstico, interesa atenuar haces de fotones de energía menor que
150 keV, por lo que los materiales más adecuados para el blindaje son los de Z alto, con
objeto de aumentar la probabilidad de interacción por efecto fotoeléctrico.

En el cálculo de barreras se deben tener en cuenta los siguientes factores:

• factor de uso o dirección, U: se define como la fracción del tiempo que el haz de
radiación se dirige en la dirección de la pared, suelo o techo que se está calculando.

Para el cálculo de barreras en instalaciones de radiodiagnóstico se toman los siguientes


valores de

U : en barreras primarias U = 1 en suelo y U = 1/4 en paredes; en barreras secundarias


U= 1.

• factor de ocupación, T, tiene en cuenta el grado de ocupación de las áreas o


lugares a proteger.
En áreas ocupadas por trabajadores expuestos se toma T = 1.

En áreas ocupadas por miembros del público se toman los valores 1, 1/4 o 1/16,
según sean zonas de ocupación total, parcial u ocasional, respectivamente.

• carga de trabajo, W, o grado de utilización semanal del equipo. A cada


tensión le corresponderá una carga de trabajo diferente. Se expresa en
mA·min/semana.

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Extraído de los temas usados por CIEMAT en sus cursos de protección radiológica

En el cálculo de blindajes, interesa utilizar la dosis equivalente que produce un haz a 1 m


de distancia, por cada mA x min de carga, y que se conoce como rendimiento del tubo
(G).

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